Modalidad de pelota vasca. Sobre la antigüedad del guante para el juego de pelota no se puede establecer otra cosa sino que es antecesor y origen de la cesta y que quizá empezó a emplearse antes del siglo XVI. Aunque se le haya querido relacionar con el cestus romano, correa con que se ceñían el puño los púgiles sujetándosela a la muñeca, no tiene nada de análogo con éste, ni siquiera en el propósito. El cestus estaba guarnecido de clavos y se empleaba ofensivamente, como una especie de llave inglesa; de él se defendían también los púgiles con cascos y caretas adecuados. Si a algo actual se pareciese, seria al guante de boxeo, aunque más contundente. En cambio el guante de pelota es más bien protector de la mano y sólo en sus formas más perfeccionadas influía en la calidad del juego modificando y procurando efecto a la trayectoria de la pelota. Nanteuil atribuye a los italianos su introducción. Del empleo del guante de cuero antes del siglo XIV no existe evidencia. Desde esta época tampoco abundan los detalles sobre el guante. Los cronistas que nos hablan del famoso partido de pelota de 1793 en los Aldudes nos dicen que Perkain y Azantza empleaban pelotas de 6 y de 7 onzas (185 y 215 gramos) y guantes muy duros que se adaptaban a los dedos, cuya extremidad apenas sobrepasaban; en total tenían unos 18 a 20 centímetros de largo. Juan Ignacio de Iztueta, en su obra Las danzas memorables de Guipúzcoa, publicada en 1824, se lamenta de que haya desaparecido el antiguo juego, a causa de los horribles guantes en boga desde unos veinte años. Algo más explícito en los detalles es Ader, quien en su Résume de l'Histoire des Béarnais et des Basques, en 1824, decía que la pelota pesaba 4 onzas (120 gramos) y era recibida en la concavidad de un guante de cuero del que estaban armadas las manos de los jugadores, y que, deslizándose por esta superficie, lisa, era enviada aquélla frecuentemente a 130 pasos. Cabe deducir de esto que dichas herramientas eran pequeñas, si bien bastante anchas para recibir pelotas de 120 a 150 gramos, y que se utilizaban, no para tomar la pelota y volver a lanzarla, ni para pegarle, sino para que se deslizara en ella. El abate Blazy, en su libro La pelote basque, estudia minuciosamente la característica de esta herramienta y la clasifica en tres series: 1.°, el guante corto; 2.ª, el guante mediano, y 3.°, el guante largo, dimensiones y formas determinadas por el juego al cual están destinados y por el sitio que el jugador debe ocupar en la plaza.
GUANTE CORTO: Tiene regularmente una longitud de 27 centímetros y una anchura de 18. El esquema de perfil en el grabado muestra su curvatura, que es ligera, con una concavidad de unos 4 centímetros. El punteado del dorso marca en dónde se anuda y de dónde parte la cuerda que lo fija a la muñeca, pues es la parte blanda en que se introduce la mano. Las dos lengüetas señalan la abertura por donde se introduce la mano, alrededor de la cual se enrollaba fuertemente la cuerda. Este guante se empleaba en el rebote para coger la pelota de volea o al bote en la raya que separa los dos campos, y en el pasaka para defender la red recogiendo la pelota o colocándola en lugar más propicio. Se neutralizaba la pelota recibiéndola en el centro de la concavidad; para devolverla se recibía con la muñeca y se la hacia deslizar hasta la punta, dándole la dirección y el efecto conveniente. Tenían dos o tres cueros de espesor; el exterior, basto, y el interior al contrario, muy fino, para facilitar el deslizamiento de la pelota.
GUANTE MEDIANO: En líneas generales es igual que el precedente, pero tiene particularidades de gran importancia, aunque parezcan insignificantes a un observador inexperto. En efecto, es más estrecho, pues no tiene en este sentido más que 17 centímetros. La concavidad es más profunda y la abertura para introducir la mano no está en el eje del guante, sino un lado, disposición que tiene por objeto imprimir un movimiento de rotación más rápido a la pelota. Se emplea en el lachoa y en el juego de rebote, en la raya; y en el trinquete, para recoger de volea el rebote en la pared o los botes y devolver con fuerza.
