A unos tres kilómetros del casco urbano de Orokieta, en la carretera que conduce a Saldias por el puerto Gorostieta, se encuentran las ruinas de esta antigua ferrería y fábrica de armas, que en el lugar conocen como "Orokietako Ola" y que debemos identificar con la que cita don Julio Caro Baroja como "Untzubieta" y que sitúa en el propio Orokieta.
A unos tres kilómetros del casco urbano de Orokieta, en la carretera que conduce a Saldias por el puerto Gorostieta, se encuentran las ruinas de esta antigua ferrería y fábrica de armas, que en el lugar conocen como "Orokietako Ola" y que debemos identificar con la que cita don Julio Caro Baroja como "Untzubieta" y que sitúa en el propio Orokieta. Fue sin duda su importancia estratégica la que atrajo a los carlistas en los comienzos de la guerra de 1872-1876, y cuya acción fue conocida como el "Desastre de Orokieta", pues provocó la derrota de los carlistas y la huida del pretendiente Carlos, que se vio obligado a repasar la frontera el 4 de mayo de 1872.
Las ruinas de la ferrería se encuentran a la entrada de este barrio, a la derecha de la carretera que proviene de Orokieta, junto a un canal que desviaba el agua del río. En la actualidad el conjunto se halla totalmente invadido por la vegetación, impidiendo una inspección detallada. No obstante, parece adivinarse una imponente construcción de piedra de sillería, trabajada en sillarejos bien escuadrados, y que parece aún bastante sólida. En su interior se aprecian todavía varios arcos, pilares, muros de carga y puertas, así como pequeñas cámaras abovedadas de difícil adscripción, especialmente por las hiedras y el yezgo que las mantienen semiocultas. Se trata sin duda de un edificio importante, que forma parte esencial de la historia de Basaburua, y al que una intervención arqueológica y una adecuada restauración podrían sin duda devolver buena parte de su antiguo esplendor.
A partir de la fábrica se abre el pequeño barrio de la ferrería, que todavía cuenta con un grupo de casas bien cuidadas a ambos lados de la carretera. Son inmuebles que siguen las características del valle, y de las cuales una, llamada "Olietxea" hizo las funciones de capilla bajo la advocación de San Fermín. En la actualidad esta casa presenta dos alturas más tejado a doble vertiente. La fachada va enlucida y con cadenas de sillar en enmarques y esquinas, y en lo alto del caballete un arquillo de medio punto cobija una campana que avisaba a los vecinos de los actos litúrgicos y de los acontecimientos más relevantes. Otra casa, de mayor tamaño, es mimética con otras vistas en el valle, pues presenta planta rectangular de gran tamaño, tres alturas y tejado a dos aguas. El muro lleva el consabido tratamiento, con enlucido y cadenas de sillar, y los vanos son rectos e incluyen una balconada en lo alto de la fachada. Una última casa, de aspecto más moderno, repite las características formales, con la salvedad de presentar balcón corto y una amplia terraza en un lateral.
Fuera del casco urbano podemos citar, de entre la gran cantidad de bordas, caseríos y demás edificios dispersos, la recientemente arreglada "Bordaetxeko Borda", edificio que ha sido acertadamente rehabilitado. Presenta una única planta y tejado bajo a dos aguas. En la rehabilitación se han dejado a la vista los muros de mampostería, y su fachada ha sido enriquecida con un acogedor porche sobre pies derechos de madera. Los vanos han sido considerablemente agrandados para adaptarlos al nuevo uso del edificio.
Joseba ASIRON SAEZ (2007)
- CARO BAROJA, J. La casa en Navarra, Pamplona, C.A.N. 1982, pp. 342.
- GARCÍA GAÍNZA, M.C. (et. alt.): Catálogo Monumental de Navarra, vol. V*, Merindad de Pamplona, Adiós-Huarte Araquil, Pamplona, Gobierno de Navarra, Arzobispado de Pamplona, Universidad de Navarra, 1994, pp. 272-275.
- LACARRA DUCAY, Mª Carmen (et. alt.): Navarra, guía y mapa, Estella, C.A.N. 1983, pp. 111.
Joseba ASIRON SAEZ (2007)
