Monarchy and Nobility

Juana II de Navarra

Reina de Navarra (1328-1349).

Hija de Margarita de Borgoña y de Luis I "el Hutín" de Navarra y X de Francia. Nació el año 1311 en Conflans, localidad situada en las cercanías de París.

En 1318 contrajo matrimonio con Felipe de Evreux. Ambos eran descendientes del monarca francés Felipe III "El Atrevido"; Juana era bisnieta de este monarca y de su primera mujer, Isabel de Aragón, mientras que Felipe de Evreux era nieto del mismo y de su segunda mujer, María de Brabante.

Tuvieron ocho hijos; Juana, que murió el año 1387; María, que contrajo matrimonio con Pedro IV de Aragón; Blanca, que casó con Felipe VI de Francia; el futuro rey de Navarra Carlos II, nacido en 1332; Felipe, conde de Longueville, que murió en 1363; Luis, conde de Beaumont; Inés, que contrajo matrimonio con Gastón Febo, conde de Foix; y Juana, casada con el vizconde Juan de Rohan.

A la muerte de su padre, Juana fue excluida de los tronos de Francia y de Navarra. Juana era entonces una niña de corta edad y sobre ella recaían sospechas de ser hija bastarda. Por otra parte, la segunda mujer de Luis, Clemencia de Hungría, se hallaba embarazada y, a la espera de que naciese este hijo, asumió la regencia Felipe de Poitiers, hermano menor de Luis. Siendo regente Felipe promulgó la ley Sálica, ley que impedía reinar a las mujeres y, de esta forma, al morir a los pocos días de nacer el único heredero varón al trono, el regente se erigió rey como Felipe V de Francia. Asimismo se proclamó rey de Navarra aún cuando el cumplimiento de la ley sálica no afectaba a la monarquía de este reino. Felipe V de Francia y II de Navarra, llamado "el Luengo" o "el Largo", gobernó hasta su muerte en el año 1322. Sus dos hijas fueron apartadas del trono en virtud de la ley sálica y le sucedió su hermano Carlos IV de Francia y I de Navarra.

El rey Carlos, conocido por el sobrenombre de "el Calvo" y en Francia como "el Hermoso", no llegó a realizar el juramento ante los navarros. Falleció en febrero del año 1328 y, al igual que su hermano Felipe, no dejó descendencia masculina. Este monarca dejaba una hija de su segundo matrimonio, y su tercera mujer se hallaba embarazada, si bien, al nacimiento de su segunda hija el 1 de abril, diversos ricohombres, caballeros y representantes de las villas del reino, reunidos en Cortes, ya habían nombrado heredera al trono.

Por otro lado, en este intervalo de tiempo comprendido desde el fallecimiento del rey Carlos hasta el nombramiento de la nueva reina, se produjo la matanza de judíos de Estella y otras aljamas de Navarra. Concretamente la judería de Estella fue asaltada del 5 al 6 de marzo, y fueron asesinados gran parte de los judíos de Funes y San Adrián.

Desde el reinado de Juana I (1274 a 1305), Navarra venía siendo gobernada por una serie de monarcas franceses que dirigían las cuestiones del reino desde Francia y que dejaban su administración en manos de funcionarios franceses. Las fuerzas internas de Navarra se encontraban disconformes con esta política de gobierno y, ante esta situación, infanzones y representantes de las principales villas se coaligaron para defender intereses comunes. Además de ello, en Navarra se habían levantado voces que cuestionaban la legitimidad del acceso al trono de Felipe "el Largo" y en consecuencia, del reinado de su hermano Carlos.

