Lurraldeak

Nafarroa

Nafarroa, Navarra parece haber sido el nombre de una comarca enclavada en la tierra de los antiguos vascones, nombre que luego se debió de hacer extensivo al resto de la misma salvo la zona actualmente gipuzkoana.

Relacionados con el nombre Navarra existen ya testimonios de gran antigüedad, como por ejemplo, el bainabar que aparece en el vaso de Liria que recuerda al Benabarra aragonés y el también aragonés Navardun, en las fronteras de la actual Navarra precisamente, cuya terminación -dun es céltica. Se trataría en este último caso de una "fortaleza de los navarros" levantada seguramente para defenderse de las incursiones de los suessiones establecidos en Sos y Verdún. Navardún sería, pues, un término inventado y usado por los celtas. Las demás citas de Navarra son alto-medievales. Designando a una zona indeterminada de la actual Navarra, aparece este vocablo en las crónicas francas. Así Eginhard, contemporáneo de Carlomagno, la cita al referirse a la conquista del rey franco, en el año 769, de Aquitania y Vasconia hasta el río Ebro:

Quidem regnum Francorum... ampliavit... Nam cum prius non amplius quam ea pars Galliae quae inter Rhenum et Ligerim, occasumque ac mare Balearicum iacet et pars Germaniae... ipse per bella memorata primo Aquitaniam et Wasconiam totumque Pirinei montis iuguo, et usque ad Hiberum amnem, qui apud Navarros ortus, et fertilissimos Hispaniae agros secans, sud Dertosae civitatis moenia Balearico miscetur: deinde Italiam totam...

Amplió, ciertamente el reino de los Francos... Ya que, si anteriormente (éste se limitaba) a la parte de la Galia que se extiende entre el Rhin y el Loira, y el Poniente y el mar baleárico, y parte de Germania..., él, mediante las guerras referidas, (se anexionó) primero Aquitania y Vasconia y toda la altura del monte Pirineo, y hasta el río Ebro, el que, nacido en territorio de los Navarros y tras discurrir por los fertilísimos campos de Hispania, se derrama en el mar baleárico bajo las murallas de la ciudad de Tortosa: fuego, toda la Italia...

La siguiente cita de los navarros se halla también en los Annales Regii. Se refieren éstos a la destrucción de Pamplona por Carlomagno en el 778, poco antes de la derrota de Roncesvalles: "Pampilona destructa, Hispanis et Wascones suiugatos, etiam et Nabarros, reversus est in partibus Franciae". Traducción: "Destruida Pamplona, subyugados los hispanos y los vascones, incluso los navarros, regresó a las partes de Francia". Los nuevos Annales citan además a Pamplona como "fortaleza de los navarros": "congregato exercitu profectus est; superato que in regione Wasconum Pyrenaei iugo, primo Pampelonem Navarrorum oppidum adgressus in deditionem accepit". Traducción: "congregado el ejército, se puso en marcha y, superada la cumbre del Pirineo, en la región de los Vascones, llegado primeramente a Pamplona, la plaza fuerte de los navarros, la recibió en capitulación". Lacarra (I, 1972, 30) explica así la aparición del término:

"De ser cabeza de un distrito, Pamplona ha pasado a depender del jefe indígena que manda en el territorio, al cual la ciudad acaba por dar su nombre. -Arba Pampilonense- y sus gentes serán conocidas como pamploneses. Los cronistas francos les dan otro nombre -navarros- que ahora suena por primera vez en la historia, y que aplican a los vascos de la vertiente sur del Pirineo. El grupo humano asentado en Pamplona no irradiaba su autoridad a una comarca, sino al revés, la ciudad estaba sometida a la autoridad indígena que dominaba en el medio rural. De aquí que los autores francos nos digan que en el siglo VIII Pamplona era la fortaleza de los navarros".

Ya entrada la Edad Media y con la diversificación del término vascón > vasco operada por los romances, la voz vasco parece haber quedado acantonada al norte de los Pirineos. Michelena (RIEV, 1984) interpreta de esta forma la dicotomía navarro-vasco que aparece en el traído y llevado texto de Aimeric Picaud del siglo XII:

"la clara distinción entre Nauarri y Bascli que en él se establece, se establece sin duda entre lo que después serían, o ya eran entonces, gentes cisy transpirenaicas, distinción conservada en la nomenclatura, por más que en muy otra forma, siglos más tarde. Lo que en todo caso queda patente es que los Nauarri et Bascli del Peregrino, aunque los últimos tengan la piel más clara que los otros (Bascli facie candidiores Nauarris approbantur), no eran desemejantes en otros aspectos: "Nauarri et Bascli unius similitudinis et qualitatis in cibis scilicet et uestibus et lingua habentur", y aquí y ahora es la lengua lo que nos interesa ante todo".

Por lo demás vasco y navarro suelen ser de uso indistinto. "Frente a lo rarísimo que es el nombre Pascual en la Edad Media -escribe Menéndez Pidal- considérese lo abundantísimo que es el nombre Vasco, y la denominación de vascos, dada por los árabes a los navarros". (Orígenes del Español..., 2.ª ed., Madrid, 1929, págs. 149150 nota). Tal vez pudiera alegarse este testimonio para atenuar la acusación de galicismo arrojada sobre la voz vasco. (V. otros datos interesantes en el propio Menéndez Pidal, Cantar de Mío Cid, ed: 1944, págs. 245-246). "Vascos" y "navarros", indistintamente, aparecen en la General Estoria, al tratarse de los hijos de Jafet, pobladores de Europa, y de los lenguajes que usaron. (Alfonso el Sabio, General Estoria, 1.ª parte, ed. Solalinde, Madrid, 1930, pág. 61). "Para Garibay -escribe Saroihandy (Oihenart contra Garibay y Morales, RIEV, 13 1922, 449 nota)-, como para todos los autores de su época, los Vascos no eran sino los vascongados franceses". Según Legarda, le asiste la razón en lo atañente a Garibay, pero incurre en una indebida generalización, patente por el texto de Poza, en el que afirma que "cuando ocurrió lo de Arracillo ya estaban domados los vascos y várdulos, naciones que en nuestra era se llaman navarros y guipuzcoanos" (A. de Poza, De la antigua lengua..., BBFH, 56, 150). Y en la pág. 192 -insiste Legarda- dice de Pamplona que es "fundación de Pompeyo Magno, después de haber sujetado a los vascos". Navarra ha sido siempre una de las tierras de Euskalerria como dice ya el navarro Axular en 1643:

Ceren anhitz moldez eta differentqui minçatcen baitira Euskalherrian: Naffarroa garayan, Naffarroa beherean, Çuberoan, Lapurdin, Bizcayan, Guipuzcoan, Alava-herrian, eta bertçe anhitz leccutan.

"Porque en Euskalerria se habla (el vascuence) de diferentes modos y variadamente: en la alta Navarra, en la baja Navarra, en Zuberoa, en Laburdi, en Vizcaya, en Guipúzcoa, en Alava y en muchos lugares más".

El dato confirma que hablando euskara se dice Nafarroa como actualmente en los dialectos alto navarro, bajo navarro, vizcaíno y laburdino y Nefarroa los roncaleses y zuberotarras. Un laburdino, Joannes de Etcheberry de Ziburu sitúa aún en Navarra el centro de Euskal Herria: Iruñea, eskualdunen iri buruzagia (1665).

En el año 1050, Don Juan, Obispo de Pamplona, se titulaba Rector Navarrensium. Al enumerar sus títulos, los reyes de Pamplona casi nunca nombran a Navarra hasta Sancho Garcés Abarca en 987 y después Alfonso I el Batallador y éste mismo lo usó raras veces, pues se decía reinar en Irunia o Pamplona y Aragón. Su sucesor don García el Restaurador se titulaba reinar en Pamplona, Alava, Vizcaya, Ipuzcoa, y algunas veces, en todas las montañas y en toda Navarra. En 1138 decía que reinaba en Pamplona, Tudela, Logroño, en toda Navarra y en todas las Montañas. La ciudad de Pamplona llegó a tener cuatro barrios, el de San Cernín, el de San Nicolás, el de San Miguel y el de la Navarrería (el núcleo primitivo).

También había un barrio de la Navarreria en Puente la Reina. En el siglo XII un documento considera a Peralta distinto país que Navarra y lo mismo Tudela en 1237. El Príncipe de Viana en su historia dice que los moros no conquistaron Galicia, Asturias, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, las cinco villas, Baztán, La Berrueza, Val de Lana, Amescoa, Yerri, Aescoa, Salazar, Roncal, etc. El mismo Príncipe dice "e llámase la antigua Navarra, estas tierras; son a saber, las cinco villas de Goñi, de Yerri, Valdelana, Amescoa, Valdegabol, de Campezo, la Berrueza e Ocharán; en este día una grant peina que está tajada, entre Amezcoa, Eulate e Valdelana, se clama la Corona de Navarra; e una aldea que está al pie se llama Navarin". Según esto parece ser que la antigua Navarra se hallaba en la merindad de Estella.

El Apelativo "navarro" para designar al vasco. De la misma forma que, a partir de determinada época, se denominaba en las tierras de la Corona de Castilla vizcaino a todo vasco, también ocurrió, en las de la Corona de Aragón que todo vasco fuera llamado navarro. Lo atestigua, molesto, el P. Larramendi cuando dice que

"es inaguantable la bobería del común de los castellanos y demás españoles cuando en lo hablado y en lo escrito entienden a todos los vascongados con el nombre de vizcaínos... y de aragoneses y valencianos, que llaman navarros a los vascongados".

Ilustrando esta observación relata cómo en un célebre partido de pelota celebrado en Cartagena, en el cartel anunciador aparecían como navarros unos vascos, que eran guipuzcoanos. El P. Legarda atribuye el origen de estas confusiones de nombres a

"las empresas bélicas de vizcaínos y navarros, cuyo estrépito llenaba con frecuencia los ámbitos de la península, mientras Alava y Guipúzcoa prestaban su colaboración no por silenciosa menos eficaz".

La palabra Navarra ofrece una etimología muy aceptable a través de la lengua vasca, calificada en documento del año 1167, como Lingua Nauarrorum. El euskara tradicional nos abre la puerta a dos etimologías, la basada en la voz nabar, ñabar y la basada en naba.

Naba, según Azkue, "gran llanura entre montañas" (AN, BN, G, R, S) y también "vertiente", "barranco", "depresión del terreno". Esta es la etimología que tras Garibay y Moret, recoge Yanguas argumentándola (1832, 1) de esta forma: "Navarra se llamó antiguamente Vasconia y sus habitantes Vascones, que en el idioma del país vascongado vale tanto como Montañeses, de la palabra vaso que significa monte, vasocó del monte, y por contracción vascó. El nombre de Navarra comenzó á introducirse en los últimos tiempos del señorío de los godos en España, en que estrechados al W por sus armas y reducidos los vascones á lo mas fragoso del Pirineo comenzaron á distinguir la región montuosa de la tierra llana, llamando á esta Nava que suena llanura rodeada de montaña, y de la palabra erri que significa tierra ó región se formó la de Navaerri y después la de Navarra". Dado el carácter pequeño y montuoso de la primitiva Navarca, Caro Baroja (1971, I, 121 ) desecha esta etimología.

Nabar, ñabar. Palabra común a todos los dialectos vascos con el significado "abigarrado", "pardo", "jaspe", "surco abierto con el arado", "reja del arado". La palabra nabarreri "viruela" puede aludir al estado en que se queda la cara de quien la ha padecido. En romance navarro existe la palabra nabarrisco, "manchado", "pardo" y también "navarro". Lecuona [Etimología de la voz "Navarra", en "Munibe" 1962, 3-4. ("Homenaje a don Telesforo de Aranzadi"), pp. 532-537] da una etimología, contraponiendo también la idea de la montaña a la de "Navarra" como "región del río" ("nahar"). Michelena [Apellidos vascos, (n. 463-465)] distingue "naba", "nabar", "nafar", con tres acepciones. Corominas le da origen prerromano; en su opinión es probable que la voz pertenezca a un sustrato lingüístico más amplio que el vasco.

Toponimia basada en navar. Caro Baroja ha señalado un hecho curioso y es que los topónimos en navar son periféricos al actual país vasco: tales, Navarniz, Navardun, Navarri, Nabaridas, Nafarrete, Navarzato, Napal, Navascués, Navarrenx. Es de señalar que existen además apellidos como los que siguen: Navarrete, Navarreta, Navarte, Narvarte, Navar, Naparsagasti, Naparrondo, Nafarroa, Nafarrate, Nafarra, Nafar, Nafarrolabeiti, Naharro, Naharriaondo, Naharria, Narros. Y los en Nava como Navasal, Navea, Navasa, Nava, Navascués y Nabaz. Unos y otros nos remitirían a las dos etimologías ya señaladas, una, "llanura entre montañas", otra, "tierra abigarrada", "tierra parda", "jaspe".

Navarra y Nafarroa. He aquí la forma romance y la forma vasca del nombre de esa vieja región a datar ya en tiempo de los celtas. En la voz Nafarroa aparece el sufijo -oa que puede ser una contracción de -o(n)a patente en nombres de países como Zuber-oa, Arber-oa, Aezk-oa, Amesk-oa, Aran-oa, Ondarr-oa, Bakaik-oa, Arag-oa, Guipuzc-oa, o apellidos como Mocor-oa, Astarl-oa, Lab-oa, Muñ-oa.

Presencia del nombre de Navarra fuera de Vasconia. Con la reconquista contra los musulmanes la presencia navarra dejó su huella en topónimos correspondientes a lugares y pueblos fundados por la expansión navarra: Navarres (Valencia), Navarrete (Alicante), Navarrete (cerca de Calamocha), Villar y Herrera de los Navarros (Zaragoza), o bien en forma contraída o derivada como Narros (Soria), Narros de Cuellar (Segovia), Narros de Saldueña, del Monte, del Castillo, del Puerto (Avila); Narrillos de San Leonardo, de Alamo (Avila), Narrillos del Rebollar (Salamanca); Naharros del Río, de Valdunciel (Salamanca); Narros de Matalayegua (Salamanca); Naharros (Guadalajara) y Navarrete (Toledo).

BEL / IEZ

El escudo actual está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de los ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Antiguo Reino de Navarra. Las primeras crónicas de este Reino, imbuidas de preocupación heráldica y nobiliaria, nos dan, sin embargo, noticias de otros escudos anteriores, noticias no siempre comprobables o acordes con la realidad histórica. De esta forma, los relatos de fines de la Edad Media como los de García de Eugui y el Príncipe de Viana, en los que a la lista de los reyes se añaden sus principales acciones y entre ellas aquéllas que supuestamente dieron razón de sus apodos y blasones. Así Iñigo Aritza lleva en sus armas las "aristas" o "ariestas", por su condición combativa con los moros. García Jiménez un broquel rojo. Sancho Abarca las rústicas abarcas porque calzado con ellas y a pie realizó grandes proezas. Múltiples serán las descripciones de la lucha por medio de la cual (Navas de Tolosa, 1212) Sancho el Fuerte ganó las cadenas que hoy son elemento esencial del escudo. Yanguas y Miranda, (Adiciones..., pp. 88-89) se refiere a los primeros testimonios acerca de este uso y a lo que recopiló en el siglo XVII Moret (Investigaciones..., pp. 723-748) sobre blasones o emblemas reales anteriores. Ver también las Congressiones apologéticas sobre la verdad de las investigaciones históricas de las antigüedades del reyno de Navarra de Moret mismo, fechadas en 1677 y sobre todo la n. XI, Del tiempo, en que comenzó el uso constante de Divisas y Blasones (pp. 303-348), en que responde al P. Laripa, desarrollando una afirmación que se halla en su cap. IX, del libro III de sus Investigaciones... (Pamplona, 1766, p. 737), según la cual sólo de 540 años a cuando escribía (1662) halla constancia de armas reales y divisas de reinos, transmitidas por vía hereditaria. Los escudos ciertos son, pues, de la Baja Edad media y dan cuenta del uso de un águila negra desplegada que Moret vio en un documento de 1214:

"El sello que en esta Carta Real se ve, grande y hermoso, pendiente de cordones de seda de varios colores, y en cuanto hemos podido descubrir en los archivos, quizá es el primero del género que se halle de nuestros reyes, porque los anteriores con solos los signos impresos en las mismas cartas las signaban y daban valor. En las investigaciones le exhibimos al vivo y en estampa, con la efigie por un lado de una águila grande abiertas las alas, con inscripción en tomo Benedictus Dominus Deus meus: y al principio de ella una crucecilla de forma muy semejante a la que usaron su padre y abuelo, menos los puntos y letras: y por el otro lado representando al Rey armado de pies a cabeza corriendo en caballo todo encubertado con lanza en ristre, celada en encaje casi del todo calada, pendientes volando de ella como de diadema, escudo embrazado, puntiagudo hacia abajo y en él efigiada otra águila menor con las alas abiertas, insignia suya primitiva, y por orla en torno Sancius Dei Gratia, Rey Navarrae. De donde se ve que las cadenas no se introdujeron como de golpe y luego después de la batalla del Muradal, que por la cercanía llaman de Tolosa, sino poco a poco y con el tiempo".

Esta águila puede verse además en los Cartularios III y IV de Don Teobaldo del Archivo General de Navarra. Las primeras manifestaciones del actual escudo dan testimonio de la aparición tardía de las cadenas propiamente tales ya que se trata de un escudo de doble cruz radiada, simple o adornado de esferillas. Aparece en el capitel del Palacio real de Estella, en una pila bautismal de Rípodas y en el escudo de la torre de Etxano, barrio de Erkoles (Bizkaia), hoy en el Museo Arqueológico y Etnográfico de Vizcaya, además de en múltiples monedas, medallas, sellos, etc. Este escudo se habría usado ininterrumpidamente a continuación hasta nuestros días, y en él creyó ver J.D. Garat (1811) el viejo escudo de los fenicios antepasados de los cántabros o vascos. Un decreto del 8 de noviembre de 1937 lo adornó con la Cruz laureada de San Fernando "como recuerdo a las gestas heroicas de Navarra en el Movimiento nacional y homenaje a quien tan reciamente atesora las virtudes de la Raza". Se refiere a los tercios de requetés, banderas de Falange y batallones que engrosaron el ejército franquista durante la Guerra civil de 1936-1939. Fue suprimida en noviembre de 1981. Este escudo histórico de Navarra se halló también en el de la Comunidad Autónoma Vasca constituida en 1980 para simbolizar el derecho de Navarra a pertenecer a dicha Comunidad hasta que esta presencia fue impugnada por la Comunidad Foral de Navarra y fue retirado.

Se desconocen banderas anteriores al s. XVIII. En éste y según descripción del P. Isla, existía un Estandarte real de color carmesí en el cual campaban "las armas de Navarra, cadenas y corona". Era llamado la Devota y se hallaba bajo un dosel en la sala "la Preciosa" de la catedral de Pamplona, sede de las Cortes y de la Diputación hasta 1841. Según se contiene en el Amejoramiento de 1982, la bandera de Navarra es de color rojo, con el escudo de Navarra en el centro. Dicha bandera, izada por primera vez en el balcón del Palacio provincial el 16 de julio de 1910, fue confeccionada tras el asesoramiento de Arturo Campión, Hermilio Olóriz y Julio Altadill. En 1986 una Ley foral indicó que dicha bandera "deberá ondear en el exterior y ocupar lugar preferente en el interior de todos los edificios públicos civiles del ámbito de la comunidad foral, sin perjuicio de la preeminencia de la bandera de España.

La Ley arriba aludida establece como himno oficial de Navarra el conocido como "Himno de las Cortes de Navarra" uno de los interpretados a través de la historia en el claustro de la catedral de Pamplona para recibir a los miembros de las Cortes de Navarra que acudían a sesión. No se tuvo en cuenta la existencia del National Hymn of Navarre recogido por Wilkinson en 1838. Véase Himno (Himno Vasco).

Navarra fue la primera y única región éuskara que acuñó moneda de forma continuada. Ya en la antigüedad, en el siglo I AC, se citan las cecas vasconas de Alaun, Arsacoson, Arsaos, Bascunes, Belaiscon, Bentian, Caiscata, Cueliocos, Louitiscos, Ocala Om, Oilaunes, Olcairtum, Ontices, Teitiacos, Turiaso, Uaracos y Unambaate. Huesca (Bolscan), Calacoricos (Calahorra) y Iaca (Jaca) son, siguiendo a Ptolomeo y Estrabón, ciudades vasconas, dotadas de cecas en la época imperial y siguiente. A partir de la caída del Imperio deja de emitirse moneda propia hasta el siglo XI. La primera conocida es atribuida a Sancho el mayor "Imperator" y presenta en el reverso el árbol o pilar de Sobrarbe que veremos aparecer a continuación en gran parte de la numismática navarra, hasta el reinado de Sancho VI "El Sabio" (siglo XIII). Las restantes tierras éuskaras carecieron de acuñaciones propias. Cada rey navarro emitía su moneda, acto con el que se inauguraba el mandato regio. Esta costumbre de uso legal estuvo vigente hasta la primera guerra carlista siendo la última acuñación de 1835.

IEZ

Navarra ocupa el costado oriental de Euskal Herria, en la parte occidental de los Pirineos. Cuenta con una extensión de 10.421 kms². Los límites de carácter administrativo se extienden, al norte en una longitud aproximada de 163 kms., con la frontera de Francia, desde Endarlaza (Bera de Bidasoa) hasta la Mesa de los Tres Reyes (Isaba), punto de convergencia de los límites del Béarn, Huesca y Navarra. Al sur limita con Rioja y Aragón en 149 y 45 kms. respectivamente. La frontera occidental la forman Gipuzkoa y Álava (97 y 93 kms. respectivamente). Los límites orientales están constituidos por las provincias de Huesca y Zaragoza (32 y 178 kms. respectivamente). En esta última se sitúa el municipio de Petilla de Aragón. La provincia está dividida administrativamente en 265 términos municipales. Dentro de éstos son mayoritarios los que tienen superficies comprendidas entre 20 y 49,9 kms². (94, equivalentes al 35,5 % del total). Asimismo son destacables los 11 municipios que superan los 100 km² y la extensión de Baztán, que, con sus 377,2 kms², se constituye como el municipio más extenso.

Municipios clasificados según extensión superficial
Número%
Menos de 5 kms²176,4
De 5,1 a 9,9 kms²3312,4
De 10 a 19,9 kms²6022,6
De 20 a 49,9 kms²9435,5
De 50 a 99,9 kms²5018,9
Más de 100 kms²114,1

Pamplona es la capital de la Provincia cuyo punto más elevado se encuentra a 2.433 m. (Mesa de los Tres Reyes).

El relieve navarro se identifica con un conjunto de unidades morfoestructurales claramente contrastadas: Pirineos y Depresión del Ebro. La primera unidad es una cadena de plegamiento, cuyo eje se hunde paulatinamente hacia el oeste, mientras que la segunda unidad puede definirse como una cuenca sedimentaria, cuyos bordes han sido deformados durante las últimas pulsaciones alpinas. Por el contrario, el centro de la cuenca permanece prácticamente horizontal o subhorizontal.

  • Pirineos

La mayor parte del territorio navarro se inserta dentro del Pirineo occidental. La Cordillera Pirenaica está constituida por dos unidades estructurales, de edad y naturaleza muy diferentes.

  • Zona axial

Es la línea maestra de los Pirineos. Se identifica con el primitivo umbral herciniano que surge a finales del Carbonífero. No constituye un afloramiento continuo, puesto que en muchos sectores, el basamento Paleozoico está fosilizado por una cobertura sedimentaria cretáceo-eocena. Este eje está formado por materiales Paleozoicos (Devónicos, Carboníferos y Pérmicos), muy antiguos. Aflora en el macizo de Bortziriak (Cinco Villas) (y stock granítico de Peñas de Aia), Alduides o Quinto Real y Oroz-Betelu. Litológicamente, los materiales más antiguos han sido datados como Cámbrico-Ordovícicos (Orreaga-Macizo de Luzaide y este de Zugarramurdi). Se inicia este nivel, mediante una potente serie de cuarcitas, alternantes con pizarras, que hacia el techo de la serie son sustituidas por esquistos negros con Graptolites. El Devónico está formado por un potente tramo basal de cuarcitas, que hacia arriba, son sustituidas por esquistos con niveles calizos, dolomíticos, cuarcíticos y areniscosos.

Concretamente, en Cinco Villas, el Devónico presenta la siguiente sucesión: pizarras y areniscas, calizas, margas y calizas alternantes y pizarras, esquistos arenoso-margosos que eventualmente presentan intercalaciones de calizas, margas y pizarras, areniscas cuarcíticas y pizarras arcillosas y limosas con intercalaciones de areniscas. En Kintoa (Quinto Real), el De vónico engloba una serie de formaciones constituidas por esquistos (con intercalaciones de calizas y calcarenitas), cuarcitas, areniscas calcáreas, calizas y areniscas. El Carbonífero es el período Paleozoico mejor representado en Navarra. Está formado por pizarras metamórficas, cuarcitas, grauwacas y liditas negras, aunque su composición suele sufrir fuertes variaciones de unos puntos a otros. Concretamente, en el macizo de Alduides, la serie se inicia mediante un tramo calizo, sobre el que se sitúa un nivel de esquistos abigarrados y un tramo dolomítico muy potente (magnesitas de Eugi).

Paulatinamente, los materiales carbonatados son sustituidos, primero por esquistos arenosos con intercalaciones de grauwacas, y posteriormente por areniscas, grauwacas, esquistos y areniscas calcáreas. Sobre ellas se dispone un tramo carbonatado de calizas y dolomías, terminando la serie con un nivel areniscoso. Encajándose en los materiales Paleozoicos de Bortziriak (Cinco Villas) se localiza el stock granítico de Peñas de Aia. En la proximidad del granito, se desarrolla un metamorfismo térmico, con formación de corneanas de andalucita y cordierita. Por último, el Pérmico está bastante mal representado, disponiéndose en tomo a los Macizos Paleozoicos. Se dispone discordante sobre las formaciones anteriores y es fundamentalmente detrítico, ya que está formado por conglomerados y areniscas rojas. Todos estos materiales han sido afectados por dos fases tectónicas importantes: Herciniana y Alpina.

Como consecuencia de la orogenia Herciniana, el macizo de Kintoa (alternancia de secuencias detríticas o carbonatadas y esquistosas), presenta deformaciones con orientación norte - sur (hasta norte noroeste - sur sureste), así como este-oeste (hasta este noreste - oeste suroeste). La orientación norte - sur, viene representada por la dirección de los pliegues, en tanto que la dirección este-oeste por las fallas y pliegues de menor envergadura, y por el importante cabalgamiento de todo el macizo sobre el Cretácico superior (Villalobos, 1975). Estos pliegues presentan por lo general una acusada vergencia hacia el oeste y a menudo son volcados. Por el contrario, el Macizo de Bortziriak manifiesta una total ausencia de grandes pliegues. Los materiales Devónicos se superponen en una serie de escamas cabalgantes de dirección noreste - sureste a un Carbonífero esquistoso. J. Campos (1979) señala que no se reconocen pliegues, ni estructuras de plegamiento de gran tamaño, sino únicamente micro y mesopliegues.

Todos estos rasgos, determinan el predominio de un relieve estructural, integrado por depresiones tectónico-erosivas (por ejemplo, Bera de Bidasoa) y valles muy estrechos y encajados, separados entre sí por interfluvios más o menos abruptos de escasa altitud y cima redondeada: Erakurri (1.139 m), Ortzanzurieta, (1.570 m.), Corona, (1.387 m.), Adi (1.459 m.), Autza (1.306 m.), Saioa (1.418 m. ), etc. Ahora bien, la existencia de materiales de dureza contrastada, introduce modificaciones morfológicas importantes; así, las pizarras, poco resistentes a la erosión, determinan relieves suaves, mientras que el granito y las calizas devónicas dan formas más escarpadas. Por último, sobre las areniscas y conglomerados Permotriásicos, la erosión ha modelado una serie de cuestas y crestas, inclinadas hacia el corredor de Ezkurra y el valle de Baztán (depresión triásica) pudiendo destacar, Gorramendi (1.381 m.), y Mendaur (1.136 m.). Dada la escasa altitud de los relieves paleozoicos, la impronta glaciar apenas tiene importancia. Unicamente, el monte Autza denota un cierto retoque glaciar (pequeños circos y algunas morrenas) de edad Cuarternaria.

Todos estos macizos (Oroz Betelu, Bortziriak [posiblemente Würmiense] y Alduides o Kintoa) están separados por depresiones tectónico-erosivas modeladas a expensas de las areniscas y argilitas del Permotrías y del flysch del Cretácico superior. En este sentido, podemos destacar la depresión de Bera-Ainhoa, dominada por el macizo de Aia-Larrun (898 m.), el corredor de Ezkurra (falla) y la depresión del Baztán. Todo ello se traduce en un paisaje caótico y desordenado, formado por bloques de altura similar y cima redondeada (vestigio de antiguas superficies de erosión), separados entre sí por depresiones y valles encajados. En cualquier caso, podemos afirmar, que la erosión ha destruido la estructura hasta tal punto que los únicos relieves estructurales están ligados a los afloramientos de bandas cuarcíticas, en el macizo de Kintoa, que esbozan un relieve apalachense donde se sitúan las mayores alturas (Adi, 1.459 m.) (Atlas de Navarra, 1986).

  • Prepirineos

Adosados al eje axial pirenaico se desarrollan un conjunto de relieves que reciben el nombre de Prepirineo. Los materiales que constituyen esta unidad se depositaron fundamentalmente durante el Mesozoico y Terciario en dos largos surcos sedimentarios y paralelos, separados por el eje axial hercianiano. Como afirma M. Terán (1952), ambas fosas permanecen ocupadas por el mar durante todo el Mesozoico y principios del Terciario y frecuentemente, las aguas (períodos transgresivos) invadieron incluso el eje axial. La fosa meridional o Navarra, quedaba enmarcada entre el umbral herciniano y el macizo del Ebro, que desde el Carbonífero ocupaba la actual Depresión del Ebro. Esta fosa recibía ingentes masas de sedimentos, estimándose que el relleno supera los 10 km. de espesor. A finales del Eoceno, y como consecuencia de la orogenia alpina (plegamiento pirenaico). surgen una serie de pliegues, de dirección Este-Oeste, que van a configurar definitivamente la Cordillera pirenaica. Al plegamiento alpino se deben las diversas unidades que se reconocen en el Prepirineo, el cual se desdobla en dos alineaciones montañosas muy claras y definidas: una interna, adosada al eje axial, con alturas que culminan en tomo a los 2.000 metros, que recibe el nombre de Sierras interiores, y otra externa, paralela a la anterior y de alturas más modestas, para la que reservamos el nombre de Sierras exteriores. Entre ambas alineaciones, se extiende una larga y estrecha depresión margosa que recibe el nombre de depresión media Prepirenaica.

  • Sierras interiores

Se disponen adosadas al eje axial y presentan una orientación típicamente pirenaica (este - oeste o noroeste - sureste). Están constituidas por potentes barras de calizas Mesozoicas y Eocenas (Abodi, 1.520 m.; Ezkaurre, 2.047 m.; Nabascués o Illón, 1.420 m. y el conjunto de montañas que articulan el Ronkal nororiental), con pequeñas intercalaciones margosas y flyschoides, que han favorecido el excavado de la red hidrográfica. En conjunto, las Sierras interiores forman un complejo anticlinorio, desdoblado frecuentemente en varias ondulaciones secundarias. Terán (1952) señala que en el Pirineo occidental, la complicación tectónica es extraordinaria, los pliegues se comprimen produciéndose numerosos desgarres y cabalgamientos. El relieve se resuelve mediante una sucesión de hog backs, barras, crestas, cuestas monoclinales, cúpulas anticlinales y plataformas sinclinales. La existencia de materiales de dureza contrastada (calizas, margas y flysch) interviene decisivamente en el modelado. La intensa actividad erosiva de la red hidrográfica, ha modelado un conjunto de valles transversales, de dirección Norte-Sur, que reciben el nombre de valles orientales y centrales navarros (Ronkal, Salazar, Erro, Urrobi...).

Cuando estos ríos atraviesan barras calizas, modelan angostos valles, muy encajados, siendo frecuentes las foces (Mintxate, Burgi, Arbaiun, etc.), mientras que cuando inciden materiales margosos se ensanchan considerablemente. Hacia el oeste, las Sierras interiores enlazan con las unidades que configuran el extremo nororiental del arco plegado vasco. Básicamente, podemos destacar tres unidades estructurales:

  • Depresión Oiz-Beasain (Atlas de Navarra, 1986). Constituye la prolongación oriental del Sinclinorio de Bizkaia. En Navarra, este sinclinorio se prolonga a través de los valles de Santesteban y Basabúrua menor, y está cabalgado al norte, por el Macizo Paleozoico y al sur por el manto de los mármoles (alineación Lizartza-Almandoz).
  • Sinclinorio Araiz-Ulzama. Esta unidad presenta una orientación general este - oeste y se desarrolla entre la Sierra de Aralar y el manto de los mármoles.
  • Sierra de Aralar. Es un gran pliegue anticlinal, cabalgante al norte y profundamente karstificado. Topográficamente, se superan ampliamente los 1.000 metros, tal y como se observa en Irumugarrieta (1.427 m.), Txemiñe (1.291 m.), Putterri (1.296 m.), Eulatz (1.281 m.), Artxueta (1.323 m.), etc. En esta zona se alcanzan las máximas alturas de Navarra: Mesa de los Tres Reyes (2.438 m.), Orhi (2.021 m.), Peña Ezkaurre (2.407 m.), Ortzanzurieta (1.570 m.), Adi (1.459 m.), Abodi (1.520 m.), etc. Todos estos afloramientos calizos, han favorecido el desarrollo de importantes aparatos kársticos (Belagua). También el glaciarismo ha dejado su impronta en la parte alta de la sierra, pudiendo observarse pequeños circos y acumulaciones morrénicas en el valle de Belagua y en las laderas del Orhi, Ukerdi, Mesa de los Tres Reyes, etc.
  • Depresión media prepirenaica

Son un rosario de depresiones, localizadas entre las sierras interiores y las sierras exteriores. Esta depresión está formada por la Cuenca de Aoiz-Lumbier y Cuenca de Pamplona, enlazando con la Llanada a través del corredor de la Barranca Burunda. Presentan una orientación oeste noroeste - este sureste, y están limitadas, al oeste. por la Sierra de Andía, al sur por las Sierras del Perdón, Alaiz e Izko, y al este por las de Leyre y Navascués. Estructuralmente, pueden definirse como un amplio sinclinorio (pliegues anticlinales y sinclinales que en conjunto adoptan un dispositivo sinclinal), de dirección pirenaica, que ha sido parcialmente desmantelado por la erosión.

Litológicamente predominan los materiales margosos del Cretácico superior, lo que ha favorecido el desmantelamiento de las estructuras. Unicamente los materiales más duros (conglomerados y calizas), han resistido los embates erosivos, generando una serie de relieves residuales que interrumpen la cuenca. Podemos citar la peña de Izaga (1.353 m.), que separa la Cuenca de Pamplona de la de Aoiz-Lumbier, y las Sierras de Malkaiz, Tajonar, Tabar, Gongolaz). Todas ellas constituyen un sinclinal colgado de flancos asimétricos, coronado por conglomerados (A. Floristán, 1982). La primitiva depresión ha sido excavada por la red hidrográfica (Arga, Ulzama, Elorz y Arakil en la Cuenca de Pamplona, e Irati, Erro, Urraul y Salazar en Aoiz-Lumbier), a expensas de las margas cretácicas, generando una depresión subsecuente bastante continua. El fondo de la Depresión está parcialmente recubierto por una fina película de materiales cuaternarios, depositados bajo la forma de terrazas escalonadas, glacis, conos de deyección, etc.

  • Sierras exteriores

La Depresión media se cierra por el sur mediante un alineación montañosa, de dirección pirenaica, que recibe el nombre de Sierras exteriores. Forman parte de esta alineación:

· Sierra de Urbasa y Andía

Incluimos en esta unidad las Sierras de Satrustegi, Saldise, Sarbil, San Donato y Guesalaz. Estructuralmente, la Sierra de Urbasa constituye un sinclinal colgado, cuyos bordes dominan mediante un escarpe de 500-600 metros la Burunda y las Amescoas (aquí el desnivel no supera los 300 metros). El frente es muy continuo y rectilíneo, viéndose únicamente interrumpido por algunas entalladuras, que no son sino valles kársticos ligados a surgencias. La Sierra de Andía presenta una estructura mucho más compleja. Esta unidad está constituida por el sinclinal de San Donato, anticlinal de Ergoyena, sinclinal de Andía y anticlinal de Ulanz-Sarbil. Morfológicamente, es una meseta suavemente ondulada que domina el valle del Arakil mediante un escarpe de 700 m. La vertiente meridional ha sido incidida por pequeños cañones, cuya génesis está ligada a procesos kársticos y erosivos (erosión regresiva de las cabeceras de los cursos fluviales existentes en la zona). Ambas alineaciones han sido afectadas por fallas de dirección norte noreste - sur suroeste y noreste - suroeste. El predominio de los materiales calizos, ha favorecido el desarrollo de las formas exokársticas (lapiaz, dolina, uvala, poljés, cañones...) y endokársticas (simas, sumideros, cuevas, surgencias, etc.).

· Sierra de Lókiz

Es un pliegue anticlinal cuya charnela ha sido parcialmente vaciada (valle de Lana). Geomorfológicamente, es un relieve estructural, integrado por una serie de cuestas muy nítidas. Localmente (al norte del valle de Lana), las formas kársticas están bien desarrolladas. Esta sierra culmina en el monte Arnaba (1.256 m.), aunque por lo general, la mayoría de las cimas no rebasan los 1.000 m. de altura.

· Sierra de Dos Hermanas, Kodés y Cantabria

Estas tres sierras cabalgan los materiales de la depresión del Ebro y la fosa Riojana. Estructuralmente, es una zona muy compleja, profundamente plegada y fracturada, que en conjunto puede definirse como un pliegue-falla cabalgante hacia el S. Los accidentes tectónicos que afectan a esta unidad son el cabalgamiento de la Sierra de Cantabria, las depresiones de Santa Cruz de Campezo, Acedo y Oco y el anticlinal de Gastiain. Topográficamente, estas sierras rebasan los 1.000 m. de altura, tal y como se observa en Peña Umade (1.153 m.), Yoar (1.414 m.), La Plana (1.133 m.), etc.

· Sierra de Leyre e Illón

Esta unidad está formada por dos alineaciones montañosas, de dirección E-O, separadas por una estrecha depresión. Estructuralmente forman parte del flanco septentrional de un pliegue tumbado, fallado y cabalgante. Las cimas de esta sierra, rebasan los 1 .200 m. de altura, destacando el Arangoiti (1.355 m.), Eskalar (1.302 m.), etc.

· Sierra de Alaiz

Su estructura es bastante sencilla. Puede definirse como un pliegue anticlinal de dirección NE-SO, que se dispone cabalgando los depósitos Terciarios de la Depresión del Ebro. Sus máximas cimas apenas rebasan los 1.100 m.: Alaiz, 1.169 m.; Karrascal, 1.156 m., etc.

· Sierras de crestas monoclinales

Perdón e Izko. Litológicamente están formadas por areniscas y conglomerados, que han quedado en resalte por erosión diferencial. Pueden definirse como sendas crestas monoclinales que buzan hacia el S. Topográficamente, la Sierra del Perdón (también llamada Errenaga y Francoandia), apenas supera los 1.000 m. de altitud (Eskibes, 1.015 m.). Algo similar ocurre en Izko, donde únicamente el monte Antxurda (1.035 m.) rebasa esta altitud.

  • Depresión del Ebro

Esta macrounidad rebasa ampliamente los límites territoriales navarros, prolongándose a través de la Rioja, Aragón y Cataluña. El sector navarro de la depresión, se desarrolla al S. de las sierras exteriores prepirenaicas, de dirección general oeste - este, que constituyen una alineación montañosa continua, formada por las Sierras de Kodés, Cabrega, Valdellín, Urbasa y Andía, Alaiz, Perdón, Izko, Leyre, etc. Por el sur, y fuera ya de la zona objeto de nuestro estudio, la depresión queda limitada por las estribaciones del Sistema Ibérico. La depresión del Ebro, constituye el fondo de una amplia cuenca lacustre, ocupada por las aguas hasta finales del Mioceno, de ahí que predomine un relieve estructural muy sencillo. A pesar de todo, es preciso diferenciar dos unidades netamente contrastadas.

· Navarra media

Se identifica con el borde de la antigua cuenca lacustre terciaria. Litológicamente, predominan las areniscas y conglomerados sinorogénicos deformados y plegados durante las últimas pulsaciones alpinas, de ahí que presenten un relieve mucho más movido que el del centro de la cuenca. Estructuralmente, estos materiales presentan una típica orientación pirenaica (este - oeste), tal y como se observa en los sinclinales de Barasoain y Rocaforte, y en los anticlinales de Tafalla-Lerga y Aibar. La erosión ha desmantelado parcialmente estas estructuras, generando un típico relieve en cuestas, crestas y hog-backs, separados entre sí por una serie de valles ortoclinales. En aquellos lugares donde afloran materiales blandos (ejes anticlinales y diapiros), la erosión ha modelado una serie de cubetas, flanqueadas por escarpes muy acusados, tal y como se observa en el diapiro de Estella, que está flanqueado por los apuntamientos conglomeráticos de Montejurra (1.045 m. ) y Monjardín (890 m. ). Algo similar ocurre en los diapiros de Alloz (Monte Eskintza, 739 m., y Alto de Irure, 701 m.) y Salinas de Oro. Más al sur el relieve se resuelve mediante una sucesión de amplios valles separados entre sí por interfluvios más o menos abruptos, que enlazan con la Ribera a través de un amplio glacis de erosión y de un conjunto de niveles de terraza (cinco niveles en Tafalla-Olite, Sangüesa, etc. y dos en Estella, Villatuerta), depositados por el Ebro y sus afluentes.

· Ribera

A medida que nos acercamos a la Ribera, se produce un cambio paulatino en la litología. Los conglomerados oligomiocenos son sustituidos por margas, sales, arcillas y yesos, con intercalaciones areniscosas y calcáreas. Es preciso diferenciar dos zonas netamente contrastadas: una, plegada, al norte, y otra tabular al sur. La Bardena plegada, ha sido afectada por movimientos halocinéticos y reajustes isostásicos tardíos, pudiendo destacar, el anticlinal de Caparroso y Arguedas y el anticlinal de Peralta, ambos separados por la cubeta sinclinal de la Venta (es una depresión, cuyo fondo está salpicado por cerros testigo) y el sinclinal de Miranda de Arga. Son pliegues bastante laxos, de dirección pirenaica (este - oeste o noroeste - sureste) y estilo Jurásico. Como señala A. Floristán (1951), la alternancia de yesos y margas en capas casi verticales en los ejes de los anticlinales ha formado una serie de crestas, vallonadas y depresiones paralelas de orientación sureste - noroeste. Al sur de la Zona plegada, se desarrolla la Bardena tabular, muy erosionada, predominando las llanuras, mesas, graderías y cerros, todos ellos profundamente entallados y disecados por los barrancos (paisajes de cárcavas y barrancos). Unicamente, en el sector suroriental y suroccidental se alcanzan altitudes importantes, tal y como se observa en la Plana de la Negra (646 m.). El paisaje de esta zona se resuelve mediante una sucesión de llanuras aluviales, terrazas antiguas, colinas de yesos, margas y arcillas profundamente abarrancadas, y una serie de formas tabulares dispuestas en gradería. Al sur y al sureste estos relieves tabulares dominan mediante un importante abrupto de más de 100 metros de altura, la depresión de la Bardena Blanca. Este escarpe se identifica con el frente de una cuesta y muestra un alto grado de abarrancamiento (delante de la cuesta se observan diversos cerros, pudiendo destacar el Cabezo Hermoso y el Cabezo de los Ladrones).

Los rasgos que caracterizan el clima de Navarra presentan una acusada variabilidad, como consecuencia de su posición latitudinal, de la peculiar configuración del relieve respecto al flujo del oeste y de su posición respecto a la circulación general atmosférica y a la corriente en chorro. No hay que olvidar que Navarra se localiza en la fachada occidental del continente europeo quedando incluida dentro del dominio climático templado oceánico (al menos la parte septentrional), pero muy cerca de las altas presiones subtropicales. Como consecuencia de su particular situación latitudinal, Navarra es afectada por masas templado-húmedas procedentes del Atlántico y masas cálidas de origen Mediterráneo y Africano. El particular dispositivo topográfico que articula esta zona determina de manera decisiva el clima de Navarra, tanto en la diversidad de matices, como en la distribución espacial de las variedades climáticas.

No hay que olvidar, que las principales alineaciones montañosas adoptan un dispositivo paralelo, dificultando la penetración de masas de aire oceánico. Hasta tal punto esto es así, que podemos afirmar que las diversas variedades climáticas coinciden grosso modo con las unidades morfoestructurales del relieve, pudiendo delimitarse una serie de bandas alargadas de dirección general este - oeste. Otros factores que contribuyen a explicar la variabilidad climática, es la proximidad del océano y el fuerte calentamiento que experimentan las aguas del Cantábrico durante el verano (inestabilidad de las capas bajas de la atmósfera) y el efecto de succión desarrollado por la región ciclogenética del Mediterráneo Occidental. En definitiva, Navarra no constituye una región climática homogénea, pudiendo diferenciarse tres zonas netamente contrastadas; la oceánica litoral (Navarra húmeda), abierta a las influencias marítimas, la mediterránea (Ribera y Navarra media), y entre ambas, una franja de transición (cuencas pirenaicas) de anchura variable. La altitud introduce nuevas variantes, pudiendo hablarse de una variedad de montaña o subalpina.

  • Variedades climáticas
  • · Clima oceánico

    Bajo esta denominación englobamos el extremo septentrional de Navarra, excepto las altas cimas pirenaicas. Esta zona, se conoce con el nombre de Navarra húmeda y grosso modo, engloba las tierras localizadas al norte de la divisoria de aguas cantábrico-mediterránea. Puede definirse como un clima mesotérmico, sin estación seca y precipitaciones abundantes, bien repartidas a lo largo del año, con un máximo otoñoinvernal muy nítido y un mínimo estival acusado. Es decir, es un clima templado húmedo (Cfb.). Es la isoyeta de 1.000 mm. la que señala el límite inferior de precipitación en esta variedad climática, siendo normales los valores por encima de los 1.300-1.400 mm. Sin embargo, como afirma A. Uriarte (1983), por su posición latitudinal y por su correspondiente posición en los mapas generales de presiones medias, debería quedar muy por debajo de la isoyeta de los 1.000 mm. Si analizamos las estaciones pluviométricas existentes en la zona advertimos que en todas ellas se superan los 1.500 mm. (período 1967-1976), y en muchos sectores se rebasan incluso los 2.000 mm. (Artikutza, Leiza). Podemos suponer que las máximas precipitaciones se registran en el monte Ekaitza, donde se superan los 2.500 mm.

    Los valores más bajos de precipitación se registran en Santesteban (1.586 mm.), debido al abrigo orográfico de los relieves circundantes. Parece evidente que el factor orográfico desempeña un papel decisivo a la hora de explicar las fuertes precipitaciones que se recogen en esta zona. En este sentido, A. Uriarte (1980) señala que la orientación zonal de las sierras y la existencia de un paso en el País Vasco entre la Cordillera Cantábrica y las altas cimas pirenaicas, unido al efecto de succión producido por la región ciclogenética del Mediterráneo Occidental, es causa frecuente de que el flujo general del oeste se tuerza hacia la cuenca mediterránea a través del paso vasco, después de haber resbalado paralelo al relieve cantábrico a lo largo del resto de la costa. Los vientos, especialmente en los niveles bajos, adquieren una dirección más del norte en la costa vasca y las masas de aire saltan las montañas en su camino hacia el valle del Ebro.

    Obviamente, estas masas húmedas se ven obligadas a ascender (enfriamiento adiabático), produciéndose importantes precipitaciones. Entre 1960-1979, Artikutza registra unas precipitaciones medias anuales de 2.815 mm. Si analizamos en detalle los valores de precipitación advertimos que éstos presentan una importante variabilidad mensual y estacional, ya que los valores estadísticos medios no se ajustan a los valores reales de precipitación, existiendo meses (y años), anormalmente secos y otros excesivamente húmedos. Estas precipitaciones se recogen en un elevado número de días (170-180), aunque son frecuentes períodos cortos de lluvia intensa. En cualquier caso, las precipitaciones se distribuyen homogéneamente a lo largo del año, no existiendo ningún mes seco. El máximo es otoño-invierno, siendo diciembre el mes más lluvioso del año. En enero, febrero y marzo (A. Uriarte, 1983), disminuyen las precipitaciones, ya que la Península queda bajo el influjo de los anticiclones fríos continentales, que impiden o dificultan la penetración de masas de aire húmedo. A pesar de todo, las precipitaciones son todavía importantes y están ligadas a la llegada desde el oeste de largas familias de frentes.

    En abril y mayo; desaparece o se debilita la situación de bloqueo señalada anteriormente, y las depresiones del oeste pueden penetrar fácilmente en la Península, lo que determina un aumento considerable de las precipitaciones (202 y 160 mm. de media respectivamente). A partir de mayo, las precipitaciones disminuyen rápidamente, siendo julio el mes más seco del año (81 mm, frente a los 91 mm. de junio y los 119 mm. de agosto). En estos momentos, el Golfo de Vizcaya queda bajo el influjo del anticiclón de las Azores, impidiendo las precipitaciones. A medida que el anticiclón se retira, se producen lluvias de margen de anticiclón, puesto que los vientos empujan hacia el interior las masas de aire cálido y húmedo (muy inestable) que se han formado en contacto con el mar Cantábrico (muy cálido). A medida que transcurre el verano, aumenta el volumen de lluvias, ya que, en estos momentos, el mar alcanza su máximo calentamiento y el aire en contacto con él se vuelve muy inestable, siendo suficiente la existencia de suaves vientos del norte para provocar lluvias.

    Este hecho, junto con la mayor frecuencia de los frentes fríos, explican el aumento de las precipitaciones. A partir de octubre, se restablece la circulación zonal y la Península es barrida por numerosos frentes y borrascas, lo que explica el fuerte aumento de las precipitaciones (máximo principal). Los valores térmicos que caracterizan a esta variedad climática son bastante moderados. Los inviernos son suaves y los veranos frescos. Esta suavización está ligada al alto índice de nubosidad que mitiga la pérdida de calor por irradiación en invierno y el calentamiento excesivo en verano, y al efecto atemperante desempeñado por el mar. La temperatura media anual es de 13º C. (13,2º C en Betelu, 12,2º C en Artikutza y 11,3º C en Lekunberri), oscilando entre los 19,2 de agosto (18,4 en Artikutza) y los 7,5 de enero (6,6 en Artikutza y 4,6 en Lekunberri).

    Las temperaturas estivales son bajas, no superándose los 20º C. Las temperaturas máximas medias oscilan entre los 23-25º C y las máximas absolutas pueden alcanzar los 40º C (invasiones de masas de aire tropical continental de origen africano). Las temperaturas medias mínimas se producen en diciembre, enero y febrero, con valores en torno a los 56º C. Es decir, no existe un verdadero invierno, y en consecuencia las heladas y la nieve son muy escasas (6,7 días en Santesteban, 11,8 en Artikutza). Las temperaturas mínimas absolutas se producen en invierno, cuando la Península es invadida por masas de aire polar continental. Concretamente, la temperatura mínima absoluta registrada en Lekunberri fue de 12º C bajo cero, produciéndose ésta en febrero.

    · Clima de Transición (Mediterráneo húmedo)

    Bajo esta denominación englobamos el conjunto de tierras localizadas entre la divisoria de aguas Cantábrico-Mediterránea y las sierras exteriores prepirenaicas. Concretamente, engloba las Cuencas de Aoiz-Lumbier, Pamplona y el corredor de la Barranca. Los límites meridionales son difíciles de determinar, puesto que en ocasiones, las masas de aire (muy degradadas), en su camino hacia la región ciclogenética del Mediterráneo, vía valle del Ebro, rebasan las Sierras exteriores, condicionando el clima de la Navarra media hasta las proximidades de Tafalla y Viana-Los Arcos. En toda esta zona, predominan las influencias atlánticas. Sin embargo, la existencia de importantes alineaciones montañosas de dirección general este - oeste, atenúa estos caracteres, introduciendo importantes variables termopluviométricas.

    Es un clima oceánico interior con rasgos mediterráneos y continentales, lo que se traduce mediante una sucesión de tipos de tiempo de origen atlántico y mediterráneo. Pluviométricamente, esta variedad queda enmarcada entre los isoyetas de 500 y 1.000 mm., situándose en una posición intermedia entre los núcleos lluviosos de la costa cantábrica-Navarra húmeda y las escasas precipitaciones de la Ribera. En general, las precipitaciones experimentan una drástica reducción de norte a sur. Así, mientras que Alsasua e Irurzun registran unas precipitaciones de 1.273 y 1.313 mm. respectivamente, Pamplona únicamente recoge 857 mm. y Aoiz 951 mm. A. Floristán (1972), señala que los totales medios anuales (lo mismo que los mensuales), varían sensiblemente según se refieran a un período o a otro, como se ve en el cuadro adjunto.

    Precipitaciones
    * Datos referentes a otros períodos
    PeríodoPamplonaIracheEstella
    1881-1959860
    1901-1930788
    1931-19601.086665*613*
    1931-1970996
    1941-1970804

    Probablemente, la tercera y cuarta de las medias citadas, resultan exageradas por exceso, aunque sea cierto que en el período 1931-1960 las precipitaciones medias superaron a las del período 1901-1930, gracias sobre todo a lo lluviosos que fueron los años transcurridos entre 1933-1941. En cualquier caso, las precipitaciones son importantes aunque no rebasan los 1.000 mm. anuales, disminuyendo de oeste a E.: Alsasua, 1.143 mm.; Irurzun, 1.314 mm.; Pamplona, 804 mm.; Iratxe, 665 mm.; y Yesa, 625 mm. Esta disminución progresiva está en estrecha relación con la topografía; es decir, a medida que las alineaciones montañosas ganan altura, disminuyen las precipitaciones. El régimen pluviométrico es más parecido al de San Sebastián que al de la Ribera. El máximo pluviométrico se produce en otoño-invierno, siendo diciembre el mes más lluvioso del año (101 mm. en Pamplona y 72 mm. en Irache).

    Las precipitaciones invernales (diciembre, enero y febrero) suponen alrededor del 31 ,5 % en Pamplona y 25,7 % en Irache. Normalmente estas precipitaciones están ligadas al paso de perturbaciones del frente polar. Hacia el sur el máximo pluviométrico se desplaza hacia la primavera (31 % del total anual), siendo abril y mayo los meses más lluviosos del año. Estas precipitaciones están ligadas a masas húmedas procedentes del sur y oeste (Mediterráneo). Un máximo secundario se produce en invierno. Este máximo secundario es primaveral en la parte septentrional de las Cuencas medias prepirenaicas, debido al influjo de los centros de acción Cantábricos. El mínimo pluviométrico es estival, aunque no puede hablarse de meses áridos, excepto en Irache y Yesa, donde no se rebasan los 30 mm. (29,4 y 26,4 mm. respectivamente). Sumando las lluvias de julio y agosto, el volumen total es de 91 mm. en Pamplona, 64,6 mm. en Iratxe y 67,1 mm. en Yesa. Estas precipitaciones están ligadas a procesos convectivos y a la acción de las perturbaciones del frente polar. En marzo, se constata un mínimo secundario: 56 mm. en Iratxe, 46,6 mm. en Yesa y 60 mm. en Pamplona. En estos momentos, la Península Ibérica, es afectada por un potente Anticiclón que impide la penetración de las perturbaciones atlánticas, desviándolas hacia el norte. El mínimo estival es provocado por el Anticiclón de las Azores. En verano, este Anticiclón se sitúa al oeste de Galicia, emitiendo una apófisis que afecta al Golfo de Vizcaya e impide, o al menos dificulta, la penetración de masas de aire húmedo, determinando un tiempo seco, estable y caluroso.

    Si en estas condiciones se producen lluvias, éstas son debidas a procesos convectivos locales (tormentas de verano). Estas precipitaciones convectivas se ven favorecidas por el carácter deprimido que presenta esta región. Aquí el aire se estanca y es sometido a un fuerte calentamiento, lo que favorece su ascenso (enfriamiento adiabático) y posterior precipitación. Un rasgo típico del verano es la sequedad, tanto más intensa, cuanto más nos acercamos a la Ribera. Pamplona tiene un mes seco (julio) y otro subseco (agosto), mientras que Iratxe presenta dos meses secos (julio y agosto) y uno subseco (junio). El otoño es bastante húmedo e inestable (27,7 % en Pamplona y 30 % en Iratxe), debido al descenso en latitud del frente polar y del Anticiclón de las Azores. Algo similar ocurre durante la primavera. A finales del invierno, el anticiclón térmico peninsular y el anticiclón europeo se debilitan, permitiendo la penetración de las perturbaciones atlánticas y mediterráneas. En estos momentos, Pamplona recibe el 23,2 % del total de lluvias anuales, e Iratxe, el 23,9 %.

    Estas precipitaciones se recogen en un número elevado de días (correspondiendo a 147 en Pamplona y 158 en el caso de Iratxe), aunque su intensidad aumenta paulatinamente de norte a sur, debido a la mayor importancia de las lluvias convectivas. Por último, hay que señalar que la nieve supone 11,8 días de media al año, en Pamplona. La temperatura media anual es de 12,3º C en Pamplona y 12,2º C en Iratxe. Estos valores medios son debidos a la altitud que actúa como regulador térmico (invierno no excesivamente frío y verano fresco) y a la continentalidad. Enero es el mes más frío (3,9º C en Iratxe y 4,6º C en Pamplona). El invierno es largo y frío (cinco meses por debajo de los 10º C), siendo frecuentes las heladas, que pueden producirse entre octubre y mayo. Además, las temperaturas medias invernales descienden paulatinamente, a medida que nos aproximamos al centro de la Depresión debido a la continentalidad y a la mayor lejanía del litoral. Las temperaturas mínimas absolutas se producen en enero y febrero, siendo frecuentes los valores en torno a 17-18º C bajo cero. Así, Pamplona presenta un mínimo absoluto de 15º C bajo cero (febrero), mientras que Iratxe ostenta el récord absoluto, con 18º C bajo cero.

    Las temperaturas mínimas medias son muy bajas, oscilando en torno a los 0-1º C. Las temperaturas estivales no son elevadas, puesto que la elevada altitud media de las Cuencas (500 m.) mitiga los calores estivales. En ambas estaciones, julio es el mes más cálido, con temperaturas medias de 20,2 y 20,6º C. La media de las máximas no es muy elevada, puesto que en ningún caso supera los 27º C. Las temperaturas máximas absolutas superan los 40º C (41º C en Iratxe y 40,3º C en Pamplona). Normalmente, estos máximos coinciden con invasiones de masas de aire continental africano. Obviamente, la continentalidad y el estancamiento de las masas de aire en el interior de estas cuencas, contribuye decisivamente a la hora de explicar las temperaturas máximas medias y absolutas. Predominan los vientos húmedos y frescos del Nordeste y Noroeste, aunque también los vientos de componente sur son importantes, sobre todo en verano. Hay que señalar que no siempre los vientos del norte y NE proceden del Cantábrico, ya que en ocasiones tienen su origen en el continente europeo (fríos y secos), pero por un efecto de turbulencia horizontal, estos vientos al chocar con la barrera pirenaica se desvían hacia el oeste penetrando en la cuenca de Pamplona por el noroeste.

    · Variedad Mediterránea seca.

    Esta variedad climática caracteriza el conjunto de tierras situadas al sur de las Sierras exteriores prepirenaicas, es decir, la Ribera y la parte meridional de la Navarra media. Los rasgos que caracterizan a esta variedad climática vienen determinados por la posición de esta Zona respecto a la circulación general atmosférica y por las particulares condiciones fisiográficas de la Península, que actúa, por lo menos en invierno, como un pequeño continente. Estos caracteres, junto con la mayor lejanía del litoral cantábrico y su posición a sotavento del flujo dominante, explican la fuerte reducción de las precipitaciones (500-600 mm.), apareciendo ya una estación seca muy marcada. El volumen total de precipitación disminuye de norte a sur: Buñuel, recibe 370 mm.; Caparroso, 385 mm.; Monteagudo, 394 mm.; Tudela, 472 mm.; Andosilla, 445 mm.; Olite, 516 mm. y Sartaguda, 447 mm. A. Floristán (1951 ) afirma que "Buñuel, en el sureste, es la estación que presenta una menor cifra de precipitación; Olite, al norte registra la cantidad mayor. Llama la atención el valor tan elevado de Tudela, que es debido al frente montañoso que oponen a la dirección suroeste - noreste de los temporales y de las tormentas de verano las elevaciones de la Bardena meridional". El régimen pluviómetro es mediterráneo, siendo la primavera más lluviosa que el otoño. En abril, mayo y junio, se producen las máximas precipitaciones, siendo mayo el mes más lluvioso del año. En general, son lluvias muy violentas, que caen en un corto período de tiempo. Genéticamente, estas lluvias, están ligadas a penetraciones de masas de aire cálido y húmedo procedente del Mediterráneo y Atlántico, y a procesos convectivos locales, muy intensos.

    El verano es largo, seco y caluroso. El buen tiempo se inicia a finales de mayo y concluye en octubre. Esta situación, únicamente se ve interrumpida por procesos convectivos, muy bruscos y violentos, de tipo tormentoso. No hay que olvidar que la Ribera se localiza en una fosa enmarcada por relieves importantes. En esta fosa, las masas de aire tienden a estancarse experimentando un fuerte calentamiento y una rápida ascensión, lo que determina importantes precipitaciones, superiores incluso a las recogidas durante los meses invernales. A partir de junio, las precipitaciones disminuyen rápidamente, constatándose un mínimo secundario en julio. En agosto, la altura de las lluvias es superior a la de julio. A pesar de todo, el rasgo principal del verano es la aridez, aumentando ésta a medida que nos aproximamos al centro de la Depresión. Así, Monteagudo tiene cinco meses secos y uno subseco y Buñuel presenta cuatro meses secos y otros cuatro subsecos.

    Precipitaciones
    Fuente: A Floristán (1951)
    EstaciónPrecipitaciónDías
    de lluvia
    InviernoPrimaveraVeranoOtoño
    Buñuel370,5551419913
    Caparroso385,35513171114
    Monteagudo394,26213221413
    Tudela4726715221317
    Andosilla445,24910151113
    Olite515,78220251621
    Sartaguda477,15612161315

    Un máximo secundario se produce en otoño, debido a la penetración de masas de aire húmedo de origen atlántico y mediterráneo. El otoño es la estación más suave y agradable aunque su duración es reducida. En algunas localidades, octubre es el mes más lluvioso del año, mientras que en otras, el máximo se produce en noviembre. Por lo general, el invierno es más lluvioso que el verano, siendo diciembre el mes más húmedo (39 mm. de media). En estos momentos, la Ribera está dominada por un potente Anticiclón de origen térmico que tiende a fusionarse con el Anticiclón de las Azores y el Anticiclón de Europa central, impidiendo el paso de las borrascas atlánticas. Todo ello explica la fuerte disminución que experimentan las precipitaciones (26 mm. en enero y 23 en febrero). Pese a todo, hay que decir que los valores estadísticos, no coinciden con las cantidades reales de precipitación, existiendo años anormalmente "húmedos", junto a otros muy secos. sur Mensua (1951), señala que "en la Ribera entramos en el dominio de los máximos equinocciales.

    Se puede hablar de un régimen de doble máximo y doble mínimo, pero atendiendo al máximo principal es fácil matizar dos sectores: el occidental, al oeste del valle del Arga, en el que las precipitaciones otoñales superan a las de primavera (Andosilla, 28 % en otoño y 27 % en primavera), mientras que al este es la primavera más lluviosa (Buñuel recibe el 30 % de las precipitaciones en primavera y el 24 % en otoño). En ambos casos el mínimo principal se sitúa en verano, pero a muy corta distancia del mínimo secundario invernal (Andosilla, 21 % en verano y 22 % en invierno). La temperatura media anual oscila entre los 13,4º C de Olite y los 13,8º C de Tudela. Este dato, en sí mismo, no tiene demasiada importancia, dada su ambigüedad. Mayor interés tiene la amplitud térmica, que se incrementa de norte a sur y de oeste a este: 17,3º C en Olite, 17,9 en Tudela, 18,9 en Carcastillo, 18,5 en Monteagudo y 19 en Caparroso. Enero es el más frío y julio el más cálido. Existen 4 meses (5 en Olite), con temperaturas inferiores a 10º C.

    El invierno es largo, frío y seco, ya que la Ribera queda bajo el influjo de un potente Anticiclón térmico. Esto, unido al carácter de fosa de la Ribera determina cielos despejados, abundancia de nieblas, ausencia de precipitaciones y fuertes oscilaciones térmicas diarias. El riesgo de heladas es de 125 días, pudiendo producirse éstas entre noviembre y marzo. Es en estos momentos, cuando se registran los mínimos absolutos: 13º C bajo cero en enero de 1946. La media de las mínimas es muy baja, con valores en torno a 0-1º C en enero y 1-2º C en febrero. A partir de marzo, las temperaturas medias mensuales rebasan los 10º C, aumentando progresivamente hasta alcanzar el máximo en julio. Los veranos son muy cálidos, existiendo cuatro meses con temperaturas medias de las má- ximas por encima de los 25º C (en julio, Carcastillo registra 31,3º C). Las máximas absolutas sobrepasan los 40º C. Predominan los vientos de componente norte y noroeste en invierno y norte en verano. Mención especial merece el cierzo; es un viento local, catabático, frío y seco, procedente del norte y noroeste. Genéticamente, este viento está ligado a una depresión ciclónica situada en el Mediterráneo occidental, que atrae aire del norte o del Atlántico. En verano, tiene importancia el bochorno: es un viento cálido, seco y desecante, procedente del sur o sureste.

    Clima de montaña o subalpino. Este tipo climático caracteriza las altas cimas pirenaicas y el conjunto de alineaciones montañosas que integran la divisoria de aguas Cantábrico-Mediterránea: Sierras de Aralar, Abodi, Anielarra, altos valles de Erro, Urrobi, Irati, Ronkal, etc. La práctica inexistencia de observatorios meteorológicos, dificulta enormemente cualquier análisis climatológico. Pese a todo, disponemos de algunos datos que nos permiten reconstruir los caracteres termopluviométricos que caracterizan a las zonas montañosas de Navarra. En general, podemos afirmar que las precipitaciones son muy elevadas, existiendo una clara correlación entre la altura de las estaciones y el volumen total de precipitación, aunque la orientación y exposición influyen decisivamente en el total anual.

    Precipitaciones
    EstaciónAltitud
    media
    Período
    considerado
    Precipitación
    Burguete8981964-19792.227
    Irabia8001961-19791.923
    Mezkiriz8001964-19801.788
    Belagua1.4281979-19801.824
    Eraize1.4601956-19652.750
    Ligoleta1.5901956-19653.330
    Irati1.3271963-1983-
    Bizkarret7801964-19811.919

    Si exceptuamos las altas cimas pirenaicas, podemos afirmar que las montañas navarras reciben unos 1.800-1.900 mm. de precipitación. A. Uriarte (1977), considera que los valores más importantes de precipitación se registran en el monte Ekaitza, donde se rebasan los 2.500 mm. A medida que nos adentramos en el Pirineo se superan los 2.500 mm., tal y como ocurre en Eraize y Ligoleta (2.750 y 3.330 mm. respectivamente). Este hecho está íntimamente relacionado con la altitud y orientación de los macizos montañosos, puesto que las masas de aire oceánico chocan con estas barreras, de dirección general E-O, viéndose obligadas a ascender, lo que provoca importantes precipitaciones. En cualquier caso, es preciso diferenciar entre el sector occidental y oriental de Navarra, así como, entre las vertientes septentrionales y meridionales. En el primer caso (enclaves montañosos de Aralar, Urbasa, Andia, etc.), el clima es templado lluvioso (mesotermal húmedo), con veranos cortos y frescos. Las precipitaciones están bien repartidas a lo largo del año, presentando un máximo otoño invernal, siendo noviembre o diciembre, el mes más lluvioso del año.

    El mínimo principal es estival, aunque es un mínimo relativo, ya que en verano se recoge entre el 12-15 % del total anual. El máximo secundario varía de unos puntos a otros. Así, en el sector occidental (a partir del valle de Salazar), el máximo secundario es otoñal, presentando valores muy semejantes a los invernales. Prácticamente puede decirse que existe un máximo único que abarca de octubre a febrero, con pico en enero o diciembre, y un mínimo que se inicia en marzo y culmina en julio-agosto (S. Mensua, 1968). Al E. del valle de Salazar, el máximo pluviométrico es invernal y el máximo secundario primaveral, debido a la mayor continentación de esta zona, sur Mensua señala que el desplazamiento de este valor secundario hacia la primavera es importante porque permite establecer una diferenciación de regímenes dentro de la propia variedad de montaña. En Isaba, el 61 % de las precipitaciones anuales se recogen entre los meses de diciembre a mayo.

    Particularmente importantes son las precipitaciones en forma de nieve (34 días en Irati y 50 en Larruns), pudiendo producirse éstas entre noviembre y mayo (de octubre a junio en las altas cimas pirenaicas). Poco podemos decir respecto a las temperaturas, puesto que apenas existen datos. En cualquier caso, los inviernos son largos y rigurosos, con valores mensuales medios en torno a 1-2º C. Obviamente, en las altas cimas pirenaicas estos valores son negativos, puesto que en ellas la nieve perdura todo el invierno. Viers, estima que la temperatura, en el sector Irati-Anie, debe situarse por debajo de los tres grados bajo cero. El verano es relativamente cálido (13-14º C), aunque experimenta un acortamiento considerable, puesto que, ya a mediados de agosto, el verano se vuelve desapacible. No puede hablarse de meses secos, ya que son frecuentes las tormentas locales. Todos estos rasgos experimentan importantes variaciones en función de la gran cantidad de microclimas locales que existen en este sector, debidos a las diferencias en la orientación, etc.

    • Estadística
    Temperaturas
    ValoresEstaciones
    BeteluArtikutza
    Enero7,56,6
    Febrero8,97,3
    Marzo108,5
    Abril10,610,2
    Mayo1413,4
    Junio17,116,1
    Julio19,118,2
    Agosto19,218,4
    Septiembre1916,9
    Octubre14,813,7
    Noviembre10,49,2
    Diciembre8,86,8
    Media13,212,2
    Oscil. Térmica11,711,8

    Precipitaciones
    Período: 1941 - 1975
    EstacionesMeses
    EFMAMJJ
    Pamplona99726070695851
    Iratxe50,5495653,965,348,929,4
    Yesa81,456,946,659,857,35726,4
    ASONDTotal
    Pamplona40658291101857
    Iratxe35,259,268,872,272665,5
    Yesa40,752,345,442,471625,2
    Temperaturas
    EstacionesMeses
    EFMAMJJ
    Pamplona4,65,4911,114,417,820,2
    Iratxe3,95,18,41114,518,320,6
    ASONDMedia
    Pamplona19,718,313,48,25,512,3
    Iratxe20,518,213,58,14,912,2
    Temperaturas
    medias mensuales
    Fuente: A. Floristán (1951).
    EstacionesMeses
    EFMAMJJ
    Tudela5,2710,513,31620,122,8
    Sartaguda5,36,910,112,715,220,422,3
    Olite4,56,79,912,815,319,122,5
    Monteagudo45,910,213,215,920,322,5
    Carcastillo4,15,810,113,115,520,523
    ASONDMedia
    Tudela2219,714,39,15,713,8
    Sartaguda21,919,114,19,75,713,6
    Olite22,219,214,49,35,213,4
    Monteagudo22,319,314,59,85,513,6
    Carcastillo22,619,914,79,35,313,6

La red hidrográfica de Navarra es bastante densa y está relativamente bien organizada, excepto algunos enclaves de la Navarra media y Ribera. Dentro de este conjunto, es preciso diferenciar entre los ríos que vierten sus aguas al Cantábrico y aquellos que lo hacen en el Mediterráneo a través del gran colector del Ebro. Separando ambas vertientes se dispone la línea divisoria de aguas Cantábrico-Mediterránea que desde las altas cimas pirenaicas (Antsabere, 2.377 m.; Mesa de los Tres Reyes, 2.438 m; Arlas, 2.043 m.; Lakora, 1.877 m.; Lakartzela, 1.982 m.; Binbaleta, 1.738 m.; Belai, 1.883 m.; Otsogorri, 1.916 m.; Gaztarria, 1.725 m.; Gana, 1.656 m.; Ori, 2.021 m.; Urkulu, 1.418 m.; Txangoa, 1.471 m.), se prolonga hacia el O. a través de Ibañeta (1.056 m.), Saioa (1.418 m.), Belate (847 m.), Txaruta (1.066 m.), Zoratxipi (1.064 m.), Ireber (1.202 m.), Guratz (965 m.), Azpiroz (617 m.), enlazando con la Sierra de Aralar a través de Muzkur (737 m.), Altxueta (1 .343 m.). Existe una cierta disimetría entre las dos vertientes, ya que la divisoria está ligeramente desplazada hacia el norte lo que hace que los principales derrames mediterráneos sean más largos y posean cuencas más amplias.

Por otra parte, la fuerte reducción que experimentan las precipitaciones determina la existencia de módulos más bajos que los de los ríos cantábricos. Este hecho, junto con la mayor altura del nivel de base (350-400 m.) se traduce mediante una escasa capacidad erosiva excepto en las cabeceras pirenaicas, donde las precipitaciones son mayores y las pendientes más fuertes. En general, los ríos Mediterráneos son bastante más largos que los cantábricos, presentando cuencas muy amplias y caudales importantes. Su régimen es nivo-pluvial (ríos pirenaicos), pluvio-nival o pluvial oceánico. Por el contrario, los ríos cantábricos tienen módulos más elevados, puesto que en esta zona, las precipitaciones son muy importantes, repartiéndose homogéneamente a lo largo del año. Su régimen es pluvial oceánico.

Este hecho (caudales elevados), junto con la mayor proximidad del nivel de base y la existencia de fuertes pendientes, nos explica la alta capacidad erosiva de estos ríos y el desarrollo de valles en uve, profundamente encajados. Son particularmente importantes las capturas y los procesos de erosión remontante que favorecen el retroceso de la cabecera de estos ríos y la ampliación paulatina de su cuenca. Las acumulaciones aluviales son muy escasas, existiendo únicamente pequeños retazos aislados más o menos colgados respecto al talweg actual. Unicamente, la actual llanura aluvial presenta una cierta continuidad espacial. Por el contrario, los ríos de la vertiente Mediterránea presentan acumulaciones fluviales extensas y potentes.

  • Ríos de la vertiente Cantábrica

Los ríos de la vertiente Cantábrica son cortos y tienen un caudal abundante. Carecen de estiaje, puesto que en la Navarra húmeda no existen meses secos. Obviamente, en verano, estos ríos pierden parte de su caudal, puesto que en estos momentos las precipitaciones disminuyen drásticamente (mínimo pluviométrico).

· Río Bidasoa

Es el principal colector de la Navarra húmeda. Tiene una amplia cuenca (830 km²) que drena la mayor parte de los Macizos Paleozoicos de Cinco Villas-Peñas de Aia, y Alduides, así como el valle de Santesteban y la depresión permotriásica del Baztán. Es un curso fundamentalmente navarro, puesto que únicamente su tramo inferior se inscribe en Guipúzcoa y Laburdi. El Bidasoa nace en el pico Astaté (1.000 m.). Atraviesa la depresión del Baztán en sentido noreste-suroeste, llegando hasta Irurita, donde se incurva hacia el oeste en dirección a Santesteban. Este primer tramo, es netamente torrencial, ya que el río se ve obligado a salvar fuertes desniveles, circulando muy encajado. La estructura condiciona el desarrollo de los valles, puesto que el río discurre aprovechando las principales líneas de debilidad. A partir de Santesteban (en este núcleo el Bidasoa recibe los aportes del Ezkurra), el río tuerce hacia el Nnorte, llegando a Bertiz-Arana, que no es sino una depresión colmatada por depósitos aluviales. Entre Santesteban y Bertiz-Arana recibe los aportes del río Ceberia, Bertiz y Artesiaga. Aguas abajo de Santesteban, el río penetra en Bortziriak (Cinco Villas), sucediéndose una serie de tramos encajados (rocas duras) y otros más amplios (materiales blandos). Entre Sumbilla y Bera, el río discurre adaptado a la estructura, dibujando amplios meandros. El tramo inferior discurre ya por tierras guipuzcoanas.

· Urumea

La cuenca del río Urumea (271,4 km²) se desarrolla, a caballo entre los territorios de Gipuzkoa y Navarra. Fundamentalmente, el Urumea drena el macizo Paleozoico de Bortziriak (Cinco Villas). Es un curso torrencial, muy erosivo, siendo frecuentes las pendientes por encima del 8-10 %. El río, profundamente encajado, queda dominado por interfluvios muy abruptos. Estos rasgos, caracterizan a la cuenca alta del río. A partir de Goizueta, el valle es más espacioso y pierde en parte su carácter torrencial. En este primer tramo, el río recibe numerosos aportes, destacando por su importancia el Añarbe. Poco después de la confluencia de ambos, en las cercanías de Arano, penetra en Gipuzkoa, cambiando sustancialmente su morfología.

  • Vertiente Mediterránea

Todos los ríos de la vertiente Mediterránea son tributarios del río Ebro. Estos ríos drenan la mayor parte del territorio navarro.

· Ega

El río Ega desarrolla su cuenca alta en tierras alavesas, mientras que el resto de su cuenca se localiza en Navarra. Nace en la Sierra de Cantabria, introduciéndose en Navarra, aguas abajo de Bernedo a través de una profunda foz, discurriendo posteriormente por una pequeña depresión tectónica dominada por la Sierra de Kodés. Después de un corto recorrido por tierras alavesas, el Ega vuelve a penetrar en Navarra a través de la Valdega. Hasta Estella, el río discurre muy encajado, quedando dominado por la Sierra de Santiago de Lokiz. Antes de llegar a Estella, el río se incurva hacia el sur recibiendo posteriormente al Urederra. Este último nace en la Sierra de Urbasa, concretamente en la resurgencia kárstica del Urederra. En estos momentos su caudal oscila en torno a los 15 m³/sg. Aguas abajo de Estella, el Ega atraviesa La Solana, recibiendo los aportes del Iranzu y Mayor. Este último tramo es muy tranquilo y monótono. El río discurre a través de una amplia llanura aluvial, flanqueada por terrazas escalonadas, colinas de yeso y relieves estructurales más o menos amplios. Estas características, se mantienen sin variación hasta San Adrián, donde el Ega desagua en el Ebro.

· Arga

Nace en el macizo de Alduides a 1 .000 m. de altitud (antes de abandonar el macizo, sus aguas son embalsadas en Eugi). Adopta una dirección norte - sur, drenando el valle de Esteribar y la cuenca de Pamplona, donde recibe los aportes del Ulzama (discurre a través de la Ulzama, Odieta, Ezkabarte, Atez y Anué). Cerca de Pamplona, recibe al Elorz. El Arga discurre sin ninguna dificultad a través de la Cuenca de Pamplona y antes de abandonarla capta las aguas del Arakil (drena la Barranca Burunda, el flanco septentrional del sinclinal de Urbasa y Andía y el flanco meridional de Aralar). Posteriormente el Arga corta las Sierras exteriores (Sierra de Sarbil), encajándose profundamente. En Puente la Reina, recibe las aguas del río Bobo, y aguas abajo capta al Nekeas y al Salado (procedentes de las Peñas de Etxauri). El curso bajo del Arga discurre plácidamente, atravesando Mendigorria, Berbinzana, Miranda, Falces, Peralta y Funes, desembocando en el Ebro. Este tramo, se resuelve mediante una sucesión de meandros y tramos encajados, sobre todo cuando el río atraviesa sectores plegados (anticlinal de Peralta, etc.). Especial importancia tienen las acumulaciones fluviales, que configuran una amplia llanura aluvial, muy extensa y potente.

· Aragón

Tiene una amplia cuenca (3.350 km²) que drena el sector oriental de Navarra. Nace en el Pirineo Aragonés, descendiendo hacia la Ribera a través de la Canal de Berdún. Penetra en Navarra a través de Yesa (embalse del mismo nombre), donde recibe las aguas del Ezka. A su vez, el río Ezka drena el valle del Ronkal (Belagua, Mintxate), cortando por sobreimposición las Sierras interiores, lo que determina el desarrollo de profundas foces (Burgi, Sigües). Características similares presentan el Irati y el Salazar (foz de Arbaiun), que unen sus aguas poco antes de llegar a Lumbier. Ya unidos, se dirigen hacia el sur a través de la foz de Lumbier, desaguando en el Aragón en Sangüesa (estos aportes duplican su caudal). Aguas abajo de Sangüesa el río adopta una dirección noreste - suroeste, desembocando en el Ebro aguas abajo de Milagro. Este último tramo es meandriforme. La llanura aluvial es muy amplia y está bien desarrollada. Flanqueándola se disponen varios niveles de terrazas, así como diversos relieves estructurales de altura variable (colinas yesosas, cerros areniscosos y/o margosos, plataformas, etc.). Antes de desaguar en el Ebro, recibe los aportes del Zidakos, que drena la vertiente meridional de la Sierra de Alaiz, y de los pequeños colectores que descienden desde las Sierras de Izko y Ujué.

· Ebro

Es el principal colector navarro, puesto que drena el 90% del territorio (cuenca: 19.460 km²). Discurre en dirección noroeste - sureste, marcando el límite entre Navarra y La Rioja en la mayor parte de su recorrido. Concretamente, por su margen izquierda recibe las aguas del Ega, Aragón y Arga y por su margen derecha al Alhama y al Queiles. Su lecho esta colmatado por una potente llanura aluvial (5-25 metros de potencia) flanqueada por numerosos relieves estructurales y por terrazas antiguas. Son frecuentes las isletas y los tramos meandriformes, puesto que la pendiente media del río es escasa o muy débil. Su caudal es importante, aunque experimenta fuertes variaciones estacionales. Concretamente, en Mendavia, su módulo es de 137 m³/sg., mientras que en Castejón (después de recibir los aportes del Ega, Aragón, Arga) se sitúa en 240 m³/ sg.

· Queiles y Alhama

Drenan el extremo meridional de Navarra, aunque la mayor parte de su cuenca se desarrolla en Aragón y La Rioja. Nacen en el Sistema Ibérico y son tributarios del Ebro. El río Queiles nace en la Sierra de Moncayo, penetrando en Navarra por Monteagudo. Atraviesa las poblaciones de Tulebras, Cascante, Murchante y Tudela, donde une sus aguas a las del Ebro. Es un río corto, de escaso caudal y muy irregular. El río Alhama nace en la Sierra de Almunegro, penetrando en Navarra por Fitero. Atraviesa Cintruénigo y Corella, desembocando en el Ebro junto a Alfaro. Es un río poco caudaloso y muy irregular, con acusados estiajes estivales y fuertes crecidas otoño-invernales o primaverales. AL margen de estos drenajes exorreicos, existen en Navarra pequeñas áreas endorreicas, que favorecen la formación de lagunas. La más importante es la de Pitillas que cubre aproximadamente 300 has. Otras pequeñas lagunas se localizan en Viana (Las Cañas), Cascante (Lor), Tafalla (Juncal) y Tudela (Agua Salada y Valpertuna). Dadas las particulares condiciones litológicas y estructurales de numerosas sierras navarras (calizas y dolomías), existe una importante red subterránea de drenaje. Concretamente podemos destacar los acuíferos de Aralar, Larra, Urbasa y Andia, etc. Estas redes hipogeas únicamente se conocen en parte, aunque en los últimos años, varios grupos espeleológicos están intentando resolver las numerosas incógnitas existentes.

JEF

El paisaje vegetal navarro se caracteriza por su enorme variedad. En el breve espacio de la provincia pasamos desde los bosques laxos de pino negro (Pinus uncinata) del noreste o las praderas atlánticas a los paisajes semidesérticos de las Bardenas, dominadas más por la roca arcillosa desnuda que por la vegetación xerófila, única capaz de colonizar lugares tan inhóspitos. Este variado paisaje vegetal es resultado de la interacción de diversos factores como son el clima, la topografía, el suelo y el hombre. La complejidad y combinación de éstos produce un efecto diversificador del paisaje vegetal. Queremos insistir ahora en el papel del ser humano como condicionante de este paisaje vegetal, que dista de ser primitivo o natural. La intervención humana a lo largo de la historia ha sido tal que hoy sólo en determinados enclaves, poco menos que inaccesibles, podemos encontrar un paisaje no alterado. De hecho, el bosque que antaño ocupaba gran parte del territorio, hoy día se circunscribe a la Navarra Húmeda, la Montaña y sectores más o menos aislados de la Navarra Media. Muchas de las áreas son ahora roturadas y cultivadas con especies herbáceas o se han convertido en pasto para ganado. Por ello al hablar de unidades de paisaje vegetal no vamos a limitarnos a tratar únicamente formaciones arbóreas sino también aquellas comunidades primitivas o derivadas de la intervención antrópica que conforman el paisaje vegetal navarro.

  • Paisaje pirenaico

En el noreste de la provincia de Navarra, coincidiendo con las máximas altitudes y dentro de un clima de montaña con rasgos oceánicos aparece un paisaje vegetal dominado fundamentalmente por las especies arbóreas. La enorme variedad de este paisaje viene dada en primer lugar por su topografía intrincada -diferencia de pendientes y vertientes según su exposición a los rayos solares (laderas de solana o umbría) y a los vientos dominantes (barlovento o sotavento)- y en segundo lugar por la intervención del hombre. Es el hombre quien ha favorecido la extensión de los pastos alpinos en las montañas pirenaicas para desarrollar su actividad ganadera. Estos pastos de Oxitropis foucandii, Silene acaulis, avena de monte (Helicto trichom montanum), Festuca pyrenaica, Geranium pyrenaicum descienden hasta los 1.500 m. y destacan por su uniforme color verde.

Se instalan en los lugares de topografías más planas, en las vaguadas húmedas y allí donde ha podido formarse un suelo dentro del dominio general del roquedo. En el límite inferior de las praderas alpinas aparece el pino negro (Pinus uncinata) ocupando las crestas calcáreas y enraizando en los intersticios de las rocas. No forma bosques densos, sin embargo, su color verde oscuro le hace destacar sobre los pastos y el roquedo. Paulatinamente y a medida que descendemos, el bosque se hace más denso y nos internamos en el hayedo-abetal. Esta comunidad, de enorme valor ecológico, tiene así mismo un gran interés por su paisaje. Ocupa vaguadas y enclaves apenas explotados, como Ukerdi o Aztaparreta, o grandes extensiones como en Irati.

Presenta dos estratos bien diferenciados: uno más alto y disperso -el del abeto- y otro más bajo y continuo y de tonos más claros -el del haya-. El abeto, (Abies alba), prefiere las hondonadas y los lugares más húmedos, de suelos más profundos. El haya (Fagus sylvatica), más adaptable, no se restringe a este ambiente pirenaico sino que se extiende por las montañas de la Navarra húmeda. Por debajo del dominio de los hayedos podemos encontrar ya campos cultivados que ocupan los mejores enclaves y también más accesibles de este paisaje pirenaico. Estos campos, frecuentemente cercados, y los espacios por tala de árboles restan uniformidad a este dominio de los bosques y constituyen junto a los pastos alpinos los únicos espacios deforestados del paisaje vegetal pirenaico. El pino albar (Pinus sylvestris), árbol de gran vitalidad que ocupa biotopos muy diversos y muy utilizado para la explotación forestal, es también característico del paisaje pirenaico. Forma extensas y continuas manchas en los valles de Salazar y Ronkal.

Se mezcla con el haya, abeto y pino negro contribuyendo a diversificar aún más este paisaje vegetal. Junto a estas formaciones debemos considerar otras especies que sin agruparse ni formar grandes masas completan esta gran unidad paisajística pirenaica. Son el arce, serbal, tilo, avellano (Corylus avellana), espino y acebo (Ilex aquifolium). En cuanto a la fauna pirenaica podemos citar el sarrio, el quebrantahuesos, la perdiz nival, el alimoche, el urogallo, la becada, azores y gavilanes, el oso, la ardilla, el lirón, el gato montés, la gineta o paniquesa, grandes ungulados, etc. En los bosques de hayas y de robles vemos también el lagarto verde, la rana roja, ungulados, salamandra, el pinzón y otros pájaros, la culebra verdiamarilla, el águila culebrera, la rana almatina, etc.

