Monarchy and Nobility

Sancho Garcés II Abarca

Rey de Pamplona (970-994), conocido con el sobrenombre de "Abarca". Era hijo de García I Sánchez, a quien sucedió como rey de Pamplona, y de Andregoto Galíndez, prima-hermana del monarca pamplonés e hija del que fue Conde de Aragón, Galindo Aznárez II. Contrajo matrimonio con Urraca Fernández, hija del Conde de Castilla Fernán González.

A la muerte de su padre el rey García, Sancho Abarca vivía con sus abuelos, su esposa Urraca y sus hijos García Ramiro y Gonzalo en el Condado de Aragón, en tierras de Jaca. A su vez, la reina Andregoto Galíndez reaparece en algunos actos de la vida política del reino, la cual se había retirado a mediados de siglo a su residencia de Lumbier (Ilunberri) tras separarse del monarca García I Sánchez.

Sancho Garcés gobernó sobre las tres regiones principales del reino de Pamplona en esta época: Nájera (Rioja), Navarra y Aragón. Durante su reinado consiguió mantener intactas las fronteras de su territorio y también sus fuerzas militares.

Falleció en el año 994 y fue enterrado en el monasterio de Santa María la Real de Nájera. Le sucedió en el trono su hijo García Sánchez II, apodado "el Temblón".

Tras acceder al trono en el año 970, Sancho Garcés II se dedicó a recorrer las regiones y lugares más notables de su reino. La comitiva del rey llegó al valle de Hecho el día de San Pedro del año 971, festividad del patrono del monasterio del lugar. En San Pedro de Siresa el rey confirmó la vieja donación realizada al monasterio de la villa de Jabierregay con todas sus casas, montes y viñedos, y tierras hasta el río Aragón. Además de esta confirmación, el monarca le hizo donación del pueblo de Jabierre de Martes con todos sus términos. Posteriormente condujo su comitiva y su séquito a la Rioja. El día 10 de diciembre se encontraba en Santa Eulalia de Arrezo o Areso y este mismo día donó al monasterio de San Millán las villas de Villagonzalo (Badarán), situada cerca de Nájera, y de Cordobín. El 14 de julio del año siguiente donó la villa de Huércanos a este mismo monasterio.

Por estas fechas del año 972 el rey y su comitiva visitaron las regiones de la Rioja que habían sido devastadas en las anteriores guerras contra los musulmanes. Estas regiones llevaban unos años sin padecer conflictos, pero aún no se habían recuperado en términos demográficos ni económicos. Se detuvieron en Zirueña, lugar donde unos monjes junto con su abad Sancho habían edificado, en un despoblado, un nuevo monasterio en honor de San Andrés. El rey Sancho Abarca decidió donar a este monasterio todos los términos de su vecindad yermos y despoblados, y por otro lado, con el fin de enriquecer la comarca, dio fuero de población a aquellos que acudieran a establabecerse a estos parajes.

Borrell, Conde de Barcelona, es el primer soberano cristiano que se dirigió a Córdoba para negociar con Al-Hahkam (961-976) un tratado de paz. El conde barcelonés acudió en junio del año 971 y el 12 de agosto de ese mismo año llegaron los embajadores vascones en nombre del rey Sancho Abarca. El califa recibió a los embajadores del reino de Pamplona, comenzando por el abad Basal, y el caudillo Belasco, juez de Nájera. El 30 de septiembre llegaron nuevos embajadores de Pamplona, entre ellos el conde Jimeno, hermano del rey Sancho Abarca. El 23 de septiembre del año 973 vuelve a ser recibido en Córdoba el embajador de Sancho Abarca y otros de los condes cristianos, garantizando con sus negociaciones la continuidad de la tregua.