En la junta celebrada en Puente la Reina el 13 de marzo de 1328, infanzones y representantes de las villas acordaron ciertas cuestiones de importancia para el reino que ya habían sido tratadas en juntas y asambleas celebradas con anterioridad. En concreto, los acuerdos adoptados fueron el compromiso de ayuda mutua en torno a la defensa del reino, solicitar al monarca que entrase a reinar que prestase juramento según los fueros, y la ayuda para garantizar el respeto de los fueros, usos, costumbres, privilegios y libertades del reino. Asimismo acordaron destituir al gobernador de Navarra, Pedro Remón de Rabastens, y nombraron como regentes al alférez del reino Juan Corbarán de Lehet y a Juan Martínez de Medrano, señor de Arróniz y Sartaguda. En esta misma reunión se presentó la candidatura al trono de Juana y Felipe de Evreux, y en el caso de que éstos no aceptasen, los asistentes a la junta se comprometieron a reconocer como rey a la persona que el reino decidiese siguiendo la línea de Juana I.

Los regentes del reino convocaron las Cortes para el 1 de mayo y en ellas tomaron la decisión de nombrar reina a Juana. Por medio de esta designación, los navarros separaban el reino de la monarquía francesa, en la cual se había proclamado recientemente como rey a Felipe VI de Valois. Los asistentes a las Cortes decidieron enviar embajadores a la reina Juana para solicitarle su presencia en el reino y los reyes acudieron a prestar juramento. El acto de juramento se organizó, con Juana y Enrique presentes, en las Cortes de Larrasoaña celebradas el 27 de febrero de 1329, y tuvo lugar el 5 de marzo en la catedral de Pamplona. Los navarros quisieron sostener la titularidad del reino en Dª Juana, si bien, Felipe de Evreux consiguió que le reconociesen ejercer el gobierno del reino a él en representación de su mujer. Entre las cláusulas convenidas para la sucesión se estableció que, una vez fallecida la reina Felipe debía entregar el reino al hijo mayor, al cumplir éste la edad de 21 años. En el caso de que la reina falleciese sin dejar hijos, Felipe habría de dejar el reino para que los tres Estados deliberasen sobre el heredero legítimo al trono.

Los nuevos monarcas residieron en París y, al igual que sus predecesores, volvieron a dejar el gobierno del reino en manos de gobernadores y funcionarios.

Entre las medidas que adoptaron Felipe y Juana, al comienzo del reinado constituyeron un tribunal con el fin de investigar y castigar a los culpables de los asaltos y matanzas producidas contra los judíos en marzo del año 1328. Este tribunal, formado por el mariscal Juan de Rame, el caballero Guiralt Doignon y el canónigo Vast, rector de la iglesia de Aibar, culpó de los sucesos a ciertas villas, poblaciones y particulares del reino. Se encarceló a bastantes personas acusadas de participar en los actos, entre ellos a Fray Pedro de Ollogoyen, el cual fue inculpado de haber incitado la persecución. Algunos de los detenidos fueron ejecutados, si bien, muchas de estas personas arrestadas quedaron en libertad al poco tiempo sin fianza. Por otro lado, más de 83 villas y poblaciones de Navarra fueron condenadas a pagar multas, y se ordenó la devolución de todas las pertenencias, ropas y bienes que fueron robados a la población judía. Las aljamas de los judíos aportaban unos ingresos considerables al reino y con las multas impuestas a poblaciones y a particulares los monarcas resarcían en parte las pérdidas ocasionadas a su fisco; las sumas de dinero procedentes de las multas no fueron destinadas a indemnizar a los judíos supervivientes, sino que pasaron a aumentar las arcas del reino. Es más, la reina, como garante de la protección real que recibían los judíos por parte de los monarcas navarros, era a su vez la heredera de los bienes de todos aquellos judíos que morían sin descendencia.

