Lurraldeak

Gipuzkoa

Las más antiguas citas del nombre de esta región vasca no van más allá del siglo XI. Son estas que siguen:

Año 1025
Ipuscua: Donación del Monasterio de San Salvador de Olazábal.
Año 1027
Ipuzcoa: Documento reconstitución de la Sede de Pamplona.
Año 1048
Ipuçcha: Donación de D.ª Gaila.
Año 1056
Ipuzka: Donación S. Fortuniones y D.ª Blasquita.
Año 1066
Ipuzcoa: Donación Sancho IV a Leire.
Año 1066
Ipizcoa: Becerro de Leire, 266, 267.
Año 1085
Ipuzcua: Documento Iratxe: "Lope Enneconis in Vizcaya, et Alava et Ipuzcua.
Año 1119
Yspucia: Historia compostelana.
Año 1135
Ipuça: Becerro de Iratxe.

Aparece el nombre Ipuzcoa en el documento apócrifo de los Votos de Fernán González a San Millán y Pusico en otro documento también falso, la famosa Carta de Arsius. En la edad moderna (Garibay, por ejemplo) se lee Lepuzcoa o Lipuzcoa. Los vizcaínos llaman a los guipuzcoanos hablando en euskara, giputx, kiputx. Los de Oñati, tardíamente incorporados a la provincia, llaman a los guipuzcoanos kiputxak y es de advertir que los demás guipuzcoanos no se llaman a si mismos giputxak jamás. Los formatos de todas estas variantes serían, según Estornés Lasa (Orígenes de los los vascos, tomo IV, n.º 80):

Lip.uskoa: Garibay, Fernandez de Enciso, J. de Valdés, etc.
Gip.uzkoa: De uso común en euskara y en castellano.
Gip.utxa: De uso en Oñate.
Kip.utxa: De uso en el dialecto vizcaíno.
Ip.uzcua: Documentos vascos en latín.
Ip.uzkua: Documentos vascos en latín.
Ip.uçcha: Documentos vascos en latín.
Ipp.uska: Documentos vascos en latín.
Isp.ucia: Documento compostelano.

Los topónimos históricos confirman estas variantes pero ahora en documentos que reflejan el euskara hablado:

Lepuz-ain:Valle de Orba, Navarra, año 1265.
Lipus-arana: Topónimo en Ojacastro, Rioja, de 1487.
Lepuz-cano:Apellido en Navarra en 1550.
Gipuza-uri: Topónimo en Herramelluri, Rioja.
Gipu-larre: Topónimo en la sierra de Alzania.
Gipuz-aire: Apellido en Lapurdi.
Ipus-arana: Topónimo en Ojacastro, Rioja, en 1487.
Ipuz: Apellido en Tolosa, en 1346.
Ibus-ti: Apellido en Laburdi.
Puz-arana: Topónimo en Ojacastro, Rioja, en 1487.
Putch-uri: Topónimo en Herramelluri, Rioja.

La etimología de Giputz es difícil. Su raíz ip- solamente se encuentra en un vocabulario limitadísimo. Las más importantes son, sin duda, ipar "norte", ipurdi "trasero", e ipuin "cuento" (literalmente, lo de atrás, del pasado), Ipuzko podría tener sentido de orientación, refiriéndose a lo "del norte", "lo posterior", pero siempre en boca de guipuzcoanos y con referencia al hablante. Guipúzcoa y guipuzcoano ofrecen cierta analogía con Aeuzko y aezkoano, ya que, además, en ambos casos se dice a sus habitantes guiputza y aetza respectivamente hablando en euskara. La terminación -oa la hallamos en Zuber-oa, Amezk-oa, Aezk-oa, Ondarr-oa, Naparr-oa con un sentido de "lugar". De todos modos es muy conocida la caída de n intervocálica como en Lazkano y Lazkao, y en otros numerosos casos.

La G- inicial de Guipúzcoa parece profética. Caro Baroja se inclina por ver un nombre personal en la raíz Ipuz y el conocido sufijo -ko en la terminación -koa. Arocena (Arocena, 1948), propone otra etimología: ipuru (borde baldío), de donde ipular (tierra que queda sin labor en los bordes de los campos). Ipuzkoa sería, pues, "El, la o lo del borde". Nosotros diríamos "Extremadura", como se llamaban las Bardenas de Navarra, en cuyo caso Vardulia sería la misma cosa que Ipuzkoa, pues Bardena y Varduli tienen la misma raíz Bar-, limite, extremo, marca fronteriza en este caso. La voz Bardulia/Vardulia la veremos reaparecer en la Crónica de Alfonso III referida a Castilla nuclear en el siglo VIII.

BEL

El estudio clásico sobre la evolución histórica del blasón de Gipuzkoa es el de Múgica (1915). Según el mismo, el primero que se conoce se compone de dos cuarteles partidos en faja; en el superior aparece un rey indeterminado sentado en un trono arbolando una espada en la mano derecha, en el inferior tres árboles (probablemente tejos) sobre ondas del mar. En 1513 la reina Juana de Castilla otorgó a la provincia, a modo de galardón por la colaboración de algunos guipuzcoanos con la conquista de Navarra efectuada por su padre, en concreto en la batalla de Belate de 1512, la merced de incorporar al escudo un trofeo consistente en los doce cañones quitados a los navarros. El cuartel superior fue dividido en dos quedando el rey a la izquierda y los cañones a la derecha.

La exhibición de este trofeo, y humillante, no sólo para Navarra sino también para los guipuzcoanos que no consideraran la hazaña como algo especialmente memorable, hizo que, tras varias tentativas, fueran eliminados los cañones en 1979. Ello tuvo lugar en la segunda sesión de las Juntas Generales recién establecidas, el 2 de julio de 1975 en Oiartzun, al ser aprobada por unanimidad la moción presentada por el juntero José Antonio Ayestarán Lecuona, por ESEI, en la sesión inaugural del 22 de abril pasado (Mondragón). La moción, que hace una recapitulación de las tentativas mencionadas, es la siguiente:

Moción escudo de Guipúzcoa

Como es de todos conocido, el escudo de la Provincia de Guipúzcoa hoy vigente incluye doce cañones. Desde muy antiguo y, según la Nueva Recopilación de los Fueros de 1696, contenía este escudo "en la tarjeta superior la persona de un rey sentado con vestiduras reales y Corona en la cabeza en una silla con su espada desnuda, levantada la punta en la mano diestra, y, en la tarjeta inferior, tres árboles verdes tejos plantados a orilla del mar, todo en campo colorado. Sirvióse de este escudo y blasón continuamente hasta el año 1513 en el que, por el motivo que se referirá, se añadieron doce piezas de artillería en la parte siniestra de la tarjeta superior".

El suceso al que alude el Fuero es la famosa batalla de Belate, en la que una parte de la provincia de Guipúzcoa, alzada en armas al servicio de su Señor, conforme a apellido general, atacó a la retaguardia de las fuerzas franconavarras que luchaban por recuperar el reino invadido por las tropas de Fernando el Católico, arrebatándoles los famosos cañones (como inciso anecdótico cabe decir que la acción tuvo poco de enfrentamiento heroico y que los lansquenetes alemanes abandonaron los cañones como cebo para facilitar su retirada). Lo que, para nosotros, interesa señalar es que el privilegio dado por D.ª Juana -"por la gracia de Dios reina de Castilla, de León, de Granada, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas Canarias, de las islas, Indias y tierra firme del Mar Océano, Princesa de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, Archiduquesa de Austria, Duquesa de Borgoña y de Bravante, Condesa de Flandes y del Tirol, Señora de Vizcaya y Molina, tal como reza el documento- premia, con ello, no sólo la concreta rota de Belate, sino el conjunto de los hechos de armas de los guipuzcoanos en la guerra que conllevó, como resultado final, la definitiva conquista de Navarra y su fin como reino independiente. Lo que supone un hecho de cargada significación histórica y peso político que llega hasta la actualidad. La primera faceta del mismo es el ataque a la soberanía de Navarra.

La segunda el inicio de una época en la historia de Europa marcada por el protagonismo de los Estados Nacionales, época de masacres y expolios sin cuento que, felizmente, vemos periclitar en nuestros días. Epoca y fenómeno político que, en nuestro marco histórico-geográfico concreto, comenzó con la conquista de Navarra y terminó con la abolición de la foralidad en nombre de la "nación" a la francesa. La recuperación de la foralidad y el acto concreto de hoy en su inicio debe de comenzar por una decisión simbólica que nos atrevemos a proponer a estas Juntas:

  1. La eliminación de los cañones de Belate del escudo de Guipúzcoa.
  2. Enviar un mensaje de hermandad dando cuenta del hecho al Parlamento Foral navarro. Y no constituye novedad esta iniciativa.

Ya la asamblea de Guipúzcoa celebrada en Azpeitia como reunión preparatoria de la Asamblea de Municipios que tuvo lugar en Estella el 14 de junio de 1931, acordó la eliminación de los cañones. Y en la citada asamblea de municipios, el alcalde de Guernica y académico de la lengua vasca, D. Severo de Altube, propuso un voto de gracias a Guipúzcoa por el gesto de fraternidad hacia Navarra, propuesta que fue aprobada por unanimidad. Hechos que no hubiesen tenido lugar si desde años atrás el renacimiento político vasco, fruto de la actividad de Arana Goiri, no hubiese adoptado tal decisión en lo referente a sus emblemas y banderas. También el Gobierno Vasco nacido del Estatuto de 1936 acordó suprimir los cañones de su escudo oficial. En nuestros días, nada más levantarse, tímidamente, la pesada losa del franquismo, fue el diputado provincial, D. Manuel Olaizola, quien propuso lo mismo, en el año 1976, en la comisión de Educación de la Diputación de Guipúzcoa.

Y el 21 de julio de ese año, en sesión extraordinaria, la corporación provincial, el par que reivindicaba la reintegración foral, acordaba: "mantener y potenciar desde el estrecho vínculo de la común historia el cuidado de su expresión heráldica". Es ésta, señores procuradores junteros, la proposición que tengo el honor de exponer a vuestra consideración. Propuesta.

  1. Eliminación de los cañones que figuran en la parte izquierda del escudo de Guipúzcoa.
  2. Que se vuelva a adoptar el escudo acordado por el Gobierno Vasco nacido del Estatuto de 1936.
  3. Enviar un mensaje de hermandad al Parlamento Foral de Navarra dando cuenta del hecho.

El escudo adoptado por el Gobierno Vasco en decreto del 19 de octubre de 1936 consta de

"las armas de Araba, Vizcaya, Guipúzcoa y Nabarra, en sus propios colores, eliminando de ellas los atributos de institución monárquica o señorial y de luchas fratricidas entre vascos, agregando los símbolos de su primitiva libertad...".

IEZ

Abierta al mar Cantábrico que marca su limite septentrional, en el istmo que une la península ibérica al continente europeo, y separada de Lapurdi tan sólo por el curso bajo del Bidasoa sobre el que se constituye a través de la sección occidental del Pirineo el paso más accesible entre los dos estados, Gipuzkoa ha supuesto a lo largo de la Historia una vía de relaciones muy variadas entre el interior peninsular y la Europa continental. Al Oeste, Sur y Este limita con las provincias hermanas de Vizcaya, Alava y Navarra, formando con las dos primeras desde 1979 la Comunidad Autonómica de Euskadi. Así pues, rodeada en todas direcciones por territorios vascos, ha conseguido mantener mejor ciertos rasgos culturales que, como el euskera, conforman la individualidad vasca.

Latitudinalmente se extiende entre los 42° 58' 10" Norte (Pico de las tres mugas de la Sierra de Aitzkorri-Urkilla) y los 43° 23' 31" Norte (cabo de Higuer). En longitud queda delimitada entre los 2° 37' 0. y 1° 44' 0. según el meridiano de Greenwich. Su situación latitudinal, en plena zona templada, y su apertura al mar constituyen dos factores decisivos al valorar diversos aspectos del medio físico, haciendo de Gipuzkoa un territorio eminentemente oceánico, más semejante a la Europa del Noroeste que a la mayor parte de las tierras peninsulares. Consta en total de 1.997 Km.².

Las formas topográficas -el relieve- y los rasgos climáticos, en cierto modo afines a la vecina Bizkaia, han contribuido eficazmente a la organización del espacio guipuzcoano y deberán tenerse en cuenta a la hora de explicar tanto formas de asentamiento como modos de vida y paisajes. Gipuzkoa ofrece una topografía enormemente accidentada, en la que montañas, sierras, colinas y valles se suceden sin dar ocasión a las llanuras: sólo es posible encontrar algunas depresiones de cierta entidad en sectores muy concretos del litoral y al pie de las sierras divisorias. Esto queda perfectamente claro, si se considera que apenas una décima parte del total provincial ofrece una pendiente inferior al 15 %. Pero tampoco se trata de tierras altas; una valoración altitudinal del espacio nos sitúa ante el hecho de que las tierras con altitud inferior a los 200 m. suponen aproximadamente el 60 % del total.

Superficie evaluada según zonas altimétricas
Fuente: Atlas Nacional de España.
Menos de 200 m.1.147 km.²
De 201 a 600 m.510 km.²
De 601 a 1.000 m.285 km.²
De 1.000 a 2.000 m.55 km.²
Total1.997 km.²

Se observa de modo general un descenso altitudinal en sentido Sur-Norte, sucediéndose por otro lado un modelo topográfico en el que alternan montes con depresiones. Los puntos más altos forman parte del conjunto serrano meridional que actúa como límite provincial entre Gipuzkoa y Álava, y como divisoria de aguas atlántico mediterráneas: son las sierras de Aralar, Aitzkorri, Elguea, en las que sobresalen los picos de Aketegui (1.544 m.), Aratz (1.442 m.), Irumugarrieta (1.427 m.), Larrunarri o Txindoki (1.341 m.), así como otras cumbres de menor entidad. Al pie de estos escarpes serranos se abre la depresión de Beasain-Vergara, de aspecto arrosariado, creada por sobreexcavación fluvial sobre materiales blandos y delimitada hacia el norte por otra alineación de carácter montañoso en la que destacan el monte Izaspi (969 m.), Pagotxeta (930 m.) e Irukurutzeta (895 m.), que a pesar de sus modestas altitudes consigue destacar claramente.

A continuación, y recorrido por el río Régil, se extiende hasta Elgóibar a través de Azpeitia y Azkoitia otro sinclinorio; en este sector, las características estructurales se aúnan a la naturaleza litológica dando como resultado dicha depresión. Prosiguiendo hacia la costa, se alzan de nuevo una serie de cumbres formando el conjunto de sierras prelitorales: Hernio, Erlo-Izarraitz, Pagoeta, Andatza, Andutz y Arno a través de los cuales se abren paso los ríos hacia su curso bajo. El sector costero o septentrional, finalmente, está formado por un pasillo de tierras bajas excavadas por los cursos fluviales, abiertas parcialmente al mar, que constituyen, por un lado, la depresión o surco prelitoral, y por otro, el anticlinal externo o sierras litorales, extendido en forma de arco desde Zumaia hasta Hondarribia, con Jaizkibel, Ulia, Urgull, Igueldo, Mendizorrotz, etc., como unidades diferenciadas. Es el Beterri guipuzcoano, de topografía menos complicada, opuesto al Goierri, a las altas tierras meridionales. En resumen, tres conjuntos morfoestructurales en sentido Norte-Sur entre el litoral y las tierras altas meridionales que conforman la divisoria:

  1. Una banda de tierras bajas formando un pasillo entre los pliegues litorales, abierta en Oiartzun, corredor del bajo Oria y Zarautz.
  2. Conjunto más accidentado con dominio de crestas calcáreas, alternando con corredores como el de Zumárraga, Legazpia, Beasain y Azpeitia, de origen mitad estructural, mitad por erosión diferencial.
  3. Cordal montañoso meridional en el que se alojan los puntos más elevados de la provincia.

En sentido Este-Oeste la topografía ofrece idénticas características: talwegs e interfluvios se alternan regularmente, creados por la red fluvial que se sobreimpuso a la estructura alpina.

Los rasgos morfoestructurales que conforman las tierras interiores se ponen de manifiesto en el reborde costero que desde la bahía de Txindugi, en el estuario del Bidasoa, hasta la pequeña playa de Saturrarán, se extiende a lo largo de poco más de 60 Km. Es una costa de aspecto regular, con predomiruo de formas debidas a la abrasión, acantilada y de escasas pero pintorescas playas. En conjunto describe un arco con la concavidad mirando al Norte, seccionado por los cursos fluviales en cuyas desembocaduras se han constituido pequeñas rías-estuario, parcialmente taponadas por los sedimentos postflandrienses, como en el caso de las de Deba o Zumaia sobre los ríos Deba y Urola. El proceso de regularización de la costa, iniciado tras la última transgresión, se pone igualmente de manifiesto en las rasas o plataformas de abrasión formadas por retroceso de los acantilados sobre el flysh, bien visibles en el sector costero central -rasa de Zumaia- quedando algunos reductos de erosión a modo de pequeños islotes, más tarde unidos a la costa por un tómbolo, como la isla de San Antón, el ratón de Getaria, en el que se aloja el refugio portuario al que arribó Juan Sebastián Elcano tras su viaje alrededor del mundo.

Más al Este, la rasa de Zarautz interrumpe esta costa acantilada; en ella se ha formado el sector de playa más extenso de Gipuzkoa. Luego y tras la ría de Orio se abre la hermosa bahía de la Concha donostiarra, flanqueada por los montes de Igueldo y Ulía y partida en dos por el tómbolo que une Urgull con la costa, formado con los aluviones arrastrados por el Urumea, sobre el que se asienta la parte vieja de la ciudad. En el sector más oriental continúa el carácter rectilíneo y acantilado del litoral solamente interrumpido por la abertura que da paso al puerto de Pasajes instalado sobre la ría estuario del río Oiartzun. El último accidente costero lo constituye el cabo de Higuer, cerrando la bahía en la que desemboca el Bidasoa, en forma también de estuario, en avanzado proceso de colmatación y que traza la raya fronteriza entre Gipuzkoa y el país vecino.

El relieve guipuzcoano es resultado de un proceso morfogenético en el que si bien la naturaleza del roquedo ha desempeñado un importante papel, la acción erosiva de los ríos y los rasgos estructurales se convierten en protagonistas. Tal proceso arranca para casi toda Gipuzkoa de finales del Eoceno, en la era Terciaria, cuando en las primeras fases del plegamiento alpino comienzan a emerger en forma de pliegues los sedimentos del fondo marino que separaba el umbral pirenaico y el macizo del Ebro (éste en fase de hundimiento) del macizo meseteño, pliegues que contribuirán al ensamblaje progresivo de las diferentes piezas que integran hoy el conjunto peninsular. No obstante, y aunque el dominio alpino es hoy predominante, es necesario remontarse al Herciniano si se quiere considerar la historia geológica de Gipuzkoa desde sus comienzos.

El sector Nororiental de la provincia forma parte de los macizos de Cinco Villas y Peñas de Aia surgidos en los periodos Devónico y Carbonífero de la era Primaria, constituyendo la parte más occidental del umbral pirenaico. Estos macizos fueron intensamente erosionados y disecados en los últimos periodos del Primario como lo atestiguan las bandas de conglomerados y areniscas permotriásicas de color rojo que rodean en bandas discontinuas los núcleos graníticos o esquistosos de los macizos. Los limites occidentales de estos terrenos paleozoicos pueden situarse de forma general en los cursos del Urumea y del Oria. Durante el Secundario apenas va a variar la amplitud de las tierras emergidas; sin manifestaciones tectónicas relevantes, dominan por el contrario los procesos erosivos y de este modo van constituyéndose, en los fondos marinos, potentes series sedimentarias cuya variedad denota las diferentes circunstancias climáticas por las que atraviesan los continentes vecinos, sometidos a la vez a invasiones periódicas del mar por otras tantas transgresiones y regresiones del nivel de las aguas.

La sedimentación triásica aparece representada en diversos manchones de arenisca y sobre todo por arcillas y margas del "Keuper" de color rojizo que en forma de diapiros llegaron a aflorar posteriormente, atravesando las series de sedimentos más recientes. Mayor entidad tienen los materiales jurásicos, calizas principalmente; pero es la sedimentación cretácica la que forma la mayor parte del territorio guipuzcoano. A ella corresponden las calizas urgonienses de Aralar, Aitzkorri, fuertemente karstificadas en la actualidad, y sobre todo los materiales de facies Flysh que en Gipuzkoa ofrecen una entidad particularmente importante. A lo largo del Eoceno y en vísperas de los primeros impulsos alpinos, continúa la sedimentación de facies Flysh (lo que denota una inestabilidad de los fondos marinos en vías de su emersión definitiva) y de areniscas tales como las que constituyen los pliegues costeros. En esta relación de la litología predominante, hay que citar la existencia de algún manchón eruptivo como el del macizo de Placencia en la cuenca del Deba.

El mayor o menor grado de plasticidad de dichos materiales, junto a la existencia de los macizos anteriormente emergidos que actuarán como topes de prensa, serán las circunstancias condicionantes de la actividad tectónica alpina inmediata -fines del Eoceno-, que dará lugar a la conformación de una estructura de estilo pirenaico: pliegues simétricos, vergentes hacia el Norte, o pliegues imbricados sobre las rocas más plásticas, o pliegues-falla, con cabalgamiento y algún manto del corrimiento. El sector más oriental y próximo a los macizos antiguos adopta un rumbo Noreste-Suroeste que se mantiene hasta la línea del Oria aproximadamente. A partir de aquí cambian la dirección en sentido Este Sureste-Oeste Noroeste de tal manera que, en conjunto, esta serie de anticlinales y sinclinales que se suceden paralelamente entre si, describen un arco de concavidad mirando al Norte, que queda ampliamente de manifiesto en la línea litoral. Es lo que algunos autores denominan como "arco vasco". A medida que se configura la estructura en estos términos, va a desarrollarse un proceso erosivo eminentemente fluvial. La sucesión de períodos climáticos especialmente húmedos y la particular disposición topográfica, con alturas decrecientes en sentido Sur-Norte, dan como resultado la instalación de una red fluvial que atraviesa perpendicularmente los pliegues.

El gran poder erosivo, debido al desnivel que en pocos kilómetros tienen que salvar entre su nacimiento y desembocadura, permite a estos ríos crear en sucesivas fases unos valles generalmente estrechos por la resistencia litológica ante el trabajo de excavado fluvial. Cuando el río se adapta a la conformación estructural, como sucede en contadas ocasiones, la sección del valle adquiere una relativa amplitud, caso por ejemplo del curso bajo del Oria en el tramo entre Lasarte y Orio. Otro tanto ocurre si los terrenos recorridos coinciden con materiales litológicos fáciles de vaciar, como en la depresión de Azpeitia sobre el valle del Urola. El proceso de incisión fluvial se desarrolla en etapas de diferente intensidad condicionadas por las variaciones del nivel del mar, según se trate de periodos glaciares o interglaciares, y a la alternancia de etapas de diferente caudalosidad. De este modo adquiere carácter cíclico puesto de manifiesto en las formas de los interfluvios. En la última fase erosiva que arranca de la transgresión flandriense, con la que se alcanza básicamente la forma litoral actual, el papel de los ríos como agentes erosivos pasa a segundo término, sustituida por un proceso de meteorización química y remoción de regolita por las abruptas pendientes.

El territorio guipuzcoano se desarrolla íntegramente en la vertiente cantábrica, a excepción de un pequeño sector al pie del macizo de Aitzkorri que vierte sus aguas al Mediterráneo a través del Alzania, afluente del Araquil. En una buena parte los limites territoriales se corresponden con las líneas divisorias de aguas, excepción hecha con Navarra, en donde nacen la mayoría de los ríos que riegan el sector nor-oriental de Gipuzkoa, como el Araxes, Leizarán, Urumea y Bidasoa. El conjunto está drenado por seis arterias de desigual tamaño que, en sentido Sur-Norte o Sureste-Noroeste se han sobreimpuesto a la estructura, dando como consecuencia valles encajados. Son de Oeste a Este: el Deba, Urola, Oria, Urumea, Oiartzun y Bidasoa.

  • El río Deba

Nace en la sierra de Elgea, recorre el sector occidental de la provincia y desemboca por la localidad homónima tras un recorrido de 54 Km. Su cuenca vertiente cubre 530,6 Km.², de la que recibe pequeños pero numerosos afluentes como el Aramaiona, el Ubera y el Ego por la izquierda, y por la derecha el Aránzazu, el Ezkarga y el Kilimón.

  • El río Urola

Formado por la unión de varias regatas procedentes de la sierra de Aitzkorri, el río Urola se mueve en dirección Sur-Norte hasta Azkoitia en donde toma la dirección Este contorneando el Izarraitz. Tras recorrer la vega de Azpeitia vuelve a correr más encajado; describe una serie de meandros y desemboca finalmente en Zumaia. Con sus 55 Km. de longitud se constituye en el segundo río guipuzcoano y junto con sus afluentes Urrestilla, Régil y Narruondo drenan una cuenca de 343 Km.².

  • El Oria

Es el mayor de los ríos de Gipuzkoa, y apenas tiene 66 Km. de longitud. Nace en la sierra de San Adrián y a su paso por el Goierri recibe el aporte de varios arroyos como el Ursuarán, el Agauntza o el Amundarain. En su curso medio aumenta el caudal por la llegada de afluentes procedentes de tierras navarras como el Araxes o el Leizarán. Hasta las proximidades de Lasarte se mueve en dirección al Noreste, pero desde aquí tuerce bruscamente hacia el Oeste y recorre la fértil vega de Usúrbil y Aguinaga, dibujando una serie de meandros para desembocar en Orio, a través de una pequeña ría-estuario que ha dado lugar a la creación de un puerto pesquero. En la estación de aforo de Andoain presenta un caudal de 13,8 m.³/seg., siendo por tanto el caudal relativo de 16 litros/seg. por Km.² de cuenca (cuenca vertiente: 860,9 Km.²), valor ciertamente elevado que a la vez puede ser exponente de los restantes ríos guipuzcoanos.

  • El Urumea

De características más modestas que los anteriores, baña también una pequeña porción de las tierras de Gipuzkoa. Procedente del macizo de Cinco Villas, en territorio navarro y tras recibir las aguas del Añarbe, entra en Gipuzkoa por Hernani y desemboca en San Sebastián. Tiene una longitud de 39,5 Km. y una extensión de cuenca de 266,1 Km.².

  • El Oiartzun

Nacido en las estribaciones de Bianditz, tan sólo tiene 16 Km. de recorrido; pero su importancia deriva sobre todo porque en su desembocadura ha permitido el asentamiento del puerto de Pasajes, uno de los más importantes de la cornisa cantábrica.

Para terminar con este breve repaso a los ríos de Gipuzkoa hay que citar al Bidasoa de cuyos 66 Km. de longitud sólo 9 transcurren en ella, a la vez que sirven de frontera internacional. Desde Endarlaza corre encajado en el macizo de Cinco Villas para abrirse, ya próximo a la desembocadura, entre Hendaya y Fuenterrabía, en la bahía de Txingudi. Su caudal medio es de 24,1 m.²/seg. en el curso bajo, siendo el caudal relativo de 34,2 litros/seg. por Km.².

Dado el intrincado carácter de la topografía, las vías fluviales son los caminos naturales de penetración desde la costa hacia el interior, constituyendo a su vez importantes ejes sobre los que se articula la vida de la región; es por ello que suelen servir de base para cualquier intento de definición comarcal. Como queda ya expuesto para cada río individualmente, se trata en general de ríos de corto recorrido debido a la escasa distancia entre la divisoria de aguas y el mar; pero el considerable desnivel que deben salvar entre el nacimiento y la desembocadura les confiere una importante velocidad y fuerza erosiva, particularmente en los tramos superiores, en donde presentan caracteres torrenciales. Es la de Gipuzkoa una red densa, aunque poco jerarquizada, ya que se organizan en arterias independientes, separadas por interfluvios claramente delimitados desde los que parten afluentes de escasa consideración.

A diferencia de los ríos cantábricos más occidentales la nieve apenas tiene importancia en la conformación de sus caudales, puesto que las cabeceras se sitúan por debajo de los 1.000 m.; en todo caso las precipitaciones nivales pueden contabilizarse como liquidas a efectos hidrográficos en la medida de que no hay retención y aporte posterior, porque se funden en las mismas fechas de la precipitación. Pertenecen pues a un régimen pluvial oceánico, caracterizado por un elevado caudal relativo y gran regularidad, o lo que es lo mismo, con escasa diferencia entre los módulos anuales. La curva de variaciones estacionales refleja el régimen de precipitaciones: altas aguas en otoño-invierno con un pico de máxima en el comienzo de la estación atribuible a la mayor precipitación y escorrentía invernal; máximo secundario en abril y mayo y aguas bajas en verano sin que lleguen a ser estiajes graves, motivados por el descenso en la cuantía de precipitación así como por la mayor pérdida por evaporación. De acuerdo también con el régimen de precipitaciones -que permite registrar valores muy elevados en secuencias temporales cortas-, los ríos tienen de común una acusada torrencialidad con bruscas crecidas de difícil previsión y mal definidas en cuanto a fechas. A efectos de aforos, regulación, etc., todos los ríos guipuzcoanos están integrados en la Confederación Hidrográfica del Norte de España.

El clima de Gipuzkoa, como el del resto del País Vasco perteneciente a la vertiente cantábrica, puede considerarse como templado oceánico, o templado húmedo, caracterizado por temperaturas moderadas con escasa oscilación térmica anual y abundantes precipitaciones, bien distribuidas a lo largo del año, aunque de menor cuantía en los meses estivales. Siguiendo la terminología de Köppen sería un clima CFb, es decir, templado, holohúmedo y de veranos frescos. En el litoral, tomando como ejemplo el observatorio de Igueldo, el régimen térmico presenta una oscilación anual de apenas 2º, ya que la temperatura media del mes más frío se sitúa en 8º, mientras que la de julio no sobrepasa los 19º. Unicamente los meses de enero, febrero y diciembre registran medias inferiores a 10º, y sólo sobrepasan los 18º julio, agosto y setiembre.

La misma moderación queda reflejada también en los valores extremos de las medias anuales: 16º y 10º; no obstante los valores máximos y mínimos absolutos registrados (38,6º y -12,1º respectivamente) se alejan notablemente de los valores promedios y denotan la posibilidad de tipos de tiempo muy cálidos -generalmente con viento Sur-, o muy fríos -con situación de Norte o Noreste- si bien de manera poco frecuente. La estación libre de heladas es de 280 días para San Sebastián y comprende desde el 2 de marzo hasta el 7 de diciembre. Los valores térmicos hacia el interior se extreman al debilitarse la influencia moderadora del mar o por aumento de la altitud; así Legazpia registra 6º y 20º en enero y julio respectivamente y su periodo libre de heladas se reduce a 220 días. Por su carácter oceánico general y debido a la inercia térmica del mar, es con frecuencia febrero, y no enero, el mes más frío del año; y por la misma razón agosto puede llegar a ser más cálido que julio.

Temperaturas medias mensuales, en grados º C (Igeldo)
Enero8Julio19
Febrero8Agosto19
Marzo11Septiembre18
Abril12Octubre15
Mayo14Noviembre11
Junio17Diciembre8
Temperatura media13

El promedio anual de precipitación es de 1.506 mm. en San Sebastián, cantidad importante si se tiene en cuenta el carácter moderado de las temperaturas. Las lluvias se reparten a lo largo del año de forma regular, aunque se registran en mayor cuantía durante el período invernal; de setiembre a enero se recogen cantidades que rondan los 150 mm. mensuales, luego se produce un descenso que culmina con 90 mm. en marzo, para remontar nuevamente hasta los meses veraniegos en los que se reduce otra vez. Unicamente en el mes de julio la evapotranspiración potencial supera a la precipitación, pero con todo, no puede hablarse de mes seco porque hay reserva de agua suficiente en el suelo para compensar las pérdidas. En este momento el índice de humedad es casi igual a la unidad, superándose dicho valor durante el resto del año, con máximos en diciembre y enero (8,4 y 6,2 respectivamente). El promedio anual de evapotranspiración potencial alcanza para Gipuzkoa los 709 mm., mientras que el exceso de agua sobre las necesidades de la vegetación equivale a 810 mm., ya que el total anual de precipitaciones duplica con creces a la que se pierde por evapotranspiración. Ello explica de alguna forma la importancia de los caudales fluviales, porque el suelo es capaz de retener tan sólo una parte de este exceso de agua, y el resto se pierde por escorrentía.

Precipitaciones medias mensuales, en mm. (Igeldo)
Enero137Julio95
Febrero108Agosto117
Marzo90Septiembre149
Abril102Octubre161
Mayo122Noviembre153
Junio96Diciembre177

El promedio anual de días de precipitación es de 199 para San Sebastián, cantidad muy notable tanto si se valora en el contexto climático oceánico como en el peninsular, con la particularidad además de que todos los meses presentan como promedio una cifra importante que varia entre 15 y 19 días con precipitación. No obstante, no existe una relación directa entre el volumen mensual de precipitación y el número de días en que éstas se producen; así sucede por ejemplo que octubre, ocupando el último lugar en cuanto a días con precipitación, es el tercero en relación con la cuantía mensual, y marzo registra la mitad de lo recogido en diciembre en tan sólo 4 días menos. De todo esto puede deducirse que la cantidad de lluvia recogida depende fundamentalmente de la intensidad de precipitación, y ésta aumenta en los meses de otoño-invierno.

Otro rasgo del régimen pluviométrico del clima guipuzcoano es el de la variabilidad interanual tanto del número de días de precipitación como de los valores mensuales, es decir, la escasa fidelidad que cada mes en concreto guarda a los promedios elaborados para un periodo largo. De ahí también la dificultad para "acertar" con el tiempo que va a hacer y el asombro ante las disparidades que se presentan entre periodos iguales de años diferentes. Pero unos meses se compensan con otros y el promedio anual tanto en días de lluvia como en cuantías varían poco de las magnitudes promedio. El cielo cubierto es también una casi constante de este clima oceánico, en el que los días despejados suponen apenas el 13 % del total anual. Esto, que contribuye a atenuar la insolación, dismimuye a la vez las pérdidas por irradiación y ayuda a moderar las temperaturas. En conjunto las condiciones climáticas reinantes en Gipuzkoa, como las del resto de la cornisa cantábrica, están más próximas a las de la Europa occidental que a las del resto peninsular.

En la configuración de este tipo climático desempeña un papel fundamental, de un lado, la posición de Gipuzkoa en la fachada Oeste del continente europeo, abierta al océano Atlántico, generador de masas de aire húmedas y de temperaturas moderadas, y de otro, la situación latitudinal, en plena zona templada, zona de circulación de los vientos del Oeste. Esta componente crea una atmósfera de tipo oceánico que a su vez arrastra borrascas con frentes asociados a ellas, producto de las cuales son muchas de las precipitaciones. Estas lluvias disminuyen en la estación veraniega cuando el anticiclón de las Azores, ascendiendo en latitud, cubre con su influencia estabilizadora gran parte del territorio peninsular. Tan importantes como las descritas son, en la configuración de los tipos de tiempo para Gipuzkoa, las borrascas asociadas al frente polar que barre estas latitudes en las estaciones intermedias fundamentalmente. Todos estos factores se ven reforzados por la existencia del conjunto montañoso de los montes vascos que se oponen a la entrada de las masas de aire húmedas hacia el interior; éstas se ven obligadas a ascender y de este modo se desencadena un proceso de enfriamiento adiabático que eleva de modo notable la cuantía e intensidad de precipitación.

La posición del contrafuerte montañoso provoca además, en situaciones de tiempo diferentes, la conversión de los vientos de componente Sur en un viento foëhn, cálido por calentamiento adiabático al descender por la ladera septentrional. La disminución de la humedad relativa que dicho calentamiento comporta da lugar a un cielo despejado con aumento de la insolación y de las temperaturas por tanto, y es precisamente con situaciones de este tipo cuando se han registrado las máximas térmicas para Gipuzkoa. En otoño y primavera los vientos del Oeste se debilitan, moviéndose lentamente y describiendo surcos y vaguadas que permiten la alternancia de flujos procedentes del Norte o del Sur con lo que el tiempo se hace más cambiante.

A pesar de la variedad litológica del territorio, los suelos guipuzcoanos ofrecen cierta homogenidad. Ello es debido a la abundante presencia de precipitaciones que lavan los suelos dejando en superficies un horizonte particularmente ácido. Por otro lado, la secular presencia de bosque de frondosas con su aportación en materia orgánica contribuye también a borrar las diferencias. Son suelos jóvenes, de perfiles poco evolucionados y horizontes no bien diferenciados ya que la intensa erosión a que se ven sometidos por la configuración del terreno en formas de pendientes acusadas no permite procesos de constitución suficientemente largos. Hay un arrastre de regolita y suelos que terminan en la formación de depósitos de ladera, mezcla de roca meteorizada y suelo, de gran interés para el aprovechamiento agrícola. El tipo de suelo más generalizado es el llamado tierra parda caliza, ácido, con horizontes superiores descarbonatados aun cuando procede de roca madre caliza, pero sometido a un intenso lavado por las continuas y abundantes precipitaciones. Aunque no tan frecuentes, hay ejemplos de suelos pardos tipos "Ranker", Ranker húmedo, formados a partir de roca madre silécea, sobre todo en el sector oriental de Gipuzkoa.

En este medio templado-oceánico, de abundantes precipitaciones y temperaturas moderadas, se integra en la llamada región florística Eurosiberiana de la que participa también el conjunto de Europa occidental a excepción de los extremos Norte y Sur, y dentro de esta región a la provincia atlántica de la que forma parte igualmente el sector septentrional de la península Ibérica. Es el dominio del bosque mixto caducifolio integrado por especies tales como el roble, en sus variedades carvallo -Quercus robur- y marojo -Quercus Pyrenaica- o el haya común -Fagus silvática- constituyendo formaciones boscosas uniformes. Si bien estos árboles son los dominantes, aparecen otras especies como el fresno, aliso, chopo, abedul, castaño, etc., entremezclados con los anteriores. El roble encuentra aquí su medio adecuado; es árbol que requiere mucha humedad, soporta bien los suelos ácidos y poco resistente a las bajas temperaturas; su dominio espontáneo se desarrolla entre el mar y los 500 ó 600 m. de altitud, a partir de cuya altitud viene a ser sustituido por el haya, más resistente a las bajas temperaturas pero muy exigente también respecto a la humedad.

El hayedo constituye actualmente las formaciones boscosas de carácter espontáneo más importantes de Gipuzkoa, aunque sólo cubre algo más de 11.500 hectáreas, en forma de bosques umbríos y carentes de sotobosque ya que la particular disposición horizontal de sus hojas dificulta la penetración hasta el suelo de la luz solar. Como degradación subespontánea de estas especies arbóreas aparece la landa atlántica compuesta de matorrales y plantas herbáceas entre las que destacan el brezo (Erica), tojos, argomas, aulagas y helechal. La intensa y continuada acción antrópica ha transformado de manera particularmente notable estas formaciones espontáneas o subespontáneas dejándolas reducidas a extensiones de escasa entidad. Los robledales fueron replegándose sistemáticamente a medida que aumentaba el número de explotaciones agrícolas, de caseríos, desarrollándose por vertientes y laderas o eran convertidos en pastizales para el aprovechamiento ganadero.

La madera había de servir de combustible en las ferrerías o como materia prima para la construcción de viviendas, embarcaciones y en los molinos papeleros. Parte del robledal fue sustituido por el castaño (Castanea sativa) cuyo fruto formaba parte de la dieta alimenticia de la familia campesina y, aunque más tarde iba a decaer afectado por el mal de la tinta o por su utilización para la fabricación de muebles, conoció un gran desarrollo y puede considerarse como especie casi espontánea del país. Desde el siglo XIX y con una intensidad particularmente creciente en los últimos años, han adquirido un gran desarrollo las coníferas y especialmente el pino insigne (Pinus radiata) hasta llegar a ser la especie arbórea de mayor dominio en la provincia, llegando a cubrir incluso antiguas tierras de labor. Introducida aquí a través de Don Adán de Yarza que la importa de California, ha sido el árbol preferido en las repoblaciones, tanto desde organismos como por particulares gracias a su rápido crecimiento y adecuada aclimatación. Se ha repoblado también con otras especies más o menos exóticas como el alerce, el abeto Douglas o el ciprés Lawson pero en cantidades mucho más reducidas. En la actualidad la superficie forestal (incluyendo bosque, matorral y pastizal) cubre el 78 % del total provincial. De sus 199.700 Has. corresponden a bosque 118.850 Has., es decir, el 59,5 %, destacando las coníferas que totalizan 73.500 Has. equivalentes al 62,5 % de la superficie poblada. Las frondosas, tan importantes en épocas anteriores, tan sólo constituyen el 28,3 % de dicha superficie con un total de 33.740 Has., de las cuales el haya cubre algo más de 11.500 Has. y 2.700 el roble. A estas cantidades hay que añadir otras 11.600 Has. cubiertas por un bosque mixto, mezcla de frondosas y coníferas. La distribución de la propiedad de las masas forestales en Gipuzkoa denota un claro predominio de las pertenecientes a particulares, alcanzando éstos el 86 % del total. Los montes del Estado y los pertenecientes a entidades municipales, a veces en régimen consorciado, equivalen al 14 % restante.

Distribución de la propiedad de las masas forestales
Hectáreas%
Montes del Estado7870,7
Montes consorciados3.5973
M. de utilidad pública no consorciados12.42310,4
Montes de particulares102.04385,9
TOTAL118.850100

Tal desequilibrio es el resultado de la gran intensidad con que se llevó a cabo el proceso desamortizador en Gipuzkoa. Con anterioridad a ello, puede aceptarse que la inmensa mayoría de los montes y pastizales eran de aprovechamiento comunal, perfectamente institucionalizados y regulados a partir de la Ordenanza general de 1457 y que suponía un área de explotación ganadera así como la fuente de obtención de recursos para el campesino en forma de leña o madera para la construcción de sus viviendas. Las primeras transacciones de los bienes comunales fueron permitidas muy tempranamente; los Ayuntamientos, tras la guerra de la Independencia, se vieron en la necesidad de recurrir a la puesta en venta de los comunes en situaciones a veces poco regulares para resarcirse de las pérdidas ocasionadas por el conflicto bélico.

Los compradores, dueños a su vez de las tierras cultivadas, incorporan los nuevos lotes, "los pertenecidos", a las unidades de explotación ya existentes, formando de esta manera conjuntos más amplios pero respetando el aprovechamiento forestal o convirtiéndolos a lo sumo en praderas por lo que la superficie agrícola se mantiene sin variaciones. La explotación forestal valorada como subsector agrario tiene en Gipuzkoa una escasa incidencia, representando el 1,93 % de la producción final agraria, equivalente a 149 millones de ptas. en 1978. Ese año se extrajeron 234.000 m.³ de madera, pertenecientes en su casi totalidad a particulares, ya que la extraída de montes consorciados y de utilidad pública supusieron solamente el 6,1 % del total.

La organización del territorio guipuzcoano constituye una original síntesis entre medio físico e intensa aportación humana a lo largo de un pasado secular. El ambiente atlántico crea las bases, si no necesarias, al menos favorables para el desarrollo de una actividad ganadera como fuente de riqueza primordial. La agricultura, por el contrario, adoleciendo de una escasez de tierras llanas para su instalación, fue organizándose, no sin dificultades, a través de la fórmula original del caserío; y a medida que la población y sus necesidades alimenticias crecían, fue haciéndose necesario la ampliación del terrazgo y la creación de nuevas instalaciones agrarias a expensas de las zonas de bosque. De este modo se alcanza una intensa ocupación del territorio con poblamiento en diseminado, intercalado entre entidades de mayor rango que cubre la casi totalidad de la provincia. No existe la dicotomía ager por un lado, saltus por otro; ambos se entremezclan y yuxtaponen dando una nota constante de presencia humana. Siendo como es la ganadería la actividad principal dentro del sector primario, se comprende la importancia que ella tiene en la configuración del espacio rural.

A ella se dedica una buena parte del territorio en forma de pastos naturales o de tierras cultivadas. Los caseríos se constituyen en explotaciones básicamente ganaderas, para la producción de leche y carne; el ganado se mantiene en régimen estabulado o combinando la estabulación con un pasto libre, y en torno a él gira la casi totalidad agrícola. De las tierras cultivadas que integran la explotación, organizadas y dispuestas en torno a la vivienda, más de la mitad en general se destinan a la producción forrajera en forma de praderas y cultivos forrajeros. Desde que en el siglo XIX el caserío opta inequívocamente por la especialización ganadera, los cultivos tradicionales como el trigo, lino, etc., desaparecen o quedan relegados a un segundo término en favor de aquellos otros orientados al mantenimiento de la cabaña bovina.

Tan sólo quedan, como supervivientes de aquella explotación tradicional, los frutales -entre los que destaca el manzanal para la producción de sidra- y las legumbres u hortalizas destinadas al abastecimiento familiar o comercializados en mercados urbanos próximos. Así pues el paisaje agrario se configura como un espacio de policultivo, con clara orientación ganadera, organizado y estructurado sobre el caserío, unidad básica de explotación; paisaje con predominio de campos abiertos (las cercas aparecen en todo caso rodeando el conjunto de la explotación) pero con apariencia de boscaje por la estrecha convivencia entre cultivos y masas forestales. En la segunda mitad del siglo XX ha habido una auténtica fiebre repobladora a expensas incluso de antiguas tierras de labor, y especies como el pino insigne han terminado por invadir gran parte del territorio. Pero sea cual sea la especie arbórea, el hecho es que existe un amplio predominio de las masas forestales en la configuración del espacio rural, tal como se señala en el apartado anterior.

En la zona costera, desde Hondarribia hasta Mutriku, donde las actividades agrícolas y ganaderas alcanzan el máximo de intensidad no ya sólo por la fuerte demanda ante grandes densidades de población sino porque además cuentan con las tierras más aptas para el cultivo, se desarrolla a la vez una actividad pesquera de larga tradición, basada, en general, en numerosos y pequeños puertos pesqueros, de forma que el paisaje ofrece una hermosa variedad de formas contraponiendo a la simplicidad del caserío la alegría del pueblo marinero. La actividad pesquera en Gipuzkoa adquiere en términos relativos una importancia notable, superior a Bizkaia tanto desde el punto de vista económico como en el de población a ella dedicada. De hecho en los años 80 del siglo XX los activos pesqueros equivalen al 2,5 % de la población activa frente al 1,4 % en Bizkaia; pero en términos paisajísticos ambas situaciones son comparables.

En resumen, ambiente atlántico y actividades agrarias preferentemente ganaderas en torno al caserío, unidad básica de producción y célula elemental de organización social, constituyen los dos estratos iniciales en la organización del espacio guipuzcoano; pero el florecimiento de numerosos centros urbanos tanto en la costa como en el interior ligado al rápido desarrollo de la actividad industrial, que a diferencia de otras regiones se caracteriza aquí por su dispersión espacial, va a dar lugar a importantes transformaciones tanto en el terreno económico como social y paisajístico. El campo pierde sus rasgos propios y se constituye en ámbito rururbano, prolongación en muchos aspectos de la vida ciudadana. Unicamente unos pocos y reducidos espacios -comarca de Aia, Valle de Régil- han conservado sin alteraciones el carácter rural de siempre. El resto presenta unos modos de vida mixtos: el casero comparte su jornada de trabajo entre la explotación agraria y la fábrica, instalada cerca de su propia casa, las instalaciones industriales se asientan en terrenos hace poco agrícolas y la proximidad, por su abundancia y dispersión, a los centros urbanos permite al habitante del campo acceder con facilidad a los servicios y alicientes de la ciudad.

No seria exagerado afirmar que el paisaje rural como tal ha dejado casi de existir ante la permanente presencia de la impronta urbana, a la que se añaden fuertes densidades de población y una intensa circulación de personas y mercancías. Las relaciones campo-ciudad que en las áreas en que ésta es deficiente o inaccesible presentan tensiones y desembocan en el éxodo rural con abandono de la actividad agrícola, en el caso guipuzcoano cobran un matiz muy diferente: la ciudad invade el campo y éste experimenta una mutación en todos los órdenes, convirtiéndose de algún modo en las zonas verdes de una pequeña región urbana y ante la permanente demanda de recursos para la ciudad en forma de suelo, agua, áreas de esparcimiento, productos alimenticios, etc., lo rural se convierte en el espacio reserva, y pierde con ello sus rasgos propios. De ahí la urgente necesidad de encauzar adecuadamente la respuesta que a tales demandas deba darse mediante planes de ordenación de tipo general o comarcal. Hay una expresión que pone de relieve esta constante presencia de lo urbano, cuando se dice "Gipuzkoa, nuestra ciudad".

A pesar de sus exiguas dimensiones la región cuenta con una red urbana muy densa y bien jerarquizada, formando parte de lo que Ferrer y Precedo han llamado el subsistema marítimo vasco. Pilotada por el área metropolitana de San Sebastián, de posición excéntrica respecto a su área de influencia, que descansa sobre un importante número de ciudades medias, bien distribuidas por todo el territorio, entre las que destacan Eibar e Irún, por su dotación funcional. Existen además otras 18 ciudades con más de 10.000 habitantes, bien dotadas de servicios, con capacidad para ejercer la capitalidad a nivel comarcal, que entran en competencia entre sí e incluso con la cúspide regional, San Sebastián, por la escasa distancia existente entre ésta y el resto de las ciudades de la red. La abundancia y proliferación de cabeceras comarcales dificulta todo intento de comarcalización basado en delimitaciones de ámbitos de influencia urbana; además hay centros dotados de un dinamismo reciente que de algún modo han usurpado la función rectora a las cabeceras tradicionales como ocurre con Beasain frente a Villafranca en el Alto Oria, o Mondragón en el Alto Deba en competencia con Vergara.

El crecimiento funcional de las ciudades guipuzcoanas ha sido paralelo al aumento en efectivos y a la expansión industrial; y ello, si bien ha tenido consecuencias positivas en la configuración de una región altamente urbanizada, se ha visto obstaculizada en cada caso por una falta de espacio ya que muchas de estas ciudades se hallan emplazadas en valles estrechos y de abruptas vertientes. Como consecuencia han sufrido un crecimiento longitudinal, siguiendo el eje fluvial que ha desembocado en la creación de conurbaciones al entrar en contacto unos núcleos con otros. Así en el alto Oria la expansión de Beasain llevó a la fusión de ésta con Villafranca que se prolonga por Lazcano y Olaberria; aguas abajo se produce un eje urbano entre Tolosa, Villabona, Andoain y el núcleo de Lasarte; fenómeno similar se ha dado entre Irún y Hondarribia; pero el ejemplo de conurbación más importante es el protagonizado por la unión de Ermua, Eibar, Elgóibar y Soraluce en la confluencia del río Ego con el Deba. Constituyen lo que Capel denomina "conurbaciones en ciudad lineal" resultado de una topografía especial frente al dinamismo urbano industrial.

De acuerdo con la comarcalización que utiliza corrientemente la Diputación Foral, las siete comarcas guipuzcoanas se componen de los siguientes municipios:

  • Donostialdea:

Andoain, Donostia, Errenteria, Hemani, Lezo, Oiartzun, Pasaia, Urnieta, Usurbil.

  • Bidasoa:

Hondarribia, Irún.

  • Deba Behea:

Deba, Eibar, Elgoibar, Mutriku, Soraluze.

  • Deba Garaia:

Antzuola, Aretxabaleta, Arrasate, Bergara, Elgeta, Eskoriatza, Gatzaga, Oñati.

  • Urola-Kosta:

Aia, Aizarnazabal, Azkoitia, Azpeitia, Beizama, Errezil, Getaria, Orio, Zarautz, Zestoa, Zumaia.

  • Goiherri:

Arama, Ataun, Beasain, Ezkio-Itsaso, Gabiria, Gaintza, Idiazabal, Itsasondo, Lazkao, Legazpi, Mutiloa, Olaberria, Ordizia, Ormaiztegi, Segura, Urretxu, Zaldibia, Zegama, Zerain, Zumarraga.

  • Tolosaldea:

Abaltzisketa, Aduna, Albiztur, Alegia, Alkiza, Altzo, Amezketa, Anoeta, Asteasu, Belauntza, Berastegi, Berrobi, Bidegoian, Billabona, Elduain, Hernialde, Ibarra, Iruerrieta, Irura, Larraul, Leaburu-Gaztelu, Legorreta, Lizartza, Orexa, Tolosa, Zizurkil.

IUM

Los 717.372 habitantes que componen la población de Gipuzkoa al comenzar 1980 constituyen el 32,7 % de la del País Vasco en tanto que su territorio no alcanza el 28 %.

La densidad provincial -359 h/Km²- en este caso concreto refleja bastante fielmente la distribución de la población que aunque ofrece áreas de fuerte concentración, en general está bastante homogéneamente repartida. San Sebastián y su área metropolitana junto con la subcomarca de Irún-Hondarribia alcanzan los valores máximos, rebasando el promedio provincial; pero en el resto, tanto en la costa como en el interior, se dan cifras igualmente elevadas. Los habitantes de la capital suponen sólo el 25 % del total provincial (Bilbao equivale al 38 % y Vitoria 69 %) y es que la función polarizadora de la capital ha tenido en Gipuzkoa un papel mucho más modesto, compartida por un importante número de centros urbanos, bien distribuidos espacialmente. Los efectivos actuales son el resultado de un crecimiento reciente en el que han intervenido tanto un movimiento vegetativo fuerte como -y sobre todo- un proceso migratorio, no uniforme en el tiempo pero importante en su conjunto.

En 1900 la población de Gipuzkoa casi alcanza la cifra de 200.000; supone una cantidad importante si se tiene en cuenta la exigüidad espacial, ya que representa densidades que rondan los 100 habitantes/Km.². (La densidad media del estado español era en esas fechas de 38 h./ Km²). En los años precedentes se fue produciendo el cambio en el comportamiento demográfico provincial y se entra en la edad moderna de la población: ha quedado definitivamente atrás la mortalidad catastrófica que en forma de epidemias de cólera todavía se dejaron sentir en la última década del XIX. La preocupación por una mayor asistencia sanitaria a la población infantil junto con una mejora en la alimentación establece diferencias cada vez mayores entre las tasas de natalidad y de mortalidad. Estas últimas irán descendiendo progresivamente con tan sólo dos retrocesos accidentales ocasionados por la epidemia de gripe que asoló el estado entre 1918 y 1920, en los cuales la mortalidad ascendió a 26 por mil y dos décadas después por culpa de la guerra.

A comienzos de siglo la tasa de mortalidad todavía rondaba la cifra de 25 por mil, treinta años después era de 14,4 por mil y 9,8 por mil en 1950, hasta que en la actualidad se producen las cifras más bajas de la historia -6,1 como promedio de la década 1970-80- motivado principalmente por la actual estructura de la población con dominio claro de los efectivos jóvenes. La evolución de la tasa de natalidad, en cambio, ha presentado un ritmo más irregular. Para 1900 habían descendido a 31,4 por mil, descenso relacionado con las crisis bélicas, la inestabilidad social y las migraciones de jóvenes frecuentes en el siglo precedente, y seguirán rebajándose hasta los años de la guerra en los que se conoce una fuerte inflexión para recuperarse poco después alcanzando nuevos máximos en la década de los sesenta -26,6 por mil en 1960-, debido en gran parte a la afluencia de emigrados, y de emigrados jóvenes, paralela al crecimiento económico que repercute a su vez en aumentos de las tasas de nupcialidad así como en el descenso de las edades de acceso al matrimonio.

En los últimos años tiende de nuevo a la baja para situarse en 17,2 por mil de promedio para el último decenio. En este análisis de la evolución demográfica guipuzcoana es necesario consignar el importante papel desempeñado por las migraciones, presentes siempre aunque de diferente signo según etapas. Hasta bien entrado el siglo XX, Gipuzkoa, al igual que los restantes territorios vascos, formó parte de sucesivas oleadas migratorias canalizadas hacia países americanos motivadas por las continuas crisis tanto bélicas como económicas, cuando no por un deseo de aventura o de probar fortuna, y de las que los retornos fueron muy escasos y tardíos. Simultáneamente apenas se produjeron salidas hacia otros puntos del estado, muy frecuentes en los siglos anteriores, por carecer de interés las circunstancias económicas que pudieran motivarlas. Pero con la creciente industrialización del País Vasco se produce un cambio de signo en los movimientos migratorios y Gipuzkoa, como Bizkaia, se convierte en área de inmigración; y si en las décadas anteriores a la guerra del 36 las llegadas apenas compensan a las salidas, tras el paréntesis bélico, al que siguió una emigración de carácter político dirigida hacia países americanos como Méjico, Venezuela, etc..., se desencadena un proceso migratorio de inequívoco signo positivo acelerado en los años cincuenta para alcanzar los máximos entre 1960 y 1970. Solamente en esos diez años el saldo migratorio fue de 64.845 inmigrados para Gipuzkoa, destacando 1964 con una cifra superior a 16.000.

Se trataba de población joven, de carácter familiar, con especial incidencia en la dinamización del crecimiento vegetativo, que pasó a engrosar los activos industriales y de procedencia variada, aunque destacan los llegados de Navarra, con la que tradicionalmente Gipuzkoa ha mantenido importantes intercambios de todo tipo, de Castilla así como de Extremadura y Galicia. En el momento presente la inmigración ha cesado a consecuencia de la crisis económica que padecemos, y comienza a observarse un incremento de las salidas que llega a provocar un saldo migratorio negativo con un balance de -10.406 para el periodo 1976-1979, dirigido a los restantes territorios vascos en primer lugar, a Madrid o a Barcelona. Como resultado pues del crecimiento vegetativo unido a la aportación por emigración, la evolución de la población guipuzcoana muestra un fuerte crecimiento con unos efectivos que suponen más del triple de los de comienzos de siglo.

El crecimiento, como ya se comenta anteriormente, no ha sido uniforme ni espacial, ni temporalmente. Hasta 1950 la población crece a un ritmo moderado con índices de crecimiento intercensal en torno al 15 % exceptuándose la década 1930-1940 en la que se produce un descenso (9,7 %) ya que a consecuencia de la guerra la natalidad desciende, produciéndose además una pérdida de efectivos motivada por la emigración de carácter político. El decenio siguiente conoce una recuperación aunque sin alcanzar las cifras del primer tercio de siglo, y ya 1950 inicia una segunda etapa con índices de crecimiento muy elevados en base sobre todo al papel desempeñado por los contingentes migratorios, especialmente importantes en los años sesenta, siendo la tasa de crecimiento anual de 2,4 % para el período 1950-1975.

Evolución de la poblaciónTasa de incremento
intercensal (%)
1900195.85015,7
1910226.68414
1920258.55716,9
1930302.3299,7
1940331.75312,7
1950374.04027,9
1960478.33731,9
1970631.00313,6
1979717.372

El periodo de crecimiento fuerte ha culminado; frenada la inmigración, la evolución demográfica vuelve a recobrar el ritmo de la primera etapa dependiendo básicamente de los efectivos propios. Es previsible que en los próximos años y a pesar de la situación demográfica adversa, los índices de incremento natural se mantendrán sin variaciones como consecuencia de la gran importancia numérica de los efectivos jóvenes en edad procreadora. Algunos municipios como San Sebastián, Bergara, Beasain, Pasajes, Renteria, Tolosa, Eibar, Hernani vieron crecer sus efectivos ya en la primera etapa, luego siguieron creciendo o se estancaron; otros se incorporan más tardíamente pero experimentan incrementos realmente fuertes: Urnieta, 189,9 % de crecimiento entre 1960 y 1970; Ibarra, 101,6 %; Rentería. 84,4 %; Usúrbil, 76,8 %; Zumárraga, 71,9 %, o Mondragón, 58,7 %.

Evolución de la población por comarcas entre 1970 y 1981
Ref. Deia, 30-VIII-81.
POBLACION TOTALCRECIMIENTO
1970197519811975/701981/75
Donostialdea283.950312.044319.86028.9947.816
Bidasoa55.53162.09364.7216.5622.628
Deba Behea65.75067.88865.8152.138-2.073
Deba Garaia61.05065.96366.3384.913373
Urola-Kosta54.31658.32960.5144.0132.211
Goiherri67.27970.52169.2483.242-1.213
Tolosaldea44.02745.67946.4631.652764
TOTAL631.003682.517692.98651.51410.469

La pirámide de edades de 1975, fecha en que el número de habitantes ascendía a 682.517, permite extraer una serie de conclusiones respecto a la composición de la población. De modo general se observa un claro equilibrio numérico entre los dos sexos: la población masculina supone el 49,2 % del total frente al 50,6 % de mujeres, siendo la sex ratio (número de hombres por cada 100 mujeres) de 98. El número de hombres supera al de mujeres en todos los grupos de edad hasta 50-54 años; a partir de aquí las cifras se invierten con una desproporción cada vez mayor, y como causa puede considerarse la mayor esperanza de vida entre las mujeres por una parte, y por otra el mayor protagonismo de los hombres en la guerra civil, con más bajas por tanto, particularmente en las generaciones que entonces tenían más de 15 años.

Esto es fácilmente perceptible en los grupos con edades comprendidas entre 55 y 65 años. En lo que respecta a la composición por edades puede considerarse en conjunto como población joven ya que los menores de 20 años representan el 36,5 % y sólo el 12,3 % los mayores de 60. De cada 100 guipuzcoanos únicamente 8 eran mayores de 65 años en 1975, lo cual no es sino un síntoma más de la juventud de la población. El índice de dependencia es alto, 57,9 %, pero no preocupante, ya que es consecuencia de la fuerte incidencia del grupo más joven. En la pirámide destacan como numerosos los efectivos de edades comprendidas entre 40 y 50 años, lo cual es lógico porque se corresponden con las generaciones nacidas entre 1920 y 1935, cuando las tasas de natalidad eran elevadas y por su corta edad en el momento de la crisis bélica del 36 apenas fueron afectados por ella. Sobresalen, además, por estar situadas entre dos grupos generacionales pobres en efectivos: los mayores de 55 años, protagonistas de la guerra, y en los que se observa una diferencia numérica entre hombres y mujeres bastante clara, y el grupo inmediatamente más joven, el de los nacidos en los años de la guerra que acusan el impacto que ésta tuvo en la reducción de la natalidad.

Las tasas no se recuperan hasta por lo menos los años sesenta; entonces las generaciones vuelven a ser numerosas y si se comparan con las barras del primer grupo de edades -la base de la pirámide-permiten apreciar un cierto retraimiento numérico del grupo más joven. La población potencialmente activa (entre 15 y 65 años) equivale en 1975 al 63,3 % del total, repartidos de forma bastante equilibrada, aunque destacan ligeramente los activos masculinos. La cifra de activos remunerados es lógicamente sensiblemente más baja, reduciéndose al 35,8 % de los cuales las mujeres suponen menos de una tercera parte. Naturalmente en esta disparidad de cifras entre los que podían por su edad trabajar y no lo hacen, juega un papel importante el hecho de que la entrada en actividad se produce en edades próximas a los 20 años, y no a los 15, con una prolongación positiva de los años de preparación. Si se considera únicamente la población entre 20 y 65 años como potencialmente activos, el porcentaje queda reducido a 55.

En 1979 los activos equivalen al 37,6 %, pero es necesario consignar que en esta fecha y según la encuesta de población activa el número de parados representa el 11,2 % de los mismos, con valores que superan a la media del País Vasco y de los que más de la mitad son menores de 25 años. El análisis de los tipos de actividad refleja un dominio indiscutible del empleo eminentemente urbano: el sector primario, de escasa participación, sólo cubre el 10,5 % en 1975, y puede incluso parecer una cifra elevada porque engloba también a los activos en la pesca. El sector secundario equivale al 58 % y muestra un claro desequilibrio sobre todo con el sector terciario que supone apenas el 31 %. Estos valores han experimentado variaciones en años posteriores y para 1977 el primario significa el 9,9 % (en 1980, 8,1 %) frente al 53,4 % del secundario y 36,6 de los servicios. El desequilibrio es grande todavía. Aparentemente el sector primario ha alcanzado sus niveles más bajos y parece poco probable que descienda más; el secundario está todavía sobrecargado y convendría que trasvasase parte de sus efectivos a los servicios. (Nota: sobre estos aspectos remitimos al apartado Trabajo).

