Biographies

OQUIÑENA ERRO, Dimas-Gregorio

Perfil biográfico

Nacido en Ibero (Navarra) el 25 de marzo de 1895, hijo de Francisco de Oquiñena y del Castillo, "D. Paco", natural de Olazagutia (Navarra), veterinario de Andoain y de Dª Bernardina de Erro y Castillo, natural de Ziordia (Navarra).

Casó con Dª Emilia-Vicenta Morales Echeverría, natural de Tolosa, fijando su residencia en Villa Pilar de Alegia; el matrimonio tendría cuatro hijos, tres féminas y un varón.

Falleció en Donostia/San Sebastián, el 14 de marzo de 1972.

Formación

Siguiendo el ejemplo de su padre, finalizado el Bachiller se desplazó a Zaragoza para iniciar sus estudios en 1911 en la vieja casona de la Puerta del Carmen, destartalada sede de la Escuela Superior de Veterinaria del Distrito Universitario de Zaragoza, finalizando en junio de 1916, obteniendo Sobresaliente en el examen de Reválida.

Terminados sus estudios superiores, fue llamado a filas por la Oficina de Reclutamiento de San Sebastián, si bien sería desechado en el examen médico.

El 1 de setiembre de 1930, obtiene el Título [1] de Inspector Municipal de Higiene y Sanidad Pecuarias por haber desempeñado plaza en propiedad, una de las condiciones que exigía la Real Orden que regulaba la acreditación [2].

Actividad profesional

Amezketa (Gipuzkoa). Atendiendo a la convocatoria [3] que acordara el Ayuntamiento de Amezketa (Gipuzkoa) en su sesión del 31 de marzo de 1917, bajo la Presidencia de D. Juan Eceiza, para cubrir la vacante de Veterinario Titular dotada con una remuneración de 50 pesetas anuales, concursó nuestro protagonista y accedió a la misma.

Tampoco cumpliría con la exigencia de residencia en la villa que supuso el cese de su predecesor, Gregorio Munita, si bien residía en Alegi, más ceca de Amezketa que de Tolosa. También influirían en su contratación, posiblemente, otras circunstancias personales relacionadas con su actitud y disposición. Munita continuaría como Inspector de Higiene y Sanidad pecuarias, según se desprende de las liquidaciones efectuadas en diciembre de 1918 [4].

Alegia (Gipuzkoa). Los ayuntamientos de Alegia, Orendain y Amezketa, siendo alcaldes, respectivamente, D. Pedro-José Arrúe, D. José Mª Irazusta y D. Félix Aguirrebarrena, en abril de 1921, acordaron constituir el Partido veterinario de Alegría de Oria, con residencia obligada en esta localidad y convocar [5] la vacante de Veterinario Titular e Inspector de Carnes.

Se trataba de la creación de una segunda plaza de veterinario porque la primera plaza la venía ocupando D. Gregorio Munita González, con residencia en Tolosa, desde el primero de enero de 1911, si bien, durante un lapso de tres años y diez meses estuvo destituido por razones políticas, depuración por la que fue compensado económicamente con posterioridad.

D. Gregorio Okiñena concursó y fue nombrado veterinario titular e Inspector de Carnes de Alegia el 7 de junio de 1921.

Era habitual que, con independencia del sueldo que el profesional percibiera del ayuntamiento en concepto de veterinario y de inspector de carnes, éste obtuviera unos ingresos extras de lo que se denominaba la entrada al matadero de cada res, que normalmente abonaba el ganadero; es normal que el segundo veterinario, en este caso nuestro protagonista, quisiera disfrutar de esa aportación.

A este componente económico, deberemos añadir el político; de ideología nacionalista, Okiñena, llegó a ser presidente de la Junta Municipal del Eusko Alderdi Jeltzalea / Partido Nacionalista Vasco (EAJ/PNV) de Alegia, debía colaborar con Munita de ideología conservadora o tradicionalista.

