Lexikoa

MENDIGOIZALE

"El mendigoxale es más bien el alpinista por patriotismo" (Jemein). Con este vocablo (neologismo de "Kirikiño", cuya grafía varía según las épocas) se ha denominado al sector de los montañeros nacionalistas vascos, que a lo largo del siglo XX se ha caracterizado por su juventud, su radicalismo y su independentismo. Sus propios textos definen al mendigoizale así: "apóstol del ideal sabiniano y soldado de la patria vasca".

En primer lugar, es ante todo un tenaz propagandista de la doctrina de Sabino Arana (fundador del PNV en 1895), cuyas ideas divulga en sus continuas excursiones por los montes y los campos de Euskadi repartiendo hojas volanderas, folletos y periódicos nacionalistas y dando mítines los fines de semana. El mendigoizale es fiel defensor de la pureza y la radicalidad del pensamiento de Arana en su primera etapa política (1893-98). Su sabinismo a ultranza le hace ser decididamente independentista y le lleva a militar principalmente en el ala más radicalizada del movimiento nacionalista vasco (los aberrianos de los años diez y veinte, los jagijagis de los años treinta).

A más de la doctrina aranista, un buen mendigoizale debe saber y emplear el euskera, conocer la historia y la geografía de Euskal Herria, cantar y bailar canciones y danzas vascas, ser católico practicante y de buenas y sanas costumbres (celebrar misas de campaña, no blasfemar ni bailar "agarrao", etc.), dando ejemplo de vasquismo y de moralidad por donde quiera que pasa.

En segundo lugar, el mendigoizale se considera un guerrero vasco (gudari), que cuida su preparación física, practica deportes (sobre todo, los raciales) y realiza largas marchas a través de las montañas del país.

Por su predisposición al sacrificio e incluso a dar la vida por su patria, a la que aspira a liberar (Jagi-Jagi; "El sacrificio por la Patria es el solo camino que conducirá a ésta a su completa libertad"), y por la estructura de tipo paramilitar de su organización en pequeños grupos mandados por jefes, el movimiento mendigoizale es también el embrión de un futuro ejército vasco. De hecho, los numerosos grupos de mendigoizales constituyeron la principal cantera de las milicias nacionalistas (Euzko Gudaroztea) en la Guerra Civil.
Sus orígenes y primeros pasos. Aunque Ceferino Jemein (biógrafo oficial de Sabino) consideraba a los hermanos Arana Goiri los dos primeros mendigoizales, hasta poco después de la muerte de Sabino (1903) no surgieron los primeros grupos, vinculados a la pujante Juventud Vasca de Bilbao (nacida en 1904) y denominados "Txakur Txiki", "Arin Arin" (capitaneado por Jemein), "Betikuak" y "Azartubak". En 1908 se unieron con otros cuatro grupos y formaron el "Mendigoizale Bazkuna". En 1913 nació uno de los grupos más importantes y de más larga vida: el "Mendigoizale Aberri", dependiente también de Juventud Vasca de Bilbao (cuyo portavoz era el semanario Aberri), que creó un grupo filial de txikis en 1920. La expansión de este movimiento montañero del PNV por Vizcaya y Guipúzcoa culminó con la constitución del "Mendigoizale Batza" en abril de 1921 en Arrate tras una excursión de cientos de mendigoizales al monte Kalamua. Esta Federación se integró como una sección dentro de la Federación de Juventudes Vascas (presidida entonces por Patxo Arregui) y abarcó dieciocho grupos vizcaínos, diez guipuzcoanos y un alavés (el "Itxarkundia" de Vitoria).

En su reglamento figuraban como fines primordiales la propaganda nacionalista, el conocimiento geográfico de Euskadi y la vigorización física, y se organizaba en grupos, juntas de distrito, comités regionales y un comité nacional, celebrando anualmente asambleas regionales y una asamblea general con ocasión de los días regional y nacional de la montaña vasca, respectivamente.

