Concept

Zanpantzar

Francés: Saint-Pansard o Saint-Pansart; Bearnés: Sent-Pançard.

Bajo la denominación de Zanpantzar, Sanpantzar o Janpantzar, encontramos varias acepciones posibles y que están relacionadas entre sí.

La primera acepción de Zanpantzar hace referencia a ese muñeco (pueden ser dos) relleno de paja o helecho que se construía con motivo de los carnavales y que el último día de estos era quemado, habitualmente tras haber sido juzgado y condenado. Esta figura la encontramos principalmente en Iparralde, si bien bajo otros nombres lo podemos ver también en otros carnavales o celebraciones que se producen en Hegoalde: Miel Otxin, en Lantz, o el Hombre de paja, en Ilarduia; así como los Judas, que con el mismo fin expiatorio y purificatorio se queman o se han quemado en otros lugares y fechas. Zanpantzar, en estos casos, vendría a ser una representación del propio carnaval y de sus excesos. Una muestra de esta identificación nos la ofrece R.M. de Azkue cuando nos informa de que en Lekeitio, cuando se ha comido en exceso se dice: "Egin dozue Zanpantzar eta Mari Galleta" (Azkue, 1989).

La quema de Zanpantzar se producía el martes de carnaval o incluso el miércoles de ceniza, como es el caso de numerosas localidades de Zuberoa. Esta circunstancia propicia su segunda acepción: Zanpantzar también hace referencia al propio carnaval como festividad y, más concretamente, al martes de carnaval o incluso al miércoles de ceniza: "Gaur dala, Maria kale, bihar dala Zanpantzart, egin dezagunarte tripan larruan zart". Esta expresión de Orio que recogió Azkue, se decía el tercer día de carnaval, por lo que hablaríamos del miércoles de ceniza. Es el día de la quema del muñeco carnavalesco el que toma su nombre: Pantzarteguna.

Si bien Estornés Lasa extiende la utilización del término desde Orio hacia el este por todo Iparralde, los datos de Azkue lo hacen llegar hasta Bizkaia: "Pocos tienen en Bizkaya noticia de este vocablo, siendo muy conocido en los demás dialectos". En Navarra recoge datos Garmendia Larrañaga, si bien muy constreñidos a Malerreka: Ituren, Zubieta y Eratsun. En Eratsun su significado es el de disfrazado, al que en esa misma zona también se conoce como "mozorroa". En el caso de Ituren y Zubieta lo hace sinónimo de Ttuntturroa y Joalduna. Y esta es la siguiente acepción que vamos a tratar.

Con el nombre de Zanpantzar también se denomina a ciertos personajes de los carnavales de Ituren y Zubieta y, por extensión, a los carnavales de dichos pueblos. Se trata de una denominación no inscrita en la tradición oral de ninguno de los dos pueblos para denominar a ese personaje, al que se reconoce como Joalduna. La utilización de la palabra Zanpantzar se generaliza a partir de su uso en la prensa, que es el primer ámbito en el que se recogen noticias de los carnavales de Ituren y Zubieta. No es el único nombre que se utiliza para llamar a los joaldunak: kaldurroak, ttuntturroak, txantxurroak... son otros de los nombres que se usarán como sinónimos. Actualmente, Zanpantzar es considerado en Ituren como el nombre que en castellano se les da a los joaldunak.

Como Joaldunak se conoce en Ituren y Zubieta a unos personajes de carnaval caracterizados por los grandes cencerros que cuelgan de sus cinturas y a los que deben el nombre. Con el paso del tiempo han devenido en representativos e icono de los carnavales de estos pueblos. Según Garmendia Larrañaga, en Zubieta se les denominaría Joaredunak.

No son Zubieta e Ituren los únicos pueblos que han tenido joaldunak entre sus disfrazados, si bien no siempre han recibido esa denominación. Este es el caso de Beintza-Labaien. Garmendia Larrañaga nos da su descripción:

"... se preparaban para pedir en las casas del centro del barrio. Este menester lo realizaban entre dos jóvenes tocados con un sombrero en traza de cono o ttuntturro ornado con cintas de distintos colores y ajustado por medio de un barboquejo. Los dos gaztik vestían falda roja o gona gorria, camisa o atorra y pantalones corrientes. Con una cuerda a la cintura llevaban dos grandes cencerros o joare aundiek y calzaban abarcas, alpargatas o esparzinak, zapatos o botas indistintamente, con peales o zapiñak confeccionados con lana de oveja. El ttuntturro y la falda que llevaba esta pareja de gaztik salían de las manos de la mayordoma o danboliñ etxekoandria".

