Concept

El cuento en Euskal Herria. 1970-2000 (version de 1977)

Relación de un suceso, kontu, kondu (c..), kontakizun, kontaera (G), kondaira (AN), kondera (H.), kondatze, ixtorio (T-L), edespen (B-M).

Narración de palabra o por escrito, de un suceso imaginario, kontu, kondu (c..), ipuin (B), ipui (G), ipoin (B), ipoi, ipin (G), upoiñ, upuin, upiñ (B), alegia (L, BN, S, R), ele (AN, L, BN, S, R), ela, elexar, ele xagar (AN); cuentos y anécdotas, autu-mautuak (B), istorio-misterioak (L, BN, S).

Sin sentido, farfullakeri (H.); cuentos verdes, kontu (kondu, ele) gordiñak; colección de cuentos o fábulas, ipui-sorta, ele-bilduma; contando cuentos, baparri-biparri (B), kontu-kontari (G): zugurra ta eroaren ele xagarra (AN), cuento del cuerdo y del loco; aiztian gan nintze ta orai gen (BN), hace poco yo estaba allí y ahora aquí [fórmula para terminar los cuentos].

A cuento. adv. Al caso, al propósito, arira (B, G), alazo, alagala (B), egokiro (G), koburuz (BN, S); muy a cuento, ari-arira (B).

Sin cuento, loc. fig. Sin número, ezin kondatuzko (T-L), ezin-konta-ala, konta-eziñezko.

Diccionario Auñamendi
Literatura Oral I. Cuento es toda narración popular cuyos personajes, lugar de la acción y el tiempo son indeterminados. Antziñan (antiguamente), etxe baten (en una casa), aita bat iru semeak bizi ementzan (vivía un padre con tres hijos). En la leyenda, por el contrario, los personajes y el lugar de la acción son determinados. En el Pueblo Vasco existen todavía en gran número relatos de este género. A pesar del periódico, del cine, de la novela y de la afición a la vida materialista que irradian las poblaciones modernizadas tendiendo a borrar toda tradición del pueblo, aún es posible hallar en rincones apartados de nuestro país ricas floraciones de cuentos y leyendas. Generalmente son los ancianos quienes cuentan tales relatos a sus hijos o nietos. No es raro que las personas mayores se agreguen también gustosamente al auditorio infantil. Hace medio siglo, en las reuniones de hilanderas y costureras de Atáun, la labor era frecuentemente acompañada de largas sesiones de cuentos, con lo cual se evitaba el sueño y se hacía menos aburrido el trabajo. Los cuentistas saben distinguir el cuento de la leyenda. Es costumbre empezar el cuento por un fórmula consagrada, que varía según los pueblos, cosa que no hacen al referir una leyenda. He aquí algunas de estas fórmulas: Mundun asko bezela... "Como muchos en el mundo..." (Atáun). Antxiñen munduen asko ez, "Antiguamente como muchos en el mundo..." (Elanchobe). Munduan asko lez, arto koskolez, "Como muchos en el mundo con mazorca de maíz" (Cortézubi). Los cuentos terminan con fórmulas como éstas:

Oi ala bazan,
Sartu deilla kalabazan
D' atâ deilla
Bitoriko plazan.
Si eso fue así,
Métase en la calabaza,
Y salga
de Vitoria en la plaza.
(Ataun)  
Ori alan ixen bazan,
Sartu daittela kalabazan,
Eta urten deyela
Derio'ko plazan
Si eso fue así,
Métase en la calabaza,
Y salga
De Derio en la plaza.
(Bermeo)  

Egia bada, sakelan sar, "Si es verdad, metedlo en el zurrón" (Ulzama, 12 de agosto 1920). Egia bada, sakelan sar; gezurra bada, atera ez deilla, "Si es verdad, metedlo en el zurrón; si es falso, que no salga" (Andoáin). Arek ondo bixi txan basirian, gu ondo bixi ixan gaixala, "Si ellos vivieron bien, nosotros vivamos bien", (Lequeitio). Si uno, invitado a que refiera algún cuento, no quiere o no puede satisfacer tal invitación, es frecuente que recurra a la siguiente evasiva:

