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MAGDALENA

La ermita de Santa María Magdalena de Arantzai es un interesante santuario que cuenta con algunos aspectos a tener en cuenta. El edificio es un pequeño templo a dos aguas con espadaña pétrea de un vano con cruz de hierro, acceso apuntado con pórtico y con una edificación adosada que servía de vivienda a las personas que se encargaban de su mantenimiento. El primer aspecto importante es un sillar en el muro norte con relieve antropomorfo de estilo románico y que podría pertenecer al antiguo templo posiblemente bajomedieval. La existencia del eremitorio queda plasmada en documentos de principios del siglo XVI, pero es seguro que anteriormente ya existía culto en esta zona. El crucero cercano al templo, un ejemplar del siglo XIX, de sección cuadrada rematada con bolas y el manantial de aguas curativas son dos indicios de que podría tratarse de un lugar de culto ancestral. El manantial, denominado sarnapotzu, es un lugar de peregrinación en el que se cuelgan exvotos como muestra de gratitud por la curación de ciertas enfermedades habitualmente cutaneas. El conjunto es interesante desde el punto de vista etnográfico, vinculado a rituales populares de amplia presencia en la comarca. Otro templo eremítico con gran pasado procesional es la ermita de Santa Cruz, ya que es el punto final de un vía crucis antaño muy utilizado. Es templo de cumbre y se trata de un edificio rectangular, a dos aguas, de mampostería enfoscada y sillería en esquinas y vanos. Tiene espadaña de un vano con cruz e interiormente además del coro tiene un pequeño retablo de estilo neobarroco. Está en la frontera entre Bizkaia y Guipúzcoa y la tradición dice que su altar se encuentra entre los dos territorios.

La casa-torre de Arantzibia es uno de los elementos patrimoniales más importantes de Berriatua. De planta cúbica y gran altura como mandan los cánones de estas construcciones militares está construida en sillería en casi todo su desarrollo, salvo la última planta, claramente añadido posterior, hecha a base de entramado de madera y cerramiento en mampostería. Se cubre a cuatro aguas y su acceso en arco ligeramente apuntado y elevado es salvado mediante patín, sobre el que una inscripción en latín hace referencia a la estirpe nobiliaria a la que pertenece. Conserva algunos vanos originales además del ingreso, como son las aspilleras de la planta baja o las ventanas geminadas del tercer piso, en arco apuntado y con aristas molduradas. La mayor parte de estas luces primitivas se presentan al interior con bóveda escarzana salvando el amplio grosor del muro. En su parte alta recorre todo el perímetro una sucesión de ménsulas actualmente sin función pero que en origen servirían para sustentar matacanes de defensa hoy desaparecidos, algo muy común en estas construcciones. Se adosa a la torre un añadido en su fachada este, cubierto a una vertiente, de estructura de postes y ladrillo enfoscado. El edificio original es claramente gótico-renacentista y su edificación seguramente pertenezca a la segunda mitad del siglo XV.

Existen varios caseríos de interés en esta barriada. El caserío Olaso es de dos alturas y planta alargada y tiene dos ingresos en arco escarzano, uno de ellos convertido en dintel. La planta alta se comporta abuhardillada y sus ventanas salen al exterior mediante mansardas. En una de sus fachadas tiene inscripción en la que aparece el año 1722 y en su interior hay un lagar para sidra. Caserío Orubia Gojeaskoa, con soportal en arco carpanel también cegado por dintel y cruz de calvario en bajorrelieve en su clave y epigrama datándolo en el año 1853. Caserío Orubia Nagusia, con bastantes añadidos y portalón en arco de medio punto también con cruz y epígrafe. Arantzibia Laka es posiblemente el edificio que sustituyó al antiguo molino de Arantzibia, hoy desaparecido y que formaría parte del complejo de la torre del mismo nombre, algo muy común en épocas pasadas, en las que los señores de la región controlaban las industrias de la zona.

Dentro de las actividades preindustriales se conserva el molino de Obekola, muy transformado pero que aún conserva en buen estado las instalaciones molineras, la estolda, la antepara y el calce, además de la presa, un elemento de sillería, de pared lisa y arco de medio punto para la compuerta. Antiguamente el molino debió de formar un complejo industrial con la ferrería del mismo nombre hoy desaparecida. También quedan restos del molino Bidegorri, destruido por las inundaciones de 1983 como reza el mojón junto a los muros de mampostería que sobreviven.

Manu CASTAÑO GARCIA (2006)