Sacerdote navarro, nacido en Uterga hacia el 1769. Desempeñó los siguientes cargos: canónigo de la catedral de Pamplona / Iruña y síndico (1805); oficial principal del obispado, con encargos de gobernador, provisor y vicario general. En 1822 formó parte de la Junta Interina Gubernativa de la Provincia de Navarra en favor del Altar y del Trono. Por esta causa fue suspendido en sus funciones ministeriales. Murió en Pamplona / Iruña el 17 de septiembre de 1831. En las Memorias de Mina se dice de él lo siguiente: "Más poder tenía sobre los conspiradores un canónigo Lacarra que toda la nación por el órgano de las Cortes... Apareció en Pamplona Erroz, canónigo de Burgos, para concertar sus planes con los absolutistas de la Provincia y principalmente con su amigo el canónigo de Pamplona Lacarra, hombre de aspecto modesto y humilde, pero de mal corazón, como lo probó más adelante siendo jefe provincial y el más sanguinario de la Junta facciosa de Navarra. Lacarra se ocultó y se confabuló, sin duda, con D. Santos Ladrón, D. Juan de Villanueva (Juanito el de la Rochapea) y los demás camaradas suyos del tiempo de la guerra de la Independencia". Por su parte, Uriz y Lasaga escribirá al ministro Calomarde lo siguiente (22 de enero de 1824): "El licenciado Don Joaquín Lacarra, canónigo profeso, siguió su carrera cumplida de leyes, y se recibió de abogado de estos Tribunales de Navarra. Fue párroco algunos años. Y hace como 25 que fue nombrado para la canongía que obtiene. Ha sido gobernador eclesiástico en vacante y sede plena con general aceptación. Se ha distinguido por su amor a la Causa del Altar y del Trono en las últimas novedades y ha sido el primero de los individuos de la Junta que se creó en Navarra para sostener dicha causa, habiendo trabajado con el mayor celo, desinterés y las más imponderables incomodidades, con manifiesto riesgo de su vida y pérdida de todos los efectos de su casa. Es examinador sinodal, diputado conciliar y de buena conducta. Su edad, como 55 años". Ref. Pérez Goyena: "Ensayo de Bibliografía Navarra", t. VI, Pamplona, 1953, pp. 290-291.
