Lexikoa

CAMA

Armazón o mueble para dormir y descansar, en que generalmente se ponen jergón, colchones, sábanas, mantas, colchas y almohadas, oe, ohe, hoe (c.), [en B-l, o es también variante de oe en la expresión ora, a la cama, en vez de ogera, oera, oira; oa, ohoa (c.), en los compuestos], oi (B, G, R), oge (B, G), uge, ue (B), goatze (G, AN, BN, S), oatze, ohatze (AN, BN, [en BN-am. "ohatze" es cama de animales y "ohe" lo es de personas; Sallaberry lo traduce por "camistrajo, lecho", francés "grabat"], obe, guatze (AN), oghe, oke (L): ogheak sederia ederrez estali ziren (Dasc.), las camas estaban cubiertas de tejidos de seda; ofe, ogatze (BN), etzantza (Duv.): loitu baituzu haren etzantza, si habéis mancillado su lecho; juatz (?, Az.), var. de oatze; (vulg.), bardinbero, berdinbero (B); (git), saribel, xaribel.

Preparada, oe-zuri (B, ms-Otx), oe jantzi (G); - no preparada, oe gorri (B, ms-Otx).

Cabecera de la cama, oapuru (G), ohaburu, ohapuru (L, BN, S) oheburukita (Duv.); parte delantera de la cama, opuesta al rincón, ohe-aintzin (-aitzin), ohaintzin (H.).

Parte de la cama donde se colocan los pies, ohe-zango (L, BN), ohe-zankho (S).

Parte de la cama contra el muro y que ocupa el menos digno en una cama de dos, ohe-zoko (-xoko) (H.).

Hierros de la cama, oheburdin (L, BN), ohe-bürdüñ (S); pies de la cama, ohezango (L, BN), ohezankho (S); muda de cama, ohealdagarri (Duv.); cubiertas de cama, oabete (AN, Ara.); sábanas y fundas de la cama, oazalak (G, AN); colcha de la cama, ohestalgi (S), ohegain, ohegaiñ (H.), ohegaineko (Lh.); pabellón o cielo de la cama, oezeru (B, G), ohezeru (L, BN), oasabai (AN, Araq.), ohe-paramento (BN), [es de madera colocado sobre cuatro pies]; pabellón de la cama hecho de junco, zerria (B); dosel de la cama, erresel (B); red para sostener la cama, oasare (AN); alfombra de cama, ohe-aintzineko (BN); bajo la cama, oape, ohape (c.); ohapean nago gorderik, enirozu ediren (Oih., Prov.), estoy escondido bajo la cama, no me hallaríais; oipe (B, G, R), oatzepe (G, AN, BN), ohepe (L, BN, S), ohe-azpi, ohazpi (H.); pequeña cama, ohexka (L, BN, S), ohetxo (L); regularidad en levantarse de la cama, jagibide, jagipide (B); disposición para levantarse de la cama, jaikibide (G); compañero de cama, ohe-lagun (L, BN, S), ohakide, ohekide (Lh.); aficionado a estar en la cama, oherakoi (H).

De campaña, bidekoe (B, G).

De pastores, de campaña, kamaiña (B, G, AN), kamaña (G), kamantza (AN, L, BN), kabantza (B), atze (S), kame (R), kamain, kamastra (H.).

De marinos en los buques, kamaiña, kamastra (B).

Esta armazón por sí sola, oazur (B, G, AN, L, BN), oearka, oarka, uarka (B), ohezur (L, S).

Fig., sitio donde se echan los animales para su descanso, azpi (B, G): azpiak egin (G), hacer la cama del ganado; etzauntza (G, L): han beren etzauntza zilharra baino garbiago dagokate (Diál. bas.), allí tienen su cama más limpia que la plata; etzautza (G, L), etzauntze (AN, BN), iraulkai (L, BN), etzangi (BN), etzantza (BN), etzangü (S), üzküpe (S), etzangu, etzangio (R), xirtera (Har.).

Paridera de las cerdas, kamastra (AN).

De ganado impregnada de orines, maltsa (BN).

Mullido de paja u otras plantas que se ponen en el piso de los establos para descanso del ganado, iñaurkin (G), ihaurki (AN, L, BN), inaurki, iñaurri (AN), ihaurgai (L), ihaurgi, ihaurkin (BN).

