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Bizkaia. Geografía

Artículo principal Bizkaia

El territorio histórico de Bizkaia tiene una superficie de 2.236 km², que representan el 30,66% de la Comunidad Autónoma Vasca.

Presenta un relieve montañoso especialmente en el sur y en el este de la provincia aunque se dan, en general, formas suaves y poco abruptas. La red hidrográfica de Bizkaia es moderadamente densa y está relativamente jerarquizada. Salvo algunos sectores meridionales, la mayor parte del territorio se articula dentro de la vertiente cantábrica. Bizkaia presenta un clima oceánico litoral (litoral fresco o de fachada occidental), abierto a las influencias marítimas. Este tipo climático se caracteriza por su marcada homogeneidad térmica -temperaturas moderadas en invierno y suaves en verano- y por sus elevadas precipitaciones.

El territorio histórico de Bizkaia tiene una superficie de 2.236 km², que representan el 30,66% de la Comunidad Autónoma Vasca. Menor en superficie que Álava y mayor que Gipuzkoa, es el territorio más densamente poblado, superando ampliamente al conjunto de efectivos alaveses y guipuzcoanos. Su población de derecho supera el millón de habitantes, exactamente según los datos del Padrón Municipal de 1996 y se encuentra distribuida en las siete comarcas que configuran el territorio.

Las siete comarcas vizcaínas presentan grandes diferencias entre sí. Por una parte agrupan a un número irregular de municipios que se sitúan entre los 26 del Gran Bilbao y los 10 de Encartaciones; por otra parte su extensión es muy variable llegando a duplicar las Encartaciones a la comarca de Plentzia-Mungia y por último sus características demográficas y económicas son muy diferenciadas. Así, mientras el Gran Bilbao acoge a casi el 25% de los municipios vizcaínos y a más de tres cuartas partes del total de sus efectivos, en el otro extremo nos encontramos con las Encartaciones que significando el 20% del territorio, en 10 municipios, sólo acoge al 2,5% de los vizcaínos.

El Gran Bilbao es la comarca de mayor protagonismo en el territorio y la que marca las principales características del mismo a nivel económico y poblacional. El tamaño de las comarcas vizcaínas es muy variable. Si agrupamos las mismas en función de su número nos encontramos con una clasificación encabezada por el Gran Bilbao y finalizada por las Encartaciones. De las siete comarcas vizcaínas, una alcanza los 25 municipios, tres tienen entre 15 y 20 y el resto se sitúa entre 10 y 14 términos municipales. El cuadro adjunto señala la jerarquía comarcal vizcaína si agrupamos a los mismos según el número de municipios. Los ayuntamientos que componen el territorio se agrupan, según comarcas, de la siguiente manera:

Relación de municipios por comarcas
Arrati-Nerbioi-Arratia-Nervión
ArakaldoDimaUbide
ArantzazuIgorreUgao-Miraballes
ArcatzaOrduñaZeanuri
ArrankudiagaOrozkoZeberio
Artea (Castillo-Elejabeitia)Otxandio
Bilbo Handia-Gran Bilbao
AbantoEtxebarri, Ant. S. Est. Etxebarri D.E.Portugalete
AlonsotegiGaldakaoSanturtzi
ArrigorriagaGetxoSestao
BaralkaldoLarrabetzuSondika
BasauriLeioaValle de Trápaga-Trapagaran
BerangoLezamaZamudio
BilbaoLoiuZaratamo
DerioMuskizZierbena
ErandioOrtuella
Durangaldea-Duranguesado
AbadiñoDurangolzurza
Amorebieta-EtxanoElorrioLemoa
AtxondoErmuaMallabia
BediaGarayMañaria
BerrizlurretaZaldibar
Enkartazioak-Encartaciones
ArcentalesGordexolaTrucios
BalmasedaGüeñesZalla
CarranzaLanestosa
GaldamesSopuerta
Gernika-Bermeo
AjangizErrigoitiMorga
ArratzuForuaMundaka
BermeoGauteguiz ArteagaMurueta
BusturiaGemika-LumoMuxika
EaIbarrangeluNabarniz
ElantxobeKortezubiSukarrieta
EreñoMendata
Markina-Ondarroa
AmorotoGuizaburuagaMendexa
AulestiIspasterMunitibar-Arbatzegi Gerrikaitz
BerriatuaLekeitioOndarroa
EtxebarriaMarkina-Xemein
Plentzia-Mungia
ArrietaGatikaMeñaka
BakioGorlizMungia
BarrikaLaukizPlentzia
FruizLemoizSopelana
Gamiz-FikaMaruriUrduliz

El número de municipios asciende a 111. Este, ha sido fluctuante a lo largo del siglo ya que durante el mismo se han producido diversas anexiones, fusiones y desanexiones. Valga como referencia que en 1981 había en el territorio un total de 96 municipios; cinco años después eran 102, alcanzándose en la actualidad la cifra de 111. Las comarcas tienen una superficie muy variable, que se sitúan en un arco delimitado por los 431 km² de las Encartaciones y los 212,1 de Plentzia-Mungia, o lo que es lo mismo la comarca más extensa del territorio duplica en superficie a la de extensión más reducida. De las siete comarcas sólo una, las Encartaciones, supera, los 425 km². Tres tienen entre 300-400 kms² y el resto se queda por bajo de los 300 kms², lo que porcentualmente nos sitúa en valores comprendidos entre el 19,2% de las Encartaciones y el 9,48%. La superficie de las comarcas vizcaínas, de mayor a menor, se refleja en el cuadro adjunto:

Superricie de las Comarcas Vizcaínas
Encartaciones431,0 kms²
Arratia395,9 kms²
Gran Bilbao372,3 kms²
Duranguesado317,7 kms²
Gernika281,4 kms²
Markina225,7 kms²
Plentzia212,1 kms²

El término municipal de Orduña se ubica en el espacio geográfico alavés y, contrariamente, en las Encartaciones se encuentra el enclave cántabro de Villaverde de Trucios. Orduña pertenece a la Comarca de Arratia-Nervión y Villaverde de Trucios se encuentra junto a Carranza, Trucios, Arcentales y Balmaseda. La superficie de los municipios vizcainos es también muy variable y se sitúa desde valores inferiores a los 5 kms² hasta los casi 140 de Carranza. Lanestosa, Elantxobe y Lekeitio, que no alcanzan los 2 kms² de superficie, son los de menor extensión, mientras que Orozko y Carranza, sobrepasan en ambos casos los 100 kms². De 109 términos municipales, 34 no llegan a los 10 kms² y siete superan los 50. Si agrupamos los mismos según superficie obtenemos la siguiente jerarquía:

Municipios por estratos según extensión superficial
< 5 kms²14
5,01-1021
10,01-1518
15,01-2020
20,01-3015
30,01-5015
50,01-1005
> 100,12
Total110

La provincia tiene cinco partidos judiciales: Bilbao, Durango, Gernika, Markina y Balmaseda y diócesis propia, excluida de la de Vitoria.

Ayuntamientos de Bizkaia
A-IK-Z
Nombre o grafía actualNombre o grafía anteriorNombre o grafía actualNombre o grafía anterior
AbadiñoAbadianoKarrantza-AranaCarranza
Abanto y Ciérvana-Abanto ZierbenaAbanto y CiérvanaKortezublCortézubi
AjangizAjánguizLanestosaLanestosa
AlonsotegiAlonsóteguiLarrabetzuLarrabezua
Amorebieta-EtxanoArnorebieta-EchanoLaukizLauquíniz
AmorotoAmorotoLeioaLejona
ArakaldoAracaldoLekeitioLequeitio
ArantzazuAránzazuLemoaLemona
ÁreatzaVillaroLemoizLemóniz
ArrankudiagaArrancudiagaLezamaLezama
ArratzuArrazuLoiuLujua
ArrietaArrietaMallabiaMallavía
ArrigorriagaArrigorriagaMañariaMañaria
ArteaCastillo ElejabeitiaMarkina-XemeinMarquina-Jemein
ArtzentalesArcentalesMaruri-JatabeMaruri
AtxondoAchondoMendataMendata
AulestiAulestiaMendexaMendeja
BakioBaquioMeñakaMeñaca
BalmasedaValmasedaMorgaMorga
BarakaldoBaracaldoMundakaMundaca
BarrikaBarricaMungiaMunguía
BasauriBasauriMunitibar-Arbatzegi-GerrikaitzArbácegui y Guerricáiz
BediaVediaMuruetaMurueta
BerangoBerangoMuskizMusques
BermeoBermeoMuxikaMúgica
BerriatuaBerriatúaNabarnizNavárniz
BerrizBérrizOndarroaOndárroa
BilbaoBilbaoOrduñaOrduña
BusturiaBusturiaOrozkoOrozco
DerioDerioOrtuellaSanturce-Ortuella
DimaDimaOtxandioOchandiano
DurangoDurangoPlentziaPlencia
EaEaPortugaletePortugalete
ElantxobeElanchoveSanturtziSanturce-Antiguo
ElorrioElorrioSestaoSestao
ErandioErandioSondikaSondica
EreñoEreñoSopelanaSopelana
ErmuaErmuaSopuertaSopuerta
ErrigoitiRigoitiaSukarrietaPedernales
EtxebarriEchévarriTrucios-TurtziozTrucios
EtxebarriaEchevarríaUbideUbidea
ForuaForuaUgao-MiraballesMiravalles
GaldakaoGaldácanoUrdulizUrdúliz
GaldamesGaldamesValle de Trápaga-TrapagaranSan Salvador del Valle
Gamiz-FikaGámiz-FicaZaldibarZaldíbar
GaraiGarayZallaZalla
GatikaGaticaZamudioZamudio
Gautegiz ArteagaArteagaZaratamoZarátamo
Gernika-LumoGuernica y LumoZeanuriCeánuri
GetxoGuechoZeberioCeberio
GordexolaGordejuelaZierbena (bereizi ondoren)Ciérvana (tras separarse)
GorlizGórlizZiortza-Bolibar
GüeñesGüeñes
GuizaburuagaGizaburuaga
IbarrangeluIbarralannguelua
IgorreYurre
IspasterIspáster
IurretaYurreta
IzurtzaIzurza

Bilbao y su Área Metropolitana se encuentran en el primer rango del sistema urbano vasco. La capital vizcaína, como gran centro urbano del territorio y del País Vasco, ejerce una gran atracción sobre la práctica totalidad del territorio y sobre otras áreas de Gipuzkoa, Alava y zonas limítrofes de Castilla y Cantabria. En el caso de Gipuzkoa, a través del Valle de Ibaizabal y de la subárea de Durango, ejerce una fuerte atracción sobre el Deba Medio, que también cae dentro de la influencia del área de la capital guipuzcoana. En el caso alavés, la influencia del Gran Bilbao y de su capital es notoria sobre los municipios de la Comarca Cantábrica Alavesa y fundamentalmente sobre sus municipios más dinámicos: Amurrio y Llodio. La mejora de las comunicaciones con Cantabria está ampliando la atracción de Bilbao y su entorno sobre el extremo oriental cántabro; algo que también es perceptible en las zonas más septentrionales del territorio burgalés. El área Metropolitana de Bilbao no es un todo homogéneo. Dentro de la misma podemos diferenciar varias unidades: El Distrito Central de Negocios (CBD), el Área Complementaria (El casco Viejo y los Ensanches), las áreas suburbanas y las áreas periféricas en proceso de transformación.