La gran mayoría de la población provincial vive en ciudades. Tras un proceso iniciado a comienzos de siglo y ya prácticamente culminado, Gipuzkoa ofrece un alto grado de urbanización. Teniendo en cuenta los criterios seguidos por el I.N.E. que considera como urbanos a los municipios de más de 10.000 habitantes, rurales a los de menos de 2.000 y semiurbanos a los intermedios, criterio bastante ajustado al caso concreto nuestro aunque poco útil para otras realidades, resulta que la población urbana de Gipuzkoa equivale al 81,7 %, semiurbana en 13,7 % y solamente rural el 4,6 % restante, con la particularidad de que los "ciudadanos" residen en un importante número de centros urbanos. Existen en la provincia 21 municipios con categoría urbana y apenas 38 de los denominados rurales, lo que la sitúa a la cabeza del estado español en cuanto al número de centros urbanos. A principios de siglo sólo San Sebastián superaba la cifra de 10.000; a gran distancia se situaba Irún, con algo más de 9.000, y más lejos, con valores que rondaban los 5.000 habitantes, Eibar, Azpeitia, Azkoitia, Oñati y Bergara. Entonces la población urbana equivalía al 21 %; en 1950 ésta alcanza el 56,1 % y son 8 los municipios que sobrepasan la cifra de habitantes que les convierte en urbanos.

Población de Gipuzkoa: según el lugar de nacimiento (1981)
Fuente: "E.P.", 1983, Eusko Jaurlaritza.
Lugar de nacimientoVaronesMujeres
Guztira / Total344.624350.067
Alava/araba2.9583.572
Albacete301264
Alicante127148
Almeria173139
Avila1.5701.310
Badajoz7.1257.186
Baleares7372
Barcelona684672
Burgos6.0496.313
Cáceres10.82710.771
Cadiz624631
Castellon5473
Ciudad real842802
Cordoba1.4721.360
Coruña (la)3.0741.140
Cuenca630518
Gerona / Girona99115
Granada848844
Guadalajara435374
Guipuzcoa/Gipuzkoa238.430237.520
Huelva281268
Huesca358370
Jaen1.3911.366
Leon2.6472.674
Lerida / Lleida129141
Logrono (Rioja)3.4704.079
Lugo1.1691.046
Madrid1.9832.117
Malaga582551
Murcia258227
Navarra/Nafarroa10.32313.559
Orense3.1433.003
Oviedo1.0751.377
Palencia3.7673.996
Palmas (las)7264
Pontevedra2.7472.499
Salamanca8.4898.618
Santa Cruz de Tenerife5478
Santander (Cantabria)2.0492.214
Segovia1.5521.334
Sevilla905858
Soria1.3821.257
Tarragona86110
Teruel128134
Toledo408378
Valencia291284
Valladolid3.7384.045
Vizcaya/Bizkaia6.1717.789
Zamora4.0163.913
Zaragoza1.1461.243
Ceuta5276
Melilla7459
Atzerria/Extranjero4.2934.508

Viviendas segun su clase y zona (1981)
Fuente: "V." (1983), Eusko Jaurlaritza.
ZonaTotalVivienda familiarAlojamientoColectiva
OcupadaDesocupadaFijoMóvil
PrincipalSecundaria
Total230.404182.0429.24738.6081073397
Urbana164.592132.0935.54326.582762296
Intermedia43.17533.1472.6917.25219165
Rural22.63716.8021.0134.77412---36

No ha sido propicia la naturaleza de Gipuzkoa a la construcción de vías de comunicación: en los primeros siglos de nuestra era tan sólo hay certeza de la existencia de una vía romana que enlazaba las minas de Oiartzun, por las Peñas de Aia y el Bidasoa, con Pamplona. Probablemente existió también un camino secundario paralelo a la costa; pero no hay indicios que permitan reconstruirlo con seguridad. Otra vía de poca importancia enlazaría el litoral con la gran calzada Astorga-Burdeos por el túnel de San Adrián. Los caminos guipuzcoanos no empiezan a tener importancia hasta la baja edad media. Al pasar la provincia a depender de los reyes castellanos, éstos buscan a su través comunicación con el reino francés evitando el tradicional paso por Roncesvalles, por territorio navarro. Es la época de creación de las villas a lo largo de los caminos principales. Se dibujan claramente tres caminos principales en Gipuzkoa, que seguirán prácticamente sin variación hasta el siglo XVIII: el primero, procedente de Álava, bajaba por el túnel de San Adrián, y por Zegama, Segura, Ordizia, Tolosa, Hernani, San Sebastián, Renteria e Irun pasaba a tierras labortanas.

El segundo venía desde Vitoria por Salinas, y atravesando Mondragón, Oñati, Legazpi, Urretxu y Beasain se unía al anterior. El tercero, procedente de Pamplona, pasaba por Berastegi y Berrobi antes de llegar a Tolosa, donde se incorporaba a los anteriores. Estas tres vías eran recorridas a pie o a caballo; las mercancías se transportaban a lomo de caballerías o, a veces, en los tramos llanos, en carromatos. Su anchura era en muchos casos inferior a cuatro metros. En el titulo XXIII de los Fueros de Gipuzkoa se dispone que la Junta y Procuradores de la Provincia tienen autoridad para ordenar a los concejos, villas y lugares la construcción y conservación de los caminos y puentes de sus respectivos términos. Así pues, desde antiguo cada población tenía a su cargo los caminos que pasaban por su territorio aunque existía sobre ellos una autoridad superior, provincial. En 1500 una Real Cédula dispone que los mandamientos de las Juntas de Gipuzkoa para hacer caminos y puentes deben ejecutarse, sin embargo, de apelación. En 1521 se intentó transportar a Castilla la artillería de Hondarribia para hacer frente a los comuneros. Las municiones hicieron el viaje por tierra, mientras los cañones fueron embarcados hasta Bilbao. Esto parece indicar que el paso del monte San Adrián, aun con un arreglo provisional, sólo seria practicable para carros ligeros.

Las piezas se intentaron transportar a Vitoria por el Valle de Arratia, lo que prueba que aquel camino vizcaíno era más fácilmente accesible que el guipuzcoano. Micer Andrés de Navajero, embajador de Venecia cerca del Emperador, relata de su viaje a Francia que entre Miranda y Vitoria atravesó dos leguas de montes con malos pasos, y en la travesía del monte San Adrián, un terreno muy áspero y difícil. No mejoraron los caminos en el siglo XVII; únicamente el paso de personas reales, en su viaje entre España y Francia, obligaba a un rápido arreglo provisional de las vías, que se veían forzados a ejecutar contra reloj los municipios. En las Juntas Generales de 1737 se acordó realizar un camino de coches por el puerto de San Adrián, que fue costeado en su mitad por el Consulado de San Sebastián. Poco debió durar la obra, ya que en 1761 resultaba imposible el paso en coche de los puertos de la divisoria.

Para acudir a San Sebastián desde Vitoria y Pamplona los grandes personajes, como obispos y corregidores, utilizaban literas. Las damas solían encaramarse a las artolas, pintorescos asientos dobles que se instalaban a lomos de caballería. Mediado el siglo XVIII comenzó la construcción de un nuevo camino real de Madrid a Francia. Abandonando el antiguo trazado por Salvatierra y el túnel de San Adrián se adoptó uno nuevo que penetraba en Gipuzkoa por Salinas. Las Juntas Generales de 1757 acordaron realizar a cargo de la Provincia el camino para coches por el puerto de Arlabán; comenzadas las obras, fueron demorándose por insuficiencias presupuestarias y diversas modificaciones, como la adoptada en 1763 de que el camino pasase por Bergara, lo que beneficiaba a la fábrica de armas de Placencia. Su coste total ascendió a unos siete millones y medio de reales, y no fue terminado hasta fin de siglo, aunque desde mucho antes se circulaba por él. Tenia 22 pies de ancho y casi 20 leguas de longitud. Se construyó con excesiva economía, lo que se reflejaba en las bruscas curvas y pendientes. El nuevo camino tenía para Gipuzkoa la ventaja de unir entre si los valles del Deba, Urola y Oria; pero hacía más largo el recorrido desde Castilla a Francia que el antiguo camino de San Adrián. Dejaba, además, a San Sebastián fuera de su trazado.

En 1772 fue realizado el camino del río Deba por las orillas de Bergara, Placencia, Elgóibar y Eibar, prolongado en 1787 hasta Deba y Mutriku. Se regía por el sistema de peaje. También de peaje fue el camino de Campanzar por Mondragón, realizado en 1775. En el mismo camino real de Francia se establecieron cadenas en 1788. En 1776 la ciudad de San Sebastián y la villa de Hernani construyeron a sus expensas el camino de Oriamendi. A fines del reinado de Carlos III se hizo el camino de coches de Gipuzkoa a Pamplona, por Tolosa y Lizarza. Había sido solicitada su ejecución por Navarra en 1752, ya que ofrecía una salida más cómoda de sus productos que la ruta de Baiona. En principio se pensó en mejorar el camino viejo por Berástegui; pero las Juntas Generales de Hondarribia de 1784 acordaron paralizar su ejecución. En 1785 se volvió a replantear el trazado, ejecutándose al fin, entre 1788 y 1790, por Lizarza. Navarra ya había realizado el año anterior su correspondiente tramo. En 1804, con objeto de hacer más racional el trazado del camino real a Francia, una Real Orden ordenó a la Provincia la mejora del camino a Álava por Segura y el puerto de San Adrián. El ingeniero militar D. Carlos Lemaur hizo el proyecto de camino; pero la guerra de 1808 impidió su realización. Tras un largo paréntesis de inactividad se realizaron, poco antes de la guerra civil, los caminos de Elgóibar a Tolosa por Azkoitia, Azpeitia y Vidania, en 1829, y el "Camino de la Reina Cristina", de Durango a Bergara por Elgeta y Elorrio, terminado en 1833.

Los dos eran de peaje. Después de la guerra se continuaron construyendo carreteras por sociedades formadas casi siempre por varias poblaciones, que se sostenian económicamente por el cobro de peajes: así se hicieron el camino del Urola, desde Azpeitia a Zumaia, y el camino de Azkoitia a Zumárraga. En 1844-45 se realizó el camino que unía a San Sebastián con la carretera general, empalmando en Andoain y Ventas de Irún. En 1848 la red de carreteras de la provincia, en plena expansión, sumaba ya 434 Km. Las Juntas Generales de Bergara de 1850 dispusieron que la Provincia se hiciese cargo de todos los caminos construidos a expensas de los pueblos, suprimiéndose todos los arbitrios locales e instaurándose otro nuevo de un real en cada arroba de vino, a exigir en los limites de la Provincia. La iguala de los caminos se había hecho necesaria a causa de la multitud de peajes que complicaban y estorbaban el tráfico.

Ya Bizkaia, que había venido padeciendo los mismos problemas, había resuelto la iguala de sus carreteras en 1832. En los años 1849-51 el Estado, con el propósito de acortar el camino de Francia, construyó la carretera que, partiendo del antiguo camino real en Beasain, sube por Idiazábal para empalmar en Alsasua con la carretera de Pamplona a Vitoria. De 1856 a 1858 se hizo, también por el Estado, la que, arrancando de Muniasoro, llega a Sasiola pasando por Oiquina, Itziar y Deba. Ambas carreteras fueron cedidas a la Provincia en 1869. La red guipuzcoana de caminos adquiría así su actual estructura.

Las carreteras guipuzcoanas totalizan 1.187,9 Km. a los que hay que añadir 77,5 Km. de autopista. En conjunto constituyen una red densa y bien organizada. A la red del Estado corresponden 436,2 Km. -de los cuales 173,9 forman parte de la red nacional básica-, y 751,7 a la provincial. Esto da una relación de 0,17 Km. por cada 100 habitantes y 63,3 Km. por cada 100 Km.² de superficie. Cruzan la provincia tres carreteras principales: la N-1 de Madrid a Irún, la N-240, Gipuzkoa-Tarragona, que enlaza con la anterior en Tolosa, y la N-634, periférica, uniendo la frontera de Irún con Galicia. Las comunicaciones, por carretera intraprovinciales son satisfactorias, particularmente desde la puesta en funcionamiento de la autopista Bilbao-Behobia, aunque existen muchos puertos con pendientes de hasta 14 %, por lo intrincado de la topografía. Ello hace más difícil las relaciones con los territorios vecinos, sobre todo con Álava y Navarra.

La red ferroviaria se distribuye entre RENFE y Ferrocarriles Vascongados, FF.VV. A la primera pertenecen los 97 Km. de vía ancha, que forman parte de la línea Madrid-Irún. Esta soporta un tráfico muy grande porque canaliza gran parte de los intercambios con Francia y demás países europeos. Los FF. VV. dirigen la línea entre Bilbao y San Sebastián, y entre esta última e Irún hasta totalizar 93 Km. El conjunto supone una gran densidad viaria; los 190 Km. dan un promedio de 9,5 Km. por cada 100 Km.² de superficie.

El transporte marítimo se centra sobre el puerto de Pasajes, uno de los más importantes de la cornisa cantábrica y el 2.º en importancia del País Vasco. Situado a una distancia de 6 Km. desde el centro de San Sebastián, no sólo sirve a su propia comarca para el trasiego de mercancías sino también a Navarra, Logroño y Zaragoza. Los 1692 mercantes entrados en 1979 movilizaron un volumen de mercancías que totalizaron 4.612.000 Tm. a las que se sumaron 40.000 Tm. de pesca desembarcada. El resto de los puertos guipuzcoanos son en su mayoría fluviales y presentan una actividad eminentemente pesquera con una importancia cada vez mayor para los deportes náuticos.

Para el tráfico aéreo Gipuzkoa se sirve de los aeropuertos de Sondica y Foronda ya que el provincial, instalado en Hondarribia (2.015 aeronaves en 1981), por su ubicación sólo le asegura un servicio muy limitado, con frecuencia variable de vuelos según la temporada.

En 1980 la provincia contaba con 269.200 aparatos telefónicos y 166.381 líneas en servicio. Correspondencia distribuida: 77.520. Telegramas interiores: 61.398. Telegramas internacionales: 6.738.

ACB / IUM

Es difícil deslindar en Gipuzkoa las actividades agrarias de los restantes tipos de actividad en términos geográficos porque tanto espacial como sociológicamente se entremezclan y conviven; muchos agricultores comparten su jornada entre las fábricas y el caserío y los establecimientos industriales son una constante en todo el territorio, mezclados o disputando el terreno a la agricultura. Ya se señala en apartados anteriores como los activos agrarios representan hoy solamente el 7,5 % del total, mientras las tierras destinadas a la producción agrícola suponen también unas cifras muy modestas con un claro predominio de la superficie forestal, siendo la arbolada tres cuartos de la misma.

Distribucion de la superficie provincial
(en Hectáreas).
Tierras de cultivo13.500
- Cultivos herbáceos13.200
- Cultivos leñosos300
Prados y pastizales31.816
- Prados naturales26.651
- Pastizales5.175
Terreno forestal134.611
Otras suferficies18.700
TOTAL SUPERFICIE CENSADA198.627

En términos económicos esto se traduce en una escasa participación de la producción agraria sobre el total de la producción pues el producto interior bruto generado por el sector agrario constituye apenas el 2,5 % del total. La distribución del territorio guipuzcoano en comarcas agrarias homogéneas puede examinarse en el artículo

Estas últimas tienen la ventaja de que al no necesitar tierra para su mantenimiento, se adecuan fácilmente al caserío, uno de cuyos problemas es la escasez de tierras. La explotación ganadera disfruta de una larga tradición en el País Vasco, y para ello Gipuzkoa concretamente presenta unas condiciones físicas muy adecuadas por el tipo de clima holohúmedo especialmente favorable para el desarrollo de la producción forrajera, a la vez que la topografía accidentada dificulta cualquier tipo de agricultura en grandes extensiones. La atención varia de unas especies a otras; así mientras el bovino productor de leche y carne ha gozado de una particular promoción, el ganado lanar se mantiene bajo fórmulas de pastoreo tradicional, el porcino y las granjas avícolas están en auge y el caballar y asnal experimentan mientras tanto un progresivo abandono.

Censo Ganadero Provincial
EspeciesNº de cabezasEfectivos dentro de la
Comunidad autónoma (%)
Bovino57.36339
Ovino77.43443
Caprino3.98637
Porcino34.40639,5
Caballar4.68340
Mular61643,3
Asnal4.00641

Ahora bien, la evolución de la cabaña bovina muestra durante las últimas décadas una evidente tendencia a la disminución; los efectivos que en 1968 alcanzan la cifra de 78.115 descienden en 1972 a 64.419 y a 57.363 en 1978. La misma tónica descendente se registra en los restantes territorios de la Comunidad, que contaba con 192.543 cabezas en 1968, reducidas a 145.870 diez años después. Pero lo que se pierde en cantidad se gana en calidad, como lo demuestra el hecho del aumento en la producción de leche que supone una cantidad de 109.000 litros en 1979. En términos económicos la leche representa un valor muy similar al obtenido por la carne, ya que cada una de ellas contribuye al valor de la producción final ganadera con un 27,6 y 28,5 % respectivamente, frente a Bizkaia, por ejemplo, donde la leche participa con el 41,6 %. Parte de la producción lechera sigue un circuito de venta directa a domicilio (16,5 %), pero preferentemente se entrega a las centrales lecheras (44 %); el resto (39,5 %) es consumida en la explotación, dato que refleja el interés por la cría de terneros en Gipuzkoa, mientras que en Bizkaia esta cantidad equivale a 14,1 % dedicándose a la venta el 85,9 % restante.

Distribución de la producción final
ganadera en Gipuzkoa (%)
Carne y pescado28,5
Leche27,6
Huevos14,6
Porcino12,1

  • Agricultura

Cada caserío constituye la unidad básica de producción agraria. De carácter familiar, ofrece en general un sistema de explotación mixto, con orientación marcadamente ganadera, a la que se dedican gran parte de sus tierras, en forma de pastizales y praderas o para la obtención de diversos cultivos forrajeros. La superficie agrícola, organizada en torno a la casa, se distribuye en un variado policultivo: una pequeña parte -la más próxima a la vivienda- se destina a la producción de hortalizas y legumbres orientadas básicamente al consumo familiar; otra porción se dedica a la producción de remolacha, nabo o maíz forrajero para la alimentación del ganado.

Distribución de la superficie con
agricultura bajo plástico por comarcas
Oiartzun35.000 m²
Bergara17.000 m²
Zarautz10.000 m²
Ordizia7.500 m²
Azpeitia5.500 m²
Tolosa5.500 m²
Deba5.500 m²

El manzanal para la obtención de sidra de consumo interno es asimismo elemento constante en el caserío, y finalmente en una superficie que cubre el 50% o más de las tierras se desarrollan los prados de siega. El carácter subsidiario de la agricultura respecto de la ganadería se valora mejor si se tiene en cuneta que el 22% de la producción total agraria se reemplea en el sector. Como consecuencia de los intentos de mejora y racionalización de las explotaciones, algunos caseríos y especialmente en zonas próximas a los mercados urbanos se procede a una intensificación de la producción agrícola en base a dos productos principalmente: las hortalizas de las que el baserritarra se muestra como gran cultivador, y flores, en la modalidad de invernaderos o agricultura bajo plástico. Los primeros intentos en este nuevo sistema surgieron en torno a 1970 en Fuenterrabía, Oiartzun y San Sebastián, de forma un tanto rudimentaria y como complemento a la explotación global del caserío, teniendo como principal aliciente la existencia de un gran número de consumidores dispuestos a pagar buenos precios pro los productos del país. El éxito alcanzado tras las primeras experiencias ha llevado a más de un productor a dedicarse a este sistema en exclusiva, o al menos a considerarlo como el de su dedicación principal en unas cuentas localidades. Actualmentte en Gipuzkoa la agricultura de invernadero sobrepasa los 85.500 m.², cantidad importante si se tiene en cuenta la intensidad de explotación, de los que 61.000 m.² se destinan a horticultura, y el resto a floricultura. Aunque las explotaciones de dedicación preferentemente hortícola son todavía minoritarias, debe consignarse no obstante su importancia por los que suponen de racionalización y buena adaptación a las posibilidades del caserío, así como a la importancia del mercado.

Superficie y produccion agricola
Campaña 1978-1979
CultivosSuperficie (Ha)Producción (Tn)
Cultivos forrajeros
Maiz65027.950
Alfalfa2.05092.250
Trébol68520.550
Nabo1.74834.960
Remolacha94265.940
Praderas polifitas3.354201.240
Otros267
Hortalizas
Col2224.440
Berza1283.200
Acelgas1031.802
Tomate3104.960
Pimiento71710
Coliflor891.780
Ajo80480
Cebolla1582.338
Puerro2634.997
Judias verdes2722.720
Habas verdes88264
Otras35
Frutales
Manzano2305.212
Peral19194
Nogal5317
Avellano1547
Viñedo19152
Otros5

  • Pesca

La actividad pesquera en Gipuzkoa cuenta con una larga y fructífera tradición. Con base en varios puertos entre los que destaca el de Pasajes, el subsector ofrece la suficiente entidad desde el punto de vista económico y laboral como para ser motivo de atención. El número de empleos, 6.600, aunque modesto, debe considerarse, y más teniendo en cuenta que paralelamente genera una industria conservera o de reducción que aumenta notablemente el número de personas relacionadas con el tema pesquero. El valor de la pesca representa a nivel provincial el 2,1% del P.I.B., participando con el 56,2% en el producto generado por la pesca en la Comunidad Autónoma. Entre las modalidades pesqueras llevadas a cabo pueden destacarse cuatro:

  1. Arrastre al fresco
  2. Bajura
  3. Bacaladera
  4. Atunero-Congeladora

La pesca de arrastre, orientada a especies localizadas cerca del litoral como merluza, besugo, pescados planos, etc., tiene como base principal el puerto de Pasajes y a ella se destinan, a partir de este puerto un total de 138 embarcaciones, siendo las capturas anuales pro embarcación de 200 a 250 Tm. La comercialización de la producción está prácticamente asegurada, presentándose de bajura actualmente 148 embarcaciones de 20 TRB, que se dedican preferentemente a la captura de anchoas, túnidos y merluza. Es difícil, por su carácter aletorio, señalar volúmenes de captura y precios de la misma; en 1979 se consiguieron 6.137.000 kilos de túnidos y algo más de 8 millones de anchoa, suponiendo los primeros el 44 % del importe de las capturas en esta modalidad, y el 25 % la anchoa. La flota bacaladera radica exclusivamente en el puerto de Pasajes y la integran 34 embarcaciones; pero las grandes dificultades respecto a la utilización de caladeros por las restricciones cada vez más numerosas que los países dueños de los mismos -Canadá y Noruega- imponen en cuanto a cupos y licencias, está dando lugar a un grave detrimento de esta actividad que en 1972 contaba con una flota de 86 unidades. Todavía en 1975 Gipuzkoa practicaba la modalidad atunero-congeladora con 2 unidades de base en Pasajes y 40 tripulantes, pero a pesar del auge mostrado a nivel internacional (y Bizkaia ha pasado de 12 buques en 1972 a 42 en 1978) aquí ha desaparecido.

Nuestra pesca pasa hoy por una crisis generalizada. Desde 1970 en que se alcanzaron los máximos niveles tanto en número de embarcaciones como en TRB, éstos no han hecho sino descender hasta llegar a los valores más bajos de la historia reciente, por las dificultades impuestas desde los países propietarios de los caladeros, especialmente los de la CEE y Canadá que cada año restringen más el número de licencias y los cupos de captura.

  • Silvicultura

A pesar de la importancia que la superficie forestal ofrece, la contribución de este subsector a la producción final agraria es más que modesto (1,9 % en 1978). La explotación forestal se erige en Gipuzkoa como complemento de los ingresos globales del caserío, y en general como complemento marginal, al que se acude de forma aleatoria según los precios ofertados por la demanda. La mayor parte de las cortas efectuadas (233.947 m; c. c. en 1978) afectan al pino insigne. Gran parte de esta variedad se debe a repoblaciones efectuadas a partir de 1950, cuando el desarrollo industrial y la difícil situación de las explotaciones agrarias llevaron al campesino al empleo externo, y en lugar de abandonar por completo el trabajo agrario opta por cubrir de pinos parte de sus tierras, animado a la vez por la fuerte demanda de madera existente. Pero la subida reciente de los costes de mantenimiento y manipulación, paralelo al descenso de los precios de venta, han hecho variar las condiciones iniciales y hoy el subsector experimenta una crisis agravada por las campañas de opinión adversas. A pesar de todo es evidente que la silvicultura está llamada a ser un capitulo económico importante, variando la filosofía actual y teniendo en cuenta la demanda de otras especies maderables.

La industria genera más de la mitad del producto bruto provincial y emplea al 54,3 % de los activos. Estas cifras expresan por sí solas la magnitud alcanzada por el sector y cuyas características más importantes podrían definirse en varios puntos:

  • Por su relevancia y significación constituyen la base económica principal guipuzcoana.
  • Aunque se mantiene una cierta diversidad de producción, destaca sobre todos el de "transformados metálicos".
  • La dimensión de las empresas denota un claro predominio de la pequeña y mediana empresa.
  • Existe una gran dispersión en la localidad industrial que afecta a numerosos municipios, y aunque destaca la comarca de San Sebastián en el litoral, la implantación industrial presenta numerosos ejemplos en el interior, remontando los valles fluviales.
  • Evolución de la actividad industrial

La inexistencia de materias primas y las dificultades en producción de energía no fueron obstáculo para el desarrollo de una actividad industrial como la que ha conocido Gipuzkoa. Basada en la tradición fabril de las ferrerías que marcó su vocación metalúrgica y canalizada en torno a la fabricación de armas e instrumentos de ferretería, respondió tempranamente a la revolución industrial del siglo XIX al contar con una iniciativa de carácter individual especialmente dinámica que supo aprovechar la coyuntura favorable al respecto. El punto de arranque industrial podría situarse en 1841, fecha en que se produce el traslado de aduanas desde el Ebro al litoral. A partir de entonces y de modo progresivo se crearán en diferentes puntos instalaciones en el campo de la siderurgia (fundición y afinación del hierro batido en Beasain, 1855, San Pedro de Elgóibar, 1877, Altos Hornos de Bergara, 1900), metalurgia no férrea (Rentería), industria de transformación (Unión Cerrajera de Mondragón), o se renuevan las ya existentes (industria armera en la cuenca del Deba).

En el subsector metalúrgico la siderurgia es un poco excepcional; al carecer de yacimientos y tener que depender de su abastecimiento desde Bizkaia tiende preferentemente al desarrollo de la metalurgia ligera y más diversificada sectorialmente. Paralelamente desarrolla la industria textil y papelera la primera representada por la algodonera San Antonio en Bergara, Brunet en Lasarte, o la Guipuzcoana de Andoain, y respecto a la de papel, fuertemente condicionada por la existencia de numerosos molinos papeleros en la cuenca del Oria, va a despegar con la instalación en Tolosa de la primera fábrica de papel continuo "La Esperanza" en 1842, a la que seguirán nuevas creaciones siguiendo el curso del Oria así como en Hernani, Legazpi y Renteria (Papelera Española, 1902). La industria del mueble, aunque con carácter artesanal, vendrá a sumarse a las anteriores con localización preferente en Zarautz y cuenca del Urola. Hasta la guerra del 36 se asiste a la consolidación del proceso, que tomará nuevo auge en la etapa 1940-1960, período en que la autarquía y el proteccionismo oficial favorecieron la creación de numerosas forjas, talleres y pequeños establecimientos, algunos de los cuales logran alcanzar una gran magnitud ligando la siderurgia y metalurgia de transformación a nombres como Esteban y Pedro Orbegozo, Luzuriaga, Aristrain, Etxeberria, etc.

En los últimos veinte años, etapa que desemboca en la actual crisis económica, se asiste a la reestructuración y modernización de la industria guipuzcoana, que, si bien le permite salir y competir en los mercados extranjeros, le coloca ahora en una posición especialmente crítica por su atomización, dificultades de financiación, problemas de competitividad, por los nuevos costes generados con el incremento de los precios energéticos, viéndose de nuevo necesitada de una reestructutación profunda.

  • Localización industrial

La dispersión industrial corre paralela a la urbana. Toda Gipuzkoa muestra la huella de instalaciones industriales, constituyendo una región tirbano-industrial bastante homogénea, aunque pueden individualizarse varias comarcas en las que se aprecia cierta especialización.

La primera de ellas es la comarca de San Sebastián; aquí la capitalidad, junto con el valor estratégico del puerto de Pasajes y la proximidad de la frontera, han influido para configurar un espacio en el que todos los subsectores están representados: metalurgia básica, química, papelera, alimentación...

La cuenca del Deba, que cuenta con la tradición fabril más larga, ha seguido un desarrollo basado en el subsector metalúrgico (aceros, sector armero, máquina herramienta) seguido del textil, apoyados en centros como Eibar, Vergara, Elgóibar, Soraluce y más recientemente Mondragón que conoce un desarrollo importante a partir sobre todo de 1956 con la creación de las cooperativas.

La cuenca del Urola ofrece dos focos industriales: el alto Urola -Legazpia, Urretxu y Zumárraga- con predominio de la metalurgia, y, aguas abajo, Azpeitia y Azcoitia con larga tradición en los sectores del mueble, textil y más modernamente metalurgia.

Valle del Oria: todo el río es una cadena de establecimientos fabriles; primero fue la industria papelera y casi paralelamente la metalurgia, a ellas se une pronto la textil y más recientemente la química, sobre un gran número de centros -Beasain, Lazcano, Tolosa, Andoain, etc: enlazando con el área metropolitana de San Sebastián.

Existen además pequeños focos industriales en la zona costera como Zarautz, Deba, Mutriku, ligados a sectores tradicionales y en particular al mueble y las conservas de pescado.

  • Localización por subsectores

·Metalurgia

Es el subsector que mayor dispersión presenta, pudiendo destacarse varios centros importantes. Eibar muestra una orientación hacia la producción armera, bicicletas, industria auxiliar del automóvil y máquina herramienta; en San Sebastián dominan las empresas de material eléctrico, contadores y ascensores. Mondragón se orienta a la fabricación de electrodomésticos y de componentes electrónicos; la industria naval está centrada en torno al puerto de Pasajes, donde además destaca la fundición y la producción de material eléctrico; Elgóibar comparte con Eibar la capitalidad en la producción de máquina herramienta. Beasain destaca en la construcción de material ferroviario. Legazpi, en la producción de aceros, y en fin otras tantas ciudades más que seria largo enumerar.

· Papel

El subsector papel está mucho más polarizado. Tolosa es el centro por excelencia seguido de San Sebastián, Hernani y Renteria.

· Química

Irun, Lasarte-Usúrbil, San Sebastián y Hernani son los centros de localización preferente de la industria química con una notoria gama de producción que va desde la fabricación de neumáticos hasta jabones, ácidos y productos farmacéuticos. Tampoco hay dispersión en la industria de la alimentación que se concentra especialmente en San Sebastián y más lejos en Irun, Oñati y localidades costeras. San Sebastián y Vergara junto con Andoain y Rentería ostentan la localización de la industria textil que también está representada en Urnieta y Tolosa. Esto en relación a los subsectores más desarrollados, porque sería muy largo un tratamiento exhaustivo de todos; lo mismo si quisiéramos hacer un catálogo de todos los centros industriales que en Gipuzkoa son más de veinte.

· Centros de investigación tecnológica

Son cuatro los centros de este tipo existentes en Gipuzkoa que se sitúa con ellos a la cabeza de la investigación en el País Vasco. Vinculada al grupo cooperativo de Mondragón está Ikerlan, avanzada en informática, Tekniker aparece en torno a la Escuela de Armería y fabricantes de máquina-herramienta del bajo Deba, sobre todo Eibar y Elgóibar. Inasmet agrupa a una serie de fundidores guipuzcoanos. El Centro de Investigaciones Técnicas, apoyado por la CAP, aparece como un apéndice de la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Navarra situada en San Sebastián. Todas ellas subvienen a las necesidades de las empresas guipuzcoanas y son subvencionadas por la Diputación.

Para una economía desarrollada como es la de Gipuzkoa, la magnitud del sector servicios resulta deficiente. Este emplea al 36,6 % de los activos y constituye el 42 % del Producto Interior Bruto, cifras que coinciden con las de la Comunidad Autónoma -38 % y 41,4 % respectivamente-. No obstante, detenta la primacía en cuanto a valor añadido por empleo terciario, superior al promedio de la Comunidad, mientras que en los demás sectores se sitúa en último lugar. Destaca el subsector denominado servicios varios (que incluye servicios personales y profesionales, espectáculos y servicio doméstico) agrupando al 24,5 % de los activos terciarios -que suponen el 9 % de los activos totales- seguido inmediatamente por el comercio con el 24,2 % del empleo y 19,7 % del producto. Por empleo le siguen en importancia los subsectores enseñanza y servicios sanitarios (13,9 %), luego transporte (13 %), hostelería (10,7 %), administración pública y defensa (7,5 %) y para terminar ahorro (5,9 %). Los empleos del sector terciario son eminentemente urbanos y dada la abundancia de ciudades existente en Gipuzkoa, se da en ellos una gran dispersión, dispersión que puede analizarse siguiendo la ubicación del comercio.

Toda la provincia se incluye dentro del área comercial de San Sebastián que aloja al 27 % de los empleos comerciales y representa el máximo grado de intensidad y especialización comercial. Tras la capital destacan en cuanto al número de establecimientos y variedad de los mismos Irún, Rentería y Eibar. Pero además pueden contarse otros 32 municipios con un cierto grado de especialización y una clientela que trasciende el propio ámbito municipal tanto por la variedad de los establecimientos como por constituirse en sedes de ferias y mercados. La función rectora de San Sebastián entra en competencia con Bilbao en lo que respecta a determinados servicios como comercio, enseñanza, sanidad, debido tanto a la mejor dotación de esta última como a la proximidad; su influencia se hace especialmente patente sobre el sector más occidental de la provincia.

Ferias Locales
LocalidadProductos comercializadosFecha
ALEGIAFruta y tejidosMiércoles del año.
ANDOAINVerduras, frutas, legumbres, embutidos, bacalao, vestidos, tejidos, zapateríaMartes y sábados del año
AZKOITIAGanadera (casi nula)30 Noviembre. San Andrés
AZKOITIADe todoSábados del año
AZPEITIAGanadera3.er miércoles de cada mes
AZPEITIADe todoMartes del año
BEASAINDe todoMartes del año
ZESTOAGanado, máquina herramienta, árboles menores de 3 añosUltimo jueves del mes
ELGOIBARProductos país y otrosJueves del año
ELGOIBARGanadoUltimo sábado del mes
ELGUETADe todoLunes del año
ESKORIATZAFrutas y telaMartes y viernes del año
HERNANIProductos del paísJueves del año
IBARRAFrutas, verduras, etc.Viernes del año
IRUNDe todoSábados del año
LAZKANODe todoLunes del año
LEGAZPIADe todoViernes del año
LEZOExhibición de ganado (gratis)En fiestas
MONDRAGONFeria2.º y 4.º viernes cada mes
MONDRAGONExtraordinaria21 Diciembre. Santo Tomás
MOTRICODe todoViernes del año
OÑATEGanado vacuno, porcino y herramienta1.º viernes de mes
ORIOFrutas, verduras y otrosJueves del año
PLACENCIADe todoJueves del año
SAN SEBASTIANConcurso y exposición de productos del país21 Diciembre. Santo Tomás
TOLOSAGanado y maquinaria agrícolaLunes del año
TOLOSAProductos del paísSábados del año
URNIETADe todoMiércoles y viernes
URRETXUGanado y maquinaria agrícola1.º martes de mes
URRETXUFrutas y verdurasJueves del año
URRETXUTradicional13 Diciembre. Santa Lucía
USURBILDe todoMiércoles del año
VILLABONADe todoMartes del año
ORDIZIADe todoMiércoles del año
ZARAUTZDe todo2.º sábado del mes
ZUMAIADe todoJueves y viernes del año

Comercio minorista
Productos de alimentación, bebidas y tabaco4.291
Frutas, verduras, hortalizas290
Productos lácteos, aves, caza, aceites y grasas68
Carnes, charcutería947
Pescados y mariscos577
Pan, Pastelería y confitería612
Vinos. bebidas106
Productos del tabaco (Estancos)202
Productos alimenticios, bebidas sin predominio1.324
Otros productos alimenticios n.c.o.p.165
Textiles, confección, calzado, artículos de cuero2.124
Tejidos por metros, textiles, alfombras185
Prendas exteriores de vestir674
Camisería, lencería, accesorios·del vestido119
Mercería564 .
Calzado, marroquinería, artículos de viaje, peletería469
Productos textiles, prod. de cuero sin predominio113
Productos farmacéuticos, perfumería y droguería753
Productos farmacéuticos247
Artículos de droguería, perfumería, higiene506
Artículos para el equipamiento del hogar1.343
Muebles (excepto de oficina)388
Material eléctrico, electrónico y electrodomésticos374
Articulos de menaje, ferretería, cerámica y vidrio352
Otros artículos para el equipo del hogar229
Vehículos automóviles, motocicletas, bicicletas254
Surtidores de gasolina, estaciones de servicio52
Otro comercio al por menor1.454
Combustibles, carbones, bombonas de gas21
Muebles, máquinas y equipos de oficinas22
Aparatos médico-ortopédicos, ópticos, fotográficos154
Libros, periódicos, artículos de papelería482
Joyería, relojería, platería, bisutería206
Juguetes, artículos de deporte225
Semillas, abonos, plantas pequeñas, animales113
Productos diversos sin predominio10
Otros productos221
Establecimientos organizados en secciones400
Comercio rural mixto34
TOTAL10.705

  • Banca y entidades de ahorro

La mayoría de los bancos nacionales tienen representación en Gipuzkoa, operando a través de 218 oficinas distribuidas por toda la provincia. San Sebastián es sede de un banco nacional, el Banco Guipuzcoano, y de otro de carácter regional, el Banco Industrial de Gipuzkoa. A lo largo de la década precedente el número de oficinas se ha incrementado en un 150 %, llegando en la actualidad a una cobertura promedio de 3.290 habitantes por oficina. Existen también tres entidades de ahorro, las Cajas de Ahorros Municipal y Provincial con 188 oficinas además de las sedes centrales, y una cooperativa de crédito, Caja Laboral Popular, que dispone de 43 oficinas y agrupa a la vez cooperativas de producción, agrícolas y de servicios.

  • Turismo

Gipuzkoa cuenta con una tradición turística que se remonta a las últimas décadas del siglo pasado. En los años veinte del actual, San Sebastián llegó a ser la capital turística del Estado y uno de los centros más prestigiosos de Europa. A las pequeñas playas de Zarauz, Fuenterrabía, Deba y Zumaia concurre una clientela procedente desde muy diversos puntos y más preocupada por la estética del entorno y las relaciones sociales que del buen tiempo. En la actualidad, con el cambio en la filosofía del ocio que acompaña al boom turístico reciente, Gipuzkoa ha perdido parte de su protagonismo que se torna más local. Durante la temporada veraniega se desarrolla una serie de actividades culturales de gran interés: Festival de cine, de Jazz, carreras de caballos en el hipódromo de Lasarte, regatas de traineras así como numerosos acontecimientos de carácter local que reproducen importantes muestras del acervo folklórico vasco. Su capacidad de acogida en cuanto a dotación de establecimientos hoteleros no se corresponde con el rango y tradición ostentado, aunque es justo reconocer que, dada la brevedad de la temporada turística, no se alcanza la cobertura durante la mayor parte del año. No existe ningún establecimiento de la máxima categoría y de los 7 de cuatro estrellas, 6 radican en la capital. En total se dispone de 12.909 plazas hoteleras de las que el 34 % pertenecen a San Sebastián.

  • Consumo de energía

Según Iberduero y Unesa en 1979 el consumo de energía eléctrica en Gipuzkoa ascendió a 3.997.859 miles de Kw/hora, de los que el 9,8 % corresponde a usos domésticos, un 88,4 % a la industria y el resto a alumbrado comercial. Además hay que añadir la utilización de otros productos energéticos como gasolina para coches (160 m.³), gasóleo (293,6 m.³) y fuel-oil (506,2 m.³).

  • Renta provincial

Los datos más recientes de que se dispone corresponden a 1977 y aunque un poco desfasados los reproducimos por su interés. Los ingresos totales provinciales, es decir, la renta interior neta, ascendió a 188.299 millones de ptas., distribuidas funcionalmente de la siguiente manera:

Rentas de trabajo67,6 %
Trabajo y capital19,4 %
Rentas de capital18,3 %
Rentas del estado3,5 %

Estos valores proporcionan unos ingresos per cápita de 269.704 ptas., lo que supone una pérdida de posiciones a lo largo de la década precedente, pues en 1969 -y tomando como base 100 el ingreso medio de España- el de Gipuzkoa equivalía a 148, siendo en 1977 de 125 sobre la misma base.

  • Trabajo por sectores

El número de explantaciones agrarias, que de algún modo nos permiten conocer a cuántos ascienden los que han hecho de su profesión la agricultura o la ganadería, es según el censo agrario de 1972 de 12.456; pero quizá convenga rebajar un poco esta cifra, pues estudios recientes, aunque de carácter no oficial, sitúan el número de caseríos en explotación en torno a 8.000. De cualquier manera, lo que caracteriza a estas explotaciones es la exigüidad de su tamaño, lo cual supone uno de los aspectos más negativos para su funcionamiento. El 62 % son inferiores a las 10 Has., y de éstos más de la mitad no alcanzan las 5 Has.; entre 10 y 50 Has. hay un 25 % y únicamente el 13 % restante son superiores a las 50. A cada explotación corresponde un promedio de 6,4 parcelas según el censo antes citado. El régimen de tenencia de las tierras presenta un panorama más alentador, si se valora como positivo la vinculación entre propiedad y explotación: más del 85 % de la superficie cultivada es explotada directamente por sus propietarios, llevándose el resto en forma de arrendamientos (12,6 %) o aparcería.

Como se señala en apartados anteriores, los caseríos son explotaciones fundamentalmente ganaderas en los que se siguen sistemas diferentes según especies. Para el vacuno se conocen fórmulas de carácter intensivo, donde se cuida especialmente la selección de las reproductoras, acudiendo con frecuencia a la inseminación artificial, así como el régimen alimenticio que les lleva a utilizar piensos concentrados equilibrados, forrajes ensilados y leches maternizadas para los terneros. Además, el ganado se mantiene parcialmente en modernas instalaciones, pero con máximo de permanencia al aire libre.

También es fácil encontrar fórmulas de carácter extensivo, en los que la selección de raza sigue el criterio del propio ganadero, con pastoreo de carácter extensivo ayudado con heno y cereales simples cuando escasea la hierba natural. Se trata entonces de ganado en libertad o de estabulación parcial, en instalaciones poco apropiadas. El ganado ovino sigue un sistema extensivo en su práctica totalidad, con alimentación basada en pastoreo que combina los pastos de montaña con los del litoral o cercanos al caserío y acudiendo a piensos compuestos o mezcla de cereales para reforzar la dieta alimenticia en los períodos de lactancia. Pero el trabajo del ganadero pocas veces se ve compensado adecuadamente, en unos casos por razones de tipo estructural, y en otros por los precios impuestos al sector, de tal manera que se ha visto obligado a servirse de un empleo externo para poder subsistir, lo cual desemboca en la subexplotación del caserío o, lo que es más frecuente, en una sobrecarga de trabajo para los miembros de la familia si se intenta mantener el mismo nivel de producción.

En cuanto al trabajo industrial también hay que señalar el claro predominio de la mediana y pequeña empresa. Si tomamos como criterio el número de operarios resulta que el título de gran empresa afecta a menos del 2 % de las mismas, es decir, que son muy escasas las empresas industriales con más de 500 operarios, mientras que las de menos de 50 se elevan al 91 %. A resultados similares se llega tomando como base de clasificación las cuotas de licencia fiscal. Quizá el sector menos atomizado sea el químico, seguido del textil, pero en las demás, tanto metalurgia -donde abundan los pequeños talleres- como papel y artes gráficas o construcción predominan las empresas de modestas dimensiones, lo cual es un dato negativo cara a la competitividad que precisa transformaciones profundas. Todavía tiene gran incidencia la empresa de carácter familiar, consecuencia de la importancia que en el proceso de industrialización jugó la iniciativa individual, a partir de capitales modestos.

El empleo industrial se concentra fuertemente en el subsector metalúrgico (53,4 %) que además genera el 54,6 % del producto industrial. La metalurgia básica, con ser importante, queda muy por debajo de los transformados metálidos que engloba la producción de máquina herramienta, electrodomésticos, maquinaria mecánica, material de transporte, cerrajería, etc. A gran distancia de este subsector se alza el de papel y artes gráficas, que participa con un 9 % del producto industrial pero con sólo el 6,3 % del empleo. Químicas y construcción generan un 8,7 y 8,9 % del producto respectivamente, pero mientras esta última cubre el 14,5 % del empleo, el subsector químico se reduce al 6,8 %. Finalmente habrá de consignarse los subsectores alimentación y madera que aportando algo más del 5 % del empleo en cada caso generan el 5 y el 3,7 % del producto industrial respectivamente. En conclusión, pues, preeminencia indiscutible de la metalurgia a nivel provincial, sin olvidar la importancia relativa del papel, construcción y químicas.

  • Población parada

La crisis que experimenta la industria guipuzcoana coincidiendo con la crisis mundial desde 1974 ha disparado el número de expedientes de las empresas y las cifras de trabajadores consignados en paro.

Expedientes de crisis en el País Vasco
(nº. de expedientes autorizados y de trabajadores afectados)
Fuente: Para 1974 a 1981, C.L.P. en sus publicaciones "El desempleo de el País Vasco" y "Economia Vasca. Informe" correspodninte a 1980 y 1981. Para 1982, EGIN, del 6, 11 y 13-1-83.
AñoNº de empresasTrabajadores afectados
19742297.369
197544826.229
197670221.862
19771.08625.000
19782.16950.826
19793.553106.960
19803.922127.792
19813.227129.381
19822.16590.381

Expedientes de crisis en 1982
(nº. de expedientes autorizados y de trabajadores afectados)
HerrialdeNº de empresasTrabajadores afectados
Araba2658,755
Bizkia1.13441,633
Gipuzkoa64728,288
Nafarroa11911,705
Total sur2.16590.381

El Paro durante el tercer trimestre de 1982
(en miles de personas)
Fuente: Fuente: INE, "Encuesta de población activa. Avance julio, agosto, Septiembre de 1982".
OcupadosParadosTotal
"Población activa"
Araba84,515,299,7
Bizkaia354,885,5440,3
Gipuzkoa218,153271,1
Nafarroa14824,9172,9
Euskadi Sur805,4178,6984
Euskadi Sur en %81,818,2100
Estado español10.875,402.134,0013.009,40
Estado español en %83,616,4100

  • Estadistica
Población activa por zonas y sexos en 1981
ZonasTOTALOcupadosParados
VaronesMujeresPrimer empleoHan trabajado
VaronesMujeresVaronesMujeres
Total694.681162.89352.68411.51411.03413.7844.194
Urbana490.421111.19739.1558.1458.00610.4863.393
Intermedia131.06632.0338.7332.1141.9132.125534
Rural73.19419.6634.7961.2551.1151.173267

Población activa por zonas y sexos en 1981.
Fuente: P.A. (1981). Eusko Jaurlaritza.
TotalEstadísticamente
Inactivos
Contados
aparte
VaronesMujeres
Total694.681152.364282.1454.069
Zona urbana490.421107.489199.7022.848
Zona intermedia131.06629.10253.776736
Zona rural73.19415.77328.667485

  • Cooperativas

Una modalidad de relación trabajo-producción de especial éxito en Gipuzkoa es el sistema cooperativo que se extiende a muy variados sectores (ver

Clase de Cooperativas (1982)
Fuente: "ESICAE (1982)", Eusko Jaurlaritza
Nº de cooperativasSocios
Del campo868,595
Consumo75116.160
Crédito112,885
Detallistas------
Explotación comercial------
Enseñanza5610,325
Del mar40171
Seguros------
Servicios403.744
Trabajo1052,816
Vivienda1853,881
Otras1---
Total589158.577

Resultados de las elecciones sindicales en 1982
Fuente: Departamento de trabajo del Gobierno Vasco.
Número%
Número de empresas en donde se han realizado elecciones1.964---
Número de trabajadores (censo de electores)100.361100
Votantes80.36179,5
Delegados:
Solidaridad de Trabajadores Vascos (ELA-STV)1.94738,7
Unión general de trabajadores (UGT)84316,8
Comisiones obreras (CCOO)91118,1
No sindicados68213,6
LAB3907,8
Unión sindical obrera (USO)270,5
ELAA229,4
Coaliciones911,8
Sindicato unitario (SU)380,8
Confederación nacional de Trabajadores (CNT)1---
Confederación de sindicatos unitarios de trabajadores (CSUT)0---
Otros76193
Total delegados5.028100

IUM

  • Primera institución territorial

Desconocemos la estructuración institucional de la Gipuzkoa altomedieval anterior al siglo XI. De las escuetas descripciones de los autores clásicos puede inferirse que se hallaba poblada por dos tribus vascas: los várdulos, entre las cuencas del río Deba y el Oiartzun, y los vascones, desde el OIartzun al confín de las tribus aquitanas. Vardulia limitaba al Sur con el río Ebro, hallándose los límites de caristios, várdulos y autrigones en Trifinium (actual Treviño). Vardulia territorial reaparece, ya en tiempos históricos, con el nombre de Ipuscua, en 1025. Y con el nombre actual emerge, asimismo, una institución, el senior, encarnada en un tal Garsía Acenariz dependiente del rey de Pamplona Sancho.

El seniorado guipuzcoano dejará paso al condado al instituirse la figura del comes. Esta aparece en la documentación en 1081 vinculada a Lope Ennecones que ejerce sus funciones sobre la antigua Vardulia, Bizkaia y Álava, quedando las tierras situadas entre San Sebastián y el Bidasoa como dependencia directa del rey. El conde de esta demarcación llegó a ser, al decir de Lacarra, uno de los principales consejeros del rey pamplonés. A partir de 1179 y de los acontecimientos que en dicho año se producen, el conde pierde la jurisdicción de Vizcaya, excepto la del Duranguesado. Gipuzkoa várdula queda incluida desde este momento, y, muchas veces de forma tácita, en el condado de Alava hasta la reestructuración acaecida tras la conquista armada del condado por los castellanos en el año 1200. Los reyes castellanos enviarán a su funcionario representativo, el Adelantado o Merino Mayor de Castilla, que aparecerá luego como Merino Mayor de Gipuzkoa. Gipuzkoa será a veces una Merindad Mayor por si sola o en compañía de Alava, como en tiempos anteriores. Al Merino Mayor se añadirán otros funcionarios de cuño castellano tales como el Corregidor, justicia mayor, oficial foráneo, etc., que correrán suerte institucional diversa (ver Orella, 1979 y 1982).

  • Colaciones, concejos y villas

Como institución nuclear más antigua vemos aparecer a la colación (de "collatio", acción de conferir) equivalente a una aldea dotada de parroquia. Posee su propio término, administra sus rentas y ejerce su derecho sobre la iglesia local. Carece, sin embargo, de capacidad judicial por lo que tiene que recurrir al tribunal de la villa más cercana. Al aparecer los concejos y, sobre todo, las villas aforadas, las colaciones van agregándose de forma voluntaria a los mismos. En el siglo XVII, la Corona descubrió, como fuente de financiación, el otorgamiento de títulos superiores a las colaciones. Alkiza, por ejemplo, ascendió de esta forma:

  1. Colación
  2. Tierra (siglo XVI)
  3. Universidad (siglo XVII)
  4. Lugar (siglo XVIII)
  5. Villa (siglo XVIII)

Los concejos pueden ser considerados como el embrión de la vida municipal. Sus reuniones tienen lugar, hasta la baja Edad Media, al aire libre, bajo un árbol, en el cementerio o en el atrio de la iglesia. La asamblea de vecinos delibera sobre asuntos comunes tales como aprovechamiento de prados y bosques, regadíos, pesas y medidas o régimen fluvial. Progresivamente van ganando en cotas de autonomía, emancipándose, en la medida de lo posible, del poder señorial más o menos difuso. La comunidad concejil elige sus propios alcaldes y jueces mediante un sistema electoral que varía en cada población, siendo condición ineludible para participar en estos actos el ser vecino hidalgo millarista. En la baja Edad Media se van cerrando los concejos debido a la progresiva complejización de la vida municipal, adquiriendo ésta un carácter cada vez más oligárquico.

Los concejos coexisten con las villas al aparecer éstas, a mediados del siglo XII, como entidades jurídicas distintas dotadas de una carta de población real que protege la vida ciudadana, las actividades comerciales y artesanales y la venida de pobladores procedentes de otros lugares. Puede acaecer asimismo que el villazgo se yuxtaponga a una organización premunicipal previa o concejo. Las villas suelen ser recintos murados que protegen, por tanto, no sólo de forma jurídica, sino también física, a sus moradores, tienen además un término jurisdiccional dentro del cual se prolonga dicha protección. Las villas y concejos privilegiados tenían derecho a enviar un procurador a las Juntas Generales de la provincia votando según un turno preestablecido. Tras el proceso fundacional de villas, los concejos siguieron organizándose según sus peculiares estatutos hasta la introducción de la ley homogeneizadora del 8 de mayo de 1845 que se puso en vigor en los años posteriores conforme iba desmantelándose el régimen foral. ver Gorosábel, esta distribución antes de la aparición de las villas:

El primer valle que se puede separar como seguro es el de OIartzun. Lo cita una bula de Celestino III en 1194 señalando los límites de la diócesis de Bayona.

Para Gorosábel comprendía las actuales poblaciones de Irún, Fuenterrabía, Lezo y Pasajes de San Juan, más OIartzun y Rentería.

"Las cuatro primeras se separaron de este valle a consecuencia de la carta-puebla dada a Fuenterrabía el año de 1203, quedando solas las otras dos".

"Sigue el valle del río Urumea que, al parecer, corresponde al que en los tiempos antiguos se conoció bajo el nombre genérico de Hernani. Comprendíase, por consiguiente, en su territorio cuando menos las poblaciones entre los ríos Urumea y Oria, como lo son las de San Sebastián, Hernani, Urnieta, Lasarte, Usúrbil y Orio".

Gorosábel procura disipar el recelo que pudiera suscitar el nombre de Hernani.

"No es decir con esto -afirma-que la actual villa de Hernani estuviese fundada para entonces, ni que los otros lugares citados dependiesen de ella como cabeza de jurisdicción. Así que sólo se debe entender que la parte poblada de este territorio general, que estaría desparramada en caseríos de labranza, pertenecía a un mismo valle, o sea, distrito municipal, bajo el nombre de Hernani"

"Bajo la denominación de Marquina se conoció también en lo antiguo otro valle o territorio poblado de gentes, que comprendía los términos de las actuales villas de Elgóibar, Placencia y Eibar... Quedó disuelto este valle con las segregaciones de las tres poblaciones que lo componían, no subsistiendo de su existencia más que una memoria."

"Otro de los valles antiguos de alguna importancia fue el denominado Iraurgui que comprendía los territorios que tienen actualmente las villas de Azcoitia y Azpeitia... La existencia de este valle se supone también en las cartas pueblas de las expresadas dos villas..."

Bien característico es todavía el valle de Léniz.

"En su principio este valle comprendía en su territorio los lugares de Mondragón, Salinas, Arechavaleta y Escoriaza... Mientras el valle de Léniz se mantuvo compuesto de los cuatro pueblos indicados al principio, sus habitantes gozaron en común de los montes, exidos, ríos y demás términos pertenecientes al mismo en virtud de concesiones de los monarcas de Castilla."

Esta última frase no es posible entenderla en el periodo anterior al 1200, que es del que se trata.

Para los sucesivos valles no puedo apoyarme en la autoridad de Gorosábel, así que me permitirá el lector aportar mi opinión basada siempre en suficientes indicios. Es cierta la existencia del valle de Seyaz o Sayaz, pero no se hace sencillo el señalar sus limites. Podría ser uno de ellos la orilla izquierda del Oria, o sea, la universidad de Aya, mientras el más occidental quedaría en Zumaya. "Los omes fijosdalgo y labradores de Seaz..." consiguen la carta-puebla de Zumaya en 1347 para aliviar su situación anterior de estar "derramados ellos y otros muchos por montes y por yermos". No está tan claro el ámbito que abarcaba el valle hacia el interior de la provincia. Me atrevería a señalar como componentes del primitivo valle de Sayaz a los actuales municipios de Aya-Laurgain, Zarauz, Guetaria-Azquizu, Zumaya, Oiquina, Cestona, Aizarna y Aizarnazabal. Como probables agregaría a éstos los pueblos de Régil, Vidania, Goyaz, Beizama y Albiztur. Estos últimos formaron con el tiempo la alcaldía de Sayaz que no debe ser confundida con el valle del mismo nombre.

Entre el de Sayaz y el de Marquina queda encuadrado otro valle clásico cual es Iciar, compuesto por los pueblos de Motrico y Deva con sus respectivos barrios. Gorosábel se ciñe a citar el valle de Mendaro.

En adelante habrá que atender a las comunidades de pastos para delimitar los otros valles. Una de ellas es Bozue, en documentos antiguos Ozcue, de la que formaban parte Amézqueta, Abalcisqueta, Orendain, Icazteguieta y Baliarrain, constituyendo el Bozue mayor. El menor estaba integrado por Villafranca, Alzaga, Arama, Ataun, Beasain, Gainza, Isasondo, Lazcano, Legorreta y Zaldivia.

"Ambas uniones forman una comunidad general con iguales derechos en el uso y aprovechamiento de dichos montes (Aralar y Enirio) cuyos productos reparten a medias entre las mismas"

(Gorosábel, pág. 162).

Otra comunidad de montes, posible resto indicador de un antiguo valle, es la Parzonería de Alzania. En ella forman parte además de otros alaveses los actuales municipios de Segura, Cegama, Idiazábal, Ursuaran, Legazpia y Cerain. Aun sin formar parte de la Parzonería, agregaría a este valle los pueblos que más tarde constituyen la alcaldía de Arería, como son, Zumárraga, Villarreal, Ormaiztegui, Ezquioga, Ichaso y Mutiloa. Lazcano, que en tiempos fue cabeza de esta alcaldía, pudo haberse agregado a Bozue en tiempos posteriores.

Otro valle que denominaré Zumabazarrea, pudo estar formado por el territorio que hoy ocupan Tolosa y sus pueblos del contorno. Este nombre y el que aparecerá en el número siguiente constan en el traslado de una concordia que otorgaron con Tolosa los pueblos avecindados a ella el año 1450. Aparece en ese traslado Miguel de Sagastibaster como procurador de las universidades de "Zuhumebacarrea y Erniobea". El primero de ellos lo formaban los pueblos de Berastegui con Eldua, Elduayen, Berrobi, Ibarra, Gaztelu, Leaburu, Oreja, Lizarza y Belaunza, más las parroquias que existían en el territorio de Tolosa antes de fundarse la villa como son: Santa María de Yurre, San Esteban de Lascoain y Santa Lucia de Ezama. Gaztelu, Oreja y Lizarza tenían cierta comunidad de montes para aprovechamiento de los de Añea y Orumbe, y otro tanto ocurría con Berastegui y Elduayen con los términos de Leizaran. También Ibarra y Tolosa poseían en común los montes de Uzturre, Lexarreta y Berandia.

El otro nombre antes citado, Erniobea, puede haber antiguamente representado al territorio comprendido entre Tolosa y Hernani. Abarcaría los actuales pueblos de Anoeta, Hernialde, Irura, Amasa-Villabona, Cizúrquil, Alquiza, Larraul, Asteasu, Aduna, Soravilla-Andoain, Urnieta y parte de Astigarraga. Los pueblos enunciados en último lugar formaron a su tiempo la alcaldía de Aiztondo con Asteasu por cabeza y excluyendo de ella a Andoain.

Ha quedado, por fin, sin clasificar otro territorio entre los valles de Léniz y de Marquina que comprendería a Vergara con Anzuola-Usarraga, San Prudencio y Mártires por una parte, más Elgueta y Anguiozar con sus barrios.

  • La Hermandad

La estructuración territorial de Gipuzkoa culminará en el siglo XIV con la consagración de la Hermandad de Gipuzkoa. Como llevamos dicho, los Cuadernos de ésta recogieron las normas de derecho público consuetudinario guipuzcoano. Dice Arocena (Arocena, 1964: 166) que los procedimientos legales fueron originariamente usos y costumbres. Y sigue (166-170):

"Y hay que anotar que, cuando avances del tiempo y complejidades de vida exigieron que se formase un cuerpo legal escrito, los guipuzcoanos se cuidaron bien de consignar, junto a la denominación de fueros, las de buenos usos y costumbres, entendiendo esa preocupación por rendir los máximos honores al uso y a la costumbre como fuente del derecho escrito; aparece paladinamente expresada en el proemio antepuesto al cuerpo escrito legal en el que se lee, según la edición de 1696, que "se dio principio a las Leyes municipales de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Gipuzkoa en tiempo del Rey don Henrique el Segundo, haviéndose governado hasta entonces por sus buenos usos y costumbres antiguas en lo meramente político, sin necesitar de Leyes escritas, con la experiencia de ser más eficaz en sus pueblos la persuasión blanda y suave de la costumbre, que la dura amenaza de las leyes y de ser siempre más bien recibidas las que en largo tiempo introduxo la costumbre y conservó la práctica, teniendo de su parte la aprobación de todo el pueblo." Importa mucho recoger esta explicación terminante del código foral, la cual es incompatible con la presunción candorosamente admitida por algunos historiadores que hacen derivar en cierto modo nuestra legislación especial de un instrumento supuestamente otorgado por Alfonso VIII de Castilla que constituye a todas luces un fraude evidente.

En la campaña contra las falsedades de Lupián de Zapata se distinguió notablemente nuestro encarnizado enemigo Juan Antonio de Llorente que no dejó periodo sano en el fantástico instrumento. Pero no le fue igualmente propicia la fortuna al pretender demostrar que nuestros Cueros se originaron de mercedes reales, confundiendo lamentablemente el fuero general con los fueros particulares de villas. Por todo eso salta a la vista el interés que tiene dejar bien señalado el origen consuetudinario de nuestra legislación general, sin hacer por eso tabla rasa de los privilegios reales que también se incorporan al fuero como se pregona incluso en el titulo de la impresión. Nuestros usos hubieron de ser fielmente respetados por las diversas soberanías a que se sometió alternativamente nuestra provincia. No quiere esto decir que, en el correr de los tiempos, no se procurasen acomodamientos aceptados por los guipuzcoanos que, al reconocer la autoridad real, se acogieron al fuero de hidalgos, como se ha dicho antes aludiendo a una observación muy atinada de Ildefonso Gurruchaga.

Apuntaba ya la osadía de los Parientes Mayores, un poco envidiosos de las fáciles ventajas de los procedimientos feudales o siquiera señoriales, y los guipuzcoanos quisieron agruparse para poner remedio a lo que ya entonces era una amenaza sin llegar a constituir, como ocurrió más tarde, una realidad desgraciada. En las Juntas de Tolosa en 1375 se crearon los Alcaldes de la Hermandad y se pusieron los cimientos de la legislación escrita. Tuvo ésta en su origen un carácter penal, brutalmente penal, pero aparte de que grandes males requieren grandes remedios, hay que reconocer que la severidad de aquellas leyes tenía formas atenuadas, si se las compara con otras de uso corriente entonces. En 1397 el Doctor Gonzalo Moro, aquel tan nombrado Corregidor de Gipuzkoa que lo fue también de Vizcaya y las Encartaciones, se reunía con los procuradores de los pueblos de la provincia en el coro de la iglesia de San Salvador de Guetaria, y de aquella reunión surgieron nuevas ordenanzas de la Hermandad guipuzcoana.

