Religieux

PERALTA, Martín de

«El Viejo». Obispo de Pamplona de 1426 a 1457, año en que murió en Sangüesa. Hijo bastardo de Pierres de Peralta «el Viejo», nació hacia 1407 en Peralta. Muy joven recibe los beneficios de prior de Larraga y deán de Tudela, cargo este último en el que sucede a Sancho de Oteiza en 1420. En 1423 nombra tesorero del cabildo tudelano a Remiro de Goñi; posteriormente, es nombrado prior de Santa María de Falces, otro de los importantes beneficios eclesiásticos que recibe, a todos los cuales renuncia en 1426 al ser nombrado obispo de Pamplona. Durante su pontificado se termina de cubrir la nave central de la catedral y se añade la nave que fue la última hasta la construcción en el siglo XVIII de otra a cargo de Ventura Rodríguez. Intentará desde el principio reformar las costumbres del cabildo, muy relajadas, sufriendo en 1438 la rebelión de varios canónigos que ya se había producido en 1432-35. En 1451 tiene lugar el más duro conflicto de su mandato al ser nombrado oficial foráneo de San Sebastián Beltrán de Iraeta. Esto contravenía la costumbre del nombramiento de beneficiados oriundos y residentes donostiarras; enfrentada la ciudad al obispo, quien concede autorización a Iraeta de residencia fuera de la ciudad, Juan II de Castilla intercede ante Roma, nombrando Nicolás V para el cargo al beneficiado donostiarra Pedro de Colongas. De su débil participación en la política general navarra destaca la cesión en 1527 a la Corona del palacio episcopal de San Pedro de Pamplona, a instancias de la reina Doña Blanca. En 1427 las Cortes le designan como uno de los tutores del Príncipe de Viana; dos años más tarde corona en Pamplona a Juan I y Blanca como reyes de Navarra, colaborando con Carlos de Viana en 1441 al ser éste nombrado lugarteniente del reino. En 1451 al estallar abiertamente la guerra civil entre el Príncipe y su padre el rey Juan I, Peralta se alinea decididamente con la facción agramontesa que apoyaba al rey. A su muerte en 1457, dejó la diócesis al borde del cisma, al no haber sabido resolver sus problemas ni tomar medidas de relieve. Ref. José Goñi Gazatambide: Historia de los Obispos de Pamplona, II, Pamplona, 1979.