Joven, activo, reformista, comprometido nuestro protagonista, alterna con un señor maduro que no desea complicaciones.

Muestra de sus inquietudes es la solicitud que dirige a la Corporación el 25 de diciembre de 1921 [6] solicitando que se arregle el camino de acceso al Matadero Municipal, petición a la que acceden los munícipes.

En la sesión del 14 de marzo de 1927 [7] , se analizó un escrito del Sr. Oquiñena denunciando el incumplimiento persistente, por parte de los matarifes, del reglamento del matadero y llamando la atención sobre la responsabilidad que asumía, él personalmente por el traslado del Sr. Munita González a Tolosa y la propia Corporación ante tamaño desafuero.

En enero de 1935, Oquiñena llamaba la atención al Ayuntamiento sobre la necesidad de realizar algunas obras de mantenimiento en el nuevo Matadero Municipal y sugería la conveniencia de que un concejal fuera designado delegado del Matadero para una mejor gestión del mismo; ella Corporación estimó la propuesta y fue nombrado D. Miguel Otaño [8].

También ese año, nuestro Inspector de Carnes ordenó que las canales debían ser transportadas desde el Matadero Municipal a las distintas carnicerías en un carro forrado de chapa de zinc; esta disposición originó las quejas de los matarifes, encargados de su transporte al hombro y la protesta llegó hasta el Consistorio [9] , porque no alcanzaban a comprender los motivos y el camino estaba en malas condiciones para realizar ese cometido.

Alcalde de Alegia (Gipuzkoa) El 2 de octubre de 1923, recién instaurada la Dictadura del General Primo de Rivera, se procedió a la disolución de todos los ayuntamientos, no siendo excepción el de Alegia; bajo la Presidencia del Capitán de la Guardia Civil, D. Gregorio Muga y con la asistencia del Ayuntamiento y la Junta de Asociados, se leyó el Real Decreto de cese de todos los corporativos y la elección del nuevo alcalde de la Villa, siendo elegido por cuatro votos D. Gregorio Oquiñena Erro; en la elección se emitió un voto a favor de D. Manuel Antón Arrúe y tres votos en blanco [10] ; inmediatamente, el citado mando militar dio posesión del cargo a nuestro protagonista, procediéndose posteriormente a la elección del resto de los cargos municipales. El alcalde se integró en las comisiones municipales de Hacienda y Gobernación.

Por aplicación del nuevo Estatuto Municipal, el delegado Gubernativo del Partido Judicial de Tolosa cesaba al Ayuntamiento Pleno el 3 de abril de 1924 y bajo la Presidencia del concejal de más edad, se elegía por unanimidad, como nuevo alcalde a D. Pío Goicoechea Irurzun.

La incompatibilidad del veterinario Munita

El 28 de agosto de 1928, Oquiñena denunciaba ante el Ayuntamiento Pleno [11] que D. Gregorio Munita, nombrado Veterinario Titular e Inspector de Carnes de Tolosa el 1 de abril de 1927, continuaba ejerciendo en el Partido Veterinario de Alegia y percibiendo los honorarios municipales por ello, lo que iba contra lo dispuesto en el reglamento de empleados municipales de 23 de enero de 1924, solicitando la rescisión del contrato y la amortización o declaración de vacante de la plaza; el Ayuntamiento, que consideró justa la reclamación, condicionó su resolución a la constitución de un partido veterinario que agrupara a todas las localidades del Valle y adujo razones de atención a los ganaderos para continuar en la misma situación, a pesar de su evidente ilegalidad.

El 16 de mayo de 1929, el Alcalde D. Pío Goicoechea, convocó un Pleno Extraordinario [12] para tratar la denuncia del Sr. Oquiñena contra su tocayo el Sr. Munita; sugirió el Alcalde la apertura de un expediente al denunciante porque también en él concurrían las circunstancias de ser veterinario titular de Alzo, Amezketa, Abaltzisketa y Orendain, los pequeños municipios del Valle, cuando en realidad, la titular de Alegia alcanzaba únicamente a esta localidad y las vecinas de Amezketa y Orendain; en vista de lo cual, el Alcalde Goicoechea propuso, y por unanimidad se aceptó en sesión de 29 de mayo de 1929, se rescindieran los contratos a los dos veterinarios, Sres. Munita González y Oquiñena Erro y se procediera a cubrir las vacantes conforme a la legalidad vigente.