Esta Federación de Montañeros no pudo desarrollarse plenamente, porque unos meses después, en el verano de 1921, se produjo la división del nacionalismo vasco en dos partidos aranistas: Comunión y Aberri. Este último, concentrado en Vizcaya y sustentado en las juventudes radicalizadas con la de Bilbao a la cabeza, reunió a la mayoría de los mendigoizales. En 1923, el PNV de Elías Gallastegui creó las Federaciones Vizcaína y Guipuzcoana de Montañeros, siendo ésta una de las manifestaciones (junto con "Emakume Abertzale Batza" y los grupos de teatro) de la política sectorial aberriana, cuyo modelo era el nacionalismo irlandés. La instauración de la Dictadura de Primo de Rivera en septiembre de 1923 puso fuera de la ley al nacionalismo vasco, sobre todo a su sector más radical, que fue reprimido. En la clandestinidad siguieron existiendo grupos de mendigoizales, que se reunían en los montes, visitaban la tumba de Sabino Arana y colocaban ikurriñas. Pero no parece que su resistencia contra el régimen dictatorial fuese demasiado intensa, teniendo más bien un carácter testimonial. Bastantes mendigoizales se incorporaron a la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo (fundada en Elgueta en mayo de 1924) y algunos de ellos formaron parte de su junta directiva y escribieron en su revista Pyrenaica (Bilbao, 1926-29: v. gr., el aberriano Manuel de la Sota). La carencia de estudios sobre este período nos impide saber si con ello pretendían encubrir sus actividades políticas o si dicha adscripción reflejaba el eclipse de sus grupos durante la Dictadura (1923-30).
Su expansión y división en la II República. Los años treinta constituyen la época dorada del movimiento mendigoizale, que alcanza un gran desarrollo orgánico, en su doble faceta propagandista y de choque, contando con decenas de grupos y miles de seguidores por gran parte de la geografía vasca. Pero también desde 1934 este sector se fragmenta al protagonizar buena parte de él la última escisión del PNV antes de la Guerra Civil: la de Jagi-Jagi. Aunque Acción Nacionalista Vasca (ANV), pequeño partido de izquierda moderada nacido en 1930, tiene montañeros en Bilbao ("Mendigoizale Euzko Ekintza"), Baracaldo ("Mendigoizale Euzkotarra") y otras localidades, casi todos los mendigoizales se vinculan al nuevo PNV (reunificación de Comunión y Aberri en 1930) y constituyen, con las juventudes y las mujeres (emakumes), uno de los organismos sectoriales más numerosos y con mayor capacidad de movilización de los muchos que conforman dicho partido-comunidad en esos años.

Desde el advenimiento de la República en abril de 1931 , el movimiento mendigoizale resurge y se reorganiza en federaciones. La primera y más poderosa es la de Vizcaya, que celebra su asamblea fundacional el 24 de mayo de 1931 en la cumbre del Bezaide con asistencia de más de mil montañeros y más de cuarenta grupos. En ella se aprueba su reglamento, se nombra su junta directiva (presidida por el "Mendigoxale Aberri" de Bilbao) y se reconoce a las autoridades del PNV (si bien no todos sus miembros estaban afiliados a éste). "Bizkaiko Mendigoxale Batza" (BMB) cuenta con grupos en casi todos los pueblos de Vizcaya, cinco de ellos pertenecientes a la Juventud Vasca de Bilbao ("Bilbotarra Bazkuna", "Irrintzi Bazkuna", "Beti Azke", "Abertzaliak" y "Aberri"). También tiene gran auge en Guipúzcoa, cuya Federación se constituye el 30 de agosto de 1931 en Itziar y la preside en 1931 el orador euskérico Carlos de Linazasoro ("Altzeta"). La Federación Alavesa se forma en octubre de 1932 con diez grupos (dos de Vitoria) y su primer presidente es Pedro Repáraz. En Navarra el movimiento nacionalista tiene escasa fuerza, pero también cuenta con algunos grupos, como el "Euzkotarra" de Pamplona (constituido en abril de 1932). Las cuatro Federaciones provinciales se integran en el "Euzkadi Mendigoxale Batza" (EMB), bajo la presidencia de Cándido Arregui.