El Distrito Central de Negocios y el Área Complementaria constituyen lo que podemos considerar como Bilbao Central. El "centro" está constituido por el espacio cercado por las calles Hurtado de Amezaga, General Salazar, Luis Briñas, el parque y Alameda de Mazarredo; y al otro lado de la Ría, en la margen derecha, las calles de La Esperanza, Ascao, La Cruz y La Ronda, para volver por la Ribera al Arenal y Hurtado de Amezaga. Se constituye como el centro funcional y organizador del Área Metropolitana. Es un espacio de gran dinamismo y usos terciarios, en detrimento de la función residencial, destacando por sus funciones económico-financieras y actividades complementarias y donde confluyen las líneas de transporte de viajeros. Dentro del mismo se deben diferenciar el Casco Viejo y El Ensanche. El Casco Viejo es la parte tradicional de la ciudad. Incluida en la actual estructura urbana, presenta enormes diferencias por la tipología de sus edificios habiendo modificado el papel de centro administrativo por el de lugar comercial. Dentro del Casco Viejo hay dos zonas:

  1. 1) Las Siete calles, que se corresponde con la zona más antigua de la ciudad y que se está beneficiando de la promoción comercial del Casco Viejo.
  2. 2) La zona más moderna, edificada mayormente a partir de los siglos XVIII y XIX (calles Bidebarrieta, Correo, La Cruz y Arenal).

La construcción del Ensanche le hizo perder el papel de centro de los principales servicios que antaño tuvo. El Ensanche ocupa el antiguo término de Abando. Concentra un importante contingente de servicios y presenta un plano radioconcéntrico con edificios sometidos a procesos de importante transformación morfológica y funcional. En el corazón del Ensanche encontramos el CBD. (Distrito Central de Negocios), constituido por la Gran Vía como eje central, desde el puente del Arenal hasta la Plaza Elíptica y las áreas adyacentes que lo rodean. Es un área de gran dinamismo y actividad económica que presenta fisonomías claramente diferenciadas durante el día y la noche. En el área periférica del CBD y dentro del propio Ensanche podemos encontrar diferentes sectores y tipologías funcionales, bien de servicios y residenciales. Dentro de esta amplia zona se pueden distinguir tres subsectores: la plaza de Zabalburu, la plaza de Indauchu y el cruce Gregorio Balparda-Gordóniz que en ocasiones están atrayendo hacia sí funciones especializadas del CBD, lo que indudablemente conlleva una ampliación del Centro de Negocios con la consiguiente transformación del Centro Urbano de Bilbao.

Las áreas suburbanas se constituyen como un continuo urbano mixto de áreas residenciales e industriales. Son dos: El área submetropolitana o suburbana interna y El área submetropolitana o suburbana externa.

a) El área suburbana interna es un espacio de expansión, tanto demográfica como de servicios complementarios de la Ciudad Central que está especializada en determinadas funciones: talleres, almacenes, etc. Es además, el espacio residencial de muchos empleados de la ciudad central y de otras clases sociales. Está dividida en dos unidades: Sector Sur y Sector Norte.

Sector Sur: Situado al Sur de la vía del ferrocarril de Santander, está formado por los barrios de Olabeaga, Basurto, Rekaldeberri, Iralabarri, San Adrián, San Francisco, Bilbao la Vieja y la Peña Ollargán. Está ocupado por clases obreras con predominio de la población inmigrante y clases medias en el comienzo de las dos arterias principales: Górdoniz y Ortiz de Zárate. Dentro de este sector hay fuertes contrastes.

Sector Norte: Desde San Ignacio a Bolueta, incluyendo Deustu y Begoña. Es un espacio socialmente muy heterogéneo con clases obreras, suburbios envejecidos, clases medias e incluso zonas de clases socialmente acomodadas como el centro de Deustu o la zona próxima a la Basílica de Begoña.

b) El área suburbana externa está formada por núcleos de población aglomerados en torno a Bilbao y sobre el eje de la Ría. Se distinguen tres sectores:

Margen izquierda de la ría o área submetropolitana Oeste. Se extiende desde Zorroza a Santurtzi, con la inclusión de Erandio en la margen derecha. Son zonas mixtas, industriales, con un sector en fuerte proceso de reconversión, con pocos servicios, densidad demográfica muy elevada y carácter residencial para las clases obreras. Desde Zorroza a Erandio, con Barakaldo y Sestao está configurado el espacio de la industria del hierro que posibilitó a Barakaldo llegar a censar casi 120. 000 habitantes en 1975. Portugalete y Santurtzi ofrecen similitudes con la anterior, aunque la industria tiene menos peso y presenta otras características (comerciales. funciones portuarias, etc. ) que le confieren un carácter diferente.

Margen derecha del Abra o área submetropolitana Este. Está representada por los municipios de parte de Lejona y Getxo, concretamente por los barrios de Neguri, Santa Ana, las Arenas y Romo. Las Arenas y Neguri surgen a mediados del XIX y principios del XX como centros residenciales de alta calidad. En el primer tercio de siglo, el aumento que el nivel económico experimentó como consecuencia del desarrollo industrial, provocó que las Arenas, unido a Neguri, y en general todo el municipio de Getxo, se configuraran como un área de atracción para familias de importantes recursos económicos. El municipio, con el paso del tiempo, se convierte en asentamiento permanente de familias que se trasladan diariamente a trabajar a Bilbao. El carácter residencial de Getxo contrasta con el predominio de las dotaciones docentes y sanitarias de Leioa.

Área submetropolitana Sur o Sureste. Está representado por Basauri y Etxebarri, y de modo más discontinuo por Galdakao y Arrigorriaga. Es un área industrial que prácticamente está incorporada a la aglomeración bilbaina, sobre todo en el caso de Basauri que conserva un marcado carácter de ciudad industrial.

Área suburbana o periurbana en proceso de transformación. Es un espacio extenso próximo a Bilbao con una tipología mixta en todos los órdenes: modo de vida rural-urbano, áreas industriales, unidades residenciales e incluso barrios dormitorios o pequeños centros de servicios. Este espacio está sufriendo profundas transformaciones y puede considerarse como la reserva para el crecimiento del conjunto urbano de Bilbao. Se deben distinguir varias zonas:

  1. Conjunto residencial del Noroeste formado por Sopelana y Plentzia. Predominan las actividades agrarias, cuenta con escasa industria y un elevado número de residencias secundarias. Es el área de esparcimiento veraniego del Gran Bilbao.
  2. Área de la Cuenca Minera. Formada por Ortuella y San Salvador del Valle. Es zona con población obrera y actividad industrial.
  3. Valle de Asúa. Formado por Larrabetzu, Santa María de Lezama, Zamudio, Derio, Sondika, Loiu y parte de Leioa y Sopelana. Es una zona muy heterogénea donde no se han podido concretar los intentos de configurar un área residencial de descongestión.
  4. Valle de Cadagua. Se sitúa desde Alonsotegi hasta Zorroza y presenta características similares a la margen izquierda, con industrias, barrios obreros y sectores rurales.
  5. Valle del Nervión y del Ibaizabal. El primero comprende desde Arrigorriaga hasta Llodio y el del Ibaizabal desde Galdakao hasta Amorebieta. Son espacios que han sufrido profundas transformaciones con carácter más industrial en el Nervión que en el Ibaizabal donde, también, encontramos espacios eminentemente rurales.

PPS

El territorio histórico de Bizkaia se inserta dentro de la macrounidad denominada Pirineos y, más concretamente, forma parte de los Montes Litorales, los cuales, a su vez, están integrados por el Anticlinorio de Bizkaia, el Sinclinorio de Bizkaia y la Franja Alóctona de Lekeitio-Tolosa o Anticlinal Norte de Bizkaia.

La estructura de la Cordillera Vascocantábrica es el resultado de una serie de procesos geodinámicos que han tenido lugar durante el Mesozoico y el Terciario. Los procesos de "rifting" y la deriva antihoraria de la placa ibérica marcan esta evolución. La colisión con Europa determina la aparición de los Pirineos y su prolongación occidental: Montes Litorales, Sierra de Cantabria, etc. Litológicamente, predominan los materiales Mesozoicos (flysch cretácico, calizas, dolomías y margas Jurásicas, areniscas, conglomerados, arcillas y yesos del Triásico, calizas urgonianas, formaciones detríticas supraurgonianas...) y, en menor grado, los Terciarios (lutitas y areniscas paleocenas-eocenas). Las estructuras zonales, típicas del Pirineo, se modifican sustancialmene hacia el oeste, ya que la existencia de una serie de núcleos paleozoicos emergidos durante el plegamiento Pirenaico perturbaron el trazado de los pliegues, adoptando éstos un dispositivo en arco que recibe el nombre de "Arco plegado vasco".

En Bizkaia, los materiales presentan un trazado noroeste-sureste que, al penetrar en Gipuzkoa, se incurvan adoptando una orientación oeste-este, primero, y suroeste-noreste después, dibujando un arco con concavidad norte. La red hidrográfica presenta un marcado carácter torrencial. Son ríos cortos (50-60 km) que deben salvar importantes desniveles en reducidos intervalos, modelando una serie de valles estrechos, de perfil transversal en V y de acusado perfil longitudinal. Todos estos ríos, -excepto el tramo final del sistema Nerbion-Ibaizabal y el Mungia-, inciden transversalmente las estructuras mencionadas anteriormente, modelando una serie de valles de trazado general sur-norte, estrechos y escarpados, separados por interfluvios abruptos, sobre todo cuando predominan los afloramientos de rocas duras. La red fluvial secundaria se encaja paralelamente a las estructuras dibujando ángulos más o menos rectos cuando conecta con la red principal.