Errege'atek emen zeuzken iru alaba
Jantzi ementzittûn zuriz,
Jantzi ementzittûn gorriz,
¿Naizu esatea berriz?
Cuentan que un rey tenía tres hijas
Las vistió de blanco,
Las vistió de rojo,
¿Quiere usted que se lo diga otra vez?
(Ataun)  

Cuando le piden un cuento largo, contesta así:

Bela'atek omen zeuken ego'at oso motxa,
eta bestea oso luzea.
Oixe dek kuntu luzea.
Dicen que un cuervo tenía una, ala muy corta,
y la otra muy larga.
Esa es conseja larga.
(Ataun)  

Entre las narraciones populares las hay que tienen protagonistas animales; otras son explicativas de ciertos hechos y fenómenos naturales y otras, por fin, se refieren al mundo sobrenatural. Algunos cuentos tienen porciones cantadas, un diálogo, como este que transcribimos, titulado Agur, agur, otsoko: "Agur, agur, lobezno".

Es una fábula cuyos personajes son un lobezno y un asnillo. Viene éste (de Tudela, según algunas versiones) cargado de vino. Al encontrarse con el lobo le saluda cortésmente:
-Hola, hola, lobezno.
-Bien venido, asnillo.
-Tengo aquí vino blanco para darte de beber.
-No tengo sed, no; tengo sobrada hambre. Tu cabeza y orejas me servirán de cena para esta tarde.

Sin pretender una clasificación de todo ese cúmulo de leyendas y cuentos vascos es conveniente separar a un lado aquellos claramente mitológicas, referidos a seres sobrenaturales, y a sucesivas secciones los que recuerdan hechos prehistóricos e históricos, los que intentan explicar fenómenos naturales y finalmente los de pura ficción como esas ingenuas fábulas de animales y seres humanos que llevan aparejada alguna nota psicológica o alguna moraleja. Después de las recogidas de cuentos y leyendas efectuadas por Cerquand, Webster, Vinson y las modernas de Azkue, Barbier y Barandiarán, los cuentos han comenzado a ser estudiados tímidamente en cuanto guardan en su seno noticias de lejanas edades: Estornés Lasa, B.: Orígenes de los Vascos (t. 4, "Mensajes orales", San Sebastián, 1966) en Aoz ao gogoratutako kondaira aurrea (en la serie "El mundo en la mente popular vasca", de Auñamendi) y luego J. M. de Leizaola en su obra Romances vascos y literatura prehistórica (Ekin, Buenos Aires, 1969). Daremos algunas muestras que ilustren estos tipos de cuentos y leyendas.

Txindoki-ko Marta. "Mari de Txindoki. "

Emakume bat, bere modukoa, omenda Maria au. Zazpi urtetan Txindokin eta beste zazpitan Burumendin egoten da. Santa Kurutze egunean, hura leizetik irten baino len egin bear da konjurua; bestela urte hura trumoitsua izaten da. Leize orrek Deabruaren Leizea du izena. Su ta gar etortzen omenda Maria ori Burumendi-aldetik, ara joaten danean ere.

Dicen que esta María es una mujer sui generis. Suele estar siete años en Txindoki y otros siete en Burumendi. El día de la Santa Cruz hay que hacer el conjuro antes que de la sima salga ella; de lo contrario, aquel año abundará el trueno. Esa sima tiene por nombre Sima del Diablo. Dicen que esa María viene echando fuego del lado de Burumendi, como también cuando va allá.

Muskiako jentilla. "La geltil de Muskia."