Se sucedieron los recursos llegando hasta el Tribunal Supremo, el 31 de octubre de 1932 se presentaba una solicitud del vecindario para que se repusiera en el cargo y funciones al veterinario Oquiñena.

El 3 de enero de 1933, en la sesión municipal [13] , el concejal D. José Letamendia presenta una larga moción solicitando el nombramiento de Oquiñena; solicita a sus compañeros de Corporación que se serenen los ánimos y libres de prejuicios, atentos solamente a los intereses que como representantes del pueblo nos están encomendados, se resuelva de una vez, para siempre, con arreglo a lógica y justicia y en este caso en beneficio de los intereses del Municipio.

El asunto era de dominio público, la comidilla de los mentideros y preocupación de la ciudadanía que adivinaba intereses ajenos a los legales o profesionales en el empecinamiento del alcalde.

Continuaba la moción, en este sentido diciendo que el castigo no es cuestión de falta alguna que Oquiñena pudiera haber cometido en el desempeño de su cargo, sino solamente cuestión que todos nosotros y el pueblo lo sabe; y yo lo puedo atestiguar mejor que nadie que es verdad, que es cuestión de almacén y esto, Sres. concejales, ni es de caballeros ni es moral.

Critica posteriormente la calidad del servicio que presta Munita González, amigo del alcalde; lamenta que no se quiera resolver el asunto sino complicar, no sólo por enemistad personal, sino comercial y solicita el nombramiento en propiedad de Oquiñena; el grupo del alcalde acordó elevar una consulta a la Dirección General de Ganadería.

En la sesión del día 20 de enero de 1934 se acordaría el cese de D. Gregorio Munita González.

Nuevamente Veterinario Titular de Alegia (Gipuzkoa), en junio de 1934, Oquiñena presentó al Ayuntamiento de Alegia, presidido por D. Antonio Arrizabalaga, las bases para la constitución de una Mancomunidad de Inspección Sanitaria Veterinaria de las localidades de Alegia, Amezketa, Abaltzisketa, Orendain, Alzo, Baliarrain e Ikaztegieta [14] y el 31 de diciembre de 1934, se volvía a nombrar al único solicitante de la vacante, D. Gregorio Oquiñena, veterinario en propiedad de la Villa.

En Alegia permanecería hasta julio de 1936; por esas fechas, litigaba con el Ayuntamiento por la expropiación de una finca de su propiedad, a lo que se negaba.

Las consecuencias del Golpe de 1936

Ante el desarrollo de los acontecimientos políticos y con el temor, más que fundado, de ser objeto de represalias, traslada su familia y la de su esposa a Getaria (Gipuzkoa), si bien, D. Gregorio continúa apareciendo por Alegia a realizar sus funciones de inspección de carnes en el matadero municipal.

Con la entrada de los insurgentes en Gipuzkoa, comenzará el calvario de los refugiados; Deba, donde se alojaron en el Hotel Monreal, Bergara, en casa del veterinario de la localidad, D. Benito Echeverría Mendiluce quien les ayudaría a pasar, desde Elgeta a Bizkaia, para recalar, primero en Frúniz y por último en Neguri.

D. Gregorio se puso a disposición del Gobierno Vasco, presidido por el Lehendakari D. José Antonio de Aguirre y Lekube; prestó sus servicios como inspector sanitario en una empresa que preparaba comida en conserva con destino al frente de batalla.

