Hasta el fin del Ancien Régime las ciudades se vieron obligadas a ofrecer regalos a los príncipes y grandes personajes que atravesaban su territorio. Objetos de lujo o de alimentación, caballos, armas y adornos, constituyen una larga enumeración en la que encontramos, a veces, objetos muy costosos pero de la que nos contentaremos con citar algunos ejemplos. A principios del s. XVII, se ofreció en Bayona al conde de Uza un caballo español. Al año siguiente, al tesorero de Puques se le regalan seis picas. En 1699, un caballo español al marqués de Saint-Luc, 48 botellas de vino de Capbreton al conde de Gramont, y cisnes y un barco a la marquesa de Saint-Chamond, además de unos jamones al procurador general Duvergier. En el s. XVIII, se ofrecen al presidente Leberthon 100 botellas de vino español. Y si nos adentramos en épocas más lejanas tenemos, en 1565, un presente de carne de ballena ofrecido por la ciudad al rey Carlos IX, a la reina y al condestable y un poco más tarde al mariscal de Marignan, una onza de ámbar gris. En 1562 un caballo al mariscal de Ornano. Con ocasión del matrimonio de Françoise Bayonne de Gramont con el barón de Dulon, se les hizo un presente de platería con las armas de la ciudad grabadas, pues dicha joven era la ahijada de la ciudad. En 1518 son los artículos alimenticios, al parecer, los que integran los más ricos presentes, pues podemos citar un presente de cuatro salmones y cuatro sábalos a M. de Asparros, lugarteniente general del rey; una pipa de vino de Tursan al tesorero de Francia, M. Louis de Pouchet; un barril de lenguas de ballena y doce cangrejos a Mme. de Sainte-Colome; un salmón, siete langostas, cuatro grandes cangrejos, siete arañas de mar y dos rubios a Mme. de Esgarrebaque, alcaldesa de Bayona. Un faisán salvaje y dos perdices, al embajador de Inglaterra. En 1550, una barrica de vino al magistrado Jacques Besoin, primer presidente de Burdeos y dos quintales de ballena al condestable de Montmorency. Un poco más tarde se ofrecen doce pares de calzas a M. de Villeroi, consejero y secretario de Estado, y poco después, se envían seis pares a Mme. de Luynes, hermana del conde de Gramont, al mismo tiempo que a él se le envía un esturión. Asimismo se ofrece un esturión a la reina María Ana de Neubourg en 1731. En el s. XVIII, 100 libras de oro son ofrecidas al conde de Hérouville, gobernador de la provincia. También hemos señalado, en otra parte, el espléndido brazalete ofrecido a Mme. de Piis, Bayonne de Amou, ahijada de la ciudad. Además podemos citar vinos de España, jamones, patas de oca, enviados a M. Tophan, guardián de los archivos de la torre de Londres. Y, finalmente, señalaremos un poco al azar, en el s. XVI, un jabalí al gobernador La Hillière, 1.000 manzanas enviadas al presidente Cadillac a Burdeos, 9 pares de sábanas finas de España al mariscal de Ornanc. Y los presentes ofrecidos a los condes de Roquelaure, en vajilla de plata sobredorada, vinos de Bayona y de Tursan, ámbar gris, pieles y guantes de olor. En 1612, se ofrecen unos echarpes y espadas doradas "al pequeño conde y al barón" hijos del conde de Gramont, vino y guantes de olor para la condesa de Guiche y Mme. de Binet, a su llegada a Bayona. Se envían jamones al duque de Mayenne, barricas de vino al marqués de Sourdis. Se ofrecen confituras a Mme. de Saint-Epée después del bautismo de una campana de la que había sido madrina, 25 libras de chocolate se ofrecen a "personas de consideración". En el s. XVIII, los presentes de la ciudad resultan aún más costosos; tenemos, por ejemplo, un jarro de agua y una jarra de porcelana de Dresde que se ofrecen a la reina Anne de Naubourg, y vinos tintos y blancos, perdigones, pintadas, frutas, limones y ramos de flores. A Mme. de Francia Elisabeth de Orléans, con ocasión de su paso por Bayona, se le ofrecen 42 cajas de confituras de Tours, 16 quintales de jamón, 4 pellejos de vino Rancio. Dos servicios de ropa de mesa son ofrecidos a la mujer del intendente Saint-Contest, 2 libras de tabaco de la Habana a Comiaras, abogado de Burdeos, 25 libras de café a Dongac, secretario de los Estados de Béarn. Cuatro canarios que se envían al mariscal de Ornano a Burdeos, con motivo del bautismo de su segundo hijo. Pero aquí nos detendremos, pues ya hemos visto por esta somera enumeración que tales presentes tan frecuentemente repetidos tenían que debilitar seriamente las finanzas de la ciudad. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.
