Monastères

SAN MARTÍN DE CERCITO

Monasterio que el conde aragonés Galindo construyó cerca de Acumuer con el consentimiento del rey Fortunio Garcés de Pamplona, según la Crónica de San Juan de la Peña (cfr. Crónica de San Juan de la Peña. Versión latina e índices preparados por Antonio Ubieto Arteta, Valencia, 1961, p. 29). Al parecer, lo dotó de muchos bosques y tierras. En un documento que data posiblemente del siglo IX se cuenta así la fundación del monasterio de San Martín de Cercito (Alto Aragón) por el conde Galindo, que, según se sabe, era vasallo del rey navarro. Protesta, ante todo, el autor de la carta hablar de lo que sabe por antigua tradición, y sitúa luego el hecho en los días del conde Galindo, que mandaba en Senegüe y Atarés, ambos del partido de Jaca. Hallándose, pues, un día el conde de caza con sus varones, levantaron un jabalí y, siguiéndolo, llegaron al lugar donde actualmente -escribe- se levanta el santuario de San Martín. Y allí, en lo más espeso de la maraña, vieron una pequeña iglesita, cubierta de abrojos y matorrales. Sacando sus espadas, el conde y sus barones empezaron a despejar el lugar, hasta que, entrando en la iglesita, se pusieron a orar. Luego, vieron en la pared esta inscripción: "Esta es la casa de santa Columba y de san Martín y de san Juan y de san Pedro". Le gustó el lugar al conde, e hizo construir allí un monasterio. Se hallaba en las cercanías de la villa de Cercito, donde había dos castillos, uno en Santa Cruz de Eresun y el otro llamado Kastello Panificu. Y saliendo los moradores de los castillos, empezaron a contender y a matarse unos a otros, corriendo la sangre como el agua, hasta dar origen al dicho popular: "Inter rubeos et sosatos [rosatos?] plenos iacent ballatos" (que nos resulta difícil traducir). Lo que sea de esto, el conde Galindo donó a San Martín la villa de Acumuer, declarando a sus moradores siervos del monasterio a perpetuidad. Esta donación fue posteriormente confirmada por el rey García y la reina doña Urraca, excluyendo, según su tenor, toda interferencia de otros señores o infanzones dentro de sus términos y facultando al abad del monasterio para echar de su casa y del valle a todo mezquino que quisiese reconocer a otro como señor (A. H. N., San Juan de la Peña, carp. 711, n.° 6, cartulario de Cercito, copia visigótica del s. XI). En el original se escribe Zirzitu y Zerzitu. En el año 920 el conde Galindo vino a fijar los límites del monasterio de San Martín de Cercito (A. H. N., San Juan de la Peña, carp. 711, n.° 6, cartulario de Cercito, copia S. XI). Ver PUEYO CABAÑAS.