Los Montes Litorales se caracterizan por presentar relieves de cabecera típicos de una zona de montaña media, con alturas entre los 1000 y 1500 metros. Una segunda característica es la escasa masividad de las estructuras (< 500 km²), con neta discontinuidad del relieve y una situación de proximidad al litoral muy acusada. Merece destacarse la importancia de las morfoestructuras calizas que van a constituir los relieves dominantes en cabecera y en los interfluvios, presentando éstos un típico modelado kárstico, tanto a nivel del exokarst como del endokarst. El resultado de todo es una serie de cuencas hidrográficas alargadas drenadas por cursos de perfil longitudinal marcadamente fluvio-torrencial (2-3 % de pendiente media, aunque en cabecera se rebasa el 50 %). Son cuencas pequeñas (< 1000 km², excepto la del Nerbion-Ibaizabal), de trazado dendrítico, alimentación pluvial y discordantes con la estructura. Los valles fluviales presentan perfiles transversales en V, muy marcados, con un relleno de fondo de valle exiguo, tanto longitudinal como transversalmente. Todos los cursos de agua importantes alcanzan el litoral mediante una serie de estuarios, del tipo ría, parcialmente colmatados por sedimentos Holocenos.

La costa es claramente estructural, puesto que la dinámica litoral actúa sobre flancos de pliegues o reversos monoclinales, lo que determina un modelado ligero que se traduce en una costa inaccesible, escasamente sinuosa y sumamente erosionada. Dentro del ámbito costero podemos diferenciar diversos tramos de características contrastadas:

a) Costa transversal. Estos espacios se caracterizan porque los pliegues adoptan un dispositivo NNO-SSE (anticlinal de Galdames, sinclinal de Getxo), siendo atacadas las estructuras perpendicularmente por las olas y temporales del NO. Este tipo de costas se desarrolla entre la punta de Covarón (Cantabria) y el Cabo Billano (Bizkaia). Morfológicamente, predominan los acantilados labrados por el mar a expensas del flysch cretácico y terciario y de las calizas paleocenas. La existencia de materiales de dureza desigual ha favorecido el desarrollo de una amplia plataforma de abrasión salpicada de derrubios procedentes de los acantilados periféricos. Las zonas de acumulación son escasas, quedando restringidas al interior de las bahías y ensenadas: playa de Ereaga (en el Abra), playa de la Arena, playa de Arrigunaga y la playa de Gorliz. A lo largo de la costa aparecen las playas de Azkorri, Arriatera y Atxibiribil, todas ellas de reducido tamaño y situadas al amparo de salientes rocosos que favorecen la acumulación arenosa. El resto de la costa es una sucesión de acantilados verticales de hasta 50 metros de altura (Punta Galea), promontorios y puntas rocosas, tal y como se observa en Covarón, Astondo, Alpenerri, Musques, etc. Este dispositivo litoral se ve interrumpido por las rías de Somorrostro, Nerbion y Plentzia, que no son sino antiguos valles fluviales (hasta 100 metros de profundidad en Bilbao) invadidos por el mar y colmatados por sedimentos fluviales, marinos y coluviales. Mención especial merece la rasa de Punta Galea que puede definirse como una plataforma de abrasión de edad Pleistocena, modelada por las olas, que se sitúa a más de 50 metros por encima del nivel marino actual.

b) Tramo oblicuo. Abarca el espacio comprendido entre el Cabo Billano y la ría de Urdaibai. Estructuralmente, los pliegues se disponen oblicuos al litoral (dirección NNO-SSE) lo que facilita su desmantelamiento erosivo. Todo ello determina el desarrollo de una costa sinuosa y recortada, con numerosos entrantes y salientes y un índice de sinuosidad moderado. En el modelado litoral ha desempeñado un papel fundamental el complejo diapírico del Sollube y los relieves situados al norte del Ibaizabal. A partir de Billano se suceden una serie de sectores de características distintas, pudiendo diferenciar:

  1. Sector Billano-Bakio. Predominan las margas, arcillas y areniscas con eventuales intercalaciones de calizas y conglomerados, lo que determina el desarrollo de una costa rectilínea, únicamente interrumpida por algunas puntas y ensenadas, pudiendo destacar la punta de Monte Grande de Arminza, la ensenada del mismo nombre y la punta Barasorda.
  2. Triásico de Bakio. Aquí afloran las margas, yesos y ofitas del Keuper, lo que ha favorecido su desmantelamiento modelándose una costa muy sinuosa.Urgoniano de Gaztelugatxe. Es el tramo costero más espectacular. Litológicamente, predominan las calizas arrecifales, duras y masivas, lo que determina el desarrollo de una costa abrupta y escarpada dominada por importantes acantilados verticales que pueden alcanzar varias decenas de metros de altitud. En esta zona destacan San Juan de Gaztelugatxe y Aketx.
  3. Cabo Matxitxako-Bermeo. Predominan las calizas y margas aptienses y albienses. El accidente más importante lo constituye el Cabo Matxitxako, seguido de la ensenada del mismo nombre (punta Potorroatx, Txillarri y Galdes, playa de Gibela y punta de Ugerrei) y la ensenada de Bermeo. En definitiva, el paisaje litoral cambia según la litología; así, los afloramientos diapíricos de Bakio y Gernika han sido profundamente desmantelados por la erosión labrándose importantes calas, rías y ensenadas. El flysch negro tiende a generar costas rectilíneas puesto que la erosión afecta por igual a todo el frente costero, haciéndolo retroceder. Únicamente las intercalaciones rocosas duras permiten el desarrollo de algunas puntas. Frente a esto, las calizas urgonianas de Matxitxako-Bermeo y San Juan de Gaztelugatxe han resistido mejor los embates del oleaje formando importantes acantilados a cuyos pies se desarrolla una exigua plataforma de erosión. En Bermeo se ha conservado una importante rasa colgada más de 50 metros respecto a la línea de costa actual.

c) Costa longitudinal. Englobamos aquí la zona desarrollada al E. de la ría de Gernika. El litoral coincide con flancos de pliegues (flanco del sinclinal de Ispaster, anticlinal de Nabarniz), viéndose interrumpido por diversas estructuras diapíricas, pudiendo destacar el anticlinal diapírico de Gernika. Entre la ría de Urdaibai y la playa de Saturraran, el espacio costero está constituido por calizas arrecifales urgonianas (sector del Cabo Ogoño, tramo Ogella-Lekeitio, zona de Ea) y flysch siliciclástico (Lekeitio-Saturraran y alrededores de Ea). La costa es abrupta y escarpada, sobre todo allí donde afloran los materiales carbonatados (cabo de Santa Catalina y Ogoño), mientras que las pequeñas calas alcanzan cierta entidad en las zonas margosas. Los accidentes principales que afectan a este espacio son las rías de Gernika y Ondarroa.

Constituye una banda (15-20 km) de materiales del Cretácico inferior que atraviesa el territorio de Bizkaia en dirección NO-SE, configurando la divisoria de aguas Cantábrico-Mediterránea. Es una estructura anticlinal que se dispone entre el Sinclinorio Vizcaino y la Plataforma Alavesa. Estructuralmente, esta subunidad se inicia en los alrededores de Bilbao mediante una serie de pliegues de dirección NO-SE, largos e isópacos que, paulatinamente, pasan a ser rectos o vergentes al NE. Son frecuentes las fallas inversas y los cabalgamientos, así como las fallas longitudinales rellenas de cuarzo. En la zona central del anticlinorio, podemos destacar la falla de Areatza-Villaro-cabalgamiento del Gorbea, el anticlinal de Dima, el sinclinal del Indusi y la zona plegada de Otxandio. Más al E. se desarrolla la antiforma de Aramaiona.

Topográficamente, el relieve se incrementa de NO a SE, con alturas que oscilan entre los 1.000 y 1.500 metros; así, en la zona de Galdames, destacan el monte Ereza (871 metros) cortado por el río Kadagua y el monte Ventoso (751 metros), constituyendo todo el conjunto una sucesión de crestas monoclinales separadas entre sí por un conjunto de valles transversales: Kadagua, El Regato, Mercadillo, etc. Al O. del anticlinal de Galdames se desarrolla la zona tectonizada de Trucios, intensamente karstificada, y al Sur, el anticlinal de Carranza, parcialmente desmantelado por la erosión, responsable del modelado del valle de Carranza (forma circular), que no es sino una cubeta erosiva modelada bajo condiciones semiáridas. Este valle, se cierra en su sector meridional por los Montes de Ordunte, que pueden definirse como un relieve monoclinal de dirección SO-NE, con cotas que superan los 1.000 metros: Zalama (1.535 metros), Ordunte (1.104 metros), Burgeño (1.037 metros). En definitiva, la zona de Encartaciones se resuelve mediante una sucesión de cubetas erosivas (Valle de Lanestosa, Carranza, Trucios y Arcentales), separadas entre si por relieves monoclinales de escasa altitud: Cotobasero (823 metros), El Moro (829 metros), Peñas de Ranero (731 metros).

La karstificación es muy intensa, tal y como se observa en las Peñas de Ranero, cueva de Pozalagua, la Torca del Carlista, en cuyo interior se aloja la sala más grande de Europa y la segunda del mundo (400 por 250 por 90 metros), las cuevas de Ventalaperra, desfiladero de Pondra, etc. Hacia el E. nos encontramos con el Ganekogorta (998 metros) y con el conjunto de alineaciones que articulan Gorbea y las Peñas del Duranguesado, constituidas por calizas urgonianas de color claro, masivas y homogéneas, lo que explica su acusada resistencia ante los procesos erosivos. Afloran también materiales margosos, areniscosos, arcillosos y limolíticos. La desigual composición litológica de los afloramientos, determina una marcada disimetría entre el dorso y el frente del monoclinal de Gorbea. Así, la vertiente septentrional, -donde se sitúan las calizas de Itxina-, es abrupta y escarpada, estando profundamente karstificada (zona de Itxina-Lekanda), mientras que la vertiente meridional es suave y accesible. La altitud media de esta zona oscila en torno a los 1.200 metros, pudiendo destacar Lekanda (1.302 metros), Aldamin (1.362 metros), Igalirintza (1.296 metros), Gorosteta (1.255 metros), Berretin (1.250 metros), Odoriaga (1.234 metros), Ipergota (1.229 metros), Gorbea (1.475 metros), etc.

Características similares presenta el cresterío del Duranguesado, constituido por el anticlinal de Dima, el complejo de Urkiola, el sinclinal de Indusi y las Sierras de Anboto, Aramotz, Mendiguna, Mandoia y Udalaitz, separadas entre sí por los valles de Zeberio, Indusi, Aramaiona e Ibaizabal, que han sido excavados por la erosión a expensas de los materiales blandos del Weald, Cenomaniense y Aptiense Albiense. En esta zona se rebasan los 1.000 metros de altura, tal y como se observa en Anboto (1.296 metros), Peña Udala (1.092 metros), Aranguren (1.127 metros), Alluitz (1.068 metros), Orisol (1.127 metros), etc. Las Peñas del Duranguesado constituyen un conjunto de alineaciones rocosas de dirección NO-SE, formadas por calizas urgonianas, de color gris claro, con eventuales intercalaciones margosas, fácilmente erosionables, lo que ha favorecido el modelado de diversos corredores como el de Urreztei. El borde SO está fracturado y levantado por una falla que se extiende entre el Mugarra y el Anboto. Además aparecen otras fallas como la de Atxarte (desfiladero del mismo nombre), Larrondo, etc. Al pie de estos escarpes se acumulan importantes masas coluvionares, sobre todo en la ladera NE del Anboto, al pie del Aitz-Txiki, Atxarte y Alluitz. Adoptan un trazado alargado cuando su formación está ligada a corredores, conformando taludes de derrubios y conos de acumulación. Junto a ellos se observan diversos nichos de nivación, tal y como puede apreciarse en Anboto-Alluitz (nichos de Agindui, Elgoin, pared de la Cóncava...).

En definitiva, el Anticlinorio de Bizkaia se resuelve mediante una serie de relieves monoclinales, más o menos complejos, que culminan en el Monte Gorbea. Los ejes fluviales se han encajado profundamente por sobreimposición, destacando el Nerbion, Llanteno y Okendo, casi paralelos entre sí. Un importante accidente es el diapiro de Orduña, que puede definirse como una cubeta erosiva flanqueada por cuestas/crestas: Peña de Orduña (1.039 metros), Alto de los Caminos (836 metros), Virgen de la Peña (927 metros). Una de las zonas kársticas más espectaculares del País Vasco es la formada por el Karst de Itxina. Puede definirse como una karst de zonas húmedas desarrollado sobre las calizas urgonianas, de color oscuro y parcialmente recristalizadas. Todo el conjunto ha sido intensamente fracturado lo que ha favorecido el desarrollo de lapiaces, dolinas, cuevas y simas. Las formas endokársticas están representadas por las cavidades de Uburun Trokea, Axlaor Trokea y Arco Axpe Trokea. Respecto a las simas, podemos decir que se conocen más de 200, con profundidades que varían entre los 11 y los 300 metros, ostentando el record la sima de Urrikobaso. Otras cavidades son Otxabide Pagozabala, Ganeko Aspea, Itulegor y Supelegor, Arko Axpe, etc. En el macizo de Aramotz merece la pena reseñar el karst de Indusi, en el que podemos destacar los sumideros de Balzola y Kobagan (las aguas sumidas reaparecen en Jentilzubi, formando el arroyo Balzola), el puente de Jentilzubi, el túnel de Abaro, la cueva de Balzola, el abrigo de Axlor. El Exokarst está ampliamente desarrollado en la parte alta de estas Sierras, pudiendo destacar el lapiaz, las dolinas, uvalas, simas nevero, sumideros y depresiones kársticas de origen mixto. Junto a ellas, son frecuentes los valles secos (Delika en Orduña, etc.) y los retazos de redes de galerías situadas al pie del epikarst. Mención especial merecen las depresiones kársticas de tamaño kilométrico y origen mixto, pudiendo citar la depresión de Austigarbe (Gorbea) y el conjunto de formas que articulan la plataforma de Itxina. También el endokarst está sumamente desarrollado.

Constituye una banda de 7 a 20 kmetros de anchura que se desarrolla entre el Anticlinorio de Vizcaya y el alóctono de Lekeitio-Tolosa (falla de Leiza y su prolongación noroccidental), adoptando un dispositivo NO-SE. Litológicamente, predominan las areniscas, los materiales volcánicos y el flysch, de edad Albiense, Cretácico Superior, Paleoceno y Eoceno. Es una estructura asimétrica puesto que su flanco meridional es más estrecho y verticalizado que el septentrional. El sinclinorio está constituido por materiales supraurgonianos y del Cretácico superior que cabalgan el Terciario del núcleo. Por el contrario, el flanco septentrional es más amplio, destacando las coladas basálticas del Cretácico Superior. Forman parte de este conjunto el anticlinal de Plentzia, el sinclinal de Gorliz y los diapiros de Bakio, Mungia y Gernika.

El anticlinal de Plentzia constituye un pliegue muy simple integrado por flysch hojoso y flysch negro, que han sido parcialmente desmantelados por la erosión habiéndose modelado un estuario tipo ría de 6 kilómetros de longitud. Topográficamente, el relieve presenta altitudes que, en ningún caso rebasan los 600 metros, siendo el monte Jata la cota dominante (592 metros). Entre las rías de Plentzia y Gernika se sitúa el complejo diapírico de Sollube (Sollube, 633 metros). En el núcleo del Sinclinorio se desarrolla el sinclinal colgado del monte Oiz (1.026 metros), que puede definirse como un relieve estructural invertido, ya que la erosión ha desmantelado el flysch Cretácico superior y los materiales del complejo supraurgoniano dejando en resalte las litologías calcáreo-areniscosas. Hacia el E. , el sinclinal del Oiz se cierra periclinalmente (en los alrededores de Eibar), en el monte Urko y la peña Egoarbitza.

El principal factor modelador del relieve es la red hidrográfica, representada por los ríos Lea y Artibai, los cuales cortan ortogonalmente las estructuras del Sinclinorio, dibujando una serie de angostos valles en V de marcado carácter torrencial. El perfil de los valles se cierra considerablemente cuando la red de drenaje incide los materiales volcánicos o los afloramientos de rocas carbonatadas. Únicamente, el río Butron y el Ibaizabal discurren concordantes con la estructura, lo que favorece el desarrollo de valles más amplios.

Esta unidad articula el sector comprendido entre la costa de Bermeo y el tramo final del río Deba. Presenta una orientación NO-SE, estando limitada, al N. por la cobertera Paleozoica de Cinco Villas, al S. por el Sinclinorio de Vizcaya y la falla de Leiza. Hacia el OE., la falla de Leiza se prolonga a través de Aulestia-S. de Gernika y Barrika.

En Bizkaia, podemos destacar el antiforme de Erlo, el cual se prolonga por Berriatua y Amoroto, por el antiforme de Markina-Aulestia y por el anticlinal diapírico de Gernika, este último de dirección general NNO-SSE. Topográficamente, el relieve no rebasa los 1.000 m, pudiendo destacar las cimas de Nabarniz (722 metros), Bedartzandi (690 metros), Otarre (618 metros), Agido (743 metros), Aranuza (609 metros), etc. Todo el conjunto ha sido incidido ortogonalmente por la red hidrográfica generándose un típico relieve en damero constituido por estrechos valles en V modelados a expensas de las calizas arrecifales urgonianas y separados entre si por abruptos interfluvios, profundamente karstificados.

Mención especial merecen los valles secos de Basondo y Oma. El primero es un valle alargado de 1.500 m de longitud y 500 metros de anchura en la zona más estrecha (1.500 metros en la más ancha). Tiene fondo plano, parcialmente rehundido por dolinas y sumideros. El valle de Oma (Gernika), también es alargado, siendo sus dimensiones de 2.500 metros de largo y 500 metros de ancho. Está recorrido por el río Omaerreka que desaparece en la cueva de Bolunzulo.

El endokarst está representado por numerosas cuevas, simas, surgencias y sumideros. Dentro de esta unidad, podemos citar la ría de Gernika. Es un estuario de 13,3 km longitud desarrollado entre la villa de Gernika y la playa de Laida. En este marco pueden identificarse diversos ambientes, pudiendo destacar las zonas arenosas representadas por las barras de la desembocadura y los tesos y barras de canal; las zonas mixtas están constituidas por fangales y márgenes fangosos de canal con contenidos variables de arena y las zonas fangosas, situadas en la parte más alta del estuario, están colonizadas por la vegetación constituyendo amplias marismas. En conjunto, podemos citar los arenales de Laida, los fangales de Murueta y las marismas de Kanala. Por último, destacar las ofitas de Sukarrieta y la isla de Izaro. En los bordes de la ría podemos señalar las dolinas de Akorda.

JEF

La red hidrográfica de Bizkaia es moderadamente densa y está relativamente jerarquizada. Salvo algunos sectores meridionales, la mayor parte del territorio se articula dentro de la vertiente cantábrica, configurando una serie de cuencas individuales que desaguan directamente al Cantábrico, siendo el Ibaizabal el colector principal. En general, estos ríos adoptan un dispositivo meridiano cortando transversalmente las morfoestructuras que articulan el arco plegado vasco. El relieve, las altas precipitaciones y la energía del terreno dan lugar a valores muy altos de energía hidráulica, los cuales, asociados a la poca capacidad espacial de las cuencas, originan una importante erosión vertical, modelando valles profundos y encajados que tienen un típico perfil en V. Estos ríos poseen módulos elevados debido a las altas precipitaciones que recibe el territorio, lo que determina una buena alimentación anual, bajo un régimen claramente pluvial. Todos estos cursos sitúan su nivel de base en el mar Cantábrico, viéndose obligados a salvar importantes desniveles en cortos tramos, lo que determina una elevada agresividad erosiva potencial, tanto en sus cabeceras, donde los procesos de erosión remontante son intensos, como a lo largo de sus cauces, donde las capturas y las incisiones son frecuentes. El clima, en lo que se refiere a la cuantía y distribución de las precipitaciones es, sin duda, uno de los principales factores que influyen en la escorrentía fluvial. La escasa distancia entre las cadenas montañosas de la divisoria y el litoral, unido al elevado índice de escorrentía anual, -que para Bizkaia se sitúa por encima de los 20 l/s/km²-, hace que el poder erosivo de estos ríos sea muy acentuado.