Hierbas para hacer la cama del ganado, iñaurkin (G), ihaurki, samats (AN, L, BN), iñaurki (AN), ihaurgai (L), iharargi, ihaurkin (BN), ihaurgei, ihaurkei (S), ihaurgei, ihaurkei (S); hacer la cama del ganado, iñaurtu (G, AN), azpiak egin, iñortu (S), ihaurtu (BN), yaurri (S); persona que prepara la cama del ganado, ihaurtzaile (BN); arreglo de la cama del ganado, iñaurraldi (Az.).

Fig., suelo del carro, burtetxe, burtoe, burtol (B), gutrtetxe (G, AN).

Fig., en el melón y otros frutos, parte que descansa sobre la tierra, azpi (c).

Mar. Hoyo que forma en la arena una embarcación varada, ontzi (untzi)-o[h]e.

De galgos o de podencos, fig. y fam., la mal acondicionada, etzauntza, etzautza, etzangu, kamain, ohantze.

Levantarse de la cama, jaiki (B, AN, L, BN, R), jaigi (B), jeiki (G, AN, BN, S), oia ustu (G).

Preparar la cama, o[h]ea egin (c.), oea atondu (B), ohea apaindu (BN), ohea apaintü (S). BR>
Pasar mucho tiempo en la cama, ohestatü (S): untsa ohestatü nüzü, yo he disfrutado de estar en la cama; oitaztu (R).

Meterse en cama, oeratu (B, G), oieratu (G), oheratu (L, BN), ohetan sartu (Ax.). BR>
Estar en cama, guardar cama, oatu (B, G), oiean egon (G), ohatu (L, BN, S).

Caer en cama, gaisotu, gaiso izan (egon) (B, G). eritu (G, AN, L, BN, S, R), eri izan (Liz.).

Hacer la cama a uno, fig., azpijan, azpiak jan (B, G), azpikeriz ari (B), axpikatu, azpiz jokatu, azpi joko egin (T-L).

Dichos: ohe beroak askari otz (S), la carria caliente (trae) el almuerzo frío; oea ataostean, deunga (Refr.), la cama detrás de la puerta (es) mala. BR>
Cada una de las palancas del freno, a[h]oko (amortxa)-burdin.

En el atado, pieza encorvada en la cual encajan el dental, la reja y la esteva, are-etxe (B, G), are-subil, areasubil, aretxe (B), goldeiruin (G), golde-zur, arhe gider (L, BN, S), golde gider (L, BN), arhezur, golde-andaitz, golde-andatx (L), golde-buztan (BN, R), are-igoin (R), goldazun (SP).

Cada uno de los pedazos de tafetán con que se hacían los mantos de las mujeres, tafetai puska.

Pl., nesgas que se ponían a las capas para que resultasen redondas, oi[h]al-puskak.

Diccionario Auñamendi
La historia de la cama vasca reseñada por Duceré para Bayona es válida en gran parte para las villas y pueblos importantes de todo el País Vasco.

Es de suponer -dice- que no se hicieron camas con columnas en nuestra ciudad antes del siglo XVI, pero ya estaban recubiertas con cortinas y el cielo estaba directamente colgado del techo. En 1320, una ordenanza municipal prohibió a los bayoneses el colgar alrededor del cielo de la cama, con las cortinas, trozos de seda negra con galones o franjas de plata y el poner tiras de plata o de oro sobre las almohadas y sobre las sábanas de la cama.

A comienzos del siglo XIV, cada casa bayonesa posee una o varias camas, y es solamente a partir de finales del siglo XV cuando adquieren dimensiones exageradas. Al mismo tiempo aparecen las primeras camas con columnas. Las cortinas se llamaban "pentes", en el idioma de la época. Eran de tejidos muy diversos, unas veces de simple tela, otras de telas muy ricas, más gruesas y bordadas en las esquinas. Las sábanas llamadas "linsous" son blancas y forman un rollo que se va plegando a los pies a medida que están sucias y que se quieren cambiar. Esta sábana es de Irlanda, de Génes, de Toulouse, o lo más frecuentemente de Béarn. Las mantas son de diversas clases, unas de tela bordada, otras de tela acolchada y rellena como nuestros edredones y a menudo recubiertas ellas mismas con un cubrepiés. La cama se completa con cojines, almohadones y almohadas. Los colchones son llamados a menudo "kosna", según una palabra procedente del euskera y que, ya en 1634, tiene el significado de cama de pluma. No obstante, incluso con las camas de pluma, los colchones estaban en su mayoría rellenos con vainas de guisantes o paja de maíz llamada "artho mayro" en nuestros antiguos documentos.

