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VIRGEN DEL CORO

La devoción popular. En una lista que durante la visita pastoral del Obispo de Pamplona, monseñor Irigoyen, se realizó en 1771, constan 24 oratorios privados en la ciudad y en sus caseríos. Igoramos qué estampa era la propagada para ello. Modernamente se han editado cuadros, por no agradar el ya indicado grabado, debido al artista madrileño D. José Ximeno. La cierto es que Benedicto XIII concedió siete años y otras tantas cuarentenas de indulgencias perpetuas a todos los que postrados ante ella practicaran ciertos cultos. Además, ya en 1648, los mantos inventariados, algunos de brocado y damasco forrados de tafetán, eran acomodables a su pequeña imagen aunque en su origen fueran hechos para vestir a otra talla mayor. Un cronista del s. XVIII escribe que esta devoción a la Virgen del Coro «era tan grande que en su adorno se gastaban potosíes». Las procesiones eran: 1.ª, el 20 de enero, festividad de San Sebastián, patrono de la villa. Se hacía procesión con la reliquia del mártir llevada por el Vicario de Santa María hasta la parroquia del Antiguo, cuyo encargado celebraba una misa solemne. La vigilia de este día era de ayuno, por voto que hicieron los donostiarras con ocasión de la peste de 1597. 2.ª, el 16 de agosto, festividad de San Roque, copatrono de la villa, por igual motivo que el santo anterior, con obligación de oir misa en su día. 3.ª, el 22 de mayo, Santa Quiteria, saliendo la procesión desde San Vicente con asistencia de los del Antiguo. Pasaba por fuera de las murallas y se dirigía a la iglesia de Santa María la Mayor, por voto hecho con motivo de una corrupción de aires. 4.ª, el 17 de noviembre, San Acisclo y Victoria, en recuerdo de una batalla ganada ese día por los donostiarras. Salía de Santa María e iba por fuera de las murallas. 5.ª, el Domingo de Ramos. 6.ª, Lunes Santo, de Santa María a San Vicente, donde se cantaba la misa. 7.ª, Martes Santo, con itinerario inverso del lunes. 8.ª, Miércoles Santo, de Santa María al Antiguo. Acudían las cruces de las iglesias de Alza y de Pasajes, como sufragáneas. 9.ª, el día de la Ascensión. Se portaba la «Cruz de oro». 10.ª Corpus. También con dicha cruz, una vez concluida la misa mayor. II.º, en la octava del Corpus, corriendo la procesión por el claustro y cementerio de Santa María. 12.ª, día de Santiago; iban a la ermita de Santiago, en el barrio de San Martín. 13.ª día de .San Lorenzo, hasta la basílica de Santa Catalina, antiguo convento de Templarios en la Zurriola. 14.ª, día de San Bartolomé, hasta el convento cie su nombre. 15.ª, día de San Marcos, rezándose por las calles las letanías mayores. 16.ª, día de la Natividad de la Virgen, 8 de septiembre, por voto hecho en la victoria conseguida por Fuenterrabía en 1638 contra los franceses. Se edita una revista de divulgación, La Voz de la Madre, que llega ya al número 200 de publicación sucesiva, dirigida por el sacerdote don Juan Otaegui. La Virgen del Coro es descendida de su camarín anualmente, en la fecha de su conmemoración, el 8 de septiembre, que desde hace muy pocos años aparece incluida en el Calendario Diocesano con rito de primera clase, para todo San Sebastián. Una de las ceremonias oficiales en las que la Virgen del Coro representa papel principal es la ceremonia que desde 1689 se celebra -con excepción del lustro revolucionario de 1858-73-, en la que el Ayuntamiento donostiarra acude a presencia de N.ª S.ª del Coro. Es también ya tradicional la ofrenda de flores que los niños hacen los sábados del mes de mayo, mientras los monagos de la parroquia las van colocando en el camerín. Terminado mayo, hubo de continuar la ofrenda en todos los últimos sábados de mes. También los tres últimos días de la novena de la Virgen del Coro (6, 7 y 8 de septiembre) son fechas escogidas para esta ofrenda infantil. En cuanto a novenas, el ejercicio piadoso que comienza el 30 de agosto, no carece de texto. El más antiguo se debe a la pluma de fray Antonio de Alquiza, lector de Teología en el convento de San Francisco, de Tolosa. Se publicó el primer ejemplar en San Sebastián, en la imprenta de la viuda de Undiano, en 1780.