Toponimoak

OROKIETA

1800: 120 h.; 1960: 136; 1970: 105; 1981: 58.
Castellano y euskera. A este último L. L. Bonaparte lo clasificó, en 1869, en el dialecto alto-navarro septentrional y, dentro del mismo, en el subdialecto de Ultzama y variedad de Lizaso. En el primer tercio del s. XIX Añibarro la incluye, a efectos de predicación, en una lista de localidades cerradamente vascoparlantes (Varios: «G. H. L. V.», Auñam., 1960, t. I, pp. 4460). En 1970 el número de vascófonos ascendía a 80 personas (P. de Y.: «Los D. y V.», sep. «B. R. S. V. A. P.», 1973, pp. 34-35).

Urbanismo y construcciones civiles

Orokieta se sitúa en la parte más oriental del valle de Basaburua, y su enclave en llano favorece una disposición relativamente dispersa de sus casas, que como en el resto del valle son grandes y con un estilo bastante coherente, fruto sin duda tanto de la proximidad espacial como de la contemporaneidad. El Casco urbano se dispone en una curva de la carretera, por la que se estira creando espacios amplios entre las casas.

Junto a la iglesia, la casa parroquial es un imponente caserón de planta rectangular y tres alturas más ático, cubierto con un tejado a dos aguas, de amplio alero. Los muros van enlucidos, con excepción de los esquinales y de los enmarques de los vanos, que van en buena sillería. La fachada principal presenta arco de medio punto con dovelas cortas, flanqueado por dos ventanitas en el primer piso, dos ventanas en la primera planta, habiéndose desfigurado la tercera para erigir un mirador de obra moderno, y larga balconada de madera en el tercer piso, elemento muy habitual en este valle. Junto a esta casa otro inmueble, de menores pretensiones pero muy bien conservado, presenta planta rectangular, disposición en tres alturas y tejado a doble vertiente, también con airoso alero. Lleva idéntico tratamiento de los muros, y los vanos son rectos, a excepción de la puerta que presenta un arco de medio punto algo irregular en el despiece de las dovelas. Delante de la casa parroquial se abre una plaza, atravesada por la carretera, donde encontramos casas dignas de reseñar. Así, un caserón de tres alturas, que aún muestra su portal original de medio punto y de gran tamaño, hoy cegado y sin uso pues el inmueble ha sido dividido en dos viviendas. Lleva muros y vanos con parecido tratamiento que lo hasta ahora visto, con la salvedad de que algunas ventanas llevan antepecho moldurado, y se han habilitado dos arcos rebajados para acceso de las viviendas. Encima del portalón original hay un escudo barroco cuartelado. Una inscripción moralizante reza: EN CASA DEL QUE JURA/ NO FALTARA DESVENTURA. En uno de los laterales, se ha levantado una galería porticada de gran tamaño, con pies derechos y viguería de madera, que sostiene su propio tejado. Al otro lado de la carretera, la llamada "casa Elizalde", muy reformada, presenta características ya reseñadas en los anteriores inmuebles.

Más adelante encontramos otra plaza, más amplia que la ahora descrita, que se abre con una fuente con "aska" para los animales, y pila circular cubierto por un chapitel cónico. Lleva la fecha de 1897. Junto a ella, se encuentra el monumento conmemorativo de la primera intervención en guerra de la Cruz Roja, con motivo del llamado "Desastre de Orokieta" en la Guerra Carlista de 1872-1876. Consta de un estereóbato cuadrado, con dos escalones, y basa octogonal sobre la que se levanta un pequeño obelisco. Un texto antiguo reza: A LOS HEROICOS CAMILLEROS DE NAVARRA DE LA CRUZ ROJA ESPAÑOLA EN HOMENAJE A SU HUMANITARIA ACTUACION EN LA ACCION DE OROQUIETA LOS DIAS 3, 4 Y 5 DE MAYO DEL AÑO 1872 POR LA QUE RECIBIO SU BAUTISMO DE SANGRE EL ACTUAL CUERPO DE TROPAS SANITARIAS DE ESTA BENEMERITA INSTITUCION. En otros dos frentes, el año 1989 se añadieron sendas placas de bronce, en euskara y castellano, en el que se recuerdan los mismos hechos. Entre los inmuebles de esta plaza, podemos señalar una casa de planta rectangular y dos alturas más ático, que se cubre con un tejado a dos aguas. La fachada se abre en uno de los lados largos, y consta de arco de medio punto con dovelas relativamente cortas. Los muros, de mampostería, llevan un enlucido muy perdido y los vanos son pequeños, demostrando ser los originales. Menos común en la zona es un caserón de dos alturas, con muros en mampostería y vanos reformados. Es de desarrollo horizontal y lleva amplio tejado a dos aguas. Ya hacia la salida del pueblo, una casa muy arreglada lleva tres alturas, tejado a doble vertiente con amplio alero, y muros enlucidos con las consabidas excepciones, aunque en la fachada principal la planta baja deja ver la mampostería. Como es habitual en la zona, las ventanas son rectas, en el primer piso con antepechos de piedra moldurados, y la puerta va con un medio punto de cortas dovelas. Una inscripción repite la máxima ya antes citada: EN CASA DEL QUE JURA/ NO FALTARA DESVENTURA, junto con las siglas IHS, MR, JSP y la fecha, 1736.

