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Chile

[1817-1823]. Gobernó Chile con el título de Director Supremo o Dictador, durante todo su mandato. La proclama al pueblo chileno de 17 de febrero está firmada por O'Higgins y su secretario del interior, Miguel Zañartu. Mientras O'Higgins era herido y derrotado por los realistas en Cancharrayada, Manuel Rodríguez Erdoiza forzaba en Santiago la convocatoria a cabildo abierto. Era el 23 de marzo de 1818. La asamblea, dominada por los carrerinos y el pueblo santiaguino, acordó la destitución del dictador O'Higgins y el nombramiento del guerrillero Rodríguez Erdoiza para el cargo supremo, en el que alcanzó a sostenerse once horas, tiempo que aprovechó para distribuir armas al pueblo. La llegada de O'Higgins puso fin a este estado de cosas.

La noticia del fusilamiento de los hermanos Luis y Juan José Carrera pertenecientes a la aristocracia de Santiago y amigos del guerrillero, provocó el odio de la clase alta, que aprovechó al guerrillero para lanzarla contra O'Higgins. Rodríguez Erdoiza penetró a caballo en el palacio de gobierno al frente de una multitud. El dictador se mantuvo inconmovible. Los componentes de la Logia Lautarina, fueron insultados públicamente por M. Rodríguez Erdoiza, acusándolos del crimen de Mendoza. Pero éstos ya habían decretado también su supresión. Un batallón, al mando del teniente Navarro, sacándolo de la cárcel, lo trasladó a Til-Til, donde fue asesinado. El poeta Pablo Neruda (Neftalí Reyes Basoalto) escribió unos sonetos recordando el hecho y con una bella música fueron grabados hacia el año 1957, alcanzando una gran popularidad.

Se adopta como bandera nacional definitivamente la actual, ideada por Gregorio de Andía. La presión política y el pronunciamiento del general Freire, derrocan al dictador O'Higgins. En la junta de gobierno figuran personalidades como Agustín Eyzaguirre y Fernando Errázuriz, nombrándose ministro de gobierno y marina a Mariano Egaña. Freire depone a la junta y encarcela a O'Higgins. El general gobierna hasta finales de agosto de 1826. El 24 de julio de 1823 se había decretado la abolición definitiva de la esclavitud. Firmaban Freire y M. Egaña. El 29 de diciembre de 1823 se promulga la Constitución Moralista de Juan de Egaña, padre de M. Egaña. Domingo de Eyzaguirre funda la ciudad de San Bernardo. El vizcaíno Andrés Antonio Gorbea inicia la enseñanza de ingeniería en Chile. Entre 1825-1826 se combate duramente a las partidas de los Pincheiro y a las de Senosiáin.

Ejerce interinamente la presidencia de Chile desde el 10 de septiembre de 1816 hasta el 20 de enero de 1827.

Tras las presidencias interinas de José Tomás Ovalle y Ramón Errázuriz (1839-1831), surgió el estadista más ilustre de Chile: Diego Portales. Era hijo de José Santiago Portales Larráin Meneses Andía e Irarrazaval, ministro contador del ejército y la real hacienda, y de María Fernández de Palazuelos. Santiago Portales Larráin era hijo de Antonio Portales e Irarrazával y Teresa Larráin Lecároz. Su madre procedía de Pedro Fernández de Palazuelos y Josefa Aldunate. Como vemos, Portales venía del seno de la poderosa aristocracia vasco-chilena. Diego Portales, a su vez, había casado con su prima Josefa Portales Larráin, de quien muy pronto quedó viudo. Esta tragedia familiar incidiría profundamente en toda la vida del futuro estadista. El primer ministerio de Portales bajo los presidentes interinos Ovalle y Errázuriz se ejerció desde abril de 1830 hasta septiembre de 1831. El historiador contemporáneo chileno Francisco A. Encina señala la época de Diego Portales desde 1831 a 1891, siendo Balmaceda el último gobernante de este estilo político. Vemos pues que sus concepciones políticas sobreviven hasta 54 años después de su asesinato, entre Quillota y Valparaíso.

Se debieron a su iniciativa los siguientes ordenamientos: subordinación del ejército al poder constituido, creación de la guardia cívica, reorganización de la Academia Militar y el sello que imprime a todos sus actos indican el deseo de organizar a Chile como un estado moderno. Fundó El Araucano, periódico que trataría los asuntos de alto interés público, la organización político-administrativa, el fomento industrial, la ilustración y la cultura. Combatió enérgicamente el bandolerismo, la anarquía, los complots y las insubordinaciones de ciertos militares. En 1832 empezó a publicarse El Hurón, editado por Diego Arriarán, Fernando Urízar y Juan Francisco Meneses.

