Biographies

BEZARES SILLERO, Miguel

Perfil biográfico

Nació el 5 de diciembre de 1884, en Medrano (Rioja), hijo de Anastasio, veterinario de la localidad y también riojano, al igual que su madre, María Pilar Sillero, natural de Alcanadre, pero de ascendencia navarra.

Casó con Dª Justa González González y del matrimonio no consta descendencia.

Falleció en su domicilio donostiarra el 7 de diciembre de 1962 [1].

Formación

Cursó sus estudios en la Escuela de Veterinaria de Zaragoza, donde ingresó en octubre de 1900, realizando el examen de reválida el 8 de junio de 1905 y en setiembre del mismo año, obtuvo por examen, el Premio Extraordinario de Fin de Carrera [2].

Actividad profesional

Aragón y Navarra. Fue Inspector municipal Veterinario interino en Huerto (Huesca), en Mequinenza (Zaragoza) y en el Valle de Elorz (Navarra). El 25 de octubre de 1907, desde Lodosa, solicitó, sin éxito, la plaza vacante en el partido veterinario de Aoiz/Agoitz (Navarra) [3].

Vigo (Pontevedra). Se trasladó a Galicia en 1912, trabajando como inspector veterinario en Vigo y Lavadores durante veinte años. Formó parte de la plantilla del Laboratorio Municipal y fue nombrado jefe de los servicios municipales de veterinaria por el alcalde Alonso Cuenca en octubre de 1928 [4] . Vocal de la Junta Local de Sanidad, fue miembro del patronato del dispensario antituberculoso y director interino del Laboratorio Municipal.

Nuestro protagonista participó en las oposiciones convocadas en setiembre de 1930 para Veterinarios Higienistas [5] , superándolas según con el número 6, sobre 219 aspirantes [6] . Participaría también en las oposiciones celebradas en mayo de 1931, para cubrir plazas de Veterinarios Higienistas en las Estaciones Sanitarias, fue aprobado con el número 8, escogiendo la plaza de Vigo.

Cuerpo Nacional Veterinario. Por Orden de 11 de marzo de 1932 [7] , es nombrado Inspector Veterinario del Cuerpo Nacional, número 8 de la VIII Promoción, con la categoría de jefe de Negociado de tercera clase.

Vigo (Pontevedra). Como Inspector Veterinario, es destinado a la Inspección Veterinaria del Puerto de Vigo, el 1 de abril del mismo año, permaneciendo hasta el 31 de agosto del mismo año.

Murcia. Posteriormente, por O. M. de 18 de agosto de 1932 [8] , pasó a la Inspección provincial Veterinaria de Murcia, posesionándose del cargo el 14 de setiembre, cargo que ocuparía hasta el 9 de octubre de 1933, siendo sustituido interinamente por D. Julián Pardos Zorraquino, jefe de la Sección Veterinaria del Instituto provincial de Higiene.

El periódico El Pueblo Gallego publicó un sentido artículo de despedida del nuestro protagonista que reprodujo la prensa profesional [9] de la época y que transcribimos:

Un funcionario ejemplar. - Bajo este título publica El Pueblo Gallego un artículo de despedida en honor de un compañero muy querido por nosotros, don Miguel Bezares, trasladado ahora, de Vigo, donde ha actuado mucho y bien, como jefe de los servicios veterinarios del laboratorio municipal, a Murcia, donde va a desempeñar la Inspección Provincial Veterinaria.

En dicho artículo, junto con el elogio noble por el sentimiento que lo inspira, se hace una silueta más exacta en la prosa de unos párrafos, de lo que es Bezares, que la caricatura que ilustra esta despedida y aún a trueque de que se nos enfade, recortamos unas líneas, para nuestros lectores, y le enviamos nuestra felicitación por haber sabido inspirarlas con su conducta. Dicen así:

"Veinte años de residencia entre nosotros y una participación activa y generosa en la vida espiritual de la ciudad, habían dado a Miguel Bezares un prestigio sólido y un amplio ámbito de simpatías.

Destacó siempre este compañero que se aleja, en cuantas disciplinas ejerció su actividad, un insobornable amor a la verdad y una lealtad ejemplar en el cumplimiento del deber.

