El Urumea era navegable, ya que el mar penetraba muy al interior, incluidos los terrenos del actual barrio de Amara, de San Sebastián. Se sabe que entraban «naos hasta de trescientos toneles y muchos «chanuqueros y zabras cargados de setecientos y ochocientos quintales de vena para la herrería». Además del puerto de Santa Catalina, que subsistía todavía en 1864 entre las calles actuales de Vergara y Fuenterrabía, existía el de Morlans, en la cañada de la fábrica de gas, citado en 1525 y en 1527. Hay documentos del s. XVIII en la que todavía se habla de descargas en este puerto. Había otro puerto en el cañón de Anoeta, donde todavía hay un caserío que se llama Portutxo, en recuerdo de dicho puerto.
- Izaguirre, R.: El Urumea y los puertos donostiarras, Pasajes, 1933
- Ciriquiain, M. Los Puertos maritimos vascongados, San Sebastián, 1951.