Esta tenía ya forma bien definida y la legislación escrita adquiría así en lo sucesivo frecuencia y vigor insospechados. En 1413, 1415, 1453 y 1457 se dictaban nuevas ordenanzas, también predominantemente penales, como eco siniestro de las luchas de banderizos. Ya las de 1463 son de un contenido más amplio: en ellas se apunta nuestro Código. Eran además una rectificación del anticuado cuerpo legislativo. "Mandamos -se decía en las referidas ordenanzas creadas en las Juntas Generales de Mondragón- que la dicha Hermandad sea regida, gobernada y juzgada por las dichas leyes, ordenanzas, adiciones y declaraciones que en este dicho volumen serán asentadas e non por otras algunas e que estas dichas leyes e ordenanzas sean habidas perpetuamente por cuaderno e por leyes e ordenanzas de la Hermandad e que las dichas leyes e ordenanzas e cuaderno viejo de aquí adelante non sean traídas nin presentadas en fechas ni en cosas algunas de la dicha Hermandad".

  • Última recopilación del Fuero

"Conocían bien los guipuzcoanos que la obra legislativa es siempre modificable y, sobre todo, perfectible, y no es de extrañar por eso que las Juntas Generales de 1469, 1470, 1482 y 1529 se ocupasen en modificar y enriquecer el viejo cuerpo legal. Preparóse con toda esa labor la nueva recopilación -felizmente llevada a término en 1696 por D. Miguel de Aramburu- de los fueros, privilegios, leyes, ordenanzas, buenos usos y costumbres de la Provincia de Gipuzkoa que viene a ser la codificación de nuestra legalidad. En 1758 se adicionó a esa recopilación un Suplemento que se encuentra impreso en las Ediciones del fuero posteriores a esa fecha. El contenido de nuestro código foral es una amplia colección de disposiciones legislativas sobre materias de agricultura, industria y comercio, régimen de justicia, corrección y beneficencia, instrucción pública, regulaciones tributarias, servicios de orden público y de guerra y otras que no es posible enumerar aquí. Todos esos enunciados eran también asuntos atribuibles a la autoridad de las Juntas, las que además abordaban en algunas ocasiones asuntos de derecho internacional."

  • El Corregidor

"Se ha advertido ya la presencia del Corregidor en las reuniones forales. Este funcionario que asumía bajo su autoridad importantes funciones judiciales, venía a ser el representante de la autoridad real. Los Corregidores no fueron en un principio sino jueces de comisión nombrados para momentos especiales. Pero tuvo después -y esto ocurrió también en otras partes- carácter de permanencia su cargo, y ello dio origen a incontables conflictos entre su autoridad y la de las Juntas. En 1520, con ocasión de haberse investido al Corregidor Acuña de facultades realmente extraordinarias, las Juntas opusieron una tenaz resistencia -que ofrecía relación indudable con el alzamiento de las Comunidades-, vencida por los términos conminatorios de una segunda yusión, pero eficaz en cierto modo, ya que las disposiciones contra las que tan fuertemente se protestó, tuvieron una realidad efímera.

Quería además la Provincia mantener firmes sus derechos a solicitar Corregidor y a no recibirlo, si previamente no lo hubiera solicitado, como consta en una Real Cédula en la que se lee lo que sigue: "e de aquí adelante a mí place de vos non enviar Corregidor alguno sin petición e suplicación de la mayor parte de la tierra". Para precaverse de las posibles intemperancias y abusos de poder de los Corregidores, cuando su presencia fue declarada permanente, impusieron los guipuzcoanos a esos funcionarios la obligación de someterse a juicio de residencia y esta obligación fue explícitamente consignada en el Capítulo XX del Titulo IV del Fuero, donde se lee: "Ordenamos y mandamos que ninguna villa, concejo ni alcaldia, ni procurador suyo, en ninguna Junta General ni Particular pueda hacer semejante proposición de que al Corregidor que asiste no se pueda pedir residencia, en voz de Gipuzkoa, ni tratar cosa de ello hasta la Junta en que ha de dejar la vara, so pena de doce mil maravedís...".

  • Extinción de los Alcaldes y Adelantados Mayores

"Algunas veces hubieron de soportar los guipuzcoanos autoridades ciertamente muy preeminentes. Y aunque he escrito soportar, mejor hubiera dicho resistir, porque resistencia fue, y muy empeñada, la que opuso Gipuzkoa a la permanencia de los Alcaldes Mayores, hasta que logró en 1505 "que el dicho oficio de la Alcaldia... se consumiese, sin que pudiese hacer merced de él a persona alguna". Igual resultado favorable obtuvo en 1640 la resistencia de la Provincia a recibir como Adelantado Mayor de Gipuzkoa al Conde Duque de Olivares. Las Juntas reclamaron contra lo que estimaban un peligroso desafuero, y la consecuencia de esa oposición tan tenazmente mantenida fue la retirada definitiva de dichos títulos y autoridad."

  • Nombramiento de procuradores

Se ha considerado todo lo concerniente al cuerpo electoral concejil, porque, en definitiva, los elegibles para cargos concejiles eran aptos también para ostentar la representación de los pueblos en las Juntas. Los Procuradores habían de ser, según prescripción del fuero, "de los más arraigados e abonados e su suficientes de sus lugares", con lo que queda declarado que el mínimo de condiciones que habían de reunir era el que se exigía con rigor a los vecinos concejantes. Por eso, todo lo expuesto anteriormente en orden a la elección de cargos municipales vale para determinar las circunstancias de la elección de apoderados de los Concejos en las Juntas Generales de la Provincia. Ya se ha visto que en un principio era condición concretamente requerida para ostentar la representación de un Concejo en Juntas la de ser vecino de ese mismo Concejo. Pero un artículo del Suplemento al Título VIII del Fuero vino a atenuar y aun a anular prácticamente tal disposición. Y de hecho, en muchos casos los Concejos elegían por Procuradores suyos a vecinos concejales de otras localidades, aunque la posesión de bienes raíces dentro del Concejo elector era condición que rara vez se excusaba. La evolución que el andar de los tiempos marcó en el cuerpo electoral municipal, se reflejó, como es obvio, en la elección de Procuradores, hasta el punto de que, en la convocatoria circular para las últimas Juntas Generales celebradas en San Sebastián en 1876, se dice que los apoderados que representen a los pueblos "reúnan al menos la circunstancia de ser vecinos de Gipuzkoa y propietarios". Esta circunstancia, como se ha visto antes, era la única exigida en régimen foral decadente para ostentar la calidad de vecino concejante. Y la expresión al menos, que aparece en la circular citada, indica que el deseo del país era requerir de las personas de los Procuradores condiciones más relevantes que las que se juzgaban precisas en los electores y elegibles para cargos municipales. En las últimas Juntas indicadas se registró, sin embargo, el caso de que fuese aceptado por Procurador de Deva D. Ascensio de Ostolaza, que no era natural ni vecino de Gipuzkoa. La aceptación se votó a titulo de haberse comprobado su oriundez guipuzcoana (Juntas, 1876, p. 21). Ese criterio fluctuante que en los últimos tiempos del régimen foral se hacía ostensible y precisamente en un asunto importante del régimen tradicional, dio lugar en 1875 al dictamen y a la resolución que transcribimos a titulo documental, por emanar de las Juntas Carlistas que no fueron legalmente reconocidas:

"Entre el precepto terminante del Título VIII, Capítulo XV del Fuero (que exige que los Procuradores a Juntas sean vecinos de los más arraigados, abonados y suficientes del pueblo) y el Título VIII, Capítulo único del Suplemento (que parece que tiende a la libre elección de los representantes en Juntas), pueden y deben adoptarse reglas fijas, que pongan término a las dudas que en esta materia ocurren con frecuencia y a los abusos que en los últimos años se han introducido en una materia de suyo grave y delicada. Los que suscriben se inclinan a que debiera exigirse a los Procuradores estos requisitos: 1.º Ser natural u originario de Gipuzkoa, Vizcaya o Alava, y aun de Navarra, si allí son admitidos los guipuzcoanos a los empleos públicos. 2.º Ser propietario en cualquier pueblo de Gipuzkoa, con un año cuando menos de antelación. 3.º Ser mayor de 25 años. 4.º Hallarse empadronado como vecino en cualquier pueblo de la Provincia".

La Junta aprobó este dictamen. Esta laxitud en el reconocimiento de condiciones exigibles a los candidatos a la procuración de los pueblos tuvo alguna correspondencia -y ésta en Juntas perfectamente legales- en los decretos de las Juntas de Alava. Dicen, en efecto, Marichalar y Manrique, refiriéndose a los procuradores alaveses, que

"por acuerdos de las Juntas celebradas en distintos años de este siglo (el XIX) se exige a los Procuradores... ser naturales y oriundos de la provincia o solamente naturales e hijos de guipuzcoano".

(Marichalar, 1971).

Por lo demás están bien determinadas otras cualidades que deben reunir los Procuradores, como también las limitaciones impuestas por el Fuero en orden a la exclusión del derecho de elegibilidad a los titulares de algunos ministerios y profesiones, tales como clérigos, aunque es muy probable que asistiese uno a las Juntas de Getaria de 1397; de abogados, excluidos sólo hasta 1852; y de militares de tierra, cuya asistencia a Juntas, sin embargo, se ha registrado con alguna frecuencia. Se puede establecer, en consecuencia, que los Procuradores se elegían, en un principio, por y entre los vecinos concejantes de cada pueblo, que más tarde se convino en que la elección podría recaer en vecinos concejantes de pueblo distinto al de los electores, teniendo en cuenta, en los tiempos más cercanos, la ampliación que experimentó el cuerpo electoral y elegible, al declararse la no exigencia de probanza de hidalguías y de posesión de millares. Y que últimamente hubo cierta tendencia a reconocer algún derecho de elegibilidad a los naturales y oriundos de las provincias hermanas.

  • Distribución fogueral

Es acaso el punto menos claro de la legislación foral y no es extraño que no aparezcan, en los trabajos de vulgarización, concreciones definitivas que no dejen lugar a la duda. Tampoco aquí se dará por completamente dilucidada la cuestión, sino que se presentarán objetivamente los diversos criterios seguidos, aun en los últimos tiempos del régimen, a los que parece debiera haber llegado ya una idea clara del problema.

"Ese mismo nombre de fuegos -dice Echegaray- indica que en sus comienzos esta votación se ajustó al número de hogares que cada Concejo contenía. Quiere decirse que la familia en Gipuzkoa no sólo constituía la unidad social, sino también la unidad política. Andando el tiempo, ese número de fuegos se ajustó a la proporción en que cada municipio contribuía a los gastos de la Hermandad"

(Echegaray, 1924-29).

En 1816 dictaminó la Comisión para el arreglo fogueral que, teniendo en consideración las bases de que se usó en los años anteriores y las que recomiendan los economistas políticos para semejantes operaciones, le parecía el principio más aceptable el que se funda en los datos de la población, por ser el más análogo y único abrazado por el Fuero en los Capítulos 7.º y 8.º del Titulo IV, y por las demás circunstancias de una distribución justa y equitativa. Como se ve, en el dictamen nombrado se atiende a ese primitivo concepto familiar que fue el fundamento de la foguera. Pero este criterio no fue obstáculo para que en 1819 la Comisión entonces designada informase que la base más justa y equitativa para el arreglo fogueral era la proporción que resulta entra la población y la riqueza de cada pueblo. Así se adoptó provisionalmente. Donde más de manifiesto se pone la anárquica dispersión de conceptos en asunto tan importante dentro del mecanismo de la vida foral, es en las deliberaciones de las Juntas Generales de 1825. En ellas, pretendían unos que la población había de ser una de las bases de la nueva foguera, en tanto que otros negaban este principio; algunos afirmaban que la regla había de darla el rendimiento de arbitrios, a los que otros oponían que ni siquiera había de ser tenido en cuenta para esta operación.

Opinaba la representación de Deba, en 1851, que en su concepto la foguera debía servir únicamente de base para el asiento en Juntas y no para repartimientos. Ya se sabe que el orden de asiento en Juntas se estimaba proporcionado al mayor o menor número de fuegos representados por cada Concejo. Un avance sobre esas concepciones simplistas del fuego se determina en 1832, cuando se establece que, para el arreglo fogueral, hay que tener en cuenta el conocimiento de la riqueza territorial de cada uno de los pueblos de la provincia, de la población de los mismos, y del producto de un arbitrio dado en cada uno de ellos. Esta acumulación de partidos para establecer la foguera se determina más y se justifica mejor en el acuerdo de las Juntas de 1861 que se transcribe a continuación.

Enterada la Junta del precedente descargo -se dice-, viendo que se demuestra en él que la foguera, basada solamente en el número de habitantes de cada pueblo, no puede servir de tipo para que se arregle a ella ningún reparto directo de contribución, y teniendo presente que conviene que la foguera que haya de sustituir a la actual, esté basada no sólo en el número de la población, sino en la riqueza territorial y en los estados industrial y de comercio y en la estadística pecuaria. decreta se encargue a la Diputación que, sin dejar mano, se activen los trabajos estadísticos de dichos ramos por todos los medios que para subrayar exactitud le sugiere su ilustración, y que para el año próximo venidero, si es posible, presente un proyecto de foguera basado en los estados expresados y en el censo de población que acaba de practicarse, para que pueda servir en lo sucesivo, tanto para los repartos foguerales, como para la representación respectiva de los pueblos en la Junta General, y que en el entretanto, rija y sirva la foguera actual para el reparto de toda clase de contribuciones directas que pudieran sobrevenir y para la representación fogueral... Se adoptó así por decreto.

Pero no se mantuvo durante mucho tiempo esa consideración de elementos diversos para fijar los fuegos de cada Concejo. En 1866 se nota una regresión a los primeros criterios fundamentados en la singularidad de los principios básicos de la foguera. Y otra vez se vuelve a las tradicionales vacilaciones sobre la elección de proyectos.

"La Comisión de Estadística -dice el informe- se ha enterado del único expediente que se le ha pasado y es el relativo al arreglo de los fueros con que votan las representaciones de los pueblos en las Juntas; comprende tres proyectos basados, el primero en la riqueza, el segundo en la población, y el tercero en la riqueza y en la población. La Comisión ha preferido el segundo a los otros dos, ya porque para la elección de otras representaciones del país sirve la población, ya porque es el más conforme de que se vota según se paga.

En efecto, los Diputados a Cortes se nombran tomando por base la población; y los arbitrios, único recurso de V. S. hoy, y que siempre será el principal, son generalmente proporcionados al número de almas de cada localidad... El último arreglo fogueral, formado en las Juntas Generales de 1872, disiente del anterior en la elección de principio, aunque está acorde en utilizar un solo elemento para la distribución de la foguera, toda vez que decretó que el número de fuegos y votos con que cada pueblo había de ser representado en Juntas, se determinaría por la estadística de la riqueza imponible, de suerte que el alquiler de la habitación de cada contribuyente serviría de base para imponer la contribución fogueral, considerando que la renta de la habitación de un labrador venia a representar la décima parte del arriendo total del caserío con sus pertenecidos. De lo expuesto se puede obtener la conclusión de que, si bien la distribución fogueral fue originariamente proporcionada al número de hogares, en la práctica de tiempos posteriores no fue firme este criterio, adoptándose, como norma de repartición, unas veces el censo de población, otras veces la riqueza imponible y en algunas ocasiones estos elementos combinados.

  • Juntas y Diputación

Las Juntas Generales de Gipuzkoa, organismo foral único en un principio y siempre jerárquicamente superior a los organismos anejos que con el tiempo se le fueron adicionando, se integraban con la suma de los Procuradores que para ello eran nombrados por los Concejos privilegiados de la Provincia, es decir, por los Ayuntamientos que tenían derecho a asiento en Juntas. Ya se ha dicho que los Procuradores se elegían antes exclusivamente de entre los vecinos hidalgos y millaristas del Concejo respectivo y, después, de entre los vecinos de cualquier Concejo guipuzcoano mayores contribuyentes o contribuyentes en menor cuantía que supiesen leer y escribir. Los Concejos importantes nombraban de ordinario dos procuradores, y esta pluralidad de representantes era facultativa de cada Concejo, ya que no influía en el resultado de las votaciones. Los poderes dados a éstos -hay fórmulas impresas- no podían contener mandato imperativo ni limitación. Téngase presente que los Ayuntamientos podían reunirse y de hecho se reunían en Uniones Forales, cuyo Procurador asumía los fuegos acumulados de los municipales unidos. Estos mismos elementos componían las Juntas Particulares que se reunían (primero sólo en Basarte y Usarraga, y luego donde se creía conveniente) cuando lo requiriese y algún caso extraordinario, y esto por iniciativa de la Diputación o a petición de algún Concejo a quien se atribuía la responsabilidad de la convocatoria por motivo insuficientemente justificado. El funcionamiento de las Juntas Generales y Particulares aparece claramente determinado en los Reglamentos que se aprobaron en las Juntas Particulares de San Sebastián de 1827. Sólo habrá que consignar aquí que la votación se computaba por fuegos y no por votantes, para lo que se ha de tener en cuenta lo arriba expuesto, y que las Juntas Generales nombraban a los miembros de la Diputación Foral. Fue éste un organismo creado para dar permanencia y continuidad a la organización del Gobierno provincial, y aunque tuvo facultades predominantemente ejecutivas, se ensanchó en los últimos tiempos el circulo de sus atribuciones que, no obstante, quedaron siempre subordinadas a la autoridad de las Juntas, a cuyo juicio de residencia se sometían los Diputados Generales a la terminación de su mandato. La Diputación Ordinaria se componía últimamente de un Diputado General en ejercicio, dos Diputados adjuntos y un Diputado suplente. La Diputación Extraordinaria se componía de los antedichos y de dos Diputados adjuntos y un Diputado suplente por cada uno de los cuatro partidos en que estaba dividida la Provincia, los cuales correspondían casi por entero a los cuatro partidos judiciales de la actualidad. Téngase presente que en los últimos tiempos de la vida foral quedó virtualmente suprimida la residencia alternativa de la Diputación en los cuatro pueblos de tanda. Hay también reglamentos de las Diputaciones Ordinaria y Extraordinaria. La Diputación Extraordinaria era convocada por la Ordinaria para resolver asuntos de alguna complejidad y, sistemáticamente, para convocar a Junta y redactar la nómina puntos levantados y remitidos, es decir, de los asuntos que quedaron antes sobre la mesa y de los de nueva entrada. El protocolo de las Juntas se sujetaba al índice de formalidades que se ofrece a continuación, bien entendido que todo lo que se va a anotar compendiadamente tiene detallada explicación en el texto de los Reglamentos de Juntas y Diputaciones, a los que se han hecho ya especial referencia.

Primera sesión. Reunión en el lugar designado y reconocimiento de poderes. Juramento de los Procuradores. Lectura del libro de los Fueros. Nombramiento de Asesor-Presidente. Idem de las Diputaciones y de nueve comisarios de tránsito, seis de marinería, dos veedores de hidalguía, dos escritores de cartas y tres reconocedores de memoriales. (Estos últimos cargos se nombraban, en los postreros tiempos de la vida foral, en la segunda sesión). Misa solemne en honor de la Inmaculada, a la que se acudía procesionalmente con las efigies de la Virgen y de San Ignacio.

Segunda sesión. Distribución de asuntos entre las diversas Comisiones, que en 1876 eran las de Fueros, Hacienda, Fomento, Instrucción Pública, Estadística, Reclamaciones, Orden Público, Personal y Gastos de Guerra. Residencia del diputado general saliente, previa lectura de las actas de la Diputación. Nombramiento de alcalde de Sacas (sólo hasta 1841, en que se dejó sin efecto el cargo).

En las demás sesiones o Juntas, hasta el número de once, se continuaba el estudio y resolución de los asuntos sobre que entendían las Juntas y cuya índole diversa se echa de ver en el enunciado de las diversas Comisiones que se distribuían las labores de la Asamblea. Para que se vea hasta dónde llegaba la inmunidad reconocida a los procuradores en Juntas de Gipuzkoa, mientras duraba su mandato, examínense los ruidosos sucesos que se produjeron en torno a las asambleas de Villafranca, de mayo de 1601 y a sus sucesoras de agosto del mismo año. Nadie, ni siquiera Gorosábel, ha tratado de ellos. Terminaron, como se verá, con un soberbio varapalo del rey que hubo de encajar humildemente el arrogante corregidor de Gipuzkoa, Licenciado Pero González de Castillo. No en vano, el Fuero de Gipuzkoa estableció en su Capítulo II (tit. XXIX) que el mismo había de ser observado de manera que "cualquier poderoso o Ministro de Justicia que contraviniere a ello, puede ser resistido y muerto, si no desistiere buenamente".

  • El pase foral

El pase o uso foral era un mecanismo institucional para controlar la foralidad de las disposiciones reales, así como las providencias de los tribunales. Su ejercicio correspondía en Gipuzkoa a la Junta, en caso de hallarse congregada y, en su defecto, a la Diputación. "Obedézcase, pero no se cumpla" era la fórmula estereotipada en la que se consignaba el pase foral. El origen de este mecanismo de defensa del derecho guipuzcoano se encuentra en una ordenanza elaborada en la Junta general de Usarraga el 10 de noviembre de 1473, confirmada por el rey Enrique IV, 17 días después. En esta ordenanza se dispuso que Gipuzkoa no cumpliría las cartas o provisiones que fueren contra sus fueros. En 1766 el corregidor Barreda despojó a Gipuzkoa de esta garantía conservadora de sus fueros. Esto dio origen a un largo pleito en el Consejo de Castilla que finalizó con la reintegración del uso mediante la Real Provisión del 22 de diciembre de 1780.

Hubo una serie de funcionarios regios que plantearon una serie de problemas en torno a la aplicación del pase foral como el corregidor, en 1638 y en 1692, el juez de arribadas, en 1742, el juez subdelegado de rentas de Vitoria, en 1781 y, finalmente, el juez de contrabando, en 1787 y 1799. Respecto de todo documento presentado al uso la Junta podía extender un despacho a continuación de aquél en el que constaba su pase o, por el contrario, expedir un despacho denegando su uso. No es tarea nada fácil cuantificar los despachos de uso expedidos por la provincia en los casi cuatro siglos en que estuvo en vigor el pase foral. Sin embargo, tenemos datos del periodo 1665 a 1775 en el que se otorgaron alrededor de un millar de usos. Todo documento al que se denegaba el pase tenia efecto suspensivo. El efecto devolutivo no operará siempre: son los casos en los que la provincia retiene, una vez denegado el uso, el documento. Casi siempre se suplicaban las disposiciones o providencias a las que se había denegado el pase. La súplica se hacia al rey o al tribunal de donde habían dimanado; sólo se exceptuaban de esta súplica las requisitorias.

Durante el siglo XVIII se expidieron una serie de disposiciones regias que vulneraban lo dispuesto en el capítulo VII del título II de los fueros guipuzcoanos. En este importantísimo capitulo foral se reconocía la exención tributaria de la provincia. También se dictaron en el mismo siglo disposiciones que se contraponían al título XVIII del Suplemento foral de 1758. La abolición del pase fue común a todo el País Vasco. Esta derogación ocurrió durante la Regencia de Espartero. Dos disposiciones de esta gobernante, una Orden (5-I-1841) y un Real Decreto (29-X-1841) fueron las que despojaron del uso foral. No obstante, éste ya había periclitado tiempo atrás. En efecto, la Ley de 25 de octubre de 1839 preparó el camino para su futura abrogación.

  • Sistema tributario

Entre los fueros guipuzcoanos se encontraba uno muy importante y que era el de la exención tributaria. Se recogió tanto en el Cuaderno de Ordenanzas de 1583 como en la Nueva Recopilación de sus Fueros de 1696. Los pueblos de Gipuzkoa no pagan al rey tributos como lo hacían otros de Castilla. En efecto, la provincia no satisfizo a la Corona los impuestos conocidos como pedidos, fonsaderas, servicios, ayudas y monedas. Los diversos pedidos que algunos reyes intentaron introducir no fueron nunca pagados e incluso en alguna ocasión, como en 1391, la provincia se obligó a prender a sus recaudadores. El único tributo existente en Gipuzkoa era el de las alcabalas. La villa de Segura ya pagaba este tributo con anterioridad a 1424. Para mediados del siglo XV la alcabala ya se hallaba establecida en esta provincia como uno de los derechos de la Corona, constituyendo, por tanto, una de las fuentes de ingresos ordinarios de esta última. En se aprobó el encabezamiento de la provincia y en 1727 seguía siendo el mismo. Gipuzkoa también estuvo siempre exenta de las imposiciones reales que se cobraban en los reinos de Castilla. Una de ellas eran los portazgos. También se concedió a la provincia que no pagaran aduanas las vituallas que se trajeran para el sustento de sus moradores. Asimismo, que en los casos de necesidad se acudiera al rey para que el trigo que viniera de Andalucía estuviera libre de derechos. Que no pagaran derechos los bastimentos que en tiempo de guerra y en virtud de convenio se introdujeran de Francia.

Y, en fin, que todo el trigo y centeno traído a la provincia para el consumo de sus naturales estuvieran libre de marca, represalia u otro derecho; así otras varias franquicias relativas a la exención de pagos de derechos de aduanas en el Reino de Navarra, durante la feria de Pamplona, de los comerciantes de la provincia y de derechos de almojarifazgo de sus mercaderías en el puerto gaditano. El derecho de las ferrerías se estableció en Gipuzkoa por el monarca Juan II. El impuesto de las ferrerías se cobraba sobre la extracción del mineral y sobre los trabajos que se hacían a partir de él. Consistía en 3 maravedis por cada quintal de hierro labrado en las ferrerías. A partir de 1610 estuvo en suspenso la exacción de este impuesto y no volvió a cobrarse nunca más. La provincia también estuvo exenta del pago de otras imposiciones que rigieron en las provincias del interior de Castilla. Así, no se cumplieron en ella una serie de disposiciones regias dictadas a fines del siglo XVIII y primer tercio del siguiente, y testamentos, sucesiones de vínculos, referentes a legados, herencias, sucesiones transversales, manda pía forzosa de los mayorazgos, patronatos y ab intestatos. Los habitantes de Gipuzkoa se hallaban exentos del estanco de toda clase de géneros y cosas. Sin embargo, se trataron de estancar algunos productos como la pimienta, en 1605, la sal en 1631 y el papel sellado en 1636. Pero la provincia reclamó al rey estos contrafueros y se alzaron dichos estancos.

Gipuzkoa sirvió a los monarcas en diferentes ocasiones con sumas considerables en forma de donativos voluntarios y graciosos. El primer donativo que se otorgó por la provincia fue en 1629. En el resto de este siglo y en los dos siguientes se hicieron otros donativos a la corona. Para obtener la provincia los recursos necesarios para hacer frente a los servicios de la Corona se servia en lo antiguo del repartimiento fogueral, acordado en Junta, con la presencia del Corregidor. Más tarde, a partir de 1630, se establecieron los impuestos sobre el consumo de diferentes artículos como el bacalao, cecial, congrio y vino. Otro de los fueros más importantes de Gipuzkoa era la exención de aduanas, esto es, la franquicia de derechos por la introducción de los artículos necesarios para el uso y consumo de sus naturales, tanto por mar como por tierra. Con Alfonso X se establecieron los diezmos aduaneros que se cobraban sobre el valor de las mercancías que entraban o salían de los puertos marítimos o secos. Gipuzkoa primeramente satisfizo este diezmo y, más tarde, estuvo exonerada de él. Hay diferentes documentos, el primero de 1280, que prueban suficientemente cómo la provincia pagó el diezmo. Los diezmos que se cobraban en ella eran de dos tipos: de una parte, de la mar, en el caso de que se introdujeran mercancías por puerto marítimo y, de otra, seco si dicha introducción se había por puerto terrestre.

Aquí los derechos que se pagaban por ambos conceptos se conocieron como diezmo viejo. En cuanto a la exoneración de su pago lo fue a partir de 1555 en que por una disposición regia se dispuso que los habitantes de esta provincia estuvieran exentos del pago del derechos de diezmo viejo, tanto marítimo como seco, respecto de todas las mercaderías que se introdujeran para el uso y consumo, así como los frutos de su cosecha y productos de la industria. A partir del siglo XVII se quisieron introducir recargos sobre el comercio de las cosas. El primer recargo de este tipo que se intentó exigir por la corona a Gipuzkoa fue el pago, en 1603, de un 30 % del valor de las mercaderías que se exportasen o importasen. Del referido recargo se exceptuaron algunos productos. Esta imposición del 30 % era temporal y motivada por la guerra. En 1629 se trató de introducir un recargo del 7,5 % en los aranceles del diezmo viejo. Esto originó un largo pleito entre el arrendador de diezmos y la provincia que se resolvió, en 1647, en favor de aquél. El referido recargo no era para las cosas de consumo de esta provincia, sino para las que se llevaran a Navarra o Castilla. Ver Diputaciones Forales que sean de interés general o común al País Vasco, sin perjuicio de las facultades privativas de aquéllas". El 3 de abril el país elige concejales y junteros (parlamentarios en Navarra). El 22 del mismo mes las Juntas Generales son restablecidas en Mondragón eligiendo los junteros al Presidente de la nueva Diputación Foral, Javier Aizarna del PNV.

  • En la Comunidad Autónoma Vasca (1980)

El Estatuto de Autonomía de 1979 que entra en vigencia en enero de 1980 convierte de lege a Gipuzkoa en un Territorio Histórico que coincide con la provincia (Tit.preliminar, art. 1). Entre estas fechas y el 10 de diciembre de 1983, en que entra en vigor la Ley de Territorios Históricos, trascurren casi cuatro años de provisionalidad y reacomodo a la nueva situación autonómica. En la nueva ley se reconocerá a las Juntas Generales y a las Diputaciones Forales como órganos forales del territorio, separándose las competencias de éste de las de las Instituciones comunes autónomas. También se separan la Hacienda General y las forales regulando la distribución de recursos por medio de un Consejo Vasco de Finanzas y un Tribunal Vasco de Cuentas Públicas, supremo organismo fiscalizador del Sector Público Vasco.

Los 81 Ayuntamientos guipuzcoanos y la Hacienda Foral. Cuatro son los conceptos por los que la Diputación dota a los presupuestos municipales:

  • Tributos locales (contribuciones urbanas, por ejemplo) que corresponden a los Ayuntamientos pero que recauda, por cuenta de ellos, la Diputación.
  • Participación de los Ayuntamientos en tributos no concertados (monopolios, alcoholes y aduanas). Los recauda el Estado y los distribuye a los Ayuntamientos a través de las Diputaciones.
  • Participación en tributos concertados (impuestos directos e indirectos) que recauda la Diputación.
  • Subvenciones a obras municipales (equipamientos, aguas, etc.) a cuenta del presupuesto de inversiones de la Diputación (Plan Foral de Obras).
Demarcaciones Judiciales (1982)
PartidosJuzgados de DistritoJuzgados de Paz
Donostia-San SebastiánDonostia-S. S. n.º 1
Donostia-S. S. n.º 2
Donostia-S. S. n.º 3
IrúnHondarribia.
RenteríaLezo, Oiartzun, Pasaia.
HernaniAduna, Orio, Urnieta, Usúrbil.
AzpeitiaAzpeitiaAzkoitia, Beizama, Bidegoyan, Cerain, Cestona, Ezkio-Itsaso, Gabiria, Mutiloa, Régil, Segura, Zegama.
ZarautzAizarnazábal, Aya, Deba, Getaria, Zumaia.
TolosaTolosaAbalcisqueta, Albiztur, Alquiza, Alegia, Altzo, Amezketa, Andoain, Anoeta, Belaunza, Berastegui, Berrobi, Elduayen, Hernialde, Ibarra, Irura, Larral, Leaburu-Gaztelu, Lizartza, Oreja, Villabona, Zizurkil.
OrdiziaArama, Ataun, Beasain, Gainza, Idiazbal, Iruerrieta, Itsaondo, Lazkao, Legorreta, Olaberria, Zaldibia.
BergaraBergaraAntzuola, Elgeta, Legazpia, Oñati, Placencia, Urretxu, Zumárraga.
EibarElgoibar, Mutriku
MondragónAretxabaleta, Eskoriatza, Lenitz-Gatzaga

La atención sanitaria de Gipuzkoa está pidiendo una reorganización tanto en el plano de la dotación de servicios como en la distribución espacial. A comienzos de 1980 la población guipuzcoana contaba con una dotación de 1.389 profesionales médicos lo que supone una tasa de 19,3 médicos por cada 10.000 habitantes, o lo que es lo mismo, 516 habitantes por médico y se disponía de 68 camas por 10.000 habitantes. Son cifras en general bajas si se considera el tipo de sociedad industrial a la que pertenece y sobre todo teniendo en cuenta el alto grado de concentración de servicios que se produce sobre la capital, que contando con el 25 % de la población provincial agrupa al 61 % de los médicos, al 52,5 % de los odontólogos y al 41 % de los farmacéuticos. Hay 30 establecimientos sanitarios distribuidos del modo siguiente:

Establecimientos sanitarios
Fuente: "ESICAE (1982)", Eusko Jaurlaritza.
Nº Establecimientos2
Nº FacultativosTotal Personal
Consultas externas-18
Radiología1882
Análisis1673
Asistencial2181.533
Urgencias--
Alojamiento y Manutención-139
Apoyo-37
Rehabilitación737
Escuela enfermeras--
M.I.R.--
Funcionarios de INSALUD--
TOTAL2591.919

Población (activa y pasiva) protegida por la Seguridad Social
Fuente: "ESICAE (1982)", Eusko Jaurlaritza.
Tipo de pensionistas1978197919801981
Invalidez15.29628.52121.83526.414
Jubilación12.90315.57718.54923.846
Viudedad8.82810.27311.61114.811
Orfandad7.6689.04510.82214.879
Favor familiar10.58712.10314.37719.998
Total12.16814.61717.25921.876

  • Centros asistenciales para ancianos
Centros asistenciales para ancianos
* Se incluyen dos centros de la Fundación Matía por su carácter mixto sanitario-asistencial.
Naturaleza de los CentrosNúmeroCapacidad
Club y Hogares6511.110
Residencias322.047
Residencias de día115
Ayuda domiciliaria5497
Otros*2187
TOTAL10513.856

Centros asistenciales para deficientes mentales y minusválidos (1982)
Fuente: "E.S.I.C.A.E. (1982)", Eusko Jaurlaritza
* No se incluyen los centros con carácter exclusivo de Educación Especial
(1) Estos centros son comunes para los deficientes mentales y minusválidos
Naturaleza de los CentrosNúmeroCapacidad
Deficientes mentales16783
Centros de estimulación precoz (1)255
Residencias125
Talleres protegidos10535
Aulas de Terapia--
Centros de profundos3168
Minusválidos10301
Centros de apoyo educativo a invidentes118
Centros de apoyo educativo a sordos3160
Talleres protegidos6123
Otros14547
Centros de apoyo educativo a autistas351
Centros de apoyo educativo a paralíticos cerebrales10490
Residencias de paralíticos cerebrales16
Talleres de paralíticos cerebrales--

La Diputación de Gipuzkoa subviene a las necesidades de diversas entidades sanitarias, higiénicas y asistenciales:

Gastos atención y manutención de personas en los siguientes Centros: Expósitos, Centro San Pablo, Sanatorio Górliz, Patronato Eibarrés, Hospital Tolosa, Irún, Andoain, Colegio Amor Misericordioso, Hogar Maternal e Infantil de Fraisoro, Tribunal Tutelar de Menores, Guarderías, Aranegui, Fundación Matía Calvo, y otros de la provincia / Sanatorio de Santa Agueda / Asistencia Sanitaria Funcionarios / Asociación Guipuzcoana Subnormales y otros / Servicios Toxicomanía y salud mental / Hospital provincial con sus gastos administración, entretenimiento instalaciones, calefacción, limpieza, dotaciones alimentación, vestuario, vajilla, utensilios, medicamentos, quirófanos, material e instrumental clínico, radiología, oxigeno, laboratorios, agua, energía, combustible, etc. Conservación y reparación instalaciones. / Finalmente corre con los gastos de: Escuela Capataces Agrícolas (Fraisoro), Servicio guardería rural y forestal, inseminación artificial, fincas de Laurgain, Zubieta, Vivero Arizmendi, Añabaso, Jaizkibel. Fomento ganadero, ferias y concursos comarcales, repoblación piscícola.

Las entidades de ahorros también participan en el esfuerzo asistencial con centros de verdadera importancia.

Patronato San Miguel. Cuenta en 1982 con 208 alumnos y una sección médico-psicológica del centro de diagnóstico del Patronato dedicado a subnormales. Forma parte de la obra benéfico-social de la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián. ASPACE, de diagnóstico e investigación de la parálisis cerebral, de la CAP.
La Gota de Leche. Atiende a niños en edad lactante tanto como consultorio como guardería infantil. Depende de la CAM de San Sebastián y de la CAP de Guipúzcoa.
Escuela-Hogar Virgen del Coro. Depende de la CAM de San Sebastián e imparte EGB y preescolar.
Centros de Formación familiar y social. La CAM de San Sebastián tiene siete centros de este tipo en Andoain, Eibar, Lasarte, Mondragón, Rentería y barrios de La Paz y Egia de San Sebastián.
Colonias infantiles. La CAM posee la Residencia Nuestra Señora del Coro en Etxarri-Larraun (Navarra). La CAP, la colonia de Ribavellosa y parques infantiles diversos.


Viviendas familiares según sus instalaciones y servicios (1983)
Fuente: "V. (1983)", Eusko Jaurlaritza.
CapacidadN.º personas inscritas
TotalMediaTotalVaronesMujeres
TOTAL46.636117,4712.5766.6475.929
Hoteles7.28877,53474367107
Residencias51072,861619368
De enseñanza21.490302,681.732928804
Hospitales6.814117,484.2521.8242.428
Religiosos4.77043,362.1526081.544
Militares2.972174,822.0992.02871
De asistencia social2.37772,031.425535890
Penitenciarios29573,7527125813
Otros120401064

IUM / RGR

Dialecto guipuzcoano. Llámase así a uno de los grandes dialectos en que se clasifica la lengua vasca. Pertenece, junto con el labortano y los dialectos alto y bajo navarro, al grupo de los dialectos centrales de esta lengua. Según otra manera de ver, pertenecería, junto con el vizcaíno, a los dialectos occidentales de ella. Al hablar de dialecto guipuzcoano se hace preciso distinguir entre dialecto guipuzcoano hablado y dialecto guipuzcoano literario o escrito. El primero se refiere a la lengua real, tal como se habla, y el segundo a la forma adoptada al escribir en dicho dialecto.

  • Límites

Una concepción un tanto ingenua y espontánea confunde los limites políticos de la provincia con los del dialecto. Según dicha concepción, dialecto guipuzcoano sería simplemente el euskara que se habla en Gipuzkoa. Las dialectólogos o especialistas en el tema saben muy bien que esto no es así, o sea, que el dialecto guipuzcoano, al menos en la forma hablada con el pueblo, no coincide con los limites de la provincia. La clasificación científica de los dialectos de la lengua vasca fue realizada por el príncipe Luis Luciano Bonaparte. Esta clasificación es la que aún hoy día se utiliza, rectificada o corregida en algunos puntos por Resurrección María de Azkue. Según ella, el llamado dialecto guipuzcoano no abarca toda la provincia de Gipuzkoa. El confín oriental de ésta (Irún, Fuenterrabía y Oiartzun) pertenece al dominio del dialecto llamado alto navarro. Por el Oeste existe una zona aún más amplia y populosa, que se denomina cuenca del Deva, y que pertenece al dialecto vizcaíno (Salinas, Eskoriatza, Aretxabaleta, Mondragón, Oñate, Bergara, Placencia, Eibar).

En compensación o desquite, y siempre según la clasificación de Bonaparte, por el Sur el dialecto guipuzcoano penetra en Navarra. En el viejo Reino se asignan a este dialecto la comarca llamada Burunda (Alsasua, Urdiain, Lizárraga, Unanua, etc.) y la zona de Echarri Aranaz. El dialecto guipuzcoano hablado tampoco es uniforme en todo su dominio, aunque es bastante homogéneo. Se distinguen en él tres subdialectos: el septentrional o de Beterri, el meridional o de Goierri, y el de Navarra. Dentro del subdialecto de Beterri se reconocen aún tres variedades: Azpeitia, Hernani, Tolosa. Uno de los rasgos distintivos entre los dos subdialectos -Goierri y Beterri- estriba en que el auxiliar transitivo provisto del sufijo relativo, en Beterri es duen, dituen, zuen, zituen; en Goierri, duan, dituan, zuan, zituan. El dialecto literario guipuzcoano se basa sobre todo en el subdialecto de Beterri. En el subdialecto de Goierri no se distinguen variedades. En el subdialecto de Navarra se distinguen dos: la de Burunda y la de Echarri Aranaz. Omitimos otras opiniones que en puntos secundarios discrepan de esta clasificación. [Cf. art. "Dialecto" de este Diccionario]. En dicho artículo, página 235 puede verse mapa de este dialecto. (Véase también Yrizar, 1981).

  • Hechos culturales

No obstante lo dicho sobre el tipo de lengua hablado por el pueblo en zonas del Este y Oeste de la provincia, es un hecho que para usos literarios (predicación en la iglesia, libros, etc.) el dialecto guipuzcoano es el generalmente usado en toda la provincia, con incursiones que alcanzan incluso a otras.

  • Coincidencia con antiguas divisiones eclesiásticas, administrativas, etcétera.

Se ha hecho notar que los límites de los dialectos vascos en la costa guipuzcoana parecen coincidir con otras divisiones de gran raigambre histórica. En lo eclesiástico el confín oriental de Gipuzkoa perteneció a la diócesis de Baiona; la zona occidental, en cambio, a la de Calahorra (justamente con la mayor parte de Bizkaia y Álava); el grueso central de Gipuzkoa, o sea, el que propiamente habla guipuzcoano, pertenecía a la diócesis de Pamplona. Remontándonos aún a épocas mucho más remotas, estos límites parecen coincidir con los que los geógrafos romanos asignan a diferentes pueblos: el confín oriental de Gipuzkoa (junto con Navarra) pertenecía a los vascones; el grueso central de Gipuzkoa a los várdulos; el confín occidental, a los caristios. Esto demostraría que no todo es convencional o subjetivo en la división de los dialectos y que estas diferencias responden a hechos muy antiguos.

  • Características del dialecto guipuzcoano.

Dentro de la unidad incuestionable de la lengua vasca, los dialectos centrales (entre ellos el guipuzcoano) parecen caracterizarse por ser más innovadores y proclives al cambio y a la evolución; los dialectos de la periferia o de los extremos son, por el contrario, más conservadores. Como botón de muestra citaremos únicamente el hecho de que la evolución de la conjugación simple a la compuesta se realizó antes en el guipuzcoano que en el vizcaíno, donde casi hasta nuestros días se ha conservado un elevado número de verbos fuertes o sintéticos.

La existencia de núcleos alógenos puede o no suponer la existencia de un factor retroactivo para una lengua autóctona. En el caso de Gipuzkoa, sabemos de un siglo XVIII cerradamente euskaldun en el que el anillo escolar es considerado por la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País como un elemento importante para dotar al alumno de una segunda lengua. Pero a finales del siglo y, en especial tras la primera guerra carlista, se constata el poder de esta segunda lengua traducido ya en situación diglósica encubierta de bilingüismo.

  • Fueros y situación lingüística en el siglo XIX.

Iztueta (Iztueta, 1847) es un apasionado defensor de su lengua a la que ve menospreciada y desposeída de la posibilidad de acceder a un estadio culto. Su conciencia a este respecto es vivísima y se reviste de un fuerismo ardiente (euskara hil ezkero Fueroak ez dira biziko = tras la muerte del euskara los Fueros dejarán de vivir). Según su descripción inicial, de los 120.000 habitantes (arima=almas) de Gipuzkoa 100.000 sólo conocen un idioma: el euskara. Los veinte mil restantes los distribuye de la siguiente forma: más de la mitad son hijastros del euskara por su procedencia del exterior (ugazume etorki arrotz); los restantes -de 10.000 a 6.000- hablan tan mal el euskara como el castellano. Respecto a los factores que inciden sobre la situación lingüística expone como positivo el hecho de que los párrocos guipuzcoanos tuvieran que dominar el euskara para practicar la cura de almas (para ser curadores de almas: arima -zaintzalle izan), y como negativo el que se abasteciera de maestros no vascófonos (maisu erdaldunak) a los pueblos de la provincia. El euskara está proscrito de la escuela:

"¿No acaece pues que, cuando a estos pobres muchachos de las escuelas se les escapa una palabra en vascuence, y estos extranjeros, enemigos reconocidos del mismo (beraren etsai ezagutuak dauden gizon erbesteko hoek), los azotan cruelmente, se da ello como obvio?"

(Prólogo, páginas V-VI)

El euskara se halla marginado no sólo por estos funcionarios sino también por los guipuzcoanos mismos que -juzga Iztueta- no barruntan la importancia de poseerlo (beren ona nondik datorkioten ezagutzen ez dutelako), porque no se dan cuenta de que este idioma es el fundamento del peculiar sistema que rige a la provincia: los Fueros. Iztueta sienta aquí uno de los que luego serán postulados básicos del nacionalismo, identidad entre pueblo y lengua:

"Para sostener sobre sus pies a los Fueros el asidero más firme y el apoyo más seguro es tener en buena consideración al euskara, porque se hallan ambos completa y amorosamente compenetrados (elkarri laztanduric arras itsatsiak arkitzen dira), a la manera de dos cosas que no pueden separarse. Tras la muerte del euskara los Fueros dejarán de vivir; en cambio si el euskara vive los Fueros resucitarán. Los que quieran Fueros deben de amar el euskara y los que amen al euskara deben de hablar y dirigirse a los euskaldunes en euskara. Le otra forma se extinguirá el euskara desfallecerán sus hablantes y desaparecerán los Fueros"

(Prólogo, pp. V-VI).

  • Contactos de Humboldt con los guipuzcoanos monolingües.

En su viaje de 1801 se dirige de Fuenterrabía a Pasajes por el monte Jaizkibel. Ya en la bajada a Pasajes se detienen a descansar debajo de un robusto roble:

"Cuán grande fue nuestra sorpresa, cuando levantados de nuevo y bajando por la pendiente del monte divisamos primero las puntas de los mástiles, luego una nueva ensenada, los más pintorescos grupos de rocas y entre ellos y el mar casas de un blanco reluciente. Nos precipitamos con impaciencia por los pequeños escalones de piedra, en cuyo margen estábamos, y nos hallamos inmediatamente en las calles de Pasajes. Despedimos aquí a nuestro acompañante, un muchacho aldeano, al que habíamos tomado del campo con nosotros para guía en el monte. No sabía una palabra de castellano. Rebuscamos en verdad todo nuestro vascuence, pero sólo pocas veces conseguimos sonsacarle una respuesta comprensible. Por la mayor parte teníamos que contentarnos con su desconsolado Eztaquit (no lo entiendo)". "Ya avanzada la tarde nos hicimos pasar al través del lago hacia San Sebastián. Son siempre muchachas las que desempeñan aquí el oficio de remeros; cercan al forastero, no bien se acerca al agua, y porfían unas con otras en incomprensible vascuence por el honor de pasarle al otro lado".

Hasta comienzos del siglo XX Gipuzkoa, pues, ha permanecido cerradamente euskaldun. Tanto los estudios del Príncipe L. L. Bonaparte como el cálculo de Ladislao de Velasco coinciden en constatar esta pervivencia, que supera incluso la de Bizkaia. Pero, como constata Luis C. Núñez (Núñez, 1977), pese al aumento del número total de euskaldunes experimentado durante la centuria siguiente, la proporción de los mismos dentro de la masa de la población sin embargo ha disminuido, bajando del casi 100 % al 44 % en el período 1868-1970. El número de euskaldunes de Gipuzkoa había aumentado en 1981 de esta forma:

Fuente: "A.E.V." (1982). E. Jaurlaritza.
VaronesMujeresTotal
Entiende euskara192.680198.876391.556
Habla euskara180.558188.765369.323
Lee euskara147.419154.416301.835
Escribe euskara133.389139.322272.711

Población que habla euskara por comarcas en 1981
VaronesMujeresTotal
Alto Deba20.74920.80741.556
Bajo Deba19.79920.74340.542
Urola Costa25.00824.06749.075
Goiherri20.35320.59840.951
Tolosaldea17.70417.09534.799
Donostialdea66.02873.544139.572
Bajo Bidadoa10.91711.91122.828
TOTAL180.558188.765369.323

IEZ / LVC

El nivel de instrucción de una población dada es el elemento más elemental para pulsar el grado de cultura adquirido por un pueblo, así como la distancia entre clases y sexos diferentes. El nivel de instrucción viene determinado por la accesibilidad y calidad de la enseñanza, la riqueza de la prensa, la cantidad y calidad de oferta cultural y científica por parte de centros privados o poderes públicos. La población de Gipuzkoa examinada según este nivel y, dado éste, en relación con el paro, arroja las siguientes cifras:

Población de 10 años y
más según el nivel de instrucción (1-III-1981)
Nivel de instrucciónVaronesMujeresTotal
Analfabetos3.0636.8539.919
Sin estudios69.77379.220148.993
Primer grado117.037131.563248.600
Segundo grado, 1.er ciclo38.34745.16783.514
Segundo grado, 2º ciclo43.97624.55568.531
Tercer grado, escuelas universitarias7.5428.39615.938
Tercer grado, facultades y especialización9.0432.94211.985
TOTAL288.781298.699587.480

Población en paro de 16 y más años según el nivel de instrucción y el sexo
Primer empleo
TotalAnalfabetos sin estudiosPrimer gradoSegundo gradoTercer grado
Total20.1282073.71714.0322.172
Varones10.4341131.9117.2451.165
Mujeres9.694941.8066.7871.007
Fuente: "V. A. (1981)", Eusko Jaurlaritza.
Han trabajado
TotalAnalfabetos sin estudiosPrimer gradoSegundo gradoTercer grado
Total17.93422728.3986.2491.015
Varones13.76720456.9324.060730
Mujeres4.1672271.4662.189285

  • Antecedentes históricos

· Escuelas y colegios

Las raíces primeras de la instrucción pública arrancan de la predicación religiosa y enseñanza del catecismo que se hace en lengua vernácula, en euskara. En Navarra empieza antes que en Gipuzkoa debido a su calidad de reino y a sus monasterios de los siglos XI y XII. El siglo XVI puede señalarse como el momento clave en que se incuba y surge la enseñanza pública guipuzcoana. Paralelamente municipios y órdenes religiosas se preocupan de ella bien contratando maestros o fundando colegios. Una de las más antiguas escuelas municipales es la de Renteria que existía ya en 1523. Se suele señalar como pionero el primer colegio de los jesuitas fundado en Oñati durante la época ignaciana por el P. Araoz, colegio que en 1593 vemos trasladado a Bergara. L. Silvan ha recogido datos precisos sobre las escuelas guipuzcoanas citando la de Villafranca de Ordizia (1538), Tolosa (1556) con tres maestros, Azpeitia (1558), Elgoibar (1560), Hernani (1564), Pasajes (1581), Mondragón (1582), Oñati (antes de 1593) y Azkoitia (1599). Del siglo siguiente son las de Legazpi (1614 y 1626) y Zumaya (1652). Se supone que los franciscanos llevaron a cabo funciones docentes desde 1617. Cuando comenzaba el tercer decenio del siglo XVIII -sigue Silván-, la Administración foral, tras el examen de un memorial presentado por Martín de Ceberio, Alcalde de los Concejos de Lazcano y Olaberria, y por acuerdo recaido sobre el contenido de dicho memorial en las Juntas Generales de la Provincia reunidas en Renteria en 1721, dispuso que en todos los pueblos, sin excepción, fuesen nombrados maestros que regentasen las escuelas públicas de aquéllos.

Seguramente, a consecuencia de esta orden, iniciaron su funcionamiento varios centros escolares, conociéndose diversas informaciones acerca de los que hubo en Beasain (1730), Elgeta (1749), Lazcano (1767), o quizá anteriormente, y Aia (1784) siendo probable asimismo que los tuviese Oiartzun y que existieran en otras agrupaciones urbanas y rurales -pero no en todas-, aunque no nos hayan llegado noticias de su labor. Se sabe que a principios del siglo XIX, a pesar de las citadas disposiciones de 1721, carecían de escuelas públicas veinte pueblos guipuzcoanos entre los que figuran Zegama, Zerain, Idiazábal, Mutiloa y Olaberría. En cuanto a los centros de enseñanza media (Artes, Gramática, Latinidad y Teología) se destacaron las regentadas por jesuitas como la de Bergara (1630), Azcoitia (1732), la de Tolosa fundada en 1575 por legado del Bachiller Zaldibia y otra, también en la misma villa, creada por D.ª Isabel de Idiáquez, viuda del almirante Recalde (1612). Otro centro escolar se fundó en Mondragón, en 1582, gracias a la donación hecha por D. Juan de Araoz. Y, aparte de estas fundaciones, habría que citar becas de estudio instituidas y costeadas por particulares como la del Capellán de Granada D. Domingo de Beaterbide (Tolosa, 1540), del Inquisidor D. Juan Ignacio de Obiaga (Placencia de las Armas, 1780-1784) y la instituida en Mutriku por el Contador Mayor de Lima D. Domingo de Garro. Se comprenderá, entonces, que este movimiento escolar de los siglos XVI, XVII y XVIII promovido por la Iglesia, los municipios y los particulares constituyera la base sobre que edificar la enseñanza superior como ocurrió con la fundación de la Universidad de Oñati en 1539. (Ref. Silván, Leandro. Las reales sociedades económicas de Amigos del País y su obra, San Sebastián, 1972, pp. 147-160).

· Real Seminario patriótico de Bergara

Los Amigos del País lo crearon en 1767. Comenzó con diez alumnos, seis de Bergara y cuatro de Azkoitia. Coincide esta actividad fundadora con la expulsión de los Jesuitas. El año 1769 Carlos III concedía a la Sociedad el colegio que la Compañía poseía en Bergara y que subastado públicamente no tuvo postores. De esta forma se adjudicó al Seminario bibliotecas, aposentos, menaje, casa contigua y una dotación de 4.614 reales. De todos modos el Seminario inició el curso el 4 de noviembre de 1776. Este centro, sin titularse Universidad, llegó quizá a ser más que eso, como asegura Arocena, un verdadero Instituto de Investigaciones Científicas, anticipándose a su tiempo. La visión panorámica de los estudios cubría todo el abanico universitario de enseñanza general y particular: religión, primeras letras, gramática, humanidades, matemáticas y física experimental por un lado y comercio, arquitectura, agripericia, química, mineralogía y metalurgia por otro.

Completando este espléndido panorama las "Habilidades" música y baile. El 1786 tenia ya 130 alumnos y en 1792 unos cien. Desde 1787 sus estudios adquirieron validez oficial para todo el Reino. Este florecimiento se cortó en 1794 con la invasión de las tropas francesas de Moncey, cuando ocuparon Bergara. Comentando y resumiendo este despertar científico guipuzcoano, dice Arocena que lo cierto es que en Bergara se montaron gabinetes y laboratorios que no se habían visto en las Universidades clásicas y, lo que es aún mejor, se trajo a los científicos de más boga en el extranjero: Proust, Tunborg, Chabaneau y otros. Los de aquí -sigue Arocena- se contagiaron de la nueva ciencia, y los hermanos Juan José y Fausto Elhuyart consiguieron aislar el wolframio, elemento químico que ha tenido una gran importancia en el desarrollo de las ciencias químicas. Fue también Elhuyart y no Chabaneau quien con ayuda de otros elementos como el Marqués de Narros llegó a descubrir un procedimiento de hacer maleable el platino contenido en la platina americana. Después de la invasión de los convencionales la vida del Seminario fue precaria y pobre. Reabierto de 1798 a 1804 como Seminario de Nobles, reemprendió su vida como Liceo Bascongado en 1810. La primera guerra carlista trajo su decadencia siendo convertido en Instituto de segunda enseñanza en 1841 para acabar regentado por los dominicos desde 1880.

· Universidad de Oñati

Por testamento otorgado en 1533, el obispo D. Rodrigo de Mercado y Zuazola funda en su villa nativa la famosa Universidad de Oñati. El obispo concertó un acuerdo con la villa por el cual se comprometía a sostener económicamente a la Universidad y la villa a abrir los cimientos del edificio y acarreo de materiales. En 1545 se abrieron sus cátedras para la enseñanza pública. Se comenzó explicando Leyes, Filosofía y Cánones. En el siglo XVIII decayó notablemente hasta el punto de que en 1767 sólo había cuatro cátedras. En 1772 se aumentaron en ocho para la explicación de Lógica, Filosofía Moral, Instituciones Civiles, Digesto, Código, Cánones y Derecho Eclesiástiaco. Se le permitía el otorgamiento de títulos de bachiller en leyes pero no de doctorado como se había venido haciendo. En 1777 las Juntas Generales de Gipuzkoa y el Claustro consiguieron aumentar cuatro cátedras más para que el rey otorgara el permiso de títulos doctorales. Los nuevos temas eran Derecho Público, Leyes Recopiladas, Concilios, Derecho Natural y de Gentes y Derecho Español. En 1815 las tres provincias de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia acordaron dotarle con una nueva cátedra. Fue suprimida finalmente por una orden dada por el Duque de la Victoria en 1842. Reabrió sus puertas de forma efímera en 1869 cerrando debido a la II Guerra carlista. En 1896 fue autorizada a abrir impartiendo de forma oficial clases de Filosofía y Letras, Derecho y Notariado, bajo la férula de la Universidad de Zaragoza. Es cerrada en 1901.

  • Enseñanza en el siglo XX

Algunos de los asistentes al Congreso de Oñati de 1918 fueron profesores en la antigua Universidad de Oñati. Otros, como Arturo Campión y Julián Elorza, habían estudiado en ella. La Sociedad de Estudios Vascos creada en este Congreso trata, durante los dieciocho años de vida, de conseguir una nueva Universidad, esta vez Universidad Vasca, sin conseguirlo. En el terreno de la enseñanza primaria esta entidad celebra otros dos congresos dedicados a la misma: el de Pamplona de 1920 y el de Guernica de 1922. La preocupación predominante es conseguir una enseñanza bilingüe, moderna y autónoma, es decir, con capacidad por parte de los Ayuntamientos de elegir a los maestros como se hace en Navarra. El "anillo escolar" contra el uso de la lengua vasca se halla todavía vigente y el único centro bilingüe de Gipuzkoa es obra del voluntarioso empeño privado de Miguel Muñoa. La facultad de electibilidad correrá la misma suerte que la reivindicación autonómica, es decir, será postergada repetidas veces hasta la llegada de la guerra. El bilingüismo escolar tampoco se implantó, ni siquiera durante el quinquenio republicano.

· Centro de Estudios Científicos

Se establece en San Sebastián en 1932 bajo el patrocinio de la Sociedad de Estudios Vascos como lugar de reunión y conferencias. En 1933 estableció un Círculo de estudios de Economía Matemática y cursillos de Física y Química experimental y otro de Cálculo diferencial e Integral. Su sede estaba en la calle Blas de Lezo. Inició la publicación de una revista de Matemáticas y otra de Física y Química. En el curso 1934-35 ensayó una iniciación de Facultad de Ciencias que evitara los inconvenientes de la falta en el país de Centros de Enseñanza Superior. Los estudios iniciados, sin refrendo del Estado, eran de Medicina, Ciencias químicas, físicas y exactas, Farmacia y parte del ingreso en la Escuela de Arquitectura. En el programa para el curso 1935-36 se incluía alemán técnico, química moderna y teoría de conjuntos.

· Ikastolas

Irán surgiendo a impulsos de la iniciativa privada nacionalista, empezando por la de San Sebastián de 1914 -sin olvidar el precedente de 1884 creado por D. José Gaspar de Oregui-, la de Tolosa de 1922, y verán seriamente amenazada su actividad durante el septenio primorriverista llegándose hasta el cierre. Tanto en el Congreso de 1920 como en el de 1922 de Eusko-Ikaskuntza se pone de manifiesto la necesidad de modernizar la enseñanza, sobre todo profesional, siguiendo en muchos aspectos los pasos de la Mancomunidad Catalana. La guerra interrumpe el mayor proceso de concienciación sobre lengua y enseñanza que se haya dado hasta entonces en el país. Y no sólo lo interrumpe durante la misma sino también durante veinte interminables años de postguerra. A partir de la apertura de la primera ikastola de este periodo en los años 50, a cargo de Elvira Zipitria, el proceso resurge hasta convertirse en un movimiento incontenible durante las décadas posteriores. Un jalón importante constituye la creación, en 1963, del Lizeo Santo Tomás de Akino, fundado por Carlos Santamaría, Koldo Mitxelena y José Miguel Zumalabe, que irá incorporando todos los cursos del ciclo completo de enseñanza a sus programas y servirá de modelo al resto de liceos y centros de enseñanza bilingüe. La entrada en vigencia del Estatuto de Autonomía ( 1979), dota de un marco institucional nuevo a la ikastola e introduce, de forma legal, la enseñanza del euskara en el resto de la enseñanza de su competencia.

· Centro de Estudios Superiores

También el movimiento universitario se interrumpe casi igual número de años salvo este Centro fundado por Muguruza (J. M.), Elósegui (J.), Santamaría (C.) y el jesuita A. M. Moreno que contemplaba la preparación de Derecho y Ciencias Sociales, Ciencias Químicas, Medicina, Matemáticas y Altos Estudios Económicos y Comerciales. En 1941, solamente en la sección de Ingeniería, se examinaron 750 alumnos.

En 1956 se instituye la sociedad cultural "Enseñanza Superior, SA" (ESSA) y acto seguido la Escuela Superior de Técnica Empresarial (ESTE). En 1960 surge una nueva entidad, Estudios Universitarios y Técnicos de Gipuzkoa (EUTG) inaugurándose el curso bajo su primer director, el P. Ignacio Herrandonea SJ. La Caja de Ahorros Provincial de Gipuzkoa declaró a este Centro obra benéfico-social. Constituyó desde entonces la base de una futura universidad guipuzcoana. Iniciativa privada, órdenes religiosas y Caja de Ahorros promueven este movimiento.

En 1961 aparece en Gipuzkoa una nueva fuerza privada, la Universidad de Navarra, fundando la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de San Sebastián donde se imparte la enseñanza de las especialidades de mecánica, metalurgia, electricidad y organización industrial. Fue reconocida oficialmente en 1962. La misma Universidad de Navarra crea la Facultad de Ciencias de San Sebastián (sección Físicas) con reconocimiento de validez de sus títulos desde 1966, impartiendo la enseñanza completa de Ciencias Físicas y su doctorado.

En 1968 se crea por Decreto-Ley la Facultad de Derecho de San Sebastián, adscrita a la Universidad de Valladolid, cursándose Derecho Civil, Derecho Romano, Derecho Natural, Historia del Derecho y Derecho Político.

  • Situación en 1984

La provincia de Gipuzkoa ha contado con una buena red de escuelas y colegios de manera que el índice de analfabetos ha ido decreciendo hasta que se dio la inmigración de la década de los sesenta compartida con las provincias de Bizkaia y de Álava sobre todo. El crecimiento máximo que se produjo entonces planteó problemas a la escolarización de alumnos por no existir centros escolares suficientes. Problema, por otra parte, que se ha solucionado en la década de los setenta ampliando la red de escuelas de los niveles de Educación Preescolar, EGB, FP, BUP-COU. Por otra parte en los últimos años de la década de los setenta se constata un aumento considerable en la creación de nuevos puestos universitarios, hecho que ha sido positivamente influenciado por la creación de Distrito Universitario Vasco. La dotación de puestos escolares durante el curso 1979-80 alcanza la cantidad de 219.073 distribuidos entre privados y estatales; destacan los primeros en todos los niveles excepto en BUP para el que los centros estatales ofrecen el 51,2 % de los puestos escolares. Puede decirse que la dotación de centros escolares es correcta si se tiene en cuenta que actualmente la oferta de puestos supera a la demanda. La fuerte incidencia de los centros privados se debe en parte al desarrollo de las ikastolas resurgidas en los años sesenta.

