Los txistularis realizan la llamada para la danza, hasta que aparece alguien dispuesto a bailarla. En ese momento se realizan, como ocurrirá en varias ocasiones, unos saltos sobre esta llamada. Según la tradición será un chico el que guíe la danza, pero últimamente también puede hacerlo sin ningún tipo de problemas una chica. Se baila cogido de la mano, y en las primeras melodías -ésas que en otros sitios llaman zortzikos- solo baila el primer dantzari, cogido de la mano del segundo. Los pasos se realizan en el sentido del sol, es decir, el contrario a las agujas del reloj mientras se dan vueltas al recinto. Una vez terminada la primera melodía, mucho más larga de lo habitual en este tipo de isoka-dantzak, se realiza una nueva llamada, y a continuación los demás dantzaris pasan por debajo del puente que realizan con sus manos los dos primeros dantzaris. Sin abandonar nunca el sonido del atabal, el primer dantzari baila otra parte, ahora hacia atrás, de la misma manera que ocurre en el cercano Urdiáin.
Mientras tanto los ayudantes traen a una chica, si el primer dantzari es chico, o un chico si es al contrario, para incorporarse al segundo lugar de la cuerda. Es el momento en el que aparece el pañuelo entre las manos del chico y la chica, bajo el cual pasan de nuevo los demás dantzaris. El primer dantzari, ahora sujeto por el pañuelo con el segundo, baila la siguiente parte, sin dejar de dar vueltas. Mientras tanto, antes las chicas, y ahora cualquier persona que lo desee entra en la cuerda, ya que son usuales en este momento el fandango y arin-arin. Después de realizar un último puente, el primer dantzari desarrolla sus últimos pasos antes de terminar todos con una biribilketa, hoy día la conocida Erromerian, de Bruno Imaz.
