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Estados Unidos de América. Oregón

Artículo principal: Estados Unidos de América.

El primer emigrante vasco en Oregón se trasladó al sudeste del estado, a Malheur County, -vino primero a California atraído por el oro-, a principios de 1860. Los primeros vascos que se situaron en Oregón provenían de países de América del Sur como Argentina y Chile.

Uno de los primeros vascos, mineros del oro, fue Pedro Altube, inmigrante de Oñati (Gipuzkoa), en primer lugar en Argentina y después en los EEUU. Compró un negocio de ganado en California en 1873, lo condujo a través de Sierra Nevada y arribó al Independence Valley (Nevada), cerca de la frontera con Oregón. Altube atrajo a varios familiares del País Vasco y de Sudamérica. Venían principalmente a los EEUU a causa de la mala situación económica en el País Vasco o en Sudamérica, lo hacían principalmente para mejorar ésta.

A comienzos del siglo XXI, las siguientes generaciones de estos vascos consiguieron trabajar en negocios importantes y hacerse conocidos; así podían citarse: Anthony Yturri Senador en el parlamento del Estado de Oregón y John Elorriaga, Presidente de la Junta Directiva del US Bank Corporation.

Varias familias en la región céntrica de Oregón han sido miembros del Portland Basque Club desde los años 1990, hasta que en 1995, formaron su propio club, el Basque Club del Centro de Oregón. Esta asociación desarrolló numerosas actividades. Un grupo de baile vasco, compuesto por niños y adultos, ha bailado para el público en eventos locales, inclusive en el Deschutes County Fair, el último fin de semana de julio, donde el grupo ganó el Primer Premio en 1996. Como los vascos no eran tan conocidos aquí, el club estaba tratando de proyectar y enseñar la cultura vasca a la comunidad local, por medio de bailes tradicionales y ofreciendo comidas vascas con el fin de recaudar fondos en eventos locales.

Sus miembros se juntaban una vez al mes, en la casa de alguno de ellos para celebrar una cena. Aprender a jugar al "mus" y a cocinar diferentes platos vascos, ha sido también una parte de estas juntas sociales. Comenzaron la tradición del picnic anual aunque sin una fecha fija. El objetivo del grupo era mantener la identidad vasca, siendo la mayoría de sus componentes de segunda y tercera generación nacidos en los EEUU.

Burns tuvo probablemente la colonia vasca más duradera y con actividad continuada en todo Oregón. Desde el inicio, en 1920, los vascos se han reunido en grupos en esta localidad y cuando el negocio de ovejas aflojó, muchos encontraron trabajo en la exitosa serrería de maderas de la compañía de Hines.

Nuevos inmigrantes vascos llegaron a Burns en los años 1960 y los hijos de éstos seguían hablando euskera a comienzos del siglo XXI. En este pueblo hubo dos pensiones vascas, Star Hotel y Plaza Hotel. La Star Hotel fue construida en 1911 y perteneció a Felix y Cecilia Urizar. Después, Pedro y Elvira Zabala gestionaron el negocio durante muchos años. A comienzos del siglo XXI, la pensión se conservaba excelentemente. La Plaza Hotel estuvo en servicio desde 1939 hasta 1981. La última dueña fue Lucy Garatea, desde 1948. El edificio fue destruido en 1991 a causa de un incendio.

Los vascos se trasladaron a Burns primeramente entre los años 1920 y 1930 con intención de trabajar en la agricultura y con el ganado lanar, para los pastores y dueños americanos, pero algunos establecieron sus propios negocios. Tom Zabala y Joe Madarieta tuvieron uno de los mayores negocios de ovejas. Cuando el negocio ovejero y de la lana disminuyó, los vascos buscaron trabajo en la serrería, en Hines. La compañía cerró la planta en la década de 1980 y muchos trabajadores vascos se quedaron sin trabajo. Cuando abrieron de nuevo la serrería, la mayoría de ellos fueron contratados nuevamente.

Durante muchos años hubo una organización informal de vascos en Burns; se juntaban en las viviendas privadas de varias familias. En los años 1960 y 1970, el grupo, llamado el Harney County Eskualdunak, patrocinó picnics en el Parque de Veteran's Memorial y organizaron las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Un problema político acabó con el club.