  • Paisaje de la Navarra Atlántica

La Navarra Noroccidental se carazteriza por un relieve de mediana magnitud donde se instala una vegetación arbórea bajo un clima de abundantes precipitaciones y temperaturas moderadas. El paisaje vegetal viene conformado por distintas unidades o comunidades donde destacan los bosques de frondosas, como el robledal atlántico o el hayedo, y el pinar de repoblación. Son las primeras formaciones que han sufrido un importante detrimento por la acción humana, que ha utilizado sus dominios para la actividad agropecuaria, ocupando grandes extensiones los campos cercados y las praderas verdes para forraje. Se presenta así un paisaje mezcla de elementos naturales y humanos. El robledal atlántico de roble carvallo (Quercus petrae) aparece en este área como una unidad de paisaje rica en cuanto a la abundancia de especies que alberga. Los tres estratos de vegetación, arbóreo, arbustivo y herbáceo, quedan bien definidos. Junto al roble y completando el primer estrato podemos encontrar avellanos, castaños (Castanea sativa), fresnos y marojos (Quercus pyrenaica). En el estrato arbustivo servales, espinos, acebo (Ilex aquifolium), lianas y hiedras (Hedera helix).

Y en el estrato herbáceo helechos, arándanos, brezos (Calluna vulgaris), ranunculáceas, etc. Su riqueza botánica y de colorido revela su interés paisajístico y también ecológico, ya que esta formación es beneficiosa para conservar un ecosistema óptimo, espacio vital de numerosas especies animales que en él habitan. Junto al roble carvallo también encontramos el marojo (Quercus pyrenaica), de menor talla, allí donde el clima oceánico pierde carácter tomándose submediterráneo. El marojal se instala entre el robledal de valle y el hayedo. Este último -haya (Fagus sylvatica)- necesita precipitaciones más abundantes y temperaturas más frescas. Prefiere laderas expuestas a brumas y nieblas.

Su denso ramaje no permite el desarrollo de un sotobosque rico en especies; por ello sólo encontramos algunos arbustos, helechos y pequeñas plantas bulbosas que florecen antes de la foliación de las hayas. A pesar de ésto, el paisaje del hayedo es uno de los más destacables en cualquier época, ya sea en primavera-verano cuando los árboles se hallan en todo su esplendor o en otoño-invierno cuando el suelo queda completamente cubierto por la hojarasca y el bosque se aclara dejando desnuda la figura del haya. Además de estos bosques húmedos naturales de la Navarra Atlántica se aprecian claramente otros elementos del paisaje humanizado como son las repoblaciones de pino insigne (Pinus Insignis), especie de alta rentabilidad económica pero escaso interés ecológico, y extensas zonas de praderas y cultivos de huerta que han reducido el área que ocupaban las frondosas en beneficio de una economía agrícola y ganadera.

  • Paisaje de la Navarra Media

Del paisaje vegetal pirenaico y atlántico dominado por especies arbóreas, pasamos en la Navarra Media, a una mayor extensión de los cultivos herbáceos, en campos abiertos y amplios, y parcelas de viñedos y olivares que han reducido las formaciones primitivas de quejigales, encinares y robledales a pequeños bosquetes. En todo este paisaje se adivina la intervención del hombre que desde hace siglos viene aprovechando las tierras más fértiles y de mejores condiciones topográficas para desarrollar sus actividades económicas. Los campos cerealísticos ocupan las cuencas de Pamplona, Lumbier, Aoiz, Tierra Estella y destacan por sus formas geométricas y sus tonos cambiantes a lo largo del año desde el verde inicial hasta el amarillo reseco de finales de verano. Al sur de esta área, en Tierra Estella, Valle de Aibar, San Martín de Unx hacen su presencia los campos de viñas, muy características por su pequeño tronco leñoso y su disposición en hileras.

Las formaciones vegetales naturales propias de esta gran unidad de paisaje son los robledales de roble pubescente (Quercus pubescens), los encinares y los quejigales. Los robledales de r. pubescente se localizan en las sierras de la Navarra Media colonizando las laderas soledas y más secas del piso montano. Este roble de gran porte y de hoja marcescente tiene gran facilidad para instalarse en ambientes variados. Este rasgo, más su capacidad de hibridación con otras especies de robles como el quejigo (Quercus faginea), marojo (Quercus pyrenaica), roble albar (Quercus petrae), roble carvallo (Quercus robur), hacen que escaseen las masas puras. Bajo topoclimas favorables han sido sustituidos por cultivos, como el resto de formaciones arbóreas naturales. Hoy día existen robledales de Quercus pubescens aprovechados como zonas recreativas y de reposo.

El quejigo (Quercus faginea) coloniza el piso montano inferior, en la transición de encinares mediterráneos y robledales o pinares de montaña. Generalmente a sotavento de los vientos húmedos del atlántico se introduce hacia el norte por los valles soleados y abrigados acompañando a las carrascas. Su hoja marcescente contribuye a la belleza estética y paisajística del quejigal gracias al contraste otoñal entre sus tonos parduzcos y los sobrios verdes del pino o la carrasca. Los entinares -encina (Quercus ilex)- formando masas puras o salpicados con arces, quejigos (Quercus faginea), madroños (Arbutus unedo) y serbales son formaciones típicas de la Navarra Media. A pesar de su carácter claramente mediterráneo, puede penetrar hacia el norte aprovechando valles soleados, desfiladeros y focos, lugares éstos donde la carrasca (encina de menor tamaño y más achaparrada) arraiga mejor que otras especies más oceánicas.

Antiguos encinares de gran valor ecológico y espléndida belleza se han transformado a lo largo del tiempo en extensos campos de labor, viñedos y huertas, quedando relegados a prominencias, lugares pedregosos y poco fértiles, o a las laderas de fuertes pendientes sin interés para el cultivo. Hoy día las repoblaciones forestales forman también parte del paisaje vegetal de la Navarra Media. Campos abandonados recientemente y las laderas con peligro de erosión, son ocupadas por masas repobladas de pinos de rápido crecimiento y gran rentabilidad por su aprovechamiento maderero. Las especies más empleadas en estas repoblaciones son el pino laricio (Pinus nigra), el pino carrasco (Pinus halepensis) y el pino silvestre o albar (Pinus sylvestris). En los carrascales y quejigales de la zona media habita de preferencia el jabalí, la curruca, el águila calzada y culebrera, el milano real y negro, el lagarto ocelado y una diversidad de reptiles.

  • Paisaje de la Ribera

A diferencia del resto de paisajes analizados hasta ahora, y en función de unos factores como son la actuación del hombre, la escasa precipitación anual, unas condiciones térmicas extremas y la intensa erosión, aparece en el extremo meridional de Navarra un paisaje muy pobre en lo que se refiere a cubierta vegetal, si exceptuamos las orillas de los ríos y las áreas de regadío. Es el pino carrasco (Pinus halepensis) la especie arbórea más típica en esta zona, aunque se halla frecuentemente diseminado, sin formar grandes masas. De porte mediano y color verde claro, genera un paisaje de poca belleza pero de gran importancia para el medio ya que retrasa los procesos de erosión, gracias a la sujección del suelo que logra su sistema de raíces. Este hecho y su utilización para producción de madera hacen que esta especie tenga un interés para repoblación. Si tenemos en cuenta además, que invade espontáneamente Zonas muy degradadas podemos pensar que este paisaje de pino carrasco va a perdurar e incluso extenderse en la Ribera Navarra.

Cuando desaparece el pinar de pino carrasco pasamos a un coscojar -coscoja (Quercus coccifera)- en el que se encuentran también otras especies vegetales muy resistentes a este medio semiárido: enebro (Junyperus oxycedrus), sabina (Junyperus phoenicea), lentisco (Pistacea lentiscus) y aladierna (Rhamnus alaternus). Allí donde el coscojar se degrada aparecen plantas menores como el romero (Rosmarinus officinalis), jarillas, lino (Linum suff nuticosum), tomillo (Thymus vulgaris) y aliagas. Estas especies, a su vez, desaparecen cuando la erosión actúa de forma violenta y sólo permite la ocupación del suelo por parte de una estepa de gramíneas que se empobrece o se enriquece en función del desarrollo del suelo donde se asienta; así en los suelos limosos encontramos sobre todo albardín (Lygnum spartum), los suelos yesosos se cubren de asnallo (Aronis tridentata) y en los suelos más nitrogenados aparece la ontina (Artemisa herba-alta), el sisallo (Salsola vermiculata), gamón (Asphodelus fistulosus), etc.

En toda la zona de la Ribera, a pesar de todas las especies vegetales existentes, el paisaje destaca más por sus formas de relieve y la acción antrópica que por su tapiz vegetal. No obstante, la existencia de espacios apenas cubiertos por la vegetación contribuye a aumentar la variedad paisjística del conjunto de Navarra. Al margen de su flora acuática, en las Bardenas Reales se halla el lagarto ocelado, la perdiz común y la codorniz, el aguilucho cenizo y diversas mariposas y ortópteros.

  • Paisaje de las zonas húmedas

Cuando hablamos de zonas húmedas, hacemos referencia a los sotos, riberas de ríos, lagunas y charcas; pequeñas áreas dentro de la provincia que configuran un paisaje vegetal distinto y a menor escala, pues ocupan espacio muy concretos y de pequeña dimensión. En las riberas de los ríos se desarrolla un bosque galería de formaciones ripícolas donde sobresalen el chopo (Populus nigra) y el álamo (Populus alba) junto a sauces, fresnos, olmos y alisos (Almus glutinosa). Estos sotos se asemejan, en el extremo meridional de Navarra a oasis dentro de un paisaje general estepario y ofrecen un bello contraste entre su disposición alineada a lo largo del río, los extensos campos cuadriculados de los regadíos y las áreas desnudas de manto vegetal. En las lagunas y charcas aparecen especies de escaso porte que soportan un alto índice de salinidad en el agua.

Las charcas de agua dulce, sobre suelos poco permeables, constan de dos cinturones de vegetación: el carrizal -carrizo (Phragmites communis)- con espadaña (Typha angustifolia) donde se hallan plantas sumergidas y semisumergidas, de ahí que su incidencia en el paisaje no sea tan acusada, y un juncal-prado con juncos, labiadas, carex y alguna orquídea. En las lagunas endorreicas, con alta concentración salina, y a pesar de la intensa degradación por acción del hombre, también se distinguen varios cinturones de vegetación: desde las plantas sumergidas hasta la orla más externa con especies que soportan suelos salinos como la Suaeda brecifolia o la Balicomia herbacea.

En los ríos de la vertiente cantábrica habita la trucha y, en menor medida, el salmón. Poseen poca fauna volátil y muchos invertebrados como la libélula. En los ríos pirenaicos aparecen el tritón y el palmeado, la trucha, la rana roja, el desmán del Pirineo, los andarríos y el mirlo acuático. Cuando se encajonan -Arbaiun-, sirven de hábitat a los buitres leonados, la paloma silvestre, la chova piquirroja e, incluso, a la nutria. Los ríos ribereños albergan multitud de aves como la garza real, las lavanderas, la polla de agua, y sus aguas el barbo, la carpa y las madrillas. Finalmente, en las charcas o lagunas someras -Lor, Rada, etc.- de la Ribera se mantienen pocas aves, en contraste con las grandes lagunas donde vemos grullas, gansos, garzas, estorninos, avefrías, cigüeñas, aguiluchos laguneros, etc. En las de Urbasa aparecen el tritón palmeado, el jaspeado e, incluso, el alpestre y la rana verde.

ARA / PAA / ORO

  • Cantábrica-Baja Montaña

Adios, Alsasua, Ansoain, Anue, Añorbe, Araiz, Aranaz, Aranguren, Arano, Arakil, Arbizu, Areso, Arruazo, Atez, Bakaikoa, Basaburua Mayor, Baztan, Belascoain, Bertiz-Arana, Betelu, Biurrun-Olkoz, Burlada, Ziordia, Ziriza, Zizur, Donamaria, Etxalar, Etxarri, Etxarri-Aranaz, Etxauri, Egües, Elgorriaga, Elorz, Eneriz, Erasun, Ergoyena, Erro, Esteribar, Ezkabarte, Ezkurra, Galar, Goizueta, Huarte, Huarte-Arakil, Ibargoiti, Imoz, Irañeta, Ituren, Iturmendi, Iza, Izagaondoa, Juslapeña, Labayen, Lakunza, Lanz, Larraun, Legarda, Leiza, Lesaka, Monreal, Muruzabal, Obanos, Odieta, Oiz, Olaibar, Olazagutia-Olazti, Olza, Ollo, Pamplona, Puente La Reina, Saldias, Santesteban-Donestebe, Sumbilla, Tiebas-Muruarte De Reta, Tirapu, Ucar, Ulzama, Unciti, Urdax-Urdazuri, Urdiain, Urroz De Santesteban, Uterga, Bera De Bidasoa, Vidaurreta, Villava, Yanci, Zabalza, Zubieta, Zugarramurdi.

  • Alpina

Abaurrea Alta-Abaurregaina, Abaurrea Baja-Abaurrepea, Aoiz, Arze, Aria, Aribe, Burguete-Auritz, Burgui, Castillo-Nuevo, Eskaroz, Esparza, Gallues, Garaioa, Garde, Garralda, Güesa, Isaba, Izalzu, Jaurrieta, Lizoain, Longuida, Navascues, Otxagahia, Orbaizeta, Orbara., Oronz, Oroz-Betelu, Romanzado, Ronkal, Roncesvalles-Orreaga, Sarries, Urraul Alto, Urroz, Urzainki, Uztarroz. Valcarlos-Luzaide, Vidangoz-Bidangotze, Villanueva-Hiriberri.

  • Tierra Estella

Abaigar, Abarzuza, Aberin, Aguilar De Codes, Allin, Allo, Amescoa Baja, Ancin, Aranaratxe, Aras, Arcos (Los), Arellano, Armañanzas, Arroniz, Artazu, Ayegui, Azuelo, Barbarin, Bargota, Busto (El), Zirauki, Desojo, Cabredo, Dicastillo, Espronceda, Estella, Etayo, Eulate, Genevilla, Goñi, Guesalaz, Guirguillano, Iguzkiza, Lana, Lapoblacion, Larraona, Legaria, Lezaun, Luquin, Maneru. Marañon, Mendaza, Metauten, Mirafuentes, Morentin, Mues, Murieta, Nazar, Oco, Olejua, Oteiza, Piedramillera, Salinas De Oro, Sansol, Sorlada, Torralba Del Rio, Torres Del Rio, Viana, Villamayor De Monjardin, Villatuerta, Yerri, Zuñiga.

  • Media

Ibar, Artajona, Barasoain, Beire, Berbinzana, Caparroso, Carcastillo, Caseda, Eslava, Ezprogi, Falces, Gallipienzo, Garinoain, Jabier, Larraga, Leatxie, Leoz, Lerga, Liedena, Lumbier, Melida, Mendigorria, Miranda De Arga, Murillo El Cuende, Murillo El Fruto, Olite, Oloriz, Orisoain, Petilla De Aragon, Pitillas, Pueyo, Sada De Sangüesa, San Martin De Unx, Sangüesa, Santacara, Tafalla, Ujue, Unzue, Urraul Bajo, Yesa.

  • La Ribera

Ablitas, Andosilla, Arguedas, Azagra, Babillas, Buñuel, Cabanillas, Cadreita, Carcar, Cascante, Castejon, Cintruenigo, Corella, Cortes, Fitero, Fontellas, Funes, Fustiñana, Lazagurria, Lerin, Lodosa, Marcilla, Mendavia, Milagro, Monteagudo, Murchante, Peralta, Ribaforada, San Adrian, Sartaguda, Sesma, Tudela, Tulebras, Valtierra. Villafranca.

A tenor de los estudios efectuados por Caro Baroja, en especial en su insustituible Etnografía Histórica (1971), un análisis zonal a través del tiempo arrojaría estas conclusiones:

  1. Mayor población del "ager" en época romana.
  2. Aumento de la población rural de la zona media, desde la época del Imperio hasta la de la Reconquista.
  3. Aumento más sensible de la población de las dos zonas, del siglo X al siglo XIV. Descenso, después, de carácter total, con las peste, que, en algunos casos, hicieron desaparecer la población de lugares enteros: 1348, 1362, 1380, 1382, 1383, 1401, 1411 y 1422. La última redujo la población de Estella, Caparroso, Monteagudo, el valle de Gulina, Aranguren, etc. En Oteiza acabó casi con toda. Aun hubo pestes en 1434 y 1435 y en 1508.
  4. Después, aumenta mucho la población y es el momento en el que la zona Norte experimenta un desarrollo demográfico que jamás había tendio, mientras que el ritmo de aumento en el siglo es mucho más débil. En el siglo XVIII Navarra alcanza, de todas formas, unas cifras de población que no se superan (y aun merman) a comienzos del XIX.

Con estos hechos Caro pone en conexión:

  • La abundancia de edificios de todas clases que corresponden al siglo XVIII y aun a la segunda mitad del XVII en el país.
  • La densidad de vestigios medievales en la zona media, que sobre todo, parece haber estado muy poblada hacia el oeste (la merindad de Estella).
Censos
136661.315 (sin exentos)
1450105.641 (sin exentos)
1553145.523
1600160.850
1726227.382
1834221.728
1857297.432

La población navarra, que según el Padrón de los Habitantes de 1986, se cifraba en 512.676 personas, ha experimentado un alza continuada durante el presente siglo. En el mismo ha aumentado más de 200.000 habitantes, lo que sobre la base de 1900 supone un incremento superior al 60%. Sin embargo, este crecimiento no ha sido mohogéneo ni en el espacio ni en el tiempo. La historia demográfica de Navarra ha conocido dos etapas o cilos bien diferenciados. De una parte, el período que se extendería desde el inicio de siglo hasta bien pasados los años cincuenta y de otra el ciclo que se ha desarrollado recientemente, en estos últimos veinticinco años, y de características sustancialmente diferenciadas. Obviamente y en función de la importancia de este último a él dedicaremos un mayor comentario.

  • 1900-1960

Esta primera etapa se caracteriza por un incremento moderado, claramente inferior al de las provincias litorales de la Comunidad Autónoma y de cierta similitud al de Álava. Los 307.699 habitantes de 1900 pasan a ser 402.042 en 1960 con incrementos intercensales que en ningún caso superan las 25.000 personas. El mayor crecimiento (23.735 personas) se registró entre 1930 y 1940 y bien pudiera estar relacionado, además de con el Ensanche, con la relativa tranquilidad del territorio en el conflicto bélico. Contrariamente el menor se produjo en el primer decenio de siglo (4.656 personas). El cuadro adjunto muestra la evolución demográfica del territorio, a través de los resultados plasmados en los Censos realizados entre 1900 y 1960. En él también reflejamos la evolución de la capital, en un intento de mostrar la desigual tendencia de ésta con la provincia. La equiparación de ambos valores en 1900 a la base 100 y su posterior evolución plasma su dispar comportamiento:

Evolución de la población (1900-1960)
AñoNavarraBase 100
Año 1900
PamplonaBase 100
Año 1900
1900307.66910028.886100
1910312.235101,4829.472102,02
1920329.875107,2132.635112,97
1930345.883112,4242.259146,29
1940369.618120,1361.118211,58
1950383.932124,7872.394250,61
1960402.042130,6797.880338,84

Población de Navarra

A través del mismo se aprecia que, a partir de 1960 la población navarra supera el umbral de los 400.000 habs., tras alcanzar los 350.000 entre 1930 y 1940. Sin entrar en un análisis profundo podemos decir que éste período tiene un crecimiento real claramente inferior al natural (nacimientos-defunciones), como consecuencia de la importante corriente inmigratoria que desde el territorio se dirige, en su mayoría, hacia las provincias industriales de la Comunidad Autónoma. Esta situación contrasta fuertemente con la vitalidad de la capital, una vez derribadas las murallas que impedían su desarrollo, y que hacen de Pamplona un núcleo de gran dinamismo en el que la inmigración intraprovincial parece jugar papel destacado. La población de Pamplona que en 1900 no representaba al 10 % del total provincial; en 1940 significaba el 16,55 % y veinte años después el 23,66 %. En sesenta años triplica el número de sus efectivos. Junto a la capital, y paralelo al desarrollo de una incipiente actividad industrial, a partir de 1950 toman realce una serie de núcleos próximos a Pamplona como Villaba, Burlada, segregada de Egües en 1960, etc. que tendrán importante protagonismo demográfico en años posteriores. En el resto del territorio tan sólo se debe destacar el papel de los núcleos que ejercen función de cabeceras comarcales: Tafalla, Tudela, Estella, etc. De las cinco merindades, una, la de Sangüesa desciende su población, otras tres, Estella, Olite y Tudela crecen de manera moderada y, tan sólo, la de Pamplona aumenta de modo considerable (64 %), como consecuencia del proceso observado en la capital:

Merindad1900191019201930194019501960
Estella64.87966.19468.86071.58873.11973.85469.413
Olite39.29141.87345.51846.30744.05547.21245.213
Pamplona106.258107.050111.613120.656142.109150.786174.352
Sangüesa48.49548.30747.95247.65246.92746.92743.819
Tudela48.74648.81155.93259.68065.15365.15369.245
Navarra307.669312.235329.875345.883369.618383.932402.042

Población de Navarra

Factores de Crecimiento. Denominamos Factores de Crecimiento a aquellos que bien de modo puntual, bien indirectamente inciden en el proceso demográfico de todo colectivo. En el caso que nos ocupa, y por su incidencia en la evolución de la población navarra del presente siglo, consideraremos tres factores: la natalidad, la mortalidad y los movimientos migratorios. La resultante de los dos primeros factores es el crecimiento vegetativo o natural, que modificado por las migraciones, determina el crecimiento real de la población. Sus características, según se analicen los cincuenta primeros años de siglo o estos veinte últimos, nos aconseja diferenciar las dos etapas que con anterioridad se han definido.

· La Natalidad y la Mortalidad

Dentro de la tónica imperante, tanto en el País Vasco como en el Estado Español y en algunas naciones europeas, la natalidad ha tenido desde principios de siglo unos valores muy elevados (superiores al 30 por mil) que en términos muy similares se han mantenido durante los veinte primeros años de siglo, antes de tomar un rumbo claramente descendente. En 1900, la Tasa Bruta de Natalidad (TBN) se situaba en 30,2 por mil, valor prácticamente idéntico al de Alava (30,1) e inferior al de Guipúzcoa (30,6) y Vizcaya (34,7). Teniendo en cuenta el valor del Estado (35 por mil) y las Tasas de otros países europeos (Alemania 38,82; Italia 35,6; Suecia 27,5 o Francia 22,9) situamos el Indice de Natalidad del Territorio en su auténtica dimensión, haciéndole partícipe de un modelo lejano al de la modernización demográfica que se atisba en otros países como los del norte de Europa o la propia Francia, con valores sensiblemente inferiores. Entre 1921 y 1930, la TBN se sitúa claramente por debajo de la barrera de los 30 nacimientos (28,4 por mil).

El conflicto bélico y sus años inmediatamente posteriores suponen un lógico parón en el proceso observado aunque la poca fiabilidad de las Estadísticas de la época impiden el concretar tal incidencia. La década 1940-50 tiene una TBN de 21 por mil, ligeramente inferior a la del decenio precedente, que en los últimos años se ve afectado por la anómala situación del País. El Indice de Natalidad entre 1951-60 se sitúa en el 19,7 por mil. La Mortalidad, al igual que en el caso anterior, tiene una clara tendencia a la baja con el transcurrir de los años. Esta es más acusada, ya que entre 1900 y 1930 la Tasa Bruta de Mortalidad (TBM) descendió en 10 puntos, mientras que en el caso de la Natalidad apenas superaba los 3 enteros. A principios de siglo la TBM de Navarra era de 26,7 por mil, ligeramente inferior a la del Estado Español y se situaba por encima de los valores de Vizcaya y Guipúzcoa (26,2 y 24,1 por mil respectivamente), pero no de Alava (27,9). Por su incidencia y como caso anómalo se debe reseñar la elevada Tasa de 1918 (superior a la de principios de s. sobre el 30 por mil) consecuencia de la última gran epidemia de nuestro siglo, la epidemia de gripe, que azotó a la Península en el citado año. La tendencia bajista se continuó tras la Guerra Civil, siendo más apreciable ésta a partir de 1950; década en la que se sitúa en el 9,6 por mil (inferior en 2,5 enteros al período 1940-1950). A través del siguiente cuadro se aprecia la diferencia entre el crecimiento natural o vegetativo y real, o lo que es lo mismo, los movimientos migratorios.

· Crecimiento Natural

En los treinta primeros años de siglo el crecimiento natural se ha situado entre el 9,5 por mil de decenio 1911-20, y el 11,0 de 1921-30, pasando por el 9,9 de 1900-10. El valor de 1911-1920 está sin duda alguna mediatizado por la incidencia de la epidemia de gripe. En números absolutos, el crecimiento vegetativo alcanza casi las 100.000 personas, exactamente 99.024 lo que supone un promedio anual de 3.300. La incidencia de la epidemia hizo que en 1918 el crecimiento vegetativo fuera de -354 personas, y que en esta década no llegara a los 30.000. Pamplona, por su parte vive una situación muy especial ya que el crecimiento vegetativo en estos treinta años es negativo, -490 hab. Tan sólo entre 1921 y 1930 los nacimientos superan a los fallecidos. Es la única capital del País Vasco que muestra esta situación. Esta situación cambiará sustancialmente en la segunda mitad de siglo, de hecho entre 1950 y 1960 la población creció en un volumen muy superior al de los treinta primeros años de siglo (25.486 y 13.373 respectivamente), como consecuencia del crecimiento natural y las migraciones. La población navarra está en la antesala de su período más desarrollista, (1960-1975).:

Crecimiento vegetativo y migraciones (1900-1960)
AñosNacimientosDefuncionesCr. VegetativoS. Migratorio
1901-1095.28053.56341.717-27.151
1911-2093.97063.83630.134-12.494
1921-3095.89158.71837.173-21.165
1931-4079.56253.52226.040-2.305
1941-5079.13045.98033.150-19.836
1951-6077.47037.83039.640-20.530

Población de Navarra

· Movimientos migratorios

A través de las cifras mostradas por el Cuadro n.° 3 se comprueba que el crecimiento vegetativo ha estado limitado por las migraciones. El conjunto de los treinta primeros años de siglo tiene un saldo de -60.810, lo que supone una media anual de 2.000 personas, siendo el período álgido el comprendido entre 1901 y 1910 con un flujo migratorio de -27. 151 personas. Pamplona, por el contrario tiene un saldo positivo que contrarresta el negativo crecimiento vegetativo, y posibilita el proceso demográfico ascendente. Entre 1900 y 1930 la capital aumentó el número de sus efectivos en 13.000 hab. Tras el conflicto bélico no se aprecian excesivas variaciones, quizás un mayor crecimiento vegetativo influenciado por la caída de la mortalidad que de nuevo es limitado por los saldos migratorios. Entre 1941 y 1960 la diferencia entre nacimientos y defunciones se reduce en el 55 % como consecuencia de un saldo migratorio negativo cifrado en más de 40.000 personas.

  • 1960-1986

Esta segunda etapa tiene unas características sustancialmente diferenciadas de las imperantes en las primeras décadas de siglo. Los 402.042 habitantes de 1960 pasan a ser, según el Padrón Municipal de 1986, 512.676, lo que representa un ritmo de crecimiento anual del 1 %, equivalente a una media superior a 4.400 personas/año. Nuevamente se aprecia el paralelismo entre desarrollo urbano-industrial y demográfico. La década de 1960-1970 ha sido la de mayor incremento (6.282 personas/año): contrariamente el período 1981-86 registró el más reducido (1.062 personas/año):

Evolución de la población (1960-1986)
AñoNavarraBase 100
Año 1900
PamplonaBase 100
Año 1900
1960402.04210097.880100
1970464.867115,62147.168150,35
1981507.367126,19183.126187,09
1986512.676127,51183.703187,68

Población de Navarra

Este proceso se ha basado tanto en el importante incremento natural, como en el valor de los movimientos migratorios. Si antaño éstos limitaban el desarrollo vegetativo, en la actualidad lo refuerzan. Navarra, por vez primera en el presente siglo, tiene en la década de 1960-1970, un saldo migratorio de carácter positivo. La situación expansiva que vive el territorio tiene también sus repercusiones espaciales. Paralelo al incremento de población en los núcleos industriales y en los municipios cabeceras comarcales se produce un significativo descenso del potencial humano asentado en los municipios de menos de 2.000 habitantes. De las cinco merindades que configuran el Territorio, dos, Estella y Olite descienden el volumen de sus habitantes; una, Sangüesa aumenta ligeramente su población, (1.800 habitantes aproximadamente), mientras Tudela lo hace en más de 8.000 y la Merindad de la capital pasó de 174.352 a 287.818 residentes. Entre 1960 y 1970, decenio de mayor auge demográfico, el incremento fue superior a las 60.000 personas. A partir de 1970 el aumento será sustancialmente menor; hecho éste que se corroboró en el último quinquenio, (1981-1986). La dinámica demográfica navarra vive unos momentos peculiares cuyas características pueden reafirmarse en los años venideros:

Merindad1960197019811986
Estella69.41364.69462.03060.846
Olite45.21343.54041.35741.040
Pamplona174.352232.920281.338287.818
Sangüesa43.81949.31446.51045.614
Tudela69.24574.39976.13277.358
Navarra402.042464.867507.367512.676

Población de Navarra

· Natalidad y Mortalidad

La tendencia regresiva que se observaba en el período precedente se continúa en esta segunda mitad de siglo. Como norma general, a partir de los años cincuenta y hasta 1970, las tasas de natalidad se mantienen en valores próximos a los 20 nacimientos por mil habitantes. Con las excepciones propias de estos casos, la TBN desciende de modo definitivo de la barrera de los 20 nacimientos a partir de 1968, adelantándose en dos años a los otros territorios vascos y a la media estatal. En esta década el retroceso es de 1,23 puntos. Este es más acusado a partir de la segunda mitad de los setenta. Si, en 1971 la tasa era de 18,44 por mil, siete años después se sitúa por debajo del 16 por mil para, a partir de esta fecha, retroceder de modo brusco y situarse en valores inferiores al 14 por mil en 1980; con lo cual en tan sólo diez años se produce una pérdida de casi cinco enteros. En estos años postreros se asiste a un cierto estancamiento que han situado las TBN sobre la barrera de los 10,5/11 alumbramientos, (11 en 1984).

La mortalidad también ha seguido una línea descendente, lo que unido a la corriente inmigratoria ha producido un considerable rejuvenecimiento en la población. A partir de 1960 la TBM desciende de la barrera de los 10 fallecidos por mil personas, aunque sigue siendo la más elevada del País Vasco. En la actualidad, y tras ligeros retrocesos que le sitúan a partir de 1970 por debajo de la tasa de 9 por mil, tiene un valor muy próximo a 8, superior al de la Comunidad Vasca. Las actuales tendencias demográficas hacen poco previsible un cambio brusco en el comportamiento observado en ambas variables. Si acaso y de continuarse en el rumbo actual se podría producir un paulatino envejecimiento de la población que inexcusablemente incidiría en un ligero aumento de la Tasa de Mortalidad, aunque esta situación no es previsible a corto plazo. El ligero aumento en el volumen de fallecidos entre 1971 y 1980 se debe considerar como algo puramente coyuntural.

· Crecimiento Vegetativo

A través de lo expuesto en líneas precedentes, el crecimiento vegetativo ha ido disminuyendo de manera paulatina con el transcurrir de los años. Este, ha sido más acusado, a partir de 1981 a causa de la tendencia descendente de la natalidad, superior a la conocida en las defunciones. Entre 1961-l970, el crecimiento natural se cifraba en 4.468,9 personas/año; en la década de los setenta era de 3.972,4, (descenso superior al 11 %). Sin embargo, a partir de 1981 los valores alcanzados distan mucho de los anteriores con un saldo medio de 1.846 personas/año equivalente al 41 % del registrado en la década de los sesenta. La estabilización de los índices de Natalidad y Mortalidad deben suponer, unos valores muy próximos a los registrados en este último quinquenio:

Nacimientos, defunciones
y crecimiento vegetativo (1961 - 1981)
AñosNacimientosDefuncionesCr. Vegetativo
1961-70831703846444689
1971-75426872102821659
1976-80389052084018065
1981-8529970207679230

Población de Navarra

· Movimientos Migratorios

Tal y como se ha mencionado con anterioridad, los movimientos migratorios han jugado un papel destacado en el proceso que vive el territorio en estos dltimos veinticinco alms. Si en la primera mitad de siglo su catheter negativo limitaba de modo considerable el crecimiento vegetativo; en estos aiios asistimos a un claro reforzamiento que posibilita unas tasas de crecimiento desconocidas hasta entonces; tal y como ocurrio en los afios sesenta. Las migraciones tienen, al igual que en muchos colectivos, una vida paralela a su proceso evolutivo; su decaimiento, a partir de 1975, significath un crecimiento menor al observado en el periodo precedente. Entre 1961 y 1980 el saldo migratorio fue superior a 20.000 personas. El quinquenio 1966-70 es el unico periodo que muestra un saldo superior a las 10.000 personas, ya que a partir de 1970 son, dentro de un tono positivo, claramente inferiores (sobre las 270 personas/año). El mismo muestra los saldos migratorios netos, esto es la diferencia entre el crecimiento vegetativo y el real.

Movimientos migratorios
AñosSaldo migratorio
1961-657.573
1966-7010.565
1971-75202
1976-802.574
1961-8020.914

A través de estas cifras comprobamos que las migraciones de carácter positivo, obviamente, se han movido en valores medios comprendidos entre las 2.000 personas/año (quinquenio 1965-1970) y las 40 del período 1976-80, volumen ilógico si tenemos en cuenta las cifras expresadas en el cuadro precedente. Junto a estos movimientos, referidos a personas con origen o destino exterior al propio territorio, nos encontramos con una importante corriente migratoria dentro de los límites de la provincia que supera las 3.500 personas/año. Se trata de flujos intraprovinciales, cuyos destinos se corresponden con los núcleos de mayor dinamismo demográfico y/o económico, y que han potenciado los desequilibrios comarcales apreciados en el Mapa de Densidad. Los inmigrantes provienen en un elevado porcentaje de la Comunidad Autónoma del País Vasco. A continuación, en orden decreciente, se debe señalar la aportación de Andalucía, Castilla-León, La Rioja, etc. Estas cuatro Comunidades Autónomas, que en el período 1966-1970 significaban el 64,6 %, del total de inmigrantes, han ido perdiendo notoriedad hasta representar en el período 1981-1983 al 54,6 % del total. El País Vasco es la Comunidad de mayor aporte inmigrante y en tendencia ascendente. En el período 1966-1970 suponían el 20,25 % del total, y en 1981-1983 el 32, 10 %, tras alcanzar el 26,10 % en 1971-1975 y el 30,7 % en 1976-1980. El cuadro adjunto hace referencia al volumen de inmigrantes por Comunidades sin mencionar el período, por lo que éstos pueden no coincidir con los saldos migratorios.

Inmigrantes navarros por Comunidades Autonomas
(1966-1983) Promedio Anual
1966-701971-751976-801981-83
Pais Vasco784737913697
Andalucia657306283156
Castilla-Leon655422275151
Rioja405225231182

Población de Navarra

De hecho, una persona puede emigrar a un territorio y a los tres o cuatro altos volver a su lugar de origen con lo que el saldo migratorio neto es cero a pesar de producirse un doble movimiento. La emigración, en volumen claramente inferior, tambidn tiene puntos destacables. Nuevamente es la Comunidad Autónoma del Pais Vasco el territorio prioritario, aunque en esta ocasi6n en linea descendente, y de modo mas acusado desde 1976-1980. Si en 1966-1970, el 37 % de los emigrantes tenian como destino el Pais Vasco, a partir de 1980 se desciende al 21,38 %. Otras areas preferences en el destino de los navarros son las Comunidades de Andalucia, Aragon, Cataluna, etc.

Emigrantes navarros por Comunidades Autónomas
(1966-1983) Promedio Anual
1966-701971 -751976-801981 -83
Pais Vasco650674476356
Andalucia6198239167
Castilla-Lam115128170108
Rioja155201190187

Población de Navarra

Como consecuencia a a movilidad de la población nos encontramos con un colectivo donde los no nacidos en el territorio navarro tienen cierto peso especifico, de hecho el 19,5 % del total tiene su origen en el conjunto del estado, o lo que es lo mismo de cada 5 habitantes cuatro son originarios de la propia provincia. Dentro de los nativos (80,5 % del total), son mayoritarios los censados en el municipio donde nacieron, frente a quienes cambiaron de residencia (58,7 % y 41,3 % respectivamente). Este porcentaje muestra la importancia de los flujos migratorios que se han producido dentro de la propia provincia. En el conjunto de las provincias del Estado Espanol, solo hay cinco que superan el 1 %, del total, pero que en ningnn caso alcanzan el 2 %. En todos los casos es mayor el ntimero de mujeres que el de hombres, tal y como se aprecia en el siguiente cuadro.

Población según lugar de nacimiento
ProvinciaHombresMujeresTotal%
Navarra205.348204.508409.85680,52
Rioja4.6215.47410.0951,98
Zaragoza4.5044.9669.4711.86
Guiptizcoa4.4435.0409.4831,86
Jaen3.8063.6597.4651,46

EVOLUCION DE LA POBLACION POR MUNICIPIOS (1900-1986)
* Municipios que han sufrido transformaciones en el siglo XX
MunicipioPoblación
1900191019201930194019501960197019811986
Abaigar22323221521719922519115110185
Abarzuza887891860943865999780629503489
Abaurrea alta391329324369318404302264220215
Abaurrea baja168127140133141147119795751
Aberin779724733779734748590425342333
Ablitas1.8141.8871.9561.9892.2042.2032.1682.2902.2762.327
Adios311246254277325260225174125125
Aguilar de Codes523494528548516527475315166154
Aibar1.6831.5071.5251.5481.4541.4801.4591.175917994
Altsasu2.1842.5022.6693.3393.3323.7085.9277.0477.2507.062
Allin1.5141.5331.5421.5581.4711.4731.3571.044819814
Allo1.9251.7411.8891.8341.6201.6391.4411.2601.2001.111
Amescoa baja1.3021.3431.3621.4041.5471.6251.6021.2301.041898
Ancin315326354453503477457361297270
Andosilla1.7501.9242.0462.1252.3122.2242.2632.5402.3962.475
Ansoain1.4451.5741.5631.5973.8851.6841.6397.63811.41711.828
Anue1.2101.1931.1901.046916862718572459437
Añorbe797722696698669681631561448379
Aoiz1.1201.3261.3941.5501.4741.6071.6271.9531.8041.746
Araitz1.5131.3751.2951.3331.3011.2341.078987731677
Aranaratxe154158158129135181170142110110
Aranaz1.0881.0721.1051.0501.1321.1861.046801723719
Arangupen9429911.0299918678919441.2191.2151.228
Arano410428443416407390360229187175
Arakil2.2592.3602.3312.1512.0752.0771.9562.6612.9002.791
Aras546512474526569530467381285233
Arbizu821791826815858sol793899858893
Artze1.3801.2891.2481.1741.0711.053643320244269
Arcos los2.1172.1432.0962.1102.0452.007.1.9011.7961.4661.276
Arellano573511472462473432402290239208
Areso430424463450436421370333297314
Arguedas1.7861.9612.7072.7822.9442.8792.7912.6172.5162.371
Aria1931781851701501481191057668
Aribe1561371641801561481191079380
Armañanzas333366333301307346357221139115
Arroniz1.7731.8581.9621.9331.9561.9761.7671.4971.2721.205
Arrijazu309320298275257260221179139124
Artajona2.2012.5412.5442.4182.3142.4001.9691.8591.7201.600
Artazu388396393347298262221136126115
Atez706668629599559573455261190187
Ayegui494496539574494679790563663621
Azagra1.7972.0752.3892.6632.6972.8022.9253.1003.0693.172
Azuelo2652762962742642762431685777
Bakaiku496448390407405434397379352368
Barañain00000000014.370
Barasoain631632585629664573554555401375
Barbarin169186193197198162161151132123
Bargota616620669679696752721591437416
Barillas201228204219250241213189179205
Basaburua mayor1.4971.6371.6161.5821.6121.5771.3551.115850808
Baztan*9.2349.1309.6769.68010.3269.5618.9878.6897.9838.110
Beire587712803753657676598486336300
Belaskoain2992402562272071801801498078
Berbinzana7899079951.0821.0431.088957872721763
Bertizarana869817858790754730651557585580
Betelu514536520488444465370375364338
Biurrin-olcoz*402327379538546522396304198195
Buñuel1.5892.02115592.7792.8262.7972.77717812.3332.302
Burguete435451436450415441410300348309
Burgui767707735707599571553314209244
Burlada*000000013.32814.69414.229
Busto el171167193217215198168166126129
Cabanillas6888551.0351.3011.4731.4521.4821.4171.3801.399
Cabredo367362371382346365289191147133
Cadrerra7288511.0601.2981.3781.6141.7511.8821.8401.864
Caparroso2.0722.4032.8702.8892.6242.8362.7982.5282.3672376
Carcar1.5481.6701.7701.8441.6271.6081.5911.4081.2871.165
Carcastillo1.4181.6872.2912.4272.3562.3632.8592.7622.5662.525
Cascante4.0863.7123.7023.8013.6963.7473.53814233.2933.456
Caseda1.6101.6601.7871.8111.8571.8861.6751.2901.0401.096
Castejón*0001.8922.1902.7133.2503.5053.1431.132
Castillonuevo210216204198199171139321119
Cintruenigo3.9593.5863.7533.6893.84641114.1104.6015.0825.295
Cirauki1.3541.1891.1261.1211.2501.000916613513418
Ciriza175167173123105103118635453
Cizur*1.8341.9141.9672.0012.0752.2412.0084.52713.3375.016
Corella6.7936.2006.8305.6765.7485.4455.5915.8506.0805.967
Cortes1.4101.5771.9782.3462.5052.4972.9953.3123.1513.186
Desojo356370372415416427369261163148
Dicastillo1.3361.2761.2821.3321.2741.2401.201943787712
Donamaria623637644646612617567433334342
Etyalar1.3971.3471.3691.3651.3381.3441.109896835829
Etxarri1902051701238999104413756
Etxarri-aranatz1.4991.4921.4391.4991.5441.6421.80610782.2682.227
Etxauri587548516481451531588430356380
Egües1.7151.8191.9721.9152.1752.9634.530908967971
Elgorriaga209191195177186173190204179168
Elorz*1.2271.3511.4031.4531.3661.1641.1552.2142.9943.283
Eneriz387357349359316331248213199178
Erasun423434425464420407436320215231
Ergoien1.1791.1291.1141.0941.1031.084883755570556
Erro2.3362.3492.3032.2601.99310351.4651.078887855
Eskaroz403401410444467522552465416356
Eslava562543517523520543495366257201
Esparza293301295287256279296233157157
Espronceda321352373357358392412296232215
Estella5.7365.1445.6035.9727.3847.9308.2361037113.08613.195
Esteribar*2.1022.1272.1652.3782.1452.3942.1252.0511.4711.385
Etayo285296261237233214222145106112
Eulate427502508521489526523487445435
Ezkabarte1.1651.1781.1861.1321.0521.030914949901930
Ezkurra443487496485522518475352282294
Ezprogi5664784633703262962381158670
Falces3.0682.9833.2173.3753.3483.4333.4003.1392.9382.679
Fitero3.4693.1463.1782.9012.9012.6832.4542.3032.1862.021
Fontellas323398415404478430483512483482
Funes1.1271.1071.2071.4891.5141.6511.8641.8281.9502.012
Fustiñana1.3301.5291.9462.1122.2852.5592.5122.3472.3082.262
Galar1.5561.5411.6691.6211.3861.5131.4494.0043.5943.198
Gallipienzo748747745659619568468212125154
Gallues424437396380330325234160115135
Garaioa301287297301273297229198154160
Garde433413392418401596258219137144
Garinoain363359385406368380366351309286
Garralda459412436420400407368301246248
Genevilla343315323344366359254169139120
Goizueta1.1111.2761.3301.2891.2511.3931.3501.3871.1571.074
Goñi804784751677645647493295200217
Güesa237211223256968243221138106106
Guesalaz2.3252.1792.1281.9991.9641.7461.371779494454
Guirguillano6015735014994214032711326689
Huarte8077567318331.0691.1751.4342.7072.8332.777
Ibargoiti799824694663581549419210156183
Iguzkiza531499512536568574495413318349
Imotz9971.0249991.0511.0231.043874592457439
Irañeta342344353361359317244159167177
Isaba9921.0081.000925795914806664559499
Ituren638589614539530533471434444473
Iturmendi429424418423447436439409381375
Iza*9569389499777261.186958663477435
Izagaondoa985927831772772695518244161131
Izalzu178180180193161167155964338
Jaurrieta479511508448511601543465349333
Jabier339335350392382543273173171169
Juslapeña702797810797706693638450398403
Labaien669619674647599576537411281305
Lakuntza7426796876477346968671.0151.035979
Lana721739756798908902768423264234
Lantz341344339315272275226164143145
Lapoblacion382476533502490510408263207207
Larraga1.8451.9892.3682.3582.2492.2992.2342.1511.8691.876
Larraona270295291288318310278254217205
Larraun3.4573.2713.2663.2113.1793.1912.8512.4032.0151.900
Lazagurria210298336396470507422304235239
Leatxe2992352162251952031711028774
Legarda3823403282822392171641359878
Legaria394321304329318281214202189178
Leitza1.4601.5601.6951.5201.6001.6051.5642.6063.2403.136
Leoz1.1301.0911.002860753729496231140135
Lerga503435343308315337400255152118
Lerin2.3152.6203.0403.4133.3033.2602.9272.5312.1382.015
Lesaka2.3042.2892.3462.3473.4452.1692.2942.6892.9432.869
Larraun000000546392323273
Liedena689684764753716646559455375361
Lizoain*659701685668638695558327194198
Lodosa3.1153.3723.7974.1944.1304.4074.2924.2704.4554.412
Longuida1.1421.1441.1221.0691.0451.024788480359352
Lumbier2.0002.0111.9721.9331.7601.7721.6861.6251.4491.405
Luquin377346332310314338235187159142
Mañeru1.0381.028900866783689614550393362
Marañon2192222432402252552121269692
Marcilla1.4561.6431.9362.2352.1552.2602.4002.5002.3862.358
Melida8171.0121.2841.3601.2801.3191.2571.050914825
Mendavia2.4422.7813.0183.2943.4833.4463.1523.3443.3783.397
Menaza9218899351.0679961.014905701530478
Mendigorria1.3851.4291.5751.4441.3721.3481.2021.122972966
Metauten764700706731746743637471392345
Milagro1.5862.1152.6963.1002.8422.9312.9932.7142.3122.279
Mirafuentes2022091891871681801541076860
Miranda de Arga1.4651.5321.5741.6001.4811.5071.4651.188961941
Monreal556580523563467453399332293281
Monteagudo1.2661.2531.4111.4181.4281.4741.2811.2211.1391.157
Morentin585532511471393396287193131133
Mues374423456478495502409256187142
Murchante1.8622.0032.1692.1052.2292.3112.2692.5942.8572.830
Murieta396392370392374373352249241249
Murillo El cuende369448513467381379321620580514
Murillo El fruto8751.0101.1681.3311.2551.2381.3621.156935797
Muruzabal401390339317286295307363178185
Navascues1.0101.0321.044932770750691413275299
Nazar233210208207198170130866755
Obanos1.1411.0771.0521.002912860752665637621
Oco150149146155183191134120103102
Otxagabia1.0971.0771.0831.1441.0811.160971839577613
Odieta*522575534675579579481346326348
Oriz174176165210218210204178157141
Olaibar276285279261263238193138170181
Olazagutia7801.0351.2611.6921.6241.6432.0972.0121.9691.789
Olejua173185164162169150134978176
Olite2.6622.6342.8762.7852.9182.9492.9812.9222.8293.010
Oloriz601491471493394367329197128137
Olza2.0662.1332.0731.9231.8661.9101.7001.3882.0842.131
Ollo1.019960943959847838649441346344
Orbaitzeta523559512540615554434364294192
Orbara186165139144153171132927768
Orisoain230190216201178179140967398
Oronz11092103117116123108756750
Oroz-betelu651800618571545537468371316284
Oteiza1.0121.1151.1921.2721.3391.2931.1481.048994957
Peralta3.4253.4863.8233.8303.8794.0524.0564.1304.2984.317
Petilla de Aragon459409458416341261214935658
Piedramillera36837839232132129222216211792
Pitillas1.0541.4161.3281.2331.2021.1501.008742600579
Puente La Reina2.2142.0681.9651.9311.9801.7442.0071.9621.9872.035
Pueyo647638668671635624571434367330
Ribaforada9461.0771.4761.7201.6272.0332.4973.1292.9273.054
Romanzado875843827691666641476279174145
Roncal507169503469902443451405322311
Roncesvalles15215814215014911199924431
Sada de Sangüesa776728743647546541549412316265
Saldias366334320293278270271232155175
Salinas de Oro491453457373313346266150114112
San Adrián9591.1341.3371.7872.6192.8363.4964.1114.3624.603
Sangüesa3.2553.3423.6083.7493.9603.8134.3234.6454.5724.528
San Martin de Unx1.6291.7381.9061.6371.5001.4091.145820665598
Sansol332330335372350303281198168144
Santacara6349481.2071.3321.2602.3961.3791.3041.1811.147
Santesteban6467268438757869587858921.0611.123
Sarries173156169174170171168132104106
Sartaglida7859981.1131.2421.3171.4131.4491.4411.3861.431
Sesma1.3221.6691.9551.8711.8811.8731.8891.8281.5881.419
Sorlada2572632812742152362011508374
Sunbilla1.0341.0371.0651.0479681.020951795657704
Tafalla5.4945.6515.8295.8706.3036.8527.3208.8589.86310.172
Tiebas*381388387360309539704726632613
Tirapu181187198181158140129896564
Torralba del Rio426483460496521495427268199186
Torres del Rio392463513457401421378315226212
Tudela9.4499.07210.36211.24813.13413.74016.45620.94224.62925.576
Tulebras17816918819319318217814897104
Ucar358322273256250237197135118112
Uharte-arakil882819786775714715746816861887
Ujue1.3851.2911.4261.3841.2791.1618%560329276
Ultzama2.3692.4692.3632.3282.3492.2702.1081.6731.6801.559
Unciti719749726690546381465272169204
Unzue392340284307277259253172128119
Urdax625651605569562625546494537523
Urdiain682666693763752738666701778732
Urraul alto973890773744631574415226162155
Urraul bajo1.0481.0441.0431.0339061.013842436325280
Urrotz616639584630618537444379346363
Urroz de Santesteban335293328322338342318240198204
Urzainki26628028627627318517511110482
Uterga398354321292274272219168118138
Uztarroz674648602621588501429358237179
Valcarlos1.0351.028996951970937787661582557
Valtierra1.7531.8332.2172.5622.7513.0402.9922.7142.3202.476
Vera de Bidasoa2.7102.5042.5992.5492.5052.8032.6002.7113.4543.482
Viana2.9762.9362.7892.7882.6922.7852.5133.1013.3893.464
Vidangoz3293243833032922682301437195
Vidaurreta264253231212171201201129118122
Villafranca2.8812.7543.2113.4583.0913.2203.3412.8102.4332.542
Villamayor de Monjardin239200180183169187144119105108
Villanueva411413397415330343271217190182
Villatuerta651674668703672665672709747746
Villava9141.2081.5361.5982.0492.5533.4074.4256.2536.993
Yanci590723704645612729618658607593
Yerri4.20741044.1174.1974.1633.8082.7412.1041.5841.585
Yesa447382336628292829522294292263
Zabalza*226234213175367373317199145106
Ziordia461467514499493544536469401394
Zubieta527531606585565576500401324339
Zugarramurdi582551580528510694525341315287
Zuñiga333344359383327317294204145136

Pamplona
190028.886195072.394
191029.472196097.880
192032.6351970147.168
193042.2591981183.126
194061.1881986183.703

El presente apartado pretende mostrar la estructura de la población por edades, sexo, etc. según los datos ofrecidos por el Estudio Estadístico realizado el 28 de febrero de 1981. (Censo de la Población), así como la actividad desarrollada por este colectivo, su distribución sectorial según actividad económica, y el grado de ocupación y empleo. Para ello se han utilizado diversas fuentes estadísticas en un intento de lograr el máximo acercamiento a la realidad socioeconómica del territorio. La población navarra está prácticamente dividida al 50 % entre hombres y mujeres, con ligero predominio de estas últimas (49,77 % y 50,23 % respectivamente), como consecuencia de la superioridad femenina en los grupos que sobrepasan los 55 años. Tanto en hombres como en mujeres son mayoría los solteros sobre los casados (53,36 % y 44,07 % en hombres y 47,32 % y 43,60 % en mujeres). Las diferencias más acentuadas se dan entre viudas y viudos (8,79 % y 2,36 % respectivamente), mientras que los divorciados y/o separados en ningún caso alcanzan el 0,5 % sobre sus respectivos totales. Si nos retrotraemos en el tiempo observamos cómo desde 1950 desciende el porcentaje de solteros/as en lógico detrimento de los casados.

Estado civil de la población (1950-1981)
Varones1950196019701981
Solteros60,6858,1856,6653,36
Casados35,6838,2740,5844,07
Viudos3,623,362,662,36
Separados y Divorciados-0,040,1-
No consta0,020.15-0,21
TOTAL100100100100
Mujeres1950196019701981
Solteros57,0153,1551,4447,32
Casados34,1337,8440,2547,32
Viudos8,828,78,198,79
Separados y Divorciados-0,060,120,3
No consta0,040,25--
TOTAL100100100100

Población de Navarra

Atendiendo a la edad de sus habitantes se puede considerar a la población navarra como un colectivo joven, ya que el 40 % de sus efectivos no alcanzan los 25 años. En el otro extremo de la pirámide de edad, los mayores de 65 años suponen el 12 % del total. La población joven, entendiendo como tal a quienes tienen menos de 20 años, representa el 32,26 % y tiene un ligero predominio de varones. Los adultos, con edades comprendidas entre 20 y 64 años, representan más del 50 % del total, exactamente el 55,63, y al igual que en el caso anterior tienen un ligero predominio de varones. Por último, el colectivo que supera los 65 años, denominado anciano, representa el 12 % y en él son claramente mayoritarias las mujeres. El "sex ratio" o razón de sexos (hombres/mujeres) refleja de manera gráfica el predominio de la población masculina hasta los 55 años, edad a partir de la cual cambia la tendencia. La participación porcentual de estos grupos se muestra en el cuadro adjunto.

Clasificación de la población según edad y sexo
EdadHombres (%)Mujeres (%)Total (%)
0-1916,5915,7732,36
20-6428,1127,5255,63
645,076,9412,01
Total49,7750,23100

Población de Navarra

Población de Navarra

Estos valores presentan sensibles diferencias según se refieran a población rural o urbana. En el primero de los casos la población con edad superior a los 65 años significa el 15,42 % del total y los menores de 20 tan sólo el 28,11 %; por contra en áreas urbanas los ancianos suponen el 10,44 % y los jóvenes el 34,42 % (4,98 y 6,31 enteros de diferencia en ambos grupos según las entidades de población que se traten).

  • Población activa y población ocupada

La población activa, definiendo como tal al colectivo de edad superior a los 16 años -ocupados o no- que se dedica a la producción de bienes y servicios, ha experimentado profundas transformaciones en estos últimos años. La crisis socioeconómica que se atisba en la década de los setenta, supone una ruptura brusca del modelo imperante hasta esa fecha. Si se podía equiparar en porcentajes muy elevados a activos y ocupados, a partir de 1977-1980 el paro toma protagonismo destacado, ante un mercado que cada vez ofrece menos posibilidades. La población activa significaba en 1950 el 39,43 % del total. Esta participación ha ido con el paso de los años en retroceso, a pesar del aumento en el volumen de activos. En 1975 significaban el 35 % y en 1981 el 34,8 %, pese a superarse la barrera de los 170.000. A partir de esta fecha las oscilaciones han sido muy reducidas, entre el 33,29 % de 1984 y el 35,11 % de 1985.

Poblacian activa (1950-1985)
(En miles de personas)
AñoHombresMujeresTotal%
1950132,019,4151,439,43
1960128,124,1152.237,85
1970136,032,6168,636,26
1975133,535,6169,135,00
1981132,540,7173,234,81
1982125,148,6173,734,16
1983125,249,1174,334,20
1984122,447,6170,033,29

Población de Navarra

La estabilizacian que se aprecia en 1982, 1983 y 1984 puede estar vinculada con muchos factores que irian desde el desanimo de no encontrar trabajo y, por tanto, incluirse como "no activos" hasta las distorsiones que producers las distintas fuentes consultadas (Encuestas de Población Activa, Cifras de desempleo a traves del INEM, Censo o Padrón Municipal, etc.). Este colectivo, ha sido y es mayoritariamente masculino, a pesar de la progresiva incorporacion femenina, especialmente a partir de 1981. En 1950 se contabilizaban 132.000 hombres y 19.375 mujeres; en 1981 los primeros apenas habian aumentado (500) mientras las mujeres duplicaban su participacion. Durante este periodo el decenio 1960-1970 conoció el mayor aumento de activos femeninos, al pasar de 24.069 a 32.623 (aumento medio anual de 855). En 1985, por vez primera su volumen supera las 50.000 personas, situandose en una proporcion de 24,3 empleos masculinos por 10 femeninos; muy diferente a la que se reflejaba en 1950 (68 hombres/10 mujeres). Sin embargo, este proceso evolutivo no ha tenido una evolución paralela al de personas ocupadas. A finales de 1977 no llegaban a 8.000 los desempleados; en 1981 se habia superado la barrera de los 23.000, de los cuales e150,12 % buscaban su primer puesto de trabajo; en 1985 se situaban en 35.000 con lo que la tasa de desempleados era del 19,8 %. En tan sólo 7 años su número se habia triplicado.

Evolución del paro
(El % es sobre pablación activa)
AñoHombresMujeresTotal%Paro
1.º Empleo
%
19796.9713.84410.8156,43.48532,22
198014.1779.01514.9018,811.62650,12
198115.9519.49823.19213,412.52545,96
198216.90010.20025.44914,613.55050
198319.27712.89527.10015,511.82536,75
198420.00015.70032.17218,911.67132,69
198535.70019,8

Población de Navarra

En los últimos años, a partir de 1983, dentro de la evolución alcista se aprecia una tendencia a la baja en los parados que buscan su primer empleo, hasta situarse en valores absolutos idénticos a 1981, pero sobre un total superior en 12.000 desempleados. Paralelamente hay mayor repercusión en el colectivo de mujeres, cuyo desempleo aumentó en el 174 %, treinta puntos por encima de la incidencia sobre el grupo masculino. La población ocupada, al amparo de estas modificaciones, también ha sufrido significativos cambios en los últimos quince años. En primer lugar se debe mencionar su tendencia regresiva, a partir de 1975 y en segundo lugar la disminución del empleo agrícola. En 1970 se contabilizaban más de 168.000 empleos, de los cuales la cuarta parte eran del sector primario. Cinco años después significan el 17,70 % y ocupan a 30.911 trabajadores, frente a los 42.567 de 1970. Por vez primera desde el inicio de siglo el empleo generado en el sector agrícola es inferior al 20 % del total. Las cifras de 1981 y 1986 reafirman esta tendencia. En la primera de las fechas la población laboral no llegaba a los 25.000 empleos y en 1986 se cifraba en 17.438. Entre 1970 y 1986 esta actividad primaria ha reducido el número de ocupaciones laborales en más del 50 % hasta situarse en las, ya mencionadas, 17.438 de 1986.

La industria, en este período que consideramos, no ha tenido grandes oscilaciones hasta los años ochenta donde se produce un acusado descenso. El proceso de desarrollo industrial presenta características sustancialmente diferentes a las de la Comunidad Autónoma Vasca. Entre 1970 y 1981 el volumen de empleos se ha situado entre los 77.476 de 1975 y los 70.956 de 1970, pasando por los 74.308 de 1981; lo que significa un máximo del 44,5 % en 1975 y un mínimo de 42,09 % en 1981. Estos valores distan bastante de los alcanzados en la Comunidad Autónoma Vasca. A partir de 1981 el descenso de puestos de trabajo incide en una menor participación de este colectivo que, según los datos de 1986, acogía a 64.616 personas, seis mil menos que en 1970. Contrariamente a esta situación, el sector terciario ha ido progresivamente ganando representatividad en el conjunto del empleo navarro. En 1970 daba trabajo a 54.961 personas (32,60 %) y en 1986 a 73.646 (47,3 %), con lo que se constituía como la actividad económica prioritaria. Este aumento ha sido continuado. En 1975 se contabilizaron, con respecto a 1970, 10.000 empleos más y en 1981 se llegaban a 68.983 para en 1986 sobrepasarse los 70.000.

Población ocupada por sectores económicos
AñoSector 1%Sector 2%Sector 3%Total
197042.56725,370.95642,154.96132,6168,484
197530.91117,877.47644,665.24737,5173,634
198124.82114,874.30844,268.98341168,112
198617.43811,264.61641,573.64647,3155.700

PPS

Los condicionantes de carácter natural (relieve) y humanos (actividad económica) nos llevan a destacar, dentro de la variedad, tres modelos de poblamiento. El poblamiento disperso de caseríos, propio de los Valles Cantábricos y que guarda gran similitud con el modelo económico del País Vasco Atlántico. El poblamiento disperso de aldeas que se da en el resto de la Montaña y en la Navarra Media, en las proximidades de Pamplona y el poblamiento concentrado de las zonas meridionales de tipo eminentemente urbano y con emplazamientos en algunos casos bastante curiosos y claramente defensivos.

El territorio navarro puede dividirse, en relación con el origen de su poblamiento y estructuración social y desde la mayor sencillez a la mayor complejidad en los siguientes núcleos: lugares, burgos nuevos o villas, valles o cendeas y merindades.

  • Lugares antiguos

Es la unidad territorial colectiva mínima. Sus nombres indican, por lo general, alguna característica presente o pasada del terreno, ej. Mendigorria. En otros casos el nombre alude a una persona (antropónimo), ejemplo Obekuri (Obeco, uri), Morentín (Maurentinus), etc. Finalmente están los nombres que delatan una antigua explotación del tipo villae, -ej. Genevilla, Viloria- diferente de las villas medievales de creación real o eclesiástica. Las ciudades o poblaciones grandes parecen haber nacido en relación con las comunicaciones que facilitaron los grandes cursos de agua. A lo largo de las recopilaciones diplomáticas vemos que por los siglos IX, X y XI no existía casi más que un tipo de "villa", como entidad mayor, preexistente, similar a las que son conocidas en otras partes de la península o Europa, emparentadas con el sistema de explotación romano.

La mayor parte de los pueblos navarros de pequeño tamaño emplazados en los valles constituyó en principio, una explotación agrícola de este tipo. En la Navarra media parecen haber abundado las explotaciones familiares pequeñas; Ausonio dice que es muy pequeña, en su tierra natal bordelesa, una heredad de 250 hectáreas. Los términos de las aldeas navarras y alavesas rondan las 500 y las 1 .000 hectáreas. El monasterio o iglesia podía estar dentro del término de la "villa", pero también tener su entidad propia, y dar lugar a un poblado dotado de explotación agrícola, por ejemplo, Ezkaba. Entre las escrituras de Iratxe las hay ya del siglo XII, en que se ve que aún existían villas que eran propiedad personal. García Ramírez, por ej. dio al monasterio en 1135, la villa de Ugar entera. El suburbium parece una fracción, un barrio o barriada. La voz barrio se usó, por los siglos X y XI en las escrituras emilianenses y todavía en 1212 una escritura de Iratxe citará a "unam domun in Olessoa (Olejua), in barrio de Adarreta".

  • Los burgos-nuevos, las villas

El fomento de la población, la fijación de la población errante y la atracción de gentes diestras en el comercio y la artesanía va a dar lugar desde el siglo XI a la creación, por parte de la Monarquía navarra, de una serie de burgos nuevos planificados dentro de una nueva racionalidad chocante en muchos casos con la mentalidad tradicional. En 1032 don Sancho el Mayor otorga carta de población para atraer gentes que se radiquen en la nueva vecindad de Villanueva de Pampaneto, hoy San Prudencio, donando terrenos a los pobladores, señalándoles términos y haciéndolos ingenuos y libres. Solamente les impone la obligación de cavar dos días y segar otros dos en beneficio del monasterio de San Fructuoso, además de pagar al abad "medio concollo de ordio, et medio carapito de vino, et singulos panes" por cabeza anualmente y un camero entre todos. Y no sólo el Rey puede conceder cartas de población. En 1063 el obispo de Nájera da una carta de población a Longares y San Andrés. A cambio de los beneficios que se establecen, se estipulan también los servicios que deben prestar y las pechas que deben pagar. Otras veces, gentes fugitivas, demandan tierra para poblar como en el caso de la carta otorgada por la reina doña Estefanía en 1059 en favor de esas pobres gentes para que poblasen las sernas de San Julián de Sojuela reconociendo por señor al Abad del monasterio, a quien deberían pagar los diezmos y primicias respectivos.

He aquí un caso típico del nacimiento de un pueblo abadengo. Pero el fenómeno revolucionario va a ser la llegada de población extraña al Reino. Sancho Ramírez tomó la decisión de hacer una población de francos en el término de "Lizarrara", corrigiendo la idea de los monjes de San Juan, de construirla en Zarapuz. El texto fundacional data del año 1090 y es el más antiguo de este género en Navarra. Habría que ponerlo en relación con las fundaciones del mismo rey, en Jaca, a la entrada de una de las rutas jacobeas. Sancho Ramírez mismo, otorga privilegios a los francos de Sangüesa. Se distinguió como era habitual allí, el "burgo-nuevo" del viejo. En Pamplona los "francos" se asentaron también en las afueras de la ciudad vieja o navarrería. Obtienen el fuero de Jaca y un mercado. Surge así el "burgo" de San Saturnino y San Cernín y después, en el siglo XII, la "población de San Nicolás". Desde un principio, al dar Alfonso I el Batallador un privilegio a los francos asentados en Pamplona les concede que no pueble entre ellos "navarro", ni clérigo, soldado o infanzón y que el obispo elija a uno entre tres francos de los propuestos por los mismos, para alcalde. Se construye, pues, una ciudad, planificada, junto a otra preexistente, con sus propias murallas, puertas, etc. Tanto el "burgo" de San Cernín como el de San Nicolás, son centros comerciales o industriales; en una proporción mucho mayor que la castiza "Navarrería".

El aprovisionamiento de los peregrinos debió ser su ocupación principal. A fines de la Edad Media se les consideraba extraños de origen. El Príncipe de Viana aún recogió la especie de que los de San Cernín llegaron principalmente de Cahors. Más al suroeste hay otra población con "francos". Treinta y dos años más tarde, Alfonso el Batallador hace allí una población de nueva planta: Puente la Reina. Eran aquellos francos franceses en su mayoría; procedentes de distintas tierras, desde las nórdicas, como Normandía, a las pirenaicas u orientales (Toulouse o Provenza). Tienen un estatuto jurídico diferente y cultos de origen francés: San Martín, San Nicolás y las Vírgenes del Puy y de Rocamadour. La población "franca" se afincó también en Los Arcos en 1175. Luego, a lo largo de la ruta de los peregrinos en la Rioja y Castilla la Vieja (menos en León). El afán repoblador, que duró hasta entrado el siglo XIV, llevó a los Monarcas a otorgar cartas o fueros también a poblaciones ya existentes como San Sebastián, Olite o Vitoria.

Pero imaginemos por un momento el cuadro abigarrado de la población de Estella o de Tudela por ejemplo formada por moros, judíos, francos, y las clases de infanzones y labradores. Imposible en aquella época que un mismo Concejo rigiera a todos ellos dada la ideología medieval. Cada grupo racial o social formaba su propio concejo y asunto concluido. En cambio los lugares y pueblos montañeses, los que formaban la inmensa mayoría del Reino, se reunían en concejo abierto a todos los vecinos en el atrio de las iglesias. Todo ello tiene también su reflejo urbanístico ya que, como dice Caro, "frente a la planta abigarrada de las ciudades en que durante tiempo dominaron los árabes (Tudela), con sus calles tortuosas y sus callejones sin salida, las poblaciones nuevas son de una regularidad que asombra" (Puente la Reina). De esta forma, el "proceso de urbanización interrumpido al fin de la Edad Antigua, se reanuda con efectos múltiples".

  • Valles y cendeas

Es el valle la división administrativa intermedia cuyo nombre parece provenir en castellano del funcionario llamado baile recibiendo en euskara la denominación de ibar, aran. El sistema actual de valles corresponde a la antigua zona del saltus, es decir, prolonga la Vasconia norteña hasta las proximidades de Carcastillo y Murillo el Fruto por el este, Aguilar, Lazagurria, Espronceda por el oeste, pasando cerca o sobre Sesma, Lerín, Larraga, Mendigorria, Artajona, Tafalla y San Martín de Unx. Según Caro Baroja, "el valle cobra, sin duda, con la romanización, un nuevo significado ecológico", ya que "antes se vivía sobre montañas y laderas y los ríos servían, con frecuencia de límite". La explotación de los fondos valoriza al valle que luego es utilizado como unidad y circunscripción civil y eclesiástica. Un elemento equivalente al valle es la cendea, nombre que reciben las unidades administrativas cercanas a Pamplona. Almiradío y corriedo son variantes lingüísticas de parecidas unidades. Agrupaciones territoriales (valles, cendeas, comunidades semejantes).

AEZKOA. P. j. de Aoiz
AGUILAR. P. j. de Estella
AIBAR. P. J. de Aoiz
ALLIN. P. j. de Estella
AMESCOA ALTA. P. j. de Estella
AMESCOA BAJA. P. j. de Pamplona
ANSOAIN . P. j. de Pamplona
ANUÉ. P. j. de Pamplona
ARAIZ. P. j. de Pamplona
ARAKIL. P. j. de Pamplona
ARANGUREN. P. j. de Aoiz
ARRIASGOITI. P. j. de Aoiz
ARTZE. P. j. de Aoiz
ATEZ. P. j. de Pamplona
BASABURUA MAYOR. P. j. de Pamplona
BASABURUA MENOR. P. j. de Pamplona
BAZTAN. P. j. de Pamplona
BERTIZARANA. P. j. de Pamplona
BERRUEZA. P. j. de Estella
BORTZIRIAK (CINCO VILLAS
DE LA MONTAÑA). P. j. de Pamplona
BURUNDA. P. j. de Pamplona
ETXAURI. P. j. de Pamplona
EGA. P. j. de Estella
EGÜES. P. j. de Aoiz
ELORZ. P. j. de Aoiz
ERGOIEN. P. j. de Pamplona
ERRO-ERROIBAR.P. j. de Aoiz
ESTERIBAR. P. j. de Aoiz
EZKABARTE. P. j. de Pamplona
GALAR. P. j. de Pamplona
GOÑI. P. j. de Estella
GUESALAZ. P. j. de Estella

GULINA. P. j. de Pamplona
IBARGOITI. P. j. de Aoiz
ILZARBE. P. j. de Pamplona
IMOTZ. P. j. de Pamplona
IZA. P. j. de Pamplona
IZAGAONDOA. P. j. de Aoiz
JUSLAPEÑA. P. j. de Pamplona
LANA. P. j. de Estella.
LARRAUN P. j. de Pamplona.
LIEDENA. P. j. de Aoiz.
LIZOAIN. P. j. de Aoiz
LONGUIDA. P. j. de Aoiz
MAÑERU. P. j. de Estella
NABASCUÉS. P. j. de Aoiz
ODIETA. P. j. de Pamplona.
OLAIBAR. P. j. de Pamplona.
OLZA. P. j. de Pamplona.
OLLO. P. j. de Pamplona
ORBA. P. j. de Tafalla
ROMANZADO. P. j. de Aoiz
RONKAL. P. j. de Aoiz.
SALAZAR. P. j. de Aoiz
SAN ESTEBAN DE LA SOLANA. P. j. de Estella.
SAN ESTEBAN DE LERIN-MALERREKA. P. j. de Pamplona
ULTZAMA. P. j. de Pamplona.
UNZITI. P. j. de Aoiz.
URRAUL ALTO. P. j. de Aoiz.
YERRI. P. j. de Estella
ZIZUR. P. j. de Pamplona

Estos nombres están documentados desde épocas muy remotas. A la segunda mitad del siglo XII corresponden una serie de fueros que vienen a demostrar que en aquella época los valles de gran parte de la zona norte, se hallaban constituidos de modo parecido a como lo están en el XIV. Así, Sancho el Sabio concedió fueros a los habitantes del valle de Malerreka o San Esteban de Lerín en 1192, así como a los de los valles de Gulina, Odieta, Larraun, Basaburua Mayor y Menor. Más tarde, en 1193, a los valles de Imotz y Atez. Concesiones similares son las de 1196 a los pueblos de Zurindain, Muzkiz, Orendain y Artazu, que se constituyen como valle. Más moderno es el fuero de los moradores del valle de Ultzama de 1211, y aún más reciente el del Val de Erro (1248). Llegando al siglo XIV comprobamos que la composición de Navarra es muy parecida a la actual.

  • Merindades

Son circunscripciones político-administrativas muy antiguas creadas en torno a una capital y en función de intereses de todo tipo: economía, organización del trabajo, control del territorio (militar, fiscal). En el año 1294 y a efectos administrativos y fiscales la división del Reino era la siguiente: Ribera (Merindad, bailía y justicia), Olite (prebostazgo), Sangüesa (Medindad, almirantío de Saraiz y Ronkal, bailío de Sangüesa), Montañas (merindad y bailía), Puente la Reina (tenencia), Estella (merindad, bailía, pre bostazgo), Roncesvalles (bailía), San Juan de Pie de Puerto (castellanía y bailío de San Juan). Las dos merindades más antiguas son la de Pamplona y la de Tudela, les siguen las de Estella y Sangüesa, más modernas, la de Ultrapuertos o Sexta Merindad creada como área administrativa de la castellanía de Donibane Garazi (San Juan de Pie de Puerto), y la más reciente de Olite (1407). Tuvieron uno o varios merinos -salvo San Juan que tenía castellano y Pamplona que se eximió- cuyo cometido era hacer cumplir las medidas dictaminadas por la Monarquía en el territorio a él encomendado. El papel desempeñado por esta división del solar fue muy importante y su acción, pese a la redistribución moderna en partidos judiciales, sigue estando aún en efecto de hecho salvo para la de Olite cuya capitalidad se ha desplazado a Tafalla, desde aproximadamente el siglo XVIII. La merindad se dividía a su vez en partidos y éstos en valles, cendeas, etc.

La población navarra en conjunto es una población eminentemente urbana, aunque la mayor parte de los municipios son de tipo rural. De los 265 municipios en que se divide el territorio, el 87,54 % tienen población inferior a 2.000 habitantes. Desde el inicio de siglo y hasta los años ochenta de modo paralelo al desarrollo poblacional, los municipios rurales han visto descender el volumen de sus efectivos. Si durante los treinta primeros años de siglo este despoblamiento no fue excesivamente acusado no se puede decir lo mismo a partir de 1960, cuando se dio el desarrollo poblacional más importante y paralelo a la progresiva industrialización del territorio. En 1900 la población navarra se encuentra censada en el 54,47 % del total en los 232 municipios de menos de 2.000 habitantes, mientras que hay 32 que censan potenciales humanos comprendidos entre 2.000 y 10.000 habitantes y tan sólo 1, la capital, supera esta barrera. Pamplona en 1900 suponía el 9,38 % del total. Treinta años después la situación presenta algunos cambios, quizás el más significativo sea la aparición de otro municipio que supere las 10.000 personas. Tudela y Pamplona acogen al 15,47 % del total de los navarros que en su mayoría siguen asentados en municipios rurales. En efecto, según el Censo de 1930 hay 222 municipios que representan el 83,7 % del total pero que ya no acogen al 50 % de la población. El conjunto navarro tiene a pesar de su crecimiento tan reducido un valor superior al de los núcleos rurales que se encuentran en claro retroceso.

Los núcleos que superan los 2.000 habitantes pero no llegan a los 10.000 son 41 y aumentan su población de modo reducido. Esta situación regresiva de la población rural se mantiene con el paso del tiempo y en 1960, punto de arranque del período más desarrollista de la demografía navarra sólo el 33,74 % de los navarros está censado en municipios de menos de 2.000 habitantes. Estos que se cifran en 218 pierden su primacía en beneficio de los 45 municipios intermedios que representan al 37,82 % del total de la población. Asimismo Tudela y Pamplona prácticamente duplican el volumen de sus efectivos con respecto a 1930. Pero, a partir de 1960 se observan los cambios más significativos. En 1986 más del 50 % de la población está asentada en núcleos urbanos que ya contabilizan un total de siete. Los navarros asentados en núcleos intermedios se mantienen en términos similares a 1960 en valores absolutos, aunque lógicamente su significación porcentual disminuya, mientras los asentamientos rurales por vez primera en el siglo no acogen a 100.000 habitantes y su representatividad es inferior al 20 %. A través de lo expuesto se puede finalizar señalando que la población en 1900 era eminentemente rural (más del 50 %) y que el protagonismo de los asentamientos de menos de 2.000 habitantes dejó paso en 1960 al de los núcleos intermedios, que a su vez lo cedió al de los urbanos en 1986, que ya acogen a más del 50 % del total de los navarros.

Municipios constituidos durante el siglo XX

  • BURLADA fue segragado de EGÜES en 1970.
  • CASTEJON fue segragado de CORELLA en 1927.
  • LEZAUN fue segragado de YERRI en 1951.
  • BARAÑAIN fue segragado de CIZUR en 1970.

Alteraciones de municipios

  • ETXABAKOIZ, Concejo de la Cendea de Cizur, pasa en 1953 a formar parte del Municipio de Pamplona.
  • MURUARTE DE RETA queda segregado de Elorz en 1943, para formar parte con Tiebas el municipio que pasa a denominarse Tiebas-Muruarte de Reta.
  • Tipos de Municipios

En Navarra se consideran dos tipos de municipios: Municipios simples y Municipios compuestos. Los Municipios simples son los que ejercen su jurisdicción en todo su territorio, es decir, no tienen otras entidades jurídicas insertas, que provoquen división de competencias y recursos. Geográficamente están situados en la zona de la Ribera y su evolución a través del tiempo se ha orientado a la formación de pueblos grandes (villas) que en la actualidad en un solo núcleo de población agrupan potenciales humanos superiores a los 2.000 habitantes. Municipios compuestos son aquellos que cobijan en su jurisdicción entidades locales con personalidad propia, medios y recursos y que provocan, en consecuencia, división de competencias. Se trata de aquellos a los que se les conoce con el apelativo de Valles, Distritos o Cendeas, que tienen en su jurisdicción concejos, con muchas peculiaridades. Bajo la denominación general de Concejos se engloban los pueblos y lugares pertenecientes a un término municipal (Valle, Distrito o Cendea), con territorio, jurisdicción y bienes propios y los que sin poseerlos, tengan reconocida administración independiente de la del Municipio al que se hallan agregados.

Los Valles administrativos coinciden generalmente con los geográficos: en algunos casos han permanecido hasta nuestros días, en otros se han producido fusiones. Los Distritos parecen hacer referencia a municipios compuestos más modernos que los Valles y Cendeas. Figura tal apelativo en diez municipios: Aberin, Etayo, Gallúes, Guirguillano, Iguzkiza, Jabier, Leoz, Metauten, Murillo el Cuende y Olóriz. Las Cendeas parece que no tienen su origen en motivos geográficos y en la actualidad tan solo existen cinco en tomo a Pamplona: Ansoain, Zizur, Galar, Iza y Olza. Los Municipios compuestos son más frecuentes en la Zona Media y Norte de Navarra. Dentro de éstos destaca por su fisonomía especial y características diferenciadas el de Baztán formado por quince entidades -lugares- que no constituyen organismos administrativos, independientes o concejos en el sentido tradicional y que en conjunto forman el Ayuntamiento y Universidad del Valle de Baztán.

Si los Valles son propios de la Zona Norte en otras areas geográficas de Navarra es frecuente hablar de los Municipios de La Ribera, de la Solana, de la Cuenca de Pamplona, etc. Estos municipios bien sean simples o compuestos se agrupan según su volumen de población en tres grupos o categorías: Rurales. Son aquellos que tienen menos de 2.000 habitantes. Suponen el 80 % del total de Navarra. Intermedios. Tienen una población comprendida entre 2.000 y 10.000 habitantes. Son 44 y representan el 16,5 % del total; sin embargo, la mitad de estos no alcanzan los 3.000 habs. Urbanos. Se clasifican en esta categoría a aquellos que superan los 10.000 habitantes. En Navarra son claramente minoritarios, siete; a saber: Pamplona, Tudela, Tafalla, Estella, Ansoáin, Burlada y Barañain. De estos municipios que agrupan al 53 % del total de los navarros, tan sólo Tudela, Tafalla y Estella están situados fuera de la Comarca de Pamplona.

  • Régimen jurídico

Célula político-administrativa básica, su régimen estuvo sometido a fueros particulares hasta 1841 aunque las Cortes de Navarra establecieron el régimen general de veintenas, quincenas y oncenas en 1794. El Reglamento de 1828, que mantiene este sistema, ha estado vigente hasta nuestros días. Según el Amejoramiento de 1982, los municipios de Navarra gozarán, como mínimo, de la autonomía que, con carácter general, se reconozca a los demás municipios debiendo la Diputación Foral, sin perjuicio de la jurisdicción de los Tribunales de Justicia, ejercer el control de legalidad y del interés general de sus actuaciones de acuerdo con una Ley foral. Las facultades de la comunidad navarra en materia de administración local derivan de la ley de 1841 y del decreto-ley de 1925 pudiendo ser acrecentada con aquéllas que sean compatibles con éstos. La información sobre las cuentas y la gestión económica correrá a cargo de la Cámara de Comptos. Los ayuntamientos que representen un tercio del n.° de municipios de la merindad y un 50 % de la población de derecho de la misma podrán ejercer la iniciativa legislativa.

  • Mancomunidades

Junta General del Valle de Aezkoa, Junta General del Valle del Baztán, Junta General del Valle de Ronkal, Junta General del Valle de Salazar, Junta General de las Bardenas Reales de Navarra, Federación navarra de municipios y Concejos, Mancomunidad de Abastecimiento de aguas y depuración de las residuales de la Comarca de Pamplona, Mancomunidad de Aguas de Montejurra. Mancomunidad de Aguas de Valdizarbe.

El anárquico proceso urbano-industrial del País Vasco no ha tenido en Navarra una incidencia negativa como en los territorios de la Comunidad Autónoma Vasca. Pamplona está al frente de una red urbana más equilibrada y armónica que la de las provincias vecinas. El factor fundamental en el proceso de urbanización navarro ha sido el despegue industrial iniciado en los años cincuenta. A partir del Programa de Promoción Industrial (1964) se crean una serie de polígonos industriales -Pamplona, Bera, Santesteban-Doneztebe, Etxarri-Aranatz, Altsasu-Olaz-Urdiain, Atallo-Betelu, Marcilla, Lodosa, Tafalla y Tudela- que contribuirán de manera importante a la formación de una red urbana que servirá de descongestión de áreas de Guipúzcoa y del Gran Bilbao. El desarrollo de las vías de comunicación (Irurtzun-Pamplona, Logroño-Tudela ...) contribuyen al desarrollo de la red urbana y a la integración de la misma en el sistema urbano vasco.

De esta forma, la red urbana navarra se integra en lo que se ha venido a llamar "sistema urbano vasco-periférico" del que forman parte Vizcaya, Guipúzcoa, Santander, Burgos y Logroño, o "sistema urbano vasco subinterior" en la que se integran también Alava, Baja Navarra y Zuberoa. Según el estudio realizado por A. Precedo "la red urbana de Navarra", sólo la Ribera Tudelana, la Navarra Media Oriental, la Navarra Media Occidental y la Montaña tienen, desde el punto de vista de la estructura de la red urbana, un dispositivo urbano espacial adecuado para organizar espacios funcionales. El resto de las áreas son espacios disfuncionales, lo que plantea la necesidad de una mejor y racional organización del espacio navarro. La jerarquía de los núcleos de la red urbana está en relación con las funciones terciarias que posee. Pamplona es el principal centro de atracción de la red urbana donde el crecimiento demográfico, industrial y la diversificación funcional en los últimos treinta y cinco años ha dado lugar a la formación de un Area Metropolitana que coincidirá con la denominada Comarca de Pamplona. El equilibrio jerárquico de la red urbana característico de los años cincuenta se verá gravemente afectado debido a una desigualdad espacial manifestada en el aumento de la primacía del Area Metropolitana de Pamplona, en el estancamiento y descenso de los núcleos medios de población y en la permanencia de núcleos pequeños que pierden progresivamente su población.

Analizando la jerarquía de la red urbana de Navarra se presenta, en un primer nivel, además de Pamplona los núcleos de Villava, Huarte, Burlada, Barañaín, Beriain, Berriozar-Ansoain, Arre-Orikain, Noain, Aranguren, Olza, Galar, Elorz, Egües y Zizur. En segundo lugar estarían las localidades de Tudela, Estella, Tafalla y Altsasu, denominadas por Precedo "centros de equilibrio". Y, finalmente, un tercer grupo en torno a San Adrián, Corella, Sangüesa, Elizondo, Lodosa, Cintruénigo, Peralta y Santesteban, denominados "centros intermedios". De acuerdo al grado de integración y jerarquización de esta red urbana, el mismo autor, agrupa el resto de municipios navarros en las categorías de "centros intermedios de transición activa" (Marcilla, Lesaka, Irurtzun, Aoiz, Carcastillo, Viana, etc.); "centros intermedios de transición pasiva" (Olite, Fitero, Cortes, Bera, Caparroso, Castejón, Arguedas, Falces, Cascante, Artajona, etc.); "lugares centrales activos" (Lekunberri, Lakuntza, Ronkal, Otxagabia, Aurizberri, Auritz, etc.); y la "red de base", a la que pertenecen el resto de los municipios no incluidos en las categorías anteriores. En un futuro, si se consigue vitalizar lo que se ha llamado "centros de equilibrio" y "centros intermedios", se podría conseguir, pese a la importancia del Area Metropolitana de Pamplona, una red urbana bastante equilibrada que serviría para una correcta organización de todo el territorio navarro.

Dos grandes vías romanas cruzaban Navarra: la calzada Astorga-Burdeos, que penetraba por la Burunda y se dirigía a Pamplona por Huarte-Arakil (Araceli E.) y Atondo, continuando después hacia Espinal y Roncesvalles y atravesando los Pirineos por el puerto de Cize; y la calzada Zaragoza-Briviesca, que enlazaba con la anterior en este último punto, siguiendo la margen derecha del Ebro. Se dirigía desde las cercanías de Mallén a Cascante y de aquí a Alfaro. Probablemente existía otra vía más cercana al Ebro, entre Mallén y Alfaro, pasando por Tudela; Cascante y Tudela estaban, desde luego, unidos por una calzada. Una tercera vía, de importancia más económica que estratégica, era la que unía Pamplona con Oiartzun, donde existían importantes explotaciones mineras, siguiendo en parte de su recorrido el río Bidasoa. Otros caminos de enlace seguirían los cursos del Arga y Aragón. Estrabón describe la vía que desde Tarragona pasaba por Lérida, Zaragoza y Pamplona, terminando en Oyarzun. Las calzadas presentaban en su parte superior grandes bloques de piedra alisados, unidos por una argamasa muy resistente, que descansaban en un lecho de hormigón, otro de piedra menuda y otro de piedra gruesa. La superficie presentaba una ligera convexidad para facilitar el desagüe. Las vías principales tenían, además, aceras para los peatones. A partir del siglo IV las calzadas romanas pierden significado económico, constituyendo vías de penetración para ejercicios invasores. Las luchas entre visigodos, francos y vascos primero, las invasiones musulmanas después, las correrías de los generales del Califato se desarrollaron a lo largo de las calzadas romanas, lo que demuestra que, tras siglos de abandono, todavía eran en gran parte utilizables.

