Antiguo palacio de Baiona (Lapurdi). Fue adquirido por Napoleón al mismo tiempo que Marrac. Pertenecía también a los hermanos Marqfoy y en él había permanecido durante mucho tiempo María Ana de Neubourg. Más afortunado que el castillo imperial, el palacio de Saint-Michel se ha conservado a través del tiempo llegando hasta nuestra época casi totalmente intacto. Aunque su disposición interior haya sido cambiada desde hace mucho tiempo, todavía resulta posible reconstituirla. Algunos motivos graciosos de esculturas y ornamentación llaman nuestra atención, y datan seguramente de la estancia de la reina de España o quizá de antes.
El nombre de Saint-Michel se lo puso sin duda la reina María Ana, pero la heredad se llamaba anteriormente Fosses, que es el nombre de una antigua familia bayonesa citado a menudo en los archivos de la ciudad, y algunas veces de una manera que hace poco honor a los que lo llevaban. La primera mención que hay es una sentencia emitida en 1564, diciendo que Marcot de Morat, llamado de Fosses, será decapitado en un cadalso levantado en la plaza pública y que Bernard de Bordenave, su cómplice, asistirá a la ejecución.
Sin embargo, la familia de Fosses, al parecer, se repuso con presteza, pues en 1640 la ciudad de Bayona escribe a M. Fosses, primer ayuda de cámara del marqués de Effiat, en relación con el nuevo establecimiento del impuesto de la sal. En 1699, el dominio cambió de propietario al parecer, pasando a las manos de Pierre Picot, comisario de la Alcaldía. Seguramente fue a éste o a sus herederos a quien se lo alquiló la reina María Ana de Neubourg. Cuando el emperador adquirió Saint-Michel, lo destinaba en un principio a la emperatriz, pero al encontrar sitio en el castillo de Marrac, fue ocupado por el general Duroc, gran mariscal de Palacio, con varios personajes de la corte. Después de la caída de Napoleón el palacio de Saint-Michel sufrió la suerte del castillo de Marrac, pero se salvó del incendio que había de destruir este último. Durante mucho tiempo sirvió de cuartel a la artillería que alojó en él una batería. La casa existía aún a principios del siglo XX.