Durante décadas, las instituciones vascas en el oeste americano no se hicieron eco de la ideología nacionalista en el País Vasco. Pero hubo y hay, iniciativas personales ocasionales para ayudar, la mayoría de Boise, en particular después del Proceso de Burgos de 1970, que puso la cuestión vasca en primer plano de la actualidad mundial.

En Burns, unos miembros del club ofrecieron dinero del club para ayudar a la causa y la controversia comenzó. Las comunidades vascas de Los Angeles, San Francisco y Nueva York actuaron con manifestaciones y cartas a políticos estadounidenses, etc.

Un grupo de vascos de Boise, incluido el Secretario del Estado de Idaho, Pete Cenarrusa, decidieron enviar fondos al País Vasco, para las familias de los prisioneros políticos en los años 1970. Algunos miembros del club de Burns quisieron hacer lo propio, pero otros -incluido el presidente del club- no estaban de acuerdo y la propuesta no salió adelante. Los conflictos personales sobre el tema continuaron durante años y como resultado el club se fragmentó y finalmente llegó su cierre.

Durante los años 1980, la cultura vasca manifestada colectivamente en festivales, cenas y bailes en la comunidad, desapareció. Más tarde, las mujeres decidieron formar un nuevo club para reavivar las tradiciones y establecieron el Danak Bat, en 1991. Ellas esperaban reactivar los picnics y también organizaron un grupo de baile juvenil donde se practicaba un poco el euskera y educaban a los jóvenes acerca de las siete provincias.

Respondiendo a las frecuentes peticiones y solicitudes de cocina vasca, este grupo, de aproximadamente veinte mujeres vascas, decidieron cocinar comidas para grupos privados, como medio de recaudar fondos para su asociación. Las ganancias fueron utilizadas en becas universitarias para los jóvenes de la comunidad vasca.

Otra actividad del club fue limpiar las tumbas vascas antes del Memorial Day, Día de Recuerdos. Sus miembros compraban docenas de pequeñas "ikurriñas" (bandera vasca), y cuidaban las tumbas de sus antepasados vascos del pueblo y colocaban las "ikurriñas" en las 70 tumbas vascas del cementerio de Burns.

El verano de 1994, cuando la ciudad les pidió que patrocinaran el Diversity Festival, Festival de la Diversidad, el grupo aprovechó la oportunidad para exhibir las manifestaciones culturales vascas. En los últimos años del siglo XX, el grupo se hallaba concentrado en la organización del picnic anual, el último sábado de junio en el Parque Hines.

Los vascos han desempeñado puestos muy importantes en el condado de Harney. Los últimos tres oficiales superiores del condado fueron vascos; Avel Díaz, Dolores Swisher y Maria Iturriaga, en 1996.

Tras varios años en el negocio de hostelería, Tony Díaz, decidió en 1994, abrir un restaurante vasco en Burns. Le puso el nombre de Steens Mountain Café, en memoria de las muchas familias vascas, incluida la de su padre Avel Díaz, que pasaron tantos años en la montaña. En esos años, era probablemente el único restaurante vasco en Oregón, exceptuando Jordan Valley, pero no duró mucho tiempo y a comienzos del siglo XXI ya no existía.

Una evidencia de los años que los pastores vascos pasaron en las montañas se encontraba a plena vista, en un soto de "aspen" denominado como "Whorehouse Meadow" (prado de las prostitutas). Las tallas representaban a mujeres con y sin ropa; los nombres de ellas y fechas, la mayoría datadas en los años 1920, 1930 y 1940. Las tallas señalan un campo de prostitución, que aparentemente fue usado mucho en esos años por los pastores vascos en relación con mujeres del pueblo. Algunas tallas eran tan antiguas que era imposible saber lo que representaban. Hubo al menos un vasco en Burns, que ha ofrecido testimonio sobre la existencia de las tallas. El soto estaba situado en una propiedad privada de pertenencia a Dan Jordan.

El Condado de Malheur se estableció oficialmente el 17 de Febrero de 1887. Esta zona está situada al sur de Baker County en el sudeste de Oregón. Su nombre se debe al río Malheur River y es el segundo condado más largo de todo el estado de Oregón, con 9.874 millas cuadradas. Desde 1860, muchos mineros se acercaron a esta zona para trabajar y la cifra aumentó cuando en 1863 se descubrió oro en la misma. Los primeros vascos llegaron alrededor de 1890 y entraron principalmente en el negocio de las ovejas, como pastores. La población de Jordan Valley fue aumentando entre 1890 y 1940. Desde 1940 hasta 1990 hubo un gran descenso, (36 %), debido al declive de la agricultura durante ésa época.