Poco se conoce de los caminos medievales: abandonadas las calzadas romanas, solamente quedarían abiertas estrechas sendas para el débil tránsito de personas y mercaderías. Sólo el Camino de Santiago, con su afluencia masiva de peregrinos, escapó a esta ley general. Hasta el siglo XII la ruta preferida de los peregrinos seguía el trazado de la antigua vía romana Astorga-Burdeos, de Pamplona hacia la Llanada Alavesa; Sancho el Mayor, probablemente por motivos políticos, desvió la ruta principal hacia el S., haciéndola atravesar la Rioja. El más frecuentado camino a Santiago, consolidado en el siglo XII, entraba en Navarra por Roncesvalles siguiendo la antigua calzada romana, por el puerto de Bentarte e Ibañeta. También por Valcarlos subían los peregrinos, siguiendo una ruta aproximada a la carretera actual. De Roncesvalles se pasaba a Auritz y de aquí a Aurizberri y Biscarreta. Por el puerto de Erro se llegaba a Zubiri y luego, siguiendo el Arga, a Larrasoña, Antxoriz, Iroz y Zabaldika. De este punto se cruzaba por la parte norte del Miravalles al valle del Ulzama, que se atravesaba por el puente de la Trinidad de Arre.

De Villaba, por Burlada y el barrio de la Magdalena, se entraba en Pamplona por el Portal de Francia. Saliendo de Pamplona hacia Estella la ruta se separaba de la actual carretera para seguir la subida al puerto de Undiano o de la Reniega, actualmente llamado del Perdón. Otro camino seguía, de Guenduláin, por Zarikiegi, reuniéndose con el anterior en Basongaiz. Bajando el puerto se llegaba a Legarda y de aquí a Obanos. Poco más adelante, en Puente la Reina, se unía con el camino de Somport y Jaca. Atravesando el puente sobre el Arga, construido en el siglo XI, se subía a Mañeru, y por una calzada de la que se divisan vestigios desde la actual carretera se entraba en Zirauki. Descendiendo, el camino cruza la carretera actual, pasa sobre el río Guesálaz y, atravesando nuevamente la carretera, penetra en Lorca. Hasta el año 1090 los peregrinos hacían directamente el camino desde Villatuerta a Iratxe, pasando sobre el Ega por el puente Navarro. A partir de esa fecha la ruta más seguida alcanzaba Estella, donde cruzaba el Ega por un puente de un solo arco. Salía de la ciudad por el Portal de Castilla y subía, por Aiegui, hasta Iratxe. Desde este punto seguía el camino entre Montejurra y Monjardín, por Urbiola, a Los Arcos, en un trazado similar a la carretera actual.

Por Sansol y Torres del Río se llegaba a Viana y poco después, cruzando el puente sobre el Ebro, se entraba en Logroño. La ruta de Somport, menos importante, penetraba en Navarra siguiendo el curso del Aragón de Tiermas a Yesa; cruzaba el río Irati por un puente de un solo arco del que todavía se pueden contemplar las ruinas, a la salida de la Foz de Lumbier, subía hacia el valle de Elorz y, por Idócin, Monreal, Tiebas, Enériz, Eunate y Obanos enlazaba con la ruta de Roncesvalles. Probablemente muchos caminantes se desviaban desde Yesa por Sangüesa, volviendo después a la ruta principal en las cercanías de Liédena. El Camino de Santiago fue cuidado con especial interés, como atestiguan los importantes puentes que aún se conservan, ya que constituyó la mayor vía de penetración económica y cultural en Navarra durante centurias; pero también existió una red de caminos entre las diversas poblaciones, sin pavimentar, por los que circularían carretas, sin duda, en los terrenos llanos, aunque los pasos de montaña no serían practicables más que por caballerías. El Fuero General de Navarra distingue entre erretbide o caminos reales, camino francés, carreras o cañadas de villas y senderos de villas. En su parte más estrecha los caminos reales han de permitir el paso simultáneo de tres jinetes con los pies en los estribos y ensanchando las piernas todo lo posible. Las carreras de villas deben tener un mínimo de 6 codos de ancho, de modo que dos bestias cargadas puedan cruzarse sin dificultad. Los senderos serán de 4 pies de ancho como mínimo. En 1406 las Cortes de Navarra acordaron realizar caminos a San Sebastián y Hondarribia "por los quoales las carretas puedan pasar et carrear, qualesquiera mercaderías, enta la mar, el de la mar enta nuestro regno". Si fueron realizados estos caminos, no debieron permanecer útiles mucho tiempo, ya que durante toda la edad moderna el tráfico entre Navarra y los puertos de mar se hizo a lomo.

Apenas eran utilizados en Navarra los sistemas de peaje: en un documento de 1542 se afirma que "en este reino en ningún caso se ha tenido y acostumbrado pagar derechos de pontaje por las personas cabalgaduras ni ganados... antes siempre han pasado por todos los puentes de este reino libremente sin pagar cosa alguna". Podemos reconstruir fácilmente la red de caminos durante el siglo XVII, que no se diferenciaba demasiado de la red actual de carreteras principales. A Tolosa iba un camino de herradura por Berrobi. En 1598 se intentó hacer otro a Hernani por Goizueta, pero hubo que parar las obras por la oposición de Tolosa, ciudad que tenía privilegio de paso sobre las mercancías procedentes de Navarra. Otro camino seguía por el Bidasoa: en 1624 el correo mayor en Irún solicitaba de las Cortes el arreglo del camino desde Endarlaza hasta Pamplona.

La ruta de Bayona por Roncesvalles permitía, con dificultades, el paso de vehículos: por ella atravesó Isabel de Valois en 1560. En 1714 se obligó a trabajar a los habitantes de Auritz en el camino para facilitar el paso de Isabel de Farnesio. 24 años más tarde atravesaba el puerto Mariana de Neoburgo. Ello indica que el camino, tras un arreglo provisional, permitía el paso de carruajes. Pero el transporte de mercancías se hacía normalmente a lomo. Con todo, no habiéndose construido aun la carretera moderna, Soult pudo atravesar Roncesvalles con su artillería a comienzos del siglo XIX. A. Sangüesa existían dos caminos: uno por Noain, Monreal, Nardués y Puente de Jesús y otro por Urroz y Lumbier. El camino a la Ribera mantenía gran tráfico. El puente de Caparroso cobraba peaje no sólo de los que lo utilizaban, sino también de las almadías que cruzaban bajo sus arcos. Finalmente, el camino a Estella y Logroño ha sido ya descrito.

La historia de las carreteras modernas comienza en Navarra a mediados del siglo XVIII. El camino de Castilla y Aragón fue comenzado a construir por el Virrey Conde de Gages en 1751. Para ello ordenó que la tercera parte de vecinos y bagajes de cada pueblo del recorrido se ocupase alternativamente de la construcción y entretenimiento de los caminos públicos. Este sistema de prestación personal, semejante a la "corvée royal" francesa, fue repetidamente protestado y estuvo en vigencia muy pocos años. Partiendo de Pamplona el camino llegaba, por Tafalla y Caparroso, a las Bardenas, que atravesaba, bifurcándose a la solidad, en Valtierra. El ramal castellano no poseía puente sobre el Ebro, por lo que el paso del río se hacía en barca a la altura de Castejón. Luego se continuaba el camino por Corella y Cintrúenigo hacia Soria. La parte castellana del camino, hasta Madrid, era en gran parte intransitable para carros, por lo que la carretera navarra no tuvo nunca una circulación considerable. El camino a Zaragoza seguía por la margen izquierda del Ebro hasta Tudela, donde lo atravesaba por el famoso puente, continuando luego hasta Cortes, en el límite del reino.

En 1757 las Cortes de Navarra establecieron diversos arbitrios sobre las mercaderías para destinar su importe a la conservación de los caminos. En 1776 dictaron reglas para el entretenimiento de los caminos reales. Seis años más tarde una Real Cédula de Carlos III prohibía el uso de carros de llanta estrecha y el arrastre de maderas por los caminos reales, prohibición que no fue cumplida. No eran las Cortes de Navarra muy propicias al sistema de peaje: en 1780 y 81 legislan que no se debe exigir peaje en ningún puente del Reino por el paso de personas, caballerías, carruajes ni ganados, excepto en el de Tudela. Las reparaciones de los puntos deben ser costeadas por las rentas de los respectivos pueblos y, en su defecto, por los efectos vecinales. A poco, surge un brusco cambio en la política de carreteras: la Diputación va a asumir la responsabilidad de los caminos navarros. En 1782 pidió al rey se le concedieran facultades para la construcción y reparación de caminos, que le fueron acordadas. En su escrito de demanda informaba la Corporación de su proyecto para construir cuatro nuevos caminos reales: de Pamplona a Gipuzkoa por Lekunberri y Betelu; Pamplona a Logroño por Puente la Reina, Estella, Los Arcos y Viana. Pamplona a Sangüesa por Noain y Monreal y Pamplona a Francia por Auritz, Luzaide y San Juan de Pie de Puerto.

El autor de los proyectos fue el arquitecto D. Santos Angel de Ochandategui. A partir de estos años se acude al sistema de peaje: en las Cortes de 1794 se establecen nuevos arbitrios, que recaudará la Diputación, para la construcción de los caminos reales de Castilla, Aragón y Gipuzkoa, y para la construcción de los de Logroño y Sangüesa. En el camino de Castilla se colocará una cadena en Noain, otra en Tafalla, otras en Caparroso; asímismo en la barca de Castejón y en Cintruénigo. En el ramal de Aragón ya funcionan dos, en Valtierra y Tudela. En el camino de Gipuzkoa habrá una en Berrio plano y otra en Lekunberri. En el futuro camino de Logroño se colocará una en el Perdón, otra en Estella y otras dos en Los Arcos y Viana. Para la carretera de Sangüesa servirá la de Noain, común con el camino de la Ribera, y se instalará otra en Idocin. La Diputación se compromete a construir y reparar, en lo sucesivo, los puentes, que hasta entonces se habían venido haciendo por cuenta de los pueblos. Quedan exceptuados los puentes de Tudela y Caparroso, sobre los que hay Reales Providencias. La Diputación podrá construir mesones y posadas allá donde no los hubiera, y se propone edificar una venta en las Bardenas Reales.

El camino de Gipuzkoa quedó terminado en 1789 en la parte navarra, y un año más tarde en la gipuzkoana. La ejecución del camino había sido solicitada por Navarra desde 1752, ya que ofrecía una salida al mar, utilizando a partir de Tolosa la nueva carretera real de Madrid a Francia, más cómoda que la ruta de Bayona. En principio se pensó en mejorar el viejo camino de herradura de Berástegui; pero al fin se ejecutó por Betelu. El recorrido navarro, de 8 leguas de longitud, tenía 24 pies castellanos de ancho. Se construyó bajo la dirección de Otxandategi. Para llevarlo a cabo fue necesario tomar un préstamo de 20 millones de reales del Banco de San Carlos, que pudo conseguirse gracias al interés de Floridablanca en el empeño. En 1792 Navarra poseía ya 32 leguas de buenas carreteras. Seis años más tarde se sacaron a subasta los caminos de Logroño y Sangüesa. Las guerras contra la Convención, la invasión napoleónica después paralizaron las obras públicas durante un largo trecho: en 1811 el camino de Pamplona a Logroño estaba construido en sus dos terceras partes. El de Sangüesa sólo se hallaba realizado en una tercera parte. El camino a San Juan Pie de Puerto, antiguamente muy usado, no se utilizaba por los carruajes desde la construcción del camino real por Álava y Gipuzkoa. Aunque su transformación en carretera estaba incluida en los planes de la Diputación no se había comenzado aún. Funcionaban ocho cadenas de peaje: Noain, Tafalla, Caparroso, Tudela, Irurzun, Lekumberri y Portillo de Undiano. En 1822 las ventas rendían a la Diputación 8.000 reales al año.

En 1825 la Diputación creó un cuerpo de peones camineros para las carreteras de Gipuzkoa y Pamplona-Puente la Reina. Cinco años más tarde había 20 peones camioneros: cuatro cuidaban la carretera de Gipuzkoa, cuatro la de Logroño y doce la de Aragón y Castilla. Entre 1831 y 1833 se construyó la carretera de Vitoria, entre Irurzun y el límite de Álava, en Ziordia. Ya antiguamente existía un camino, que fue reparado en los años 1751-53. En 1832 acordó la Diputación terminar las carreteras de Logroño y Sangüesa. El diccionario de Canga Argüelles informa, en 1833: "Navarra.-Se distingue por la comodidad de los caminos que conducen desde Pamplona a sus fronteras, y se atiende con esmero su conservación por las autoridades locales". Después de la Guerra Civil la Diputación encargó al arquitecto D. Pedro de Ansoleaga el estudio de una carretera de Pamplona a Francia por Belate y Elizondo y un camino de enlace hasta Bera, siguiendo el Bidasoa. Esto suscitó la oposición de los pueblos de la zona nororiental de Navarra y San Juan de Pie de Puerto, que reclamaron la construcción del camino de Orreaga. Finalmente, y muchos años después, ambos caminos a Francia, por Baztán y Orreaga, fueron construidos, así como el ramal a Bera. Ya en 1780 se había discutido la conveniencia de realizar el camino de Pamplona a Bayona por Baztán, Alduides o Luzaide; y se había decidido el último recorrido, puesto que el paso por Alduides tropezaba con la dificultad de la carencia de límites entre los dos estados. La carretera de Orreaga no comenzó a construirse hasta la segunda mitad del siglo XX. En 1878 todavía se estaban realizando los puertos de Erro y Mezkiriz y la bajada de Ibañeta. Se acabó, finalmente, hasta la frontera en 1881.

En la Baja Navarra hacía 76 años que llegaba la carretera hasta Arnegi. Otros caminos se abrieron en la montaña navarra por estos años: Auritz quedó comunicado con Aoiz en 1853 y con Garralda en 1860; la carretera entre Lumbier y Pamplona se construyó entre 1846 y 1850. Los valles de Salazar y Ronkal tuvieron sus carreteras en el último decenio del siglo Al terminar la segunda guerra civil, ante la amenaza de abolición del régimen concertado por el Estado, se construyeron rápidamente numerosas carreteras, sobre todo en la zona de Estella, con la idea de que el Estado se habría de hacer cargo, de abolir el régimen foral, de las deudas contraídas en la ejecución de aquellas.

Cuadro de distancias, en leguas, de las principales poblaciones navarras a mediados del siglo XIX, según el Diccionario de Madoz.
Pamplona, capital de la provincia
4Aoiz
711Estella
657Tafalla
16151410Tudela
1014101626Gipuzkoa (su capital, Tolosa)
14189203014Alava (su capital, Vitoria)
1418714142415Logroño
3029282414404429Zaragoza
424140362652564112Huesca
2322171773325102234Calahorra
20242314430331812128Tarazona
646377585876627657685044Madrid

A mediados de los 60 de este siglo contaba Navarra con 3.265 kms. de carreteras, con una densidad de 0,313 kms. por Km² y 7,3 Km por cada 1.000 habitantes. 497 Km. (15,2 %) son de carreteras nacionales; 522 Km.(15,9 %) corresponden a la red de comarcales, y 2.246 Km. (68,9 %) son locales. Todas ellas pertenecen a la Diputación, que cuida de su construcción, conservación y mejora. Prácticamente en su totalidad están asfaltadas. Los índices de circulación media en 1970 eran máximos en los tramos de Pamplona a Tafalla y de Tudela a Cortes, sobrepasando los 2.000 vehículos diarios sin llegar a 5.000; de 1.000 a 2.000 vehículos se registraban entre Pamplona y Ziordia, Tafalla y Caparroso, Cadreita y Tudela, Tudela y Alfaro. De 500 a 1.000 vehículos discurrían diariamente por las carreteras de Pamplona a Dantxarinea y de Mugaire a Endarlaza, Irurzun al límite de Gipuzkoa, Pamplona a Zubiri, Pamplona a Los Arcos, Caparroso al cruce de Cadreita, Tudela a Monteagudo y Tafalla a Rincón de Soto. La red de carreteras está centrada en Pamplona. De la capital parte, en dirección noroeste, la N-240, que se bifurca en Irurzun, a los 21 km. de recorrido, para Vitoria y Tolosa. La carretera a Vitoria sigue por el fondo de los valles de la Barranca y la Burunda, en dirección oeste durante 30 km., entroncando en las afueras de Alsasua con la N-1, que se sigue hasta el límite de la provincia, a 56 km. de Pamplona, para desplazarse a Vitoria y Bilbao.

Entre Alsasua y la raya de Gipuzkoa la N-1 recorre 7,5 km. La carretera a Tolosa y San Sebastián, más accidentada, cruza por el desfiladero de las Dos Hermanas, sube el puerto de Olagain (614 m.) y llega a Lekunberri; de aquí, por el puerto de Azpiroz (617 m.), de fuertes curvas y pendientes, desciende hasta el límite de Gipuzkoa, a 50,5 km. de Pamplona, poco antes del cual atraviesa dos túneles. Hacia Francia parte de Pamplona la N-121 por el valle del Ulzama, en dirección N. Atraviesa la divisoria de aguas por el puerto de Belate (847 m.), enlaza en Oronoz-Mugaire con la importante C-133, que conduce a Behobia siguiendo el Bidasoa, atraviesa el valle de Baztán y el puerto de Otsondo (710 m.) y pasa la frontera por el puente internacional de Dantxarinea, a 80,3 km. de Pamplona. Las carreteras a Huesca y Zaragoza tienen un tramo común de 6 km. hasta Noain; de aquí se desvía la N-240, en un trazado rectilíneo hacia el sureste por el valle de Elorz. Atravesando el puerto de Loiti se llega al cruce de la Venta de Judas, de donde se toma a mano izquierda para Lumbier y los valles de Salazar y Ronkal. Poco antes de Liédena se separa, por la derecha, la C-127, que lleva a Sangüesa; la carretera de Huesca sigue por la ladera sur de la sierra de Leire hasta el límite de la provincia de Zaragoza, a 50 km. de Pamplona.

La N-121 sigue, desde Noain, un trazado en dirección sur, atravesando el Carrascal y Tafalla. Entre esta ciudad y la de Olite se halla el punto de unión con la C-115 a Peralta y Rincón de Soto, muy utilizada para ir a Madrid. Por Caparroso y las Bardenas se llega al cruce con la C-101, que lleva a Castejón, Cintruénigo y Madrid, por un puente de peaje sobre el Ebro, único en la Provincia. Continua la carretera hasta Tudela, de donde parte para Cascante, Tarazona y Soria la N-121; la carretera principal, ahora con la denominación N-232, sigue hacia Zaragoza, abandonando la provincia en Cortes, a 126 km. de la capital. La carretera de Pamplona a Logroño, N-111, lleva la dirección general suroeste. Atraviesa el alto del Perdón (680 m.) antes de llegar a Puente la Reina; por Estella, Los Arcos y Viana entre Logroño, tras un recorrido navarro de 85,6 km. Otras carreteras de tráfico importante son: la C-135, de Pamplona a Francia por Arnegui; la N-232, en su tramo navarro de 11,5 km., entre Tudela y Alfaro; el recorrido Zuñiga-Acedo-Los Arcos-Lodosa, formado por las C-132, 121 y 123, entre los límites de Álava y la provincia de Logroño; la N-111, de Estella a Etxarri-Aranaz, por el túnel de Lizarraga, a 1.080 m. de altitud, que se continúa hacia Beasain por la C-130, que cruza el puerto de Lizarrusti. Cuenta Navarra con 9 pasos internacionales: Ibardín, Sare, Etxalar, Dantxarinea, Errazu, Alduides, Luzaide, Larrau y el puerto de la Piedra de San Martín.

La red de carreteras de Navarra asciende en 1985 a 3.633 km. siendo el 96,6 % correspondiente a carreteras nacionales-comarcales-locales y el 3,4 % restante a autopistas. La red radial de carreteras parte de Pamplona (N-121 uniendo la capital con las localidades más importantes de la periferia y del exterior de la provincia, Tafalla y Tudela, desde donde se dirige a Zaragoza y Madrid; por el sur llega a Estella y Logroño; por el suroeste, Irurzun y Alsasua, desde donde enlaza con San Sebastián y Vitoria respectivamente; por el noroeste conecta con Irún a través del puerto de Belate y Bera de Bidasoa, y con Bayona a través del Baztán y de Dantxarinea; finalmente en el sureste, se une con Jaca y Huesca a través de Lumbier y se dirige hacia Vitoria por Tafalla y Estella. La autopista atraviesa Navarra de norte a sur y va paralela, en su mayor tramo, a la carretera Pamplona-Castejón. Desde la capital y hacia el sur pasa próxima a los municipios de Tiebas, Tafalla, Marcilla enlazando, no lejos de Castejón, con la autopista que une Zaragoza con Miranda de Ebro y Bilbao. Hacia el norte está el tramo Pamplona-Irurzun faltando por realizar el tramo Irurzun-San Sebastián-Irún aprobado por ambas partes en diciembre de 1988.

Parque de vehículos en Navarra
Fuente: Dirección General de Tráfico
198419851986
Camiones24.62625.89628.540
Autobuses725724718
Turismos132.526137.193141.341
Motocicletas6.7517.0327.313
Tractores industriales1.7651.7501.808
Otros vehículos2.8922.9533.073
Totales169.285175.548182.793

Las comunicaciones ferroviarias están poco desarrolladas (291,7 km.). Destaca la línea Irún-Barcelona que empalma en Alsasua con la de Madrid-Irún, siendo deficitario el servicio entre Pamplona y Vitoria. Además del nudo ferroviario de Alsasua destaca el de Castejón donde confluyen las líneas que se dirigen a Logroño, Soria, Madrid y Zaragoza así como la que por Pamplona se dirige a Alsasua. Este carácter deficitario viene desde el siglo XIX cuando el ferrocarril Madrid-Irún aisló a esta provincia.

Transporte por ferrocarril en Navarra
Fuente: RENFE Zona VI
198119821983198419851986
Viajeros (RENFE)421451515533599592
Mercancias (RENFE)415,1405,7545,5250,7247,2199
Tráfico de contenedores27.08723.72110.32720.50352.92092.000
Personal (RENFE)--75-86279

El tráfico aéreo está en tomo al aeropuerto de Noain (a 6 km. de la capital) y, en cierta manera, se trata de mediar la deficiencia de enlace con las ciudades de Madrid, Barcelona, Vigo, Santander, etc., al mismo tiempo que aumenta la cobertura de vuelos tanto con las principales ciudades españolas como europeas debido a la proximidad del aeropuerto de Foronda (Vitoria).

Transporte aéreo en Noaín
Fuente: RENFE Zona VI
198119821983198419851986
Tráfico de aeronaves (unidades)1.8322.3462.3702.2902.3542.284
-Interior1.8282.3462.3702.2882.3462.280
-Internacional4--284
Tráfico de pasajeros (miles)97,2127,5107,8103,994,498,1
-Interior97,0127,5107,8103,794,097,9
-Internacional0,2--0,20,40,2
Tráfico de mercancías (Tm.)388,3349,5287,8284,2278,7206,7
-Interior388,3349,5287,8284,2278,7206,7
-Internacional------

ACB

El sector primario -agricultura, ganadería y bosques- ha experimentado en los últimos años un descenso progresivo en importancia respecto al sector industrial y servicios. Ha pasado de representar el 53,7 % de la población activa total en 1950 a 25,3 % en 1970 y a 11,2 % en 1986. Sin embargo, si se considera el subsector de las industrias alimenticias el porcentaje en términos relativos ascendería notablemente. Una aproximación a la situación actual de la actividad agraria en Navarra es el analizar las características de las explotaciones agropecuarias. Atendiendo al tamaño de las mismas, se observa una tendencia hacia las superficies inferiores a 10 has (en 1982 representaban un 72 %) seguidas de las que tienen entre 10 y 100 has (25 %), siendo bastante reducido el número de explotaciones superiores a 100 has (3 %). Se establece a las explotaciones entre 20 y 50 has como el tamaño modelo hacia el cual se está acercando un determinado número de explotaciones agrarias.

Zonas agrarias en 1962 y 1975
Navarra

Se ha asistido en las últimas décadas a una reducción en el número de parcelas y explotaciones, originando un aumento de la explotación media y una reducción del número de parcelas/explotación. La propiedad es el régimen de tenencia dominante pues el 81 % de los propietarios explotan sus tierras seguido del régimen comunal (9,9 %) y del arrendamiento (9,1 %). La agricultura a tiempo parcial está teniendo cada vez mayor importancia pues si en 1972 afectaba a la mitad de los empresarios agrarios, en 1982 alcanzaba al 65 % aunque el trabajo aportado supone un 15 % del trabajo agrario total. La empresa familiar es la forma de gestión agraria predominante en la agricultura navarra.

Superficies en has. ocupadas por diversos
cultivos agrícolas en el período 1981-1984
Total NavarraAño 1.981Año 1.982Año 1.983Año 1.984
CultivoSecanoRegadioSecanoRegadioSecanoRegadioSecanoRegadio
Cereales grano175.64531.707163.10430.498184.34430.068185.15730.417
Trigo47.7748.51050.1988.03053.8776.96453.7625.794
Cebada122.7419.793124.7028.552122.6287.508124.0577.008
Avena7.1072087.4282087.1021766.616123
Centeno60514143
Mezclas444
Maiz94513.03271913.44469015.20067717.390
Sorgo1529212
Mijo y Panizo10255219100
Alpiste2
Otros cereales1422
Leguminosas grano3.1446923.4416073.9825433.456439
Judia seca1212159617691172105169
Haba seca1.1802541.3282661.4692121.333157
Lenteja511524582
Garbanzo681867126611525
Guisante seco1022211636165173312
Veza1.373631.515291.801611.67954
Almorta10
Alholva2224924935321342259
Algarroba1192
Yero1317266
Otras leguminosas
grano
6060275130311331
Tuberculos consumo
humano
4.4282.6043.9772.4913.9562.6683.9002.508
Patata temprana825516
Patata media estacion1.0912.4209112.3508862.5257842.345
Patata tardia3.3371843.0661333.0681363.111147
Cultivos industriales2552.2737312.2826631.6523.5311.353
Remolacha azucarera531.966762.027681,36277394
Girasol602843322407B42.330874
Cartamo451947
Soja40311
Menta221112
Tabaco73217752227719387174
Otros cultivos
industriales
65142261420
Colza98691
Flores101942812131
Clavel341432
Rosa231224
Otras flores51222211625
Cultivos forrajeros18.2795.3611.2895.14819.8525.33419.6854.935
Cereal forrajes2681232510448152635
Maiz forrajero60851470273741937417
Sorgo forrajero1210810104
Vallico18282828
Otras gramineas961520420981012224
Alfalfa2.2514.9331.9374.6642.0414.9411.9874.526
Trebol2881332031312072122623
Esparceta4367339335442835
Zulla30275695
Veza forraje3.6751043.9821255.3451355.670137
Otras leguminosas
forrajera
897491019929136278
Nabo forrajero2631822414215921314
Remolacha forrajera354173098282112748
Zanahoria forrajera152
Pataca y otros170
Praderas polifitas8.943409.2981169.2751539.372161
Col forrajera14641313403
Calabaza forrajera111
Cardo y otros451919301
Hortalizas6.51711.8946.86712.5897.00113.5827.16314.507
Col y repollo272240243236
Berza147332146138
Esparrago5.9482.3505.9572.3906.2202.5266.4842.714
Apio164512113
Lechuga2281187173160
Escarola28353440
Espinaca131192853
Acelga42383126
Cardo243263269210
Achicoria y otras29433733
Sandia834928626721
Melon64946082497821102
Calabaza20895
Pepino25121545
Pepinillo1613539
Berenjena122
Tomate81.96152.18832.76433.424
Pimiento11.48311.9871.8601.843
Guindilla66595233
Fresa y Fresón14121816
Alcachofa11.78211.87011.93222.085
Coliflor2552172721238
Ajo6182815872104142
Cebolla428042472238312
Cebolleta1414187
Puerro75628377
Remolacha mesa189226
Zanahoria5689
Rabano44531
Nabo y otras52233
Judia verde162078206961803171
Guisante verde438516730377553599588693
Haba verde770777769276
Champinon21281613111
Otras hortalizas121.707571.850531.866421.845
Frutales2.7542.7482.8622.9082.6662.9303.0803.389
Manzano164685220735210749214875
Peral48553525545455152701
Membrillero2212
Nispero111
Albaricoquero6351626628639
Cerezo y Guindo109196111265112336117216
Melocotonero549726198968918671.104
Ciruelo8741194149910191
Higuera1424242
Almendro2.3612302.3772412.3862462.595259
Nogal1469
Avellano3555
Vinedo ocupacion
principal
21.1184.62320.8845.68220.4335.62119.5315.005
Vinedo mesa3555151
Vinedo vino21.1184.82020.8795.65720.4285.62019.5015.004
Vinedo uva
para pasas
25
Olivar y otros
C.industriales
2.5211.7132.3701.3782.4201.3642.2681.316
Olivar aceituna18
Olivar aceite2.5201.6462.3701.3122.4181.2982.2791.262
Alcaparra21
Cana vulgar16182032
Mimbrero51484622
Viveros3095136122154116144123
Leñosos que
aún no producen
6331.236526454549380672429

  • Agricultura
  • En el conjunto español la agricultura navarra se caracteriza por ser una agricultura intensiva al igual que la de Cataluña (excepto Lérida), País Valenciano, Baleares, Murcia, Andalucía Oriental, Canarias y Rioja, destacando por su producción hortícola y frutícola. Atendiendo a criterios físicos, climáticos, etc., se puede distinguir dos tipos de agricultura: atlántica u oceánica y mediterránea. En el encuentro de ambas se sitúa una zona mixta de transición que goza de las características de las mismas. La agricultura cantábrica, atlántica u oceánica comprende la tradicional zona de Montaña salvo algunas excepciones en el sector más meridional. Tiene una dedicación más ganadera y forestal que agrícola y donde el caserío aparece como explotación típica orientada al cultivo de productos hortícolas (generalmente policultivo de alubia, tomate, lechuga, vaina, puerro, etc.) y de forrajeras (maíz, remolacha, nabo, etc.).

    La agricultura mediterránea se caracteriza por el predominio del secano -cultivo de cereales y vid-. Comprende la Navarra Media y la Ribera y debido a la heterogeneidad de su espacio interno se distinguen diferentes áreas. El área más septentrional, conocido como "Cuenca de Pamplona", es un espacio de transición donde domina el policultivo y los cultivos cerealísticos; es la zona más ganadera de toda la Navarra Media. Hacia el este, en torno a los municipios de Tafalla, Olite, Falces, Puente la Reina, etc., se encuentra un área de dominio vitícola. La Navarra Media Occidental tiene predominio del cultivo del cereal habiendo contrastes entre los valles situados al norte, dedicados al ganado y a los cultivos de patata, cereal y prados; entre los municipios de Guesalaz, Salinas de Oro, etc., con cereal, leguminosas, vid y olivo; y, finalmente, el área más meridional con cereal -sobre todo cebada y trigo-, policultivo tradicional y superficies de regadío de hortalizas y forrajeras -asemejándose al paisaje de la Ribera.

    Participación relativa de los distintos subsectores en la producción final agraria en el periodo 1962-1984
    Navarra
    • El vino en cifras

    Número de hectáreas de viñedo: 23.000, de las que 20.000 están amparadas en la Denominación de Origen Navarra y el resto en la Denominación de Origen Rioja. Producción de la cosecha de 1987 bajo la Denominación de Origen Navarra: 38.611.591 litros. De esta cantidad el 50,18 % es vino tinto; el 44,30 %, rosado, y el 5,52 %, blanco. Esta última cosecha ha sido corta. Una campaña normal se acerca a los 60 millones de litros. El valor de la producción del vino en 1986 alcanzó los 2.356 millones de pesetas. La elaboración de los vinos está al 90 % en manos de Bodegas Cooperativas. El resto corresponde a Bodegas Industriales.

    La Ribera, zona más meridional, ocupa más de un tercio de la superficie productiva total del regadío navarro y, en términos absolutos, supone la concentración de más de la mitad de la superficie de regadío provincial. Destacan los cultivos hortofrutícolas -espárrago, tomate, pimiento, alcachofa...-, cereales -cebada-, cultivos industriales -remolacha- e incluso superficie de viñedo (llegando a ocupar en algunos municipios como Cascante, Cintruénigo, Corella o Murchante superficie de regadío). La crisis de la agricultura tradicional, la transformación de la demanda de los productos agrícolas, la entrada en el Mercado Común Europeo, el desarrollo económico y la aparición y desarrollo del sistema agroalimentario -Industrias Agroalimentarias o I. A. A. -ha originado una transformación de la oferta agraria. Los cultivos tradicionales -vid, trigo, olivo- y la alcachofa junto a otros de menor importancia -alhova, remolacha, habas y avena- sufren un proceso de regresión; la cebada, el maíz, los frutales, el tomate y las praderas artificiales están en expansión; y únicamente el espárrago se presenta como cultivo más estable.

    Participación relativa de los distintos subsectores
    en la producción final agraria de Navarra.
    1962-1964
    CultivosSuperficie (Ha.)
    196219821985
    Cereales:173.040188.450195.842
    Trigo120.01058.00046.000
    Cebada23.990124.000125.000
    Maíz14.41016.00019.800
    Avena13.7706.2004.750
    Leguminosas:10.1784.4963.081
    Habas-grano2.9501.594500
    Judías-grano1.930764726
    Alhova1.520310224
    Veza1.3581.6111.468
    Tubérculos:6.7706.5555.892
    Patata6.7706.5555.892
    Cultivos industriales:-3.5306.502
    Remolacha9.0002.798196
    Hortalizas:8.86521.12820.742
    Pimiento2.7831.8971.637
    Tomate1.6101.9772.514
    Espárrago1.5308.3588.106
    Alcachofa6501.872750
    Cultivos leñosos:50.07037.44334.825
    Viña35.93027.37524.596
    Olivar10.3403.8153.228
    Frutales3.8006.2536.983
    Cultivos forrajeros:14.60024.32621.261
    Alfalfa5.5106.8185.564
    Praderas artificiales3.5605.4146.366

    Evolución de las superficies de los cultivos más importantes en la provincia de Navarra. 1962-1982-1985
    Navarra
    Evolucion de los aprovechamientos agrarios en Navarra
    1962-1985
    Fuente: Base de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentacion
    Aprovechamientos (has.)1962197219821985
    Superficie labrada: 417.500396.500363.700373.400
    - secano 351.100330.300297.100307.100
    - regadfo 66.40066.20066.60066.300
    Superficie no labrada: 554.200613.200577.800-
    Prados y pastizales --281.500287.500
    Terreno forestal --295.700306.200
    Superficie improductiva 70.40032.400--
    Otras superficies --101.20075.000

    Participación relativa de los distintos subsectores en la producción
    final agraria de Navarra. 1962-1984
    Fuente: Base de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
    Subsectores1962/96719711975197919831984
    Agricola66,162,154,350,058,357,756,2
    Ganadero25,232,638,038,935,037,339,1
    Forestal8,75,37,711,15,43,72,9

    Evolución de los aprovechamientos agrarios en el período 1962-1985
    Navarra
    • Ganadería

    Los condicionamientos físicos, climáticos... van a determinar que "la Montaña" sea la zona típicamente ganadera. La superficie labrada es relativamente pequeña -valles- y los prados, pastizales y bosques forman el paisaje agrario dominante. La Ribera y la Navarra Media se presentan como zonas más agrícolas y donde la actividad pecuaria tiene un carácter más secundario aunque existen explotaciones importantes -Tudela-. El ganado bovino se asienta principalmente en los valles situados al N. de la capital, en la denominada Navarra del noroeste y en torno a varios municipios de la Barranca-Burunda, de las Amescoas, del valle de Lana y Zúñiga. Las explotaciones bovinas son pequeñas comparándolas con la media de los países del Mercado Común Europeo (el 40 % tienen entre una y nueve vacas de ordeño frente al 26,3 % del Mercado Común Europeo y el 52,7 % de España). La mejora de las mismas se está potenciando con ayudas en la compra de tierras, en transformaciones de monte a pasto, en asociaciones entre explotaciones y en concentraciones. La producción de vacuno ha ido aumentando ligeramente a partir de 1978.

    En 1986 esta provincia tenía 82.005 cabezas frente a los 5,08 millones de cabezas de toda España y los casi ochenta millones de la Comunidad Económica Europea. El régimen dominante es el de semiestabulación -estabulación durante el invierno y aprovechamiento de los prados al aire libre en verano- habiendo casos de estabulación plena. Las razas más frecuentes son la Frisona, Parda Alpina y Pirenaica (raza autóctona) con aptitudes lechera, mixta y cárnica respectivamente. La gran mayoría de los productos obtenidos de este ganado salen hacia San Sebastián y Pamplona destacando la venta de carne a las fábricas de embutidos de la capital provincial. El ganado ovino se encuentra disperso por toda la geografía navarra y la mayor concentración se sitúa en la zona del Baztán-Larraún, en la de Altsasu-Lumbier y Oitz-Pamplona y en el extremo nororiental de la provincia. Los rebaños tienden a pastar en zonas de facerias intermunicipales (Montes de Bidasoa), en interconcejiles o internacionales (Etxalar, Urdax, Bera, Baztán), en zonas comunales o en montes del Estado (Urbasa-Andia, Kintoa o Aralar). En ocasiones se lleva a cabo cierta transhumancia con municipios guipuzcoanos y vizcaínos e incluso con Francia para pastos de invierno. Para el conjunto provincial el número de cabezas de ganado lanar ha sufrido un ligero incremento pasando de 454.238 en 1978 a 553.494 en 1986 y cierto estancamiento respecto a 1962.

    La raza dominante es la Raza Aragonesa seguida de la Lacha. La comercialización de este ganado -carne y leche- se realiza a través de la venta directa en ferias y mercados comarcales de Etxarri-Aranatz, Pamplona, Lesaka, entre otros. La ganadería porcina se distribuye de manera bastante uniforme a lo largo de toda la provincia destacando las áreas de Estella, Pamplona y Baztán-Larraún. Dentro de toda la cabaña ganadera navarra, el sector porcino es el que ha experimentado mayor incremento pasando de 93.666 en 1962 a 426.779 cabezas en 1986. Navarra ocupa un lugar importante en la economía nacional como provincia que produce ganado porcino para exportar y como "granja de selección" para las provincias limítrofes. Domina el régimen intensivo con explotaciones en ciclo cerrado en la Montaña y las de cebo en el resto de la provincia. La raza predominante es la Landrace y el cruce Landrace-Blanco-Belga. El ganado equino ha sufrido gran regresión en los últimos años destacando la casi desaparición del ganado mular y asnal. El mayor volumen se encuentra en torno al caballar (8.824 en 1986) con el poney vasconavarro como raza autóctona.

    Evolución de la cabaña ganadera en el periodo 1962-1986
    Navarra

    El ganado caprino ha registrado un ligero aumento a partir de 1978 posiblemente ligado al papel ecológico como ganado ramoneador. No obstante, la evolución global en los últimos veinticinco años ha resultado negativo (28.687 cabezas en 1962 frente a 21.605 en 1986). Predomina la raza Pirenaica. El subsector avícola ha tendido hacia una especialización de la producción; las "aves de corral" (gallinas camperas) ha disminuido a favor de las granjas semi-industrializadas altamente integradas de ponedoras selectas (pollos de engorde y huevos). En general, la ganadería navarra ha avanzado en los últimos años en estructuras, genética, manejo, alimentación, mayor profesionalidad del ganadero... llegando a encontrar explotaciones competitivas. Sin embargo, la entrada en el Mercado Común Europeo está suponiendo un reto continuo en la mejora de la productividad del ganado y a unos costes productivos bajos (uso adecuado de la pradera frente al consumo de pienso, etc.).

    Calidad de la leche navarra y de la C.E.E.
    Grasa %Gérmenes m/l
    (medias)
    Presencia antibióticos
    % muestras
    Recuento células
    mamitis
    Navarra3,55+ de 1.000.00010-15+50.000
    C.E.E.3,84- de 1.000.000Mín. Dinamarca 0,45%-100.000
    Máx. Inglaterra 1,5%

    Evolución de la cabaña ganadera en Navarra
    1962>1986
    Fuente: Base de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentacion.
    19621972197419781982198419851986
    Ganado Caprino:28.67815.11915.4538.14211.75218.95020.06621.605
    Ganado Equino:41.66319.18119.94817.83312.33914.022-
    - Caballar21.4339.79011.93312.8329.91412.15312.3218.824
    - Mular11.7716.5225.9503.1391.6591.3071.138
    - Asnal8.4592.8692.0651.862766562
    Ganado Bovino:68.76273.43675.67664.66375.10088.58987.56482.005
    Ganado Porcino:93.666186.566245.667271.712353.587370.810355.828426.779
    Ganado Ovino:559.741404.784504.039454.238518.061597.082636.963553.494

    Indicadores de eficacia en la producción de leche
    CapítulosComarcas
    BaztanLarraunUltzama
    Produccion/leche/vaca/año4.2314.0314.485
    Consumo concentrados/vaca1.2571.6701.843
    Consumo concentrados/litro de leche0,2960,4140,409
    Porcentaje de la energia metabolizable proveniente del pasto64%47%40%

    Evolución de la producción de carne por especies ganaedras en el periodo 1980-1985
    Navarra
    Produccion de carne por especies ganaderas (tm. en canal).
    Fuente: Base de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentacion.
    Especies198019811982198319841985
    Ayes22.928,924.224,221.409,220.402,919.808,819.482,3
    Porcino15.783,615.253,817.241,316.970,821.542,918.114,5
    Bovino7.901,15.956,96.409,26.836,76.197,27.093,4
    Ovino4.706:64.537,14.730,44.684,04.622,24.279,1
    Conejos1.528,41.656,81.683,71.269,4988,1.2.521,6
    Equino217,3432,8442,7227,3243,2249,2
    Caprino33,846,941,688,645,535,4
    Total53.154,352.109,151.838,750.506,753.447,951.775,5

La industria es, junto al sector servicios, la actividad económica más importante y que ocupa en 1986 el 34,9 % de la población activa navarra. (No se incluye el subsector construcción que emplea al 6,6 % del total). El despegue industrial se inició en los años cincuenta, unido al asentamiento de algunas empresas ubicadas en las provincias costeras vascas en fase de expansión e imposibilitadas de encontrar localizaciones adecuadas en las mismas. Al mismo tiempo, capitalistas navarros (Huici, Huarte, etc.) e industriales catalanes afincados en la provincia tras la Guerra Civil empiezan a hacer inversiones. Se crean empresas como "Papelera de Navarra", "Laminaciones de Lesaca", "Papelera de Sarrió", "Authi", etc. La Diputación Foral de Navarra, mediante los Planes de Promoción Industrial (P. P. I.), y los Ayuntamientos empiezan a dar facilidades para el asentamiento industrial. Se crean políticas de promoción de polígonos industriales en Pamplona y en las cabeceras comarcales de mayores dotaciones terciarias, infraestructurales y de mano de obra cualificadas.

Con el tiempo se establece un desequilibrio geográfico-comercial en Pamplona y su comarca, en detrimento de las áreas agrícolas, debido a la concentración de un elevado porcentaje de población empleada en la industria y servicios. El mayor volumen de la población activa industrial de 1984 está ocupada en el subsector de Alimentación, Bebidas y Tabaco (18,3 %) y en el de Fabricación de Productos Metálicos (13,3 %), seguidos del subsector del Material de Transporte (11 %), del de Papel, Artículos de Papel, Artes Gráficas y Edición (7,8 %), del Material Eléctrico y Electrónico (7,5 %) y de la Producción y Primera Transformación de Metales (7,3 %). Considerando la producción bruta por grupos de actividad en 1984, nuevamente se presenta el subsector de la Alimentación, Bebida y Tabaco como dominante (23 %). Se confirma la importancia del potencial agropecuario navarro. El origen de la industria alimentaria está en la creación, a principios de siglo de diversas industrias con base en la elaboración y comercialización del vino y de productos hortícolas en la Ribera y Cuenca de Pamplona. Actualmente la industria conservera de productos hortícolas sigue manteniendo su localización en la Ribera, siendo San Adrián el gran núcleo conservero navarro.

Destacan como empresas conserveras: "Viscofan", "Txistu", etc. Las industrias cárnicas giran en torno a Pamplona y conoce un importante desarrollo a través de empresas como "Argal", "Pamplonica", "Mina", etc., convirtiéndose en uno de los principales centros de España. Las industrias harino-panaderas están en tomo a Viana y las lácteas en Ultzama. Destaca la creciente demanda de una bebida alcohólica -el pacharán- que se produce en varios núcleos navarros (Viana, Basaburua, Pamplona, etc.). La industria metalúrgica, con empresas como "Laminaciones de Lesaca", "Victorio Luzuriaga", etc., sobresale por la producción de máquina-herramienta, laminados y sobre todo por el subsector de Transformados Metálicos (17,5 % de la producción bruta de 1984). Este último subsector se polariza en torno a la fabricación de electrodomésticos -a veces con participación de técnica o capital extranjero e incluso participación de la Diputación Foral de Navarra (SAFEL) y ubicada principalmente en Pamplona y Tudela. Junto a los electrodomésticos se encuentra el sector del automóvil, sobre todo su industria auxiliar concentrada en la Comarca de Pamplona.

Producción bruta por grupos de actividad en el período 1978-1984
Navarra

Otros subsectores a mencionar son el de Fabricación de Productos Metálicos (9,3 %); el del Papel, Artículos de Papel, Artes Gráficas y Edición (9,2 %) localizándose los centros papeleros más importantes en Estella, Leiza, Allo y Viana; y el del Material Eléctrico-Electrónico y Transportes (8,6 % respectivamente). Además de las industrias mencionadas se incluye la industria de la construcción que goza de gran tradición y muy vinculada a la industria de fabricación de cemento ("Portland Lemona" en Olazagutia-Olazti). Concluyendo, en Navarra la concentración urbano industrial está repartida entre la capital (metalúrgica, química y alimentación), valles cantábricos (siderúrgica) en torno a Bera y Lesaka, -villas contiguas a Gipuzkoa-la Barranca -paso natural entre Navarra y los valles interiores guipuzcoanos-, ciudades de tipo medio y cabeceras comarcales sedes de los polígonos en los que se asientan nuevas factorías o se diversifican las ya existentes como Sangüesa, Leitza, Tudela, Estella o Tafalla, y zona meridional donde se localiza la industria conservera y vitícola.

El desarrollo de autopistas y autovías reforzará las relaciones entre Navarra y las provincias limítrofes configurándose como un área industrial que enlazará el País Vasco con el valle del Ebro y el Mediterráneo. Al mismo tiempo se reavivará las relaciones entre los núcleos intermedios por donde pasen estas vías de comunicación. La integración de España en la Comunidad Económica Europea (1986) va a suponer un reto a la industria navarra a causa de la competencia de las importaciones, de la escasez de materias primas (los únicos recursos mineros con cierta importancia son la potasa y la magnesita), y de la debilidad de la demanda interior y externa.

Consumo neto de energía electrica (M Kw/h)
* Consumo neto de energia electrica.
1982198319841985% 85/84
Navarra1.7371.8061.8901.9141,3
Estado Espanol*93.57397.877102.865106.2253,3

Producción y consumo de Cemento. Producción de Energia Electrica
* No se ha contabilizado el mes de Diciembre. Fuente: Oficemen Iberduero.
19851986
Producción de Cemento (tm.)575.889515.935*
Consumo de Cemento (tm.)268.443271.935
Producción de Energía Eléctrica (MWH)151.504158.883

El sector servicios representa el 47,3 % de la población activa ocupada en 1986. Es el sector que está adquiriendo mayor desarrollo dentro del conjunto de la economía navarra. Considerando el Producto Interior Bruto (PIB) este sector concentra en 1983 el 49,4 % del PIB navarro siendo el subsector de Servicios Públicos-Defensa el que presenta mayor porcentaje (20,4 %) seguido del subsector Comercial (19,4 %), de otros Servicios para la venta (10,6 %), de Transportes y Comunicaciones (10,1 %), de Alquileres de Inmuebles (9,5 %), de Enseñanza y Sanidad -privadas- y de Instituciones de Crédito y Seguros (8 % respectivamente), de Reparaciones y Recuperaciones (7,3 %), de Hostelería y Restaurantes (5,4 %) y de Servicio Doméstico (1,3 %).

  • Turismo

El turismo en la provincia de Navarra va a estar marcado por la gran diversidad paisajística. Las fiestas populares -Carnavales de Lantz-, la afición por la caza y pesca -Etxalar, río Bidasoa-, deportes rurales -aizkolaris-, la gastronomía, etc. son aspectos tradicionales que siguen manteniéndose. La zona septentrional, caracterizada por un paisaje de montañas y valles pirenaicos (Valle del Ronkal, del Arze, del Salazar...), es un centro de primer orden del turismo de montaña al igual que la zona más occidental (Sierras de Aralar, Andia, Urbasa, Satrustegi...). El área de Pamplona destaca por las fiestas patronales de los "Sanfermines" en Pamplona, por los festivales de verano de Olite, por la romería "la Javierada", entre otros. La ruta turística Puente la Reina-Viana tiene gran afluencia de visitantes en función a la importancia de sus monumentos artístico-históricos.

En la Navarra meridional el turismo busca el descanso de los meses de verano en las residencias secundarias de Tudela, Tafalla, Corella, etc. Atendiendo al alojamiento, Navarra presenta una falta de infraestructura hotelera e insuficiente en temporada alta (Sanfermines). Pamplona es la ciudad que tiene mayor concentración de plazas hoteleras seguida de Tudela, Olite, Estella, Altsasu y Fitero -municipio con gran capacidad hotelera debido a la ubicación de dos balnearios-. En 1985 el número de establecimientos hoteleros ascendía a 114 con 5.466 plazas hoteleras y 3.125 habitaciones. Con respecto a 1980 se ha registrado un "ligero" incremento. Frente al pequeño incremento del sector hotelero -afectado principalmente por la crisis socio-económica que atraviesa el País- se encuentra la subida registrada en el fenómeno del camping. Así, para el mismo período 198085, se ha pasado del número de tres a seis campings y de una capacidad de 870 a 1.910 plazas. Los campings están localizados mayoritariamente en el norte de la provincia (Dantxarinea, Eusa, Espinal -Aurizberri, Lekunberri, Mendigorria e Isaba). El turismo que frecuenta esta provincia procede de las provincias vecinas, principalmente de Vizcaya y Guipúzcoa, y en menor medida de Castilla, Aragón y Cataluña.

Turismo 1980-85 (Navarra)
Fuente: I.N.E.
19801985
Establecimientos hoteleros110114
-Número de habitaciones3.1043.125
-Número de plazas5.3705.466
Fondas y Casas de huéspedes207212
-Número de habitaciones2.2071.348
-Número de plazas1.2992.296
Campamentos turísticos
-Número de habitaciones36
-Número de plazas8701.910

  • Comercio Interior

Considerando el número de licencias de mayoristas y minoristas (1986) sobresale el sector de la Alimentación que concentra el 44,4 % seguido del Textil-Cuero con un 13,1 % y el de Artículos de Papel y Artes Gráficas con un 8,6 %. La provincia de Navarra ha registrado un incremento en el número de licencias, para el período 1977/86, de un 47,4 % -segunda provincia de España después de Murcia que ha experimentado un crecimiento tan fuerte-. Existe concentración de establecimientos comerciales en torno a la Comarca de Pamplona y marcada diferencia entre la Navarra Media Occidental-La Ribera y las Tierras Septentrionales a pesar de la importancia del Baztán. Predomina el comercio minorista sobre el mayorista destacando el mercado de mayoristas de "Merca-Iruña" en Pamplona. La actividad comercial qué tradicionalmente se realizaba a través de mercados semanales y ferias ha ido decayendo en los últimos años. Destacan los mercados de Irurtzun, Tudela, Lesaka, Santesteban, Estella, Lodosa y las ferias de Tafalla, Estella y Tudela.

Pamplona es el mercado provincial más importante seguido de Tafalla, Sangüesa, Estella, Altsasu, Elizondo, Santesteban y Tudela. La capital, cuya área de influencia tiene una gran complejidad estructural y funcional, ejerce su atracción sobre Sangüesa, Elizondo, Tafalla y Altsasu, entre otras. El sector noroccidental queda dividido entre la atracción de Pamplona en los valles más meridionales y la de San Sebastián e Irún (sobre Lesaka, Bera, etc.) y la de Tolosa (sobre el Valle de Araíz: Betelu, etc.) en los valles cantábricos. El área de Vitoria y Santa Cruz de Campezo ejerce su influencia sobre el O. (Ziordia, Olazagutia-Olazti, etc.) y el área de Logroño y Calahorra sobre la zona más meridional (Mendabia, Lodosa, San Adrián, Aguilar de Codes, Viana, etc.). Al mismo tiempo, localidades navarras como Tudela, Altsasu y Sangüesa ejercen atracción sobre áreas de las provincias vecinas (Cervera del Río Alhama, Tarazona, etc.). La pujanza de Pamplona como centro comercial se basa en su capitalidad; en la red de carreteras que confluyen en ella y en la concentración de servicios como el sanitario -"Hospital Provincial", "Clínica Universitaria"-, financiero, social, administrativo, cultural -"Universidad de Navarra"-., etc. En algún caso como el sanitario y universitario sobrepasa los límites provinciales.

Producción bruta por grupos de actividad
(milliones de ptas.)
Actividades19781980198219831984
Energía1.0561.7592.5122.9433.714
Agua4941.0366601.4341.325
Minerales metálicos------9------
Producción y 1ª transformación
de metales35.56637.82350.08370.88171.445
Minerales no metálicos y canteras3.6706.1177.0577.1917.877
Industria de productos minerales
no metálicos9.76112.33115.67515.14315.871
Industria química6.4749.07211.26313.37515.691
Fabricación de productos metálicos21.66929.86333.51537.00838.027
Maquinaria y equipo7.7839.66011.5,6613.56516.637
Material eléctrico y electrónico18.08725.45328.51026.26435.248
Material de transporte22.52429.25833.14928.07435.036
Alimentos, bebidas y tabaco49.71765.96777.75387.19393,634
Industria textil y de la confección4.3095.7336.2187.5627.962
Calzado y cuero2.6321.4443.0003.5123.879
Madera, corcho y muebles7.1689.0549.28612.34012.273
Papel, artículos de papel,
artes gráficas y edición14.59621.63028.15630.18837.321
Transformación del caucho y
materias plásticas4.9466.13310.23311.13110,151
Otras industrias manufactureras9351.1971.0831.1791.310
TOTALES211.387273.530329.728368.983407.401

Producción y consumo de Cemento. Producción de Energía Eléctrica
* No se ha contabilizado el mes de Diciembre.
Fuente: Oficemen Iberduero.
19851986
Producción de Cemento (tm.)575.889515.935*
Consumo de Cemento (tm.)268.4432.719.135
Producción de Energía Eléctrica (MWH)151.504158.883

  • Comercio Exterior

En los primeros años de la década de los ochenta el comercio exterior navarro se caracteriza por las exportaciones de Metales Comunes y Manufacturas seguidas de las materias utilizadas para la fabricación del Papel, de Máquinas, Aparatos y Material Eléctrico, de Material de Transporte y de Industrias Alimenticias. En las importaciones destacarían las de Máquinas y Aparatos y Material Eléctrico seguido de los Productos de las industrias Químicas, Metales Comunes y Manufacturas y Materias utilizadas en la fabricación de Papel. Esta situación se ha visto alterada por la incorporación de España en la Comunidad Económica Europea y las consecuencias que ésto ha ocasionado para gran parte de las empresas navarras: reducción de la demanda exterior, estancamiento de la demanda interna y aumento de la competencia con las importaciones. Las exportaciones e importaciones navarras se realizan principalmente con países del Mercado Común Europeo -Francia, R.F. Alemana, Reino Unido- seguido de los países de América Latina. La mayor parte del tráfico exterior generado por la actividad exportadora-importadora se canaliza a través de las aduanas de Irún, Pasaia y Bilbao.

La sanidad pública navarra es administrada por el Departamento de Salud del Gobierno de Navarra y, hasta 1991, también por el Insalud.

  • Centros de Salud

Navarra posee en 1989 veintiún C.S. situados en: Altsasu, Ansoain, Barañain, Carcastillo, Cintruénigo, Zizur, Corella, Elizondo, Estella, Isaba, Lesaka, Lodosa, Pamplona (Txantrea, Casco Viejo, Iturrama), San Adrián, Sangüesa, Santesteban, Tafalla, Tudela, Villava. Centros de Rehabilitación y Fisioterapia en Elizondo, Sangüesa y Lodosa.

  • Servicios de urgencias (1989)

Cruz Roja de Altsasu, Cruz Roja de Sangüesa (Z.B. de Sangüesa, Isaba, Carcastillo), Cruz Roja de Tudela (Z.B. de Lodosa, San Adrián, Corella, Cintruénigo), DYA de San Sebastián (Z.B. Lesaka), Centro de Salud Elizondo, Centro de Salud Santesteban, Servicio Especial Urgencias Pamplona (Z.B. Villava, Barañain, Zizur-Etxabakoiz), Servicio Urgencias Tudela, Servicio Urgencias Tafalla (Z.B. Tafalla, localidad de Olite), Servicio Urgencias Estella, Ambulatorio General Solchaga (Pamplona), Consultorio de Tafalla, Consultorio de Estella, Burlada.

  • Hospitales (1989)

Pamplona: Hospital de Navarra, Hospital Virgen del Camino, Clínica San Juan de Dios, Clínica San Fermín, Clínica San Francisco Javier, Clínica Universitaria, Clínica San Miguel;
Tudela: Hospital Reina Sofía;
Estella, Hospital Comarcal; Clínica Ubarmin en Elcano (Navarra).

  • Profesionales sanitarios

Esta provincia posee en 1986 (diciembre), 2.060 médicos, 88 odontólogos y estomatólogos, 516 farmacéuticos, 203 veterinarios y 2.966 ATS y diplomados de enfermería. Cotejando estas cifras con las correspondientes al resto de Vasconia peninsular y al resto del Estado vemos que, como ocurre en el número de camas, supera la media nacional en todos los ramos y que se halla, salvo en lo referente a odontólogos y estomatólogos, a la cabeza de las cuatro provincias:

Profesionales sanitarios por habitante
MO y EFVATS y DE
España0.00340,000140,00080,00020,0038
Alava0,00360,000150,00050,00020,0055
Guipúzcoa0,00340,000160,00060,00010,0041
Navarra0,00400,000170,00100,00030,0057
Vizcaya0,00360,000230,00050,00010,0040

  • Localización del personal sanitario

Como suele ser lo habitual, los profesionales sanitarios navarros se hallan concentrados en el medio urbano, principalmente en Pamplona, Tudela, Tafalla, Estella, Alsasua y Burlada.

Cuerpos hospitalarios y dotaciones de especialistas
Fuente: Diputación Foral de Navarra
ABCDEFGHIJKL
Hospital de Navarra2528973643729847810443
Residencia Virgen del Camino25402545389226101403502181
Hospital Psiquiatrico8725309752
Clinica Universitaria De Navarra2222827218316671601904218
Clinica San Juan de Dios5416501051189
Clinica San Miguel54118762839
Clinica San Fermín5159118
Clinica San Fco. Javier de Pamplona1215218
Clinica Nª. Sra. del Camino520
Clinica Ubarmin1271462473112
Clinica Psiquiatr. El Pilar. Elizondo11281101
Hospital de Estella2345823353337
Hospital Tudela Clínica La Milagrosa510111220
Clinica N.ª Sra. Perpetuo Socorro Tudela12463
Clinica San Fco. Javier de Tudela12134
AEspecialistas MedicosGA.T.S.
BEspecialistas QuirúrgicosHMatronas
CObstetricia / Ginecologia / PediatriaIFisioterapeutas
DEspecialistas psiquiátricos y serviciosJAuxiliares ClÍnicos
EFarmaceuticos y otros titulados superiores KAsistentes sociales y religiosas
FMedicos en período de formación LAdministrativos y otro personal

Sexo y lugar de residencia del personal sanitario en 1986
TOTALESEN LA CAPITAL
TOTALVARONESMUJERESTOTALVARONESMUJERES
Medicos colegiados2.0601.4046561408951457
Odontologos y estomatologos col.887315594613
Farmaceuticos colegiados516200316287105182
Veterinarios colegiados20317528766313
A.T.S. y Diplomados en Enfermerla col.2.9662462.7201.8961251.771

Servicios sociales en Navarra en 1985
Infancia y Juventud
TipoModalidadPoblaciónNº Servicios
GeneralCentro de Atención PrimariaPamplona4
Instancia JudicialPamplona1
FundaciónPamplona1
ResidencialPiso HogarBarañain3
Burlada1
Huarte-Pamplona1
Mendavia1
Pamplona15
Villava4
ResidenciaElizondo1
Pamplona5
AlbergueAlsasua1
Pamplona1
Santesteban1
Vera de Bidasoa1
EducacionalCentro de Orientación
Psicopedagógica
Estella1
Pamplona8
Tudela3
GuarderiaAlsasua1
Ansoain1
Beriain1
Burlada1
Corella1
Estella1
Leiza3
Pamplona13
San Adrian1
Tudela2
Villava1
Guarderia PrivadaArguedas1
Barañain1
Berriozar1
CascanteI
Falces2
Fustiñana1
Guerendiain1
Los Arcos1
Marcilla1
Mendavia1
Murchante1
Noain1
Orcoyen1
Pamplona10
Peralta1
Sanguesa1
Tafalla1
Tudela2
Villatuerta1
Jardin de InfanciaAlsasua2
Ayegui1
Barañain2
Beriain1
Burlada4
Castejon1
Cintruenigo1
Ciordia1
Cizur Mayor1
Cizur Menor1
Corella1
Echarri-Aranaz1
Elizondo1
Estella3
Fitero1
Huarte-Pamplona2
Larraga1
Lesaca2
Lodosa2
Lumbier1
Marcilla1
Milagro1
Murchante1
Pamplona20
Puente La Reina1
Ribaforada1
San Adrian1
Tafalla3
Tudela3
Valtierra1
Vera de Vidasoa2
Villava5
Taller ProfesionalBeriain1
Berriozar1
Burlada1
Pamplona7
Tudela1
Taller EscuelaBurlada1
Pamplona1
Granja-EscuelaBerriozar1
Burlada1
OcupacionalCampamentoVale de Ulzama1
AsociaciónAsociaciónAllo1
Aoiz1
Barañain2
Beriain1
Berriozar1
Burlada2
Estella1
Pamplona23
San Adrián1
Sangüesa1
Tafalla1
Tudela3
Valle de Lana1
Villava1

Tercera Edad
TipoModalidadPoblaciónNº Servicios
GeneralCentro de Atención PrimariaPamplona2
Servicio de
Asistencia Domiciliaria
Pamplona2
Tudela1
ComedorPamplona1
ResidencialApartamentoPamplona1
Piso HogarPamplona1
ResidenciaAlcoz1
Aoiz1
Artajona1
Barasoain1
Burlada1
Cascante1
Cintruenigo1
Ciordia1
Corella1
Elizondo1
Estella2
Falces1
Fitero1
Funes1
Lerín1
Lesaca1
Muruzabal1
Olite1
Pamplona6
Peralta1
Sanguesa1
Sesma1
Tafalla3
Tudela2
Valtierra1
Bera de Bidasoa1
Villafranca1
EducacionalAulas de Tercera EdadPamplona1
Tudela1
OcupacionalClubAlsasua1
Ansoain1
Barañain1
Berriozar1
Burlada1
Castejón1
Corella1
Cortes1
Estella1
Falces1
Larraga1
Leiza1
Los Arcos1
Pamplona13
San Adrián1
Sangüesa1
Tafalla1
Tudela2
HogarPamplona1
AsociaciónAsociaciónCizur Mayor1
Cortes1
Echauri1
Estella1
Larraga1
Pamplona7
Tudela1

Minusvalias
TipoModalidadPoblaciónNº Servicios
GeneralCentro de Atencion PrimariaElizondo1
Estella1
Pamplona5
Tafalla1
Tudela1
ResidencialResdenciaBarañain1
Burlada1
Elcano1
Huarte Araquil1
Pamplona1
Tudela1
SanitarioServicio de Diagnostico
y Rehabilitación
Pamplona7
Tafalla1
Tudela1
EducacionalCentro de Educación EspecialAlsasua1
Cizur Menor1
Ibero1
Leiza1
Pamplona7
San Adrián1
Tudela1
Vera de Bidasoa1
Aula EspecialAblitas1
Alsasua1
Andosilla1
Ansoain3
Arguedas1
Azagra1
Barañain3
Brian1
Berriozar2
Burlada4
Carcastillo1
Cascante1
Cintruénigo1
Cizur Mayor1
Corella1
Cortes1
Echarri Aranaz1
Elizondo2
Estella3
Huarte Pamplona1
Irurzun2
Eliza1
Lodosa1
105 Arcos1
Mendavia1
Noain1
Olite1
Pamplona28
Peralta1
Puente La Reina2
San Adrián1
Santesteban1
Tafalla4
Tudela4
Viana1
Villava1
OcupacionalCentro OcupacionalBurlada1
Elizondo1
Estella1
Pamplona3
San Adrián1
Sangulsa1
Tafalla1
Tudela1
ClubEstella1
Pamplona2
Tudela1
AsociaciónAsociaciónBarañain1
Burlada2
Cizur Menor1
Pamplona14
Tudela1

Reinsercion Social
TipoModalidadPoblaciónNº Servicios
GeneralCentro de Atención PrimariaPamplona4
Centro de Promocion Minorias
EtnicasPamplona1
ComedorPamplona1
ResidencialPiso HogarPamplona3
ResidenciaPamplona6
Centro de Tratamiento y RehabilitaciónBiurrun1
Larraingoa1
Pamplona2
Yerri1
Zandueta1
SanitarioServicio de Alcoholismo y
ToxicomaniasPamplona2
Tudela1
OcupacionalCentro OcupacionalPamplona3
AsociaciónAsociaciónAlsasua1
Pamplona10
Tafalla1
Tudela2
Villafranca1

Reinsercion Social
TipoFamilia y comunidadPoblaciónNº Servicios
GeneralCentro de Atencion PrimariaAlsasua1
Burlada1
Estella1
Orcoyen1
Pamplona13
Tafalla1
Tudela2
Villava1
Centrio Orientación. Promoción
Fam. y Educ. SexualEstella1
Orcoyen1
Pamplona2
Tudela1
Telef. de la EsperanzaPamplona1
Fondo de Asistencia SocialPamplona1
Solidaridad Cristiana de FamiliasPamplona1
ResidencialPiso HogarPamplona2
ResidenciaPamplona3
EducacionalCentro de
Animación Socio-Cultural Rada
1
Tudela1
AsociaciónAsociaciónAllo1
Ansoain1
Artajona1
Ayegui1
Barañain1
Beriain2
Berriozar1
Burlada2
Cabanillas1
Carcastillo2
Cascante1
Casida1
Castejon1
Cizur Mayor1
Estella2
Gallipienzo2
Huarte Pamplona1
Lumber
Murchante1
Mutilva Baia1
Noain1
Olazagutia1
Olite1
Orcoyen1
Pamplona20
Puente La Reina1
San Adrián1
Sanguesa1
Tafalla
Tudela4
Villava2

Navarra se ha regido a lo largo de su historia por un régimen de Fueros, un régimen de "arreglo de Fueros", sin poder legislativo, (ley de 1841) y el Amejoramiento de 1982 o régimen autonómico monoprovincial.

Para más información consultar el artículo relacionado Navarra. Derecho.

Como es bien sabido, el euskara estaba en tiempos del Imperio Romano bastante más extendido que en la actualidad. Por el norte, como nos lo demuestran las inscripciones encontradas en la antigua Aquitania (Mitxelena, 1964 a y b), se hablaba una variedad de euskara, lejos de los límites del País Vasco actual. Hacia el este la toponimia nos proporciona pruebas claras de que el euskara se extendía hasta Andorra. Sin embargo, el retroceso de la lengua comenzó en época temprana; hacia el sur en Aquitania, y hacia el occidente en la Cataluña actual. Por el s. la situación era más compleja y las fronteras lingüísticas no estaban tan claras; la romanización en su avance hacia el oeste hizo que en algunos valles pirenáicos el euskara perdurara aislado durante varios siglos, sin contacto directo con el núcleo central vascoparlante.

En el siglo XII la lengua patrimonial de los navarros es el euskara según atestigua explícitamente un documento de 1167 obrante en la Catedral de Pamplona (Goñi Gaztambide: Catálogo, I, n.° 289) por el que Pedro de París, obispo de Pamplona, acuerda una concordia con el conde Beila sobre un busto perteneciente al santuario de San Miguel de Aralar.

"Defensores supradictarum uaccarum erunt Rex et Episcopus, et ipse
Comes uel successor eius. Erit autem talis differentia inter Orti Le
hoarriç et Aceari Umea et successores eórum, quod Orti Lehoarriç
faciet ut lingua Nauarrorum dicitur unamaiçter et Aceari Umea faciet
buruçagui quem uoluerit. Similiter facient successores eorom. Et si
ille qui erit unamayçter facit dagnum in uaccis in alius ulius, totum
emendabit Orti Lehoarriç. Similiter Aceari Umea emendabit dagnum
quod faciet ille qui erit buruçagui. Similiter facient successores am-
borum".

Esta es la traducción parcial de Moret:

"Y será con esta diferencia entre Ortiz
Lehoarriz, y Aznar Vmea, que Ortiz Lehoarriz pondrá, como se dice en la
Lengua de Los Navarros, un Maizter (en vascuence Mayoral de Pastores) y
Aznar Vmea un Buruzagui (Mayoral de Peones) a quien quisiere".

En la Edad Media sabemos que el euskara era hablado en los valles del norte de Huesca (Irigaray, 1974) e igualmente en zonas del norte de Burgos y de la Rioja (Merino Urrutia, 1978). Pasando a Navarra parece ser, según dice Julio Caro Baroja (1945) que la Ribera del Ebro estaba ya desvasquizada para el inicio de la romanización, pues tal vez habitaban en esas Zonas pueblos de origen celta. Este mismo autor opina que los límites del euskara durante la Edad Media fueron más o menos los mismos del siglo XVI; no obstante, nosotros creemos que en los pueblos que en 1587 estaban ya fuera de la zona vascófona monolingüe (Carcastillo, Murillo, Santacara...) el euskara había sido lengua usual en la Edad Media, pues así lo atestigua la toponimia (Munita Loinaz, 1984): Por ejemplo en Carcastillo, en 1296 encontramos los siguientes topónimos: Zaldu-zaharra, Artzizuloa y Oilatzaldua, y en 1319, en el mismo lugar: Larrate, Arrateburua y Suduzandia.

FSZ

Debemos a Don Manuel Lekuona el descubrimiento del documento que nos da a conocer la situación del euskara en Navarra a finales del siglo XVI. En este documentos los pueblos de Navarra se dividen en dos grupos; en primer lugar se nos da la lista de pueblos castellanófonos, y seguidamente la de los pueblos vascófonos. La mayoría de los autores que se han ocupado del tema del retroceso del euskara se han basado en esta lista para delimitar la frontera de la lengua en el siglo XVI. Sin embargo, y aunque la mencionada lista en general es correcta, tiene ciertos fallos, además de los de grafía. Como A. Irigarai nos dice, hay pueblos que a pesar de estar en la lista de pueblos castellanófonos, en esta época e incluso más tarde eran pueblos vascos: Artajona, Estella, Oteiza, Ayegui, Morentin, Arroniz, Villamayor, Azketa, Legaria, Ancin, Acedo y Tafalla. En nuestra opinión, y haciendo caso a la toponimia, Tafalla al menos habría que dejarla fuera de la zona vasca, ya que para 1587 la toponimia tafallesa era totalmente romance.

Esto no quiere decir por otra parte que en esta ciudad no hubiera grupos de gente de lengua vasca, ya que hay que tener en cuenta que en el siglo XVI la Valdorba y otros pueblos cercanos eran totalmente vascófonos. Por otra parte entre los pueblos del segundo grupo (es decir, entre los pueblos vascófonos) hay algunos que deberían ser considerados como romanceados ya para 1587: San Martín de Unx, Aibar, Caseda, Sangüesa y también Rocaforte. La toponimia de estos pueblos es, en mayor o menor medida, romance, a pesar de que aparecen al menos en algunos de ellos topónimos que nos demuestran el carácter vasco anterior de estas localidades. Así pues, creemos que habría que cambiar los límites que aparecen tradicionalmente en las distintas obras que se han ocupado del tema, puesto que no corresponden a la realidad. En nuestra opinión la frontera del euskara en Navarra en 1587 estaría al S. de estos pueblos: Acedo - Ancin - Ayegi - Zufía - Estella - Oteiza - Artajona - PueyoSansoain - Ujue - Gallipienzo - Sada - Lumbier y quizás Liédena (?).

Sin embargo, nuestra seguridad se reduce a la parte oriental de Navarra que es la que nosotros hemos investigado. Por debajo de esta frontera lingüística habría sin lugar a dudas gente de habla vasca, pero sería una minoría, ya que como hemos dicho más arriba, para el siglo XVI la toponimia era romance en su mayor parte. Es asombroso que en pueblos que tienen límites comunes se vea una diferencia lingüística tan clara para esta época. Así, por ejemplo, Tafalla esta romanceada cuando Pueyo y Artajona son totalmente vascófonos. Lo mismo ocurre con San Martín de Unx, Caseda y Aibar. Estos tres pueblos aparecen como romanceados a pesar de estar tocando a pueblos de habla vasca como Ujue, Gallipienzo o Sada. Creemos que esta diferencia lingüística se debe en la mayoría de los casos a la posición geográfica de la localidad en cuestión, romanceándose antes los núcleos de población situados en el llano o junto a las vías de comunicación.

FSZ

Después del siglo XVI, y a través de documentos diseminados que hacen referencia a tal o cual pueblo, nos ha llegado noticia de que el euskara era hablado en diversas localidades de la geografía navarra: Estella, 1607 (Irigaray, op. cit.), Ujue, 1611 (Idoate,Rincones), Uterga, hacia 1620, (Irigaray, op. cit.), Lezaun, Munarriz, Iturgoyen, Arguiñano, Urdanoz, Salinas de Oro, 1643 (VVAA, 1966), Galdeano, 1703, (Ibidem), Artajona, 1704 (lrigaray), Gallipienzo, 1730 (Irigaray), Guesalaz, 1735 (Irigaray), Monreal, 1751 (Idoate, Rincones), Pamplona, 1791, (Idoate, Ibidem) y Amillano, 1806 (lrigaray).

"1.º noviembre 1766. Orden del Sr. Conde de Aranda, Presidente del Consejo de Castilla, para que sin especial noticia suya no se den licencias por este Consejo para imprimir libros en otra lengua que la castellana: archivándose la obra original de la Vida de San Ignacio escrita en bascuence y que se haga saber esta providencia a los Ympresores: Auto acordado del Consejo para su cumplimiento y notificaciones a los Ympresores. Censura que se dió sobre ella y peticiones para su impresión dadas por su Autor el P. Agustín Cardaveraz de la Compañía de Jesús (130v). Al margen: Que no se impriman libros en otra lengua que la castellana archivando la obra de la Vida de S. Ygnacio escrita en bascuence".

(Arch. Dip. Nav.: Inventario. Papeles del Archivo Secreto del Real Consejo de Navarra).

La siguiente frontera del euskara en las obras que tratan del tema es la de 1778. Para hacer esta nueva delimitación parece que los diferentes autores se basan en ciertos documentos eclesiásticos del mismo año. En dichos documentos aparecen citados diversos pueblos vascófonos y castellanófonos, en su mayor parte localidades cercanas a la frontera lingüística vasco-castellana. En esta fecha (1778) según A. Irigarai el límite del euskara estaba al sur de los siguientes pueblos: Eulate, Amillano, Bearin, Egiarte, Artajona y Tafalla. Desde aquí la frontera lingüística se dirige hacia arriba, a través de la Val de Aibar hasta Lumbier, Arboniés y Orradre. Sin embargo, no se ve claro en qué se basa el autor para clasificar a Eslava como pueblo romanceado y a Ayesa en cambio como pueblo todavía de habla vasca, aunque creemos que las razones más que de índole documental han sido de índole geográfica. Tampoco está claro si Lumbier es vascófono o ha perdido ya la lengua ancestral. Respecto a Artajona hay que decir que J. M. Jimeno Jurio (1968) encontró un documento en el que se leía que un tal Máximo de Egües, natural de Artajona y fallecido en 1804 era vascoparlante.

FSZ

La siguiente delimitación podría ser la de principios del s. XIX basándonos para ello en la lista que Luis Villasante encontró entre los escritos de P. Antonio Añibarro (VVAA, 1966). Ocurre, sin embargo, que en esta lista no aparecen algunos de los pueblos que en el mapa del Príncipe Bonaparte, bastantes años más tarde, aparecen como vascos: Viguria, Izurzu, Salinas de Oro entre los pueblos de máxima intensidad del euskara en 1863, y dos de Valdorba entre los pueblos en los que el euskara estaba perdiéndose en esa fecha, y por ello creemos que la susodicha lista no es demasiado exacta. El mapa que el Príncipe L. Luciano Bonaparte realizó en 1863 marca un hito importante en el estudio del retroceso del euskara. En él aparecen clasificados con distintos colores los diferentes dialectos del euskara, y con color claro la Zona en la que la lengua estaba perdiéndose aunque todavía se hablaba.

La frontera lingüística iba desde Ciordia (Burunda), Iturgoyen y Estenoz (Guesalaz), Artazu (Val de Mañeru), Puente la Reina (llzarbe), Garinoain y Orisoain (Orba), Izco y Besolla (Ibargoiti), Indurain, Artajo y Mugueta (Urraul Bajo), Ongoz y Adoain (Urraul Alto), Racas Alto, Almiradío de Navascués, y Uscarrés (Salazar) y Burgui (Roncal). Sin embargo, el euskara estaba perdiéndose ya en algunos de esos pueblos; las localidades más meridionales de máxima intensidad del euskara en el mapa de Bonaparte son las siguientes: Ciordia (Buranda), Iturgoyen, Viguri, Salinas de Oro e Izurzu (Guesalaz), Ibero y Ororbia (Olza), Garrues y Ezkaba (Ezkabarte), Zabaldika (Esteribar), Beortegui (Lizoain), Arizkuren (Arce), Gallues e Iciz (Salazar), y Vidangoz (Roncal). Para terminar con el mapa de Bonaparte hay que señalar que se mostró muy interesado en encontrar euskaldunes en la Val de Aibar, y sobre todo en la Bizkaia, pero que a pesar de realizar varios intentos, sus investigaciones no tuvieron el resultado esperado.

FSZ

Otro de los hitos en el estudio de la diacronía del euskara en Navarra lo marca la guía eclesiástica de 1904. En ella se nos dice cuáles eran los pueblos de habla vasca y castellana a principios de siglo, pero según parece (Irigaray) hay ciertos errores debidos a la diferencia de criterio de los párrocos de las distintas localidades que fueron los encargados de determinar si un pueblo era de habla vasca o no. El límite del euskara ha retrocedido si lo comparamos con el que aparecía en el mapa de Bonaparte. Los pueblos vascos más meridionales son los siguientes: Ciordia (Burunda), Goñi (Val de Goñi), Madoz (Larraun), Ollakarizketa (Juslapeña), Garrues (Ezcabarte), Olloki (Esteribar), Elkano (Egües), Aginaga (Arriasgoiti), Uloci y Gurpegui (Arce), Uscarres (Salazar) e Isaba (Ronkal). En el año 1935 A. Irigarai realizó un estudio para conocer cuál era la situación de la lengua por aquel entonces. Dicho autor clasifica los pueblos vascófonos en siete grupos según el "estado de salud" de la lengua en cada uno de ellos (VVAA, 1966); las localidades más meridionales que todavía conservan la lengua son las siguientes: Ciordia (Burunda), Lizarraga (Ergoien), Erroz (Arakil), Aristregui, Marcalain y Nabaz (Juslapeña), Iroz (Esteribar), Elia (Egües), Aginaga e Iloz (Arriasgoiti), Gurpegi y Artozki (Arce), Elcoaz (Urraul Alto), Güesa e Igal (Salazar), Vidangoz y Ronkal (Ronkal). Inmediatamente después de la realización de este trabajo, la tan debilitada lengua tuvo que soportar la Guerra Civil y la terrible represión subsiguiente, y como era de prever, las consecuencias fueron totalmente desastrosas para el euskara.

Viviendo aún Franco, J. M. Sánchez Carrión "Txepetx" realizó una investigación que hay que calificar de excelente por la precisión con que fue llevada a cabo (1970), poniendo en claro, pueblo por pueblo, cuál era la situación de nuestra lengua en 1970. Como era de esperar, el euskara ha retrocedido terriblemente desde el trabajo de Irigarai. La situación, refiriéndonos principalmente a los valles más meridionales era ésta: en la Burunda la lengua estaba a punto de desaparecer en Ciordia y Olazagutia; de Alsasua no hay noticia cierta; Urdiain era totalmente euskaldun y Bakaiku e Iturmendi eran pueblos en los que hablaban euskara únicamente los de 40-45 años para arriba. Ergoien era totalmente vascófono; en Arantza aunque la situación no era tan buena como en el valle anterior, había pueblos que todavía conservaban bien el vasco: Lizarragabengoa y Arbizu, al lado de otros como Etxarri, Lakuntza y Arruazu en los que el euskara pugnaba con el castellano. En Arakil la situación era bastante peor, y en algunos pueblos el euskara había desaparecido totalmente, en otros sólo había restos.

El pueblo más vasco era sin duda Irañeta. En Imoz, a pesar de ser más meridional que la Ulzama y Basaburua, en algunos casos el euskara estaba más fuerte que en los valles anteriores. Se podían distinguir dos zonas: la castellanófona y la vascófona. En la primera entrarían las localidades de Urriza, Latasa y Eraso donde el retroceso del euskara ha experimentado un gran avance. En la segunda zona el euskara se mantiene todavía con fuerza. En Basaburua hay que distinguir tres zonas: los pueblos del norte (Beruete, Arrarats e Igoa) donde el euskara es la lengua dominante, otro grupo en el que estarían Itxaso y Garzaron donde las chicas y los niños eran ya castellanófonos; y un tercer grupo en el que entrarían el resto de los pueblos. Aquí, en este tercero, habría que distinguir entre Udabe, Beramendi y Erbiti en los que la castellanización había comenzado hacía 20-30 años más o menos, y Yaben y Jaunsaras en los que el castellano se había introducido hacía ya 40 0 50 años. Ulzama era un mosaico de situaciones lingüísticas diferentes; Txepetx hace seis grupos distintos.

En el primero aparecen dos pueblos en el que incluso los niños hablan vasco: Elzaburu y Auza. En el segundo grupo está Alkoz donde la mayoría de los vascoparlantes tienen 30 años o más. No obstante, hay cuatro familias en las que también los niños conocen la lengua. En el tercer grupo están Ilarregui, Juarbe, Cenozy Urrizola Galain donde son vascoparlantes las personas de 35 años para arriba. En el cuarto grupo están Guerendiain e Iraizoz; aquí hay que subir el listón hasta los 40 años; en el grupo quinto aparecen Elso, Arraiz y Orkin donde son euskaldunes los mayores de 45 años; y por último en el sexto grupo se encuentran Lizaso y Larrainzar; aquí son vascófonos los mayores de 50-60 años, aunque conocemos a una persona que no llega a 40 años y que aprendió euskara en su casa de Lizaso. En Odieta la situación del euskara era mucho peor que en Ulzama. En Anoz sólo había un euskaldun en 1984 (Elgoibar, Zubizarreta, Gaminde, 1987); en Anocibar, Ciaurriz y Ripa solamente algunos ancianos; en Latasa y Gaskue la situación era algo mejor, siendo vascoparlantes los de más de 30 años; en Guelbenzu había un único euskaldun. En el valle de Atez, había que distinguir según Txepetx dos zonas: en la oriental el euskara estaba en proceso de desaparición; en la del norte (Berasain, Beunza) hacía 510 años el euskara era la lengua dominante, pero la castellanización era bastante rápida, sobre todo en Beunza.

En el valle de Gulina la situación del euskara era muy mala para 1970; los vascoparlantes había que buscarlos entre los mayores de 55-60 años. En Anue la situación también era mala. En Lantz lo hablaban los mayores; en Arizu los vascoparlantes más jóvenes tenían 40-45 años, y en Etulain sólo quedaban 7 u 8 euskaldunes. En Esteribar quedaban 175 euskaldunes de una población de 2.160 habitantes; por lo tanto, y a pesar de que en algunos pueblos la situación no era tan mala (vascoparlantes de 35 años en adelante en Iragi, Usetxi, Leranotz y Eugi), en los demás pueblos quedaban sólo unos pocos vascoparlantes (los pueblos más meridionales donde había euskaldunes eran Setuain y Errea). Sobre el valle de Erro no hay noticia en el trabajo de Txepetx si exceptuamos Espinal donde quedaban entonces unos siete vascoparlantes. Suponemos que serían Linzoain y Mezkirritz (incluido Ureta) los pueblos más vascos, pues es donde más vascoparlantes hay hoy en día. En Auritz y Orreaga la pérdida del euskara también estaba en un estado muy avanzado; en la Aezkoa había pueblos donde la lengua era hablada únicamente por las personas mayores, y otros como Aria (parece que incluso los niños hablaban euskara, pero este dato no es muy seguro), Abaurrea Alta donde la situación era mejor.

En Salazar el euskara estaba en las últimas y en Ronkal solamente quedaban algunos mayores vascófonos en Uztarroz, otro en Isaba y otro en Urzainki. En el resto de la Navarra vascófona, es decir, en la Zona cantábrica, el euskara se conservaba todavía con fuerza en 1970, aunque había también núcleos de castellanización como Atallo, Santesteban, Bera, Oieregi, Narbarte, Irurita, Elizondo... Por último hay que mencionar el trabajo de E. Elgoibar, B. Zubizarreta e I. Gaminde (1987) donde aparecen también recogidos los datos de Irizar (1981). Este trabajo es sobre todo una colección de números: número de habitantes, número de vascoparlantes y porcentaje que suponen. Según este estudio el euskara ha retrocedido en la mayoría de los lugares desde 1970, e incluso en la Navarra cantábrica donde los pueblos eran totalmente vascófonos (en su mayoría) se ha introducido el castellano. Aunque en algunos valles la situación no ha variado excesivamente (Burunda, Ergoiena, Arainaz), en el resto la pérdida del euskara ha seguido su curso y hay que retrasar en general en 20 años la edad de los euskaldunes de cada localidad con respecto a la obra de Txepetx.