Mientras tanto, en su Alegia, el nuevo alcalde designado por la Junta Carlista de Guerra de Guipúzcoa, D. Eugenio Jauregui Lasa el 10 de agosto de 1936 [15] , acordaba en la sesión del 6 de setiembre, entre loas al Sagrado Corazón y los generales golpistas Franco y Mola, el cese del revisor de aguas, del alguacil, del tesorero y del veterinario D. Gregorio Oquiñena Erro, nombrando en sustitución a D. Gregorio Munita González.

Ante la inminencia de la ocupación de Bilbao, los ancianos, mujeres y niños de las familias Oquiñena Morales y Morales Echeberria embarcan en el buque La Habana que, junto con otros cientos de refugiados les trasladaría a Burdeos (Francia), desde donde se dirigirían, por tierra, a San Juan de Luz.

Mientras tanto, nuestro biografiado huyó a Santander; desde la capital cántabra, a finales de 1937, sin que sus hijas sepan dar una explicación, D. Gregorio, junto con otras personas, fue transportado al aeropuerto de Biarritz en el avión del Negus, puesto a disposición del Gobierno Vasco para las tareas de evacuación.

Condenado a extrañamiento y sanción. El 11 de enero de 1941, por sentencia firme sería condenado a una sanción de mil pesetas en concepto de indemnización de perjuicios y diez años de extrañamiento, por causas de responsabilidad política: estar afiliado al PNV al iniciarse la Guerra Civil, ser fundador del Batzoki de Alegría de Oria (Guipúzcoa), denominado Euzko-Echea, del cual fue presidente y organizador de mítines y actos públicos, destacar dentro del partido por sus actividades y propaganda, especialmente en tiempo de elecciones, y salir de la zona republicana y permanecer en el extranjero más de 2 meses [16]

Exiliado en Venezuela

En 1937, desde San Juan de Luz, partió hacia Venezuela, dejando en esta localidad a su familia.

En el país caribeño, orientado y apoyado por el también veterinario, D. José Oñatibia Audela, se nacionaliza venezolano e ingresa en la Dirección de Ganadería del Ministerio de Agricultura y Cría, encomendándole, el entonces director de Ganadería, D. Iván Darío Maldonado, el catastro de ganado ovino y el análisis de las posibilidades de mejora, lo que le obligará a constantes desplazamientos por inhóspitas regiones.

En marzo de 1940, el Ciudadano Dr. Gregorio de Okiñena, es Médico Veterinario Regional en Trujillo y, sin olvidar sus funciones respecto al ganado ovino, colabora, en la localidad de Mérida, con el funcionario venezolano D. Claudio Urrutia, jefe del Servicio de Piscicultura del Ministerio.

Hay constancia de su paso, en la primavera de 1940 por Tovar, Guaraquee, Laguna García y Pregonero.

En octubre de 1940, el presidente del Estado de Zulia, Dr. Manuel Maldonado, expide en Maracaibo una credencial a nombre de D. Gregorio de Okiñena, solicitando a las autoridades civiles le presten su concurso si fuera preciso en el desarrollo de su labor al servicio del Ministerio de Agricultura y Cría.

D. Gregorio, era un hombre escrupuloso, emotivo y de lágrima fácil; una tarde, cansado de caminar sin compañía bajo el húmedo calor del trópico venezolano, se quedó dormido a la sombra de un árbol; él recordaba y así se lo transmitió a su sobrino Joaquín, que estaba profundamente dormido y soñaba con la Gipuzkoa que se había visto obligado a abandonar; sus pueblecitos de Alzo, Bedayo, Baliarrain, Amezketa..., amparados todos bajo las faldas del Txindoki y mientras paseaba por aquel verde valle, oía el sonido del txistu y el tamboril que se iban acercando; el agudo sonido era cada vez más perceptible y nuestro protagonista se despertó alarmado comprobando que, efectivamente, un fraile capuchino guipuzcoano se desplazaba por aquella ignota vereda, acompañándose de los sonidos de típicas melodías vascas; ambos se abrazaron, D. Gregorio lloró emocionado y compartieron el camino, mesa y mantel aquella noche.

