Aldizkariak

Revista Internacional de Estudios Vascos

Publicación fundada en 1907 por Julio de Urquijo para la promoción de los estudios vascos y que desde 1921 hasta la actualidad (salvo forzosa interrupción entre 1936 y 1983) edita la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza. De periodicidad trimestral en sus inicios, a partir de su segunda etapa se publica bianualmente.

La Revista Internacional de los Estudios Vascos, RIEV, comenzó a imprimirse en San Sebastián y en París bajo el mecenazgo personal del eminente filólogo vizcaíno Julio de Urquijo e Ibarra. Su objetivo al crearla fue:

"suministrar, a cuantos interesan los estudios vascos, los instrumentos de trabajo necesarios para realizar todo género de investigaciones relativas a la lingüística, folklore, historia, antropología, bibliografía, literatura, paremiología, etc. de los vascos".

A tal fin, Urquijo, persona muy bien relacionada en los medios científicos internacionales, solicitó la colaboración de los investigadores y publicistas más prestigiosos. Así fue como la RIEV, con clara vocación científica, vino a poner orden y método en unos estudios hasta entonces azotados por el amateurismo y la insolvencia.

Urquijo quiso integrar en el tratamiento de los estudios vascos dos tradiciones intelectuales, la local y la exterior, que entonces era casi exclusivamente europea. Esta pretensión de internacionalidad era reflejo, según observa Gregorio Monreal, de:

"una voluntad de rigor, de hacer pasar la producción científica del país por el cedazo de los criterios científicos vigentes en los países más adelantados del continente. Las referencias exteriores ayudarían a situar el listón en un lugar elevado, el establecido por los distintos estudiosos europeos de las distintas ramas del saber".

En este mismo sentido, Koldo Mitxelena afirmaría que la RIEV:

"consiguió, no sin trabajo, que los estudios vascos dejaran de ser, como antes los estudios célticos, el refugio y puerto seguro de todas las fantasías, cuando no de todas las locuras".

Por otro lado, tanto el propio Monreal como Koldo Mitxelena o la historiadora Idoia Estornés han coincidido en señalar a la RIEV como precursora en cuanto a aspiraciones, fines y pluralidad ideológica de Eusko Ikaskuntza, institución fundada en 1918. Tan es así que, tres años más tarde, Julio de Urquijo le cedió la RIEV, que a partir de ese momento se convertiría en "órgano de publicidad científica de la Sociedad de Estudios Vascos".

Durante su primer período de existencia, de casi treinta años, la RIEV fue una referencia fundamental e insoslayable de la cultura vasca. En torno a ella se agrupó lo más granado de la vascología -ciencia de moda en los años anteriores a la II Guerra Mundial- nacional y mundial, con aportaciones de primer nivel.

En los 27 tomos publicados en la primera época figuran más de 250 autores: por un lado, eruditos franceses, germanos, rusos, anglosajones; por otro, una nueva generación de intelectuales autóctonos académicamente bien formados. Los colaboradores más señalados del período 1907-1936 son: Violet Alford, Telesforo de Aranzadi, Resurreción Mª de Azkue, José Miguel de Barandiarán, Pío Baroja, Louis Lucien Bonaparte, Pere Bosch Gimpera, Karl Bouda, Américo Castro, Arturo Campión, Padre Donostia, Bonifacio y Carmelo de Echegaray, Alicia Gould, Georges Hérelle, Camille Jullien, José María Lacarra, René Lafon, Luis María Lojendio, Ramón Menéndez Pidal, Navarro Tomás, Elysée Reclus, Rafael Sánchez Mazas, Hugo Schuchardt, Adolf Schulten, Julio de Urquijo, Julien Vinson y Enrique Zubiri. A estos hay que añadir los nombres de Georges Lacombe y de Fausto Arocena, quienes llevaron de facto el peso real de la revista, el primero como Secretario y el segundo como Redactor Jefe.

Tres disciplinas predominan en la RIEV "clásica": la Filología, la Literatura tradicional y la Historia. La aportación filológica de la RIEV, incardinada en la corriente histórica, propia de aquella época, vino de mano de investigadores internacionales de la más alta cualificación, junto con destacados autores autóctonos. Diversos especialistas han destacado que la RIEV permitió ampliar notablemente el horizonte de la Filología Vasca en sus diversas materias: Fonética, Lexicografía, Etimología, Morfología, Onomástica, Toponimia, Dialectología, así como los análisis de parentesco del euskara con otras lenguas.