Esto quiere decir que en valles cercanos a Pamplona donde había restos del euskara, ésta casi ha desaparecido (parte oriental de Arakil, Gulina, Olaibar, Anue, Odieta...) y lo mismo ocurre en valles como Erro, Salazar (este último con unos 10 vascoparlantes) y Ronkal (un vascoparlante de unos 90 años). Según un estudio efectuado para el Gobierno de Navarra (1990), el 48% de los navarros se manifiesta en pro de la promoción del euskara, un 22,2 se muestra indiferente y un 29,7 en contra. El máximo positivo se da en las zonas de Regata-Lesaka, Larraun-Leitza y Baztán y el negativo en Tudela. Los más jóvenes y los más cultos son más proclives al euskara que sus opuestos. Por edades la situación del euskara según el Gobierno de Navarra sería:

Población de 2 a 85 años o más según el nivel de euskara y edades
ZONA VASCOFONA
Ref. Gobierno de Navarra, Padrones municipales al 1-4-1986.
A.- Alfabetizados / B.- Parcialmente alfabetizados / C.- No alfabetizados
TotalEuskaldunesCuasi EuskaldunesErdaldunes
ABCABC
>85590771512107164125
84150224652327
831832955594432
82217376457341si
8122823875914648
8026542778165648
7929748899057553
783426411288112560
773494010997516577
7642669133107318690
753866411895991378
7439547148914111183
73448751469461413100
72446711528831711104
7143380146898131384
7049183170111588106
694276515881513798
685249216411671214119
674949115710441612110
665126817486121116145
65540951701039717139
6465610621711691118179
63640119191103161212187
62639106201109152118169
61656126212100102712169
606591192229081913188
597241242211111322ZO213
5869812421810272216209
57733108229108142320231
566561231979117178203
55724127214117122621207
5469112121510561817209
5376112124591122219251
5268711321191101516231
5166512419689111715213
506791341908191816231
4969513823479171013196
485581051706171813184
4755610916361171313180
465191031475982015167
4560110717960172313202
445251141306291417179
4363812715783161917219
4263313616361231621213
4116617018460131512212
4070817418060171723237
39672158175541823222zz
3873518219459291426231
3775620615964283710244
3682520622262252522263
3574319117457281923251
3476319718265332920237
3378621818658272522250
3278621019151263226250
3177520618752Z22825255
3081720917044343422304
2988623818761353821306
2891525817146414022337
2788928116256363425295
2689826618459444123281
2590123017454494218334
2492924118353463927340
2390626017148so2832317
2293724015959625329335
2192221119044563628357
2078822714436483424275
1984121016446463126318
1891025419147454427302
1789022916737594322333
1688125615941524122310
1593428514936644621333
1490633013429474420302
1386132610330594617280
1287433812330594222260
1189637712328684519236
1089236814932474329224
989438113031584024230
885134612837374118244
778525716063384720200
6818171193144233719231
571267145241113918191
47122955303137215225
36461633278115714237
26217920859316283
Total56.06313.04213.3926.8511.8952.1851.41917.219

Población de 2 a 85 años o más según el nivel de euskara y edades
ZONA MIXTA
Ref. Gobierno de Navarra, Padrones municipales al 1-4-1986.
A.- Alfabetizados / B.- Parcialmente alfabetizados / C.- No alfabetizados
TotalEuskaldunesCuasi EuskaldunesErdaldunes
ABCABC
>852.2214342382931172.021
845241412137105463
836802518111273604
8277726129141612688
8185122211412713762
8095429211714169848
791.073262523211611951
781.1202724171215141.011
771.2102926102019151.091
761.3815436222126171.205
751.4555330172625131.291
741.5513827122825171.404
731.6284431143519231.442
721.7064727233326181.532
711.7076244143820181.511
701.7184131153321251.552
691.7284947181852271.530
681.8065338143725231.620
671.9404429184523251.747
661.8875646173124261.699
652.1745432174828341.959
642.2736537164327402.056
632.2706865361543282.048
622.4476942154928382.207
612.4886231205527312.255
602.4646752124525352.233
592.588783575842372.342
582.5946042195540292.331
572.7107848126135392.447
562.7126851117034482.420
552.8867547176739442.597
542.7847646106522402.525
532.9407657168125512.634
522.8957444196334452.616
512.9247246167240652.613
503.0589635207630432.758
493.0588044198437552.777
482.475744396835422.204
472.5276161411384392.257
462.579743677039442.309
453.09374391411145412.769
442.91010035910244362.584
433.39997471213748573.001
423.616108451013962793.173
413.764119391017656643.300
403.954147571021352783.397
393.77112043721073733.245
384.03418947823775813.397
374.13317456925067943.483
363.903176371023753773.313
353.811184411423165963.187
343.80717943925772993.148
333.895199367276721033.202
323.766191429287631033.071
313.85819233628272993.166
303.94022337430256923.226
294.0362504710330701083.221
284.01023140630681853.261
273.97323930232052983.232
264.155226436317631033.397
254.089206432306501033.379
244.24318931331453963.557
234.427210404Z92421013.738
224.894216393313621014.160
215.24421136228670854.554
205.44019227527867834.804
194.84821734226555824.193
184.940233298247451064.272
174.42118617118247633.925
164.794231191017335724.254
154.715243111115631544.217
144.70927518415642554.159
134.66732416513648484.090
124.759376231012527414.159
114.91038426315545314.266
104.95848732613835264.234
94.82749132514339194.098
84.515452331211332263.847
74.264414741413041213.570
63.9362301091049055193.329
53.825745527055102243.237
43.522472527044163262.947
33.228301316345143282.806
23.01384731080372.801
Total263.81711.5403.0381.78810.6473.6844.171228.949

Población de 2 a 85 años o más según el nivel de euskara y edades
ZONA NO VASCOFONA
Ref. Gobierno de Navarra, Padrones municipales al 1-4-1986.
A.- Alfabetizados / B.- Parcialmente alfabetizados / C.- No alfabetizados
TotalEuskaldunesCuasi EuskaldunesErdaldunes
ABCABC
>852.1517325342.127
845073111501
83686111683
8276011758
819463121939
809593212951
791.0321231221.021
781.1821211.178
771.3428113311.325
761.36262111.352
751.48151151.469
741.505824141.486
731.571415111.559
721.5938114231.574
711.714745331.692
701.7085314211.692
691.65211316441.623
681.8087155121.787
671.94310233541.916
662.0218227241.996
652.2277217252.203
642.357967672.322
632.525776642.503
622.421141210272.385
612.4076213442.387
602.43191322.416
592.5135135332.493
582.4321067242.403
572.43464283112.400
562.4967328352.468
552.48310318462.451
542.33863115562.302
532.389103110352.357
522.2859726192.251
512.2448212522.224
502.20310528142.173
492.1547118342.132
481.64682114161.614
471.6067218141.583
461.655618251.633
452.04581202.017
441.8477410441.818
432.0088318461.978
422.1649313872.124
412.042113113542.005
402.25765122962.208
392.050133118971.999
382.27221512682.220
372.298941219112.244
362.1291512219112.071
352.109203281362.037
342.2571421351092.187
332.380237448102.288
322.33215713817112.243
312.37924576132.279
302.5801615117152.479
292.6963375510112.580
282.8384285311152.709
272.82928128115272.666
262.8343076022162.699
252.9732535910202.as6
243.0052945514262.877
232.916171715120202.818
223.0401725610102.944
212.89018113512152.809
202.59914245592.523
192.760203510122.683
182.85211112913122.786
172.7741111171292.723
162.7609222772.712
152.69211219592.646
142.6795116572.645
132.58191116352.547
122.60518317332.560
112.52218316672.472
102.62619113622.585
92.60722317742.554
82.553246120112.500
72.47318238472.431
62.3991372101032.354
52.1115114672.078
42.197322632212.140
32.04941872022.007
21.929741261.900
Total182.1099592231201440504533178.330

Euskara y castellano por municipios: estado y evolución lingüísticos
e = euskaldunes, c.e. = casi euskaldunes

ABAIGAR: En el siglo XVI se hallaba en los límites del euskara. 1986: 2 c.e.
ABARZUZA: Castellano. En el siglo XVI era de habla vasca. 1986: 10 e. 13 c.e.
ABAURREA ALTA-ABAURREGAINA: Euskara. 1986: 94 e. 56 c.e.
ABAURREA BAJA-ABAURREPEA: Euskara. 1986: 8 e. 14 c.e.
ABERIN: Castellano. 1986: 4 s.
ABLITAS: Castellano. 1986: 2 e. 3 c.e.
ADIOS: El euskara se perdió en el siglo XIX. 1986: 1 c.e.
AGUILAR DE CODES: Castellano. 1986: -
AIBAR: En 1968 quedaban aún dos vascoparlantea. 1986: 4 e. 13 c.e.
ALSASUA: Euskara. 1986: 808 e. 535 c.e.
ALLIN: El euskara se perdió en el siglo XIX. 1986: 23 e. 27 c.e.
ALLO: En el siglo XVI era ya de habla castellana. 1986: 8 e. 5 c.e.
AMESCOA BAJA: Euskara. hasta el siglo XVIII. 1986: 25 e. 20 c.e.
ANCIN: Límite del euskara en el siglo XVIII. 1986: 16 e. 6 c.e.
ANDOSILLA: En el siglo XVI figura en el área castellana. 1986: 10 s. 44 c.e.
ANSOAIN: En el siglo XIX era de habla vasca. 1986: 554 e. 422 c.e.
ANUE: En el siglo XIX era de habla vasca. 1986: 95 e. 61 c.e.
AÑORBE: En el siglo XIX era de habla vasca. 1986: 3 e. 5 c.e.
AOIZ: En el siglo XIX era de habla vasca. 1986: 65 e. 123 c.e.
ARAIZ: Euskara. 1986: 611 e. 43 c.e.
ARAKIL: Euskara. 1986: 473 e. 203 c.e.
ARANARATXE: Euskara. hasta probablemente el siglo XVIII. 1986: 2 e. 3 c.e.
ARANAZ: Euskara. 1986: 672 e. 7 c.e.
ARANGUREN: El euskara se perdió en el siglo XIX. 1986: 35 s. 24 c.e.
ARANO: Euskara. 1986:172 e. 1 c.e.
ARAS: Castellano. 1986: 3 e. 3 c.e.
ARBIZU: Euskara. 1986: 787 e. 38 c.e.
ARCOS (LOS): Castellano. Euskara habría desaparecido para el siglo XVI. 1986: 7 e. 10 c.e.
ARELLANO: Castellano. El euskara se perdió antes del siglo XVII. 1986: 6 e. 4 c.e.
ARESO: Euskara. 1986: 296 e. 5 c.e.
ARGUEDAS: Castellano. 1986: 6 e. 6 c.e.
ARIA: Euskara. 1986: 38 e. 13 c.e.
ARIBE: Euskara. 1986: 7 e. 11 c.e.
ARMAÑANZAS: Castellano. 1986: -
ARRAIZA: En el siglo XIX era de habla vasca
ARRIASGOITI: E.
ARRONIZ: Castellano. En el siglo XVI ya no era vascófona, 1986: 6 s. 128 c.e.
ARRUAZU: Euskara. 1986: 96 e. 19 c.e.
ARTAJONA: El euskara se perdió en el siglo XIX. 1986: 5 e. 12 c.e.
ARTAZU: El euskara se perdió en el siglo XIX. 1986: 3 e. 6 c.e.
ARZE: Euskara. 1986:16 e. 33 c.e.
ATEZ: Euskara. 1986: 70 e. 32 c.e.
AYEGUI: Castellano. Vascófono aún en el siglo XVI. 1986: 33 e. 52 c.e.
AZAGRA: Castellano. 1986: 6 e. 5 c.e.
AZUELO: Castellano. Euskara. se perdió hacia el siglo XVI. 1986: -
BAKAIKOA: Euskara. 1986: 268 e. 66 c.e.
BARAÑAIN: 1986: 713 e. 1075 c.e.
BARASOAIN: Castellano. en 1863 estaba dentre del límite vascófono. 1986: 2 e. 6 c.e.
BARBARIN: Castellano. En el siglo XVI figura ya en área romance. 1986: -
BARCIOTA: Castellano. 1986: 1 e. 2 c.e.
BARILLAS: Castellano. En el siglo XVI figura ya en el área romance. 1986: 1 e. 1 c.e.
BASABURUA MAYOR: Euskara. 1986: 675 e. 78 c.e.
BAZTAN: Euskara. 1986: 6.033 e. 776 c.e.
BEIRE: Castellano. El euskara se perdió hacia el siglo XVI. 1986: 3 e. 1 c.e.
BELASKOAIN: Castellano. El euskara se perdería en el siglo XIX. 1986: 2 c.e.
BERA DE BIDASOA: Euskara. En 1996: 2.156 e. 422 c.e.
BERBINZANA: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XVII y XVIII. 1986: 7. e. 8 c.e.
BERTIZ-ARANA: Euskara. 1986: 449 e. 67 c.e.
BETELU: Euskara. 1986: 271 e. 43 c.e.
BIURRUN: Castellano. En 1863 se halla aún en el área vascófona. 1986: 3 e. 3 c.e.
BUÑUEL: Castellano. En el siglo XVI era ya castellano parlante. 1986: 2 e. 2 c.e.
BURGUETE-AURITZ: Euskara. 1986: 66 e. 46 c.e.
BURGUI: Euskara. 1986: 1 e. 1 c.e.
BURLADA: 961 e. 1051 c.e.
BUSTO (EL): Castellano. 1986: 2 e. 1 c.e.
CABANILLAS: Castellano. 1986: -
CABREDO: Castellano. 1986: 2 c.e.
CADREITA Castellano. 1986:4 e. 9 c.e.
CAPARROSO: Castellano. 1986: 4 e. 7 c.e.
CARCAR: Castellano. 1986: 1 e.
CARCASTILLO: Castellano. Era ya romanzado en el siglo XVI. 1986: 11 e. 31 c.e.
CASCANTE: Castellano. 1986:14 e. 28 c.e.
CASEDA: Castellano. 1986: 5 e. 25 c.e.
CASTEJON: Castellano. 1986: 8 e. 20 c.e.
CASTILLONUEVO Castellano. Pérdida dEl euskara entre el siglo XVIII y XIX. 1996: -
CINTRUENIGO: Castellano. 19 86: 21 e. 35 c.e.
CORELLA: Castellano. En el siglo XVI figura en el área romance. 1986: 11 e. 14 c.e.
CORTES: Castellano. 1986: 5 e. 8 c.e.
DESOJO: Castellano. 1986: 1 c.e.
DICASTILLO: Castellano. En el siglo XVI figura en el área romance. 1986: 7 e. 3 c.e.
DONAMARI.A: Euskara. 302 e. 13 c.e.
EGÜES: Euskara. 1986: 61 e. 41 c.e.
ELGORRIAGA: Euskara. 1996: 146 e. 9 c.e.
ELORZ: Castellano. Era aún vascáfona en 1863. 1986: 38 e. 35 c.e.
ENERIZ: Castellano. Era aún vascófona en 1863. 1980. 1 c.e.
ERASUN: Euskara. 1986: 217 e. 13 c.e.
ERGOIENA: Euskara. 1986: 532 e. 6 c.e.
ERRO: Euskara. 1986: 149 e. 110 c.e.
ESKAROZ: Euskara. 1986: 3 e. 39 c.e.
ESLAVA: Castellano. El euskara desapareció hacia el siglo XVIII. 1986: 2 c.e.
ESPARZA: Euskara. 1986: 13 e. 29 c.e.
ESPRONCEDA: Castellano. Desapareció El euskara entre el siglo XI y XVI. 1986: -
ESTELLA: Castellano. Euskara aún en el siglo XVII. 1986: 1.417 e. 740 c.e.
ESTERIBAR: Euskara. 1986: 192 e. 75 c.e.
ETAYO: Castellano. Desapareció El euskara entre el siglo XI y XVI. 1986: 2 c.e.
ETXALAR: Euskara. 1986: 728 e. 33 c.e.
ETXARRI: Castellano. Era aún vascófona en 1863. 1986: 1 c.e.
ETXARRI-ARANAZ: Euskara. 1986: 1.780 e. 191 c.e.
ETXAURI: Castellano. Era aún vascófona en 1863. 1986: 21 e. 25 c.e.
EULATE: Castellano. En 1863 se hallaba en la zona romance. 1986: 12 e. 1 c.e.
EZKABARTE: Euskara. 1986: 36 e. 52 c.e.
EZKURRA: Euskara. 1986: 267 e. 11 c.e.
EZPROGI: Castellano. Aparece como castellanoparlante en 1863. 1986: 1 c.e.
FALCES: Castellano. 1986: 14 e. 29 c.e.
FITERO: Castellano. A fines del siglo XVI era ya romance. 1986: 2 e. 4 c.e.
FONTELLAS: Castellano. A fines del siglo XVI era ya romance. 1986: 2 c.e.
FUNES: Castellano. 1986: 3 e. 7 c.e.
FUSTIÑANA: Castellano. En el siglo XVI figura en el área romance. 1986: 2 e. 5 c.e.
GALAR: Castellano. Era vascófona en el siglo XIX. 1986: 31 c. 85 c.e.
GALLIPIENZO: Castellano. Euskara. en el siglo XVIII. 1996: 2 e. 4 c.e.
GALLUES: Castellano. Era vascófona aún en 1863. 1986: 1 c. 1 c.e.
GARAIOA: Euskara. 1986: 11 c. 37 c.e.
GARDE: Euskara. Pérdida dEl euskara a finales del siglo XIX. 1986: 1 c.e.
GARINOAIN: Castellano. En 1863 aún era vascófona. 1986: 1 c. 3 c.e.
GARRALDA: Euskara. 1986: 75 c. 55 c.e.
GENEVILLA: Castellano. Desaparición dEl euskara entre el siglo XI y XVI. 1986: 12 c.e.
GOIZUETA: Euskara. 1986: 1.024 c. 13 c.e.
GOÑI: Castellano. Desaparición dEl euskara a finales del siglo XIX. 1986: 1 e. 3 c.e.
GÜESA: Euskara. 1986: 1 e. 2 e. e.
GUESALAZ: Castellano. Vascófona aún en el siglo XVIII a XIX. 1986: 3 e. 2 c.e.
GUIRGUILLANO: Castellano. En 1863 se hallaba aún en area vascófona. 1986: 4 c.e.
GULINA: E.
HUARTE: Castellano. En 1863 se hallaba aún en área vascófona. 1986: 205 e. 226 c.e.
HUARTE-ARAKIL: Euskara. 1986: 257 e. 103 c.e.
IBARGOITI: Castellano. En 1863 aún quedaban vascófonos. 1986: 2 e. 2 c.e.
IGUZKIZA: Castellano. A fines del siglo XVI es ya romance. 1986: 7 e. 9 c.e.
IMOZ: Euskara. 1986: 297 e. 61 c.e.
IRAÑETA: Euskara. 1986: 56 e. 21 c.e.
ISABA: Euskara. 1986: 8 e. 18 c.e.
ITUREN: Euskara. 19 86: 446 e. 4 c.e.
ITURMENDI: Euskara. 1986: 78 e. 129 c.e.
IZA: Castellano. El euskara desaparece a finales del siglo XIX. 1986: 46 e. 33 c.e.
IZAGAONDOA: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 1 e. 3 c.e.
IZALZU: Euskara. 1986: 7 c.e.
JABIER: Castellano. El euskara se perdió entre los s. XVII y XVIII. 1986: 6 e. 6 c.e.
JAURRIETA: Euskara. 1986: 5 e. 23 c.e.
JUSLAPEÑA: Euskara. 1986: 49 e. 24 c.e.
LABAYEN: Euskara. 1986: 286 e. 13 c.e.
LAKUNZA: Euskara. 19 86: 5 89 e. 293 c.e.
LANA: Castellano. Conservaba aún el euskara en el siglo XVI. 1996: 1 e.
LANZ: Euskara. 1986: 44 e. 21 c.e.
LAPOBLACION: Castellano. Pérdida del euskara entre los s. XI-XVI. 1986: 1 c.e.
LARRAGA: Castellano. El euskara se perdió en el siglo XVIII. 1986: 8 e. 14 c.e.
LARRAONA: Castellano. El euskara se conservaba aún en la segunda mitad del siglo XVIII. 1986: 2 e.
LARRASOAÑA: E.
LARRAUN: Euskara. 1986: 1.391 e. 258 c.e.
LAZAGURRIA: Castellano. El euskara se pierde entre los s. XI al XVI. 1986: -.
LEGARDA: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 1 e. 1 c.e.

LEGARIA: Castellano. El euskara se pierde entre el siglo XI y el XVI. 1986: 2 c.e.
LEIZA: Euskara. 1986: 2.671 e. 132 c.e.
LEME: Castellano. El euskara se conservaba aún en la segunda mitad del siglo XVIII. 1986: -
LEOZ: Castellano. En 1863 era aún vascófono en parte. 1986: 7 c.e.
LERGA: Castellano. A fines del siglo XVI era vascófona. 1986: 1 s. 1 c.e.
LERIN: Castellano. El euskara se Pierde entre el siglo XI y XVI. 1986: 11 e. 17 c.e.
LESAKA: Euskara. 1986: 2.103 e. 345 c.e.
LEZAUN: 5 e. 4 c.e.
LIEDENA: Castellano. Vascófona tal vez aún en el siglo XVI. 1986: 4 c.e.
LIZOAIN: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 3 e. 8 c.e.
LODOSA: Castellano. 1986: 18 e. 20 c.e.
LONGUIDA: Castellano. En 1863 se hablaba aún en parte el euskara. 1986: 8 e. 19 c.e.
LUMBIER: Castellano. En el siglo XVIII sería frontera lingüistica. 1986: 46 e. 30 c.e.
LUQUIN: Castellano. Pérdida dEl euskara entre el siglo XI y XVI. 1986: -
MAÑERU: Castellano. Vascófona en parte en 1863. 1986: 4 e. 2 c.E.
MARAÑON: Castellano. Pérdida dEl euskara entre el siglo XI y XVI. 1986: 8 c.e.
MARCILLA: Castellano. Pérdida dEl euskara entre el siglo XI y XVI. 1986: 8 e. 6 c.e.
MAYA-AMAIUR: E.
MELIDA: Castellano. A fines del siglo XVI era castellanófona. 1986: 2 e. 3 c.e.
MENDAZA: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XI y XVI. 1986: 3 c. 2 c.e.
MENDBIA: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XI y XVI. 1986: 2 c. 13 c.e.
MENDIGORRIA: Castellano. En el siglo XVI debió de ser frontera lingüística. 1986: 3 c. 6 c.e.
METAUTEN: Castellano. En el siglo XVI debió de ser fronte, ra lingtiística. 1986: 23 c. 4 c.e.
MILAGRO: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986: 1 c. 1 c.e.
MIRAFUENTES: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986: 1 e. 1 c.e.
MIRANDA DE ARGA: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986: 2 c. 4 c.e.
MONREAL: Castellano. El euskara se perdió en el siglo XIX. 19 86: 2 c. 5 c.e.
MONTEAGUDO: Castellano. En el siglo XVI era de habla castellana. 1986: 1 c. 4 c.e.
MORENTIN: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XI y XVI. 1986: -
MUES: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XI y XVI. 1986: -
MURCHANTE ... . Castellano. 1986: 3 c.e.
MURIETA: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XI y XVI. 1986: 7 c. 5 c.e.
MURILLO EL CUENDE: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XI y XVI. 1986: 1 c.e.
MURILLO EL FRUTO: Castellano. Frontera lingüística en el siglo XVI. 1986: 4 e. 1 c.e.
MURUZABAL: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 2 c.e.
NAVASCUES: Castellano. A finales del siglo XVIII era aún vascófona. 1986: 18 c. 10 c.e.
NAZAR: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986: 2 c.e.
OBANOS: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 4 c. 7 c.e.
OCO: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986: 2 c. 1 c.e.
ODIETA: Euskara. 1986:78 e. 31 c.e.
OIZ: Euskara. 1986:132 c. 6 c.e.
OLAIBAR: Euskara. 1986:9 c. 11 c.e.
OLAZAGUTIA-OLAZTI: Euskara. 1986: 243 c. 256 c.e.
OLCOZ: Castellano. A fines del siglo XVIII era aún vascófona
OLEJUA: Euskara. El euskara se perdería entre los s. XI y XVI. 1986: 1 e.
OLITE: Castellano. A finales del siglo XVI era castellanófona. 1986: 23 e. 59 c.e.
OLORIZ: Castellano. En 1863 en aún vascófona. 1986. 10 c.e.
OLZA: Euskara. 1986: 46 e. 67 c.e.
OLLO: Castellano. En 1963 era vascófona. 1986: 15 Castellano. 12
ORBAIZETA... . Euskara. 1986: 63 c. 47 c.e.
ORBARA: Euskara. 1986: 36 c. 4 c.c,
ORISOAIN: Castellano. En 1863 era aún vascóforta. 1996: 1 c. 4 c.e.
ORONZ: Euskara. 1986: 1 c.
OROZ-BETELU: Euskara. 1986: 12 c. 9 c.e.
OSTIZ: E.
OTEIZA: Castellano. Arca aún vascófona en algunos lugares del valle, &.XIX. 1986: 16 c. 39 c.e.
OTXAGABIA: Euskara. 1986: 37 c. 97 c.e.
PAMPLONA: Castellano. Se perdió en el siglo XIX. 1986: 11.022 c. 13.195 c.e.
PERALTA: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986:17 c. 39 c.e.
PETILLA DE ARAGON: Castellano. 1996: -
PIEDRANELLERA: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986: -
PITILLAS: Castellano. El euskara se perdería entre el siglo XI y XVI. 1986: 1 e. 4 c.e.
PUENTE LA REINA: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 146 c. 73 c.e.
PUEYO: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XVIII y XIX. 1986: 7 c. 8 c.e.
RIBAFORADA: Castellano. A finales del siglo XVI era castellan6fona. 1986: 1 c. 1 c.e.
ROMANZADO: Euskara. 1986: 1 c.
RONCAL: Euskara. 1986: 8 c. 10 c.e.
RONCESVALLES-ORREAGA: Euskara. 1986: 6 c.
SADA DE SANGUESA: Castellano. El euskara se perdió entre los s. XVII y XVIII. 1986: 3 c.e.
SALDIAS: Euskara. 1996: 160 c. 8 c.e.
SALINAS DE ORO: Euskara. Vascófono aún en el siglo XIX. 1986: 1 c. 2 c.e.
SAN ADRIAN: Castellano. El euskara se perdió entre el siglo XI y XVI. 1986: 3 c. 40 c.e.
SAN MARTIN DE UNX: Castellano. El euskara desapareció entre el siglo XVI y XVIII. 1986: 5 c. 8 c.e.
SANGÜESA: Castellano. Parte de su distrito era aún vascófono a finales del siglo XVIII. 1986: 51 c. 92 c.e.
SANSOAIN: Castellano. En el siglo XVIII era aún vascófona.
SANSOL: Castellano. El euskara desaparecería entre los s. XI y XVII 1986: 1 c. 4 c.e.
SANTACARA: Castellano. El euskara desaparecería entre los s.XI y XVII 1986: 1 c. 3 c.e.
SANTESTEBAN-DONESTEBE: Euskara. 1986: 696 c. 142 c.e.
SARRIES: Euskara. 1986: 1 c. 2 c.e.
SARTAGUDA: Castellano. El euskara desaparecería entre los s. XI y XVI. 1986: 2 c. 8 c.e.
SESMA: Castellano. El euskara desaparecería entre los s. XI y XVI. 1986: 1 c. 3 c.e.
SORLADA: Castellano. El euskara desaparecería entre los s. XI y XVI. 1986: -
SUMBILLA: Euskara. 1986: 658 c. 23 c.e.
TAFALLA: Castellano. En el siglo XVIII en aún vascófona en parte. 1986: 287 c. 533 c.e.
TIEBAS: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 11 c. 4 c.e.
TIRAPU: Castellano. En 1863 era aún vascoófona. 1986: 1 e. 1 c.e.
TORRALBADELMO Castellano. El euskara desaparecería entre los s. XI y XVI. 1986: 3 c. 1 c.e.
TORRES DEL RIO: Castellano. El euskara desaparecería entre los s. XI y XVI. 1986: 1 e. 2 c.e.
TUDELA: Castellano. Era castellanoparlante en el siglo XVI. 1986: 169 e. 454 c.e.
TULEBRAS: Castellano. 1986: 2 e. 2 c.e.
UCAR: Castellano. En 1863 era aún vascofona. 1986: 2 c.e.
UJUE: Castellano. Era castellanófona en el siglo XVIII. 1986: 3 e. 7 c.e.
ULZAMA: Euskara. 1986: 769 e. 338 c.e.
UNCM: Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 8 c.e.
UNZUE: Castellano. Era aún vascófona en 1863. 1996: 1 e. 2 c.e.
URDAX-URDAZURI: Euskara. 1986: 383 e. 18 c.e.
URDIAIN: Euskara. 1986: 609 e. 54 c.e.
URRAUL ALTO: Castellano. El euskara se perdió a finales del siglo XIX. 1986: 6 c.e.
URRAUL BAJO: Castellano. El euskara se perdió a finales del siglo XVIII-XIX. 1986: 10 s. 5 c.e.
URROZ DE SANTESTEBAN: Euskara. 1986:191 P- 1 c.e.
URROZ: Castellano. Era aún vascófono en 1963. 1986: 2 0. 15 c.e.
URZAINKI: Euskara. 1986: 2 e. 1 c.e.
UTERGA: Euskara. Vascófona aún en el siglo XVII. 1986: 1 e. 2 c.e.
UZTARROZ: Euskara. 1986: 3 e. 3 c.e.
VALCARLOS-LUZAIDE: Euskara. 1986: 355 e. 75 c.e.
VALTIERRA: Castellano. 1986: 2 e. 2 c.e.
VIANA: Castellano. El euskara se perdería entre los s. XI y XVI. (XVII ?). 1986: 17 e. 44 c.e.
VIDANGOZ-BIDANGOTZE: Euskara. 1986: 3 c.e.
VIDAURRETA ... . Castellano. En 1863 era aún vascófona. 1986: 10 e. 7 c.e.
VILLAFRANCA: Castellano. El euskara se perdería entre los s. XI y XVI. 1986: 16 e. 21 c.e.
VILLAMAYOR DE MONJARDIN: Castellano. El euskara se perdería entre los s. XI y XVI. 1986: 1 e.
VILLANUEVA-HIRIBERRI: Euskara. 1986: 92 e. 13 c.e.
VILLATUERTA: Castellano. Era ya castellanoparlante en 1863. 1986: 13 e. 6 c.e.
VILLAVA: 406 e. 590 c.e.
YANCI: Euskara. 1986: 542 e. 13 c.e.
YERRI Castellano. A finales del siglo XVIII era aún vascófono. 1996: 35 e. 21 c.e.
YESA: Castellano. Era aún vascófona en el siglo XVI. 1986: 2 e. 4 c.e.
ZABALZA: Castellano. Era aún vascófona en 1863.1986: 1 C.e.
ZIORDIA: Euskara. Frontera en el siglo XIX. 1986:38 e. 46 c.e.
ZIRAUKI: Castellano. El euskara se perdió en el siglo XIX. 1986: 2 e. 13 c.e.
ZIRIZA: Castellano. El euskara se perdió en el s.XIX. 1986: 5 e.
ZIZUR: Castellano. El euskara se perdió en el siglo XIX. 1986:262 e. 339 c.e.
ZUBIETA: Euskara. 1986: 328 c. 3 c.a.
ZUGARRAMURDI: Euskara. 1986: 268 c. 2 c.e.
ZUÑIGA: Castellano. Era vascófona en el siglo XVI. 1986: 1 0. 5 c.e.

Antecedentes históricos. A raíz o como consecuencia de la batalla de Roncesvalles el 15 de agosto del año 778, se dio, en torno a la cordillera pirenáico centro-oriental de Navarra, un comienzo de organización de montañeses de las dos vertientes bajo la autoridad de uno de los linajes de los señores de la guerra -los Aritza- emparentado con los Banu Kasi que dominaban las tierras del curso medio del Ebro y de sus afluentes Ega, Arga y Aragón, con la doble misión de proteger los territorios aragonés y navarro del expansionismo carolingio y de ocupar las tierras susceptibles de cultivo cerealista, imprescincibles para dar salida al exceso de población concentrada en el "saltus vasconum". Durante este primer período, que abarca desde fines del siglo VIII hasta primeros del X, las gentes de los valles de Ansó, Ronkal, Salazar, Erro y de la Canal de Berdún, así como las de la Cuenca de Pamplona y de la Zona Media entre Sangüesa y Estella, constituyeron un todo homogéneo lingüística, económica y socialmente, pero aislado y ajeno a todo cambio y fiel a sus usos y costumbres tradicionales. Desaparecido el peligro franco-carolingio y pasado el poder de los Aritza a los Semenones, se inició la expansión hacia el S. aprovechando los navarros las discordias de sus antiguos aliados en lucha abierta contra el Califato cordobés. Será Sancho Garcés (921) quien abrirá a los navarros euskaldunes, pastores y campesinos, probablemente con la ayuda de los aragoneses de la Canal de Berdún, las puertas de un nuevo territorio, esta vez poblado por gentes romanizadas, incorporando definitivamente la Rioja Alta con Viguera, Calahorra y Nájera, coronando así el esfuerzo de expansión que estaba en la mente de todos los monarcas navarros de la casa pirenáica: ocupar parte de la Antigua Tarraconense en tomo al Ebro.

Dicha conquista, fundamental para entender tanto la historia del reino de Navarra, como el hecho lingüístico diferenciador Euskera/Romance, permitió que la sociedad navarra, apenas evolucionarla desde la caída del Imperio Romano, comenzara a incorporarse a los destinos peninsulares de la mano de un romance riojano-navarro-aragonés que se extendía desde Jaca hasta Albelda, Nájera y San Millán de la Cogolla. Este conjunto de pueblos, navarro de habla vasca, aragonés pirenáico de expresión romance y riojano de tradición romana, que había logrado sobrevivir a la destrucción sistemática llevada a cabo por Almanzur, entra en la historia del siglo XI iniciando su modernización gracias a la política diplomática emprendida por Sancho el Mayor (1004-1035) con el reino de León y los condados de Castilla, Aragón, Gascuña y Aquitania, y a una serie de medidas que cubrían los más diversos campos, desde la economía hasta el derecho, la cultura y la disciplina religiosa, dando entrada, a partir del último tercio del s. XI, al asentamiento, a lo largo del camino de Santiago a su paso por el reino, de gentes procedentes en su mayoría de Occitania. Como consecuencia de todo ello la sociedad navarra resultó particularmente heterogénea, ya que, al decir de J. Caro Baroja (Cf. La casa de Navarra, I, Pamplona 1982, pág. 26) en el reino de Navarra no hubo unidad lingüística ni cultural, ni acaso racial.. Sí en cambio, existió la vieja unidad del vínculo real, rota varias veces y reconstruida cuando las diferencias fueron más fuertes, particularmente cuando a los cambios étnicos provocados por romanos, visigodos y judíos, se añadió la aparición de grupos denominados genéricamente "francos" y que, en su mayor parte, procedían del S. de Francia.

  • Componentes lingüísticos: El Romance Navarro

De acuerdo con los trabajos de J. M.ª Lacarra, L. Michelena. J. Caro Baroja y F. González Ollé, entre otros, y en conformidad con la documentación medieval navarra, fueron dos, fundamentalmente, las realizaciones lingüísticas en el antiguo reino, totalmente diferentes entre sí. De un lado tenemos la Lengua Vasca o Euskera, propia de los naturales del país y hablada en los dos tercios del territorio -la Zona Atlántica, la Montaña y sus valles, así como toda la Zona Media-, desde la entrada del Ega en tierras navarras hasta el pie de la Sierra de Ujué con Murillo el Fruto y Carcastillo. Su presencia está atestiguada tanto en las glosas del Becerro Antiguo de Leyre, como en los toponomásticos y aparece en documentos privados a partir de comienzos del silo XV. De otro lado tenemos el Romance, expresado en dos códigos distintos, uno propio cual era el Romance Navarro, y el otro el Occitano, extraño al país. A estos dos, como es sabido, habría que añadir los propios de las comunidades minoritarias del reino: el Mozárabe, rápidamente absorbido, al parecer, primero por los hispano-árabes de Tudela y después por los cristianos conquistadores a partir de 1118; el Arabe de tipo dialectal hablado especialmente en la Mejana tudelana desde su conquista el 713 hasta, acaso, después de su recuperación por Alfonso I el Batallador el 1118; y por último, tal vez, el hebreo propio de las comunidades judías. No parece, ajuicio de F. González Ollé (1970, 45) que el influjo lingüístico de estos últimos fuera relevante, incluyendo, acaso, el de los hablantes cortesanos de "langue d'oil" durante el reinado de las Casas de Champagne y Evreux.

El origen de este romance navarro habría que buscarlo, acaso, no en el latín hablado por colonos y vascones más o menos romanizados del "Ager", desaparecido a causa de la ocupación del territorio durante cuatro siglos por los hispano-árabes sino en la zona navarro-aragonesa comprendida por el Campo de Jaca y su prolongación al oeste, la Canal de Berdún junto con las tierras de Sos, la Valdonsella y Sangüesa, que al calor de la Corte navarra y de los cenobios de San Salvador de Leire, Urdaspal, Siresa, San Juan de la Peña y Santa Cruz de la Serós, se fue extendiendo desde la Corte itinerante navarra a las villas a partir del siglo XII. Esta variante románica nacida como consecuencia directa de una evolución perfectamente normal de la lengua utilizada por la administración real y monástica, inicialmente latina, como era el uso general en Occidente, se convirtió en romance al igual que sucedió en los pueblos vecinos, y sirvió de medio de comunicación a la Corona para establecer sus relaciones diplomáticas y comerciales con los reinos de Castilla, Aragón y demás Estados del otro lado de los Pirineos. Desde el punto de vista escrito dicho romance se vio plasmado en miles de documentos de la más variada índole, desde el Fuero General a los municipales a partir de principios del siglo XIII, pasando por textos administrativos, los más numerosos, civiles y religiosos, fechados en Pamplona, Estella, Tudela, Tafalla, Olite, Sangüesa, Puente la Reina, Viana, Los Arcos, etc., pero especialmente en las villas al sur de la capital del reino. No fue ajeno a la sociedad navarra, sino consecuencia directa de la evolución de la lengua utilizada por las administraciones real y monástica, así como por las gentes de extracción románica de la Canal de Berdún y del extremo centro oriental navarro y descendería en dirección oeste al compás de la reconquista, alcanzando Pamplona, Tafalla, Olite y Tudela para proseguir por Estella camino de la Rioja, constituyéndose una franja romance propia desde Jaca hasta el Ebro.

La modalidad de esta variante románica formada en contacto con el vascuence y de características fundamentalmente aragonesas, se diferenciaría lenta y progresivamente en su marcha hacia el sur experimentando más y más el influjo castellano, al contrario de lo que ocurriría con el aragonés pirenáico que quedó más en contacto con las variantes romances de sus vecinos bearneses, gascones y catalanes. En el conjunto de las villas realengas y no realengas del centro y mediodía, desde mediados del siglo XII, la lengua ordinaria sería el romance navarro hablado por el conjunto de la población ruana o libre, que para los ss. XIII y XIV representaría un 20 % del total del reino. Por el contrario, el conjunto de labradores medieros y collazos y que los textos medievales del siglo XII denominan "navarri" y que vendrían a representar los dos tercios de la población total, en su mayor parte serían de habla vasca a lo largo de todo el medievo y ocuparían las aldeas extendidas por el antiguo "saltus" y la Zona Media.

La lengua administrativa de la Corte y la empleada por las gentes libres de las villas, que se convierten a partir de principios del siglo XIII en la fuerza económica y política más importante del reino, será el romance navarro, alcanzando la categoría de lengua de Navarra, como así lo proclama oficialmente Carlos III el 13 de febrero de 1390 con motivo de su coronación en la Catedral de Pamplona al declarar ante los "prelados, ricoshombres, caballeros y hombres de las buenas villas" in ydiomate Navarre terre la fórmula solemne de juramento de guardar y observar sus fueros y privilegios. Esta realidad lingüística fundamentalmente semejante a la aragonesa medieval de Cinco Villas y la Canal de Berdún, confirmada en alguna medida, como advierte F. González Ollé (art. cit., pág. 72) por los resultados de las encuestas realizadas en época actual, se fue diferenciando particularmente durante los siglos XIV y XV del aragonés, aproximándose progresivamente del castellano, sin duda debido a la carencia de obra literaria propia, ya que frente a Aragón que conoció una cierta producción de textos literarios hasta bien entrado el siglo XV y aun episódicamente en el siglo pasado, nada parecido encontramos en Navarra, si exceptuamos las llamadas Coronicas insertas en el Fuero General, el Liber Regum, la Crónica General de España de Fray García de Eugui, la Crónica de García López de Roncesvalles y la Crónica de los Reyes de Navarra del Príncipe de Viana, obras todas pertenecientes a la prosa histórica (Cf. F. González Ollé, op. cit., pp. 59 y 84-89).

Esta falta de literatura propia a lo largo del medievo estaría motivada por la misma estructura de la sociedad medieval navarra, ya que a lo largo de los ss. XIII al XVI careció de un conjunto de núcleos urbanos con características burguesas suficientemente amplio -los asentados en el Camino Jacobeo eran de habla occitana- como para permitir el desarrollo de una manifestación artístico-literaria. La Corte a partir de 1234 estuvo prácticamente en manos de monarcas de cultura francesa.

  • El Occitano Navarro

Sancho Ramírez al comienzo mismo de su reinado (1063) puso en marcha una auténtica revolución social al erigir a Jaca como capital del reino aragonés con el título de ciudad, poblándola con gentes occitanogasconas especializadas en menesteres artesanos, con objeto de atender a los peregrinos que acudían a Santiago procedentes de la vía Tolosana que penetraba en España por el puerto de Somport. La aplicación de esta política se dejó sentir pronto en Navarra con la fundación de Estella (1090) dentro de los términos de una aldea llamada Lizarra, con oriundos de Toulouse, Cahors, Moissac, Condom, Saint Giles, Bordeaux, etc. en la orilla derecha del Ega, protegidos por una fortaleza y acogidos al llamado Fuero de San Martín, copia del de Jaca. Le siguieron otros núcleos fundados entre 1118 y 1129, como el Burgo de Cernín (Pamplona), Sangüesa y Puente la Reina con "francos" u occitanos exclusivamente, ya que por fuero les estaba prohibido a los navarros, fueran éstos hijosdalgo, clérigos o gentes de armas, avecindarse en los mismos. El ciclo se cerró con la creación de dos nuevos burgas entre 1187-1188, esta vez con "francos" y navarros, uno en Pamplona, denominado La Población de San Nicolás, paralelo al Burgo de San Cernín, y el otro en Estella, al otro lado del Ega y formado por los barrios de San Miguel, San Juan y San Salvador del Arenal.

La lengua de estas gentes, distinta del catalán y del gascón, pero emparentada con ellos, y claramente diferenciada de la variante navarro-aragonesa, fue a nivel de lengua escrita y hablada a lo largo de los siglos XII al XIV, el occitano común escandalizado de tipo tolosano, como lo prueban los cerca de 500 textos administrativos que nos han llegado junto con la Canción de la Guerra de la Navarrería de Guillem d'Aneliers. Al contrario de lo que sucedió en otros muchos núcleos de la ruta de Santiago poblados entera o parcialmente por francos, como Logroño, Belorado, Burgos, Sahagún, etc., o fuera de ella, como Tudela, Huesca y Zaragoza, donde el uso de la lengua occitana fue meramente ocasional, como señaló J. M.ª Lacarra (1957, 19): "...en estas ciudades de Navarra -se refiere a Pamplona, Estella, Puente la Reina, Roncesvalles (Burguete) y Sangüesa- pervive por mucho tiempo la lengua provenzal". Y refiriéndose a Pamplona indica: "...veremos multitud de documentos redactados integramente en provenzal, lengua que conservó allí su vigor hasta el siglo XIV. ...Es decir, que en estas ciudades, de las que conservamos escritos también en romance navarro, eran tres los idiomas hablados: el vascuence, el romance navarro y el provenzal, y no faltarían gentes que comprendieran los tres". La razón de esta persistencia la apuntó ya en 1957 J. M.ª Lacarra al advertir sobre las condiciones lingüísticosociales en que vivieron estas gentes de los burgas.

En efecto, a lo largo de todo el medievo las comunidades francooccitano-navarras se asentaron en núcleos defendidos por murallas, separados y aislados de los naturales del país -los euskaldunes, probablemente monolingües-, que se vieron forzados a vivir en sus "navarrerías", actuando así la lengua como aislante. Por otro lado y por si fuera poco la barrera lingüística, el estatus jurídico que separaba a ambas comunidades acentuaba aún más la diferencia, ya que gracias a las disposiciones expresas o implícitas de sus Fueros, los francos monopolizaron toda la actividad económica, desde los oficios artesanales al del cambio y préstamo de dinero, originados por el paso de los peregrinos procedentes de Somport o de Roncesvalles camino de Santiago. Por el contrario, los francos de Huesca, Tudela o Zaragoza se diluyeron rápidamente entre la población romance, ya que, por un lado, no llegaron a constituir comunidades aparte, distintas de los naturales del país y originarios de Navarra, Castilla y Aragón; y por otro se adaptaron sin mayor dificultad a la variedad románica que entendían sin dificultad. De acuerdo con los textos publicados y los ya recogidos, el conjunto de documentos conocidos asciende a unos 500 -frente a unos 50 de Jaca y Huesca- y fueron redactados entre 1232 y 1400, correspondiendo a escribanos de Pamplona en torno a un 62 %, seguido de Estella un 19 %, y el resto se reparte entre los escritos por notarios y escribanos de Sangüesa, Puente la Reina y Burguete (Roncesvalles).

El período en que más se dan estos textos es el que va de 1300 a 1400 con un 75 %, frente a los datados entre 1232 y 1300 con un 25 %. La lengua a que pertenecen estos textos, según se desprende del estudio lingüístico de la primera serie (1232-1325) llevado a cabo por mí, es el occitano común languedociano, originario de la región central, delimitada por las ciudades y zonas de influencia de Toulouse, Quercy, Albi y Rouergue, distinto del noroccitano de Limoges, Périgord, Auvergne y Sur de Poitou, así como del de las hablas de la Provenza y que dentro de Occitania dio lugar a un modelo ideal de comunidad lingüística respecto del cual intentaron acercarse escritores y escribanos, presentando desde un principio un carácter más federativo que unificado, resultado de la acomodación entre lengua y realidad social, y no como consecuencia de una voluntad que se impuso.

La suerte de este occitano-navarro corrió parejas con el estatus privilegiado de las comunidades de burgueses que lo hablaban, desapareciendo documentalmente primero en Sangüesa, algo más tarde en Puente la Reina, hacia 1380 en Estella y por último en Pamplona en 1423 con la firma del Pacto de la Unión, que puso fin a la separación del Burgo de San Cernín, la Población de San Nicolás y la Navarrería, fundiéndose todos en uno y bajo las mismas Ordenanzas, siendo absorbida dicha variante románica por el Romance Navarro elevado ya al rango de "Ydioma Navarre terre o Lengua de Navarra" y como advierte L. Mitxelena (Cf. "Notas sobre las lenguas de la Navarra Medieval", en Homenaje a J. Esteban Uranga, pág. 211): "Me parece con F. González Ollé que era inevitable que el occitano desapareciera, una vez que fueron cayendo una tras otra las barreras legales y sociales que protegían a la población franca y a su lengua". Perdida la cohesión del dialecto navarro-romance debido a una evolución, en parte confluyente, similar a la experimentada por el castellano y por una progresiva castellanización del mismo a partir especialmente de fines del siglo XV y principios del XVI, el castellano irá penetrando más y más a costa del dialecto autóctono y el propio euskara, desprotegido de la defensa del dialecto romance, retrocederá más y más en un proceso secular que dura hasta nuestros días.

RIC

La lengua oficial de Navarra según el Amejoramiento de 1982 es el castellano siéndolo también el euskara en las zonas determinadas por la ley foral aprobada el 2 de diciembre de 1986. Dicha ley divide a Navarra a efectos de uso y enseñanza en tres bloques: 1.º Navarra vascófona (Norte de Navarra), donde el euskara es oficial. 2.º Navarra mixta. 3.º Navarra no vascófona. En las dos últimas "se fomentará" el uso del euskara pero éste no reviste el carácter de oficialidad que ostenta el castellano. Los municipios que comprende cada zona son:

a) Una zona vascófona, integrada por los términos municipales de: Abaurrea Alta, Abaurrea Baja, Auritz (Burguete), Alsasua, Anué, Araiz, Aranatz, Arano, Arakil, Arbizu, Areso, Aria, Aribe, Arruazu, Bakaikoa, Basaburua Mayor, Baztán, Bera, Bertizarana, Betelu, Donamaría, Etxalar, Etxarri Aranaz, Elgorriaga, Erasun, Ergoiena, Erto, Esteribar, Ezkurra, Garaioa, Garralda, Goizueta, Hiriberri, Huarte Arakil, Imoz, Irañeta, Ituren, Iturmendi, Labaien, Lakuntza, Lanz, Larraun, Leiza, Lesaka, Luzaide, Oiz, Olazagutia, Orbaizeta, Orbara, Orreaga, Saldías, Santesteban, Sumbilla, Ulzama, Urdax, Urdiain, Urroz de Santesteban, Yanci, Ziordia, Zubieta y Zugarramurdi.

b) Una zona mixta, integrada por los términos municipales de: Abárzuza, Ansoáin, Aoiz, Arze, Atez, Barañáin, Bidangoz, Bidaurreta, Burgui, Burlada, Ziriza, Zizur, Etxarri, Etxauri, Egües, Ezkaroz, Esparza, Estella, Ezkabarte, Garde, Goñi, Güesa, Guesálaz, Huarte, Isaba, Iza, Izalzu, Jaurrieta, Juslapeña, Lezáun, Lizoáin, Otxagabía, Odieta, Olaibar, Olza, Ollo, Oronz, Oroz Betelu, Pamplona, Puente la Reina, Ronkal, Salinas de Oro, Sarries, Urzainki, Uztárroz, Villava, Yerri y Zabalza.

c) Una zona no vascófona, integrada por los restantes términos municipales.

RIC

Voz cuya etimología está constituida por dos palabras griegas que significan "nombre de lugar". Designa tanto los vocablos con que las gentes nombraron los accidentes del terreno y los espacios de la tierra, como la ciencia que analiza estos nombre y expresiones, con el fin de obtener de ellos un mejor conocimiento de la realidad sociocultural popular, y de las lenguas habladas, su origen y evolución, y aspectos lexicales, fonéticos y otros. Los estudios sobre toponimia navarra son muy recientes, centrados preferente en la de "habitat" (nombres de lugares poblados), pero el futuro es muy esperanzador a corto plazo, por los proyectos de investigación existentes.

  • El legado histórico

Toda comunidad rural utilizó expresiones y nombres para identificar, localizar o describir un poblado, sus viviendas y los diferentes elementos geofísicos del territorio, como bosques y pastizales del patrimonio comunal y los cultivos de propiedad comunitaria o privada. Conocidos y utilizados habitualmente desde tiempo inmemorial, han venido transmitiéndose de generación en generación por vía oral, y muchos, además, registrados en documentos, singularmente relacionados con la transmisión de la propiedad (compraventa, donaciones, permutas, cesiones, etc.), o en inventarios hechos con fines fiscales u otros (registros, apeos, catastros). Como en todas las partes, los modos de vida del hombre depredador, pastor y agricultor, y su relación vital con el medio geográfico, le obligaron a conocer minuciosamente y a designar con nombres específicos cada monte, valle y curso de agua, las tierras de pastos y de cultivo, y cada paraje, bien para fijar un punto de encuentro, para localizar una presa o un hatajo de ganado, o la finca objeto de una transacción o a la que había que acudir a trabajar o para llevar la comida.

Personalizó igualmente con nombres propios los núcleos habitados e incluso cada una de las viviendas que los componían. La variedad geográfica de Navarra, patente en la Montaña atlántica y alpina y sus cuencas meridionales del Arakil y de Pamplona a Lumbier, en la Navarra media desde la muga de Zaragoza a la de Alava, y en las Riberas del Ebro occidental y tudelano, tienen fiel reflejo en la toponimia, mucho más abundante, expresiva y rica en la Navarra vascófona que en las tierras llanas del S. Los nombres comunes simples, frecuentemente acompañados de artículos y de ciertas postposiciones en euskera, y aplicados al relieve y accidentes del suelo, descriptivos de su constitución, calidad o destino, suelen dar paso frecuentemente a compuestos, integrados por un sustantivo básico, y por otro elemento que puede ser:

a) Otro sustantivo (Castejón de Arguedas, Cabezo la mata; Etxarri, Tipula baratze);

b) Un adjetivo calificativo o descriptivo, alusivo al tamaño (Campogrande, Olaz txipi), a la situación (Mutilba alta), forma (Monteagudo, Monteplano, Ehuntze mearra, Zubi makurra; Harrizabal), color (Arazuri, Agua roya, Lurbeltza), calidad social (Villafranca) u otras circunstancias (Piedramillera, Canseco, Viñas viejas);

c) Un adverbio o postposición expresando la situación (Ollobarren, Ollogoien) o relacionando el lugar o la finca con un elemento relevante (Junto al puente, debajo del camino, Elizalde, Haizkibel).

En el caso de viales, el sustantivo básico (carretera, carrera, corra; Camino, kamio; bide; vía) suele ir acompañado (precedido en euskera y postpuesto en castellano) del nombre del lugar o paraje al que se dirige (Carretera Zaragoza, Carra Novillas, Tutera kamio, Elo bidea). Lo mismo suele ocurrir con ciertas propiedades agropecuarias, identificadas por el paraje (Caserío del monte, soto del río, prado Mollet) o por el propietario (Corral del Marqués, Olivar de Remírez, Lukasen alorra). Los topónimos compuestos llegaron frecuentemente a constituir un todo indivisible (Fustiñana, Candipuerca, por ejemplo), fenómeno que se prodiga en la toponimia euskérica, como evidencian ejemplos tan corrientes como "Rekalde" (Erreka aldea), Mendiluz, Iturzar, Gazarrieta, y muchos nombres de valles (entre ellos Aibar, Aranguren, Esteribar, Izagaondoai, de comarcas (Iruñerria, Basaburua) y localidades (Iturgoyen, Erriberri, Zubiri). La necesidad de precisar con la máxima exactitud el emplazamiento de una finca o un punto concreto del término municipal o concejil, obligó a la utilización de frases descriptivas, explicativas o puntualizadoras de la situación, recurso conocido y practicado desde antiguo hasta nuestros días por pastores y agricultores. Veamos unos ejemplos de expresiones y referencias populares antaño usuales en Iruñerria para situar piezas: "Martin Oteizaren larrain aldeko alorra" (Ochobi, 1599); "San Bartolomé zubiaren punta" (Olza, 1608), "Domingoren larraina azpiko aldea" (Astráin, 1683).

En estos y otros casos, las descripciones desbordan ampliamente el concepto de "topónimo" estricto, para dar paso al "topónimo-frase". Un documento del monasterio de Iranzu, fechado en 1683, enumera fincas en los lugares de Muru y Astráin (Cendea de Cizur), empleando frases en las que a veces incluye verbos, concretamente "egon" (=estar. "Euntze burua itxaurra dagonean"), "atera" (=salir. "Gares bidea, larrea atratzen dela"), "pasatu" (=pasar. "Busta zuriko erreka pasatu eta berala"), "batu" (=juntarse. "Erreka bi patzen diren lekuan gañeko aldean"), "etxan, etzinu (=tumbarse, descansar. "Urdeak eziten direnekoan", similar a la que en 1680 describía un paraje de Subiza (Galar) donde dormía el ganado de cerda como "Urdeak eziten dire untzea"). Con el transcurso del tiempo fue creándose una toponimia mayor o macrotoponimia, aplicada a territorios extensos (países, regiones, provincias, cordilleras, macizos montañosos, valles, ríos, municipios), una toponimia de "habitar" (Ciudades, pueblos, viviendas, calles, barrios, plazas), y una microtoponimia o toponimia menor para designar partes pequeñas del territorio e incluso unidades rurales de producción y minifundios de superficie tan reducida como una parcelita o un huertecillo.

  • La crisis actual

Todo ese ingente patrimonio histórico-lingüístico recibido del pasado está en trance de extinción. Al margen de otros aspectos nada desdeñables, el conocimiento de la toponimia tradicional ofrece un interés enorme para la cultura de Navarra, singularmente para el estudio de las lenguas y dialectos hablados en ella, y para conocer su grado de implantación, ámbito y evolución diacrónica, y fijar las fronteras lingüísticas, no sólo geográficas, como ha venido haciéndose tradicionalmente, sino sociales. Una recogida sistemática supondrá una contribución inestimable y de sorprendentes resultados para confeccionar el "Atlas lingüístico" de Vasconia y para la etnografía y la historia de nuestro pueblo. Pastores y agricultores han venido usando y transmitiéndose de generación en generación durante siglos unos nombres. Un documento de donación a la Orden de San Juan de Jerusalén, fechado en 1202, cita en Subiza (Cendea de Galar) los términos "Artacee, Dorremendi y Legarrean". Los tres primeros perduraban durante el siglo XVII y se han conservado hasta hoy "Artaz" y "Legacrea".

Actualmente asistimos a la liquidación de nuestro patrimonio cultural autóctono, del que la lengua vasca es elemento fundamental. La toponimia viene presentando en cierta cartografía contemporánea marcado aspecto castellano. Ignorado por los navarros el significado o contenido semántico de las palabras euskéricas usadas por sus antepasados, se tiende a sustituirlas por su equivalente castellano ("Junto al pueblo" en vez de "Erriondoa"; "camino de Gulina" por "Guliabidea"); se introducen cambios corruptores de vocablos por asimilación formal a la lengua prevalente ("La hostería" por "Aunztegia", en Artajona; "Cacharricos" por "Gazarriko" y "Rotomoño" por "Arlote munio", en Astráin; "Luzbel" por "Lurbeltz", en Galar; "La Eusebia", por "Lausa aldia", en Sagüés, "La Rubia" por Arrobia", en pueblos de la Cuenca pamplonesa), o son sustituidos por otros más conocidos, como en los casos muy frecuentes de imposición de hagiónimos, tales como "El Perdón" (nombre de una ermita), hoy aplicado a la sierra de Erreniega, "San Cristobal" al monte Ezkaba, "San Donato" al de Beriain. En el lugar de Ordériz (Cendea de Iza), donde en 1729 "ningún vecino entendía la lengua castellana" (ADP.: Car. 1786, núm. 21, fol. 19), el catastro de 1945 recoge solamente seis topónimos: "Camino de la iglesia, Fuente, Monte, Muga de Ariz, San Bartolomé y Soto".

Es un ejemplo preocupante de lo que está ocurriendo en Navarra. La toponimia autóctona está en trance de perecer, debido a la profunda evolución de la sociedad, de sus concepciones y modos de vida, y a las transformaciones del suelo y su destino, afectados por nuevos viales, urbaniza clones, instalaciones industriales, deportivas y pecuarias, por privatizaciones sistemáticas del territorio comunal y por concentraciones parcelarias. El profundo deterioro y pérdida de la toponimia forma parte, mínima pero sustancial y significativa, de la actual y más profunda e irreversible crisis de personalidad e identidad que ha experimentado Navarra en toda su historia.

  • Historia de la recogida

La necesidad de recoger sistemáticamente la toponimia, con métodos garantes de la calidad de los materiales para ponerlos a disposición de los lingüistas y otros especialistas, es urgentísima y perentoria, pero no nueva en Navarra, donde constatamos corrientes interpretativas al menos desde el s. XVI. Su contenido y resultados, basados en consejas populares, pertenecen más al campo del folklore y la etnografía que al de la lingüística. Sirvan como ejemplo las leyendas con que fue explicado el origen del topónimo "Akitorrain" (despoblado en Uterga), surgido del comentario "Aquí tornáis" hecho por los campesinos de la Val d'Ilzarbe al ver pasar tropas de la Cuenca por Erreniega, o el de "Artaxona", debido a la expresión "¡Harto suena!", repetida por los vecinos al escuchar el tañer constante de la campanica de un convento imaginario. Actualmente siguen siendo muchos los preocupados por el significado y la traducción, con resultados a veces tan "pintorescos" o disparatados como los que acabamos de citar. Nuestros historiadores barrocos no pusieron atención especial en este aspecto. La mención de ciertas denominaciones populares fue accidental. Esteban de Garibay (1533-1599) recogió en "Los Quarenta Libros del Compendio Historial" (Cap. XXX) las de "Erriberri" y "Gares" que los vascoparlantes navarros daban a Olite y Puente la Reina, respectivamente.

El pamplonés P. Moret, analista del Reino, dijo que a Puente la Reina llaman Gares "todos los naturales vascongados" (Anales, Ed. 1891, VIII, p. 75). La preocupación por la recogida y análisis de la toponimia euskérica es contemporánea. El primer intento institucionalizado partió de la sociedad "Estudios Vascos" de Bilbao, que por los años 1915 inició una campaña tendente a orientar a los aficionados en la recogida de materiales toponomásticos euskéricos, y publicó un folleto informativo para interpretar los mismos. Impulsor de la campaña fue Luis de Eleizalde, catedrático del Instituto de Gasteiz y futuro secretario de Euskaltzaindia. Desde su creación en 1918, la "Sociedad de Estudios Vascos, Eusko-Ikaskuntza" tomó a su cargo la tarea, que contó en Navarra con la entusiasta colaboración de la "Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos" y de su vicepresidente, Julio Altadill.

En la primera junta celebrada el año 1919, la Comisión acordó enviar a los 269 ayuntamientos navarros una circular (Boletín Oficial de Navarra, núm. 19), recabando "relaciones nominales de todos los términos rurales, con objeto de que la Academia de la Lengua Vasca utilice tan valioso arsenal en el estudio toponímico del habla euskara". Respondieron 138 corporaciones (el 51,5 por ciento), además de algunos colaboradores particulares. Elegido diputado por la merindad de Estella el joven abogado Manuel de Irujo y Ollo, cursó a todos los alcaldes del distrito una carta (6 de octubre de 1922), recabando nombres de ríos, fuentes, bordas y términos, y encomendó a un oficial de notarías la transcripción del índice del Registro de la Propiedad de Estella, confeccionando relaciones de cada pueblo merindano. Característica de aquella primera etapa, drásticamente cortada por la guerra civil, fueron la atención exclusiva a la toponimia euskérica, sometida a fuerte proceso de pérdida y deterioro, y la falta de planteamientos científicos, confiando el protagonismo de la investigación a la iniciativa de recolectores benevolentes y de funcionarios que, en la mayor parte de los casos, se limitaron a confeccionar unos listados de voces.

Entre ellas seleccionó Eleizalde las que consideró "vascas", readaptó su ortografía a la estilada por entonces en ciertos círculos, y las publicó en "Listas alfabéticas de voces toponomásticas vascas", que fueron apareciendo por entregas en la "RIEV" (1922-1930) y finalmente en el "BRSVAP" (1963-1974). Aquel "corpus", fue el primer intento serio de recopilación toponomástica hecho en Euskalerria. Avanzado el período de la postguerra, creció el interés por la recogida de materiales, en buena parte fomentado por la "Encuesta etnográfica" de don José Miguel de Barandiarán, y los estudios lingüísticos y toponomásticos vascos alcanzaron cotas hasta entonces desconocidas, con las aportaciones de Justo Gárate, Joan Corominas, Julio Caro Baroja, Antonio Tovar y Koldo Mitxelena, principalmente. De las revistas creadas por la Diputación de Navarra, la "Príncipe de Viana" apenas publicó durante los casi cincuenta años de vida más trabajos de esta índole que los de Emilio J. Esparza sobre las Cinco Villas (Bortziriak) del Bidasoa. Mayor atención le han dedicado "Fontes Linguae Vasconum" y "Cuadernos de Etnografía y Etnología de Navarra".

La falta de una institución impulsora y coordinadora durante esta etapa, marcó los trabajos con el signo del individualismo, la espontáneidad en las iniciativas y la diversidad de métodos y objetivos, habiendo tenido a veces consecuencias negativas en el extravío y pérdida de materiales con gran esfuerzo reunidos. La investigación cobra hoy nuevo sesgo, impulsada por dos instituciones tan prestigiosas como la "Real Academia de la Lengua Vasca" y la "Sociedad de Estudios Vascos", que deberán contar con el apoyo económico de la administración para conseguir sus objetivos. Organizadas por "Euskaltzaindia" se han celebrado Jornadas de Toponomástica ("Toponomastikaz Jardunaldiak") en Vitoria-Gasteiz (3 a 5 de abril de 1986) y Orduña (Vizcaya) (23 a 26 de septiembre de 1987), y exposiciones de cartografía vasca en ambas poblaciones y en Zarautz, Leitza y Pamplona. Ha comenzado una colección, titulada "Onomasticon Vasconiae", con sendos volúmenes sobre toponimia de la Cuenca de Pamplona, concretamente sobre las cendeas de Cizur y de Galar, y proyecta publicar en breve una "Guía para la recogida de toponimia en Euskalerria", con la que se pretende fomentar el interés, unificar criterios y metodología y coordinar esfuerzos de personas y grupos que vienen trabajando en distintas zonas o deseen hacerlo en un próximo futuro.

  • Toponimia legal

En conformidad con la Ley del Vascuence de 1986 los topónimos de la Comunidad Foral tendrán denominación oficial en castellano y en vascuence, de conformidad con las siguientes normas:

a) En la zona vascófona, la denominación oficial será en vascuence, salvo que exista denominación distinta en castellano, en cuyo caso se utilizarán ambas.
b) En las zonas mixta y no vascófona, la denominación oficial será la actualmente existente salvo que, para las expresadas en castellano, exista una denominación distinta, originaria y tradicional en vascuence, en cuyo caso se utilizarán ambas. El nomenclator definitivo fue aprobado por el Gobierno de Navarra, previo informe de Euskaltzaindia, en enero de 1989.

  • La cuestión de las lenguas

Hasta ahora la recolección y estudio se han centrado preferentemente en la toponimia euskérica. Sin embargo, la realidad lingüística de nuestro pueblo, extendido por ambas vertientes del Pirineo, ha sido y es plural, consecuencia de diferentes culturas presentes e influyentes en el territorio. Hasta entrado el s. XIX la mayor parte de la población que trabajaba las tierras y cuidaba el ganado, designó pueblos, casas, montes, pastizales y cultivos en su propia lengua vasca, la única que conocía en muchos casos. Las clases sociales dominantes prefirieron las lenguas cultas (latín y romances), y en ellas redactaron los documentos oficiales, incluso cuanto todos los contratantes eran euskaldunes desconocedores de otra lengua. Ocurre con frecuencia en toponimia menor y de "habitar" que los escribanos, fueran euskaldunes o erdeldunes, preferían las versiones latinas o romances: Mons Regalis o Monreal; Pons Reginae o Puenta la Reina; Stella, Estella; Burgo de Roncesvalles o Burguete; El Espinal, Salinas, Villafranca, Villanueva; Zizur mayor y menor; Berriosuso y Berrioplano; Abaurrea alta y baja.

Sin embargo, el pueblo llano vascohablante mantuvo fielmente la tradición de sus antepasados y, salvo rarísimas excepciones, continuó llamando a esos y otros pueblos en su lengua vasca: Elo (Monreal), Gares (Puente), Lizarra (Estalla), Auritz (Burguete), Auritzpern, Auzperri (Espinal), Getze (Salinas), Erriberri (Olite), Alesbes (Villafranca), Iriberri (Villanueva), Zare (Sada; o Zizur Nagusi, Zizur txiki; Beroo beiti, Berriogoiti; Abeurre geina, Abeurrepea. Del hecho de que todavía desconozcamos el nombre popular vasco dado a determinadas poblaciones, que normalmente aparecen en versión romance en la documentación oficial, no puede deducirse que jamás lo hubieran tenido. Son recientes algunos descubrimientos documentales en este sentido, y a buen seguro que futuras investigaciones proporcionarán nuevos datos. Algunos han aclarado el sentido de topónimos oscuros, como "Muruarte de Reta", documentado ampliamente como "Muro Arte ederreta".

Otros han sido proporcionados por la toponimia menor, concretamente por nombres de caminos, mugas y fincas escritos en lengua popular. Así, "Gueze bidea, Gueze muga, Guezaurre, Maria Guezeco", repetidos en los pueblos del entorno de Salinas de Pamplona, revelan que el nombre autóctono navarro de esta localidad fue "Getze". Igual ocurre con "Zizur Nagusi" y "Zizur txiki"; "Olaz (N)ausia", adjetivo que distingue a Olaz-Subiza (Galar) del "Olaz txipi" (Egüés). "Zia goitiko alorra" y "Zia beitiko alorra" responden a los "Ciya de Suso" (y de yuso) del s. XIII en el val de Buillina o Gulina, como "Berriobeiti" y "Berriogoiti", compañeros de Berriozar, llevan calificativos en la lengua propia, vertidos a lenguas cultas como "Inferior, de yuso, plano", y "Superior, de sus, soso". Los nombres de caminos en euskera han venido a confirmar también denominaciones ya conocidas, como "Iruñ(ela)", "Estellerri", "Elo", "Gares", "Oibar" (Albar), "Zare" (Sada de Sangüesa). El pluralismo lingüístico constituye uno de los tesoros de Euskalerria. Los recolectores de toponimia deberán tenerlo en cuenta para no desdeñar ningún material, cualquiera que sea el origen de la lengua o dialecto en que se expresa (preindoeuropeo, latín, germano, árabe o mozárabe, gascón, occitano, navarro, aragonés, francés, castellano u otro).

Una investigación diacrónica en el espacio antaño vascoparlante y en el resto del territorio, permitirá descubrir cual fue la lengua que sirvió de vehículo habitual de expresión y comunicación a la población rural mayoritaria, las influencias lingüísticas culturales incidentes sobre ella, sus puntos de origen y causas, los momentos en que se produjeron, las áreas geográficas y la intensidad de irradiación o expansión, los campos semánticos más afectados o receptivos, y los momentos y circunstancias en que se produjo la regresión de la lengua popular autóctona navarra, detectable a través de la depauperación y transformaciones del elenco toponomástico tradicional. En definitiva, los materiales toponomásticos coinstituyen un barómetro indicador del hecho lingüístico entre la población rural en cada época histórica, sin duda muy distinto del equiparamiento igualitario de lenguas pretendido para Navarra desde ciertas posiciones. Aún a la espera de que una recogida sistemática permita establecer conclusiones más firmes y definitivas, la microtoponimia descubre de forma inconcusa que durante la Baja Edad Media (siglos XIII-XIV), el vascuence estaba implantado en toda la Navarra Baja y Alta, hasta una línea meridional avanzada hacia el valle del Ebro, desde la cuenca del río Aragón en Carcastillo hasta Sesma y Lazagurría (Elizagorria).

JOJ

  • Edad Media

Las primeras noticias que recoge la historiografía sobre la enseñanza en Navarra se remontan hasta el año 851, año en que Eulogio de Córdoba dirigió una carta a Wilesindo, obispo de Pamplona, alabando la intensa actividad cultural y literaria que florecía en los monasterios del Pirineo navarro, admirándose del esplendor de las escuelas y bibliotecas existentes en Leire, Igal, Urdaspal, Cillas y Siresa (Madoz, 1945). Poco más puede decirse de la actividad escolar y cultural en Navarra durante los primeros siglos de la Reconquista. Fue más adelante, en los siglos de la Baja Edad Media, cuando coincidiendo con el renacimiento europeo, comenzó a desarrollarse una vida cultural importante. Así lo reflejan, por ejemplo, los diversos intentos de creación de Estudios Generales. En concreto, las primeras noticias datan del año 1259, año en que Teobaldo II, aprovechando la existencia del Estudio de Gramática de Tudela, proyectó la creación de un Estudio General, proyecto que fue impulsado incluso por el Papa Alejandro IV (Goñi Gaztambide, 1955). A la iniciativa de Teobaldo II siguió un siglo más tarde la de Carlos II con el propósito de resucitar el frustrado intento y trasladarlo a Ujué.

No se conocen más proyectos de creación de Estudios Generales en Navarra durante la Edad Media, hecho que justifica la importante emigración de los estudiantes a diversas universidades, especialmente a París, Toulouse, Aviñón y Salamanca (Goñi Gaztambide, 1975). La realidad educativa navarra en la Edad Media queda ligada, por tanto, a la existencia de Estudios de Gramática. En efecto, tanto el cabildo de Pamplona como el de Tudela, urgidos probablemente por las prescripciones del Tercer Concilio de Letrán ( 1179), contaron con importantes Estudios de Gramática en los que llegaron a participar personalidades extranjeras como en el caso de Roberto de Ketton (Martín Duque, 1962). Incluso distintas órdenes religiosas, cistercienses, benedictinos, sanjuanistas, dominicos, franciscanos, agustinos y carmelitas, secundaron la iniciativa creando escuelas en sus monasterios y conventos. Se conoce también la existencia de la Escuela de Artes de Olite en el año 1340 y de la Escuela de Gramática de Pamplona en el año 1344, siendo en la actualidad una de las más documentadas. Las escuelas catedralicias se han venido considerando, en definitiva, como gérmenes de las futuras universidades navarras.

  • Edad Moderna

Con el inicio del siglo XVI asistimos a un florecimiento de la vida cultural alcanzando manifestaciones muy concretas en Navarra, especialmente en el ámbito educativo. Como ejemplo podemos citar el surgimiento de los Colegios clericales o sacerdotales. A pesar de que algunos intentos no llegaron a cristalizar, como es el caso del Colegio de Martín de Aguirre en 1551 (Vergara Ciordia, 1978), el Colegio de Nuestra Señora de la Asunción, fundado por Fernando de Asiain en 1582, formó sacerdotes navarros hasta bien entrado el siglo XIX (Núñez, 1940). A su vez, el Colegio sacerdotal de San Juan Bautista de Iturralde, se mantuvo como institución seminarista hasta 1936 (Vergara Ciordia, 1986). Pero sin duda, fue el Seminario Conciliar de San Miguel, fundado en 1777 por Juan Lorenzo Irigoyen y Dutari, la institución que alcanzó mayor prestigio al no limitarse a la formación sacerdotal de sus jóvenes. EL vacío que la expulsión de los jesuitas en 1767 había dejado en la enseñanza de las humanidades se intentó llenar a través de los Seminarios Conciliares. El Seminario de Pamplona se convirtió en el centro de segunda enseñanza más importante de Navarra durante el siglo XVIII. Junto al esfuerzo educativo protagonizado por las instituciones de enseñanza clerical surgió en Navarra un gran interés por la institución universitaria, interés asumido tanto por las Cortes como por las órdenes religiosas.

En 1546 las Cortes de Navarra reunidas en Pamplona nombraron una comisión encargada de estudiar la viabilidad de una universidad navarra. El proyecto fue replanteado en las Cortes de Tudela de 1565 por Diego Ramírez Sederio aportando una innovación importante: junto a la proyectada universidad se fundaría un Seminario Conciliar mandado erigir dos años antes tras las disposiciones dictadas por el Concilio de Trento (Salvador y Conde, 1949). Pero a pesar de que la propuesta fuera bien acogida, las dificultades económicas paralizaron una y otra vez el proyecto, ineficacia que hizo decaer los ímpetus iniciales en poco tiempo. De hecho en las Cortes de Estella de 1567 y en las de Pamplona de 1569 y 1576 no se avanzó respecto a las propuestas iniciales. Fue en las Cortes de Pamplona de 1586 donde se propuso la desvinculación de la Universidad de los Seminarios Conciliares erigidos junto a ella. A partir de ahí las Cortes de Pamplona de 1589 convinieron en situar la sede de la futura universidad del Reino en Pamplona, comprometiéndose a correr con los gastos de financiación del edificio y de las instalaciones. Sin embargo, las dificultades económicas no terminaron de solventarse.

El recurso a los benedictinos de Irache, que ya contaban con una universidad en sus claustros, pareció dar salida por el momento al problema de una Universidad en Navarra. La Universidad de Irache, fundada anteriormente como Estudio General en el Monasterio de Sahagún (León) por el rey Alfonso VI, se instaló en Navarra a finales del siglo XVI, entre 1590 y 1608. En sus aulas se cursaron estudios de Artes, Teología y Medicina, otorgándose grados académicos hasta la reforma universitaria de 1771, y desapareciendo definitivamente con la aplicación del Plan Caballero de 1807 (Ibarra, 1939). Pero no fue Irache la única universidad navarra gestada en el siglo XVII. Los dominicos del convento de Santiago de Pamplona hicieron gestiones para transformar su Estudio, en el que se cursaban Filosofía y Teología, en una institución propiamente universitaria. Su labor se vio beneficiada por el testamento de Martín Abaurrea y por la donación de Juan Cruzat, exigiendo el permiso para la colación de grados y la incorporación de las cátedras de Artes y Teología a la Universidad del Reino el día en que ésta se fundara. Mientras tanto, las Cortes de Navarra readmitían el debate sobre la viabilidad de la Universidad del Reino. En efecto, en las Cortes de 1608 el proyecto cobró gran impulso al verse favorecido por la buena disposición del rey y por las aportaciones económicas del obispo y de algunas villas navarras. Tal como se planeó, la nueva Universidad contaba con facultades de Artes y Teología, Cánones, Leyes y Medicina, en un total de 17 cátedras, regidas por el Rey, el virrey, el consejo real, los tres estados, la catedral y el ayuntamiento.

Los trámites de licencia se completaron el 16 de septiembre de 1621 con la obtención de la Bula Pontificia firmada por Gregorio XV. Pero los permisos reales y pontificios no bastaron para consolidar la Universidad del Reino. Los 12.000 ducados recogidos se habían agotado en la tramitación de licencias. En definitiva, los problemas económicos volvieron a desbordar el afán por crear una Universidad, proyecto que fue relegado a un plano secundario en la labor de las Cortes. A paliar el desencanto producido en la gestión universitaria contribuyó en parte la erección de la Universidad de Santiago de Pamplona reclamada hacía tiempo por los dominicos. El 17 de abril de 1630, contando con la autorización eclesiástica concedida por el Papa Urbano VIII en 1623, fue expedida la licencia real. Tras siglo y medio de gestión, la Universidad de Santiago de Pamplona fue suprimida por decreto de 2 de marzo de 1771. En este período (1630-1771) las Cortes no trataron del tema universitario, proyecto que sólo fue retomado con cierta fuerza a finales del siglo XVIII (Malaxecheberria, 1920). Por último, en lo referente a la educación navarra entre los siglo XVI y XVIIII, prácticamente cada villa importante dispuso de una Escuela de Gramática, financiada en su mayor parte por los ayuntamientos. Deben citarse los Estudios de Estella, Falces, Puente la Reina, Tudela, Sangüesa, Olite y Pamplona, además de las escuelas abiertas de distintas órdenes religiosas.

De todas ella, el Colegio de los Jesuitas, fundado en Pamplona en 1580, alcanzó un gran prestigio. En el siglo XVII acudían a sus aulas más de 600 alumnos, cifra que aumentó notablemente en el siglo XVIII llegando a 900 estudiantes (Laspalas, 1987). A su vez los mandatos episcopales reiteradamente prescribían que curas y sacristanes abriesen escuelas en todas las parroquias especialmente para enseñar a leer, escribir y contar. De esta forma, la enseñanza elemental comenzó a considerarse en los proyectos legislativos de las Cortes. La primera legislación que se conoce data del año 1617, año en que fue publicada la Ley XXXII sobre la conducción o contratación de maestros, precedente de la famosa Ley XLVIII dictada por las Cortes de 1724-1726, un siglo más tarde. En efecto, la Ley XLVIII limitaba las disposiciones de la Ley XXXII al reducir la conducción de maestros a la condición de asalariado o electo por el propio Regimiento del pueblo.

  • Edad Contemporánea

Fue a finales del siglo XVIII cuando renació en España un interés nuevo por los problemas educativos, herencia de la confianza ilustrada depositada en la educación como medio de progreso nacional. El nuevo Estado surgido de la Ilustración al asentar sus principios de acción en las bases naturales de la razón consideró la Instrucción Pública como motor del progreso material y base de la prosperidad social. A partir de ahí, la enseñanza contemporánea discurrió por nuevos cauces cuya manifestación más significativa fue la constitucionalización del hecho educativo. La más importante disposición dictada por las Cortes del Reino de Navarra durante el siglo XVIII fue la Ley XLI ordenada por las Cortes de 1780-1781. En efecto, la Ley XLI regulaba por primera vez la organización escolar del Reino, delimitaba los valores y competencias del magisterio obligatoria de todos los niños y niñas en edad escolar (de 5 a 12 años) pertenecientes a pueblos con escuela abierta y maestro. Pero a pesar de la importancia de la Ley, su escasa efectividad obligó a las Cortes de 1794-1795 a promulgar la Ley XXXVI como aditamento a la Ley XLI.

En definitiva, el desarrollo de la enseñanza primaria, aunque alcanzara un ordenamiento legislativo importante en el siglo XVIII, no llegó a consolidar las bases de una estructura institucional duradera. Las primeras noticias sobre el estado de la enseñanza en Navarra durante el siglo XIX remiten al Informe que la Diputación envió al Virrey tras el Oficio dirigido por éste en el que requería información sobre el estado de la enseñanza en el Reino (AGN, Inst. P.), enseñanza que contaba con un desarrollo legislativo bastante positivo respecto al resto del Estado español. Pero las secuelas de la Guerra Napoleónica (1808-1813) y de la crisis general del Estado aceleraron el proceso decadente sufrido por la enseñanza tanto a nivel nacional como local. La estructura del sistema escolar navarro venía exigiendo un cambio sustancial. El pleno de las Cortes de 1817-1818 acordó la creación de una Junta Superior de Educación como órgano central de enseñanza de primeras letras y universitaria que sucediera en sus funciones al Real Consejo de Navarra. Pero en realidad, el interés de las Cortes seguía absorbido por la anhelada consolidación de la Universidad del Reino.

Como es sabido, tras las disposiciones dictadas por el Concilio de Trento, la proliferación de Seminarios Conciliares había motivado un serio reajuste de las Universidades que contaban con facultades "eclesiásticas". Tras distintos fracasos de reforma universitaria; como el presentado por el Marqués de la Ensenada en 1748, Carlos III, por Decreto de 2 de marzo de 1771, ordenó una severa reducción de las instituciones universitarias, centralizando y recortando su autonomía financiera. La Universidad de Pamplona, dirigida por los dominicos, fue suprimida. En 1807 por Real Orden y siguiendo el Plan Caballero fue suprimida también la Universidad de Irache. El siglo XIX se abría, por tanto, con un serio debate sobre la viabilidad de la Universidad del Reino. En concreto, las Cortes del 2 de julio de 1818 presentaron un proyecto al Consejo del Reino aludiendo al interés que mostraba el rey Fernando VII. El Consejo informó desfavorablemente el 15 de abril de 1819. El 2 de febrero de 1824 el Rey, tras haber formado un organismo oficial paralelo a la Junta Nacional de Educación encargado de gestionar la Universidad en Navarra, aplazaba la cuestión. Por lo tanto, cuando las Cortes celebraban su última sesión en el curso 1828-1829, la Universidad no había pasado de ser más que un proyecto adaptado al régimen foral navarro. Los esfuerzos se dirigieron desde entonces a la consolidación de la estructura institucional básica de la enseñanza primacía.

Fue en el año 1828 cuando los maestros de Primeras Letras de las Escuelas Públicas de Pamplona, denunciando el crítico estado de la instrucción primaria en Navarra, enviaron a la Comisión de Instrucción Pública de las Cortes de 1828-1829 un Memorial en el que proponían compaginar el Plan y Reglamento General de Escuelas de Primeras Letras aprobado el 16 de febrero de 1826 con el Plan de 1817 aprobado por las Cortes de Navarra (AGN, Inst. P.). Y así fue cómo serían las últimas Cortes del Reino las encargadas de ordenar seriamente la Instrucción Primaria. Como es sabido, las Cortes Ordinarias de Madrid de 1820-1821, por Decreto LXXXI de 29 de junio de 1821, elaboraron un Reglamento destinado a las escuelas de toda la Monarquía, reglamento que no afectó a la enseñanza navarra por mantener sus distinciones forales. La aprobación de la famosa Ley XXII sobre la Instrucción de la Enseñanza Pública de Primeras Letras en las Cortes de 18281829, por vía de aditamento a las Leyes XLI de las Cortes de 1780-1781 y XXXVI de las Cortes de 1794-1795, dispuso la creación de la Junta Superior de Educación, asignándole la función de elaborar un Reglamento para todas las escuelas de Primeras Letras, constituir Juntas Subalternas en las distintas poblaciones del Reino y, en definitiva, la gestión plena de la educación pública. Por Decreto de 2 de enero de 1829 la Junta Superior de Educación quedó fundada el 18 de agosto de 1829 como órgano de la Diputación del Reino.

Los frutos de la Junta Superior no se hicieron esperar. El 26 de marzo de 1831 era aprobado y entraba en vigor el Reglamento General para las escuelas de Primeras Letras del Reino de Navarra, muy parecido al Plan de Escuelas de Primeras Letras de Calomarde del 6 de febrero de 1825 vigente en el régimen común. El nuevo reglamento además de regular la enseñanza de primeras letras, designaba las funciones de la Junta Superior de Educación y contemplaba por vez primera la creación de la Escuela Normal de Primeras Letras del Reino, desmantelada junto a las demás instituciones del reino en 1836 (Guibert, 1983). En efecto, a partir de la I Guerra Carlista (1833-1836) el proceso de integración de Navarra en la normativa educativa general del Estado fue efectuándose progresivamente. La organización administrativa derivada de la Constitución de 1812 imponía la pérdida de la condición de Reino y con ello la pérdida de su autonomía foral y educativa. En septiembre de 1836 fue suprimida la Diputación y con ella la actividad de la Junta Superior de Educación. El concepto de autonomía educativa en Navarra queda ligado, por tanto, a las realizaciones de la Junta Superior de Educación entre los años 1829 y 1836 antes de que se iniciara la I Guerra Carlista y con ella el desmantelamiento de las instituciones del Reino.

Desde entonces, la Diputación Provincial llevó a cabo un proceso de progresiva asimilación de la educación al régimen común español. En aplicación del Plan de Instrucción Primaria dispuesto en el art. 24 de la Ley Someruelos de 2 de julio de 1838, el 4 de octubre de ese mismo año fue creada la Comisión Provincial de Instrucción Primaria, órgano de la Administración educativa del Estado, a la que se atribuye la fundación de la Escuela Normal de Maestros de Instrucción Primaria, regida por normativas locales contenidas en el Plan y Reglamento de 1840 hasta su incorporación definitiva a los planes generales por Decreto de un Reglamento orgánico de 15 de octubre de 1843 (Guibert, 1983). La educación siguió discurriendo por cauces generales incluso tras la promulgación de la Ley de Fueros de 1841, ley que no ayudó a remitir el proceso centralizador iniciado con las disposiciones sobre Instrucción Pública dictadas tras la Constitución de 1812, al no hacerse mención de ningún asunto relativo a la educación ni a modificación alguna relativa a la famosa Ley XXII elaborada por las Cortes de 1828-1829 (Ciordia, 1986). De hecho, en 1845, dentro del marco de la legislación estatal, se creó en Pamplona el primer Instituto de Segunda Enseñanza y en 1847 la primera Escuela Normal de Maestras del Estado, quedando regida por normativas locales hasta su incorporación a la normativa general en 1856. Las competencias asumidas por la Diputación Provincial se limitaron al ámbito estrictamente económico.

Pero a pesar de la incorporación más o menos serena a las normativas generales, el contencioso llegó a raíz de la promulgación de la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857 por la que se ordenaba el nombramiento de maestros a través de la administración del Estado negando las competencias de los ayuntamientos. La Diputación interpuso un contencioso el 4 de febrero de 1858. En 1914 y 1918 se reconoció el derecho de los ayuntamientos a nombrar a sus propios maestros. A su vez los diversos intentos de creación de una Universidad navarra seguían fracasando. En concreto, el proyecto auspiciado por la Diputación de Navarra a finales del XIX junto a las gestiones surgidas en el presente siglo dirigidas a crear una Universidad Vasco-Navarra no terminaron de concretarse. A partir de la guerra civil (1936-1939) se reconoció el régimen privativo de Navarra respecto a la enseñanza primaria tal como fue ratificado en la Ley de Educación de 1945, en el Estatuto del Magisterio de 1967 y en la Ley de Educación de 1970. La Ley de Amejoramiento del Fuero de 1982 en su artículo 47 otorga a Navarra competencia plena en la regulación y administración de la enseñanza en todos los niveles con el límite de las atribuciones del Estado. Queda por analizar el límite de competencias y atribuciones reales. Una Universidad iba a hacerse realidad de nuevo en 1952 a través de la iniciativa del Opus Dei. Los estudios que se pueden realizar en el Campus de Pamplona de la U. de Navarra son: En Facultades Universitarias: Derecho, Medicina, Filología, Geografía e Historia, Filosofía, Ciencias de la Educación, Ciencias de la Información, Ciencias Biológicas, Ciencias Económicas y Empresariales, Derecho Canónico, Farmacia, Teología. En Escuelas Técnicas Superiores: Arquitectura.

En Escuelas Universitarias: Enfermería, Ingeniería Técnica Industrial, Dietética. En otros centros: Artes Liberales, Ayudantes Técnicos de Laboratorio, Lengua y Cultura Españolas, Idiomas. Pero el carácter privado de la Universidad de Navarra junto a las nuevas circunstancias políticas están motivando en la actualidad la gestión de una Universidad Pública cuya ubicación en Arrosandía fue aprobada por el Gobierno de Navarra en diciembre de 1987. Dicha nueva Universidad abrió sus cursos iniciales en el período 1989-1990 con los estudios de Ingeniero Agrónomo, I. Industrial, I. Técnico Industrial (mecánica y eléctrica), Ciencias Económicas, C. Empresariales y Graduado Social.

NAJ / JVC

  • Estadísticas

El Censo de Población de 1981 totaliza una población escolar, de cuatro y más años, de 124.035 personas, lo que representa el 24,44 % del total. La misma se desglosa de la siguiente manera:

Clase de enseñanzaAlumnos%
Ed. Preescolar15.93212,84
Primer Ciclo44.83936,15
Segundo Grado
- Primer Ciclo27.38822,08
- Segundo Ciclo25.77120,77
Tercer Grado
- Escuelas Universitarias3.2082,58
- Facultades Univers., ETS y Doctorado6.7125,41
Sin Especifi. y No Clasificados1840,15

· Educación Preescolar. General Básica. Permanente de Adultos y Especial.

En los últimos diez años (1974-75/1984-85) el número de centros escolares ha tenido una evolución decreciente, hasta estabilizarse, a partir de 1981-82 en torno a los 300 centros tal y como se observa en el cuadro n.° 1. Dentro de los mismos son mayoritarios los estatales sobre los privados aunque la proporción ha disminuido paulatinamente ya que frente a un descenso del 38 % en el número de centros estatales se produce un retroceso del 18,8 % en los privados. En el curso 1974/75 existían 23 centros estatales por 10 no estatales (denominación que a partir de 1980/ 81 se cambia por centros públicos y privados). En 1984/85 la proporción era de 18/10. A partir de 1979/80 aparece la educación preescolar cuyo número de centros (mayoritariamente privados) se sitúa en 31 tras un máximo de 40 en el año escolar 1980/81.