· Enseñanza Preescolar y EGB

Gipuzkoa cuenta con 36.046 alumnos en los niveles de Educación Preescolar, desglosados de la manera siguiente: el 33,5 % acude a los Centros Públicos, el 29,8 % a los privados y el 36,6 % asiste a las Ikastolas. El hecho de que un número tan elevado de niños (13.192) sean escolarizados en Ikastolas es un índice de la importancia y volumen que ha tomado la enseñanza en euskara en Gipuzkoa. A esto se debe añadir que aumenta de curso en curso el número de los Centros públicos de Preescolar que atienden a sus alumnos en euskara o utilizando las dos lenguas de la provincia. En la Enseñanza General Básica (EGB), de carácter obligatorio, el alumnado se reparte de la manera siguiente: en Centros Públicos 41.592 (39,7 % del total), en Centros Privados 41.206 (39,4 %) y en Ikastolas 21.804 (20,8 %). Como en el apartado de la Educación Preescolar es de resaltar el número de alumnos que acuden a las Ikastolas. Porcentualmente es menor que en los niveles de Preescolar, debido a que muchas Ikastolas no tienen todavía el ciclo completo de la EGB, por haber sido creados en los últimos años. En la medida que avanzan los cursos está subiendo también ese porcentaje. Con respecto al euskara se debe señalar que entre los niveles de Preescolar y EGB de los Centros públicos, 6.600 (12,3 % del total) alumnos cursan sus estudios en euskara o en bilingüe, mientras 45.846 (85,4 %) aprenden el euskara como asignatura común obligatoria. Para cerrar este apartado destacar la importancia que la enseñanza privada tiene en Gipuzkoa: en los niveles de Preescolar atiende al 29,8 % del alumnado total.

· Enseñanzas Medias

Formación Profesional y Bachillerato Unificado Polivalente con el Curso de Orientación Universitaria.

El alumnado total que en Gipuzkoa acude a Centros de Formación Profesional suma un total de 17.632 alumnos. De éstos el 44,2 % es atendido en Centro Públicos, mientras que el 55,7 % restantes acude a Centros Privados. La Ikastola cuenta con un único Centro de éstos niveles en San Sebastián. Hay que hacer mención especial del Centro Politécnico de Mondragón y de la Escuela de Armería de Eibar, aquél privado y éste público, por el renombre que han adquirido incluso a nivel estatal. Se destacan también la Universidad Laboral de Eibar, el Centro D. Bosco de Renteria y el Centro Cultural Femenino "Nazaret". En todos estos Centros se están impartiendo clases de euskara a partir del curso 1979/80. Gipuzkoa cuenta con 58 Centros de Formación Profesional. En los niveles de BUP y COU el alumnado total de la provincia es de 24.744 estudiantes, que se distribuyen de la forma siguiente: estudian en Centros Públicos el 52,9 %, mientras que a los Centros Privados acude el 39,8 %. Las Ikastolas atienden el 7,1 %. En todos los Centros Públicos el euskara es materia común y obligatoria, impartiéndose algunas asignaturas en euskara en los Institutos de Hondarribi, Lasarte, Elgóibar, Zarauz, Bergara, Irún, Renteria, Hernani, Tolosa, Azpeitia, Eibar y de Oñati. El número de Centros de Bachillerato en Gipuzkoa es de 57.

· Estudios Universitarios

Gipuzkoa cuenta actualmente con Escuelas y Facultades Universitarias. Algunas de ellas son oficiales y otras privadas. Así entre las oficiales se cuentas las Escuelas Universitarias de Estudios Empresariales, de Enfermería, de Ingenieros Técnicos Industriales y la del Profesorado de EGB, que en conjunto acogen a 5.736 alumnos oficiales más 1.037 de matrícula libre. Mención especial al esfuerzo que esta última (la del Profesorado de EGB) está realizando por la preparación de su alumnado en euskara. Entre las Facultades Universitarias podemos señalar las de Derecho (1968), Filosofía y Ciencias de la Educación, Informática, Medicina (4.º, 5.º y 6.º cursos) y la de Químicas con 3.327 alumnos oficiales y 784 de matrícula libre. Hay que señalar que parte del alumnado está integrado por personas mayores de 25 años que acuden a la Universidad después de haber superado la prueba de acceso. Se cifra en unos 600 los que cada curso acceden por esta vía a la Universidad en esta provincia. Entre las Escuelas y Facultades Universitarias privadas se deben señalar las Escuelas Universitarias del Profesorado de EGH de Escoriaza y la Diocesana de San Sebastián, que imparten la mayor parte de las materias en euskara, atendiendo entre ambas a 1.100 alumnos de matrícula oficial.

De estas dos escuelas salen los diplomas capacitados para impartir las enseñanzas en euskara. Asimismo se deben de considerar los Estudios Universitarios y Técnicos de Gipuzkoa (EUTG), dependientes de la Universidad Privada de Deusto, y que imparten los estudios Filosofía y Letras (Campus de Deusto) -a destacar la especialidad de Filología Vasca-, Estudios Empresariales así como los de Turismo, contando igualmente con una Escuela de Idiomas y otra de Teología para adultos. Durante los últimos años los de EUTG se han destacado en la labor de preparar a conocedores de la Lengua Vasca para la obtención de los Diplomas de Euskaltzaindia. 2.754 estudiantes acuden a los diversos cursos organizados por la EUTG. Desde 1980 la población de la Comunidad Autónoma Vasca cuenta con una Universidad del País Vasco oficial, fruto de laboriosas gestiones iniciadas en torno a la creación, el 6 de junio de 1968, de la Universidad Autónoma de Bilbao con un distrito propio que abarcaba a Bizkaia mientras Gipuzkoa y Álava seguían dependiendo de Valladolid. La recién creada F. de Derecho y las de Ciencias Químicas (1974) e Informática (1976), más las Escuelas Superiores de Magisterio, Estudios Empresariales y Peritos, constituirán en octubre de 1977 el campus de Gipuzkoa del que va a ser Distrito Vasco promovido por las instancias universitarias vascas comprometidas con el proyecto de UPV.

El distrito comprenderá, además, el campus de Lejona y el de Álava. La UPV se pone en marcha en febrero de 1980 desdoblándose la Facultad de Filosofía y Letras en "Filosofía y Ciencias de la Educación" (Zorroaga, San Sebastián) y "Filología y Geografía e Historia" (Vitoria). En diciembre se reúne el primer Claustro Constituyente con Teodoro Flores como rector en funciones hasta la elección de Gregorio Monreal como primer rector del ente (1981). En el curso 1980-1981 imparten docencia 1.131 profesores a los siguientes alumnos de facultades a los que hay que sumar 4.787 de escuelas universitadas:

  1. Campus de Lejona: 2.941
  2. Campus de Vitoria: 682
  3. Campus de San Sebastián: 1.790

Poco a poco irán adhiriéndose las restantes facultades y escuelas que componen ahora el campus de Gipuzkoa de la UPV.

  • Facultades Universitarias y Escuelas Universitarias y Técnicas Superiores en Gipuzkoa (curso 1982-83).

· Universidad del País Vasco

  • DERECHO (data de 1968)
    San Sebastián. Dirección: Barrio de Ibaeta. Total de alumnos: 1.410. Profesiones: Abogado, jurista, letrado y procurador.
  • FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
    San Sebastián. Dirección: Alto de Zorroaga. Total de alumnos: 2.274. Secciones: Filosofía, Pedagogía, Psicología. Profesiones: Especialista en Ciencias de la Educación, Filósofo, Orientador Escolar, Psicólogo.
    1. SECCIÓN FILOSOFÍA: Total de alumnos: 368. Orientaciones: Lógicas. Historia de los sistemas de pensamiento. Filosofía de los valores y de la cultura.
    2. SECCIÓN PEDAGOGÍA: Total de alumnos: 305. Orientaciones: Orientación Educativa. Pedagogía del lenguaje. Pedagogía diferencial.
  • ARQUITECTURA
    San Sebastián. Dirección: Villa de Yeyette. Barrio Intxaurrondo. Total de alumnos: 108. Especialidad: Edificación. Profesión: Arquitectura. Duración: Seis años.
  • CIENCIAS QUÍMICAS Y BIOLÓGICAS
    San Sebastián. Dirección: Barrio de Alza. Total de alumnos: 404. Profesiones: Bioquímico, Geoquímico, Químico general, Químico especial, Petroquímico, Biólogo.
  • INFORMÁTICA
    San Sebastián. Dirección: Barrio Ibaeta. Total de alumnos: 574. Especialidades: Informática Fundamental, Informática de Sistemas, Informática de Aplicaciones. Profesiones: Analista de sistemas, Programador de ordenadores.
  • ESTUDIOS EMPRESARIALES
    San Sebastián. Dirección: Paseo Vizcaya. Total de alumnos: 542. Especialidades: Contable y Financiera. Profesiones: Técnico en Contabilidad. Técnico en Dirección y Administración de Empresas. Técnico en Financiación y Gestión en Empresas. Técnico en Marketing. Técnico en Tributación. Oñati. Dirección: San Lorenzo. Total de alumnos: 168. Tasas académicas: Primer trimestre, 66.000 pesetas; segundo trimestre, 68.000, y tercero, 69.000 pesetas. Condiciones de ingreso: COU, examen del centro. Especialidades: Comercial y Contabilidad. Profesiones: Técnico en Contabilidad. T. en Dirección y Administración de Empresas. T. en Financiación y Gestión de Empresas. T. en Marketing y T. en Tributación.
  • TÉCNICA INDUSTRIAL
    Eibar. Dirección: Avda. de Bilbao, 29. Total de alumnos: 258. Duración: Tres años. Tasas académicas: 33.343 pesetas. Condiciones de Ingreso: No existe examen específico. Especialidad: Electrónica Industrial. Profesiones: Ingeniero Técnico en General. I. T. Electrónico. I. T. Mecánico. I. T. Metalúrgico. I. T. Químico. I.T. Textil. Adscrita a la UPV. Privado. San Sebastián. Dirección: Plaza Pío XII. Total de alumnos: 761. Especialidades: Mecánica. Construcción de maquinaria. Estructuras e Instalaciones Industriales. Eléctrica: Máquinas eléctricas. Electrónica. Química: Química Industrial. Organización Industrial. Profesiones: Ingeniero Técnico Industrial en General. I. T. Eléctrico. L T. Mecánico. I. T. Metalúrgico. I. T. Químico. I. T. Textil. Mondragón. Dirección: Escuela Politécnica. Total de alumnos: 271. Duración: Tres cursos. Tasas académicas: 58.250. Condiciones de ingreso: COU o FP. 2. Examen del centro. Especialidades: Mecánica: Seca y construcción de maquinaria. Electricidad: Sección de electricidad industrial. Profesiones: Ingeniero Técnico Industrial Mecánico. I. T. Eléctrico. I. T. Mecánico. I. T. Metalúrgico. L T. Químico, I. T. Textil.
  • ENFERMERÍA
    San Sebastián. Residencia Sanitaria de la SS. Ntra. Señora de Aránzazu. Total de alumnos: 344. Profesiones: Enfermero-a.
  • MEDICINA
    San Sebastián. Residencia Sanitaria de la SS. N.ª Señora de Aránzazu. Profesiones: médico/a.
  • FORMACIÓN DE PROFESORADO DE EGB
    San Sebastián. Dirección: Ategorrieta. Total de alumnos: 1.177. Especialidades: Ciencias Humanas, Ciencias, Filología Castellana, Filología Vasca, Educación Preescolar. Profesiones: Profesor de Educación General Básica, Profesor de Educación Preescolar, Profesor de Educación Especial. Eskoriaza. Dirección: Irakasle Eskola, Grupo Dorleta, s/n. Total de alumnos: 199. Duración: Tres años. Tasas académicas: 66.650. Condiciones de ingreso: COU, Prueba de acceso a formación del profesorado de EGB, Examen específico del centro y euskera. Especialidades: Preescolar, Ciencias Humanas, Mitología Vasca y Ciencias. Profesiones: Profesor de EGB, Profesor de Educación Preescolar y Profesor de Educación Especial. San Sebastián (diocesana). Dirección: Paseo de Hériz, 82. Total de alumnos: 641. Duración: Tres años. Tasas académicas: Setenta y cinco mil pesetas. Especialidades: Filología, Ciencias Humanas, Ciencias y Preescolar. Profesiones: Profesor de EGB, Profesor de Educación Preescolar, Profesor de Educación Especial.

· Universidad de Deusto. Estudios Universitarios y Técnicos de Gipuzkoa (EUTG)

  • FILOSOFÍA Y LETRAS
    San Sebastián. C. Mundaiz. Tasas: 94.400/104.300 pesetas. Plan de estudios en cada uno de los campus: Historia (turnos mañana y tarde), Filología Hispánica (turno mañana), Filología Inglesa (turno mañana), Filología Vasca (turno tarde).
  • ESCUELA DE EMPRESARIALES, TURISMO, IDIOMAS Y TEOLOGÍA

· Universidad de Navarra

  • INGENIERÍA INDUSTRIAL (creada en 1961)
    San Sebastián. Plaza del Buen Pastor. Duración: Seis años. Especialidades: Mecánica, Electricidad, Organización Industrial. Tasas: Ciento veinticinco mil pesetas.

Gipuzkoa cuenta también desde 1976 con la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) con sede en Bergara (1982: 2.581 alumnos). Se imparten los estudios tradicionales de ese organismo, pero hay que mencionar especialmente el empeño de la UNED de Bergara por todo lo referido a la cultura vasca. Así, materias que se imparten en euskara dentro de la rama de Filología y de Geografía e Historia; cursos para preparación a los diplomas Euskaltzaindia; cursos de capacitación en euskara para enseñantes no titulados de las Ikastolas, etc. Existen además la Escuela Superior de Ingenieros Industriales, reconocida en 1962, y dependiente de la Universidad de Navarra.

Otras posibilidades. En el ámbito de la formación musical, Gipuzkoa cuenta con el único Conservatorio Superior de Música del Norte del Estado español. Este Conservatorio es mérito del Ayuntamiento donostiarra. Actualmente expide dos niveles de títulos: el elemental y el profesional. Pero prepara el expediente para el nivel de Título Superior, realizando los exámenes correspondientes al grado, etc., para que Madrid lo extienda automáticamente. Este Conservatorio cuenta con 3.000 matrículas oficiales, examinando, sin embargo, a 13.000 alumnos anualmente. Los estudios más populares son los de piano, txistu, guitarra, acordeón. A destacar por su importancia los de órgano y dirección de orquesta. Se puede afirmar que casi todos los instrumentos clásicos de una orquesta están representados en la gama de este Conservatorio. Un ejemplo a destacar en la provincia es el de la entidad "Arrasate musical" de Mondragón, que recientemente ha sido calificado por el Gobierno Vasco como "Centro Reconocido de Música" pudiendo expedir el título elemental en las ramas de solfeo, piano, oboe, percusión, trompa, etcétera. Cuenta con unos 400 alumnos de matricula oficial, únicos admitidos en el Centro. Por el mismo camino tienden Renteria, Beasain, Zumárraga, etc. Existe actualmente, pues, un nuevo resurgir por la formación musical en Gipuzkoa. A otro nivel más popular y más masivo se deben señalar las "Musika-eskola" de ZarauTz, Hernani y Martutene con un planteamiento didáctico adaptado al alumno-niño de los niveles de Preescolar y Primeros Ciclos de E.G.B.

En San Sebastián hay dos Escuelas de Arte y Decoración (oficiales) y el Club de Arte "Catalina de Erauso".

Escuela de Asistentes Sociales. Se halla en San Sebastián y depende de la CAM de esta ciudad: Fundación Goyeneche, dependiente de la CAP. Escuela Rural Zabalegi. Depende de la Obra agrícola de la CAM de Gipuzkoa e imparte formación agropecuaria utilizando la prensa, radio, mesas redondas, etc. Organiza una Feria Permanente de Ganado Vacuno Saneado, gestiona créditos, informa, recibe y posee consulta.

  • El libro y la prensa periódica

La primera noticia sobre la introducción de la imprenta en Gipuzkoa se debe a la existencia del n.° 1 del periódico Noticias principales y verdaderas del Norte aparecido el 19 de enero de 1588 en la imprenta de Francisca de Aculodi, Impressora de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Gipuzkoa. Sin embargo la imprenta existía anteriormente a esa fecha ya que en enero de 1586 se presentaba a las Juntas Generales un Memorial en el que se decía: "Pedro de Borgoña, vezino de esta ciudad, dize quel suplicante a impreso en la villa de San Sebastián un devozionario útil y provechoso para todo fiel cristiano, que con ésta presenta". No se conoce la fecha exacta de la instalación de la primera imprenta. El moderno fenómeno periodístico nace en el siglo XIX como trasunto de la actividad política derivada del nacimiento de los partidos. En lo que va de siglo se ha incrementado la información escrita y ha aparecido la radiada y televisada. La información oral, hasta entonces puro contacto personal, también se multiplica con la aparición del teléfono, el télex y la informática. Estos fenómenos técnicos se dan en una Gipuzkoa en pleno proceso industrial.

Entre las publicaciones de prensa, periódica o no, destaquemos la Revista Internacional de Estudios Vascos, de Eusko Ikaskuntza (San Sebastián 1907-1936; 1983); Euskal-Erriaren Alde, patrocinada por la Diputación de Gipuzkoa (San Sebastián 1911-1931); Euskal-Erria (San Sebastián 1880-1918), todas ellas revistas de cultura vasca, que en sus páginas contienen gran número de datos biográficos de personalidades vascas, así como estudios de musicología, arte y folklore vascos. Hay que citar también a Txistulari, revista de la Asociación de Txistularis, con carácter rotativo provincial cada dos años (1928-1936; 1955- ), a Zeruko Argia (1919-1936), editada en Pamplona, pero con especial proyección a Gipuzkoa, por sus colaboradores, compositores guipuzcoanos, que renace, tras la guerra, en Gipuzkoa. El diario El Pueblo Vasco (San Sebastián, 1903-1936) con su página musical. Prácticamente todos los diarios locales han reflejado el movimiento cultural provincial, con colaboraciones de críticos musicales de ocio, como Antonio Peña y Goñi, José M.ª Agesta (Lushe Mendi), Vicente Escudero (Tristán de Easo), Angel Inaraja, José León Urreta, José Luis de Salbide, Juan Urteaga, Francisco Esnaola, críticos de arte, cinematográficos (S. Aizarna), etc. En la publicación de partituras de música vasca han tenido influencia decisiva la "Editorial de Música Vasca" (Tolosa) con el patrocinio de Eusko Ikaskuntza; Almacenes Santesteban (San Sebastián); A. Díaz y Cía. editores (San Sebastián). Recientemente la Abadía de Padres Benedictinos de Lazkao ha promovido la publicación de abundante música pastoral y litúrgica vasca. La decana de las editoriales guipuzcoanas es Auñamendi -ex "Zabalkundea"- que se abre en San Sebastián en 1958 impulsada por los hermanos M. y B. Estornés Lasa.

Ocho años antes se había reactivado la producción de Editorial Itxaropena de Zarautz y en Aránzazu (Oñati) veían esporádicamente la luz libros y revistas, entre las cuales Jakin. En 1969 inicia Auñamendi la publicación de la obra que venía elaborando desde los años 30, la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, estructurada en tres cuerpos: 1. Cuerpo A, "Diccionario Enciclopédico Vasco"; Cuerpo B, "Enciclopedia Sistemática"; Cuerpo C, "Bibliografía". Dentro del Cuerpo B contiene una sección dedicada a la Literatura, otra a la Historia y otra a los Deportes, contemplándose la posibilidad de ampliación hacia otras áreas.

Editoriales vascas en Guipuzcoa

  • Auñamendi. Estornés Lasa Hnos. San Sebastián, desde 1958 (Zabalkundea de preguerra).
  • Auspoa, Liburutegia, Tolosa, desde 1961.
  • Ediciones Vascas, San Sebastián, desde 1970-1983.
  • Ediciones Vascas-Librerías, San Sebastián, desde 1978.
  • Edili, San Sebastián 1963 (Usandizaga, discos).
  • Editorial Franciscana Aránzazu (y su filial "Jakin", Oñate, desde 1956.
  • Elkar, Bayona, desde 1972. Establecida en San Sebastián en 1977. Libro y disco.
  • Erein, San Sebastián, 1976. Etor, San Sebastián, 1970.
  • Gordailu, San Sebastián, 1976.
  • Haranburu Editor (Herria, S. A.), San Sebastián, desde 1981.
  • Idatz, Obispado de San Sebastián, 1979.
  • Itxaropena, Zarauz, reaparece la de preguerra (1932) en 1950.
  • Kriselu, San Sebastián, 1967.
  • Librería Técnica de Difusión-Kardaberaz Bilduma, Tolosa, 1974.
  • Lur (y su filial Hordago), San Sebastián, 1969.
  • Sendoa, San Sebastián, 1980.
  • Txertoa, San Sebastián, 1968.
  • Vasco-Libro, San Sebastián, 1983.

Las Cajas de Ahorro y Bancos editan asimismo Memorias o publicaciones generales destacando la "Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones" de la CAM (1968) y los estudios económicos de la Caja Laboral Popular. También hay que citar la tradición publicitaria de la Diputación de Gipuzkoa reemprendida recientemente. La CAP ha editado, en 1982, 25 títulos en las colecciones diversas que posee (Gipuzkoa, Lingüística y Filología, Documento, Antzerti, Manuales, Folletos, otras publicaciones y estudios).

Periódicos: diarios y similares. La publicación de periódicos ha sufrido muchas oscilaciones en Gipuzkoa. Hoy por ejemplo es de relativa pobreza ya que solamente existen cuatro diarios, "El Diario Vasco", superviviente de la guerra, "Egin", de fundación reciente a raíz de la apertura política, y "La Voz de Euskadi" y su vespertino "La Tarde". En otros tiempos hubo hasta cuatro matutinos y dos vespertinos. La relación siguiente pretende ser lo más completa posible (por orden de aparición):

  • El Liberal Guipuzcoano. San Sebastián, 1820-1823.
  • Estafeta de San Sebastián (Periódico político, literario e industrial). San Sebastián, 1830 (1 de noviembre) a 1831 (15 de julio). Bisemanal.
  • El Diario de San Sebastián. (Periódico de noticias). San Sebastián, 1848./1873-1887. Según J.B. 1872-1888. Dir. José Manterola.
  • El Aurrerá. (Diario liberal de Gipuzkoa), San Sebastián, 1870. J. Bilbao da la fecha 1868.
  • La Justicia. (Periódico Republicano Democrático Federal). Se publicaba los domingos y miércoles. San Sebastián 1871-1872.
  • El Urumea. (No político). 1879 (1 de mayo), 1885 (6 de junio).
  • El Eco de San Sebastián. (Diario político independiente de noticias y anuncios). San Sebastián, 1883 (6 de junio), 1888 (30 de noviembre).
  • El Guipuzcoano. (Liberal Reformista). Organo del partido en las Provincias Vascongadas. San Sebastián, 1884 (diciembre, 1), 1892 (6 de febrero). Dir. Pío Baroja.
  • La Voz de Gipuzkoa. (Diario Republicano). San Sebastián, 1885-1894. 1902-1936.
  • El Fuerista. (Periódico católico). San Sebastián, 1888 (19 de enero), 1898 (10 de mayo). Dir. Manuel Sánchez.
  • La Constancia. (Diario integrista). San Sebastián, 1897-1936. Fund. Juan de Olazábal.
  • La Unión Liberal (Diario Monárquico Guipuzcoano). San Sebastián, .... 1889-1890...
  • La Libertad. Diario de San Sebastián, ...1889-1892. Dir. E. de la Peña.
  • El Noticiero Guipuzcoano. San Sebastián, 1893?/1915?
  • El Correo de Gipuzkoa. (Diario tradicionalista). San Sebastián, 1898 (en ero), 1912 (febrero). Continuador del Correo del Norte.
  • La Región Vasca. (Diario autonomista republicano). San Sebastián, 1903-1906.
  • El Heraldo de Gipuzkoa (Diario independiente)... 1903.
  • El Pueblo Vasco (Diario independiente). Afecto al PNV. San Sebastián, 1903-1936. Fund. por R. Picabea. Dir. Felipe Urcola.
  • La Ultima Hora. San Sebastián. Aparece el I de julio de 1906.
  • El Radical. San Sebastián, ...1907...
  • La Tarde. San Sebastián, ...1910...
  • La Crónica de Gipuzkoa. (Diario vespertino). San Sebastián, 1910-1915.
  • El Correo del Norte. (Diario Regional Tradicionalista). San Sebastián, 1912 (marzo), 1916. Dir. Ramón Ortiz de Zárate.
  • El Noticiero. Diario vespertino. San Sebastián, ...1914.
  • El Noticiero Guipuzcoano. San Sebastián, ...1915...?
  • El Liberal Guipuzcoano (Diario de la tarde). San Sebastián, 1915 (julio), 1918.
  • El Diario Vasco. San Sebastián, 1916-1919.
  • La Información (diario independiente). San Sebastián, 1916-1921. Dir. Ramón Ortiz de Zárate.
  • La Prensa. (Diario vespertino). San Sebastián, 1920-1934.
  • La Noche. Diario. San Sebastián, 1921.
  • La Tierra. (Diario de la mañana). San Sebastián, ...1922...
  • La Crónica de San Sebastián. San Sebastián.
  • El Donostiarra. San Sebastián, 1922 (1 de julio). Duró un año y algunos meses de 1923.
  • El País Vasco. Diario. San Sebastián, ...1923-1930.
  • El Día. (Vasco Independiente). 1930 (1 de junio)-1936. Dir. José Lecároz.
  • Easo. (Diario de la tarde). San Sebastián, 1932-1933.
  • Diario Vasco. San Sebastián, 1934-1936. Luego, desde 21 de octubre de 1936.
  • Unidad. Diario de Combate Nacional-Sindicalista. 1936-1980. La Voz de España. (Diario de la F. E. T. y de las J. O. N. S.). San Sebastián, 1936-1980.
  • El Frente Popular. (Diario de la República). San Sebastián, 1936 (27 de julio).
  • Egin. Diario. San Sebastián, 1977 (29 setiembre). Dir. Mariano Ferrer.
  • La Voz de Euskadi, 25 de mayo de 1983. Director, José Rey.
  • La Tarde, septiembre de 1984.

Periódicos: semanarios y similares

  • El Amigo de las Señoras. Periódico quincenal. San Sebastián, 1870.
  • Anaitasuna. Hoja mensual de los PP. Franciscanos. Tolosa, 1945.
  • Argia. (Semanario). Donostia, 1923-1936.
  • Beotibar. Semanario popular tolosano. Tolosa, 1915.
  • Beti-Bat. Tolosa. 1923.
  • El Bidasoa. Irún. 1869- /1915-1936/1945.
  • La Bola de Nieve (Semanario). San Sebastián, ...1885...
  • Bolas. Semanario. Tolosa. 1928.
  • El Boulevard. Semanario. San Sebastián, -1883-.
  • El Buen Combate. Semanario. Irún, 1910-1916.
  • El Cántabro. Semanario. Tolosa, 1890.
  • La Colada. Irún, 1880.
  • La Concha. Semanario. San Sebastián, ...1881...
  • La crónica de Irún. Irún, 1902.
  • La Cruz. Semanario. San Sebastián, hasta 1936.
  • Chicos. San Sebastián, 1938-1942.
  • Chori-Cantari. Semanario taurino satírico. San Sebastián.
  • Defensa social. Semanario? Tolosa, 1922-1932.
  • El Defensor de Irún. Irún, 1929.
  • El Despertar. Irún, 1909-1910.
  • Domingo. Semanario nacional. San Sebastián, 1937-1942.
  • Don Quijote. Semanario. San Sebastián, 1887.
  • El Eco de Irún. Irún, 1909-1910.
  • El Eco de la Tarde. San Sebastián, 1910.
  • Ecos de la Frontera. Irún, 1924.
  • Ecos del Oria. Semanario. Tolosa, 1917-1918?
  • Ekin. Semanario. San Sebastián.
  • La Elegancia. Irún, 1863. ../San Sebastián, 1858...
  • Ernai Guipuzcoarrac. 1873.
  • Euzkadi Roja. Semanario. San Sebastián, 1933-1936.
  • El Euskara. San Sebastián, 1869-1872.
  • Extracto de Noticias Universales. San Sebastián, 1727-1728.
  • El Faro de los Pirineos. Semanario. Irún, 1840.
  • Flecha. San Sebastián, 1937...
  • Flechas y Pelayos. Semanario Nacional infantil. San Sebastián, 1938-1942.
  • Fotos. San Sebastián, 1937.
  • Franciscanismo. Hoja mensual de los PP. Franciscanos. Tolosa, 1945.
  • La Frontera. Irún, 1901-1905, 1926, 1930-1931.
  • La Frontera Republicana. Irún, 1913.
  • El Fuerista. Semanario carlista. San Sebastián, 1932-1934.
  • La Gaceta deportiva.
  • La Gacetilla. Semanario. San Sebastián -1881-.
  • La Galerna. Semanario koshkero, 1890 (9 de febrero).
  • Goiz Argi. Mensual. Oñate, 1958.
  • Goiz Argi. Suplemento de "Aránzazu". Aránzazu, 1958.
  • Gipuzkoarra. Gipuzkoa'ko Euzko Gaztediak eta Gipuzko Buru Batzarra'ren Asterokoa. Donostia, 1920
  • Gipuzkoarra. Semanario nacionalista. Donostia, 1907.
  • Goleada.
  • Hablañas. Irún, 1935-?
  • El Heraldo de Irún. Irún, 1894-1895.
  • La Hoja del Lunes.
  • La Hoja Deportiva.
  • Igande Orrla. Donostia, 1935-1936.
  • La Igualdad. San Sebastián.
  • La Ilustración de Guipúzcoa. San Sebastián, 1886.
  • El Imparcial Telegráfico. Irún, 1854.
  • Orria. Irún, 1955.
  • Irún Deportivo. Irún, 1926-1927.
  • Irún Obrero. Quincenal.
  • Irún, 1910-1911. Irún Republicano. Irún, 1931-1933.
  • ¡¡Jaiki!! Eibar'ko Euzko-Gaztediaren Jel Izparringia. Eibar, 1920.
  • Keiku. Asteroko ingi abertzale ta irritzua. Donostia, 1921-1922.
  • Kendu.
  • Semanario Jel. Eusko Jel asterokoa. Donostia, 1934.
  • Kristau Ikasbidea. Donostia, 1930.
  • El Ki-ki-riki. Semanario taurino-satírico. San Sebastián, 1912-1918.
  • Lar. San Sebastián, 1943-1945.
  • El Látigo. Semanario satírico. San Sebastián.
  • Laurak Bat. Semanario. San Sebastián, 1884.
  • Maravillas. San Sebastián, 1939-1942.
  • Marca. Semanario gráfico de deportes. San Sebastián, 1939-1944.
  • Nora? Irún, 1955.
  • Noticias Principales y Verdaderas del Norte. Semanario. San Sebastián, 1688-1689, -1705-.
  • La Nueva Frontera. Irún, 1911.
  • El Omnibus de Irún. Irún, 1879-1880.
  • Oh Euskadi!
  • Ondarrabiko Izparrak. Ondarrabi, 1958. Hoja parroquial.
  • Papeleta de Oyarzun. Semanario. Oyarzun, 1914.
  • El Parlanchín. Semanario. San Sebastián, 1920-1922.
  • El Pelayo. Periódico infantil integrista. San Sebastián, 1914-1917.
  • Pelayos. Semanario infantil. San Sebastián, 1936-1938.
  • El Pensamiento Vasco. Semanario tradicionalista. San Sebastián, 1910.
  • El Pirineo. Irún, 1888.
  • Pliego anual de Oyarzun, relativo al 1813. Oyarzun.
  • El Porvenir. Irún, 1916-1918.
  • El Porvenir Guipuzcoano. Irún, 1905-1906.
  • Programas. Folleto de información local. Semanario. San Sebastián
  • Biarritz. San Sebastián. 1958.
  • Punto y Hora de Euskal Herria. Desde 1976.
  • El Radical Blanco. Tolosa, 1915.
  • Requeté. Semanario carlista. San Sebastián, 1933.
  • Resultados.
  • La Rioja en Guipúzcoa. San Sebastián.
  • Ris-Ras. Semanario. San Sebastián, 1932.
  • El Ruido. Irún, 1901.
  • Ruido Aduanero. Periodiquillo estridente y estrepitoso. San Sebastián, 1916.
  • San Sebastián. Semanario. San Sebastián.
  • Semana. Suplemento de La Voz de España. San Sebastián, 1937-1939.
  • La Semana en San Sebastián. San Sebastián, 1887.
  • Sonajas. Semanario. San Sebastián, 1873.
  • Tanteador.
  • El Thun-thun. Semanario koskero. San Sebastián, 1890.
  • Tolosarra. Semanario. Tolosa, 1903.
  • El Toreo Alemán. Semanario. San Sebastián, 1885.
  • Tradición Vasca. Semanario Tradicionalista. San Sebastián, 1931-1932.
  • Trincherpe. Pasajes, 1954.
  • La Unión Vascongada. Periódico semanal. San Sebastián, 1891-1903.
  • Uranzu. Irún, 1916.../1925-1926.
  • El Urola. Azpeitia, 1926-1927.
  • Valencia. Semanario de la Junta Carlista. San Sebastián, 1937.
  • Verdad. San Sebastián, 1920.
  • La Verdad. Vergara, 1907-?
  • Vértice. San Sebastián, 1937-1943.
  • El Zurriola. Semanario. San Sebastián, 188?.

Boletines, Memorias y Revistas

  • Agere. Revista mensual. San Sebastián, 1925.
  • Aguiluchos.
  • Ahorro Obrero. Suplemento de "Realidad". C. Ah. P. de G. San Sebastián, 1958.
  • El Alarde. Irún, 1919.
  • Aldabe. Irún; 1918.
  • Alkartasuna. Org. de la Fed. Católica Agrícola Guipuzcoana. Mensual. San Sebastián. 1924.
  • Antzerti. Illerokoa. Tolosa, 1933-1935.
  • Anuario del Seminario de Filología Vasca. San Sebastián, 1954.
  • Aranzadiana. Del Grupo de Ciencias Naturales "Aranzadi". San Sebastián, 1953.
  • Aranzazu Revista. Aránzazu, 1921.
  • Armería Española. Organo de la Cámara Oficial Armera. Eibar, 1929.
  • La Asociación. Organo de los Maestros de la Enseñanza. San Sebastián, 1869.
  • Automóvil Club.
  • Bandera Antoniana. Revista mensual. Organo de las Instituciones Antonianas. Zarauz,. 1920.
  • Bertsolariya. Rentería, 1931-1932.
  • Billar (El).
  • Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián. San Sebastián, 1967.
  • Boletín de Información Municipal de la M. N. y M. L. ciudad de San Sebastián. Trimestral. San Sebastián, 1959.
  • Boletín de la Biblioteca Municipal de Oñate. Oñate, 1971.
  • Boletín de la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana de San Sebastián. San Sebastián, 1926.
  • Boletín de la Cofradía Vasca de Gastronomía. San Sebastián, 1963.
  • Boletín de la Liga de Inquilinos. San Sebastián, 1920.
  • Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. San Sebastián, 1945.
  • Boletín de las Asociaciones de Obreros Católicos de San Sebastián y Pasajes Ancho. San Sebastián, 1915.
  • Boletín de Navarra y Provincias Vascongadas. Oñate, 1837-1839.
  • Boletín de Pequeña Jurisprudencia.
  • Boletín del Centro de Estudios Científicos. San Sebastián, 1933.
  • Boletín del Círculo Cultural Guipuzcoano. San Sebastián, 1945.
  • Boletín del Círculo Mercantil e Industrial de San Sebastián. San Sebastián, 1905.
  • Boletín del Colegio de Médicos de la Provincia de Guipúzcoa. San Sebastián, 1899.
  • Boletín Eclesiástico de Guipúzcoa. San Sebastián.
  • Boletín Informativo de la Sociedad Fotográfica de Guip.
  • Boletín Oficial de la Provincia de Guipúzcoa. San Sebastián, 1837-1931.
  • Boletín Oficial del Obispado de San Sebastián. San Sebastián, 1950.
  • Boletín Oficial del (Real) Automóvil Club de Guipúzcoa. San Sebastián, 1958.
  • Bulletin de la Chambre de Commerce Française de Saint-Sébastien. San Sebastián, 1915.
  • Cantabria Franciscana. Revista trimestral. Aránzazu, 1943.
  • Carta Mensual. Preparada por la Sociedad de Esfuerzo Cristiano. San Sebastián, 1897.
  • Ciaboga. Unica revista de regatas. San Sebastián, 1924/1955.
  • El Comercio. San Sebastián.
  • Cooperación Mondragón. Mondragón.
  • Correo Fagor.
  • Club CCC.
  • Cuadernos del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guipúzcoa. San Sebastián.
  • Cuadernos Goizargi. San Sebastián, 1963.
  • Dantzariak. San Sebastián, 1970.
  • Deva. 1960.
  • Diálogo para la Juventud.
  • Dirección intermedia.
  • El Cuartel Real. Tolosa, 1873.
  • Economía Vasca. Revista Comercial, financiera e industrial. San Sebastián, 1922.
  • Economía Vascongada. Revista de la Industria, el Comercio y la Navegación. San Sebastián, 1945.
  • Egan. Revista. San Sebastián, 1948.
  • Eibar. Revista de un pueblo. Eibar, 1956.
  • Elhuyar. R. S. V. A. P. en zientzi eraskina. San Sebastián, 1974.
  • Elkartasuna. Boletín de la Asociación de Caridad de Arizcun. Irún.
  • Escuela y Familia. San Sebastián.
  • Estampa Tradicionalista. Revista mensual. Tolosa, 1932.
  • Estudios empresariales. San Sebastián, 1972.
  • Eudela. San Sebastián, 1963.
  • Euskal Erria. Revista vascongada. San Sebastián, 1880-1918.
  • Euskalerriaren Alde. Revista de Cultura Vasca. San Sebastián, 1911-1931.
  • Euskal Esnalea. Revista mensual. San Sebastián, 1908-1909/1911-1931.
  • Eusko Ikaskuntzaren Deia. Boletín de la Sociedad de Estudios Vascos. San Sebastián, 1919-1936. Se reanuda en 1981.
  • Federación Internacional de Pelota Vasca. Boletín. San Sebastián, 1956.
  • El Ferrocarril del Norte. San Sebastián, 185?.
  • Franciscanismo.
  • Gaceta de Oficio del Gobierno de Vizcaya. San Sebastián, Vitoria, 1810.
  • Gaceta del Real de Oñate. Oñate, 1834.
  • Gaceta Oficial (del Ejército Carlista). Oñate 1835.
  • Gogo Berri. Aránzazu, 1974.
  • Guía.
  • Guipúzcoa. C. A. P. de G. San Sebastián, 1972.
  • Guipúzcoa Económica. Boletín al servicio de la industria y comercio de la Provincia. San Sebastián, 1943.
  • Guipúzcoa Industrial. Organo de la Asociación de Maestros Industriales de Guipúzcoa. San Sebastián, 1955.
  • Guipúzcoa Médica. Revista mensual. San Sebastián, 1914.
  • Guipúzcoa Misionera. San Sebastián.
  • Guipúzcoa Turística y Aristocrática. San Sebastián, 1925.
  • Gujerat.
  • Gurelesa.
  • Bol. trimestral. San Sebastián, 1971.
  • Gure Lur. San Sebastián, 1973.
  • Hojas Agrícolas. San Sebastián, 1945.
  • Horizonte. Revista gráfica y literaria. Pasajes, 1938-1942.
  • Ibaeta.
  • Inmor.
  • Organo de la Federación Vasco-navarra de las Congregaciones Marianas.
  • Industria guipuzcoana.
  • La Instrucción Primaria. San Sebastián.
  • Irún da Ondarrabiko kaputxinoen Irugarren Ordenako.
  • Jakin. Mensual. San Sebastián, 1918-1931. Aránzazu, 1956.
  • Jaunaren Deia. Lazkau, 1969.
  • Kardaberaz Bazkuna. Donostia, 1972.
  • La Joven Guipúzcoa. Organo de todos los intereses de la provincia. San Sebastián, 1863.
  • Junior. Organo de la Federación Vasco-navarra de Luises. San Sebastián, 1919-1922.
  • Juventud. Publicación de la C. de Ah. P. de Guipúzcoa. San Sebastián, 1928.
  • Kantil. Revista de poesía. Sucede a Kurpil.
  • Katazka. Revista musical vasca. Boletín del Orfeón Donostiarra. San Sebastián, 1936.
  • Kezka. Eibar, 1964. Lan Deia. San Sebastián, 1970.
  • Kirolak. Rev. Dep. del País Vasco. San Sebastián, 1972.
  • Kurpil. Revista de poesía, 1973.
  • Lasarte. Revista hípica. San Sebastián, 1958.
  • Lestonnac. Revista trimestral de los Colegios de la Compañía de María. San Sebastián, 1957.
  • Letras y Sports. Irún, 1909-1910.
  • Loinaz. Boletín. Beasain, 1961.
  • Loyola Mensual. Amigos de Loyola. San Sebastián, 1958.
  • Luberri. Suplemento Rural del Boletín de la R. S. de los Amigos del País. San Sebastián, 1954.
  • Luzaro.
  • El Magisterio Vascongado. San Sebastián, 1869. Trimestral.
  • Memoria de la Cámara de Comercio. San Sebastián, 1958.
  • Mercurio.
  • Metal Contact. Boletín Informativo de la Lámpara Metal. San Sebastián, 1958.
  • Mi Revista Gráfica. San Sebastián, 1933-1934.
  • Misiones Franciscanas. Revista mensual ilustrada. San Sebastián, 1915.
  • Mujer. San Sebastián, 1937.
  • Mundaiz. Revista crítica del libro universitario. San Sebastián, 1975.
  • Munibe. Sociedad de Ciencias Naturales "Aranzadi". San Sebastián, 1956.
  • Navarra en Guipúzcoa. Revista anual. San Sebastián, 1933.
  • Nekazaritza. Publicación anual. Donostia, 1930.
  • Novedades. Semanario gráfico. San Sebastián, 1909.
  • Le Novela Ilustrada. Irún, 1863.
  • Nueva Economía Nacional. San Sebastián, 1937-1944.
  • Nueva Vasconia. Revista mensual del País Vasco. San Sebastián, 1929.
  • Oarso. Segunda época. Rentería, 1958.
  • Obra Máxima (La).
  • Olatz. Revista parroquial. San Sebastián, 1957.
  • Ondarrabi. Oargi-Kerizpe. Centro Parroquial. Fuenterrabía, 1958.
  • Oyarzun. Xanistibanenes. Rentería, 1956.
  • Pan-Pin. Suplemento infantil de Zeruko Argia. Fuenterrabía, 1960.
  • La Perla del Océano. San Sebastián, 1870.
  • La Perla Euskara. San Sebastián, 1902.
  • Poa.
  • Porvenir. Revista mensual. San Sebastián, 1944-1945.
  • Poxpolin. Tolosa, 1935.
  • Producción y Técnica. Organo de la Liga Guipuzcoana de Productores. San Sebastián, 1924.
  • Pyrenaica. Federación Española de Montañismo. Tolosa, 1951.
  • La Razón. Boletín Profesional Médico farmacéutico vasconavarro. San Sebastián, 1878.
  • Realidad. Publicación de la C. de Ah. P. de Guip. San Sebastián, 1926.
  • Redención.
  • Reflejos. Colegio de Santa María. Revista mensual. San Sebastián, 1958.
  • La Región Vasca. Revista semanal político-administrativa. San Sebastián, 1888-1889.
  • Reina de las Misiones. San Sebastián, 1938-1939.
  • Revista Club C. C. C. San Sebastián, 1958.
  • Revista de Espiritualidad. San Sebastián, 1941-1951.
  • Revista de labores "Alfa". San Sebastián, 1944.
  • Revista de Legislación Extranjera. San Sebastián, 1825-1856.
  • Revista del Centro de Estudios Científicos. San Sebastián, 1932-1935.
  • Sección de Física y Química. San Sebastián, 1934. Sección de Matemáticas. San Sebastián, 1932-1934.
  • Revista del Comercio. Irún, 1879.
  • Revista Eucarística del Clero. Organo de la Asociacion de Sacerdotes y de la Liga Sacerdotal Eucarística. San Sebastián, 1958.
  • Revista Geográfica Española. San Sebastián, 1938-1940.
  • Revista Sigma (Para la Mujer). San Sebastián, 1958.
  • Revista Vasca. Revista semanal político-administrativa. San Sebastián, 1888-1889.
  • Revista Vascongada. Organo de la Sociedad Económica de Amigos del País. 2.ª época. San Sebastián, 1901-1902.
  • San Antonio de Padua.
  • San Marcial. Organo del Colegio de San Marcial y de la Asociación de Antiguos Alumnos de Irún. Irún, 1958.
  • San Sebastián. Revista anual ilustrada. San Sebastián, 1931-1936.
  • Saski-Naski. Rev. mensual.
  • La Semana. San Sebastián, 1883-1899.
  • Semana Médica Española. San Sebastián, 1938-1946.
  • Símbolo. Suplemento del Boletín Eclesiástico de Guipúzcoa. San Sebastián.
  • Sociedad Fotográfica de Guipúzcoa. Boletín informativo. San Sebastián, 1975.
  • Susa. Revista trimestral.
  • Temas de Agricultura Práctica. San Sebastián, 1956.
  • Txistu. Donostia, 1928.
  • .
  • Droguería Mundial (Memorias anuales). San Sebastián, 1943.
  • Vasconia Industrial y Pesquera. Revista quincenal. San Sebastián, 1925.
  • El Volante Guipuzcoano. San Sebastián, 1934.
  • Y. Revista de las mujeres nacional-sindicalistas. San Sebastián, 1938-1945.
  • Yakintza. Revista de Cultura Vasca. San Sebastián, 1933-1936.
  • Zarauz. Playa de Moda. Zarauz, 1953.
  • Entidades y Centros (-1936)

· Real Sociedad Vascongada de Amigos del País

La expresión máxima de la ciencia en Gipuzkoa se personifica en el Conde de Peñaflorida, D. Javier María de Munibe e Idiáquez, hombre de gran iniciativa y preparación intelectual. A él y su grupo de amigos se debe la fundación de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País en Vergara de donde irradia a Navarra y al resto peninsular. Desde 1749 -dice Barriola- el Conde tenía en Azcoitia, en su palacio de Insausti, una animada tertulia de amigos, preocupados especialmente por el desarrollo de las ciencias y de sus aplicaciones en el orden práctico. Las reuniones adquirieron seriedad y la ordenación de temas por días de la semana es indicio de las inquietudes que sentían. Así, los lunes se dedicaban a matemáticas, los martes a física, los miércoles a lecturas de historia y traducciones, los viernes a geografía, los sábados a asuntos de actualidad, reservándose los jueves y domingos, como entretenimiento y solaz, a la música.

De estas tertulias nació el "Proyecto o plan de agricultura, ciencias y artes útiles, industria y comercio para Gipuzkoa"; obra del Conde y de quince caballeros, presenta a las Juntas Generales de la provincia, en julio de 1763. Dos hechos llaman la atención en todo este asunto: el europeísmo cultural del Conde de Peñaflorida y la aprobación por entusiasta de las Juntas. En 1770 merece la aprobación de Carlos III para convertirse aquella asociación informal en Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. El Conde de Peñaflorida había nacido en Azkoitia el 23 de octubre de 1729; fue alumno de los Jesuitas, amplió estudios en Toulouse y formó parte de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Artes de Burdeos. La corriente intelectual venía, pues, de Europa y particularmente de Francia donde a la sazón se publicaba la Enciclopedia. Se suele citar como dato muy expresivo que en Vergara, con sólo doscientas casas, hubiera once suscripciones a la Enciclopedia de Diderot. Los amigos del país tuvieron la virtud de saber asociar la investigación intelectual y la de sus aplicaciones. El movimiento francés, el siglo de las luces, se inclina al estudio y progreso de las ciencias naturales como la física, la botánica, la anatomía, la geografía, la historia natural, pero deja a un lado amplios sectores especulativos en el campo de la filosofía.

Fue Director de la Real Sociedad de los Amigos del País el Conde de Peñaflorida desde su fundación hasta su fallecimiento, y secretario D. Miguel Jospeh de Olaso y Zumalabe, sucediéndole por fallecimiento D. Ramón María de Munibe, hijo de Peñaflorida. El fin de la Sociedad -dicen sus Estatutos- es el de cultivar la inclinación y el gusto de la Nación vascongada hacia las ciencias, bellas letras y artes; corregir y pulir sus costumbres; desterrar el ocio, la ignorancia y sus funestas consecuencias y estrechar más la unión de las tres provincias vascongadas. Esta limitación a sólo las tres provincias responde a una situación histórico-política de acercamiento plasmado en sus Conferencias forales. De momento la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País se limita al País Vasco Occidental solamente, y de ahí que el artículo 16 establezca "que la divisa y sello de la Sociedad será un escudo con tres manos unidas, en símbolo de la amistad, enlazadas con una cinta, en cuya parte pendiente hacia el centro se leerá este mote vascongado: Irurac-Bat, que quiere decir "las tres forman una", refiriéndose, naturalmente, a las tres provincias: Alava, Gipuzkoa y Vizcaya". La filial de Tudela completó la labor de los Amigos del País en toda Euskalerria.

· Ateneo guipuzcoano

Redactó su reglamento y se inauguró en 1916 en la calle Easo de la capital. Languideció de forma considerable durante las dos dictaduras, renaciendo con la apertura política de 1976-1977.

· Academia de la lengua y declamación Euskara

Dos años antes, el Ayuntamiento donostiarra patrocinaba la apertura de la Academia de la lengua y declamación Euskara, cuyo primer director fuera Toribio Alzaga, escritor. Sobrevivió a la guerra llegando a ser uno de los raros focos de cultivo del euskara durante la díficil postguerra.

· El grupo de arqueólogos

A fines del siglo pasado, a partir de 1887, año en que se funda el Museo de Historia Natural de Madrid, comienza a interersarse D. Telesforo de Aranzadi por los estudios de Antropología, que luego iba a cultivar durante toda su vida. Telesforo de Aranzadi había nacido en Bergara, la sede de los Amigos del País, en 1860. Su bibliografía referente a Etnología, Etnografía, Historia Natural, Antropología y Arqueología es inmensa y pueden consultarse en Eusko-Bibliographia de esta Enciclopedia. En 1891 obtiene el premio extraordinario de la Sociedad Antropológica de París por su estudio El pueblo euskalduna. En 1895 logra la cátedra de Mineralogía y Zoología de la Universidad de Granada, y más tarde la de Botánica de Barcelona. Fue miembro de las más renombradas sociedades científicas europeas. En 1917 establece contacto con otro guipuzcoano extraordinario, D. José Miguel de Barandiarán, comenzando juntos y con la colaboración del alavés D. Enrique de Eguren las exploraciones arqueológicas del País Vasco. Estos trabajos fueron subvencionados por las Diputaciones de Gipuzkoa y de Bizkaia, la Sociedad de Estudios Vascos y la Comisión de Monumentos de Navarra. Como resultado de estos trabajos, que duraron más de 20 años, se llegó a la fundación del Anuario de Eusko Folklore en 1921.

Las cuatro diputaciones habían convocado un Congreso de Estudios Vascos en Oñati en 1818 que iba a iniciar una nueva etapa en los estudios referentes al país. Aranzadi y Barandiarán se incorporaron a las labores de la Nueva Sociedad desde el primer momento. Es de destacar que tanto Telesforo de Aranzadi como José Miguel de Barandiarán se entregaron durante toda su vida a los estudios de tema vasco y sobre todo a las exploraciones prehistóricas. En 1920 fue nombrado Aranzadi catedrático de Antropología de la Universidad de Barcelona, hasta su jubilación en 1931. Sin embargo, le sorprendió la guerra de 1936 en plena exploración arqueológica en Gipuzkoa. Fallecido Aranzadi en 1945 continúa Barandiarán y sus antiguos y nuevos colaboradores la labor emprendida por aquél hasta 1982 en que es nombrado hijo predilecto de Gipuzkoa.

· Gran Casino

En el terreno de la música destaca la creación del Gran Casino de San Sebastián, en 1887, por su irradiación artística.

· Sociedad de Estudios Vascos. Eusko-Ikaskuntza

Ante la esterilidad de todos los esfuerzos por conseguir una Universidad vasca se convocó en 1918 un Congreso de Estudios Vascos en Oñati que sirviera de base a un movimiento en pro de un resurgimiento cultural. En este famoso Congreso nació la Sociedad de Estudios Vascos que tanto impacto había de causar en la historia de Euskalerria. Adoptó el lema "Asmoz ta Jakitez", "Por el Ingenio y el Saber". En su Primer Congreso figuraban, como Presidente de honor, Su Majestad el rey D. Alfonso XIII, como presidente honorario D. Arturo Campión, y como presidente efectivo el guipuzcoano D. Julián Elorza. Promocionó la sociedad toda clase de iniciativas, cursos de verano y excursiones culturales, investigaciones, federaciones de entidades euskeristas; bilingüismo, autonomía, etc., mediante lecciones y conferencias. Tuvo su sede social en el Palacio de la Diputación Foral de Gipuzkoa en San Sebastián. Desapareció en 1936 para volver a funcionar en 1978. En su nueva junta directiva figuraron los guipuzcoanos José Miguel de Barandiarán, como presidente, y D. Manuel de Lekuona, como vicepresidente, y Agustín Zumalabe como secretario gestor. Antes de la guerra había celebrado dos Congresos en Gipuzkoa, el de Oñati de 1918 y el de Vergara de 1930. Fue el motor autonomista del país desde su fundación hasta la redacción por una Comisión surgida de su seno de un Estatuto de Autonomía que, tras pocas enmiendas, fue aprobado por todos los Ayuntamientos vascos del Estado español reunidos en Estella en 1931. Tras su renacer, la SEV celebró del 19 al 23 de enero de 1981 un Congreso en San Sebastián dedicado al Fuero de esta ciudad y a su época, además de actos menores como las Jornadas de Folklore, etc.

  • Entidades y centros (1936- )

La guerra se prolonga durante casi veinte años si hemos de calibrar el efecto desertizante que la penuria económica e intelectual acarrean a esta provincia que cuenta con un alto grado de desaparecidos y exiliados. Apenas puede hablarse de vida cultural si no es aquella sometida al rígido corsé de la dictadura. Como en el resto del país, la primera manifestación cultural que puede apreciarse es la masa coral (Schola Cantorum, Coro Easo, [1940], Coro Maltea [1943]. En cuanto a las publicaciones habrá que esperar a 1945 para ver aparecer el Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, en castellano, y a 1948, para ver su suplemento en euskara Egan. Las artes plásticas asoman en el I Salón Nacional de la Acuarela que abre sus puertas en San Sebastián en 1947 con un fuerte contingente de acuarelistas vascos aglutinado en Agrupación de Acuarelistas Vascos. Un exiliado guipuzcoano, J. M. de Barandiaran, dirige y crea en Sara (Lapurdi) un grupo etnográfico que editará "Eusko Jakintza" desde 1947 a 1957.

Un grupo de estudiosos promovió en San Sebastián la creación de un centro de investigación denominado Grupo de Ciencias Naturales "Aranzadi" que continuará la labor de Aranzadi con arreglo a la nueva metodología vigente. Fue nombrada el 28 de febrero de 1948 la primera junta directiva que, ampliada más tarde, fue así: Tomás de Atauri, José María Busca, Joaquín Mendizábal, Joaquín Gómez de Llarena, Manuel Laborde, Jenaro Fernández Santa María, Juan Miguel Sansinenea, Luis Peña, Jesús Elósegui y Miguel Cristóbal, nombrándose socios honorarios a José Miguel de Barandiarán y Luis de Hoyos Sainz. En la citada Junta se acordó la incorporación a los Amigos del País compenetrándose de tal modo que los programas de trabajo del Grupo serian elaborados de común acuerdo de ambas sociedades. Su sede social se instaló en el Museo de San Telmo, comenzándose de inmediato la instalación de un laboratorio de investigación donde se iniciaría la recepción de materiales de gea, flora y fauna, para estudiarlos, determinarlos, prepararlos y etiquetarlos. El órgano de expresión es la revista Munibe cuyo primer número lleva fecha 1949. Los estudios e investigaciones, muchos y, a veces, muy importantes, se han venido publicando en la revista culminando con trabajos tan importantes como los descubrimientos arqueológicos de Ekain y Altxerri. En 1974 el Grupo Aranzadi pasa a ocupar las Torres de Arbide en el Parque Miramón de San Sebastián, torres neogóticas reconstruidas por la CAM para esta entidad. El bertsolarismo emerge en el certamen de Villabona de 1946 y el grupo de danzas Goizaldi en 1948, pero poco más puede esperarse del momento.

Un importante reducto cultural fue la Asociación artística de Gipuzkoa creada en 1949, que aglutinó a la intelectualidad no afecta al régimen, siendo, además, un centro de aprendizaje y reunión para muchos artistas.

En 1950 emerge como editorial Itxaropena de Zarautz con "Euskaldunak" de Orixe mientras en Aránzazu se pone la primera piedra de un santuario en torno al cual se congregan importantes artistas vascos: Oteiza, Chillida, Basterrechea, etc. Itxaropena inicia, en 1952, la colección euskérica "Kuliska Sorta".

Tuvo especial relevancia durante los años 50 la creación (1953) del Seminario de Filología Vasca "Julio Urquijo", dependiente de la Universidad de Valladolid, en la Diputación de Gipuzkoa. El Seminario inició una labor euskerista interrumpida con la guerra, impartiendo clases de euskara y literatura en lengua vasca bajo la secretaría técnica -dirección real- de Luis Michelena.

En 1955 comienzan a celebrarse las primeras reuniones de lo que en 1962 se denominaría la Academia Errante, con participación de intelectuales guipuzcoanos convocados por J. Cruz Jaca. En el campo euskérico inicia su andar, un año después, Jakin de Aránzazu, y reemprende la marcha la Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, en el Congreso de Aránzazu. La Academia prácticamente se incubó en las dos reuniones de Araoz, patria de Lope de Aguirre. Sus "académicos" son los Marañones. La reunión de Azkoitia de octubre del 59 se encuadra bajo el signo de Pre Academia Errante. Dos hombres animosos, con fe de futuro, Luis Peña Basurto y A. Cruz Jaka, convocaban los batzarres, y otro más, J. M.ª Busca Isusi, cuida del ambiente propicio. Asi se desarrollan las sucesivas reuniones de Azkoitia, Araoz, Aizarna, San Gregorio de Ataun, Hernani, Olaberría, Venta de Mandubia, etc. Presentes los hermanos Estornés Lasa en los mencionados conciliábulos, decidieron editar los trabajos que en ellos se habían leído. Cuatro tomos aparecieron en la Col. Auñamendi Anexa: Los caballeros de Azkoitia, Lope de Aguirre descuartizado, Sobre la Generación del 98 y Homenaje a D. José Miguel de Barandiarán. El acto en honor de Barandiarán que se celebró en Ataun el 25 de febrero de 1962, en la semiclandestinidad, fue el primero de esta naturaleza. La cabecera de la mesa la ocupaban, de derecha a izquierda: J. Arin, M. Estornés Lasa, J. Elósegui, D. J. Miguel de Barandiarán, T. Uría, B. Estornés Lasa y F. Unzurrunzaga. Los trabajos que aparecen en los tomos citados son de los siguientes "académicos": J. Ant. Ayestarán, I. Barriola, J. M.ª Busca, J. Caro Baroja, J. M.ª Donosty, M. Estornés, A. C. Jaka, J. J. Lasa, J. Oteiza, L. Peña B., L. P. Peña S., L. M. Santos, I. Uría, T. Uría, V. Urcola, P. Villar, F. Zabala, G. Zapiain, R. Zulaica, I. Zumalde.

La reaparición "Zabalkundea Sorta", en 1958, bajo el nombre de Editorial Auñamendi, va a dotar a Gipuzkoa y al resto del país de la primera editorial en lengua vasca y castellana, decana de las existentes hoy en día, creadora del "Diccionario Clásico Vasco-Español" y de la "Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco".

En 1962 la capital guipuzcoana conoce un inusitado movimiento teatral. Son varios los grupos que funcionan de manera amateur y con cierta regularidad, destacando la calidad de las representaciones y la conexión de los grupos con el movimiento teatral europeo. Destacan el Club de Teatro de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento, el TEU dirigido por Jaime Azpilicueta, el grupo Jarrai de Iñaki Beobide, el grupo de los hermanos Aróstegui, del Club Vasco de Camping, etc. Ese mismo año aparece Tiempo de Silencio de Martín Santos, y Oteiza prepara su revulsivo Quosque Tandem?, que editará Auñamendi el año siguiente.

Hay que citar, entre otros, al Grupo Dr. Camino de Historia Donostiarra (1964), que emite un boletín y edita libros.

Una fórmula rupturista será la del grupo Ez dok amairu (1965-1972), en el que veremos irrumpir la modernidad en el campo de la música vasca. Artistas hoy plenamente vigentes como Mikel Laboa, Lurdes Iriondo, Xabier Lete, Benito Lertxundi, Josean Arza iniciarán sus actuaciones o consagrarán su vena artística en estos años de tímidos balbuceos libertarios y comienzo del desarrollo económico, y de las campañas de alfabetización en euskara. Argia, dedicado a la danza tradicional, aparece también en estas fechas. Bajo inspiración oteiziana se crean los grupos Gaur, Emen, Orain y Danok de pintura vasca, entre los cuales Gaur, el guipuzcoano, congrega a R. Mendiburu, N. Basterrechea, J. L. Zumeta, R. Ruiz Balerdi, Amable Arias, J. Oteiza, Sistiaga, E. Chillida.

En 1968 nacen los EKT o Euskal Kultur Taldea constituidos por grupos de voluntarios para coordinar la alfabetización en euskara iniciada, años atrás, por jóvenes como Ricardo Arregui. También en Gipuzkoa crea Francisco Miangolarra la editora de música vasca Herri Gogoa de San Sebastián. La prensa escrita verá, a partir de este momento, incrementarse el número de editoriales en ambas lenguas: Etor (1970), Lur (1969), Gero (1972), Kriselu (1967), Txertoa (1968), Irakur Sail (1970).

En 1969 nace al teatro el grupo Orain, donostiarra, y en 1971 Xaribari de Paco Sagarzazu, en castellano y en euskara, muy centrado en la expresión corporal. Pero son muy pocos los grupos culturales que se atreven a dar rienda suelta a su producción en este período que jalonan sucesivos estados de excepción, antes y después del Juicio de Burgos, produciéndose un significativo parón de tres o cuatro años. Kurpil, revista de poesía, aparece en 1973 por poco tiempo, reapareciendo algunos de sus componentes en Kantil. Muy diferente es Elhuyar, revista de investigación científica en lengua vasca, que ve la luz a fines de 1974, o la revista Mundaiz de 1975, cuyo objeto es la Crítica del libro universitario. Publica Filosofía y Letras de EUTG. Colaboradores de primera hora: Elena Labayen, J. Plazaola, J. L. Orella, J. M.ª Goñi, J. M.ª Mauleon, A. Colera, M.ª J. Azurmendi, A. Tamayo, J. Arzamendi y J. M.ª Lasagabaster.

