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AITZAGA

Despoblado medieval navarro, cercano a Iturmendi.

La ermita de Nuestra Señora de Aitzaga fue iglesia del antiguo despoblado medieval homónimo. Fue donado en 1103 a San Miguel de Aralar por el rey Pedro I. Aitzaga tenía diez fuegos en 1350, que se habían reducido a la mitad en 1366, muy pocos años después, a causa sin duda del azaroso reinado de Carlos II, que coincidió además con la Peste Negra, mermando notablemente los pueblos. Parece que se había despoblado ya para 1427, a pesar de que su iglesia subsistió como ermita, que en 1629 se mandaba reparar, y que en 1797 era visitada por el obispo Igual de Soria. Fue también restaurada a principios del siglo XIX, a manos del cantero Martín de Olasagarre. Consecuentemente con la antigüedad expresada, la ermita es un edificio románico, de una sola nave y con una cabecera rematada en testero recto, que sustituyó al primitivo ábside medieval. Los muros van en sillarejo y con cadenas de sillar en las esquinas y en el enmarque de los vanos. Se perfora con dos ventanas cuadrangulares, abiertas en la cabecera y a los pies. La portada se abre en el lado de la Epístola, y consta de un arco de medio punto abocinado y con tres arquivoltas, de las cuales dos apean en columnas. Los capiteles van decorados con motivos figurativos, tales como aves con los cuellos entrelazados, arpías y leones. Llevan cimacios con decoración a base de motivos geométricos, vegetales y ajedrezado. Por encima, una fila de ménsulas decoradas con cabezas anuncian la existencia de un antiguo tejaroz. Se cubre el edificio con un tejado simple a dos aguas.

En la parroquia de Iturmendi, hay una pila bautismal, procedente de la ermita de Aitzaga, del siglo XII y adscripción románica. Se compone de basa circular, fuste cilíndrico y taza semicircular gallonada. Se decora con toscos relieves, que figuran temas tales como las Tres Marías ante el sepulcro, arpías, un centauro, una sirena o guerreros a caballo.

También pueden citarse algunos capiteles románicos procedentes de Aitzaga, que se guardan en la casa parroquial.

Joseba ASIRON SÁEZ (2006)