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El modelo histórico de alfabetización vasco

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El modelo de alfabetización del País Vasco tiene rasgos propios, dadas las condiciones de producción y las características sociales y culturales del país. Así, podemos hablar de tres modelos de alfabetización, según la lengua en la que la población ha sido alfabetizada, sea castellano, francés o euskara. En este caso nos vamos centrar en el proceso de alfabetización en euskara, que se trata de un fenómeno más reciente y que no adquirirá una fuerza de arraigo social hasta la década de los años sesenta del siglo XX, si exceptuamos las experiencias nacionalistas de las escuelas de barriada en los años veinte o el surgimiento de las primeras ikastolas en la misma década y otras experiencias no ligadas directamente con la escuela. Hay que indicar que este modelo, al igual que el francés o el español, se caracteriza porque la escuela es el agente principal de alfabetización.

Este modelo se define tanto por la introducción del euskara en las escuelas (con los diferentes modelos lingüístico de la enseñanza) con lo cual se persigue la euskaldunización de la población, como por la alfabetización en euskara de aquellos vascoparlantes que han sido alfabetizados en castellano, junto con la euskaldunización de adultos castellanoparlantes. Se podría hablar de biliteracy, por utilizar una expresión inglesa para referirnos al aprendizaje casi simultaneo de la lengua materna y otra segunda lengua, y también al uso oral o escrito de cada una de las mismas, según contextos, medios, disposición individual o social. No obstante, es preferible hacer hincapié en el contexto bilingüe en el que se produce el proceso de alfabetización en euskara, como un elemento importante que conforma dicho fenómeno.

Así pues, referirse al modelo de alfabetización vasco en un sentido amplio, es reconocer las implicaciones y consecuencias que en una sociedad bilingüe tiene la presencia de otros procesos de alfabetización, pero también destacar los elementos diferenciales que produce la alfabetización en euskara. De esta manera sería de destacar el alto grado de alfabetización en castellano de los territorios históricos vascos, si lo comparamos con el resto del Estado y cuya importancia se explica por el proceso de industrialización y modernización de Gipuzkoa y Bizkaia y por la importancia del régimen municipal en el sostenimiento de maestros y escuelas en Alava y Navarra. En Iparralde el modelo de alfabetización en francés supuso un menor grado de alfabetización, por tratarse de una zona rural. En todas ellas la introducción de las lenguas de Estado como lenguas de aprendizaje escolar y, consecuentemente, de alfabetización supondría el abandono paulatino del euskara, excepto en usos sociales y familiares muy determinados.

Desde esta perspectiva, tomamos como marco de referencia esta realidad sociológica y lingüística para, a partir de la misma y de las aportaciones recientes dentro del campo de la historia de la alfabetización, elaborar un modelo de alfabetización del euskara, partiendo de una perspectiva histórica. Dicho modelo pone en relación la lengua, la cultura y la educación en un contexto bilingüe, tomando el proceso de alfabetización en euskara como un elemento nuclear y básico.

Aunque pueda resultar sorprendente, la alfabetización en euskara en un sentido masivo resulta ser un fenómeno reciente, y que está relacionado con el proceso de escolarización, a través de las ikastolas y también del movimiento social de reivindicación nacional, donde la lengua y la cultura vascas se convierten en unos elementos fundamentales a recuperar. No obstante, el modelo que hemos elaborado alcanza un periodo histórico que no va más allá del siglo XIX, si bien adquirirá toda su fuerza a partir de la década de los setenta del presente siglo. Con estos límites históricos queremos resaltar la importancia del proceso de escolarización llevado a cabo en esa época, así como la importancia que adquiere el Estado en la administración educativa y consecuentemente del control de las escuelas, del curriculum, de la enseñanza del castellano y el francés por encima de peculiaridades lingüísticas.

El modelo a que nos referimos está confeccionado a partir de tres elementos definitorios: modos de alfabetización, usos del euskara y código ideológico.

  1. Modos de alfabetización. Se trata del conjunto de medios, métodos, tipología de grupos y actividades que permiten un determinado desarrollo de la lectura y la escritura. Por lo tanto, se señalan tanto los procesos de escolarización primaria como las iniciativas para la educación de adultos, así como el material escolar utilizado para la enseñanza del euskara, las campañas de alfabetización, los procesos de normalización lingüística, etc. Es decir, aquellos elementos que están más directamente implicados en lo que constituye un proceso de alfabetización en su implicación individual y social.
  2. Usos del euskara. Son el marco más amplio en el cual se desarrollan los modos de alfabetización del proceso de alfabetización, estableciendo la incidencia que existe entre la alfabetización y el uso social del euskara.
  3. Código ideológico. En el caso vasco, la recuperación de la lengua ha estado ligado, a diferencia de otros procesos de alfabetización, a un movimiento social de ideología nacionalista que irá variando su propia definición respecto a la lengua y la cultura en función de los diversos contextos sociales y políticos.

Estos tres elementos nos permiten observar la evolución y los cambios que se producen en el proceso de alfabetización tanto de una forma diacrónica como sincrónica. De este modo, y debido a la correspondencia entre estos tres elementos podemos conceptualizar las diferentes etapas, observándose los rasgos característicos y las diferencias. Así podemos hablar de cuatro etapas, que según el conjunto de los tres elementos reseñados, podemos denominar: "alfabetización subordinada" (del primer tercio del siglo XIX a finales del mismo); "alfabetización restringida" (1900 1969); "alfabetización expansiva" (1970 1980) y "alfabetización institucional" (1981 1992), con las características que se señalan en la siguiente tabla.