Por otro lado, durante el reinado de Juana y Felipe de Evreux fue aprobada la reforma de los fueros cuyo resultado es conocido como el Amejoramiento de los Fueros de Navarra. Durante el gobierno de Teobaldo I comenzó a compilarse el Fuero Antiguo y, desde entonces, éste se había ampliado con disposiciones procedentes de otros fueros como el vigente en Pamplona, en Estella, diversos usos locales, etc. Al parecer aconsejado por personas cercanas, Felipe constituyó una comisión que tenía como fin tratar algunos capítulos de los fueros; aclarar algunos de ellos, rectificarlos en su caso, y añadir nuevos capítulos. El año 1330 la comisión se reunió en varias ocasiones y la reforma fue aprobada en las Cortes de Pamplona del 10 de septiembre de ese año. Desde ese momento las cortes fueron convocadas en distintas ocasiones para llevar a cabo mejoras en este cuerpo legislativo y esta labor se completó con la aprobación de sus últimas modificaciones en las Cortes de Olite de 1342.

El año 1330 Felipe de Evreux concordó la paz con el rey de Castilla, Alfonso XI, y entabló negociaciones para casar a su hija mayor, Juana, con el hijo primogénito del rey de Aragón,Pedro. Finalmente el enlace se celebraría el año 1338 entre Pedro, que reinará posteriormente como Pedro IV de Aragón, con otra de las hijas de los reyes de Navarra, María.

Al año siguiente se produce un episodio que podía enturbiar las relaciones con Castilla; el pretendiente a este reino, Alfonso de la Cerda, hijo del infante Fernando de la Cerda, reconoció el derecho histórico de Navarra sobre la Rioja y las Vascongadas. Con este reconocimiento Alfonso de la Cerda pretendía atraerse al monarca navarro para ganar apoyos en sus pretensiones contra Castilla. Los partidarios del infante de la Cerda buscaban apoyos en Francia para llevar adelante sus reclamaciones dinásticas al trono castellano, y Felipe de Evreux se encontraba entre los allegados del rey francés. Llegó incluso a participar en la guerra que Francia mantenía contra Inglaterra en favor del monarca francés. Mientras, en el reino castellano observaban con temor una posible intervención francesa a través de Navarra. En la proposición realizada por el infante de la Cerda a los reyes de Navarra, Alfonso declaró que, si él tomaba la posesión de los reinos de Castilla, posesión que se le había usurpado, de buena voluntad devolvería los territorios de la Rioja y las Vascongadas a Navarra. Si bien, no tenemos constancia de que los reyes de Navarra aceptasen este ofrecimiento.

Por otro lado, las relaciones entre los reinos de Navarra, Castilla y Aragón se vieron comprometidas por las disputas en torno al monasterio de Fitero y Tudején, llegando a producirse enfrentamientos armados. Tanto Navarra como Castilla alegaban que el monasterio de Fitero pertenecía a sus territorios, y la comunidad religiosa de éste se encontraba dividida entre partidarios de uno y otro reino. La situación era tensa desde el año 1332 y Tudején y Fitero llegaron a ser ocupados por los castellanos. La lucha por Fitero coincidió además con una intervención llevada a cabo desde la frontera guipuzcoana. El 28 de febrero de 1336 se reunieron embajadores de ambos reinos en la aldea de Cuevas, cerca de Viana, y allí acordaron aceptar la decisión de dos árbitros elegidos por cada reino. Según Yanguas, por parte de Castilla fueron nombrados Alfonso Ferrández Coronel, que era alguacil mayor de Sevilla, y Rui Díaz, deán de Salamanca, y por parte de Navarra, Juan Martínez de Medrano y Martín Sánchez de Artaiz, enfermero de Santa María de Pamplona. En el caso de que no hubiese acuerdo entre ellos, dejaban la decisión en manos de Jacobo Gaetano, cardenal de la iglesia de Roma. El litigio todavía seguía pendiente en el año 1373, fecha en la que intervino como mediador un delegado del Papa, el cardenal Guido de Bolonia. Este cardenal sentenció que el monasterio y el castillo de Tudején se encontraban en los términos de Tudela y Corella, y por tanto, que pertenecían al reino de Navarra.

