Konposatzaileak

Zubeldia Inda, Emiliana (2005ko bertsioa)

Célebre y redescubierta (Musikaste 91) compositora e intérprete navarra nacido en Salinas de Oro (Mer. de Estella) el 6 de diciembre de 1888. Siendo su padre secretario municipal, se trasladó a Pamplona con su familia en 1890. En esta capital, desde los 8 años, y en Madrid, desde los 15, realizó sus estudios generales y pianísticos. Vuelve a Pamplona en 1906. Entre 1907-8 estudia arte en París.

Primeros éxitos.

A partir de 1909 ofrece sus primeros conciertos en Pamplona, Burdeos, Donostia, Bayona, Biarritz y Madrid. En 1919 casó con el químico tudelano Joaquín Fuentes Pascual. En 1920 consigue por oposición una plaza de profesora de piano en Pamplona. Siendo auxiliar primera de piano en la Academia de Música de la capital navarra, ya sea por el ansia de ampliar el marco musical ya por dificultades conyugales, pidió la excedencia y se trasladó a París, en 1922, con el objetivo de proseguir sus estudios de piano y composición en la Schola Cantorum con profesores como Blanche Selva, Vincent d'Indy y Désiré Pâque. Allí asistió, además, a ensayos, conciertos, conferencias, cursillos, etc. "para conocer todo lo posible las tendencias musicales de la época, diversas escuelas, contrastar las ideas propias con las ajenas y aprovechar, en una palabra, las ventajas que a quien viene con el ideal de trabajo ofrece el residir en una población que por algo ha sido calificada de cerebro del mundo". En 1924, adentrada en las organizaciones tonales y schönbergianas, ávida por las nuevas orientaciones musicales y por componer, decidía no volver . De 1925 es su Esquises d'un après-midi basque. En 1927 la cita Salazar en su "Música contemporánea de España", junto con Pagola, Sorozábal, Tellería, etc. y el P . Donostia, que conoce su trayectoria y tesón, alaba sus Seis melodías populares españolas publicadas en París, por su "discreción, sobriedad, aristocracia, cualidades eminentemente francesas de la ultima generacion". Dio recitales en Milán, Ginebra, Lisboa, Roma y Londres, que se sepa, y decide marchar a América.

Pasa a América Latina.

El 17 de diciembre de 1928 hace Zubeldia su aparicion ante auditores americanos en el Instituto Nacional de Música de Sao Paulo (Brasil) interpretando a Falla, Granados, Albéniz y composición propia como su ya célebre Trío para piano, violín u violoncello. Se la anuncia como una artista "no sólo favorecida por una sensibilidad llena de delicadeza como de finura y de brillo. Es también creadora, y su música se ha recibido con aplausos calurosos por maestros de la crítica". Allí compone su Berceuse de palmeras en el Brasil que estrenará en Córdoba (Argentina). Recorre Uruguay y Argentina actuando con los artistas americanos y los grupos corales de las Eusko Etxeas; incluye siempre obras de su tierra como Preludios vascos, Capricho vasco, Zortziko, Canciones tradicionales vascas, De mis montañas, Sonatina, Suite vasca, etc. En Argentina (1929) monta Cuadros de Espatadantza en el Teatro de la Opera de Buenos Aires y en Rosario bajo el patrocinio de la sociedad Zazpirak-Bat.

En los Estados Unidos.

En 1930 llega a Nueva York, el gran polo musical junto con París. Trabaja en una emisora de la ciudad responsabilizándose de un programa semanal de música y cultura vasca al que incorpora a Nicanor Zabaleta. En la Universidad de Columbia conoce al músico mejicano Augusto Novaro, cuyas investigaciones con los nuevos métodos electroacústicos le fascinan ("el mundo de la musica va a experimentar una revolución absoluta"). En la boyante Cuba de los años 30, en la que hace una gira mientras desaparece su nombre de recopilaciones y repertorios españoles, dirige la Orquesta Sinfónica de La Habana, en combinación con el Orfeón del Centro Vasco, en la interpretación de sus Poemas Musicales. La música afro-cubana le interesa sobremanera. Sobre su estilo de dirección la crítica habanera escribe que "comunica a la masa sus bríos juveniles, sin recurrir a violentas contorsiones del cuerpo. Ella sabe lo que hace. Se apodera de sus subordinados, como se apodera de las melodías que compone. Une y empasta al coro; transmite calor y brío en los momentos cumbres; cierra sobriamente. Posee las dos cualidades, muy necesarias al director: corazón de artista y poder sicológico". De vuelta a Nueva York conoce a la pianista Miirrha Alhambra junto con la cual actúa sucesivamente interpretando sus propias composiciones, con letras de poetas americanos (Mistral, Ibárburu, Mac Grath, Martí, etc.) y transcripciones para dos pianos de obras clásicas. Al conocer a la pianista mexicana Esperanza Pulido, ésta, Novaro y Zubeldia serán inseparables. Con el Centro Vasco de Nueva York monta en el Auditorium de la American Women Association un gran Festival folklórico; reside, como socia, en el Club House de esta poderosa asociación que reunía a 10.000 mujeres. Desarrolla una actividad incansable, entre las cuales transmisiones desde el MGM Radio City Music Hall que escuchan sus hermanos, con los que mantiene correspondencia secreta, en Pamplona.

