Caballero español de la orden de Santiago, capitán de navío de la marina real española y miembro de varias academias, fue condenado al exilio por sus ideas filosóficas y fijó su residencia en Bayona en 1792. Adquirió el castillo de Marrac, que había pertenecido a la reina María Ana de Neubourg y allí puso su residencia. "La Revolución fue para él como la antorcha de la razón; y adoptó sus principios con el ardor de un apasionado amante". Fue oficial municipal y presidente del club de Bayona, sin apartarse nunca de los caminos del honor, aunque fue sans-culotte en toda la extensión del término. Murió en el castillo de Marrac en el año 1792.
Un legado de su testamento es notable por su rareza y prueba que el fuego de su credo político no se extinguió en su alma más que con la vida. Dejó a sus criados, jardineros, aparceros y a sus hijos varones, un traje nuevo según su estado, menos los pantalones -culotte-. Quiso de este modo asegurarse de haber dejado después de su muerte a todos los varones que había a su servicio sans culottes (sin pantalones).
Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.