Como periodista, la pluma de "T Arnold" llegó a ser admirada por la ponderación y el acierto de sus críticas, por la serenidad de sus juicios. Como ciudadano, Miguel Bezares, se acusó siempre en la vanguardia de las ideas y se sintió siempre incompatible con todo régimen que no procediera directamente de la voluntad popular.

Pero más que otra cosa fue, Miguel Bezares, un funcionario modelo. Su condición profesional llevárale a ser celador de la salubridad pública, dirigiendo los servicios municipales de inspección de alimentos, y fue tan austera su gestión, que en momento alguno ha podido ser torcida por la influencia o por el favor.

Acaso por este rígido sentido del cumplimiento del deber, indispensable en quien ejerce cometido tan delicado, sea que Miguel Bezares ha tenido que dejar de ser funcionario municipal.

Quien supo sostener incorruptible durante un régimen de corrupción generalizada, los prestigios de su función, se ve obligado a abandonarla ahora que el régimen que siempre propugnara, ha triunfado."

Copiamos nuevamente otra referencia [10] relativa a su marcha:

Despedida. - En el Boletín Oficial de la Asociación provincial Veterinaria de Murcia, leemos un artículo de despedida, dedicado a nuestro entrañable amigo y compañero D. Miguel Bezares. Como no podía por menos de suceder, el Sr. Pardo que firma ese artículo recoge cuanto de bueno ha hecho en aquella provincia, como Inspector Provincial Veterinario el amigo Bezares, que ha marcado un camino e implantado una norma de austeridad, de ética profesional y de dinamismo, gracias al cual los veterinarios murcianos han logrado un mayor avance en la serie de triunfos que tenían desde hace algún tiempo iniciados.

Bezares ha salido de Murcia dejando allá, entre los compañeros, un cariño leal y hondo, que es la semilla que logra pronto germinar en cuantos le tratan y no hemos querido silenciar el hecho, aun a sabiendas de que el buen amigo se irrite porque no van solo estas letras en honor de su conducta, sino como muestra elocuente de lo que es una vida de trabajo ejemplar.

Sevilla. Por Orden Ministerial de 3 octubre de 1.933, fue designado por concurso, para ocupar las plazas de veterinarios, vacantes en el Instituto de Reforma Agraria, después en el Servicio Nacional de Reforma Económica y Social de la Tierra y luego en la Delegación del Instituto de Colonización de Sevilla, quedando en situación de excedente en el Cuerpo Nacional Veterinario.

El 26 de enero de 1934, se reincorporaba al Cuerpo Nacional Veterinario, pero continuó prestando sus servicios en el Instituto de Reforma Agraria, hasta el 21 de mayo de 1940.

Por O. M. De 5 de octubre de 1939 y con antigüedad del 12 de agosto de 1936, era ascendido a jefe de Negociado de 2ª clase y sueldo anual de 7.000 pesetas, tomando posesión del empleo en Sevilla, el 22 de noviembre de 1939.

Donostia/San Sebastián. El 22 de mayo de 1.940, tomó posesión de la Jefatura del Servicio provincial de Ganadería de Gipuzkoa, al tiempo que cesaba quien lo venía desempeñando interinamente, el jefe del Servicio Veterinario Municipal, D. Venancio Recalde Olaciregui.

Santander. Por Orden Ministerial de 22 de febrero de 1943, asciende a la categoría administrativa de Inspector Veterinario de primera clase del Cuerpo Nacional Veterinario, tomando posesión del cargo en Santander el 20 de abril de 1943.

Por reorganización de la plantilla, el 9 de abril de 1945 asciende a Inspector Veterinario Jefe de 2ª clase, con sueldo anual de 12.000 pesetas.

Por Orden Ministerial de 19 de enero de 1946, se le adjudica la denominación escalafonal de Inspector Veterinario jefe de 2ª clase con el haber anual de 12.000 pesetas.

Donostia/San Sebastián. La O. M. de 11 de noviembre de 1946, siendo director general de Ganadería, Domingo Carbonero Bravo, disponía la puesta en funcionamiento de los Laboratorios Pecuarios Regionales, ubicando en San Sebastián el Laboratorio Vasco y designando a nuestro protagonista, como director interino del mismo.

