Udalak

Lekaroz

Lugar del municipio de Baztán, partido judicial de Pamplona, Navarra.

Se halla ubicado a los 2° 08' 51" y 43° 08' 45", hacia el centro del término y oeste de su capital Elizondo, rodeado de montes, 239 m. de altitud, entre los arroyos de Lecároz y de Bagerdi, ambos afluentes del río Bidasoa.

1960: 449 h. En 1800 245 personas habitan en 57 casas. 1970: 366; 1981: 291.

En 1986, 446 habitantes de hecho y 411 de derecho; en 2002, 368 personas. El pueblo de Lekaroz contaba con 232 habitantes y el barrio de Aroztegia 42, Oharriz 65 y Uharte 29.

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1981: 30 en el núcleo de población y 33 en diseminado. (Estas cifras corresponden al pueblo de Lekaroz, no al lugar).

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En 1869, L. L. Bonaparte clasificó a su euskera en el dialecto alto-navarro septentrional y, dentro del mismo, en el subdialecto de Baztán y variedad de Elizondo. Sobre esta clasificación ha habido diversas propuestas de correcciones (Pedro de Yrizar: "Los dialectos y variedades de la lengua vasca", sep. "Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País", 1973, pp.68-72). En el primer tercio del s. XIX Añibarro la incluye, a efectos de predicación, en una lista de localidades cerradamente vascoparlantes (Varios: "Geografía Histórica de la Lengua Vasca", Auñamendi, 1960, t. I, pp. 44-60). En la actualidad ( 1970) el número de vascófonos asciende a 370 personas (Pedro de Yrizar: op. cit., p. 37). La castellanización comienza a introducirse ahora. Aparte de 2 familias de inmigrantes erdeldunes todos los demás han sido totalmente vascoparlantes. Hasta ahora todos hablaban solamente el vasco. Pero con la castellanización de Elizondo e Irurita se empieza a introducir un mayor uso del castellano en los adultos (Sánchez Carrión: "El estado actual del vascuence en la provincia de Navarra", Pamplona, 1972, pp. 122-123).

Población de 2 o más años clasificada según nivel de euskera en 1996 (competencia lingüística)

VarónMujerTotal
Euskaldun
Cuasi euskaldun
Erdaldun (castellano-parlante)
158
10
12
136
10
18
294
20
30

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Desde Pamplona se toma la N-121 dirección Irun. A la altura de Oronoz-Mugairi la N-121B hacia Dantxarinea.

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Canciones populares vascas: Ezkilak; Aingerutxo bat; Matxakaran beltxa; Sail au egin; Gogoan derabillat; Leiorik leio; Begira begira nago; Lili ubel; Adios uzar eder; Zikiro beltza; Neskatxena; Katalin tirun-tarun; Gan nintzen baratzera; lande, astelen, asteartean. [Resurrección M.ª de Azkue, "Cancionero Popular Vasco", nº. 947, 723, 712, 714, 704, 710, 697, 419, 370, 250, 231, 225, 216, 120].

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Lugar del valle del Baztán, 6.º part. de la merindad de Pamplona, Navarra.

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En 1847 tenía posada, dos tiendas de comestibles, taberna, molino harinero con dos muelas, y una escuela dotada con 3.020 reales anuales. En el catálogo industrial de 2002, dos empresas, una de dos empleados dedicada a la elaboración de sidra y otra de 20 a la piedra de construcción o de talla y sus manufacturas.

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En el curso 2001-2002, un colegio público de educación secundaria con un total de 460 alumnos, 304 de Educación Secundaria, 137 de Bachillerato o LOGSE y 19 de ciclos formativos de formación profesional.

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Hallazgo -según Altadill- de un trozo de calzada sobre la orilla derecha del río Baztán [Ref. "P. de V.", 1946, n.° XXIV, p. 430].

