Pastorale

Pastoral

La pastoral es la expresión dramática popular más completa y desarrollada de la literatura vasca. Constituye, junto con el bersolarismo, la base de la literatura folklórica producida en el País y presenta unos condicionantes históricos y geográficos que la hacen evolucionar a partir de la tradición teatral popular europea de los Misterios de la Edad Media y el Renacimiento, hasta las representaciones actuales en las que predominan temáticas históricas y biográficas propiamente vascas. Hemos de entender además este género concreto en el contexto del teatro folklórico suletino y en su dimensión puramente tradicional. En efecto, no es posible equiparar, en este caso, las representaciones correspondientes a los manuscritos del XVIII y del XIX con las de los autores de la segunda mitad del siglo XX. La sorprendente supervivencia y mantenimiento de este teatro ha sido posible a costa de los cambios producidos por su evolución.



Podemos tener en cuenta a este respecto lo sucedido con los otros tres géneros del folklore dramático suletino: las farsas chariváricas (astolasterrak) no se representan desde principios de siglo, las pastorales cómicas de carnaval (Ihauteetako trajikomeriak) tuvieron muy corta vida (se representaron, según sabemos, unas seis veces desde fines del XVIII a mediados del XIX) y la Mascarada (representación parateatral de carnaval) continúa celebrándose, aunque de forma bastante diferente a la descrita por Georges Hérelle, estudioso e investigador francés al que debemos casi todo lo que sabemos sobre el teatro tradicional de Zuberoa. Está claro pues, que ha habido cambios. El devenir histórico de la comunidad campesina de Zuberoa y, sobre todo, los cambios producidos en ella por aquél, desde la civilización popular campesina posrenacentista pasando por la Contrarreforma y la Revolución hasta la implantación del nacionalismo francés y las alteraciones demográficas y sociológicas del presente siglo, han mediatizado y condicionado de forma fundamental el desarrollo y realización del teatro folklórico.

No hemos de sorprendemos pues de que surjan voces contrapuestas, ya intentando descalificar las últimas representaciones en el sentido de que no guardan relación temática alguna con las pastorales tradicionales, ya proponiendo cambios más profundos e identificados con la realidad actual del país contra actitudes más o menos conservadoras. Ante esta cuestión, creemos que es necesario destacar la capacidad de la comunidad suletina para adaptar ancestrales formas de representación dramática popular en contextos históricos y temáticos tan diferentes. Partiendo pues del código dramático de la pastoral tradicional, que intentaremos describir lo más fielmente posible, marcaremos, al final del artículo, las pautas evolutivas más importantes que generan como resultado el espectáculo que podemos presenciar hoy día.

Definiremos la pastoral tradicional como una representación efectuada por un colectivo de cualquier pueblo suletino y, en épocas anteriores incluso de la Baja Navarra, de tema trágico, en el sentido de serio u opuesto a otros géneros cómicos, no provista de la interpretación aristotélica consistente en provocar reacciones de horror o espanto en los espectadores, sino acercándose más a la concepción brechtiana del distanciamiento. La función principal que se trasluce de los textos disponibles se fundamentaría en el adoctrinamiento del público según los cánones morales de la Contrarreforma, además de divertirlo con elementos coreográficos que constituyen la base más o menos permanente del espectáculo. El texto dramático pasa, por lo tanto, a ser un elemento más que, aunque es imprescindible, no tiene la importancia que se le da convencionalmente. Este se basa en la biografía ejemplar de un personaje o "sujet" histórico, bíblico o legendario, expuesta en un escenario bipolarizado, donde al final siempre se confirma la victoria del bien (personajes cristianos vestidos de azul y personajes del mundo divino) sobre el mal (turcos o infieles vestidos de rojo y satanes si los hay).