En noviembre de 1941 estaba destinado en el Centro Experimental ganadero "El Recreo" en la localidad de San Antonio en el Estado Tachira, desde donde redactará el Informe La cría de la oveja en La Guajira Venezolana y las posibilidades de su intensificación y mejoramiento, en el que amén de plantear un trabajo zootécnico se refiere a las posibilidades económicas del comercio de la lana.

En junio de 1943, D. Gregorio de Okiñena es el director del Centro Ganadero La Mulera, en el Estado de Tachira y el director de Ganadería, D. Miguel María Escalante, le anuncia una subida del sueldo motivada a sus excelentes dotes de trabajador y a su probada competencia en el cargo que ha venido desempeñando.

Mediante una comunicación fechada en Caracas el 5 de enero de 1946, el Encargado de la Dirección Administrativa del Ministerio de Agricultura y Cría, D. R. A. Rondón Márquez le comunica que, por disposición de la Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela, ha sido nombrado director del Centro Ovino de Adaptación en Pueblo Hondo, dependiente de la Dirección Forestal y de Conservación de Suelos del Ministerio.

El 28 del mismo mes asciende a la categoría de Médico Veterinario Regional, clase A, dependiente de la Dirección de Ganadería.

En julio de 1946 participó en Caracas en el I Congreso Veterinario Grancolombiano organizado por el Ministerio de Agricultura y Cría; era ministro el ingeniero agrónomo D. Eduardo Mendoza Goiticoa y director de Ganadería D. Claudio E. Muskus.

En la organización del Congreso participó, el veterinario español, D. Carlos Ruiz Martínez que en un artículo publicado en la publicación Revista Protinal que dirigía [17] , recuerda la brillante intervención del Dr. Okiñena desarrollando la lección Explotaciones ovinas en los países grancolombianos. Posibilidad y medios para incrementar las industrias derivadas de esas explotaciones, en la que destacó, magistralmente, la importancia del ganado lanar en relación con el abastecimiento y como factor de subsistencia, tanto en su principal producción, la carne, como la leche y las no menos importantes de lanas y pieles, e incluso los grandes beneficios que las excretas del ovino pueden ejercer como medio fertilizante del suelo.

El 10 de febrero de 1947 fue provisto de un pasaporte diplomático y comisionado por el Ministerio de Agricultura y Cría para la importación de ganado de raza parda alpina desde Suiza.

En su periplo europeo, tras una escala en Trinidad-Tobago el 20 de febrero de 1947, recaló en Francia en marzo del mismo año; aprovecha la oportunidad que se le brinda y se desplaza hasta Endaia con la intención de saludar a su familia; las autoridades franquistas, permiten a algunos miembros cruzar el puente de Santiago, mientras que otros deberán quedarse en la zona irunesa del Bidasoa y limitarse a saludar con las manos. Su esposa e hija mayor, atraviesan clandestinamente la frontera por Dancharinea (Navarra), con la complicidad de un contrabandista el 1 de abril, pero serán detenidas al regreso e ingresadas en la prisión de Ondarreta durante tres días.

Reanuda su viaje a Suiza donde adquirirá setenta vacas y treinta toros por cuenta del Gobierno, para su posterior subasta entre ganaderos venezolanos y doce vacas y cuatro toros más para el ganadero D. Teodoro Herrera, de Carora que se desplazó a la nación alpina y solicitó oficialmente, el asesoramiento técnico de D. Gregorio.

El ganado en su viaje a Venezuela, pasó la cuarentena en una isla situada a sesenta kilómetros de La Guaira, La Orchila, en donde casualmente, residía un vaquero suizo que se hizo cargo de los cuidados del rebaño.

Junto a su actividad zootécnica, Okiñena, en colaboración con su amigo, el insigne veterinario D. Carlos Ruiz Martínez, también exiliado en aquel país caribeño, editaban Venezuela Veterinaria.

Regreso a Donostia/San Sebastián

Regresa a San Sebastián, con la firme voluntad de quedarse, en 1949; durante varias semanas, padeció el acoso de la policía política, hasta que se vio obligado a exhibir su pasaporte diplomático.