De su rápido crecimiento dan idea estas cifras: el 30 de agosto de 1931, entre mil y tres mil mendigoizales guipuzcoanos (según testimonios del general Orgaz y de Aguirre, respectivamente) desfilan en perfecta formación por las calles de Deva, y el 27 de marzo de 1932, cinco mil participan en el primer Aberri Eguna celebrado en Bilbao. Anualmente, varios miles se reúnen en sus visitas a la tumba de Sabino en Pedernales, en sus excursiones a San Miguel de Aralar, patrono del PNV (origen histórico del Alderdi Eguna), y en los sucesivos días de la patria vasca conmemorados por el PNV.

Aunque la prensa nacionalista (ni siquiera la del propio Mendigoizale) apenas proporciona datos sobre su organización interna y su actuación, es indudable que entonces, junto a su intensa labor de proselitismo, se estructura de forma paramilitar (defensiva, según el jagi-jagi Trifón Echebarría), siendo los grupos juveniles de choque del PNV, que disponen de algunas armas y se enfrentan violentamente a sus enemigos políticos, en especial a los socialistas en Bilbao, la margen izquierda del Nervión y las Encartaciones durante el primer bienio republicano ( 1931- 33). En frecuentes choques armados varios mendigoizales caen heridos y algunos muertos (caso de los jefes de Sopuerta y Sodupe en el verano de 1933). En cambio, mantienen buenas relaciones con los comunistas vascos, que en 1935 les proponen formar un "bloque popular antifascista y antiimperialista". También se hallan en contacto con grupos nacionalistas radicales de otros países, como el catalán "Nosaltres Sols", el Partido Nacional Bretón ("Breiz Atao") y el irlandés "Sinn Fein", al que algunos consideran un ejemplo a imitar.

De febrero a julio de 1932, el BMB editó en Bilbao el semanario Mendigoxale, de carácter interno y propagandístico, en el que se publicaron varios artículos en apoyo del Estatuto vasco. Mucha mayor importancia ideológica y política, con un tono mucho más virulento, tuvo el semanario Jagi-Jagi, aparecido en Bilbao en septiembre de 1932 también como portavoz de la Federación Vizcaína de Mendigoizales y destinado a la formación de la juventud nacionalista en la ortodoxia del ideario sabiniano. Dirigido por Angel Aguirreche y Cándido Arregui, fue una clara continuación del periódico Aberri, con el que tuvo en común el mismo ideólogo principal: Elías Gallastegui ("Gudari"), disconforme con la política estatutista de la dirección y los diputados del PNV.

En su primer año de vida, debido a su independentismo radical y a su absoluto rechazo de todo régimen español (tanto republicano como monárquico), Jagi-Jagi fue muy perseguido por los gobernadores civiles de Vizcaya con continuas multas, recogidas policiales de sus números y detenciones de sus redactores. Esta persecución gubernativa, lejos de acabar con él, contribuyó a aumentar su popularidad y su tirada, que llegó a alcanzar hasta veinte o veinticinco mil ejemplares en 1933. El espíritu jagi-jagi ensalzaba el sufrimiento por la patria, pues lo creía necesario para lograr la independencia: "los mendigoxales de Euzkadi, ansiamos la prisión (...). Estamos dispuestos a sufrir los mayores martirios, (...) a derramar nuestra sangre en las celdas o donde sea preciso, con tal (de) conseguir la libertad absoluta de nuestra patria única y exclusiva, Euzkadi". La represión servía para incrementar las filas independentistas entre las bases del PNV (M. Sota: "Todo nacionalismo verdadero precisa de aceptar la persecución para crecer") y apartarlas de la vía autonómica abierta por la República ("Lauaxeta": "ya no nos interesan las vanas promesas de un miserable Estatuto, que lo despreciamos, por ser una merma de nuestras aspiraciones"). Además, la existencia de presos era motivo de movilizaciones nacionalistas: así, el famoso Idiakez, convertido en "símbolo de la patria", que fue propuesto por Jagi-Jagi como cabeza de la lista del PNV por Guipúzcoa en las elecciones legislativas de 1933 para sacarle de la cárcel.