Su segundo ministerio con el presidente Prieto, que por su madre procedía del bilbaíno J. M. Vial Jarabeitia, abarcó desde el 21 de septiembre de 1835 hasta el 6 de junio de 1837. En este mes de 1937, como ministro de la guerra, fue a revistar las fuerzas acantonadas en Quillota, mandadas por el coronel Agustín Vidaurre. Portales ya estaba advertido del peligro de este viaje, pero confiaba en imponer su autoridad. Vidaurre lo apresó, mandó ponerle grilletes lo mismo que a sus compañeros, coronel Eugenio Necochea y cabo Uribe. Las fuerzas de Vidaurre avanzaron hacia Valparaíso, llevando a su retaguardia el birloche que conducía a Portales y Necochea. Al iniciarse la batalla de Barón, Portales fue bajado del birloche y asesinado de un tiro y treinta bayonetazos, sin haberle quitado los grilletes. Era el 6 de junio de 1837. En la tropa del "Maipo", que mandaba Vidaurre, figuraban el alférez Aguirre y los capitanes Uriondo y Arriaga.

El coronel Maruri anunció al pueblo santiaguino el asesinato del ministro. "La impresión arrancó un murmullo, algo como un ligero gemido, y sobrevino después el silencio del recogimiento" (Zapico: Recuerdos de 30 años, citado por Encina). Este nos completa el cuadro sicológico: "Pasado el estupor, la reacción se produjo con un empuje viril, que es el más alto título de orgullo cívico de la aristocracia castellano-vasca...". Según sentencia, la cabeza del coronel Vidaurre se expuso en la plaza de Quillota, clavada en una pica, hasta que una gran tormenta la tiró. Fue recogida en un matorral, comida por los perros, y enterrada en el cementerio de Quillota.

(1841-1851). Bajo su presidencia fue ministro del interior y relaciones exteriores Ramón Luis Irarrazával, de guerra y marina José Santiago Aldunate, de justicia Máximo Mújica.

1851-1861. Ministro de hacienda, Jerónimo Urmeneta; de justicia e instrucción pública, Fernando Lazcano Múgica, de guerra y marina, José Francisco Gana, consejeros de estado, Ramón Luis Irarrazával y José Miguel Arístegui.

1861-1871. Procedía de los Larráin por su madre, María Luisa Mascayane Larráin. Dice Encina: "Diez años de gobierno directo de la aristocracia castellano-vasca". Ministro del interior, Manuel Alcalde Velasco; de hacienda, José Victorino Lastarria; de justicia, Manuel María Güemes, de guerra y marina, general Marcos Maturana; de interior, Alvaro Covarrubias Ortúzar; de justicia, Federico Errázuriz Zañartu; de justicia y culto, Joaquín Blest Gana; del interior, Miguel Luis Amunategui; de guerra, y marina, Francisco Echaurren.

1871-1876. En las elecciones presidenciales de 1871 fue elegido presidente por una neta mayoría sobre su contrincante, José Tomás Urmeneta. La obra del presidente Errazuriz fue asombrosa: prolongó los ferrocarriles, construyó el malecón de Valparaíso, la Universidad, el Congreso y la Quinta Normal de Agricultura. Se crearon las intendencias de Santiago y Valparaíso, verdadera delegación de poderes sin precedentes. Francisco Echaurren, intendente de Valparaíso, fue el "azote de la holgazanería, de la inmoralidad y el vicio", recordando al temible corregidor Zañartu del siglo precedente.

1876-1881. Ministro del interior, José Victorino Lastarria; justicia, Miguel Luis Amunategui; hacienda, Julio Zegers Samaniego; justicia, Joaquín Blest Gana; interior, Manuel Recabarren; guerra, José Francisco Vergara Echevers.

1879-1881. Fue la lucha de Chile contra Perú y Bolivia, que decidió la posesión de las salitreras y la actual costa norte chilena. El presidente Pinto Garmendia asumió el cargo de generalísimo de mar y tierra y de ministro de la guerra el general Basilio Urrutia. En la batalla naval de Iquique, del 21 de mayo de 1879, muere el comandante de la fragata "Esmeralda", Arturo Prat, haciéndose con el mando el oficial Uribe, que resiste hasta el hundimiento de la nave. La reacción popular ante este hecho se polarizó en torno a Rafael Larrain Moxo, que el día 26 dio un mitin en la Alameda de Santiago, ante 10.000 personas. El comandante Vergara ocupa el pozo de Dolores, vital para el suministro de agua para el ejército chileno. Una división de 3.500 hombres a las órdenes de Amunategui y otra a cargo de Urriola, con 6.000, se le unen en ese punto. En la batalla de Tarapacá muere el oficial Pedro Urriola.

