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ÁFRICA

Lavigérie. Es una de las figuras más extraordinarias de la historia de los vascos. Contaba 42 años de edad cuando en 1867 era nombrado arzobispo de Argel. Traía de Francia grandes arrestos y experiencia. Era doctor en letras y teología por la universidad de París. Había nacido en Bayona y estudiado en Larresoro. Había sido profesor de la Sorbona y autor de varias obras; intervino en la creación de las escuelas de Oriente para lo cual estuvo en Siria y, de vuelta, era nombrado obispo de Nancy. Había fundado diversos colegios y ejercido como miembro imperial de Instrucción Pública de Francia. Suplía por su gesta personal lo que los Estados no hacían por la cultura. En Argel fundó inmediatamente orfelinatos y focos de enseñanza con la enemiga del gobierno colonial francés y metropolitano. Ello dio motivo a fuertes discusiones con el mariscal MacMahon. Al principio se sirvió para la evangelización de jesuitas, pero, pronto, ya en 1875, emprendió una labor personal fundando la congregación de misioneros Nôtre-Dame d'Afrique («Padres Blancos»), ejerciendo de superior durante toda su vida. Sería largo enumerar la labor del bayonés Lavigérie. Se puede resumir así: Nombrado delegado apostólico de la región del Sahara y del Sudán en 1868, siete años más tarde (1875) enviaba la primera misión a través del desierto. Confiaba también evangelizar la región de los grandes lagos del Africa ecuatorial, el Yanza y el Tangañica hasta llegar, año tras año, caravana tras caravana de misioneros, a organizar hasta siete vicarías apostólicas. La acción expansiva se realizaba simultáneamente por Argelia y Túnez. De Africa se expansionaron por Asia, fundando a su paso un seminario en Jerusalén. En 1888, horrorizado de las penalidades de los esclavos de Africa, emprende un viaje por Europa, destinado a remover la conciencia pública antiesclavista. Secundaba el llamamiento de León XIII exhortando al mundo a destruir la esclavitud del Brasil. El mundo se hacía el sordo. Lavigerie llevó el problema africano al corazón de Europa convocando la Conferencia de Bruselas de 1890 y el Congreso antiesclavista de París, también organizado por él. La fatiga, el anhelo de remover la conciencia del mundo, le dominaron, llevándole al sepulcro prematuramente el 27 de noviembre de 1892. El aluvión de conferencias, folletos, exposiciones y actuaciones habían minado su salud. Varios de estos textos impresos han sido reunidos en la obra Oeuvres Choisies, París, 1884. Africa perdía un gran hermano. La bibliografía sobre Lavigerie y su obra es inmensísima. La obra más moderna se debe a J. Arteche (1963).