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El caserío de Lekaroz se ubica en el corazón de un bello entorno natural. El mismo se distribuye entre los barrios de Huarte, Arostegi y Oharriz. Durante la I Guerra Carlista, la localidad fue pasto de las llamas tras el incendio ordenado por el general Espoz y Mina. Por lo tanto, la mayoría de las construcciones se tuvieron que erigir durante el siglo XIX. El núcleo principal se extiende en torno a la parroquia de San Bartolomé. La mayor parte de las viviendas responde a la misma tipología. Se trata de bloques cúbicos exentos que organizan su fachada vertical en tres niveles. El inferior de sillarejo y los superiores enlucidos. En casi todos ellos se abren puertas o ventanas adinteladas, reforzadas mediante cadenas de sillar, al igual que en las esquinas. La cubierta suele ser a dos aguas con robusto alero de madera. Responden a esta descripción las viviendas situadas alrededor de la iglesia. Destaca la casa Lutxiketa. Se trata de un soberbio bloque cúbico con cubierta a dos aguas. Su fachada se organiza en tres niveles más ático. Destaca el inferior de sillarejo, en el que se abre una sencilla portada de medio punto entre dos vanos adintelados. Los niveles superiores son enlucidos y repiten el esquema del inferior, mediante tres ventanas adinteladas cada uno. Robustas cadenas de sillar refuerzan las esquinas. Entre la segunda y tercera altura, aparece un escudo barroco con las armas del Baztán. De similar composición factura y composición es la casa Txarrea. Reutiliza en su fachada un escudo del siglo XVII. Entre otros motivos de arquitectura civil a señalar, sobresale la casa Iriartea. Constituye un bloque exento, de trama vertical, con una fachada enlucida organizada en tres niveles. Repite un esquema de tres arcos rebajados por planta. Aparece engalanada por un escudo barroco. Cercano a estas viviendas se sitúa el frontón Txiki Polita. De estructura sencilla fue restaurado durante 2007. En el barrio de Oharriz se distribuyen, de forma dispersa, varios caseríos que repiten un esquema de arquitectura popular con fachada enlucidas, cubierta a dos aguas, robusto alero de madera, vanos adintelados y balcón corrido de madera en el nivel superior. El edificio más noble de este barrio es el Palacio de Oharriz. Se trata de una robusta construcción cúbica levantada en el siglo XVII. Mantiene cadenas de sillar en todas las esquinas y vanos, mientras que el resto aparece enlucido. La fachada se organiza en tres niveles. En el inferior, aparecen dos puertas con arcos rebajados. Entre las mismas se sitúan dos ventanas adinteladas. Similar esquema se repite en las siguientes alturas. La diferencia radica en que ahora todos los vanos son rebajados. En el cuerpo central aparece un balcón corrido. En la última altura se distribuyen cuatro balcones. La cubierta es a cuatro vertientes. Sobre la misma se abren tres mansardas con remate recto. Uno de los edificios de mayor identidad de Lekaroz lo constituye el Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo. Ubicado en el barrio de Huarte, fue fundado por los Capuchinos en 1888. Su historia vinculada a la cultura y educación atraviesa numerosas etapas. Durante la Guerra Civil sirve de hospital y en 1962 sufre un grave incendio que obliga la construcción de un nuevo edificio. En los años ochenta lo compra el Gobierno de Navarra para convertirlo en instituto. Desde entonces, ha sido deficientemente mantenido. El conjunto se compone de tres edificios. La iglesia y sendos pabellones destinados para la vida diaria de la comunidad capuchina y la actividad docente. Fueron muchos los alumnos que pasaron por el internado de Lekaroz. Entre ellos el escultor de Orio, Jorge Oteiza. Quiso recordar y agradecer la educación recibida, en este lugar, mediante la colocación de una escultura en el jardín del convento. Es un homenaje al Padre Joaquín María de Llevaderas, fundador del colegio.

