Lexique

PRENSA

Imprenta. Inventada por los chinos en el s. IX, la imprenta no llegó a ser desarrollada y perfeccionada en Europa hasta el s. XVI, es decir, siete siglos más tarde. Suele citarse a 1456 como la fecha inicial del arte de imprimir en nuestro continente ya que fue en este año cuando Gutemberg dio a la prensa la Biblia en la ciudad de Maguncia (Alemania). 33 años más tarde Arnaldo de Brocar establecía el arte de imprimir en Pamplona, ciudad pionera en Euskal Herria y, durante muchos años, único punto de ésta en la que hubo prensa de imprimir. Antes de que el resto de las capitales vascas conociera la imprenta, un vasco, Fray Juan de Zumárraga, gestionó el establecimiento de la preciada máquina en México. De esta forma, en 1539 aparecía en Veracruz la Breve y compendiosa Doctrina Christiana en lengua mexicana y castellana, primer libro publicado en América, véase MÉXICO o NUEVA ESPAÑA. Bayona fue la siguiente sede del nuevo arte ya que en 1642 llegó a ella la imprenta que tardaría más de 20 en establecerse en Vizcaya y Guipúzcoa y mucho más en Alava. La historia de la prensa periódica que emanó de estas prensas puede hallarla el lector en las voces INFORMACIÓN Y PERIODISMO. En relación con la prensa periódica no autóctona puede decirse que se vendió en determinadas librerías o que funcionó por abonos. Sabemos por Ducéré que la Corporación municipal de Bayona, por ejemplo, se abonó a las gacetas desde su aparición. Estas le traían las noticias del día. Un abogado en el Parlamento de París, llamado Pascault y que se encargaba de los asuntos de la ciudad en la corte, de 1616 a 1652, enviaba regularmente estas gacetas. Pero también añadía, en las cartas personales, toda clase de información que no podía imprimirse, pero que corría por la capital. Rumores de guerra, escándalos de corte, guerra de la Fronda, todo se encuentra en esta voluminosa correspondencia que comprende varios centenares de cartas que no han sido nunca publicadas. Además, con fecha de 1713, encontramos en los archivos de Bayona, un proceso seguido por Paul Fauvet, Etienne Labottiére y Arnaud Verdier, impresores libreros, contra Paul Roquemaurel y François Leand encuadernador, a propósito de una concesión del abate de Renaudot en favor del Señor Roquemaurel, para imprimir o hacer imprimir la gaceta y otras noticias de la guerra en la ciudad de Bayona y a diez leguas a la redonda. El otro gran fruto de la imprenta, el libro, también posee, debido a su diferente entidad, artículo aparte, véase LIBRO. Sobre el clima moral en el seno del cual se desarrolló la prensa durante el Antiguo Régimen. Véase INQUISICIÓN, INFORMACIÓN.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA