Protonotario del reino de Navarra y defensor del mismo durante la conquista por los castellanos. Previniendo los sucesos, los reyes habían enviado a Burgos dos embajadores: uno era Martín de Jaureguizar y el otro Ladrón de Mauleón, con la misión de renovar los tratados de Sevilla y Medina del Campo que aseguraban la neutralidad de Navarra, pero Fernando el Católico alegó que no tenía poderes para negociar.