Tiene una longitud de cauce principal de 58 km y una cuenca de 475, 7 km², configurando una de las principales arterias fluviales de Bizkaia. El nacimiento de este río se produce a partir de la unión de una serie de arroyos que drenan las laderas de Udalaitz y Anboto, confluyendo todos ellos en Apatamonasterio (Atxondo), donde configuran ya el río Ibaizabal. Este río atraviesa Bizkaia de E. a OE., presentando un típico trazado SE-NO, discurriendo adaptado a las estructuras que articulan el Sinclinorio de Bizkaia. Las particulares condiciones tectónicas y la existencia de una serie de litologías de escasa resistencia -flysch, margas-, ha determinado el modelado de un amplio valle, poco accidentado y colmatado por sedimentos aluviales. En Elorrio, el fondo de valle oscila en torno a los 200 metros, discurriendo suavemente con una pendiente longitudinal muy escasa. A lo largo de su trazado recibe los aportes hídricos que proceden del Macizo de Oiz (Arroyos de Berriz y Orobio) y del Bizkargi (Larrea), que, juntamente con el Gaztelumendi y Berriaga, conforman el límite septentrional de su cuenca. Por su margen izquierda recoge las aguas procedentes de las laderas del Anboto, Urkiola y Gorbea. En Durango recibe al Mañaria y un poco antes, al Mendiola y Arrazola, engrosando considerablemente su caudal. Aguas abajo de Euba el río dibuja una serie de meandros más o menos amplios, al mismo tiempo que recibe los aportes del Arratia (con su afluente el Indusi), el cual drena el macizo de Gorbea. Tras rebasar Galdakao, ya en las proximidades de Basauri, el Ibaizabal funde sus aguas con el Nerbion, formando a partir de ahí un amplio estuario donde se sitúan los principales núcleos urbanos de Bizkaia.

Tiene una longitud de 51 km y una cuenca de más de 550 km², distribuidos entre los territorios de Alava y Bizkaia. El río Nerbion nace a unos 900 m de altura en la Sierra de Orduña, que no es sino un diapiro parcialmente desmantelado por la erosión. Los bordes de este diapiro se identifican con una serie de cuestas cuyo frente determina el desarrollo de un importante salto vertical de varias decenas de metros (garganta de Delika), penetrando ya en tierras vizcaínas, donde recibe diversos aportes entre los que podemos destacar el Izoria. De nuevo en tierras alavesas, el Nerbion ve engrosado su caudal por los aportes del Lendoño que, desde sierra Salvada, discurre encajado en las calizas cretácicas. Tras rebasar el núcleo alavés de Amurrio, el río circula a alturas inferiores a los 200 metros recibiendo diversos aportes hídricos. Lentamente, el río adopta un trazado NE, cortando transversalmente los pliegues que articulan el anticlinorio de Bizkaia, lo que determina el modelado de un valle de aspecto arrosariado que se estrecha al atravesar las barras calizas que arman los anticlinales y se ensancha considerablemente cuando inscribe su cauce sobre los sinclinales. Aguas abajo de Llodio, en el término de Areta, recibe los aportes del Altube (drena la vertiente occidental del Gorbea y la zona de Altube), incrementando considerablemente su caudal. Ya en territorio vizcaino, el río discurre plácidamente hasta Miravalles donde recoge las aguas del Zeberio. A partir de este punto el río se vuelve meandriforme, aunque posteriormente recupera su aspecto normal, atraviesa Arrigorriaga y ya en Ariz se une al Ibaizabal. En la localidad de Etxabarri, el sistema Nerbion-Ibaizabal dibuja dos amplios meandros flanqueados por terrazas aluviales, convirtiéndose posteriormente en un estuario del tipo ría. Este último tramo puede definirse como un valle fluvial invadido por el mar durante el Holoceno, llegando la influencia marina hasta el Arenal y la isla de San Cristóbal (más de 15 km). Este estuario está parcialmente colmatado por aportes sedimentarios (más de 100 metros en algunos puntos), destacando la formación de amplias playas y de la barra de Portugalete que cerraba la salida de la ría y dificultaba seriamente la navegación.

Nace en el valle de Mena (Burgos), penetrando en Bizkaia a través de la Comarca de las Encartaciones desaguando directamente en la ría tras un recorrido de 59,9 km (su cuenca se sitúa en 563,5 km²). Atraviesa Balmaseda y Sodupe recibiendo diversos aportes entre los que destaca el Herrerías (nace en la Sierra de Garobel), que con sus afluentes Llantero e Izalde incrementan considerablemente el caudal del Kadagua. Su curso medio se encaja al incidir las estribaciones más occidentales del anticlinorio vizcaino, aislando, al E. al Ganekogorta y al oeste al Eretza. Aguas abajo de Irauregi el río cambia de dirección adaptándose a la estructura, desembocando en la ría a la altura de Baracaldo.

Tiene una longitud de algo más de 13 km y una cuenca que oscila en torno a los 67, 3 km². Es un curso de dimensiones modestas que nace en los montes de Triano discurriendo en dirección SO-NE, hasta desembocar en la ría de Bilbao entre las localidades de Baracaldo y Sestao.

Ambos vierten sus aguas en la margen derecha de la ría. El Gobelas nace en los montes de Urduliz discurriendo consecuente con la estructura hasta Berango, donde cambia de dirección describiendo un recodo que le permite adoptar una clara orientación N-S y desaguar en la ría por Las Arenas. Tiene una longitud de 8 km y una cuenca de 45 km². El Asua se forma a partir de la confluencia de una serie de arroyos que drenan los relieves de Berriaga y Gaztelumendi. Su cauce se dispone adaptado a la estructura desarrollando un amplio valle de escasa pendiente. Tiene una longitud de 15 km, atravesando las localidades de Derio, Asua y Erandio, en cuyo término (frente a Arakaldo), desemboca. En conjunto su cuenca oscila en torno a los 74, 3 km².

Todos ellos se sitúan en el extremo occidental de Bizkaia. El primero nace en la comarca de Las Encartaciones, atravesandola en sentido S-N. Cerca de Sopuerta recibe los aportes del Goritza y ya en Muzkiz se convierte en una pequeña ría estuario. El Mayor, a pesar de su nombre, es una modesta corriente que atraviesa el enclave de Trucios por su mitad oriental y, tras un pequeño trecho por Bizkaia, se introduce en Cantabria por Agüera, localidad que da nombre al río a partir de ese punto. Mayor entidad tiene el Karranza, el cual presenta una cuenca de 121,7 km² y una longitud del cauce principal de 19 km. Nace en los Montes de Ordunte y tras drenar la cubeta de Karranza abandona el territorio vizcaino dibujando una estrecha garganta que le permite penetrar en Cantabria tributando sus aguas al río Ason. Otro río de escaso interés es el Calera (atraviesa Lanestosa y tras cortar los relieves calcáreos de El Moro penetra en Cantabria).

La cuenca del Butron articula la comarca de Mungia, constituyendo un pequeño colector de 33 km de longitud, drenando una zona de 176 km². Su curso alto lo forman un gran número de arroyos procedentes del Bizkargi, Gaztelumendi y Sollube. Aguas abajo de Mungia (recibe al Jata) se vuelve meandriforme cambiando varias veces su dirección hasta desembocar en la ría de Plentzia. El Oka constituye una cuenca de 132,1 km², siendo la longitud del cauce principal de 17,5 km. Nace en Ibarruri atravesando, al menos en parte, el Oiz y el Bizkargi, donde engrosa considerablemente su caudal. El río presenta una dirección dominante S-N, drenando la comarca de la Busturia hasta desembocar en la ría de Gernika-Mundaka (el principal aporte hídrico que recibe es el Golako), donde dibuja un amplio estuario.

Se forman en la vertiente septentrional del Oiz orientando su cauce en dirección SO-NE, lo que determina que ambos cursos incidan transversalmente los relieves que articulan el Anticlinal N. de Bizkaia. Dibujan sendos ríos de 19 y 25 km, modelando unas cuencas de 81, 8 y 106,3 km², respectivamente. El Artibai recibe aportes del Urko, el cual desarrolla parte de su cuenca en territorio guipuzcoano, penetrando en Bizkaia y vertiendo sus aguas al curso principal a la altura de Markina. Aguas abajo el río es meandriforme terminando en una ría (Ondarroa).

JEF

El clima de Bizkaia es el resultado de la interacción de una serie de factores y elementos meteorológicos de índole muy diversa, entre los que podemos destacar:

  1. La posición latitudinal del País Vasco en el sur del continente europeo -dentro de la zona templada-, aunque muy cerca ya de las Altas Presiones Subtropicales, lo que determina la circulación de masas de aire de características contrastadas.
  2. El peculiar dispositivo topográfico de las principales alineaciones montañosas que dificultan la penetración de las masas de aire húmedo y del flujo del oeste.
  3. Su localización en la fachada occidental del continente europeo determina que este espacio se vea afectado por el flujo del oeste, por el "jet" polar y por las borrascas ondulatorias del frente polar.
  4. El anormal calentamiento del extremo oriental del Cantábrico, el cual genera masas de aire cálidas y húmedas que, al ser arrastradas por los vientos del N o NO provocan precipitaciones.

En definitiva, Bizkaia presenta un clima oceánico litoral (litoral fresco o de fachada occidental), abierto a las influencias marítimas. Este tipo climático se caracteriza por su marcada homogeneidad térmica -temperaturas moderadas en invierno y suaves en verano- y por sus elevadas precipitaciones. Según la clasificación propuesta por Köppen, estamos ante un clima mesotermal húmedo (Cfb). Es un clima templado, sin estación seca, presentando una buena distribución de las precipitaciones a lo largo del año, con un máximo otoño-invernal muy nítido y un mínimo estival acusado.

La zona objeto de nuestro estudio presenta valores pluviométricos superiores a los 1.400-1.500 mm. anuales, pudiendo alcanzarse incluso cifras por encima de los 2.000 mm. Un rápido vistazo al mapa pluviométrico pone de manifiesto que las precipitaciones se incrementan paulatinamente de oeste-este a este y de norte a sur, aunque es el relieve el elemento fundamental que explica su distribución. El análisis del mapa de isoyetas del Gobierno Vasco (1988), nos permite constatar importantes contrastes pluviométricos entre unas zonas y otras. Los valores más bajos, -1.000-1.200 mm-, se producen en la ría de Gernika y en el valle del Nerbion-Ibaizabal (1.115 mm en Basauri, 1.022,5 mm en Punta Galea), incrementándose rápidamente a medida que aumenta la altitud y, sobre todo, a medida que nos desplazamos hacia el oeste. En este sentido, podemos reseñar que el territorio de Bizkaia recibe una precipitación media anual que oscila entre los 1.200 y 1.400 mm/m², tal y como se observa en Sondika (1.277 mm), Bermeo (1.253 mm), Durango, Abadiño, etc.

A medida que nos aproximamos al Anticlinorio de Bizkaia, las precipitaciones sufren un importante incremento, oscilando entre los 1.800 y 2.000 mm de media anual, tal y como se observa en la zona de Gorbea donde, posiblemente, se rebasa esta cifra. Las causas que determinan esta gradación pluviométrica están íntimamente relacionadas con el particular dispositivo orográfico que articula el País Vasco. El exceso anual de lluvias se explica en virtud de la proximidad del mar Cantábrico y de la orientación del relieve, ya que la disposición zonal de las sierras vascas y la existencia de un paso, -el umbral vasco-, más bajo entre las altas cimas de la Cordillera Cantábrica y de los Pirineos, unido al efecto de succión producido por la región ciclogenética del Mediterráneo Occidental, determinan que el flujo general del oeste se incurve hacia la cuenca Mediterránea a través del paso vasco, después de haber resbalado paralelo al relieve cantábrico a lo largo de la costa. Los vientos se desvían adquiriendo una dirección más del norte, rebasando las montañas vascas en su camino, vía valle del Ebro, hacia el Mediterráneo.

Al margen de los elevados registros pluviométricos, esta variedad climática oceánica se caracteriza por presentar una buena distribución de las precipitaciones a lo largo del año, constatándose un máximo otoño-invernal muy nítido y un máximo secundario en primavera (normalmente en abril o en marzo). Diciembre suele ser el mes más húmedo (en algunos observatorios es noviembre), mientras que el menos regado es, en todos los casos, julio. Estos máximos otoño-invernales están ligados a perturbaciones de carácter frontal y origen Atlántico. A su paso generan precipitaciones importantes, las cuales se ven reforzadas por la orografía. Estas precipitaciones se producen en un elevado número de días, situándose éstos en 152,9 mm (Sondika). Estos valores son típicos de los climas oceánicos y nos indican la gran importancia que tienen las precipitaciones suaves o moderadas (sirimiri). Tampoco son raros los períodos cortos de lluvia intensa, pudiendo recogerse cantidades importantes de precipitación en reducidos intervalos de tiempo. En Sondika, el mes de más días de lluvia por término medio es enero con 15,1 y el de menos julio, con 10,3.

La nieve y el granizo apenas tienen importancia, ya que solo representan 3,6 y 2,6 días respectivamente. Las nevadas se producen entre los meses de diciembre y marzo, alcanzando sus valores más elevados en febrero. El granizo se produce entre octubre y abril, siendo más frecuente en enero. Es muy posible que en las zonas altas estos valores presenten mayor representatividad. La falta de datos nos impide establecer suficientemente estos parámetros. Respecto a los días de tormenta, podemos señalar que suponen alrededor de 13 días de media al año, siendo más frecuentes en abril, mayo, junio, agosto, septiembre y octubre. Estos fenómenos meteorológicos son especialmente peligrosos ya que descargan importantes volúmenes de agua en cortos lapsos de tiempo, lo que unido a las particulares características de la red hidrográfica vasca y a la estrechez de los valles cantábricos hacen que el riesgo de inundaciones sea elevado. En este sentido, podemos citar las catástrofes ocurridas en octubre de 1954, agosto de 1983 y julio de 1988.

En Sondika, en el período 1956-1983, la humedad es poco variable y, en general, elevada, presentando el valor máximo en enero, con el 85% y el mínimo en marzo, con un 79%, siendo su valor medio anual del 82%. Del resto del territorio carecemos de información sobre esta variable. Estas altas tasas de humedad relativa son debidas a la baja temperatura superficial del agua del mar que evita la evaporación excesiva y a la frecuencia de situaciones del sur, con efecto foëhn.

El clima oceánico se caracteriza por la dulzura de sus temperaturas, hasta tal punto que no puede hablarse de período frío, mientras que el verano es suave. Todo ello es debido al alto índice de nubosidad que mitiga la pérdida de calor por irradiación en invierno y evita el calentamiento excesivo en verano. Este hecho, junto con el papel atemperante del mar suaviza los rigores invernales y mitiga los excesos estivales, de ahí que la oscilación térmica anual sea muy baja: 10,9 en Sondika. En invierno, el País Vasco queda bajo el influjo de masas de aire templado húmedo que dulcifican las temperaturas, actuando la nubosidad como una pantalla conservadora de la temperatura. Este factor se ve reforzado por la corriente cálida del Golfo (la deriva noratlántica), la cual juega un papel fundamental en la suavización térmica de los rigores invernales. En verano, la nubosidad limita la insolación, al mismo tiempo que las masas de aire ligadas a los frentes fríos de las borrascas atlánticas, suavizan las temperaturas.

La temperatura media anual oscila entre los 14,4º C. de Punta Galea, y los 12,7º C de Carranza. En Bizkaia ningún mes desciende de los 5º C. Las únicas excepciones se producen en el interior del territorio o en zonas con alturas por encima de los 700-800 metros. Las temperaturas máximas medias se producen en verano, situándose en torno a los 25-26º C. en el litoral (ningún mes presenta valores inferiores a 11º C., siendo la media anual de 18, 3º C.), mientras que en el interior estos valores se sitúan en torno a los 21-22º C. Las temperaturas medias de las mínimas más bajas, se producen en enero y febrero: 3,3 y 3,6º C. respectivamente, en la costa y 1, 0-1, 8 en los enclaves más fríos del interior. La media anual de las mínimas se sitúa en 8,6º C. y 5,6º C, respectivamente. Las temperaturas medias de las máximas absolutas se producen durante el verano, oscilando entre los 33,2º C de julio y los 35,2º C de agosto. Durante esta estación también se registran las temperaturas máximas absolutas, superándose, en ocasiones los 40º C. Estos valores tan elevados son provocados por invasiones de aire tropical continental o tropical marítimo de origen africano que acaban generando olas de calor: 40,2º C. en Bilbao. Las temperaturas mínimas absolutas están ligadas a invasiones de masas de aire continental, muy frías y secas. Las temperaturas medias de las mínimas absolutas registran valores negativos en noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo, pudiendo rebasarse incluso los 5 grados bajo cero.

El riesgo de heladas es bajo: 13,1 días de media anual en Bizkaia, siendo enero (3,3 días), el mes de mayor riesgo. Estos fenómenos son desconocidos, al menos en la costa, entre los meses de mayo y septiembre. Aunque no existen registros precisos, es evidente que esta cifra es sensiblemente mayor en el interior del territorio.

El análisis de las principales características del régimen de vientos se ha efectuado utilizando la información suministrada por el observatorio de Sondika. La determinación, a nivel regional de los flujos dominantes es bastante fácil de establecer, aunque no ocurre lo mismo a la hora de esbozar la circulación local, puesto que el relieve introduce profundas modificaciones que trastocan el modelo regional de circulación. Los datos utilizados cubren el período comprendido entre 1961-1970. Estos valores nos indican que la máxima frecuencia corresponde a los vientos de componente noroeste (24,2%), aunque seguidos muy de cerca por los de componente S (18,7%) y norte (15,57 y 10,6%). También son importantes los vientos del oeste (8,5%), mientras que el resto de las direcciones apenas tienen incidencia, ya que en ningún caso representan más del 6-8,5% anual. El porcentaje de calmas supone el 21% de las observaciones, mientras que el de vientos flojos representa el 62,7%, lo que nos permite afirmar que existe un elevado porcentaje de tiempo poco ventoso. Este hecho, se explica fácilmente, debido al importante papel que desempeñan las brisas nocturnas.

Al margen de los vientos flojos y de las calmas, hay que destacar la importancia de los vientos muy fuertes (fuerza 5 o más), e incluso de los muy fuertes y atemporalados, representan el 4,77% de las observaciones. El carácter meridional del País Vasco con respecto al eje del cinturón de los vientos del oeste, repercute en diferencias importantes de la circulación general de vientos según las diversas estaciones del año. En invierno, predominan los vientos de componente sur, mientras que en verano, dominan los procedentes del norte. Esto es debido a que durante el invierno, el anticiclón continental desvía el flujo general del oeste hacia el noreste y por lo tanto, el flujo sobre el País Vasco es frecuentemente del sur o del sureste. Por el contrario, en verano, quedamos bajo el influjo del Anticiclón de las Azores y recibimos vientos de margen oriental de Anticiclón (componente norte).

La velocidad media anual es de 17,9 km/h, pudiendo considerarse como valores bastante bajos, sobre todo si tenemos en cuenta el importante porcentaje de vientos fuertes y muy fuertes. Este hecho se explica fácilmente, ya que el predominio anual corre a cargo de los vientos del norte o noroeste, los cuales son débiles, presentando velocidades medias de 17,6 km/h en Bizkaia. Por el contrario, los vientos del sur tienen una velocidad media de 19,1 km/h, con ráfagas de más de 120 km/h.

JEF

La situación geográfica de la provincia de Bizkaia así como su clima van a determinar en gran medida su paisaje vegetal y la fauna asociada a éste. Presenta pues un relieve montañoso especialmente en el sur y en el este de la provincia aunque se dan, en general, formas suaves y poco abruptas. Destacando elevaciones próximas o superiores a los 1.000 metros como es el caso de Peña Gorbea (1.475 m.), Zalama (1.363 m.) y Anboto (1.268 m.). Respecto al clima, el territorio de Bizkaia está encuadrado dentro del clima oceánico templado caracterizado éste por unas temperaturas suaves sin bruscas variaciones debido a su cercanía a la costa. Se encuentra, por tanto, bajo el influjo termorregulador que ejerce el mar con lo cual su temperatura media anual de 14 º C. y las precipitaciones, originadas por los vientos del oeste y noroeste, tendrán una media anual superior a los 1.100 mm. Se trata pues de un clima de tendencia húmeda y nubosa, que va a imponer la vegetación de la zona.

El bosque potencial de Bizkaia, bosque caducifolio, estaría compuesto sobre todo por especies frondosas como el haya (Fagus sylvatica) a partir de los 600 metros, y el roble pedunculado (Quercus robur), el roble albar (Q. petraea) y el roble negro (Q. pyrenaica) en el piso inmediatamente inferior. Otras especies complementarias que aparecen son los castaños (Castanea sativa); además de fresnos (Fraxinus excelsior), abedules (Betula celtiberica), arces (Acer campestre), olmos (Ulmus minor), tejos (Taxus baccata), y acebos (Ilex aquifolium) entre otros. Sin embargo, la fuerte presión antrópica (presión demográfica, plantaciones masivas de resinosas y mirtáceas caso del eucalipto, la especialización ganadera, la ocupación urbana industrial y viaria, etc. ) ha propiciado la paulatina degradación del bosque atlántico. De tal forma que las manchas forestales supervivientes presentan, en gran medida, un aspecto muy degradado, siendo fáciles de identificar las etapas de sustitución. Así, conforme nos alejamos del óptimo, se genera una secuencia regresiva de mantos y orlas espinosas, landas acidófilas de helechos (Pteridium aquilinum), brezos y brecinas (Erica vagans y E. cinerea) y argomas (Ulex europaeus y U. gallii) al final de la serie, en los lugares donde exista labor de mantenimiento, prados de siega.

El haya -Pagoa- (Fagus sylvatica) es un árbol de montaña que ocupa el piso montano (altura superior a los 600 metros). Sin embargo, debido a las condiciones climáticas que se dan en Bizkaia, el límite inferior puede descender mucho hasta llegar casi al nivel del mar, aunque es en torno a los 500 m. donde se sitúa su límite inferior medio. El sotobosque del hayedo acidófilo presenta una menor diversidad vegetal debido a la escasa luz que lo traspasa y la pobreza de suelo, encontrándose algún arbusto como el acebo (Ilex aquifolium) y matas de brezo (Erica arborea), y plantas de porte herbáceo como la oreja de monte (Saxifraga hirsuta) y la verónica (Veronica officinalis), asimismo helechos como el Oreopteris limbosperma y el Blechum spicant. Como casi todas las frondosas, también, ha sufrido una tala abusiva ocupando en la actualidad una extensión mucho menor, aunque gracias a que su hábitat se sitúa a mayor altura (piso montano) su recuperación ha sido más rápida.

Ocupando el piso inmediatamente inferior (piso colino) se encuentra el roble pedunculado -Aritza- (Quercus robur) árbol muy característico y que se encuentra intimamente relacionado con la simbología mística del País Vasco. Con el roble se han mezclado otros árboles secundarios de crecimiento más rápido y que se van a instalar en los claros que deja el robledal, éste es el caso del abedul (Betula alba) y el castaño -Gaztaina- (Castanea sativa), especie ésta, hasta hace unos años, en franca regresión debido sobre todo a la enfermedad fúngica del castaño europeo causada por el hongo Phitophtora cambivora (enfermedad de la tinta). El sotobosque del robledal acidófilo, presenta igualmente una variedad vegetal en la que se van a encontrar arbustos como el acebo (Ilex aquifolium), sauce (Salix atrocinerea) y el arraclán (Frangula alnus). Igualmente, aparecen una serie de plantas acidófilas como el caso de la betónica (Stachys officinalis), la escorodonia (Teucrium scorodina) y helechos como el (Pteridium aquilinum). La tala del robledal, al igual que ocurre con la del hayedo da lugar a la landa acidófila compuesta por tres especies características tales como la argoma (Ulex europaeus), el brezo (Erica vagans) y el helecho (Pteridiun aquilinum). Otros tipos de robles presentes en Bizkaia son el marojo (Quercus pyrenaica) árbol que desplaza al roble pedunculado en terrenos más arenosos y sueltos. El roble albar (Q. petraea) que prefiere suelos más sueltos y aireados en montañas de altitud media, así, forma bosques en las laderas del macizo de Zalama y Gorbea; y el alcornoque (Q. suber) que se encuentra salpicando las colinas del litoral como es el caso de Armintza.

Allí donde de forma permanente el agua dulce empapa los suelos se van a crear unas condiciones de vida en el subsuelo a la que se adaptan mejor unas plantas que otras, ese es el caso de comunidades vegetales como las alisedas -Haltza- (Alnus glutinosa) acompañados a menudo por otros árboles como el fresno -Lizar arruntza- (Fraxinus excelsior), y el sauce (Salix alba). En el estrato arbustivo se encuentran especies como el avellano -Urritza- (Corylus avellana), el cornejo (Cornus sanguinea); pero es en el estrato herbáceo en el que se van a dar cita numerosas especies que viven en las orillas de arroyos y cauces fluviales, ese es el caso del botón de oro (Ranunculus repens), la jabonera blanca (Silene dioica), el Chaerophyllum hirsutum, y la Scrophularia auriculata. Además de plantas trepadoras como la hiedra -Huntza- (Hedera helix), el lúpulo (Humulus lupulus), etc. Por lo general, estos bosques de ribera han sido sustituidos en su mayor parte por plantaciones de plátanos de sombra (Platanus hispanica) o chopos (Populus nigra).

Hoy en día la repoblación de especies alóctonas llevada a cabo en detrimento de las especies autóctonas hace que la extensión ocupada por las coníferas, como el caso del pino insigne -Intsinis pinua- (Pinus radiata), sea muy elevada. Debido en gran parte a su rápido crecimiento y su adaptabilidad al terreno. Tras la destrucción del bosque caducifolio, y en relación con una fuerte lixiviación y acidificación del suelo, aparece la landa acidófila que constituye la unidad de matorral dentro de la vertiente atlántica del País Vasco, y que como se comentó con anterioridad, está integrada principalmente por tres especies: la argoma -Ote zuria- (Ulex europaeus), el brezo -Ainarra burusoila- (Erica vagans) y el helecho -garoa- (Pteridium aquilinum). En Bizkaia destacan las landas del Monte Oiz y Carranza. Y en aquellos lugares donde se ha destruido la landa aparece el siguiente estado en la regresión, los prados y pastizales aprovechados por el ganado. Finalmente ya la campiña, ese entorno humanizado, está ocupada por prados de siega y diente así como cultivos de forrajeras como la alfalfa, el trebol, etc. para la alimentación del ganado, coexistiendo con otros cultivos como el de las hortalizas, maíz, y árboles frutales como el manzano.

Aunque la fauna no constituye un elemento tan importante del paisaje como la vegetación, es de sumo interés reseñar aisladamente las especies o grupos más significativos de la zona de Bizkaia encuadrada dentro del área cantábrica. La costa vasca está ocupada, aproximadamente, en un 90% por acantilados y el resto por playas y formaciones arenosas. En la provincia de Bizkaia destacan sobre todo el acantilado vertical del Cabo de Ogoño, formado por moles de calizas que actúan como barrera de protección del puerto de Elantxobe, y la vecina isla de Izaro perteneciente ésta a Bermeo. En el mismo Cabo de Ogoño y en la isla de Izaro se va a encontrar una de las más importantes colonias de cría de aves marinas caso del cormorán moñudo -ubarroi bolborin- (Palacrocorax aristotelis), la gaviota argéntea -kaio- (Larus argentatus), gaviota ésta más común de Bizkaia y la gaviota sombría -Kaio illun- (Larus fucus). Tanto la gaviota árgentea como la sombría son aves muy voraces; igualmente, aparecen numerosos grupos de especies migradoras como es el caso de la espátula -mokozabal- (Platalea leucorodia).

Allí donde las aguas del mar se unen con los aportes de agua dulce proveniente de los ríos, se va a originar uno de los ecosistemas más ricos y diversos: los estuarios. Son zonas de aguas poco profundas pero con ecosistemas de un elevado interés ecológico, éste es el caso de la ría de Gernika. Jalonada por el puerto de Mundaka y las playas de Laida y Laga, el estuario de la ría de Gernika forma un espectacular paisaje. Este espacio va a servir a docenas de especies de aves que lo utilizan como lugar de paso, descanso, invernada y cría. Especies como el correlimos común -txirri- (Calidris alpina), ave ésta muy sociable, el ostrero -itxas mika- (Haematopus ostralegus), hábil pescador que se agrupa en grandes bandas, el arisco zarapito real -kurlinka errege- (Numenius arquata), garza real -koartza lepo-zuri- (Ardea cinerea) el ave zancuda que mejor pesca, la garceta (Ergetta garcetta) y el cormorán; filtradoras como la avoceta -zankaluze mokogora- (Recuvirostra avosseta) cuyo aspecto recuerda al de un ejemplar pequeño de flamenco; anátidas como el ansar común -Antzara- (Anser anser), el ánade real (Anas plathrynchos) representante más típico de las anátidas de superficie, y el pato cuchara -Ate mukozabal- (Anas clypeata) característico por su inconfundible y desmesurado pico en forma de espátula.

De otra manera, ya en la zona continental del territorio, hay que destacar los cortados rocosos de las montañas asociadas a menudo a cumbres y crestas de montaña donde muchas especies de aves buscarán lugares de cría y reposo, es por ello que poseen un alto valor ornístico. En ellas se observan rapaces como el escasísimo alimoche -sai zuri- (Neophron percnopterus) y otro miembro de la familia accipitridae como el buitre leonado -sai arre- (Gyps fulvus), como los que aparecen en el Parque Natural de Urkiola y otras aves como la chova piquigualda y piquirroja (Pyrrhocorax graculus y P. pyrrhocorax).

Por debajo de los 600 metros, los pequeños rodales (pequeños bosques aislados de roble pedunculado y castaño), vestigios de los antiguos bosques, que ocupaban la zona por debajo del piso montano. En las laderas del Gorbea es donde se va a presentar una elevada variedad faunística debido a un sotobosque rico en especies vegetales. Ese es el caso del herrerillo común -amilotxa- (Parus caeruleus) que habita preferentemente en los huecos existentes en los viejos robledales; el zorzal común -birigarro- (Turdus philomelos), zorzal más habitual en todo el territorio vasco; el cuco -kuku- (Cuculus canorus) con su típico canto anunciador del principio de la primavera. Entre las rapaces más comunes tenemos al gavilán -gabirai- (Accipiter nissus), el águila culebrera -suge arrano- (Circaetus gallicus), el ratonero común -zapelaitz- (Buteo buteo). Dentro de los mamíferos podemos encontrarnos con el ciervo (Cerus eleaphus), reintroducido recientemente en el macizo del Gorbea; la marta común (Martes martes), animal perteneciente a la familia de los mustélidos.