En el campo de la Literatura, la Revista llevó a cabo una importante recuperación de textos esenciales para la historia de la lengua vasca de los siglos XVI, XVII y XVIII. En 1910 se publicaba en facsímil Gero de Axular, a la que siguieron Linguae Vasconum primitiae de Echepare, los refranes vascos de Garibay, Sauguis, Oihenart, las obras de Joannes de Etcheberri, el catecismo de Arzadun o las obras del Padre Cardaberaz. Como indicaría René Lafon:

"uno de los servicios más preciosos que la RIEV ha prestado a los especialistas y a los amigos de la lengua vasca es haberles permitido leer y estudiar cómodamente, y en condiciones que ofrecen todas las garantías de exactitud, los textos más antiguos, escritos en esta lengua, que hubieran sido, sin ella, casi o completamente inaccesibles".

Tras la Filología y la Literatura tradicional, la Historia tuvo un peso más cuantitativo que cualitativo, dado que las aportaciones en este campo no alcanzaron el nivel de aquéllas. En lo tocante a la Geografía, la RIEV tradujo textos de viajeros europeos sobre todo del siglo XIX que visitaron Vasconia. Otras disciplinas que tuvieron cabida en las páginas de la primera RIEV fueron el Derecho, la Sociología, las Artes, la Antropología y la Religión. También hay que citar por su interés los apuntes sobre instituciones culturales del país (RSBAP y EI-SEV) así como los epistolarios de personalidades tales como Humboldt, Webster, Príncipe Louis-Lucien Bonaparte, Schuchardt o Duvoisin.

La Guerra Civil paralizó la vida cultural vasca y Eusko Ikaskuntza quedó suspendida en sus actividades. Pasarían casi cincuenta años antes de que la RIEV volviese a aparecer.

El relanzamiento de la Revista Internacional de los Estudios Vascos fue una de las primeras preocupaciones de los responsables de Eusko Ikaskuntza al final de la dictadura y tras la reanudación de sus actividades en 1978.

Después de cuatro décadas de interrupción, buena parte de las personalidades y colaboradores de la RIEV en la preguerra habían desaparecido. Tampoco el contexto social y cultural en el que se proponía su renacimiento era ya el mismo. Esto suscitó en el seno de Eusko Ikaskuntza un amplio debate sobre el papel científico y cultural, la orientación y posibles contenidos de la Revista en su nueva etapa.

En 1981, el antropólogo e historiador Julio Caro Baroja fue designado director de la publicación, y en septiembre de 1983 se presentaba públicamente el primer número de la segunda serie de la RIEV. En el prólogo, Caro Baroja acotaba las líneas de actuación:

"Lo deseable sería que esta revista diera expresión del más alto nivel de conciencia del país y de lo mejor de su gente. También de lo que se piensa de él fuera, en ámbitos dominados por el deseo de saber y de comprender".

En cuanto a sus contenidos, la RIEV abrió los estudios vascos a temas y a disciplinas que habían cobrado fuerza a lo largo del siglo XX, sin abandonar por ello las que le dieron fama en su etapa clásica. Por fin, Caro Baroja animaba a discutir desde la tribuna de la RIEV sobre temas de la realidad más inmediata, sin miedo a las controversias que pudieran suscitarse.

La estructura de la Revista, que ha permanecido hasta nuestros días, quedó entonces fijada en tres grandes secciones: Tribuna, Reseña, Bibliografía y Noticia. Como en la preguerra, los textos se publicarían en euskera, castellano, francés y alemán. En los 26 números de la RIEV dirigida por Julio Caro Baroja, según ha analizado Gregorio Monreal, se pueden encontrar trabajos sobre Literatura (los más numerosos), Lingüística, Historia, Filosofía, Antropología, Artes, Economía y Tecnología, Derecho, Educación, Psicología y Psiquiatría.

Pieza fundamental durante todo el período, Juan Garmendia Larrañaga como Coordinador de la RIEV llevó el peso principal de su gestión, y la dirigió desde el fallecimiento de Julio Caro Baroja en agosto de 1995 hasta la designación de Gregorio Monreal dos años más tarde.

Renovado su equipo de dirección la Revista Internacional de los Estudios Vascos emprendió una nueva etapa con la voluntad de hacer más efectiva la vocación internacionalista que animó a su nacimiento, y por definir con mayor precisión y personalidad su función cultural generalista dentro del amplio espectro de publicaciones culturales y científicas de Vasconia.