Este semanario de los mendigoizales vizcaínos creó también problemas a las autoridades del PNV, que se agravaron a finales de 1933 y dieron lugar a su separación en 1934. Hubo diversos motivos, unos referidos a Jagi-Jagi y otros que afectaban sobre todo a Elías Gallastegui. Entre estos últimos cabe señalar su campaña contra AVASC (organismo de adoctrinamiento cristiano y patronal a los obreros vascos en el que figuraban dirigentes jelkides y no nacionalistas), que dio lugar a una controversia con José Antonio Aguirre (primer presidente de AVASC); su dura réplica al folleto de Jemein Sólo JEL basta (dedicado a los mendigoizales), en el que este antiguo líder aberriano condenaba la política de Frente Nacional Vasco (alianza del PNV y ANV) preconizada por "Gudari" desde Jagi-Jagi, polémica que fue cortada por el BBB, y la publicación de su libro Por la libertad vasca (recopilación de sus artículos en Aberri), que fue denunciado al tribunal de justicia del PNV por Ramírez de Olano (director del diario Euzkadi) y otros ex-comunionistas. A finales de diciembre de 1933, se dio de baja del PNV Gallastegui, junto con su amigo Manuel de la Sota ("Txanka"). Jagi-Jagi continuó saliendo un mes más, pero ya en abierta disidencia con respecto al Partido y a su órgano oficial Euzkadi. Si antes se había negado a hacer campaña en pro del Estatuto de autonomía, ahora criticó duramente la política de colaboración con la República española de la minoría nacionalista vasca en las Cortes (su visita al presidente Alcalá Zamora).

En enero de 1934, la ruptura se consumó en las largas y tensas asambleas de las Juntas Municipales de Bilbao-Abando, en las que el ex-comunionista Federico Zabala atacó a Gallastegui, que fue defendido por Aguirreche y otros jagi-jagis, quienes abandonaron el Partido (sólo se fueron treinta y tres, según el aberriano Lezo de Urreztieta). En PNV exigió, para seguir tirando el semanario en sus talleres, que se sometiese a la censura previa del BBB. Al negarse a ello, Jagi-Jagi tuvo que recurrir a la imprenta Rementería para su edición. Cuando reapareció en mayo de 1934 (en lo que consideramos su segunda época, aunque continuase la numeración de la primera), se hallaba ya como resaltó Euzkadi totalmente al margen del PNV, el cual prohibió a sus afiliados colaborar en el citado semanario. Con Jagi-Jagi se separó también del PNV la Federación Vizcaína de Mendigoizales, de la que aquél continuó siendo su portavoz. Como había sucedido con Aberri en 1921 , este nuevo cisma aberriano se desarrolló principalmente en Vizcaya, si bien también afectó al Mendigoizale guipuzcoano. En el resto de Euskadi, Jagi-Jagi tuvo contados seguidores, que en Álava optaron por mantenerse en el seno del PNV, lo cual provocó tensiones internas. Varios redactores de su primera etapa dejaron de escribir en la segunda y pasaron a criticarle: tal fue el caso de Basaldua y "Lauaxeta", quienes en el verano de 1934 dirigieron un nuevo semanario Aberri del PNV, destinado a competir con Jagi-Jagi por el control de la juventud nacionalista.

La escisión del BMB obligó al PNV a reorganizar su sector de los montañeros en Vizcaya y Guipúzcoa, creando el "Mendigoxale Aberkoi Batza" a finales de 1935 y el "Gipuzko Mendizale Batza" en abril de 1936. La radicalización política de los mendigoizales del Jagi se constata por su participación (al igual que algunos de ANV) en la revolución obrera de octubre de 1934 en Vizcaya, por lo que fueron encarcelados sus dirigentes Aguirreche y Cándido Arregui. Ante las elecciones legislativas de 1936, el BMB relanzó la consigna de constituir el Frente Nacional Vasco pro-independencia, para lo que propuso unas bases al PNV, ANV y STV, pero ninguno de éstos aceptó esa alianza electoral. En ellas propugnaba que los diputados nacionalistas no acudiesen a las Cortes o, si lo hacían, fuesen sólo para reclamar la independencia de Euskadi. Al fracasar su propuesta, Jagi- Jagi optó por la abstención en los comicios.

