La torre bayonesa de la Boucherie existe todavía en nuestros días y ha sido una de las más importantes de la antigua ciudad, a causa de su situación excepcional en la esquina misma de la muralla de Lachepaillet. La torre de la Boucherie era una torre flanqueante y probablemente llena hasta cierta altura. El flanqueo empezaba al nivel del camino de ronda de las murallas, sobrepuesta con un piso almenado y recubierta con un tejado; pero es de presumir que durante la Edad Media se reemplazó por una terraza con el fin de conseguir, con el juego de las máquinas de guerra, un mando mayor sobre el campo. La torre era redonda y comunicaba con las murallas por una pequeña puerta y un puente levadizo del que aún se ven las huellas.
En cada torre se instalaba, en momentos de sitio, el puesto de defensa encargado de una parte de la muralla. Cuando ésta era cogida, los defensores se encerraban en su torre, se aislaban de las murallas y había que sitiarlas cada una por separado. Más tarde la torre fue rodeada por un bulevar que tomó el nombre de bulevar de la Boucherie, y que a su vez fue protegido por un artefacto colocado en el foso. Se pretende que en este reducto fue encerrado el conspirador Pedro Muñoz Mantilla, mientras esperaba la condena que había de llevarle a la última pena (1651).
Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.