Muskiko koban bizi zan jentill batek kristau bat beiñ arrapau emontzon.
Eta kobati aldeiñ etzezan arrigarrizko eaztun bat eskuko beat batên sartu ementzion, "emen nago, emen nago deadarka beti eotentzana.
Beingoatên kristau oi, jentillek pillâtuta zeuzken ardi narru artên izkutau ementzan.
Eaztunên otsa urruti zamarrên iruitzen nunbait jentilleri, eta kanpoti ote zan berean jatzi ementzan.
Zaldu atea, eta irteten da kobati.
Ba ta bestêk urdûn, astindu gañeko narrupillea, ta sekulako lasterrâri emanda jesusbêten andi aldeiñ ementzo.
Aitzen do jentillek eaztunên otsa, ta badijoa lasterka gaindu berabê atzeri.
Kristauek bêla bê burûri etsi ementzion urdûn.Baño alako atên buruatzen tzayo arriatekiñ moztu beatza eta bê eaztunêkin Mikolâldeko ibaira bota bear dola.Ta baitta eiñê gizonak.
Geo jentille atzeti Mikolâldeaño ltxi zanên, osiñeko eaztun otsa en aittu, ta bertâ kristaue antzeolakon, jauzi ta an ittota geatu ementzan.
(Ataun-go Auzmendi-tar Jose Maria jaunak, 1910 garren urtean kontatua).

Un gentil que vivía en la cueva de Muskia, se apoderó de un cristiano.
Para que éste no se apartara de allí, púsole en un dedo de la mano una misteriosa sortija que continuamente decía a gritos: "estoy aquí, aquí estoy".
Una vez se ocultó dicho cristiano entre las pieles de ovejas que el gentil tenía amontonadas.
Sin duda pareció al gentil un tanto lejana la voz de la sortija, y púsose a pensar si procedería de fuera.
Abre la puerta y sale de la cueva. A su vez el otro [el cristiano], sacudiendo el montón de pieles que le cubría, se dio a una precipitada fuga, y en un instante se alejó de alli.
Oye el gentil la voz de la sortija y corre tras ella.
El cristiano desesperó de su salvación. En esto se le ocurre cortar el dedo con una piedra y lanzarlo con su sortija al río de Mikolâlde. Así lo hizo.
Cuando el gentil llegó por detrás hasta Mikolâlde, oyó la voz que salía del pozo, y creyendo que dentro estaría el cristiano, se lanzó a él, y allí quedó ahogado.

(Contado en 1910 por José María de Auzmendi, de Ataun).

Muskin. "En Muski."

Denborân batên Muskiko koban Baxajaunek bizi ize ementzien. An inguruko mendigañetako lurrek ebâlitta, sekulako garik biltze emen zittuztên. Béretan kristauek bizi ementzien da artên ez ementzoên garik eitten galazik ez da.
Bein Samartintxiki, botin aundiatzûk janzitta, io emen da Muskiko kobâ; ta ango gari pilâk ikusitta beârri ziñek saltoka ariñâgo eraiñ Baxajaunekiñ apûsto eittêndo.
Baitta Baxajaunek bealdiko errûn eraiñ ementziên; Samartintxiki berriz garipilên erdia eroi ementzan; baño baitta botiñek galallez betêre. Gero, andi aldeinda, Samartintxiki bé etxea zetorrela, Baxajaun bati buruatu eman zitzaion ark bitiñetan galazie zeamarrela, ta artu aizkoratxikie ta bota ementzion; baño ez ue arrapau. Aizkora txikie Olasâstiko gaztiñaipurdiatên sartu ementzan.
Kristauek ez ementzêkien garie noaiz eiñ; baño alakoatên batêbatek Baxajaun bati aitti ementzion nola algaraz eittentzô:

¡Ja jaaai! Balêkia, artuko likenea:
Or irtete arto eitte.
Or erorte gari eitte.
Ta San Lorentzôta arbi eitte.
Urduti zâldu ementzan garie erri daneta.
(Ataun)