Modelo histórico de alfabetización vasca
FA: Familia y amigosFA: Familia y amigos
E: Escuela
MC: Medios de comunicación
RC: Relaciones comunitarias
RA: Relaciones con la administración pública y relaciones comerciales
*: Presencia del euskara
(*): Presencia gradual del euskara
Etapas de AlfabetizaciónModos de Alafabet.Usos del EuskaraCódigo ideológico
FAEMCRCRA
Subordinada (s. XIX)Dependiente * - - *-Elaboración identidad vasca
Restringida (1900-1970)Literaria *(*)(*)(*)-Nacionalismo sabiniano
Expansiva (1970-1980)Crítica * *(*) *-Redefinición nacionalista
Institucional (1980-Actualidad)Instrumental * * * *(*)Proyectos nacionalistas diferentes

No podemos hablar de un proyecto alfabetizador en euskara. Los textos escolares que utilizan el euskara son para facilitar el aprendizaje del castellano o del francés. La existencia de números catecismos, sugiere la posibilidad de una alfabetización en euskara de lectura. Respecto a la escritura no existe una normalización en cuanto a su grafía, dependiendo de la escritura española y la francesa. Se mantiene el nivel oral de su uso en contextos familiares y comunitarios. La Iglesia, a través de catecismos y sermones, propaga ciertas prácticas de uso. El uso del euskara era reprimido en las escuelas a partir de las visitas de inspección. Paralelamente a la pérdida progresiva del euskara se aprecia un ascenso en la alfabetización en castellano y francés. No podemos hablar de una cultura política sobre reivindicación del euskara como lengua de uso. Es cierto que se ponen los cimientos de una construcción ideológica de la identidad vasca.

Esta etapa, desde un punto de vista sincrónico, viene marcada por la correspondencia entre el modo de alfabetización literaria dadas las características de desarrollo en el aprendizaje de la lectura y la escritura, los métodos y la tipología de los grupos, los usos del euskara donde la represión y la escasa presencia pública de la lengua vasca denotan su carácter clandestino. También el código ideológico, que hemos denominado residual en sus últimos años define su carácter restringido. No obstante, ya se observan nuevos planteamientos respecto al papel de la lengua y la cultura vascas desde una perspectiva de movilización política. El surgimiento de las primeras ikastolas irá poniendo las bases de la escolarización y consecuentemente sentando la posibilidad de una alfabetización de la población infantil, que en este período será mayoritariamente vascoparlante.

La correspondencia de los tres elementos analizados, desde el punto de vista sincrónico, viene determinada por los cambios políticos y sociales de esta época y que significan una expansión del fenómeno alfabetizador. El paso de una sociedad del silencio a una sociedad donde la calle se toma como lugar de reivindicaciones populares, repercutirá de forma favorable sobre el proceso de alfabetización, de ahí que denominemos esta etapa como de alfabetización expansiva. Es esta demanda la que posibilitará el incremento del número de estudiantes del euskara. La denominación de modo de alfabetización crítica obedece precisamente a esta crisis de crecimiento positivo, sin que en ese momento puedan preverse sus consecuencias, dado el aumento del alumnado, el surgimiento de instituciones, la introducción de nuevos métodos de enseñanza y campañas populares de alfabetización. De la misma forma, los usos del euskara se irán extendiendo por todo el tejido social, mientras que las ikastolas estarán afianzándose como una red competitiva con las otras redes escolares, pública y privada. Ese momento de crisis se plantea también en las redefiniciones del código ideológico, entre un nacionalismo tradicional y otro radical que comienza a tomar cuerpo y que reivindica la construcción nacional fundamentándose en la lengua.

La calificación de alfabetización institucional para este último periodo, se debe al carácter que van tomando todas las iniciativas alrededor de la alfabetización. Esta cuestión puede apreciarse desde las propias instituciones de enseñanza, como a la presencia del euskara en los medios de comunicación. Dicha institucionalización no es por lo tanto característica de la acción de gobierno debido a la nueva situación autonómica, sino que afecta a todos los ámbitos sociales. Por otra parte, el proceso de escolarización a través de las ikastolas, tendrá que compartir la alfabetización primaria en euskara con las otras redes escolares, aunque entrará en franca competencia con ellas. Asimismo, la denominación de modo de alfabetización instrumental obedece a la nueva función social que comienza a adquirir el euskara en una sociedad que cada vez más demanda unas credenciales académicas (la obtención del EGA) como un valor instrumental. Los usos del euskara, en correspondencia con este modo de alfabetización irán extendiéndose, privilegiando la eficacia y cierta normalización social. Es precisamente en este proyecto de normalización donde se manifiesta una confrontación en el código nacionalista con diferentes proyectos, ante la inoperancia de la institucionalización en el proceso de normalización lingüística. Surgirá un fenómeno nuevo, como es el de la no correspondencia entre el mayor conocimiento del euskara, frente a un uso más restringido, incluso en ámbitos euskaldunes.