Tras la muerte del dictador, en el primer año de la monarquía y al calor de la "apertura" política, no sólo aparecen más casas editoras sino, sobre todo, diarios y revistas, la mayor parte guipuzcoanos como Garaia, Berriak (1976-1977), nuevamente Jakin, Saioak, el matutino Egin (1977) o Ere (1979-1981). La vida cultural adquiere caracteres nuevos, más institucionales y menos participativos en la década siguiente.

Otras entidades. La proliferación de entidades culturales nos impide seguir citándolas con detenimiento: Eresbil se crea como un magnifico archivo musical. El equipo de trabajo de la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco nace de las necesidades de una publicación sin precedentes que ha tenido que suplir, en muchos casos, una labor, inexistente, de especialistas y ha tenido que crear su propio archivo gráfico, microbibliográfico, banco de datos, etc., la sociedad UZEI (Unibertsitate Zerbitzuetarako Euskal Ikastetxea) también crea un equipo, para producir textos euskéricos; en este caso, Ingeba (Instituto Geográfico Vasco) agrupa a otro grupo de personas y crea una revista. Al calor de la autonomía o de su advenimiento surge también la Escuela de Traductores o Itzultzaile Elkartea, La Asociación de Escritores Vascos o Euskal Idazleen Elkartea, la Filmoteca Vasca, el Instituto Vasco de Estudios e Investigación (IKEI), Instituto Vasco de Criminología, Izarti, Euskal Dantzari Taldea, Udaberri Dantzari Taldea.

Asociaciones juveniles de tiempo libre* (1982)
* Se refieren a todas las asociaciones que han cursado petición de subvención a la Dirección de Asociaciones del Departamento de Educación y Cultura del Gobierno Vasco.
Fuente: Eusko Jaurlaritza
N.º asociacionesAsociados
Total309.800
Dependientes del apostolado seglar102.000
Independientes195.000
Políticas12.800

En 1983 el Servicio de Arte Dramático del Gobierno Vasco (Escuela Antzerti) trata de agrupar a los grupos que de una u otra forma actúan en el País Vasco. A estos efectos censa los siguientes cuadros:

Profesionales:

  • Orain, creado en 1969 (San Sebastián).
  • P. Roberts, establecido en San Sebastián en 1978.
  • Titiriteros de Sebastopol, creado en 1981 (San Sebastián).
  • Kraka, creado en 1983 (San Sebastián).

El resto son cuadros amateurs:

  • Antxieta de Azpeitia,
  • Tok de Iron,
  • Teatro Circo de Tolosa,
  • Trintxerpe de Pasajes,
  • Kriseilu de San Sebastián,
  • Buruntza de Urnieta,
  • Goaz de Deba,
  • Intxurre de Alegría,
  • Intxisu de Oyarzun,
  • Taupada de Elgoibar,
  • Txontxongilo de San Sebastián,
  • El cuadro de la escuela Antzerti de Eusko-Jaurlaritza, que dirige Eugenio Arocena,
  • El Teatro de Cámara del Ateneo Guipuzcoano.
  • Bibliotecas

El mayor fondo bibliotecario de la provincia se halla en la Biblioteca de la Diputación que, concebida en un principio como mera biblioteca para los diputados, alcanza en 1984 los 73.000 ejemplares. Tras la guerra, en la que su archivero desde 1927, Fausto Arocena, impidió que varios paquetes fueran quemados por los vencedores, pasó a ser pública y a incrementarse con la de la Sociedad de Estudios Vascos. A Arocena se debe, asimismo, la adquisición de la biblioteca de D. Julio de Urquijo que estaba en Vizcaya, al acaecer la muerte de éste (1951, 14.000 ejemplares). Le sigue la Biblioteca Municipal de San Sebastián (65.000 ej.), fundada en 1874, con importantes fondos como la biblioteca del Duque de Mandas, y las de Antonio de Pavía, Joaquín de Salas y Antolín Mendiola. Se hallan, asimismo, en San Sebastián, una serie de centros de tipo público o privado dotados de bibliotecas importantes tales como el Seminario Diocesano (50.000 ejemplares), el centro Dr. Camino, los EUTG (42.000), el Ateneo Guipuzcoano, la Biblioteca de Bernardo Estornés Lasa (10.500 ejemplares), la de la Sociedad Aranzadi, Instituto Peñaflorida, Conservatorio de Música, Círculo Cultural Guipuzcoano, Círculo Easonense. En Fuenterrabía y San Sebastián se halla el Centro de Documentación Contemporánea y Biblioteca de la Sociedad de Estudios Vascos con 4.000 ejemplares y magnifica panfletoteca. Las Facultades han ido creando también importantes sumas de libros y revistas: Derecho, Escuela Universitaria de Profesorado (Ategorrieta, 11.000 ej.) Informática, Empresariales, Química, Ingenieros Industriales, etc. De la misma forma que algunas órdenes religiosas como los capuchinos de Zarautz, benedictinos de Lazcano, jesuitas de Loyola. La CAP ha ido abriendo bibliotecas populares en diversas localidades tendiéndose en la actualidad a la municipalización de las mismas.

· Bibliotecas infantiles

La CAM posee bibliotecas infantiles en Tolosa, Loiola (Donosti) y Palacio de Enparan de Azpeitia, más las de verano de Urgull y la Concha donostiarras. Organizan concursos de redacción, dibujo, pintura, etc.

Bibliotecas Municipales
Fuente: Organización Bibliotecaria de Euskadi
198019811982
Lectores225.149235.286222.095
Préstamos a domicilio61.51570.62870.434

  • Centros de exhibición

La retracción de la oferta en cuanto a exposiciones en el ramo de las artes plásticas ha sido en los últimos años muy grande. Una tras otra han ido cerrando las salas y galerías de arte pertenecientes a manos privadas. El parón en las ventas se ha debido no sólo a la crisis económica sino también a causas de otra índole como podría ser la emigración de determinados sectores sociales o la falta de preparación cultural de buena parte de la burguesía dotada de poder adquisitivo apropiado. Lo más grave, además, no es sólo esta debilitación de la demanda adquisitiva sino también la falta de interés perceptible entre el gran público hacia este tipo de manifestaciones.

  • Museos

No es pródiga en museos Gipuzkoa. El más importante de ellos es el Museo Municipal de San Telmo que, abierto al público en 1932, recogió los materiales del Museo de Etnografía y Bellas Artes iniciado en 1902 por la RSVAP y su primer director Pedro Manuel de Soraluce. Su contenido es el siguiente:

Zaguán y Planta Baja. Ocho tallas policromadas de San Sebastián, busto en piedra de Pio Baroja esculpido por Victorio Macho. Ornitología. Sección de Prehistoria del "Grupo de Ciencias Naturales Aranzadi" (ahora en Torres de Arbide), cuencos de oro repujados, estelas discoidales (setenta y tres reproducciones), laudas y estatuas yacentes: Aras, cruces, mojones, piedra de molino, capiteles, medallones, pilas, etc. Heráldica: Treinta y dos escudos labrados en piedra, ejecutorias miniadas, facsímiles. Escudos y siluetas de barcos en piedra, tocados femeninos vascos (dieciséis reproducciones). Iglesia. Murales de Sert. Claustro alto. Porcelana vasca, veletas, utensilios de cocina, piezas de hierro labrado, piedras decorativas, antiguos aparejos de pesca, encajes y telas bordadas, muebles, candiles y braserillos, secciones de lino, carbóneo, medidas, fabricación de cencerros, tonelería, aperos de labranza, ruecas, ovilladoras, devanadoras, peines, lanzaderas, arados, objetos de asta, pipas, cazarratas, cucharería, juegos de bolos, levantamiento de piedra y pelota en sus diversas variedades, arte popular religioso, argizaiolas, fuesas, bandejas, matrices de sellos autentificadores de documentos, bancos, imágenes, relicarios, pinturas, dibujos, cepillos, limosneros, estelas, armarios, bancos, camas y cunas, arcas o kutxas (treinta y cuatro reproducciones), sillas (veinte reproducciones).

El caserío vasco: acceso, telar, cocina, cuadra, escalera, habitaciones. La célebre silla vasca de parir, danzas vascas: quince trajes de dantzaris; joyería de las diferentes regiones, estoque del siglo XV perteneciente a Boabdil, último rey moro de Granada, esculturas de Gustave Pimienta, pintura antigua: (El Greco, Rubens, Goya, Lucas, Vicente López, Madrazo, Esquivel, Fernández Navarrete, Collantes, etc.), salas de Amárica, Beruete, Regoyos, Ortiz de Echagüe, sala de Zuloaga y bustos de Julio Beobide, pintura contemporánea (Ramón y Valentín Zubiaurre, Aurelio Arteta, Tellaeche, Salaverría, Salís, Olasagasti, Martiarena, Pla, Basiano, Palencia, Kaperotxipi, Menchu Gal, García Ochoa, Gonzalo Chillida, Miguel Angel Alvarez, etc.), grabados antiguos de Gipuzkoa (cuarenta y cinco reproducciones), dibujos de Vázquez Díaz, Montes Iturrioz, Ivan Chouclin, etc. Dibujos a color de Paul Tillac.

Otros Museos destacados de Gipuzkoa son el de Zuloaga y Beobide en Zumaya, el parroquial de Santa María en Fuenterrabía, el Museo Oceanográfico de San Sebastián, el histórico del castillo de Urgull y el prehistórico de Ama Xantalen de Irún.

  • Cine y Teatro

De todos los espectáculos artísticos o con componentes culturales claros, es el cine el que se lleva la palma como diversión preferida de las masas guipuzcoanas. La oferta teatral es pobre y poco frecuente, salvo en casos de certámenes o muestras esporádicas. Una vez al año, el día de Santo Tomás, en que acude mucha gente del resto de la provincia, tiene lugar en el Antzoki-Zaarra de la capital una función euskérica tradicional que se halló siempre a cargo de la Academia Municipal Vasca de Declamación aunque luego intervinieran otros grupos como "Jarrai" e "Intxixu". La actividad de las salas de cine y teatro es la siguiente:

Número de locales de teatro y aforo
Fuente:"A.E.V.", 1982.
Total locales10
Actividad a la que se dedican los locales:
Sólo teatro---
Actividad teatral alternando con:---
- Actividad musical6
- Proyección cinematográfica4
- Ambas---
- Sólo proyección cinematográfica10.596
TOTAL LOCALIDADES

Como se ve, los teatros cubren su taquillaje diario con proyecciones cinematográficas o espectáculo musical no diario. En San Sebastián se halla el mayor contingente de teatros: Antzoki Zaarra (Principal), Príncipe, Victoria Eugenia, bajos del Ayuntamiento, etc.

  • Salas y galerías

Según quedó dicho, de toda la pléyade de galerías de arte y salas públicas de exposiciones que se abrieron en los años 60-70, apenas quedan exponentes, salvo las montadas por organismos de ahorro como la Caja de Ahorros Provincial y la red de Cajas de Ahorro Municipales guipuzcoana. De las salas públicas que funcionaron en los años 60 sólo queda la del Museo de San Telmo y Asociación Artística de Gipuzkoa. Una tras otra han cerrado la Sala de Información y Turismo, la Sala Municipal de Arte y el Club Gipuzkoa. Mención aparte hay que hacer de las privadas Espelunca de las hermanas Ramos y las Galerías Barandiarán abiertas en 1960 bajo el mecenazgo del constructor Dionisio Barandiarán. Todas ellas, tanto privadas como públicas, se hallaron en San Sebastián. En cuanto a las galerías privadas, existen en 1983 Echeberria 2 (pintura de preguerra), Estudio-Arte Edergintza y Galería 16, en San Sebastián, y Galería de Arte Kayua en Zarautz. Han desaparecido o exhiben de forma sólo intermitente: Arte, El Pez, Galeria B, en San Sebastián, Alkar en Zarautz, Penélope y Txantxangorri en Hondarribia.

Una modalidad que comienza a tener éxito es la exposición en centros de esparcimiento tales como pubs y bares, como podrían ser las que tienen lugar en La Colchonería de la parte vieja de Donosti. La Caja de Ahorros Provincial promociona las siguientes salas, a través de las cuales realiza exposiciones itinerantes: San Sebastián, Azpeitia (Casa Antxieta), Beasain, Mondragón, Zumárraga y Rentería (Casa Xenpelar). La red de Cajas de Ahorro Municipal posee: la Casa de Cultura de San Sebastián y las salas de las sucursales de Azpeitia (Casa Torre de Emparan), Bidebieta, Eibar, Elgóibar, Hondarribia, Loyola, Orio, Oyarzun, Trintxerpe, Ordizia, Usurbil, Zarautz 1 y 2 y Zumárraga. Es de destacar el hábito de esta última caja de adquirir buen arte para sus centros y locales. Caja Laboral Popular posee otros. Recientemente ha abierto sus puertas la Sala de la Caja Postal de Ahorros en San Sebastián. En el terreno de la fotografía las exposiciones suelen tener lugar en la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa y entidades culturales y deportivas diversas.

  • Acción Cultural

· Actos culturales

San Sebastián suele ser definida como la capital cultural no sólo de Gipuzkoa sino también de todo el País Vasco, calidad fuertemente incrementada en los últimos años, en especial en la temporada veraniega. A ello ha contribuido no sólo la tradicional actividad del Ayuntamiento y el CAT (Centro de Atracción y Turismo) sino también el hecho fundamental de la creación de la Universidad del País Vasco y su extensión universitaria que viene a sumarse a la de las facultades anteriores y la del EUTG, UNED de Vergara, etc. Este movimiento institucionalizado, tanto universitario como procedente de las entidades públicas municipales, forales y/o autonómicas, ha venido a tomar el relevo de un vasto movimiento de iniciativa popular desarrollado con fuerza durante los años 60 y 70 en toda la provincia, movimiento éste vinculado o procedente de la vida política clandestina y, por tanto, fuertemente teñido de etnicidad y reivindicaciones populares. A esta fase previa pertenecen muchos de los actos culturales celebrados por las sociedades deportivas y recreativas y por entidades autónomas privadas sufragadas por sus socios, cuando la iniciativa pública adolecía de vitalidad o sólo daba vía libre a una cultura oficial también ideologizada.

En las postrimerías de la dictadura son muchos los actos culturales de tipo popular que han adquirido una periodicidad fija, tales como la Euskal Kultur Hamabostaldia de Tolosa que abarca exposiciones, conferencias, proyecciones, festivales musicales y otras manifestaciones. Del mismo estilo serán las semanas culturales o Euskal Kultur Astea, entre las que se puede citar la de Amara Berri de San Sebastián organizada por el centro "Ikas Bide" y la CAP. Otro tipo de acto cultural muy extendido por la geografía guipuzcoana es el homenaje a una determinada persona o personalidad como el dedicado a Manuel Lekuona por la Sociedad de Estudios Vascos y las Diputaciones en 1983. También revisten carácter localista las fiestas vascas del CAT tales como las tradicionales Fiestas euskaras o las Semanas Vascas iniciadas en 1943. Pero San Sebastián proporciona también a sus habitantes y visitantes fiestas y celebraciones de carácter mundano e intelectual de verdadera importancia y repercusión en el resto de la provincia. Pueden citarse el Festival de Cine (desde 1953), el Festival de Jazz (desde 1966), la Quincena Musical en combinación con los Festivales de España (desde 1939), quincena cambiante en la que se han sucedido ópera, teatro, concierto, ballet, folklore, cine musical, etc.

En el terreno de la plástica constituyó un acontecimiento la exposición 50 años de Pintura Vasca abierta al público en 1972. La incidencia de la Universidad ha podido comprobarse por actos culturales cada vez más exigentes en colaboración con las Cajas de Ahorros. Citemos los cursos y ciclos siguientes:

  • Ciclo de parasicología, CAM, 1975.
  • Cursos de extensión universitaria de los ETG sobre Cultura Vasca, 1977-78.
  • Comportamiento sexual de los vascos, CAM, 1976.
  • Cine y criminología, CAM, desde 1976.
  • Medicina y químicos vascos, 1977, CAM.
  • Semana de Filosofía, CAM. desde 1978.
  • Iniciación a la Etnografía Vasca, CAM, desde 1979.
  • Ciclo Internacional de Cultura China, Origen de la Vida, Homenaje a Picasso, CAP, 1979.
  • Sociedad y lingüística, 1980, CAP.
  • El hombre vasco a través de la historia, CAP, 1981.
  • Ciclo de Cine Industrial. Organizado por el Colegio Oficial de Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales de Gipuzkoa, con la CAM, 1982.
  • Jornadas Internacionales de Cine Médicoa de San Sebastián. CAM en colaboración con el CAT. 1982.
  • Ciclo Internacional de Cine Submarino de San Sebastián. CAM en colaboración con la Federación Guipuzcoana de Actividades Subacuáticas, 1982.
  • Bertsolaritza, El proceso de la Cultura Vasca, CAP, 1982.
  • Cursos de verano de la Universidad del País Vasco, 1982.
  • Mujer, sociedad y cultura, CAP, 1983.
  • Amenazas de nuestra época, Jornadas de Psicosociología, CAP, 1983.
  • Cursos de verano de la Universidad del País Vasco, CAP, 1983.

Ateneo Guipuzcoano viene dando, desde 1981, un Curso de Historia Contemporánea. Música y teatro suelen producirse; con regular periodicidad la primera, como se verá en el capítulo siguiente. En cuanto al cine ha sido muy importante la creación de Cine-Clubs como el de San Sebastián (1954), siendo Gipuzkoa la provincia vasca más dotada de los mismos. Destacan los de Irún y los de Cestona. Ver Fuente: Departamento de Educación y Cultura del Gobierno VascoN.º de actuaciones103Conciertos (1)84Teatro9Cine-Danzas autóctonas10Exposiciones-N.º de asistentes aprox.16.950N.º de stands149Librerías43Editoriales52Distribuidores28Discos12Otros participantes14Ventas (miles de ptas.)30.179


Gran auge ha experimentado la Feria Vasca de Artesanía del País Vasco organizada en Rentería desde 1978.

Conciertos ofrecidos por la Orquesta de Euskadi (1982)
Fuente: Orquesta de Euskadi.
N.º de conciertos22
Público asistente20.050

Dejando de lado la parte que a Gipuzkoa le corresponde de acción cultural de Eusko-Jaurlaritza, la promoción cultural directa por medio de galardones es escasa en Gipuzkoa tanto por parte pública como privada. Pese a la decadencia de los grupos locales, la oferta de buen teatro se mantiene merced a la Muestra teatral de Grupos del País Vasco financiada por el Banco Guipuzcoano y organizada por el promotor artístico del mismo Angel Garzarán. La muestra se ha desarrollado los años 1976, 1981, 1982 y 1984 con gran éxito de público y con general calidad de los asistentes. Este encomiástico esfuerzo es la única oportunidad que tiene el espectador guipuzcoano de contemplar un buen espectáculo teatral ya que el teatro comercial que recala en verano tiende a ser malo o mediocre. Excepcional suele ser la visita ocasional de Els Joglars o, últimamente, alguna muestra del cuadro autonómico Antzerki.

Pintura e investigación cultural apenas hallan aliciente en instancias públicas y privadas. La Diputación de Gipuzkoa sustituyó, en 1917, las becas que otorgaba por un Certamen de Bellas Artes que corrió suerte intermitente, reapareciendo como Concurso de Artistas Noveles en los años 30, 40 y 50 hasta confluir con el de la CAP. Un verdadero acontecimiento constituyeron, a mediados de los 60 y ya en los 70, el Gran Premio de Pintura Vasca y las bienales de Pintura y Escultura organizadas por el CAT e impulsadas por Rafael Aguirre Franco. Hay que citar las cuatro becas -dos para pintura, dos para escultura- instituidas por la Diputación de Gipuzkoa desde 1982 y los Certámenes organizados por la CAP:

También otorgan becas -de investigación- la Diputación, la CAP (Fundación Murua Balzola) y la Caja Laboral Popular (Premio J. M. de Barandiarán), así como Eusko-Ikaskuntza (Apraiz, Zumalabe y Barandiarán), sin contar las otorgadas por Eusko-Jaurlaritza. Los galardones cinematográficos los otorgan el:

Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Festival Internacional de Cine Amateur Ciudad de San Sebastián organizado por la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa y CAM, y el Certamen Internacional de Cine de Montaña ciudad de San Sebastián, organizado por la Federación Vasca de Montaña en colaboración con el Centro de Atracción y Turismo y CAM.

En el terreno literario existen pocos premios o acontecimientos. El Premio Ciudad de Irún, para obras en castellano y en euskara, fue instituido por la Caja de Ahorros Provincial y participación del Ayuntamiento irundarra convocándose de forma anual. Contempla la poesía, el ensayo y la novela aunque alguna vez ha incluido el guión radiofónico en euskara y el cuento. Dependiente del CAT guipuzcoano es el Premio Ciudad de San Sebastián para cuentos cortos instituido en 1957 para castellano y en 1977 para euskara. Para cuento infantil en euskara están el Premio Xabier Lizardi del Ayuntamiento de Zarautz, el Premio Bizenta Mogel del Ayuntamiento de Azcoitia y el Premio Tene Mujika de Deba. También los campeonatos de bertsolarismo proporcionan un premio. Algunos se han celebrado en Gipuzkoa:

FechaLugarCampeón
20-1-1935San SebastiánBasarri
19-1-1936San SebastiánTxirrita
30-9-1945TolosaBasarri
18-12-1960San SebastiánBasarri
30-12-1962San SebastiánUztapide
1-1-1965San SebastiánUztapide
11-6-1967San SebastiánUztapide
6-1-1980San SebastiánAmuriza
1982San SebastiánAmuriza

La Diputación Foral de Gipuzkoa subviene a las necesidades de:

Educación, Cultura, Euskara, Deporte: Subvenciones a: Escuela Ingenieros Industriales, Escuela Arquitectura, I. N. de Educación Física, Escuela Magisterio Iglesia, Escuela Asistentes Sociales, Escuelas Universitarias de Arrasate, Oñati y Escoriaza, Universidad de Verano, Universidad del País Vasco, E.S.T.E., Facultad de Filosofía y Letras, U.N.E.D., de Bergara. Estudios planificación educativa y otros centros educativos, Informática en la enseñanza. Becas y bolsas de estudio - Cine, teatro, música, Casas Cultura, festivales, actividades Conservatorio, Orquesta, Danza, artesanía, arqueología, extensión cultural - Programas fomento euskera, Euskaltzaindia y otros, Concursos tesis, etc. - Centro coordinador bibliotecas Centro de Proceso de datos - Promoción y ayudas deporte escolar y fomento de actividades deportivas.

Museos, Monumentos, Archivos y Bibliotecas: Atenciones conservación, adquisición material, ediciones en Seminario Julio Urquijo, Biblioteca Provincial. Archivo Tolosa, Oñati, Música Provincial, y diversos museos y bibliotecas.

Cultura, Educación, Euskara: Gastos servicios, adquisición material técnico, contratos de prestación de servicios.

La conservación del patrimonio artístico civil de la provincia está a cargo de una junta nombrada por la Diputación. La conservación y catalogación del religioso corre a cuenta de la Diócesis de San Sebastián. La Diputación Foral de Gipuzkoa a lo largo de esta centuria ha venido atesorando y embelleciendo los muros de sus estancias, salones y pasillos con obras de arte y diversos objetos artísticos. Más de 118 pinturas, 21 esculturas, tapices, cerámicas, relojes y orfebrería forman un conjunto de obras de arte, que le colocan por derecho propio en uno de los puestos relevantes del moderno coleccionismo vasco.

Las obras de Francisco de Mendieta, Los esponsales, o Boda en Begoña y Besamanos de la jura de los Fueros por Fernando el Católico, copia de L. Arbiza, obras ambas de 1609 y 1607 respectivamente, cartón-diseño realizado para la vidriera central Jura de los Fueros de Gipuzkoa, por el artista hondarribitarra José Echenagusia. La vuelta del campo, de Ugarte; el célebre Boyero guipuzcoano, de Vázquez Díaz; las Viejas del rosario, de Martiarena, y la gran Romería vasca de Aurelio Arteta, Los viejos veleros, de Tellaeche, los Arrantzales de Gaspar Montes Iturrioz y Bernardino Bienabe Artía. Pinturas de Nicolás Múgica, Agustín Ansa, Javier Arocena, Jesús Montes, hasta desembocar en el de José Gracenea, Gonzalo Chillida, Juan Luis Goenaga, Carlos Sanz y Ana Izura (postimpresionismo, expresionismo, cubismo, abstracción lírica, nuevos realismos). Elcano, Ignacio de Loyola, Ramón Cortázar, Carmelo de Echegaray, D. Miguel de Unamuno, la reina María Cristina, José Miguel de Barandiarán y Manuel Lekuona retratados por artistas-retratistas tan significativos como Ignacio Zuloaga, Elías Salaverría, Manuel Losada, Flores Kaperotxipi, Jesús Olasagasti y Enrique Albizu. Obran también las esculturas de León Barrenechea, Julio Beobide, José Díaz Bueno, Carlos Elgezua, Aitor Mendizábal y José Manuel Isasa.

  • Radiodifusión

La radiodifusión se ha revelado como uno de los más firmes puntales de acción cultural posibles. El programa sobre cultura vasca y/o en euskara es, sin embargo, sumamente tardío. Conocemos el llamamiento que en 1934 llevó a cabo la Sociedad de Estudios Vascos para que las emisoras locales guipuzcoanas emitieran algunos minutos en euskara, en especial para los sectores agrícolas y pesqueros. Tras la guerra, la primera emisora que muestra sensibilidad hacia la lengua es Radio San Sebastián que emitirá desde 1947 sus proverbiales "Charlas con nuestros baserritarras" patrocinadas por la Diputación provincial. Sólo en 1961 comenzará Radio Loyola (Ondas Populares) a emitir programas en lengua guipuzcoana, pero la experiencia dura sólo hasta 1964 en que la radio es cerrada hasta 1966. Al reabrirse, se reinician las sesiones en euskara, en especial al asociarse Radio Popular de San Sebastián y Loyola llegando en 1976 a emitir casi la mitad de la programación en esta lengua. Le seguirán en importancia Radio San Sebastián y, sobre todo, Radio La Voz de Gipuzkoa en la que se escuchará al conocido "Basarri". Las emisoras locales de Radio han sido siempre portadoras importantes de la música vasca, unas veces con retransmisiones en directo y otras a base de grabaciones. Todas las emisoras han conocido programas de análisis de la música vasca, que, tras meses o años de duración en antena, fácilmente pasan al olvido. Entre éstos destacamos el llamado "Evocaciones", que llevado de la mano de Javier Bello Portu, perdura desde 1976 con un contenido de sumo interés sobre la música universal y, en particular, sobre la música vasca. En cuanto a la difusión actual de la lengua cabe destacar a Radio Popular con emisoras en Loiola y San Sebastián, y la reciente instalación de Radio "Euskadi". El 27 de marzo de 1976 las RR.PP. de San Sebastián Loiola, Pamplona y Bilbao protagonizaron en el velódromo de la capital guipuzcoana un gigantesco 24 Ordu euskaraz.

Clasificación de las emisoras de radiodifusión
* Una misma emisora puede emitir en diversos sistemas
Fuente: Ministerio de Cultura. Dirección General de Radiodifusión y Televisión, 1981.
Onda Media4
Frecuencia Modulada6

Debido a su privilegiada situación turística y la atracción que sobre visitantes y viajeros de paso ejercen las bellas costas guipuzcoanas, Gipuzkoa ofrece, junto con Lapurdi, la mayor oferta hotelera del país, situándose en segundo lugar, tras Bizkaia, en el número de restaurantes de la Comunidad Autónoma.

Oferta hostelera
CategoriaEstablecimientosPlazas
(Mesas)
Restaurantes
De lujo160
De 1ª151.684
De 2ª575.657
De 3ª29917.482
De 4ª42413.884
TOTAL79638.767
Cafeterías
Especial8656
De 1ª11570
De 2ª471.371
TOTAL662.597

BEL / IEZ / KAB

En esta breve referencia al deporte guipuzcoano omitimos cualquier alusión a los deportes autóctonos o a los juegos rurales, de los que nos ocupamos en otro lugar. Idéntica postura adoptamos con respecto al universal deporte de la pelota en sus diversas modalidades y por idénticas razones al remo, en la más popular de sus versiones, las regatas de traineras. Hecha esta aclaración procederemos a un breve análisis de la historia deportiva guipuzcoana en lo que se refiere a las modalidades importadas, cuya práctica se inicia al comienzo del presente siglo. Son muchas las clasificaciones que de los distintos deportes se han hecho y para el presente trabajo nos ajustaremos a una que consideramos, si no perfecta, al menos coherente.

Sociedades y Clubs federados (1981)
Fuente: "AEV (1982)", Eusko Jaurlaritza
Actividades subacuáticas18Karate---
Aéreo (deporte)---Lucha---
Ajedrez32Minusválidos---
Atletismo32Montañismo61
Automovilismo---Motociclismo---
Baloncesto39Motonáutica---
Balanmano---Natación---
Beisbol---Patinaje---
Billar---Pelota106
Bolos26Pesca45
Boxeo3Piragüismo9
Caza---Polo
Ciclismo106Remo19
Colombicultura---Rugby14
Camping9Salvamento y Socorrismo---
Deporte rural---Tenis9
Esquí---Tenis de mesa17
Esquí acuático---Tiro con arco---
Fútbol402Tiro de pichón40
Gimnasia---Tiro olímpico---
Golf2Vela---
Halterofilia---Voleibol1
Hipica---Deporte universitario14
Hockey17
Judo24TOTAL1.045

Está bien claro que el fútbol es el deporte rey, no sólo en este apartado sino a nivel general. En esta especialidad, como en tantas otras, el pueblo vasco es uno de los primeros en practicarlo. Y si Huelva es el primer punto de la península en el que se practica, gracias a los técnicos ingleses que trabajan en sus minas, Bilbao sigue sus pasos poco después. En San Sebastián, cuando muere el siglo XIX, un grupo de jóvenes se inician en Ondarreta en los rudimentos del "sport" que hace furor en Inglaterra. En la primera década del nuevo siglo nacen el Recreation el San Sebastián, el Club Ciclista, todo ellos de la capital, y el Racing y el Sporting de Irún, que serán duros adversarios de los donostiarras. El Club Ciclista se proclama en 1909 campeón de España y poco más tarde surge la Sociedad de Fútbol que meses después recibirá el titulo de Real. Se funden los Racing y Sporting surgiendo el Real Unión de Irún, lo que supone el nacimiento de una rivalidad entre San Sebastián e Irún, que rebasará en muchas ocasiones los limites estrictamente deportivos. Esta competencia se prolongará a lo largo de muchos años, alcanzando su máxima intensidad entre los años 1925 y 1935. En esta etapa los iruneses conquistan en tres ocasiones el campeonato de Copa, alzándose también en múltiples ocasiones con el titulo regional.

La llegada del profesionalismo al fútbol español incidirá de modo decisivo en la trayectoria del club irunés y en cierta medida en la del donostiarra, si bien éste logrará recuperar el nivel de los primeros años del Campeonato de Liga, iniciado en la temporada 1928-29. Luego de muchos años de incierto caminar, la Real Sociedad reingresa en la División de Honor al finalizar la temporada 1966-67, iniciando la más brillante etapa de su historial que culminará tras conseguir el sub-campeonato en Liga 79-80, alcanzando el máximo titulo en las temporadas 80-81 y 81-82 y llegando a la semifinal del campeonato de Europa en 1983. Es obligado destacar dos aspectos singulares del fútbol guipuzcoano. Por una parte la fecundidad de su cantera lo que ha permitido alimentar a su primer club, la Real Sociedad, inflexible en su ejemplar principio de nutrirse de guipuzcoanos, entendiendo como tales a los nacidos en la provincia o los deportivamente formados en la misma. Y otra peculiaridad es la extraordinaria cantidad y calidad de sus guardametas.

Dos ejemplos bien ilustrativos los constituyen el hecho de que los dos jugadores con máxima presencia en la selección sean dos porteros guipuzcoanos, Iríbar y Arconada, y que en las temporadas 82-83 y 83-84, diez porteros guipuzcoanos defiendan los portales de equipos de Primera División. Sólo la Real Sociedad y el Real Unión han participado en el Campeonato de Liga de Primera División. Otros equipos guipuzcoanos destacados, aunque a nivel más modesto, son la Sociedad Deportiva Eibar, fundada en 1940, y el Tolosa, que en los años heroicos llegó a competir con la Real Sociedad y el Real Unión. También merece una especial mención el popular "Sanse" (San Sebastián C. de F.), filial realista, de cuyas filas ha surgido la práctica totalidad de los jugadores del primer equipo guipuzcoano, la Real Sociedad.

El baloncesto empieza a practicarse en la postguerra, siendo sus primeras practicantes las jóvenes de la Sección Femenina que consiguen apuntarse grandes éxitos a nivel nacional. Poco a poco, en la década de los cuarenta se va extendiendo su práctica, si bien sin alcanzar la popularidad de otras prácticas deportivas. Durante las décadas siguientes son también las mujeres quienes alcanzan las más altas metas gracias al Medina. La Real Sociedad y el Atlético San Sebastián se convierten en los más firmes puntales del baloncesto guipuzcoano y en la década de los setenta son Askatuak en categoría masculina y Juven en femenina los más calificados representantes en el deporte de la canasta. Es obligado hacer referencia en este apartado a José Antonio Gasca, prematuramente desaparecido, uno de los técnicos más calificados del baloncesto nacional e impulsor del guipuzcoano, dirigiendo al Atlético San Sebastián primero y al Askatuak más tarde.

También el balonmano arranca en la postguerra, en los años cuarenta. Se juega inicialmente en la especialidad de a once sobre terrenos de hierba o tierra, de idéntica medida a los del fútbol e incluso con las mismas porterías. Los equipos guipuzcoanos figuran entre los mejores, destacando Amaikak Bat y Esperanza, que consiguen títulos nacionales. Atraviesa una crisis esta especialidad hasta la llegada de la modalidad de sala, más rápida y espectacular, con la presencia de equipos como el Carmelo, Salleko, Eguía, Arrate... En categoría femenina hay que señalar al Medina y ya en los años setenta y ochenta hay que destacar entre las féminas al Aiete que llega a participar en competiciones europeas. Por su parte el Bidasoa compite en la División de Honor mientras Arrate y Oarso lo hacen en Primera. Otros equipos destacados en la historia del balonmano guipuzcoano son el Donibane, Allerru y Oarso, que junto al Arrate y al Salleko participan en el Campeonato de Primera en la temporada 1981-82, dentro de la categoría masculina, mientras que Salleko y Aiete lo hacen en la misma División femenina. A destacar que en balonmano a once la Selección Guipuzcoana se proclamó varias veces campeona de España en las categorías masculina y femenina y que el Jaizkibel de San Sebastián y el Medina consiguieron sendos campeonatos nacionales. En categoría juvenil Mundaiz y Loyola se proclamaron también campeones de España.

En hockey hierba también se han apuntado grandes éxitos los guipuzcoanos, que ya lo practican en 1916, siendo la Real Sociedad el equipo más representativo de esta primera etapa. En 1919, los realistas se proclaman campeones de España, compitiendo en la fase final con el Athletic de Madrid y el Polo. Luego de un evidente descenso de juego, en 1928 vuelve la Real á conquistar la Copa Vasca, llegando a la semifinal del Campeonato de España. Nuevamente en 1930 los blanquiazules se proclaman campeones de España, venciendo al Tarrasa en la final por 1-0. Desaparece el equipo en 1935 para resurgir en 1939, volviendo a llegar a la semifinal del Torneo copero. Otro equipo de singular relieve es el Atlético San Sebastián que compite con brillantez en diversas especialidades deportivas y que a lo largo de muchas temporadas viene siendo el único representante del hockey guipuzcoano en la División de Honor. Otros equipos destacados en esta especialidad son el Real Club de Tenis y el Amaikak Bat, que mantienen reñida competencia en los años cuarenta y cincuenta. El Gaviria de San Sebastián consigue grandes éxitos en los años 57, 58 y 59 proclamándose campeón de España en Hockey Sala, subcampeón en la misma especialidad y Campeones de la Liga de Honor. En 1964 se crea el Lagunak cuya mejor clasificación es un segundo puesto en la Liga Centro-Norte en 1974. Si el historial de los equipos masculinos puede ser considerado como brillante no le van a la zaga los femeninos. En la postguerra, años cuarenta, son las chicas de la Sección Femenina las que consiguen notables éxitos a nivel nacional. Tras un período en el que prácticamente se abandona la especialidad, en 1970 la Real Sociedad crea su equipo femenino que competirá a partir de ese momento en las especialidades de hierba y sala, consiguiendo varios campeonatos y subcampeonatos nacionales, aportando un crecido número de jugadoras a la selección nacional. Un caso singular es el equipo juvenil de la Real, también en categoría femenina, que tanto en sala como en hierba ha copado todos los títulos a nivel nacional durante varias temporadas consecutivas.

No ha sido muy brillante el historial de Guipúzcoa en la especialidad del hockey sobre ruedas. Su práctica se reduce prácticamente a la capital, jugándose preferentemente en los desaparecidos Frontón Gros y Gran Kursaal, siendo sus máximos representantes Real Sociedad y Esperanza, junto al Amaikak Bat. A partir de 1970, con la aparición del hockey sobre hielo, desaparece prácticamente esta especialidad cuya práctica queda reducida a nivel escolar.

Pese a sus características, tan apropiadas para el deportista vasco, ha tardado muchos años el rugby en afincarse en Guipúzcoa, contrastando con el arraigo que este viril deporte ha alcanzado al otro lado del Bidasoa. El equipo más representativo del rugby guipuzcoano es el Atlético de San Sebastián que al igual que el Hernani compite en la máxima categoría del rugby nacional. De sus filas han salido varios internacionales.

Si el tenis guipuzcoano no cuenta en la actualidad -años ochenta- con figuras de primera fila a nivel nacional, si las tuvo en los años heroicos de este deporte. En el brillante San Sebastián de la "belle epoque" los encuentros de tenis constituían un número importante en el programa veraniego y por las pistas de Ondarreta desfilaron las mejores raquetas del mundo. Pero limitada la práctica de este deporte a lo que dio en llamarse la "buena sociedad" no llegó a popularizarse, siendo contadas las pistas para su práctica en el resto de la provincia. Al hablar de figuras en tiempo pasado nos referimos a los hermanos José y Manuel Alonso Areizaga, que en diversas ocasiones representan a España en la Copa Davis, consiguiendo el segundo de ellos los campeonatos nacionales de los años 1915, 1919 y 1920.

Idénticas características concurren en el golf donde el número de practicantes, por razones obvias, queda reducido a un sector muy pequeño. Como ha sido característico en este deporte muchas de las figuras surgen entre los "caddies" y tal es el caso de dos grandes campeones guipuzcoanos, uno de los años veinte y otro de los ochenta. Hay que hacer constar en primer lugar que ya en 1908 se juega al golf en Ategorrieta y que en 1914 se construye el magnífico campo de golf de Lasarte que con el de Zarautz serán los que centran la actividad de este deporte hasta que desaparece Lasarte para crearse el Club de Golf de Hondarribia, en un emplazamiento incomparable, al pie del Jaizkibel. Refiriéndonos a los dos grandes campeones, el primero de ellos es Nicasio Sagardía, fallecido en 1982 y que fue Campeón de España de Profesionales a lo largo de varias temporadas. Y ya en los años setenta surge un joven campeón, José María Olazabal, campeón de España, que alcanzó el Campeonato del Mundo en categoría Junior. Junto a ellos hay que destacar como amateur a Luis Alvaro Rezola, campeón de España y vencedor en el Campeonato de Francia, venciendo en cinco ocasiones en la Copa Puerta de Hierro, una de las pruebas más importantes del calendario nacional.

Si hacemos referencia al automovilismo es para recordar el famoso Circuito de Lasarte que fue escenario entre los años 1924 y 1936 de las hazañas de los mejores pilotos del mundo como los Chiron, Nuvolari, Caracciola, Von Stuck, Varzi, Materassi, con presencia de las famosas mareas Mercedes, Bugatti y Auto Unión. Se habla al iniciarse 1984 de la posible construcción de un circuito en terrenos de Zumaya lo que supondría un gran logro, que llevaría el nombre de San Sebastián y Gipuzkoa al mundo entero, como sucediera con el añorado circuito de Lasarte. Como contraste no podemos citar pilotos guipuzcoanos de relieve.

No sucede lo mismo con el motociclismo, especialidad que ha tenido una digna representación entre nuestros deportistas. En los años heroicos hay que destacar sobre todos a los hermanos Landa, Víctor, Eduardo y Julio, record este último de la Subida a Igueldo en la arriesgada modalidad de "sidecar". Víctor Landa estableció en 1916 el record de España y de Europa continental del kilómetro lanzado alcanzando la sorprendente velocidad de 130,434 km. superando en más de 8 km. la marca anterior establecida por Pean en 1913. Y Eduardo por su parte venció en numerosas pruebas, muchas de ellas en Lasarte. Otro gran piloto fue el donostiarra Juan Kutz que desarrolló su actividad en los años cuarenta y cincuenta.

Del deporte aeronáutico cabe decir lo mismo que del automóvilistico y es obligado hacer referencia a las arriesgadas exhibiciones realizadas por los pioneros de la aviación en la playa de Ondarreta y bahía de la Concha en la primera década del siglo, terminada alguna trágicamente como en el caso del galo Leblond.

Y esta referencia a los deportes mecánicos seria brevísima si no aludiéramos en último lugar al ciclismo, especialidad en la que Gipuzkoa presenta una galería de campeones en las diversas especialidades, desde la ruta a la pista, pasando por el ciclo cross. Siendo muy amplio el historial y muy apretado el espacio para condensarlo, trataremos de recoger los nombres más significativos del ciclismo guipuzcoano. En los años veinte destaca José Luis Miner, que es el primer ciclista español clasificado en la carrera Madrid-Santander. Precisamente en esta misma prueba se clasificó en primer lugar el equipo de la Real Sociedad compuesto por Miner, Garmendia, Del Val y Eceiza. Surgen más tarde los Montero, Ricardo y Luciano, el primero de los cuales es campeón de España en 1925 y el segundo ostenta el titulo en 1929, 1932 y 1934. Uno y otro inscriben su nombre en el "palmarés" de las más importantes pruebas ciclistas nacionales y europeas alcanzando Luciano Montero el segundo puesto en el Campeonato del Mundo de 1935 y el tercero en el Gran Premio de las Naciones, en la especialidad contra reloj en 1936.

Se abre un paréntesis, en el que si bien cuenta Gipuzkoa con excelentes corredores no se consiguen éxitos parejos a los de los hermanos Montero. En 1962 Luis Otaño se proclama campeón de España y un año más tarde el equipo guipuzcoano se proclama igualmente campeón. Otro éxito es el conseguido por Otaño, al clasificarse en segundo lugar tras Poulidor en la Vuelta a España de 1964. Ya para entonces suenan con fuerza los nombres de Jesús Aranzabal, que ese mismo año se impone en la Vuelta a los Puercos, y Txomin Perurena que se convertirá en uno de los mejores "routiers" del ciclismo nacional. Junto a ellos empieza a despuntar otro guipuzcoano, Miguel Mari Lasa. Todos estos hombres consiguen vencer en muchas etapas, criteriums y aun pruebas completas durante los años sesenta y en 1967 tenemos ya a otro guipuzcoano, Errandonea, venciendo en la primera etapa del Tour. Dos nuevas revelaciones son Ramón Mendiburu, vencedor en la Vuelta a Andalucía 1967, y Santiago Lazcano. En 1969 Gipuzkoa es nuevamente campeona de ruta y Luis Mari Lasa se proclama campeón español de Montaña. Los éxitos se suceden a nivel individual y colectivo y escapan a los límites de este trabajo, pero baste decir que el equipo guipuzcoano se proclama campeón de España en los años 70, 71, 72, 73, 74, 75 y 76.

El velódromo de Anoeta potencia el ciclismo en pista y los éxitos no se hacen esperar y en 1974 vence Gipuzkoa en el campeonato de España de persecución proclamándose Joaquín Izaguirre campeón nacional del kilómetro con salida parada, título que un año más tarde consigue otro guipuzcoano, Avelino Perea, que revalidará este título y conseguirá varios más en los años siguientes en diversas especialidades de pista. Otro campeón en pista es Carlos Peregrina que en compañía de Perea se hacen con el título de campeones en pista a la americana. La carrera de Perea es fulgurante y en 1980 consigue nada menos que cinco campeonatos, uno en compañía de Peregrina, siendo para Gipuzkoa el titulo en persecución olímpica. Junto a estos nombres hay que apuntar el de Juan Ignacio Elósegui. En ciclo cross la superioridad vasca ha sido aplastante a lo largo de la competición que se inicia en el año 1929 con victoria del guipuzcoano Joaquín Iturri, venciendo un año más tarde otro guipuzcoano, Eusebio Bastida. Tras ellos se suceden otros campeones paisanos suyos como es el caso de Fermín Apalategui, Francisco Goenaga, los hermanos Miguel y Sotero Lizarazu, Juan Gorostidi, José María Basualdo, José María Yurrebaso e Iñaki Mayora, muchos de ellos vencedores en varias ediciones del campeonato. Especialidad que como apuntábamos ha sido de neto dominio vasco y de un modo más claro guipuzcoano.

Desde principio de siglo viene practicándose en Guipúzcoa el atletismo que encuentra un terreno abonado por la afición secular de los vascos a los juegos populares que como en el caso concreto de los korrikalaris, están íntimamente ligados a la disciplina atlética. De ahí que una de las especialidades más practicadas sea el cross, que ha contado siempre con excelentes representantes, habiendo conseguido en diversas ocasiones el título nacional por federaciones. San Sebastián y Tolosa han sido fundamentalmente los dos puntos en que más auge ha alcanzado el atletismo, siendo encomiable la labor desarrollada en el estadio de Berazubi por los hermanos Iguaran, como atletas primero y como entrenadores y directivos más tarde de la sección atlética del club urdiña. Sería ocioso pretender en tan breve espacio hacer una historia del atletismo guipuzcoano y hasta el dar nombres puede resultar peligroso pues la relación sería absolutamente incompleta. Un tanto al azar citaremos algunos nombres que han brillado en el atletismo nacional como pueden ser varios componentes de la saga hernaniarra de los Adarraga, José Luis, Bernardino, Juan Bautista y Fernando, acaparadores de títulos en las más diversas especialidades, recordmans nacionales, y olímpicos. Olímpicos también entre los pioneros fueron Ordóñez y Elósegui, velocistas, y José Andía en pruebas de fondo. Quizá sea Ramón Cid, de la Real Sociedad, el hombre más destacado del atletismo guipuzcoano, plusmarquista nacional, poseedor del récord europeo en junior, dentro de la especialidad del triple salto y presente en dos olimpíadas.

Luis Felipe Areta (?), Maeso y Lobato son los nombres más destacados en los albores de la natación guipuzcoana, siendo ellos los dos únicos participantes en la Copa Navidad de 1914. Lobato se proclama un año más tarde subcampeón de España en Barcelona y en 1919 se organiza una prueba que se convertirá en clásica del calendario de la natación guipuzcoana. Se trata de la travesía del Urumea, en cuya primera edición vence Ramiro Goñi. La prueba la organiza el Fortuna que con el Amaikak Bat serán durante muchos años los principales baluartes de esta especialidad en Guipúzcoa. Con Ramiro Goñi hay que citar a Pedro Méndez, vencedor en la Travesía a Baiona y en la 5.ª Travesía del Urumea así como en diversas pruebas en Madrid, Santander, Barcelona... En el campeonato de España de 1924, en 100 m. libres vence María Luisa Méndez del Fortuna, que vuelve a triunfar un año más tarde al igual que Pedro Méndez. En los años que preceden a la guerra civil de 1936 surge otra gran figura, Josetxo San Sebastián, que inscribe su nombre en las principales pruebas como la Travesía del Urumea, el Paseo Nuevo, la Copa de Invierno, etc. Ya en los años cuarenta anotamos el nombre de Agustín Vaqueriza y los de Mari Carmen García y Socorro Casas entre las féminas. A partir de 1950 contamos con Juan José Igea que en 1951 se hace con diversos títulos y llegará más tarde Iñaki Yurramendi. Durante muchos años la natación guipuzcoana ha tenido como marcos el río Urumea, la bahía de la Concha, el Paseo Nuevo y el puerto, no contando con ninguna piscina, lo que suponía un tremendo "hándicap" con respecto a otras provincias. Se construye la piscina de Anoeta y más tarde otras en diversos puntos de la provincia con lo que surgen nuevos valores culminando con la aparición en los años ochenta de Harri Garmendia, que pese a sus muchos triunfos aún tiene que alcanzar las más altas metas a nivel nacional e internacional. Piscina de la Concha. Depende de la Obra social de la CAM de San Sebastián en colaboración con la Federación Guipuzcoana de Natación.

La gimnasia no ha proporcionado ningún deportista de élite a Guipúzcoa, no pasando su práctica de un modesto nivel.

No sucede lo mismo con la halterofilia, pese a que esta especialidad llega a nuestra provincia en fechas próximas, en 1967, aunque anteriormente se practicaba de un modo un tanto anárquico, destacando entre los pioneros el donostiarra Rodolfo Yarza. En 1967 se constituye la Federación Guipuzcoana que preside un hombre clave en el arraigo de la especialidad, el zarauztarra Emilio Olazábal. No se hacen esperar los éxitos gracias a los atletas del C. D. Zarauz, C. D. Hernani y Atlético de San Sebastián. Surgen figuras como el donostiarra José M. Ugarte y años más tarde Miguel Ruiz, una joven promesa, llamado a convertirse en gran figura. Otra figura de la halterofilia guipuzcoana es Castresana.

Todos ellos son ampliamente cultivados por los deportistas guipuzcoanos, en la mayor parte de los casos dentro de los estrechos límites de la provincia, la más pequeña, como se sabe, del Estado.

Las actividades subacuáticas, en sus diversas especialidades, son practicadas en todas las localidades de la costa, pero de un modo especial en San Sebastián y Zarautz, con los equipos de la Real Sociedad y Deportivo Zarautz.

El número de licencias de caza es muy elevado en la provincia de Gipuzkoa y otro tanto puede decirse de las de pesca. El desastre ecológico que se ha producido en los antaño ricos ríos guipuzcoanos y la disminución en la caza, tanto de aves como de otras especies, hace que cazadores y pescadores amplíen su radio de acción a las provincias no ya próximas sino a las más alejadas, incluidas aquellas en las que puede practicarse caza mayor.

En la hípica hemos de considerar tres aspectos. Como espectáculo cuenta Gipuzkoa con el histórico Hipódromo de Lasarte-Zubieta, el de más solera de España junto al madrileño de la Zarzuela. Es grande la afición, y los programas y premios que se disputan en la etapa veraniega tienen un bien ganado prestigio en el mundo del turf. Por otra parte, Gipuzkoa ha contado siempre con excelentes instalaciones de Yeguadas, destacando la militar de Lore-Toki. Y por último hay que destacar los concursos que se celebran en la Hípica de Loyola, por la que han desfilado grandes figuras, si bien no hayamos contado en Gipuzkoa con grandes especialistas a nivel internacional.

La afición a la montaña hace que el número de clubs y afiliados sean muy numerosos y los concursos y travesías se desarrollan a lo largo de gran parte del año. Se practica la escalada y nuestros montañeros han conquistado las más altas cimas del mundo como en el caso de la Expedición Tximist al Everest, el mayor éxito sin duda del alpinismo vasco. Fue precisamente un guipuzcoano, el hernaniarra Martín Zabaleta, uno de los tres expedicionarios que accedieron al techo del mundo, plantando la ikurriña.

El esquí guipuzcoano está englobado dentro de la Federación Vasco Navarra que agrupa a Navarra. Alava y Gipuzkoa. Careciendo de pistas en la provincia los esquiadores guipuzcoanos han de desplazarse a las estaciones pirenaicas de uno y otro lado del Pirineo, siendo Candanchú el punto más frecuentado y escenario habitual de las competiciones. Ya en la primera década del siglo nos encontramos con noticias que dan cuenta de las actividades de los pioneros del deporte blanco. En 1915 los amantes del esquí se dan cita en Huici y en 1917 leemos que la pista a "Etxeiza", en Aralar, no envidia a las mejores de Suecia y Noruega, afirmación con poca credibilidad, aunque ya en esta fecha se anuncia prueba de "bobsleig". El "Ski Club Tolosano" es pionero entre las sociedades guipuzcoanas, y aunque desaparece durante años, en 1943 resurge nombrando nueva Junta directiva. Un tanto al azar elegimos algunos campeones del esquí guipuzcoano. En 1935 Rafael Carranque conquista en Aitzgorri el II Gran Premio de Gipuzkoa.

En 1944 la prueba se desarrolla en Candanchú siendo vencedores Bernerdo Beristain en categoría masculina y María Arzac de Beristain entre las féminas. En 1945 el escenario es Otzaurte y el vencedor es Pedro Tejedor en la prueba de descenso, mientras en la modalidad de fondo el vencedor es Choli Herreros, proclamándose José Luis Usoz campeón absoluto al pie del Putxetti. En 1950 es campeón vasco navarro el donostiarra José Miguel Azcárate, que repetirá el éxito en varias ediciones del torneo. Otra figura de esta etapa es el malogrado Adolfo Beristain y en un segundo plano Ricardo Etura y Manu Izaguirre en categoría masculina y Esperanza Cormenzana en femenina. Dando un salto en el tiempo y ya en los años ochenta hay que destacar a Miguel Azcárate, Daniel Esnal e Iñigo Orbe, que forman en el equipo nacional de ciudadanos, y a Lide Miner y Ainhoa Albistegui, las más destacadas entre las esquiadoras femeninas, no sólo a nivel provincial sino dentro del ranking nacional. En la especialidad de fondo hay que señalar a Eva Aguirreche. Finalmente hay que destacar a Mari Pepa Esnaola, que en 1983 consiguió el título mundial en la especialidad de Esquí Alpino de Veteranos.

En canotaje o piragüismo el nivel de Gipuzkoa es óptimo, gracias fundamentalmente al C. D. Santiagotarrak irunés, que agrupa en sus filas a varios campeones. Otros clubs guipuzcoanos son el Itxas-Gain de Zumaia, Ur-Kirolak de San Sebastián, así como el Atlético y Fortuna. En la especialidad de Aguas Bravas el dominio de Santiagotarrak es absoluto, no sólo a nivel provincial sino nacional, estando entre los tres mejores clubs nacionales en Aguas Tranquilas. En lo que se refiere a individualidades hay que hacer constar el nombre de Pedro Alegre, fondista que tiene en su haber un tercer puesto en el campeonato del Mundo, además de varios títulos de Euskadi y nacionales, preparándose al redactar estas líneas para participar en la Olimpíada de 1984. En damas la gran figura es Marisol Martínez, que cuenta en su historial, amén de diversos títulos nacionales, con un excelente tercer puesto en el campeonato mundial de Marathon de 1983.

Del remo en general podrían escribirse páginas y páginas pues guipuzcoanos y vizcaínos son quienes cuentan con un más brillante historial. No es el caso de las modalidades olímpicas, donde la competencia es mayor y en la que hay que hacer constar los nombres de Sarasúa en los años treinta y de José Luis Corta en los sesenta, así como el de Ur-Kirolak que ha inscrito su nombre muchas veces en los Campeonatos de España en las diversas especialidades. La superioridad a que hacíamos referencia es en la tradicional modalidad de las traineras, tan arraigada en Gipuzkoa, constituyendo un número tradicional del programa veraniego no sólo de San Sebastián sino de otros lugares de la provincia, como Zarautz o Hondarribia. Hay que citar en primer lugar a los "aguiluchos" de Orio que cuentan con el más brillante cuadro de resultados con un número de banderas que ninguna otra tripulación puede igualar, pese al gran empuje que recientemente ha tenido el remo vizcaíno. Otras tripulaciones históricas son las de San Juan, San Sebastián y Hondarribia, sin olvidar a las de San Pedro, Zumaia y Getaria. Todas estas tripulaciones participan también en la modalidad de trainerillas que además de ampliar el calendario regateril, sirven de puesta a punto para las disputadas regatas de Vaineras.

La vela, en sus diversas modalidades, ha sido tradicionalmente cultivada por los diversos clubs náuticos, especialmente por los de San Sebastián y Getaria.

En la primera década del presente siglo ya se practica el boxeo en Bilbao y San Sebastián, aunque sin salir del recinto de los gimnasios. En San Sebastián la primera pelea tiene lugar en el Cine Bellas Artes, tras la proyección de una película con victoria del canadiense Anderson sobre el vizcaíno Mendizábal. Al principio de los "felices veinte" surge la gran figura del boxeo vasco, el regiltarra Paulino Uzcudun, un peso pesado prodigioso, formidable encajador, que será campeón de Europa y se medirá con los grandes del ring, desde Schmelling a Joe Louis. El primer combate lo celebra cumplidos ya los veinticuatro años frente al gigante ucraniano Touroff que ha prometido acabar con el vasco en los primeros asaltos. El que cae es el gigante en el primero, en el segundo y en el tercer asalto, para no levantarse. Sigue una carrera fulminante que declina cuando en 1935 le enfrentan al fabuloso Joe Louis, quince años más joven que Paulino. Se presume que una vez más el moreno vencerá por KO pues viene tumbando sucesivamente a Carnera, Levinski, Max Baer.

Uzcudun hace una brava pelea, deteniendo el árbitro el combate tras una caída de Uzcudun por la cuenta de siete, aunque el guipuzcoano se pone en pie y trata de continuar la pelea. Entre Touroff y Joe Louis vivió Paulino Uzcudun la azarosa vida del boxeo con sus inevitables personajes turbios y sus bien tejidas intrigas. La fabulosa trayectoria de Paulino y su enorme popularidad sirven de estimulo para que encuentre seguidores en el Pais Vasco y especialmene en Guipúzcoa. Es el caso de Isidoro Gaztañaga, un morrosko de Ibarra que apunta excelentes cualidades para triunfar entre los máximos pesos. Emprende con éxito la aventura americana alcanzando gran popularidad en la Cuba del general Batista. Luego de una accidentada carrera pugilística y una vida un tanto disipada, acabará trágicamente, siendo muerto a tiros en una reyerta callejera en la ciudad chilena de Quiaca. Otras dos grandes figuras de esta época son el irundarra Juanito Olaguibel y Mateo de la Osa, que alcanzan un aceptable nivel. Ignacio Ara, aragonés de nacimiento y donostiarra de adopción, hijo de vasca, será quien más años perdurará sobre el cuadrilátero, alcanzando en su veteranía buenos triunfos sobre los jóvenes valores del pugilismo español. Será campeón de Europa y en múltiples ocasiones conseguirá hacerse con el campeonato de España de los semipesados y pesados e incluso disputará a Marcel Thill, el formidable púgil francés, el campeonato del mundo.

"Fillo" Echeverría fue un gran estilista triunfador al otro lado del Atlántico donde se asentaría al terminar su vida profesional, luego de haberse enfrentado con éxito a los mejores boxeadores del mundo. Tras la conflagración de 1936 empieza una etapa si no tan brillante como la de la preguerra al menos con evidente "gancho" de cara al aficionado guipuzcoano. Perico Llorente es uno de los ídolos locales, al que seguirían los Mendicute y Ramón Martínez, ambos campeones de España... La figura más importante no obstante es el renteriano Paco Bueno, campeón de España de los pesos fuertes, que disputa el título europeo sin alcanzarlo. Es la última gran figura del boxeo guipuzcoano. Después, tras los éxitos de Ramón Martínez, llegan Aguerci y "Kid Zanahoria", pintoresco nombre de guerra del guipuzcoano Santaeulalia, que conquistará el campeonato de España de los pesados, aunque lo perdería poco tiempo después. Luego de bastantes años de languidez surge el "fenómeno" Urtain, polémico, discutido, con un historial de 80 victorias controvertidas, campeón de España y de Europa, que alcanzará las más altas cotas de la popularidad a nivel nacional. Apagada la estrella de Urtain se oscurece el cielo del boxeo guipuzcoano en la que lucen fugazmente otros nombres como los de Gorostidi di y Gorriti. Así se acaba de momento, al comienzo de los años ochenta, la historia del boxeo guipuzcoano, que por diversas circunstancias será muy difícil vuelva a conquistar las altas cotas del pasado.

El tiro ha sido un deporte muy practicado en Guipúzcoa, debido fundamentalmente a su acreditada industria armera, radicada fundamentalmente en Eibar. Inicialmente se practica el "tiro al blanco" y proliferan los concursos, que se convierten en número obligado de festejos en pueblos y barrios. En 1920 se funda en San Sebastián la Sociedad de Tiro ubicada en terrenos de Bidebieta, el mismo lugar que ocupa en los años ochenta. Otro polígono con solera es el del Banco de Pruebas de Eibar. Si repasamos los resultados de los campeonatos de España en sus diversas especialidades veremos que el hombre más importante es el de José Manuel Andoain, farero en la Isla de Santa Clara, vencedor en numerosas competiciones e incluso olímpico en Roma.

Una especialidad de gran arraigo en Guipúzcoa es la de tiro de pichón, con magníficas instalaciones como la de Gudamendi, en la que se han celebrado varios campeonatos del mundo. Uno de los mejores tiradores ha sido Víctor Sarasqueta con un magnífico historial, campeón de España, tercero y sexto en el Campeonato del Mundo y vencedor en múltiples ocasiones del Gran Premio de la Costa del Sol y de los torneos de Madrid, Barcelona, Valencia, etc. Formó en diversas ocasiones en el equipo nacional al igual que Antonio Vega, campeón de España de Skeet y olímpico. Pero la gran figura es sin duda el oriotarra Esteban Azcue, campeón de España y del mundo, olímpico y vencedor en las importantes competiciones mundiales de la especialidad.

Las artes marciales se inician con la práctica del judo al principio de los años cuarenta, siendo Martínez Gomendio su principal impulsor. Las primeras lecciones fueron impartidas por Enrique Cuchi y Juan García Pozo y el primer campeón de Guipúzcoa fue Pedro Gómez Eizaguirre, que alcanzaría también el título de España, conquistando el subcampeonato de Europa. Otras dos figuras del judo guipuzcoano son Fernando Murillo y José Antonio Arruza, ambos campeones de España en diversas ocasiones. Es el mismo caso de la irundarra Juncal de la Fuente.

Poco a poco se van introduciendo otras artes marciales tales como el karate, Aikido y Kendo, siendo el donostiarra Enrique Arévalo el primer maestro de España con título conseguido en Japón.

JFC

Veáse artículo Gipuzkoa. Historia.

El arte prehistórico cuenta con una interesante representación en Gipuzkoa. Las setenta figuras pintadas y grabadas descubiertas en 1969 en la cueva de Ekain en Deba, las decenas de pinturas con las que cuenta la de Altxerri en Aia, así como los dólmenes y cromlech como los de Aralar, Hernani y Oiartzun, son un claro ejemplo de ello. Las huellas de la romanización pueden apreciarse en diversos vestigios hallados en Hondarribia, Ataun, Oiartzun o en la necrópolis de Santa Elena en Irún. Algunos de ellos forman parte de la colección del Museo Romano Oiasso, que reúne los vestigios de época romana descubiertos en Irún y sus alrededores.

Los restos de arte románico en Gipuzkoa son relativamente escasos en comparación con provincias limítrofes como Navarra. Algunos de los ejemplos arquitectónicos más relevantes datados entre los siglos XI y XIII son la iglesia de San Andrés de Astigarribia en Mutriku, la portada del cementerio de San Miguel de Bedarreta en Aretxabaleta, así como elementos puntuales como dos ventanales de Santa Eulalia de Bedoña en Mondragón. En el ámbito escultórico sobresalen la credencia u hornacina de Bedarreta, la pila bautismal de Bolibar-Ugazua en Eskoriatza, la de Santa Fe de Zaldibia, además de las portadas de San Juan Bautista de Abaltzisketa, de Santa Mª de Ugarte en Amezketa y la del baptisterio de Santa Mª de Tolosa. Asimismo resultan de interés algunas tallas de bulto redondo como la Andra Mari de Itziar en Deba, la de Ugarte en Amezketa o la del Juncal en Irún.