Dicen que en cierta época vivieron los Baxajaunes en la cueva de Muskia. Cultivando las tierras de las cumbres de las montañas próximas, recogían gran cantidad de trigo.
En el terreno bajo vivían los cristianos, y todavía no sembraban trigo por faltarles su semilla. Una vez San Martinico, habiendo calzado botas muy grandes, sube a la cueva de Muskia; y viendo allí los montones de trigo, hace apuesta con los Baxajaunes a ver quién los atraviesa, de un salto, más airosamente.
En efecto, los Baxajaunes los atravesaron con suma agilidad; pero San Martinico cayó en medio del montón de trigo; pero también se le llenaron de granos de trigo las botas. Después, partiendo de allí, volvía a su casa San Martinico, cuando un Baxajaun se acordó de que aquel llevaba en las botas semilla de trigo, y cogiendo una hachita, se la lanzó; mas no le alcanzó. La hachita se metió en la base del tronco de un castaño de Olasagasti.
Los cristianos no sabían en que época sembrar el trigo; pero en aerta ocasión alguien oyó a un Baxajaun que riéndose a carcajadas decía:

"¡Ja jaaai! Si supieran, ya lo tomarían:
Al salir la hoja, siémbrese el maíz.
Al caer la hoja, siémbrese el trigo.
Y por San Lorenzo, sièmbrese el nabo".


Desde entonces se difundió el trigo por todos los pueblos.

Katue, Olârra t'ittaie. "El gato, el gallo y la hoz."

Mundûn beste asko bezela, etxe 'atên senar-emazte 'atzûk iru semekin bizi ementzien.
Gurasôk illtzienên, umezurtzek oso bertsu geldittu ementzien. Iru gauzen jabe; katu'at, ollâr bat eta îttai bat besteik ez ementzôen.
Zaarrenak artu ementzôn katue; bigarrenak ollarra eta gazteenak îttaie.Eta bakoitze bee aldeti jun ementzan munduz mundu.
Katudune Zaindia iritxi ementzan eta etxeartan ixkimilla aundie zebillela iruittu eta autza ingurau ementzan: etxeko danak sagueizén ementzeiltzen, etxea saguz beteta egon eta beartzoela ustu; baña alperrik: sagua geozda geiago ugaltzen.
Katudunek ateti deadar eiñ ementzien esanez: ník badeât sagûk laster sakabanauko dittûn pizti 'at.
Otsomak, ikusizaun bâ nola sakabanetze `ittûn.
Katue eskau ementziên, eta bèlaxe sagu guztik uxatu ementzittûn.
Pixti oi salduiuk gui: inui at bete urre emengo diau esa'ementzioen etxe artakôk.
-Imi 'at urre ematen badizuia, zûntzako dek katue -eantzun ementziên katudunek- eta ala eiñ ee. Eta sekulako abeastuta geldittu ementzan.
Ollárdune (bigârren anaie). Altzania itxi ementzan gauez eta Atabo'ti aurrea zijôla. Ezkuden aldên gizonsail bat billau ementzôn, makillaz mallo 'at jotzan.
-Ze eitelzuia or? -galde ementziên.
-Eune zâldu, mundue beotûuk Euzkie itzuli deiun -eantzun ementzioên.
-Otsomazuia lotâ. Nik dâmân izi onek eune zâlduko 'ik eta. Onek kukurruku eitten donên jeiki danok eta ikusikôzuia nola eune argi doân.
Aren esana eiñ ementzoén eta ala gertau: ollarrak kukurruku jo zonén, eune zalduik ementzeon.
Uexe zala izi ikusgarrie eta ea salduko zién imi 'at bete urrên alde.
Baietz bà. Eta ollârdunerê sekulako abeastu eutzan.
Literatura Oral II.
Ittaidune Aintulaietâ itxi ementzan.Eta an ikusi ementzittûn gizon batzuk aizkoraz izpika-izpika garie ebaitzen.
-Pixkâteko lana artûzuia ôla ittan aittu bear bazuia esan ementzien.
-Ik ba aldakarrek beste eránen bat? -eantzun ementzioên.
Baietz, bestêk, eta itteiêkin asi ementzan îttan, eta bélaxe erloa ebai. Anfo gizonak arrittu ementzien eta ittaie imi 'at urrên alde salduko ote ziên galde ementzioên.
Baietz bá eta fttaidunerê sekulako abeastu eta ala bê etxea biurtu ementzan.
Aintzelaietako gizon âtako atek, ittaiêkin îttan ai zala, beatzên ebaki 'at eiñ ementzôn. Oi ikusi zoeñên, bildurtu eiñ ementzien eta kako ue etzala parte onekoa izengo, okarra zala, garrengearê bazôla ortzakin, eta bertan zulo aundi 'at eiñ eta antxe lurpetu ementzên betiko.
Oi ala bazan sartu deilla kalabazan.

