Religieux

HARAMBOURE, Pedro de

Era sacerdote y canónigo de la catedral de Baiona. En 1696 llevaba como armas: en campo de sinople, el jefe de sable cargado de bellotas de plata. Este canónigo se hizo célebre en Baiona a causa del enorme escándalo que produjeron sus exequias. El abate Dubarat le consagró una extensa reseña en su Misal de Bayona en 1543, reseña que tomamos de esta excelente obra. "Este canónigo, dice el autor, no cuenta en nuestra memoria con otro título de gloria que su interés por los archivos y documentos del Cabildo, en los que podemos encontrar un gran número de anotaciones y comentarios hechos por él, mientras fue síndico, sin duda. Nació el 9 de marzo de 1656 de Dominique Haramboure y Margarita de Tendron, y fue primero prebendado, después canónigo y sucedió a Dulivier el 9 de noviembre de 1688, fue cinco veces vicario general y vicario capitular el 8 de setiembre de 1706. Pertenecía a la familia de Lahet, disputó la casa capitular a Veillet y fue su albacea; era un hombre rígido y austero; tenemos de él una carta escrita en 1715 al Cabildo, en la que se queja enormemente del desorden del que es testigo. Esta especie de santo hombre fue un jansenista impenitente. Monseñor Druillet le atrajo a este partido al que fue fiel hasta su muerte. Murió el 5 de mayo de 1734 a las 10 de la mañana, en la casa capitular de la calle de Luc; declaró en su testamento "querer persistir hasta la muerte en el llamamiento que había recibido, el 19 de febrero de 1719, de la constitución Unigenitus y en todos los actos de protesta que había llevado a cabo después en consecuencia". El cabildo se reunió para deliberar sobre el género de sepultura que se debía acordar a este desgraciado compañero; resolvió no acordarle los honores eclesiásticos. El cuerpo sería llevado a los claustros a las 5 de la mañana, sin ser presentado en la iglesia, acompañado solamente por dos sacerdotes del bajo coro, sin ningún repique de campanas, sin luces, ni cánticos. Así se hizo, a pesar de todas las protestas de su hermano que no quería "contribuir a deshonrar la memoria del difunto". En todo caso, él no entregó el cuerpo a las 5 de la mañana, "sino después de las 24 horas de su muerte"; seguidamente hace el elogio del pobre canónigo que les ha edificado durante más de 45 años de asiduidad, y que había pasado las últimas pascuas, el Jueves Santo con todos sus cofrades. Vemos por una consulta de abogados, del 4 de junio siguiente, que el canónigo fue enterrado sin campanas, sin luces y sin cantos, en los claustros de la iglesia y finalmente sin otra asistencia que la de un chantre funerario". Ref. Edouard Duceré: Dictionnaire historique de Bayonne, 2 vols, Bayonne, 1911-1915.