La arquitectura gótica cuenta con interesantes muestras en Gipuzkoa entre las que cabe destacar la iglesia parroquial de San Salvador de Getaria, la de San Juan Bautista en Arrasate y la de San Martín de Tours en Askizu, realizadas entre los siglos XIV y XV. Mención aparte requiere la iglesia parroquial de Santa María la Real de Deba, en la que sobresalen su impactante portada del siglo XV policromada en 1682 y su claustro. La escultura aplicada cuenta con notables ejemplos como la mencionada portada de Deba, o la de San Bartolomé de Olaso -actual cementerio de Elgoibar- obra de 1459 proyectada por Juan de Acha y M. Sancho. En el ámbito funerario sobresale el sepulcro del conde de Oñati en la iglesia de San Miguel Arcángel de Oñati (siglo XIV).

También son destacables algunas tallas de bulto redondo y relieves góticos como el Calvario de la iglesia San Martín de Tours en Askizu (siglo XIV), el Cristo crucificado de la basílica del Santo Cristo de Lezo (siglo XV), el tríptico de la Natividad de Nuestra Señora de Itziar en Deba (siglo XV), además de la Andra Mari de Arantzazu en Oñati (siglos XIII-XIV), la de San Blas de Burinondo en Bergara (siglos XIV-XV), la de San Pedro de Asteasu (siglo XIV), o las de Santa María la Real de Soraluze y Ordizia (siglo XV). Asimismo cabe mencionar otras obras como la pila bautismal de Asteasu (s.XV) o la cruz procesional de Santa Marina de Oxirondo en Bergara (siglo XVI).

La pervivencia de los modelos y lenguajes artísticos tardo-medievales hasta el siglo XVI, conllevó un arraigo tardío del renacimiento que se concretó de forma muy diferente en cada una de las artes. Así, en el ámbito de la arquitectura religiosa, los siglos XV y sobre todo el XVI estuvieron marcados por propuestas en las que la tradición gótica comenzó a incorporar innovaciones ligadas al lenguaje propiamente renacentista. Destacan las hallenkirche o templos de tres naves cubiertas a la misma altura como la iglesia de San Vicente en Donostia, obra de Miguel Santa Celay y Juan de Urrutia, la de San Sebastián de Soreasu en Azpeitia, o la de San Pedro de Bergara, todas ellas del siglo XVI. Asimismo debemos mencionar otros interesantes ejemplos como la iglesia parroquial de Nuestra señora de la Asunción y del Manzano de Hondarribia, el convento dominico de San Telmo en Donostia o el monasterio de Bidaurreta en Oñati.

La Universidad de Santi Spiritus en Oñati fue construida entre 1540 y 1548, según traza atribuida a Rodrigo Gil de Hontañón. Esta obra promovida por Rodrigo Mercado de Zuazola, obispo de Ávila y presidente de la chancillería de Granada, es considerada como el ejemplo más significativo del arraigo del renacimiento en el País Vasco. Estrechamente vinculada a la Iglesia, la universidad del Oñati cuenta además con un amplio programa escultórico obra de Pierres Picart, en el que lo sacro y lo profano se funde y complementa. A este artista se debe la decoración de la portada y de los cuatro pilastrones de su fachada, así como el retablo de la capilla de la universidad.

La aplicación de un lenguaje plenamente renacentista se aprecia en algunas portadas como la de San Andrés de Eibar y también en la producción escultórica de artistas como Pedro Alzeaga, Ambrosio Goikoetxea, Jerónimo Larrea, Pedro Bengoetxea o Juan de Anchieta entre otros. En el ámbito funerario sobresale el sepulcro de Rodrigo Mercado de Zuazola, obra que Diego de Siloe llevó a cabo entre 1529 y 1532 para la iglesia de San Miguel de Oñati, así como el sepulcro del obispo Zurbano, que Pedro de Alceaga llevó a cabo en la iglesia de San Sebastián de Soreasu en Azpeitia. Destacan además importantes retablos como el de San Pedro de Zumaia (1574) de Martín de Arbizu y Juan de Anchieta, el de la iglesia de San Vicente de Donostia (1583-196) obra de Ambrosio de Bengoetxea, o el de San Pedro de Bergara de Juan de Anda.

Si bien la pintura renacentista en Gipuzkoa ocupa un discreto segundo plano con respecto al nivel que alcanza la escultura, existen interesantes ejemplos que merece la pena mencionar. Tal es el caso de algunos trípticos relacionados con la estética de los primitivos flamencos como la Adoración de los pastores de la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora en Aizarna, atribuido al círculo de Pieter Aertsen y del de la Venida del Espíritu Santo realizado por A. Bockland en 1577. También destacan entre otros el retablo lateral de San Gregorio de Ordizia (1555), así como las tablas romanistas del retablo de San Juan Bautista de Azkoitia (c.1565).

El barroco tuvo un gran arraigo y difusión en el País Vasco. El arte de este periodo, considerado como el arte de la Contrarreforma, cuenta con importantes ejemplos en el ámbito de la arquitectura como la iglesia de San Bartolomé de Elgoibar (1716), obra de Lucas de Longa, Antonio de Larraza, Ignacio y Francisco Ibero. Este último proyectó también la iglesia parroquial de San Martín de Andoain (1758) y junto con su padre Ignacio Ibero, participó en la construcción de la basílica de Loyola en Azpeitia (1738) trazada por Carlo Fontana para conmemorar el lugar de nacimiento del fundador de la Compañía de Jesús. La basílica de Loyola fue sin lugar a dudas el proyecto arquitectónico más sobresaliente del barroco en Gipuzkoa, aunque destaca también el que Ignacio de Lizardi y Miguel de Salazar llevaron a cabo para la basílica de Santa María de Donostia (1743-1774), cuya obra corrió a cargo de Francisco Ibero y José de Churriguera. Asimismo debemos mencionar elementos puntuales como las torres campanario de la iglesia de San Bartolomé de Ibarra obra de Martín Carrera, o la de San Salvador de Usurbil de Francisco Ibero.

La escultura barroca tuvo un desarrollo pleno en gran cantidad de retablos como el de Nuestra Señora del Juncal (1647-1656) en Irún, Santa Marina de Oxirondo (1739-1742) en Bergara, obra de Miguel de Irazusta y Luis Salvador Carmona, o el de San Miguel Arcángel de Oñati. Son muy notables también el de la basílica de Santa María de Donostia, obra de Tomás Jauregi y Juan Pascual de Mena, el de San Martín de Andoain de Domingo y Martín Zatarain, el de San Esteban de Oiartzun de Juan de Huici, o el de la basílica de Loyola en Azpeitia obra de Francisco Vergara.

Varias son las obras que merece la pena mencionar en lo tocante a la pintura barroca como el Expirante de la parroquia de Mutriku (1635-1640) obra de Francisco de Zurbarán, las pinturas del retablo del convento de Santa Teresa de Lazkao (1664) de Vicente Berdusan, entre las que destaca su Calvario, la Aparición de la Virgen a San Francisco (1668) de José Antolínez perteneciente al monasterio de Bidaurreta en Oñati, o los tres lienzos del retablo mayor de San José en Azkoitia, realizados por Antonio Palomino. Destacan además una Visitación (1708) de Nicolás Antonio de la Cuadra realizada para la iglesia de San Juan de Pasai Donibane y la particular Virgen de Guadalupe (1761) de Miguel de Cabrera, perteneciente al convento de concepcionistas de Segura, entre otras.

La huella del neoclasicismo en la arquitectura religiosa y su estética fundamentada en la recuperación del lenguaje clásico, se aprecia en algunas obras como la fachada de San Sebastián de Soreasu (1771) en Azpeitia, obra del arquitecto Ventura Rodríguez, la torre de la iglesia de San Miguel de Oñati (1779-1784) de Manuel Martín de la Carrera, la Iglesia de la Asunción de Mutriku (1798-1843) proyectada por Silvestre Pérez, así como el pórtico de la iglesia de la Asunción de Zumarraga (1826). En al ámbito de la escultura también son destacables algunos monumentos funerarios como la tumba de Gaspar de Jauregi (1852) en la iglesia de San Martín de Urretxu, o la tumba con ángel llevada a cabo por Isidoro Uribesalgo en 1897 para la iglesia parroquial de San Ignacio en San Sebastián. También requiere una mención especial el retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Errenteria (1777-1784), obra de Ventura Rodríguez y Francisco de Azurmendi.

La estética neomedieval imperante en la arquitectura religiosa de la segunda mitad del siglo XIX se aprecia en la Catedral del Buen Pastor (1888-1897) en Donostia. Proyectada por Manuel Etxabe, fue construida como parroquia para los habitantes del ensanche de Amara y ostenta el rango de catedral desde 1953. Destacan en el ámbito escultórico las propuestas de Isidoro Uribesalgo que llevó a cabo gran cantidad de obras de temática religiosa para parroquias de Donostia, Azpeitia, Aretxabaleta, y Mondragón, entre otras. También el escultor Julio Beobide abordó la temática religiosa en gran parte de su producción de la que destacan sus cristos crucificados. Asimismo requiere una mención especial el proyecto realizado en 1950 por Francisco Javier Sáenz de Oíza y Luis Laorga para la Basílica de Arantzazu, en la que participaron artistas de la talla de Jorge Oteiza, que aportó el apostolado de su fachada y Eduardo Chillida que realizó las puertas. Colaboraron además Lucio Muñoz, Xabier Álvarez Eulate y Néstor Basterretxea, que llevaron a cabo el retablo, las vidrieras y la cripta respectivamente. Fruto de la colaboración de todos estos creadores surgió una de las propuestas más singulares y representativas del arte religioso del siglo XX en el País Vasco.

Los ejemplos más destacables de arquitectura civil medieval en Gipuzkoa arrancan de la baja Edad Media, periodo en el que surgieron más de una veintena de villas como Hondarribia, Getaria, Zumaia, Orio, Tolosa o Bergara, todas ellas fundadas entre los siglos XII y XIV. Las tipologías dominantes son la casa, la torre y el palacio, y todas ellas cuentan con interesantes ejemplos de estilo gótico en villas como Zarautz. Allí destacan algunas casas góticas construidas en el siglo XV en solares estrechos y alargados, combinando materiales como la piedra de sillería en los muros laterales y el ladrillo en la fachada. La torre Luzea, construida por la familia Zarautz en el siglo XV, impacta por su monumentalidad y su impronta gótica apreciable en elementos como las ventanas trilobuladas, los arcos apuntados o sus espolones saledizos. Asimismo sobresalen el palacio Lili en Zestoa o la casa-torre Etxebeste en Hondarribia, construida sobre la muralla medieval de la villa.

La arquitectura civil del siglo XVI ha dejado notables muestras en Gipuzkoa, caracterizadas todas ellas por su sencillez y su cuidada factura. En la villa de Azpeitia son relevantes la casa-torre de Loyola, edificio donde nació San Ignacio en 1492, hoy unido a la basílica y al colegio, la casa Antxieta, también conocida como casa Zuola, que fue mandada construir por el músico de corte Juan de Antxieta, así como la casa-torre Enparan, que aunque data del siglo XIV fue totalmente modificada en los siglos XV y XVI. La casa Floreaga de Azkoitia (c.1514), obra de Malpaso y Torollo, destaca por su empaque monumental, sus galerías y sus antepechos con decoración de rombos. Menos impactante en su factura es el palacio Narros (1536) cuya estructura recuerda a la del Palacio Lili en Zestoa. Por otro lado, cabe mencionar también el castillo de Carlos V en Hondarribia, destinado durante siglos a cuartel militar y residencia ocasional de la familia real española, hoy transformado en parador nacional. El carácter recio y la austeridad decorativa de esta construcción son compartidos por otros edificios como el palacio que Nicolás de Guevara mandó construir a finales del siglo XV en Segura.

En el Barroco, la arquitectura civil tuvo en la casa consistorial una de sus tipologías más relevantes. En Gipuzkoa, esta tipología se desarrolla siguiendo un esquema de fachada rectangular con una galería en la base y rematada por un frontón triangular bajo el que se ubica el escudo de la villa. De entre los muchos ejemplos destaca la casa consistorial de Elgoibar (1727), trazado por Sebastián de Lecuona y en el que también participaron los Ibero. El arquitecto Martín de Carrera proyectó varias casas consistoriales como la de Mondragón (1755), que sobresale por su impactante escalera y su cúpula, la de Oñati (1764) que destaca por su riqueza decorativa de raíz rococó, o la de Alegia cuya construcción está datada en torno a 1770. Frente al patrón común existente en los ejemplos anteriores, llaman la atención otras propuestas más personales como la casa consistorial de Bergara, obra de Lucas de Longa realizada entre 1677 y 1693.

Durante los siglos XVII y XVIII se llevaron a cabo gran cantidad de palacios en el País Vasco, cuya construcción fue promovida por indianos y personas generalmente ligadas a la corte, a la Iglesia o al ejército. Uno de los más tempranos es el palacio Ipeñarrieta en Urretxu realizado a comienzos del siglo XVII con claros tintes clasicistas. El palacio del duque del Infantado (1620-1640) en Lazkao es un imponente ejemplo de arquitectura torreada con patio interior y jardín. Destacan asimismo otras arquitecturas como el palacio de Monterrón en Mondragón de la segunda mitad del siglo XVII, el palacio Portu en Zarautz, el palacio Lardizabal (1687-1699) en Segura, obra de Domingo de Amis transformada hoy en casa consistorial o el palacio Atxega en Usurbil, construido en el siglo XVIII.

Las ideas del racionalismo ilustrado supusieron un punto de inflexión y propiciaron muchos cambios en la forma de concebir tanto el mundo como la vida de los individuos. La idea gestada en el siglo de las luces, de que por medio de la razón se podía lograr construir un mundo mejor, tuvo su reflejo en el ámbito de la arquitectura y del urbanismo en la ordenación y racionalización del espacio, así como en la creación de arquitecturas emblemáticas de las que Gipuzkoa posee variados testimonios. La plaza de la Constitución de Donostia (1816) obra de Pedro M. de Ugartemendia y Alexo de Miranda es un claro ejemplo de ello. Este recinto posee un carácter diferente a otras plazas neoclásicas como las de Bilbao y Vitoria, por cuanto se compone de cuatro edificios independientes entre sí. Ambos arquitectos también llevaron a cabo un plan de reconstrucción de San Sebastián (1814-1816), realizado con motivo del incendio que sufrió la ciudad en 1813.

Desde el último cuatro del siglo XVIII y hasta bien entrado el XIX, en Gipuzkoa se construyeron varias casas consistoriales de estilo neoclásico como la de Orendain (1787) obra atribuida a Justo Antonio de Olaguibel, la casa consistorial de Ordizia (1798) proyectada por Alexo de Miranda o la antigua casa consistorial de Donostia (1819-1938), obra de Silvestre Pérez que preside la plaza de la Constitución, hoy transformada en biblioteca municipal. Asimismo cabe mencionar otras infraestructuras como la fuente de Azkoitia (1825) y el lavadero de Azpeitia (1858), proyectados por Mariano José de Lascurain.

La arquitectura del hierro tiene su reflejo en proyectos de la segunda mitad del siglo XIX como la Estación del Norte (1863-1881) de Donostia, obra de Letourneur y Eiffel, el viaducto de Ormaiztegi (1863-1864) ideado por Alexandre Lavalley o la Plaza de la Verdura de Tolosa (1900) de Juan Alejandro Múgica. Con materiales más tradicionales en su factura exterior y un lenguaje ecléctico, se llevaron a cabo construcciones como el palacio de la Diputación de Gipuzkoa (1878-1885) obra de José Goikoa, Luis Aladrén y Adolfo Morales, o el palacio de Miramar (1889-1893), proyectado por Selden Wornum y José Goikoa como residencia de verano de la casa real española.

La consolidación de Donostia como destino turístico de la realeza y la aristocracia desde el último cuarto del siglo XIX, propició la construcción de importantes infraestructuras ligadas al ocio como el Casino de San Sebastián (1882) obra de Luis Aladren y Adolfo Morales de los Ríos, el hotel María Cristina (1909-1912) de Charles Mewes o el teatro Victoria Eugenia (1909-1912) proyectado por Francisco Urcola. Por otro lado, el lenguaje modernista puede apreciarse en algunos ejemplos como los portales realizados en Donostia por arquitectos como Pedro Ariztegi y Augusto Agirre a comienzos del siglo XX, así como el quiosco de la música creado por Ricardo Magdalena en 1907.

El edificio del Club Náutico de San Sebastián (1929), obra de José Manuel Aizpurua y Joaquín Labayen, es considerado como uno de los hitos de la arquitectura del siglo XX en el País Vasco. El lenguaje racionalista de este proyecto es visible también en otras propuestas como el edificio de La Equitativa (1933) de Fernando Arzadun, así como en la obra de arquitectos como Pablo Zabalo, Gregorio Azpiazu o Juan Rafael Alday,entre otros. A partir de los años cincuenta destacan también algunos proyectos como el las viviendas Iberriaga (1958) en Mutriku de Luis Peña Ganchegui,arquitecto que también intervino en la plaza de la Trinidad de Donostia (1963) y llevó a cabo entre los años cincuenta y ochenta una considerable cantidad de viviendas de moderna factura en lugares como Mutriku, Oiartzun, Ataun, Oñati, Zarautz y Donostia entre otros.

Por otro lado, debemos mencionar algunos proyectos como el que Miguel Oriol realizó para la Universidad de Deusto (1961), la estación de tren de Amara (1987) de Xabier Unzurrunzaga, o el nuevo campus de la UPV-EHU en Donostia (1989-1994) ideado entre otros por Miguel Garay, Joaquín Montero y Ángel de la Hoz. Son muy destacables también la aportaciones del arquitecto Rafael Moneo que llevó a cabo el edificio Urumea (1970-1979) en Donostia, en colaboración con Javier Marquet, Luis Zulaica y Xabier Unzurrunzaga, así como el Palacio de Congresos Kursaal (1995-1999), una de las infraestructuras contemporáneas más emblemáticas de la ciudad.

La escultura pública de las últimas décadas del siglo XIX y de comienzos del XX en Gipuzkoa, se halla representada por algunos ejemplos como el Monumento a Iparragirrre (1889) en Urretxu, obra de Francisco Font Pons el monumento a Andrés Urdaneta (1899-1904) en Ordizia, obra de Isidoro Uribesalgo, el monumento al músico José María Usandizaga (1916) de José Llimona o el Monumento a la Reina María Cristina (1917-1919) realizado en Donostia por Isidoro Uribesalgo en colaboración con Juan Guraya.

Además de la temática religiosa, escultores como Julio Beobide abordaron también el género del retrato, ámbito en el que asimismo dejó importantes muestras el escultor Carlos Elguezua en obras como los retratos de Serapio Múgica y Atano III. A partir de los años treinta comienza a despuntar Jorge Oteiza, artista que marcará junto a Chillida el rumbo y la evolución de la escultura vasca de gran parte del siglo XX, con impactantes propuestas como Adán y Eva (1931), El pintor Balenciaga (1933) o Uzkudun (1935). En el ámbito de la escultura pública destaca su Construcción vacía (1957) premiada en la Bienal de Sao Paulo y colocada en el Paseo Nuevo de Donostia en el 2002. Eduardo Chillida es junto con Oteiza uno de los escultores vascos contemporáneos más importantes del País Vasco y uno de los más cotizados y reconocidos internacionalmente. De entre su ingente producción destacan algunas obras emblemáticas como el Peine del viento (1976) fruto de la colaboración entre el escultor y el arquitecto Luis Peña Ganchegui, o el Monumento a Flemming (1998), cuyo origen se remonta a una obra proyectada en hierro en 1955.

A partir de finales de los años cincuenta, comienzan a destacar algunos escultores como Remigio Mendiburu que formó parte del grupo Gaur fundado en 1966 y del que destacan -entre otras muchas- obras como Gaua (1977) o Burua (1979). Mendiburu tuvo una especial querencia por la madera como base de sus creaciones, aunque también trabajó otros materiales como el metal y la piedra. Ricardo Ugarte es otro de los escultores relevantes del último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI, del que destacan piezas como Seiburu (1974), Aleteo del mar (1978), Gaztelu (1985), San Sebastián (1994) o Castillo de proa (2003). José Ramón Anda, aunque navarro de nacimiento, ha dejado interesantes proyectos escultóricos en Gipuzkoa tales como Zeharki (1982-1989) en Donostia, Leihoa (1989) en Zarautz, Goruntz (1980-1994) en Zumarraga o Haizean (1978-2002).

La pintura de las postrimerías del siglo XIX en Gipuzkoa, tuvo en José Echenagusia uno de sus máximos representantes. Con un planteamiento académico y remiso a las innovaciones del impresionismo, este artista fue uno de los primeros pintores vascos del momento que obtuvo proyección internacional. Ignacio Zuloaga es sin lugar a duda el pintor guipuzcoano más sobresaliente de finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Fue un artista con una técnica muy notable, influenciado por los grandes maestros de la pintura española como El Greco, Velázquez o Goya, y con una clara vinculación a los postulados y temas de la generación del 98, cuestión que se aprecia en gran parte de su producción.

En las primeras décadas del siglo XX destacaron en Gipuzkoa otros pintores como Elías Salaverría, Ascensio Martiarena o Julián de Tellaeche, si bien el foco artístico bilbaíno fue más importante hasta los años veinte. Sin embargo, en los años treinta las jerarquías se invirtieron y Gipuzkoa pasó a liderar en importancia y peso la vida artística del País Vasco. Durante los años veinte y treinta hubo hitos artísticos que contribuyeron a este cambio como la celebración en Donostia de las exposiciones de artistas noveles guipuzcoanos, o la creación de la sociedad de artistas "Gu" en 1934, sociedad gastronómico-cultural que surgió como lugar de reunión y promoción de los artistas de la provincia. Algunos de los pintores más significativos de los últimos años de la preguerra fueron Bernardino Bienabe Artia, Carlos Landi Sorondo, Narkis Balenciaga, Carlos Ribera, José Miguel Zumalabe, Juan Cabanas Erauskin, Mauricio Flores Kaperotxipi, Gaspar Montes Iturrioz, Jesús Olasagasti, Nicolás Lekuona y José Sarriegui.

Tras la Guerra Civil y los cambios que este conflicto ocasionó, la trayectoria de algunos de los artistas anteriormente citados convivió con el surgimiento de generaciones de innovadores creadores en Gipuzkoa, entre los que cabe destacar a Mari Paz Jiménez, Amable Arias, Rafael Ruiz Balerdi, José Luis Zumeta, Vicente Ameztoy o Andrés Nagel, entre otros. Además de éstos, sobresalen en el último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI artistas como Juan Luis Goenaga, Clara Gangutia, Peio Irazu o José Ramón Amondarain, entre otros.

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MBS 2011

  • Derecho privado

El derecho privado guipuzcoano agoniza en el siglo XIX, alcanzando, algunas de sus normativas, en el siglo XX. Sin embargo, su sentencia de muerte data de muchas centurias atrás debido al hecho de no haber sido nunca, a diferencia de lo que ocurre en el resto del País, recogido de forma escrita. Los primeros Cuadernos de la Hermandad de Gipuzkoa, redactados 49 años después de las Ordenanzas de Alcalá de 1348, aceptan, de forma tácita, a éstas, al no codificar el derecho privado aborigen vigente. Los poderes públicos -tanto guipuzcoanos como reales- aplicaron a menudo el derecho castellano -de fuerte retroalimentación jurídica romana- a defecto del consuetudinario. La preferencia sienta sus bases en la ignorancia de los magistrados y en la mayor comodidad del texto escrito frente a lo oral y variable. A su vez, al preferirse el derecho castellanoromano, es el poder de las villas, dotadas de fueros de este origen, el que intenta prevalecer sobre el derecho de la propiedad agrícola que, sin embargo, logra su aplicación dentro de su ámbito: el caserío troncal y la propiedad vinculada. El derecho privado guipuzcoano se ha aplicado aunque se le desconozca. El desconocimiento no sólo estriba en la formación castellana de los magistrados sino también, como aduce Iztueta, en su Condaira (1847, Cap. V, p. 239), en razones de incomunicabilidad entre vascoparlantes e ignorantes de la lengua:

"Son del todo admirables, pues, las costumbres ancestrales que rigen entre los campesinos guipuzcoanos; y ello aunque nadie pare mientes en ellas y permanezcan ignoradas y marginadas, tal como si no existieran. Y, ¿por qué ocurre esto? No por nada sino porque son muy antiguas y porque son de los vascoparlantes (euskaldunenak diralako) y porque éstos no quieren darlas a conocer en su propia limpia lengua."

Esta retracción a la que alude Iztueta llegó hasta el extremo de manifestarse bajo la forma de ausencia guipuzcoana en la Comisión de Codificación de 1880 que redactó el Código Civil español. La Sociedad de Estudios Vascos trató de paliar el problema en el Congreso de Oñati de 1918 exhortando a la recopilación de sentencias y apelaciones dictadas en virtud de la ley consuetudinaria. Bonifacio Echegaray elabora en 1930 una modélica Moción sobre el Apéndice al Código Civil, pero ambos intentos quedaron en nada por falta de estudios previos a los que Echegaray se entregará despaciosamente. Sus trabajos y los de postguerra -ej. los de Alvaro Navajas Laporte- revelan la existencia de un derecho de familia similar al de Bizkaia, Álava y resto de los Pirineos. En este derecho la figura central es la familia troncal que se erige en propietaria de una casa y tierras indivisas, dotándose de un derecho sucesorio que sirve a estos fines de indivisión. Veremos así aparecer figuras conocidas como el retracto gentilicio -los bienes son del linaje y no del individuo-, el consejo de familia para casos de amenaza a la unidad social, la dote para el etorkiña o elemento ajeno que casa con el o la heredero/a, el método de disolución de vínculo matrimonial, el arreglo de la situación del cónyuge viudo, la comunidad de bienes, la legítima foral, el componente jurídico de algunos ritos funerarios, etcétera. Echegaray nos habla, contra la opinión de Gorosábel, de la existencia en Gipuzkoa de ciertas aplicaciones de derecho civil; pero éstas venían a afianzarse en la extensión costera del fuero donostiarra que efectivamente contenía cierto reconocimiento del derecho de troncalidad.

  • Prestaciones mutuas

Otro elemento importante de este derecho no escrito es el ordenamiento mutualista subyacente en las prestaciones mutuas derivadas de las Anaitasunak o Lankideak. En el capítulo V de su Condaira expone Iztueta las características de varios tipos de sistemas de prestaciones mutuas entre labradores, sistemas a los que denomina anaitasun, lagunkide, y a los que considera adoptados de los pastores (bere anaia artzain ondraduai ikasitako oitura). Describe prestaciones en caso de pérdida de ganado vacuno, enfermedad del labrador, hijo o hija obligado a una boda precipitada, muerte y orfandad de un labrador pobre y muerte de señora o señor principal.

  1. En caso de incapacitación o muerte de ganado vacuno de yugo (uztarrizko abelgorri) la hermandad entera (aquí lagunkide "asociación de amigos") le proporcionará enseguida un equivalente (ordaña).
  2. Si acaeciere que un labrador no estuviere en posesión de animales vacunos y cayere presa de enfermedades graves (eritasun gaizto), tanto sus parientes como sus amigos y vecinos labrarán sus campos como si fueran propiedades (berenkiak) suyas, comiendo de lo suyo y sin percibir sueldos ni gratificaciones (alogera ta saririk bage).
  3. En caso de que algún hijo o hija tuviera un tropiezo demasiado joven llegando a comprometer su porvenir debido a la pasión amorosa (amodiozko naitasunaren bidez gezte limuriturik), y no se le pudiera encontrar casa suficiente (etxe bazter bat), suelen reunirse en el Ayuntamiento (erriko etxea) parientes, amigos y vecinos con el galán sujeto de tropiezo (galai irristalariarekin batean), y, alli, bebiendo un trago (eta emen bere txurruta edaten daudela), el más maduro de los presentes proponía que se escogiera para la pareja una artiga grande (labaki andi bat) de las tierras comunales (zillegi lurretan, lit. tierras licitas), se la preparara y sembrara y se le proporcionaran animales, semillas y otras cosas necesarias para el arranque de un nuevo hogar.
  4. En caso de enfermo de muerte de escasas posibilidades económicas, sus parientes, amigos y vecinos consolarán por turnos al moribundo alejando ideas amargas y prohijando a la prole (honako mutiltxo hau nik artuko det nere etxera,(...) hau nere alabatzat eragutuko det onezkero).
  5. Al morir el Señor o la Señora de alguno de los palacios o casas principales (jauregi eta etxalderik aurrenengoak, beretako Nagusi Etxekoandreak), existe también una costumbre-ley (legezko oitura) que obligaba a cada uno según los bienes que poseía (nori bere ondasunak agintzen zioten modukoa). Consistía en llevar a la iglesia y familiares de uno un buey adornado de campanillas (uztar-idi galaren galakoa txinizarriz beterik), una hermosa vaquilla adornada de flores y rosetas (zekor galanta adarretan lore eta errosetak zituela), un carnero grande, aves, manzanas, castañas, etc.; según la obligación de dar de cada uno (nor nolako emankizunaren azpian arkitzen zan) así debía de contribuir sin falta (gisa berperean behar zeban erantzun utsialdirik bage). Iztueta dice haber durado esta costumbre hasta 1700.

Sobre la existencia y vigencia de la comunidad de pastos veáse la obra de Cillán Apalategui.

  • La hidalguía guipuzcoana

Gipuzkoa también participa del mecanismo de defensa grupal que veremos utilizan las restantes tierras vascas. La calidad de hidalgo es reconocida ya por la ley 38 de las Ordenanzas de la Hermandad del año 1397 en donde se especifica que no se puede dar tormento en ésta "porque en la dicha tierra comúnmente todos son hijosdalgo". La misma declaración se hace en el cap. 36 de las Ordenanzas del año 1463. Esta calidad de los guipuzcoanos fue reconocida y ejecutoriada en sentencia dictada por Felipe III en 1608 y 1610. Según Gorosábel (Noticias..., t. I, p. 288) la nobleza de los originarios de Gipuzkoa goza del concepto de una verdad legal, que no está sujeta ya a controversia de ninguna clase. Pero esta nobleza habría ido desvirtuándose por los forasteros que vinieron a la Provincia y ésta tomó providencias reunida en Junta en la villa de Cestona el mes de abril de 1527, según recoge el Fuero (tít. XLI, cap. II):

"La experiencia ha mostrado por el concurso de las gentes extrañas que a esta Provincia han venido en los tiempos pasados, entre los cuales se ha publicado que hay muchos que no son hijosdalgo, y por esto y a esta causa los que no están en salvo de la limpieza y nobleza de los hijosdalgo de la Provincia, han tomado ocasión de disputar y traer en lengua nuestra limpieza: Por ende, por quitar aquélla y conservar nuestra limpieza y nobleza que los hijosdalgo de los pobladores naturales de la dicha Provincia tenemos, ordenamos y mandamos que de aquí adelante en la dicha Provincia de Guipúzcoa, villas y lugares de ella no sea admitido ninguno que no sea hijosdalgo, por vecino de ella, ni tenga domicilio ni naturaleza en la dicha Provincia y cada y cuando alguno de fuera parte a la dicha Provincia vinieren, los alcaldes ordinarios cada uno en su jurisdicción, tenga cargo de escudriñar y hacer pesquisa a costa de los Concejos y a los que no fueran hijosdalgo y no mostraren su hidalguía, los echen de La Provincia, y que los alcaldes tengan mucha diligencia en lo susodicho, sopena de cada cien mil maravedís para los gastos de la Provincia, y si pareciere que alguno por falsa información o de otra manera que no siendo hijodalgo vive en la Provincia que luego que constare sea echado de ella y pierda todos los bienes que en ella tuviere."

Esta fue la disposición fundamental de donde se derivaron después otras más, que anularon por completo la intervención de los que no pudieran acreditar su hidalguía ya que era inexcusable la probanza para gozar de sus derechos activos y pasivos en el manejo de la cosa pública. San Sebastián tres años después dispuso unas Ordenanzas, que fueron confirmadas por Carlos V en Ocaña el 10 de diciembre de 1530, por las cuales obtuvo que ningún extranjero de los reinos fuese puesto en ninguna suerte para los cargos de Alcaldes, Regidores y Jurado mayor, que eran los más honoríficos por hallarse en la frontera del Reino de Francia y por las contínuas guerras que había con aquél. Sigue Gipuzkoa dictando nuevas reglas encaminadas a extinguir la imposición extranjera en la tierra de sus mayores, y mientras la Provincia dicta más enérgicas declaraciones en las Juntas de Fuenterrabía de 1557, en las de Bergara de 1558, en las de Tolosa de 1604 y en las de Deba de 1662. En éstas se manda que los alcaldes de la provincia puedan conocer en las causas de hidalguía de todos los naturales de España, pero no de franceses. Estos debían traer ejecutoriada la hidalguía en alguno de los tribunales reales. La provincia, reunida en las Juntas de Segura el 15 de mayo de 1687, dispuso:

"Habiéndose considerado la disposición de la Ordenanza precedente, hecha por esta Provincia en su Junta general de la villa de Deva en declaración de otras antecedentes, conformadas por Su Mag. en las cuales se prescribe la forma de admitir pedimentos y probar ante los Alcaldes Ordinarios de esta Provincia las hidalguías de los que no son originarios de ella y siendo de fuera de esta Provincia, por decir son hijosdalgo de sangre, cristianos viejos y limpios de toda mala raza, se quieren introducir en esta dicha Provincia y en el que goce de los oficios honoríficos de paz y de guerra de las repúblicas de ella privativos, de hijosdalgo notorios y de limpia sangre excluyendo a los Franceses (aunque sean de las dichas calidades) de esta introducción y goce, y porque a la dicha palabra Franceses, se han dado diferentes inteligencias, sobre quien se diga Franceses, para ser comprendidos en la dicha exclusión y conviene que haya punto fijo y asentado para lo de adelante en materia de tanta gravedad, previniendo con celo del mayor servicio de Su Mag. y conservación de esta Provincia, los graves inconvenientes que tiene el admitir en el manejo o intervención del gobierno de ella y de cualquiera de sus repúblicas, a Franceses ni descendientes de ellos, hasta que con el transcurso del largo tiempo se les haya entibiado su natural inclinación con el olvido de sus deudos y correspondencias, de manera que no quede motivo alguno de recelo en la seguridad de esta frontera en las frecuentes guerras entre esta corona y la de Francia, ni en los hijos de esta dicha Provincia la inquietud de ánimos a que les mueve cualquiera causa por leve que sea, por la oposición natural que tienen en los de aquella nación;

Ordenamos y mandamos que no entren en los Ayuntamientos ni goce de los oficios honoríficos de paz y de guerra de esta Provincia, ni de república alguna de ella, los descendientes de Franceses por línea paterna, aunque tengan la nobleza y limpieza de sangre que se requiere, ni para el efecto se admita pedimento de hidalguía que ellos quieran probar ante los alcaldes ordinarios de esta dicha Provincia, sino sólo en el caso en que los mismos pretendientes, sus padres y abuelos paternos por varonía paterna hayan sido y sean nacidos en esta Provincia y continuamente hayan habitado en ella o en otros lugares y provincias de estos reinos de España y no en otra forma, y en este sentido preciso interpretamos y declaramos a perpetuo la exclusión de la palabra Franceses de la dicha Ordenanza confirmada para que en adelante se obligue y cumpla inviolablemente sin embargo de cualesquier decretos antecedentes de esta Provincia y sin embargo también de cualesquier leyes de estos reinos, que hablan acerca de los requisitos que son menester para naturalizar en ellos."

La hidalguía millarista se mantuvo en vigencia mientras persistió el régimen foral pero algo antes de la II Guerra Carlista, en abril de 1871, las Juntas Generales abandonaron este tipo de sufragio adoptando el puramente masculino y censitario. Sobre las condiciones de electibilidad véase el apartado Instituciones Públicas.

La constancia de la especificidad del traje guipuzcoano es difícil de hallar si no es en testimonios de viajeros o en documentación ordenancística tanto civil como eclesiástica. El tocado corniforme o tontorra, común a la indumentaria de vizcaínas y laburdinas, es utilizado según se desprende de las Ordenanzas municipales de Deba de 1434 que disponen que ninguna mujer llevará en el tocado más de treinta y un varas de lienzo delgado, ni más de seis de lo gordo o grueso, ni adornadas con oro ni seda alguna, so pena de dos doblas de oro de la moneda de la banda castellana. El 30 de junio del año 1500 fue dirigida al Corregidor de Gipuzkoa una Real Cédula a instancia de la misma. Dice así:

"Sepades, dice, que por parte de esa dicha provincia nos fue hecha relación por su petición, diciendo que en ella así hombres como mujeres suelen traer sortijas, cabos de agujetas, conteras de espadas, puñales y cuchillos de plata, según la costumbre de la tierra: que asimismo las mujeres casadas, mozas y niñas suelen traer en los cuellos cadenas, agnusdeis y sortijas de oro y plata, y en los briales platas, botones, moras y chapaduras de plata: que visten mantos de seda, algunos en forros de tafetán, y otras semejantes cosas sin de orden alguna, porque estos guardan y tienen de padres a hijos, etc."

El Corregidor de Gipuzkoa, para mantener su prohibición de los citados adornos y prendas se basaba en la observancia de una pragmática de los Reyes Católicos de España, pero nuestras Juntas protestaron de ello recurriendo el Rey. En esa misma Real Cédula se ordenó que con respecto al uso de los adornos de oro y plata mencionados, mantillas, capotes de seda, tocados de las mujeres y joyas se guardase la costumbre del país, pero entendiéndose que saliendo los guipuzcoanos de su territorio regia también para ellos la pragmática antes citada. Navajero, embajador veneciano ante Carlos V, dice: "Van las mozas de esta tierra, hasta que se casan, con el pelo cortado, dejando solo para adorno algunas mechas, y la misma costumbre en Bizkaia y en Gipuzkoa". La alusión al tocado corniforme parece hallarse, sin embargo, en este otro pasaje:

"Envuélvense la cabeza en un lienzo casi a la morisca, pero no en forma de turbante, sino de capirote, con la punta doblada, haciendo una figura que semeja el pecho, el cuello y el pico de una grulla: este tocado se usa en toda Gipuzkoa, y dicen también en Bizkaia, variando solo en que cada mujer hace que el capirote semeje una cosa diversa."

En los acuerdos de las Juntas Generales celebradas en la villa del Zumaia el año 1566 se vela por la diferencia:

"Este día se presentó en la dicha Junta una petición por parte de Juan Ibáñez de Lapazarán, Alcalde de la villa de Azcoitia, que dice en ejecución de la ordenanza de Cestona e limpieza de Gipuzkoa manden que las mugeres forasteras se vistan el trage de donde son naturales y la provincia asista a ello contra la cual se presentó otra petición por parte de Martín de Eguzquiza e consortes pidiendo que la causa se remita ante el señor Corregidor donde pendía. La Junta remitió el dicho negocio al señor Corregidor donde las partes sigan su justicia e no tenía la Provincia que ver en ello."

La tontorra, que subsistió en el siglo XVII, fue sustituida por la toca.

"La toca en lo antiguo -dice Gorosábel- era un signo de las mujeres casadas, de las viudas y de las solteras que, habiendo tenido algún desliz hubiesen parido, como con toda claridad resulta de las actas de las Juntas Generales de Cestona de 1581. Atendiendo este Congreso a que muchas mozas que habían tenido semejante flaqueza andaban sin tocas en hábito de doncellas, de que redundaban pleitos injustos y otros inconvenientes, acordaron que siendo público el hecho, las justicias tuviesen cuenta de que las hiciesen señalar, para que se supiese por todos cómo habían errado. Las mismas Juntas decretaron que éstas tales solteras no trajesen manto ni ropa que llevase seda alguna, a fin de que fuesen distinguidas de las doncellas, personas honradas y casadas. Pero por efecto de las modas va cesando igualmente esta distinción, confundiéndose todas las clases y estados de la sociedad, en lo cual en verdad no gana mucho ésta en cuanto se ha acrecentado notablemente el lujo por más que tampoco merezca aprobarse el establecimiento de distintivos para las jóvenes constituidas en aquél caso."

Ya en el siglo XVIII vemos otra disposición guipuzcoana contra el lujo en el traje decretada por sus Juntas Generales, reunidas en la villa de Azkoitia. En ellas se ordena el cumplimiento de la Real Pragmática de 1723 y se prohíbe además el uso de todo género de bordados de seda en uno y otro sexo, así que todos los tejidos costosos de seda de fuera del reino, vestidos galoneados, chupas, briales y casacas de tisú. El mismo decreto señaló el término de ocho años, para que las personas que tuviesen tales vestidos los usasen y gastasen durante él, con prohibición de hacer nuevos de semejante clase. El rey confirmó estas disposiciones mediante Real provisión del Consejo de 30 de noviembre de 1747. El Diccionario Geográfico-Histórico de la Real Academia de la Historia, del año 1802, describe los trajes de los habitantes de Gipuzkoa correspondientes al final del siglo XVIII de esta forma:

"El traje de las gentes del campo es muy modesta y aseado; los hombres comúnmente se visten de calzón blanco de lienzo del país, de paño de Chinchón o de Segovia, abarcas de cuero muy curiosas, montera de paño de diferentes formas según el uso de los pueblos, chamarretas de cordellate encarnado y ongarinas de paño. Los propietarios de las casas cuando tienen que ir a concejo, usan vestido militar de paño negro y medias blancas, y el mismo llevan a las juntas generales de la provincia los apoderados de los pueblos, sobre el cual hay ordenanza corfirmada. Las mujeres se visten ordinariamente de sayas de bayeta de diversos colores de calamaco, de jubones, casacas y chambras de lo mismo, de olandilla o lienzo pintado; el calzado es también de abarcas; las casadas traen la cabeza cubierta con tocas de lienzo delgado o de beatilla del país; las solteras llevan el pelo en trenza con cintas de diversos colores, y si alguna ha caldo en fragilidad, cubre la cabeza con toca (parecida a la de las monjas, con una borla en la frente), según antigua costumbre que ya sólo se observa en los pueblos cortos. Los caballeros, las clases acomodadas y los artesanos visten según el uso común, que varia todos los días. Las mujeres guipuzcoanas se dedican en el invierno a hilar y tejer lienzos, de los cuales algunos son muy delgados y pintorescos, especialmente el que llaman beatilla, que se asemeja a la gasa, y sirve para tocas de las mujeres, sobrepellices y cosas delicadas. También hacen otros lienzos, calcetas y gorros que se extraen para América, en donde tienen mucha estimación. No conocen los habitantes de Oñate las necesidades del lujo; su traje es aliñado y sus modas."

Dice Gorosábel que

"en lo antiguo los hombres de todas las categorías gastaban en Gipuzkoa calzón corto, unos de seda, otras de paño, quiénes de lienzo según su respectiva clase. Los particulares, caballeros o gentes principales de las villas, usaban también casacas y chupas de seda y tisú de valor, medias blancas de seda, capas de rico paño y aun de grana, sombrero encandilado o de tres puntas, y ceñían espadín en actos de gala. Dicha clase de personas gastaba también zapato con hebilla de plata, oro, o bien dorada. Consiguientemente, bien se puede comprender lo mucho que debía importar el coste semejante de vestir; pero al mismo tiempo hay que tener presente que estos ropajes eran de larga duración y se heredaban de padres a hijos y aun a nietos. Los particulares usaban también coleta, que se tenia que peinar y empolvar diariamente; los que no lo eran, dejaban crecer la cabellera, que caía por detrás hasta la mitad de la espalda. Cuán molestos y costosos debían ser ambos estilos, esto es, el calzón corto, coleta y pelo largo, se halla a la vista de cualquiera. Por eso desaparecieron durante la época de la guerra de la independencia (1808) a imitación de los franceses que los abandonaron, empezándose entonces por primera vez a usarse en Gipuzkoa el pantalón largo y pelo corto, al propio tiempo que se desterraron los sombreros encandilados y espadines en particulares. Las modas sencillas de los vestidos, al paso que cómodas, han prevalecido completamente sobre los usos antiguos en todas las clases y categorías de la sociedad."

M. A. de Anguiozar (R. de Berraondo), autor de una serie de estudios sobre la indumentaria reproducida en grabados y dibujos y documentación diversa, completa la descripción de la vestimenta guipuzcoana entre los siglos XIX y XX. En el último tercio del siglo XIX, dice Anguiozar que:

"El clásico txapelaundi de cabello largo se nos presenta de zamarra al brazo, chaleco muy corto sobre blanca camisa de ancho cuello caído, pantalones remendados con petachos, gran faja al cinto, makilla cruzada en la espalda y abarcas por calzado. La mujer va tocada con pañuelo sujeto a la nuca y bajo el cual penden dos espesas trenzas hasta la cintura. Sostiene en la cabeza la típica herrada, mientras con la diestra alza graciosamente una punta del mandil que cubre parte de la falda. El airoso corpiño con mangas, cerrado delante por cordones entrelazados, ciñe y abriga el busto, y sus pies se resguardan dentro de abarcas cuyos cabos suben sobre la media de lana rodeando los tobillos."

[Anguiozar: Aldeanos del valle de Loyola, Euskalerriaren Alde, 1928]

He tomado tres tipos guipuzcoanos para dar una idea aproximada del aspecto físico, y hasta se puede decir moral, de esta noble raza -dice Mañé y Flaquer en su obra de 1878:

"1.º Aparcero guipuzcoano.- El anciano es un octogenario que vivía en un caserío cerca del límite de Navarra. Aunque representa a un hombre ya entrado en años, se nota en su semblante y en su actitud un vigor que no suelen tener a su edad los habitantes de las ciudades. Cubre su cabeza un sombrero de fieltro ordinario; viste chaqueta de pana oscura, y sobre sus espaldas caen largas guedejas de su aún poblada cabeza. El chaleco es de la misma tela que la chaqueta; ciñe su cintura una faja de lana azul oscura y por entre ella asoma la camisa blanca de lienzo del país. El calzón corto es de pana azul muy oscura; cubren sus piernas medias de lana gris y calza alpargatas en forma de zapato.
"2.º Joven lezotarra.- La joven es de Lezo, de veinticinco años de edad, y aparece sentada en una silla rústica de mimbres, de las que se suelen fabricar en las mismas caserías. Se ocupa en hilar lino del país, que regularmente sirve para tejer la ropa blanca que forma parte de su dote. Peina al estilo de las sirvientas, con las trenzas caídas a la espalda, cubiertas coquetamente en el arranque de la cabeza con un pañuelo de hilo negro listado en blanco. La chaqueta, que aquí llaman marinera, es también blanca; el pañuelo que cubre sus hombros es de seda, amarillo anaranjado, con puntas coloradas, de forma circular. El vestido es de percal, color chocolate, y el delantal morado, con listones blancos. Calza alpargatas blancas, de hechura de zapato, con un bordalito de lana de colores en la parte superior.
"3.º Mozo donostiarra.- El grabado que sigue representa a un joven de veintitrés años, del término municipal de San Sebastián, nacido en el caserío Errota-txiki, que se halla situado en la margen derecha del Urumea, a poco más de un kilómetro del puente de Santa Catalina. Lleva el joven en la cabeza la boina azul, característica del país; la camisa de hilo blanco con cuello y puños doblados aparece debajo de su chaleco de paño negro. Hay que advertir que en la montaña los jóvenes labradores no llevaban el cuello y puños de la camisa doblados, lo cual era ya una especie de lujo, ni el chaleco tan cerrado. La mano izquierda del mozo, que es mayorazgo de buena casa, descansa en la faja, cuyas puntas salen por debajo y caen un poco hacia el lado izquierdo. El pantalón es de dril, de género de hilo listado. Calza abarcas, cuya cinta o cuerda sujeta el peal o mantilla, envoltorio de lana ordinaria, que cubre los pies y las piernas."

Morales de los Ríos, al trazar la portada para el Diccionario de Aizkibel, describió en 1883 la indumentaria popular de una familia goyerritarra:

"El hombre viste de zamarra de punto azul con bordes y borlones rojos, camisa de lino, calzón rayado de la misma tela, abarcas y pantorrileras de lana rayada, que es el traje actualmente más común desde las Encartaciones a Zumárraga. La boina es roja, y tiene en la mano el makilla, mientras a su lado yacen las layas de la labranza. La mujer lleva en la cabeza la henada y bajo el brazo varias mazorcas de maíz; va ataviada con el traje comúnmente usado hoy en las provincias hermanas. El mutil viste un traje que transige ya con lo moderno, como el de la mujer parece transigir también con su pañuelo escocés de Rentería o Tolosa. Viste boina roja de tamaño diminuto, camisa y chaleco hechos con restos del que llevó su padre cuando era mozo y se vestía aún del traje de los praskus, pantalón de lino, tejido en las veladas de la casería, medias de hilado azul confeccionadas por la abuela, y alpargatas blancas. Lleva en bandolera el zurrón de lona con los sencillos libros escolares, algunas que otras migas de artoa, una sagarra y algún grillo que se ha propuesto domesticar durante las horas de clase."

En 1880 un labriego vasco iba en mangas de camisa, descubierto el pecho, chaleco corto, chaqueta echada sobre el hombro, pantalón de lienzo sujeto en la cintura por ancha faja y remangado hasta la rodilla, calzado de alpargatas, pipa a la boca, makilla en la diestra, y la hoz y una cuerda que le sirvió para atar el ganado, en la izquierda. [Ref. Anguiozar: Tipos guipuzcoanos, "Euskalerriaren Alde", pp. 401 y ss.]. En los años 20, alcaldes de la región ataviados con la ceremoniosa capa y con el oficioso sombrero de copa, asistieron a los funerales de un presidente de la Diputación de Gipuzkoa. Llegó el día en que la capa y el de copa se exhibieron como una cosa de ritual, como las pelucas blancas de los magistrados ingleses. En fotografías de comienzos de siglo vemos a los componentes de los Ayuntamientos guipuzcoanos de Asteasu, Legazpi, Orendain, Oreja, Lazcano, Gaztelu, Leaburu, etc., presentarse de capa y sombrero de copa, indumentaria reservada para los actos solemnes. [Anguiozar: Un personaje guipuzcoano, "Euskalerriaren Alde", 1926, pp. 201-203].

Nos referiremos aquí solamente a las minorías clásicas tales como los judíos o los gitanos, a una minoría lingüística, la gascona, y a los enigmáticos agotes, dejando aparte minorías de otra índole tales como las de tipo puramente sexual, social o religiosa.

  • Los judíos

Los hubo, según documentación del siglo XV, en Segura y Mondragón, sin participación, debido a su no calidad de vecinos, en la vida concejil. Podrían también interpretarse como guipuzcoanos los topónimos Ozeta (en Bergara), Irarrázabal (Deba) e Irauregi (Azpeitia) que aparecen en la documentación como poseyendo núcleos hebreos. Banús aventura la sugestiva hipótesis siguiente sobre la existencia de estos manchones minoritarios:

"Si hay un tema oscuro en la historia vascongada es el de la alta Edad Media, en el cual -opino yo- la clave está en la estructura gentilicia, en la organización social basada en los clanes. Para mi el bando gamboíno significa una penetración de la gens caristia, procedente del Norte de Alava, a lo largo del Deba; y este clan me parece a mí que desde su tierra de origen tenia ya un cierto hábito de convivencia con los judíos: concretamente en Guevara -solar matriz de todo el bando- hubo sinagoga y una noticia de Eulogio Serdán parece dar a entender que ésta se encontraba junto al castillo residencia del Pariente Mayor. Y todo me hace sospechar en los parientes mayores gamboínos una actitud de cierta tolerancia hacia los judios, que verosímilmente, en algunos casos, entrarían a formar parte de su servidumbre familiar; quizá como físicos, quizá como gestores de finanzas, actividades ambas muy concordes con el genio de su raza."

  • Los gitanos

Según acuerdan los historiadores, los gitanos aparecen en Europa a comienzos del siglo XV, asentándose, en nuestro caso, con preferencia, en las zonas fronterizas de las monarquías francesa y española. Su aparición coincide por lo general con la caza de brujas en toda la geografía europea por lo que, entre otras razones, son los gitanos mal recibidos. Mientras en Lapurdi y la Baja Navarra expulsan a estos extranjeros, Gipuzkoa se muestra más tolerante (1539) ordenándoles asentarse y tomar oficio si no quieren ser rechazados. Esta parece haber sido la tónica general de las autoridades guipuzcoanas hasta finales del siglo XVII, en contraste con la persecución sistemática con el comportamiento de las laburdinas y navarras. Es la Pragmática de 1695, aceptada por la provincia, la que desencadena una furiosa persecución con prohibición del uso de la lengua, traje, porte de armas, y la orden de empadronamiento obligatorio bajo pena de galeras, azote y destierro. La población gitana se empadrona o se escabulle. La orden más inhumana será la Real Orden de 1749 que Gipuzkoa adoptó en un comienzo pero suspendió al poco. A partir de este momento se abre, pese a las periódicas expulsiones, la era del intento pacifico de la reinserción social. Ver Gitano.

  • Los agotes

Abundantes en otros lugares de la geografía vasca, en Gipuzkoa son pocos y rápidamente expulsados del territorio, aunque se sabe que vuelven, tras la expulsión. M. Carmen Aguirre Delclaux (Aguirre Delclaux, 1978) ha recogido interesantes disposiciones:

1572.-Por acuerdo de las Juntas Generales celebradas en Cestona, Lucas Zabala, alcalde de la hermandad, expulsó de Gipuzkoa a judíos, moros y agotes. 1574-1590-1604-1655-1663.-Se ejecutaron iguales disposiciones que las del año 1572. 1605.-En las Juntas de San Sebastián se acuerda también que el alcalde de la hermandad les expulse de todo el territorio. Cosa que realiza Martín de Celaiandia. En la siguiente Junta, noviembre del mismo año, da cuenta de que ha expulsado a seis de Fuenterrabía y a una moza del valle de Oyarzun, pero no especifica de qué raza eran. 1696.-Las Juntas de Tolosa acuerdan su expulsión. 1697.-Las Juntas de Mondragón ratifican este acuerdo. 1698.-Provisión de la Junta para la expulsión de unos Agotes residentes en Tolosa y previene a los juristas que hagan lo mismo con los que hubiere en sus jurisdicciones, castigando a las personas que los recogieron en sus casas. 1776.-"El síndico de Asteasu necesita de acompañado para evacuar en Navarra algunas diligencias tocantes a la causa del sujeto forastero, en que se condesciende. Avisa el alcalde de dicho lugar del fallecimiento del agote sobre cuya residencia se introdujo demanda en el Tribunal del corregimiento por incidencia de recusación."

  • Los gascones

Serapio Múgica estudió, con la minuciosidad y solvencia que le caracterizaron, la llegada de estos vascones (Vasconia = Gasconia = Gascuña) romanizados a Gipuzkoa, por lo que extractamos, a continuación, las siguientes noticias. Entre la tesis del Dr. Camino que cree vinieron los primeros gascones en el séquito de Alfonso VIII de Castilla cuando vino a San Sebastián en 1204, y la de J. Ignacio Gamón que los trajo con anterioridad Sancho el Sabio de Navarra al dotar de fuero a San Sebastián, Múgica opta por la segunda versión. La razón de esta venida pudo estar en las luchas de laburdinos y gascones con Ricardo Corazón de León, hijo de Alienor de Aquitania. En alguna de esas revueltas se produjo, sin duda, la corriente emigratoria que llevó a los gascones a desalojar en grandes masas las tierras en que tenían su asiento. Entonces, Sancho el Sabio de Navarra, rey de Gipuzkoa a la sazón, les concedió terrenos en donde aposentarse al pie del monte Urgull de San Sebastián y en la costa situada entre la desembocadura del río Bidasoa y la del río Oria, y les dio el famoso fuero de población (entre 1150 y 1194). Se puede creer que el lenguaje de los gascones se propagó aquí porque era el habla de los primeros pobladores que tomaron asiento al pie del monte Urgull, que también lleva nombre gascón, sin que esto quiera decir, que con Don Alfonso VIII no vinieran nuevas familias a engrosar la colonia anterior. Veáse Gascón.

Ya se ve por los apellidos de las personas que figuran ocupando los primeros puestos en San Sebastián, que la población estaba en manos de gascones. Echegaray especula sobre el influjo que pudo ejercer el carácter y genialidad de los gascones en el espíritu vasco y es certera la descripción que hace de la índole retozona de los donostiarras, Gamón afirma que la villa de Rentería en probanza que hizo el año 1624, en pleito con San Sebastián, decía que los pobladores de la actual capital de Gipuzkoa fueron gascones de Francia, y su lengua gascona "dura y se habla al presente vulgarmente en la villa", y añade por su cuenta que no desapareció enteramente hasta principios del siglo XVIII. No sólo en San Sebastián tomaron asiento los gascones, sino también en Pasajes y Hondarribia. Aún quedaban en 1922 algunos dichos en Pasajes de San Juan, que se creen procedentes de aquellas gentes. Marquelines cautes cinco al ardit, llamaban, sin duda, las vendedoras de marquelinas, que son los caracoles de mar. Ardite en castellano y ardit en vascuence se llamaba al ochavo, moneda de cobre. Por Semana Santa, cuando la carraca en sustitución de las campanas anunciaba por la calle las funciones de la iglesia, iban aún a comienzo de este siglo los chicos detrás del sacristán, cantando a maitines Zirringuilles a misa mayor sermón a les escole a menjar gebolles.

Existía también una tertulia de ancianos gascones que a pesar de conocer bien el vascuence, gustaban de hablar en gascón cuando se reunían. De la existencia de un núcleo de gascones en Hondarribia tampoco se puede dudar, pues aparte de varios nombres gascones, que aún subsisten y que luego analizaremos, quedan otros vestigios claros y terminantes. La sentencia que dictaron los Comisarios de Francia y España para acabar con las diferencias que los vecinos de Hendaya y Hondarribia traían acerca de la ría Bidasoa al mediar el siglo XV, se escribió en gascón y desapareció en el incendio de Hondarribia del año 1498. En el archivo municipal de esta ciudad aún existe el proceso original escrito en 1518 en lenguaje gascón por acuerdo del Comisario de España, el Licenciado Acuña, y el de Francia, Maestre Francisco de Velcier, primer consejero del parlamento de Burdeos, instruido a consecuencia de la casatorre que los de Hendaya edificaron en la orilla del Bidasoa y que los de Hondarribia la quisieron derribar a cañonazos. En esta interesante información, se hallan en castellano los escritos presentados por Fuenterrabia y en gascón las declaraciones de los testigos de ambas partes.

En tiempos más cercanos he hallado una referencia muy curiosa del uso del citado idioma gascón en estos pueblos, en un expediente instruido el año de 1611 en Fuenterrabia a unas brujas que embrujaban criaturas y se reunían en aquelarre en el monte Jaizkibel bajo la dirección del demonio "que tenia en la frente tres cuernos y era grande de cuerpo y los ojos muy grandes de donde salían resplandores de luces y una cola en las partes bajas y estaba sentado en una silla de oro". Conviene tener presente que así Pasajes como Hondarribia, constituyeron en sus orígenes parte de la jurisdicción de San Sebastián, en virtud de la carta-puebla concedida a esta última por D. Sancho el Sabio de Navarra. Los gascones no solamente intervinieron en la marcha de los acontecimientos locales, sino que en muchos sucesos de la Provincia ha de verse sin extrañeza la influencia de estos elementos, teniendo en cuenta que eran dueños y señores de tres pueblos importantes de Gipuzkoa.

Estas gentes supieron convertir a San Sebastián en el primer pueblo de Gipuzkoa, merced a los privilegios concedidos por los monarcas de Navarra y de Castilla, a la situación topográfica del lugar que ocupaban y a su activa labor mercantil y marítima. Una de sus miras más apasionadas, fue la de dominar en absoluto el puerto de Pasajes, que por su cercanía a San Sebastián y admirables condiciones de seguridad y amplitud, reunía cuantas ventajas se podían apetecer para el tráfico comercial, y pusieron todos los medios a su alcance para adueñarse de él. A este efecto litigaron constantemente y tramaron toda clase de embrollos y pendencias armadas contra Oyarzun, Rentería y Hondarribia. Se comprenden mejor los tratados de conversa o convenios que hacían los guipuzcoanos con las gentes de Labourd, de suministrarse mutuamente bastimentos y otros artículos en tiempo de guerra, cuando parece que por estar más encendidos los ánimos, debían romper todo lazo de unión los habitantes de la orilla española y francesa del Bidasoa, y es que los unos y los otros eran miembros de unas mismas familias, muy especialmente entre los gascones y, en muchos casos, socios de una misma empresa mercantil, establecidos en plazas distintas para negociar por partida doble, importando y exportando de una a otra nación, no sólo en tiempo de paz sino en tiempo de guerra, a cuyo fin ambas partes acudían a sus gobiernos respectivos en demanda de licencia, haciendo ver los de Labourd las ventajas que de ello redundaban a Francia y los de Gipuzkoa a España.

También contribuyó, indudablemente, la estancia de los gascones en Gipuzkoa para que los habitantes de esta frontera estuvieran unidos en lo eclesiástico al Obispado de Bayona, con inclusión de San Sebastián. En el padrón de vecinos que se formó el año de 1566, figuran muchísimos más apellidos vascos que gascones, aunque es seguro que muchos que llevaban aquellos apellidos hablaban gascón. Y sucedió que cuando los elementos procedentes de otros pueblos de la Provincia se vieron en mayoría, en la actual capital de Gipuzkoa, se consideró llegada la hora de que terminara la preponderancia de elementos extraños en tierra euskara y, siguiendo una acción combinada entre la provincia y los nuevos habitantes de San Sebastián, comenzaron a dictar una serie de disposiciones, que hicieron imposible la vida de los extranjeros en Donostia y demás pueblos de nuestro solar, hasta el extremo de que poco a poco los fueron anulando para los cargos públicos y expulsándolos del vecindario, para llegar a imponer la voluntad vasca en todo el territorio guipuzcoano (vide supra: hidalguía). Claro está que la oposición que se acentuó desde el siglo XVI entre los Reyes de España y Francia, fue el arma poderosa que se esgrimió en la Corte para que las resoluciones de aquí obtuvieran la confirmación debida. Estas y otras medidas, encaminadas al mismo fin, terminaron con la influencia de los gascones en San Sebastián, de donde, al decir de Gamón, desapareció el habla gascona a principios del siglo XVIII. Múgica completa el estudio que hemos extractado con una lista de nombres de muy posible procedencia gascona: En San Sebastián: Ayete, Barbasoil, Beloca, Embeltrán, Landarbaso, Mirral o Ulía, Folia, Miramón, Mompás, Narrica, Polloe, Urgull; en Hondarribia: Argelot, Gorgot, Higuer, Montaot, Pampinot; en Pasajes: Arriba la Monta, Borsa, Cai de Puyo, Conde de Masti, Herrera, Malmala, Malvernet, Molinao (hoy Alza), Pasajes. Cita otros más como Pontica de Rentería, Port de Lazón de Lezo, Fuente de Quer, cercano a Pasajes, etc., a los que añadiríamos las dos Guetarias, laburdina y guipuzcoana. José Múgica prosiguió (Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, 1967: 3-25) la publicación de las indagaciones de su padre con más notas y documentos.

