Valle de Cantabria, en la zona minera. La sociedad vizcaína Ibarra, Mier y Cía compró la fundición de Guriezo a principios del siglo XIX y los terrenos al conde de Miravalles donde se levantó la "fábrica de hierro Nuestra Señora de la Merced" que funcionaba con un horno de carbón vegetal y cinco hornos de pudelar y tres trenes pequeños de laminación. En 1847 se construyó un horno alto.