Comprobó que había perdido su puesto en el escalafón de veterinarios titulares; hubo de nacionalizarse español; reingresó en el Cuerpo de Veterinarios Titulares y por resolución del concurso entre Inspectores municipales Veterinarios convocado en octubre de 1950, fue destinado [18] a la plaza de Santa María de Ortigueira (A Coruña), una aldea sin luz ni agua corriente, en la que apenas estuvo el tiempo suficiente para tomar posesión y alegando su delicado estado de salud, pedir la baja, para tranquilidad del veterinario que disfrutaba la interinidad.

En estas tareas administrativas, Okiñena, que fue siempre enemigo de la burocracia, dispuso siempre del asesoramiento y colaboración de otro amigo vasco y compañero de exilio en Venezuela, D. Martiniano Alcorta Sáez de Buruaga que, con infinita paciencia y comprensión, se encargaba de cumplimentarle todos los documentos y dejárselos listos para la firma.

Al poco de regresar, un industrial papelero de Hernani, D. Bernabé Armendáriz le confió la dirección técnica de una gran explotación agraria en Utebo (Zaragoza), fijando en aquella localidad su residencia accidental, sin perder nunca su referencia donostiarra.

En la Resolución provisional del concurso de antigüedad convocado en marzo de 1964, aparece con el número 2.133 del escalafón, con 12 años y 7 meses de servicio, destinado a Mutriku (Gipuzkoa) [19].

Adquirió un caserío en Alzo (Gipuzkoa), que no llegó a habitar, habida cuenta el deterioro de su salud, aquejado de una enfermedad cerebral degenerativa por la que fallecería el 14 de marzo de 1972 en su domicilio donostiarra.

Fuentes

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel. Veterinarios vascos en el exilio como consecuencia de la Guerra Civil 1936-1939. Boletín de la RSBAP. Tomo LVI – 2-2000, pp. 399-442. (2000)

Elaboración propia.

Autor

José Manuel Etxaniz Makazaga\. Doctor en Veterinaria\. Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País \(RSBAP\)\. Real Academia de Ciencias Veterinarias de España \(RACVE\)

Notas

[1] Folio 67, núm. 1127 del Registro General y 1093 de la Sección 3ª del Libro correspondiente; Inspección General de Higiene y Sanidad Pecuarias; Dirección Gral. de Agricultura; Mº. de Economía Nacional.
[2] Real Orden (RO) nº 74 de 16.1.1930 del Ministerio de Economía Nacional. (Gaceta del 26).
[3] Boletín Oficial de Gipuzkoa (BOG), nº 46 de 16.4.1917.
[4] Archivo Municipal de Amezketa (AMAmzk). Caja 3, Libro 4, folio 189vto.
[5] BOG nº 53 de 4.5.1921.
[6] Archivo Municipal de Alegia (AMAle). Libro de Actas de 1921, folio 119 Vto.
[7] AMAle. Libro de Actas, folio 128 Vto.
[8] AMAle. Libro de Actas. Folio 88
[9] AMAle. Libro de Actas. Folio 94 Vto.
[10] AMAle. Libro de Actas de 1923 a 1929, folio 1.
[11] AMAle. Libro de Actas AMAle, folio 171.
[12] AMAle. Libro de Actas, folio 183 a 185.
[13] AMAle. Libro de Actas. Folio 64 Vto.
[14] AMAle. Libro de Actas. Libro de Actas de 1934 a 1936, Folio 35 Vto.
[15] AMAle. Libro de Actas. Libro de Actas 1936-1941; Folio 8
[16] Archivo Real y General de Navarra. (ARGN) ES/NA/AGN/F363/TRP_SENTENCIAS, Lb.2, N.778
[17] PROTINAL, nº 98, abril-mayo-junio de 1972
[18] BOE nº 75 de 16.3.1951.
[19] BOE nº 169 de 15.7.1964.