Como otros muchos en el mundo, dicen que en una casa vivían unos esposos con tres hijos.
Cuando murieron los padres, dicen que los huérfanos quedaron muy necesitados (pobres). Dueños: de tres cosas: un gato, un gallo y una hoz; dicen que no tenían (poseían) otra cosa.
Dicen que el más viejo tomó el gato; el segundo el gallo y el más joven la hoz. Y cada cual por su lado dicen que se fue de mundo en mundo.
El fulano (mengano) del gato dicen que llegó a parecerle (le pareció) que en aquella casa había (andaba, se desarrollaba) un gran alboroto y dicen que se acercó hacia allí; dicen que todos los de la casa andaban a la caza de ratones, que la casa estaba llena de ratones y debían vaciarla; pero en vano: el ratón abundaba (se multiplicaba, proliferaba) cada vez más.
Dicen que el del gato le gritó desde la puerta diciendo: yo ya tengo una alimaña (bicho) que disipará (ahuyentará, limpiará) pronto los ratones.
-Ea (oye), veamos pues cómo los ahuyenta.
Dicen que les soltó el gato, y en seguida dicen que auyentó todos los ratones.
-Véndenos ese bicho: te daremos un cuartel de fanega llena de oro -dicen que le dijeron los de aquella casa.
-Si me dais un cuartal de fanega de oro, es para vosotros el gato -dicen que les contestó el del gato y así hacer también (y así lo hizo también).
Y dicen que quedó enriquecido para siempre.
El del gallo (el segundo hermano) dicen que llegó de noche a Alzania y yendo de Atabo adelante, dicen que encontró un grupo (tanda) de hombres cerca de Ezkuden, golpeando un prado con palos.
-¿Qué hacéis ahí? -dicen que les preguntó.
-Romper el día (y) para que nos vuelva el Sol calentando el mundo -dicen que le contestaron.
-Ved (id) a dormir.
Porque (la) esta caza (pieza) que yo llevo abrirá el día.
Cuando éste haga (lance) el cucurrucu levantaos todos y veréis cómo el día está claro.
Dicen que hicieron el dicho de aquél y asi sucedió: cuando el gallo cantó cucurrucu, el día estaba abierto.
Que aquél era una caza (pieza) interesante (prodigiosa)y a ver si les vendería a cambio de un cuartal de fanega lleno de oro.
Pues que sí. Y el del gallo también dicen que se enriqueció para siempre.

***

El de la hoz dicen que llegó a Aintzelaieta. Y dicen que allí vio a unos: hombres cortando trigo uno por uno con hacha.
-¿Acaso ni traes algún otro instrumento? (medio, procedimiento) -dicen que le contestaron.
Que sí, y el otro dicen que empezó a segar con la hoz, y cortó en seguida e1 lote.
Los hombres de allí dicen que se maravillaron y le preguntaron si les vendería la hoz a cambio de un cuartal de fanega de oro.
Pues que sí, y dicen que el de la hoz también se enriqueció para siempre y así volvió a su casa.
Uno de aquellos· hombres de Aintzelaieta, estando segando con la hoz dicen que se hizo una cortadura en el dedo.
Cuando vieron eso, dicen que se atemorizaron, y que aquel gancho no sería de parte buena, que era torcido, que tenía también una galla con diente, y al punto hacen un gran agujero y allí mismo dicen que lo enterraron para siempre.
-Si eso era así que se meta en la calabaza.