A tres cuartos de milla de la entrada del pueblo había un rótulo que anunciaba que Jordan Valley era el "Hogar de los Vascos". La alta concentración de éstos en la población rural era tan extraña que fue objeto de varios estudios académicos durante los años de 1910 a 1950.

Los vascos ejercieron un papel muy influyente en el comienzo del siglo XX y la zona ofrecía, un siglo después, muchos vestigios de su influencia. Irónicamente, en las décadas de 1910 a 1930, los estadounidenses que vivían en Jordan Valley afirmaban que se sentían como si vivieran en el País Vasco.

Como los norteamericanos eran pocos y los vasco-norteamericanos mayoría, resultaba curiosa esta asociación. En aquella época, Jordan Valley tuvo una población de 300 habitantes y McDermitt, otro pueblo vasco en Malheur County, 200. Durante los años 1910-1930, los vascos se mudaban a los pueblos de Jordan Valley y McDermitt y cambiaron la historia de los mismos.

Citando a los historiadores que realizaron trabajos de campo en Jordan Valley, resultaba que había más vascos que norteamericanos (Davis 1927). Aunque los dos grupos convivían, las viviendas estaban separadas y existían zonas vascas. Según testimonio de los estadounidenses, los vascos permanecían en su propio grupo y preservaban sus tradiciones, en lugar de adoptar las de aquellos. En Jordan Valley y en McDermitt se pueden ver en las casas vascas los colores verde o azul con techos rojos que brillan con el fondo del desierto blanco y las montañas negras. El estilo arquitectónico también refleja la piedra del "baserri" (caserío).

Los vascos pasaron probablemente por Jordan Valley, por primera vez, entre 1860 y 1870, en la época de los descubrimientos de oro en Jordan Creek, que atrajeron a numerosas personas en busca de fortuna. Pero los vascos no comenzaron a establecerse de modo permanente aquí hasta 1889. Antonio Azcuenaga y José Navarro eran considerados como los primeros en llegar y establecerse en esta localidad, en 1889.

A pesar de que no había vascos en Jordan Valley antes de que Navarro y Azcuenaga comenzaran con la cría de ovejas en la zona, pasaron solamente entre veinte y treinta años para que los vascos predominasen la población local.

Además de las familias Azcuenaga y Navarro, que estuvieron acompañadas por otros familiares, otras familias numerosas y prominentes de la zona fueron: los Eiguren, Elorriaga, Telleria, Yturri y Elordi. Azcuenaga y su hermano Agustín levantaron un gran negocio ovejero llamado Cow Creek Ranch y otros vascos hicieron lo propio. José Navarro estableció el Monopole Hotel y también un establo de caballos. Agustín Azcuenaga fue el amo del Jordan Valley Hotel, establecido en 1880 y reconstruido en 1912. También tenían pensiones para pastores las familias Yturri, Madariaga y Elorriaga. Ambos, Eulogio y Trinidad Madariaga emigraron de Bizkaia y gestionaron el Overland Hotel, de Boise, durante varios años antes de mudarse a Jordan Valley.

A la migración de los vascos en el oeste siguieron otros grupos migratorios que iban hacia el noroeste. Desde Winnemucca (Nevada), ellos se habían trasladado a McDermitt (Nevada), que era principalmente un pueblo minero y de allí a Oregón, a los pueblos de Jordan Valley y Ontario.

Al mismo tiempo que unos se empleaban en Jordan Valley, otros se trasladaban a Boise (Idaho) y a otros pueblos en el sudoeste de Idaho. La emigración vasca más importante en estas zonas tuvo lugar entre 1900 y 1920. También se encontraban los vascos en pueblos más pequeños de la zona: Andrews y Fields en Oregón; Paradise Valley y Denio en Nevada; De Lamar y Silver City en Idaho.

La emigración vasca a Jordan Valley tuvo su punto más elevado durante 1920 y continuó firmemente en 1930. El pueblo nunca llegó a ser muy grande, no se elevó más allá de a 600 familias en el valle de Jordan Creek. Las familias vascas representaron más o menos dos tercios de la población. El académico Joseph Gaiser, que estudió el área rural en la década de 1940, calculó que en ese tiempo los vascos eran dueños del 50 % de las fincas locales y representaban el 90 % de los propietarios de las ovejas de la región. También ostentaban el puesto de alcalde y fueron elegidos miembros del consejo municipal en diferentes elecciones.