Se establece en México.

Había estado en la patria de sus dos grandes amigos en 1933 y resuelve establecerse en ella, de forma definitiva, en 1935. Las teorías de Novaro hallaron su receptora privilegiada en Emiliana durante 12 años; nuevas composiciones, investigación, instrumentos nuevos. Entre las primeras su Sinfonía Elegiaca de 1939 dedicada a su hermana Eladia, estrenada en 1957 por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional Autónoma de México y que le proporcionó el Premio Nacional de Composición. En 1936 realizó nuevas giras a Cuba y Puerto Rico. Dedicada al Instituto Francés de América Latina, al laboratorio de Novaro y a la enseñanza como estaba, aceptó, sin embargo la invitación de dirigir las masas corales de la Universidad de Sonora estableciéndose en Hermosillo a fines de 1947. Encantada por la simplicidad del lugar y la existencia de un núcleo de refugiados de la guerra civil española, hizo de él (vivió en hotel) su definitiva residencia, haciéndose pasar por una refugiada más. Abandonó los conciertos y dedicó toda su actividad a la Academia de Música de la Universidad, que funda en 1954. realizando giras con su Coro, que alcanzó gran renombre en los 60, y estrenó en 1968 su original Misa de la Asunción. En 1970 grabó el disco Concierto inolvidable con el mismo. Fue maestra de importantes pianistas como Angélica Méndez, Julio Cubillas o Griselda Cabanillas, fallecida joven. Su discípulo Pedro Vega obtuvo un gran éxito estrenando su Sonata en Tres Estancias. Murió en Hermosillo el 26 de mayo de 1987, a los 98 años.

Su gran personalidad.

La Universidad de Sonora había dedicado en 1976 un primer homenaje a esta gran música que, sin el apoyo emocional habitual en sus colegas varones, lo antepuso todo a su vocación. Su discípula Leticia Varela resume así su personalidad: "maestra de música, directora coral, conferenciante, productora de programas radiofónicos informativos sobre temas musicales, compositora y, sobre todo, un alma pródiga pero solitaria que, pese a todo, siempre se sintió extranjera hasta en su tierra; una vanguardista siempre inquieta, entusiasta de lo exótico en el arte y, a la vez, respetuosa de los principios formales y estéticos tradicionales de la música occidental; humanista y mística por un lado, revolucionaria atormentada por otro; soberbia en su perfeccionismo y humilde en el desprecio de valores materiales; profunda y encendida en sus afectos, pero escasa en manifestaciones externas; espléndidamente expresiva en sus interpretaciones musicales, pero hermética al extremo en lo corcerniente a su persona, defendiendo su privacidad y soledad hasta el último aliento". Siempre mantuvo el contacto con sus hermanos (visitó en Pamplona a Néstor, su hermano, en su lecho de muerte, 1963), recibiendo prensa nacionalista de variados conductos. Nadie supo, sin embargo, que estaba casada (nunca volvió a encontrarse con su marido y no contestó a la notificación de herencia en 1976) y se autodenominó "vascongada", nacida en un inexistente Arnaiz de Navarra. En Hermosillo una escultura la recuerda en los accesos de la Universidad. Su coro adoptó su nombre y también un teatro local. Fue el Musikaste de 1991 el que revivió la figura de esta música excepcional, con la visita de su Coral mexicana y diferentes conciertos y conferencias dedicados a su misteriosa vida y exquisita obra.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA

  • Pérez Ollo, F.: Emiliana de Zubeldia: años europeos, Cuad. de Sección "Música", nº 6, 1993, 105-120
  • Varela, Leticia: Emiliana de Zubeldia en América, Cuad. de Sección "Música", n° 6, 1993,121-124
  • --: Emiliana, maestra maitia, Hermosillo, 1993
  • Taberna, Helena: Vídeo Emiliana de Zubeldia, 1994
  • --: E.Z. Una pasión: la música, "Emakunde" n° 17, 1994.