  • La Tierra

Se ha considerado siempre como un plano horizontal donde emergen las montañas y se deslizan los ríos que van a parar al océano. Según el sentir popular es la tierra de dimensiones prácticamente indefinidas y poblada de países enigmáticos. No se concibe un fin, siempre se piensa en un más allá. Sin embargo, nos cuenta Barandiarán -a quien seguimos de cerca- que tres hermanos de Ataun dejan su país para descubrir los fines de la tierra (munduan atzena) y que después de infinitas aventuras no descubren aquellos fines. Es extraño que en el mismo Ataun se refiera que en el interior de la tierra existe un lugar delicioso, morada de brujas, donde abundas las cosas y en especial leche, miel y caudalosos ríos. Se recuerda la Edad de Oro en la que los hombres eran más felices y la oveja y el lobo andaban amigablemente, las cosas se ponían el servicio del hombre. En las leyendas de Atáun se cuenta que en aquel tiempo todas las cosas hablaban excepto el musgo y al tratar de enseñarle a hablar perdieron todos los seres el don de la palabra excepto el hombre. La misma creencia existe en Berástegui.

El pan caído al suelo se sometía en Ataun y en Oiartzun a un rito purificatorio presentándolo al fuego. Hay días propicios para la fertilidad de la tierra. En Erreberentzileku, loma próxima a San Gregorio de Ataun, se dice que existía un idinarru lleno de oro oculto debajo de la tierra; pero tan cerca de la super cerca que una cabra con su pezuña puede ponerlo al descubierto. En Gaztelu se habla de una mina de oro en el monte Larte. Según creencia de Ataun los diablos pasan de Aizkorri a Aralar por un camino subterráneo, creencias que llegan hasta el extremo oriental de Navarra (Isaba) expresadas en el canto "Ezkaurreko peña guzutiz, andabila mundu guzutik". También se habla de un camino subterráneo entre la cocina del caserío de Berastegi y otro de Elduaien que serviría a los mairus. Sobre simas existen también varias leyendas. En la de Obantzun (Berastegi) y en la de Amunda (Aia) se trata de caídas a simas y hallazgo, después, en lugar distinto algo perteneciente a la víctima. En la primera leyenda aparecieron en la fuente de Iturran los pendientes y la sortija de la muchacha caída, y en la segunda, un dedo con su sortija.

  • Mari, la divinidad suprema

Algunas simas y cuevas sirven de morada a genios a los que se atribuyen propiedades diabólicas y sobrenaturales. Además de los denominados sorgiña, lamiña, ireltxo, jentilla y Basajaun aparecen otros de más categoría como la Aketegiko Damia (Zegama), Muruko Damea (Ataun), Marimunduko (Berastegi), Maya (Oiartzun), etcétera siempre de sexo femenino. Su peculiaridad consiste en que a este Dama se le ha visto atravesar los aires, a veces de cueva a cueva, en forma de hoz de fuego en dirección a las simas de Aralar y Aizkorri u otras de fuera de Guipúzcoa. Al penetrar en ellas producen un estrépito como el trueno, según constatan en Segura. Se decía en Azcoitia que cuando la Dama de Anboto viene a juntarse con su marido Majue, cae algún pedrisco. Parece ser que el cura de Isasondo subía a conjurar a la Dama lo mismo que los frailes de Aránzazu en Oñati.

Todas estas Damas no son sino representación de una única divinidad femenina llamada Mari que habita bajo tierra entre objetos de oro y un novillo rojo. En algunas leyendas suyas aparece un misterioso carnero. Su fuente de provisiones consiste en la negación, eza. En cierta ocasión fueron las compañeras de la Dama de Anboto a Elgóibar al cobro de una negación. Un pastor que tenía cien ovejas dijo que tenía noventa. Las lamiñas le arrebataron las diez restantes por haberlas negado. Sus salidas de la cueva suelen ser tenidas por presagios de tempestad o sequía. Cuando moraba en Anboto los de Oñate creían en copiosas lluvias, pero si vivía en Aloña, habría sequía. De ahí la vigilancia de los aldeanos de las idas y venidas de la Dama. Otros lugares de residencia suelen ser la sima de Murumendi, la cueva de Gurutzegorri (Ataun), Aizkorri y Aralar. En Oiartzun llegaron a ver cómo Puyako Maya se dirigía de las Peñas de Aya al mar.

  • Animales y monstruos que habitan las simas

La creencia de que cierto novillo rojo y ciertos monstruos viven en el interior de las cuevas y simas deja vislumbrar hechos de la lejana prehistoria relacionando el hecho con las pinturas rupestres de animales. Por ejemplo, en Lizartza se dice que un torete rojo salía antiguamente de la cueva Leize-zuloa, en la montaña Lapar. Desde que los curas bendijeron la sima no apareció más el misterioso animal. El mismo novillo rojo se localiza en la cueva Iturriozkoleizea de Ataun, razón por la cual muchachos no tiraban nunca piedras a su interior. En el Goierri guipuzcoano se localiza un monstruo denominado Erensuge que coincide con el dragón. Este Erensuge sería el monstruo de le sima de San Miguel de Aralar que lucha con el caballero don Teodosio de Goñi.

  • Los gentiles

Según las leyendas, vivían en las cuevas los jentillak o gentiles que no eran cristianos. Solamente los caseríos próximos a las cuevas mantenían cierta relación con ellos. A pesar de todo se les atribuye la construcción de varias ermitas e iglesias. Las leyendas sobre los gentiles son bastantes y muy curiosas. Por ejemplo, se dice en Oiartzun que en las cuevas de las peñas de Aia vivían los gentiles. Una gentil dejó su peine de oro en la boca de la cueva. Habiendo pasado por allí la criada del caserío de Matxine, cogió el peine y lo llevó a su casa. La gentil fue de noche a Matxine, y llamando a la puerta, dijo:

Matxine-ko neskamea,
Ekatzan nere orrazea;
Bestela emango diñet
Ere biziko ezurretako onazea

Criada de Matxine
Dadme mi peine;
Si no, te causaré
Dolor de huesos por toda tu vida.

Otra leyenda, la de la Gentil de Boruna, tiene también como tema el peine, y el de Jentilzulo, una raspa de oro. Otras veces se refiere a la prodigiosa fuerza de los gentiles, o los confunden con el Tartalo de un solo ojo en la frente, o anuncian el nacimiento de Kixmie (Jesús) y el fin de la gentilidad, como en el cuento llamado de "Balenkaleku".

  • San Martinico

Es un héroe de la gentilidad que roba secretos a los cristianos de la llanura como el secreto de la siembra del trigo, de la hoz dentada, del invento de la soldadura y de otros adelantos técnicos de aquellos tiempos. Ver intxisu", otros personajes legendarios de los que no sabemos apenas nada. Se trataría de los cromlechs prehistóricos, círculos de piedras que han dado mucho que hablar sobre todo a Oteiza.

Se trata de una leyenda muy extendida; en Grecia recibe el nombre de Polifemo, del que nos da noticia la Odisea de Homero. Es uno de los relatos aterradores de nuestros caseríos, en sus veladas invernales. Se trata de un ser muy corpulento con un solo ojo en la frente que se aparece en la noche invernal a los pastores.

Resumen de Barandiarán:

Se trata de misteriosos seres, genios familiares de los brujos, como lo indican los nombres familiarrak en Zarautz, galtxagorriak, también en Zarautz, equivalente al prakagorrlak de Bizkaia. Son tan diminutos que los brujos los llevan en una alfiletera o tubito para guardar alfileres. En Zarautz se decía que los vendían en una tienda de Baiona por media onza y los servían también en alfileteras. Su característica era vestir calzones rojos.

A veces se les crea a su alrededor un ambiente animista. Llaman la atención por su aspecto de seres animados, de utensilios, etc. También deben su nombre muchas veces a simples accidentes como la roca Arribiril de Placencia, o roca-redonda. En Urbia (Aizkorri) la piedra Zorrotzarri o piedra de afilar era respetada y nadie intentó romperla. En el mismo monte las denominadas Sepultarri o piedras de sepulturas cumplieron quizá tal fin en algún dolmen. En Ataun cerca del caserío Iturritza existía un gran peñasco que se decía lanzado por el genio Sugarra desde la cumbre de Muskia que es un lugar mitológico importante. En Placencia, a la izquierda de la regata Osuma, existe otro peñasco lanzado por un gentil desde la cumbre de Atxolin, y lo mismo se dice de otra piedra en forma de gallo que habría sido lanzada por otro gentil desde el monte Untzeta.

En cambio una piedra existente en el monte Iturriberri de Vergara habría sido lanzada por un gentil desde el alto de Oleta, de Azkoitia. Se dice que un hombre, pasada la noche, vio sobre la piedra una mujer que estaba hilando y era la Dama de Anboto. Poco después hubo furiosa tempestad. Otro lanzamiento a gran distancia ocurrió cerca del caserío Agerre, de Cerain, donde fue lanzada la peña Txoritekoa pero con honda, y desde la sierra de Aralar. Un nuevo personaje aparece ahora como lanzador de peñascos, y es Sansón. La piedra lanzada se llama Sansonarri. En Segura, a la izquierda de la regata de Katorriaga, existe una caliza denominada Aitzorrotza cuya forma asemeja una catedral gótica. Habría sido lanzada por Sansón desde muy lejos según la leyenda. Casos similares se cuentan en Cegama, Tolosa, Urnieta, Usurbil, Oiartzun. Lo curioso es que la leyenda de Usurbil dice que la Peña de Aia, nada menos, fue lanzada por Sansón de un puntapié. Según la leyenda de Oiartzun, Sansón apedreaba al valle con peñascos lanzados desde las peñas de Aia.

Unas piedras, por recaer sobre ellas una simple creencia, otras por sus virtudes mágicas, lo cierto es que la piedra ocupa un lugar muy interesante en la mitología. Hay una leyenda muy extendida de una piedra voluminosa en cuya cara superior ostenta una inscripción que dice buelta nazak, o buelta amoirasue, o sea; "dadme la vuelta". La creencia de que bajo ella se hallaba un pellejo de buey lleno de oro o idinarru, hizo que alguien le diese la vuelta encontrándose con la sorpresa de que en la cara inferior tenía otra inscripción que decía, bapo nagok (en Zegama), u ontxe naok ondo (en Vergara), o sea, "estoy bien", "ahora estoy bien". Parece una leyenda en cierto modo humorística más que mitológica. Otras veces las piedras asemejan la imagen de la Virgen, Amabirjiñe-arrie y otras se atribuyen a personajes histórico-legendarios como Roldán: Erroldanarrie.

En algunas peñas y peñascos se han solido observar huellas y borrosas impresiones que el pueblo ha atribuido a santos, vírgenes, personajes históricos y legendarios y hasta animales. Así, en el monte Atxolin existe un peñasco que muestra un hueco cuyo contorno asemeja una abarca. Es creencia -como dice Barandiarán, a., quien seguimos-, que lo hizo la Virgen al pisar en aquel lugar. En Oñati en la peña Zapata se ve la huella de una pisada que se suele atribuir a la Virgen de Aránzazu. En Aizkorre en el camino que va de Zegama a Aránzazu, hay una fuente que suelen llamar de Ama Birjiñen itturrie. Se dice que la Virgen bebió agua directamente en la fuente apoyando sus dos manos en el suelo de piedra caliza. Pues bien, ahí quedaron marcados dos hoyos a modo de cazoletas con marcas de los dedos. Del mismo modo la Virgen dejó una huella de pisada en Amezqueta en la piedra de Igone. Otras huellas se han hallado en Igaratza (Aralar guipuzcoano) y en otros lugares diversos. También se señalan huellas de animales, bien aisladas, o asociadas a huellas humanas. En Zarautz, en el término Itegi, se hallan unas marcas que se consideran las huellas de los pies de la Sagrada Familia y de las herraduras del burro que le acompañaba. Para lo relativo a leyendas de dólmenes, cromlechs, menhires, etc., véase El Mundo en la Mente Popular Vasca, "Colección Auñamendi", n. 12.

  • Caída de la religión primitiva

Al hablar de mitos se ha mencionado a Mari en sus diversas versiones guipuzcoanas como una diosa que, según las leyendas, habitaba en las cuevas de las cimas más altas y con localizaciones guipuzcoanas como Zegama, Ataun, Berastegi, Oiartzun, Azkoitia, etc. Se trataría de una supervivencia de viejas creencias religiosas, de una primitiva mitología religiosa. Pasando a tiempos ya históricos (siglo XII) aparece en boca del viajero francés Aymeric Picaud el nombre de Dios tal como se denominaba en Euskalerria: Urci, Urtzi, que viene a significar "El Celeste" ya que la palabra ortz significa "cielo". Un residuo de este nombre se halla en los nombres del jueves y del viernes, el primero osteguna y el segundo, ortzirala, que vienen a significar, respectivamente, "día del Cielo" y "poder del Celeste". Esta idea de Dios lleva a la personificación. El nombre posterior y que ha prevalecido es el de Jaungoikoa y Jinkoa, que lleva en si un primer componente jaun, "señor", y otro goiko, gain, con clara alusión a las alturas y al clásico cristiano "Altísimo".

La afirmación de Estrabón de que los pueblos vecinos a los celtíberos adoraban a un Dios innominado durante las noches de plenilunio, ha hecho que se atribuya a los vascos un primitivo monoteísmo. El nombre del domingo, igandea (lit. "la subida"), podría relacionarse con la idea del plenilunio. Con los romanos aparecen en las inscripciones lapidarias de las tierras que circundan a Guipúzcoa nombres de dioses que van a interferir las primeras predicaciones cristianas en el país. La leyenda de Kixmi ha sido recogida, como documento oral, por don Manuel de Lecuona en Oyarzun y de boca de José María Portu. La otra versión la recogió D. José Miguel de Barandiarán en Ataun a D. José M.ª de Azurmendi. Esta leyenda nos recuerda a Kixmie, nombre que dan a Jesucristo anunciando su nacimiento. Sobre las primeras predicaciones cristianas no hay noticia expresamente localizada en la vieja Bardulia que es parte de lo que luego viene a ser Guipúzcoa. Se sabe que la evangelización comenzó en tiempos del Bajo Imperio romano aunque la posterior difusión debiera tener una accidentada historia que desconocemos.

BEL

Los parámetros religiosos marcan estrechamente a esta sociedad civil pero no pueden con la danza vasca que, pese a ser anatemizada desde el púlpito, hallará en el jesuita Larramendi su defensor más encendido. Iztueta (Iztueta, 1847), discípulo de Larramendi en lo tocante a este extremo, publicará, en 1824, un tratado que llegará a ser clásico sobre la misma. De todas las diversiones que describe, es la danza, junto con las apuestas, la que atrae más a hombres y mujeres. Se bailaron en la plaza pública (plaza agirikoetan) viejas melodías (soñu zaarrak) cantadas acompañadas de tamboril al que luego se habría añadido el silbato (txilibitua). El ritmo de estas danzas es complicado ya que no son de la misma medida (neurri batekoak ez diralako) por lo que tiene que aprenderse cada melodía, analizándola en sus trozos y compases (zenbat zati eta zenbanak kompasekoak). Madoz (Madoz, 1845-1850) describe así estas danzas:

"Todos los domingos y días festivos se juntan en la plaza pública los hombres y mujeres á bailar al son del tamboril y silbo, instrumento propio y peculiar del país, que algunos autores creen ser la famosa Vasca tibia de los ant., como si dijéramos la flauta de los vascongados: los tamborileros están pagados por los ayuntamientos. Los bailes son graves y magestuosos, especialmente cuando lo empiezan los hombres solos, ejecutando muchas ceremonias y cortesías hasta que les presentan las mujeres, que entonces empiezan á bailar los que se llaman zortzicos. Ademas de este baile comun hay otros como el broquel danza, el bordon danza que se baila en Tolosa en memoria de la batalla de Beotibar; la espata danza ó danza de espadas en los días del Corpus y de los santos patronos de los pueblos. El año de 1660 en que Felipe IV asistió á la procesion del Corpus que se hizo en San Sebastian, bailaron esta danza de espadas 100 hombres, y hubo otra comparsa de 500 bizarros mancebos, segun el diario del viaje del mencionado rey, que publicó un oficial de la secretaria que le acompañó con este objeto."

El tiempo libre de domingos y fiestas suele invertirse también en juegos tales como la pelota (pillota), palanca (palanka), bolos (bolan), brincando (saltoka), con novillos (idixkoaerekin), luchando (burruka), etc. Por la mañana, sin embargo, la Misa Mayor (Meza Nagusi) corta toda actividad; cierran todas las tabernas (ardandegi), sidrerías (sagardotegi), tiendas (denda) y otros lugares dedicados a la compra-venta, y en la plaza no puede jugarse pelota o palanca, ni danzarse hasta que acaben los oficios. La participación femenina en los juegos está demostrada por diversos autores como Madoz (1845-1850):

"Las mujeres son graves, honestas, aseadas y varoniles; particularmente las que habitan en la costa del mar. Sobresalen entre estas las del puerto de Pasages y sus inmediaciones, tan diestras en el manejo del remo, que el año de 1660 escribió el duque de Medina de las Torres á la c. de San Sebastian, enviase 12 de ellas para divertir á Felipe IV en el estanque del Buen Retiro, pues las vió remar con admiracion en Pasages cuando fué á entregar la infanta Doña María Teresa para reina de Francia. Las proezas de las mujeres de Fuenterrabia en el sitio que sufrió en 1638, las refiere Moret; y para mayor prueba de carácter varonil de las mujeres guipuzcoanas, se han visto entre ellas algunas que jugaban muy bien á la pelota; y todos se acuerdan de un partido que á principios de este siglo jugaron 2 de ellas en Hernani, al cual concurrieron muchos vecinos de la comarca."

Para mayor abundamiento sobre juegos y deportes véase Aguirre Franco, R.: Juegos y Deportes Populares vascos de esta "EGIPV".

"Las romerías constituyen una continuada y amena diversion en la estacion hermosa, pues ademas de la que en cada pueblo se celebran, hay las que podemos llamar generales, porque atraen una numerosa concurrencia de casi toda la provincia. Tales son la de San Juan de Tolosa, la de San Ignacio en Loyola (vistosísima) la de Aranzazu que ha estado interrumpida desde el sido 1834, la de San Roque en Deva, la de Arrate el 8 de setiembre, la de Lezo el 14 de agosto, y otras muchas que fuera largo referir."

El motor de las pruebas, juegos y desafíos guipuzcoanos se halla en la apuesta que alcanza, según la descripción de Iztueta (1847), aspectos de tragicomedia.

a) En la pelota, reina de los deportes vascos, los guipuzcoanos despuntan entre los primeros. La afición es generalizada, desde los prepotentes (aundizki) y curas (apaiz) hasta los trabajadores (langillea). En los partidos se cruzan las apuestas de miles de onzas de oro (onza urreak millaka jokatzen). Amén de dinero se juegan cosas tan vitales como camas enteras con su ajuar edredones y colchones que se exponen, a la vista de todos, colgados de los chopos cercanos al frontón, como en el célebre partido de 1720 entre guipuzcoanos y navarros en Hernani. Se registra también la costumbre de relatar en versos (hitz neurtuak ifintzea) los acontecimientos pelotísticos más destacados a fin de que se conserven y trasmitan a las nuevas generaciones (ondorengoak ere gogoan izan zitzen).

b) La pasión por la apuesta se pone también de manifiesto en las pruebas de arrastre de bueyes (idi-apustu); de tres años a esta parte -dice Iztueta se han jugado en la plaza de Azpeitia más de 160.000 reales, en su mayor parte por labradores sometidos al régimen de inquilinato (bizi diran maizter jende nekazariena).

c) Cinco onzas de oro apuestan dos propietarios en el rústico Amézqueta sobre la posibilidad de que un selvático mocetón de 18 años domine a un enorme toro hasta hacerle besar el suelo agarrándolo por las astas y cola. A modo de jueces actúan el alcalde (alkate jauna) y dos hombres maduros y respetables (itzal andiko gizon eldu biña).

d) Una onza de oro y diez ovejas, cada pastor, es la condición de otro famoso desafío relatado por Iztueta consistente en luchar con un mastín feroz. (También menciona luchas de hombres contra hombres pero no describe ninguna).

Es, pues, la apuesta una arriesgada pasión generalizada y dotada de una aceptación social más que regular, inexplicable si calculamos sus posibles consecuencias, que en la exposición de Iztueta quedan en la penumbra:

"En verdad, tan alegres como las vestimentas que portan van los labradores guipuzcoanos a los partidos y apuestas, con los ocho ducados que llevan escondidos en secretas faltriqueras; a los cuales se suele ver con frecuencia, y ello pese a no disponer de otro porvenir que el que les proporcione sus fatigas y sudores, arriesgando onzas de oro de cinco en cinco, de diez en diez y de veinte en veinte, cada uno por su favorito. Y el que no dispone de dinero en ese momento juega sus bueyes, vacas, mulas, caballos, cabras, ovejas y cualquier cosa que tenga a mano. Incluso hemos llegado a ver en las plazas a hombres hechos y derechos apostar su traje, zamarra y faja, apostando por uno u otro".

  • Música popular

No difiere en absoluto de las características generales: melodías de tipo silábico, rara vez melismático, de marcada ascendencia gregoriana, comprendiendo canciones de cuna, de juegos, enumerativas, de novios, báquicas, festivas, satíricas, amorosas, religiosas, de baile, etc. Destacaríamos que entre sus textos son más frecuentes las alusiones al mar, como algo vital para el guipuzcoano, cuya historia está cuajada de brillantes hazañas y vivencias marinas.

En cuanto a los "zortzikos", que tanto han dado que hablar a los folkloristas vascos sobre su autenticidad popular, habrá que decir que su difusión mayor arranca de San Sebastián, merced a las casas editoras "Almacén de Música de Santesteban" y "A. Díaz y Cía.", que en la segunda mitad del siglo XIX inundaron el mercado de partituras de este género, obra de compositores como Iparraguirre, Gorriti, Cendoya, Letamendía, Trabadello, Furundarena, Buenechea, Peña y Goñi, Sarriegui, Mocoroa, etc.

Tocante a colecciones de música popular, a Gipuzkoa le cabe el honor de ofrecer el primer cancionero de melodías vascas, que, al menos como colección coreográfica, es la más antigua de Europa. Juan Ignacio de Iztueta (Zaldivia 1767-1845) es el autor de este interesante documento, impreso en San Sebastián en 1826 en la imprenta de Ignacio Ramón Baroja con el siguiente título: Euscaldun anciña anciñaco - Ta are lendabicico etorquien - Dantza on iritci pozcarri gaitcic gabecoen - Soñu gogoangarriac beren itz neurtu edo - Versoaquin. Complemento de este cancionero, la obra Gipuzkoako Dantza Gogoangarriak del mismo Juan Ignacio de Iztueta nos suministra un gran banco de datos del folklore coreográfico-musical de la época. En 1862, José Antonio Santesteban (San Sebastián1835-1906) edita en el Almacén de Música de Santesteban (S. S.) la Colección de Aires Vascongados para canto y piano, en la que aparecen mezcladas melodías populares y partituras de reciente composición, entre ellas las de José María Iparraguirre. En 1893, José María Echeverría (Lasarte 1855-?) y Juan Guimón (San Sebastián 1870-1916) publicaron en "A. Díaz y Cía." su Ecos de Vasconia para canto y piano, colección en la que igualmente se mezclan melodías populares con otras de reciente composición.

En 1918 el P. Donostia (San Sebastián1886-1956) publicó en "Unión Musical Española" (Madrid) su cancionero Euskal eres-sorta con 493 melodías populares, presentadas sin más aditamento que el lugar de procedencia. A estas melodías habría que añadir las que periódicamente fue publicando en la revista "Gure Herria" de Baiona (Francia). También debemos consignar que el actual director del Archivo del P. Donostia (Lecároz), P. Jorge de Riezu, prepara en este momento la edición del cancionero popular definitivo del P. Donostia, que contendrá más de un millar de melodías con sus variantes y toda clase de notas y acotaciones. Si además tenemos en cuenta sus conferencias, artículos, etc., que versan sobre la música popular (próximas a editarse en varios tomos), bien podemos afirmar que tenemos en él el principal patriarca del estudio de la música vasca. Así lo ha entendido el pueblo, que, a través de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, le dedicó en 1959 un impresionante monumento en el monte Agiña, Lesaca (Navarra), consistente en una capilla y una ciclópea estela, sitas en una estación megalítica dotada de dolmen, cromlechs y túmulo. Desde este lugar se divisan las zonas del país que más recorrió él en su tarea de recolección de melodías: pueblos de la costa cantábrica, valles de Gipuzkoa, Navarra y Laburdi.

También conviene recordar los nombres de quienes con su aportación literario-musical ampliaron los conocimientos del folklore vasco: Antonio Peña y Goñi (San Sebastián, 1846-1896), Francisco Gascue (San Sebastián, 1848-1920), Telesforo de Aranzadi (Bergara, 1860-1945), Carmelo de Echegaray (Azpeitia, 1865-1925), Francisco de Madina (Oñati, 1907-1972), Manuel Lecuona (Oiartzun, 1894- ).

En cuanto a instrumentos musicales populares, comenzaremos diciendo que la documentación antigua (Edad Media) existente en las provincias del País Vasco, es menor en Gipuzkoa. Bien es verdad que esa documentación gira en torno a un fondo instrumental común a toda Europa. A partir del Renacimiento comienzan a concretarse los documentos que nos hablan de instrumentos que hoy clasificamos como autóctonos. Existen en Gipuzkoa referencias al "rabete" o "arrabita" (violín), alboka, pandero, triki-trixa, etc., por orden cronológico. En resumen, menos variedad de instrumentos que en otras provincias.

Queda claro que en Gipuzkoa el instrumento rey es el txistu, citado él y su intérprete en toda clase de documentos con los nombres de jular, juglar, silbo, pito, tamboril, tamboritero, tamborilero, tamborín, flauta y atambor y, sólo en el siglo XX, txistu y txistulari. El clásico txistulari, con su tamboril, constituye la orquesta popular más reducida y antigua del país: dos instrumentos en un solo instrumentista. Como ampliación importante se le incorporó el redoblante o atabal. Y así perduró el conjunto musical durante mucho tiempo. En el siglo XIX se intentan las aventuras de la polifonía en el txistu, incorporándole una segunda voz. Es difícil precisar fechas, pero al finalizar el primer tercio del siglo XIX aparece un nuevo modelo de txistu más alargado y de sonido más bajo, el silbote, que viene a constituir el trío. En opinión del P. Donostia, la agrupación de txistus parece nacida en Gipuzkoa. Este conjunto de músicos, presentado con uniforme que variaba según los lugares, ha sido durante muchos años un importante elemento que acompañaba al concejo municipal en sus desfiles en corporación, interpretando "Alkate soinua" u otras melodías apropiadas. En la década de 1970 nace de Gipuzkoa la tentativa de ampliar la familia del txistu con la presentación del txilibitu, txistu-bajo y silbote-bajo. Todo esto gracias a las iniciativas del "Grupo Experimental del Txistu", conjunto donostiarra, en el que habría que destacar la labor de Javier Hernández Arsuaga, Martín Rodríguez y José Ignacio Ansorena. Paso importante en esta época es el esfuerzo para incorporar el txistu a la música de cámara. Introducido en el Conservatorio en 1950, han sido profesores Isidro Ansorena, Javier Hernández Arsuaga y José Ignacio Ansorena. Este último ha conocido la declaración de Conservatorio Superior en 1980, con lo que se hace necesaria la música de cámara en el txistu. Esto ha exigido a los artesanos o txistugilles un tratamiento distinto en la fabricación del txistu y a los compositores una nueva concepción de las partituras para txistu en música de cámara. En esta época debemos destacar dos nombres, a quienes el mundo del txistu tiene mucho que agradecer: Isidro Ansorena (Hernani, 1892-1975) y José Ignacio Ansorena (n. en San Sebastián en 1953), abuelo y nieto respectivamente. El 20 de setiembre de 1927 se fundó en Arrate (Eibar) la Asociación de Txistularis del País Vasco, que logró aunar fuerzas, organizar alardes o conciertos masivos de txistularis y, sobre todo, fundó la revista "Txistulari", cuyo primer número salió en marzo de 1928, conteniendo literatura apropiada y música, generalmente para tres txistus y atabal. La Asociación se disolvió en el año 1936 y comenzó en 1955 su segunda etapa, revista incluida. Inseparable de la canción es la danza, que emplea ordinariamente textos humorísticos.

El pueblo en las plazas públicas gusta del "Ariñ ariñ", "Orripeko" (Fandango) y "Biribilketa". Grupos más preparados exhiben el "Zortziko", "Makil-dantza", "Ezpata-dantza", "Aurresku", etcétera. Conservan tradición particular los dantzaris de Oñati y los de la Antigua en Zumárraga. En San Sebastián se destacan el grupo Goizaldi, como continuador de la línea Iztueta-Olano-Pujana, y el grupo Argia por su gran labor de investigación.

  • La txalaparta

Merece la pena recoger la opinión de Oteiza:

"La txalaparta es un ritmo primitivo, ritual, que aún se conserva, casi perdido, en algún lugar guipuzcoano, que sirve para avisar en el campo que ya ha concluido la elaboración de la sidra en ese determinado lugar. Con unos tablones aislados del suelo, horizontalmente, se produce por percusión un canto compuesto de dos voces, de dos líneas rítmicas (una regular y la otra libre), más exactamente, es un canto (regular) descompuesto y dominado por un contracanto. No es el tam-tam de pueblos culturalmente primitivos, ni las combinaciones más modernas (sólo en apariencia más libre y menos geométrica) de este tipo de ritmo, en el que sustancialmente se juega con repeticiones por las que se produce, en el actor y en el oyente, frente a la Naturaleza, un estado obsesionante, que hace al hombre entrar en trance, le obliga a transformarse. El vasco, en cambio, es un hombre ya transformado (desde el cromlech) y su acción rítmica no es en contra de la naturaleza, ni él entra en su canto, lo produce. Es todo lo contrario de aquel salirse de sí mismo: es un ensimismarse.

  • Música culta

Es conocido el principio de que las Cortes, en el plano civil, o las Catedrales en el religioso, engendran movimientos culturales y artísticos de importancia. Gipuzkoa, que no conoció núcleos urbanos de este nivel, no ha dejado constancia de movimientos musicales hasta los siglos XVI y XVII, en que se certifica la existencia de un movimiento musical de importancia en las iglesias. Los órganos, los libros de economía parroquiales con sus cuentas de cantores e instrumentistas, los archivos de música con sus partituras de coro y orquesta son otros tantos argumentos, que comprueban un brillante pasado de la música en las parroquias. En este sentido son determinantes las palabras de Manuel de Larramendi (Andoain, 1690-1766) en su Corografía de Gipuzkoa, donde dice:

"De aquí nace el fervor, diligencia y esmero de los eclesiásticos en celebrar los oficios divinos en los días clásicos y solemnes con una majestad y tal grandeza en todo, que cuadraría bien a colegiatas y catedrales".

Todo esto corrobora la afirmación de que la música en las iglesias era la ópera del pueblo. Entre los centros religiosos de irradiación musical se destaca ya desde el siglo XVII con una gran influencia el Santuario de Aránzazu, punto a donde venían a formarse músicos enviados de otros lugares. Su coro de cantores era gran atracción de los devotos y era contratado con frecuencia para solemnizar actos religiosos en otros pueblos. Fondo documental de importancia es su Archivo de Música Antigua con más de mil partituras de música barroca.

Entre sus compositores figuran más de 30 del país. Esta tradición musical de los PP. Franciscanos de Aránzazu ha sido continuada desde su regreso al santuario en 1878, tras su ausencia por el incendio provocado en 1834. Ya en el siglo XX, Aránzazu se convierte en el centro musical religioso, adonde convergen los esfuerzos de gran número de compositores vascos, que dedican sus obras al Santuario, ampliando así el Archivo de Música Contemporánea. El Coro de los tiempos de los PP. Arregui, Arrúe, Ezcurdia, etc., muy famoso durante muchos años, ha conocido en el decenio del 70 el declive típico de los coros parroquiales. Otros muchos centros religiosos han sido también puntos de irradiación musical, de donde han salido los maestros de capilla y cantores que se ven distribuidos por las catedrales españolas. Con frecuencia esto se debía a una sola persona, que se convertía en el educador musical de la zona, hasta la aparición de las primeras academias de música y luego los Conservatorios. Así es el caso de los Albéniz y los Santesteban en la parroquia de Santa María en la capital, o el de Gorriti en la parroquia de Tolosa. Con la renovación de la música religiosa, surgida tras el Concilio Vaticano II (1962-65), un mal entendido espíritu pastoral ha dado al traste con los coros parroquiales y ha degradado el nivel de la música en la liturgia, si bien hay que distinguir en Gipuzkoa que la música pastoral en euskera ha sabido mantenerse a mayor altura que la música pastoral en castellano. Y esto gracias, en gran parte, a los PP. Benedictinos de Lazcano.

Merece un comentario especial el rey de los instrumentos musicales, el órgano tubular, que, además de ser protagonista en la música, se constituye en un ser querido por el pueblo, mimado por los mecenas, y en los tiempos modernos un apartado más del patrimonio artístico nacional. Desde el siglo XVI hay constancia de la existencia de importantes órganos, según crónicas de Isasti, Garibay y Larramendi, procedentes unos de Flandes y otros del país. En el siglo XIX los "indianos", en su regreso al pueblo, frecuentemente lo obsequiaban con un órgano nuevo, en la época en que la invasión de las organerías románticas extranjeras (Cavaillé-Coll, Merklin, Stoltz...) estaba de moda. Así es como los órganos barrocos en Gipuzkoa fueron sustituidos por románticos, en un grado superior a otras provincias. En Gipuzkoa existen un total de 154 órganos de distintas épocas y marcas. De más de 60 órganos Cavaillé Coll existentes en España, la mitad están en el País Vasco, y de ellos una docena en Gipuzkoa. En el plano civil debe destacarse la personalidad del Conde de Peñaflorida (Azcoitia, 1729-1785), que creó un núcleo importante de influencia cultural entre su pueblo natal y Bergara con su Sociedad Vascongada de Amigos del País. Fundada en 1764, ha conocido etapas de brillantez en sus ideales de apoyar la cultura y, en concreto, la música, con un balance altamente positivo de continuidad hasta nuestros días. El Conde de Peñaflorida supo rodearse de los hombres más significados en la ciencia y el arte. Esta misma línea ha seguido siempre la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, fructificando en una gran influencia cultural en el pueblo.

En cuanto a la incorporación del euskera en la música culta, Gipuzkoa presenta los documentos más antiguos. Si prescindimos de casos aislados de canciones del siglo XV que presentan palabras o frases euskéricas entremezcladas con el francés o el castellano, la partitura polifónica de mayor antigüedad, Eder dec olaan gauia de autor anónimo, data de 1705 y fue localizada en el Palacio de Laurgain (Aya de Orio). En el Archivo de Música Antigua de Aránzazu abundan las partituras en euskera, a partir del último tercio del siglo XVIII. De esta misma época datan las partituras del Conde de Peñaflorida Gabon-sariak y algunos números en euskera de El borracho burlado(1764).

La enseñanza de la música se hace oficial en San Sebastián con la aparición en 1897 de la "Academia de Música de Bellas Artes", fundada por la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. En 1912 se refundió en la Academia de Música Municipal, que en 1929 se convirtió en el Conservatorio Municipal de Música, siendo su primer director Regino Ariz. En 1933 estrenó su actual edificio de la calle Easo. El 29 de febrero de 1936 el Gobierno de Madrid le reconoce la validez académica elemental y el 15 de abril de 1939 validez académica superior. En 1941 es nombrado director Ramón Usandizaga. Con motivo de la reestructuración de los Conservatorios en España en 1944, el de San Sebastián extrañamente queda en grado profesional, inferior al superior que se le otorgó en 1939. Es nombrado director Francisco Escudero en 1961, quien en 1980 consigue que el Conservatorio sea Superior con todas sus cátedras. Desde 1980 es director Tomás Aragüés. El Conservatorio de San Sebastián ha gozado siempre de gran categoría. De él han salido importantes compositores, y destacados instrumentistas con especialidad en la cuerda. La línea actual del Conservatorio es descentralizar la enseñanza de la música, creando filiales en poblaciones de la provincia.

En el movimiento de Bandas de música debemos destacar la figura de Mariano San Miguel (Oñate, 1879-1935), que con la creación de la revista "Harmonía" (Madrid, 1916-1960) facilitó material musical a estas entidades, que carecían de él. En cuanto a las orquestas en la capital guipuzcoana, tuvo una influencia decisiva la aparición del Gran Casino (1887), donde además del juego y las fiestas de sociedad se creó un clima musical de importancia. Allí hacían música Trabadello, Torre Múzquiz, Leo de Silka y otros. Por lo menos desde 1905 funcionó la orquesta del Casino, dirigida por los maestros Ballo, Arbós, Villa, Saco del Valle y Larrocha. En 1922 se inauguró el Gran Kursaal que también contó con un conjunto orquestal, dirigido por César Figuerido. Cerrados ambos edificios de juego por el general Primo de Rivera en 1926, Beltrán Pagola fundó en 1927 la Orquesta Sinfónica de San Sebastián, dirigida por los maestros Sorozábal, Larrocha y Bustinduy. Al mismo tiempo Figuerido transformó la Orquesta del Kursaal en Orquesta Filarmónica de San Sebastián. Ambas funcionaban de manera irregular. La Orquesta Sinfónica creó un gran ambiente de sinfonismo, consiguiendo que los compositores vascos se dedicasen a este género, en el que se distinguió Beltrán Pagola. Ambas orquestas desaparecieron en 1936. Sus conciertos tenían lugar exclusivamente en la capital. En 1942, Ramón Usandizaga fundó la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Municipal de Música, que bajo su dirección funcionó con una gran regularidad, proyectándose además en la provincia. Tras el fallecimiento de Ramón Usandizaga en 1964, fueron sus directores Francisco Escudero y Javier Bello Portu. En la década de 1970 sus intervenciones fueron esporádicas y, sin que se pueda hablar de fecha de desaparición, fue convirtiéndose en Orquesta de Cámara de San Sebastián, a la que dio vida José Luis de Salvide hasta 1980, año en que se ausentó. Desde 1974 coexistia en San Sebastián el Conjunto Barroco, dirigido por Tomás Aragüés. En estos años se abre en Gipuzkoa un preocupante paréntesis de inactividad orquestal, sólo mitigado por la esperanza que suponen las orquestas juveniles, como la Orquesta Pro Arte, compuesta por alumnos y profesores del Conservatorio, dirigida por Tomás Aragüés, o la Orquesta Arrasate, compuesta también por profesores y alumnos del Conservatorio filial de Mondragón, o la Orquesta de Irún, dirigida por Primitivo Azpiazu. Junto a los conjuntos orquestales, debemos fijar la mirada en la gran tradición coral y orfeónica que ha existido en Gipuzkoa.

Al lado del histórico coro de Aránzazu y los coros parroquiales del pasado deben figurar los antiguos orfeones de Tolosa, Beasain, Renteria, Bergara y San Sebastián, particularmente estos dos últimos, que mayor continuidad y éxitos han alcanzado. Junto a ellos los coros y corales de gran número de poblaciones guipuzcoanas, como el Coro Easo, Maitea, Schola Cantorum, Donosti-Ereski, Santa Cecilla, San Ignacio, etc., de San Sebastián; Ametsa, de Irún; Coral Loinaz, de Beasain; Leidor, de Tolosa; Lartaun, de Oyarzun, etc. Entre todos ellos destacaremos a la Coral Andra Mari, de Renteria, que además de su actividad coral ha ofrecido al País Vasco la creación del principal centro de investigación de la música vasca, el Archivo de Compositores Vascos Euskal Ereslarien Bilduma, que cuenta con más de 15.000 partituras de más de mil compositores vascos de todos los tiempos. De este archivo nacen los ciclos de conciertos Eresbil-Eresiak, que programan exclusivamente compositores vascos, y el festival anual Musikaste, el principal entre los festivales de músicos vascos. Hay otras entidades que organizan también ciclos musicales de importancia, como la Quincena Musical Donostiarra (Ciclos de la Asociación de Cultura Musical), Ciclo de Semana Santa, Festival Bach, Festival de Intérpretes Vascos, Festival de Intérpretes Guipuzcoanos, todos ellos en San Sebastián; Festival Internacional de Loyola, Musikegunak (Aránzazu), Festival Coral de Gipuzkoa, Festival Interescolar de Coros, Semana provincial del órgano, Certamen de Canción y Polifonía Vascas (Tolosa), etcétera.

Complemento importante de esta visión de la música en Gipuzkoa es la lista de compositores guipuzcoanos, que en el archivo Euskal Ereslarien Bilduma constituyen el bloque más numeroso de todas las provincias. De entre ellos podría hacerse esta selección:

En el siglo XV y XVI Juan de Anchieta y Gonzalo Martínez de Bizcargui; en el XVII Antonio Arriola; en el XVIII el Conde de Peñaflorida y el bloque de Aránzazu, los Sostoa, Ibarzábal, Eguiguren, Lonbide, Bengoa, Larrañaga, etc.; en el XIX Murguía, Larramendi, los Aldalur, los Santesteban, Sarriegui, Iparragirre, Manuel Mendizábal, Valentín Arin, Peña y Goñi, los Furundarena, los Eleizgaray, etc.; en el siglo XX los Usandizaga, los Mocoroa, los Sorozábal, los Olaizola, los Tellería, los Urteaga, los Iruarrizaga, los González Bastida, P. Otaño, P.Donostia, P. Elduayen, P. Madina, Almandoz, Gorosarri, Ugarte, Pagola, Busca, Garbizu, Escudero, Iturcalde, Bello Portu, etc., y junto a ellos la nueva generación de los Pildain, Aizpurúa, Cordero, Isasa, Ibarrondo, Alberdi, etc.

IEZ / AZE

La improvisación de versos (hitzneurtuak) es otra de las diversiones más arraigadas. La versificación es en octavas (zortzikoan) o en otras medidas (edo edozein neurritan), improvisada (supituan) y cara a cara (aotik aora). Median las apuestas, en dinero o en especies, y el número de improvisadores puede combinarse uno a uno (buruz buru), (bi bitara) y cuatro a cuatro (lau lauren kontra). Los improvisadores suelen ser pastores, labradores o carboneros, todos ellos iletrados. Cuando Iztueta (1824) habla de los bertsolaris, y casi exclusivamente de los bertsolaris guipuzcoanos, nos presenta un fenómeno popular tan lleno de madurez, tan arraigado en el país y tan exigente en su métrica, que queda descartada cualquier hipótesis de novedad, por más que escaseen las referencias y materiales anteriores. Distingue Iztueta claramente las dos vertientes del bertsolarismo: la de improvisación, con la modalidad entonces vigente del desafío, y la de composición de estrofas sobre diversos temas y con deseo de perduración.

La primera generación conocida de bertsolaris guipuzcoanos es la de Fernando Amezketarra, Txabolategi, Zabala, Ametza, Pastor Izuela, el mismo Iztueta... En el primer tercio del siglo pasado los bertsolaris comienzan a imprimir sus composiciones en hojas volantes y a divulgarlas. Nace asi el bertso-papera, el pliego con estrofas, impreso en San Sebastián, Tolosa, Azpeitia, Irun, Eibar, Renteria..., y que un vendedor, bertso-saltzalle, distribuía en ferias, mercados y fiestas, y cuyas estrofas se cantaban en caseríos y tabernas. Los temas son extraordinariamente variados: religiosos, con explicación de dogmas, vidas de santos, misiones populares, comentarios de la pasión...; deportivos, con relaciones de partidos de pelota, de regatas, de apuestas de aizkolaris, levantadores de piedra, segalaris...; políticos, con proclamas de partidos, opiniones personales, polémicas... En tiempo de guerra, hay descripciones de batallas, arengas, llamadas a la paz... Abunda también la poesía amorosa, las disputas de novios, la picaresca...

Todos los aspectos de la vida popular están rescatados en estas composiciones, pero retratados por el mismo pueblo, por su protagonista, lo que confiere a estas estrofas la mayor autenticidad. La primera guerra carlista (1833-1839) ahoga de momento el bertsolarismo de plaza, pero fomenta las composiciones impresas, por exigencias de la propaganda. Después de la guerra aparece otra generación de bertsolaris: Xenpelar, Bilintx, Ardotx, Patxi Bakallo, Larraburu, Zakarra, Iparraguirre... La segunda guerra carlista (1872-1876) influye de la misma manera que la anterior: pone dificultades al bertsolarismo de improvisación y da fuerza a las composiciones escritas. Surge, con la paz, una generación nueva: Udarregui, Pello Errota, José Bernardo y Pedro María Otaño, Manuel Antonio Imaz, Zubizarreta, Estrada, Errikotxia, Pedro Santa Cruz, Lexoti... Según va envejeciendo esta generación, va siendo sustituida por otra: Txirrita, Gaztelu, Fermín Imaz, Juan y Pello Zabaleta, Lexo, Motza, Iturzaeta, Zubizarreta, Mendaro Txirristaka, los hermanos Zapirain... Después de la primera guerra carlista hubo un buen momento para el bertsolarismo. El movimiento vascólogo de aquella época simpatizaba con él y lo favorecía. Pero viene el purismo, que no quiere permitir en el euskera ninguna palabra de origen extraño. En consecuencia, los bertsolaris, con un lenguaje espontáneo y cargado de voces adoptadas, son despreciados y arrinconados. Fue don Manuel Lecuona el primero en denunciar esta injusticia, en su conferencia sobre la poesía popular vasca, pronunciada en Bergara en 1930, y en su libro Literatura oral euskérica, 1936. Le secundó Aitzol, con la organización de los primeros campeonatos y sus esfuerzos por recopilar la poesía popular.

Este movimiento queda cortado por la guerra de 1936, que perjudica tanto al bertsolarismo de improvisación como al de composiciones escritas, porque la propaganda ha encontrado, en la radio y el periódico, mejores cauces de difusión. Comienzan después de cantar, superando como se pueda el obstáculo de la censura, Txapel, Zepai, Ernani-Txikia, Uztapide, Basarri... Se les unen después Lasarte, Lazkao-Txiki, José Lizaso, Aguirre, Lazkano, Garmendia, Lexoti, Cosme Lizaso, Etxeberria, Gorro txategui... Y, hoy día, es mayor que nunca el número de bertsolaris que frecuentan las plazas guipuzcoanas. También reaparece el bertso-papera, pero muere en estos años de la postguerra, porque el ambiente es ya muy distinto. Comienzan las revistas vascas y conceden sitio a las composiciones en verso. Brotan entonces nuevos bertso-jartzalles o bertsolaris escritores: Olea, Matxain, Albizu, Salaberria, Manterola, Ayerbe, Arriola, Artetxe, Lete, Manterola, Lertxundi, Xanti Zabala, Rufino, Iraola, Arrieta...

Tanto los bertsolaris improvisadores como los escritores siguen las mismas técnicas de versificación, que apenas han cambiado en los años. Esta métrica ha sido en Gipuzkoa particularmente exigente, si bien ahora los bertsolaris de otras regiones han aceptado las normas guipuzcoanas, tanto en cuanto a las rimas como en cuanto a la medida. En comparación con el de otras provincias, el bertsolarismo de Gipuzkoa se nos presenta con mayor vitalidad, especialmente en la zona baja, la tierra de las sidrerías, cuyos límites quedarían trazados por el mar y una línea que pasara por Irun, Tolosa, Azkoitia e Itziar. El mismo dialecto guipuzcoano parece más flexible y acomodado a la versificación. Un bertsolari guipuzcoano, para cantar en público, no tiene que cambiar en nada el vascuence de su infancia; le basta con eliminar fonetismos. Los de otras regiones, en cambio, han de procurar acomodarse al vascuence guipuzcoano. Influye en este fenómeno el que sea precisamente Gipuzkoa la zona en que más concursos de bertsolaris se organicen.

De este modo, los bertsolaris, sin ningún bagaje teórico, pero fundamentados en una asidua práctica, han creado un euskera supradialectal, una especie de koiné, que les capacita para cantar y ser comprendidos en todos los rincones del país. También los bertso-paperas guipuzcoanos superaron, en su tiempo, las fronteras provinciales y se derramaron por todas las demás regiones. Así es que buena parte de la poesía popular vasca que puede hoy día recogerse en Bizkaia y la Alta Navarra, por ejemplo, es de procedencia guipuzcoana. Y lo mismo en Lapurdi y la Baja Navarra, aunque en menor proporción. Esta influencia guipuzcoana, basada en un mayor número de bertsolaris, continúa en nuestros días. Pero también es verdad que el bertsolarismo guipuzcoano recibe actualmente una influencia mayor que nunca del bertsolarismo de otras regiones, dada la gran calidad de algunos bertsolaris no guipuzcoanos.

En cuanto al futuro, nada tiene de profecía señalar la gran dificultad que el bertsolarismo, en general, habrá de vencer en plazo más bien corto, porque esa dificultad está ya a la vista de todos. Los bertsolaris actuales, aunque muchos de ellos se dediquen a profesiones de otra área, han nacido o se han formado en la cultura tradicional y rural del caserío. El nuevo entorno urbano, en que nacerán y se formarán los hombres del mañana, bilingües ya desde la infancia, ¿no será una dificultad insuperable? De hecho, en los medios cercanos al bertsolarismo se ha registrado ya esta preocupación. Prueba de ello son las escuelas de bertsolaris, montadas ya en diversos puntos del país, y la organización del primer campeonato de bertsolaris en edad escolar, recientemente celebrado en San Sebastián (9-V-1981). El propósito no puede ser más claro: conseguir a fuerza de atención y cuidado lo que antes nacía espontáneamente.

MEL

En tiempos un tanto antiguos no parece que este dialecto tuviera relevancia especial como lengua escrita. Mitxelena ha escrito:

"En cuanto al guipuzcoano, parece haber estado en una clara situación de inferioridad con respecto al vizcaíno -no hablamos ya del labortano-, en cuanto a su uso como lengua escrita, durante los siglos XVI y XVII"

(La lengua vasca, p. 54).

En cambio, en los últimos siglos ha gozado de una cierta preponderancia (esto por lo que se refiere al país vasco peninsular, pues en el país vascofrancés en lo literario ha prevalecido el labortano). El P. I. Omaechevarria ha podido hablar de esa "koiné" o lengua común de predicadores, bertsolaris y escritores clásicos (Euskera, 1959, pp. 7-8). Esta "koiné" es, ni más ni menos, el dialecto guipuzcoano literario. En el origen de este despegue del dialecto guipuzcoano se halla sin duda la obra del P. Larramendi (siglo XVIII). Su gramática vasca, El Imposible Vencido (Salamanca, 1729) se basa en el dialecto guipuzcoano. Con su gramática, diccionario y apología del vascuence impulsó el cultivo literario de esta lengua. La situación geográfica un tanto céntrica de este dialecto, su afinidad con los dialectos que están más hacia el Este, etc., le hacia también particularmente idóneo para servir de lengua escrita común.

  • El dialecto guipuzcoano como base de la lengua literaria vasca común

En el I Congreso de Estudios Vascos, celebrado en Oñati en 1918, Luis de Eleizalde planteó la necesidad y urgencia de una lengua literaria común y única para toda la extensión del euskara. El Informe Campión-Broussain (1920) propone que para dicho cometido se tome como base el guipuzcoano o el labortano, o bien, una combinación de ambos. Azkue propuso para servir de lengua literaria común lo que él denominó Gipuzkera Osotua (= el guipuzcoano completado), es decir, una lengua que se basa en el dialecto guipuzcoano, pero enriquecido con incrustaciones numerosas procedentes de los otros dialectos. Parece que fue Víctor Garitaonaindia el que sugirió a Azkue la fórmula, no precisamente el nombre, del gipuzkera osotua. Véase Euskera, revista de la Academia (1933), 222. Azkue escribió incluso un ensayo titulado Gipuzkera Osotua, donde se especifican los trasplantes de otros dialectos que habría que hacer al guipuzcoano para que sirviera de lengua literaria común de todos los vascos; en la práctica compuso también varias obras en que trata de realizar este ideal. Varios autores de la época contemporánea han seguido, cada cual un poco a su modo, este camino propuesto por Azkue: R. Olabide, J. Zaitegui, A. Ibinagabeitia, etc. Después de un eclipse más o menos largo -explicable por la guerra y la situación de la postguerra-, en la década de los 60 rebrota con fuerza la cuestión de la lengua común, llamada ahora euskara batua. Sobre la relación entre el euskara batua y el gipuzkera osotua ha escrito Michelena:

"Este guipuzcoano enriquecido y desdialectalizado en intención coincidía de manera notable, en contra de lo que reiteradamente se ha sostenido, con el euskara batua: a éste simplemente se le buscarían los orígenes algo más hacia el Este (y, si acaso, algo más arriba en el tiempo) que a aquél"

(Prólogo al libro La H en la ortografía vasca, de Villasante, 1980, p. 9).

Al sustentarse el euskara batua, más que en ningún otro, en el dialecto guipuzcoano, es obvio que éste resulte el más afectado. De todos modos, el euskara batua no intenta desplazar los dialectos literarios. Es un tipo de lengua aséptico, necesario para ciertos cometidos; para otros, en cambio, como los de la creación literaria, hoy por hoy parecen insustituibles los viejos dialectos literarios.

  • Producción literaria

Sólo podemos hacer un resumen apretado e incompleto de las principales obras.

Respondiendo a la iniciativa del P. Larramendi, el P. A. Cardaberaz publicó numerosos escritos de carácter ascético y hagiográfico; hay uno que se aparta de esta temática y se ha hecho un tanto célebre: Euskeraren Berri Onak (= Buenas Nuevas para el vascuence), Pamplona, 1761. Existe edición reciente, en facsímil, de todas las obras del P. Cardaberaz. El fue también quien tradujo del vizcaíno los versos del P. Basterrechea en que se narra largamente la historia de la Pasión del Señor y que comienzan Jesukristori kendu ezkero (= Habiendo quitado a Jesucristo). Esta historia de la Pasión, en su versión guipuzcoana, alcanzó gran difusión en el país. Contemporáneo de Cardaberaz fue el P. Mendiburu, quien escribió sus obras en un vasco navarro; tanto, que alguna de ellas fue traducida al guipuzcoano por G. Arrue. El P. Ubillos publicó Kristau Doktriñ Berri Ekarlea (= el mensajero de la doctrina cristiana), Tolosa, 1785, traducción del Catecismo histórico de Fleury. También el insigne J. A. Moguel, a pesar de ser cura de Marquina (Bizkaia), escribió su primera gran obra, Erakasteak (= Enseñanzas), Pamplona, 1800, en dialecto guipuzcoano, lo que le valió críticas acerbas del clero vizcaíno. Su sobrina, Vicenta Moguel, escribió asimismo en guipuzcoano el libro Ipui Onak (fábulas en prosa), S. S., 1804.

A. P. de Iturriaga se ha inmortalizado como uno de los mejores fabulistas que la lengua ha tenido; escribió también Diálogos bascocastellanos para las escuelas de primeras letras de Guipúzcoa, especie de lecciones de cosas: Juan Bautista Aguirce, rector de Asteasu, pasa por ser uno de los clásicos de este dialecto; es autor de los Erakusaldiak (= Pláticas), 3 vols., publicadas con el fin de ayudar a los párrocos en la preparación de los sermones de las misas mayores de los domingos. J. I. Guerrico escribió sobre explicación de la doctrina cristiana; su obra se basa en la variedad de Goierri. J. C. Echeverria tradujo la Filotea y el Kempis. F. I. de Lardizábal es otro de los clásicos de este dialecto, además de gramático; su libro Testamentu Zarreko eta Berriko Kondaira (= Historia del Antiguo y del Nuevo Testamento) alcanzó notable éxito. El bardo Iparraguirre se ha hecho célebre por el Gernikako y otras canciones. El donostiarra I. Bizcarrondo (Bilintx) alcanzó merecida fama por sus poesías de amor; hoy contamos con un notable estudio de su vida y obras, debido a A. Zavala.

El también donostiarra J. Manterola edita el Cancionero Vasco e inicia la veterana de las revistas vascas, Euskal-Erria. M. Soroa se acredita como escritor en prosa e iniciador del teatro; bajo esta última modalidad proseguirán su obra T. Alzaga y A. Barriola. G. Arrue fue, por así decir, el profesional de las traducciones: tradujo numerosos libros ascéticos y hagiográficos, entre los que descuellan la Vida de Santa Genoveva de Bravante y las Glorias de María. Ya en este siglo P. M. Urruzuno destaca como escritor humorista, autor de numerosos relatos en que son protagonistas los gitanos. Domingo Aguirre, autor de la novela Garoa (= El helecho), a pesar de ser vizcaíno, ha venido a resultar el clásico por excelencia del dialecto; su novela es una descripción un tanto idealizada de la vida del caserío vasco. G. Múgica se ha hecho célebre por su libro de "sucedidos" de Pernando Amezketarra. "Lizardi" (J. M.ª Aguirre) ha descollado como gran poeta lírico; su obra poética se titula Biotz-Begietan (= En el corazón y en los ojos).

Lizardi ha sentido y profundizado como nadie en la belleza del paisaje vasco. También sobresale como prosista de estilo moderno, cortado y fino. J. A. Irazusta escribió Joañixio (= Juan Ignacio), notable novela sobre la emigración vasca a América. N. Ormaechea ("Orixe") ha sido polifacético, aun en el cultivo de los dialectos; su gran poema Euskaldunak (= Los vascos), que canta la vida vasca en un medio agrícola y montañés, está lleno de navarrismos, cosa explicable porque la acción se desarrolla en una localidad navarra (Huici). En guipuzcoano popular corriente escribió la vida del Cura Santa Cruz y Jainkoaren Billa (= A la búsqueda de Dios). Son también notables sus poesías místicas Barne Muinetan (= En las médulas del interior). S. Michelena, en fin, nos ha dejado un poema, más lírico que épico, sobre el Santuario de Aránzazu y un notable ensayo sobre Unamuno y la lengua vasca: Unamuno ta Abendats (= Unamuno y el espíritu de la raza), Baiona 1958. Esta obra ha sido saluda da como el primer ensayo en lengua vasca. Prescindimos de fechas posteriores porque habría que hacer incursiones en el mundo de los vivos y porque en los últimos años la historia del dialecto guipuzcoano aparece muy mezclada con la del euskara batua.

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J. Ignacio de Iztueta nace en Zaldivia, al pie del Aralar guipuzcoano, en 1767. No se le conocen estudios aunque hoy en día no se da fe a su insistente autocalificación de ignorante ni a su aparente candidez robinsoniana. En su vida existe una serie de pasajes oscuros de los que sabemos que estuvo en la cárcel, acusado de algún delito contra la propiedad, y que tampoco pudo huir a los requerimientos de la Inquisición. Estas conocidas peripecias borrascosas parecen haber tocado fin hacia 1808. En 1814 aparece ya como un respetable propietario afincado en San Sebastián. Su producción literaria se desarrolla a partir de estas fechas caracterizándose por el uso de un euskara supradialectal en muchos casos, por su reconocida calidad de discípulo del P. Larramendi, su amor apasionado por la tierra natal y la lengua privativa de los vascos. Al escribir en euskara sobre temas no religiosos -es decir, sin fines conceptuados prácticos- efectúa una elección a todas luces deliberada en la que insiste repetidas veces, en especial en el prólogo de su Condaira (1847).

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Desde Ignacio de Loyola y Lope de Aguirre hasta Pablo de Gorosabel.

  • Ignacio de Loyola

Ya en el primer cuarto del siglo XVI escribe su obra capital, Ejercicios Espirituales. Luego Constituciones. Diario Espiritual, Autobiografía, que dictó a unos de sus íntimos consejeros, e innumerables cartas publicadas. Los ejercicios de Ignacio de Loyola son una escuela de voluntad fundada en conocimientos claros y precisos. Educa La personalidad, dejando amplio margen a la iniciativa individual. Seguimos a José de Arteche:

"El que quiera saciar su librofagia en la obra de Loyola no podrá con el lenguaje seco, fuerte, con estilo de orden del día...".

Los Ejercicios han sido traducidos a 19 idiomas, incluido el euskara. Es la obra ascética de más difusión. Publicados más de cuatro millones de ejemplares. San Francisco de Sales, muerto en 1622, decía que esta obra había operado más conversiones que letras contiene.

  • Lope de Aguirre

A mediados del siglo XVI, muestra su soltura para expresarse en lengua castellana, no corriente en el pueblo. Sus epístolas, Carta a Felipe II, al Provincial Montesinos, al Gobernador Collado, llevan un estilo expedito, incisivo, lúcido, no exento de ironía.

  • Esteban de Garibay

Publica su Compendio Historial (1581) en Amberes.

  • Catalina de Erauso

Depositó sus Memorias (1625) en casa de Bernardino Guzmán, donde fueron impresas el mismo año.

  • P. Manuel de Larramendi

Vio publicarse en vida su Imposible vencido, el Diccionario Trilingrüe y otras, de 1728 a 1750. Pero su obra capital, Corografía de Guipúzcoa, no apareció hasta 1882.

  • Pablo de Gorosabel

Su obra más conocida, Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa. se edita 31 años después de su muerte (E. López, Tolosa, 1899-1900, 6 vols.).

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Un gran vacío literario se crea en Gipuzkoa a la muerte del P. Larramendi en 1760, prolongado por las guerras napoleónica y carlista. La subsiguiente pérdida de los Fueros produce un hecho general, el renacer cultural eúskaro con la aparición de las Revistas Vascongadas. En Vitoria la Revista de las Provincias Eúskaras dirigida por F. Herrán (1878-1880). Herrán se traslada a Bilbao e inicia su Blblioteca de Fermín Herrán (1896-1901). En Pamplona la Revista de la Asociación Eúskara, impulsada por el grupo de A. Campión (1878-1883). La más importante y duradera será la donostiarra Euskal Erria. Revista bascongada (1880-1918). Colaboran escritores de todo el ámbito vasco, predominando la producción euskérica. Fundada por José de Manterola, aglutina el Consistorio de Juegos Florales Eúskaros de San Sebastián, la Comisión de Monumentos de Gipuzkoa y la Asociación Eúskara de Navarra. La intensa actividad de Manterola lo lleva a una muerte prematura a los 35 años. Le suceden en la dirección Antonio Arzac (1884-1904), Fco. López Alén (1904-1910) y Adrián de Loyarte, último director (1910-1918). Colabora la élite de Euskalerria Sur.

Juan Venancio Araquistain publica (1882) su novela histórica vascongada El Baso Jaun de Etumeta y los dos tomos de Tradiciones vascongadas. José M.ª Goizueta ( 1857) había publicado en Madrid Aventuras de Damián el monaguillo, novela. Sus Leyendas vascongadas conocen cuatro ediciones en Madrid y una en Bilbao. La versión inglesa (1890), en Londres. Alfredo Laffitte colabora en Euskal Erria con sus series Leyendas, Impresiones, Cuentos. Eusebio López le edita en Tolosa (1886) Tierra euskara. Notas de viaje. La biblioteca de Fermín Herrán publica (1900), La casa de Aitzgorri, de P. Baroja, literatura la suya adelantada con respecto a la vascongada que señalamos. En 1902 y 1903 E. Erria va publicando Pinceladas de Vasconia, de Adrián de Loyarte, que además E. López edita en Tolosa, dos volúmenes (1905 y 1907). La Corografía del P. Larramendi aparece en Barcelona (1882) 128 años después de su muerte.

La literatura vascongada continúa hasta 1914 con fragmentos de Aquí fue la Arcadia, novela de B. Echegaray. En la misma Euskal Erria (1916) se inicia la serie Los vascos en 1800, de Ramón de Berraondo. Con una prosa más objetiva, de estilo más sobrio, aparece Baroja en "La Voz de Gipuzkoa". Sus cuentos y artículos comienzan alrededor de 1894: Cestona 9 de setiembre, La farsa de Pachi, Errantes y otros hasta 1899. Su vasta producción periodística en diarios madrileños y vascos son esbozos de futuras novelas o las mismas en folletín.