El pino insigne (Pinus radiata) es la principal variedad de conífera que se ha utilizado en la repoblación de numerosas zonas de la geografía de Bizkaia, debido principalmente a su adaptación al terreno y su rápido crecimiento, en detrimento de las frondosas, hasta el punto, de que sus plantaciones ocupan casi el 50% de la superficie del Territorio Histórico. Pese a ello, en estas plantaciones de coníferas también se va a generar un ecosistema joven dominado por especies colonizadoras, así, en el caso de los anfibios tenemos al sapo común (bufo bufo), habitante de las riberas secas, mientras que entre los reptiles destaca el lución (Anguis fragilis). En cuanto a las aves más comunes en este tipo de ecosistema destacan el petirrojo -txantxangorri- (Erithacus rubecula), ave sedentaria que además se encontrará en setos, huertos y jardines; el carbonero común -kaske beltza- (Parus major), ave también ubicuista que se encuentra por lo general en zonas arboladas. Dentro de los mamíferos está la ardilla (Esciurus vulgaris), roedor de costumbres diurnas habitante habitual de los bosques de coníferas.

Las landas, por su parte, también van a albergar un variado número de especies, muy numerosas en el caso de los reptiles, caso del lagarto verde (Lacerta viridis), la lagartija de turbera (Lacerta vivipara), ambas especies diurnas habitantes de zonas húmedas y de matorral bajo; la culebra de collar (Natrix natrix) especie de gran tamaño, un metro de longitud aproximadamente, también afín a lugares húmedos, y por último la víbora cantábrica (Vipera seoani) especie muy territorial y de hábitos diurnos.

Finalmente, si nos adentramos en los dominios de la campiña, también vamos a encontrar en su paisaje una alta diversidad faunística, además de anfibios como el sapo común (Bufo bufo), y reptiles como el lagarto y la víbora cantábrica, éste es el territorio de mamíferos como el topo común (Talpa europaea), animal éste que tras la progresiva tala de los bosques fue trasladándose e invadiendo los campos, el ratón de campo (Apodemus sylvaticus), el erizo (Erinaceus europaeus), la musaraña común (Crocidura russula), etc. Las aves también tienen representantes en este paisaje de campiña, así, el mirlo común -zoroa- (Turdus merula), el jilguero (Carduelis carduelis), y claro está el conocido gorrión común -txolarre- (Paser domesticus) y entre las rapaces el ratonero común -zapelaitza- (Buteo buteo).

Debido a que el País Vasco cuenta aproximadamente con unas 90 especies de aves ligadas al medio fluvial y palustre de las que aproximadamente 35 se reproducen en Euskadi, no podemos obviar, claro está, a algunos de los habitantes de los cursos fluviales que serpentean por el territorio vizcaino. Va a ser el tramo alto de los ríos el que mejor ha conservado su comunidad ornítica, debido sobre todo a la escasa contaminación que afecta a ese tramo. Aún así, la pobreza de nutrientes acompañadas de unas condiciones de vida difíciles hacen que este tramo de los ríos sea pobre en cuanto a presencia de aves se refiere, de tal forma, que las condiciones fisico-químicas y biológicas van a condicionar las características de la comunidad. Así, las tres especies más características de estos tramos altos serán: el martín pescador (Alcedo attis), el mirlo acuático (Cinclus cindus) y la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea).

  • Grandes mamíferos.

No podemos olvidarnos, claro está, de los grandes mamíferos teniendo en cuenta que, en general, la fauna del territorio vasco es una sombra de lo que antaño fue. De esta forma, aparecen representaciones de numerosos animales, incluso bisontes, en las pinturas rupestres descubiertas en las cuevas cercanas al valle de Carranza. Todo ello, da cuenta de la amplia representación de grandes mamíferos (osos, lobos, linces...) que poblaban antaño dicho territorio. Hoy en día, únicamente nos encontramos con el ciervo (Cervus elaphus), que como se comentó anteriormente, ha sido reintroducido en las estribaciones del Macizo del Gorbea; igualmente, nos podemos encontrar con algunas poblaciones de corzo (Capreolus capreolus), especie ésta que se distingue del ciervo por su pequeña alzada (60-70 cms. ) y su diminuto rabo, habitante sobre todo de los pastos altos de las zonas de montaña. Otro huésped de gran tamaño, presente también en algunas zonas del Territorio de Bizkaia, es el jabalí (Sus scrofa); aunque se trata de una especie típicamente forestal que frecuenta también la alta montaña. Teniendo en cuenta lo comentado con anterioridad, hay que destacar la importancia de la conservación de toda la franja territorial limítrofe entre el País Vasco y la provincia de Burgos, para de esta forma garantizar unos mínimos aportes faunísticos hacia el interior de la Comunidad Autónoma Vasca. De esta forma el propuesto Parque Natural de Ordunte-Alto Nerbion Gibijo pretende ese objetivo. Así, se propone abarcar, dominando el Valle de Carranza, la vertiente vasca de la Sierra de Ordunte de prevista protección también en el sector burgalés (Monte Zalama, Alto de Escaletas), de forma que distintas especies de animales, caso de los lobos (Canis lupus) procedentes de los páramos burgaleses y que continuamente acceden al territorio vizcaino, de la misma manera que los ciervos, jabalíes y corzos, sigan una vía de penetración.

MSH

El valle y estuario de la ría de Urdaibai, declarado Parque natural y Reserva de la Biosfera (UNESCO, 1984) abarca 230 km² (22. 500 ha. ) lo que supone el 10% de la superficie del Territorio Histórico de Vizcaya y el 3% aproximadamente de la Comunidad Autónoma Vasca.

Urdaibai se estructura en torno a la ría de Gernika, un estuario de valle fluvial de 12 km. de longitud y 1.000 m de anchura en su desembocadura y cuya profundidad media se estima en torno a los 3,5 m. La ría recibe las aguas de los ríos Oka y Golako, que se unen en las inmediaciones de Gernika formando el aporte principal de agua dulce del sistema, al que se suman las aguas subterráneas filtradas por los terrenos cársticos que circundan la ría. Son precisamente esos terrenos los que permiten la existencia de cursos de agua subterránea y numerosas cuevas, grutas y cavernas, entre las que destacan la sima de Ineritza con 450 m. de desnivel en Nabarniz; la gruta de San Pedro, de 2 km. de longitud, en Busturia, y las cuevas de Santimamiñe en las que se conservan importantes pinturas rupestres. La comarca de Urdaibai disfruta de un clima oceánico, al igual que el resto de la costa vasca, el cual estará caracterizado por una repartición homogénea de las precipitaciones a lo largo de todo el año; así, la precipitación anual ronda en torno a los 1.400 mm. además de leves oscilaciones térmicas. Dentro del Parque, quedan como principales núcleos de población: Gernika, Muxika y Mendata en la zona interior; Bermeo, Mundaka y Pedernales se hallan en el sector costero Occidental, mientras que Laida y Elantxobe en el sector costero oriental.

Se han descrito hasta un total de 25 unidades diferentes de vegetación entre las que destacan por su importancia las comunidades autóctonas de encinar cantábrico, bosques mixtos, alisedas y bosquetes de abedules, una zona de landas compuesta por la argoma y el brezo, y los roquedos colonizados por helechos y herbáceas. Bordeando los canales de la ría aparecen amplias formaciones de carrizo (Phragmetis australis), junto con espadañas (Thipha latifolia), juncos (Juncus sp). En la zona de marisma, que se inunda con cada marea, aparece un tapiz de aspecto herbáceo compuesto por Spartina maritima, Salicornia ramossima y Zoostera noltii. Mientras que en las zonas sometidas a inundación, únicamente durante las mareas vivas aparecen especies como Aster squematus, Halimione portulacoides y Scirpus maritimus.

Pero, además, esta zona conforma uno de los enclaves de mayor riqueza faunística del País Vasco sobre todo en lo referente a avifauna, ese es el caso de la gaviota argéntea (Larus argentatus) y cormorán moñudo (Palocrocoraz aristotelis) centrados sobre todo en la isla de Izaro. Entre las especies migradoras destacan la espátula (Platalea leucorodia), el ganso común (Anser anser) y numerosos limícollas como el Chorlitejo grande, el Chorlitejo pequeño, Zarapitos, etc. Las rapaces van a aparecer sobre todo en los sectores interiores, destacando la presencia de ejemplares de águila culebrera (Circaetus gallicus), lechuza común (Tyto alba) y milanos. Respecto a los habitantes de las aguas, esta zona cuenta con la presencia de la anguila, el corcón, la dorada, la lubina la platija y el sargo, destacando la presencia de un anfibio como es la rana patilarga (Rana iberica) en la regata de Busturia, único lugar de la Comunidad Autónoma Vasca en el que habita. En cuanto a los mamíferos destacan el visón europeo (Mustela lutreola), el tejón (Meles meles), la comadreja y el zorro (Vulpes vulpes).

Se encuentra situado en el Sudeste de la provincia de Bizkaia limitando con la de Álava. Con una extensión aproximada de 5.768 ha., el parque de Urkiola está constituido esencialmente por las Crestas del Duranguesado, junto con las vertientes montañosas que dominan los valles del Indusi y Aramayona. El material rocoso más abundante son las calizas blancas urgonianas del Cretácico inferior, ricas en fósiles. Debido a esta naturaleza geológica van a aparecer cuevas y fuentes por toda la montaña.

Respecto a las comunidades vegetales presentes en la zona, destaca el hayedo (Fagus sylvatica), que desciende hasta los 700 m., formado por ejemplares desarrollados en la vertiente Norte y zona de escasas pendiente, mientras que en las zonas cercanas a las cumbres está integrado por arbustos de escaso porte. En el piso inmediatamente inferior, sobre suelos silícios, va a predominar el roble pedunculado (Quercus robur) mezclado en ocasiones con ejemplares de castaño (Castanea sativa). Igualmente, destacar la presencia de numerosos bosques de repoblación, concretamente de Pino insigne (Pinus radiata), distribuidos por todo el parque de manera irregular.

En cuanto a la fauna del parque cabe destacar entre los anfibios al tritón jaspeado y palmeado (Triturus marmoratus y T. helveticus) y entre los reptiles la víbora de Seoane (Vipera seoani) y el lución (Anguis fragilis). En cuanto a la avifauna, el parque cuenta con la presencia regular de la chova piquirroja y la piquigualda (Pirrhocorax pyrrhocorax y P. graculus), el gavilán (Accipiter nissus), halcón abejero (Pernis apivorus) y el buitre común (Gyps fulvus), especie ésta que está experimentando una importante recuperación en los últimos años. Respecto a los mamíferos, hay que reseñar la presencia de pequeños mamíferos como el lirón gris (Glis glis), la musaraña (Crocidura russula) y el topillo rojo (Cletrionomys glareolus). Y entre los mamíferos de mayor tamaño destacan el zorro (Vulpes vulpes), la marta (Martes martes), el armiño (Mustela erminea), mustélido que se encuentra en peligro de desaparición y la comadreja (Mustela nivalis).

MSH