Los vascos en este pueblo se unieron con algunos irlandeses católicos para construir una iglesia católica, la de San Bernardo, en 1914. Según Sarah Baker, los nombres de Yturri, Marquina y Chertudi eran algunos de los constructores que estaban tallados en la torre alta de la iglesia. Alrededor del año 1915, Ambrosio Elorriaga, Domingo Yturri y otros varios albañiles construyeron un frontón de pelota para el público; fue el único frontón de Oregón. A comienzos del siglo XXI seguía allí, restaurado en 1997, después de muchos años de abandono. En general no había jugadores de pelota, ni de "jai-alai", pero los jóvenes jugaban al tenis contra la pared.

El Sheep Ranch Fort, Fortaleza del Rancho Oveja, en Arock (Oregon) ubicado en el Rancho Eiguren, es el edificio más antiguo del condado Malheur. El edificio sirvió como refugio para viajeros que se encontraban entre California y Silver City.

Años más tarde, soldados del ejercito estadounidense lo utilizaron para proteger a los residentes locales contra las tribus indígenas de la zona. El nombre de la fortaleza, dado en 1864, denota que las ovejas eran objeto de crianza en la zona antes de que los vascos llegasen allí.

Los primos Pascual Eiguren y Manuel Navarro compraron el rancho grande, donde se ubicaba la fortaleza, en 1914. La familia Eiguren vivió en la fortaleza vieja durante más de cuarenta años. Hasta la década de 1950, la misa católica del pueblo se celebrada en esta fortaleza, hasta que se construyó, en 1958, la nueva iglesia, Holy Family Catholic Church, iglesia de la Sagrada Familia, en Arock (Oregón).

La fortaleza a comienzos del siglo XXI permanecía vacía pero seguía siendo parte del Rancho Eiguren, que en las mismas fechas estaba gestionado por dos nietos de Pascual.

El rancho, posiblemente más antiguo de toda la zona, fue establecido en 1860. Hazel Fretwell-Johnson, una escritora del diario "Owyhee Outpost", escribió la historia de las comunidades de la zona de Jordan Creek, como Arock y destacó la fortaleza histórica así como el famoso "Puente de las Ovejas", construido por los rancheros Lázaro Urquiaga y John Acarregui, en 1909. Éste era necesario para que las ovejas pudieran cruzar el arroyo Jordan (Jordan Creek), cuando venía crecido por las lluvias de invierno y primavera. El puente dejó de ser útil cuando fueron construidas las presas como Antelope Reservoir, y finalmente fue destruida en la década de 1930.

En las primeras décadas del siglo XX, las familias vascas de los ranchos se juntaban en Jordan Valley para celebrar las festividades religiosas, alternando éstas en varias pensiones vascas. La Navidad se celebraba en la casa de la familia Marquina, el Año Nuevo en la de Madariaga y el Día de Reyes en la casa de los Elorriaga.

Entre la cercana comunidad vasca, la generación inmigrante pudo mantener su idioma y una identidad cultural muy intensa. En realidad, los vascos estuvieron tan aislados dentro de su propia comunidad que la mayoría de los hijos, no hablaban otro idioma que el vascuence al empezar en el colegio; pero sus maestros les prohibieron hablar euskera en el mismo y esto les acarreó problemas de asimilación lingüística en un principio.

En la escuela de Jordan Valley, entre 1925-1930, una maestra indicó que unos 22 de sus 27 estudiantes eran vascos. Esta proporción en la escuela, indicaba asimismo la poblacional en el pueblo. La complejidad de los apellidos vascos indicaba su procedencia de otro país. Los apellidos largos, con muchas consonantes, les resultaban muy difíciles de pronunciar a los norteamericanos, pero servían como importante indicador de su identidad vasca. Puesto que la escuela era la única institución de "americanización", los inmigrantes vascos pudieron evitar hablar y escribir en inglés, aunque las generaciones más jóvenes se sentían americanos, gracias a la influencia cultural de la escuela y por tener amigos americanos. A comienzos del siglo XXI se decía de los vascos que eran "buenos ciudadanos", pero en aquella otra época se negaron a ser norteamericanos y permanecieron con su identidad civil de franceses y españoles, pensando en un regreso a su país de origen.