Fuera del casco urbano de Orokieta, en una posición dominante, se encuentra "Bordaetxea" un hermoso caserón con tres alturas y tejado a dos aguas con airoso alero. El tratamiento de muros y vanos es el común en la zona, y uno de los laterales prolonga sus muros para sostener una galería de dos pisos, con estructura en madera. Tampoco podemos dejar de aludir a la ferrería de Orokieta, a la que en la zona conocen como "Orokietako Ola", que fue fábrica de armas en el siglo XIX y a la que se dedica un artículo individualizado.

Parroquia de San Tiburcio

Parece tratarse de un templo del XVI, aunque con importantes alteraciones en los siglos XVIII y XX, estas últimas interpretadas en lenguaje neogótico. La planta general del templo presenta una cruz latina de una única nave, con dos tramos de desigual longitud, transepto marcado en planta y cabecera absidial que al exterior adopta un plano poligonal algo irregular. La torre, de planta cuadrada, se adosa al primer tramo de la nave por el lado de la Epístola, que alberga también el acceso al templo, cobijado por un pórtico. Al mismo lado se adosa la sacristía, rectangular en planta, que se levanta junto a la cabecera.

Los muros van enlucidos al interior, pero al exterior muestran sillares de arenisca de buena factura y color crema, con atractivas vetas rojizas, pero que en los esquinares, pilastras, arcos e impostas son de una piedra gris bien diferente, lo cual crea un original juego de colores. Al interior estos muros van articulados mediante pilastras unidas en alto por una imposta que recorre el perímetro del templo. A los pies de la nave se eleva un coro con arco de embocadura de perfil escarzano y con balaustrada de madera. Para garantizar la correcta iluminación de la fábrica, se abren tres ventanas rectas en el muro de la Epístola, y una cuarta en el hastial de los pies.

El templo se cubre con una variada serie de bóvedas enlucidas, que obedecen a las intervenciones del año 1961. Reciben bóveda de lunetos el primer tramo de la nave y la cabecera, así como el sotocoro, mientras que el segundo tramo de la nave y el crucero llevan bóveda de crucería con vistosas tracerías estrelladas. Los brazos del transepto, por su parte, llevan bóveda de terceletes. En cuanto al ábside que remata la cabecera, se cubre con un cuarto de naranja. En ella, el conocido pintor pamplonés "Gutxi" (Emilio Sánchez Cayuela, 1907-1993), pintó con su peculiar estilo el martirio de San Tiburcio, titular del templo. En cuanto a la sacristía, recibe un único tramo de bóveda de arista.

Al exterior, llama la atención el volumen de la torre, que se alinea con el muro de los pies y que lleva mimético tratamiento del muro respecto al resto del templo. Va rematado con un cuerpo de campanas con dos medios puntos para alojamiento de las campanas y se corona con un tejado en pabellón. El pórtico se ubica entre la torre y el cuerpo de la sacristía, se abre mediante gran arco rebajado y lleva una bóveda de arista. En su interior se abre el acceso al templo, que consiste en un arco de medio punto flanqueado por dos pilastras toscanas con las que las dovelas del arco se superponen.

Preside el templo una talla barroca de San Tiburcio, santo titular, que se representa con espada en mano. Va flanqueada por imágenes modernas.