Donde sí reciben el nombre de joaldunak es en Saldias:

"Por la tarde se disfrazaban... Algunos de ellos recibían el nombre de yoaldunak. Estos iban con un palo en la mano, vestían sombrero de copa forrado con papel de color del cual pendían varias polícromas cintas también de papel y llevaban tres o cuatro cencerros o polunpak atados con una cuerda a la cintura".



Todos estos personajes han desaparecido y hoy en día sólo quedan los de Ituren y Zubieta.

Como su propio nombre indica y hemos podido ver en la descripción de Saldias, el elemento que más caracteriza al joaldun es el cencerro o joarea. Concretamente el cencerro denominado pulunpa, que es el de mayor tamaño.

El conocimiento que tenemos de los joaldunak en épocas remotas es escaso. Los joaldunak, tal y como los conocemos hoy, sólo salían en Ituren. Su cara la cubrían con un trapo negro colocado por debajo del ttuntturro y anudado a la nuca. Existen además informaciones sobre la posibilidad de llevar sayas de otros colores: anaranjada o negra. Con la excepción de las abarcas (que eran de piel), el resto de partes del indumento se mantuvo después de la guerra.

Los carnavales fueron prohibidos una vez terminada la guerra. Sin embargo, en Ituren y Zubieta se siguieron celebrando y sus joaldunak salieron a la calle en aquellos años negros. Pero no fue fácil. En los primeros momentos hubo denuncias ante la autoridad pública y multas, y hubo que negociar cambios para mantener el carnaval vivo. En lo que a los joaldunak se refiere, fue la máscara que llevaban la que tuvo que desaparecer.

En Zubieta, como hemos visto, no existía un grupo organizado de joaldunak, aunque los hubiera como personajes carnavalescos. No es hasta la década de los 50 que comienzan a organizarse de esa misma manera. Hasta entonces caminaban en fila india y llevaban los cencerros sobre los glúteos, por lo que el sonido que producían no era rítmico.

Al igual que vimos en Saldías, en Ituren los joaldunak también iban recogiendo puskas junto al resto de disfrazados. Para ello se reunían a las siete de la mañana en el ayuntamiento y desde allí comenzaban la recogida por todo el pueblo. Pasaban todo el día con los cencerros puestos.

Los grupos de Ituren (Ituren-Latsaga-Aurtitz) se vestían y tocaban los cencerros de manera similar, pero había algunas diferencias. La manera de atar los cencerros que hoy conocemos, se empleaba únicamente en Aurtitz hasta los años 60. Este modo de sujetar los cencerros permitía un sonido más unificado, que es el que hoy conocemos.

Desde el punto de vista de los indumentos, casi no hay diferencias en Ituren. En la cabeza llevaban un gorro cónico, llamado ttuntturro, hecho de papel o tela sobre una base de cañas y adornado con puntillas. De la parte alta penden cintas de colores de tela a lo largo del gorro. En la punta del gono: plumas de gallo. Por encima de los hombros y cubriendo el pecho y la espalda, visten unas pieles de oveja. Además, y alrededor de la cintura, otra piel de oveja sirve de apoyo a la sujeción de los cencerros y a ellos mismos. Por encima del espaldero, a la altura de los omoplatos, llevan dos pequeños cencerros sin badajo. Por debajo de todo ello, una camisa de diario.

Los cencerros son grandes, de los llamados Pulunpak, con una capacidad de 6 a 8 litros y realizados por el herrero de Zubieta.

Por debajo de la cintura portan pantalones y sayas. Si alguna vez fueron de lino, ahora comienzan a ser de algodón. Los pantalones son de color azul y las sayas blancas.

Los pantalones se recogen a la altura de los tobillos por los zapinak, especie de escarpines hechos con lana de oveja. En los pies, las abarcas de cuero son reemplazadas por zapatos, alpargatas o botas.

Alrededor del cuello llevan un pañuelo de colores predominantemente rojos; y en las manos un hisopo realizado con una cola de caballo.

A principios del siglo XXI veremos entre 10 y 12 joaldunak por las calles de Ituren. Hay pocos cencerros en Ituren y son caros.