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Parroquia de San Bartolomé. Se sitúa en la zona de mayor altura del caserío de Lekaroz. Su proceso constructivo se alarga desde finales del siglo XVI hasta principios del siglo XX. Mantiene una tradicional planta de cruz latina con nave de triple tramo, crucero con brazos poco destacados y cabecera poligonal, al exterior, y semicircular en el interior. Sobre los tramos de la nave se alzan bóvedas de lunetos sobre arcos fajones. Para el crucero se emplea una bóveda estrellada, mientras que la cabecera se cubre con una concha de piedra rojiza del Baztán. Al exterior, se presenta como un noble edificio de trama horizontal. Rompe dicha tendencia la torre levantada en 1896. El tramo de la nave aparece enlucido y sobre el mismo, se abren cuatro vanos de medio punto. La peculiar piedra rojiza del Baztán se dispone en esquinas, en un contrafuerte y en el remarque de los vanos. Entre la zona del Evangelio y de la Epístola, se abre una galería con ocho arcos de medio punto que descansan sobre pilares. El retablo mayor es una pieza rococó del siglo XVIII. Adaptado a la forma semicircular de la cabecera presenta un banco sobre el que se alza un cuerpo de triple entre pilastras y excesivos elementos de rocalla. El conjunto iconográfico de San Bartolomé también es del siglo XVIII. Otros retablos contemporáneos al mayor, y de similar trazado, son los dedicados a Santa Catalina y a la Virgen del Rosario. Están situados en la zona de la Epístola y del Evangelio, respectivamente. Sobresale en este último lugar un Cristo gótico de comienzos del XVI. Ya en el barrio de Arostegi se sitúa la ermita de San Marcial. De gran devoción, se trata de un sencillo edificio de muros enlucidos y sillería rojiza en esquinas y en el enmarque de los vanos. La cubierta es a dos aguas. En el interior se dispone una nave rectangular y cabecera recta.

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  • GARCIA GAINZA, María Concepción: "Catálogo Monumental de Navarra". Institución Príncipe de Viana. Pamplona. 1989.
  • CARO BAROJA, Julio: "Monumentos religiosos de Navarra". Sociedad de Estudios Vascos. Donostia. 1988.
  • CARO BAROJA, Julio: "La casa en Navarra". Caja de Ahorros de Navarra. Pamplona. 1982

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Palacios de cabo de armería. Hay dos, el de Aróstegui, que en 1568 pertenecía a Pedro de Echaide y en 1651 a Juan de Echaide y que en 1723 aparece como propietario Domingo de Asco, y el de Oárriz, que en 1675 se le concedió la merced de cabo de armería a la casa de Pedro de Jáuregui por un donativo que hizo de 2.000 reales de plata para las murallas de Pamplona. En 1723 aparece como poseedor del palacio Matías de Jáuregui. El escudo de Aróstegui es de plata con un árbol de sinople y dos pájaros afrontados, uno a cada lado. El escudo de Oárriz es de oro con tres losanges en azur puestos en triángulo y bordura angrelada de gules.