En el brazo septentrional del transepto hay se encuentra el retablo de Santa Bárbara, obra barroca del siglo XVIII. Su arquitectura se compone de banco, un único cuerpo y ático con aletones y rematado por remate curvo. Esta traza se organiza mediante dobles columnas salomónicas, y lleva abundante decoración vegetal, de tosca factura. Alberga una talla de bulto de Santa Bárbara, renacentista del XVI y que por tanto fue reaprovechada para este retablo. En el ático hay también una imagen de Santo Domingo, obra barroca muy popular.

Bajo el coro se encuentra la pila bautismal, del siglo XVI, de la que tan sólo es original la taza, semiesférica y gallonada. En la sacristía, por último, se custodian diversas obras de arte, como un Crucificado barroco algo tosco y varias piezas de orfebrería.

Joseba ASIRON SAEZ (2007)

  • CARO BAROJA, J. La casa en Navarra, Pamplona, C.A.N. 1982, pp. 342.
  • GARCÍA GAÍNZA, M.C. (et. alt.): Catálogo Monumental de Navarra, vol. V*, Merindad de Pamplona, Adiós-Huarte Araquil, Pamplona, Gobierno de Navarra, Arzobispado de Pamplona, Universidad de Navarra, 1994, pp. 272-275.
  • LACARRA DUCAY, Mª Carmen (et. alt.): Navarra, guía y mapa, Estella, C.A.N. 1983, pp. 111.

Joseba ASIRON SAEZ (2007)

Celebra fiestas el 11 de agosto, San Tiburcio. Fiestas y Carnavales en Orokieta. Para ocuparnos acerca de estas celebraciones de invierno, partiremos de una fecha próxima al solsticio de verano. Al anochecer del 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, los varones jóvenes de esta localidad se congregaban anualmente en la posada del pueblo respondiendo de esta manera a la convocatoria o «deia» del mayordomo o «mutil nagusia» y de su ayudante o «mutil nagusin laguna», de la sociedad «Lagun Artea». En la taberna les servían queso con pan y vino, a cuenta de los gastos de las fiestas patronales de San Tiburcio, el 11 de agosto. En la cabecera de la mesa se sentaban el mayordomo y su ayudante, y se procedía a la elección de sus sucesores. Al mayordomo y a su ayudante incumbía velar por los actos religiosos de carácter externo, como las procesiones, por ejemplo, y competía cuidar de los detalles precisos para la normal celebración de las fiestas patronales y de las carnestolendas o «iyotiak», que son las que ahora nos interesan. Siguiendo el procedimiento descrito con los jóvenes, las chicas o «neskak» se reunían en fecha no fija para nombrar a la mayordoma o «neskatx etxekoandria» y su ayudante o «neskatx etxekoandriaren laguna». El centro de cita anual para este fin lo fijaban en la casa de una de ellas, miembro de la agrupación «Neskatxen Lagun Artea», y entre barajar, cortar y repartir las cartas les preparaban una «chocolatada» o «txokolate artzia». El día de San Tiburcio, el mayordomo, su ayudante y los músicos o «soiñujotzaleak», «tanborra eta txulubite» comían en la casa de la mayordoma y cenaban en la del alcalde. El segundo día de fiesta o «pesta bigarrena» les invitaba a comer la «neskatx etxekoandriaren laguna». El baile del día de San Tiburcio por la tarde lo abrían los cuatro jóvenes que se hallaban al frente de su respectiva asociación. A su breve intervención seguía el «ingurutxo», figurando en los primeros puestos las dos parejas. En los «ingurutxos» siguientes no se respetaba el orden señalado. El sábado, víspera del «Iyoti Igandea», el mayordomo se encargaba de sacrificar un carnero y acarreaba el vino en pellejo. El «Iyoti Igandea», los «mutillek» desayunaban en la taberna. Comían menudillos de carnero y se aprestaban para llevar a cabo la consuetudinaria postulación de casa en casa -«etxez etxe puska biltzen», ambientados por las notas de una armónica de boca o «aoko musike». Para esta cuestación que arrancaba a las ocho de la mañana, no se disfrazaban. Los jóvenes portaban una cesta para los huevos, un saco blanco donde recogían el pan y un «gerrena» o asador para el tocino o «urdaia» y la longaniza o «txistorra» que les entregaban de obsequio. En cada visita llegaban hasta la cocina o «sukaldia» y les invitaban con algo para comer. En la casa donde hubiese alguna joven bailaban un par de piezas. A la familia con fallecimiento dentro del año -«il urtean»- le pedían en silencio. El «Iyoti Bigarrena», la «puska biltzea» o postulación que seguía al desayuno de los jóvenes en la taberna tenía como meta la visita a los caseríos y al barrio llamado «Ola auzoa», cuyos vecinos son conocidos por el nombre de «olatarrak». El resto de la segunda jornada de estas carnestolendas nos es conocida, pues no difería de la descrita para el domingo. Algo parecido podemos anotar sobre el «Iyoti Irugarrena» o Martes de Carnaval. La cuestación mañanera llamaba a las puertas de los caseríos del barrio de «Erbiti», que es parroquia y en lo civil pertenece a Orokieta. Después de la cena del «Iyoti Irugarrena», el mayordomo y su ayudante presentaban el importe de los gastos ocasionados por la celebración de los «iyotiak» y fijaban a cada joven la cantidad que le correspondía satisfacer. Como cierre de fiesta, y esto hacia las dos de la mañana del Miércoles de Ceniza o «Austerri Eguna», la cuadrilla de varones jóvenes recorría en ronda el pueblo, con música de armónica de boca, ahogada por el estridente ruido de pucheros, sartenes, etc. (Ref. Garmendia Larrañaga, J.: «C. en N.»).
Francesada. El 24 de junio del año 1813, los franceses saquearon Orokieta. Este saqueo, así como otros muchos efectuados en Navarra ese mismo día, fue a causa de la derrota sufrida tres días antes por los ejércitos napoleónicos en Vitoria.