MEL

Como hemos señalado la desaparición del P. Larramendi crea un vacío literario que durará cerca de siglo y medio, hasta la aparición del donostiarra Pio Baroja. Era algo nuevo en el mundo de las letras, un estilo sobrio, donde se expresaba todo con gran economía de palabras. Desde la aparición de Vidas Sombrías, 1900, Baroja tiene ya sus barojianos, un mito que pervive. Este surgir de Baroja en las letras españolas provoca reacciones contrapuestas. Se llega hasta achacársele carencia de estilo. En gran parte de su producción campea la temática histórica, la historia española del siglo XIX a través de conspiradores, revolucionarios y marginados. Nos presenta la otra cara de la historia. De ahí procede, en gran parte, el interés que despiertan sus obras. Escribió constantemente en la prensa y revistas madrileñas. Pero no olvidó a la prensa vasca. Ahí están las colecciones de "La Voz de Guipúzcoa" y "El Pueblo Vasco", de Donostia, y "El Nervión", de Bilbao. Muchas de sus novelas salieron en forma de folletín en los diarios de Madrid por los años 1900, 1901 y 1903. Una buena manera de llegar a las masas populares. Con su gran producción, de más de cien obras largas, casi todas novelas, se coloca entre los más prolíficos, claramente el primero. Su aportación a la literatura de ambiente y tema vascos es importante.

Ahí están Zalacain, Mari Belcha, Elizabide, Lecochandegui, Jaun de Alzate y otras. Pero no todo es oro, salvo el estilo. Sobre el contenido de su obra ha existido siempre una profunda división de opiniones en Euskalerria. En 1935 ingresó en la R. Academia Española. Su discurso se refería a la Formación y Estado Psicológico del Escritor, con carácter autobiográfico. La respuesta estuvo a cargo del Dr. Marañón. Pérez Ferrero, en su obra Baroja en su rincón, la da a conocer. Baroja aporta un nuevo estilo y una nueva concepción de la estructura novelística. Sus novelas-crónica, que son muchas, corren, se escriben rápidas. De esta dinámica proceden su estilo y su fecundidad. En general, toda su inmensa obra está marcada por su antigregarismo, por su individualismo fuerte, que el autor profesa como filosofía personal. La Bibliografía sobre Baroja alcanza rango mundial.

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  • José María Salaverria Ipenza

Nacido fuera de Gipuzkoa por ser su padre torrero del faro de Vinaroz. Novelista de estilo sencillo, elegante y emotivo. Maestro en el género de "ensayos" y ágil periodista. Rectificó en vida sus antiguas producciones. La titulada Sombras de Loyola, ante la severa crítica de P. Lhande en la RIEV, fue rectificada en 1929 en su obra Loyola. Su infancia y juventud transcurren en San Sebastián. Citamos algunas de sus obras: La Virgen de Aránzazu, 1909; Páginas novelescas, Bolívar, Iparraguirre, 1932. Quince años después de muerto se publica su Guía sentimental del País Vasco. Colaboró en ABC, La Nación de Buenos Aires y La Vanguardia de Barcelona. En 1964, Col. Auñamendi n.º 34, Antología Literaria Vasca, se incluye su Mundo Subterráneo, un profundo estudio psicológico sobre Gorri, minero enterrado en la mina.

  • Francisco Grandmontagne Otaegui

Burgalés oriundo de Gipuzkoa donde transcurre su niñez. Cultiva el periodismo, la novela y el ensayo. Colabora en diarios y revistas bonaerenses. Llegó a ser redactor jefe de La Prensa, el rotativo de mayor tirada en castellano. Su obra capital es Los inmigrantes prósperos, la epopeya de los alambradores vascos en La Pampa, creando con su tenacidad las grandes estancias que hicieron de Argentina una tierra próspera.

  • Arturo Campión

Este navarro ilustre produjo gran parte de su obra literaria en su residencia donostiarra de "Emilia-enea". De allí partía, en largas caminatas, a contactar con la naturaleza virgen de aquel tiempo, salpicada de caseríos, de familias totalmente euskaldunas. Su obra maestra, La Bella Easo, debió concebirse allí. La increíble transfiguración de San Sebastián de pueblo a ciudad europea, sin perder su sello originario. La zona Ondarrabia-Irún, por su joya Roedores del mar le debe también algo al maestro de las letras vascas.

  • Gregorio Mújica y la Revista Euskalerriaren-Alde

San Sebastián, 1911. Director, Gregorio de Mújica, que ya colaboraba en Euskal Erria. Su inmensa actividad fue truncada al fallecer en 1931, a sus 49 años. Entre otros, utilizaba los pseudónimos G. de Biona y M. de Ajorabide. Además del noticiario sobre cultura vasca, escribe Narraciones amenas, Cosas del Pueblo, Cuentos populares, Euskalerria pintoresca. Colaboraban asimismo Serapio Múgica, Telesforo de Aranzadi, Carmelo Echegaray, J. Carlos Guerra, Fco. Gascue, M.ª Mercedes Alonso.

  • José de Arteche y Miguel Pelay

Arrasada nuestra vida cultural por la guerra del 36, estos escritores entrañablemente vascos inician otro nuevo renacer. Pocos pueblos como el vasco podrán presentar tantos "volver a empezar". Con Patxi Unzurrunzaga como editor -Icharopena-, Arteche comienza su serie de biografías con San Ignacio de Loyola (1941) y Elcano (1942). Su obra puramente literaria surge con Caminando, Portar bien, Mi viaje diario y La paz de mi lámpara (1946-1950). Contamos más de veinticinco obras y su labor periodística fue también intensa. De sus biografías, Vida de Jesús la de tema más difícil, Saint Cyran quizá la de más hondura psicológica. Miguel Pelay iniciaba su andadura literaria en Caracas, en el forzado exilio, aunque imprimiera Preludio sangriento en La Plata (1945), que obtendría el Euzkadi de Plata 1982, en reedición de Auñamendi. Después dos libros de ensayos, Retablo vasco y A la sombra del Aitzgorri, y dos novelas, La atracción del crepúsculo y El ritmo de la época. Hasta aquí su periplo americano y su pseudónimo Olarso. En 1962 otra obra de ensayos, La ruta de Baroja.

Incluido en Gipuzkoa, obra publicada por CAP, su Aportación guipuzcoana a la literatura castellana, desde el P. Larramendi hasta 1969. Una insuperable y apretada panorámica con dominio exacto del tema. Luego Diálogos del camino y Pórtico euskariano (1962-1966). A continuación vendrían algunas obras polémicas y las grandes novelas: Choperena el contrabandista, Las intuiciones de Sotero Bidarte, y la trilogía famosa Los Pelotaris en tres volúmenes. Sigue su obra Oteiza (1978). La mejor información de esta inmensa entrevista es ir leyéndola. Recomendamos, por su emotividad, la Quinta entrevista, la reacción de Oteiza en Buenos Aires ante el bombardeo de Guernica. Con ocho novelas y un total de veintiocho o treinta obras editadas, M. Pelay es actualmente el escritor guipuzcoano, en prosa, más prolífico. Como Arteche, ha colaborado en revistas y periódicos. Dice E. Amézaga:

"Pelay Orozco discurre limpiamente con su público. Y esto es, a mi modo de ver, uno de los mayores encantos. A Pelay no hay que leerlo dos veces. Se le entiende a la primera".

  • Antonio María Labayen, Francisco Labayen, Fausto Arocena

El primero ya había publicado en 1947 Escenas papeleras. Auñamendi edita (1965) su obra Teatro Euskaro, en dos tomos. Colabora en las revistas de su época hasta en el BIAEV de Buenos Aires. El segundo, que ya había colaborado en Vida Vasca, publica Diccionario guipuzcoano (1974) y Estampas euskaras (1975). Fausto Arocena (1960) ve impreso su Garibay y Diccionario biográfico vasco. Gipuzkoa, en Auñamendi. Ejercita crítica literaria en BSVAP (1960-1967).

  • Luis Martín Santos

Aunque nacido en Larache, es un escritor donostiarra, como tantos que aparecen en este panorama de escritores. Integrante de la Academia Errante, su última cita fue en la Venta de Mandubia. Recuerdo que se colocó entre mi hermano Bernardo y el que escribe. Fue una animada conversación sobre la joven Universidad de Navarra. Su obra Tiempo de silencio (1949), intenta una renovación estilística. Ya póstumas Tiempo de destrucción, Apólogos y otras. Su vida había transcurrido prácticamente en San Sebastián. Falleció a los cuarenta años, en accidente ocurrido en Ariño, Alava.

  • Gabriel Celaya

Surge en 1946 con Tentativas, prosa, intento de resolver sus experiencias personales. En octubre del mismo año funda en Donostia, con Amparo Gastón, la colección de poesía Norte, que pretende ser un puente hacia los poetas olvidados del 27 y hacia la poesía europea aislada por la guerra. Anotamos sesenta y siete obras, de ellas unas cuarenta y ocho son poéticas, Marea del silencio, Movimientos elementales, Lo demás es silencio, Los espejos transparentes, Lírica de cámara son algunas muestras. En 1968 Auñamendi reeditaba con el título de Canto en lo mio, sus Rapsodia euskara y Baladas y decires vascos.

  • Jorge de Oteiza

En 1954 salta, fulgurante, a la palestra con su Androcanto y sigo que empieza a deslumbramos con el descubrimiento de un estilo vasco, del estilo vasco. Poesía que ilusionó a tantos poetas, como al zaragozano José Antonio Labordeta al exclamar: "Aquí en esta ciudad de cierzo y de esperanza, tiene desde hoy (a Oteiza) su gran estancia humana. Mi casa es la suya". En 1963 Auñamendi publica su Quousque tandem...! Ensayo de interpretación del alma vasca. Obra clara y luminosa que algunos no "entienden".

  • Martín Ugalde, Antonio Valverde -Ayalde-

Ugalde obtiene varios premios en Caracas y aparecen publicados (1957-58) sus cuentos en Un real sueño sobre un andamio, La semilla vieja y Cuentos de emigrantes. Una novela en San Juan de Luz, Las brujas de Sorjin. Hablando con los vascos y Hablando con Chillida (1974-1975). Aumenta su nómina con algún volumen de Historia vasca. Valverde colaboró en la prensa donostiarra y en El Bidasoa. Con fondo de chistu, publica Auñamendi en 1962.

  • Pilar de Cuadra, Cecilia García de Guilarte, Maritxu Erlanz y Karmele Saint-Martin

La primera es hondarribitarra, destaca en prosa y poesía: Encrucijada, Los demás hombres, Perfil y pulso de Gipuzkoa, Yusuf el niño judío. G. de Guilarte es tolosarra, cultiva cuento, teatro, biografía y relato largo y corto: Rosa del rosal cortada, La soledad y sus ríos, Juana de Asbaje, La monja almirante. Saint-Martin tiene cerca de 20 obras publicadas en estilo narrativo rápido y jocundo: Nosotras las brujas vascas, Las seroras vascas, Señoras de piso.

  • Varios
  • Luis de Eleizalde, Landibar, novela.
  • Fco. Gascue escribió de temas musicales.
  • Javier Bello Portu, Felipe Gorriti en París.
  • M. M ª Apalategui (P. B. de Ataun), Las mujeres en la literatura vasca, BIAEV.
  • Justo Gárate, Cultura biológica y arte de traducir.
  • Federico de Zabala, Caminos bajo la lluvia, novela;
  • J. Thalamás, biografía de Isidoro de Fagoaga;
  • José Berruezo, S. S. itinerario pintoresco a través de la historia;
  • J. M.ª de Arozamena, Donostia capital de San Sebastián;
  • D. de Azcue, Mi pueblo ayer;
  • J. Ignacio Lasa, Tejiendo historia;
  • Julio Eyara, serie de cuentos;
  • J. M.ª Bellido, obras teatrales;
  • F. Bandrés, El regreso, novela;
  • Fco. Sagarzazu, Para no sé quién, novela;
  • M. Oñatibia, El matrimonio es así;
  • L Zumalde, cultiva la historia local;
  • Kepa Kaizar (J. L. Lapitz), Rincones de Euzkadi;
  • Gilaberte, Gasca, Torres Murillo, González Carredano, J. M.ª Busca Isusi.

Entre 1913 y 1937 existe un grupo de una sola novela editada. Citamos a:

  • Gabriel M.ª Laffitte, La Venus del Antiguo;
  • G. M. Uría, Bajo el Izarraitz;
  • A. Arabolaza, El boticario de Ibarrola;
  • José Díaz Alberdi, Kathalin la virgen viuda.

Alguna de estas novelas se publicó en La novela vasca (17 núms.), 1935-36.

  • M. Sáenz Alonso, Dos hombres;
  • Martina Lasa, Coplas Roncalesas.

Poetas como Elena Santiago, M. Luisa Zulaica, B. Galparsoro y Ana de Sagrera. Madre Arrázola, sobre arte. Como escritora impar, por el tema, Maritxu Guler (M. Erlanz), Tarot Esotérico y Tarot Mítico Vasco.

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  • Revista Internacional de Estudios Vascos

Fundada por Julio de Urquijo en París, se traslada a San Juan de Luz y en 1914 a Donostia. Su época guipuzcoana abarca de 1914 a 1936. En ella confluían los intelectuales vascófilos, principalmente del ámbito europeo. Así G. Herelle nos acerca a las Pastorales y Mascaradas de Euskalerria Norte. El infatigable Ramón de Berraondo -M. de Anguiozar-, traduce las impresiones sobre el País Vasco de viajeros como S. Croker y S. Barker; A. Chaho, Ch. Davillier, E. Garay de Monglave, V. A. Huber, E. Jouy, Louis Lhande y otros.

  • Colección Zabalkundea San Sebastián, 1934-1936

Director: B. Estornés Lasa. Autores guipuzcoanos: J. M. de Barandiarán, El hombre primitivo en el País Vasco; J. Thalamás Labandibar, Aspectos de la vida profesional vasca; C. de Erauso, Historia de la monja alférez; José de Ariztimuño, Aitzol, La democracia en Euzkadi, y Manuel Lecuona, Literatura oral euskérica.

  • Literatura de guerra

Ya en Literatura vascongada mencionamos una novela de Goizueta, de la guerra de Independencia. Respecto a la del 36, señalamos Siete meses y siete días en la España de Franco, de Iñaki de Azpiazu. Ya hemos mencionado también la de M. Pelay del año 1942. El abrazo de los muertos, de José de Arteche, no aparecería hasta 1970. Tres autores, Joseba Elósegui, J. Estornés e Iñaki Barriola, aumentan esta aportación: Quiero morir por algo, Un gudari navarro y 19 condenados a muerte, respectivamente.

  • Exodo masivo de intelectuales vascos de América

Es beneficioso para las colonias vascas existentes. En Buenos Aires (1942) I. López Mendizábal y A. M.ª de Irujo fundan Ekin y el Boletín Americano de E. V. Isidoro de Fagoaga mantiene por algún tiempo la revista Gernika. En Chile surgen las revistas Batasuna y Euzkadi, la primera fundada por B. Estornés y la segunda por Ciriano, Zarranz y la Delegación Vasca, no olvidando a la revista Euzkadi de Caracas. Rara es la República americana donde los vascos no publiquen su Euzko Deya, a imagen del de París. La colaboración guipuzcoana es notable.

  • El Premio Nadal

Este renacer tras la desolación se ve compensado con el Nadal (1962) de José M.ª Mendiola, por su novela Muerte por fusilamiento. Y Raúl Guerra, que ya tenía su novela Cacereño, nos lo trae (1976) con Lectura insólita de El Capital. De tema amplio y profundo, la industrialización del País Vasco, en apretadas síntesis, a través de la biografía de un industrial secuestrado y personas del múltiple entorno social.

  • Revistas Kurpil y Kantil

La segunda, continuación de la primera. En 1973, bajo la dirección de Santiago Aizarna. Colaboran A. García Ronda, T. Arocena, González Aranguren y Gaztelu. Siguen Raúl Guerra, M. Azpiazu, J. Usabiaga, E. Seminario, Carlos Aurteneche. Ya se conocían Largo regreso a Itaca y La vida nos sujeta de J. G. Aranguren, Vivir con Proserpina aparecería en 1974. Aurteneche publicaba La luna se ha roto en dos y El punto y la raya, cuentos. En 1978, Caja de silencio, y ganaba el Ciudad de San Sebastián.

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La aportación de Gipuzkoa a la filosofía puede ser notable por dos conceptos, por la magnitud de sus filósofos y por reflejar, en cierto modo, aspectos muy destacados del genio vasco. Y es sabido que los hombres destacados en cualquier actividad humana o se incorporan y laboran en empresas ajenas al país o imprimen a aquéllas los rasgos esenciales de su etnicidad. Al pensar sobre la aportación vasca al pensamiento humano universal, J. A. Artamendi se fija en cuatro pensadores: Francisco de Vitoria y su aportación al Derecho internacional, Iñigo de Loyola como teórico de la acción, Miguel de Unamuno como propugnador de una filosofía de la persona y Xabier Zubiri como filósofo de la realidad. Dos de ellos, Loyola y Zubiri, son guipuzcoanos.

En el presente bosquejo sobre pensadores guipuzcoanos habremos de añadir, sin embargo, a otros dos que estimamos de reconocido relieve. A Domingo Bañez, "el Mondragonense", creador de escuela propia, el Bañecianismo (siglo XVI); a Juan Zaragüeta, contemporáneo nuestro y recientemente fallecido; a Paulino Garagorri, donostiarra, pilar de la "Revista de Occidente", autor de Ejercicios intelectuales y una serie de trabajos sobre Ortega, Zubiri, Unamuno, etc.; al irundarra Castor Narvarte, que, además de obras de filosofía, ha escrito las novelas Los ojos del gavilán y La Hoz, y al moderno donostiarra Fernando Savater, autor de La infancia recuperada, La tarea del héroe, novelas como Caronte aguarda, Diario de Job, teatro en Juliano en Eleusis, etc.

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Rafael Picabea, "Alzibar". Propietario y director de El Pueblo Vasco de Donostia, sentaba cátedra con sus artículos dominicales. Engracio de Aranzadi "Kizkitza", colaborador intenso en Euzkadi de Bilbao, autor además de obras importantes como La casa solar vasca. Víctor Ruiz Añibarro, con su Tragedia mínima, sección diaria. Felipe de Urcola, brazo derecho de Picabea. José de Ariztimuño, "Aitzol", editorialista esclarecido de El Día. Notable defensor del euskera, publica, 1931, La muerte del euskera o los profetas de mal agüero. Una refutación documentada a los conceptos vertidos por Unamuno en las Cortes Constituyentes, Pío Baroja en Barcelona y Ricardo Baroja en Irun, septiembre de 1931. Gregorio de Mújica, en Euzkadi de Bilbao, publica doce artículos dedicados a la presentación del espectáculo Saski Naski. En el mismo diario aparecieron sus semblanzas de los grandes de la cultura vasca, que editó Auñamendi con el título de Los titanes de la cultura vasca. Xabier Tolaretxipi hace la critica de obras teatrales y películas. José M.ª Benegas, "Beneche", sobre temas sociales. P. Mourlane Michelena, del grupo bidasotarra, aparece en Hermes de Bilbao desde 1917. Y dirige en la misma ciudad La Noche y la revista La Semana. Y los que podríamos llamar cronistas del Bidasoa, Viglione, Seisdedos, Luis de Uranzu que concretaría sus saberes en Lo que el río vio y Un pueblo en la frontera. Javier de Aramburu rompe su querencia nativa y nos da su periplo por la ruta del bacalao con su Terranova.

Y luego sus crónicas viajeras en Deia, Caminar y conocer. Ya antes había colaborado en El Bidasoa con el tema Escritores guipuzcoanos. Leonardo Urteaga escribe Guía sentimental del Bidasoa. La publicación que alienta esta producción es El Bidasoa, que pervive en Irun largos años. Su gran director fue Emilio Navas, 1946-62. En su vejez empezó a publicar su obra Irun en el siglo XX. Picabea confiesa haber empezado en ese semanario. Baroja, 1914, empezó allí una Pequeña historia de Vera. Manuel Lecuona aportó Del Oyarzun antiguo. Ayalde tampoco faltó a la cita. Otro periodista importante, oyarzuarra, es Santiago Aizarna, crítico literario, articulista en la prensa donostiarra y autor de Cuento con hombre, Humano animal, Poemas y otras. Ignacio Tellechea Idígoras, autor además de la gran biografía Carranza, presidente del Grupo Camino, colaborador del Bol. de Amigos del Pais. Los hermanos J. J. y J. M.ª Peña, del D. Vasco, la activa Mayor Lizarbe, José Acosta Montoro, director actual de Kirolak, autor también de Cinco escritores periodistas. Luis P. Peña Santiago que anima desde hace años las pp. dominicales de D. V., creando literatura de montaña que se va traduciendo en libros. Miguel Vidaurre, José M.ª Donosty, cronista de la ciudad, I. Linazasoro, J. L. Zubisurre, J. Estornés, J. J. Azurza.

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El donostiarra Antonio Peña y Goñi parece ser el precursor del humorismo guipuzcoano en castellano. Su primer artículo en El Imparcial de Madrid (1869). Su obra De buen humor (1892) recopila sus artículos en 408 pp. La pelota y los pelotaris (1892) también en Madrid.-Alvaro de Laiglesia González, donostiarra. Su vasta producción saltó las fronteras, difundiéndose en varios países. Falleció en Manchester (1981), cuando llevaba publicadas cuarenta novelas. Durante 33 años fue director de La Codorniz, revista humorística madrileña. Su primera novela fue Un náufrago en la sopa y la última Morir con las botas puestas.-José M.ª González Castrillo. Escritor y dibujante, conocido como Chumy Chumez. Colabora en revistas de humor.-Victoriano Juaristi.

Conocemos su novela donostiarra Costa de Plata (1928).-Víctor Ruiz Añibarro. Este pasaitarra colaboró en los diarios bilbaínos La Tarde, Excelsior y Euzkadi, destacando la sección humorística del último La tragedia mínima, sección diaria. Auñamendi publicó sus obras Vascorama y Mujeres en Berrigorría. Emigrado a la Argentina (1938), publicó El pueblo que baila en los Pirineos y Vascos, si, si!-M. Ciriquiain Gaiztarro, novela, El pobre multimillonario; Iñaki Linazasoro, El alma ríe, que edita Auñamendi; Karmele San Martín, prolífica escritora que entra por derecho propio en esta sección: ¡Ene! D.ª Benigna, Nosotras las brujas vascas y otras.

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Ciaboga (1924-1955), revista náutica donostiarra. Pyrenaica (1926), Tolosa. Surge al fundar A. Bandrés la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo. Con ella empieza a desarrollarse la literatura de montaña. Pronto aparece Montañas de Guipúzcoa de L. Peña Basurto. Su hijo, L. Pedro Peña Santiago, cultiva esta modalidad en el D. Vasco. Y aparecen obras como Guipúzcoa olvidada (1968) y Guipúzcoa paso a paso (1969) y algunas más. Esta literatura se forja además en la prensa diaria y en las revistas. Kirolak se funda en 1972, después de una reunión consultiva en Auñamendi, con la asistencia de José Acosta, que sería el director; José M.ª Ferrer, gerente, y J. Etxaniz. Colaboran desde el primer número M. Vidaurre, J. M.ª Mendiola, A Mallo, J. Ormaetxea, M.ª Francisca Fdz. Vallés, J. L. Minondo, R. Pastor, F. Ezquiaga. En la prensa cotidiana los Erostarbe, Luis de Andia, Basarri, Javier Peña, José Sein y algunos más. La obra culminante de esta literatura es Juegos y Deportes Vascos, un monumental tomo de la Enciclopedia Auñamendi.

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Festejos tradicionales
19-20 eneroSan SebastiánFiestas del Patrono San Sebastián. Tamborrada, comparsas, desfile calles.
1-4 febreroIdiazabalFiestas de San Blas. Manifestaciones folkloricas. Bertsos.
PrimaveraTolosaFiestas de Carnaval "Iñauterik".
9 días después de PascuaZumayaSan Telmo, Fiesta del Pueblo. Romería.
CarnavalesSan SebastiánLa fecha oscila, siendo unos 40 días antes de la Semana Santa
Semana SantaHondarribiaFiestas religiosas.
03-mayAndoainFiestas de la Cruz de Mayo. Romerías y Regatas. Ciclismo juvenil.
03-mayZestoaFiestas de la Cruz de Mayo. Rornería y Tamborrada.
15-mayZarautzSan Isidro. Fiesta típica de labradores.
24-junHernaniPatronales. Folklore. Charangas, Partidos de Pelota. Concursos provinciales de ganado.
23-26 junioTolosaFiestas de San Juan. Hogueras de víspera. Regatas de bateles. Folklore, Conciertos.
24-junAndoainFestejos folklóricos. San Juan.
24-junEibarSan Juan y San Pedro. Fiestas populares.
26-junZarautzFiestas de San Pelayo, Fiestas populares.
28 junio al 2 de julioOrioFiestas de San Pedro. Regatas. Bailes populares. Fiesta vasca.
28 junio al 3 de julioPasajes San PedroFiestas de San Pedro. Tamborrada. Folklore, Regatas.
29-junAndoainSan Pedro. Verbenas.
29-junIrunFiestas de San Marcial. Alarde San Marcial. (Fiesta de interés turístico), Festejos típicos populares.
29-junZumaiaFiesta de San Pedro. Patronales.
02-julZumárragaRomería Ntra. Sra. de la Antigua.
07-julPasajes AnchoNovilladas, tamborrada. Pelota. Verbena.
14-julAlegría de OriaFiestas de la Virgen del Carmen. Danzas, etc.
16-julArrona-ZestoaFiestas patronales. Fiestas Vascas.
3º domingo julioAnzuolaConmemoración de la Batalla de Valdejunquera.
22-julMutrikuFiestas de la Magdalena. Actos religiosos.
23-27 julioSan SebastiánFestival de Jazz.
24-julAndoainFiestas patronales durante la semana. Romería. Fiesta Vasca, etc.
25-30 julioSan SebastiánComienzo de la temporada de carreras de caballos.
25-28 julioOrdiziaFiestas de Santa Ana. Tamborrada. Aurresku. Pruebas de ciclismo.
25-31 julioPasajes San JuanFiestas Santiago y San Ignacio. Toritos embolados. Gira náutica. Regatas, Verbenas.
30-julAzpeitiaFiestas de San Ignacio de Loyola.
3-9 agostoOiartzunFiestas de San Esteban. Pelota. Folklore.
06-agoGetariaFiestas Patronales Comemoración desembarco de Juan Sebastián Elcano.
15-16 agostoZumárragaRomería Ntra. Sra. de la Antigua.
23-30 agostoZegamaFiestas de San Bartolorné. Festejos varios.
1-9 setiembreSan SebastiánFiestas Vascas. Regatas de Traineras y otras competiciones en Clubs deportivos.
7-11 setiembreHondarribiaFiestas en honor de Nuestra Señora. Típico "Alarde. Regatas, Pelota. Tradicional Salve.
8-9 setiembreZestoaFiesta Patronal Natividad Nuestra Señora. Romeria. Toros. Fiestas Vascas. Conciertos, Verbenas.
8 setiembreZumaiaVirgen de Arritokieta. Festejos.
8 setiembreEibarFestividad de Nuestra Señora de Arrate. Procesión. Folklore. Deporte rural.
8-9 setiembreOñatiPeregrinación a Aránzazu.
9 setiembreZarautzFiestas Vascas. Nuestra Señora Aránzazu.
14 setiembreAlegría de OriaExaltación de la Santa Cruz. Festejos populares.
Domingo tras San MiguelOñateConcurso perros pastor.
29 setiembreOñateFiestas. Ciclo-Cros. Pelota.
OctubreTolosaMicologia.
30-novAzkoitiaFestividad de San Andrés, Patronales.
NoviembreTolosaMasas Corales.
30-novEibarConcurso de bacalao y verbenas.
06-dicOrioSan Nicolás. Fiesta del Pescador.
13-dicZumárragaTipica feria del pais de ganado caballar. Maquinaria agrícola.
21-dicSan SebastiánFiesta Santo Tomás. Bersolaris. "Día del Caserío, danzas del país.

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  • Primeros cristianos

Las primeras noticias del Cristianismo en la Euskalerria de la época aparecen ya en el siglo III y en las orillas del Ebro, concretamente en Calahorra, muy alejada de Gipuzkoa, más influenciada entonces por las ciudades de Baiona y Pamplona, sin que desestimemos el testimonio de cerámica paleocristiana descubierta en la cercana Bizkaia. En el siglo IV el poeta Prudencio nos habla del antiguo paganismo de los vascones: bruta quondam vasconum gentilitas. Gipuzkoa, no olvidemos, constituía la tribu várdula más una porción vascona, "vascones entregados antaño a un grosero paganismo", que incluía a Oiartzun y Hondarribia; y en Oiartzun, precisamente, existía una notable población minera. Los cuentos vascos, incluidos varios guipuzcoanos, aluden a los gentiles en sentido de paganos. Se distinguen dos poblaciones: una rural, gentil, y otra urbana, cristianizada.

El personaje central de estas leyendas es San Martinico. A Gipuzkoa pudieron ir llegando noticias cristianas desde el sur y desde el norte pero ya tardíamente. Las advocaciones antiguas de la primitiva iglesia se localizan en Álava y Bizkaia, acercándose ya a Gipuzkoa. Así, por ejemplo, la lápida romana de Meakaur en Morga (Bizkaia) se le tiene por cristiana, y saltando ya al siglo IX los sepulcros de Argineta, ya netamente cristianos. Respecto a la fecha de introducción del cristianismo en el interior de Gipuzkoa es de indudable valor el testimonio arqueológico de Astigarribia. En las excavaciones del interior de la iglesia de San Andrés se distinguen tres niveles referidos a fases históricas de tipo religioso: 1.º Templo de estilo visigótico o mozárabe; 2.º iglesia románica, y 3.º iglesia actual. Estos descubrimientos nos llevan a la época visigótica, lo cual anticipa considerablemente la cristianización del interior más remoto del país.

  • Tres diócesis

Entrando ya en tiempos históricos más conocidos encontramos a Gipuzkoa, en parte o en todo, bajo las diócesis de Baiona, Pamplona y Calahorra según el momento respectivo. Efectivamente, el arciprestazgo menor de Gipuzkoa y la cuenca del Bidasoa pertenecieron a la diócesis de Baiona hasta el siglo XVI y concretamente durante el reinado en España de Felipe II. Esta pertenencia a Baiona (distrito de Dax) parece indicarnos que la evangelización de esa zona vino del norte quizá desde tiempos muy antiguos ya que S. Severo, obispo de Auch, evangeliza a los vascones en el siglo V y S. Amando en el siglo VII: postea in vasconi seccedens gentilibus populis verbum salutis praedicabat. En cuanto a Pamplona sus primeros obispos fueron Juan (610) y Atilano (683). En el tratado de Andelot (587) aparece Baiona como civitas pero no como diócesis, aunque la ausencia de un obispo bayonés (Lapurdum) en los concilios galos puede explicarse por la situación de rebeldía del país. La pertenencia a Baiona de una buena parte del territorio guipuzcoano y valle del Bidasoa sin embargo no parece inferirse de las vicisitudes históricas del Reino de Pamplona y de su condado guipuzcoano; esa demarcación puede arrancar del siglo VIII cuando la Galia Comata abarcaba incluso Álava. La influencia de Baiona precede, sin duda, a la fundación del Reino de Pamplona en 824. Felipe II de España aprovecha en 1566 las circunstancias para desmembrar de esta diócesis las comarcas guipuzcoanas. Alegando el peligro hugonote, obtuvo del Papa Pío V la anexión a la sede iruñesa del arciprestazgo de Hondarribia y de la cuenca del Bidasoa. Ver Baiona. En 1862, Gipuzkoa, Álava y Bizkaia fueron reunidas en la diócesis de Vitoria.

  • Arciprestazgos y corriedos

Para Sebastián Insausti (1974) los arciprestazgos se superponen a la vieja demarcación en valles:

· Arciprestazgo de Hondarribia

Es el valle de Oiartzun, que era del obispado de Baiona hasta su agregación a Pamplona, y después se conoció también por arciprestazgo menor de Gipuzkoa. Lo formaban las parroquias de Irun, Fuenterrabia, Lezo, Pasajes San Juan, Rentería y Oiartzun, caso de coincidencia plena.

· Arciprestazgo de Léniz

El valle de Léniz perteneció a la diócesis de Calahorra y en este sentido formaba el arciprestazgo de Léniz con las mismas parroquias de Mondragón, Salinas, Aretxabaleta, Escoriaza y las otras anteiglesias rurales que hoy subsisten. También aquí coinciden el arciprestazgo con el valle. Dentro de este arciprestazgo existieron en Gipuzkoa dos Vicarias, la de Mondragón, a la que se hallaba unida Elgeta con Anguiozar, y la de Bergara que estaba formada por las parroquias de San Pedro, Santa Marina y anejas de Bergara, más las dos iglesias de Anzuola. Según esta división eclesiástica parece que Elgeta no formaría parte del mismo valle que Bergara-Anzuola. Ahora bien, es preciso tener en cuenta que las divisiones eclesiásticas, aunque en general debieron respetar otras precedentes civiles, pudieron en ocasiones seguir otro diverso criterio.

· Arciprestazgo de Tavira de Durango

Al obispado de Calahorra perteneció también el que he denominado valle de Marquina. Las iglesias de Eibar, Elgóibar y Placencia con sus anejas formaban la vicaría de Elgóibar dentro del arciprestazgo de Tavira de Durango. ¿Esta conexión más el nombre de Marquina que se repite en zona frontera dentro de Bizkaia, acaso significa la pertenencia de este trozo de nuestra provincia al Señorío en tiempos antiguos?

· Arciprestazgo de Gipuzkoa

Estaba formado por el resto de las parroquias hasta ahora no citadas y pertenecía al obispado de Pamplona. Aparte otros documentos quizá más antiguos pero no tan explícitos, existe uno de fecha anterior a 1200 en el que se pueden ver citados casi todos los valles ya descritos. Se trata de la escritura en que Pedro de París, obispo de Pamplona, encomienda a Bernardo de Lacarra, obispo de Baiona, el honor de San Sebastián y otros lugares de Gipuzkoa y Navarra.

"Comendo tibi... illum honorem Sancti Sebastiani, Lauian, Goizuuieta, Hernani, Zichurchil, Seiaz, Yziar, Yraurgi, Errizil, Oyaz"

(Lacarra, 1945: La coincidencia de estos dos obispos Pedro en Pamplona y Bernardo en Baiona sitúan el documento sin fechar entre 1186 y 1193, según el autor).

Si en lugar de suponer que se citan parroquias concretas se piensa que, aparte de San Sebastián ya fundada, los otros nombres corresponden a corriedos en el sentido que detallaré después, el documento aducido hace referencia a los valles de Hernani, Erniobea, Sayaz, Iciar (Mutriku-Deba), Iraurgui y a la alcaldía de Seyaz (Errizil-Oyaz o Goyaz). A primera vista parece evidente que la autoridad eclesiástica planteó las divisiones que le interesaban para su gobierno, copiando y aprovechando en lo posible las preexistentes anteriores. "Las autoridades eclesiásticas parecen haber tenido en cuenta desde fecha muy remota estas circunscripciones", dice Caro Baroja en otro pasaje del libro ya citado. Para el caso guipuzcoano está la división del arciprestazgo en corriedos cuya primitiva nomenclatura se ha conservado en un documento de 1350 (fechado por Goñi Gaztambide, 1962).

· Corriedo

Quiere decir tanto como procuración y significa la cantidad que las iglesias parroquiales debían pagar como tributo al obispo en reconocimiento de su autoridad. En general se entregaba todos los años coincidiendo con la visita pastoral al clero. El corriedo suponía ocho libras, cantidad que debía ser aportada por varias iglesias, pues no había ninguna en Gipuzkoa tan rica como para hacerlo por si sola. Las parroquias que se agregaban para obtener las ocho libras eran siempre las mismas, la contribución debía pagarse todos los años, y de ahí resultó una división natural del arciprestazgo, pasando del sentido económico de corriedo-procuración a otro concepto socioadministrativo de la misma palabra. Corriedo era ya el conjunto de parroquias que se unían para pagar el tributo. El arciprestazgo mayor de Gipuzkoa se hallaba dividido en diez corriedos y un cuarto. Véase la distribución de iglesias en cada corriedo el año 1350:

  • Corriedo de Segura, estaba compuesto de las iglesias de: Segura, Idiaçaual, Atau, Ceua (Olaberría), Lazcano y Villafranca.
  • Corriedo de "Bozcue": Içassondo, Leguata, Icaztagueta, Alegria, Oriendayn, Amezqueta, Anazqueta (Abalcisqueta), Valiarran, Gaynça, Arama, Alçaga, Compayn (Zaldivia), Alço y Olaçabal.
  • Corriedo de "Gastaynaga": Ceguama, Ceraym, Mutilua, Yesso, Algaym (Gaviria), Ezquiaga, Ariarayn, Ormazteguy, Beassayn.
  • Corriedo de "Val de Soreasso": Soreasso (Azpeitia) y Evalda (Azcoitia).
  • Corriedo de la "Sierra": Alviçur, Ereçil, Bidania, Goyaz y Bayçama.
    6. Corriedo de "Morticu": Morticu y Monrreal (Deba).
  • Corriedo de "Guetaria": Guetaria, Zumaya, Zarauz, Heya, Hayçarna, Hayçarnaçaual.
  • Corriedo de "Sanctus Milianus": Astiasoa, Larraul, Aquça (Alquiza), Urruyneta, Ernialde, Ayndoayn, Villabona, Irrurra.
  • Corriedo de Tolosa: Tolosa, Anoeta, Zama, Yure, Ligarça, Gaztelu, Orexa, Leyaburu, Belança, Berrobi, Lascoayn.
  • Medio corriedo de Berastegi: Blasteguy Aresso, Leypa, Ledaiyon (Elduayen).
  • Corriedo "Sancti Sebastiani": Santus Sebastianus. No añade más nombres, pero por exclusión se completa la lista con las iglesias de: Santa María, San Vicente, Hernani, Astigarraga, Lasarte, Usúrbil y Orio.

En esta lista hay miembros que se corresponden totalmente con la de valles que antes se ofreció, en cambio otros se diferencian de forma notable. Es preciso, para comprenderlo, atender a varias razones. La primera es la diferencia en el tiempo. En pleno siglo XIII se fundan varias villas nuevas, Segura, Ordizia y Tolosa, que atraen hacia si a varios pueblos, desligándolos de sus valles primitivos. Por otra parte, esa misma creación de nuevas villas transforma los sistemas de comunicaciones, de forma que si antes las calzadas iban por los montes altos, ahora el camino real se traza por el valle a orillas del río. Además hay que advertir que en la formación del corriedo no militaban los mismos intereses que para organizar los valles. En el primer punto la razón a que se debía atender por principio era el agrupar un conjunto de iglesias que pudieran ser visitadas por el señor obispo en un mismo día, ya que la procuración había sustituido a la cena o comida que se le había de dar al prelado en visita. Por todas estas causas no es posible pedir una equiparación total entre ambas divisiones civil y eclesiástica. Es suficiente para mi intento los puntos de coincidencia que se han podido obtener. Por último, he de hacer otras observaciones. Dije al principio -acaba Insausti que el arciprestazgo de Gipuzkoa estaba dividido en diez corriedos y un cuarto, mientras ahora han aparecido diez y medio. Berastegi se quedó en cuarto, cuando se le segregaron Leiza y Areso. En las constituciones del M. I. Clero confirmadas en 1675 el corriedo entero de Tolosa aparece dividido en dos medios. Uno de ellos se denomina "Zumabazarrea". Al corriedo de "Sanctus Milianus" se le ha conocido siempre por el de "Erniobea".

  • Donaciones reales y monasterios

Tellechea resume en breves líneas el inicio de historia monástica en Gipuzkoa:

"Tras las épocas fluctuantes del periodo visigótico y de la invasión árabe, el siglo XI comienza a darnos avaramente algunas noticias. La escasez de documentos se explica si tenemos en cuenta la insignificante vinculación de Gipuzkoa con grandes instituciones monásticas, cuya documentación suele ser el fondo más socorrido para las investigaciones históricas medievales. Así como son frecuentes las referencias a Bizkaia y Calahorra en las donaciones reales y documentos monásticos, son escasísimas en lo que respecta a Gipuzkoa. Se salvan de esa noche del siglo XI, con las iglesias de San Sebastián, la de Olázabal de Alzo (Alegría de Oria), San Miguel de Ariceta (Vagara), San Andrés de Astigarribia, San Adrián, Santa María de Arost y, probablemente, Salinas de Léniz. Por la abundancia de su documentación medieval luce como un astro en la noche el monasterio de Agustinas de San Sebastián, cuyo primer diploma pontificio, hoy desaparecido, remonta a mediados del siglo XIII"

(Gipuzkoa, 1969, pp. 164-165).

  • Caminos de Santiago

Aparte del camino principal utilizado por los peregrinos europeos para su visita a Santiago en Galicia, existía un camino secundario por Gipuzkoa con entrada en Hondarribia o Irun, sobre todo en momentos de inestabilidad del camino principal a causa de las algaras musulmanas. Por eso, cuando el Reino de Pamplona cubre todo el país y se consolida, cobra más importancia el camino principal conocido preferentemente como camino francés. Algunos autores, sin aportar pruebas, consideraban el camino guipuzcoano como un camino de vuelta pero sin fundamento alguno. La entrada desde Lapurdi era fácil pero luego, para incorporarse a la ruta principal o para seguir por la costa, se tropezaba con grandes dificultades. Se señalan dos rutas de peregrinos por Gipuzkoa partiendo ambas del paso del Bidasoa. Arocena (1964) las resume así:

"la del interior que, iniciada en el mismo punto que la otra, anudaba después con la ruta clásica de España, y después la de la costa. Es muy fácil reconstruir la trayectoria de la primera. Seguía prácticamente el curso de la actual carretera general, sin desviarse de ella más que al principio y al final. Al principio, porque le haría un quite -como ha venido haciéndolo hasta hace cien años- a la actual capital guipuzcoana, mediante la desviación de Astigarraga; al final, porque no iría por Echegárate, sino que ascendiendo por Cegama, alcanzaría el boquete de San Adrián, tan presente siempre en la memoria de los peregrinos hasta materializarse gráficamente por Jorge Braun. La de la costa se iniciaría en Santiago de Ondarribia o también acaso en Santiocho (Santiagocho) y Pausu, de Irun y Behobia respectivamente; pasaría luego por Andrearriaga (lápida romana), Oiartzun (emplazamiento presunto de Oiaso), Ugaldecho, Murguía (tal vez Morogui) y Zubieta, o acaso mejor, por los mismos orígenes, continuando luego por Ventas de Irun, Pelegriñenea, Concorrenea, el Antiguo de San Sebastián, Igara, Kalezarra de Usurbil, San Esteban, Santiago-erreka de Aya, Landerbide, Zarauz, Santiago de Zumaya, Arritokieta e Iziar, entrando en Bizkaia por el vado de Astigarribia".

De todos modos, las peregrinaciones a Santiago introdujeron nuevas devociones como las de Santiago, San Sebastián, Santa Marina, San Martín de Tours y otras, bajo cuya advocación se hallan algunas iglesias y ermitas guipuzcoanas.

  • El monasterio de San Bartolomé del Camino de San Sebastián y las primeras órdenes femeninas

A la luz de las fuentes existentes actualmente, tan sólo un enclave de religiosas organizadas en el marco jurídico del clero regular surgió en el panorama eclesiástico guipuzcoano medieval hasta fines del siglo XV. Fue aquél el Monasterio de San Bartolomé del Camino de San Sebastián (canónigas regulares de San Agustín). No se acometería la implantación de ningún otro cenobio femenino hasta la erección de los conventos de franciscanas concepcionistas de la Purísima Concepción Real de Azpeitia (1497) y de Santa Ana de Oñate (1500). La hipótesis más convincente sobre el origen del Monasterio de San Bartolomé nos conduce, a la constitución de una pequeña comunidad de mujeres piadosas, dedicadas a la contemplación y cultivo de las virtudes cristianas, en un período indeterminado anterior a 1250. Se trataría por consiguiente de un beaterio sito extramuros de la villa de San Sebastián, en el altozano de San Bartolomé (en el lugar, aproximadamente, ocupado desde 1868 por el Colegio de San Bartolomé de la Compañía de María).

Nos encontramos así con un ejemplo práctico del nuevo florecimiento de la piedad laica característico de la Europa occidental de los siglos XII y XIII, que veía en la vida religiosa comunitaria en pobreza la vía más eficaz de perfección. Tales núcleos, conforme iban consolidándose y creciendo, tendían y/o eran empujados a adoptar una regla para su organización interna y como forma de encuadramiento en el ámbito eclesiástico. De esta suerte, el beaterio de San Bartolomé antes de mediar el siglo XIII se impuso la Regla de San Agustín. Y ello, probablemente, porque esta reforma canónica -reacción en la Iglesia occidental a una economía de beneficio y a una laicización del clero secular, y fórmula de racionalización de la política pontificia y episcopal- regia en tres puntos relevantes de la diócesis de Pamplona, a la que pertenecía San Sebastián:

  • La Iglesia-Catedral de Santa María de Pamplona -introducida la Regla de San Agustín por el obispo D. Pedro de Roda-Andouque hacia 1086 (Bula de Urbano II "Notificatum est" de 1097)-.
  • El Santuario de San Miguel de Excelsis (Aralar) -asumida la Regla hacia 1125, tras su desvinculación del monasterio de Santa María de Zamarce-.
  • El Hospital de Roncesvalles -fijada la Regla según parece desde su fundación por el obispo D. Sancho de Larrosa (1127)-.

Por otra parte, la presencia de Roncesvalles en el área guipuzcoana nororiental se había ido haciendo notable, al ir englobando paulatinamente su dominio monástico a lo largo del siglo XIII (y luego en el XIV) montes, bustalizas y cubilares desde Hondarribia hasta Zumaya. También pudo influir la búsqueda episcopal iruñesa de reforzar frente a otras instituciones eclesiásticas el control en la región, y más concretamente en San Sebastián ante la competencia de Leire y de Iranzu después (1235). Lo que no cabe duda es que el proceso de conversión de San Bartolomé en un monasterio propiamente dicho no fue ajeno al notorio desarrollo económico -comercial fundamentalmente- de San Sebastián desde 1180. De ahí que el privilegio de Inocencio IV de 1250 no fuera sino el reflejo de una situación de hecho. Buscando su definitivo afianzamiento, Inocencio IV tomaba bajo su protección un monasterio que había alcanzado -bajo la Regla de San Agustín, en cuya observancia ordenaba el pontífice a las monjas perseverar-, una entidad adecuada a su pervivencia. A sus posesiones (pastos en monte y llano, tierras, sotos, viñas, molinos, lugares y granjas) e inmunidades, de concesión pontificia y regia éstas, agregó dicho papa una serie de mercedes conducentes al fortalecimiento del Monasterio, tanto económico (vg.: la exención de diezmos sobre las tierras novales, o la libre inhumación en su iglesia, previo pago de la cuarta parte de los derechos funerarios a la parroquia de la que había sido feligrés el difunto en cuestión) como eclesiástico (vg.: la mitigación para la misma de los entredichos generales de iglesias).

En consecuencia, se desprende de este diploma pontificio -el más antiguo documento referido a S.Bartolomé de que hay noticia histórica- una estrecha relación con la mitra pamplonesa, una participación no desdeñable en el desenvolvimiento económico de la zona (roturación de tierras) y unos primeros litigios con laicos por la usurpación de bienes y rentas por éstos al Monasterio. Así pues, la génesis de S. Bartolomé vino a coincidir con la del monasterio de S. Pedro de Ribas (junto a Pamplona): el obispo pamplonés D. Pedro Ximénez de Gazólaz aplicó en 1244 a las seroras del monasterio de S. Miguel de Barañain la Regla de S. Agustín y les concedió en 1247 las dependencias y posesiones del monasterio de S. Pedro de Ribas, al tiempo que se sometían en perpetuidad éstas a la sede iruñesa y recibían en 1251 la protección de Inocencio IV. Por consiguiente, continúa siendo una incógnita qué pudo haber de verdad en la leyenda de D.ª Leonor Calvo (de S. Pedro de Ribas), supuesta fundadora de S. Bartolomé, con D.ª Beatriz Alemande y D.ª Catalina de Say, según rezaba una inscripción que se decía en el lugar donde fue hallado en 1325 un cuerpo incorrupto atribuido a la primera (destruido en 1808). A partir de lo que pudiéramos denominar su fundación oficial, son identificables diversas fases en el devenir medieval del Monasterio de S.Bartolomé:

  1. La consolidación de la trayectoria fundacional (1250-1318).
  2. Generalización de las mercedes reales (1318-1400).
  3. Intensificación de la vida socioeconómica (1400-1518).

En 1476 y 1512 el monasterio sufrió la Debastación de las guerras fronterizas teniendo que reedificarse con ayuda regia. Ver San Sebastián. A partir de 1497 surgen otras órdenes femeninas: concepcionistas en Azpeitia (1497), Oñate (1500) y Mondragón (1511); clarisas en Oñate (1514) y Elgóibar (1533); canónigas regulares en Hernani (1544), Mondragón (antes de 1550) y Mendaro (1561); agustinas de Rentería (1543), Placencia (a. de 1589) y Eibar (1602); dominicas de San Sebastián (1546).

  • Ordenes religiosas (siglos XVI-XIX)

A fines del XV y comienzos del XVI la estabilidad social de que se goza da lugar a un gran número de fundaciones religiosas de asistencia pública, conventos y centros de enseñanza, hasta tal punto que las Juntas Generales de Mutriku de 1612 y las de Hernani de 1699 expusieron al rey de los inconvenientes que traía consigo tal aumento de instituciones. Por Real Provisión de 1708 se disponía que no se pudiese fundar ningún convento más sin licencia de las Juntas. El "Diccionario Eclesiástico de la Historia de España:" de este apretado resumen:

Casas de religiosos. En Azpeitia: Agustinos Ermitaños, 1581; Dominicos, 1600. En Deba: Franciscanos, 1517. En Elgóibar: Franciscanos, 1516. En Hondarribia: Capuchinos, 1663 y confirmado el mismo año, a pesar de que los franciscanos se opusieron a su creación apoyándose en el perjuicio que iba a ocasionar a los conventos ya existentes. En Lazcano: Carmelitas Descalzos, 1640. En Mondragón: Franciscanos, 1578. En Oñate: Franciscanos, 1514. En Orio: En las juntas de Zarauz de 1591 se acordó la erección de un convento de Trinitarios. Se estableció dicha Orden en las casas cedidas por el bienhechor, pero en 1597 tuvieron que abandonar por falta de limosnas. En Rentería: Esta villa acordó en 1612 la fundación de un convento de Capuchinos; después de muchas vicisitudes se pasó en 1613 a ejecutar el proyecto de fundación. En San Sebastián: Dominicos de San Telmo, la erección se acordó en 1519, pero la obra no se terminó hasta 1551.

En Tolosa: Franciscanos, 1605. Zarauz: Franciscanos, 1608. Conventos de religiosas. En Astigarraga: Canónigas Regulares, 1849. En Azcoitia: Franciscanas Clarisas, 1589; Brigadas, 1691. En Azpeitia: Concepcionistas, 1497. En Eibar: Agustinas Recoletas, 1603; Franciscanas Concepcionistas, 1618. En Elgóibar: Franciscanas Clarisas, 1533. En Escoriaza: Mercedarias, ? En Hernani: Canónigas Regulares, 1544. En Lasarte: Brígidas, 1671. En Mendaro: Agustinas Ermitañas, 1561. En Mondragón: Franciscanas Concepcionistas, 1613; Agustinas Ermitañas, 1610. En Mutriku: Clarisas, 1638. En Oñate: Clarisas (Santa Ana), 1613?; Clarisas (Bidaurreta), 1511. En Placencia: Agustinas Ermitañas, ? En Rentería: Agustinas Ermitañas, 1543. En San Sebastián: Carmelitas Descalzas, 1661. Canónigas Regulares (San Bartolomé). Se trata probablemente del convento más antiguo de la provincia, pues se han hallado privilegios concedidos a este convento en el año 1250. Destruido completamente durante la guerra civil de 1833-1839 la comunidad se trasladó a la villa de Astigarraga. Dominicas, 1546. En Segura: Franciscanas Concepcionistas, 1638. En Tolos: Clarisas, 1612. En Bergara: Clarisas, 1513; Compañía de María, 1797. En Zarauz: Clarisas, 1611. En Zumaya: Carmelitas Descalzas, 1609.

  • Fundación del Seminario de Vitoria y San Sebastián

El Seminario de Aguirre se estableció en 1853 en el local que había ocupado la Sociedad Vascongada de Amigos del País, fundado por el presbítero alavés Domingo Ambrosio de Aguirre, con la condición de ser eclesiástico y sin cualidad de conciliar. Tenían preferencia para ingresar los alaveses, guipuzcoanos, vizcaínos y navarros, además de los habaneros. De él habían de salir las sucesivas promociones de sacerdotes guipuzcoanos que terminó con la división de la Diócesis en tres (1949) y como consecuencia de la guerra. El Seminario de San Sebastián fue inaugurado en 1953 llegando a reunir en 1962 un total de 486 seminaristas incluido el Seminario Menor de Saturrarán en Mutriku dedicado únicamente a los años primero y segundo de latín. Los estudios han comprendido la Latinidad, cinco cursos; la Filosofía, tres; y la Teología, cuatro. Modernamente con los nuevos cambios socio-políticos pasa el Seminario por una aguda crisis vocacional.

  • La vida religiosa

Para conocer el constructo religioso y cultural de la vida guipuzcoana en la preguerra es imprescindible consultar el "Anuario de Eusko Folklore", 1924, donde se dan muestras que sirven de ejemplo, localizadas en Oiartzun, Andoain, Bidania, Deba, Oñate y Zegama. El cuestionario de Oiartzun, p. ej., es éste: Oiartzun. El individuo. Símbolos y objetos religiosos. Oración. Trato de personas y cosas sagradas. Invocaciones. La familia. La oración. Símbolos y objetos religiosos. Invocaciones. Virtudes cristianas: caridad con los ermitaños, religiosos, etc. Educación religiosa: instrucción. Formación moral. Catecismo. Sacramentos. Literatura religiosa. Piadosa cofradía de carácter doméstico. La parroquia. El altar mayor. Altares laterales. Capilla. Nombres populares. Reliquias. Personal. Vida parroquial: Misas. Vísperas. Los cultos. Sacramentos. Cofradías. Comuniones generales. Funciones religiosas. Peregrinaciones. Otras cofradías. Misas votivas y rogativas. Asistencia a los actos del culto. Instrucción religiosa. Colectas. Conjuros. Manifestaciones de la fe religiosa. El municipio. Ermitas. Irreligión e indiferencia.

  • Diócesis de San Sebastián (1950)

Por la Bula Quo commodius firmada por el Papa Pío XII el dos de diciembre de 1949 en Castelgandolfo se desmembraba la diócesis vasca de Vitoria y nacían, un año después, en 1950, las nuevas diócesis de San Sebastián y de Bilbao. Ya habían existido viejas aspiraciones a diócesis propia cuando las comunicaciones de siglos pasados alejaban a los pueblos y dificultaban los viajes pastorales. Entre 1508 y 1510, como dice Tellechea, en circunstancias anómalas del reino de Navarra el monarca aragonés había ya patrocinado el nombramiento de un vicario general para Gipuzkoa. También Carlos V pensó en desmembrar a Gipuzkoa de la diócesis de Pamplona recibiendo aquélla el titulo de abadia nullius, de duración efímera. En 1625 se realizan las primeras gestiones para una diócesis propia sin que se consiguiera nada por el momento. Se pedía que su sede fuese Tolosa.

  • Instituciones religiosas en 1965-75

La diócesis de San Sebastián, con 486.076 habitantes en 1975, contaba con 176 parroquias, agrupadas en 9 arciprestazgos, y se hallaba dotada de 777 sacerdotes incardinados y 508 seminaristas. El "Diccionario de Historia Eclesiástica de España" da un resumen muy detallado que reproducimos por su enorme interés en relación a lo acontecido en años posteriores de abandono religioso y de crisis. Las cifras indican el número de miembros de cada convento.

· Ordenes femeninas

Agustinas Ermitañas, 101; Benedictinas, 41; Brígidas, 51; Canónigas Regulares Lateranenses, 81; Carmelitas Descalzas, 100; Cistercienses, 33; Compañía de María, 198; Dominicas, 32; Clarisas, 239; Franciscanas Concepcionistas, 145; Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, 5; Salesas, 32. Congregaciones: Adoratrices, 23; Agustinas Misioneras de María (Recoletas), 5; Agustinas Misioneras de Ultramar, 8; Amor de Dios, 10; Angeles Custodios, 26; Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús, 18; Asunción de Nuestra Señora, 35; Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio, 25; De la Bienaventurada Vírgen María, 20; Capuchinas Terciarias, 9; Carmelitas de la Caridad, 30; Carmelitas Misioneras, 69; Tercera Orden de Carmelitas, 4; Carmelitas de San José (Asilo de Caridad), 8; Compañía de Santa Teresa, 18; Nuestra Señora de la Consolación, 18; Corazón de Jesús (Colegio de Miraconcha), 63; Damas de la Asunción (Mondragón), 7; Damas Catequistas, 40; Dominicas de la Anunciata, 14; Dominicas de Albi, 10; Dominicas de la Inmaculada, 12; Esclavas del Amor Misericordioso, 15; Esclavas de Cristo Rey, 17; Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, 118; Sagrada Familia, 159; Franciscanas de la Inmaculada, 15; Franciscanas de Montpellier, 13; Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo, 11; Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús, 6; Hermanas de la Caridad de Santa Ana, 42; Hermanas de la Providencia, 42; Hermanitas de la Asunción de Nuestra Señora, 8; Hermanitas de los Pobres, 14; Hijas de la Caridad, 361; Hijas de la Cruz, 68; Hijas de Jesús, 121; Hijas del Inmaculado Corazón de María, 22; Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, 6; Hijas de San José, 19; Hijas de Santa María de la Providencia, 17; Hijas del Divino Celo, 5; Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, 99; Jesús María, 30; Madres de Desamparados (San José de la Montaña), 9; Marianistas, 19; Mercedarias de la Caridad, 172; Mercedarias del Santísimo Sacramento, 8; Misericordia de Lamourous, 4; Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María, 23; Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, 5; Santo Niño Jesús, 22; Hermanas Pasionistas, 4; Oblatas del Santísimo Redentor, 24; Presentación de María, 38; Reparadoras, 56; Salesianas, 12; Servicio Doméstico, 33; Siervas de Jesús, 37; Siervas de María, 69; Siervas de María de Anglet, 16; Terciarias Trinitarias, 14; Carmelitas Misioneras (Irun), 6. Institutos seculares: Alianza en Jesús por María, 39; Misioneras seculares, 5; Teresianas, 18. Pías Uniones: Hijas de la Unión Apostólica, 37; Obra Misionera de Jesús y María, 6.

· Institutos de religiosos:

Canónigos Regulares, 52; Benedictinos, 40; Dominicos, 20; Franciscanos, 194; Capuchinos, 47; Agustinos Recoletos, 36; Carmelitas, 27; Mercedarios Descalzos, 15; Hospitalarios de San Juan de Dios, 51; Jesuitas, 235; Escolapios, 38; Paúles, 5; Pasionistas, 66; Oblatos de María Inmaculada, 5; Marianistas, 49; Sacramentinos, 13; Hijos del Corazón de María, 27; David Timón (Congregación del Sagrado Corazón de Jesús Niño), 3; Salesianos, 17; Betharramitas, 9; Combonianos, 3; Clérigos de San Viator, 47; Escuelas Cristianas (La Salle), 122; Maristas, 28; Hermanos del Sagrado Corazón de Jesús, 58.

· Centros de Enseñanza Superior:

Estudios Universitarios y Técnicos de Gipuzkoa, dirigido por los padres Jesuitas, donde se cursan los estudios de: Filosofía y Letras, Derecho, Ciencias Económicas, Curso Selectivo de Ciencias, Técnica Empresarial. Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, Facultad de la Universidad de Navarra, dirigido por el Opus Dei.

· Centros de Enseñanza Media y Primaria:

Franciscanos, Aránzazu. Capuchinos: Hondarribia y San Sebastián. Mercedarios: Azcoitia, Mutriku y Zumaya. Jesuitas: Loyola y San Sebastián. Escolapios: Tolosa. Marianistas: San Sebastián. Hijos del Inmaculado Corazón de María: San Sebastián. Salesianos: Pasajes. Clérigos de San Viator: Elgóibar, Mondragón y Escoriaza. Escuelas Cristianas: Andoain, Beasain, Cestona, Hondarribia, Eibar, Herrera, Irun, Loyola, San Sebastián, Usúrbil, Villafranca, Zarauz, Zumárraga y Legazpia. Maristas: Anzuola, Azpeitia, Oñate, Placencia y San Sebastián. Santísimo Corazón de Jesús: Eibar, Rentería y San Sebastián. Religiosas Agustinas: Arechavaleta, Mendaro y Rentería.Benedictinas: Oñate. Compañía de María: Irun, San Sebastián y Bergara. Clarisas: Elgóibar. Concepcionistas: Mondragón, San Sebastián. Adoratrices: San Sebastián. Agustinas Misioneras: Astigarraga. Amor de Dios: Cegama. Angeles Custodios: San Sebastián. Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús: San Sebastián. Asunción de Nuestra Señora: San Sebastián. Bienaventurada Virgen María: San Sebastián y Zumaya. Carmelitas de la Caridad: San Sebastián y Zumaya. Carmelitas Descalzas Misioneras: Beasaín, Deba, San Sebastián y Villafranca. Compañía de Santa Teresa: San Sebastián. Sagrado Corazón de Jesús: San Sebastián. Damas de la Asunción: Mondragón. Dominicas de la Anunciata: Pasajes. Esclavas del Amor Misericordioso: San Sebastián. Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús: Azpeitia y San Sebastián. Sagrada Familia: Tolosa y Usúrbil. Franciscanas de la Inmaculada Concepción B. V. M.: San Sebastián. Franciscanas de Montpellier: San Sebastián. Hermanas de Santa Ana: Lasao y Zarauz. Hijas de la Caridad: Andoain, Azcoitia, Azpeitia, Beasain, Elgóibar, Cestona, Hondarribia, Hernani, Mutriku, Oñate, Pasajes San Pedro, Rentería, San Sebastián (donde tienen ocho casas), Segura, Tolosa, Bergara, Villafranca, Villarreal, Irun, Urrestilla y Zarauz. Hijas de la Cruz: Rentería, Villabona y Zumárraga. Hijas de Jesús: Andoaín, Azpeitia, San Sebastián, Tolosa. Salesianas: San Sebastián. Marianistas: San Sebastián. Hijas del Inmaculado Corazón de María: Berastegi y Lasarte. Hijas de San José: San Sebastián. Hijas de Santa María de la Providencia: Eibar. Hijas de la Unión .Apostólica: Elgeta, Irun. Hijas del Divino Celo: Alzola. Jesús y María: Azpeitia.San José de la Montaña: San Sebastián. Mercedarias de la Caridad: Ataun, Eibar, Escoriaza, Mondragón, Oiartzun y Placencia. Mercedarias del Santísimo Sacramento: San Sebastián. De la Misericordia de Lamourous: San Sebastián. Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María: San Sebastián. Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada: Vidania. Niño Jesús: Hondarribia y San Sebastián.Presentación de María: San Sebastián y Urnieta. Siervas de María de Anglet: San Sebastián. Institución Teresiana: San Sebastián.

· Centros o Escuelas Profesionales:

Escuelas Cristianas (La Salle), Irun. Salesianos, Pasajes. Jesuitas, San Sebastián. Sacerdotes seculares, San Sebastián. Escuelas Cristianas: Andoain, Villafranca y Zumárraga. Franciscanos, Zarauz. Jesuitas, Azcoitia. San Víctor, Mondragón.

BEL

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