De febrero a julio de 1936, el órgano de los mendigoizales (cuya tirada había descendido a unos cinco mil ejemplares, ya sin el acicate de la persecución policial) polemizó con ANV, por su alianza con el Frente Popular, y, sobre todo, con el PNV, a cuyos diputados acusaba de "colaboracionismo" con España (al votar a Azaña como presidente de la República), a cambio de la consecución del Estatuto. Como argumento de autoridad, Jagi-Jagi publicó una carta de Luis Arana en la que el hermano de Sabino criticaba la actitud de la minoría parlamentaria del PNV. Este sacó de nuevo el semanario Bizkaitarra para contestar con dureza a las acusaciones de Jagi- Jagi. El estallido de la Guerra Civil terminó con su polémica virulenta y con la vida de ambos semanarios jelkides. En la cuestión social, Jagi-Jagi se distanció también del PNV por su posicionamiento anticapitalista, sin que ello supusiese la asunción de planteamientos socialistas o marxistas. Sobre esto escribió habitualmente en la segunda época Trifón Echebarría ("Etarte"), cuya consigna era "capital sí, capitalismo no". En la primavera de 1936, los mendigoizales celebraron varios mítines en Vizcaya y Guipúzcoa y fundaron el centro de estudios "Pizkundia" en Bilbao, en el que se impartían conferencias nacionalistas. En concordancia con ello, Jagi- Jagi apuntaba la posibilidad de convertirse en partido político. Pero la guerra llegó antes.
Su actuación en la Guerra Civil. Los mendigoizales participaron activamente en la contienda y fueron la base del Euzko Gudaroztea del PNV. Al llamamiento de éste acudieron unos cinco mil mendigoizales, que armados con escopetas de caza desfilaron en Archanda a las órdenes de Ramón Azkue a primeros de agosto de 1936. ¿Qué postura tomaron los del Jagi-Jagi ante la guerra? Dado su completo aislamiento de la política española, se les planteó la disyuntiva de intervenir en ella o abstenerse declarándose neutrales por considerarla una guerra española, una nueva carlistada. Esta última fue la actitud adoptada por Elías Gallastegui, Angel Zabala (sucesor de Sabino al frente del PNV y colaborador de Jagi-Jagi) y Luis Arana, quien se dio de baja del PNV en protesta por el ingreso de Manuel Irujo como ministro del Gobierno de Largo Caballero. Pero no fueron seguidos por la mayoría de los jagi- jagis. Estos -según el testimonio de su capellán Tiburcio de Ispizua- se hallaban divididos en Vizcaya entre "intervencionistas" y "no intervencionistas", por lo que sus dirigentes se reunieron en Durango para decidir su posición, prevaleciendo al final la de intervenir en el conflicto. Esta fue la asumida desde el primer momento por sus correligionarios guipuzcoanos, quienes se integraron en las milicias vascas de la Junta de Azpeitia junto con el PNV, .ANV, STV y la asociación de campesinos (nekazaris), en un efímero frente nacionalista, bajo el mando del capitán Saseta. El representante de los mendigoizales en ella fue el joven Mikel de Alberdi (vicepresidente del EMB y presidente del GMB), quien murió en Bidania cuando mandaba a unos trescientos mendigoizales el 16 de agosto de 1936, siendo el primer gudari conocido caído en la guerra.