Batalla de Orokieta. El 4 de mayo de 1872, nada más comenzar la Guerra civil que duraría hasta 1876, tiene lugar el desastre carlista de Orokieta. El general Rada intentó en vano retrasar la entrada del Pretendiente, quien penetró en territorio navarro el 30 de abril de 1872, por Bera. Don Carlos, entusiasmado por el recibimiento, continuó hacia Santesteban acompañado de sus ayudantes y seguido de un grupo de voluntarios que iba engrosando a medida que acudían los mozos de Lesaca, Echalar, Yanci, Sumbilla y Santesteban. Pasó la noche del 3 en Urroz, sin que su estado mayor se enterase de que el general Moriones, conocedor de la entrada de don Carlos, había salido aquel mismo día de Lekunberri hacia ellos con su columna dotada de artillería. En la mañana del día 4, los carlistas se dirigieron confiadamente hacia Orokieta; de los 1.500 hombres que acompañaban a D. Carlos apenas se contaban quinientos fusiles. El mismo día, Moriones, pasando por Leitza, Ezkurra y Erasun, llegaba a Labaien. Siguiendo el movimiento de sus tropas en un mapa, se ve que la intención de los liberales era rodear al ejército carlista en tenaza, que fue sorprendido por Moriones. Se entabló una enconada lucha. Los cañones comenzaron a disparar contra las casas de Orokieta. Gran número de carlistas cayeron en poder del enemigo pero la pieza mayor se les escapaba. Los carlistas que disponían de fusil, haciendo frente a las muy superiores fuerzas liberales que rodeaban Orokieta, consiguieron tras hora y media de lucha, abrir una brecha por donde don Carlos pudo huir. Acompañado de su secretario Arjona y del cura Francisco Azpíroz, llegó a altas horas de la noche a un caserío, donde consiguió un guía que les condujo por la regata de Lantz a Francia. A pesar de que parte de las fuerzas carlistas pudieron escapar a la persecución del brigadier Primo de Rivera, que ya el día 4 estaba en Ituren planeando la marcha hacia Belate para cortarles la retirada, la jornada de Orokieta revistió caracteres de verdadero desastre, siendo un duro golpe para el carlismo. En esta batalla actuaron por primera vez los camilleros de la Cruz Roja.
Lugar del valle de Basaburúa Mayor, del 4.° partido de la merindad de Pamplona en el reino de Navarra.
Parroquia dedicada a San Tiburcio, arciprestazgo de Larraun, obispado de Pamplona.

Ainhoa AROZAMENA AYALA