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Zapatero

Los zapateros en Bayona. La corporación de los fabricantes de calzado se componía de zapateros y remendones, que se dividieron más tarde en dos corporaciones muy distintas. Los estatutos de la corporación de los zapateros datan de 1544, pero existen otros de 1697 que contienen más artículos adicionales. Los estatutos de los remendones sólo datan de 1637. Entre los documentos más interesantes relacionados con estas importantes corporaciones, podemos citar, una transacción fechada en 1662 entre la corporación de la ciudad y los maestros zapateros relativas a los "pelams" o curtidurías establecidas cerca del convento de los Carmes y de la torre de "Nart", es decir en la calle Thiers y por debajo del Chateau-Vieux, debajo de la terraza construída desde la torre de "Nart" hasta el barrio de Piedmont; una ordenanza del 17 de noviembre de 1670 decía que las curtidurías (de la torre de "Nart", etc.) se llevarían fuera de la ciudad. Entre los principales maestros zapateros de los dos siglos precedentes, citaremos a Martín de Lostaunac (1584); Pierre de Labat (1673); Louis de Hirigoyen (1674); Jacques de Basterrèche (1705); Jean Dayme (1700); Bernard Labadie (1725); Jean Corrège (1759); Pierre Dartheyre (1760).

En 1678 la pieza maestra impuesta a Etienne Lapébie para ser admitido a la maestría, estaba compuesta de una bota o zapato alto para hombre, y un zapato de corcho para señora. El inventario de los objetos que pertenecían en propiedad a la corporación, de fecha de 1734, nos ofrece la siguiente enumeración: Una cruz de plata; tres echarpes, uno blanco, otro rojo y el tercero negro; dos banderas con un bastón de caña; dos candelabros de bronce para el altar; dos cajas con sus llaves; cuatro antorchas de cera; los "Privilèges de la Compagnie", de 27 hojas apergaminadas y una copia; una vasija de bronce para el pan bendito; un paño mortuorio; un tapete para el altar; un "cirre" de madera pintada con las figuras de Saint-Crépin y Saint-Crépinien, ambas figuras doradas, y por último un cofre para contener estos objetos. En el registro de las recetas y gastos, encontramos un tapiz de la capilla de Saint-Crépin, los guantes del porta-bandera y los zapatos del "mande". En el convento de los carmelitas tenían su capilla y celebraban las asambleas para la rendición de cuentas. En el siglo XVI, los zapateros más hábiles estaban establecidos en la calle Mayou.

Es ahí donde fabricaban esos graciosos zapatos de piel de Córdoba que mandaban enseguida a todo el Sur de Francia. Chinelas de satén brocado y una especie de escarpín de cuero de España trabajado. Solamente que en lugar de esos famosos patines o "chapins" con los que las elegantes españolas afrontaban la humedad y el barro espeso de las calles, nuestras bellas burguesas sustituían este calzado incómodo y peligroso por chanclos de madera. Allí se vendían también zapatos, escarpines y zapatillas de terciopelo carmesí, rojo y violeta. Los maestros zapateros habían obtenido varios privilegios notables en favor de su compañía, y existe con fecha 1754-1756, una queja sobre la no ejecución de los reglamentos que prohiben "vender o llevar en esta ciudad o jurisdicción ninguna clase de zapatos, a excepción no obstante de los que se venden en tiempo de feria o los que se destinan a las colonias francesas, que los comerciantes o negociantes deberán hacer venir por cuenta suya". En el año 1751 la corporación de la ciudad autorizó a cuatro viudas a tener la tienda abierta y continuar con la profesión del marido. La comunidad de los zapateros de la ciudad de Bayona llevaba por armas un campo de gules con un compás de zapatero de plata. Ref. Edouard Duceré.