San Martiñ. "San Martinico".

San Martiñ ermentarije zan, da mutille euken matlukarije, da berau bota eban kalerik-kale esaten: "San Martiñek atera deu galdie".
Inpernuko deabruâk entzu ebanien San Martiñek galdie atera ebala, esa'eutzen: "Ez, bota ez baleutzo buztinie edo arie.
" Ori, entzun ebarier~, juen zan ariñ mutille San Martiñ aiñe.
San Martiñek orduân bota eutzen buztinie eta arie; orduan atera eban galdie.

San Martín era herrero y tenía de martillador a un muchacho y envió a éste a anunciar de calle en calle: San Martín ha averiguado el temple [del hierro para soldarse].
El diablo del infierno, al oír que San Martín había averiguado el temple del hierro, le dijo: no, si no le hubiera echado arcilla o arena.
Cuando oyó esto, volvió presto el criado donde [estaba] San Martín.
Entonces San Martín le echó arcilla y arena y descubrió el temple [del hierro para soldarse].


Azkeneko mairuek. "Los últimos mairus".

Mairûk zolütan bizitzen ementzin.
Ordûn lañoik etzen ikusko noski, ta bein batîn laño poli-pat agertu men-tzen zerûn ta denak atrittuta geldittu men-tzin.
Attona zar-tzar bat baimên-tzuten, aspalditan itsu zôna, la lañuk zer esan nai zun artxek jakingo zula-ta, zoloko txoko batin zôn tokitik artu ta atarira argitâ atea mentzuten.
Itsua nola bat-zen, basora jon ta pago-unkultskin beiyak ereki men-tzizkaten.
Attona xarrak lañua kusi-ta, "gaztiak -esan ementzun- gaztiak, gure denbora jon duk: jesus mundura jayo duk eta gu gatdûk gattuk.
Ori san-ta denak kuzkur-kuzkur zolûm sartu ta, akabo, ez mentzîn geyo sekulan atea.
Orrêtik esaten ziun askotan attonak zerbaiten trabatu-ta eroitzen giñanin: "Mairuai bezela pago-urkulluakin beiyak zaldu berko teizkitzuteu?".

Dicen que los mairus vivían en las cuevas.
Entonces, sin duda, no se veían nubes; mas he aquí que una vez aparece en el cielo una hermosa nube, y todos quedaron maravillados.
Tenían un abuelo muy anciano ciego hacía ya tiempo.
Pensando que éste sabría que significaba la nube, sacáronle del rincón de la cueva en que se hallaba, la luz del zaguán.
Como estaba ciego abriéronle los ojos con horquillas de haya que ex profeso habían hecho en el bosque.
El anciano abuelo, al ver la nube, dijo: "jóvenes, ha pasado nuestro tiempo; Jesús ha nacido al mundo, y nosotros somos perdidos".
Al decidir esto, todos encogidos metiéronse en la cueva, y se acabó: nunca más volvieron a salir.
Por eso, cuando caíamos al suelo al tropezar con algo, nos decía el abuelo: "¿habrá que abriros los ojos con horquillas de haya, como al mairu?".


En materia de fábulas hay muy variadas. He aquí una muestra característica:

Axarko, otsoko ta beleko "El zorro, el lobo y el cuervo".