Después del desembarco de Ilo y la marcha a Moquegua, tras la renuncia de Estala y de su consejero Zubiría, es nombrado general en jefe del ejército chileno el general Manuel Baquedano, y actúa como intendente general del ejército Dávila Larráin.

El Morro de Arica. Leyenda de Alfonso Ugarte. La dirección de esta acción victoriosa estaba a cargo del triunvirato Baquedano-Vergara-Velázquez. Asistieron también el coronel Vergara y el comandante Yábar. De Tacna los chilenos se dirigieron a Arica al asalto del Morro, donde estaban fortificados los peruanos. Fue tomado al asalto por las huestes de Baquedano el 8 de julio de 1880. Baquedano fue ascendido a general de división. Entre los defensores del Morro se encontraba el comandante peruano Alfonso Ugarte. Del impacto de su muerte heroica en el pueblo peruano brotó una bella leyenda. El apuesto Ugarte, montado en su caballo negro como el azabache, con brillantes herraduras de oro, se había lanzado de un salto prodigioso desde la roca al mar embravecido. El alma de Ugarte y su caballo trotador vagan eternamente por playas y montes.

Tras las batallas de Chorrillos y Miraflores, el ejército chileno entra victorioso en Lima el día 18 de enero de 1881 y el general Manuel Baquedano se instala en el palacio de los virreyes.

1881-1886. Ministro del interior, José Francisco Vergara Echevers; relaciones exteriores, José Manuel Balmaceda; justicia, culto e instrucción pública, José Ignacio Vergara; hacienda, Luis Aldunate Carrera, "el cerebro más brillante de su generación", nieto de José Miguel Carrera; relaciones exteriores, Aniceto Vergara y Aníbal Zañartu.

De 1820 a 1860, tres vasco-chilenos fundamentan la vida económica chilena: Domingo de Eyzaguirre crea la Sociedad Nacional de Agricultura, José Tomás de Urmeneta la gran minería del cobre y José Santos Ossa pone en marcha la explotación del salitre. Eduardo Matte Larráin funda la Estación Experimental de Genética y el Instituto Biológico. En 1839 Mariano Egaña firma el decreto creando la Universidad de Chile, que fue Ley en 1842. Maximiliano Errázuriz fue presidente de la Cámara de Diputados. En 1842 se inicia el período de los historiadores vascos: Barros Arana, los tres Amunátegui, Artemio Aguirre, Rafael Egaña, los hermanos Arteaga Alemparte, Federico Errázuriz, Tomás Guebara, José Miguel Irarrázaval, José Victorino Lastarría, Aureliano Oyarzun, Luis Uribe Orrego, Luis Galdames, B. Vicuña Mackenna, José Toribio y Medina Zabala. De esta época son los obispos Manuel Vicuña y José Alejo Eyzaguirre. En 1851 Silvestre Ochagavia Echezarreta funda la industria vitivinícola.

De esta época es también la reforma educacional de Diego Barros Arana, año 1853. Benjamín Vicuña M., intendente de Santiago, hermosea el cerro de Santa Lucía, dotándole de bellos paseos y miradores. En 1859 Nicolás Tirapegui, al frente de un ejército de 2.000 montoneros e indios marcha sobre la ciudad de Chillán, pero es derrotado en Maipon. Joaquín Larráin funda en 1864 el diario católico El Independiente. Manuel José Irarrázaval aporta 2.000 pesos. La redacción fue confiada a Miguel Luis y Gregorio Víctor Amunategui, junto con Alberto Blest Gana. Se publica desde el 2 de marzo de 1864 hasta el 7 de enero de 1891. En la época del presidente José Joaquín Pérez, leyendo la nómina de diputados anotamos los siguientes apellidos vascos: Aldunate, Andonaegui, Barros Arana, Echenique, Echaurren, Echeverría, Errázuriz, Irarrizaval, Larráin, Omízar, Ossa, Olea, Urizac, Vicuña, Zumaran Amunategui, Arteaga, Ariztia, Lastarria, Munita, Carrera y Vergara. La prensa, en este período, alargándose hasta 1890, también marca la influencia vasca.