Con cierto retraso por sus dudas iniciales (lo que contribuyó a que muchos mendigoizales se alistaran en las milicias del PNV), el EMB acabó formando dos batallones: el "Lenago il" ("Antes morir", título de una poesía de Sabino Arana y nombre de un grupo de montañeros en la Dictadura) y el "Zergaitik ez?" ("¿Por qué no?"), dirigidos por los comandantes Mikel Ayerdi y Eugenio Orbegozo, respectivamente, con Ángel Aguirreche de jefe supremo de ambos. Estos batallones, que contaron con capellanes y se integraron en el Euzko Gudaroztea, tuvieron su cuartel en Santurce y actuaron principalmente en el frente del Gorbea durante la campaña de Vizcaya. La pérdida de Bilbao en junio de 1937 supuso el fin de la guerra para ellos, pues no quisieron continuarla fuera de Euskadi. En cambio, muchos mendigoizales, que luchaban en los batallones del PNV, marcharon a Santander y cayeron presos en la rendición de Santoña, tras proclamar una efímera y simbólica República vasca independiente, a finales de agosto de 1937.

Durante la Guerra Civil el movimiento mendigoizale separado del PNV se dotó de una mayor organización y empezó a extenderse por otros sectores. El EMB, dirigido por un Comité Ejecutivo Nacional, se compuso de las Federaciones Vizcaína, Guipuzcoana, Alavesa y Navarra, las tres últimas formadas por refugiados de esas provincias en Vizcaya, y fundó secciones filiales de mujeres ("Aberri Emakume Batza") y estudiantes ("Abertzale Ikasle Batza"), proyectando crear la de muchachos ("Aberri Gastetxu Batza"). Así pues, se hallaba en camino de constituirse en un partido político con organismos sectoriales que girasen en su órbita, como fue Aberri en la década de 1920; pero la derrota militar truncó ese desarrollo.

"Euzkadi Mendigoxale Batza" no estuvo representado en el Gobierno de Aguirre, formado en octubre de 1936 tras la aprobación del Estatuto vasco por las Cortes del Frente Popular. "El Estatuto confiesa Trifón Echebarna- lo recibimos como lo que era: una maniobra del Gobierno de Madrid, que cedió un simulacro de autonomía para asegurarse nuestro apoyo en la guerra". Es conocido el incidente protagonizado por mendigoizales del Jagi que, tras la elección de Aguirre como lehendakari en Gernika, desfilaron gritando a favor de la independencia de Euskadi. Para ellos, la división de España en la Guerra Civil era una coyuntura propicia para intentar lograr su meta, la creación de la República vasca independiente, y el instrumento adecuado era una vez más el Frente Nacional Vasco, integrado por todas las fuerzas nacionalistas. EMB aceptó la propuesta de constituirlo lanzada por Robles Aranguiz (presidente de STV en enero de 1937 y volvió a plantearlo con "una finalidad exclusivamente independentista" en mayo de 1937; pero no tuvo éxito. ANV y el PNV formaban parte del Gobierno vasco en alianza política con el Frente Popular y no estuvieron dispuestos a romperla para sustituirla por el Frente Nacional.