Arbol bateko adar batean belea bere umeakin zegoan.
Axarko eta Otsoko azaldu ziran.
Beleko arbolan ikusi zuanean.
Axarko inguratu zitzayon.
-¡Kaxo Beleko! Zure seme oyetako bat bota didazu.
Baño beleak etzuan bere semetakorik iñor bere bota.
-Ia botatun dezun bera bat; bestela arbola muitu-ta guztiyak bera botako ditut.
Danak bera bota etzitzan, bere semeetako bat lurrera bota zion.
Baño Azarkok, belekume ura jan-da bestea nai zuan, eta onegatik berriz ere beste bat eskatu zion.
Belekok ukatu egin zion; baño aizkenean ere, arbola muituko zion bildurraz, banabanaka guztik bota zizkan.
Axarkok guztik jan zitunean. Otsoko'kin alde egin zuan, eta bidean gizon bat beste batekin izketan aurkitu zuten, eta gizon onek zazki batean gazta batzuk zamazkan.
Axarkok, gaztak ikusi zituanean, ixilik juan eta ostu egin zizkan.
Eta gero esan zion otsoari:
-¿Iri gazta gustatzen zak?
-Bai, Axarko asko.
-Juan ari ba gizon arengana eta zazkitik artu eitzak.
Otsoko juaman gaztak ostutura; baso inguratua zijuanean, gizonak ikusi zuan, eta zazkian gaztik etzegoala kontuatuaz, makillakin Otsoko elbarritu zuan.

En una rama de un árbol estaba el cuervo con sus crias.
Aparecieron Axarko y Otsoko.
Al ver en el árbol a Beleko, se le aproximó Axarko.
-iHola Beleko! Echame a uno de esos tus hijos.
Mas el cuervo no echó abajo a ninguno de sus hijos.
-A ver ti echas abajo a uno; de lo contrario, sacudiendo el árbol, echaré abajo a todos.
Para que [el zorro] no le echase abajo a todos, [el cuervo] le lanzó a la tierra a uno de sus hijos.
Pero Axarko, habiendo comido aquella cría de cuervo, apetecía otra.
Beleko se la negó, pero al fin, temiendo le sacudiese el árbol, se las echó todas, una tras otra.
Cuando hubo comido todas Axarko se marchó con Otsoko; y descubrieron en el camino a un hombre que conversaba con otro, y el tal hombre llevaba en un cesto unos quesos.
Axarko, al ver los quesos, acercándose disimuladamente, se los robó.
Después dijo al lobo:
-¿Te gusta el queso?
-Si, Axarko, me gusta mucho.
-Entonces acercate a aquel hombre, y tómalos del cesto.
Otsoko fue a robar quesos; mas cuando se iba a acercar, le vio el hombre y [éste] dándose cuenta de que no había quesos en el cesto, magulló a palos a Otsoko.


Otro gran número de cuentos merece también una muestra que no puede añadirse por falta de espacio El lector puede consultar la serie El Mundo en la mente Popular Vasca, de Auñamendi, donde los encontrará en abundancia. Ref. Barandiarán, J. M.: Números 12, 18 y 27 de la serie "El Mundo en la Mente Popular Vasca"; Azkue, R. M.: Euskalerriaren Jakintza, VII "Cuentos y Leyendas", Espasa-Calpe; Leizaola, J. M.: obra ya citada de EKIN; Estornés Lasa, B.: obra ya citada de Auñamendi (2 vols.); Vinson, J.: Le Folk-lore du Pays Basque, Ed. París, 1967; Gallop, R.: Cuentos populares y refranes, en "Los Vascos", Madrid, 1948 pp. 13715p); Azkue, R. M.: Cancionero popular vasco, t. X, "Romances y cuentos"; Veyrin, Ph.: Contes et Légendes, en "Les Basques", Bellegarde, 1955; Cerquand, L.: Légendes et récits populaires du Pays Basque, S.L.A.P., 1875-82; Webster, W.: Basque legends, London, 1877 y 1879; Berbier, J.: Légendes du Pays Basque, París, 1931; Jaurgain, Jean de: Quelques légendes poétiques du Pays de Soule, 1897; Anuario de Eusko-Folklore, 1921.