Los joaldunak de Zubieta vestían de otra manera:

"En Zubieta, hasta el año 1955 aproximadamente, se limitaban a ponerse un pellejo para poder portar los cencerros sobre el indumento habitual diario. Se cubrían con boinas. Sólo a partir de esa fecha comenzaron a usar enaguas, camisa blanca y los famosos pináculos. Todos calzaban antes con abarcas. Hoy alguno las lleva, hechas de cubierta de automóvil. Generalmente, todos usan botas". (Arizmendi, 1976).

Esta fue una década importante para los joaldunak. Los jóvenes salen a la madera a Irati y a Francia y de allá traerán cencerros más grandes, así como dinero para pagarlos. En los próximos años se ira viendo cada vez más joaldunak por las calles. Los carnavales de Ituren y Zubieta y sus personajes, que hasta entonces eran desconocidos aparecerán en la prensa y se convertirán en objeto de las primeras investigaciones etnográficas.

En estos años, igualmente, aparecerán los primeros turistas a ver el devenir de los joaldunak y, asimismo, saldrán por primera vez fuera del pueblo a mostrar su tradición, hasta llegar a convertirse en símbolo de Euskal Herria y de la euskaldunidad.

Este proceso será largo y en su desarrollo se irá afianzando una imagen del joaldun: se unifica el modo de atar los cencerros, su tamaño aumenta hasta los 10-12 litros, los pantalones son de algodón azul, los zapinak dan paso a los calcetines blancos de algodón o de fibra artificial, se afianza la abarca negra de caucho o goma, y las plumas de gallo de los ttuntturros comparten el espacio con las de faisán o de pavo real. Además, los joaldunak de Aurtitz comienzan a diferenciarse en algunos detalles: los pañuelos rojos, los ttuntturros, la manera de tocar los cencerros...

No solamente cambia la indumentaria. Algunas costumbres relacionadas con su salida también lo hacen: el lugar donde se visten y la hora a la que salen a la calle, por ejemplo. No es hasta mediodía cuando salen los joaldunak. Después de andar por las principales calles del pueblo, los joaldunak visitan o reciben a los joaldunak del pueblo de al lado. Antiguamente, este recorrido se hacía a pie, pero desde que existen medios de locomoción en los pueblos, se realiza en vehículo.

El cambio más profundo se ha producido en Zubieta con la estructuración de los joaldunak dentro del carnaval. Dando continuidad a los cambios iniciados en la década anterior, los joaldunak de Zubieta se organizaron como los de Ituren, pero les costó conseguir el mismo sonido que a estos:

"Lo que no acierto a explicarme es el motivo por el que los zanpantzarrak de Zubieta carecen de ritmo. Cuando marchan unidos a sus compañeros de Ituren se diría que desafinan. Ellos no suenan al unísono". (Arizmendi, 1976).

Esa diferencia en el ritmo y el sonido que llegó a existir ha sido hace tiempo superada y, hoy en día, suenan al mismo nivel que los de Ituren.

A pesar de los cambios, o gracias a ellos, los joaldunak han llegado con vigor a estos comienzos del siglo XXI. En 2011 fueron 62 los que salieron entre los dos pueblos.

En 2009 los carnavales de Ituren y Zubieta fueron declarados bien de Interés Cultural de Navarra y, con ellos, a los joaldunak.

  • ARIZMENDI AMIEL, Elena de. Vascos y Trajes. Donostia-San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y publicaciones, 1976.
  • AZKUE, Resurrección María de. Euskalerriaren Yakintza. Literatura popular del País Vasco. Tomo I. 3ª ed. Madrid: Espasa-Calpe / Euskaltzaindia, 1989.
  • ECHEGUT, M.O. Le carnaval à Ituren et à Zubieta. En Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra. Iruñea-Pamplona: Institución "Príncipe de Viana". Año XXIII, nº58, pp.137-185.
  • GARMENDIA LARRAÑAGA, Juan. Lexico etnográfico vasco-Euskal Lexiko Etnografikoa. 1ª ed. Donostia: Haranburu, 1984. (2007). [Fecha de consulta: 18 de septiembre de 2011].
  • GARMENDIA LARRAÑAGA, Juan.Carnaval en Navarra. 1ª ed. Donostia: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y publicaciones, 1987. (2007). [Fecha de consulta: 18 de septiembre de 2011].
  • OZKOIDI, Mikel-IRUJO, Karlos. Carnavales de Lantz-Ituren-Zubietako Ihauteriak. 1ª ed. Iruña-Pamplona: Institución "Príncipe de Viana", 2009.