Canto epitalámico del siglo IX, dedicado a Leodegundia, hija de Ordoño I de Asturias (850-866), casada con un príncipe de Pamplona a mediados del siglo IX.
Laudes dulces fluant tibiali modo
magnam Leodegundiam Ordonii filiam
exultantes conlaudemus manusque adplaudamus
Ex genere claro semine regali talis decet utique nasci proles obtima que partemum genus ornat maternunque sublimat
Ornata moribus, eloquiis claram, eruditam litteris sacrisque misteriis, conladetur cantus suabi imniferis uocibus
Dum facies eius rutilat decore
moderata regula imperat familiis
omat domum ac disponit mirauille ordine
Exultet persona cui extat nexu
coniugali tradita casta Leodegundia
placens Deo et amicis absque ulla macula
Gaudete gaudete simul personate
cuncti eius famuli matrone substantiam
dulci uoce conlaudate proferentes canticum
Ut uigeat longo feliciter euo
filiorum filios uideat incolomes
gaudeatque cum amicis exorate Dominum
Nerui repercussi manu cithariste
tetracordon tinniat armoniam concitet
ut resonent laudes dulces domme Leodegundie
Dum lira reclangit tibia resonat
Pampilone ciuibus melos dantes suabiter
recitantes in concentu laudent Leodegundiam
Innovetur semper memoria eius que proximos diligit fideli propositu
sous obtans ac externos ut parite diligant
Audiant propioqui cari et amici
gratulantes digniter prorumpant in iubilum
patris decus et doctrinam proles electa tenet
Pulcerrima nimis audi modulamen
tibiale dulciter quod electo...
deprecantes deprecamur ut famus audias
Vt ualeas felix et serbias Deo
gubernesque pauperes protegasque
orfanos mundi quoque gratulentur te abentes dominam
Lumen uerum Dei te ubique tegat:
te tenebre fugiant semperque resplendeas;
observando legem sanctam summo Deo placeas
¡Broten dulces loores al compás de la flauta! Alabemos alborozados a la gran Leodegundia, hija de Ordoño y batamos palmas/De linaje preclaro, de prosapia regia, tal debe ser nacida por cierto la eximia prole que da realce al linaje paterno y enaltece el materno/Adornada de buenas costumbres, preclara en palabras, versada en letras y en sacros misterios, sea celebrada con voces himnales de suave canto/Mientras su rostro brilla radiante de hermosura, manda a la servidumbre con órdenes moderadas, adereza su casa y la dispone con admirable orden/Alborócese la persona a la que la casta Leodegundia está entregada con vínculo conyugal, agradando a Dios y a sus amigos sin mancha alguna/Gozaos, gozaos, sus siervos, y al mismo tiempo cantad todos juntos, ensalzad con dulce voz el patrimonio de vuestra matrona, entonándole un cántico/Rogad a Dios que viva felizmente luengos años, que vea incólumes a los hijos de sus hijos, y que se recree con sus amigos/Suene el tañido de la cítara tetracorde de cuerda pulsada por mano de citaristas, suscite una armonía para que resuenen dulces alabanzas en loor de la señora Leodegundia/Mientras resuena la lira y la flauta acompasa a los ciudadanos de Pamplona, alaben a Leodegundia entonando suavemente una melodía y recitándola a coro/Renuévese siempre la memoria de aquella que ama a sus prójimos deseando con fiel voluntad que amen por igual a propios y extraños/Escuchen sus parientes, sus seres queridos y amigos prorrumpan en júbilo con dignos parabienes. La hija elegida guarda el decoro y la doctrina de su padre/¡Hermosa sobremanera! Escucha la melodía de la flauta que con selecto... Suplicantes suplicamos que escuches a tus siervos/Que vivas feliz, que sirvas a Dios, que gobiernes a los pobres y protejas a los huérfanos; que los mundos también te feliciten teniéndote por su señora/Que la luz verdadera de Dios te cubra por doquier: que las tinieblas huyan y resplandezcas por siempre; que agrades a Dios soberano observando su santa ley.
Según Higinio Anglés:
se trata del canto epitalámico más antiguo de los conservados con notación musical, único en su género, que respira un arcaismo muy pronunciado, recordando con ello y por su contenido el Carmen o Hymnus de nubentibus, visigodo que hemos comentado anteriormente, y compuesto en el siglo VII
(Historia de la Música Medieval en Navarra, p. 42).
Parece que se trata de un himno que se empleaba como canción litúrgica y tradicional, con la misma melodía para todas las estrofas. Las estrofas están formadas por tres versos del género arcaico sin rima: los dos primeros se hallan subdivididos en dos hemistiquios. Este canto se compuso para festejar el casamiento de Leodegundia y en él aparecen diversas facetas que llaman la atención al investigador:
Una cosa admira en este poema, y es que todo está escrito en vistas a la esposa, sin decir nada del esposo. En este poema ya no aparece nada de la mitología antigua, cuando en los cantos epitalámicos salía casi siempre en nombre de Venus. Los poemas latinos antiguos aparecen por lo común escritos con versos hexámetros
(Anglés, Higini : op. cit., p. 45).
Este canto se conserva en el códice de Roda, dado a conocer por García Villada en 1928 y adquirido por el Estado.
Ref. Anglés, Higinio: Historia de la Música Medieval en Navarra, Pamplona, 1970, pp. 42 y ss; Elizalde, I. Navarra en las literaturas románicas, I. Pamplona, 1977.