En estos momentos se encontraba en Córdoba la embajada de Garci-Fernández de Castilla, sucesor del Conde Fernán González y cuñado del rey de Pamplona. Aprovechando que el general musulmán Galib, jefe militar de la frontera, se hallaba en Marruecos dirigiendo operaciones militares para aplacar la revuelta del jefe Hasan ibn Guennun al-Hasaní, el conde de Castilla atacó por sorpresa la plaza musulmana de Deza, plaza cercana a Soria y que era feudo del bereber recién fallecido Amril ben Timlat (2 septiembre 974). En el Califato reaccionaron deteniendo a la embajada castellana que retornaba a Castilla y les condujeron prisioneros a Córdoba. El jefe militar Galib regresó rápidamente al Córdoba y organizó un ejército para atacar al conde castellano. El Condado de Castilla buscó auxilio entre los reinos cristianos y solicitó ayuda al rey de Pamplona, el cual se vio en el trance de apoyar a sus parientes rompiendo la paz acordada con el Califato. Finalmente entraron en el conflicto gallegos y vascones. Los aliados atacaron la plaza musulmana de Gormaz en abril del año 975, y el 28 de junio el ejército cristiano fue derrotado ante los muros de su fortaleza. El general Galib irrumpió en tierras castellanas y llegó a Estercuel, en las inmediaciones de Tudela. En este lugar sorprendió y derrotó a una avanzada de la caballería navarra enviada desde el castillo de Sos por Ramiro Garcés, rey de Viguera y hermano del rey Sancho.

La familia Bela Jiménez se sentía agraviada por parte del difunto Fernán González de Lara, conde que había entrado el año 932 ejerciendo su autoridad en el territorio de Álava. El agravio infrigido por Fernán González enemistaba a esta familia con su sucesor Garci Fernández y sus hijos. Los Bela buscaron el apoyo de Almanzor para vengarse y éste puso inmediatamente a su disposición hombres, generales y dinero. El caudillo Orduan, que era un general experimentado, fue el encargado de la entrada por Castilla. Este territorio era ahora independiente de León y tenía conflictos con ese reino. No obstante, se encontraba amparado por el rey pamplonés. Solicitaron de nuevo la ayuda del rey Sancho y este monarca decide proteger a Garci Fernández y enviar su ejército a tierras castellanas. Además de los lazos de parentesco y de amistad con el condado castellano, en esta decisión influyeron motivos de conveniencia política; el peligro del ataque musulmán se cernía sobre ambos. Orduan y don Bela, confiando en sus tropas, se enfrentaron al castellano y al pamplonés el año 977. Después de tantos años apartado de las luchas militares, el ejército de Sancho actuó de forma rápida y ágil, derrotando a los musulmanes.

Para el año 981 el caudillo Almanzor había logrado hacerse con el poder del califato. Al fallecer el califa al-Hakam el año 976, su sucesor Hisam II tenía la edad de 11 años. Rápidamente comenzaron los conflictos por la sucesión dentro del entorno inmediato del califa y finalmente Hisam fue investido como califa. Almanzor desplazó a los otros rivales que querían hacerse con el poder. Se ganó la confianza de la sultana Subh, en el año 978 se convirtió en hayib y, tras salvar a Hisam de un complot en el año 979, comenzó a presentarse como su protector y como salvador de la dinastía. Mientras, Hisam vivió su niñez prácticamente aislado en su palacio de Córdoba y bajo vigilancia.

Se opuso a este estado de reclusión el viejo general Galib, suegro de Almanzor y antiguo compañero de batallas militares. La ruptura entre ambos se produjo el año 980. Galib se rebeló y se alió con los ejércitos de los monarcas cristianos. El 8 de julio de 981 se enfrentaron en Atienza, junto al castillo de San Vicente, el ejército cristiano junto con Galib contra el ejército de Almanzor. El ejército cristiano estaba formado los castellanos, a las órdenes del conde García Fernández, y los pamploneses, encabezados por Ramiro, hermano de Sancho Abarca. El episodio se saldó con vitoria para los de Almanzor. En este encuentro Galib murió de un accidente y la lucha quedó sin dirección. También murió Ramiro y el conde Garci Fernández logró escapar con vida, huyendo al interior de su condado.

En el año 982 tuvo lugar la expedición llamada "Campaña de las Tres Naciones", ya que participaron en ella León, Castilla y Pamplona. Los tres soberanos cristianos Ramiro III de León, Garci Fernández de Castilla y Sancho Garcés II de Pamplona convinieron una alianza militar de tipo ofensivo contra los musulmanes. La noticia de este ataque llegó a oidos de Almanzor, el cual reaccionó en sólo días. Inició la campaña el 1 de junio y devastó parte de León, Castilla y Nájera. En el mes de agosto derrotó a los aliados en Rueda y en Simancas, y llegó a los muros de León, ciudad que no pudo tomar por las inclemencias del tiempo.