Entre los numerosos diarios de la época, en los que se incubaba el nacimiento de la prensa moderna, resaltamos La Epoca, de Santiago, fundada por Agustín Edwards, donde escribían Pedro Balmaceda, Alfredo Irarrázaval, Luis Orrego Luco, etc. El Mercurio, de Valparaíso; La Patria, también de Valparaíso, propiedad de Isidoro Errázuriz. Enrique Valdés Vergara funda en enero de 1888 El Heraldo, inspirado por su tío José Francisco Vergara Echevers. Juan Pablo Urzúa funda en 1855 El Ferrocarril, diario de gran tirada.

Joaquín Murieta en California. A mediados del siglo XIX había 20.000 chilenos en los lavaderos de oro de California. Recojo alguna noticia suelta: "El vasco-chileno Wenceslao Urbistondo, aprovechando la marea varó su buque en San Francisco y lo transformó en cómoda casa-habitación". En 1852 B. Vicuña Mackenna embarcó para California con 2.000 quintales de harina. La lucha feroz por el oro despertó el antagonismo de razas. Chilenos, mejicanos e indios por un lado y yankees por otro. Los chilenos fueron robados y expulsados de los lavaderos de oro. Entonces surgió el legendario Joaquín Murieta. Según la tradición, los yankees habían matado a su hermano Carlos y a su mujer Carmela Félix. Su banda de chilenos y mejicanos, durante varios años, fue el terror de la comarca.

En 1853 cayó en una emboscada que le tendió el capitán Harry Love. Su cabeza, conservada en alcohol, se exhibió largo tiempo en diversas ciudades de California. Actualmente aún no se ha aclarado si era chileno o mejicano. Según los mejicanos, Joaquín Murrieta era natural de Arispe, estado de Sonora. La vida de Murieta ha entrado en la literatura. Conocemos la obra teatral de Pablo Neruda [1966], estrenada con éxito en Santiago de Chile en 1967. En 1975 asistí a una extraordinaria versión en el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. J. Mallorquí, en su popular serie "El Coyote", conmemora su centenario dedicando a Murrieta los números 100 y 101, con los títulos "El diablo, Murrieta y El Coyote" y "El proscrito de las lomas".

1886-1891. Ministros: interior, Aníbal Zañartu, relaciones exteriores, Miguel Luis Amunategui; justicia, Pedro Lucio Cuadra; relaciones exteriores, Vicente Dávila Larráin; guerra y marina, Ramón Donoso Vergara; obras públicas, Prudencio Lazcano; interior, Ramón Donoso Vergara; justicia, Isidoro Errazuriz; guerra y marina Luis Barros Borgoño, industria, José Miguel Valdés Carrera. En este período se realiza un vasto plan de edificaciones escolares para atender la enseñanza primaria. Se moderniza el ejército. Mejoran los servicios de beneficencia construyendo hospitales, inicia reformas en el gobierno interior y en la administración. Obtuvo el rescate del desecho de los certificados salitreros. Entra en conflicto con el Congreso y lo disuelve. La revolución contra Balmaceda se incuba en Santiago pero cristaliza en el Norte, a donde van retirándose los congresales enemigos de Balmaceda, destacando el conservador Manuel José Irarrázaval, que formó parte de la Junta de Iquique, ya en Santiago, junto con Errazuriz y otros de la Junta Nacional de Gobierno.

El viaje del presidente Balmaceda a la zona salitrera. El 4 de marzo de 1889 se embarcó Balmaceda en el Amazonas, con una numerosa comitiva. Destacamos algunas personalidades vasco-chilenas: general Alejandro Gorostiaga, contraalmirante Luis Uribe, senador Pedro Lucio Cuadra y diputado Julio Lecároz. El convoy llegó a la rada de Iquique en la mañana del día 7. El Amazonas se detuvo en el lugar donde se hundió la vieja Esmeralda. El presidente se acercó al almirante Uribe, que la comandaba en el momento de sepultarse con sus heroicos combatientes, y le dijo: "Le abrazo en nombre de todos mis conciudadanos, de uno a otro extremo de la República". El día 9, ante 600 comensales, Balmaceda pronunció el discurso más importante de su vida política. Una sola frase indica el pensamiento íntimo del presidente: "Espero que en época próxima todos los ferrocarriles de Tarapacá serán de propiedad nacional...". Mientras Balmaceda recorría las pampas salitreras llegaba a Valparaíso el coronel inglés North, "el rey del salitre", dueño de las principales salitreras.

