Industries

JUAN IRIBAS

Fábrica de sombreros de fieltro. Antigua empresa de San Sebastián descrita a fines del s. XIX por Bustinduy, así: «Esta fábrica fue construida en el año 1877 y está montada con arreglo a los adelantos modernos. Ya se sabe que la primera materia de esta fabricación es el pelo de conejo y liebre que se importa de diferentes puntos del extranjero, para ser mezclado con el que se obtiene en el país. El pelo viene secretado, es decir, sometido a una preparación química, por carecer en su estado natural de las condiciones necesarias para ligar el fieltro; además se emplean, aunque en menor escala, el pelo de castor, de rasmusqui y otros animales. La primera operación, después de soplado y clasificado por máquinas soplantes, consiste en la formación del bastido del sombrero por medio de máquinas llamadas Bastisseuse o conos, que funcionan por la absorción del aire o arcos mecánicos. Después se fula o se encoge el sombrero o bastido en agua acidulada hirviendo. sea por máquinas abatanadoras o a mano. Siguen otras varias operaciones como son: el toscado o apomazado, el teñido en negro y colores de todos matices, el engomado, planchado, armado y guarnecido, hasta dejar completamente terminado el sombrero. En esta última época se ha completado esta fabricación con máquinas inglesas compuestas de prensas, bombas hidráulicas, toscadores, etc., etc., para fabricar el sombrero sistema inglés, completamente distinto al empleado hasta aquí, siendo por consiguiente esta nueva industria naciente en España, cuyos mercados están inundados por la fabricación de la Gran Bretaña. Esta fábrica, construida en la época citada, tiene todas sus salas dispuestas convenientemente para la serie de operaciones indicadas, hallándose toda la maquinaria perfectamente acondicionada en las diversas salas y siguiendo el orden de fabricación. El motor con que se mueven todas las máquinas útiles, es una máquina de vapor horizontal de 25 caballos de fuerza. La fábrica que nos ocupa está montada para una producción diaria de 500 a 600 sombreros, ocupando de 120 a 140 operarios de ambos sexos, pero la gran mayoría hombres. Sus productos son bien conocidos y muy apreciados en todas las principales poblaciones de España, lo cual no es de extrañar, habiendo llegado a obtener una medalla de oro en la Exposición de París de 1889, en concurso internacional de fabricantes de sombreros». Ref. «La industria guipuzcoana a fines de siglo», 1894, pp. 16-17.