El año 985 las fuerzas del rey Sancho traspasaron el Pirineo en auxilio del duque de Gascuña Guillermo Sánchez, que veía las costas asoladas por los normandos. La plaza más amenazada era Burdeos y también la ciudad de Bayona. Antes de acudir en su ayuda, desde Pamplona habían tomado precauciones en la frontera. Por otro lado, confiaban en que el peso de la guerra recayese en castellanos y catalanes, y además, acababa de celebrarse el matrimonio de una princesa vascona con Almanzor. El rey Sancho acudió en ayuda del que era su cuñado, ya que éste se había casado con la hermana de Sancho, Urraca, tras enviudar del conde castellano Fernán González. El rey Sancho se enfrentó a los piratas en Taller, cerca de Castets, y derrotaron a los normandos. En memoria de esta victoria, Guillermo fundó el monasterio de San Severo (Saint-Sever) haciendo honor al santo a quien se había invocado antes de la batalla.

El monarca pamplonés emprendió su camino de regreso y se encontró con los pasos del Pirineo cerrados por una gran nevada. El territorio de su reino se hallaba totalmente desguarnecido ante los ataques de los musulmanes por el sur y el enemigo aprovechó la circunstancia llegando hasta Pamplona. Ante esta noticia, Sancho reaccionó de forma inmediata mandando calzar abarcas a todos sus soldados y acometió su paso, probablemente por Roncesvalles. Los pamploneses realizaron una marcha dura bajo un frío extremo. Descendieron rápidamente en varias jornadas y llegaron ante los muros de Pamplona sorprendiendo al enemigo, que cercaba la ciudad. El ejército musulmán tuvo que retirarse hasta alcanzar la frontera.

Los dirigentes vascones se reunieron en Santa Eulalia de Areso, enclave situado cerca del Ebro, para celebrar un concilio en el que decidir la línea político-militar del reino. La situación de los reinos cristianos era la siguiente; el rey leonés Bermudo II, con el que la monarquía de Pamplona tenía que formalizar alianzas, tras iniciar una política de acercamiento a Córdoba tuvo que hacer frente a la destrucción de su capital; Castilla no pasaba por buenos momentos y había sido bastante castigada con las incursiones de Almanzor; Cataluña se encontraba destruida y sin capital. Observando las soluciones con las que contaba el reino para hacer frente a aquella situación se barajó la posibilidad de solicitar la ayuda de la Vasconia Mayor y de su duque Guillermo Sánchez.

El rey Sancho tejió lazos de parentesco con León a través del matrimonio de Bermudo II con su nieta Geloira (Elvira), alianza por medio de la que aseguraba una sólida amistad. Por otro lado, el año 992 se anunció el viaje de Sancho a Córdoba. Su visita era de carácter amistoso y tenía fines diplomáticos. En el califato se le preparó un lujoso recibimiento. Las crónicas árabes relatan que el rey Sancho tuvo que arrodillarse, besar varias veces los pies y la mano de Almanzor para asegurar la paz para su reino.

Almanzor estaba ligado parentalmente con el monarca de Pamplona, lo mismo que el califa Hisham, secuestrado por el caudillo. Tuvo un hijo que mandó degollar, Abd Allah, y tuvo otro hijo, Abd al-Rahmán, de su matrimonio con una princesa pamplonesa. Ésta, llamada "La Vascona", era hija de don Sancho, y una vez en la corte cordobesa tomó el nombre de Abda. Este segundo hijo era familiarmente llamado con el nombre de Sanchuelo, en recuerdo a su abuelo.

En el año 994, tras dos años de su visita a Córdoba, el panorama político vuelve a complicarse en Castilla. Almanzor volvía a amenazar con sus ejércitos las tierras del reino de Pamplona. Ese mismo año muere el monarca a los 60 años de edad y tras 24 años de gobierno.

  • CAÑADA JUSTE, Alberto. "Las relaciones entre Córdoba y Pamplona en la época de Almanzor (977-1002)". Príncipe de Viana, año 53, nº 196 (1992), pp. 371-390. [Fecha de consulta: 18 de mayo de 2011].
  • CAÑADA JUSTE, Alberto. "Un milenario navarro: Ramiro Garcés, rey de Viguera ". Príncipe de Viana, año 42, nº 162 (1981), pp. 21-37. [Fecha de consulta: 18 de mayo de 2011].
  • LACARRA DE MIGUEL, José María. Historia política del reino de Navarra: desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla. Pamplona, 1972.
  • MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo. El Condado de Castilla (711-1038): La Historia frente a la leyenda. Madrid: Marcial Pons, 2005.