Sarah Baker, en su tesis Basque-American Folklore in Eastern Oregon, documentó la evidencia de tradiciones locales que, con la excepción de Jordan Valley y quizá también de Boise, no se practicaban en ningún otro lugar en el oeste del país.

El primer día del año los hombres, muchos de ellos jóvenes pastores vascos, iban de casa a casa cantando la canción Urte Barri Ekarri, (Trayendo el Año Nuevo), esperando recibir una bebida a cambio. El día de Santa Águeda -cinco de febrero-, llamado en euskera como Santa Águeda, los niños imitaban el ejemplo y cantaban la canción Santa Águeda. Ellos esperaban a cambio tocino y chorizo, que colocaban en una broqueta y al reunir lo suficiente para un banquete, lo celebraban en una de las pensiones.

Los pastores construyeron los harri mutillak (marcas hechas de piedra) con las piedras de lava volcánica que abundaban en la región. Estos eran los mejor preservados y los más fáciles de ver. Los harri mutillak guiaban año tras año a los pastores, camino de sus campos de invierno, alrededor del Saddle Butte y servían como marcadores en la neblina que algunas veces cubría todo el terreno en cientos de kilómetros.

La asimilación no tardaría en llegar. Algunos descendientes de las familias vascas comenzaron a casarse con los de otras comunidades, en particular con irlandeses y la lengua vasca se perdió. El frontón dejó de ser usado para la práctica de la pelota vasca, probablemente en los años 1940. Los jóvenes vascos del pueblo se mudaron a Ontario, Nampa, Caldwell y Boise, en busca de trabajo. La población vasca disminuyó. En 1972 Baker constató que solamente 14 de los 192 residentes permanentes del pueblo eran inmigrantes del País Vasco. A comienzos del siglo XXI, probablemente quedaban muy pocos.

Las razones de que el negocio del cordero flaqueara están descritas en la tesis de Sarah Baker. Las cuotas inmigratorias impuestas en 1924 limitaron severamente la llegada de los Bizkaitarrak, que habían cubierto la demanda local de pastores. Las enfermedades de las ovejas, la sequía y más tarde la depresión económica llevó a muchos pastores a la quiebra.

El Banco de Jordan Valley cerró en 1929, al comienzo de la depresión económica. Finalmente el Taylor Grazing Act, Ley Taylor de pastos impuesta en 1934 por el congreso estadounidense, restringió el pastoreo público a solo los rancheros que contaran con terreno y que hubieran presentado sus aplicaciones para la ciudadanía estadounidense.

A comienzos del siglo XXI, la mayoría de la antigua cultura vasca ha desaparecido en este pueblo. La tienda Yturri ya no existía. El hotel que Domingo Yturri construyó al lado del frontón fue destruido en los años 1980. La pensión Madariaga en las mismas fechas, era un restaurante llamado Old Basque Inn, y el edificio mantenía su parecido con el primitivo. El restaurante servía comida vasca y americana. El rótulo que decía que Jordan Valley era el "Hogar de los Vascos" desapareció durante una década, pero en el 2001 lo colocaron nuevamente. Algunos comercios modernos habían reemplazado a los viejos edificios, pero tenían la preocupación de que Jordan Valley desapareciera y se convirtiera en un pueblo abandonado.

Aiden Madariaga era el dueño del Sahara Motel y de la gasolinera Chevron. Jim Zatica era el dueño del Basque Station Motel y de la gasolinera Texaco. La Basque Station Motel, Motel Estación Vasca, fue denominado así por el predominio de los vascos entre los trabajadores del mantenimiento de la misma. Robert Telleria era el propietario del único supermercado del pueblo, Telleria's Market y los hermanos Jim y Marcia Elordi eran los dueños del bar, J.V. Club y Café. Detrás del supermercado Telleria se encontraba la cárcel original del pueblo que apenas tenía dos habitáculos. El edificio original de Pony Express continuaba allí.

A comienzos del siglo XXI, los vascos esperan resucitar la historia del pueblo con el restablecimiento del viejo frontón, el único del estado. Desde 1970, hubo inquietud por la reparación del frontón, cuando la familia Elorriaga donó la propiedad al Oregón Historical Society. Ésta prometió arreglarlo y recaudó a tal fin unos 700 dólares por medio de donaciones.