Cuadro nº 1
Curso
Escolar
Centros
Estatales
Centros
No Estatales
TOTAL
1974-75 30813344I
1975-76 283122405
1976-77 257118375
1977-78 229115344
1978-79 2151 1 1326
1979-80 209108317
1980-81 203112315
1981-82 194108302
1982-83 194105299
1983-84 192108300
1984-85 194108302

Paralelamente a esta evolucion regresiva se produce en el periodo 1974-75, 1981-82 un estancamiento en el número de puestos escolares (entre 83.000 y 87.000), que aumentaron a 93.301 en 1982-83: volumen que se mantiene en la actualidad.

· Enseñanza Media

El número de Centros de Enseñanza Media (Institutos Nacionales de Enseñanza Media o Institutos Nacionales de Bachillerato y Formación Profesional) en conjunto no ha tenido variaciones significativas ya que se ha pasado de un total de 61 centros en 1977-78 a 77 en el curso 1982-83. Sin embargo, si se aprecian transformaciones al analizar de modo individual la evolución de los centros de Bachillerato y los de Formacion Profesional. Los primeros han reducido, en el periodo 1974-75/1982-83 su numero de 39 a 35, mientras la Formacion Profesional ha ido en aumento. Los 29 centros de 1977-78 (1 estatal y 28 privados) pasaron a 42 en 1982-83 (19 estatales y 23 privados) posibilitando cabida a 20.105 alumnos en el curso 1984-85 frente a los 12.150 de 1977-78, lo que supone un incremento anual de 1.000 puestos escolares, superior al registrado en Institutos (610).

Cuadro nº. 2
AñoInst. Nac. de Bachill.F.P.TOTAL
Centros
1977-78332962
1978-79353267
1979-80333568
1980-81353671
1981-82354075
1982-83354277
Puestos Escolares
1974-7512.707----
1975-7613.393----
1976-7714.521----
1977-7814.19712.150--
1978-7915.12212.81327.935
1979-8016.30514.56030.865
1980-8118.26615.74634.012
1981-8218.26816.83635.104
1982-8318.20419.00337.207
1983-8418.26819.80038.068
1984-85--20.105--

· Enseñanza Universitaria

La enseñanza universitaria, entendiendo como tal a la desarrollada en las Escuelas Técnicas Superiores, Escuelas y Facultades Universitarias, ha conocido un progresivo desarrollo, tanto en el número de Centros como de profesores y alumnos. Según los datos que poseemos, en 1984-85 eran 16 los Centros existentes, de los cuales 8 eran Facultades, 1 Escuela Técnica Superior y 6 Escuelas Universitarias. Precisamente son estas las que han aumentado su número que en 1975-76 eran 4 (3 públicas y 1 privada). Entre 1975-76 y 1984-85 los estudiantes universitarios han aumentado su número en un 56 % al pasar de 6.737 a 10.506.

Cuadro nº. 3
AñoAlumnos
Matriculados
1975-766.737
1976-777.077
1977-787.328
1978-796.794
1979-807.243
1981-828.408
1982-839.074
1983-849.680
1984-8510.506

Dentro de este volumen son mayoritarios los matriculados en las Facultades Superiores (6.420), seguidos de las Escuelas Universitarias (3.308) y las Escuelas Técnicas Superiores (778). Las Facultades Superiores que cuentan con mayor número de matrículas al iniciar el Curso son las de Medicina y Derecho, ambas superan los 1.000 matriculados.

PPS

Según los datos del Curso Académico 1981-82 el volumen de estudiantes en ikastolas se elevaba a 5.727 tras un proceso ininterrumpido al alza que parte de 1969-70, año en el que se censaban no más de 350 alumnos. En la evolución en el número de alumnos se debe señalar algunas fechas. El curso 1972-1973, que por vez primera supera la barrera de los 1.000 alumnos; el curso 76-77 con un censo escolar superior a las 2.500 y el 1980-81 en el que se superan las 5.000.

Año académicoAlumnos
1969-70348
1970-71765
1971-72950
1972-731.377
1973-741.631
1974-751.892
1975-762.158
1976-772.621
1977-783.094
1979-804.909
1980-815.369
1981-825.727

El período de máximo desarrollo a partir de 1977 es, lógicamente coincidente con el de fundación de ikastolas. La primera se constituyó en 1965 y entre 1977-1982 se crearon 20; que unidas a las 22 que existían en 1975 dan un total de 42, con un promedio de 136 alumnos.

Año de la Fundación de las Ikastolas
AñoN.º de ikastolas
1965-707
1971-7515
1976-8020

El último objetivo de la Federación de Ikastolas de Navarra es conseguir normalizar para antes de 1990 la precaria situación de sus ikastolas a fin de poder optar por la legalización de las mismas por parte del Gobierno de Navarra.

Dos grandes conservatorios forman el eje de la educación musical navarra, ambos en Pamplona: el Conservatorio de Música "Pablo Sarasate" y el nuevo Conservatorio Municipal "Joaquín Maya". El primero ha creado además 18 filiales por toda la comunidad. Destacan las instaladas en Burlada, Barañáin, Tafalla, Tudela, Sangüesa, todos de grado elemental. Complementándolos, existen escuelas reconocidas, academias privadas y estudios de danza, el principal de ellos el nuevo local de la Escuela de Danza del Gobierno de Navarra, en el barrio de San Pedro de Pamplona. El conservatorio "Pablo Sarasate" fue el desarrollo de la antigua Academia Municipal y se instaló en un nuevo edificio en 1957. En su día fue el primero en disponer de aulas especiales para instrumentos, aisladas e insonorizadas. Hoy en día imparte los grados elemental y medio, de primer a sexto curso, u octavo, según la especialidad. Además de los cinco años de solfeo se enseña trombón, trompa, fagot, oboe, trompeta, clarinete, flauta, saxo, acordeón, txistu, violín, viola, cello, órgano, clave, guitarra y piano, y asignaturas de música: armonía, música de cámara, conjunto coral, contrapunto y fuga, historia de la música, estética de la música, formas musicales, acompañamiento, acústica, conjunto-instrumental o H.ª de la cultura y el arte. Sus 22 aulas más un salón, un cuarto de clave y una sala de danza se han quedado pequeñas para la demanda existente.

El primer paso para acoger más estudiantes se ha dado con la inauguración el 7 de octubre de 1987 del Conservatorio Municipal "Joaquín Maya". El centro se ha colocado en uno de los edificios más característicos del Casco Viejo pamplonés, la casa-palacio de la familia Redín-Cruzat. Este conservatorio es de grado elemental y en sus tres plantas hay catorce cabinas insonorizadas para instrumentos, todas bautizadas con nombres de músicos navarros, cinco aulas de solfeo dotadas con los medios más modernos, un aula magna y varios despachos, con una biblioteca y rampas de acceso y ascensor para minusválidos. En la actualidad tiene más de 500 estudiantes que además de solfeo pueden cursar clarinete, flauta, guitarra acordeón, saxo, violín, violencello y piano. Existen también academias de aprendizaje de ciertos instrumentos. El estudio del acordeón autóctono inspira la mayoría de ellas. Profesores de Instituto introducen en enseñanzas elementales a niños pequeños y en los colegios se cultiva esta asignatura. En otro plano de enseñanza está la Cátedra de Musicología de la Universidad de Navarra, en la que el profesor José Luis Ochoa de Olza trabaja en enfocar la cultura desde el ángulo de la formación de un criterio musical propio además de dirigir las voces del coro Aula de Música.

Se organizan ciclos de conciertos, en su mayoría auspiciados por la Sociedad Filarmónica de Pamplona, fundada en el año 1959 y que en la actualidad cuenta con más de 1.300 socios. Las abundantes solicitudes de inscripción acaban en la lista de espera debido a la capacidad del lugar de conciertos, el Teatro Gayarre, que cuenta con 1.077 localidades. Los músicos navarros descollantes pueden intentar acceder a alguna de las agrupaciones musicales de la ciudad. Por otro lado, el Gobierno de Navarra posibilita la obtención de becas o ayudas extraordinarias. En el primer caso ha estado la cantante María José Bayo, que estudió en Alemania y en el segundo el joven F. Ciriaco, que cursa la carrera de violín en Italia. Como representante de la música popular la Agrupación "Los Amigos del Arte", fundada en 1918, ejercita una labor docente y cuenta con un grupo de música de Cámara, una rondalla y un grupo de púa. Sus actuaciones se dan en fechas muy especiales, como por ejemplo en el anticipo sanferminero de la noche de San Pedro. Desbordada por la falta de espacio, la sección de danza del Conservatorio se trasladó el 12 de enero de 1987 a unas nuevas y modernas instalaciones para constituir así la Escuela de Danza del Gobierno de Navarra. Consta de cinco amplias aulas-estudio que acogen a 150 alumnos de primero a sexto curso. Se está tramitando su calificación de centro oficial con título. Se atiene al programa de Barcelona e imparte Danza Clásica y Contemporánea, folklore y danza española (programa de Madrid). También se celebran en la escuela conferencias y talleres de teatro. En ella trabajan los componentes del ballet de Danza Contemporánea "Yauzkari", fundado hace 8 años. Bajo la dirección de José Lainez, el ballet se ha labrado un sólido prestigio en los festivales de Madrid, Sitges y Oporto. Hace algunos meses actuó en el Liceo de Barcelona en un montaje sobre el "Tannhauser wagneriano". (Ref. Jesús Artigas: Enseñanzas musicales en Navarra, Turismo en Navarra, prim. 1988).

  • Imprenta

La imprenta en Navarra es tardía. Las tensiones políticas del reino en la segunda mitad del siglo XV, no atrajeron a maestros impresores. En la corte de Catalina I, un 15 de diciembre de 1489, vio la luz el primer libro impreso en Pamplona, de la mano de Arnaldo Guillermo de Brocar: el Manuale secundum consuetudinem ecclessie pampilonensis, un prontuario de los ritos eclesiales. Era Brocar de origen francés o alemán y se instaló en Pamplona gracias a la protección de los reyes. Vive en Pamplona desde 1490 al verano de 1501. Durante este período casó con María de Zozaya, de quien tuvo una hija que contraería matrimonio con Miguel de Eguía, gran impresor, que se convertiría en su colaborador más próximo. Imprimió durante su estancia en Pamplona por lo menos 24 obras incunables, antes de ser reclamado por Cisneros para imprimir en Alcalá la famosa Biblia políglota. Eguía es el segundo impresor de Navarra y se instala en Estella después de haber obtenido una excelente formación junto a su suegro en la Universidad de Alcalá. Imprimió en Estella por lo menos cuatro libros. Muerto en 1546, se hizo cargo de su establecimiento estellés Adrián de Amberes, su oficial primero.

De sus prensas saldrían unos treinta libros de bellas portadas renacentistas. A Amberes sucedió en Pamplona Tomás Porralis, de Saboya, impresor único en su tiempo. Amberes imprimió en Pamplona sesenta y cinco obras y aun publicó en Tudela los escritos de Simón Abril. Con Matías Mares se cierra el primer ciclo de la imprenta. De 1600 a 1950 se sucederán en Pamplona 142 imprentas y fuera de la capital unas 22 más; no todas fueron igual de competentes, pero las hubo que rayaron a gran altura: en el siglo XVII Nicolás de Asiáin, Carlos de Labayen, Gaspar Martínez, Martín Gregorio de Zabala y Francisco Antonio de Neira, que se intitulan "impresores del Reyno". En el XVIII Francisco Picart, Pascual Ibáñez, Miguel Antonio Domech y los Ezquerro. También, Juan Antonio Castilla, primero en imprimir en euskara en nuestra ciudad.

El siglo XIX, que vió la multiplicación de la imprenta, contó con maestros de la clase de Javier Goyeneche, Teodoro Ochoa, Sixto Díaz de Espada y los Domingo. Una nota característica de la imprenta en Navarra es la de que a partir del siglo XVII no sólo se imprime en las ciudades más o menos importantes, sino en los pueblos, en las imprentas ambulantes. De Olite, de Tafalla, de Adiós, de Puente la Reina, de Los Arcos, de Corella y de Viana fueron llamados los impresores de Pamplona, para llevar a cabo escasas aunque importantes obras. Los monasterios y las órdenes religiosas también colaboraron a la expansión de la imprenta. Hubo imprentas en Iratxe, La Oliva y Fitero. Entre los religiosos, dice Pérez Goyena, fueron los jesuitas los que más utilizaron las prensas, pues imprimieron excelentes libros didácticos latinos para uso de sus alumnos. Colaboraron al mismo fin los carmelitas y los dominicos, que en 1630 acababan de inaugurar universidad en la capital. El sostenimiento del hospital de Nuestra Señora de la Misericordia de Pamplona, se realizó a costa del estanco de libros que le confió el municipio.

Dicho hospital monopolizaba la impresión y venta de los libros de enseñanza escolar primaria y algunos más como devocionarios. El Consejo Real fijaba su precio y prohibía toda comercialización. Poseía los derechos sobre el molino de Papel de la Rotxapea, barrio próximo a Pamplona, considerado por el nivel de su producción y su calidad como uno de los mejores en su tiempo. Citemos los catálogos bibliográficos de Navarra. Pérez Goyena llevó a feliz término su Ensayo de bibliografía navarra, en 9 tomos que inventarían 7.818 libros impresos en Navarra, desde la imprenta a 1910. Castro catalogó los de Tudela, Azcona la bibliografía de San Francisco Javier, Del Burgo la producción de la postguerra, Goñi y Odriozola los impresos estelleses, García Larragueta los procedentes de monasterios. Fruto de esta inquietud fue la publicación de un libro sobre La imprenta en Navarra en 1974, intento de síntesis de lo que este arte ha dejado entre nosotros. (Ref. Zubiaur Carreño, F. J.: Importancia del libro en Navarra. Su proyección, Príncipe de Viana, 1981, n.º 164, 951-952).

  • Prensa periódica

El decano de la Prensa periódica diaria en Navarra es el Diario de Navarra fundado en 1903. Un viejo diario, El Pensamiento Navarro, impreso desde 1897, desapareció el 13 de enero de 1981. El primero era liberal conservador, hoy derecha conservadora, y el segundo carlista. Egin y Deia, de izquierda y centro nacionalista, aparecen durante la transición política, en 1977. Finalmente, Navarra hoy, de tendencia también nacionalista, ve la luz en 1982.

· Publicaciones periódicas navarras

Agricultor Navarro (El). 2 de abril 1879; Agualojero (El). Tudela, 6 abril 1902. Semanario satírico; Amante de la Infancia (El). Estella, 1 de enero de 1866. Revista decenal dedicada a los niños; Amayur. Pamplona, 23 mayo 1931-10 febrero 1933. (A. M. P.); Anales de las Franciscanas Misioneras de María. Pamplona, enero de 1903. Revista Mensual; Anunciador de Navarra (El). 1868 semanal. El 11 de noviembre de 1879 se convierte en quincenal. Noticias mercantiles; Anunciador Universal (El). Pamplona, 1 de julio de 1877; Aralar (El). Pamplona, 18 de febrero de 1894. Diario católico-fuerista: Arga. Pamplona, 1 de julio 1944-enero 1952. Revista mensual literaria; Arga (El). "Unión Basco-Nabarra". Pamplona, 1879-1881. Publicación políticoliteraria cuatro días por semana; Arriba España. 1 de agosto de 1936-29 junio 1975. "Hoja de Combate Nacional Sindicalista"; Ateneo (El). Pamplona, 1883. Semanario de Ciencias, Literatura e Intereses Materiales; Auxiliar (El). 1882-. Semanario de administración; Auxiliar de Farmacia (El). 1904; Avalancha (La). Pamplona, 19 de mayo 1895-8 febrero 1950. Revista quincenal Católica Ilustrada; Avisador (El). 1902. "Dedicada a la defensa de asuntos de Administración Provincial y Municipal"; Azote (El). Pamplona, 1901. Semanario publicado por los amigos del republicano Lacort para defender su causa; Beneficioso (El). Pamplona, 1877. "Periódico retumbante, festivo, agradable, gracioso, chistoso, pasmoso"; Berjel (El). 1882. Periódico semanal de agricultura; Boletín de Información Municipal. Ayuntamiento de Pamplona, octubre 1979; Boletín de la Cámara de Comercio de Navarra. 1899; Boletín de la Comisión de Monumentos... Pamplona, enero 1895-3er trim. de 1935. Mensual; Boletín de la Conciliación. 1903-abril 1905. Revista mensual; Boletín de los Cuerpos de Administración Local. ...enero 1965-oct. 1972 (A. M. P.); Boletín del Colegio Notarial de Pamplona. Pamplona, 1893. "Destinado a la defensa de los intereses de tan respetable clase"; Boletín Extraordinario. Diputación Provincial de Navarra, 6 de octubre de 1857; Boletín Oficial de Pamplona. 1834-1846. Semanario hasta 1838. Le sustituye el "Boletín Oficial de la Provincia de Navarra"; Boletín Oficial de la Provincia de Navarra. Pamplona, 1 enero 1847; Boletín Oficial del Parlamento de Navarra. Pamplona, 11 marzo 1980; Boletín Oficial de Ventas de Bienes Nacionales de la Provincia de Navarra. Pamplona, 12 de enero de 1862; Botiga (El). Pamplona 1886. Semanario joco-serio; Comptos. Pamplona, Revista de Estudiantes; Concordia (La). Fustiñana, 1883. Periódico semanal veraniego y escolar; Corella. Corella, 1903. Número único joco-serio con motivo de las fiestas en aquella; Corellano (El). Corella, 1849. Periódico semanal; Correo de Navarra (El) 1862. Periódico de intereses materiales que se publica todos los días pares; Cozcor (El). Pamplona, 1907. Periódico semanal carlista y satírico; Cruz Roja (La). Tudela, 26 de agosto de 1897. Boletín mensual, órgano de la Junta del distrito de Tudela; Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra. Pamplona, enero-abril 1969; Diario de Navarra. Pamplona, 25 de febrero de 1903. Diario independiente; Democracia. Pamplona, 6 marco 1932-1 oct. 1932. Diario de la República. (A. M. P.); Democracia (La). Pamplona, 1888. Periódico semanal republicano; Demócrata Navarro (El). Pamplona, 1904; Diario de Navarra. Pamplona, 25 febr. 1903. Diario independiente; Diario de Sesiones del Parlamento de Navarra. Pamplona, 15 set. 1979; Eco Cascantino (El). 1887. Periódico semanal; Eco de Navarra (El). Pamplona, 1856; Eco de Navarra (El). Pamplona, 1876. "Diario de intereses morales, materiales y políticos". En 1898 cambia por Diario independiente; Eco de Pamplona (El). Pamplona, 1871. "periódico liberal"; Eco de Pamplona (El). Pamplona, 3 de noviembre de 1875. Dos días por semana. EL 5 de enero de 1876 pasa a denominarse "El Eco de Navarra" además de hacerse diario. Se autodefine como "pacifista, anticarlista y fuerista"; Eco de Tafalla (El). Tafalla, 18 de marzo de 1885; Eco de Tudela (El). Tudela, 1885. "Diario no político, defensor de los intereses morales y materiales del país"; Eco del Distrito (El). Tudela. Republicano; Escuela y el Hogar (La). Pamplona, 10 de septiembre de 1893. Revista pedagógica; Estaca (La). Pamplona, 1897. Periódico semanal; Estella Festivo. Estella s/a. Aparecen tres números con motivo de las fiestas en aquélla con el objeto de insertar anuncios: Estella y su Merindad. Estella, 1894. Publicó un solo número; Faro de la Infancia (El). Tudela, 1890. Periódico quincenal. Dedicado a los niños de ambos sexos; Fiestas y Ferias de Pamplona. 1913; Fiestas y Ferias de San Fermín. 1914; Fomento (El). 1891. "Semanario de intereses morales"; Fontes Linguae Vasconum. Pamplona, enero-abril 1969; Fuerista (El). Corella, 1905. Periódico quincenal católico y de ideas carlistas; Gaceta Extraordinaria de Pamplona. ...1820...; Gaceta Real. 1823. "La Verdad contra El Error Y Desengaño de Incautos". Aunque con diferente nombre advierte debe considerarse el número 16 de "La Verad contra el Error"; Gazette de la Navarre. Pampelune, 29 abril 1810-2-IX-1810. (A. M. P.); Genio Navarra (El). (sic). 1845. Revista periódica de carácter literario, artístico, industrial, serio...; Heraldo de Navarra. Pamplona, 1897. Diario de la tarde; Heraldo de Navarra (El). Pamplona, 1897-9 dic. 1898. Dos ediciones diarias, órgano del partido progresista de Sagasta; Hoja del Lunes (La). Pamplona, 1936, 9 de diciembre 27 sept. 1982. Semanario de los lunes; Hoja Semanal (La). Enero, 1900. Publicación semanal; Hoja Volante. Pamplona 1872-1876. Periódico con opinión liberal y anticarlista; Hoy. Republicano; Imparcial de Navarra (El). Pamplona, 1820. Publicación diaria al parecer; Indicador Municipal (El). 1902. Semanario de Administración y jurídico; Iris Navarro (El). 28 de octubre, 1885. Semanal; Irunsheme. l896. Semanario satírico; Joven Navarra (La). 16 de febrero 1860. Periódico de literatura, ciencias, artes, industria y comercio. Semanal; Joven Navarro (El). Tudela, 1875. Periódico político, de noticias generales y anuncios; Juventud (La). 1896; Labrador (El) Tafalla, 20 de octubre de 1904. Dedicado a fomentar la Asociación Agrícola de Navarra; Lau-Baru. Pamplona, 1882-1886. Diario con el lema "Dios y Fuerosp; Lealtad Navarra (La). Pamplona, 1888. "Diario Carlista", de la mañana; Lecároz. Lecároz, ... 1952... Revista de la Soc. de Ant. Alumnos; Liberal Navarro (El). Pamplona, 1886-1897. Diario de la tarde. Al desaparecer da paso al "Heraldo de Navarra"; Lodosano (El). Lodosa, 1884. Diario; Magisterio Navarro (El). Pamplona, 10 de junio de 1879. Revista destinada a "fomentar los intereses morales y materiales de los maestros de esta provincia". Se publica cada 10 días; Merindad. Tafalla, 28 julio 1973; Montaña (La). 1873; Montejurra. Pamplona, 2 agosto 1964-; Murciélago (El). Pamplona, 1885; Napartarra. Pamplona, 8 enero 1911-. Semanario. Jaungoikoa eta lege zarra; Navarra Hoy. Huarte Pamplona, 23 mayo 1982 Diario; Navarra Ilustrada. Pamplona, 1894. "Número único con motivo del atentado a nuestros Fueros de Gamazo"; Navarro (El). Pamplona, 1842. Sale los domingos, martes y viernes por la mañana; Navarro (El). 27 de septiembre de 1866. Periódico que saldría los martes, jueves y sábados. Defiende intereses materiales, noticias y anuncios; Navarro (El). 7 de febrero de 1881. Diario liberal. El 15 de noviembre de 1884 anuncia su desaparición; Navarro Constitucional. Pamplona, abril 1822; Noticiero Navarro (El). Pamplona. Diario 1873; Nuestro Tiempo. Pamplona, ... 1955. Revista mensual de cuestiones actuales; Nueva Navarra (La). Pamplona, 1900. Semanario republicano. Sustituyó a "El Porvenir Navarro", también de Basilio Lacort; Obrero Navarro (El). Pamplona, 1901; Obrero Republicano (El). Pamplona, 1 de mayo de 1905. Periódico quincena, luego semanal; Obrero Vasco -Navarro (El). 1884. Semanario Organo de La Clase Obrera y Defensor de sus intereses; Observador Navarro (El). Pamplona, 1842. Periódico Político, Administrativo y Comercial; Opinión Nacional (La). Pamplona, 1843. Sucede a "El Observador Navarro"; Pamplona. Pamplona, 22 de enero de 1885. Se vendió este periódico en el Teatro para ayudar a los afectados por los terremotos de Andalucía; Pamplonés (El). Pamplona, 1864. Reseña Mercantil y Anuncios. Se publicaba los domingos; Patriota del Pirineo (El). Pamplona, 1820. Inspirado por la Sociedad Patriótica de Pamplona; Pelea (La). Pamplona, 17 de marzo de 1901-28 abril 1901; Pensamiento Navarro (El). Pamplona, 17 de octubre de 1897-13 enero 1981. Diario carlista, luego tradicionalista; Porvenir Navarro (El). Pamplona, 1 de mayo de 1898-8 de diciembre de 1900. 2.ª época: 9 de mayo 1908-1911. Semanario Republicano-Patria-Libertad-Orden; Pregón. Pamplona, Sanfermines de 1943. Historia, literatura, arte...; Prensa Imparcial (La). 15 de octubre 1869. Semanario; Príncipe de Viana. Pamplona, 3 diciembre 1940-; Progresista Navarro (El). Pamplona, 1865. Publicación diaria excepto el lunes; Progreso Navarro. Pamplona, 28 de febrero de 1908. Semanario. Organo oficial y propiedad del Consejo Diocesano y de todas las sociedades católicas de la Dióceses de Pamplona; Propagador Médico-Farmaceútico. 1897. Revista técnica fundada por el Dr. Tomás Mejia; Pueblo Estellés (El). Estella, 1902-1903. Semanario de carácter político local; Pueblo Navarro (El). 14 abril 1931; Punto y Hora de Euskal Herria. Pamplona, abril 1976-dic. 1978. (Fin edición navarra); Pulga (La). Pamplona, 12 de agosto 1906-noviembre 1906. Semanario satírico; Radica. 11 noviembre 1920. Carlista. Semanario; Recreo Literario (El). Pamplona, 1865. Publicación los 10, 20 y 30 de cada mes. Dedicado a las Señoras de Navarra; Región (La). Tudela, 1896. Semanario que defiende opiniones carlistas; Región Vasco-Navarra (La). Pamplona, 1903. Revista decenal que trata de agricultura, industria y comercio. Sustituye a "La Semana"; República (La). ...1930-1931...; Revista de Estudios de la Vida Local. 1942; Revista Mercantil. 1864. Autorización del Gobierno el 9 de marco de 1864 a la Sociedad Crédito Navarro para la publicación de un periódico quincenal; Revista Navarra de Medicina. Sin año. Revista de interés científico; Ribera (La). Tudela, 1877-1895. Periódico; Ribera de Navarra (La). Tudela, 1906. Diario católico; Río Arga. Pamplona, 1976. Revista navarra de poesía; Secretariado Navarro (El). Pamplona, 1899. Semanario de Administración y jurídico; Semana (La). Pamplona, 1902. Semanario dedicado a la defensa de los intereses agrícolas, industriales y comerciales; Semanal (El). Pamplona, 1879. Semanario. Organo oficial de la Asoc. de Cazadores y Pescadores de Navarra; Solución (La). Pamplona. 17 de mayo de 1901. Número único. La Unión de los católicos; Taconera (La). Pamplona, 4 febrero 1883. Semanario; Taf. Taf. Pamplona, 9 de diciembre de 1907. Para niños de 6 a 50 años; Tafallés (El). Tafalla, 1898. Periódico bisemanal. Defensor de los intereses del distrito; Tafallesico (El). Tafalla, 16 de agosto de 1906. Publicación anual; Tradición Navarra (La). Pamplona, 6 de octubre de 1894. Diario Católico-Político; Tradicionalista (El). 1886. 16 oct.-29 junio 1893. (A. M. P. ). Periódico que viene a sustentar las ideas antiliberales. (En 1893, 1.950 volúmenes); Tudelano (El). Tudela, 1882. Periódico semanal; Unión Productora. Pamplona, 1903. Publicación quincenal, órgano de las Sociedades Obreras federadas de Pamplona; Verdad (La). Hoja parroquial de la Diócesis de Pamplona y Tudela. ...1964...; Verdad contra el Error y desengaño de incautos. 1822. Defiende la causa de los realistas; Vieja Navarra (La). Pamplona, 23 de diciembre 1900-12 de enero 1901. Semanario clericaloide; Voz de España (La). Sin año (entre 1868 y 1871). Periódico carlista; Voz de Navarra (La). Pamplona, 1862. Publicación el martes, jueves y sábados; Voz de Navarra (La). Pamplona, 1923-1936, 19 julio. Diario independiente; Voz de Tudela (La). Tudela, 1899. Bisemanal; Zorro (El). Tudela, 1885. Organo satírico. (A. M. P.). Números existentes en el Archivo Municipal de Pamplona, no necesariamente números editados.

  • El libro y las editoriales

Entre todas las editoras navarras se alcanzó en 1977 el 2,88 por 100 del total editado en España, y un volumen de exportaciones en 1979 de 714 millones de pesetas o, lo que es igual, 1.000.318 kg. de papel impreso, es decir, casi ocho veces más de lo exportado en Navarra un año antes. El número de libros editados en 1980 fue de 389 títulos, el octavo lugar de España, tras Barcelona, Madrid, Vizcaya, León, Valencia, Salamanca y Zaragoza. El libro navarro es sobre todo científico, con predominio del libro de historia, de religión, de literatura, de derecho y de ciencias naturales. De todas las editoriales, la más veterana, por sus más de 80 años de servicio, es Editorial Aramburu. Imprimió los primeros números de la revista "Príncipe de Viana", varios volúmenes del Catálogo del Archivo Real y General de Navarra y el "Boletín de la Comisión de Monumentos de Navarra" durante trece años. Prestó atención especial a la edición de textos manuales de bachillerato. Se ha preocupado también del tema navarro: Olóriz, Onieva, Urabayen, Biurrun y Gúrpide entre otros. Editorial Gómez surgió también con un afán didáctico: la publicación de las muchas ediciones de los manuales taquigráficos de don Felipe Gómez, antiguo redactor-taquígrafo del "Diario de Navarra".

Ha simultaneado siempre la edición con la impresión, al servicio, entre otros, de la Universidad de Navarra y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La editorial surgió como tal, en 1941, siendo su objetivo principal la colección de bolsillo "Ipar", de autores navarros, en número superior a los cuarenta. Dos grandes aportaciones de Felipe Gómez son las obras impresas de don José María Iribarren, folklorista, y de don Francisco Salinas, "iusprivatista". Salvat (grupo Hachette) inicia su actividad editorial en 1964, desde sus centros de trabajo -en Navarra- de Pamplona, Estella y Monreal. Es la empresa editorial más fuerte de Navarra, tanto por el personal de que dispone, como por sus instalaciones y su producción industrial, que alcanza la cifra de 65 millones de fascículos y de revistas y 10 millones de libros al año. Sus exportaciones, en 1980, fueron superiores a 1.600 millones de pesetas, dirigidas a los mercados de América Latina y de Europa. En su división de Navarra se ocupa, fundamentalmente, de realizar una divulgación cultural a través de enciclopedias que se editan semanalmente en forma de fascículos encuadernables. Ha preparado publicaciones de tema navarro para la Caja de Ahorros de Navarra.

La Editorial Verbo Divino de Estella tiene 25 años de antigüedad y se ha especializado en la publicación de Biblias, Nuevos Testamentos y Evangelios, de los que lleva distribuidos más de diez millones de ejemplares. A pesar de ello no se desentiende de los temas litúrgicos, catequéticos, espirituales y de los manuales de religión y de ética para los estudios de bachillerato. Ha tenido exportaciones, en 1980, con cincuenta y cinco países, la mayoría de lengua española, pero otros de regímenes especiales como China Continental, Cuba, Polonia y Vietnam. Editorial Aranzadi se ha especializado en libros de Derecho y de empresa. Su desarrollo es grande y su editorial jurídica acreditada. Establecida en Elcano y en Pamplona, ha editado 528 obras de 464 autores. Sobresalen por su importancia, entre sus títulos, los Repertorios de Jurisprudencia, Cronológico de Legislación y de la Comunidad Europea, así como el Nuevo Diccionario de Legislación. Dedica especial atención al Derecho Foral Navarro, colaborando estrechamente en este campo con la Institución Príncipe de Viana. Ediciones Universidad de Navarra (Eúnsa) es una editorial universitaria creada en 1968, al estilo de las editoriales universitarias anglosajonas, con la idea de proyectar en publicaciones la labor científica y cultural de la Universidad de Navarra.

Ha preparado cuarenta colecciones dentro de secciones tales como Arquitectura y Arte, Bibliografía y Bibliotecarias, Ciencias e Ingeniería, Derecho, Economía y Empresa, Educación y Pedagogía, Filosofía, Historia, Lengua y Literatura, Medicina y Enfermería, Periodismo, Religión y Teología. También una colección cultural de bolsillo. Edita siete revistas: "Nuestro Tiempo", "Medicina", "Scripta Theológa", "lus Canonicum", "Persona y Derecho", "Anuario de Derecho Internacional" y "Anuario filosófico". Se ha propuesto, en los últimos tiempos, el lanzamiento de dos grandes obras: La sagrada Biblia y la Historia Universal, en quince volúmenes. En resumen, Eúnsa ha publicado el año pasado 67 libros y 55 números de revistas y ha editado en este año el 17,2 por 100 del total aparecido en Navarra. En 1976 aparece la editora Morea y en Tafalla inicia Cenlit en los 80 su andadura editora.

El resto de las editoriales se ha especializado en el tema navarro. Así las dos Cajas de Ahorros (Municipal de Pamplona y de Navarra), con autores-colaboradores como Martín Larráyoz, Julio Caro Baroja, José María Lacarra, José Esteban Uranga, Alfredo Floristán, Francisco Iñiguez, Andrés Precedo, Juan José Martinena y otros. Sus áreas de trabajo son la historia, el folklore, la ecología y la economía, entre otras. Ediciones y Libros, con su colección de bolsillo "Diario de Navarra" y sus "Cuadernos de la Cofradía del Pimiento Seco", se caracteriza por ser una editorial preocupada por una divulgación sencilla, seria y amena de los valores literarios y culturales de nuestra tierra, en especial de su historia y su folklore, de su arte y de su literatura, de su periodismo, de su música, de su flora y fauna. La Diputación de Navarra, como responsable oficial de la protección y difusión de la cultura en Navarra, creó en 1940 la Institución Príncipe de Viana, que a través de sus más de 90 monografías y de sus revistas "Príncipe de Viana", "Fontes Linguae Vasconum" y "Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra" ha dado a luz más de 1.400 estudios sobre aspectos diversísimos de la Historia de Navarra, con atención especial por las ciencias humanísticas y, en particular, por la recuperación de la lengua vasca y folklore de Navarra.

Con su "Colección Breve", se propone realizar una divulgación de aspectos culturales hasta el momento menos atendidos. Y por su lado, la Dirección de Turismo Bibliotecas y Cultura Popular, de la Diputación Foral igualmente, ha publicado hasta hoy 370 folletos de Cultura Popular, llevando a la práctica, con estas y otras publicaciones, una encomiable difusión. (Ref. Zufiaur Carreño: Op. cit., 954-956). De más reciente creación son las editoriales Mintzoa y Pamiela. Esta última se inicia en Pamplona en torno a la revista del mismo nombre en 1984. Dentro del tema navarro, destaca por su cuidada impresión y por su atención preferente a la modernidad y a la historia de las izquierdas navarras. Mintzoa nace en 1981 y en su producción destacan las grandes series Boissonade (1981), Obras Completas de Campión (1983) y Reyes de Navarra (1986).

  • Euskal Telebista

Creada en 1982 emitiendo desde Durango (Vizcaya), su llegada a Navarra fue dificultada por cuestiones políticas. A finales de 1985 Radio Televisión Navarra adoptó la decisión de firmar un acuerdo con ETB para que parte de las emisiones de esta última se transmitieran a través del canal tercero (estatal). Interpretado como un intento de filtrar las emisiones, ETB se negó a formalizar el contrato y diversos grupos navarros lanzaron una campaña promovida a colocar repetidores costeados por la iniciativa privada. En la actualidad casi toda Navarra capta de esta forma, sin cobertura legal, la programación de ETB en su integridad.

  • Radio Televisión Navarra

Se creó este Ente Público destinado a gestionar los servicios de radiodifusión y televisión (tercer canal), en consonancia con la LORAFNA, por Ley foral del 17 de setiembre de 1985. Su consejo de administración está compuesto por 11 miembros nombrados por el Parlamento de Navarra a propuesta de los grupos parlamentarios reflejando la proporcionalidad del reparto de escaños en dicho Parlamento. Fue elegido Director general el periodista Fermín Goñi. A finales de 1988 el Gobierno de Navarra decidió congelar esta entidad y desechar, dada la inminencia de las televisiones privadas y el alto costo calculado, la creación de una televisión navarra propia. Mientras tanto y, en 1989, en Navarra se ven solo dos cadenas españolas y dos vascas.

  • Radiodifusión

Durante los últimos años de la transición política se ha efectuado una gran remodelación de la radiodifusión navarra. En 1981 Navarra contaba con cuatro emisoras: Radio Requeté de Navarra, asociada a la cadena SER; Radio Popular, de la Cadena de Ondas Populares Española (Cope), vinculada a los PP. Dominicos; La Voz de Navarra, de Radio Cadena Española, que conecta con RNEL para los informativos, y Radio Tudela, que emitía exclusivamente en FM para Tudela y pueblos próximos. La posibilidad de instalar un centro emisor en Pamplona de RNE apenas tuvo dificultades, ya que el edificio de La Voz de Navarra pasó a albergar el nuevo centro y la emisora a depender orgánicamente de Radio Nacional de España. Radio Paraíso, una de las dos radios libres que han venido funcionando en Pamplona desde comienzos de los 80, dejó de emitir tras las protestas por la muerte de Joseba Arregui, al localizar la Guardia Civil la vivienda desde la que emitía sus programas músico-humorísticos.

Todo el material fue recogido por la Guardia Civil y los tres presuntos responsables fueron detenidos, si bien quedaron posteriormente en libertad. De este modo, quedó una sola radio libre, Sorgiña Irratia, que emitía en lengua vasca de una manera no periódica. Radio Paraíso había alcanzado un considerable nivel de audiencia (emitía a partir de las doce de la noche), ya que programaba únicamente música del momento, entre la que intercalaba comentarios humorísticos. Luego nació Eguzki Irratia, ecologista. R. Paraíso fue cerrada por segunda vez. Tras las protestas populares en 1983 se creó una Coordinadora vasca de Defensa de la Libertad de Ondas y proliferaron las radios libres: R. Kokodrilo, Club Radio Iruña, Radio Iris, Radio Queen, Radio Pita, Ortzadar, Bihar, en Pamplona. En el resto de Navarra se escucha R. Zaborra desde Alsasua, R. Lizarra desde Estella, R. Rufo y R. Eltxo desde Tafalla, etc. En lo que concierne a las radios regladas, en 1989 son en Pamplona las siguientes: Radio Nacional de España (Radio 5 y R. 4), Radio Navarra (del Diario de Navarra), Radio Pamplona (SER) y Radio Popular. Euskalerria Irratia, una radio enteramente en euskara que emita para toda la cuenca de Pamplona, es un proyecto que se está gestando por medio de suscripciones.

AAA

  • Institución Príncipe de Viana

Es el principal centro de difusión cultural oficial de Navarra creado en 1940 por la Diputación. Su labor es amplia y abarca restauraciones arqueológicas, investigación y publicaciones diversas entre las cuales las revistas especializadas en historia, etnografía, arqueología, euskara y Temas de Cultura Popular.

  • Bibliotecas

Navarra tiene una larga tradición bibliotecaria. La Iglesia, tuvo y aún conserva importantes bibliotecas. La biblioteca de los canónigos del burgo pamplonés de la Navarrería fue tasada en el momento de su destrucción, en 1276, en mil libras. La paz del rey Carlos III el Noble llevó a tal cultivo espiritual que el libro pudo llegar a convertirse en un refinado regalo. El propio monarca admiraba la literatura clásica, los temas épicos y la astrología. Acercó a su corte a copistas, iluminadores y encuadernadores, a veces traídos de lejos. Su hijo, el príncipe de Viana, poseyó una biblioteca de más de cien volúmenes. El monasterio de Iratxe, en su época universitaria (entre 1615 y 1824), tuvo una hermosa biblioteca en que formaban correctísimos ejemplares de la Sagrada Escritura, Padres de la Iglesia, concilios, siendo beneficiada por una donación del cardenal Gil y Albornoz. El monasterio de la Oliva tuvo un magnífico "scriptorium" que ocupaba toda un ala del claustro, y el de Leyre -según datos de Mutiloa- encerraba, al momento de su amortización de 1809, 2.397 volúmenes, entre biblias y libros de expositores, filósofos, teólogos, moralistas, historiadores, místicos, predicadores, médicos, cirujanos y humanistas.

San Eulogio de Córdoba hizo de ella grandes elogios en el s. IX. La biblioteca de la catedral de Pamplona se salvó milagrosamente de las desamortizaciones y es de un gran valor en lo que atañe a libro antiguo. Igualmente tuvieron sus bibliotecas las parroquias y las casas religiosas de Pamplona. La biblioteca de la Compañía de Jesús era especialmente importante en los tiempos del padre Moret, pero se deshizo al ser expulsada la Orden por Carlos III, yendo a parar sus fondos al Seminario Conciliar de Pamplona. En 1761 intentaron en vano las Cortes de Navarra convertir en pública la biblioteca de la catedral pamplonesa. Un nuevo intento de constitución de una biblioteca pública, que no pudo llevarse a efecto por la guerra, fue el proyecto de don José Goya y Muniaín, auditor de la Rota, a base de sus libros y los de su tío don Juan Gil. Su instauración sería obra de los franceses ocupadores de Navarra y, en concreto, del conde de Reille, general gobernador de la plaza de Pamplona, quien la formó en 1810 con los libros procedentes de la desamortización de José Bonaparte en los conventos de Pamplona, Olite, Tafalla, Marcilla y Peralta. Esta primera Biblioteca Pública de Navarra rescató del fatal destino de servir para hacer cartuchos al menos 500 tomos de gran valor. Esta iniciativa pública tuvo su continuidad a través de la biblioteca del Instituto de Enseñanza Media de Pamplona y de la Biblioteca General de Navarra, creada por la Diputación Foral de Navarra en 1945, hoy absolutamente saturada de estudiantes y sin gabinetes de investigación.

La Diputación ha llevado a cabo la implantación en Navarra de 62 bibliotecas públicas. A éstas hay que añadir en Pamplona las bibliotecas de los dos archivos de la ciudad (Municipal y Real y General), la de la Audiencia, la Biblioteca Pública Loyola (con 20.000 volúmenes) y las bibliotecas de Humanidades, de Ciencias Geográficas y Sociales y de Ciencias de la Universidad de Navarra, las cuales, en total, suman una cifra superior a 338.000 volúmenes. De entre ellas, la Biblioteca de Ciencias de la Universidad está considerada como la segunda más importante de España. Citemos las importantes bibliotecas de carácter particular que existieron o todavía existen; la del ilustrado don Juan Antonio Fernández, de Tudela; la de los herederos de don José María Azcona, en Tafalla; la de los herederos de don Pío Baroja, en Bera de Bidasoa; la del Sr. Gastón de Irurita, la de los conventos de los PP. Capuchinos de Lecároz y de Pamplona; la de los PP. Carmelitas de esta ciudad. (Ref. Zubiaur Carreño: Op. cit., 953-954).

  • Archivos

· Archivo General de Navarra

Es el Archivo más rico y de mayor categoría de Euskal Herria. Está constituido por diversos depósitos documentales recibidos a lo largo de los siglos: Archivo del Reino, A. de la Cámara de Comptos, A. de los Virreyes, A. de los monasterios y conventos desamortizados, A. del Real Consejo y tribunales reales, A. de protocolos notariales, A. de la Diputación provincial establecida en 1841 (administrativo) y fondos diversos como Inclusa, Hospital, L. L. Bonaparte, algunos municipales, etc. Es de origen medieval (Corte, Cortes, Diputación del Reino). La mayor parte de su documentación histórica se halla en el palacio de Navarra y algunas dependencias descentralizadas.

· Archivo de la Catedral de Pamplona

También de origen medieval (s. XI), cuenta con fondos modernos aún no catalogados.

· Archivo diocesano de Pamplona

Data desde el siglo XVI. Contiene documentación de Audiencia episcopal, Gobierno de la diócesis y archivos parroquiales.

· Archivo diocesano de Tudela

Reúne toda la documentación eclesiástica diocesana y del antiguo deanato.

· Archivo del Gobierno Civil

(hoy Delegación del Gobierno central). Contiene unos riquísimos fondos referidos al siglo XIX y XX, especialmente los registros de Asociaciones y de Fundaciones, más otros aún no accesibles.

· Archivos municipales

Contienen los fueros, las ordenanzas, cuentas, pregones, actas, índices (con copia en la Diputación). La conservación y los locales en los que se hallan estos archivos son muy deficientes.

· Archivos conventuales y monásticos

Conservan parte importante de su documentación aunque hay que tener en cuenta que otra parte se halla, como consecuencia de la desamortización, en la Sección "Clero" del Archivo General de Navarra, en el de la Delegación de Hacienda o en el Histórico Nacional de Madrid. Debido a estos transvases desapareció parte de la documentación y se desordenaron en gran medida los fondos.

· Archivos parroquiales

Su documentación crece a partir del Concilio de Trento: libros de cuentas, de sacramentos. La desamortización y el arreglo parroquial de 1880 les afectó poco. Su traslado al A. diocesano se ha retrasado todavía en Navarra.

· Archivos privados

El acceso a los mismos está muy restringido, ej. el del Conde de Rodezno en Villafranca. Otros han desaparecido, como el del marquesado de Falces de Marcilla.

· Archivos fuera de Navarra

L. J. Fortún Pz de Ciriza menciona (1987): Casa ducal de Alba, con documentación del condado de Lerín; Casa de Alburquerque, con docs. del marquesado de Cadreita. También los archivos de la Chancillería de Valladolid, Simancas, diócesis de Tara zona, Calahorra y Archivo Vaticano.

  • Museos

Según el censo efectuado por Eusko-Ikaskuntza (1987) sus principales museos son siete:

Museo diocesano. Fundado en 1960 por Juan Ollo en el Arzobispado de Navarra (catedral de Pamplona). Expone escultura, pintura, orfebrería y ornamentación de los siglos XII-XX.

Museo de Navarra. Inaugurado en 1910 en la Cámara de Comptos, remodelado y reabierto en 1990. Contiene material prehistórico, romano, paleocristiano y de tipo visigótico, musulmán y hebreo. Cultura medieval, renacimiento y contemporánea. Estelas.

Museo etnográfico de Berriobeiti. Fundado en 1964 por J. Luis Ulibarrena. Recoge material etnográfico -carros, utillaje, cestería, tejidos, etc.- desde el s. XII. También en Arteta (Valle de Ollo).

Museo de la Encarnación de Corella. Fundado en 1970 por J. L. Arrese y Teresa Sáez de Heredia. Contiene muestras de artes plásticas de los siglos XIII al XIX.

Museo de Jabier. Fundado por J. M. Recondo en 1952. Artes plásticas de los siglos XVI-XIX.

Museo del Tesoro. Fundado en 1982 por el cabildo de Roncesvalles. Artes plásticas entre los siglos XI y manuscritos y libros del XI al XVII.

Museo del Monasterio de Tulebras. Creado en 1986 por la comunidad cisterciense. Artes plásticas y ornamentales desde el siglo X al XVIII.

Museo Gustavo de Maeztu. Sito en el palacio de los Duques de Granada de Ega en Estella.

  • Centros culturales

En los últimos años se asiste a una multiplicación de las Casas de Cultura municipales (Alsasua, Beriain, Berriozar, Cascante, Corella, Cintruénigo, Tafalla, Villava...), en cuyo marco se suceden todo tipo de actividades plásticas y expresiones artísticas, que encauzan las aspiraciones locales casi por completo polarizadas hasta la década de 1980 en Pamplona y cabezas de merindad de Navarra. Ello gracias al empeño renovador del Gobierno Foral, que estrena en 1981 los Festivales de Olite -luego de Navarra-. A la tarea desempeñada por la Institución Príncipe de Viana de la Diputación o Gobierno en el terreno cultural desde 1940, se añadirán paulatinamente otras iniciativas, tanto públicas como privadas, dinamizadas fundamentalmente por las Cajas. Así la Caja de Ahorros de Navarra con la creación en 1969 de la Sala de Cultura de Pamplona y otras posteriores en Estella, Sangüesa, Tafalla, Villafranca, San Adrián y Burlada y la Caja de Ahorros Municipal, junto con el Ayuntamiento de Pamplona en años más recientes, en Pamplona. En el ámbito de la iniciativa privada, reducida en Pamplona a las Galerías de Arte, es de destacar la labor que desarrollan las galerías Fermín Echauri, El Porche, Pintzel y Nueva Imagen, tanto en artes plásticas como en fotografía. La iniciativa cultural comunitaria reviste entre nosotros una relevancia especial, como lo ponen de relieve la existencia de la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra y un sinfín de sociedades culturales surgidas espontáneamente.

  • Instituto de Promoción de Estudios Sociales (IPES)

Ubicado en las cuatro provincias, el de Navarra (1977) es especialmente dinámico abarcando áreas de estudio y de docencia. Trabaja temas tales como educación-cultura, urbanismo, marginación, trabajo, sondeos de opinión, estudios de mercado, estudios socio-políticos, feminismo, etc. También imparte cursos de euskara y formación permanente de adultos. Publica la revista Langaiak.

  • Instituto Gerónimo de Uztariz-Geronimo de Uztariz Institutua

Creado en 1984 por un grupo de historiadores preocupados por el conocimiento de la historia moderna y contemporánea de Navarra. Ocupa la Presidencia de Honor Julio Caro Baroja y la ordinaria Angel García-Sanz Marcotegui. Organizó del 5 al 7 de diciembre de 1985 el I Congreso de Historia de Navarra de los siglos XVIII-XIX y XX. Emite un Boletín y suele contar con las subvenciones del Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra.

  • Eusko Ikaskuntza y Euskaltzaindia

Ambas entidades de carácter nacional tienen local propio en Pamplona. Desde su fundación, 1918 y 1919, contaron con el patrocinio de la Diputación de Navarra y con su correspondiente cuota de vocales navarros en sus órganos de dirección. El de Navarra posee un Centro de Documentación de Historia Contemporánea en el que se recoge toda clase de documentación -política, eclesiástica, social, etc.- tanto del período franquista como del actual. Dispone también del Archivo de D. Manuel Irujo.

  • Centro de Investigación de Farmacología Aplicada

Fue inaugurado en Pamplona en 1988 como el primero del Estado que reúne las características para el estudio de los medicamentos y de sus actividades biológicas, en especial su evolución para evitar posibles efectos secundarios. Ha sido construido por la universidad de Navarra con un presupuesto de 400 millones de pesetas, con la colaboración del Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Navarra (116 millones), los ministerios de Industria y Sanidad (70 millones), la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica y diversos laboratorios. En la actualidad, en el Cifa trabajan 30 personas, y otras 200 colaboran. Dispone de zonas para experimentos con animales.

  • Nafarroako Kantu Lehiaketa

Certamen anual de canción tradicional en euskara que se celebra desde 1986. Lo organizan las sociedades Zaldiko Maldiko de Pamplona, Baztandarren Biltzarra de Elizondo y Aurrera de Leiza a los que se suman en 1989 Euskalerria Irratia Elkartea de Pamplona y Gure Txokoa de Bera. Participan solistas, parejas y grupos.

  • Premios literarios

La Caja de Ahorros Municipal de Pamplona convoca anualmente tres premios: Premio "Navarra" de Novela, "Xalbador" Sariketa y Premio "Arga" de Poesía.

  • Festivales de Navarra

Se celebran bajo el patrocinio de la Diputación o Gobierno de Navarra desde 1980. Consisten en la celebración a lo largo de todo agosto de cerca de un centenar de actos tales como cursos, espectáculos, conciertos, concursos culturales, exposiciones, etc. Los actos centrales y que registran mayor afluencia de público son los celebrados en el castillo de Olite. La política descentralizadora hace que tal festival se desarrolle en diversas localidades de la geografía navarra, revistiendo una gran calidad y brillantez.

  • Nafarroa Oinez

Esta jornada festivo-reivindicatoria comenzó a celebrarse en 1980. Su objetivo es atraer la atención sobre los problemas de la ikastola navarra y recaudar fondos para determinado centro especialmente necesitado. En 1988 la agraciada fue la ikastola de Lesaka que obtuvo 28,4 millones con los que pudo hacer frente a una serie de reformas para poder obtener la legalización por parte del Gobierno de Navarra.

AAA

Prácticamente hasta Iztueta -finales del siglo XVIII- nadie había hablado de las danzas y deportes vascos a pesar de ser ampliamente practicados por la población. Existe, por lo tanto, un desconocimiento casi absoluto de esa "prehistoria" de la que falta cualquier vestigio escrito. Esta situación se corrige en Vizcaya y Guipúzcoa cuando la industrialización crea un aumento del poder adquisitivo general. Coincide además, con el crecimiento de la idea nacionalista que da un cambio sustancial a los conceptos de raza, tradiciones y costumbres. La masa comienza a entender su singularidad como pueblo y la riqueza que encierran unos deportes peculiares practicados casi exclusivamente por ese mismo pueblo. Sin embargo, en Navarra, la situación de marginación se prolonga casi hasta nuestros días. Cuando en la década de 1930 los aizkolaris guipuzcoanos -Arria, Keixeta...- se enfrentan a los navarros, éstos son prácticamente desconocidos para los medios de información y se les designa por el nombre del pueblo del que proceden. Pero la falta de referencias escritas no nos oculta la casi segura realidad de cómo se desarrolló el deporte autóctono en siglos anteriores en Navarra.

El corte de troncos con hacha -el aizkolarismo- es la modalidad central en el antiguo Reino. Los profundos bosques que cubrían su territorio crearon una industria maderera mantenida por incontables cuadrillas de carboneros y leñadores. Cuando llegaba el domingo, estas cuadrillas repetían en competición, en un claro del bosque, lo que era su trabajo diario de trocear árboles. El primer campeón navarro en esta especialidad es Ecequiel Arano, indiscutible primera fila entre los años 1920 y 1928. Pero su nombre no trasciende, como tampoco los de otros navarros, hasta el 5 de marzo de 1950, cuando en la Plaza de Toros de Donostia, se organiza el Campeonato de la modalidad, quedando clasificados en primer lugar Martín Garciarena y Juan Baleztena. Sus tiempos, sobre troncos de 60 pulgadas, fueron de 39' 44" 1/5 y de 42' 56" respectivamente. Llega luego el gran Latasa, de Sumbilla, a quien sucederán Beracoetxea y Patxi Astibia.

En la década de los ochenta el campeón indiscutible es Mikel Mindeguía, ininterrumpido campeón de Euskadi, desde 1979 a 1987. El levantamiento de piedra, -harrijasoketa-, prácticamente inexistente en Navarra hasta fecha reciente, ha encontrado en Iñaki Perurena, el joven leizatarra, el atleta cuyo récord está en levantar la piedra de 315 kilos. Es sin duda alguna, el fenómeno indiscutible del deporte rural vasco y el que ha propagado la belleza y espectacularidad de la especialidad en los más apartados lugares. Otro hombre que sigue sus pasos es Gabriel Saralegui, igualmente de Leiza. Los "korrikalaris" o andarines de larga distancia son un producto típico de Navarra. Llenan el siglo que va desde la segunda guerra carlista a la década de 1970, en que prácticamente desaparecen ante el auge de las carreras pedestres populares.

Aquel andarín de las viejas fotografías -alpargatas, calzón a media pierna, camisa de paño y llevando un palo en la mano- es un genuino representante navarro de la especialidad, que tuvo sus mejores representantes en la familia Jaunagorri, de Betelu, entre 1900 y 1935. Los trayectos más famosos, como la subida a Azpiroz o el larguísimo Tolosa-Pamplona, se dan prácticamente en territorio navarro y de los pueblecitos próximos al Aralar surgen los mejores korrikalaris, como Francisco Echarri, de Arruiz, conocido como "Napar-Zarra", José Zabaleta y Vicente Erro. Las pruebas de arrastre con bueyes, el corte de hierba en competición, los bolos o la toca son modalidades deportivas muy extendidas en la vecina Guipúzcoa, pero cuya práctica desaparece una vez cruzada la muga del Bidasoa.

Fermín Oyaga imparte la primera clase de Judo en Navarra el 4 de noviembre de 1957 y crea la infraestructura del judo navarro. Dependiente de la Federación Guipuzcoana, en un principio, se crea la Navarra en enero de 1959. En 1973 se inicia la práctica del Kárate, en 1975 el Taekwondo y en 1976 el Aikido. El club navarro Idoyaga recibe en 1987 la medalla al mérito deportivo, concedida por la Federación Española de Judo. Dentro de la disciplina del Taekwondo, Elena Navaz es la más destacada, siendo campeona de navarra en 1984 y 87, subcampeona de Europa en 1987, alcanzando la medalla de oro en el Campeonato Internacional de Barcelona de 1985. Otros taekwondokas destacados son Juana Usurbil, María Galindo, Juan Ramón Muñoz, María Angeles Jiménez e Idoia Jiménez. En cuanto al Judo, con un mayor número de practicantes, hay que destacar sobre todos a Javier Fernández Lascoiti y Patxi Chocarro. El primero resultó vencedor en los dos encuentros frente a Francia en el año 1973 y el segundo fue medalla de bronce por equipos en el Campeonato del Mundo Universitario de 1974.

Las primeras manifestaciones atléticas en Navarra provienen del mundo rural, concretamente de las diferentes apuestas de korrikolaris navarros, entre ellos, contra sus vecinos guipuzcoanos y en menor medida, vizcaínos. Los Juanagorri familia de korrikolaris navarros, con origen en la localidad navarra de Betelu, estuvieron presentes desde finales del siglo XIX hasta aproximadamente 1908. La aparición de Francisco Etxarri "Naparzarra", el más famoso "lasterkari" de principios del siglo XX y quizás de la historia, marcó el final de la saga de los Juanagorri. Naparzarra, que provenía de la localidad de Arraiz, realizaría fantásticas apuestas contra diversos corredores vascos consiguiendo en la mayoría de los casos asombrosas victorias seguidas por multitud de entusiastas seguidores. Sus más famosas carreras fueron la protagonizada frente a los Juanagorri, padre e hijo, en 1908 con victoria del primero, la derrota frente al francés Neven en 1907 y ante 10.000 espectadores, o su victoria en la carrera Valencia-Sagunto en 1910. En la década de 1910-20 emigró a América sin mucha fortuna regresando pocos años después.

Las primeras referencias a pruebas atléticas celebradas en Navarra con distancias olímpicas se dan el 28 de abril en 1909 con la celebración de alguna carrera y alguna prueba de saltos en Pamplona. Aunque el retraso frente a Guipuzcoa y Vizcaya es enorme en la década de 1920, se funda la primera federación navarra de atletismo, concretamente en 1923. Su vida es efímera ya que desaparece 3 años después habiendo organizado apenas 3 campeonatos navarros de cross y 2 al aire libre. El mayor éxito de estos años es el tercer puesto por regiones en el campeonato de España de cross de 1926, superando a guipuzcoanos y vizcaínos.

En 1927 el atletismo prácticamente desaparece y no es hasta los primeros años de la década de los 40 cuando resurge tímidamente bajo el auspicio del Frente de Juventudes. Los resultados son pobres a excepción de los éxitos de los Quadra-Salcedo, si bien estos se formaron deportivamente en Madrid.

En 1952 se inaugura el estadio Ruiz de Alda con ocasión del Campeonato de España juvenil. A partir de este momento y con la construcción de una instalación atlética permanente, el atletismo navarro irá creciendo poco a poco hasta que en 1958 se crea, de nuevo, la federación navarra de atletismo.

La década de 1960 coincide con la creación del club Caun que durante casi 20 años dominó el atletismo foral con grandes atletas como Riezu, José L. Hernández, Sarrasqueta, Mugiro, Negro, Sánchez Sacristán...subiendo sus 2 equipos, tanto masculino como femenino, a 1ª división. Surgen los primeros atletas internacionales y se conquistan las primeras medallas en campeonatos de España absolutos.

En 1980 surge el Pamplona Atlético tras la desaparición del Caun siendo a partir de entonces el club navarro más destacado, superando lo conseguido por su predecesor. Atletas como Carlos Esparza, Reinares, Vallejo, Monreal, Romera, Mendia, Teresa Iriarte, Ferrer, Lora, Mariezkurrena forman parte de la historia del atletismo navarro de finales del sigo XX y principios del XXI. En 1981 se construye la primera instalación atlética con material sintético en la localidad de Burlada, para en 1989 inaugurarse la remodelación del antiguo Ruiz de Alda (actual estadio Larrabide) una pista de 8 calles en la que el atletismo navarro se desarrollará a su máximo nivel. Durante los años 90 se baten prácticamente todos los récords navarros absolutos y el atletismo foral da un gran salto cualitativo rivalizando de tú a tú con las antiguamente más poderosas Guipúzcoa y Vizcaya. Navarra aporta sus primeros atletas olímpicos con la presencia de Íñigo Monreal y Marta Mendia, ambos por partida doble, en Atlanta y Sidney y Sidney y Atenas, respectivamente.

LBL / 2008

Uno de los propulsores del baloncesto en Navarra, es el P. Belio, escolapio, que introduce su práctica en los patios colegiales. Cuando en 1946 se fundó la Federación Navarra aparecen los primeros equipos, siendo pioneros Argaray y Oberena, a los que siguen Alegría y Aldapa. Hay que destacar en esta primera etapa a preparadores como Arina, Cabaña y Vidaurre, siendo Josetxo Rosain, del Argaray, una de las primeras figuras del baloncesto navarro en sus inicios. Ya en la década de los setenta son equipos punteros Natación y Calasancio surgiendo nuevas figuras como García Undiano o Archanco. También aparecen entrenadores de reconocido prestigio como Astrain, Abaurrea y Miguel Santos y jugadores de la calidad de Zurutuza, Etayo, Iruretagoyena o Urtasun. Precisamente al final de los setenta tiene lugar en Pamplona la fase final de la Copa del Rey, con victoria del Barcelona sobre el Tempus en el último encuentro.

Jesús M. López Sanz, es el introductor del balonmano en Navarra, hacia la mitad de los años cincuenta, siendo Oberena, Amistad, Boscos y Anaitasuna los pioneros de la especialidad. Beti Onak, San Antonio y Anaitasuna son los equipos que han figurado en la máxima categoría del balonmano español, aunque el primero de ellos tan solo durante una temporada. Contrariamente, el San Antonio lo ha hecho en 9 temporadas y el Anaitasuna en 14. Entre los varios jugadores navarros de categoría internacional hay que citar a José Luis Hualde y Mintxo Ibarrola. Por su parte Mateo Garralda, Iñaki Mañas y Angel Zabalza han alcanzado la internacionalidad "junior" mientras que Pili Fuentes y Mari Mar de la Torre, lo han hecho como "seniors". En categoría femenina los equipos navarros más destacados son Oberena, Hilarión y Tafalla.

Hacia la mitad de la década de los cuarenta se inicia la práctica del beisbol en Navarra, siendo los primeros equipos Oberena, Iruntxiki y Montejurra, siendo el primero de los citados quien domina en esta etapa inicial. En 1947 se produce un hecho trascendental en la historia del beisbol navarro. Se trata de la fundación por parte de un grupo de aficionados con José Aguadero al frente del club Aldapa, que interviene por vez primera en 1948 y que será el equipo puntero hasta 1970. Son más de veinte años en los que Aldapa representa a Navarra en competiciones nacionales. Otros clubs de menor entidad, aunque también han influido son Cordovilla, San Fermín, Sabalza, que han colaborado brillantemente en el hecho de que el beisbol navarro pueda considerarse como el segundo a nivel estatal, detrás del catalán. Al final de los años sesenta comienza la actividad de este deporte en el seno del colegio Irabia, dando pie a la formación del Atlético Deportivo Irabia que participará en el Campeonato de España a partir de 1970, alcanzando el más brillante palmarés del beisbol navarro, en todas las categorías, constituyendo una de las mejores canteras de España.

En 1974 se funda el Rotxapea y en sus diez años de vida se constituyó igualmente en rica cantera. Un año más tarde, en 1975, surge la sección de beisbol dentro del C. D. Pamplona convirtiéndose también en un club importante a nivel no sólo navarro sino nacional. Finalmente, en los últimos años se incorporan a la competición el C. B. Arga, Amaya y S. D. Lagunak. Una persona clave en el nacimiento y difusión del beisbol navarro es el citado José Aguadero, Presidente de la Federación Navarra desde 1949 a 1981. Ha sido jugador, entrenador, árbitro y directivo siendo ejemplar su dedicación al beisbol. Una trayectoria igualmente digna de aplauso es la de Miguel A. Pozueta, que ocupa la presidencia a partir de 1981. Hay que destacar el hecho de que los logros obtenidos pueden considerarse aún más meritorios habida cuenta la falta de instalaciones adecuadas hasta 1979.

  • Algunos datos sobre el Beisbol Navarro

Títulos conseguidos. Infantil Clubs: 3 subcampeonatos de España (Aldapa Txiki, 1966, Sabalza, 1968, La Salle, 1972). Infantil Selecciones: 2 campeonatos de España (1980-1982); 2 subcampeonatos España 1984-1985). Cadete Clubs: 1 Campeonato de España (Irabia, 1981); 6 Subcampeonatos de España (Rochapea 1976, Irabia, 1975, 78, 82, 84, 85). Cadete Selecciones: 1 Subcampeonato (1986). Juvenil Clubs: 3 Campeonatos de España (Irabia 1979, 80, 87); 5 Subcampeonatos de España (Aldapa 1972, Pamplona 1975, Irabia, 1983, 84, 86). Selecciones Juveniles: 1 Subcampeonato de España (1984). Seniors Clubs: 2 Subcampeonatos de España (Aldapa 1954-59); 3 Campeonatos España 2.ª Div. (Cordovilla 1965, Aldapa 1963-66); 5 Subcampeonatos España 2.ª División (Amaya 1987, Aldapa 1962, 64, 70, 73); 3 Subcampeonatos Copa Rey 1.ª Div. (Irabia 1981, 82, 83).

Jugadores Internacionales. Cadetes: Fernando Suescun, Javier Elizari, Juan C. Esain, Carlos León, Emilio Gómez, Ricardo Casi. Juveniles: Ricardo Abete, Amador Pintor, Emilio Gómez, José Palacios, Roberto Lizatraga, José J. Leache, José L. Góngora, Andrés Rodríguez, Pedro Aznarez, Javier Martínez, Martín Rodríguez, José Ana, Roberto León. Senior: Juan Sanz, Antonio Burgos, Vicente Extremera, Bienvenido León, Carlos León, Juan C. Esain, Luis Arza, José L. Gongora, Juan M. Martínez Sagardoy. Técnico Selección nacional Juvenil y Cadete: Ricardo Abete. Sofbol: Tere García. Distinciones Nacionales: José L. Góngora, mejor jugador español 1985. Juan M. Martínez, mejor jugador español 1986. Premios Internacionales: José L. Góngora, mejor Bateador Cto. Europa Juv. 1985. José L. Góngora, mejor Bateador Cto. Europa Juv. 1986.

Terrenos de juego. 1979: Campo de Irabia. 1987: Campo de Burlada.

A pesar de que el boxeo haya arraigado tiempo atrás en la vecina Guipúzcoa, especialmente gracias al mítico Paulino Uzcudun, hay que esperar a la postguerra para presenciar combates en Navarra con cierta continuidad. A partir de 1940 aparecen figuras como Erice, Siboney, Ganuza y Cayo Pina. Posteriormente les seguirán los Larrazu, San Román y Torres Arbizu, siendo el frontón Euskal-Jai el escenario habitual de sus peleas.

Tanto por el clima como por su geografía, Navarra reúne excelentes condiciones para esta especialidad deportiva. Dado el gran número de licencias, como sucede en las provincias limítrofes, la caza es cada vez más escasa, especialmente la caza mayor. Dentro de este apartado las especies más importantes son el jabalí, ciervo, venado y especialmente zorro. En la caza menor destacan la codorniz, perdiz, becadas y patos. Por sus especiales características, hay que reseñar las muy visitadas palomeras de Echalar.

Aunque la lista debiera ser mucho más extensa, estos son los nombres más brillantes del ciclismo navarro, con indicación de algunos de sus triunfos. Jesús Galdeano (Campeón España Montaña 1935, Campeón Vasco-Navarro Montaña 1935). Jesús Galdeano (2.ª Vta. País Vasco 1956, 1.º P.º Montaña Vta. Andalucía 1955, 1.º Gran P.º Torrelavega 1955). Ignacio Orbaiceta (1.º en Circuito de Pamplona 1942-1944-1945, Campeón de España Fondo en Carretera 1944). Félix Vidaurreta (1.º Subida Aránzazu 1948), Hortensio Vidaurreta (1.º Gran P.º Sardinero 1948, 1.º T.º Masferrer 1953, 1.º Vuelta Andalucía 1957, 1 .º Subida Arrate 1952). En Campeonatos por Regiones en 1948 y 1949, Aguirrezabal y los Hnos. Vidaurreta se proclaman subcampeones de España, representando a la Federación Vasco-Navarra. En 1954 se obtiene idéntica clasificación, ya como Federación Navarra, con la sustitución de Aguirrezabal por Galdero.

En cuanto a pruebas clásicas dentro del calendario ciclista hay que consignar en primer lugar "La Vuelta a Navarra" surgida en 1941 por iniciativa de "El Pensamiento Navarro". Sin embargo, tan solo se realizan dos ediciones y habrá que esperar hasta 1962 para asistir a su resurrección y asentamiento. Más dilatada historia tiene el Circuito de Pascuas cuya primera edición se remonta a 1924 en la que resultó vencedor Remigio Loroño sobre 60 kms. a una media de 27,152 kms. hora. En esta prueba alcanzaron la victoria entre otros navarros Larruy, Ignacio Orbaiceta, Fermín y Hortensio Vidaurreta, J. L. Mañeru, Jesús Galdeano, A. Ciordia, J. M. Chasco y Carmelo Echevarría. Casi a la par que el Circuito de Pamplona nace La Vuelta al Baztán que celebra su primera edición en 1925, con victoria de Jacinto Meca. Finalmente La Vuelta al Bidasoa inicia su andadura en 1958 con triunfo de Nicolás Iparraguirre en la general y de José María Errandonea en la Montaña.

En 1948 se inician las actividades espeleológicas, visitando preferentemente cuevas y simas de Urbasa. En 1953 la Diputación Foral crea la Sección de Espeleología de la Institución Príncipe de Viana que inicia inmediatamente su actividad, no interrumpida con el paso de los años. En el catálogo espeleológico de Navarra hay que destacar como zonas de mayor interés Aralar, Andía, Leire, Illon, Nabascués y Larra.

Aralar fue el primer escenario de esta especialidad deportiva, por iniciativa especialmente de un club guipuzcoano, el Ski Club Tolosano, que contaba con no pocos socios navarros. Desaparecido este club en 1914, se incrementa en Navarra el interés por el deporte blanco que cuenta con el decidido apoyo del club "Montañeros de Navarra". En 1945 se abren las pistas de Candanchú, lo que propicia la expansión del esquí, celebrándose los primeros campeonatos navarros de la especialidad en las pistas de Ibañeta, en 1947.

JFC

Los balbuceos del fútbol en Pamplona podemos situarlos en los primeros años del s. XX, ya que hacia 1905 las "partidas" de "foot-ball" son espectáculo habitual en la Media Luna y en la Vuelta del Castillo. Hacia 1907 nace el Pamplona F. C. y en el programa de San Fermín de 1910 se anuncia un "Gran Concurso de Foot-Ball y Fiestas Sportivas, organizadas por la Sociedad Pamplona F. C." Un año más tarde aparece el Racing Club Pamplonés y poco después siguen sus pasos los Puching, Amaya, Rayo, La Sportiva... Cunde el ejemplo en la provincia y pronto cuentan con equipos Estella, Alsasua, Olite, Tudela y Tafalla. El 17 de noviembre de 1920 se funden los pamplonicas Sportiva y New Club, naciendo así el Club Atlético Osasuna, acertado apelativo, poco común en la época, en la que dominan las denominaciones de origen británico.

En la temporada 1921-22 se inaugura el campo de San Juan, en cuyo césped Osasuna disputa con éxito torneos de carácter regional, alcanzando en la temporada 23-24 el título de Campeón de la Serie B, encuadrado dentro de la Federación Guipuzcoana. En la temporada 1927-28 se crea la Federación Navarra de Fútbol, cumpliendo una vieja aspiración de la afición navarra. Al iniciarse un año más tarde el I Campeonato de Liga, Osasuna aparece encuadrado en 3.ª División. Al finalizar la temporada 1931-32, se cumple el sueño de los seguidores rojillos y Osasuna asciende a 2.ª División. Sigue una etapa de asentamiento y poco a poco el club pamplonica compite con los más potentes conjuntos del país, llegando a eliminar del Campeonato de Copa de 1934 al Atlético de Madrid. Luego de tres años de permanencia en Segunda, Osasuna se proclama campeón y asciende a 1.ª División. El entrenador es Emilio Urdiroz y el equipo base está formado por Urreaga, Bolico, Recarte, Valentín, Cuqui Bienzobas, Ruiz o Urdiroz, Castillo Julio Iturralde o Juaristi, Vergara, Paco Bienzobas y Catachú. Un año más tarde vuelve el equipo a Segunda y en la misma categoría milita al reanudarse la competición tras el paréntesis de la guerra civil (1936-39).

Siguen años difíciles rozando el descenso a Tercera en la temporada 42-43, amenaza que se consuma un año más tarde. El reingreso en Segunda se produce en la temporada 48-49 y cuatro años después el soñado ascenso a Primera. Tan solo un año entre los grandes del fútbol nacional, aunque pronto puede competir Osasuna con ellos al clasificarse en la Liga 1955-56. Sigue una brillante etapa con excelentes clasificaciones, consiguiendo una quinta plaza en la temporada 1957-58. Nuevo descenso en la 59-60, para volver a ascender en la 61-62. Efímera permanencia de nuevo, iniciándose en este momento una de las más difíciles etapas en la historia osasunista. Acuciado por graves problemas económicos vende el club su viejo Campo de San Juan. Con los 40 millones de la venta la directiva se propone crear un nuevo estadio y diversas instalaciones, inaugurándose el flamante estadio del Sadar el 2 de septiembre de 1967, con tan mala fortuna que en la misma temporada se desciende a 3.ª División. Se suceden ascenso y descenso nuevamente y las Bodas de Oro, celebradas en la temporada 70-71 con gran brillantez, presentan a un equipo en Tercera.

Sigue esta trayectoria Osasuna hasta llegar a la temporada que puede considerarse clave, la de 1976-77, que marca el fin de la crisis. Se asciende a Segunda y luego de tres temporadas de asentamiento, tanto en el terreno deportivo como en el económico, se asciende a Primera División. Sucede en la temporada 1979-80, luego de diecisiete años de ausencia de la máxima categoría. No consigue clasificaciones brillantes en los años que siguen, consiguiendo en algunas ocasiones eludir "in extremis" el descenso de categoría. En la temporada 1986-87, tras la desafortunada experiencia del "play-off" la situación llega a ser muy comprometida, al jugarse una liguilla de descenso entre Osasuna, Cádiz y Racing de Santander. En el último encuentro, dramático encuentro, vencen los osasunistas al equipo cántabro por 2-0, participando de nuevo en el torneo liguero 87-88 en la máxima categoría.

Esta es la relación de equipos navarros que han participado a lo largo de la historia en competiciones de Categoría Nacional, al margen del C. A. Osasuna. Alesves (Villafranca), Alsasua, Azkoyen (Peralta), Burladés, Castejón, Cirbonero (Cintruénigo), Corellano, Chantrea (Pamplona), Egües, Iruña (Pamplona), Izarra (Estella), Oberena (Pamplona), Osasuna Promesas, Peña Sport (Tafalla), Ribaforada, San Juan (Pamplona), San Adrián, Sangüesa, Tudelano y Urroztarra. Han vestido la camiseta de la selección nacional en diversas categorías los siguientes jugadores navarros: Esteban Areta, Juan Arza, Pedro Arozarena, Eugenio Bustingorri, Genaro Celayeta, Julio Antonio Elícegui, José Glaria "Glaría I", Francisco Glaría "Glaría II", Javier Glaría "Glaría III", Jesús Glaría "Glaría IV", Severiano Goiburu, Juan Antonio Goicoechea, Fermín Gordejuela, Iñaki Ibáñez, Jaime Lazcano, Rafael Pérez "Marañón", Enrique Martín, Félix Ruiz, Jesús Mari Satrústegui, Juan Carlos Unzué, Pedro Mari Zabalza, José Antonio Zaldúa, Ignacio Zoco.

Los introductores del Golf en Navarra son Oscar Gortari, Felipe Huarte, Joaquín Vila y Fernando Redon, iniciándose su práctica en abril de 1965. Tan solo existe una instalación para su práctica en todo el territorio foral, siendo ésta la del Club de Golf de la Ulzama. Cuenta con 9 hoyos, pero se prevee que para 1989 llegue a 18, condición ineludible para la organización de campeonatos de categoría internacional. El único navarro con categoría internacional es Javier García Mayoral, subcampeón de Europa por equipos nacionales. Otros jugadores destacados son Guillermo Sarasibar, Kiko Goñi, Javier Taberna, Hermoso Odériz y Fermín Irojo. Ana María Larrañeta con tan solo doce años figura en séptimo lugar en el "ranking" español.

Fernando Oroz es el impulsor del uso de pesas, dentro de la rama del culturismo hacia 1965. Dos años más tarde se inicia la práctica de la halterofilia propiamente dicha y por iniciativa de la Federación Guipuzcoana nace el club Beti Gazte. Le siguen el Calatrava de Fitero y el Anaitasuna, en cuyas filas se integran gran parte de los componentes del Beti Gazte. Entra en liza el Club Natación que se ha convertido en el Patronato Gazte Berriak en Ansoain. A nivel de selección hay que destacar la medalla de bronce conseguida en el Campeonato de España de 1984. Por equipos siempre ha sido Anaitasuna el que ha conseguido más altos logros, como el cuarto puesto en el Campeonato de España de Clubs. En el plano individual el primer atleta participante en el Campeonato de España fue Andrés Piñar. Pero sin duda alguna la máxima figura de la halterofilia navarra ha sido Dionisio Muñoz, que comenzó en Anaitasuna, con Fernando Oroz como entrenador. Al pasar a la residencia Blume consigue en poco tiempo batir todos los records dentro de su categoría de 56 kgs. Alcanzó un cuarto puesto en arrancada en el Campeonato de Europa, sexto en las Olimpiadas de Los Angeles y quinto en el Campeonato del Mundo.

Aunque ya a fines del siglo XIX existe un importante núcleo de vasco-navarros aficionados al montañismo, hasta el 18 de mayo de 1924 no se constituye la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo, por iniciativa de Antxon Bandrés. En 1926 existen en Navarra cinco sociedades y aparece la publicación "Pyrenaica". En 1934 comienza sus actividades el club "Montañeros de Navarra" que sobrevive a la guerra y en 1942 nace el C. D. Navarra que, junto a la sección de Montaña del Oberena y al C. D. Irrintzi, son los únicos clubs navarros de la especialidad. Paralelamente a estas actividades aparecen suplementos de prensa y publicaciones diversas dedicadas a la montaña. En 1956 aparece un Catálogo de Cimas de gran utilidad, publicándose en este mismo año una guía de itinerarios de montaña. Aunque los comienzos de la escalada en Navarra se remontan a 1902 con la ascensión al Cantero de Echauri hay que esperar hasta 1946 para que la Delegación Vasco-Navarra de Montañismo convoque el primer cursillo de escalada.

En 1956 Armando Tellería escala el mejicano Orizaba de 5.750 m., mientras Javier Nagore y José Luis Los Arcos lo hacen con el Ras Timedouin de 2.305 m. en Argelia. En 1971 se organiza la expedición navarra al Hoggar (Argelia). José Antonio Pérez de Satrústegui escala el Toubkal en 1973, que con sus 4.665 m. es el pico más alto del Atlas, hazaña que también culminarán poco después Antonio y Daniel Bidaurreta con Mertxe Azanza. También en 1973 se realiza una expedición navarra a Groenlandia. En 1975 se organizan expediciones al Sahara, al Kenia y al Kilimanjaro y un año más tarde al Shakaur (7.116 m.) en Afganistan. En 1977 tiene lugar una nueva expedición al Hoggar y en 1978 de nuevo al Atlas, así como a Afganistán y los Andes, intentando Daniel Bidaurreta ascender al pico Lenin de 7.134 m.

Con la ascensión al Dhaulaghiri (8.172 m.) se consigue el récord del montañismo navarro hasta esa fecha y en 1980 se organizan expediciones al sur de Marruecos, a los Andes, Alto Atlas y Jannu en Nepal. Una de las figuras más importantes del montañismo navarro es Xabier Erro que hasta 1980 tiene en su haber 35 ascensiones al Popocatepet] (5.450 m.), 12 al Ixtlaccihuadl (5.350 m.), 10 al Orizaba (5.750 m.), 5 al Pico del Ventorrillo (5.100), 15 al Pico Mayor del Nevado de Toluca (4.800) y todos los picos que sobrepasan los 4.000 m. en Méjico. En 1976 llega a los 7.000 en el Aconcagua ascendiendo al Nevado Chopicalqui (6.400) un año más tarde. Otras conquistas suyas son el Cerro o Volcán de Agua (4.200), Pico de la Cresta (5.400), el volcán Cotopaxi (6.005 m.) y en 1979, en compañía de Martín Zabaleta el Cerro del Cuerno (5.500 m.), el Pan de Azúcar (5.400) y de nuevo el Aconcagua.

Entre otros cabe destacar: Jesús Azpilicueta, record navarro de 100 m. en 1933; José Luis Ollo, campeón nacional de travesía en 1945; Ana María Sancena, campeona nacional de salto de trampolín en 1954; Ignacio Usechi, récord vasconavarro en 100 m. libres y 100 y 200 mariposa entre 1957 y 1960; Miguel Angel Irañeta, récord vasconavarro en 100 m. libres y 200 espalda entre 1965 y 1968; Ricardo Aldave, finalista olímpico en 100 m. espalda en 1984; Rosa Izu, campeona nacional de 200 braza en 1983; Amaya Garbayo, décima en los Juegos Olímpicos de Seúl en relevos 4x 100 estilos; Iñaki García Neil, campeón de España en 50 y 100 m. en 1988 (Ref. Gran Enciclopedia de Navarra).

cambie vuestra decisión de ser feliz".

Como sucede en otro deporte, el Beisbol, se da la circunstancia de que mientras en Navarra presenta un brillante historial, su práctica es casi nula en las provincias hermanas de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya. Aunque la afición se remonta a años anteriores, es a partir de 1958 cuando queda constancia de la actividad en esta interesante modalidad deportiva. Se celebra este año el I Circuito que al igual que en la segunda edición, se celebra en la calle de San Fermín de la capital Navarra siendo el catalán Guillermo Gómez el primer vencedor, mientras Oberena se apuntaba el título por equipos. Los escenarios varían, aunque la Avenida de Carlos III es el habitual en la primera etapa de los Circuitos. En los años comprendidos entre el 70 y el 73 la competición se traslada a Estella y Tafalla para volver de un modo casi definitivo a la Avda. de Carlos III pamplonesa. Refiriéndonos exclusivamente a los triunfos alcanzados por patinadores navarros en este circuito hemos de mencionar a Miguel Asenjo (1959), Jesús M. Navarro (1960), Primitivo Asenjo (1963), (1964), (1966), (1968), (1969), Felipe Mnez. de Lizarrondo (19701971). Juan A. Mnez. Goñi (1971), (1972).

Todos los que anteceden en categoría masculina, para alcanzar el Campeonato en categoría femenina M.ª Josefa Delgado (1959), Inmaculada Tellería (1960) y Arantxa Ureta (1970). Por lo que a equipos se refiere hay que constatar los triunfos de Oberena (1958), San Antonio (1959), Kins (1964) y San Antonio (1969), (1971), (1972).

  • Federación

La Federación Navarra de Patinaje fundada en 1954 ha sido presidida sucesivamente por los Sres. Arbide, Azcona, Zapatería, Pío San Nicolás, Ignacio Galobart, Andoni Santamaría, Faustino Sos, Antonio Mongay, Manuel Suescun y Pello Illundain. La Federación ha organizado al margen de numerosos campeonatos de España los de Europa de Gran Fondo (1962) y los de Europa Juvenil (1981-1985).

Internacionales. Pedro Sarasibar, Daniel Sánchez, Luis F. Saenz, Sergio Ugarte, Alicia Elizalde, Natxo Saenz y Arantxa Arbeloa. También tiene categoría internacional el Juez Manolo Suescun.

  • Fichas y Clubs

En la temporada 1986 se contabiliza un total de 1.494 fichas repartidas como sigue: Carreras (464), Hockey (249), Patinaje Artístico (221) y Escuelas Municipales (560). En cuanto a los clubs existentes al finalizar el año 1986 son los siguientes, encuadrados en sus respectivas especialidades: Carreras: A. D. San Juan, Aralar Mendi, Ardoy Cizur Mayor, Club Cotup Orvina, Sporting San Jorge, U. D. Chantrea, C. D. Amaya y C. P. Tudelano. Hockey: Peña Beterri, Colegio El Redin, Ikastola San Fermín, C. A. Osasuna y C. D. Lourdes. Carreras-Hockey: S. D. Lagunak-Barañain, Juventud San Antonio. Artístico: C. D. Tudela, A. D. Noain, C. P. Castejón, C. P. Murchante y C. P. Spari.

  • Hockey sobre patines

Casi coincidiendo con la formación de la Federación se inicia la práctica del Hockey sobre patines en Navarra en 1955. Y aunque la especialidad de carreras siempre fue la que con mayor asiduidad se practicó en Navarra también existen clubs que dedican atención especial a la especialidad, aunque no se hayan alcanzado las cotas logradas por guipuzcoanos y vizcaínos.

El "Jeu de Paume" o "Juego de Palma" alcanza gran difusión a lo largo de la Edad Media, especialmente en Francia, Inglaterra, Italia y en todo el País Vasco. Estima Javier Aguirre Zabaleta que puede considerarse a este juego como embrión de otros varios y entre ellos los de Largo y Rebote, que son los más practicados por los vascos. Llegará más tarde el "juego a ble" o "juego de frontón". Luis I de Navarra y X de Francia, llega a Pamplona en 1307 donde se aficiona al juego de la pelota, introduciendo más tarde su práctica en la corte francesa. Se sabe que en 1562, en Sangüesa, ya existía un juego de pelota en casa de Juan de Güesa y Florencio Idoate nos da noticia de los partidos celebrados en la Pascua de Resurrección por los hermanos Mauleón de Sangüesa, contra Juan de Cáseda y Juan de Lumbier. Por otra parte es bien conocida la afición de este juego en el seno de la familia de San Francisco Javier y de un partido disputado en Sangüesa en 1581.

Puede afirmarse que el primer pelotari, considerado como tal, procede de la Baja Navarra y se llama Domingo de Azpilicueta del que se sabe que hacia 1570, juega con el Rey Enrique III de Navarra. Un siglo más tarde llegan a Pamplona los jugadores Juan de Amigo y Vicente de Lesaga, a los que se trata con el título de Don. La práctica del juego de pelota es casi exclusiva de los hidalgos de Pamplona, aunque también las gentes llanas juegan en las calles de los pueblos. Se tienen noticias muy precisas del partido disputado en Pamplona entre cuatro guipuzcoanos y cuatro navarros del Baztán. La pelota es muy pesada (226,80 gramos) y la victoria es para los forasteros con gran disgusto de los espectadores. Se producen diversas prohibiciones por los altercados callejeros que produce el juego, pero la afición va creciendo y en 1777 los regidores de Pamplona deciden construir un juego de Trinquete a espaldas de la Casa de Misericordia.

En la localidad guipuzcoana de Oyartzun se juega el 18 de octubre de 1796 un partido entre el Estudiante de Aranaz y "Uno de Sara" contra Simón el Navarro y Perkain, partido que se suspende por orden del Alcalde de la Villa ante el crecido número de apuestas cruzadas. Citamos la anécdota, ya que muchos tratadistas consideran esta época como inicial en la moderna historia de la pelota y a Perkain como el primer pelotari, con las características del juego actual. El primer partido del que se tiene noticia dentro del "juego a ble" tiene lugar en Pamplona en el año 1851, entre Urchalle y Ocón. Inicialmente la cuenta del juego se contabiliza por juegos, pero a partir de 1905 se hace por tantos. Nunca hasta estas fechas se habla de especialidades y es el 4 de febrero de 1906, cuando se anuncia un "Gran Partido de Pelota a Cesta y Remonte". Otra fecha histórica para la pelota navarra la constituye la inauguración del Frontón Euskal-Jai de Pamplona que tiene lugar el 24 de enero de 1909, venciendo los guipuzcoanos Pasieguito y Gamborena a los navarros Astiz y Murillo por 50-40. Durante siete décadas concentrará el Euskal el interés de la afición navarra y al final de la década de los setenta dará paso al nuevo Euskal-Jai con una modélica instalación.