De diciembre de 1936 a abril de 1937, EMB publicó en Bilbao el semanario Patria Libre, dirigido por Trifón Echebarría, que continuó la línea independentista y anticapitalista de Jagi-Jagi, pero sin alcanzar el tono polémico de éste con los dos partidos nacionalistas a pesar de su colaboración con la República en guerra. Patria Libre no atacó la política del Gobierno vasco, aunque discrepó de su decreto controlando la banca privada por considerarlo "estadista". El programa social de EMB pretendía ser una tercera vía entre el capitalismo y el colectivismo o socialismo estatista, sistemas que rechazaba, en la que coexistiesen la propiedad individual y colectiva y se implantase la copropiedad y el control obrero sobre las empresas. Su concepción iba más allá que la doctrina social de la Iglesia asumida por el PNV. Su ideal era que todos fuesen "propietarios-productores", contando con una pequeña propiedad agraria (caserío) o industrial (taller). "Euzkadi Mendigoxale Batza" aspiraba a la doble emancipación del pueblo vasco, nacional y social, pero al primar su nacionalismo sobre toda otra cuestión, ésta quedaba subordinada al logro de aquélla. En un folleto que publicó en la guerra con el título de Independencia resumió su posición en estos términos: "Así como la independencia social de los vascos no podrá ser real hasta tanto que la independencia nacional sea un hecho, así tampoco la independencia nacional será realmente efectiva mientras haya un solo vasco que gima bajo las garras del capitalismo"; "nuestro objeto es hacer una Patria libre, con vascos libres, políticamente independientes, para ser socialmente libres".
En el exilio. Aunque apenas se conozca su trayectoria a lo largo de la Dictadura franquista, EMB subsistió como organización en el exilio: su presidente Cándido Arregui firmó el Pacto de Bayona (1945) junto con las restantes fuerzas políticas y sindicales vascas, volvió a sacar Jagi-Jagi (Bayona, 1946-47, cuatro números), publicó algunos manifiestos, polemizó con Irujo sobre el Estatuto vasco en 1962, editó la revista B. A. I. (Caracas, 1969) con ANV y ETA, con cuya lucha armada se identificaba más que con la actuación del Gobierno vasco de Aguirre y Leizaola, al que nunca perteneció. De sus mismas ideas aranistas e independentistas era el grupo «Euzko Aberri Alkartasuna», que en los años sesenta publicó en Caracas Frente Nacional Vasco y un manifiesto informe criticando la política estatutista seguida por Aguirre, Irujo y el EBB del PNV. Al terminar la Dictadura de Franco el movimiento mendigoizale no resurge en Euskadi como tras la de Primo de Rivera en los años treinta. Unicamente los gudaris del Jagi supervivientes de la guerra se reúnen anualmente y sacan varios comunicados. Pero su herencia de un nacionalismo radical e independentista (representado por Aberri, Jagi-Jagi y Patria Libre) ha pasado principalmente a Herri Batasuna, de la cual constituye un precedente histórico «Euzkadi Mendigoxale Batza».
Fuentes y bibliografía utilizadas.
  • Euzkadi, 1920-21 y 1930-37, en especial los artículos "Mendigoizaliak. Nacimiento, desarrollo y misión de estas guerrillas de la patria" (31-VII-1921) y "Los primitivos mendigoxales" (6-VIII-1933).
  • Aberri, 1923.
  • Pyrenaica. Anales de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo, 1926-29.
  • Bizkatala, 1930-31 y 1936.
  • Mendigoxale, 1932.
  • Jagi-Jagi, 1932-36 y 1946-47.
  • Patria Libre, 1936- 37.
  • Memorias de "Euzko Gaztedija" (Juventud Vasca) de Bilbao, 1932 y 1933.
  • E. M. B., Independencia, s. l., s. a. (Bilbao, 1937).
  • Euzkadi-Mendigoxale-Batza, Carta abierta a Don Manuel de Iruxo, s. 1., s. a. (Bayona, 1962).
  • Manifiesto informe del Frente Nacional Vasco (Euzko Aberri Alkartasuna). Delegación de Venezuela, s. 1. , s. a. (Caracas).
  • Frente Nacional Vasco (Euzko Aberri Alkartasuna), 1967.
  • "Jagi-Jagi: un grito de independencia", Punto y Hora de Euskal Herria, 22 y 28-IX-1977, n.° 54.
  • "Fernando Sarrailh de Ihartza" (Federico Krutwig), Vasconia, Norbait, Buenos Aires, s. a. (1963).
  • Antonio Elorza, Ideologías del nacionalismo vasco 1876-1937, Haranburu, San Sebastián, 1978.
  • Eugenio Ibarzábal, 50 años de nacionalismo vasco 1928- 1978, Ediciones Vascas, Bilbao, 1978, y "Lezo de Urreztieta, un aberriano", Muga, marzo 1980, n.° 4. Tiburcio de Ispizua, Odisea del clero vasco exiliado, Bilbao, l986.
  • José Luis de la Granja, Nacionalismo y II República en el País Vasco, C. I. S.-Siglo XXI, Madrid, 1986; "La prensa nacionalista vasca: 1930-1937", en La prensa de los siglos XIX y XX, Universidad del País Vasco, Bilbao, 1986, y "El nacionalismo vasco ante la Guerra Civil", en La Guerra Civil en el País Vasco 50 años después, Universidad del País Vasco, Bilbao, 1987.


José Luis de la GRANJA