Su cuarto director, Gregorio Monreal, vio la pertinencia de que la Revista ofreciera periódicamente síntesis sobre el estado de conocimiento en los distintos campos culturales, que informara con puntualidad de las investigaciones en curso en los institutos y departamentos universitarios, que diera cuenta de la realidad y de la actividad de las principales instituciones económicas y culturales del país, y que recensionara de manera independiente y rigurosa la bibliografía reciente, debidamente cribada y seleccionada. Con todo esto, la nueva RIEV brindaba la información necesaria para cualquier vasco culto deseoso de estar al tanto de la realidad científica y cultural de Vasconia, a la vez que respondía a las demandas de actualización de conocimientos de los estudiosos interesados por la vieja y la nueva Euskal Herria desparramados por el mundo. "La RIEV debiera constituirse en la referencia necesaria, imprescindible, para hacer un seguimiento del devenir cultural de Vasconia", concluía Monreal como desiderátum inicial.

De acuerdo con la tradición instituida desde la primera época, la Revista se abrió a los científicos ocupados en el estudio de las estructuras pasadas o presentes del país. Y para una difusión efectiva, se realizó un especial esfuerzo en su distribución por las bibliotecas universitarias, públicas y especializadas, de Vasconia, España y Francia y de los principales países del mundo.

La RIEV introdujo algunas innovaciones en su estructura. La más visible fue la edición periódica de dossieres o de números monográficos (América y los vascos; 15 años de la Ley del Euskera en Navarra; Administración y medios de comunicación; 800 Aniversario de la Conquista de Álava, Gipuzkoa y el Duranguesado; Bilbao y sus transformaciones; Wilhelm von Humboldt investiga en Vasconia. 1801; La divulgación tecnocientífica en acción). También abrió una nueva línea de publicación de trabajos seriados (Historia del Arte Vasco de Juan Plazaola o sobre la Historia general de Vasconia). Finalmente, cada número informaba sobre las tesis doctórales elaboradas en las Universidades de Vasconia, y recogía los "abstracts" o resúmenes en inglés del contenido de todas las publicaciones de Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos. Asimismo, con la dedicación de unas páginas anuales a dar cuenta de la producción científica y cultural de la propia Sociedad se quiso apoyar la función principal de la institución y de sus Secciones.

La etapa de Gregorio Monreal al frente de la RIEV se prolongó hasta 2005, ocupando un total de quince números.

En marzo de 2006, Eusko Ikaskuntza nombró al historiador Aingeru Zabala como nuevo director de la RIEV. Con él se iniciaba la cuarta, y hasta el momento última, etapa de la revista decana de ciencia y cultura vascas.

A reservas de un análisis que requiere de mayor perspectiva en el tiempo, un elemento formal marca esta nueva fase: la aparición, en el seno de la misma RIEV, de los Cuadernos, números singulares, sin periodicidad preestablecida, cuyo objetivo es aligerar a la revista de los números monográficos y de las necesidades derivadas de eventos o efemérides especiales.

Por lo demás la RIEV, cuya imagen fue ligeramente renovada, conserva la misma estructura interna, y tanto en sus objetivos como por sus contenidos pretende continuar la trayectoria señalada desde 1907: se trata de una revista generalista de estudios vascos, escrita en su mayoría por vascos y que acoge trabajos de autores extranjeros que abordan en sus artículos cuestiones que afectan o interesan a la sociedad vasca en general.

En abril de 2007, diversos actos recordaron el primer centenario de la RIEV. Con tal motivo, la totalidad de la colección desde 1907 a 2006 se puso en Red para su libre consulta en la web de Eusko Ikaskuntza - Sociedad de Estudios Vascos y en la de la Fundación Euskomedia de Eusko Ikaskuntza. En total suman 30.171 páginas y 2.304 artículos, en cuyos contenidos es posible bucear por medio de buscadores.

Las principales fuentes para el estudio de esta prestigiosa revista son el Fondo Julio de Urquijo sito en la Biblioteca Koldo Mitxelena de la Diputación Foral de Guipúzcoa y el Archivo de Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos. A éstas hay que añadir la publicación misma y las de Eusko Ikaskuntza.

En lo tocante a la bibliografía, el primer estudio analítico de la misma es el de Gregorio Monreal Zia: "Una historia de la Revista Internacional de los Estudios Vascos = Nazioarteko Euskal Ikaskuntzen Aldizkaria = Revue Internationale des Etudes Basques", RIEV, 46, 1, 2001, pp. 11-46. Ver también la interesante aproximación de Fausto Arocena: La Revista Internacional de Estudios Vascos de don Julio de Urquijo, "Homenaje a D. Julio de Urquijo", 1949, I, 57-66.