Desde el comienzo de su reinado Felipe de Evreux quiso participar en las cruzadas contra los musulmanes y quería colaborar con los reinos vecinos en la lucha contra los musulmanes de Granada. En julio del año 1343 acudió en ayuda del monarca castellano Alfonso XI, el cual había iniciado la toma de Algeciras. Al poco tiempo contrajo una enfermedad y falleció a causa de ella el 26 de septiembre de ese mismo año en Jerez. Fue enterrado en la catedral de Pamplona.

Su hijo Carlos, futuro sucesor en el reino, tenía alrededor de 11 años de edad, pero no se abrió la cuestión sucesoria hasta años más tarde porque Juana seguía siendo la legítima reina de Navarra. Juana, de educación francesa, apenas residió en Navarra. Una vez viuda optó por reinar desde Francia, con el apoyo de su tío, el monarca francés, a través de gobernadores. De esta forma, el reino de Navarra, que con su ascenso al trono había logrado separarse de la corona francesa, seguía en cierto modo vinculada a la política de este reino.

Durante su gobierno en solitario la reina tuvo que restablecer las relaciones de la monarquía con la jerarquía eclesiástica, deterioradas a causa de un litigio en relación a la aportación militar que debía realizar el obispo. Otra medida adoptada fue la ejecución del gobernador Jacques Licras, acusado de cometer irregularidades en su cargo. Asimismo volvieron a reabrirse los incidentes con Castilla en la zona fronteriza, incidentes que fueron pacificados al poco tiempo por voluntad de ambos reinos. Juana murió en Conflans el 6 de octubre de 1349 y su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Saint-Denis de París. El príncipe Carlos, su sucesor, contaba entonces con 17 años de edad.

  • ÁLVAREZ PALENZUELA, Vicente Ángel (coord.). Historia de España de la Edad Media. Barcelona: Ariel, 2008. 3ª ed.
  • BARRAGÁN DOMEÑO, María. Archivo General de Navarra (1322-1349). Documentación Real. Donostia: Eusko Ikaskuntza, 1997. [Fecha de consulta: 15 de junio de 2011]
  • CARRASCO, Juan. "Juderías y Sinagogas en el reino de Navarra". Príncipe de Viana, Año LXIII, nº 225 (2002), pp. 113-156.
  • GALÁN LORDA, Mercedes. "Los Amejoramientos al Fuero General de Navarra en los manuscritos de Pamplona". Revista jurídica de Navarra, nº 7 (1999), pp. 97-132.
  • LACARRA DE MIGUEL, José María. El juramento de los reyes de Navarra (1234-1329). Zaragoza, 1972.
  • LACARRA DE MIGUEL, José María. Historia política del reino de Navarra: desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla. Pamplona, 1972.
  • LACARRA DE MIGUEL, José María. Historia del Reino de Navarra en la Edad Media. Caja de Ahorros de Navarra, 2000. 2ª ed.
  • OLCOZ YANGUAS, Serafín. Fitero Cisterciense, del Monasterio a la Villa (Siglos XII-XV). Tracasa: Ayuntamiento de Fitero, 2008. [Fecha de consulta: 15 de junio de 2011]
  • ORELLA UNZUÉ, José Luis. Historia de Euskal Herria. Tomo I. Los vascos de ayer. Tafalla: Txalaparta, 1999.
  • ORELLA UNZUÉ, José Luis. "Los judíos en las fuentes jurídicas medievales del pueblo vasco". Revista Internacional de Estudios Vascos, nº 29 (1984). Donostia: Eusko Ikaskuntza, pp. 263-298. [Fecha de consulta: 15 de junio de 2011]
  • YANGUAS Y MIRANDA, José. Diccionario de Antigüedades del Reino del Navarra (1840). Pamplona: Diputación Foral de Navarra- Institución Príncipe de Viana, 1964. Vol. III.
  • ZABALZA ALDAVE, María Itziar. Archivo General de Navarra (1322-1349). Donostia: Eusko Ikaskuntza, 1998. [Fecha de consulta: 15 de junio de 2011]