Sculpteurs

Martín Cosgaya, Mari Carmen

Escultora nacida de Bilbao y afincada en Lekeitio (Bizkaia), empezó su carrera de artista animada por su esposo el escultor Miguel Muñoz. Unidos en la vida y en el arte, en el hogar y en su taller-estudio de Lekeitio, Miguel Muñoz y Mari Carmen Martín trabajan silenciosa y fervorosamente la escultura. Su escultura, su cerámica, es variada, expresiva y bella. Su comentarista Mario Ángel Marrodán se expresa así sobre las etapas de arte y estilo actual:

"En el camino recorrido por Carmen Martín, no puede hablarse de etapas, sino de perfeccionamiento y de madurez en suma. A lo largo de sus exposiciones, hemos podido comprobar cómo su línea y esmaltado se iban depurando sin que variaran los temas habitualmente utilizados por ella: maternidades, sardineras, grupos infantiles, grupos familiares, arrantzales y -últimamente- relieves diversos. La mayoría de estos temas mantienen una arraigada tradición euskaldún; no olvidemos la fuerza matriarcal en la sociedad vasca -de ahí la profusión de maternidades o de amamas con txikitos- o la importancia que siempre tuvo la familia -reflejada en diversos grupos familiares- o el trabajo de la mar-arrantzales, sardineras-. Cuando Carmen se introduce en los secretos de la cerámica, lo hace con una determinada idea estética de simplificación, buscando la expresividad en la figura entera. Es la suya una expresividad simbólica, sugerente, que fuerza al espectador a llegar más allá de lo que sus ojos realmente ven. Para ello, recurre a todos los elementos. Incluido el color del esmaltado. Esto no quiere decir que deje de lado otros estilos, puesto que sus relieves florales tienden a la fidelidad del realismo junto con otros elementos que refuerzan esta idea: los peces de algunos arrantzales y sardineras; las piedras que transportan en cestos unas figuras de líneas muy concisas; el cabello infantil, ensortijado, maravillosamente bien conseguido; algunas formas anatómicas, en especial femeninas... Esta mezcla de estilos ha sido una constante en el transcurso de su carrera. Pienso que Carmen Martín no quiere enviciarse en la estrecha perfección del realismo y da el salto mucho más allá desde el primer momento. También en este sentido ha tomado lecciones ajenas y ha partido desde la etapa simbolista de su marido, pero sin renunciar del todo a algunos elementos de fiel reflejo. Es como si sintiese la necesidad de explicarle al público entendido, que el hecho de nacer al arte en esta etapa no significa que no domine la teóricamente anterior. Las tonalidades de sus esmaltes para con algunas figuras, reiteran esta opinión. Esos rojos intensos, brillantes, perfectos, aplicados a los peces son una buena muestra. Así pues, debemos diferenciar el estilo en la figuración y el estilo en el colorido. Mientras en el primero se hace patente la mezcla simbolista y realista -predominando la primera-, en el segundo, si bien mantiene elementos realistas, no es la técnica general seguida por la artista, que prefiere recurrir a conjuntos cromáticos únicos dentro de una misma gama -o de gamas muy afines-, dándole un acentuado sentido a sus obras"