Cuando el frontón comenzó a derrumbarse a causa del descuido, la familia Elorriaga se encargó del proyecto y estableció un comité de dieciséis miembros para su restauración. A pesar de los retrasos e inacción, finalmente en los años 1990, comenzaron los esfuerzos para su reparación. Poco a poco las donaciones fueron recaudadas por el Comité del Frontón y finalmente se abrió de nuevo en septiembre de 1997, con la fiesta más grande que ha visto Jordan Valley en muchas décadas.

Casi 1.500 personas, muchas de ellas descendientes de los vascos de Jordan Valley, vinieron de numerosos lugares para celebrar la fiesta. Jugadores de pelota de Boise, Elko y Winnemucca jugaron los partidos y los Oinkari Basque Dancers de Boise ofrecieron un espectáculo de baile. El coro vasco de Boise, Biotzetik, también estuvo allí interpretando y el cura vasco Martxel Tillous vino desde San Francisco para bendecirlo. Como mínimo 600 personas gozaron de una barbacoa en el parque. El grupo de vascos que quedaban en Jordan Valley mantenía la esperanza de repetir el evento cada año.

Los vascos de primera generación nacidos en los EE.UU. eran dueños y gerentes de la mayoría de los comercios del pueblo de Jordan Valley. Éstos ayudaron a construir la iglesia católica del pueblo y sus complicados apellidos predominan en las tumbas del cementerio viejo. La mayoría de los vascos que vivieron en la zona están enterrados en el cementerio de Jordan Valley y allí pueden verse mayoritariamente los apellidos de Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra.

A pesar de lo pequeño que es Jordan Valley, generó dos importantes líderes políticos y económicos del estado, los primos carnales John Elorriaga y Anthony Yturri. Éste fue educado en la Facultad de Derecho y es hijo de Domingo y María Yturri. Fue senador y en su día consideró el presentarse para gobernador del estado. Él mismo dirigió el Oregón Transportation Commission durante muchos años y al jubilarse pasó a vivir en Ontario (Oregón). Elorriaga, también abogado, fue el Chief Executive Officer del poderoso US Bank Corporation durante muchos años. A comienzos del siglo XXI vivía con su familia en Portland (Oregon).

Ontario está situada a una hora de Boise y a otra de Jordan Valley y a comienzos del siglo XXI, era el hogar de unos 200 vascos. La mayoría de los que vinieron al área fueron, en primer término, pastores. Con el tiempo, partieron de la zona o consiguieron puestos permanentes en la ciudad. Varios de ellos trabajaron como cantineros y otros como porteros. Las mujeres trabajaban en los ranchos y granjas, como cocineras o dueñas de pensiones y hoteles.

En los años 1940, mientras el negocio ovejero disminuía alrededor de Jordan Valley, la agricultura prosperaba alrededor de Ontario. Con el tiempo, ésta creció y se convirtió en una ciudad que ofrecía más posibilidades de empleo, lo que atrajo a más vascos. No todos se introdujeron en la agricultura, dominado localmente por los japoneses en aquél entonces. En los años 1980-2000, algunos vascos, en particular los de California, se han dedicado al negocio de la lechería, colocándose alrededor de Nyssa, Vale y New Plymouth, así como en Idaho alrededor de Weiser y Payette.

Haciendo un repaso rápido de la historia de los vascos en Ontario, podríamos resumir: En las primeras generaciones, casi todos hablaban euskera y muchos de ellos eran capaces de hablar también castellano. En las segundas, el 100% continuaba hablando en euskera y era la lengua principal en sus casas. En las terceras, únicamente el 20 % hablaba en euskera. De la cuarta generación solamente el 5 % hablaba en euskera. De la cuarta en adelante el porcentaje iba descendiendo y probablemente lo hiciera hasta su desaparición total, salvo si lo estudiaran como segundo idioma.

Fueron María Echaniz y Jack Echaniz quienes fundaron la pensión Echaniz Boarding House, en 1922. Ésta acabó convirtiéndose en el centro de reunión de la comunidad vasca del lugar. Maria Echaniz y Jack Echaniz eran emigrantes de Mutriku (Gipuzkoa). Una vez en EE.UU. entraron en el negocio ovejero; Jack era pastor y Maria cocinaba para los trabajadores. Lo hacía tan bien que le propusieron abrir una pensión. Aceptó la propuesta y ella y su marido partieron para Ontario para abrir allí una nueva pensión y centro de reunión para los vascos.

