Sailkatu gabe

VALLE DE RONCAL - ERRONKARI (ARTE)

Música y canto. Hemos de mencionar primeramente las canciones populares recogidas por Azkue y que son las siguientes: Aita ttun ttun, ama ttun ttun... «el padre simple, la madre simple...»; Bat xardina, «una sardina...» (canto de Cuaresma); Berrein kanoia, «doscientos cañones» (parece aludir a la guerra de Africa); Boto nina, que parece nacida de la bella canción aezkoana Abu nina Katalina; Esta casa buena, buena casa, con alguna frase en euskara, es una canción petitoria de Navidad cantada por los chicos; Gaiaren gaiona... «noche vieja», se llama en Isaba Ai Maria, gairon gairona...; Guazen guazen kementik..., «vamos, vamos de aquí...», alude a luchas de mozos; Irurean lantza, «en tres danza», parece una canción para entretener a los niños muy pequeños; Margu lili artean, «entre las flores de zarzamora», letra de Azkue pero que en roncalés se llamaba Boto nina, boto nina; Moto nina, cuya significación desconoce Azkue que solamente da la traducción de niña en «niña»; Ots! Aingurieki, que en Isaba cantábamos guazen aingurieki, «vamos con los ángeles» y es la más bella de las canciones y popular en Zuberoa, que tiene en el Valle de Roncal varias estrofas; y, finalmente, Urzainkirik Erronkarira, «de Urzainki a Roncal... » Azkue da las melodías y la letra de cada una de ellas tachando a algunas canciones de monótonas. En otra recolección, Francisco Arrarás, ha publicado música del txun-txun de Garde, Isaba y Uztarroz en un bello libro titulado Danzas e indumentaria de Navarra, Merindad de Sangüesa, 1983. La melodía consta de tres partes: Soka dantza, Pañuelo dantzay Unguru dantza. Ante la bravucona jota y su irrupción en el Valle, incluso cantada con letra o copla en euskara, las melodías populares quedaron en un nivel de inferioridad según lo aprecia el propio Azkue durante su recogida. En el canto no popular, a escala mundial, tiene el Valle a Julián Gayarre cuya memoria perdura también fuera de las fronteras de su tierra.
Danza. Se trata siempre del txun-txun en sus tres variedades el de Garde, el de Isaba y el de Uztarroz, compuestos de tres partes, la Soka dantza, el Pañuelo dantza, y el Unguru dantza. Se bailaban al son de la txirula, el salterio y el tamboril. Arrarás, que ha tratado muy bien el tema, dice que «la Soka Dantza es la invitación al baile y, al revés que en otros ingurutxos de Navarra, en los del Valle del Roncal son las muchachas quienes primero salen a la plaza formando cadena, unidas por las manos y marcando, casi imperceptiblemente, el ritmo del compás con un paso en cada una de sus partes y que como advertencia general es necesario precisar que todas las danzas roncalesas y en general todas las de Navarra, se bailan con las puntas de los pies con una dignidad ceremoniosa y noble pero sin tiesura».
Escena: ópera, zarzuela y cine. Julián Gayarre canta en un buen número de óperas estrenándose en Varesse (Italia) con la ópera de Verdi Y Lombardi. Se hizo famoso con La Favorita, Spirito Gentil, Los Hugonotes, etc. Existe una zarzuela española, La Bruja, del maestro Ruperto Chapí que se desarrolla en la villa de Roncal. El cine ha dado varias películas sobre el Valle y la vida de Julián Gayarre, una de ellas con la actuación del tenor Romeu. Ultimamente se han proyectado películas documentales sobre el Valle y sus bellezas y peculiaridades.