Al trasladarse el Laboratorio Pecuario Regional Vasco, de San Sebastián a Bilbao, en virtud de lo dispuesto en la O. M. de 22 de diciembre de 1948, cesaba como director interino del citado organismo nuestro biografiado y se nombraba, también interinamente, nuevo director, a Jesús Cuezva Samaniego.

El primero de enero de 1950, se le adjudica la denominación escalafonal de Inspector Veterinario de 1ª clase y sueldo de 12.000 pesetas y el 11 de mayo del mismo año, asciende a Inspector Veterinario jefe de 2ª clase, con sueldo anual de 13.200 pesetas.

Figura en el Escalafón del Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios totalizado en de abril de 1951 [11] con el número 27, en situación de excedente forzoso.

Accedió a la jubilación, por cumplir la edad reglamentaria, el 5 de diciembre de 1954, cuando ostentaba el empleo de Inspector Veterinario jefe de 2ª clase del Cuerpo Nacional Veterinario [12].

En julio de 1955 se le concedía la Encomienda de la Orden Civil de Sanidad a Bezares y los compañeros guipuzcoanos iniciaron una suscripción para comprarle las insignias [13].

Su expediente de depuración

Finalizada la Guerra Civil, se le somete a un Expediente de depuración en el Servicio Nacional de Reforma Económica y Social de la Tierra. Solventado el expediente recupera su ejercicio veterinario y en el mismo año se traslada al País Vasco, en donde forma parte de la junta provisional del colegio veterinario de Gipuzkoa siguiendo los designios del bando vencedor.

Paradójicamente, fue el encargado de realizar expedientes de depuración política a veterinarios afines a la República. Hasta el momento de su jubilación (1954) trabajó al frente de la inspección provincial de ganadería en Gipuzkoa.

Su actividad periodística:

En 1926 figura como redactor deportivo del periódico "Diario de Vigo" siendo director, a partir del número 20, Paz Andrade, significado galleguista [14].

En una época en la que los seudónimos eran norma en las crónicas deportivas, detrás de «T. Arnold» Miguel Bezares destacó por su ponderación y acierto como competente crítico deportivo. Fue director de la revista Galicia Sportiva, al menos, desde 1918 y publicó como comentarista, numerosos artículos en los diarios Galicia, El Pueblo Gallego, La Concordia, Galicia Nueva y en la revista Deportes.

En febrero de 1924 formó parte de la comisión gestora antecedente de la Asociación de Prensa de Vigo, de la que fue vocal desde 1925 hasta 1932. Con una participación constante fue un destacado miembro de la asociación litigando en favor de sus intereses.

De todas sus colaboraciones en prensa, destaca su incorporación al diario El Pueblo Gallego, periódico fundado en 1924 por Manuel Portela Valladares, político gallego que llegó a ser presidente del Consejo de ministros y varias veces ministro durante la Segunda República. En la primera etapa, entre 1924 y 1927, fue su director el escritor Ramón Fernández Mato y el diario tuvo una línea editorial republicana liberal y centrista manteniendo vinculaciones con el PSOE.

Además, Bezares publicó cartas y editoriales en prensa gallega, fundamentalmente sobre temas sanitarios, firmadas con su nombre. Trabajos como Glosopeda en la Hoja Agropecuaria del diario El Ideal Gallego [15].

Su actividad deportiva, cultural y política:

No más tarde de 1918, formó parte de la directiva (secretario) del Real Fortuna equipo que, fusionado con el Vigo Sporting, sirvió para crear el Real Club Celta de Vigo (1923).

Participó, activamente, en la vida intelectual y cultural de la ciudad gallega destacando como miembro del Ateneo, sociedad con marcada ideología progresista. Formaba parte de la sección de Medicina e Higiene.

