El fuerte del Reduit parece haber producido efecto en el espíritu de los viajeros que han pasado por Bayona (Lab.) en los siglos precedentes, y que han hecho una descripción de la ciudad en su relación. Todos mencionan las tres fortalezas que defienden la ciudad: el Château-Neuf, el Château-Vieux y el fuerte del Reduit. Este último no fue construido de una vez y cada siglo ha aportado una parte a su construcción. La parte más antigua era la gran torre que se veía, aún a principios de siglo en el extremo oeste de los cuarteles, y que databa de finales del s. XI. La torre de Saint-Esprit, pues es el nombre que llevó durante la Edad Media, era la sede de la antigua capitanía y su importancia en la defensa de la plaza era vital. A principios del s. XVI, estaba poderosamente armada con una «gran culebrina y un halcón», puestos en batería en su terraza y apuntando al curso del río. La torre tuvo durante mucho tiempo un capitán particular nombrado por el rey, y cuando el famoso vizconde de Orthe reunió a la vez bajo su mando, el gobierno del Château-Vieux y la capitanía de la torre, los bayoneses encontrando que esto le daba demasiado poder se quejaron al Consejo del rey; Carlos IX nombró capitán de la torre a Louis Duhalde, y escribió con este motivo una curiosa carta conservada en los archivos de Bayona. A finales del s. XVII, la torre de Saint-Esprit, perdió su capitán particular, incluso su gobernador de la plaza. En el plan de 1612, figuraba coronada por tejado puntiagudo y dominando con su artillería toda la extensión de la rada. Bien pronto resulta confundida en las obras del Reducto y pasa a formar parte de esta fortificación especial. Durante largos siglos, fue la única defensa de la lengua de tierra que comienza a ver formarse en la unión de los dos ríos. Una muralla almenada la unía a la puerta de Saint-Esprit que daba acceso al puente que atravesaba el Adour. Sin embargo, tenemos que llegar al año 1644 para encontrar los primeros trabajos serios del bastión que tomó el nombre de «bastión del rey». Se añade un contorno y una terraza susceptible de recibir cañones. Vauban aumentó su defensa y decía que el fuerte del Reducto podía batir la ciudad con ocho piezas de artillería. En 1774, el Reducto presentaba para su época un formidable aparato defensivo, absolutamente separado del resto de la ciudad por fosos con agua del Adour y puentes levadizos. Los cuarteles estaban ya construidos, pero no se componían aún más que de un piso encima de la planta baja y se unían por un lado a la vieja torre de la Edad Media y por el otro a la puerta de Saint-Esprit. Sin embargo, la puerta del Reducto, o puerta de Francia, tal como se la ha conocido, no data apenas, en toda su construcción, más que de mediados del s. XVIII y es solamente hacia 1760 cuando fue totalmente terminada. Vemos entonces en el nicho del frontón un busto de Luis XV. Fue también a partir de esta época cuando tomó el nombre de puerta de Francia. Si nos fuese posible extendernos más habría muchas cosas que decir sobre esta antigua fortaleza. Pero nos contentaremos con remitir al lector a una monografía especial publicada a principios del siglo XX en la que hemos tratado de agotar el tema. Lleva el título de El Fuerte del Reducto. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.