Juegos y deportes. Indudablemente el juego de pelota en los días de fiesta, siempre por aficionados, y los niños y chicos durante el recreo o suelta escolar, era la principal de todas las diversiones. Todos los pueblos del Valle tienen su frontón destacándose el monumental de Roncal, obra de Gayarre, y los cubiertos de Garde y Uztarroz. Los chicos jugaban al juego de pelota denominado «a perder una», juego muy interesante porque tomaban parte en él todos los jóvenes simultáneamente. Aquél que perdiera la jugada quedaba excluido y esperaba a que de ese modo quedara finalmente un vencedor. Otros juegos eran el escondite, el pitole, el aro, el marro, el tapacostillas, el txuntxumununtxulo, la alfiler, la alubia, el hueso, la soga, el toco, etc. Un año completo y calendado por temporadas y días con sus juegos y deportes respectivos. Modernamente se ha implantado el esquí sobre la nieve pero ya existía el «purrustrarse», la cadena de niños cogidos uno al siguiente mediante una bufanda pasada por el pecho y los extremos al siguiente de atrás; casi sentados y deslizándose sobre la nieve que cubría las empinadas calles de cada pueblo. El alpinismo es moderno, siendo el club deportivo pamplonés Euskotarra el iniciador del mismo con excursiones a la peña de Ezkaurre. Luego se propagó a distintas cumbres y picachos como La Mesa de los Tres Reyes, Anie, y al puerto de Hernaz con motivo del Tributo de las Tres Vacas. Sin embargo, la natación en los pozos se ha practicado siempre: en Isaba, p. ej . , en el pozo de la Txorrota, en el de Sunukaltea y en la balsa de la presa, y así en cada pueblo con los suyos. También existieron los juegos de bolos, la calva, carreras, como la de la torta, la purrustrera, y ahora el fútbol.
Literatura estética. Tres fuentes tiene la literatura roncalesa, la oral, la cantada y la escrita.

Literatura oral. Azkue ha recogido en su libro Particularidades del dialecto roncalés (1931) cuentos, coplas, canciones y proverbios de boca de Mariano Saturnino Mendigacha, de Vidángoz, entre 1902 y 1916; un buen número de cuentos, canciones y refranes de inestimable valor, tales los cuentos Artzaina ta otsaila (El pastor y febrero), un diálogo del pastor y el segundo mes del año; Arzatzak eta otsoa (El morueco y el lobo) y así ocho en total; más once canciones, 39 coplas, 10 recitaciones de juegos infantiles, 260 proverbios y 89 modismos. José Estornés Lasa recogió una extensa fraseología que publicó en «Fontes Linguae Vasconum...», n.° 40.

Literatura escrita. Existen tres novelas en castellano de tema roncalés, Oro del Ezka, y Los Errotazar-Soroa-Larralde de M. Estornés Lasa, la primera un año de la vida roncalesa de ganaderos y almadieros a través de una trama amorosa con algún pasaje de gran lirismo. La novela La última cigüeña, de Félix Urabayen, dramática y de ricos contrastes entre lo roncalés y lo extremeño. En poesía castellana merece citarse Olast, un poema sobre la batalla de su nombre, en la que la heroína roncalesa Jimena mata al rey moro de un flechazo. Este poema es de Hermilio de Oloriz y fue impreso en su obra Laureles y siemprevivas 1893. Es destacable Marcelino Garde por sus originales poesías en dialecto roncalés publicadas en «El Pensamiento Navarro». v. art. GARDE, Marcelino. . La última obra literaria publicada es Cuentos roncaleses, poemas y otras cosas navarras de Bernardo Estornés Lasa: además de los cuentos hay poesías en roncalés y en castellano, uno de ellos titulado Del tiempo de Grabielico el jurador, en euskara roncalés y castellano, que mereció el primer premio en los Juegos Florales de Sangüesa de 1968. El resto del libro (1980) es un homenaje al euskara roncalés publicando la versión roncalesa de poesías escogidas de «Orixe», «Lizardi», «Lauaxeta» y J. Zubimendi. Un caso, finalmente, bien notable, es el de las Coplas roncalesas de la tía Martina publicadas a partir de 1966 por Auñamendi, donde, después de una dedicación cariñosa y tierna a sus padres, Mariano y Anselma, presenta una serie de coplas a las costumbres festivas, faenas y anécdotas, con gracia y salero. Acompañan a las mismas dibujos «naïf» salidos de su pluma temblorosa, expresivos y documentales. Otro tomito de 88 pp. y otro de 48 en los que salpican temas populares y, lo que es más insólito, a cada una de las prendas de la típica indumentaria roncalesa.