Incendio en el siglo XIX. El 14 de marzo de 1835 fue incendiada la localidad por las tropas de Mina. Pérez Goyena comenta la equivocación experimentada por varios autores a este respecto: "El Sr. Altadill narra que en la Guerra de la Independencia quemaron el pueblo de Lecároz los franceses; pero a nuestro entender lo trabuca con otro suceso muy famoso: con el castigo que en la primera guerra carlista le impuso el general cristino, Espoz y Mina, por no haber podido arrancar de los labios de sus ancianos el lugar donde tenían escondida su artillería los carlistas. Refiérelo como testigo de vista el general Ros de Olano en sus Episodios Militares. Guerra de los siete años. De cómo se salvó Elizondo y por qué fue condenado Lecároz, Madrid, 1884. Fusiló a algunos ancianos y mandó prender fuego al lugar. Con gran moderación habla de lo acaecido en Lecároz el insigne literato D. José María Iribarren. A su juicio los fusilados fueron tres solamente y cuatro los prisioneros a los que libertó Mina, días más tarde, cuando fueron hallados los obuses. A propósito de las crueldades de Espoz, añade, se ha exagerado mucho por unos y otros. El propio Mina dio pábulo a la hipérbole en su proclama "A los navarros", dada en Narbarte la misma noche del incendio... De las hipérboles carlistas tuvo la culpa Mina; de las hipérboles cristinas Víctor Hugo y la epidemia de romanticismo que tanto daño ha hecho a la historia. (Historia y Costumbres. Pamplona, 1949, pág. 348). Sin embargo, en lo concerniente al incendio, atestigua Iribarren que ardió todo el pueblo (23 casas) menos la iglesia y tres edificios. Se armó una hoguera inmensa. "Los soldados se replegaron con paso a retaguardia, por no poder sufrir tanto calor...". Espoz y Mina marchó a Narbarte cuando las llamas de Lecároz, alzándose rabiosas como una maldición, enrojecían el anochecer. Aquella hoguera trágica que durante tres noches iluminó los cielos del Baztán constituía la venganza, torpe y cruel venganza, de los apuros que él y sus tropas habían sufrido sobre el barro y la nieve en la dura jornada de Larremiar. (Id., pág. 344)".

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Fiestas patronales en honor de San Bartolomé, que se celebran del 24 al 27 de agosto. En el folklore local los bailarines con una estrofa cantada que comienza por Ziriko beltza, ejecutan una danza juego que consiste en ir serpenteando entre unas sillas. Otro baile es el Zurrune dantza.

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Colegio del Buen Consejo de Lecároz (PP. Capuchinos). Fundación de dos Joaquines: un catalán, P. Joaquín de Llavaneras, superior provincial de los capuchinos de España, y D. Joaquín Plaza, maestro nacional de Lecároz, y que fue el que le sugirió el emplazamiento. Primera piedra, bendecida y colocada, el 22 de abril de 1888. Primer grupo de colegiales, el 3 de diciembre de 1890, procedentes de Motehano. Destino primordial, aunque no exclusivo, en sus principios, el vocacional capuchino; pero desde este siglo veinte comienzan a prevalecer los bachilleres y "comerciantes" sobre los latinos, hasta absorberlos por entero. Elogian los cronistas la audacia del fundador, que lanzó un reto a lo consuetudinario, por la construcción del edificio, que se calificó de grandioso, y por las prisas que se dio en dotarlo del mejor material docente, sin miedo de recurrir desde Madrid a París, Jena, Darmstadt. A fines de siglo se instalaba la primera centralilla eléctrica, que en 1900 permitió estrenar el aparato de Rayos X y el "cinematógrafo". Y ese empuje inicial nunca se ha traicionado. En años sucesivos, por la mayor afluencia de alumnos y por las exigencias pedagógicas y sociales, se levantaron nuevos cuerpos de edificios (1897, 1925, 1930) para nuevas aulas, gabinetes, laboratorios, servicios de duchas, vestuarios, nueva central hidroeléctrica, lavandería, etc.; pero aquel colegio-granja, que tanto elogió D. Julio Altadill, fue cediendo por imperativo de los tiempos y de las personas, y reduciéndose a una entidad menos autárquica y más reducida y hasta más colegial. Siguiendo las directrices del I Congreso de Estudios Vascos de 1918, el Buen Consejo fue el primer centro en introducir la enseñanza del euskara para sus alumnos.