En 1932 resultó elegido secretario general del Partido Radical Republicano Socialista (PRRS) de Vigo. Días después la nueva directiva local organizó un acto propagandístico en el teatro Tamberlick que contó con la participación de Félix Gordón como principal orador. El acto generó tanta expectación que, agotadas todas las localidades del teatro, fue necesario instalar aparatos de megafonía en el exterior para que el numeroso público pudiese seguir el discurso. Sin duda, Bezares resultó determinante en la visita de Gordón, su condición de jefe de los Servicios Veterinarios y secretario general del partido le convirtieron en ineludible interlocutor, por afinidad profesional e ideológica.

Actividad colegial

Poco después de su traslado a Galicia (1912) fue miembro fundador de la primera junta directiva del Colegio Oficial de Veterinarios de Pontevedra (COVP) como secretario (1914-1927) y posteriormente resultó elegido presidente (1927-1932).

Entre el 2 y el 4 de octubre de 1915 se celebró la primera Asamblea Regional Veterinaria de Galicia con motivo de inaugurarse el nuevo edificio de la Escuela de Veterinaria de Santiago. En la reunión se discutieron temas como el intrusismo, la organización de los servicios de inspección veterinaria de alimentos o la provisión de plazas de inspectores municipales de Higiene y Sanidad pecuarias.

En noviembre de 1927 se celebra la junta general del COVP en la que se nombra presidente a Miguel Bezares, acompañado de Cruz A. Gallastegui como vicepresidente, Manuel Cañizo como secretario, Manuel R. Font como vicesecretario, Viriato Fernández como tesorero y como vocales, José María Aguinaga y Font y José Rodríguez Lois [16].

En agosto de 1928, Bezares representa al COVP con motivo de la celebración de una conferencia en el círculo Mercantil de Vigo, ofrecida por el secretario de la federación nacional de practicantes, abogando por la creación de una Federación Sanitaria Gallega que aunase a representantes de todos los profesionales sanitarios. Le acompañaban en la mesa presidencial representantes de los colegios de médicos, farmacéuticos, odontólogos y practicantes [17].

Fue elegido, por aclamación, presidente del Colegio Veterinario de Pontevedra el 25 de setiembre de 1.931.

En octubre de 1932 fue nombrado presidente Honorario del Colegio pontevedrés [18].

En Gipuzkoa, fue designado presidente de la Junta Provisional del Colegio Oficial de Veterinarios, en diciembre de 1940 puso en funcionamiento, el Colegio Provincial de Veterinarios de Guipúzcoa, en el marco de la nueva situación política.

En San Sebastián, formaba parte de la tertulia veterinaria de la cafetería Mónaco, que estaba situada en la calle Hernani, a la que concurrían entre otros, Sebastián Ubiría Elorza, Miguel Salaverría Bengoechea e Ignacio Marculeta Loinaz; eran los popes de la profesión en Gipuzkoa y allí se hacían componendas, se organizaban tribunales de oposición o se asignaban las interinidades.

Fuentes

Elaboración propia

Autor

José Manuel Etxaniz Makazaga. Doctor en Veterinaria. Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP). Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE)

Notas

[1] RC de Donostia/San Sebastián, Libro 150, pág. 184 de la Sección 3ª
[2] AFVZ. 8º Libro de Matrículas, folio 275.
[3] Archivo Municipal de Aoitz (AMAoitz). Carpeta 127.2.
[4] El Correo de Galicia. 14-10-1928.
[5] GM nº 254 de 11.9.1930
[6] GM nº 316 de 12.11.1931
[7] AGA. Agricultura. Legajo 9526 (17961-5772/2).
[8] GM del 20.3.1932
[9] La Semana Veterinaria, nº 821 de 18.9.1932
[10] La Semana Veterinaria nº 882 de 19.11.1933.
[11] Suplemento al BOE nº 289 de 15.10.1952. Fascículo único. Pág. 5.
[12] BOE nº 333 de 29.11.1954.
[13] Ciencia Veterinaria nº 480 de 20.8.1955. Pág. 304
[14] INSUA, Emilio Xosé. A nos aterra é non sá¡; Baia Eicions,
[15] El Ideal Gallego 31-10-1920.
[16] El Pueblo Gallego . 15-11-1927.
[17] El Pueblo Gallego. 16-08-1928.
[18] La Semana Veterinaria, nº 827 de 30 .10.1932