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PUENTE DE SAINT-ESPRIT

La primera construcción del puente de Saint-Esprit, uniendo las dos orillas del Adour, data de épocas muy remotas; fue construido por el vizconde Raymond Sanche, y parece ser que llevó el nombre de puente del Gran Mar. Fue construido de madera y el material se tomó de los bosques de los alrededores. Según Veillet, el vizconde de Labourd concedió a la iglesia de Santa María de Bayona, a título de donación perpetua, el tercio del producto del peaje del puente. De esta manera subsistió durante toda la Edad Media, con frecuentes destrozos causados por las crecidas del Adour y por los choques de los barcos. Sabemos que en 1310 se fijó una tarifa de peaje del puente de Bayona a Saint-Esprit. Se dice que todo vecino que pase a caballo deberá pagar un ochavo por ir y otro por volver. Cada vez que una vaca o un buey pase pagará también un ochavo por ir otro por volver. Cada cerdo, perro u oveja, debe pagar un dinero por cabeza. El paso del Adour se autoriza a todo habitante con tal que lo haga en su propio barco, así como a su familia, pero no debe ni puede pasar a ningún extranjero. Las gentes de armas que se queden en Bayona pagarán como los vecinos. El alcalde y su concejo tendrán el pasaje gratuito. Los extranjeros pagarán por ir y venir seis dineros. A raíz del sitio de la ciudad por los franceses, el 12 de agosto de 1415, el arrabal de Saint-Esprit fue invadido por Albret y su hijo Tartas, que vinieron por las Landas con 200 hombres de armas y 3.000 ballesteros, parándose al final del puente de madera que resultó roto. Durante los años que siguieron no encontramos nada importante sobre el puente Saint-Esprit. Pero señalaremos sin embargo el de 1578, con una ordenanza del mariscal de Martignon, gobernador de la provincia y relativa a su conservación. A partir de esta época, no pasan nunca más de veinticinco años, sin que sea llevado por alguna crecida de las aguas. En 1612 había sido demolido, pues vemos en los registros de cuentas la mención de la construcción de un puente de barcos sobre el Adour, para el paso del duque de Mayenne embajador de Francia en España. Ya en esta época, estaba provisto de una compuerta, pues vemos, con fecha de 1750, un permiso de la Corporación municipal concedido a Micheau de Lavie, maestro carpintero, para hacer pasar un navío bajo la compuerta del puente Saint-Esprit, pagando 15 libras y con la condición de reparar los daños si los hubiera. En 1635 fue demolido por las aguas y, en 1643, fue una vez más arrastrado hasta la costa de Ondres y de Labenne y se puso una barcaza para pasar el río en este lugar. En 1644 se reconstruyó de nuevo y los trabajos fueron realizados bajo la dirección de los regidores Darretche y Fourcade. En 1647, sufrió grandes destrozos a raíz de un violento temporal que estalló el 21 de febrero y fue pavimentado por primera vez y revestido todo de aceite de ballena, para protegerlo de una manera más eficaz. En 1668, resulta una vez más destruido, y es reparado en 1669, aprovechando la circunstancia para colocar unos bancos para comodidad de los paseantes. En 1675 fue demolido en parte, pero esta vez fue para dar paso a un navío del rey que había sido construido río arriba. En 1693, chocaron contra él dos barcos que lo abordaron durante la noche. Las reparaciones se llevaron a cabo por cuenta de la ciudad, y las realizó René de Darques, maestro carpintero, por una orden del intendente Bazin de Bezons. Estaba, sin embargo, en buen estado, cuando pasó el duque de Anjou que iba a reinar en España con el nombre de Felipe V; pero menos de dos meses después, es decir, el 25 de febrero de 1701, fue una vez más destruido por una crecida. En 1732, M. de Touros director de las fortificaciones, presentó a la Corporación municipal un plano muy completo para la reconstrucción del puente, pero no fue aceptado. En 1735, se encarga a María Gilade el cuidado de barrerlo, por 36 libras anuales, y se emiten unas ordenanzas muy severas contra los capitanes de navíos que se obstinen en amarrar sus barcos a los pilotes de los puentes. En 1755, se llevan a cabo grandes reparaciones realizadas por el maestro carpintero Jean Gamoy, por Jean Lannes, maestro ordelero y Pierre Daguerre, maestro herrero, lo mismo que en 1758 en que los empresarios Despoueils y François Morancey tuvieron mucho trabajo para consolidar el edificio. Pero en el año 1770 la destrucción del puente de Saint-Esprit fue total; el paso del Adour se tuvo que hacer por un puente flotante y la contrata de derecho del peaje se concedió por el precio de 60 libras anuales a Davil Silveira. M. de Bérard, ingeniero, fue encargado de hacer el plano de un puente enteramente nuevo, con una compuerta móvil en medio, que permitía el paso de los navíos. Este plano fue aprobado por la Corporación municipal y los trabajos se adjudicaron a Pierre Despoueil, maestro albañil, por la suma de 187.300 francos. Pero cuando el trabajo terminó, en 1771, surgieron disputas entre la ciudad y el contratista que pudo por fin lograr que se le otorgase una suma de 100.000 libras sobre sus trabajos; esta suma fue ordenada a su favor por M. de Salienave, subdelegado general de Intendencia. En cuanto al ingeniero de Bérard, recibió de la ciudad como indemnización por su plano una bolsa con 100 monedas de plata. El 27 de diciembre de 1791, las aguas engrosadas por una abundante lluvia y agitadas por un viento impetuoso, que les prestaba aún más fuerza, se elevaron por encima del puente del Nive e inundaron el cuerpo de guardia de la torre de Sault y el de la plaza de Gramont. A las 7,30 de la tarde un barco amarrado por el lado de Saint-Esprit se fue a la deriva y fue a chocar contra el puente violentamente. Se oyó un ruido horroroso y en un momento una enorme masa de cascotes flotó en el río. De los 32 arcos, dos de ellos de mampostería, 19 fueron arrancados de un golpe, prueba del poco cuidado con que se escogieron los materiales y se hicieron las uniones, al mismo tiempo que de la imperfección del sistema de construcción. El puente que se construyó inmediatamente después, tuvo también dos arcos de piedra, uno de cada orilla, que contribuyeron mucho a la consolidación del edificio. De 1830 a 1845, el puente de Saint-Esprit fue reemplazado por un puente de barcos. El 25 del mes de agosto de 1845, el duque de Nemours asistió a la colocación de la primera piedra. No estuvo terminado hasta 1849, y dicen que costó al Estado la suma de 1.800.000 francos. Se componía de siete arcos con 200 m. de longitud; el puente levadizo que servía en otras épocas para el paso de los navíos fue suprimido, y resultó ensanchado por el lado de la ciudad a principios de siglo. Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.