El animador de esta actividad fue el P. Miguel de Alzo (Aniceto de Olano) hasta 1936 en que fue interrumpida por motivos extracadémicos. En 1927 el n.° de alumnos de euskera era 150, que celebraron un anual Euskeraren Eguna con reparto de premios. Por espacio de medio siglo se simultanearon los programas de bachillerato con los de enseñanza mercantil, sin llegar a peritaje oficial. La multiplicidad de disciplinas obligó a prescindir de las clases de cultura general; actualmente se estudian los cursos superiores de EGB, BUP y COU. El alumnado que hasta 1940 se mantuvo en régimen riguroso de interno, amplió desde hace unos años su externado con la coeducación escolar. Para este aperturismo, pueden considerarse factor decisivo las nuevas instalaciones a que obligó el incendio del edificio viejo, la noche de 9 a 10 de diciembre de 1962, que devoró pabellón y medio, desde la planta baja al tejado. Arquitectos excolegiales, vasco-navarros, proyectan un primer avance de tres pabellones, sobre 15.000 metros cuadrados de superficie, con sobrada capacidad para el total desenvolvimiento de la vida colegial de internos y externos. Enjuició el inspector jefe de segunda enseñanza este proyecto como "extraordinariamente bueno... prueba de la aplicación en nuestro país de los últimos adelantos mundiales en este terreno". A distancia de esta estructura trifonte, un cuarto cuerpo de edificio, de una planta, para servicios administrativos, cocina y comedores. Y entre unas y otras construcciones, un refinado jardín botánico, con sus cartelas a pie de planta, y la pista de aparcamiento. La sección deportiva se desenvuelve sobre 60.000 metros cuadrados, la mayor parte al aire libre, con piscina olímpica. El 25 de abril de 1980 se inauguró el polideportivo cubierto, con 500 localidades en galería, seis especialidades en pista, frontón, máquina y pantalla de cine, servicios anejos y piscina climatizada. Laboratorios y gabinetes, museos de Historia Natural, medios audiovisuales, incluso vídeo cámara, al servicio de los alumnos. Superan los 7.000 los que pasaron por las aulas de este colegio. Proceden de todas las clases sociales y de los cinco continentes, con predominio evidentemente de la clase media y de las provincias éuskaras.

Los ex-alumnos Nicanor Zabaleta, arpista; Jorge Oteyza, escultor, y los pintores Adriaensens, Echauri, Chillida, gozan de fama internacional. Jesús Mª de Leizaola también fue alumno de Lecároz.Del profesorado, "cuya solvencia moral y científica" se ha elogiado en diversas ocasiones, cobraron fama, entre sus discípulos, los PP. Calasanz de Urdax, Roque de Azcoitia, Miguel de Alzo; y por sus publicaciones, los músicos y musicólogos Donostia, Tomás de Elduayen, Hilario Olazarán, Modesto de Lecumberri; Jorge de Riezu por sus trabajos de propia inspiración y su intervención decisiva en las obras completas del P. Donostia; Policarpo de Iráizoz, Eusebio de Echalar y Bonifacio de Atáun por su filosofía vasca; más recientemente, por sus tesis doctorales y otros trabajos complementarios, Germán de Pamplona, Anselmo de Legarda, Eulogio Zudaire Huarte; y en la actualidad simultanean su profesorado con sus publicaciones Claudio Zudaire (endogamia en el país vasco; músicos), Francisco Ondárroa (megalitos), Vidal P. de Villarreal (temas baztaneses). Del patrimonio artístico lo más notable es el Cristo de Alonso Cano, que perteneció al Montserrate de Felipe IV; y el busto del fundador, P. Llavaneras, por Jorge Oteyza. Posee también un importante monetario, donde se exponen notables series de piezas ibéricas y romanas, así como una colección de monedas españolas desde la época de los Trastamaras hasta nuestros días.

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A comienzos del siglo XXI posee un frontón, cuatro casas rurales y tres restaurantes, uno de ellos bar. Una tienda de ultramarinos.

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Parroquia dedicada a San Bartolomé, arciprestazgo de Baztán, obispado de Pamplona. Según refiere Idoate en Rincones... (t. III, pág. 519), el patronato de la iglesia de Lecároz pertenecía al convento de Santa María de Belate.

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