En el siglo XVII, la cama que amueblaba especialmente la habitación principal, se relega definitivamente a la habitación de dormir, tomando un carácter de mayor intimidad. No obstante se recibe todavía a menudo en los dormitorios. Encontramos en las casas de nuestros burgueses bayoneses, a comienzos del siglo XVIII, camas con grandes columnas torneadas o acanaladas, pero adoptándose generalmente la alcoba, sus dimensiones van disminuyendo progresivamente. Se emplean todas las telas para adornar convenientemente, la sarga en todos los colores, el damasco, el "camelot", la seda que sirve para embellecer. Los ejemplos siguientes son un buen testimonio.

"Un lecho de pilares bajos guarnecido con cojín de crin, cubierto con una tela de cuadros, y dos colchones de lana cubiertos con fustán, una almohada de cutí de Bruselas rellena con plumas y dos mantas de lana blanco de cuatro puntas. El armazón de la cama es de imperial de siamesa, rayado y fabricado en Vendome, dicho armazón compuesto por dos hermosos "grains" y por dos cortinas". Encontramos también en el mismo inventario una camita de pilares bajos y recubierta con siamesa con un pabellón o dosel sin columna. Se emplean todos los colores para las mantas, y la cama es algunas veces tan alta que existe una especie de escalera de varios peldaños para poder subirse.

Con respecto a Bizkaia, Iturriza explica un poco someramente las usadas por los labradores:

"Las camas o lechos que al presente usan en Vizcaya entre personas de conveniencia, son suntuosas, respecto del tiempo de Estrabón. Las cujas (cabecera de la cama) son torneadas y aun doradas, de cedro, granadillo, nogal y de manzano, cubiertas con cortinaje y pabellón de damasco, sempiterna, telilla y de otros géneros de color de rosa, azul, verde y blanco, tienen sobre el enlazado jergón de paja y de cáscaras de espigas o mazorcas de maíz, con dos y tres colchones de lana encima, sábanas de lienzo fino de la tierra, Brabante, y de otras partes, mantas de lana de varios colores, colchillas también de lana y lienzo pintado, y almohadas con flecos de encajería y listonería vistosa de varios colores; y de pocos años a esta parte se van introduciendo catres pequeños que apenas cabe una persona y que se mudan a cualquier parte, semejante a los que se usan en la América. Las camas de labradores se componen de cujas torneadas y lisas, jergón de paja o de heno, un colchón de lana o plumión encima, sábanas de lienzo de la tierra, y aun de marraja o capaluna, almuadón o cabezón largo y cobertor abultado y pesado atestado de pluma con barias labores de algodón azul en partes laterales".

Los doseles y cortinones adornaban únicamente los lechos de las personas de categoría social más elevada que la campesina. Según el derecho foral la cama es inembargable y muy particularmente en Vizcaya, según disposiciones expresas de las leyes de 1584, 1585 y 1586.

Antonio BENGOECHEA
El jergón campesino (lastai) era un ancho saco de tela burda lleno de paja o de perfolla de maíz. Cuando uno moría, éste era quemado, durante las exequias, en el camino que de la casa mortuoria iba a la iglesia. En algunas comarcas esta operación se hacía en la primera encrucijada de caminos entre la casa y la iglesia. En ciertos pueblos la quema del jergón se hacía de noche. A medida que se introdujo el uso de jergones metálicos, fue perdiéndose la costumbre de quemar el jergón del muerto, siendo sustituida por la de quemar en su lugar una gavilla de paja. Las cenizas de esta hoguera eran un anuncio y una señal que a los viandantes invitaba a rezar por el muerto. Cuando, terminadas las exequias, el cortejo fúnebre o parte de él regresa a la casa mortuoria, se detiene en el lugar donde ha sido quemado el jergón, y sus componentes se santiguan y rezan por el muerto. Donde no existe la costumbre de quemar el jergón -B. Nav. y Zub.- cuando el cortejo fúnebre vuelve de las exequias a la casa mortuoria, un vecino coloca en el portal de ésta un manojo de paja y lo enciende. Los presentes se colocan alrededor del fuego y rezan Pater, Ave y Requiem. Seguidamente entran en la casa y celebran el banquete fúnebre. Cuando, a causa de la lejanía de la casa mortuoria, el banquete se celebra en alguna posada del pueblo, es el chantre de la parroquia quien enciende el manojo de paja en el portal de dicha posada, y todos rezan agrupados alrededor de la hoguera (Doneztehiri).

José Miguel de BARANDIARAN