Sería interminable una relación de pelotaris por especialidades, pero reduciéndonos a dar una breve lista de los más destacados en cada una de ellas nos encontraremos con grandes campeones. En la especialidad de mano nos encontramos con importantes dinastías, entre las que cabe destacar a los Retegui, tío y sobrino, los Vergara y los Bengoechea. En la saga de los Oreja y Galarza destacan los que hacen el número tres, completándose el excelente plantel con Lajos y Piérola. El maestro indiscutible en la especialidad de pala es Manolo Iturri, pero también hay que mencionar a los hermanos Oroz, Saralegui, Airibillaga, Alsúa, Goldaracena, Razquin y Salvador.

Tampoco se puede poner en duda que el número uno en la historia del remonte es Jesús Abrego, "el Mago de Arróniz", junto al que hay que destacar otra figura casi legendaria, Irigoyen. Junto a ellos ocupan un preeminente en la historia del remonte Arbizu, Lecumberri, Plazabona y Elizalde. Estos entre los que podríamos llamar pelotaris de tiempo pasado. Más próximos en el tiempo hay que reseñar otros grandes remontistas como Raúl, Bengoechea, Urtasun, Unzué, Arce, Olaberri, Erro y Urteaga. La lista podría alargarse indefinidamente no sólo en las especialidades reseñadas sino en otras menos habituales, pero los nombres reseñados con los inevitables olvidos, configuran la élite de la pelota navarra.

Los ríos navarros se caracterizan por sus aguas frescas y movidas con abundante alimentación natural especialmente en la zona norte, mientras que en el sur, las aguas son más calmadas y calientes. Ello propicia que mientras en el norte, este y oeste sea la de la trucha la pesca habitual, en la parte sur sea la de barbos, carpas, tencas, gobios y madrillas. Otras especies que se pueden pescar en ríos y embalses de Navarra son el salmón la perca negra, el lucio, la anguila y los cangrejos.

Deporte de muy reciente aparición en Navarra, ya que se empieza a practicar a partir de 1970 por iniciativa del guipuzcoano Francisco Javier Ordinas. El primer Club navarro fue el CRUN (Club Rugby Universidad de Navarra). Al desaparecer este club Ordinas crea el Iruña Rugby Taldea, que en 1983 asciende a Primera División, categoría en la que sigue militando en 1987. Javier Chocarro es el único navarro con categoría de internacional, destacando también Emiliano Román y Javier Garaikoetxea. Tenis. En los últimos años de la segunda década del presente siglo, llega el tenis a Pamplona, teniéndose noticia de unos partidos disputados el 22 de julio de 1919, siendo la Plaza de Toros el habitual escenario del nuevo "sport". Son mujeres curiosamente, las introductoras de la especialidad: María Dolores Elío, María Areitio Elío, Anina Areitio Elío y Joaquín Elío Mencos. En 1987 el Club de Tenis de Pamplona figura en Segunda División en categoría masculina, siendo sus principales figuras Antonio Esparza, José Mari Sexmilo Juliantxo Goñi, Juan Garralda y Quintxo Ancín, semifinalista este último en los Campeonatos de España (Infantiles) de 1986. En categoría femenina destacan María e Idoia Garay así como Ainhoa Torrens, ésta última afincada en Barcelona.

El Tiro olímpico se practica en Navarra a partir de 1920, estando situado en Burlada el primer campo de tiro, siendo trasladado más tarde a Aizoain. La introducción de este deporte en Navarra se debe a un militar, general Luque Chueca, al que siguen los civiles Francisco Errea, Julio Maset, Isidoro Armendariz y Javier Sagasta. Gregorio Zabaco ha sido el único navarro campeón de España.

JFC

Veáse el artículo Navarra. Historia.

El arte prehistórico cuenta con estimables muestras en Navarra. Algunos de los ejemplos más tempranos datan del paleolítico, como la cueva de Alkerdi en Urdax, que posee un conjunto de grabados parietales en los que se reproducen las figuras de diversos animales como bisontes, ciervos y caballos. Más tardías son las pinturas de estilo esquemático halladas en Etxauri en el abrigo la Peña del Cantero I y II, las de la cueva de Basaura en Barindano, así como las de la cueva de Ciriza, todas ellas datadas en época post-paleolítica.

Las huellas de la romanización están presentes en los restos hallados en yacimientos como los de Pamplona, Eslava, Andelos, Santacara, Cascante y Arellano. Los ejemplos más significativos corresponden a restos parciales de arquitecturas, algunas esculturas como retratos y pequeña estatuaria en bronce, mosaicos y estelas. Asimismo requiere una mención específica por su singularidad la Mezquita Mayor de Tudela, erigida en el siglo IX en un solar que ocupan en la actualidad la Plaza Vieja y parte de la catedral, y de la que se conservan varios capiteles, modillones y almenas.

Uno de los templos más antiguos de Navarra es San Miguel de Aralar en Huarte-Araquil, cuyas primeras referencias documentales datan del 1032 y su consagración del 1074. Este primitivo templo fue ampliado en el siglo XII, otorgándole su estructura actual de tres naves, cuatro tramos y tres ábsides. De este periodo data también San Miguel de Izaga que, junto con Aralar, constituyen algunos de los ejemplos más tempranos del románico en la provincia. Uno de los conjuntos románicos más emblemáticos de Navarra es el monasterio de San Salvador de Leire. Sus orígenes se remontan al siglo IX, si bien el grueso de la construcción actual (ábsides, nave principal, cripta, torre y Porta Speciosa) data de los siglos XI y XII. Sobresale asimismo el monasterio benedictino de Santa María la Real de Iratxe en Aiegi, que cuenta con una iglesia románica del siglo XII y otros elementos posteriores de interés como el claustro viejo y la torre, construidas en los siglos XVI y XVII respectivamente.

Por otro lado, destacan algunos monasterios cistercienses fundados en el siglo XII como el de La Oliva en Carcastillo, el Santa María la Real de Iranzu en Abárzuza, el de Fitero o el de Santa María de la Caridad en Tulebras. Estos dos últimos son considerados respectivamente, como las primeras fundaciones masculina y femenina de la orden en la península ibérica. También del siglo XII data la construcción de algunos templos pertenecientes a la merindad de Sangüesa como Santa María la Real de Sangüesa, que se erigió como capilla del palacio real, San Adrián de Vadoluengo, una pequeña iglesia de una sola nave y cabecera circular, Santa María y San Pedro de Aibar o Santa María del Campo en Navascués, convertida en la actualidad en capilla del cementerio.

Estella es otro de los focos románicos destacables de Navarra y cuenta con interesantes arquitecturas construidas a lo largo del siglo XII como San Jorge de Azuelo, San Juan Bautista de Aberin, San Andrés en Villamayor de Mojardín, o la ermita de San Andrés en Aguilar de Codés. Todos ellos son interesantes ejemplos, aunque relativamente modestos en comparación con otros como San Pedro de la Rúa o las iglesias parroquiales de San Miguel y de San Juán de Estella. Sobresale asimismo la iglesia del Santo Sepulcro en Torres del Río, con planta centralizada en forma de octógono y una torre con función de faro en la que al anochecer se solía encender una hoguera que guiaba a los peregrinos del camino de Santiago. Nuestra Señora de Eunate en Muruzabal guarda muchos paralelismos con la anterior, tanto en el tipo de planta como en la presencia de la mencionada torre faro.

La catedral de Tudela requiere un tratamiento específico dada su singularidad e importancia. Este edificio fue construido a lo largo de los siglos XII y XIII en sustitución de la primitiva colegiata de Santa María, templo reconvertido al culto cristiano que en origen albergó la mezquita mayor de Tudela. Uno de sus muchos rasgos llamativos es la curiosa fusión entre la traza románica de los muros y la cubrición realizada por medio de bóvedas de crucería góticas, cuestión que evidencia que su construcción se prolongó durante un periodo de transición estilística. También son reseñables su claustro y sus portadas, elementos que destacan por la cantidad y la calidad de la escultura que albergan.

En el ámbito de la escultura son muchos los ejemplos que merece la pena destacar De entre las portadas románicas más notables cabe mencionar la Porta Speciosa de Leire, la de Santa María la Real de Sangüesa, San Miguel en Estella, San Jorge en Azuelo, o la de San Juan Bautista en Aberin. Destaca asimismo la escultura aplicada a elementos como modillones o capiteles. De estos últimos, sobresalen los del claustro de la catedral de Tudela con escenas como el traslado de los restos de Santiago Apostol, la resurrección de Lázaro o el descenso al Hades. En lo tocante a las artes suntuarias, cabe mencionar el frontal de esmaltes románico de San Miguel de Aralar, pieza de excepcional calidad que en la actualidad preside el altar mayor de la iglesia.

Pese al hecho de que algunos de los ejemplos de esencia románica anteriormente citados poseen elementos con un lenguaje híbrido o de transición hacia el gótico, el desarrollo de este último estilo se aprecia en algunas obras tempranas como la colegiata de Roncesvalles. Consagrada en 1219, destaca por sus puntos de confluencia con algunos importantes referentes del gótico francés como Notre Dame de París. También en Roncesvalles, importante punto del camino de Santiago, destaca la iglesia de San Miguel edificada poco después que la colegiata.

La construcción de Santa María de Viana se llevó a cabo entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV, si bien si bien algunos de sus espacios se completaron en siglos posteriores. Su esquema primitivo gótico se aprecia en el interior articulado en tres naves con cuatro tramos y cabecera poligonal. Cuenta además con la particularidad de ser el lugar en el que se halla enterrado César Borgia. Santa María la Real de Olite fue erigida en el siglo XIII y su fachada completada a comienzos del XIV. Adosada al palacio real, esta iglesia fue concebida como lugar para la celebración de actos solemnes y destaca no solo por lo arquitectónico sino también por su portada. Muy influenciada por el lenguaje de los talleres parisinos, es considerada como una de las portadas góticas más sobresalientes de Navarra.

La Catedral de Pamplona es otro ejemplo relevante. El comienzo de su construcción está datado en 1394 y se llevó a cabo en varias fases, con periodos de interrupción vinculados a hechos como la guerra civil de 1451. Está formada por tres naves con seis tramos, uno de ellos añadido en el siglo XVIII durante la construcción de su fachada y posee elementos singulares como su cabecera, cuya traza se atribuye a Johan Lome.Por otro lado, posee elementos de construcción anterior como su claustro, que comenzó a edificarse en torno al 1280, al igual que también lo es la capilla Barbazana, erigida probablemente como sala capitular, fue transformada en capilla funeraria del obispo Arnaldo de Barbazán y también usada como sede del tribunal eclesiástico a partir del siglo XV. Asimismo destacan otras dependencias como el refectorio y la cocina, que datan de mediados del siglo XIV.

La escultura gótica tuvo un gran desarrollo en el ámbito funerario, hecho que puede constatarse en ejemplos como el sepulcro de Sancho VII el Fuerte en la colegiata de Roncesvalles, el de Ximénez de Rada en Santa María de Fitero, ambos del siglo XIII, o los de Arnaldo de Barbazán y Miguel Sanchiz de Asiain, ambos en la catedral del Pamplona y datados en el siglo XIV. A la siguiente centuria pertenecen el sepulcro del canciller Francisco Villaespesa en la catedral de Tudela, el del presbítero del convento de San Francisco en Olite, así como los de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla, Pere Arnaut de Garro y Juana de Beunza, o el de Sanchiz de Oteiza, todos ellos en la catedral de Pamplona.

La estatuaria de bulto redondo cuenta con notables representaciones de vírgenes como la de Los Arcos, la del Puy en Estella, la de Ochagavía, la de Roncesvalles, la de Urricelqui, la del Consuelo de la capilla Barbazana en la catedral de Pamplona, la Virgen del Pilar en Cortes, la de Sorauren o la de Huarte. También son reseñables algunas tallas como la de Santiago en Puente la Reina, la de Santiago en Sansol, la Santa Ana Triple de Tudela, la Santa Catalina de San Martín de Unx, o el San Jorge de Estella. Destacan asimismo algunas portadas góticas como la Puerta del Amparo y la Puerta Preciosa, ambas de la catedral de Pamplona, la de Santa María la Real de Olite, la de la iglesia del Santo Sepulcro de Estella, la de Santa María de Ujué o la de San Saturnino de Artajona, entre otras.

La pintura tuvo un gran desarrollo en Navarra en la Baja Edad Media, pero no alcanzó su cenit hasta los siglos del gótico. El nacimiento del retablo fue crucial, pues se constituyó en una de las principales estructuras destinadas a albergar tanto pintura como escultura. Así gran parte de la producción pictórica sobre tabla forma parte de retablos entre los que cabe mencionar el de Santa Elena en San Miguel de Estella, o los de Santa Catalina de Alejandría y la Virgen de la Esperanza, ambos en la catedral de Tudela. De estilo gótico hispano-flamenco destacan el retablo de San Miguel de Barillas, el de la Visitación en Los Arcos, el de San Marcos en Cascante, el de San Saturnino en Artajona, así como los del Santo Cristo y Santo Tomás, ambos en la Catedral de Pamplona. Existen además destacables ejemplos de pintura mural gótica que en la actualidad forman parte de la colección del Museo de Navarra y que provienen -entre otros lugares- de la Catedral de Pamplona, San Martín de Ecay, San Pedro de Olite y San Martín de Artaiz.

El siglo XVI trajo consigo la llegada parcial y fragmentada del renacimiento a Navarra. Así en la arquitectura religiosa se dio un claro predominio de las iglesias de planta de una nave en sus diferentes variantes (con crucero, capillas entre contrafuertes, cabecera poligonal, etc.). Algunos de los ejemplos más reseñables son la parroquia de Santa María en Valtierra, Nuestra Señora de los Abades en Milagro o la de San Miguel en Lodosa. También el modelo de iglesia columnaria o hallenkirche, con las naves a igual o similar altura, cuenta con interesantes muestras como la Asunción en Cascante o San Juan Bautista en Cintruénigo. Lo renacentista, más allá de lo meramente decorativo, se aprecia en la iglesia de Ciga, así como en la cabecera y el crucero de San Miguel de Larraga y Santa María de Lerín.

Uno de los primeros referentes del lenguaje renacentista se aprecia en intervenciones específicas como el claustro del monasterio de Irache, el coro de la iglesia de Santa María en Torralba del Río, o la portada y torre campanario de la iglesia de Santa María de Los Arcos. Destacan además las portadas de Santa María de Caseda y especialmente la de Santa María de Viana, obra de Juan de Goyaz y Juan Ochoa, cuyo paralelismo con el modelo que Bramante utilizó en el palacio del Belvedere es más que notable.

Otro de los ámbitos de desarrollo arquitectónico y escultórico del renacimiento en Navarra fue el retablo. Destacan algunos como el retablo mayor de Santa María la Real de Sangüesa, el de Isaba, el de Ochagavía, el de Genevilla, el de San Juan Bautista en Mendavia o los de Huarte Araquil y Esquiroz, estos últimos obra de Juan de Beauves. Por otro lado, Juan de Anchieta, máximo exponente del romanismo en el País Vasco, dejó su impronta en retablos como el de Añorbe, el de Caseda, el de Aoiz, el de Obanos o el de Tafalla. Asimismo cabe mencionar algunas tallas de bulto redondo del siglo XVI como los crucificados de Santa María de Viana, el de Huarte Araquil de Pierres Picart y Juan de Beauves, el de Alsasua o el de la capilla de San Martín en la catedral de Tudela, este último de comienzos del siglo XVII.

Por otro lado, sobresalen algunos muebles litúrgicos como las sillerías de coro entre las que podemos mencionar la de la catedral de Tudela, la catedral de Pamplona, la de Añorbe, la de Allo y la de Los Arcos. También el retablo pictórico cuenta con interesantes muestras en Navarra. Tal es el caso del de San Esteban en Esparza de Galar, el de Ororbia, el de Cizur Mayor, el de Burlada, el de Lete o el de Sagaseta. Algunos de los maestros más destacables de la pintura navarra del siglo XVI fueron Juan del Bosque, Juan de Bustamante, Miguel de Baquedano, Juan de Landa y Miguel de Oscariz.

El barroco tuvo en la arquitectura conventual un importante ámbito de desarrollo, con ejemplos como los conventos del Carmen y de Nuestra Señora de Araceli de Carmelitas Descalzos en Corella, el de San Pablo de Concepcionistas Recoletas en Estella, los de Capuchinas, Dominicas y Carmelitas Calzados de Tudela, así como los de Santa Ana y la Inmaculada Concepción en Pamplona. Asimismo requieren una mención específica, dada su importancia en el conjunto de la arquitectura barroca Navarra, la basílica de San Gregorio Ostiense en Sorlada y capillas como la de Nuestra Señora del Camino (1717) y la de San Fermín (1776) en Pamplona, capilla esta última que alberga la popular talla del santo que data de finales del siglo XV.

La escultura barroca en Navarra tuvo un gran desarrollo en el retablo y en las imágenes y pasos procesionales. En este periodo destaca el foco tudelano con emblemáticas obras presentes en la catedral, en la iglesia de las Dominicas, en la de San Jorge el Real o en la de la Enseñanza. También son importantes los retablos de la parroquia del Rosario en Corella, el de Ablitas, el de Miranda de Arga o el del Carmen de Tudela, creados entre el siglo XVII y comienzos del XVIII. Muchos de ellos fueron realizados por familias de artistas como los San Juan, los Gurrea o los Serrano, entre otras. El retablo rococó del siglo XVIII cuenta con interesantes muestras como el de San Martín de Tours de Lesaka, obra de Tomás de Jauregui, el del Salvador de Irurita, así como algunos retablos de San Andrés en Azpilicueta y San Gregorio Ostiense, obras de Silvestre de Soria.

Por otro lado, sobresalen algunas tallas de bulto redondo como el crucificado de San Juan Bautista en Cintruénigo, el Cristo de la Guía de Santa María de Fitero, o el Cristo yacente del convento del Carmen de Tudela, así como las imágenes de santos de nueva canonización como el San Francisco Javier de la basílica de Mendigaña en Azcona o el de la catedral de Pamplona. En el ámbito pictórico destaca notablemente la figura de Vicente Berdusán, pintor asentado en Tudela del que destacan -entre otros- los trabajos realizados en Corella, Valtierra, Tudela y Pamplona.

Las huellas del neoclasicismo en Navarra pueden apreciarse en interesantes ejemplos como la Iglesia de San Pedro en Mañeru (1785-1799) de Santos Ángel de Ochandategui, artífice de la torre de la iglesia de Santiago en Puente la Reina (1777), de la de San Juan Bautista de Mendavia (1783-1786), así como de la fachada de la catedral de Pamplona (1783-1799), obra que realizó en colaboración con Ventura Rodríguez. Destacan otros templos como San Juan Evangelista en Peralta (1826-1833) de Manuel Ángel de Chávarri, o Santa María de Allo (1805-1821) de Pedro Nolasco Ventura, que también proyectó la torre y la portada de San Salvador de Arróniz (1804-1814). En el ámbito escultórico son destacables algunos sepulcros como como el de Espoz y Mina o el del Conde de Gages, ambos en el claustro de la catedral de Pamplona. Asimismo destacan las pinturas que Luis Paret y Alcázar realizó en la Capilla de San Juan del Ramo en Santa María de Viana.

En el siglo XX sobresalen algunas arquitecturas proyectadas por Victor Eusa como la Casa de Misericordia (1927), la Iglesia y convento de los Paules y el colegio de los padres Escolapios, ambos de 1928, el Seminario de Pamplona (1931), o el colegio de los hermanos Maristas (1956). Destacan además otros proyectos, como la impactante y moderna iglesia de San Jorge (2009), obra de Fernando Tabuenca y Jesús Laeche. Asimismo la temática religiosa fue abordada por pintores navarros del siglo XX como Javier Ciga Echandi, Miguel Pérez Torres, al igual que también lo hicieron escultores como Áureo Rebolé, Constantino Manzana, José Ulibarrena, Antonio Loperena, José López Furió, Juan Miguel Echeverría, Antonio Eslava y José Urdin, entre otros.

Navarra cuenta en su patrimonio con importantes ejemplos de arquitectura civil que datan de época medieval. El Palacio de los Reyes de Navarra en Torres del Río (siglo XII), es uno de los ejemplos más tempranos y un interesante referente de la arquitectura civil románica hispana. Asimismo, la importancia de la arquitectura civil gótica queda patente en gran cantidad de construcciones de diversa índole. Tal es el caso de palacios y castillos como el de Javier, cuyos orígenes se remontan al siglo X y fue ampliamente reformado en siglos posteriores, el de Tiebas (siglo XIII), del que sólo se conservan sus ruinas, el de Olite y el de Mendilorri, ambos del siglo XIV, así como los de Arazuri y Marcilla erigidos en el siglo XV. Cabe destacar también algunas torres tardo-medievales como las de Celigüeta, Ayanz y Olcoz, así como el Palacio del Deán de Tudela, construido a finales del siglo XV y del que sobresale su fachada de estilo gótico mudéjar.

La llegada del nuevo lenguaje arquitectónico y de los repertorios de carácter humanista propios del Renacimiento, puede apreciarse en el Palacio del Marqués de San Adrián y la Casa del Almirante, ambos ejemplos construidos en Tudela en el siglo XVI. A la misma centuria pertenecen otras notables arquitecturas como el Palacio de Azpilcueta en Barásoain, el de Andéraz en Abárzuza de influencia italiana, o el Palacio de los Abades en Carcastillo. En lo escultórico, sobresalen algunos elementos del Palacio de los Eguía y el de San Cristóbal ambos en Estella, así como la fachada de la Casa Motza en Villava.

El palacio fue una de las principales tipologías en las que se desarrolló la arquitectura civil barroca en Navarra. Aunque la nómina de edificios barrocos de interés resultaría muy extensa, destaremos el Palacio de los Bobadilla en Villafranca, el de Vallesantoro en Sangüesa, o el de los Colomo en Miranda de Arga, edificados entre el siglo XVII y comienzos del XVIII. A esta última centuria corresponden otros notables ejemplos como el Palacio de los Gómara en Valtierra, el de Arizcunenea en Elizondo, el de la Plaza de los Fueros en Estella, el de Gastón de Iriarte en Irurita o el de Ezpeleta en Pamplona del que destaca su imponente portada.

La modernización de las ciudades derivada del pensamiento racionalista imperante en el siglo XVIII se aprecia también en Navarra en algunos ejemplos como el proyecto de traída de aguas del arquitecto Ventura Rodríguez, que se materializó en la construcción del Acueducto de Noain entre 1782 y 1790. Además de algunos interesantes proyectos de Santos Ángel de Ochandategui, en el ámbito arquitectónico sobresale el Palacio de la Diputación de Navarra en Pamplona, ideado por José de Nagusia en 1840, creador también de la Fuente de la Plaza de Navarra en Tafalla. De esta última tipología, destacan la Fuente de la Abundancia, la de la Plaza de Recoletas, la de Neptuno niño, la de Santa Cecilia y la del Consejo, todas ellas proyectadas en Pamplona en 1788 por el artista Luis Paret y Alcázar.

Durante la segunda mitad del siglo XIX la mejora en el trazado urbanístico de la ciudad de Pamplona se convirtió en una cuestión inaplazable. Este anhelo se materializó en el primer ensanche de 1888. Tuvo su continuidad en el segundo ensanche ideado por Serapio Esparza en 1916 y en el Plan General de 1957. En estos ensanches se llevaron a cabo interesantes proyectos como la Plaza de Toros Monumental (1922), obra de Francisco Urcola remodelada por Rafael Moneo en 1966, la Colonia Argaray (1933) proyectada por Joaquín Zarranz y Juan de Madariaga, el edificio Sarasate 5 (1934) de Joaquín Zarranz o las viviendas Plazaola 2 (1968) proyectadas por Rafael Moneo. El arquitecto Victor Eusa requiere una mención especial, pues desarrolló en Pamplona importantes propuestas como la Casa Goicoechea (1924), el edificio de la Vasco-Navarra (1924), las viviendas Fernández Arenas 4 (1932), el Casino Eslava (1932), el Edificio Aurora (1950), así como el Hospital San Juan de Dios en Beloso (1934-1943) y el Ayuntamiento de Olite (1949), entre otras.

Si bien existen ejemplos escultóricos de interés datados a comienzos del siglo XX como el Monumento a los Fueros (1903) de Manuel Martínez de Ubago y Lizarraga, lo cierto es que el desarrollo de este arte en Navarra en el primer tercio del siglo XX estuvo capitaneado por escultores como Fructuoso Orduna y Ramón Arcaya. Suyos son, entre otros, el Monumento a Pedro Navarro, Conde de Oliveto (1928) y el Monumento a los muertos, vida y muerte (1922) respectivamente. A partir de los años cincuenta comienzan a destacar escultores como José Ulibarrena, Rafael Huerta y Jesús Alberto Eslava. En la década posterior iniciarán su andadura Rafael Bartolozzi, Alberto Orella y Manuel Clemente Ochoa, a los que seguirán -entre otros- Ángel Bados, Xabier Santxotena, Koke Ardaiz, José Ramón Anda, Henriette Boutens, Ángel Garraza, Faustino Aizkorbe y Alfredo Sada. Asimismo a partir de los años ochenta destacarán las propuestas de artistas como Mª Eugenia Ciaurriz, Dora Salazar, Carlos Ciriza o Pedro Osakar.

El panorama pictórico navarro de finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, estuvo dominado por pintores como Salustiano Asenjo, Inocencio García Asarta, Nicolás Esparza, Andrés Larraga, Enrique Zubiri, Jesús Basiano, Javier Ciga Echandi, Francisco Echenique, Lorenzo Aguirre, Miguel Pérez Torres, Julio Briñol, Gerardo Sacristán, Crispín Martínez o Ricardo Baroja entre otros. Tras el punto de inflexión que supuso la Guerra Civil, en la posguerra y las décadas siguientes destacaron -entre otros- los pintores José María Ascunce, César Muñoz Sola, Jesús Lasterra, Eugenio Menaya, Gerardo Lizarraga, Emilio Sánchez Cayuela, Pedro Lozano de Sotés, y Francis Bartolozzi. A partir de los años sesenta sobresalió una nueva generación de artistas entre los que cabe destacar a Patxi Buldain, Pedro Manterola, Julio Martín Caro, José Antonio Eslava, Mariano Sinués, Isabel Baquedano y Ángel Elvira. Mención aparte requieren los integrantes de la llamada Escuela de Pamplona, entre los que se encuentran Juan José Aquerreta, Pedro Osés, Pedro Azqueta, Mariano Royo, Pedro Salaberri, Xabier Morrás y Luis Garrido, todos ellos vinculados con los históricos "Encuentros de Pamplona" de 1972. Las obras de los pintores navarros contemporáneos son una clara muestra del eclecticismo en el que se halla sumida la creación actual y que comprende variados planteamientos y lenguajes. Este hecho se aprecia en la obra de Xabier Balda, Carlos Ciriza, Patxi Ezquieta, Pedro Osákar, Juliantxo Irujo, Jabier Villarreal, Jesús "Txuspo" Poyo y Txaro Fontalba, entre otros muchos.

  • CENICACELAYA, Javier; SALOÑA, Iñigo. Arquitectura neoclásica en el País Vasco. Vitoria-Gasteiz: Gobierno Vasco, 1990.
  • BARAÑANO, Kosme; GONZÁLEZ DE DURANA, Javier; JUARISTI, Jon. Arte en el País Vasco. Madrid: Cátedra, 1987.
  • GARCÍA GAINZA, María Concepción [dir.]. El arte en Navarra [2 vol.]. Pamplona: Diario de Navarra, 1994.
  • GARCÍA GAINZA, María Concepción [et al.]. Catálogo monumental de Navarra [7 vol.]. Pamplona: Institución Principe de Viana, 1980-1994.
  • MARTIENENA RUIZ, Juan José. Navarra: castillos y palacios. Pamplona: Caja de Ahorros de Navarra, 1980.
  • MARTÍN CRUZ, Salvador. Pintores navarros. Pamplona: Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, 1981.
  • PLAZAOLA, Juan. Euskal Herria Emblemática. Historia del Arte Vasco. Donostia-San Sebastián: Etor-Ostoa, 2002.
  • URANGA, José Esteban. Arte medieval navarro [5 vol.]. Pamplona: Caja de Ahorros de Navarra; Aranzadi, 1973.
  • ZUBIAUR CARREÑO, Francisco Javier. La Escuela del Bidasoa. Una actitud ante la naturaleza. Pamplona: Gobierno de Navarra, 1986.

MBS 2011

A diferencia de lo acaecido con otros pueblos de la península, el vasco no se deshizo de su lengua propia después de acceder al latín. Así, mientras los hispano-romanos y los pueblos invasores -godos, vándalos, suevos, etc.- generaron lentamente las lenguas romances -gallego, castellano, catalán- los vascones modernos hablaron y, sobre todo, escribieron, en romance, sin dejar de hacerlo también en euskara. Pero el prestigio del latín, lengua del Imperio dotada de un cultivo y de una funcionalidad inmensamente superiores, hizo que la primera literatura navarra no árabe ni judía fuera en esa lengua y no en la nativa. Como dice Campión (Navarra en su..., 1929, 178), "ante los ojos de los clasicistas el baskuenze no podía por menos de cubrir plaza de rustiquísima entre las rústicas (que ni siquiera parentesco podía alegar con las clásicas para ser mejor mirada), y del alcanzarle, por tanto, la proscripción fulminada contra todos los idiomas vulgares. Al euskara le ponía en situación de inferioridad su mismo aislamiento; era una especie lingüística singular, sin ramificaciones de parentesco con ninguna otra de Europa, y esta circunstancia que acrecienta el interés de la Lingüística cuando esta ciencia no existía aún y sólo imperaba el humanismo, acrecía el menosprecio de éste hacia la rusticidad de aquélla. Aymeric Picaud, el autor de la Guía de los peregrinos, traducía probablemente el común sentir de las gentes cuando, refiriéndose a los Baskos, escribía: sicque illos loqui audires, canum latrantium memorares; barbara enim lingua penitus habentur (si les oyeras hablar, recordarías los ladridos de los perros, pues tienen una lengua del todo bárbara).

El ambiente, por tanto, hubo de ser desfavorable a que la poesía baska se levantase sobre la más baja esfera popular". Ambas lenguas, la romance y la autóctona, compitieron en desigualdad de condiciones. La consideración de la lengua propia, sentimiento propio del Renacimiento y del Nacionalismo decimonónico, tiene lugar cuando ya Navarra está integrada en otro Estado, Castilla, nación cuya literatura ejerce de poderoso foco de atracción de las minorías cultas. Pese a ello existen importantes manifestaciones navarras en euskara y no creemos pueda desdeñarse el hecho de que algunos de los autores euskéricos primeros y más significativos hayan sido navarros. Tampoco hay que olvidar el transfondo euskérico de algunas narraciones romances como las "Fazañas" del Fuero General de Navarra (Caro Baroja, 1972, III) enlazables con las tradiciones y leyendas recogidas a fines del siglo XIX y primeras décadas del XX.

IEA

En el siglo IX surge el reino de Pamplona. Su extensión es muy imprecisa, pero podemos decir que ocupa el centro y norte de lo que hoy es Navarra. El siglo estaba bajo el dominio árabe y tenía en Tudela su más importante centro cultural y político. Un siglo más tarde el reino se expande, aumenta en extensión territorial y las tierras riojanas son incorporadas a la corona de Navarra. En esta época, la lengua latina fue conservada en las crónicas y en las relaciones notariales. Pero era un latín ordinario, medieval y muchas veces vacilaba entre la palabra latina y la correspondiente voz popular. Así, en los documentos de los siglos IX y X, se encuentran ya palabras vulgares. Para el estudio del castellano, anterior al Poema de Mío Cid, son muy interesantes los documentos llamados Glosas Emilianenses y Glosas Silenses. Las Glosas Emilianenses fueron compuestas en el Monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla (tierra riojana del reino de Navarra), y las Glosas Silenses, escritas en el Monasterio de Silos, al sureste de Burgos. Constituyen los primeros escritos en castellano. Datan del siglo X, si bien, las Emilianenses, a juicio de Menéndez Pidal, son algo anteriores. Se trata de ciertas anotaciones, puestas al margen de unas homilías y de un penitencial latino. Los monjes se cuidaron de ilustrar con su correspondencia romance aquellas palabras o expresiones, cuyo sentido era muy difícil o simplemente ininteligible. Por otra parte, las investigaciones sobre las jarchas permiten aventurar la hipótesis de que ya en el siglo X existía en romance castellano una lírica, siquiera fuese de carácter rudimentario. Sabida es también la tesis de Menéndez Pidal, según la cual, algunos cantares de gesta debieron de componerse antes del año 1000.

IEA

Las principales características son las siguientes:

  • El espíritu religioso de los autores navarros, cualquiera que sea el idioma en que se expresen.
  • Predominio de las literaturas árabe y hebrea sobre la producción en castellano.
  • El elemento juglaresco de origen provenzal.
  • La influencia francesa, a partir del siglo XIII.
  • Abundancia de manifestaciones históricas.
  • Escasez de manifestaciones teatrales.

IEA

Siglo XV. La literatura anterior que florece en Navarra es la literatura hebrea, la árabe y la francesa. El Renacimiento es la época de mayor esplendor en las letras navarras. La aurora del Renacimiento le sacará de su agonía literaria, pero le llevará a la pérdida de su independencia política. El movimiento de renovación surgido en Italia en los primeros años del siglo XV se extiende por toda Europa. La invención de la imprenta y los descubrimientos geográficos ensanchan el mundo conocido hasta entonces. La curiosidad científica invade a los intelectuales en ansia de conocimiento universal del hombre y de la naturaleza. La vida del reino navarro sigue convulsionada por las discordias civiles que enfrentan a dos bandos irreconciliables: agramonteses y beaumonteses. Y, aunque la decadencia política se acentúa, la producción se intensifica. Don Carlos, Príncipe de Viana fue un escritor, poeta e historiador. Nacido en Peñafiel (Valladolid), en 1421, muere en Barcelona, en 1461. Tuvo un destino político frustrado. Publicó la Crónica de los reyes de Navarra que Yanguas y Miranda editó en 1843. Tradujo con comentarios al romance las Eticas de Aristóteles. Y sostuvo una polémica epistolar en seis cartas -entre moral y amorosa- con el esclarecido poeta catalán Juan Ruíz de Corella. Escribió también poemas en castellano y catalán y mantuvo relaciones amistosas con el gran poeta valenciano Ausías March.

IEA

A principios del siglo XVI, Navarra deja de ser reino independiente y es incorporada a la corona de Castilla. Los escritores navarros se integran en las diversas corrientes literarias de la época y aportan obras de indudable calidad al patrimonio de la literatura española. En este siglo aparecen los primeros libros escritos en euskara por autores navarros. La literatura en euskara o lengua vasca, entendiendo el término literatura en su verdadera acepción, comienza en el siglo XVI, al socaire del Renacimiento, que extendido por toda Europa, supuso el comienzo de las literaturas en las lenguas propias de cada nacionalidad.

  • Escritores místicos

El siglo XVI español es el gran siglo de la poesía ascético-mística. San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús elevan la expresión poética a altas cimas de espiritualidad. Navarra tiene dos figuras interesantes, dentro del campo de la prosa mística: Fray Diego de Estella y Pedro Malón de Chaide. Fray Diego de Estella (1523-1578) nace en Estella y murió en Salamanca. Pertenecía a la más rancia nobleza navarra. En el mundo Diego Ballesteros, figura como uno de los grandes oradores y directores espirituales de su tiempo. Felipe II le nombró predicador y consultor. Compuso Vida, loores y excelencias de San Juan Evangelista y el Tratado de la vanidad del mundo. Su obra capital son las Cien meditaciones devotísimas del Amor de Dios que inspiraron a San Francisco de Sales su tratado sobre la misma materia. El estilo del P. Estella es seco, afeado por el exceso de citas y textos latinos. Pero se hace estimar por su claridad y método expositivo. Pedro Malón de Chaide (1530?-1589) nació en Cascante. Fue discípulo de Fray Luis, agustino, como él, y profesor de las Universidades de Huesca y Zaragoza. Dio a la literatura devota castellana el libro "más brillante, compuesto y arreado, el más alegre y pintoresco", el de La conversión de la Magdalena. En el prólogo sale a la defensa de la lengua castellana, contra los que la consideran inadecuada para la expresión de altos conceptos. Su. finalidad era atajar la perniciosa influencia de los libros de caballería. El lenguaje es animado, brillante y rico. Merece destacarse la nota patética de algunos pasajes. Aparecen intercaladas varias poesías, paráfrasis casi siempre de algún salmo, lo que nos indica que era un lírico inspirado.

  • Narradores

La historia festiva y caricaturesca tiene un representante magnífico en el bufón Don Francesillo de Zúñiga. Nació probablemente en el pueblo de Zúñiga y murió en 1532. Nos dejó en su Crónica historia una relación puntual de la vida escandalosa, de intrigas y picardías, de la corte de España, a partir de la muerte de Fernando el Católico. La Coronica, en la que satiriza con agudeza a los personajes más augustos, se divulgó extraordinariamente. Alguno de ellos contrató a un rufián que lo asesinó, dándole de cuchilladas. Antonio de Eslava nace en Sangüesa hacia 1570. En 1609 aparece en Pamplona una colección de novelas inspiradas en fuentes italianas, mezcladas con leyendas del ciclo carolingio y con historias fantásticas de hadas y encantamiento. Lleva por título Noches de invierno y tiene por autor a Eslava. Encontró buena acogida, a pesar de su tosco estilo. La historia más interesante es la de El emperador de Grecia y el rey de Bulgaria, considerada como fuente probable de la Tempestad, de Shakespeare. También merece destacarse el cap. IX, apología del sexo femenino.

  • Poetas

Jerónimo Arbolanche (1543-1572) nació en Tudela, según declara él mismo. Su familia procedía de Vizcaya. Escribió, en prosa y en verso, Los nueve libros de las Havidas. Es, según Menéndez Pelayo, una especie de novela caballeresca, casi toda en verso. Cervantes se muestra desdeñoso con ellas en su Viaje al Parnaso. Fernando González Ollé insinúa su interés por Arbolanche, como anticipo de corrientes literarias posteriores.

  • Prosa científica

El máximo representante de la prosa científica española de este siglo es el navarro Juan Huarte de San Juan. Nació en San Juan de Pie de Puerto (Baja Navarra), hacia 1529 y murió hacia 1590. Con sagaces anticipaciones, que revelan un agudo psicólogo, publica un libro extraño por las teorías que defiende, nada corrientes en su época, y notabilísimo por su forma de exposición, Examen de ingenios para las ciencias. En él se revela un auténtico precursor de la psicología experimental. La tesis que sostiene es que la variedad de talentos y de índoles provienen del temperamento corporal. Expurgado por el Indice por sus arriesgadas teorías sobre lo relativo a la inmortalidad del alma, fue pronto traducido a todas las lenguas cultas, incluido el latín. Literariamente se distingue por su lenguaje digno y conciso.

  • Prosa didáctica

El Renacimiento fue una época de grandes polémicas religiosas y jurídicas. EL afán de divulgar las propias ideas y el interés por rebatir los argumentos de quienes exponían opiniones contrarias, dio origen a una abundante literatura didáctica. Martín de Azpilcueta (1491-1586) nació en Barasoain y está considerado como uno de los mejores canonistas de su época. Fue catedrático de la Universidad de Coimbra y rechazó con humildad el capelo cardenalicio. Por orden de Felipe II se encargó de la defensa del arzobispo de Toledo, el navarro Carranza. Dejó importantes obras de derecho canónico y un Manual de confesores y penitentes. Por la pureza y casticismo de su lenguaje, figura en el Diccionario de Autoridades. Bartolomé de Carranza (1503-1576) nació en Miranda de Arga. Representó a Carlos V en el Concilio de Trento y fue nombrado arzobispo de Toledo. Publicó Comentarios sobre el catecismo cristiano. Por sospechas de herejía permaneció siete años encarcelado en Valladolid y dos lustros en Roma.

IEA

  • Literatura en euskara

· Bernard Dechepare

Considerado el primer escritor como tal en lengua vasca. Nació en Eiheralarre, Saint-Michel, municipio o comuna del Reyno de Navarra, encuadrado en la merindad de Donibane Garazi o Saint-Jean-de-Piedde-Port. Vino al mundo sobre 1493 y, aunque no se sabe con certeza la fecha de su muerte, ésta tuvo que ser posterior a 1545, año en que se publicó su obra Linguae Vasconum Primitiae, en una imprenta de Burdeos (Bordele). Esta obra, escrita en la variedad dialectal Bajo Navarro Oriental, consta de quince o dieciséis coplas. Las poesías religiosas contienen 595 versos, las amorosas 403; las compuestas en el período que permaneció preso en Pau, envuelto en la guerra civil navarra entre agramonteses y beaumonteses 102, y el contrapás y Sautrela, hermosas y ardientes composiciones en defensa y exaltación de nuestra milenaria lengua, 59. En total 1.159. Nos limitaremos a los escritos navarros de las merindades peninsulares, ya que los de la merindad continental aparecen en la voz Baja Navarra.

· Sancho de Elso

Autor de una Doctrina Christiana en euskara que no ha llegado hasta nosotros. Parece que se imprimió en 1561 en Pamplona o Estella. Este fraile teatino llevaba el nombre de Elso, pequeño pueblecito del Valle de Ulzama a unos veinte Kms. de Pamplona.

· Juan D'Amendux

Médico pamplonés que escribió unos hermosos y patéticos versos en 1564, donde da cuenta de su estado de abatimiento y desesperación. Es evidente que se encontraba en trance de morir. La variedad dialectal es el Alto Navarro Meridional, y constituye una buena muestra del vascuence pamplonés. He aquí las tres últimas estrofas:

"Zarraizkidate guzi bertan itzok ongi notaturik
Josafaten baturen gara judizion elkarreki,
bitarteo lo dagigun, bakea dela guzieki".

PDU

  • Literatura en euskara

Concurso de poesías en Pamplona (1609). Convocado por el entonces pastor de la diócesis iruñense, Don Antonio Venegas de Figueroa con motivo del Bestaberri o fiesta del Corpus Christi. Claro exponente de la fuerza que tenía nuestra lengua en la capital del viejo Reino, diónos a conocer a tres poetas navarros en lengua vernácula: Pedro de Ezkurra, Miguel de Aldaz y Joan de Elizalde.

· Piarres D'Aguerre y Azpilcueta

(1556-1644). Natural de Urdazubi (Urdax), villa navarra de la merindad de Pamplona, donde nació en el caserío Axular. Cursó estudios en la Universidad de Salamanca, donde adquirió el grado de bachiller en Teología, fue orador insigne en lengua vasca, y vivió de párroco en Sara lugar de Lapurdi. Su obra maestra Gero, es la obra más célebre de la literatura vasca. El tema del libro, buscando la conversión del alma y la vida cristiana de ésta sin dejarlo para mañana, está inspirado en el espíritu religioso de la contrareforma. "El tema es abordado con una prodigiosa erudición y un sinfín de citas de autores sagrados y profanos, anécdotas, etc., y a la vez con una galanura de estilo y maestría de lenguaje que han hecho de Axular el autor clásico por excelencia de la literatura vasca", según palabras de Luis Villasante.

· Juan de Beriain

Nacido a finales del siglo XVI, murió aproximadamente antes del 20 de noviembre de 1635. Natural, según parece, de Uterga, lugar de Valdizarbe en la merindad de Pamplona, publicó su primera obra en 1621 Tratado de como se ha de oir misa... iniciándolo con estas palabras:

"Escribo en romance y bascuence, lengoages deste obispado, y aunque en diferentes partes del ay en algunas cosas, diversos modos de hablar, yo escribo el que se habla en Pamplona, Cabeza deste Reyno, Obispado de Navarra, que es el que se habla en la mayor parte del, donde se habla bascuence, y el que mejor se entiende en todas partes..."

Alto Navarro Meridional, por lo tanto. En 1626 escribió su Doctrina Christiana. Su ministerio lo ejerció en Uterga-Olandain, donde llegó a fundar una asociación para ayuda de los labradores necesitados, "Fundación del Vínculo del lugar de Uterga y Olandain". Su mensaje literario está inmerso en el espíritu de Trento. La literatura en lengua castellana de autores navarros es, durante el siglo XVII, época del Barroco, de poca importancia. Si en el resto de España, el Siglo de Oro está en todo su apogeo, se diría que Navarra, una vez concluido el impulso renacentista, agota su capacidad literaria. Hay que citar, sin embargo, a José Moret que realizó una gran obra histórica y a Francisco Alesón que completó la obra del anterior.

· José Moret Mendi

(1617-1687) nació en Pamplona. A los 17 años ingresó en la Compañía de Jesús. Fue el primer cronista del reino de Navarra. Vascófono. Su nombre figura por el dominio de la lengua castellana en el Diccionario de Autoridades. En 1654 se le nombró cronista oficial de Navarra. Cánovas del Castillo le reconoció como uno de los grandes historiadores nacionales. Publicó Investigaciones históricas de las antigüedades de Navarra; Congressiones apologéticas sobre la verdad de las investigaciones de las antigüedades del Reyno de Navarra. Pero su obra principal es Annales del Reyno de Navarra, que le granjeó fama universal. De los cinco tomos de la obra Moret es autor únicamente de tres. Los dos restantes fueron redactados por Alesón.

· Francisco Alesón

(1634-1715) nació en Viana e ingresó en la Compañía de Jesús, en 1650. También vascófono. Fue rector de varios colegios y a la muerte de Moret, le sucedió como Cronista de Navarra y prosiguió los Anales redactando dos tomos más que terminó con nuevo método. Escribió, además, una Gramática Greco-Hispana, y un Elogio del rey Felipe IV, el Grande, éste en lengua vasca.

PDU

Al siglo XVIII se le ha llamado el siglo del Neoclasicismo, pero, ciertamente, es un siglo de diversas influencias y de gran preocupación literaria. No abundan los genios creadores, pero se publican numerosos ensayos sobre teoría literaria y se leen interesantes publicaciones periódicas. Navarra no participa de estas preocupaciones y la escasez de obras escritas en castellano continúa durante todo el siglo Solamente la literatura vasca, como indica Villasante, ofrece perspecticas halagüeñas.

Eleizalde este desconocido escritor navarro, escribió Apecendaco Doctrina Christiana Uscaraz (Pamplona, 1735). Está escrito en Alto Navarro meridional, según se deduce del texto: "Cein concevitu baice Espiritu Sanduaren obraz; jaioce Andre Maria Virginaren ganik...".

José Antonio Miquelestorena (1710-1789). Natural de Lesaka (Bortziri), en la merindad de Pamplona, cantó misa en 1734. Pasó los últimos años de su vida sacerdotal en Lesaka, donde murió en 1785. Siguiendo la costumbre de la época nos dejó un libro de tema religioso: Cerura nai duenak ar dezaquean vide erraza, (Pamplona, 1754). Citaremos algunos autores navarros de lengua castellana de menor importancia.

Tomás de Burgui (1721-1774) nació en Burgui y en 1737 ingresa en la orden capuchina. Fue Custodio y Definidor de los capuchinos, durante varios años. Este erudito roncalés imprimió varias obras. La más importante es San Miguel Excelsis. También publica los Sermones predicados en las exequias del Excmo. Conde de Gages, Explicación de los sentidos de la Sagrada Escritura.

Pedro Javier Cáseda (1739-1816) nació en Pamplona y se hizo jesuita en 1757. Con la expulsión de los jesuitas de España estuvo en Méjico y con su supresión por la Santa Sede vivió en Italia. Con ánimo de esclarecer las virtudes de la Iglesia española publicó Historia General de la Iglesia. La mayor parte de su obra se encuentra escrita en italiano con elegancia y concisión.

Juan Manuel Fernández Pacheco (1650-1727) nació en Marcilla y heredó el título de marqués de Villena. Fue el presidente de la Junta Fundadora de la Academia de la Lengua, al ver la decadencia de la lengua española. Dando muestras de laboriosidad y talento dirigió la publicación del primer Diccionario de la Lengua Castellana.

PDU

El Romanticismo comienza a producirse en la literatura española de un modo lento y gradual durante los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX, y no triunfa de una forma definitiva hasta el segundo tercio de esta centuria (1835). El movimiento romántico en Navarra, conserva las mismas características que las del resto de la literatura: idealismo, culto al sentimiento, exaltación del yo y de la libertad, revalorización del paisaje, evocación de la Edad Media, interés por lo popular y folklórico, etc. Pero tiene algunas notas específicas que le distinguen, en parte, del quehacer literario de su época: escasez de poetas y dramaturgos, abundancia de clérigos que cultivan temas eruditos, lirismo tardío, etc. De todos los géneros literarios del Romanticismo, fue, sin duda, el de la novela histórica, el que alcanzó en Navarra un alto nivel. La novela histórica fue creada, en los primeros años del siglo XIX, por el novelista inglés Walter Scott. Sus obras, que evocan el período medieval como una época mística y caballeresca, se imitaron en toda Europa. En España hubo una auténtica avalancha de novelas de tema histórico. De ellas las dos mejores fueron: El señor de Bembibre, del leonés Enrique Gil y Carrasco, y Amaya o los vascos en el siglo VIII, de Francisco Navarro Villoslada, natural de Viana.

Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), nació y murió en Viana. Afiliado al partido carlista, fue senador, diputado y secretario del pretendiente Carlos. Además de un gran autor de novelas históricas, fue periodista y colaboró en numerosos diarios y revistas. Se distinguió como gran polemista y poeta inspirado. En 1860 fundó El Pensamiento Español, en donde defendió sus ideas tradicionalistas. Escribió tres grandes novelas históricas que revelan un sentido arqueológico, una técnica constructiva y una frescura de invención. Doña Blanca de Navarra ha sido considerada por algunos como la mejor novela del autor. Las desventuras de la simpática princesa navarra, dan pie a Navarro Villoslada para una serie de cuadros, llenos de dinamismo, de color y de autenticidad. Doña Urraca de Castilla reproduce con gran fidelidad el agitado reinado de aquella soberana. Bastante más tarde, ya que le absorbió durante mucho tiempo la prensa, escribió Amaya o los vascos en el siglo VIII. Es un poema en prosa lleno de sencillez, grandeza y brío primitivos. Tiene igualmente algunos ensayos épicos, como Luchana, la Zarzuela La Dama del Rey, Vida de San Alfonso María de Ligorio, Oda a la Virgen del Perpetuo Socorro. La revalorización de lo popular fue uno de los frutos del Romanticismo. Ello contribuiría a acrecentar en nuestros escritores el interés por el hecho vasco, como Arturo Campión y Juan Iturralde.

Arturo Campión (1854-1937) nació en Pamplona, y, en conjunto, es una de las mayores figuras literarias de Navarra. Su producción es amplia en castellano y en euskera. Diputado a Cortes por Pamplona y Senador por Vizcaya. Alternó los estudios de filología con la crítica literaria y con la producción de leyendas, tradiciones y novelas. Sus ensayos históricos revelan una vocación benedictina. Su primera novela histórica fue Don García Almorabid. Crónica del siglo XIII. Tiene por tema la guerra civil de Pamplona, en el siglo XIII. Su mejor novela es Blancos y Negros. Guerra en la paz. Con ella entra en la novela de costumbres y es la novela de una historia contemporánea. Constituye un cuadro vivo de las luchas políticas, de fin de siglo, carlistas y liberales (blancos y negros). Otra importante novela es La bella Easo, con el tema de San Sebastián y sus alrededores. En su producción literaria sobresalen las leyendas, como El bardo de Itzalzu, El último tamborilero de Erraondo. Se han coleccionado con el título de Euskariana.

Juan Iturralde y Suit (1840-1909) nació en Pamplona, de familia noble. Fue académico correspondiente de las Reales Academias de Historia y Bellas Artes. Cultivó diversos géneros literarios: la sátira, la política, la leyenda, la arqueología, el arte, la historia... Se especializó en la evocación de leyendas y en narraciones. Recordemos algunos títulos: Cuentos, leyendas y descripciones euskaras; Tradiciones y leyendas navarras; Miscelánea histórica y arqueología. Las grandes ruinas monásticas de Navarra.

José Yanguas y Miranda (1782-1863) nació en Tudela. Navarra debe mucho a sus trabajos de investigación histórica. Se le apresó por sus ideas liberales. Fue archivero de Navarra y correspondiente de la Real Academia de la Historia. Entre sus numerosas obras, sobresalen: Diccionario de antigüedades del Reino de Navarra; Historia compendiada del Reino de Navarra; Análisis histórico de los Fueros de Navarra, etc.

Pascual Madoz (1806-1870) nació en Pamplona. De ideas liberales, fue diputado por Lérida y Ministro de Hacienda. Presidente de las Cortes y al destronarse a Isabel II, fue nombrado Gobernador de Madrid. Notable escritor, publicó el Diccionario Geográfico-estadístico-histórico de España, en 16 tomos, que alcanzó gran difusión.

Joaquín Mencos, conde de Guenduláin (1799-1883) nació en Pamplona, y fue discípulo de Alberto Lista, que se encontraba en Pamplona por sus ideas liberales. Quintana le inició en la poesía. Su personalidad literaria se encasilla en el Neoclasicismo. El poema El Cerco de Zamora fue premiado por la Real Academia de la Lengua. Otras producciones: El príncipe de Viana, colección de romances; Reseña histórica del estamento de próceres y sus Memorias.

Arturo Cayuela y Pellizari (1835-1893) nació en Pamplona. Licenciado en Filosofía y Letras y director del Instituto de Pamplona, durante la segunda guerra carlista. Fundó la revista El Ateneo. Conquistó numerosos galardones. Se distinguió como poeta lírico. Publicó: La Rota de Roncesvalles (poema premiado en Pamplona), Ultimos arpegios, Notas y preludios, La toma de Zaragoza (romance), etc.

Julio Altadill (1858-1935) nació en Pamplona, ingresó en el ejército y llegó a ser General de Intendencia. De estilo denso y erudito, alcanzó grandes éxitos como escritor-historiador. Su obra más importante es Geografía general del país vasconavarro. Escribió también Vías y vestigios romanos en Navarra y Los castillos medievales en Navarra.

Literatura en euskera.

Joaquín de Lizarraga e Iragui (1748-1835). Considerado como uno de los escritores más prolíferos que jamás ha dado nuestro pueblo, es el mayor y mejor exponente de la literatura escrita en el dialecto otrora más importante de la lengua vasca, el Alto Navarro Meridional. Nacido en 1748 en casa Migelena de Elkano, en el valle de Egüés, Merindad de Sangüesa, en el seno de una acomodada familia de labradores; en otoño de 1760 fue enviado a Pamplona al colegio de la Anunciada, regentado por la Compañía de Jesús, dando así comienzo a sus estudios religiosos. Aquí parece que conoció al P. Sebastián Mendiburu, profesor del centro y afamado predicador y escritor en eúskara, circunstancia que influyó sin duda en favor de la estima y del cultivo de su lengua materna. Después de pasar por el noviciado jesuístico de Villagarcía de Campos, así como de sufrir el estrañamiento de la Compañía de Jesús cuando sólo le faltaban dos meses para terminar dichos estudios, fue ordenado sacerdote en setiembre de 1777 por Juan Lorenzo de Irigoyen y Dutari, obispo baztanés de la Diócesis Iruiñearra. Desde entonces y hasta su muerte el 20 de enero de 1835 en su casa nativa a los ochenta y seis años de edad, ocupó la vicaría de Elkano. Su enorme producción literaria, cerca de cinco mil folios, viene marcada por el espíritu reformador de Trento que en la segunda mitad del siglo XVIII alcanzó su máximo esplendor en la diócesis. La temática, pues, fundamentalmente religiosa, se puede clasificar en cuatro apartados: predicación catequética, homilética, hagiográfica y producción poética (en forma de coplas, unos diez mil versos), según Juan Apecechea. A modo de ejemplo citaremos: Urteco igande guztietaraco platicak edo itzaldiak, Jesus, copla guisa batzuk molde gutitacoak, Jesu-Cristoren evangelio sandua Juanek dakarran guisara.

Juan Etxamendi, Bordel (1792-1879). Este "percsularir nacido en Luzaide (Valcarlos), merindad de Sangüesa, auténtico poeta en palabras de Enrike Zubiri (Manezaundi), alcanzó una inigualable fama en la Baja Navarra y en Laburdi, destacando entre otros los versos Lurraren pian sar nindaiteke. José María Satrustegui en su libro Bordel Bertsularia publicado por Auspoa nos dio a conocer su vida y obra, vida marcada por las contiendas de la Convención, Francesada, etc. y obra de la que cita remos: Burasoeri, Donostian soldado, Karlisten gerlako kantiak, Bihotza zeraut nigarrez urtzen, Barberaren koblak, Ene andregaiari, Mendekoste bestetan, Napoleonen bertsuak, etc., etc.

IEA

En el Renacimiento de nuestra lengua tenemos que citar dos hechos principales, la llegada a Euskal Herria del Príncipe Louis Lucien Bonaparte y el surgimiento del nacionalismo vasco. Louis Lucien Bonaparte (1813-1891). Sobrino de Napoleón I, dedicó su vida a la lingüística estudiando e impulsando el eúskara y su cultivo literario. Fue D'Abbadie quien introdujo al Príncipe en el estudio de nuestra lengua y a partir de su primera venida al País Vasco en 1856, comenzó sus trabajos que a lo largo de 1857, 1866, 1867 y 1869 le llevaron a la confección de su mapa de los ocho dialectos vascos. El nacionalismo vasco, por su parte, aparece claramente al final de la Segunda Guerra Carlista. Sabino Arana en Vizcaya fue su principal impulsor y representante. No obstante, en Navarra surge la Asociación Euskara de Navarra con Arturo de Campión, Iturralde y Suit, Hermilio de Olóriz, etc. que, al revés que el vizcaíno, funda el nacionalismo en la lengua, el euskara.

Es de resaltar también a Don Resurrección María de Azkue, insigne lekeitiarra, que recorrió Euskal Herria recogiendo cantos, vocablos, dichos y toda clase de testimonios de nuestra lengua, con lo que realizó su Cancionero y su famoso Diccionario Trilingüe. Francisco Lapitz (1832-1905). Natural de Arizkun (Baztán), merindad de Pamplona, de padres de Irisarri, merindad de Saint-Jean-Pied-de-Port. Sacerdote, escribe Bi saindu hescualdunen bizia: San Iñacio Loyolacoarena eta San Franzizko Zabierecoarena. Prudencio Hualde Mayo (1823-1879), bidankoztarra y Mariano Mendigatxa (1833-1916), bidankoztarra también, fueron colaboradores del Príncipe Bonaparte, siéndolo Mendigatxa, así mismo, de Don Resurrección. Arturo Campión. Citaremos entre su producción euskérica: Agintza Orreaga, Denbora anchiñakoen ondo-esanak etc., etc. No podemos pasar sin decir que fue el autor de la ingente obra Gramática de los cuatro Dialectos Literarios Vascos. Cruz Goienetxe Elorga (1866-1925), baztanés de Elbetea,

Felipe Etxebarria Hernandorena (1866-1942) natural de Beintza-Labaien y otros, nos llevan a Enrike Zubiri Gortari conocido con el sobrenombre de Manezaundi (1867-1948) natural de Luzaide (Valcarlos). Escribió en Eskualduna de Bayona y en La Voz de Navarra, publicando también el libro Euskalerriko Ipuiñak, así como a Pablo Fermín Irigaray Goizueta (Larreko) que nació el 25-1-1869 en Auritz (Burguete), merindad de Sangüesa. Fallecido en 1949, fue director del Hospital de Navarra. Colaboró en Zeruko Argia, Eskualduna, Gure Herria, Euskal Esnalea, Euzkadi, Herria, Napartarra y otros. Larreko y Manezaundi fueron seguidores de la corriente tradicional navarro-labortana, no cayendo nunca en los vicios y exageraciones aranistas.

El Padre Capuchino Pascual Bernardino Viguria y Ozta, elizondarra ( 1871-1932) aparte de gran predicador nos dejó entre otros: Kristaua bere pontelizan; Lore usaidun mamitsuak; Eliz-kantak; Loretegi berria etc. José Tadeo Biela López (1875-1935). Natural también de Elizondo, cultivó la poesía, destacando: Peritxar ere adiskideari; Juan Karrikabururi; Euskaldunak; Aunitz urtez etc. Ciriaco Garralda (1851-1930) y Federico Garralda (1880-1929). Padre e hijo respectivamente y naturales de Otxagabia en el valle de Salazar, merindad de Sangüesa, recogieron en sus artículos de estilo costumbrista toda clase de cuentos, fiestas, celebraciones, etc. de aquellos parajes pirenaicos. Colaboraron en Euskal Esnalea. Miguel Olasagarre Zubillaga, Aita Dámaso de Intza ( 1886-1986). Hijo de Intza (valle de Araitz, merindad iruiñearra) y fraile Capuchino, realizó una ingente labor como predicador, traductor, escritor y fundador de la revista Zeruko Argia. Miembro de Euskaltzaindia, es el autor de Kristau Ikasbidearen Azalpena y Naparroako Kristau Ikasbidea. Después de publicar su Naparroako Euskal Esaera Zaarrak, recopilación de dichos y refranes navarros en vascuence, falleció el 22 de septiembre de 1986 cuando le faltaban 27 días para cumplir el siglo.

Blas Alegría (1883-1947). Natural de Lakunza y fundador de Euskeraren Adiskideak, cultivó la prosa y el teatro, destacando Lakuntzako Pertza, Ana Mari, etc. Para finalizar con los escritores navarros en eúskara anteriores a la guerra de España, citaremos a Pablo Artxanko (Pamplona), Joaquín Eugenio Pérez Senosiain, Otxoteko, (Oyeregui, Bertizarana), José Iturría (Yantzi), Javier Lázcoz (Elizondo), José Aguerre (Pamplona), Blas Fagoaga (Errazu, Baztán), Juan Miguel Erneta (Leiza), Francisco Torres (Felipe de Murieta), Ignacio Larramendi (Bera), Juan María Domacu (Padre Román de Bera), Ignacio Juanmartiñena (Aldaz-Larraun), etc. Hay que recordar que Don Nicolás Ormaechea, Orixe, autor del gran poema "Euskaldunak" y natural de Oreja en Guipúzcoa, fue llevado a Huici, Valle de Larraun en Navarra, siendo allí en Errekalde donde se crió y vivió al lado de Amandre (Abuela) Asuntxi, hasta ir con 17 años al seminario jesuítico de Javier. Por eso en Navarra lo consideramos navarro.

PDU

Es muy abundante la literatura navarra en castellano en este siglo, tanto en la narrativa, y, sobre todo, en la poesía. La novela tiene autores de categoría nacional, como Félix Urabayen y Rafael García Serrano, con novelas de tema navarro. Y en poesía, aparte de los poetas de inspiración regional, existen en Navarra dos revistas que aglutinan en sus páginas un amplio grupo de poetas navarros, antes desvinculados: Pregón y Río Arga.

  • Narrativa

Citaremos únicamente los más importantes.

Félix Urabayen (1884-1943) nace en el pequeño pueblo de Ulzurrun. Escritor, novelista y narrador es uno de los mejores prosistas de la generación literaria de la preguerra. Consiguió el título de maestro nacional y una cátedra de la Escuela Normal. Vivió principalmente en Toledo. Como gran novelista, alternó la creación de su obra con sus deberes profesionales. Su primera novela fue Toledo: Piedad, con la que se constituía en cronista y novelista de la ciudad imperial. Otra novela, de ambiente totalmente navarro, es El barrio maldito, con técnica novelística de mayor madurez. La vida de los contrabandistas dio el tema para su novela Centauros del Pirineo. Otra de sus novelas con tema navarro es Bajo los robles navarros que fue una publicación póstuma. Tras trotera, santera, tiene un tono épico, pero el argumento no llega a interesar. Otras novelas interesantes de Urabayen son Toledo, la despojada, Don Amor volvió a Toledo y La última cigüeña; esta última con ambiente de Extremadura, una de las más populares. Si exceptuamos algún estudio ensayístico, sus artículos periodísticos suelen ser descripciones o evocaciones novelescas. Por ejemplo, Por los senderos del mundo creyente, Serenata lírica a la vieja ciudad, etc.

Rafael García Semano (1917) nació en Pamplona, estudió en Madrid Filosofía y Letras y pronto unió su vocación literaria a las luchas políticas. Puede considerarse como uno de los escritores más comprometidos. Ha sido director del diario Arriba y de varias revistas, como Primer Plano. Antonio Iglesias ha señalado su tremendismo, muy navarro. Su primer libro fue Eugenio o la proclamación de la primavera. El mismo valor de testimonio sigue dominando en su más importante novela, La fiel infantería, premio nacional de literatura. Otra novela, en la que domina el tema navarro es Plaza del Castillo. En otras obras de García Serrano está presente Navarra. Así, Los toros de Iberia, relatos taurinos; Bailando hacia la Cruz del Sur, libro de viajes de los Coros y Danzas de la sección Femenina de la Falange en América Hispana; Los Sanfermines, con modismos populares y navarrismos; La ventana daba al río, el avance de las tropas de Beorlegui. Diccionario de un macuto constituye un centón de vocablos de jerga militar de la guerra de España.

José María Iribarren (1906-1971) nació en Tudela y es uno de los escritores navarros más celebrado y conocido. Se hizo abogado en la Universidad de Deusto y cursó Filosofía y Letras en Madrid. Ha cultivado preferentemente los temas de su tierra: el folklore, la picaresca popular, la historia y la leyenda, la lingüística navarra, la biografía, etc. todo con gracia y competencia, sin ser un especialista. Su libro más leído ha sido Retablo de curiosidades, que lo subtituló Zambullida en el alma popular. Batiburrillo navarro sigue la misma línea con más erudición y estudio. De Pascuas a Ramos recoge el aspecto religioso popular. En Cajón de sastre encontramos multitud de anécdotas, chascarrillos, dichos y hechos pintorescos. Hizo incursiones en el campo de la filología con Vocabulario navarro y El por qué de los dichos. Cultivó igualmente la biografía en Ezpoz y Mina.

Manuel Iribarren (1902-1973) nace en Pamplona. Autodidacta, desde muy joven se manifestó su vocación literaria. Colaboró en numerosas revistas y periódicos. Entre sus ensayos de tema navarro están Escritores navarros de ayer y hoy, El Príncipe de Viana, Los grandes hombres ante la muerte. Sus novelas suelen ser de ambiente navarro. Retorno es la vuelta del hombre fiel a su hogar. El tributo de los días se sitúa en una finca de la Ribera. Encrucijadas es la novela de la postguerra con su cortejo de privaciones. San Hombre. Itinerario espiritual tiene por escenario único a Pamplona. Otros novelistas navarros son:

Mariano Arrasate con La Expósita y Macario;

Alfonso Ventura con Tierra encima y Lo matamos entre todos;

José María Sanjuán, quien obtuvo el premio Nadal en 1967, con Requiem por todos nosotros;

Germán Sánchez Espeso, premio Nadal con su novela Narciso, además de novelas vanguardistas como Experimento en Génesis; Félix Zapatero, Karmele de Saint-Martin, Pablo Antoñana, Fernando Videgáin, etc.

Escritores navarros que nos han dejado obra de calidad son muchos. Citaremos únicamente los principales. Angel María Pascual, malogrado prematuramente, que nos dejó Glosas de la ciudad, San Jorge, Amadís; José Goñi Gaztambide con Los navarros en el Concilio de Trento, Historia de los Obispos de Pamplona; Florencio Idoate con Rincones de la Historia de Navarra, La Brujería, El señorío de Sarría; José Ramón Castro, con Ensayo de una bibliografía tudelana, Catálogo del Archivo General de Navarra; Antonio Pérez Goyena con Ensayo de bibliografía navarra, en nueve tomos; Santos Beguiristáin con Por esos pueblos de Dios, A caballo sobre los Andes; José María Cabodevilla con San Josecho a lápiz, Los artículos desarticulados, Hombre y Mujer; Carlos Clavería con Historia de Pamplona, Historia del Reino de Navarra; Fermín Izurdiaga, premio Mariano de Cavia. José Estornés Lasa (1913) autor de La Real Compañía guipuzcoana de Caracas y otros títulos amén de unas memorias de guerra y métodos de euskara; Mariano Estornés Lasa ( 1909) con su densa novela costumbrista Oro del Ezka, seguida de otras.

Entre los navarros que cultivaron el periodismo, podemos citar a Francisco López Sanz, director de El Pensamiento Navarro, que cultivó el tema histórico; Eladio Esparza, subdirector de el Diario de Navarra, quien nos dejó ensayos históricos y novelas, como Nere y La dama del lebrel blanco; Joaquín Arrarás que dirigió la Historia de la Cruzada Española, y escribió Biografía de Franco e Historia de la segunda República; Manuel Aznar, director de La Vanguardia, autor de Historia militar de la guerra de España, Historia de la segunda guerra mundial; José Berruezo, director de El Diario Vasco, durante algún tiempo, autor de ensayos históricos.

Como críticos de literatura y de historia, muchos de ellos profesores de Universidad y con muchas publicaciones imposibles de citar, podemos recordar a Francisco Ynduráin, catedrático de literatura española en la Universidad de Zaragoza y en la Complutense de Madrid; Amado Alonso, que fue director del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires; José María Lacarra, miembro de la Academia de la Historia, catedrático de Historia de la Universidad de Zaragoza; Ricardo García Villoslada, catedrático de Historia de la Iglesia en la Universidad Gregoriana de Roma, Bernardo Estornés Lasa (1907), historiador, autor de Orígenes de los vascos, Historia General de Euskalerria y muchos otros títulos.

  • Teatro

Es un género poco cultivado por los navarros. Alberto Pelairea, además de poeta, es un fecundo dramaturgo, nacido en Bilbao, pero que vivió toda su vida en Navarra. Estrenó una veintena de obras de costumbres navarras, algunas publicadas. Entre otras, Cosas de Tudela, San Miguel de Aralar, La hija de la santera. Manuel Iribarren estrenó en 1952, La otra Eva, comedia agradable con tipos femeninos bien dibujados. El capitán de sí mismo, sobre San Ignacio de Loyola. El misterio de San Guillén y Santa Felicia, un retablo escénico del camino de Santiago. Genaro Xavier Vallejos ha escrito sobre el tema de San Francisco Javier, Volcán de amor. Es también autor de Estampas escénicas, estrenadas en el Liceo de Barcelona con música de Massana.

  • Poesía

Nos extenderíamos demasiado, si quisiéramos hacer alusión a todos los navarros que han publicado sus poesías. Citaremos solamente algunos, ya muertos. Hermilio Olóriz (1854-1919) nace en Pamplona y fue Bibliotecario y Cronista de la Diputación. Nos dejó una extensa obra poética, además de su obra en prosa. La rota de Roncesvalles, El romancero navarro, Ecos de mi patria, Leyendas y poesías son sus obras más significativas. Alberto Pelairea (1878-1939), además de dramaturgo, cultivó la poesía. Se publicaron muy pocas de sus poesías. Tiene obras líricas relativas a Fitero y a Tudela. Y otras a Navarra, como el poema premiado con la Flor Natural, de los Juegos Florales de Pamplona, en 1918, Navarra. Angel Martínez Baigorri (1899-1971) vivió la mayor parte de su vida en Nicaragua. Fue un gran poeta y maestro de poetas. Compuso Contigo sacerdote, Nicaragua canta en mi. Zacarías Zuza (1896-1971), delicado poeta religioso y paisajístico. Escribió Rutas azules, Poemas del Buen Amor, Sendas blancas. Baldomero Barón (Romedobal), poeta popular y redactor del Diario de Navarra. Ha publicado Desahogos poéticos y Romancero popular navarro, en tres volúmenes.

IEA

  • Euskara, desde 1939

Aingeru Irigaray Irigaray (1899-1983) Bera (Bortziri). Hijo de Larreko y miembro de Euskaltzaindia, popularizó el pseudónimo Apat-Etxebarne. Infatigable trabajador por el euskara, colaboró en un sinfín de revistas como: Zeruko Argia, Herria, Príncipe de Viana, Egan, etc. Francisco Astiz Arregui (P. Andrés de siglo F. Javier, Pasionista (1908-1986), Goldáraz (Imoz). Hijo del famoso bertsolari de Goldaraz. Colaboró durante muchos años en Príncipe de Viana, popularizando la sección Ikasi-Mikasi. Ha publicado el libro Goldarazko Bertsolaria. Inocencio Ayerbe Irañeta (Huarte-Arakil). Usa el pseudónimo de Artxuetako Unaya. Traductor de Apezak Sakristiara, sus trabajos han aparecido en Amayur, Zeruko Argia, etc.; Mariano Izeta Elizondo. Articulista y novelista, aparte de colaborar infatigablemente en Herria, Príncipe de Viana, Zeruko Argia, etc.; ha publicado la novela policiaca Dirua Galgarri y Nigarrez Sortu Nintzen. José María Satrústegui Arruazu, Académico y Secretario de la Academia de la Lengua Vasca. Autor de la Novela Ekaitza y del libro Euskaldunen seksu-bideak, ha colaborado y colabora en infinidad de publicaciones, además de realizar numerosos trabajos en pro de nuestra lengua.

Pedro Díez de Ulzurrun Echarte, (Pamplona) fundador y Director durante 7 años del suplemento en euskara de Príncipe de Viana, donde escribía bajo el pseudónimo de Ikusle, así como en el Diario de Navarra, donde dirigió la página euskérica durante 11 años; Premin Ixurko (Huici), Ceferino Berroeta (Goizueta), Antxon Erkizia (Lesaca), Jacinto Sansiñena (Errazu) de pseudónimo Ibarrondo, Juan Goicoetxea de Lezaeta (Larraun) y párroco de Arbizu, así como muchos otros, colaboradores de la revista Príncipe de Viana, nos dan paso a la nueva generación de escritores navarros en lengua vasca de los últimos años, generación que está intentando llevar a nuestra lengua a todos los terrenos hasta ahora más o menos vedados para ella. Destacan Patxi Zabaleta (Gorka Trintxerpe) leitzarra y miembro de Euskaltzaindia, ha publicado Zorion Baten Zainak (poesía) y Euskomunia ala Zoroastroaren Artaldea (relatos). Iñaki Zabaleta, leitzarra también, autor de Bertsoaren Ezpata y Eskuaren Fereka (poesía) y de la novela 110. Street-eko Geltokia; José Angel Irigaray (Anko Sendoa), articulista e hijo de Apat-Etxebarne y nieto de Larreko, irunsheme, ha publicado entre otros Gau-Erdiko Ele Galduak, conjunto de relatos; Aingeru Epaltza (Pamplona) articulista (Navarra Hoy), poeta (Haur taupada geldoak) y novelista (Sasiak ere begiak baditik).

Eduardo Gil Bera, Tudela (1957), ganador del premio Xalbador 1987 con su ensayo filosófico Atea bere erroetan bezala. Y para finalizar traemos al mejor exponente de esta generación, Patxi. Perurena Loiarte, natural de Goizueta (1959), vive desde los 12 años en Leiza. Articulista erudito en toda clase de temas, ganó el Premio Ciudad de Irún (1984) con el libro de Poemas Joannes d'Iraolaren Poema Bilduma, así como el concurso de cuentos del Ateneo Navarro (1986) y el Premio Azkue de Poesía (1986). A destacar su obra Emily.

PDU / IEA

  • Finales del siglo XX

En este momento convive una generación de escritores, sobre todo poetas, encabezada por Víctor Manuel Arbeloa y Jesús Mauleón, con otra formada en torno a la revista "Pamiela" y, últimamente, a la revista "Pasajes". Nombres como Miguel Sánchez Ostíz, Javier Eder, Víctor Moreno, Santiago Echandi, Pello Lizarralde y Javier Mina, se alinean bajo el magisterio, en cierto sentido, de Pablo Antoñana y hacen una literatura que sirve de puente con la generación última en la que destacan los Chivite, Vitoria, Gaztambide, etc. Ramón Irigoyen es seguramente el poeta navarro más conocido fuera de Navarra dentro de esta generación. Juan Ramón Corpas es otro escritor singular, ganador del "Ciudad de Irún" de cuentos, que tiene un lugar en el ámbito de la literatura navarra. Iñaki Ochoa de Olza (Iñaki Desormais) ha publicado varios libros de poemas y ganado el 1.er premio del Min. de Ed. y Ciencia de 1986 y 1987. Cabe destacar, la variedad de expresiones dentro del arte que se dan en Navarra, la riqueza de esta expresión, la creciente presencia de estos artistas fuera de nuestras fronteras, el ascenso de la expresión en euskera, con nombres como J. A. Irigaray, Patxi e Iñaki Zabaleta sobre todo, y la continuidad de generaciones que no se traduce en un mantenimiento escueto de la tradición sino que se convierte en una renovación de la expresión artística. [Ref. "Turismo en Navarra", inv. 1986].

IEA

Navarra no solamente ha tenido gran oportunidad histórico-jurídica a través de los siglos, sino también ha ocupado un lugar importante en la literatura, consecuencia de su distinguido puesto en la historia. Su privilegiada posición entre Francia y España y sus dinastías reales emparentadas con los reyes de estas dos naciones han hecho que acusara su presencia fuertemente en la literatura francesa y española. Por otra parte, el camino de Santiago, que atravesaba el reino navarro, camino de religión, pero también camino de cultura y de razas, influyó en dar a conocer Navarra en toda Europa. Por eso es muy interesante recoger a través de los siglos los textos literarios que hacen alusión a Navarra con sus hombres, sus paisajes, sus reyes y su historia.

  • Primeros escritos

El texto literario más antiguo de la Edad Media, que habla extensamente de Navarra (o mejor de Pamplona) es el Códice de Roda. El códice es navarro y sabemos que estaba en Nájera, en el siglo XI. Deduce Lacarra que fue copiado en un lugar de Navarra. Nos interesa principalmente el texto de alabanza a Pamplona, que es una carta del emperador Honorio a la guarnición de Pamplona. Lacarra cree que esta alabanza a Pamplona pudiera ser de la época visigoda. Las numerosas reminiscencias de la Sagrada Escritura descubren la intervención de una pluma monacal. El llamado Codex calixtinus, escrito hacia 1140, es el primer testimonio literario extenso sobre Navarra. Nos interesa sobre todo la Guía de peregrinos, la parte de más valor, y los datos que recoge el peregrino francés Aymeric Picaud. Hemos de agradecerle, a pesar de las diatribas tremendas contra los navarros y los vascos, una detallada y pintoresca descripción de aquellos tiempos.

  • Epica castellana, galaico-portuguesa y francesa

Podríamos estudiar la presencia de Navarra en la Epica Castellana, comenzando desde el Mío Cid, en donde aparece Navarra en cuatro pasajes. En El conde Fernán González aparece el rey García de Navarra que pone en prisión al conde. También aparecerá Navarra en El Romanz del infante García y en La gesta de los hijos de Sancho el Mayor. Como es natural, Navarra estará presente en la Chanson de Roland con la célebre batalla de Roncesvalles. Se han localizado algunos topónimos navarros, en la ruta de Carlomagno a Zaragoza, en este poema. Nos encontramos con dos poemas provenzales del siglo XIII que tratan de Navarra: La canción de la cruzada, de Guillermo de Tudela, y, sobre todo, La guerra civil de Pamplona (1276-7277), de Anelier; este último poema nos describe las luchas entre francos y navarros.

El lenguaje es el usado por los trovadores con vulgarismos e incorrecciones. Pero sobre todo Navarra aparece en tres géneros literarios muy propios de la Edad Media francesa: Las canciones de gesta, Los trovadores y "Les romans courtois". Navarra en esta época tiene más relación con Francia que con los reinos españoles.

Por otra parte, Francia, libre de guerras con los árabes, va a desarrollar una abundante literatura muy peculiar, en sus refinadas cortes. En esa literatura medieval francesa nos encontramos muy frecuentemente con Tudela, famosa por su riqueza y fertilidad; Estella con sus castillos roqueros y sus montañas defensivas; Pamplona con sus reyes y sus familias linajudas; Roncesvalles con la evocación de su famosa batalla; Navarra, en general, con sus vinos, sus paisajes, sus reyes, sus valientes guerreros y sus nobles ilustres. También encontramos alusiones a Navarra en la poesía galaico-portuguesa, tanto en las Cantigas de escarnio, como en las Cantigas de amigo. En ellas aparece Tudela, con su rey moro, Pamplona con sus nobles, Estella con su burgo navarro, Olite, en donde está un tal Xemeno al que no recomienda ir el juglar, porque la distancia es grande y el yantar será pequeño. Se hace también alusión a las tocas de las mujeres de Estella.

  • Dante

En la parte del Infierno, de la Divina Comedia, aparece como el principal personaje del canto XXII, el navarro Giampolo (Juan Pablo). Era uno de esos baratijeros o pícaros que vivió al servicio del rey Teobaldo II de Navarra. Su madre era una señora muy distinguida de Navarra que lo había engendrado de un "ribaldo", pícaro, bribón. Este canto está dedicado a los que en las cortes de los príncipes habían traficado con su favor. Hay otra alusión muy importante en Dante, cuando dice que Navarra será feliz si sabe defenderse con el monte que le rodea. Dante de exaltado espíritu nacionalista, recomienda a Navarra que se defienda contra Francia con los Pirineos. No son precisamente unos montes que rodeaban al reino de Navarra. Por eso la notación de Dante no es exacta. Esta alusión aparece en la tercera parte, el Paraíso.

  • Siglo de oro español

Es fácil espigar el tema de Navarra en la poesía española de los Siglos de Oro. Así veríamos algunos ejemplos, en Los claros navarros de España, de Fernán Pérez de Guzmán, en donde aparece Iñigo Arista, Sancho Abarca, y prodiga grandes alabanzas a Rodrigo Ximénez de Rada; en el Cancionero de Sebastián de Horozco; en un soneto de Góngora con ocasión de su visita al obispo de Pamplona, Antonio de Venegas; en un famoso soneto de Quevedo, en el que da a Navarra "justicia y maña"; en el mismo autor, en una décima El Padre Nuestro glosado y en la sátira Valles Ronces (Roncesvalles), en la que ataca a los franceses y a los poemas épicos que tienen por tema la batalla de Roncesvalles; El Bernardo o Victoria de Roncesvalles, de Bernardo Balbuena. Podríamos citar numerosos romances relativos a las crónicas y tradiciones históricas del reino de Navarra. Romances con el tema de Bernardo del Carpio; romances del ciclo del Cid y de don García; romances referentes a la historia del reino de Navarra y otros romances sobre Roncesvalles y temas diversos

La batalla de Pamplona aparece descrita en varios poemas barrocos sobre San Ignacio de Loyola, como San Ignacio de Cantabria, de Pedro de Oña; San Ignacio de Loyola, de Hernando Domínguez Camargo; El gran capitán de Dios, San Ignacio de Loyola, de José Antonio Butrón y Múgica, etc. También encontramos a Navarra en varios poemas dedicados a San Francisco Javier, como las Xaveriadas de Bernardo Monzón; El Oriental Planeta, de Carlos Sigüenza y Góngora, pariente de nuestro gran poeta. Igualmente hace acto de presencia Navarra frecuentemente en la prosa de los Siglos de Oro. Desde el Canciller Ayala, Antonio de Nebrija, Antonio de Eslava, Fray Antonio de Guevara, Margarita de Navarra, el bufón de Carlos V Francesillo de Zúñiga, Pedro de Medina, Cristóbal de Villalón, etc. Baltasar Gracián, en El Criticón, recoge referencias a Navarra y a los navarros. Considera a los navarros y, a los vascos en general, cortos de palabra. En el Quijote, el Caballero del Bosque se gloria de que todos los caballeros de Navarra le habían confesado por la más hermosa a su dama de Vandalia. Novela picaresca. Navarra aparece con frecuencia en la novela picaresca. Muchos de estos pícaros pasan por Navarra y sus autores nos dan detalles muy curiosos de este reino. En La Pícara Justina, de López de Ubeda, Navarra no entra en el itinerario del pícaro. Pero encontramos alusiones muy interesantes a Pamplona, referidas a su aspecto bélico.

Es también curiosa la referida a los puentes de Navarra, noticia muy importante para los peregrinos de Santiago. En La vida del escudero Marcos Obregón, de Vicente Espinel, Navarra entra en el itinerario geográfico del pícaro. De Navarra no nos cuenta ningún percance desagradable, lo que prueba que le trataron bien los navarros. En El donado hablador Alonso, mozo de muchos amos, Navarra forma parte esencial del escenario del protagonista. Es interesante lo que escribe sobre el uso del don, en Navarra. Otras novelas picarescas, en las que hace acto de presencia Navarra, son algunas de Castillo Solórzano. Salas Barbadillo es otro autor de novelas picarescas. Pasó una larga temporada en Tudela. Y en su novela Corrección de vicios, habla del frontón y el juego de pelota en Tudela, y una corrida en la plaza de esta ciudad. Finalmente, en Vida y hechos de Estebanillo González, compuesta por él mismo, Navarra entrará en el itinerario de este pícaro. De Tudela exalta: las excelentes frutas de su huerta, las sabrosas anguilas del Ebro y el buen vino de su región. Lope de Vega y la dramática.

Es notoria la predilección de Lope por Navarra, debido a que estuvo, como secretario, en la casa del duque de Alba, Diego Álvarez de Toledo, casado con Brianda de Beaumont, navarra, hija del IV conde de Lerín. Para agradar a doña Brianda hace poesías y comedias con tema navarro. Así, entre otras comedias de tema navarro, escribirá El maestro de danzar, con el escenario y personajes de Tudela; El príncipe despeñado, sobre el tema de Sancho IV de Peñalén, uno de los mejores dramas de Lope, según Menéndez Pelayo; El testimonio vengado, sobre la calumnia de adulterio que levantan los hijos a su madre doña Mayor, esposa de Sancho el Mayor. Y no regatea los elogios a esta tierra, cuando se le presenta ocasión. Nos encontramos también con el tema de Navarra en las obras dramáticas de Luis Vélez de Guevara, como Reinar después de morir, Los hijos de la barbuda; de Ruiz de Alarcón, Los pechos privilegiados; de Agustín Moreto, Cómo se vengan los nobles; de Tirso de Molina, La romera de Santiago.

  • Libros de viajes

Son de gran interés por las noticias y juicios que nos dan de la región de Navarra las memorias o libros de viaje que nos dejaron los extranjeros, durante los siglo XVI, XVII y XVIII, fruto de sus visitas a España y consecuentemente a Navarra.

  • Prosa y novela, desde el siglo XVIII

José Francisco de Isla, en la Memoria que le encargó la Diputación sobre la aclamación de Navarra a Fernando VI, titulada, Día grande de Navarra, hizo una hiperbólica alabanza de esta región. Los navarros cayeron en la cuenta, un poco tarde, de su velada sátira. Manuel José Quintana redactó una biografía de El Príncipe de Viana, de gran calidad. Gustavo Adolfo Bécquer estuvo en Navarra y escribió sobre Roncesvalles y el castillo de Olite. En Fitero tomó sus fuentes de inspiración para El Miserere y La cueva de la mora. Pedro Antonio Alarcón, en El sombrero de tres picos, el rey de los cuentos españoles, crea a la protagonista, doña Frasquita, una navarra de Estella. En Benito Pérez Galdós y Menéndez Pelayo hay numerosas alusiones a Navarra y los navarros. Camilo José Cela hace un recorrido por tierras navarras en su libro de viajes Del Miño al Bidasoa.

En los escritores de la Generación del 98 está presente Navarra. Así, en Miguel de Unamuno, con paisajes y personajes navarros; en Valle-Inclán, con el escenario navarro de Los cruzados de la causa, sobre las guerras carlistas, y en Voces de Gesta, de ambiente navarro; poema declamado por él, en Pamplona; en Pío Baroja que vivió su niñez en Pamplona y escribió varias de sus novelas con escenario navarro. También harán alusión a Navarra Antonio Machado y Ortega y Gasset. Prosa y novela extranjeras. Voltaire, en La princesse de Babylone, habla de los vascones de los Pirineos que son los navarros, alabando su valentía, agilidad y afición al canto. Próspero Merimée hará protagonista de su novela Carmen a una gitana navarra de Etxalar. Víctor Hugo estuvo en Pamplona y nos ha dejado una interesante descripción de los monumentos de esta ciudad. Hemingway escribió su célebre novela Fiesta, en la que aparece una amplia descripción de los Sanfermines.