Arquitectura, escultura y pintura. La casa roncalesa es fundamentalmente de piedra, madera y teja. Piedra nativa, color gris azulado. Madera de pino o haya. Los antiguos tejados eran de tablillas de haya. Luego se cambiaron por tejas de un color rojizo oscuro. Los tejados característicos de cuatro vertientes que daban belleza y señorío a los pueblos roncaleses van desapareciendo a pesar de la prohibición de la entidad Príncipe de Viana. La teja nativa se hacía en la llamada Tejería, en Artikomendia (Isaba). Antiguamente los tejados llegaban del Levante valenciano. Después se hizo cargo una familia de Isaba. Las paredes de piedra gruesas y las casas con sus grandes balcones al sol. Ventanas pequeñas, lexumeak, en la planta baja, para las cuadras. Ventanas más grandes en el piso superior. La altura máxima de las casas, de planta baja y dos pisos, más el espacioso «sabayao» o desván donde se almacenaba hierba para los animales. El centro de la casa era la gran cocina con robusta chimenea. En algunas fotos antiguas pueden apreciarse estos torreones coronados de tejas y su cruz de piedra. Actualmente pueden verse algunas de ellas. Casi todas las casas tenían adosados soleados huertos. Cuando se construyó la carretera a principios de siglo se llevó por delante muchos de ellos. Entre las casas más notables por su arquitectura se pueden señalar las de López (con arcadas y un hermoso lauburu curvo en el empedrado), la de Sanz, la de Gambra, en Roncal, y las de Sansón y Chattico en Isaba, todas ellas de piedra picada. Otras se distinguen por sus piedras talladas esquineras o portalones del mismo material. Los ayuntamientos, entre ellos el de Isaba con porches dotados de arcadas de piedra que la Gran Enciclopedia Navarra titula erróneamente «Casa de Arregui», ésta, humilde y típica al lado trasero de la iglesia; el de Urzainki, de estilo vasco moderno lo mismo que el viejo Hotel del Pirineo, la casa de Angel Galé, y la casa de los Estornés, todas en Isaba. Es de señalar que en los pueblos del Valle se ven hermosos escudos del mismo en casas particulares y uno en la iglesia, sobre el «transitopé». La escultura, emparentada a la talla en piedra y en madera, se deja ver en la hermosa sillería de la iglesia izabarra y en arcas y muebles, y, ya en su plenitud, en los altares de las iglesias y ermitas de los siete pueblos. En escultura moderna se ha destacado el escultor Fructuoso Orduna que ha dotado al Valle con dos obras suyas, un busto de Julián Gayarre, en la villa de Roncal, y un monumento a Pedro Navarro instalado en Garde. En pintura no ha dado el Valle ningún pintor notable, pero sí populares con decoraciones escénicas en la fachada de las casas del Indiano y Txarrantxulo de Isaba y la de Kaxao con escenas de la vida almadiera en los rellanos de las escaleras también en Isaba, pero desgraciadamente desaparecidas. Respecto a la talla añadiremos, además de escudos y muebles, la caprichosa y preciosa puerta de la Casa Ezker de Garde con talla de un roncalés y una roncalesa, además de la decoración del resto de dicha puerta. Son también dignos de citar los puentes de un arco y el de Urzainqui, ya desaparecido, de dos, tenidos por romanos. También citaremos el mausoleo de J. Gayarre en Roncal, obra de Benlliure.