La nobleza suletina se componía de diez potestats o grandes señores hereditarios y de cuarenta y seis otros señores poseedores de otras tantas casas nobles. Siendo la nobleza inmobiliaria y arraigada a la tierra, quien llegaba a dueño de una de estas casas era reputado gentilhombre y gozaba de prerrogativas y derechos de concurrencia a los Estados Generales del país y de ser «jude jugeant», con voz en las deliberaciones, como los «potestats» en la Corte de Licharre. Eran «potestats» o potestades los señores del domec de Lacarry, de Birmein, del domec de Sibas, d'Olhaiby, del domec d'Ossas, d'Amichalgue, de Gentein, de la Salle de Charritte, d'Espés y del dominio de Chéraute. Acudían cada ocho días, con el gobernador o su lugarteniente, a la dicha Corte de Licharre. Como este último, gozaban de ciertos derechos de pastos sobre las montañas de Zuberoa, para un número determinado de cabezas de ganado.
Bernardo ESTORNÉS LASA
Bernardo ESTORNÉS LASA