  • Obras dramáticas, desde el siglo XVIII

Miguel de Burgos, escribe, en 1807, Vasconia salvada, cuyo argumento es la victoria de Iñigo Arista contra el moro. Luis de Montes estrena, en 1851, su obra dramática, Los cuentos de la Reina navarra. Francisco Iribarne escribe en 1865 el drama histórico Blanca de Navarra y unos años más tarde, La conquista de Tudela. En 1843, Zorrilla estrenará su obra dramática, El caballo del rey don Sancho, en torno a la leyenda de los hijos del rey Sancho el Mayor, de Navarra, calumniadores de su madre. La obra dramática de Sor Simona, de Pérez Galdós, tendrá un tema esencialmente navarro. Eduardo Marquina estrena El Gran Capitán, con Gonzalo de Córdoba, protagonista, y Pedro Navarro, antagonista, natural de Navarra.

Finalmente, hay tres obras contemporáneas de tema navarro: El cerco, de Claudio de la Torre, con el tema de los agotes; Edicto de gracia, de José María Camps, premio Lope de Vega, sobre un akelarre navarro y su proceso; y Celos del aire, de José López Rubio, con la acción en el Pirineo navarro. Entre las óperas y Zarzuelas podemos citar a La dama del rey, de Emilio Arrieta; El molinero de Subiza (cerca de Pamplona), con música de Cristóbal de Oudrid; La bruja, con música de Ruperto Chapí. La muerte del ruiseñor, de Contreras y López de Sáes, una comedia con el tema de la vida de Gayarre. El divino impaciente es la comedia célebre de Pemán, sobre San Francisco Javier, que tuvo tanto éxito. Entre las obras dramáticas francesas con tema navarro está la comedia de Molière, Don García de Navarra ou le Prince Jaloux; La Princesse de Navarre, comedia en verso de Voltaire; La navarraise, ópera de Massenet; La reine morte, célebre drama de Montherlant, en el que aparece la infanta navarra y su hermano.

  • Poesía, desde el siglo XVIII

Espronceda dedica una oda elegíaca A la muerte de Joaquín De Pablo (Chapalangarra), natural de Lodosa. Trueba compone algunas de sus poesías a Navarra en su obra, El libro de los Cantares, y en El cura de Montellano. Campoamor, en la Jornada Sexta, del Drama universal, en verso, El pecado de la envidia, trata de Leonor de Navarra que cuenta cómo mató a su hermana Blanca, por envidia de los derechos al trono de Navarra. Ramón de Basterra hará una exaltación de los Pirineos navarros. Manuel Machado dedica una poesía a las Margaritas navarras. Juan Ramón Jiménez, en sus Rimas, en su poesía El castillo, se refiere a las ruinas de un viejo castillo importante en la historia del antiguo reino navarro. En Anochecer en los Pirineos, se refiere a los Pirineos navarros. Eduardo Marquina, en Tierras de España, en la parte Renovación, nos da su visión más inspirada de Roncesvalles. También dedica su poesía a Sancho el Mayor. José María Pemán, en su poema La Bestia y el Angel, dedica unos Exámetros en loor de los soldados navarros. Y en Ojos de color de cielo hará alusión a Navarra. Finalmente, dedicarán versos a Navarra Alfredo Marquerie, Agustín de Foxá, Manuel de Góngora y Miguel Hernández.

IEA
  • Siglo XVI-XVIII

La documentación existente en los diferentes archivos refleja que Navarra gozó de tradición teatral ya desde antiguo. El Reino de Navarra fue pródigo en juglares, trovadores y otros artistas durante la Edad Media, no en vano en el siglo XIII uno de sus reyes fue el rey trovador Teobaldo I de Navarra y IV de Champagne (1234-1253). Así pues cuando el teatro toma carta de ciudadanía en la España del siglo XVI, Navarra también disfruta de un teatro similar al de España. Al principio este teatro consistía en autos que se representaban generalmente en la festividad del Corpus y en las fiestas patronales de cada localidad. En Pamplona las representaciones teatrales tienen lugar en la festividad del Corpus y en las fiestas de siglo Fermín; en Tudela en las fiestas de Santa Ana, Santiago y siglo Pedro de agosto, en Tafalla para las fiestas de la Virgen de agosto, y en realidad por los datos de archivo sabemos que también en muchas más ciudades y pueblos de Navarra estaba extendida esta costumbre. Si nos atenemos a las Sinodales del obispo Rojas y Sandoval de 1591, existía también la costumbre de hacer representaciones en las iglesias y ermitas a donde iban clérigos y seglares a "velar" de noche, ya que las citadas sinodales deciden prohibir expresamente esas actividades, excluyendo de esas prohibiciones las representaciones del Corpus, siempre que fueran honestas y pasaran por el beneplácito del Obispo o del Vicario general.

Los textos teatrales los escribían clérigos existentes en las ciudades o pueblos, (en el caso de Pamplona y Tudela solía encargarse de este menester el maestro de gramática o latinidad) y los actores solían ser o bien habitantes del pueblo o los estudiantes de los estudios de latinidad en el caso de las dos grandes ciudades navarras mencionadas; uno de los clérigos más destacados fue el maestro Melchor Enrico de Tudela que desde 1541 a 1580 regocijó a la ciudad con las comedias y autos que escribió para ser representados por sus alumnos con motivo de las fiestas de Santa Ana. Conforme avanza el siglo XVI se va dando un cambio en la organización teatral española y el teatro adquiere un carácter comercial que redundará en la organización de los comediantes y en su profesionalización como actores. Navarra participa también de este cambio y a partir de 1570 empiezan ya a venir las compañías profesionales y las de la legua a representar autos y comedias en las fechas señaladas anteriormente. Existen datos de la presencia de estas compañías en Pamplona, Tudela, Estella, Lodosa, Corella, Lerín, Alfaro, etc. lo que es un indicio de que esta actividad teatral no es exclusiva de las ciudades más grandes como son Tudela y Pamplona, sino que se extendía a pueblos grandes y pequeños dependiendo, eso sí, de las posibilidades económicas de cada uno de ellos, ya que las compañías no actúan sin un previo contrato que les garantice su sustento y generalmente firmado con el Ayuntamiento de cada localidad.

La actividad teatral de la fiesta del Corpus se sigue manteniendo como actividad pública pagada por el ayuntamiento aunque a finales del siglo XVI Tudela y Pamplona, siguiendo el ejemplo de ciudades como Madrid, Sevilla y Valencia, deciden también sumarse a la nueva modalidad teatral consistente en disponer de un edificio cerrado donde se representaban las comedias y para cuyo acceso era necesario el pago previo de una entrada. Este hecho lo aprovecharon diversas instituciones benéficas para ayudar al sostenimiento de las mismas. En Tudela ya en 1597 los administradores del hospital de Nuestra Señora de Gracia habían decidido ayudar al mantenimiento de su obra benéfica habilitando el patio de dicho hospital como lugar apto para la representación de las comedias, patio que funcionará hasta 1622 fecha en que los administradores del hospital, dadas las malas condiciones del mismo, decidieron comprar unas casas situadas en la hoy conocida calle de la Merced (frente al actual mercado de abastos) para, previo derribo de las mismas, construir allí la Casa y Patio de las Comedias que funcionó desde 1623 hasta 1715 en que de nuevo se construyeron casas en el solar ocupado por el segundo edificio teatral de Tudela.

En Pamplona, será la Institución de los niños de la Doctrina Cristiana la que decida utilizar el teatro como medio de paliar sus necesidades económicas. Los primeros datos que hemos encontrado de su existencia se remontan a 1608, año en que ya estaba funcionando la Casa y Patio de las comedias propiedad de la citada institución y ubicada en la confluencia de las calles Lindachiquía y Comedias coincidiendo con los actuales n.° 12, 14 y 16 de la calle Comedias. Esta Casa y patio de comedias sufrió una serie de reparaciones y reconstrucciones que tenían que ver muchas veces con el aumento de la demanda, por parte del público, de más espacio teatral sobre todo a partir de 1646. Por fin, en 1664 el Ayuntamiento de la ciudad se planteó la necesidad de remodelar de forma más profunda el teatro debido sobre todo a las quejas presentadas por los comediantes; después de esta remodelación continuó prestando su servicio a los aficionados hasta 1841 fecha en que se construyó el nuevo teatro Principal, dado el mal estado y lo limitado de tamaño que resultaba el antiguo. Los dos teatros, el de Tudela y el de Pamplona, eran de estructura rectangular, con un patio pequeño empedrado, como eran los patios de la ciudad, donde estaba el tablado (escenario) y rodeado de aposentos donde se ubicaban las autoridades de la ciudad; en el caso de Tudela eran dos los aposentos oficiales: uno para la autoridad civil, el Ayuntamiento, y otro para la eclesiástica, el Cabildo.

En el caso de Pamplona eran 7 los aposentos ocupados por las diversas autoridades. El Ayuntamiento, que ocupaba el mejor aposento, el Virrey, los Jueces, la Diputación, los Consultores, el Consejo Real y los Canónigos. El resto de los aposentos eran alquilados por las clases nobles y los más poderosos de las ciudades ya que el costo de las entradas para ese tipo de localidades era bastante elevado. En Pamplona, hombres y mujeres de la clase social más acomodada ocupan juntos esos aposentos privilegiados, sin embargo, en Tudela los hombres y las mujeres están separados y se colocan en aposentos diferentes (unos a la derecha y otros a la izquierda del tablado). El público masculino de menos recursos ocupa el patio ya sea de pie o sentado -si paga un suplemento- y las mujeres de pocos recursos ocupan un aposento destinado a ese fin conocido con el nombre de cazuela y al que se accede por distinta puerta.

Por lo tanto, nuestros patios de comedias, al igual que los del resto de España, representan un microcosmos de lo que es la sociedad del momento donde todos disfrutan juntos del espectáculo pero cada uno desde el lugar asignado a la clase social a la que pertenece. La organización de los dos teatros corre a cargo de la Institución de la que depende estando siempre presente el Ayuntamiento de la ciudad junto a la Institución benéfica. Sin embargo, Tudela, a diferencia de Pamplona, durante varios años arrienda el teatro a personas privadas que organizan y sacan rentabilidad de los espectáculos previo pago de una cantidad estipulada por los administradores del hospital en concepto de alquiler anual. Nuestros teatros se ven visitados por compañías de teatro importantes de las que recorren la geografía nacional. En ellos se ofrecen representaciones de las comedias propias del teatro español del Siglo de Oro y además actúan títeres, volatines, incluso alguna vez, hay espectáculos de danza, juegos de manos, etc. Algunas de las compañías que nos visitan son la de Luis de Vergara, Pedro la Rosa, Margarita Zuazo, entre otras que es imposible enumerar.

En Tudela la Casa y Patio de comedias está en funcionamiento sin interrupción hasta 1695 año en que comienza a declinar la actividad teatral hasta que en 1715 se cierra el teatro volviendo a encontrar de nuevo espectáculos en 1740 en diversos lugares de la ciudad que se habilitan como espacio teatral. En Pamplona hay actividad hasta 1721, fecha en que, con motivo de la amenaza de la peste de Marsella, el Ayuntamiento hizo un voto a Dios de no hacer jamás comedias si la peste no llegaba. Esta decisión tuvo serios problemas en los que tuvo que intervenir hasta el papa de Roma y por fin la ciudad logró ver de nuevo comedias en 1729, continuando la actividad teatral en ese edificio a lo largo de todo el siglo XVIII y la mitad del siglo XIX. Durante el siglo XVIII los espectáculos representados en el teatro pamplonés siguen siendo en gran medida las comedias del siglo de oro fundamentalmente las de ciclo calderoniano, aunque también se representan entremeses y sainetes más propios de los autores del siglo XVIII y a finales de este siglo adquieren importancia la ópera italiana y diversos espectáculos musicales que continuarán a co- mienzos del siglo XIX.

En Tudela también acuden compañías de comedias y además comienza con fuerza otro tipo de espectáculos como máquinas reales, sombras chinescas, que continuarán a lo largo del siglo XIX. Junto a toda la actividad teatral de las Casas de comedias existía la organizada por los jesuitas en sus respectivos colegios de Pamplona y Tudela hasta el siglo XVIII en que fueron expulsados; también se seguía haciendo teatro fuera de las Casas y Patios de comedias, con ocasión de diferentes festividades religiosas o civiles, incluso se realizan gran cantidad de actividades parateatrales: danzas, gigantes, sierpes (tarascas), encamisadas, juegos de cañas, toros, estafermos, etc. con ocasión de cualquier acontecimiento civil o religioso.

Además, por algunos procesos y prohibiciones, sabemos que existía una gran cantidad de actividades parateatrales con ocasión de carnaval y otra serie de actividades populares que diferían de unas zonas a otras de Navarra y de las que es difícil encontrar rastro por no estar reseñadas en los archivos donde se recoge generalmente la actividad "oficial". Navarra en el siglo XVII y XVIII también contó con algunos oriundos del Reino que se hicieron cómicos y deambularon por la geografía nacional como miembros de diversas compañías, según señala la Genealogía, origen y noticias de los comediantes de España (Edic. de Varey y Shergold). Entre ellos mencionaremos a Diego Carrillo, cuyo verdadero nombre era Prudencio de Florenzia, natural de Viana, Joseph de Zabaleta, de Navarra que acabó sus días en Tudela como corneta de la santa iglesia, Juan García, de Larraga, Pedro Labe, cuyo nombre verdadero es Pedro de Chauri y Ciriza, del Valle de Ronkal, Jusepa de Sesma de Corella y el número más elevado pertenece a la ciudad de Tudela de donde son: Bernardo de Eredia, Esteban de Olmedo, Francisco Aragón, Francisco León, Alonso González, Manuel de Lavaña, Miguel Bela y Pedro Ros.

AAA / MPB

  • El teatro contemporáneo

La Casa de Comedias de Pamplona contaba en el siglo XIX con trece palcos en el primer piso, y diez palcos en el segundo. La Casa de Comedias, pues, a principios del siglo XIX estaba reformada, ya que el número y ubicación de los palcos (en dos pisos) no corresponde con la relación original del siglo XVII, que se mantiene sin cambios sustanciales durante el XVIII. En el período de 1830 a 1840, las compañías que lo visitan, según recoge José M.ª Corella (TCP n.° 116), entre otras, son: la de Marcos Serrano; la de José dos Reis Malabar, "Profesor de juegos y equilibrios indianos y de fantasmagoría", la de Pedro Lecnner, alemán, cantor tirolés; la de Antonio Cerbi, de Badajoz, con juegos de física recreativa, canto y baile; la de Madamme Julien, italiana, con su primer bajo y caricato; la de Francisco Charlen y "troupe" gimnástica; la de Alejo Jiménez (que iniciando las representaciones en enero de 1831 se le autoriza a continuarlas "hasta fin del año cómico actual"); la de Antonio Solís; la de Juan Raseti; y la de "tres italianos cantores que han llegado a esta ciudad con sus funciones de canto". Las funciones de teatro comenzaban entre las seis y media y las ocho de la tarde.

El año 1840, en el solar del monasterio de Carmelitas Descalzas, se construye el Teatro Principal, que viene a sustituir a la histórica y antigua Casa de Comedias. Se inaugura el Teatro Principal -luego Gayarre- el 4 de julio de 1841 con la comedia Un vaso de agua. El 21 de marzo de 1931 las necesidades urbanísticas y de expansión de Pamplona obligan a cerrar el Teatro Gayarre y demolerlo para dar paso a la actual Avenida de Carlos III el Noble. La función de cierre corre a cargo de un grupo de señoritas de la ciudad y del Orfeón pamplonés. El 2 de mayo de 1932 abre sus puertas el nuevo Teatro Gayarre, situado en el solar número 3 de la nueva Avenida. El siglo XIX le trae a Pamplona un nuevo teatro, aparte del Gayarre. Es el Coliseo Olimpia, que abre sus puertas el 6 de julio de 1923 con la compañía de Eugenia Zúffoli. Se estrena La Montería, y gusta al público. Entre fines del siglo XIX y principios del XX hubo en Pamplona otros dos teatros más. Eran el Teatro-Circo La barta y el Teatro-Cine Eslava. En nuestros días, en el campo de la actividad teatral destaca sin duda la tarea del Teatro Estable de Navarra, ganador en 1986 del Primer premio del Festival Internacional de Sitges con su obra "Abismo". Esta compañía, que compagina sus actuaciones con el mantenimiento de un laboratorio de actores sostuvo ese año tres montajes. Junto a ella, el veterano "Lebrel Blanco", "Esperpento", "La Guindaleta", "Txingurritegi" y otros, en Pamplona, actúan regularmente con obras tales como "1789", "Las hermanas de Búfalo Bill", "La señorita Julia", etc. Fuera de Pamplona se mantiene una tradición teatral más discreta aunque importante. "Tertulia", en Tudela, "Kilkarrak", en Estella o "Gabaltzeka", en Tafalla, son algunos de los más destacados. La Escuela Navarra de Teatro, proyecto auspiciado por el Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra y que comenzó a funcionar en 1986, va siendo un elemento de apoyo y de difusión para el teatro fundamental en Navarra. (Ref. "Turismo en Navarra", inv. 1986).

AAA

El nombre de Montxo Armendáriz, director de la película "Tasio", ha saltado en 1985 a los grandes foros cinematográficos como la revelación de un joven director de cine, así como el de la actriz Amaia Lasa. A su lado, el colectivo "Las películas de la madrugada" y realizadores como Paco Avizanda, Luis Cortés, Enrique Urdánoz, Koldo Lasa o Miguel Franco, mantienen la actividad artística en el terreno del cine y del vídeo. La fotografía navarra, a través de Koldo Chamorro, Pío Guerendiáin, Carlos Cánovas, Javier Labarga y Jorge Nagore, entre otros, ocupa un lugar preferente en el panorama español.

AAA

Navarra ocupa aproximadamente la mitad de la extensión del País Vasco, con sus 10400 kilómetros cuadrados. Situada en el extremo occidental de los Pirineos, se extiende esencialmente por la vertiente sur de estos hasta el río Ebro y ocupando parte de su orilla derecha. La variedad de paisajes y paisanajes es, sin embargo, lo que caracteriza a este territorio que tempranamente formó parte del Reino de Navarra.

La geografía y orografía diversa ha dado lugar a una variedad notable en la ocupación del espacio y los usos derivados de él. Así, en los valles más orientales, junto a la explotación maderera, ha tenido gran importancia el fenómeno de transhumancia, tanto hacia los pastos de verano (que obliga a acuerdos con los valles vecinos congozantes y cuya expresión más conocida es el denominado "Tributo de las tres vacas" entre los valles de Roncal y Baretous (Béarn), del que existe documentación desde el siglo XIV), como hacia los de invierno en las Bardenas Reales, a través de las cañadas (que reciben el nombre de los valles (así, de los roncaleses, salacencos...). Este trasiego de ganados también se produce de sur a norte por estas y otras cañadas que unen con los pastos de verano de Urbasa y Andia.

El modo de vida agrícola-ganadero ha sido el más extendido hasta la década de los sesenta del pasado siglo en la que el modelo industrial y de servicios comienza a ser el hegemónico

Igualmente, tanto la actividad económica como la ocupación del medio han dado lugar a ciertas características habitacionales que van a ser diferentes en los distintos hábitats. La construcción de viviendas exentas es una característica de toda la región montañosa, costumbre que se va debilitando conforme avanzamos hacia el sur. Los pueblos de casas agrupadas, que comparten mediana van adueñándose del paisaje meridional. Hasta llegar al espacio troglodita, en el que las cuevas excavadas en los terrenos arcillosos y yesosos de la vertiente más meridional, comparte espacio con las casas. Aquellas llegaron a albergar hasta un treinta por ciento de las poblaciones de estos pueblos. Hoy en día, sirven de alojamiento durante el verano y algunas han sido preparadas como alojamiento turístico.

La gran variedad geográfica de Navarra tiene su reflejo también, en la gran cantidad de géneros de danza tradicional, de danzas diferentes que se dan en su territorio. Pese a la pérdida de valor y retroceso que la danza tradicional sufrió durante gran parte del siglo XX, han llegado hasta nuestros días (y se han recuperado) importantes manifestaciones. En la zona montañosa es donde más variedad y cantidad de danzas se han mantenido. Desde la ezpata-dantza de Lesaka hasta el ttun-ttun de Roncal, una pléyade de danzas ocupa el Pirineo. Los ingurutxos han sido la danza social por excelencia de la mayor parte de esta zona. Quedan excelentes ejemplos de vitalidad de esta modalidad en Leitza, el propio ttun-ttun o la muy conocida y extendida Larrain-dantza o Baile de la Era de Estella. Entreverada con esta tradición encontramos la giza-dantza, la soka-dantza. La danza ritual tiene también importantes ejemplos en las danzas de palos de Otsagi, las makil-dantza de Bera o la ya nombrada ezpata-dantza de Lesaka.

La mutil-dantza es otra modalidad muy extendida y que cobra especial importancia en Baztán. En este valle se han mantenido una veintena de ellas. Las mutil-dantza son danzas de hombres que se bailan en círculo abierto y que guardan relación con los jauziak de la vertiente norte del Pirineo, tanto de Iparralde como del Bearne.

En el sur de la provincia la danza comparte el espacio folklórico del paloteado o función. Nos encontramos en este caso ante una amalgama de teatro popular y danza. En ella se escenifica el enfrentamiento entre el bien y el mal a través de un número variable de personajes. Las danzas insertas en esta función popular van desde los paloteados (que dan nombre al ciclo de danza: función del "paloteau" o, simplemente, "paloteau") a las danzas de arcos, danzas de cintas o castillos humanos. Si bien en el tiempo sólo se mantuvo el de Cortes, muchos otros han sido recuperados en los últimos decenios.

El año festivo se encuentra salpicado de celebraciones de las que, quizá, la más importante desde el punto de vista folklórico sean los carnavales. La importancia etnográfica de algunos de estos carnavales ha hecho que han sido foco de atención de la comunidad científico desde la primera mitad del siglo XX. Entre los más conocidos se encuentran los de Lantz (recuperado en 1964) o Ituren y Zubieta (ambos declarados Bien de Interés Cultural (BIC) de Navarra en 2009). La riqueza en personajes y la fortaleza en la conservación de la tradición los caracteriza. Pero no podemos olvidar otros como los de Arizkun (con el Hartza -oso- y la Sagardantza), los de Lesaka (los zakuzaharrak), los de Tudela (cipoteros) o los de Altsasu (con su corte de personajes en torno a los momotxorroak). Los carnavales han sido y son una fiesta vertebradora del calendario festivo que, en muchos casos, tenía más importancia que las fiestas patronales.

El año transcurre plagado de manifestaciones festivas entreveradas de religiosidad popular. Las romerías y peregrinaciones de diferente tipo abundan durante la primavera. Podríamos destacar entre ellas la de Orreaga-Roncesvalles, que comparten en diferentes fechas tantos valles de la vertiente sur del Pirineo (Arce, Erro, Aezkoa...) como la Merindad de Ultrapuertos (Baja Navarra). Otro tipo de manifestación de religiosidad popular es el culto a reliquias, que promueve romerías como la de San Gregorio Ostiense, en Sorlada. El relicario de plata tiene la forma de la cabeza del santo y a través de la misma se introduce agua que protegerá contra las plagas. Hoy en día las romerías son espacios festivos en los que las comunidades se reencuentran y reconocen.

El solsticio de verano, pese al problema que supone el asfalto, sigue celebrándose con fuera por toda la geografía, aunque la creencia en el poder sanatorio de los rituales ya casi no exista. Un ejemplo de la adhesión al carácter sanatorio de las aguas de la noche de San Juan lo tenemos en la cantidad de personas que siguen acudiendo a la fuente de San Juan Xar, en Igantzi, a beneficiarse del supuesto poder curativo de sus aguas.

Durante el verano, son las fiestas patronales las que toman el relevo festivo. Si alguna puede ser objeto de atención son los Sanfermines de Pamplona, siquiera por la influencia que han tenido en pueblos y ciudades de alrededor, sobre todo en la manera de entender la fiesta en la calle. Por lo demás, la diversidad geográfica y cultural no deja de tener su expresión en las fiestas patronales, con manifestaciones dominantes en unas zonas (como los encierros de vacas bravas, o toros, entre la Ribera y la cuenca de Pamplona).

El otoño tiene su fiesta central en las celebraciones de Todos los Santos. Sucesor del Samhain celta, la víspera de todos los santos se celebraba colocando calabazas vaciadas, con luz dentro, en las casas y por las calles. Esta costumbre, que se pierde a lo largo del siglo XX, renace en los albores del siglo XXI a partir del Halloween norteamericano.

El punto central del invierno es el solsticio. En Navarra se mantuvo viva la costumbre de sacar a un muñeco llamado Olentzero, en Bortziriak, para hacer cuestación la víspera de navidad, si bien la creencia en el personaje mitológico se encuentra más extendida. A partir de ahí, la figura de Olentzero ha ido conquistando nuevos territorios, de modo que hoy es posible encontrarlo en toda la geografía Navarra, trayendo regalos junto a los Reyes Magos y otros personajes de origen foráneo.

El juego tradicional más importante ha sido la pelota. La pelota a mano se juega casi exclusivamente a dos paredes, pero en la pelota con herramientas se mantienen en Navarra modalidades más antiguas y algunos ejemplos de frontones de juego a largo. En concreto en la comarca de Baztán-Malerreka se ha mantenido el juego denominado Laxoa, una modalidad de frontón a largo en la que los dos equipos juegan enfrentados en la misma cancha. Otro frontón a largo que todavía podemos ver se encuentra en Roncal, aunque ya no se puede jugar en él.

Si parte de los juegos tradicionales han tenido su base en las apuestas, sólo algunos de ellos han pasado a la categoría de "deporte" y se encuadran en los llamados Herri kirolak. En el camino han quedado otros como la palanka, los pulsos, las chapas (tireka), el txis o tanganillo, etc. Algunos que tuvieron gran pujanza sólo se mantienen en pueblos concretos, como el de la Kalba, que podemos ver en Navascués-Nabaskoze. Entre los desaparecidos se encuentra uno que Peillen recoge como propio de pastores en Zuberoa y que denomina urdaika. Este mismo juego, o similar se jugaba en Navarra bajo el nombre de Txurra o Churra y Kaliak. Dos equipos juegan enfrentados y portando cada jugador una vara con una extremo algo curvado. Han de golpear una pelota y conseguir atravesar la línea que forma el equipo contrario.

Pecando de reduccionismo, podríamos decir que a nivel instrumental dos son los instrumentos musicales tradicionales por excelencia: el txistu y la gaita. Han tenido ámbitos geográficos predominantes diferentes, pero han coexistido históricamente en amplias zonas. Existen, sin embargo, otros que no han tenido extensión, pero no por ello son menos importantes. La Tobera es uno de ellos. Similar a la txalaparta, la tobera consta de dos barras o palancas de hierro o acero que son golpeadas como en la txalaparta. Se tocaban con ocasión de las bodas. El Xunprinu es otro instrumento ya abandonado, que se elaboraba con corteza de avellano y tenía una forma similar a la gaita o dulzaina. La albota ha sido recuperada por los grupos dedicados a la música folklórica, pero desapareció del repertorio tradicional. Se tocaba en Aralar y Urbasa por los pastores.

A veces junto a los instrumentos tradicionales para el baile y a veces sustituyéndolos está el acordeón.

Los grupos de cuerdas, las rondallas, también han gozado de gran extensión (especialmente las basadas en guitarra) en las fiestas tradicionales.

La canción en Navarra cuenta con varios modelos. Desde la Ribera de Navarra empuja hacia arriba la jota cantada. En los valles donde el Euskara retrocede o ha desaparecido, es la jota la que ha ocupado el lugar que anteriormente ocupaba la canción en Euskara (en cualquiera de sus modalidades). La jota ha contado con el favor institucional y se han implementado escuelas de jota en las que se mantiene, pero a costa de haber perdido la espontaneidad que le caracterizaba.

Por otro lado, en la Navarra que mantiene el Euskara puja de nuevo con fuerza el bertsolarismo, pero la canción tradicional está en retroceso.

  • CARO BAROJA, J. La casa en Navarra. Pamplona: Caja de Ahorros de Navarra, 1982.
  • URABAYEN, Leoncio. La casa Navarra. Madrid: Espasa-Calpe, 1929.
  • JIMENO JURÍO, José Mª. Calendario festivo. Invierno. Panorama, nº 10. Pamplona: Gobierno de Navarra, 1988.
  • JIMENO JURÍO, José Mª. Calendario festivo. Primavera. Panorama, nº 15. Pamplona: Gobierno de Navarra, 1990.
  • IRUJO ASURMENDI, Karlos. Aportaciones al repertorio de juegos rurales de Navarra. Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, nº 62. Pamplona: Gobierno de Navarra, 1993.
  • OZKOIDI, Joseba; MARTÍNEZ, María. Instrumentos musicales vascos en Navarra. Narria, Estudio de Artes y Costumbres populares, nº 45-46. Madrid: Museo de Artes y Tradiciones populares. Universidad Autónoma de Madrid, 1987.

KIA 2012

Epoca del año de días más cortos y temperaturas más bajas, de falta de trabajo y de jornales, y de hambre para los campesinos, por estar el cereal sembrado y las nieves cubriendo montes y panificados. Legumbres y patata de cosecha propia, cerdos sacrificados cuando el tiempo más frío permitía su mejor conservación, huevos que las gallinas ponían a montón por San Antón, según el dicho popular, y frutos secos (castañas y nueces) o desecados en casa (orejones, manzanate, perate), constituyeron la comida del invierno, los "presentes" a los familiares, el postre durante las navidades y los donativos a niños, jóvenes y pastores cuando salían a postular por las casas durante las fiestas más relevantes de la estación, singularmente el Carnaval, la fiesta invernal por excelencia, cuyo espíritu impregnaba el calendario festivo estacional.

  • Olentzero. Navidad

La celebración del solsticio del invierno, en el que la iglesia centró la festividad del nacimiento de Cristo, tuvo como meollo el culto al Sol, celebrado en el santuario doméstico, en torno al fuego del hogar, en la intimidad familiar. Le precedían cuestaciones de alimentos y lo epilogaban ritos callejeros deseando felicidad al vecindario. La provisión de comida para la pascua invernal tuvo signo distinto según las clases sociales. Fue deber de justicia para los labradores pagar pechas de carneros, capones y gallinas a sus señores, y obra voluntaria de caridad, socorrer a niños, jóvenes, pobres (pastores concejiles) y mendigos con la "limosnica de Navidad" o "aguinaldo". Las demandas de "aillandos" o "aguilandos" durante el día 24 de diciembre reflejó la personalidad de la población en cada zona. Escolares y mozos de la Baja Navarra y de toda la Montaña recorrían las calles cantando villancicos en euskera y pidiendo en cada casa la "puska" (tocino, chorizo o "txistor" y huevos). Los muchachos cantaron también por los pueblecitos de Guesálaz y Yerri en euskera, deseando felicidad: "Gogona, gogona; sartu da Jaun ona". Traducción literal del "Aingeruak gera, zerutik heldu gera" de coplas navideñas baztanesas son las que cantaban miles de chavales, singularmente por la merindad de Estella, con absoluta despreocupación de dictámenes y normas de la Real Academia de la Lengua:

"Angelicos semos,
del cielo venemos,
alforjas traemos, turrones pidemos".

A medida que se desciende hacia el valle del Ebro va creciendo el bullicio en las rondas demandadoras: zambombas, panderetas y otros instrumentos de percusión acompañan el canto de coplas petitorias y de letras profanas, y aún irreverentes, que llaman "villancicos". Con la cuestación del 24 se relaciona Olentzero, símbolo popular de la Navidad navarra. El origen y significado de la palabra son un enigma. El muñeco, presentado en forma de pastor o carbonero glotón y borrachín, es nuncio de la buena nueva. Por los pueblos de la Navarra atlántica, y actualmente por toda la geografía provincial, es paseado a hombros por los mozos mientras piden la "puska". Los de Larráun lo colgaban en la cocina, junto a la chimenea, y en ventanas y balcones los de Leiza y Arakil, como totem protector de la vivienda. Olentzero es nombre de la Navidad vasca, según refrán de Iparralde: "Onenzaroz leioan, Pazkoetan sua" ("A Nöel au balcon, a Pâques au tison". "Por Onentzaro (navidad) en la ventana, por Pascuas, en el fuego").

Los platos típicos de la cena de este día estaban condicionados por las circunstancias. La "vigilia" impuso el bacalao o el besugo, y la economía familiar el postre de castañas y compota de frutas. Tenía lugar delante del fogón. El fuego de esta noche tenía profundo contenido y significado sacro-mágico. Representaba al Sol y su acción vivificadora. En torno a él se congregaba el clan familiar. Los presentes evocaban a los ausentes, vivos y difuntos. El tizón final era guardado como un talismán, protector del ganado y conjurador de tormentas de verano. El espíritu barroco llenó la "misa de gallo" de ritos alegres celebrando el nacimiento de Jesús: villancicos, vítores al Niño-Dios, suelta de pajaricos vivos, danzas de pastores e incluso comidas y representaciones dentro de los templos.

El "Urte zahar" fue despedido por los mozos de la vertiente atlántica obsequiando a los vecinos con agua nueva de las fuentes, deseándoles "Urte berri egun ona; graziarekin osasuna, pakearekin ontasuna, Jaungoikoak dizuela egun ona". Por tierra Estella prefirieron pedir comida con el "Txenderute, menderute" o quemando al año viejo en forma de pellejo, y con el rito familiar de "echar los santos", especie de sorteo piadoso al terminar la cena, en las casas de la Navarra media. Cantos de felicitación, regalos y "estrenas" se repitieron el primer día del Año y el de Epifanía, fiesta con rituales típicos del carnaval antes de que se prodigara la moda de las "cabalgatas". La parodia medieval del "Chico Rey de la Faba", pasó a ser conocida durante el s. XVI como "el emperador". Generalizada poco a poco, dio paso al festejo familiar del "reináu", clausurado en cada casa con aclamaciones, seguidas de cencerradas callejeras, disparos de armas y fuegos de artificio, festejos populares que en Pamplona fueron prohibidos por el Real Consejo en 1765. Características del período fueron los conjuros para proteger sembrados y ganados; las hogueras y fuegos lustrales (Navidad, San Antón, San Sebastián, San Blas, Santa Agueda); los ritos con candelas contra enfermedades y pestes (Candelera, San Blas, San Sebastián); campaneos y cencerradas contra maléficas (Santa Agueda, Carnaval); cuestaciones de alimentos por adultos y niños-obispos (San Nicolás, San Blas, San Gregorio, Sta. Agueda), singularmente los jueves del precarnaval (Gizakunde, Andrekunde, Orokunde o Jueves de Lardero), y el carnaval, culminación del ciclo festivo de invierno.

  • El carnaval

Iaute, Iñauteri ocupaba las tres jornadas inmediatamente anteriores al miércoles de ceniza. En ellas se concentraban prácticas de origen y fines diversos, con un denominador común, las bromas y libertades en la comida y los solaces, en las parodias, danzas, cuestaciones y destrucción de muñecos o peleles. Como en Iparralde, las mascaradas suelen diferenciar dos bloques sociales: ricos y pobres. Comparsas elegantes, comitivas de "madames", parodias de bautizos y bodas, "ioaldunak" conjurando campos y calles con el acompasado sonar de sus cencerros, representaciones de animales ("artza" en Arizcun, "azeri" en Luzaide". El pueblo estaba representado en los "mozorros", "txatxuak", "katxis", "cipoteros" y otros tipos andrajosos, estrafalarios, armados con escobas y palos, que recogían la "puska" por las casas.

Diversiones típicas de los "aiuteri" fueron el "antzara ioku" en pueblos de la vertiente atlántica y la quema de muñecos, representación de genios malignos, bandidos o malhechores. De los que hubo en Roncal, Arakil y otras partes, el más conocido es "Miel-Otxin" de Lanz. Su réplica en tierra Estella y otras zonas fue el "Judas", juzgado y quemado por Pascuas de Resurrección, o bailado y destruido el día de San Juan en la figura de "Juan Lobo" (Torralba), Juangueringas y Txapalangarras (Cintruénigo, Fitero).

JOJ

Las nieves y fríos del invierno iban dando paso a jornadas más largas y benignas. La esperanza de la cosecha estaba amenazada por plagas agrícolas, heladas tardías y sequías pertinaces. La primavera se convirtió en inmensa plegaria para obtener protección del cielo.

  • La cuaresma

Cortó drásticamente la vida normal; cuarenta días de represión intensa, ayunos y abstinencias de carne y diversiones, de flagelar el cuerpo pecador, de asistir a oficios divinos, "cruces" y sermones. Las gentes del campo pusieron buena parte de los elementos litúrgicos de la Semana santa, puerta de la primavera, al servicio de sus intereses: ramos bendecidos el domingo para proteger casas y sembrados; "cabo" de vela del Monumento contra tormentas; fuego, agua, piedras del Sábado de gloria con fines parecidos; naranjas del olivo y verduras del paso de "la oración del huerto", repartidas como reliquias salutíferas. La Pascua devolvía el ritmo normal a la vida cotidiana y a las fiestas. El invierno seguía presente en demandas callejeras de alimentos, en el festejo del "Reinado" en Viana y las quemas del "Judas". Las rogativas y romerías caracterizaban la estación, y los conjuros contra las tormentas anunciaban el verano.

El sábado de Pascua las campanas anunciaban un suceso sacralizador. Las gentes iban a "buscar el aleluya" o a recoger piedras-talismanes contra las tormentas; las mujeres llevaban a casa fuego y agua bendecidos en la iglesia; los monagos o escolares, presididos a veces por un "niño-obispo", iban bendiciendo establos y recabando huevos para la merienda. Festejo netamente carnavalesco fue la quema de muñecos, símbolo del mal. En Lizarraldea, la Navarra media central y la Ribera occidental del Ebro, los monigotes adoptaron el nombre de "Judas", y de "Judés" y "Judesa" cuando eran pareja, como en el carnaval arakildarra. Los nombres aludían evidentemente al apóstol Iscariote, víctima propiciatoria de odios alimentados durante la cuaresma; por la Pascua (sábado a lunes) era transportado en borricos (tierra Estella), juzgado como ladrón, y ajusticiado. Del Cidacos al Ebro, los colgaban sobre la calle, los bailaban al paso de la Virgen y del Santísimo en la procesión del "Encuentro", los insultaban y sus tripas de paja terminaban esparcidas por las calles y quemados sus despojos. El "Volatín" de Tudela es un "Judas" en forma de pelele articulado, de madera.

La Pascua introducía de lleno en la primavera. La imagen de San Miguel de Excelsis, abandonando el santuario de Aralar para visitar los pueblos y bendecir los campos floridos, era un símbolo. Las tres rogativas ordinarias de la Ascensión, las "letanías mayores" de San marcos, y las extraordinarias para pedir lluvia o serenidad, llenaron de cantos en latín los caminos y ermitas. Las romerías a santuarios devotos que requerían dos o más jornadas, fueron prohibidas por los obispos postridentinos, so pretexto de evitar abusos, a pesar de sus carácter penitencial, con participación de gentes descalzas, entunicadas, portadoras de cruces y cadenas. Desde el siglo XVII las romerías van dando paso a expresiones menos angustiadoras, terminando finalmente por convertirse en una fiesta, con ranchos y calderetes, música y baile. La merindad de Sangüesa es en este punto la más conservadora; mantiene formas medievales en la participación de "cruceros" y "apostolados" entunicados en las romerías de Orreaga, Trinidad de Lumbier, San Pedro de Usún, Santa Coloma de Meoz, San Miguel de Izaga, Cristo del Amparo de Aibar y Santa María de Ujué. Ejemplo de participación festiva, a veces multitudinaria, son las de la Cruz de Andosilla, la Cruceta de Cascante, la "fiesta del Barranco" de Fitero, las del lunes de Pentecontés en Codés, Legarda de Mendavia, la Blanca de Lerín, Gracia de Cárcar, Argadiel de Azagra, y San Pedro de Alsasua.

  • Ascensión y Corpus Christi

La diversión-espectáculo se centró principalmente en estos dos jueves primaverales. Pueblos como Arróniz celebraron las fiestas patronales del Salvador con danzas de enmascarados durante el siglo XVII. Los gastos corrieron a costa de las arcas municipales, o de cofradías en honor del titular de la fiesta, como la de los "Soplones" de Falces. La festividad del Corpus Christi fue introducida en la diócesis de Pamplona durante los primeros años del siglo XIV y conocida desde entonces como "Bestaberri". Poco a poco fue enriqueciéndose con manifestaciones folklóricas, especialmente desde finales del siglo XVI. Antonio Zapata, obispo de Pamplona (1596-1600), le dio notable impulso. Su sucesor, Antonio Venegas, patrocinó el primer concurso literario en vascuence conocido, celebrado el día del Corpus de 1609, "porque no es razón que la lengua matriz del reino quede desfavorecida".

La procesión fue marco para danzas, comedias o autos sacramentales, enramadas, ritos de pasaje con enfermos, conjuros y bendiciones, conciertos musicales, exhibición de gigantes y "enanos", de tarascas y fuegos de artificio, e incluso de corridas de toros ensogados, como en Estella. Don Gaspar de Miranda y Argáiz, obispo de la diócesis, prohibió las danzas dentro de las iglesias durante las fiestas patronales e incluso la del Corpus, asestando un golpe de gracia al esplendor barroco de la jornada. Los santos del calendario de abril y mayo son patronos del ganado y del campo, curadores de visitantes afectados por dolencias muy concretas. El 16 de abril comparten cultos San Lamberto, patrón de los labradores de Pamplona y Sangüesa; Santa Engracia la gentil o "Dona grazia", y Santo Toribio, abogado especial contra las heladas, como San Pedro mártir y sus ramos de olivo o álamo (29 de abril). Contra tempestades y pedregadas tienen poderes especiales la cera y la cruz de Santo Toribio; contra las plagas agrícolas y la rabia, San Jorge de Azuelo (23 de abril) y Santa Quiteria (22 de mayo). Contra cualquier epidemia que dañar pudiere las cosechas (ratones, garrapatillo, arañuela, langosta, ilindia o negrilla; sequías, granizo, rayos y centellas), el agua pasada por la reliquia encerrada en la Santa Cabeza de San Gregorio Ostiense de Sorlada (9 de mayo) y, en menor escala, San Simeón de Cabredo, labrador. Estos santos que se han hecho familiares durante siglos de tutelaje de campos y cosechas en el reino, van siendo arrin conados por la festividad del madrileño San Isidro labrador, de reciente implantación.

  • La Cruz de mayo

Jornada crucial en el calendario ganadero y agricultor, comportó reajustes de horarios, trashumancia de lanar a los pastizales montañeses, e inicio de conjuros cada mediodía con toques de campana para prevenir tormentas, el popular "tente nublo", conminado por los niños: "Si eres agua, ven aquí; si eres piedra, vete allí", expresando un deseo unánime, el de los clérigos exorcistadores de campos con el "Lignum Crucis" y las cruces de palo colocadas en cada término municipal o concejil. Eran también días de colocar el mayo, árbol totémico decorado con emblemas cabalísticos, protector de cosechas. En tomo a él danzaban los jóvenes y tenían lugar juegos y solaces. La fiesta es antigua y perdura en muchas partes, a pesar de que el obispo Pedro Aguado prohibió a los mozos y mozas de Ulzama y Odieta que fueran a los pinares los días 1 y 3 de mayo a traer "la Maya". Con este nombre, y el de "Maiatzeko erregina" fue designada también la joven reina que presidía las "Maia bestak o fiesta de las Mayas, recuperada en localidades montañesas. Los domingos del mes florido, las jóvenes vestían de blanco y se tocaban con coronas de flores para recorrer las calles y casas danzando y recabando un donativo. A medida que avanza la primavera, los santos van convirtiéndose en médicos especialistas de dolencias determinadas: Santa Quiteria, patrona contra la rabia; Santa Rita, "que una pena te da y otra te quita" (22 de mayo), San Urbano de Gascue, curador del reuma (25 mayo); Santa Felicia de Labiano y San Víctor de Gaona, dolores de cabeza (12 junio); San Zenón y San Bernabé (9 y 11 de junio), abogados "contra las tempestades de piedra y torbellinos"; San Antonio taumaturgo (13 junio), que "sanáis gota coral, ciegos, contrahechos, llagados; consoláis desconsolados y curáis de cualquier mal"; San Quirico, protector de niños (16 junio) y San Gervás de Arzoz, aliviador del dolor de tripas (19 junio).

JOJ

Las campanas tañendo cada mediodía el "tente nublo" desde el 3 de mayo anunciaban la llegada del verano y su gran peligro: rayos y centellas provocadores de muertes subitáneas, y granizadas arrasadoras de panes y viñas. Sucedió en Corella el 24 de junio de 1690 al mediodía. Sobrevino una tormenta. Los vecinos acudieron a la parroquia del Rosario. Los curas conjuraban en el pórtico y en la torre mientras las campanas tañían para alejar los nubarrones. De pronto cayó un rayo en el campanario y la iglesia, dejando fulminados y muertos a siete vecinos y cuarenta heridos. La Corporación municipal acordó celebrar procesión de acción de gracias por no haber perecido más gente. Multitud de sacristanes y bandeadores fueron muertos por centellas en las torres mientras conjuraban los nublados. Además de matar personas y ganados, las tormentas podían arrasar en pocos segundos todos los esfuerzos de un año y dejar a familias en la miseria y el hambre.

De ahí que la población multiplicara los conjuros, acudiendo a Dios y los santos, y a talismanes capaces de librarles del gran peligro. Los sacerdotes emplearon reliquias e imágenes; los seglares les imitaron utilizando ramos bendecidos, "calbarros", fósiles, estampas. campanillas y la vela del monumento, mientras rezaban oraciones ensálmicas a "Santa Bárbara bendita que en el cielo estás escritas con papel y agua bendita", a San Bartolomé, las ánimas del purgatorio, la Virgen de Soterraña o Nieva, la Trinidad y todos los Santos, en sorprendente abanico de ritos, signos y fórmulas populares.

El verano comenzaba con el solsticio, pascua intensa, profunda, renovadora, centrada en la fiesta de San Juan (24 de junio), con ritos de fuego y agua purificadores, enramadas, ritos de pasaje y quema de muñecos; culto al Sol vivificador, en definitiva; como en el invierno. Las hogueras, encendidas en cada barrio e incluso delante de cada casa, eran santas. Se encendían con enramadas de saúco, "San Juan belarrak" del año anterior, y junco tendido en el suelo durante la procesión del Corpus. Curaban la piel. Las gentes saltaban sobre las llamas implorando: "Sarna fera! Onak bamera, gaiztoak kanpora!". Lo bueno para casa; lo malo, afuera. Los jóvenes cantaron, bailaron y bebieron alrededor, y acabaron bañándose en fuentes tan milagrosas como las de Betelu, Igantzi, Anocíbar, Estella, Solchaga, y Ujué. "Sanjuanarse", "Sanjuanada" son voces aplicadas a los baños lustrales y al empapar el cuerpo desnudo en el rocío matutino, antes de salir el sol. Al filo de la medianoche se multiplicaron los "ritos de pasaje" para curar hernias infantiles y verrugas. De madrugada era preciso recoger hierbas (espino, saúco, malvas, helecho, laurel), llamadas "San Juan belarrak", guardadas para ser utilizadas con el fin de proteger la vivienda y el ganado, y ahuyentar tronadas de verano.

Fue noche de amor. Las gentes adornaban con ramas verdes las portadas de iglesias y de casas. Los jóvenes declaraban su afecto a las chicas cortando ramos (de guindo en buena parte de Navarra) y colocándolos en puertas y ventanas como un obsequio. Para las antipáticas o las de conducta menos "limpia" reservaban otro tipo de "enramadas". El sol salía rutilante. "San Juan goizean eguzkia dantzan ateratzen da". Las gentes lo contemplaban desde los oteros, tributándole culto látrico, postrados en el suelo. La fiesta fue una de las más solemnes y ricas del año en festejos populares: danzas, corridas de toros, festejos como el del bandido "Juan Lobo" de Torralba, cuya captura y derrota celebraban los cofrades de San Juan bailando junto a la balsa; bailes de muñecos de ascendencia carnavalesca, alardes y muestras de armas, meriendas en sotos.

El verano, con los días más largos y cálidos del año, era la época más dura para los labradores, obligados a un prolongado y agotador esfuerzo en la siega, acarreo y trilla. Por ello, las fiestas patronales o mezetas acabaron celebradas estos meses en muchas poblaciones. Pamplona trasladó sus "sanfermines" de octubre a julio (1591). Tafalla, Estella, Sangüesa, Olite y multitud de pueblos cambiaron después las suyas. Fueron fechas preferidas los días 25 y 26 de julio (Santiago y Santa Ana), 15 y 16 de agosto (Asunción y San Roque) y el 8 de septiembre. Protagonistas de las fiestas patronales fueron los mozos, representados en la Montaña por sus "mayordomos". El plato fuerte y mas característico de las mecetas en la Ribera es la corrida y capea de reses bravas. Actualmente asistimos a sensibles cambios, con prolongación de jornadas y elevados presupuestos para unos programas complejos. Los "sanfermines" pamplonenes han pasado a ser la "fiesta" más multitudinaria y de fama mundial, con actos populares como el "chupinazo", el "riáu-riáu", las comparsas de gigantes y kilikis, las "peñas" asistentes a los toros, y el "encierro", que van siendo imitados, hasta en detalles mínimos, en otras poblaciones.

JOJ

La época de la recolección, de los peligros atmosféricos y los conjuros, del éxodo ganadero en la Ribera, de las fiestas con soles largos y climatología propicia, se consideraba concluida el día de la Cruz de septiembre. Las gamas cromáticas más bellas de la creación en los bosques caducifolios precedían a despojos y muertes renovadoras: hojas de árboles, cereal sembrado, uvas vendimiadas, oliva "raspillada". Perduran en los inicios fiestas del ciclo anterior, como las patronales de septiembre (día 14 en Alsasua y Olite, por ejemplo, Santos de Arnedo el 27, y San Miguel) y del Rosario de octubre. Arnedo está en la Rioja, pero sus Santos Cosme y Damián son navarros, esculpidos en Cárcar y "robados" alevosamente, según vienen denunciando desde tiempo inmemorial los portavoces del Cárcar, Andosilla y San Adrián cada 27 de septiembre en una procesión durante la cual se repiten los intentos, siempre frustrados, de raptar las efigies para devolverlas a Navarra.

Avanzado el otoño, la vida se repliega: la familia en la intimidad del hogar; las mujeres en los "trasnochos"; los hombres en las tabernas; los creyentes en los templos para rezar el rosario al alba (octubre), a las ánimas del purgatorio (noviembre) y en adviento (diciembre). La estación y sus fiestas evocan a los muertos (Todos los Santos), están marcados por cierta intimidad o privatización de clan o grupo, (músicos por Santa Cecilia, modistas por Santa Lucía), o tienen carácter eminentemente religioso (Inmaculada). Desde finales de noviembre asoman en el folklore rituales del invierno: reparto de alimentos y vino en tomo a hogueras (fiestas del Cristo de la Siembra en Murchante, de la Virgen de la Peña en Fustiñana), y cuestaciones protagonizadas por escolares acompañando al niño-obispo San Nicolás (6 de diciembre).

Características del otoño y del invierno en el medio rural fueron los "trasnochos", reuniones de vecinas en el anochecer. Recibieron distintos nombres: "Egudierres" (Ronkal), "veilladas" o "velladas" (Val de Salazar), "candiladas" (De Monjardín al valle de Aguilar y Lana), "Trasnochos o Tresnochos" (Ribera de Estella y sur de la merindad de Olite); "establos, purgatorios, corralillos" (Mendavia), "corrales o corralillos" (Ribera tudelana), "Cuartel" (Corella). Un dicho corellano señala como fecha inicial el 29 de septiembre: "San Miguel, las mozas al cuartel". No existían fecha ni hora fijas para el comienzo ni el final de la campaña ni de las sesiones; dependía de la voluntad de las vecinas de cada lugar o barrio. Solían celebrarlas en una habitación abrigada, preferentemente una bajera, con el suelo cubierto de paja proporcionadora de calor. Las asistentes llevaban sus labores y pagaban la iluminación a escote, aportando cada una "faillatos" (teas de raíz de pino seca, en Roncal) o sendas jícaras de aceite para el candil comunitario. Con el trabajo alternaban la conversación, los rezos, las danzas y cantos en euskera acompañados de panderos, en la Burunda, y las partidas de cartas, dados o "rentilla" en la Ribera. Los hombres celebraban reuniones paralelas en las "Herriko-taberna", servicio municipal cuyo arriendo anual ingresaba en las arcas concejiles, y en las que abrían los cosecheros de uva en sus casas para dar salida al vino de la campaña anual.

Ferias y mercados. El paso del tiempo y la aceleración última del proceso urbano han borrado en muchas localidades el hábito de celebrar ferias y mercados. Los mercados ganaderos, tan visitados y esperados en otras épocas, apenas subsisten en puntos como Burguete -caballos y yeguas pottokas- o en Tafalla donde se ha con vertido el mercado ganadero en feria de maquinaria agrícola. En estos últimos años se celebra con gran afluencia el mercadillo de Estella, el de Alsasua, el del barrio de la Txantrea y Mercado de Santo Domingo de Pamplona. Se venden comestibles -frutas y verdura principalmente- vestuarios, artesanía, calzado, flores y plantas.

JOJ

Del ignoto régimen de los linajes altomedievales vascones emerge ya en tiempos históricos la Monarquía navarra, precedida por la Monarquía temprana de los ilergetes, al este y la antigua Monarquía de los aquitanos anteriores a César, al norte. No se le conoce nombre específico en la lengua local sino el préstamo latino errege, erregetza. [N. Landuchio, Dictionarium linguae cantabricae (1562) (San Sebastián, 1958), p. 182 da "erreguea", que puede compararse con la forma dada en la guía del peregrino Picaud y por Garibay; Julio de Urquijo, Los refranes de Garibay (San Sebastián, 1919), pp. 58-59 (núm. 79)]. Su principal rasgo es su carácter de etnarquía, es decir y, en palabras de Caro Baroja, que "no fue una monarquía dominadora desde el principio sobre razas extrañas a los que la fundaron, como en su tiempo lo fueron las fundadas por los sucesores de Alejandro, o las aristocráticas y oligárquicas de los francos, visigodos o lombardos, sino una monarquía fundada sobre la existencia de un núcleo étnico básico, que pronto vive con mucha autonomía dentro de ella". Esta etnarquía vascona -basada en los linajes dominantes-va a ser la que configure el reino, la que ejerza de máximo elemento integrador no sólo de éste sino de lo que, más tarde, será Navarra, parte de ese reino, luego virreinato y finalmente provincia, "ya que lo que no era posible fragmentar a favor o en contra de ella (de la institución monárquica) era lo que constituía un núcleo territorial básico" y que "la idea de un reino indivisible existe con independencia de la fortuna, buena o adversa, de los Reyes" (Caro Baroja, 1971, I, 234). En sus orígenes el monarca navarro va a ser wasconum princeps (Ermoldus Nigellus), o rex wasconum (Annalis Regii) pero pronto las especiales circunstancias de la lucha defensiva contra godos y francos amplían este concepto: el rey es aquél que conquista, domina o controla una ciudad importante, en este caso Pamplona, "la Ciudad" (Irunia) por antonomasia. Su sucesión, como bien apunta Caro, debió de obedecer más a la ley desconocida de los linajes que a un pretendido -pretendido a posteriori- principio electivo; vemos, pues, en las Genealogías de Meyá un "ordo númerum Pampilonensium" que se traduce en cinco generaciones de hombres y de mujeres de la familia Enecones, a la que habría sucedido luego el linaje Ximeno. La sucesión se hizo hereditaria en hijo o hija primogénitos. En el mismo códice de Roda se llama a Sancho Garcés I (905-925), además de rey, "imperator obtimus" (p. 236).

  • Coronación y Juramento mutuo

El Fuero General, redactado con la finalidad de limitar el poder real, establece que antes de ser alzado Rey o Reina, el candidato/a debía de jurar

"antes que lo alzassen sobre la cruz et los santos evangelios, que los toviess á drecho, et les meioras siempre lures fueros, et non les apeyoras, et que les desfizies las fuerzas, et que parta el bien de cada tierra con los ombres de la tierra convenibles á richos ombres, á cavaylleros, á yfanzones, et á ombres bonos de las villas, et non con extranios de otra tierra".

El Rey o Reina debía a continuación ser alzado sobre un escudo por los ricoshombres

"clamando todos tres vezes, Real, Real, Real. Entonz espanda su moneda sobre las gentes ata C. sueldos, por entender que ningun otro Rey terrenal no aia poder sobre eyll, cingase eyll mesmo su espada, que es á semeiant de Cruz, et non deve otro cavayllero ser fecho en aqueyll dia. Et los XII richos ombres ó savios deven iurar al Rey sobre la cruz et los evangelios de curiarle el cuerpo et la tierra et el pueblo, et los fueros ayudarli á mantener fielment, et deven besar su mano".

A finales de la Edad Media esta ceremonia se había modernizado sin perder su esencia contractual. Se efectuaba ante los representantes de los tres Estados mediando tocamiento de la Cruz y los Evangelios por todos ellos. Los Reyes juraban guardar todos los Fueros existentes "sin quebrantamiento alguno, amejorando y no apeorando" los mismos. Los Estados juraban a continuación "guardar y defender bien y fielmente vuestras personas, Corona y tierra" y ayudarles a "guardar y defender y, mantener los Fueros por vos a nos jurados". Al acaecer la conquista del Reino y la anexión a Castilla las Cortes obtuvieron el reconocimiento por Carlos V de este contrato previo (1516, Nov. Rec. ley I) jurando el príncipe Felipe en persona ante los Estados reunidos en Tudela el 20 de agosto de 1551. En los reinados sucesivos los Reyes juraron por medio del Virrey.

  • Reyes de Navarra

824-852 ENEKO "ARITZA"
852-882 GARCIA IÑIGUEZ
882-905 FORTUÑO "EL MONJE"
905-925 SANCHO I GARCES
925-931 XIMENO GARCES (Tutor)
931-970 GARCIA II SANCHEZ
970-995 SANCHO II "ABARCA"
995-1004 GARCIA III "EL TEMBLOSO"
1004-1035 SANCHO III "ELMAYOR"
10351054 GARCIA IV "EL DE NAJERA"
1054-1076 SANCHO IV "EL DE PEÑALEN"
1076- 1094 SANCHO V RAMIREZ
1094-1104 PEDRO I SANCHEZ
1104-1134 ALFONSO I "EL BATALLADOR"
1134-1150 GARCIA V "EL RESTAURADOR"
1150-1194 SANCHO VI "EL SABIO"
1194-1234 SANCHO VII "EL FUERTE"
1234-1253 TEOBALDO I
1253-1270 TEOBALDO II
1270-1274 ENRIQUE I
1274-1305 JUANA I (casa con Felipe el Hermoso de Francia)
1305-1316 LUIS I "EL HUTIN"
1316-1316 JUAN I: 1316-1322 FELIPE "El LARGO"
1322-1328 CARLOS Y"EL CALVO"
1328-1349 JUANA II (casa con Felipe de Evreux)
1349-1387 CARLOS "EL MALO"
13871425 CARLOS III "EL NOBLE"
1425-1441 BLANCA I
(1441-1479) (JUAN II DE ARAGON)
1447-1461 CARLOS, PRINCIPE DE VIANA
1461-1464 BLANCA II
1479 LEONOR I: 1479-1485 FRANCISCO "FEBO"
1485-1517 CATALINA I (casa con Juan de Albret).

  • Reyes de Alta Navarra

1517-1556 CARLOS IV (I de Esp.)
1556-1598 FELIPE IV (II de Esp.)
1598-1621 FELIPE V (III de Esp.)
1621-1665 FELIPE VI (IV de Esp.)
1665-1700 CARLOS V (II de Esp.)
1700-1746 FELIPE VII (V de Esp.)
1746-1759 FERNANDO II (VI de Esp.)
1759-1788 CARLOS VI (III de Esp.)
1788-1808 CARLOS VII (IV de Esp.)
1808-1833 FERNANDO III (VII de Esp.).

IEZ

De la desmembración del ducado de Vasconia por Carlo Magno quedaron a la deriva en 768 una serie de tierras, comarcas, valles y pequeños países más o menos solidarios ante las agresiones del norte y del sur por francos y musulmanes. De ese estado de cosas se perfilan dos centros integradores, uno al norte del Pirineo, la Wasconia, y otro al sur, Pamplona. Así como en toda la época vascona (476-824) el centro integrador fue el propio Pirineo, fortaleza y refugio simultáneamente, más tarde es Pamplona la que protagoniza un movimiento integrador al amparo de la comarca Banu Kasi (Rioja-Ribera-Tarazona). El artífice es Eneko Arista o Aritza. La comarca de Pamplona y la comarca de Navarra (la vieja) se unen en la lucha bajo el cetro de Eneko, primer rey de los pamploneses, y denominado "El Vascón" para diferenciarlo de su hermanastro Eneko "el Banu Kasi". Desde principios del siglo IX (824) puede señalarse ya la existencia de un rey en Pamplona, entendida ésta ya como Reino, como territorio político. En adelante cuando una crónica musulmana diga que sus tropas entraron en Pamplona se sobrentiende que en el Reino, no precisamente en la ciudad y capital. El Reino así emergente se consolida gracias a la voluntad férrea de Eneko y a la actitud colaboradora de la familia sangüesina Ximenez y de la tudelana Banu Kasi, los más importantes cabezas de linaje. Existen, pues, límites de dominio no muy conocidos pero quizá más extensos de lo que acostumbran señalar nuestros historiadores. Al Reino que así nace, se le llama Pamplona hasta que a mediados del siglo XII comienza a hablarse de Reino de Navarra. Los límites del Reino llegan a establecerse mediante testamentos o tratados. Y llega un momento en que cristaliza con carácter jurídico y definitivo, como en el testamento de Sancho el Mayor en 1035 o en el tratado de Támara de 1127. En algunas escrituras se habla ya de mojones, es decir, de piedras hincadas en tierra como señal de límite. Es notable el "canto" de Atapuerca o "fin de Rey" situado a pocos kilómetros de Burgos donde fuera asesinado el rey de Navarra don García el de Nájera en 1054. Los vecinos burgaleses denomina aún a los de Atapuerca y Ages, con sentido despectivo, "los navarros", casi mil años más tarde se recuerda todavía la frontera navarro-castellana. Cuando se perdió Vizcaya hacia 1175 se colocó el mojón navarro cerca de Amorebieta (Vizcaya), que fue arrancado por los vizcaínos, ya que antes la muga estaba en las cercanías de Castro Urdiales, mucho más allá de Bilbao. Clásicos límites fueron siempre por ese lado los Montes de Oca.

  • Pamplona, capital del Reino

Desde antes de la fundación del Reino por Eneko Arista o Aritza era Pamplona la ciudad de los vascones, mantenida en su poder, perdida y vuelta a reconquistar. Ya en 798, Mutarrif, hijo de la viudad de Aritza padre, casada con Muza, de los banukasis era gobernador de Pamplona. De este parentesco de Eneko con los banukasis pudo derivarse la independización de Pamplona. Pamplona, desde entonces surge como capital del naciente Reino. Pero quien se asienta en ella y la convierte en verdadera capital es Sancho I Garcés (905-925). Desde entonces es el centro de donde irradia la reconquista y seguridad vascona principalmente por las tierras cercanas al Ebro. En esta primera fase no suena apenas Navarra porque es una pequeña región alrededor de las Amescoas. De ahora en adelante suena el título de Reino de Pamplona desde Jaca hasta el Baztán y desde el Pirineo a las cercanías del Ebro.

El citado don Sancho I había declarado a la ciudad de Pamplona libre de todo servicio real y enteramente franca de todo pedido del rey y en esta calidad la dio con todos sus términos y posesiones a la iglesia de Santa María, luego catedral. Durante este reinado y en aquella terrible entrada de los moros por Carcastillo y Liédena hasta Pamplona fue destruida la ciudad y arrasada la catedral, en la que el rey había invertido cuantiosos tesoros. Se supone que entonces se traslada la sede iruñense al monasterio de Leire. Andando el tiempo crece la importancia de Pamplona hasta verse en la necesidad de ampliar la población con elementos traídos de fuera al amparo de fueros beneficiosos: así nacen los barrios de San Cernín, San Nicolás y San Miguel, apiñados junto a la vieja Iruña constituida por naturales en el barrio de la Navarrería. Este modo de repoblar la ciudad trajo grandes calamidades a Pamplona durante varios siglos. En realidad, los cuatro barrios eran cuatro ciudades con sus leyes, intereses, odios y envidias. Los muros de separación iban a ser testigos de escenas vergonzosas, actos de heroísmo y verdaderas batallas en ocasiones. Restituida Santa María de Pamplona en sus derechos y bienes, inicia el monasterio de Leire la edificación de la nueva catedral sobre las ruinas de la anterior que sería, sin duda, un templo de modestísimas proporciones que sirviera de cátedra al obispo y sala de reuniones en los grandes acontecimientos de carácter nacional. Bajo el reinado de Sancho el Mayor se colocan las primeras piedras de los cimientos de la nueva iglesia catedral. Los problemas de un reino acosado por musulmanes, castellanos y aragoneses, revisten casi siempre caracteres de gravedad extrema. Se juega el Reino su propia existencia.

Eso en cuanto al exterior porque los problemas internos son problemas de hombres, vituallas, justicia y dinero. El rey necesita consejeros, que suelen hallarse entre los familiares, ricoshombres, obispos y señores. En los documentos reales, donaciones, privilegios, fueros, etc., suelen intervenir como confirmadores una serie de personajes que varía de unos documentos a otros. El rey se asesora, en cada caso, de los hombres más influyentes, de los más interesados en el asunto de que se trate y de los obispos. Cuando se añaden los condes y señores de villas y tierras se da más importancia y fuerza al documento. Confirmar, es, de por sí, acompañar su firma a la del rey, estar conformes. Cuando se trata de un asunto muy particular se suele titular el rey, reinando en las tierras importantes y, en particular, en los señoríos más interesados. Así, se dice el Batallador "reinando en Tudela, en Roncal, en Nájera". Cada caso ofrece sus características. En una escritura de concordia con los canónigos de Tudela decía el Obispo de Tarazona en enero de 1131 que García Ramírez reinaba "en Pamplona; Alava, Vizcaya, Ipuzkoa y Tudela". Esta última se cita como interesada en el asunto, los otros, como importantes. Veamos la inclusión de Logroño en otro documento del mismo rey en 1136: "reinando en Pamplona, Tudela, Logroño, en toda Navarra y en todas las Montañas".

Obsérvese la separación de Pamplona (la vieja) de las Montañas (los valles del Pirineo). De igual orden es esta otra escritura del año 1141 en la que se titula reinar "en Navarra, Logroño, Valdonsella y en todas las Montañas". De la misma forma van apareciendo en diversos documentos Sos, Estella, Deyo, Baztán, etc. Pero cuando se entrevista con el rey de Castilla en Tudejen, el año 1146, ante el exterior, dice simplemente reinar en Pamplona. El Reino, es pues, Pamplona, y los demás títulos, referencias honoríficas o de importancia. Ninguna de las tierras ofrece diferencias entre sí. Y aún en ocasiones, confirman condes y señores cuya tierra se halla lejana al lugar donado. Por ejemplo, en 1042 cuando el rey dona el monasterio de Lisabe en el oriente del Reino, en el valle de Salazar, vemos firmar a los cuatro obispos y a los señores don Aznar Fortúñez, Mayordomo Mayor; don Eneko López de Vizcaya, Maestresala; don Sancho Datiz, Caballerizo Mayor; don Galindo Iñíguez, Botiller Mayor. Del mismo modo en 1043 dona el rey la villa de Ororbia, cerca de Pamplona. Firman los obispos de Nájera, de Pamplona y de Alava, y los señores don Fortuño Sánchez, ayo, con el honor y gobierno de Nájera, don Aznar Fortúñez, el conde don Nuño González, que lo era en Zillorigo, Término y Lantarón; don Sancho Fortúñez, don García Oriolez, don Iñigo López, don Sancho Fortúñez, don Eneko López de Vizcaya, etc. Y no solamente intervienen condes y señores del occidente del Reino, como los mencionados de Vizcaya y Alava, sino del interior costero, de Ipuzkoa. Se trata, p. ej., de la donación de una tierra cerca de Navascués, tocando al Roncal. La donación se hace al monasterio de Leire y la confirman "reinando Sancho rey en Nájera y en Pamplona..."

Y luego confirman el obispo de Pamplona y el de Nájera y los señores "Garsea Xemenone en Ussue (Ujué), Fortunio Lópiz en Punicastro, Marcelo en Marañón, Eximino Fortuniones en Meltria, Eximino Azenáriz en Tafalla, Garsea Azenáriz en Lerín, Sancio Fortuniones en Navascués, Fortunio Azenáriz en Funes, Sancio Fortuniones en Peralta, Eneco Saniz en Arles, Fortunio Sanciz en Falces, Eximino Garceiz en Baztán, Orbita Azenáriz en Ipuzcoa, etc.". La firma y sello del Rey sirve para dar validez y fuerza al documento y las de obispos y señores para confirmar en nombre de las diócesis, tierras y villas. El personaje principal es el Rey que rige al país, manda los ejércitos, nombra a los gobernadores y tenientes, jueces y demás cargos públicos. En los asuntos muy importantes, como la declaración de guerra, de treguas o de paz u otras decisiones de carácter extraordinario el Rey se valía de sus consejeros con tradición en los doce ricoshombres naturales del Reino o los "doce más ancianos y sabios de la tierra" citados en nuestro texto foral.

BEL

Es el máximo organismo de justicia y administración. Su origen se halla en la reunión de las personalidades que rodean al Rey. Ordena el Fuero

"Et que Rey ninguno que no oviesse poder de facer Cort (de administrar justicia) sin conseyo de los Ricos ombres naturales del Regno, ni con otro Rey o Reyna guerra ni paz nin tregua non faga ni otro granado fecho o embargamiento de Regno sin conseyllo de XII Ricos ombres o XII de los más ancianos sabios de la tierra".

Esas garantías y la de que "el pueblo de la tierra" intervenga en el entronizamiento de nuevo rey cuando se extinga la sucesión a la corona (cap. II, tít. IV, lib. II), acaso no se redujeron a escritura hasta los días del primer Teobaldo. El conde, vizconde, señor o buruzagi recibe sus atribuciones de manos reales por delegación de poderes militares, judiciales y directivos. El Rey es único y válido por igual para todo el Reino. Hemos visto las donaciones de bienes situados en el oriente pamplonés confirmadas por los condes de Vizcaya y de Guipúzcoa. Algo parecido ocurre con las donaciones condales, señoriales o particulares. Vemos al Rey donando bienes en la Rioja, en Alava y en Vizcaya confirmados a la usanza general. Así, por ejemplo, en 1089 el señor y conde de Vizcaya don Eneko López dona al obispo de Alava el monasterio de Izpea y su decanía de Bareizi (Busturia). La firma es ésta: "Reinando García Rey en Pamplona, en Castilla la Vieja, y en Alava". Firman los obispos y el conde y condesa de Vizcaya, los donantes. En 1051 el Rey concede ingenuidad a los monasterios vizcaínos. Se fecha el documento "reinando don García, en Pamplona, en Alava y en Vizcaya". El texto de esta carta nos da idea de cómo el Rey se ponía de acuerdo con un buen número de personas y autoridades antes de expedir el documento. Dice así,

"Yo, don García, rey, y mi mujer la reina doña Estefanía, en uno con los obispos don García, don Sancho y don Gomesano y los condes que son en mi tierra. Plúgonos a nosotros juntamente y al conde don Iñigo (Eneko) López que es gobernador de aquella patria que se llama Vizcaya y Durango, y vinieron en ello todos mis caballeros...".

Los citados obispos eran los de Alava, Pamplona y Nájera. "Mi tierra", la tierra del rey, es el Reino con sus condados y señoríos. Documentos más recientes mencionan la asistencia de otras personas que prestan su conformidad con el ordenamiento regio cuando éste va contra los derechos de un estamento. Así, por ejemplo, cuando al rey Sancho el Sabio se le quiso hacer poner coto al derecho de divorcio:

"Rogó el obispo D. Pedro de París al Rey que non sofriesse en esta tierra tales casamientos, que eran a perdicion de las almas. El Rey sobre esto puso dia de aver acuerdo con sus Richos ombres, et con los cabaylleros et con los infanzones en Pamplona; et avido el conseio dixieron que lur fuero non desharian de todo".

Teobaldo II, en su juramento, se obligó a tomar consejo, en ciertos casos allí señalados, de un personaje a quien llama Amo y de doce consejeros, hasta que cumpiese veintiún años. En las causas nobles, según el Fuero (lib. I, tít. I, cap. III), intervenía el alcalde de la comarca con tres o más ricoshombres o infanzones. Y tocante a los "fechos granados", comenta Campión (1929, 212),

"el número y calidad de los consejeros se ensanchaba mucho más allí del círculo prescrito de ricoshombres y ancianos sabidores, y que si se procuraba la modificación de una costumbre, no había otra manera de lograrla sino es por el asentimiento de quienes la usaban. Por eso, Sancho el Sabio solicitaba el "otorgamiento" de las órdenes religiosas y de los nobles para ordenar "que todo ombre o muger que entrasse en religion pagasse primero sus deudas", y el de los caballeros y nobles de linaje para la ordenación del fuero de "reptorios y bataylla" (desafíos). El círculo de las personas que daban su parecer sobre los "fechos granados" naturalmente fue ensanchándose, y no menos naturalmente, transformándose en precepto el consejo que emitían".

Esta capacidad legislativa pasó luego, de hecho, a las Cortes, siendo ello reconocido en las Leyes 7 y 8 del Libro I, tít. 25 de los años 1604 y 1617, pero se reservó los asuntos acordados. En el siglo XV los cargos son ya de tipo profesional, muchas veces de nobleza de carta. En 1503 los reyes Juan de Labrit y Doña Catalina I hicieron un nuevo arreglo, quedando desde esta época organizados ambos tribunales de Consejo y Corte, bajo reglas fijas, y constituido el primero en tribunal de apelación de las sentencias del segundo. Tras la conquista e incorporación a Castilla el número de componentes se restringió -un regente, y seis oidores, un fiscal y cuatro alcaldes, elegidos por el Rey, siendo el primero y dos de los segundos castellanos. Su jurisdicción se extendió en gran medida a los ayuntamientos. Desde 1561 el CRN fue el encargado de otorgar o no la sobrecarta. En la segunda mitad del siglo XVIII tuvo que soportar las imposiciones del Consejo de Castilla constituyendo la principal rendija por la que se fue introduciendo la centralización. Desaparece en 1841.

Además de la Familia Real y los oficios de la misma siguen la Corte del Rey en Nájera los obispos del Reino, abades y señores principales. Las Cortes, como institución legislativa, no han nacido todavía. En 995, por ejemplo, la Corte estaba formada por:

1. Familia Real
Don García, Rey
Doña Ximena. Reina Doña
Urraca, Reina Madre
Don Gonzalo, rey delegado en Aragone
Don Sancho, príncipe heredero (luego Sancho el Mayor)
Don García, infante hermano de Sancho
2. Obispos
Don Sisebuto, Obispo de Pamplona, abad de San Millán
Don Belasco, obispo de Nájera
Don García, obispo de Alava
3. Abades
Abad Gómez, de Zirueña
Abad Vicencio,juez
Abad Blasio, de Albelda
Abad Fortuño, de Codes
Abad Blasio, de Santa Coloma
Abad Sancho, de Sojuela
Abad Ximeno, de San Jorge de Azuelo
4. Señores
Don Sancho, hijo del Conde Guillermo de Gascuña
Señor Fortuño Ximénez
Señor Fonuño Ximénez (distinto)
Señor Fortuño Garcés
Señor Ximeno Sánchez
Señor Sancho Blasiz
Señor Sancho Fortúñez
Señor García Sánchez, Mayordomo Mayor
Señor Blasio Fortúnez, Maestresala
Señor Lope Iñiguez, Caballerizo Mayor

En 1045 la Corte de Nájera era:

1. Familia Real
Rey, don GarcíaReina Madre, doña Mayora
Reina, doña EstefaníaAyo del Rey
2. Obispos
Obispo de NájeraObispo de Alava
Obispo de PamplonaObispo de Oca
3. Abades
(de Oña, Irache, San Millán, etc.
4. Condes
Conde de VizcayaConde de Guipúzcoa
Conde de AlavaConde de Zellorigo, Término y Buradón
5. Señores
Señor de CastroSeñor de Calahorra
Señor de ViesgaSeñor de Azagra
Señor de OcaSeñor de San Esteban
Señor de PancorboSeñor de Peralla
Señor de TedejaSeñor de Funes
Señor de Monasterio (Rodilla)Señor de Tafalla
Señor de MijancosSeñor de Aibar
Señor de CamberoSeñor de Huarte
Señor de VigueraSeñor de Lizarraga
Señor de NájeraSeñor de Ruesta
Señor de AmedoSeñor de Poza
Señor de Clavijo
6. Oficiales
Mayordomo MayorBotiller
Caballerizo MayorAlférez Mayor

En la Corte de 1020, en la de Sancho Garcés el Mayor, vemos el oficio de Prior de toto el Palacio a favor de García López, pero desconocemos las atribuciones de este oficio. Los Ayos o Amos de los infantes confirman las escrituras anteponiéndose al infante como en el caso de don Ximeno Garcés, gobernador de Aragone, y don Fortuño Sánchez, ayo de primogénito don García y príncipe heredero. Pero cuando el infante está ya destinado para rey la firma del ayo sigue a la del príncipe.

Los "primeros puestos ocupan -según Lacarra-, el mayordomo, el alférez y el stabularius. El mayordomo o jefe de la casa desempeña a veces también el puesto de potecarius o botillero, y como tal está encargado de las bodegas reales; el alférez o armiger cumple una misión militar específica, que el Fuero General recogerá más adelante: llevar la insignia real cuando sale la hueste contra el enemigo, de forma que los ricos hombres puedan ir tras ella como si fuesen a las órdenes directas del rey, sin sufrir por ello la deshonra. Importancia especial cobra bajo este monarca el stabulario. Las oficinas regias destinadas a expedir los documentos constituyeron la Cancillería del reino.

A los efectos de la administración de justicia criminal, facultad reservada al Reino, se dividía éste en pueblos y villas realengos, condales como Vizcaya, Álava, etc., vizcondales como en Laburdi, Baztán y Zuberoa, y en tierras y países menores afectos a un jefe particular.

El territorio se dividía en merindades y éstas, en baylíos. Los merinos eran unos oficiales temidos por su severidad: ejercían funciones delegadas del Rey como la justicia criminal, mantenimiento del orden público, persecución de los malhechores en las fronteras, cobro de tributos y rentas reales, ejecución de sentencias, otorgamiento de permisos y concesiones, etc. Lo poco definido de sus atribuciones en sus primeros tiempos daba lugar a frecuentes conflictos de orden jurisdiccional. Mas a pesar de sus grandes atribuciones y de su carácter férreo y ejecutivo, no pudieron impedir el desenvolvimiento del bandolerismo residente en los finales de esta época en las fronteras con los reinos vecinos. En ellas se refugiaban los nobles balderos y forajidos que por diversas causas de índole criminal o política se veían impelidos a esa vida aventurera. Los bandidos eran ahorcados en el mismo lugar donde se les encontraba.

Estas merindades se subdividían en otras jurisdicciones más pequeñas llamadas baylíos; entonces el bayle desempeñaba, por delegación, el cobro de algunos tributos, y, además, prendía a los delincuentes. Cierta especie de baylíos, los prebostazgos y almirantazgos eran demarcaciones menores pero de idéntica condición. El preboste es un cargo nombrado por el Rey pero con atribuciones poco conocidas. Algunas villas y pueblos conseguían fueros que les libraban de la acción de los merinos y sayones, así, por ejemplo, la villa de Laguardia, fuero que luego se aplicó al valle de la Burunda, en el que se hace constar expresamente "que el merino y el sayón (alguacil encargado de indagar los delitos y buscar a los delincuentes) deberían ser vecinos de la villa y no podrían entrar por fuerza en las casas y si entrasen y fuesen muertos por los vecinos, el matador no pecharía homicidio. Y como tampoco podrían ser presos si daban fianza de derecho a juicio del alcalde del lugar resultaba que en cuanto a seguridad personal se asemejaban mucho a los de tierras libres. En cuanto a las tierras, tales como los condados y vizcondados, solamente existía la jurisdicción del conde, vizconde o señor respectivo, pero, siempre, por delegación teórica real, limitándose entonces a administrar justicia cumpliendo y haciendo cumplir las leyes. Tres grupos de señoríos se pueden observar en el Reino de Pamplona:

1.º Señoríos interiores extensos y sin apenas núcleos urbanos como Vizcaya, Alava, Guipúzcoa y en su día Laburdi. También cabe citar aquí los señoríos interiores menos extensos o poco extensos y sin poblaciones importantes como Baztán, Baigorri, Zize, Durango, etc.

2.º Señoríos intermedios pero cercanos ya a la frontera y provistos de castillos y fortalezas que sirvieran en caso de retirada o derrota.

3.º Señoríos o tenencias y honores en plena frontera con castillos en activo permanente o guarnecidos para casos de agresiones musulmanas, castellanas y aragonesas según el momento histórico. Cada señorío, por lo general, está formado por una pequeña comarca, un núcleo de población y un castillo. Eso sí, siempre actuando en representación real y no pudiendo abandonar el castillo en caso de guerra. El conde o señor debía contar con milicias armadas según los usos y costumbres establecidos.

El alcalde, autoridad propia de pueblos privilegiados, se sustituía en otras partes por merinos y bayles. El fuero de Tudela establece que el rey debía poner justicia en los pueblos y que los que la administraban debían ser vecinos de los mismos. Había pueblos que elegían libremente a sus alcaldes, pero en otros los elegía el rey de una propuesta de tres vecinos hecha por el concejo. El alcalde administraba justicia tres días a la semana abriendo audiencia o Cort y oídas las razones alegadas por los interesados. En casos muy dudosos oía también a los jurados o siete hombres buenos del pueblo. La sentencia debía ser aprobada por el rey o el señor. Ninguno de los cargos era hereditario. El rey podía remover en su cargo a cada titular, pero debería sopesar las ventajas e inconvenientes, ya que cada tenencia engendraba de por sí intereses intrincados por su estima, situación privilegiada o de peligro, rentas a percibir y muchos más.

Es el máximo organismo de distribución de justicia aunque pudiera apelarse al Consejo Real. Estaba compuesta por una serie de alcaldes (cuatro en tiempos de Carlos III), cuatro notarios, el procurador fiscal y los "porteros de la Cort", miembros ejecutores de la justicia. Pierde importancia, junto con la Cámara de Comptos, a partir de la conquista e incorporación de Navarra a Castilla.

Se encarga de la hacienda real y del Reino (fiscalización, recaudación). Se compone de maestros oidores, notarios o clérigos, y el Patrimonial o fiscal mayor de la Cámara. Fue creada por Carlos II el 18 de febrero de 1364 con un personal de 5 oidores y clérigos. En 1400 Carlos III instituyó el oficio de patrimonial o fiscal de la Cámara de Comptos, y posteriormente se aumentó el número de oidores hasta 6, como lo indica un decreto de Juan II dado en 1477, por el que se dispone vuelva a quedar reducido a 4 el número de oidores de Comptos y que al efecto no se provean, caso de vacante, las dos plazas de nueva creación. En 1490 mandó Catalina I que los pleitos tocantes al real patrimonio se ventilasen precisamente en la Cámara de Comptos, pero en 1496 se apelaba de las sentencias del expresado tribunal ante el Consejo. En el siglo XIX despachaba las ejecutorias de cuarteles y alcabalas y conocía en primera instancia en los pleitos sobre exención de pagos. Poseía un recibidor en cada merindad.

Navarra

Documento de creación de la Cámara de Comptos, fechado en Pamplona el 18 de febrero de 1364: Don Carlos, por la gracia de Dios rey de Navarra, conde de Evreux. Facemos saber a todos que Nos, deseando el buen gobernamento de nuestro regno et esquivar el mal et las inconveniencias que de mal regimient pueden avenir, por especial, queriendo proveer et ordenar sobre el fecho de la audición de los contos de las rentas et revenidas del regno, ... con buena deliberación et pleno conseillo avemos ordenado que quatro hombres bonos et suficientes sean a perpetuo que sean maestros oidores generales de nuestros comptos, et con dos clerigos con eillos por el fecho sobredicho. Item avemos ordenado et ordenamos que los dichos maestros hayan poder de oir todos los comptos del tiempo passado present et avenidero, et aqueillos veer, examinar, corregir, declarar, definir et determinar. Et a fazer esto les avemos dado et damos pleno poder por las presentes. Item porque las dichas declaraciones, definiciones et determinaciones de los dichos comptos et las sumas d'aqueillos hayan mayor efecto, avemos ordenado et ordenamos que por la mano del notario para los dichos comptos se ha ordenado, las sumas, definiciones et determinaciones d'aqueillos sean escriptas. Item nos plaze et queremos que ayan poder de costreynnir et fazer clamar por ante eillos todos recibidores del dicho regno, el tesorero et otras quoalesquier personas de quoalquier estado o condición que sean que por nos han recebido cosa alguna o espendido ordinariament o estraordinariament de las dichas rentas, ... Por el seynnor rey en su grant conseillo, do eram presentes l'obispo de Calahorra, mosen Martin, mosen Rodrigo, l'abbat de Falces et Martin Miguel d'Aynnues. Johan de Leoz.

Las Cortes de Cádiz en 1812 y las de 1820 habían introducido modificaciones en los tribunales de Navarra su primiendo en ambas épocas el Consejo y Corte de Navarra y la Cámara de Comptos, sustituyendo a todos ellos la audiencia territorial aunque se dijo que estas reformas habían desaparecido y vuelto las cosas a su anterior estado, tan pronto como el Rey restauró su poder absoluto. El primer golpe que la legislación especial de Navarra experimentó en el ramo de tribunales fue el decreto expedido por Fernando VII en 1833, por el cual ordenaba no se proveyesen las plazas que fuesen vacando en el tribunal de Comptos hasta que por sí mismos se extinguiesen. No llegó este caso, apresurándose la reforma de los tribunales privilegiados de Navarra con motivo de la reinstalación en la monarquía del sistema representativo. En 1835 se publicó el Reglamento provisional para la administración de justicia, el cual se hizo extensivo a la provincia de Navarra, y como era consiguiente, desaparecieron entonces el Consejo, salas de Alcaldes de Corte y Cámara de Comptos, y poco después la jurisdicción ordinaria de los alcaldes de los pueblos. Sustituyó a los tres primeros una Audiencia territorial igual a las otras. Desapareció el orden de los juicios establecido por los fueros, se trasladaron a diferentes autoridades las facultades gubernativas que ejercía el expresado Consejo Real, y se dividió el territorio en cinco juzgados de primera instancia, atendiendo a las cinco merindades o partidos, en que desde tiempos remotos se hallaba dividido el territorio. Todo esto se hizo por órdenes y decretos del Gobierno y recibió sanción por la ley de modificación de los fueros del 16 de agosto de 1841.

Constituyeron la principal institución navarra, junto con la Monarquía, tanto durante el período independiente (Reino) como a través de la Edad Moderna y parte de la Contemporánea (Virreinato). Su vida puede periodificarse en tres etapas:

  1. Orígenes medievales
  2. Crecimiento de las Cortes (siglo XVI y mitad del siglo XVII)
  3. Impugnación y sostenimiento de las mismas (siglo XVIII y XIX)
  • Orígenes

Las Cortes son el fruto de una evolución acaecida a lo largo de los siglos cuyo inicio se sitúa por diversos autores tanto en la Curia regia como en el Consejo de Ricos-hombres o en las ligas o juntas bajomedievales. Moret, que les da un concepto amplio, dice que

"en el año 1090 el rey Sancho V Ramírez, rey de Aragón y Navarra, reunió Cortes en Huarte con los hombres buenos de Aragón y Pamplona, donde concurrieron todos los príncipes de Pamplona y gran multitud de pueblo, querellándose de los malos juicios y mala forma de pleitos que tenían y que de común acuerdo de todos... se hizo uniforme pacto jurado, quitando todos los malos usos"

y señalando los límites entre los reinos que era la principal cuestión que se ventilaba. Yanguas añade:

"Según ésto, sólo concurrieron a dichas Cortes los hombres buenos de los tres reinos, porque parece que en cuanto a los príncipes y pueblo, asistieron como querellantes; pero no se puede asegurar por la oscuridad del texto".

Moret, llama también Cortes a otras reuniones de 1134, 1194, 1234, 1253, 1270, que Yanguas no cree Cortes. Un precedente serían las ligas y confederaciones bajomedievales, la más importante de las cuales fue la Hermandad o Junta de los Infanzones de Obanos, que tenía sobrejunteros para dirigir los negocios de la confederación, a la que se unieron en 1279 los burgos de San Cernín y San Nicolás de Pamplona y las villas de Estella, Tudela, Sangüesa, Olite, Puente la Reina, Los Arcos, Viana, Orreaga, Villafranca, Larrasoaña, Villava y Monreal. Se coincide en que "según todas las señales, procedían del espíritu de rebelión ocasionado por el disgusto de la dependencia de Francia" (Yanguas) y también de las necesidades crematísticas de la Monarquía. En el juramento que en el último día de septiembre de 1319 hicieron en París los reyes Felipe y Juana II, conformándose con la fórmula que llevaron los diputados del Reino, se nombran ya expresamente los Estados y los tres Estados del Reino. Campión, [La constitución de la primitiva monarquía y el origen y desenvolvimiento de las Cortes de Navarra. La Cort y las Cortes de Navarra.-Euskariana, 5ª serie: "Algo de Historia", III, pp. 139-169 y 170-204, Ibid., Una información acerca de los Infanzones de Obanos, p. 205], establece la diferencia entre el Consejo primitivo de los ricoshombres (sabios o ancianos después con carácter más democrático), la Corte Mayor o Curia, antiguo tribunal de justicia, y las Cortes. Una cosa serían las "Juntas congregadas de por sí o por mandamiento de alguna autoridad, más o menos competente, para dar satisfacción a los anhelos públicos", que "son de naturaleza política y de sabor tumultuoso a veces; encarnan el espíritu de la capítula primera del Fuero".

Y otra Las Cortes, "o sea la representación legalmente preestablecida de ciertas clases del Reino, convocada por el rey para la formación de las leyes, otorgamiento de contribuciones e impuestos y examen y decisión de negocios públicos graves". "Nunca establecieron -señala- sobre asuntos puramente judiciales, y en esto se diferencian de la Cort general, a cuya semejanza se forman". Las reuniones de 1305, 1307, 1317, 1319 y la de Gares (Puente la Reina) de 1328, no le parecen sino "remedios extraordinarios de que se usaba en los trances arduos", o "gran afluencia de gentes de todas clases". Y no aún Cortes propiamente tales, esquematizadas y limitadas. María Puy Huici, en su modélico estudio de las Cortes en la Edad Moderna (RIALP, Madrid, 1963) zanja la cuestión dejándola en un término medio: "Si para que pueda atribuírseles ese carácter es necesaria la convocatoria real y el número limitado en cada Brazo, a los que tienen concedido un privilegio de asiento, las Cortes parecen efectivamente tardías en Navarra; si basta la presencia de las clases populares junto a las otras dos, entonces, son muy anteriores a lo que se concluye con Yanguas y Campión; en 1253, en 1274, están las tres clases y hay además convocatoria, en las primeras quizá real, y en las otras de un órgano superior si no del soberano".

  • Convocatoria

Correspondía al Rey o Virrey. Lugar: cualquier villa del Reino, Pamplona desde mediados del siglo XVI.

  • Composición

Durante la Edad Media, la composición de los tres Brazos o Estados -eclesiástico, popular y noble- fue fluctuante. En 1 de noviembre de 1274, por ejemplo, reunidas Cortes en Olite "sobre fecho del infant Don Pedro", asisten más de 40 universidades (algunas se confunden con los apellidos de los representantes), entre ellas Muez, Leoz, Fustiñana, Murillo el Fruto, etc., que posteriormente nunca aparecen en las convocatorias cuando éstas se regularizan. Se cuentan en esa reunión 116 nombres de asistentes, número que no solía alcanzarse al final del siglo XV ni más tarde. En el juramento de Doña Leonor, 9 de agosto de 1427, aparecen solamente tres prelados (obispo de Pamplona, prior de San Juan y prior de Roncesvalles), treinta y dos nobles y veinte universidades, entre ellas San Vicente de la Sonsierra y San Juan de Pie de Puerto. Algunas ciudades como Pamplona, Estella o Tudela, envían mayor número de procuradores de los que tendrán en la Edad Moderna. Siguiendo las importantes conclusiones de Huici Goñi, la composición en la Edad Moderna sería:

· Brazo eclesiástico

"Es menos numeroso y brillante que en la Edad Media. "Es el primero en el orden de los dichos Estados"; sus miembros siguen perteneciendo al alto clero, pero en 1512 han desaparecido los obispos de Tarazona, Calahorra y abad de Montearagón, que años atrás disfrutaban de asiento en Cortes por el derecho que ello les daba su vinculación al reino por jurisdicción episcopal o abadiense. Después de la anexión de Navarra a Castilla, tampoco concurren los obispos de Bayona y Dax. En el siglo XVI se puede hablar con seguridad de diez componentes y en el XVII ascienden a doce; con este número permanece el brazo hasta los primeros años del siglo XIX, en que desaparece el gran prior de Navarra, por extinción de la Orden. Presidía el brazo y las Cortes el obispo, que como gran parte de los abades, era casi siempre "extrangero", según deseo indudable del soberano; los naturales protestaron por ello muchas veces y exigieron por lo menos la "naturalización"".

· Brazo noble o militar

"Alcanzó su mayor número al parecer en la segunda mitad del siglo XVII, con unos 170 titulares de asiento, o más bien títulos, pues a cada uno de éstos no correspondía un individuo sino que repetidamente se acumulaban en un solo caballero o casa de varios títulos de asiento y voto. El monarca propuso en este siglo la concesión del honor por dinero para sus arcas; a lo cual se opusieron tenazmente la Cortes. La nobleza se ausentó visiblemente de las Cortes en los últimos años".

· Brazo popular

"El privilegio de asiento en las universidades, como en los otros brazos, era de concesión real. No puede asegurarse que sean más las que gozan de él en la Edad Moderna, aunque durante ella se vean entrar algunos miembros nuevos, porque sin duda, han perdido también otros. El mayor número alzanzado en nuestra época fue de 38. Las Cortes trataron de conseguir en alguna ocasión, sin resultado, que hubiera más representantes de las merindades. Los pueblos elegían a sus procuradores, en su mayoría por consejo abierto, aun muchos años después de haberse introducido las insaculaciones, al parecer por los castellanos, las cuales en un principio encontraron mucha resistencia y solamente en los últimos años empezaron a ganar terreno a los concejos; éstos se mantuvieron en algunas villas hasta el final. En los poderes, el mandato imperativo era lo más frecuente, pero no parece que se dio siempre. Los procuradores de las universidades salían casi siempre de los miembros del regimiento y de los jurados locales y parecen ser personas de distinción; a veces son nobles que tienen asiento a la vez por su casa, lo que se comprueba porque se dan leyes sobre la forma en que han de votar los caballeros que teniendo voz por sí, vienen representando a universidades.

Esto daba a las Cortes un carácter aristocrático, que parece ir disminuyendo con los años. A lo largo del siglo XVII va destacándose la nueva clase de los comerciantes; ayudan a planear a las Cortes la disposición del Servicio, los expedientes sobre que ha de asentarse su recaudación; en el siglo XVIII se hacen indispensables: en los dos últimos donativos, de 1818 y 1829, son uno de los dos factores sobre que se asienta el repartimiento: después encuentran compensación en un impuesto conveniente. Aquí puede estar la explicación de que las Universidades en que tiene importancia el comercio, adquieran influencia visible en los últimos años, especialmente Pamplona, que además había de tenerla por ser la capital del reino; independientemente de esto, la fuerza de las Universidades parece haberse afirmado al final, a la vez que la necesidad de la unanimidad en los negocios graves; puede atribuirse a ellas el mérito de haber sostenido las Cortes; de una parte, la ausencia apuntada de la nobleza; de otra el afán de sostener la Constitución del reino, con un régimen financiero cuya alteración era de esperar que había de afectarles más que a los otros brazos; de ahí que virrey y Consejo procuraran intervenir en las elecciones de los pueblos y que éstos fueran más difíciles de sobornar que clero y nobleza".

  • Competencias

La documentación medieval da testimonio desde el siglo XIII del poder de las Cortes en las cuestiones de Estado, poder que, en el caso de las universidades, se conceptúa como delegado ("por ellos et en nombre de las sobredichas villas et de los moradores et habitantes en aquellas, et por el poder a eillos dado por cada una de sus villas de los quales e poders ficieron promta feé, juraron...", Juramento de los procuradores a Juana, hija de Carlos III en 1390). Puede decirse que entre los siglo XIII y XIV -especialmente con los Albret- han sustituido de hecho a la Corte de ricos-hombres (y de derecho desde 1604 y 1617) y que todas las grandes resoluciones les son sometidas (tributos, situación internacional, testamentos reales, guerra, casamientos regios). A partir de la conquista de Navarra y de su conversión en virreinato las Cortes adquieren una solidez que gira en torno a la conservación de la integridad de las facultades de un ex Estado.

Reparar "agravios" es su objetivo más frecuente, reparación que se estima debe de preceder siempre al otorgamiento de "Servicios" al Rey. Por ello las Cortes procuraron denodadamente que el Virrey tuviera poderes reales efectivos. Estas Cortes, junto con el Virrey, tuvieron poder legislativo. Según Huici Goñi "gran parte de sus leyes tuvo origen negativo, pues se basaban en los decretos obtenidos para reparar agravios, decretos que, si afectaban a intereses generales, porque el agravio vulneraba algún principio de la Constitución, se convertían en leyes, con los mismos efectos que las obtenidas en la legislación positiva". Por eso, "pedimentos" de reparo y agravio y "pedimentos" de leyes llegan a confundirse en el nombre y en el trámite". La ley 7 del libro I, título III, (Nov., Rec.), dice: "Y porque por fuero del dicho Reino el Rey de Navarra no ha de hacer hecho granado ni leyes porque el hacerlas es hecho granado y cuando los Reyes de Navarra hacian leyes antes que la sucesión de este Reino viniera en siglo M. Cesárea (Carlos V de Navarra, I de España) se hacen con parecer consejo otorgamiento y pedimento de los Tres Estados y no se hallan leyes algunas despues que no se haya hecho de esta manera, etc.".

Tenían asimismo la facultad de obedecer, pero no cumplir las disposiciones reales que fueran contra las leyes del Reino. Entre 1556 y 1561 se obtuvo el derecho de sobrecarta, esto es, la necesidad de que tales disposiciones se completaran con la sobrecarta del Consejo para que obligaran en el Reino. También se consiguió que a la sobrecarta precediera el visto bueno de la Diputación de Navarra. Dice Huici Goñi que, si se tiene en cuenta también que para que una ley, aun pedida por las Cortes, tuviera fuerza de tal, era necesario que se aceptara el decreto por unanimidad por los tres brazos y que se promulgara con aprobación unánime también, pues aun después de aprobada la ley, las Cortes podían desistir de su publicación, con lo que quedaba anulada; si se recuerda que en el Reino no se reconocían como leyes sino las hechas a petición de los tres estados, resulta que virtualmente el poder legislativo, en los mejores momentos, estuvo de forma considerable en manos de las Cortes. Solamente después de un gran forcejeo consintieron los tres Estados en que ciertas provisiones del Virrey y Consejo, en casos de gran necesidad, y no siendo contra los fueros del Reino, tuvieran fuerza obligatoria provisionalmente, mientras no se reunieran las Cortes.

  • Procedimiento

El procedimiento consuetudinario fue siendo consignado, en los últimos siglos, por escrito. Las votaciones fueron haciéndose secretas y se exigió la unanimidad para las grandes cuestiones. Su convocatoria, que en el siglo XVI fue bianual, se fue espaciando, llegando a sobrepasar a veces el decenio en los siglo XVIII y XIX. "Los tres brazos ó estamentos se reunian en una misma sala, aunque separados en asientos diferentes: los eclesiasticos á la derecha del lugar del trono, los caballeros á la izquierda y los procuradores de los pueblos en el centro. Cada estamento tenia su presidente pero el eclesiastico presidía todo el congreso, esto es, el obispo de Pamplona y sucesivamente los demas individuos por el orden que tenian sus asientos. En el brazo de caballeros era presidente nato el condestable, y vicepresidente el merechal o mariscal: a falta de estos presidía el vocal que primero ocupaba el asiento en cada sesión. Cualquier individuo podía presentar sus ideas a la discusion del congreso, las cuales se votaban ante todas cosas si merecian discutirse.

Las discusiones se hacían por los tres estamentos unidos; pero se votaban separadamente; y en cada uno de ellos debía haber pluralidad absoluta afirmativa de los concurrentes. Un solo brazo o estamento, en quien no concurriese la pluralidad, ocasionaba lo que se llamaba discordia en el congreso, aunque los dos restantes aprobasen el proyecto de ley: en este caso se procedía en la sesion inmediata a segunda votación y hasta 3 veces, si la discordia se repetia en las tres votaciones, el proyecto quedaba negado y no se hablaba más de la materia en aquellas Cortes. El rey podía negar siempre la sancion a todo pedimento de ley sin dar la causa" (Ochoa, 1842: 150-151).

  • Fin de las Cortes navarras

Durante la época moderna, Huici Goñi contabiliza en cerca de 78 las Cortes celebradas entre 1512 y 1828-1829. "Cada vez con mayores intervalos, corresponden 41 hasta 1600; 21 al XVII, diez convocatorias al siglo XVIII; en el siglo XIX se reunieron dos veces: 1817-18 y 1828-29; tres veces, si se cuentan como Cortes las reuniones de 1801 en Olite". Dichas Cortes no murieron por consunción sino bruscamente: "Si las instituciones mueren por no cumplir su objetivo lo que en definitiva es carencia de vitalidad, el cuerpo que analizamos no llegó nunca a eso; murió por fuerzas externas". Fuerzas externas a las que habría que añadir, para ser justos, el papel liquidador desempeñado por el progresismo navarro progenitor de la ley de Fueros de 1841 que deja sin Cortes a Navarra.

Lacarra (1963) resume brevemente los principales recursos de la hacienda navarra:

"En el siglo XV la Diputación del Reino de Navarra sólo contaba con 1.500 libras que se reservaban o vinculaban sobre la cantidad total que importaban los donativos o subsidios que las Cortes concedían al rey. En 1513 se reservan los tres Estados 3.000 libras para el pago de deudas, vínculo y otras necesidades, más 2.000 para embajadores que han de ir a Su Magestad. En 1526 son 5.000 libras por cada año; en 1527 son 1.500 ducados de oro de Castilla, etc. En 1642 se agrega a esta Hacienda o Vínculo de la Diputación, el arbitrio del tabaco, hasta entonces libre, y la saca de lanas, que se cobraba en las tablas; en 1678 se le agregó temporalmente el estanco del chocolate, que en 1817-18 se fijó sobre las primeras materias (cacao, azúcar, canela), que se percibía también en las tablas, y circunstancialmente otros productos, como la madera y vino que se introducía de Aragón, el consumo de aguardiente y licores (en 1817-18), etc.

Todos estos recursos eran administrados libremente por las Cortes y su Diputación, resistiéndose a cualquier ingerencia del Virrey en el reparto de los dineros del Vínculo. Si los caudales que administraba la Diputación iban en aumento era porque simultáneamente aumentaban sus obligaciones. Una de las cargas que la Diputación echó sobre sí -con el aplauso de Carlos III y de su ministro Floridablanca- fue la construcción de caminos. Habían sido empezados, hacia 1750, por el Virrey conde de Gages, a base de prestación personal de los pueblos, hasta que la Diputación se hizo cargo de ellos, con carácter exclusivo, en 1783, a fin de trazar una red completa de caminos, y tomando capitales para este fin. En 1790 se instaura el sistema de portazgos o cadenas para arbitrar recursos.

En las Cortes de 1817-18 y de 1828-29 se señalan los arbitrios o expedientes de caminos reales a base de derechos de portazgo, peaje sobre extracción, introducción y tránsito de géneros, e impuestos sobre la cebada. En 1829 producían estos expedientes o arbitrios un total de 973.300 reales de vellón. Así pues, a comienzos del siglo XIX dos cajas autónomas estaban bajo la dependencia de la Diputación: el Vínculo y el expediente de Caminos reales. Sobre cada una de ellas pesaba una deuda por los capitales tomados a censo, siendo mucho mayor, naturalmente, la de los Caminos reales. Advertiré que la Inclusa de Pamplona había obtenido de las Cortes de Navarra, en 1802, la percepción de ciertos arbitrios sobre las tablas".

Al margen de precedentes medievales, la figura del Virrey se crea por medio de la jurisprudencia. Sus poderes se establecen en torno al nombramiento del duque de Alburquerque en 1552:

"os nombramos, y creamos por nuestro Visso-Rey, y Capitán General del dicho Reino, y de sus fronteras, y comarcas: y queremos, que useis del dicho cargo agora, y de aqui adelante, tanto quanto nuestra merced, y voluntad fuere en todas las cosas, y casos á él anexos, y concernientes, y que administreis, y proveais todas las cosas de guerra, y de justicia, que en él concurrieren, y fueren menester de se administrar: y que assimismo preveais de los oficios, & otras cosas del dicho Reino, que por vacacion y de otra manera conviene proveerse: y que libreis, y hagais librar á nuestra gente de guerra, que reside, y residiere en el dicho nuestro Reino todo el sueldo que han, & hovieren de haver por nuestras libranzas firmadas de vuestro nombre, y de los Oficiales de nuestro sueldo, Contadores, y Veedores, que aí residen, y residieron, segun se ha acostumbrado hacer: y recibais á la gente de guerra alarde, muestras, y reseñas: y quando vieredes que convenga, y menester sea de se hacer, y que os podais asentar en nuestro lugar y nombre en el Consejo de justicia, y governacion del dicho Reino, y firmar las cartas, y provissiones para ello necessarias".

La Ley 59 del año 1642 obligó a los Virreyes a jurar ante la Diputación los Fueros del Reino "en anima suya, en la conformidad que hacen el Juramento al fin de las Cortes". Además de los poderes antecitados el Virrey era el encargado de convocar a las Cortes, presentar en ellas la proposición de cuarteles y alcabalas, escuchar las quejas y agravios e incluso reparar las posibles personalmente a fin de evitar la salida de los expedientes del Reino. Su "cúmplase" daba vigencia a las Leyes del Reino. También era Capitán General de éste -y a veces de Guipúzcoa y la Rioja- y en materia militar sus órdenes no eran sobrecarteadas. En el siglo XVIII -comenta Lacarra (1963)- será el despotismo ministerial no el del Reino, el que ponga límites a la actuación de los Virreyes", "cuyas facultades -decía en 1780 el agente del Reino en Madrid- estaban restringidas a no hacer nada sin comunicarlo a la Corte". "De aquí que las Cortes defiendan las atribuciones del Virrey frente a las intromisiones de los ministros o del Real Consejo (de Castilla)".

  • Virreyes de Navarra

· Siglo XVI

· Diego Fernández de Córdova y Arellano, marqués de Comares y alcaide de Los Donceles (17-XII-1512);
· Fadrique de Acuña, conde de Buendía (XII-1515);
· Antonio Manrique de Lara, duque de Nájera (V-1516);
· Francisco López de Zúñiga y Avellaneda, conde de Miranda (VIII-1521);
· Diego de Avellaneda, obispo de Tuy (V-1524);
· Martín Alfonso Fernández de Córdova y Velasco, conde de Alcaudete (1527);
· Diego Hurtado de Mendoza y Silva, marqués de Cañete (4-Vl-1534);
· Juan de Vega, señor de Grajal (22-V-1542);
· Luis Hurtado de Mendoza y Pacheco, marqués de Mondéjar (1-V-1543);
· Alvar Gómez Manrique de Mendoza, conde de Castrogeriz (24-lV-1546);
· Luis de Velasco, señor de Salinas (20-V-1547);
· Bernardino de Cárdenas y Pacheco, duque de Maqueda (7-1-1549);
· Beltrán de la Cueva y Toledo, duque de Alburquerque (11-Vl-1552);
· Gabriel de la Cueva, Duque de Alburquerque (4-l-1560);
· Alonso de Córdova y Velasco, conde de Alcaudete (5-IX-1564);
· José de Guevara y Tovar, señor de Escalante (21-IIl-1565);
· Juan de la Cerda y Silva, duque de Medinaceli (17-lV-1567);
· Vespasiano Gonzaga y Colonna, duque de Trayeto (21-lIl-1572);
· Sancho Martínez de Leiva, señor de Leiva (18-V-1575);
· Francisco Hurtado de Mendoza y Fajardo, marqués de Almazán (6-II-1579);
· José Martín de Córdova y Velasco, marqués de Cortes (16-V-1589);
· Juan Cardona y Requesens (9-VIII-1595).

· Siglo XVII

· Alonso Idiáquez de Butrón y Mújica, duque de Ciudad Real (31-VII-1610);
· Felipe Ramírez de Arellano y Zúñiga, conde de Aguilar (6-V-1618);
· Juan de Mendoza y Velasco, marqués de Hinojosa (19-X-1620);
· Bernardino González de Avellaneda y Delgadillo, conde de Castrillo (26-VII-1623);
· Fernando Girón y Duque de Meneses (electo, 1629);
· Juan Claros de Guzmán y Silva, marqués de Fuentes (4-VII-1629);
· Luis Bravo de Acuña (25-VIII-1631);
· Francisco González de Andía Irrarazábal, marqués de Valparaíso (1-V-1634);
· Fernando de Andrada y Sotomayor, arzobispo de Burgos (14-II-1637);
· Pedro Fajardo de Zúñiga y Requesens, marqués de los Vélez (cit. en 29-V-1638);
· Francisco María Carrafa y Carrafa, duque de Nochera (cit. en 19-Vl-1640);
· Enrique Enríquez Pimentel, marqués de Tabara (cit. en 14-VI-1641);
· Sebastián Suárez de Mendoza y Bazán, conde de La Coruña (cit. en 14-XII-1641 );
· Duarte Fernando Álvarez de Toledo Portugal Monroy, conde de Oropesa (cit. en 23-XII-1643);
· Andrea Cantelmo, conde de Populi (a título póstumo, 17-IV-1646);
· Luis de Guzmán y Ponce de León (6-V-1646);
· Diego Roque López-Pacheco y Portugal, marqués de Villena (19-VI-1649);
· Diego de Benavides de la Cueva y Bazán, conde de Santisteban (3-VIII-1653);
· Antonio Alvárez de Toledo y Enríquez de Ribera, marqués de Villanueva del Río (3-IX-1661);
· Antonio Pedro Gómez Dávila, marqués de San Román (8-V-1662);
· Francisco Tutavilla y del Rufo, duque de San Germán (21-IV-1664);
· Diego Caballero de Illescas y Cabeza de Vaca (15-XI-1667);
· Alejandro Farnesio, príncipe de Parma (15-IV-1671);
· Antonio de Velasco y Ayala, conde de Fuensalida (17-XI-1676);
· Iñigo de Velandia Arce y Arellano (24-II-1681);
· Diego Felipez de Guzmán, marqués de Leganés (cit. en 10-IV-1684);
· Enrique Benavides de la Cueva y Bazán, marqués de Bayona (10-VII-1684);
· Ernesto Alejandro Domingo de Ligne y de Croy, príncipe de Chimay (20-IV-1685);
· Alejandro Bournonville, duque de Bournonville (5-II-1686);
· Juan Manuel Fernández Pacheco Acuña, duque de Escalona (1691);
· Baltasar de Zúñiga y Guzmán, marqués de Valero (15-XI-1692);
· Juan Carlos de Batebile, marqués de Conflans (30-IV-1697);
· Pedro Alvárez de Vega, conde de Grajal (8-IV-1698);
· Domingo Pignatelli y Vagher, marqués de San Vicente (12-I-1699).

· Siglo XVIII

· Luis Francisco Benavides y Aragón, marqués de Solera (27-II-1702);
· Alberto T'Serclaes de Tilly y Montmorency, príncipe de T'Serclaes (15-X-1706);
· Fernando Moncada Aragón y La Cerda, duque de San Juan (19-X-1709);
· Pedro Colón de Portugal y Ayala, duque de Veragua (1712-1713?);
· Tomás de Aquino, príncipe de Castiglione (21-XI-1713);
· Gonzalo Chacón y Orellana (1722);
· Cristóbal de Moscoso y Montemayor, conde de Las Torres (24-I-1723);
· Antonio Pedro Nolasco de Lanzos y Taboada, conde de Maceda (6-X-1739);
· Juan Buenaventura Dumont, conde de Gages (11-III-1749);
· Tomás Pinto Miguel (virr. en cargos, 1753-55);
· Fray Manuel de Sada y Antillón, gran castellán de Amposta (11-X-1754);
· Juan Francisco Güemes y Horcasitas, conde de Revilla-Gigedo (virr. electo, 1760);
· Luis Carlos González de Albelda y Cayro, marqués del Cairo (23-XIl-1760);
· Honorato Ignacio de Glymes de Brabante, conde de Glymes (electo, 1765);
· Ambrosio Funes de Villalpando y Abarca de Bolea, conde de Ricla (15-X-1765);
· Alonso Vicente de Solís y Folch de Cardona, duque de Montellano (19-IV-1768);
· Francisco Bucarelli y Ursúa (23-II-1773);
· Manuel Azlor y Urriés (II-IV-1780);
· Martín Alvarez de Sotomayor y Soto Flores, conde de Colomera (29-I-1788);
· Pablo de Sangro y Merode, príncipe de Castelfranco (15-IV-1795);
· Joaquín de Fondesbiela y Undiano (16-I-1796);
· Jerónimo Morejón Girón, marqués de Las Amarillas (2-II-1798).

· Siglo XIX

· José Miguel Carvajal y Vargas, duque de San Carlos (29-VII-1807);
· Leopoldo de Gregorio y Paterno, marqués de Vallesantoro (30-XI-1807);
· Ocupación francesa (1808-1813);
· Francisco X. Negrete y Adorno, conde de Campo Alange (8-IX-1808);
· Manuel Negrete y Adorno, duque de Cotadilla (13-Xl-1808);
· Luis Antonio Berton des Balbes, duque de Mahón (25-XI-1808);
· De enero de 1810 a octubre de 1813 hubo gobernadores militares franceses (Doufour, Reille y Abbe);
· José de Ezpeleta Galdeano, conde de Espeleta (16-VI-1814);
· -Entre 1820 y 1823 no hubo virrey-;
· Carlos de España y Couserans de Cominges, conde de España (28-IV-1823);
· Luis Rebolledo de Palafox, marqués de Lazán (25-XI-1823);
· Juan José Ruiz de Apodaca y Eliza, conde del Venadito (2-XII-1824);
· Prudencio de Guadalfajara y Aguilera, duque de Castrotereño (28-II-1826);
· Manuel Llauder y Comín, marqués del Valle de Rivas (6-XIl-1830);
· Antonio Sola de Figueras (virr. interino XII-1832 a 10-I-1834);
· Durante estos años fueron virreyes efectivos Juan José Ramón Rodil y Galloso, marqués de Rodil (1-VII-1834);
· Francisco de Espoz y Mina, conde de Espoz y Mina (2-X-1834);
· Luis Fernández de Córdova y Valcárcel (VII-1835);
· Baldomero Fernández Espartero, duque de la Victoria (16-IX-1836). Se sucedieron como virreyes en cargos o interinos: Pedro Sarsfield y Watera, conde de Sarsfield (I-1834, 16-IX-1835, 12-VIII-1836);
· Jerónimo Valdés y Noriega (22-I-1834, 18-IV-1835, VII-1835);
· Vicente Jenaro de Quesada y Atango, marqués del Moncayo (III-VII-1834);
· Santiago Ricardo Wall y Manrique de Lara, conde de Armildez de Toledo (22-I-1834, 2-X-1834);
· Manuel Lorenzo (X-1834);
· Manuel de Benedicto (22-IV-1835);
· Ramón de Meer, barón de Meer (3-VII-1835, 2-III-1836);
· Joaquín de Ezpeleta y Enrile (1836);
· Francisco Cabrera (VIII-1836, IX-1837);
· Manuel Latre (1837);
· Martín José Iriarte (VII-1837);
· Luis Angel de Carandolet y Castaños, barón de Carandolet y duque de Bailén (IX-1837);
· Isidro Alaix y Fabregues, conde de Vergara (IX-1837, III-1838);
· Diego de León y Navarrete, conde de Belascoain (X-1838, V-1839, IX-1839);
· Felipe Ribero y Lemoque (25-IX-1839, 14-VII-1840, capitán general en 14-I-1841).

Destacaremos entre todos aquéllos que al cabo de los años confirieron mayor personalidad al Reino: el sistema de tributación al Estado, el sistema legislativo, el judicial, el de milicias y el de control de las disposiciones reales.

  • El donativo o servicio

El impuesto o servicio principal que el reino prestaba al soberano era el donativo, así llamado por la voluntariedad en su otorgamiento según se desprende de una cédula de Carlos III el Noble. Para Idoate el donativo constituye la principal contribución del Reino a la Monarquía. En el mismo sentido Artola manifiesta que la partida de ingresos más flexible es la del servicio ordinario. El servicio se votaba en Cortes a virtud de una explícita demanda formulada por el virrey en nombre del monarca. A esta demanda contestaban las Cortes ofreciendo una cantidad, manifestando asimismo el plazo o plazos de su entrega y los procedimientos fiscales para su recogida. El donativo se hace en cuarteles y alcabalas. Para los cuarteles se tomó al principio como base el vecindario de cada pueblo y más adelante la riqueza territorial, mientras que la alcabala suponía un impuesto sobre el tráfico mercantil. El origen de los cuarteles hay que situarlo en los antiguos empréstitos o ayudas extraordinarias a que los reyes apelaban para atender a las crecientes necesidades de su reino. Se solían hacer repartos por fuegos o familias. El servicio de cuarteles se establece, según Idoate, a principios del siglo XV. Consistía en una cantidad fija que, por ejemplo, en 1408 era de 10.000 florines para todo el Reino. El importe del cuartel sufrió una reducción pasando, según Yanguas, de diez a cinco mil libras en 1472, denominándose entonces cuartel grande al antiguo, y moderado al moderno. Junto con los cuarteles, la alcabala completaba el servicio votado por las Cortes. Según Huici de ellas se ocupa ya un documento del 1361. En su origen tuvo carácter de tasa, pero pronto se convertiría en una cantidad fija, una vez que su importe quedó determinado, dejó de ser un impuesto indirecto sobre el consumo, permitiendo que las exenciones iniciales se convirtieran en privilegios que perduraron hasta el final del Antiguo Régimen. De los cuarteles también estaban exentos buen número de privilegiados. Los cuarteles y alcabalas no fueron suficientes en el s. XVIII para atender los servicios, por lo que las Cortes arbitraron nuevos procedimientos, tales como el establecimiento de derechos especiales de aduanas, los repartimientos foguerales o el estanco de chocolate y otros. El repartimiento fogueral, muy semejante a los cuarteles y alcabalas, consiste en una cantidad fija que la Cámara de Comptos reparte a cada lugar del territorio. Sin embargo, los contribuyentes son, en parte, distintos. Así, en el repartimiento fogueral se reduce el número de privilegiados, quedando solamente exentos los propietarios de palacios, de cabo de armería y casas agregadas. Además, mientras los cuarteles los pagan los vecinos propietarios, el repartimiento comprende a todos los naturales.

  • Proposiciones de leyes y reparación de agravios

La capacidad legislativa correspondía a las Cortes con el Rey. Las Cortes de Navarra presentaban proposiciones de Leyes y Reparos de Agravios que la Diputación elevaba al Virrey y al Rey. Este los aceptaba (otorgamiento) o rechazaba. En el primer caso el proyecto o el reparo, si era aceptado por las Cortes, pasaba a ser Decreto. En el segundo volvía a las Cortes donde era examinado y reexpedido al ejecutivo que, generalmente, aprobaba lo examinado en Cortes. La copiosa legislación navarra tuvo su origen en este mecanismo. En las Cortes de Tudela de 1558 se acordó que no pudieran ser nuevamente convocadas hasta la reparación de los agravios pendientes, y en las de Estella de 1692 que no se pudiera tratar de ningún servicio hasta haber obtenido la reparación de los agravios o contrafueros existentes. Los síndicos o consultores existentes desde 1503, fueron los elementos claves en la detección de agravios o contrafueros. Una vez producida una Ley el Virrey era el encargado de ponerle el "cúmplase".

  • Sistema de milicias

Conforme al Fuero, los navarros naturales no podían legalmente ser obligados a abandonar sus domicilios para acudir a la guerra a no ser que entrara hueste enemiga en Navarra y se llamara a apellido general. En ese caso debía de llevarse provisión o conducho para tres días, al finalizar los cuales los gastos de manutención corrían a cargo del Rey y el Servicio era considerado "voluntario". En 1772 este sistema entró en crisis al ordenar el Rey que se observase en Navarra el sistema de reemplazos en cuanto alistamiento y sorteo. A partir de este momento las Cortes eludieron la obligación mediante donativos extraordinarios. Las tensiones, estudiadas por Rodríguez Garraza, fueron continuas y continua también la sangría económica ocasionada por mantener el principio foral hasta 1827 en que entrega Navarra 119 hombres de la leva de 516 solicitada. La foralidad perecía en el reinado de Fernando VII, sin necesidad de la revolución liberal.

  • Sistema judicial

Parte del principio de que los navarros no pueden ser juzgados sino por sus propios tribunales y sus propias leyes. La administración de la justicia correspondía a diversas instancias e instituciones: alcaldes ordinarios, la Cort o Corte Real, el Consejo Real, Cámara de Comptos, etc. Los pecheros acudían a árbitros o medianeros, al señor solariego o a los alcaldes de mercado, merinos o bailes. Podían apelar al alcalde mayor o de la comarca pero no a instancias superiores. La Inquisición no tuvo tribunal por lo que Navarra dependió de Logroño.

  • El Derecho de Sobrecarta y el Pase Foral

Su aparición va precedida de la fórmula "se obedece pero no se cumple" adoptada en las Cortes de 1514 (ley II). Es en las de Estella de 1556 donde aparece la sobrecarta como una autorización otorgada por el Consejo Real de Navarra con anterioridad a la entrada en vigencia de cualquier disposición real. El derecho quedó solemnemente refrendado en las Cortes de Sangüesa de 1561: cualquier provisión o RC dirigida al Reino debía ser previamente sobrecartada ya provenga del Virrey ya del Rey mismo. De este derecho sólo se salvó y tardíamente la disposición de tipo militar. Las provisiones debían además de venir "a pedimento nuestro y otorgamiento de vuestra Magestad". Con los años, a lo largo del siglo XVII, nace el Pase Foral, derecho de la Diputación a vetar o aprobar las disposiciones reales antes de ser sobrecarteadas por el Consejo en cuya composición entraban tres no navarros. Estos derechos fueron derogados unilateralmente por RO del 14 de mayo de 1829. Como dice Salcedo Izu (Príncipe de Viana, 1969), el "virrey (orden de cumplimiento), la Diputación (pase foral) y el Consejo (sobrecarta) completan el control previo a la publicación de todas las disposiciones reales para Navarra".

  • Exención aduanera

Navarra, como ex-Estado, poseyó sus propias tablas y se mantuvo hasta 1841 fuera del sistema aduanero del Estado español. "No son tenidos los naturales del a pagar derechos de lo que entran en este Reino ni a manifestar ni tomar alvalas de guia" ni debían ser compelidos "a pagar los Derechos Reales de Saca y peajes sino en la tabla y lugar que ellos quisieran". Las Tablas Reales, que cobraban unos derechos muy reducidos, estaban por ello situadas en los confines del Reino:

AblitasCascanteHuarte ArakilOtxagabia
AguilarCásedaIsabaOlazagoitia
AlsasuaCastillonuevoIturmendiOlite
AranazCintrúenigoLakunzaOrbaizeta
ArbizuCiordiaLapoblaciónPeralte
aresoCorellaLarragaSan Adrian
ArgüedasCortesLazagurriaSangüesa
ArribaEtxalarLeizaSesma
Artikuza, herreríaEtxarri AranazLarínTafalla
AuritzElizondoLesakaTudela
AzagraEstellaLodosaUrdiain
AzkarateEugiLumbierUstárroz
AzueloEulateMarcilaValtierra
BakikoaFalcesMélidaViana
BeraFiteroMendabiaVillafranca
BuñuelFunesMilagroYesa
BurguiFustiñanaMirandaZudaire
CabanillasGardeMonteagudoZuñiga
CaparrosoGastiainMuez
CárcarGoizuetaNabascues
CarcastilloGorritiNazar

Las aduanas con Castilla y Aragón estaban en Logroño, Agreda y Mallén. En virtud de la reforma del libre comercio efectuada en 1728 Guipúzcoa estableció aduanillas en Tolosa, Segura y Ataun.

IEZ

Instituciones derivadas de la Ley de Fueros de Navarra de 1841. La Ley consagró la conversión del Reino de Navarra en provincia española. El mando político de Navarra recayó en una autoridad superior política nombrada por el Gobierno, cuyas atribuciones serían las mismas que las de los Jefes políticos de las demás provincias, salvas ciertas modificaciones, y sin que pudiera reunir mando alguno militar. El mando puramente militar estaría en Navarra, como en las demás provincias de la Monarquía, a cargo de una Autoridad Superior nombrada por el Gobierno, y con las mismas atribuciones que los Comandantes Generales de las demás provincias, sin que pudiera nunca tomar el título de Virrey, ni las atribuciones que éstos habían ejercido. La administración de la provincia corrió a cargo de una Diputación provincial (administración de productos de los propios, rentas, efectos vecinales, arbitrios y propiedades de los pueblos y de la provincia).

Tendría las mismas facultades que ejercían el Consejo de Navarra y la Diputación del reino, y además las que, siendo compatibles con éstas, tuvieren las otras Diputaciones provinciales de la Monarquía. Se compondrían de siete individuos nombrados por las cinco merindades, esto es, uno por cada una de las tres de menor población, y dos por las de Pamplona y Estella que la tenían mayor. La elección de vocales de la Diputación debería verificarse por las reglas generales, conforme a las leyes vigentes o que se adopten para las demás provincias, sin retribución ni asignación alguna por el ejercicio de sus cargos. Sería presidida esta Diputación por la autoridad superior política nombrada por el Gobierno y la vicepresidencia correspondería al vocal decano que, de hecho, con los años, será llamado Presidente. Las Cortes de Navarra, máxima institución legislativa, desaparecerían sin ni siquiera ser nombradas en el texto. Se consignó que la administración de la justicia siguiera igual hasta la redacción de los Códigos generales y se niveló la organización judicial con la del resto del Estado, conservándose una Audiencia en Pamplona y sometiéndose los tribunales de Navarra al Tribunal Supremo de Justicia de Castilla.

Se nivelaban también las atribuciones de los ayuntamientos y su sistema electivo pero, en lo tocante a las atribuciones de la administración económica interior de los fondos y propiedades de los pueblos se estipuló que se ejercerían bajo la dependencia de la Diputación Provincial con arreglo a su legislación especial. Por lo demás, las aduanas estatales eran trasladadas a los Pirineos sujetándose a los aranceles generales del Estado bajo ciertas condiciones. Navarra quedó obligada, en los casos de quintas o reemplazos ordinarios o extraordinarios del Ejército, a presentar el cupo de hombres que le corresponden, quedando al arbitrio de su Diputación los medios de llenar este servicio. Un logro importante fue la modalidad tributaria especial acordada: Navarra pagará, además de los impuestos antes expresados (sal, tabaco, etc.) por única contribución directa la cantidad de un millón ochocientos mil reales anuales. (Convenio Económico). La dotación del culto y clero en Navarra se arreglaría a la ley general y a las instrucciones que el Gobierno expidiera para su ejecución. Consejo Administrativo de Navarra. Es un organismo consultivo creado el 16 de julio de 1898 por la Diputación provincial con los cinco mayores contribuyentes de Navarra y un contribuyente y un delegado de los distritos de Aoiz Tudela, Tafalla, Estella, Los Arcos, Pamplona y Huarte Arakil. Desde 1901 esta composición cambió siendo sus miembros todos los ex-diputados forales.

  • Parlamento Foral

Según lo dispuesto en el Amejoramiento de 1982, el Parlamento es la institución que representa al pueblo navarro. Ejerce la potestad legislativa, aprueba los presupuestos y las Cuentas de Navarra, impulsa y controla la acción de la Diputación Foral y desempeña las demás funciones que le atribuye el ordenamiento jurídico. Es inviolable, siéndolo así mismo sus miembros, los parlamentarios forales, que no podrán ser retenidos ni detenidos durante su mandato, salvo en casos de flagrante delito, correspondiendo decidir en todo caso al Tribunal Superior de Justicia de Navarra en la Comunidad Foral, y al Tribunal Supremo fuera de la misma. No podrán ser encausados tampoco por opiniones manifestadas durante su mandato en actos parlamentarios o por votos emitidos en la Cámara. Esta institución foral es elegida por sufragio universal por un período de cuatro años, y una ley foral fijó el número de parlamentarios a elegir, así como la forma de hacerlo de acuerdo a la legislación general electoral.

En cuanto a su funcionamiento, él mismo establece su Reglamento, y aprueba sus presupuestos. Funciona en Pleno y en Comisiones y elige entre sus miembros un Presidente, una mesa y una Comisión Permanente que funcionarán según el Reglamento establecido por la Cámara. Esta se reúne anual mente en dos períodos de sesiones ordinarias, no pudiendo ser el número de sesiones plenarias de dieciséis, y en sesiones extraordinarias convocadas por su presidente, con especificación del día; por la Comisión Permanente; por una quinta parte de los Parlamentarios o por un número de grupos parlamentarios, así como por petición de la Diputación Foral. Las normas del Parlamento de Navarra se denominan Leyes Forales y se aprueban por mayoría simple, excepto las citadas en el Amejoramiento o las especificadas en el Reglamento de la Cámara sobre organización Administrativa y territorial, que requieran mayoría absoluta. El Parlamento puede delegar el ejercicio de la potestad legislativa en la Diputación Foral. Respecto a las atribuciones y competencias del Parlamento Foral, corresponde a éste:

  • Aprobar cualquier reforma del Amejoramiento acordado entre la Diputación Foral y el Gobierno. Los Convenios Económicos suscritos por el Gobierno de la Nación y la Diputación deben ser sometidos a su aprobación.
  • Debatir, enmendar y en su caso, aprobar las Cuentas y los Presupuestos Generales de Navarra elaborados por la Diputación Foral.
  • Controlar la actividad económica de la Diputación.
  • El control de las Cuentas de la Comunidad Foral que le son presentadas por la Cámara de Comptos, órgano dependiente del Parlamento. La aprobación o rechazo de los proyectos de ley presentados por la Diputación Foral, los parlamentarios Forales, etc.
  • Exigir la responsabilidad política a la Diputación, mediante la aprobación por mayoría absoluta de una moción de censura, en la forma que determine el Reglamento del Parlamento así como el otorgar o negar la confianza al Presidente de la Diputación Foral.
  • Conceder autorización a la Diputación foral para emitir Deuda Pública, formalizar convenios con el Estado y Comunidades Autónomas; y negociar transferencias con el Estado.
  • Designar los senadores que corresponden a Navarra como comunidad Foral. Elegir al Presidente de la Diputación Foral.
  • Suscitar conflictos de competencia y promover recursos de inconstitucionalidad.
  • Recabar de la Diputación la información necesaria para el ejercicio de sus funciones. Los parlamentarios forales pueden formular ruegos, preguntas e interpelaciones a la Diputación.
  • Llevar la iniciativa para la unión o separación de Navarra de la Comunidad Autónoma pertinente. El presidente de la Diputación y los diputados tienen derecho a asistir y ser oídos en las sesiones del Pleno y en las Comisiones del Parlamento.
  • Partidos políticos, Org. Sindicales y Empresariales (1983)

Partido Socialista de Navarra-PSOE, secr. Gabriel Urralburu Tainta;
Unión del Pueblo Navarro, secr. Javier Pomés Ruiz;
Alianza Popular de Navarra, secr. Pedro Pejenaute Garde;
Partido Demócrata Popular de Navarra, secr. Calixto Ayesa Dianda;
Unión Liberal de Navarra, secr. José Ignacio López Borderías;
Herri Batasuna;
Partido Nacionalista Vasco;
Partido Carlista, secr. Mariano Zufía Urricelqui;
Asociación Política Auzolan;
Euskadiko Ezkerra de Navarra, secr. José María Aranaz;
Partido Reformista Democrático, secr. Miguel Ezcurdia Gurpegui;
Comisiones Obreras (CC.OO), secr. José M.ª Solchaga Herrera;
Eusko Langile Alkartasuna-Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA/STV), secr. José Ignacio Suescun Martínez;
Langile Abertzaleen Batzordea (L.A.B.);
Unión General de Trabajadores (U.G.T.), secr. Miguel Angel Ancízar Eceolaza;
Unión Sindical Obrera (U.S.O.), secr. Ricardo Echandi Jiménez;
Unión Territorial de Navarra de la Confederación General de Cuadros, presd. David Irigoyen De La Rasilla;
Confederación de Empresarios de Navarra, presd. Juan Antonio Ibiricu Airegui;
Consejo de Pequeña y Mediana Empresa "FAPYMEN", presd. Antonio Olloquiegui Zúñiga.

  • Diputación o Gobierno de Navarra

Según lo dispuesto en el Amejoramiento de 1982, la Comunidad Foral de Navarra se subrogará en todos los derechos y obligaciones existentes en la Diputación Foral de ese momento (1982). La Diputación será regulada en su composición, atribuciones, régimen jurídico, y funcionamiento, así como en el estatuto de sus miembros mediante una ley foral. Le corresponden la función ejecutiva, comprendiendo la reglamentaria y administrativa; la facultad revisora en materia administrativa o económica-administrativa; las competencias que le atribuye el Amejoramiento. Las disposiciones generales dictadas por la Diputación adoptarán la forma de Decreto Foral, y las dictadas por sus miembros la de Ordenes Forales. Competencia también de la Diputación es velar por la defensa de la integridad del régimen "foral", dando cuenta al Parlamento de cualquier contrafuero que se produjese. Su deber es también elaborar los presupuestos generales de Navarra para presentarlos al Parlamento a fin de ser debatidos, enmendados y aprobados.

La Diputación está legitimada para suscitar conflictos de competencia y para procurar recursos de inconstitucionalidad. Por último, corresponde a la Diputación o GN la iniciativa legislativa mediante la presentación de proyectos de ley al Parlamento. Será precisa la previa autorización del Parlamento para emitir Deuda Pública, formalizar Convenios con el Estado y otras comunidades Autónomas, y pedir al Estado nuevas competencias y facultades. La Diputación o GN cesará tras la celebración de elecciones al Parlamento, cuando éste le niegue su confianza o apruebe una moción de censura, o con motivo de la eliminación o fallecimiento de su Presidente. La responsabilidad criminal de sus miembros será exigible ante el Tribunal Supremo. El GN está compuesto por: Presidencia de Gobierno y las Consejerías de Presidente, Economía y Hacienda Adm. Municipal, Ordenación del territorio, Vivienda y Medio Ambiente, Educación y Cultura, Sanidad y Bienestar Social, Obras públicas, transportes y comunicaciones, Agricultura, ganadería y montes, Industria, comercio y turismo.

  • Presidente del Gobierno de Navarra

Según lo dispuesto en el Amejoramiento del Fuero el Presidente de la Diputación o GN es elegido por el Parlamento navarro y nombrado posteriormente por el Rey. Para su elección, el presidente del Parlamento, previa consulta a los grupos políticos con representación parlamentaria, nombra un candidato que presenta su programa al Parlamento. Para salir elegido, debe obtener mayoría absoluta en la primera votación, en la segunda; o mayoría simple en las sucesivas. Si transcurridos dos meses no las obtuviera, será designado Presidente el candidato del Partido político que tenga mayor número de escaños. Ostenta la más alta representación de la Comunidad Foral y la ordinaria del Estado en Diputados Forales, asignarles las titularidades que les correspondan en materias propias de la competencia de la Comunidad Foral, dirigir la acción de la Diputación, así como promulgar las leyes forales en nombre del Rey publicándolas en el "Boletín Oficial de Navarra" y posteriormente en el "Boletín Oficial del Estado". Debe también responder ante el Parlamento de su gestión política. Por ello puede plantear ante el Parlamento la cuestión de confianza ante su política, debiendo dimitir si no obtiene el voto a favor de la mayoría simple de los parlamentarios forales. También debe dimitir, si una quinta parte del Parlamento propone una moción de censura hacia su gestión política, procediéndose a nombrar Presidente al candidato propuesto en la moción de censura (condición previa para plantear dicha moción). La aprobación de una moción de censura exige la mayoría absoluta de la Cámara. En caso de fallecimiento del Presidente, también se procederá a la elección de una nueva Diputación y su consiguiente Presidente. El Presidente del Gobierno de Navarra responderá de su responsabilidad criminal ante el Tribunal Supremo.

  • Cámara de Comptos

Como órgano dependiente del Parlamento de Navarra, se encarga, dentro de sus competencias, de examinar y censurar las cuentas de la Comunidad Foral, emitiendo dictamen para el Parlamento de Navarra. Así mismo informará sobre las cuentas y gestión económica de las corporaciones locales de Navarra, conforme a lo que disponga una ley foral de Administración Local. La Cámara de Comptos remitirá sus actuaciones al "Tribunal de Cuentas" para que éste elabore un expediente, que trasladado al Parlamento de Navarra permitirá a éste adoptar las medidas que procedan. También dará noticia a este Tribunal de Cuentas de cuanta irresponsabilidad contable advirtiese en su función fiscalizadora.

  • Tribunal Superior de Justicia de Navarra

Dentro de lo establecido en el Amejoramiento en lo concerniente a la Administración de Justicia en Navarra, se establece la creación de un Tribunal Superior de Justicia, cúspide de la organización judicial en la Comunidad Foral, para que sin perjuicio de la jurisdicción del Tribunal Supremo, se agoten las sucesivas instancias procesales. Este Tribunal Superior estará integrado en la Audiencia Territorial de Pamplona y su presidente, José María Rodríguez Ferrero fue nombrado por el Rey, a propuesta del Consejo General del Poder Judicial, en mayo de 1989.

IMR

  • Aizpún Santafé, Rafael (1958): Ideas generales de las instituciones del derecho civil navarro, en "Curso de Derecho Foral Navarro", I. Derecho privado, Pamplona
  • Aldea Eguilaz, Raimundo (1964, 2.ª ed.): Los Derechos de Navarra, Pamplona, 97 pp.
  • Alonso, José (1848-1849, 2 vols.): Recopilación y comentarios de los fueros y leyes del antiguo reino de Navarra que han quedado vigentes después de la modificación hecha por la ley paccionada de 15 de agosto de 1841, Madrid
  • Amorena, Félix (1908): Informe sobre el estado legal de las corralizas de Tafalla y derechos que sobre ellas invocan los vecinos, Pamplona 13 pp. -(1920): El problema agrario en la Ribera de Navarra. Conferencia, Pamplona, 20 pp.
  • Andrés-Gallego, José (1982): Historia Contemporánea de Navarra, "Colección Diario de Navarra", n.º 2, Pamplona, 215 pp. - (1987): Génesis de la Navarra contemporánea en Primer Congreso General de Historia de Navarra, 1. Ponencias, "Príncipe de Viana", Anejo 6-1987. Pamplona 1 p. 195-230
  • Anglés, Higinio (1970): Historia de la Música Medieval en Navarra, Institución P. de Viana, Pamplona, 462 pp.
  • Ardaiz Loyola, Iosu (1980): Navarra. Elementos para su estudio regional, Pamplona, 289 pp.
  • Arrarás, Francisco (vol. I, 1983, vol. II, 1987, vol. III, 1987): Danzas e Indumentaria de Navarra, Pamplona
  • Artola, Miguel (1978) La Hacienda Real de Navarra en el Antiguo Régimen, en "Saioak", n.º 3, Bilbao, pp. 205-226
  • Ayestarán Lecuona, José Antonio (1984): Larramendi: Raíces del populismo vasco, en "RIEV", enero-junio 1984, T. XXIX, pp. 107-113.
  • Barahona, Renato (1983): Basque Regionalism and Centre-Periphery Relations 1759-1833, en "European Studies Review", Vol. 13, London, pp. 271-295
  • Barandiarán, Ignacio Ballespí, Enrique (1984): Prehistoria de Navarra, 2.º ed., Pamplona:
  • Berruezo, José ( 1967): El antiforalismo liberal en la primera guerra carlista, en "BRSBAP", San Sebastián, pp. 27-36
  • M. Blinkhorn (1974): The Basque Ulster: Navarre and the Basque Autonomy Question under the Spanish Second Republic, "The Historical Journal, XVII, 253, pp. 595-613
  • Boissonnade, P. (4 vols. 1956, 1957, 1958, 1961): La Conquista de Nabarra. Colecc. Ekin, n.º. 45, 46, 47, 48. Buenos Aires
  • Bolos, O. (1966): Presentación del mapa de vegetación de Navarra, Pirineos (Zaragoza) XIII, p. 177-179
  • Burgo (Del), Jaime (1970): Conspiración y guerra civil. Madrid, Ed. Alfaguara, 956 pp.
  • Burgo, Jaime Ignacio del (1968): Origen y fundamento del régimen foral de Navarra, Biblioteca de Derecho Foral, n.º XII. Pamplona, 550 pp.
  • Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao (1980): Los vascos somos así. Bilbao, 106 pp.
  • Campión, Arturo (1891): Origen y desarrollo del regionalismo nabarro. Exhortación a los catalanes. Conferencia dada en la Lliga de Catalunya en "la noche del 3 de junio", España Regional, X, pp. 385-406- (1929): Nabarra en su vida Histórica, 2.ª ed., Euskariana 9.ª serie, Pamplona, 545 pp.
  • Campo Jesús, Luis del (1981): Pamplona tres lustros de su historia (1808-1823), en "Príncipe de Viana", n.º 162, pp. 167-241 y n.º 163, pp. 495-559, Pamplona
  • Campos, J. (1979): Estudio geológico del Pirineo Vasco al Oeste del río Bidasoa, Munibe (San Sebastián) 31 fasc. 12, p. 3-139
  • Caro Baroja, Julio (1969): La hora Navarra del XVIII, Pamplona, 493 pp. (I, 1971, II y III 1972): Etnografía Histórica de Navarra, Pamplona - (1974): Ritos y Mitos equívocos. Madrid, 391 pp. (1978): Sondeos Históricos. Estudios Vascos VIII, Pamplona, 162 pp. (1982): La Casa en Navarra. 4 vols, Pamplona
  • Barrenechea, J.M. Astigarraga, J. Lluch, Ernest (1986): Valentín de Foronda ante Navarra: el problema de la traslación de aduanas de Berrietxea y Zarigaiz (1781 ), en "I Congreso de H.ª de Navarra de los s. XVIII-XIX y XX, "Príncipe de Viana", Anejo 4-1986, Pamplona, pp. 203-216 En torno a una familia liberal pamplonesa del s. XVIII: Los Bidarte, en I Congreso de H.ª de Navarra de los s. XVIII-XIX y XX, "Príncipe de Viana", Anejo 4-1986, Pamplona. pp. 217-229
  • Castillo Coloma, Txomin (1986): Konbenioko gerla Nafarroan (1793-1795). Gipuzkoa nazionalismoarantz zihoan bitartean, en "I Congreso de H.ª de Navarra de los s. XVIII, XIX y XX, "Príncipe de Viana", Anejo 5-1986, Pamplona, pp. 197-240
  • Castro, José Ramón (1963): Yanguas y Miranda, Pamplona, 216 pp.
  • Bidaurreta Olza, Daniel (1970): Efemérides Montañeras, TCP. n.º 76, Pamplona 31 pp.
  • Catálogo Monumental de Navarra: T.I. (1980) Merindad de Tudela T. II. (1982) Merindad de Estella T. II. (1983) Merindad de Estella T. III ( 1985) Merindad de Olite, Institución P. de Viana, Pamplona I Congreso de Historia de Navarra de los s. XVIII-XIX y XX. (1986): T. I, "Príncipe de Viana", anejo 4-1986, 594 pp. T. II, Anejo 5-1986, 656 pp. Gobierno de Navarra, Pamplona I Congreso General de Historia de Navarra. 1. Ponencias (1987, "Príncipe de Viana", Anejo 6, Gobierno de Navarra, Pamplona 289 pp. Comunicaciones (1987-1988), 5 Tomos, Anejos 7, 8, 9, 10, 11. Gobierno de Navarra, Pamplona Congreso Mundial Vasco, II (1988): Congreso de Historia de Euskal Herria. 7 Tomos. Txertoa, San Sebastian
  • Correa, Luis (1843): Historia de la Conquista del reino de Navarra por el Duque de Alba, general del ejército del rey Fernando el Católico en el año 1512... Pamplona, Longás, 257 pp.
  • Diputación Foral de Navarra (1982): Catálogo de la Industria Navarra, año 1982, Pamplona, 121 pp. (1982):Libro de Armería del Reino de Navarra, Pamplona. 352 pp. (1981):Población de los Ayuntamientos de Navarra. 1900-1981, 23 pp.(1980): Estudio de Prospectiva. Navarra 2000. Pamplona, 225 pp.
  • Donézar, Javier María (1975): La desamortización de Mendizabal en Navarra (1836-1851), Madrid, 370 pp. - ( 1976): Aportación documental al levantamiento moderado de O'Donell en Pamplona (octubre 1841). "Príncipe de Viana", n.º 144-145, pp. 543-596 -(1979): La primera burguesía liberal navarra. "Análisis de los compradores en la desamortización de Mendizábal, "Saioak", n.º III, pp. 169-204.
  • Elgoibar, Zubizarreta y Gaminde (1987): Euskararen Galera Nafarroan (1587-1984), Pamiela, Pamplona
  • Elizalde, Ignacio (1977, 3 Vols.): Navarra en las literaturas románicas, Pamplona
  • Elósegui, J. y otros (1980): Navarra, guía ecológica y paisajística. Caja de Ahorros de Navarra. Pamplona, 250 pp.
  • Elósegui, J./ Pérez Ollo, F. (1981): Navarra, paseos naturalísticos, I. Pamplona, C. de A. de N., 40 h. - (1982): Navarra, naturaleza y paisaje, Pamplona, C. de A. de N.
  • Esparza Zabalegui, José M.ª (1985): Un camino cortado. Tafalla, 1900-1939, Pamplona, 299 pp.-(1988): Jotas heréticas de Navarra, Pamplona, 125 pp.
  • Estornés Lasa, Bernardo. Tomos T.I. (1984) T. II (1987) T. III (1989). Historia General de Euskalerria. Epoca Pamplonesa (824-1234), Auñamendi, San Sebastián
  • Estornés Zubizarreta, Idoia (1976): Carlismo y Abolición Foral (1876-1976). En torno a un Centenario, Colección Auñamendi, n.º 107, San Sebastián, 250 pp.-(1983): La Sociedad de Estudios Vascos. Aportación de Eusko Ikaskuntza a la Cultura Vasca (1918-1936), San Sebastián, 300 pp. - (1986): Descripción del País Vasco, Aragón y Cataluña a la luz de un designio napoleónico. El "País Transpirenaico" en 1810, RIEV, 1986, t. XXXI, n.º 3, pp. 699-711 -. La construcción de una nacionalidad vasca. El autonomismo de Eusko-Ikaskuntza (1918-1931), tesis doctoral, 1988
  • Datos provinciales completos elecciones 1977-1982, "Euskadi" (1982) de Egin, pp. 158-160
  • Esquíroz, Felipe (1977): Historia de la propiedad comunal en Navarra, Pamplona, 132 pp.
  • Estecha y Martínez, José M.ª (1918, 2.ª ed.): Régimen Político y Administrativo de las provincias vasco navarras, Bilbao. 607 pp. (1926, 2.ª ed.) Apéndice I. Bilbao. 273 pp. (1935) Apéndice II. Bilbao. 293 pp.
  • Eusko-Ikaskuntza (1986): Censo de Archivos del País Vasco, San Sebastián. 436 pp.
  • Extramiana, José (1979-1980, 2 Vols.): Historia de las Guerras Carlistas, San Sebastián.

    Principios básicos del Derecho foral navarro, Pamplona 44 pp.
  • Fernández Viguera, Silvia (1986): Ideología de Raimundo García "Garcilaso" en torno a la cuestión autonómica. Su evolución 1903-1931, "I Congreso de Historia de Navarra de los s. XVIII, XIX y XX. P. de Viana, anejo 5.º
  • Ferrer M. (1981): Ecología y Sociedad>. Las ciudades navarras, Pamplona, Ed. y Libros, 269 pp.
  • Ferrer Muñoz, Manuel (1988): El PSOE y la cuestión autonomista en Navarra durante la II República, "Muga", n.º 66, pp. 20-27
  • Floristán Imízcoz, Alfredo: Historia de Navarra en la Edad Moderna. Primer Congreso General de Historia de Navarra, I. Ponencias, "P. de Viana", anejo 6-1987. Pamplona pp. 167-183
  • Floristán Imízcoz, A. (1982): La merindad de Estella en la Edad Moderna: los hombres y la tierra, Pamplona, 399 pp.
  • Floristán Samanes, A. (1951): La Ribera tudelana de Navarra. Diputación Foral de Navarra. C. S. I. C. Institución Príncipe de Viana. Zaragoza, 316 pp. - (1964): Las Sierras de Urbasa y Andia (Navarra). Aportación española al XX Congreso Geográfico Internacional. Reino Unido - (1973): Navarra, en "Conocer España. Geografía y guía". Ed. Salvat. Pamplona V, VII-(1974): Sobre el régimen de los ríos del Pirineo Navarro. Actas del VII Congreso internacional de estudios pirenaicos. Tomo V. "Comunicaciones de la IV Sección Seo de Urgel" - y otros (1986): Gran Atlas de Navarra. 2 t. C. de A de N. Pamplona -y otros (1988): Navarra. Geografía-Historia-Literatura y Arte, Colecc. Tierras de España, Noguer, Vitoria. 372 pp.
  • Gabiria, Mario y equipo (1978): Navarra Abundancia, San Sebastián, 421 pp.
  • García Sanz, Angel Zabalza Cruchaga, Miguel Angel (1983): Consecuencias demográficas de la Guerra de la Convención en Navarra. La crisis de mortalidad de 1794-1795, "Príncipe de Viana", n.º 168/169/170, pp. 63-87
  • García Sanz Marcotegui, Angel ( 1985): Demografía y Sociedad de la Barranca de Navarra (1760-1860), Pamplona 449 pp. - (1986): Florencio Alfaro Zabalegui (1882-1936), Pamplona 107 pp. (1985): Republicanos Navarros, Pamplona, pp. 189 (1988): El estado de la cuestión de la demografía histórica en Navarra desde el siglo XVI hasta el presente, en V. Pérez Moreda y D.S. Reher, ed. "Demografía histórica en España", Madrid, pp. 324-338 (1988): Algunas noticias sobre el nacimiento el PSOE en Navarra. La Agrupación Socialista de Pamplona de 1892, en el Boletín del Gerónimo de Ustáriz, n.º 2, pp. 63-76, Pamplona (1989): La insurrección fuerista de 1893. Foralismo oficial versus foralismo popular durante la Gamazada, "Príncipe de Viana", n.º 185, pp. 659-708,
  • García Umbón, A. (1987): El Estatuto Vasco en Tudela, en "II Congreso Mundial Vasco, T. VII Evolución política (s. XX) y los vascos y América", San Sebastián, pp. 133-142
  • Garmendia Larrañaga, Juan (1984): Carnaval en Navarra, Haranburu editor, San Sebastián, 255 pp.
  • Girón, Pedro Agustín, Marqués de las Amarillas (3 t. T. I, 1978 t. II, 1979 t. III, 1981): Recuerdos (1779-1837), Pamplona
  • Gobierno de Navarra. Dirección de Obras Públicas. Servicio Geológico (1982): Las aguas subterráneas en Navarra. Proyecto hidrogeológico - Servicio Geológico. Mapa topográfico esc. 1:200.000 - (1985): El Palacio de Navarra, Pamplona, 271 pp. (1985): Reseña Estadística de Navarra, Pamplona, 518 pp. - (1988) Distribución de la población Navarra según el nivel de euskara, Pamplona, 86 pp.
  • Gómez Piñeiro y Otros (1980): Navarra en Geografía de Euskal Herria, Ed. Haranburu, San Sebastián, 290 pp.
  • Gómez Rivero, Ricardo (1985): La Hacienda en Navarra, en "EGIPV", Vol. XVIII, Auñamendi, San Sebastián, pp. 41-50
  • González Ollé, Fernando ( 1970): Textos lingüísticos navarros. Inst. P. de Viana, Pamplona, 274 pp. - (1972): Vascuence y Romance en la historia lingüística de Navarra, Ediciones y Libros, Pamplona
  • Goñi Gaztambide, J. (1955): Alejandro IV y la Universidad proyectada por Teobaldo II en Tudela, P. de Viana, XVI, pp. 47-53 - (1975): La formación intelectual de los navarros en la Edad Media. "Estudios de la Edad Media de la Corona de Aragón", X -( 1974): Los navarros en el Concilio de Trento y la reforma tridentina en la Diócesis de Pamplona, Pamplona, 389 pp. - ( 1979-1987): Historia de los obispos de Pamplona. 6 Tomos. s. IV-XVII, Pamplona
  • Gorricho Moreno, Julio (1984): Ordenaciones sacerdotales en la Diócesis de Pamplona (1801-1860), "De la Iglesia y de Navarra". Estudios en honor del prof. Goñi Gaztambide, Pamplona, pp. 419-423
  • Guibert Navaz, María Esther (1983): Historia de la Escuela Normal de Navarra (1831-1931), P. de Viana, Pamplona, 327 pp.
  • Hornilla, Txema (1981): La Ginecogracia Vasca. "Contribución a los estudios sobre el Eusko-Matriarcado", Bilbao, 222 pp.
  • Huici Goñi, María Puy (1963): Las Cortes de Navarra durante la Edad Moderna, Ediciones Rialp, Madrid, 482, pp. - (1988): La Cámara de Comptos de Navarra entre 1328-1512 con precedentes desde 1258, "Gobierno de Navarra", Pamplona, 308 pp.
  • Ibarra, J. (1939): Historia del monasterio benedictino y de la Universidad literaria de Irache, Pamplona, 587 pp.
  • Ibero Martínez, J.M. (1986): Intento de aprobación de un Estatuto Navarro en 1936, I Congreso General de Historia de Navarra, Pamplona
  • Idoate, Florencio (1954-1966): Rincones de la historia de Navarra, Pamplona, Instituto Príncipe de Viana, 3 vols. (1960): Notas para el Estudio de la Economía Navarra y su contribución a la Real Hacienda (1500-1650), en "Príncipe de Viana" - (1978): La Brujería en Navarra y sus Documentos, Pamplona, 478 pp. - ( 1981 ): Esfuerzo Bélico de Navarra en el s. XVI, Diputación Foral de Navarra, Pamplona, 458 pp.
  • Iribarren, José M.ª (1937): Con el General Mola, Zaragoza, 382 pp.
  • Irigaray, A. (1974): Una geografía diacrónica del euskara en Navarra, Ediciones y Libros, Pamplona, 203 pp.
  • Jiménez Castillo, M. (1985): La población de Navarra. Estudio geográfico, 192 pp.
  • Jiménez Castillo, M. (1958): La población de Navarra. Estudio geográfico, 192 pp.
  • Jimeno Jurio (1968): Documentos medievales artajoneses, "Príncipe de Viana", Pamplona - (1977): Navarra jamás dijo no al Estatuto Vasco. Pamplona. "Equipo Informativo Punto y Hora - Reivindicaciones autonómicas 1917-1919. "P. y H.", 1977, n.º 56, pp. 26-30 n.º 57, pp. 24-28 n.º 58, pp. 26-30 n.º 59 pp. 26-30 n.º 60, pp. 26-30 n.º 61. pp. 26-30 n.º 62, pp. 26-30 n.º 63, pp. 26-30 n.º 64, 65, 66, 67, 68 (1978) n.º 69, 70, 71, 72, 73, 74, 75, 76 - (1982): Amayur. Símbolo de Navarra, Pamplona, 189 pp. - (1985): Historia de Navarra, en VV.AA: "Euskal Herria de C. L. P.". San Sebastián, pp. 216-217 - (1986-1987): Toponimia de la Cuenca de Pamplona, 2 Tomos. T. I Cendea de Cizur, T. II Cendea de Galar. Euskaltzaindia, Bilbao 498 pp. 1, 543 pp. T. II
  • Juaristi. Joseba (1970): La población activa de Navarra y la distribución de los Municipios en 1975, en "Lurralde" n.º 2, San Sebastián, pp. 269-277.
  • Laborie Erroz, M.ª Concepción (1968): Navarra ante el constitucionalismo gaditano. "Príncipe de Viana", n.º 112-113, Pamplona, pp. 273-326 n.º 114-115, pp. 53-107
  • Lacarra, José María (1957): Vasconia Medieval. Historia y Filología. Conferencia, San Sebastián, 70 pp.-(1963): Estructura políticoadministrativa de Navarra antes de la Ley Paccionada, en "Príncipe de Viana", n.º 92-93, pp. 231-248 - (1975): Historia del Reino de Navarra en la Edad Media, Ed. Aranzadi, Pamplona, 571 pp. - : (1972-1973) Historia política del Reino de Navarra, CAN-Aranzadi, Pamplona, 3 vol.
  • Lacarra, M.ª Carmen (1974): Aportación al estudio de la pintura mural gótica en Navarra, Inst. Príncipe de Viana, Pamplona, 386 pp.
  • Laspalas, J. (1987): Escuela y maestros de Primeras Letras en Pamplona durante el siglo de oro (1557-1650), Pamplona, U. de Navarra, Tesis de Licenciatura, inédita
  • Lecea Yabar, Juan María (1977): Prensa navarra s. XVIII y XIX... "T. C. P." n.º 296, 30 pp
  • Lefebvre, Th. (1933): Les Modes de vie. Dans les Pyrénées Atlantiques Orientales, París, 777 pp.
  • Lekuona, Manuel (1984): Etimología de la voz "Navarra", en "Idatz-lan guztiak", t. VIII, Vitoria, pp. 533-538
  • Letamendia, Francisco "Ortzi( (1979): El no vasco a la reforma, 1.ª "La consolidación de la reforma", Txertoa, San Sebastián 258 pp.
  • Linz, Juan J. (1986): Conflicto en Euskadi, Espasa Calpe, Madrid, 699 pp.
  • Los Arcos, Javier (1893): Intervención de D. Javier de Los Arcos en la discusión del proyecto de ley de presupuestos para el año económico de 1893 a 1894 en los puntos referentes a la provincia de Navarra, Madrid, 292 pp.
  • Los Arcos, J. Ilarregui, P. Olave, S. Aizpún, R. (1966): Temas Forales, X, Pamplona, 522 pp.
  • Madariaga Ateka, Javier (1988): Los inicios del cine y la fotografía en Navarra 1840-1940, Gobierno de Navarra, Pamplona, 48 pp.
  • Madoz, Pascual (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, 16 vols.
  • Maiz, B. Félix (1952): Alzamiento de España. De un diario de la conspiración, Pamplona, Ed. Gómez, 329 pp.
  • Majuelo Gil, Emilio (1986): La II República en Navarra, Pamplona, 207 pp. (1989): La lucha de clases en Navarra (1931-1936). Pamplona, 385 pp.
  • Marcos Pous, Alejandro (1966): Esquema sobre la relación cultural entre vascos, indoeuropeos y romanos en la región Navarra, en "Problemas de la Prehistoria y de la Etnología Vascas", IV Symposium de Prehistoria Peninsular, Inst. Príncipe de Viana, Pamplona, pp. 169-172
  • Martín Royo, Luis M.ª (1978): Historia de la Villa de Tudela. Desde sus orígenes hasta 1390, D. Foral de Navarra. Tudela, 542 pp.
  • Martinena Ruiz, Juan José (1980): La Gamazada, "Navarra TCP", n.º 361, Pamplona, 29 pp.
  • Martínez de Beloqui, M.ª Sagrario (1983): Las relaciones entre la Diputación navarra y las provincias vascongadas en 1866, en "Noveno Congreso de Estudios Vascos", Eusko-Ikaskuntza, Bilbao, pp. 463-465
  • Martínez-Peñuela Virseda, Araceli (1989): Antecedentes y primeros pasos del Nacionalismo vasco en Navarra 1878-1918, Gobierno de Navarra, Pamplona, 233 pp.
  • Martínez Torres, l. (1965): La influencia de Garcilaso sobre la opinión pública navarra en torno al Estatuto Vasco, Memoria de Licenciatura, U. de Navarra
  • Mensua, S. (1960): La Navarra media oriental, estudio geográfico. Pamplona, D. F. de Navarra - (1968): La zonación bioclimática de Navarra en "Miscelanea ofrecida a José María Lacarra", Zaragoza, pp. 363-376-(1977): El valle del Ebro. Aragón. Navarra y el Alto Ebro, en Terán, M./Soler Sabaris, L.: "Geografía regional de España., Barcelona, Ariel, pp. 195-240
  • Merino Urrutia, J.J.B. (1978): La Lengua Vasca en la Rioja y Burgos, Diputación de Logroño, 3.ª edición, 112 pp.
  • Mina Apat, María Cruz (1981): Fueros y revolución liberal en Navarra, Alianza Universitaria, Madrid, 237 pp. (1984): Una polémica pendiente: baile de las letras y otras cosas. en "Langaiak", n.º 5, Pamplona, pp 41-49
  • Miranda Rubio, Francisco (1977): La guerra de la Independencia en Navarra. I, La Acción del Estado, D. Foral de Navarra, Pamplona, 474 pp.
  • Mitxelena, Koldo (1964): Sobre el pasado de la Lengua Vasca, Auñamendi, San Sebastián : Textos arcaicos vascos, Minotauro, Madrid - (1984): Los vascos y su nombre, en "RIEV", enero-junio-1984, T. XXIX, pp. 11-29 - (1988): Palabras y textos, Universidad del País Vasco
  • Montoro Sagasti, José Joaquín (1929): La propiedad comunal y la privada en la Villa de Falces (Navarra). Estudio jurídico-histórico-social. La Acción Social, Pamplona, 81 pp. - (1929): La propiedad privada y la comunal en la ciudad de Olite (Navarra). Estudio histórico-jurídico-social, La Acción Social, Pamplona, 16 pp
  • Moret, José de y Alesón, F. (1890-1892): Anales del Reino de Navarra, XII Tomos, Tolosa (Guipúzcoa)
  • Munita Loinaz, I.A. (1984): Libro Becerro del Monasterio de la Oliva, Eusko Ikaskuntza, San Sebastián, 327 pp.
  • Nagore, Daniel (1932): Las posibilidades agrícolas de Navarra, Ed. García Enciso, Pamplona, 325 pp.
  • Nombela, Julio (1868): Crónica de la provincia de Navarra, dentro de "Crónica General de España", pp. 7-112, Madrid
  • Nuñez de Cepeda, M. (1940): La beneficiencia en Navarra a través de los siglos. Pamplona.
  • Ochoa, Teodoro (1842): Diccionario geográfico histórico de Navarra, Pamplona, 316 pp.
  • Olabarri Gortazar, I. (1986): Navarra y el Estatuto Vasco: la decisión de 1932, "Cuestiones de Historia Moderna y Contemporánea de Navarra, Pamplona, EUNSA, pp. 127-142 - (1988): Notas en torno al problema de la conciencia de identidad colectiva de los navarros en el s. XIX, CMV, "Congreso de H.ª de Euskal Herria", T.V., Txertoa, San Sebastián, pp. 339-356
  • Olave y Díez, Serafín (1878): El pacto político, Madrid, 280 pp. - (1880): Fundamento y defensa de los Fueros, Pamplona, 206 pp. - (1910): Navarra en la guerra de la Independencia, Pamplona, 466 pp.
  • Olza Zubiri, Miguel (1977): Psicología de una población vasca. Universidad de Navarra, Pamplona, 301 pp. - (1975): Psicología del habitante de la Ribera tudelana de Navarra. Diputación Foral de Navarra, Pamplona. 138 pp.
  • Orbe Sivatte, Asunción de (1985): Arquitectura y urbanismo en Pamplona a finales del s. XIX y comienzos del XX. Pamplona, 238 pp.
  • Orcastegui Gros, Carmen (1978): La crónica de los Reyes de Navarra del Príncipe de Viana, D. Foral de Navarra, Pamplona, 254 pp. - (1986): La memoria histórica de Navarra a fines de la Edad Media: la historiografía nacional en "Homenaje a José María Lacarran", T. II. "Príncipe de Viana".. anejo 3-1986. pp. 591-606
  • Orella Unzué, José Luis (1977): Navarra y su anexión a Castilla en 1515 en VV.AA.: "Cultura Vasca.", T.I, San Sebastián. pp. 157-190(1985): Fuentes del derecho navarro, en "Euskal Herria, de C.L.P., San Sebastián, pp. 310-316 -: La Hermandad de Frontera entre el Reino de Navarra y la provincia de Guipúzcoa. s. XIV y XV, en "Príncipe de Viana", n.º 175, pp. 463-491 - (1987): La Nación Navarra en el s. XVII, Rev. "Mundaiz", n.º 34. San Sebastián, pp. 7-39
  • Oroz Zabaleta, Luis (1917-1953): Legislación administrativa de Navarra. 4 Tomos, Pamplona
  • Orreaga, Miguel de (1979): ¡Amayur! Navarra pierde su independencia, 2 tomos. Auñamendi, San Sebastián
  • Orta Rubio. Esteban: La historia de Navarra en sus documentos. "Príncipe de Viana" 1978, 79-92
  • Oses, Elena, (1984): La Voz de Navarra, un periódico vasquista. Sus primeras campañas (1923-1931), tesis doctoral, Universidad de Navarra
  • Ostolaza, Isabel (1986): El Tribunal de la Corte de Navarra durante el s. XIV. "P. de Viana", 1986, n.º 178, pp. 485-556.
  • Pablo, S. de (1986): Navarra y Alava ante el Estatuto Vasco (1931-1936): dos procesas autonómicos paralelos, "I Congreso General de Historia de Navarra", Pamplona
  • Pascual, Angel (1984): Navarra ante las elecciones del Frente Popular, en "Langaiak.", n.º 5, Pamplona, pp. 63-83 - (1987): El inicio de la Guerra Civil en Navarra en VV.AA: "La guerra civil en el País Vasco, 50 años después", Bilbao, U. del País Vasco, p. 287-315
  • Pegenaute, Pedro (1974): Represión política en el reinado de Fernando VII: Las comisiones militares (1824-1825), Universidad de Navarra. Pamplona, 111 pp.
  • Pérez Goyena, S.J. Antonio (1947-1964): Ensayo de Bibliografía Navarra (1489-1910). IX tomos, Diputación Foral de Navarra
  • Pérez Sádaba, Vicente (1978): Navarra y Euskadi en la dinámica mundial, Editorial Dosbe, Madrid, 147 pp.
  • Precedo, Andrés J. (1976): La red urbana de Navarra. Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona. 282 pp.
  • Pueyo, M., y Gregorio, I. (1983): Gula de Montes de Navarra. Nafarroako Mendi Gidaliburua, C.A. Municipal de Pamplona, 327 pp.
  • Rapún Gárate, Manuel (1984): Notas sobre la agricultura navarra y su evolución durante un período decisivo: 1962-1975, en "Langaiak", n.º 5. Pamplona, pp. 84-89 - (1986): La Agricultura de Navarra entre 1962 y 1982: Una aproximación general y comarcal a su proceso de transformación, Gobierno de Navarra, Pamplona, 296 pp.
  • Reguera, Iñaki (1984): La Inquisición española en el País Vasco (El tribunal de Calahorra, 15I3-l570), Txertoa, San Sebastián, 241 pp.
  • Riba, O. (1964): Estructura sedimentaria del Terciario Continental de la depresión del Ebro en su parte riojana y navarra, en "Aportación española al XX Congreso Geográfico Internacional.", Reino Unido, p. 127-138
  • Riba, O. Bomer, B. (1957): Les terrases et glacis du bassin de l'Ebre dans la Ribera de Navarre et la Rioja Baja, en "Libre-guide excursión", n.º 3, Inqua, V. Congrés International, p. 7-10
  • Riba, O./Pérez Mateos, J. (1964): Sobre una inversión de aportes sedimentarios en el borde norte de la cuenca terciaria del Ebro (Navarra), en "II Reunión del Grupo Español de Sedimentología", Sevilla, 1961, Madrid, p. 201-221
  • Río Aldaz, Ramón del (1985): Las últimas Cortes del Reino de Navarra (1828-1829) Haramburu Editor, S.A., San Sebastián, 402 pp. - (1987): Orígenes de la guerra carlista en Navarra (l820-1824), Gobierno de Navarra, Pamplona 471 pp.
  • Robles Muñoz, Cr. (1989): Iglesia y navarrismo (1902-1913). La dimisión del obispo López de Mendoza, "Príncipe de Viana", n.º 185, pp. 709-740.
  • Rodríguez Garraza, Rodrigo (1968): Navarra de Reino a Provincia (1828 1841), Ed. U. de Navarra, S.A., Pamplona. 516 pp.- (1974): Tensiones de Navarra con la administración central (1778-1808), D. Foral de Navarra, Pamplona, 360 pp.
  • Sagarmínaga Epalza, Fidel de (1875): Dos palabras sobre el carlismo vascongado, Juan E. Delmás, Bilbao, 39 pp.
  • Salcedo Izu, Joaquín (1969): La Diputación del Reino de Navarra, Ed. U. de Nav. S.A., Pamplona, 276 pp. - ( 1974): Atribuciones de la Diputación del Reino de Navarra, Diputación Foral de Navarra, Pamplona, 595 pp. - (1979): El Régimen político de Navarra en "Historia del Pueblo Vasco", n.º 2, San Sebastián, pp. 31-58
  • Salinas Quijada, Francisco (1971-1977): Derecho civil de Navarra, Pamplona, Segunda edición revisada y puesta al día, Pamplona, 1983 - (1946): Las fuentes del Derecho Civil navarro, Tudela - (1978): Estudios de Historia del Derecho foral de Navarra, Pamplona (1979): Elementos de Derecho civil de Navarra, Pamplona (1983), Estudio comparativo del Derecho ayalés y navarro, Vitoria (1982): El Derecho civil en el Fuero de San Sebastián y sus relaciones con el Derecho civil en los Fueros navarras, separata del Libro del Congreso sobre "El Fuero de San Sebastián y su época" organizado por la S. E. V., San Sebastián
  • Salvador y Conde, J.: (1949): La Universidad en Pamplona, Pamplona, 340 pp.
  • Sánchez Carrión, J.M. (1972): El Estado actual del Vascuence en la provincia de Navarra (1970, P. de Viana, Pamplona
  • Santamaría Ansa, Juan (1955): El Derecho civil de Navarra - (1956): El Derecho civil en Navarra, en la Rev. Príncipe de Viana, Pamplona
  • Sardán y Aguirre, Eulogio ( 1888): Biografía de Don Ramón Ortiz de Zárate. Con un prólogo de Fermín Herrán, Vitoria, 267 pp.
  • Sorauren, M. (1989): Política monetaria en el reino de Navarra al final del Antiguo Régimen (1747-1838), "Príncipe de Viana., n.º 185, pp. 641-658.
  • Terán, M. y otros (1952): Geografía de España y Portugal, t. I, Montaner y Simón, Barcelona
  • Torre, Joseba de la. (1985): Miseria en la Montaña navarra: secuelas de la Guerra contra la Convención y años de malas cosechas (1793-1807), en "I Congreso de Historia de Navarra de los s. XVIIIXIX y XX", Príncipe de Viana Anejo 4-1986, Pamplona, pp. 331-343 - (1985): Aproximación al endeudamiento municipal en Navarra durante la Guerra de Independencia: la ley de privatización de los bienes concejiles en las Cortes de 1817-1818, en "I Congreso de H.ª de Navarra de los s. XVIII-XIX y XX", Príncipe de Viana, Anejo 4-1986, pp. 345-366
  • Trenas, Julio (1971): Fermín Arteta. La anticipación de un tecnócrata, Pub. Fund. J. March, Madrid, 419 pp.
  • Turismo en Navarra, Revista, Edita el Gobierno de Navarra, Pamplona.
  • Ubieto Arteta, Antonio (1953): Las fronteras de Navarra, Príncipe de Viana, Pamplona
  • Urabayen, L. (1931): Geografía de Navarra, Pamplona, 230 pp.
  • Uranga Galdiano, José Esteban / Iñíguez Almech, Fco. (1971-1973): Arte Medieval Navarro, 5 Vol. Pamplona
  • Uriarte, A. (1980): La lluvia en la costa norte de la Península Ibérica, Lurralde (San Sebastián), n,º 3, p. 103-109 (1983): El régimen de precipitaciones de la costa NW y N de la Península Ibérica, San Sebastián, Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa (Col. Estudios e Informes, 8), 549 pp.
  • VV.AA (1911-1925): Geografía General del País vasco-navarro, dirigida por Fco. Caseras y Candi, 6 Vols. Barcelona
  • VV.AA. (1966): Geografía histórica de la Lengua Vasca, Auñamendi, San Sebastián -
  • VV.AA.: Temas de Cultura Popular de Navarra, Colección publ. desde 1967
  • VV.AA. (1971): Estructura y perspectiva de desarrollo económico de la provincia de Navarra, 1970, Madrid, 310 pp.
  • VV.AA. (1973): La vida cristiana ante el desafío de los tiempos nuevos. Estudio socio-religioso de Navarra, Pamplona, 595 pp.
  • VV.AA. (1974): La imprenta en Navarra, Pamplona, Diputación Foral de Navarra, 434 pp.
  • VV.AA (1978): Navarra desde Navarra. Editorial Vizcaína, S.A., Bilbao, 166 pp.
  • VV.AA. (1979): Facultades político-administrativas que integran el régimen foral de Navarra, "Euskadi y el Estatuto de Autonomía", San Sebastián, pp. 213-221
  • VV.AA (1982): Historia Contemporánea de Navarra. Dos siglos de crisis, 1773-1975. San Sebastián, 280 pp.
  • VV.AA. (1983): Debate sobre la conciencia vasca en Navarra. Un aporte sociológico, en "Langaiak.", n.º 3, Pamplona, 51 pp.
  • VV.AA. (1983): Enciclopedia Histórico Geográfica de Navarra (4 tomos), San Sebastián
  • VV.AA. (1988) Orfebrería de Navarra., 2.º Renacimiento, Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona, 107 pp
  • VV.AA (1988): Navarra. Publicaciones de la Fundación Juan March, Editorial Noguer, Vitoria, 372 pp.
  • Vergara Ciordia, J. (1987): Un proyecto de colegio clerical en tiempos del obispo Don Alvaro de Moscoso, 1551, Homenaje a J. Orlandis Rovira, Pamplona -- ( 1986): La formación sacerdotal en los colegios clericales navarros y en el Seminario Conciliar de Pamplona 1551-1831, Pamplona, Universidad de Navarra, tesis doctoral
  • Villalobos, L. (1975): Hoja 25-06 (Sumbilla) del Mapa Geológico Nacional, a escala 1:50.000, 2.ª serie, Madrid, IGME
  • Villar, L. (1982): La vegetación del Pirineo Occidental. "Estadio de Geobotánica Ecológica". Príncipe de Viana (Suplemento de Ciencias), (Pamplona) n.º 2, pp. 263-433
  • Virto Ibáñez, J.J. (1986): Partidos Republicanos de Navarra, Colección Panorama, n.º 5, Gobierno de Navarra, Pamplona, 63 pp - (1987): Las Elecciones Municipales de 1931 en Navarra, Gobierno de Navarra, Pamplona, 214 pp.
  • Yanguas Miranda, José (1832): Historia compendiada del reino de Navarra. I. R. Baroja, San Sebastián, 437 pp. - (1838): A las Cortes. (Memoria de la Diputación de Navarra haciendo historia de la guerra provocada por el fanatismo religioso y sujeción del pueblo a sacerdotes ignorantes e informando contra los Fueros que son una verdadera Constitución acomodada al s. XIII, Pamplona, 5 de marzo de 1838, 6 h. - (1964): Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra, 3 tomos, D. F. de Navarra, Pamplona
  • Yrizar, Joaquín de (1929): Las Casas Vascas, Librería Internacional, San Sebastián, 115 pp.
  • Yrizar, Pedro de (1981): Contribución a la dialectología de la lengua vasca, 2 tomos, C. A. P. de Guipúzcoa, San Sebastián.
  • Zabalo Zabalegui, Javier (1973): La Administración de! Reino de Navarra en el s. XIV, Ed. U. de Navarra S.A., Pamplona, 422 pp.
  • Zubiaur Carreño, Fco. Javier (1981): Importancia del libro en Navarra. Su proyección, en "Príncipe de Viana", 1981, n.º 164, pp. 949-956.