Tuvieron mala suerte; al poco de su apertura, se quemó el edificio. En 1930 volvieron a abrir otra pensión en la misma zona, exactamente en North Oregón Street. La familia Echaniz fue la responsable directa del temprano desarrollo de la colonia vasca en Ontario. Más que una pensión, podía considerársele como un centro vasco de reunión o como un centro vasco social. Algunas personas como Francisco y Angela Unamuno o la familia Mingo también trataron de establecer pensiones, pero no perduraron mucho tiempo. Francisco y Angela Unamuno, en 1912, abrieron el Spanish Rooming House y la familia Mingo abrió una en Mullan (Idaho).

Hasta comienzos del siglo XXI, hicieron gala de que Ontario conservara uno de los pocos clubes vascos de Oregón sólo para mujeres, así como uno de los clubes vascos más antiguos de los EEUU. Un grupo de mujeres locales guiadas por Serafina Mendiguren, que había venido a Ontario desde Boise con su esposo John, estableció en 1948, el Ontario Basque Ladies Society, Sociedad de Mujeres Vascas de Ontario.

Todo comenzó cuando Serafina Uberuaga Mendiguren le comunicó su idea de crear un centro vasco a Timotea "Timmie" Yraguen Echaniz. Se reunieron en la pensión de Ontario (Oregón) y decidieron crear el club vasco. El año siguiente las mujeres tuvieron su primer baile del invierno y después comenzaron a organizar picnics para el Día de los Padres. En 1960, este grupo de mujeres vascas redactó el primer libro de cocina vasca en ingles, que seis años mas tarde, fue publicado en los EEUU. En el 2001, el club comenzó a impartir clases de cocina vasca y hubo unas cuatro durante el curso 2001-2002. Las mujeres que, en un principio, dieron un buen empuje al club fueron; Juanita Yraguen Ybarzabal, Martina Yraguen Echaniz, Marie Marquina Bilbao, Helen Marquina Smith, Marie Anchustegui Cortabitarte, Josephine Echaniz Quemí, Margaret Taylor Barruetabena, Lourana Priston Echaniz, Marie Uriarte Mendive, Carmen Mendiola Estéril Chertudi, Marge Jones Plaza, Alice Plaza Vandewall, Georgia Yturri y Hélice Rivard Yturri.

Cuando se formó el NABO (North American Basque Organizations), en 1973, el Ontario Basque Ladies Society fue uno de los primeros en adscribirse. Luego se incorporó en el estado de Oregón oficialmente con el nombre de Ontario Basque Club .

A finales del siglo XX, el club se dio cuenta de que si no captaba para sí a los jóvenes, junto con sus familias, el club iba a desaparecer. En 1994, finalmente decidieron abrir sus puertas a los hombres y a las familias de éstos con la esperanza de resucitar el club. A principios del siglo XXI, cuenta aproximadamente con unos 80 miembros. Muchos de ellos, vascos de cuarta y quinta generación.

Las presidentas de la última década del siglo XX fueron:

1990-1991: Grace Lacouague Mujica
1991-1992: Martina Yraguen Acordagoitia
1992-1993: Victoria Urquiaga Aldecoa
1993-1994: Sandy Pagoaga
1994-1995: Grace Lacouague Mujica
1995-1996: Paula Mendiola Smith
1996-1997: Denise Mendiola Smith
1997-1998: Denise Mendiola Smith
1998-1999: Sandy Plaza
1999-2000: Ben Plaza Platt
2000-2001: Gene Bate Bicandi
2001-2002: Gene Bates Bicandi

El club organizó en 1960, un grupo de danza al que denominaron Beti Alai. Las profesoras de baile eran Becky Platt y Timmie Echaniz y la profesora de canto, Lucia Egurrola. Se creó con la finalidad de, al mismo tiempo que baile, se aprendiera a cantar en euskera. A comienzos del siglo XXI, el grupo actuaba unas diez veces al año y seguía considerando el baile tradicional vasco como una parte muy importante de la cultura y tradición vascas.

La filosofía del grupo se basaba en mantener ésta en EEUU, sobre todo entre las nuevas generaciones. Los requisitos para formar parte del club eran muy básicos: tener más de 18 años, ser descendiente vasco o estar casado con un/una que lo fuera y pagar una cuota de 5 dólares al año. Las reuniones se celebraban el primer lunes de cada mes, desde octubre hasta junio. Otro punto importante del club era que a toda persona que hubiera sido miembro del club durante 30 años, se le consideraría como miembro perpetuo y en consecuencia no debería pagar las tasas anuales.