Obsequió a las autoridades con el cabrestante de la Esmeralda engarzado en un círculo de plata con artísticos bajorrelieves. En Santiago regaló al presidente dos potros de raza. Este, tras agradecerle el regalo le rogó los donara a la Quinta Normal de Agricultura, como obsequio a la nación. Al leer el discurso del presidente, el "rey del salitre" comprendió que la política económica había cambiado violentamente en el sentido de la nacionalización. El ejército del Congreso, bajando del norte, tomó Valparaíso y posteriormente Santiago. Balmaceda dimite y se refugia en la legación argentina, amparado por el cónsul Uriburu. La mañana del 19 de septiembre de 1891 puso fin a su vida de un disparo de revólver. Para prevenir una posible profanación, su cadáver fue depositado en la sepultura de Arrieta. Posteriormente se trasladó, secretamente, a la del administrador del cementerio, Manuel Arriarán, y posteriormente a otra que llevaba un simple número. El 29 de noviembre de 1896, en medio de una grandiosa apoteosis, se trasladó su cuerpo al panteón de la familia Balinaceda. Dejó varias cartas, muy importantes, para estudiar su personalidad y su época.

Podría decirse que la vida chilena del s. XIX, en todos sus aspectos, se conformaba a la manera de vivir del vasco. La vida privada, social, y pública seguía una directriz vasca. En el siglo actual entran en juego otros factores. Con la guerra del 36 y la afluencia de vascos refugiados, se reinstala la influencia vasca, sobre todo en la clase media chilena. La lista de presidentes de la república, de raigambre vasca, en esta época, es la siguiente:

  • Federico Errazuriz Echaurren, 1896-1901
  • Germán Riesgo Errazuriz, 1901-1906
  • Emiliano Figueroa Larráin 1910, interino
  • Luis Barros Borgoño, 1910
  • Juan Luis Sanfuentes Andonaegui, 1915-1920
  • Emiliano Figueroa Larráin, 1925-1927
  • Humberto Oyanedel, 1932, interino
  • Pedro Aguirre Cerda, 1938-1941
  • Alfredo Dualde, 1946, interino
  • Salvador Allende, 1970-1973

Este último presidente fue derrocado por el golpe militar de Augusto Pinochet Ugarte. El palacio de la Moneda, tras previo bombardeo, fue tomado por la tropa. El presidente apareció muerto empuñando una metralleta. Pablo Neruda (Neftalí Reyes Basoalto) resume en pocas líneas su pensamiento sobre los presidentes chilenos:

"Chile tiene una larga historia civil con pocas revoluciones y muchos gobiernos estables, conservadores y mediocres. Muchos presidentes chicos y sólo dos presidentes grandes: Balmaceda y Allende".

Miguel Cruchaga Tocornal, jurisconsulto, diplomático, escritor, autor de la Ley de Habitaciones Obreras; Alberto Cruchaga, diplomático, alto empleado de la Cancillería; Allende Salazar, diplomático: Julián Echavarri Elorza, diplomático, senador; Francisco

Javier Mondragón, diplomático; Ricardo Neftalí Reyes Basoalto (P. Neruda), poeta, diplomático, senador; ministros: Arturo Olavarría, Horacio Walker Larraín, Enrique Ortúzar, Luis Melo Lecároz, Andrés Zaldívar; Rafael Gumucio Vives, presidente del Senado; Luis Astaburuaga Ariztia, secretario de la Cámara de Diputados; Tomás Pablo Elorza, presidente del Senado; Narciso Irureta, senador, diputado; Agustín Gumucio Bilbao, senador; Larráin García Moreno, senador; Santiago Urcelay, diputado; Raúl Marín Balmaceda, autor de la Ley de votos seleccionados; Manuel Rivas Vicuña, autor de la Ley de Enseñanza Primaria Obligatoria; Gastón Goyeneche, presidente de la Cámara de Comercio; Fco. Jabier Díaz Zalazar, presidente de Lions International; Emilio Iribarren, político; Rodolfo Oroz, director de la Academia Chilena de la Lengua, língüista y filósofo, director del Pedagógico, formador de la juventud del profesorado normal; Enrique Molina Garmendia, rector de la Universidad de Concepción, director de la revista Athenea; Ulises Vergara, rector del Instituto Nacional; Pedro León Loyola, filósofo; Amador Alcayaga, rector del Instituto Barros Arana; Carlos Moncada, poeta y educador, rector del Instituto Nacional en el primer tercio del siglo XX; Munizaga, teórico de la educación; Eugenia Oyarzun, periodista, alcaldesa de Santiago en 1975 y diplomática.