La cena anual del Ontario Basque Club incluía la subasta de un cordero vivo, el ultimo sábado de febrero. Ha sido una de las celebraciones vascas que más tiempo ha perdurado en la región; baste decir que la subasta de cordero celebrado en el 2002, se correspondía con la 54 edición. Hasta finales del siglo XX, el club celebraba con un picnic el Día del Padre; pero éste fue sustituido por otra fiesta cultural, el The Global Village, Pueblo Global. Los fondos recaudados eran donados para fines caritativos locales.

El club empezó un nuevo evento gracias al miembro Ben Plaza. Se trataba de servir una cena vasca el primer domingo de cada mes; desde noviembre hasta mayo, en el restaurante Matsy's. Las cenas han demostrado ser muy exitosas entre el público, muy interesado por la gastronomía vasca.

En la tienda de Tom Mendiguren, el Harbor of Lost Soles, había una gran colección de recuerdos vascos que se mostraban a los clientes y al público. Mendiguren, un remedador de zapatos, mantenía el negocio heredado de su padre, John, en 1939, en Ontario. Éste a su vez había seguido a su propio padre, Candido Mendiguren, cuyos comienzos fueron en una tienda de reparación de zapatos, en Nampa (Idaho), en 1912. John y su hijo Tom perduraron en este trabajo, algo raro para la época.

La cultura vasca también se exhibía en el Four Rivers Cultural Center, Centro Cultural de los Cuatro Ríos. Los grupos étnicos en la región, en particular los Japoneses, los Indigenos, los Paiute, los Vascos y los Latinos estaban representados en las exhibiciones permanentes del museo.

Cada año, Mariano Zubiria ofrecía una barbacoa a la comunidad vasca que vivía en Pendleton. Lo hacía con comida vasca y tenía éxito por la escasez de ésta en Oregón. Zubiria llegó a Oregón, en 1959, a trabajar para la compañía de ovejas de Cunningham. Los vascos no se reunieron con sus rebaños de ovejas en la zona hasta la década de los 1950. Mariano Zubiria fue uno de los pocos que se establecieron permanentemente en Pendleton.

No hubo una organización vasca en Pendleton, pero durante los años 1960, Zubiria y otros vascos de la zona, organizaron una barbacoa para el picnic de la comunidad en Ukaih. El plato principal, por supuesto, era el cordero asado. Pero según Zubiria, el evento se convirtió en algo demasiado comercial y él y sus amigos lo abandonaron.

A comienzos del siglo XXI, los clubes vascos más recientes han retoñado en el noroeste, en Portland (Oregón) y en Seattle (Washington). Históricamente Portland y Seattle no habían tenido colonias vascas, pero los vasco-americanos han migrado allí en años recientes de otras partes de Oregón, Washington, Idaho, California y Montana.

Juana Mendazona de Ispaster (Bizkaia), dirigió una pensión en Portland, durante cinco años alrededor de la Segunda Guerra Mundial. La casa contaba con diez habitaciones y sus inquilinos, trabajadores vascos en el puerto de Portland. El marido de Juana, Joe Odiaga, también trabajaba allí.

El número de vascos viviendo en Portland no era muy alto; aproximadamente 200 personas. Ningún trabajo en particular había atraído a los vascos a esta área. Profesionales jóvenes y estudiantes del País Vasco también han inmigrado a Portland por razones varias.

En 1992 los vascos organizaron su primer picnic y Patricia Ayerza, comenzó a tratar de organizar un club. En 1994 el picnic se celebró en un rancho privado en la Isla Sauvie. El club esperaba continuar con el evento en el mismo lugar y decidieron que el segundo domingo de julio sería la fecha fija para su celebración. Los vascos de todas partes de Portland y también de Bend se habían inscrito como miembros del club. Se supo que los miembros del club tenían gran interés por la lengua, así como por la comida vascas. Como resultado, el club consideró importante comenzar con un grupo de estudio de la lengua vasca y un club de cocina vasca. El aprendizaje del "mus" y la organización de un grupo de baile también estaban en la lista de futuras actividades. Las hermanas, Pilar Echanove y Carmen Lotina colocaron a los vascos en el mapa en Portland, aunque en este caso no servían comida vasca en su restaurante. Éste se llamaba Basco's Burgers y bastaba con que la gente preguntara por "los vascos", para que reciban "conferencia" informativa.