GUANTE LARGO: Llega a los 40 centímetros y más, y a los 17 centímetros de ancho, si bien en el extremo no tiene más que 11. Se estrecha de este modo para evitar que la pelota tropiece en su largo recorrido con las paredes y para darle una dirección segura. La curva es mayor también, y su profundidad, igualmente, aumenta. El guante, a medida que se alarga, se hace menos rígido, pues a causa del peso no se puede emplear cuero muy grueso y muy pesado; por consiguiente, puede doblarse la punta en ciertos casos, cuando se lanza la pelota con fuerza. Se emplea este guante en el rebote para restar la pelota y lanzarla desde lejos. Apareció hacia 1850, usado por el molinero de Mauleon, y dio origen a la cesta. Se encuentran también más pequeños y más grandes, lo que se explica porque han sido fabricados según las conveniencias de cada jugador. Muy distinto de los anteriores modelos, hay en el Museo Vasco, de Bayona, un guante que se supone muy antiguo. En vez de ser rectangular, es oval y se prolonga por la muñeca para protegerla de los golpes. La costura es grosera. La mano, en vez de estar enfundada en un dedalero flexible, simplemente está sujeta por una combinación de tres cuerdas. Tiene 23 centímetros de longitud y la concavidad es profunda. En el desgaste del cuero interior se observa una línea media, indicio de que con él se hacia resbalar la pelota, y que ésta era de gran tamaño. En el trinquete de Bayona existe otro modelo en vez de oval, redondo, sin defensa para la muñeca y con un dedalero flexible para enfundar la mano. Estos guantes se fabricaban con la parte más fuerte de la piel del buey, la llamada crupón, de donde se saca el material para las suelas del calzado, empleando formas adecuadas y procedimientos especiales de endurecimiento. Se les intercalaba una hoja de papel pergaminoso, para darles sonoridad según unos y para protegerles de la humedad según otros. Se reforzaban con cantoneras de cobre las esquinas, para protegerlas del desgaste contra las paredes o las losas del trinquete. Luego se añadía en el dorso el guante flexible para la mano, hecho de badana. Finalmente, se enceraban por el interior, cuya piel era de asno o de carnero apergaminado, muy lisa, para que la pelota se deslizase fácilmente. Fueron renombrados fabricantes la familia Arrieta. José Arrieta Muñoz y su hermano Francisco comenzaron a fabricarlos en Beasáin. Luego éste se fue a América, donde continuó su industria. José se fue a Pamplona, donde llamó a un primo suyo de Villafranca, apellidado Ayesterán, a quien enseñó el oficio. José dejó a su primo en Pamplona para ir a establecerse en Tolosa, donde residió hasta su muerte en 1894, dejando a su hijo Francisco Arrieta Irurita los nombres de cuantos le habían hecho encargos, formas especiales de cada jugador y en particular las de "Chiquito de Eibar", las de Vega y las de "Chiquito de Azpeitia", que usaban guantes de 42 y de 44 centímetros. El periodo de fabricación más intensa fue de 1870 a 1885. Se expedían a la América del Sur, donde el juego de guante de cuero había gustado y se había extendido. Ciertos partidos en Buenos Aires, como el de la inauguración de la Plaza Euskara, el 1.° de noviembre de 1882, entre "Paysandú" y "Carricalushe", y el de "Paysandú" contra "Chiquito de Eibar", etc., fueron jugados a guante. Luis Bombín y Blazy.
GUANTE CORTO: Tiene regularmente una longitud de 27 centímetros y una anchura de 18. El esquema de perfil en el grabado muestra su curvatura, que es ligera, con una concavidad de unos 4 centímetros. El punteado del dorso marca en dónde se anuda y de dónde parte la cuerda que lo fija a la muñeca, pues es la parte blanda en que se introduce la mano. Las dos lengüetas señalan la abertura por donde se introduce la mano, alrededor de la cual se enrollaba fuertemente la cuerda. Este guante se empleaba en el rebote para coger la pelota de volea o al bote en la raya que separa los dos campos, y en el pasaka para defender la red recogiendo la pelota o colocándola en lugar más propicio. Se neutralizaba la pelota recibiéndola en el centro de la concavidad; para devolverla se recibía con la muñeca y se la hacia deslizar hasta la punta, dándole la dirección y el efecto conveniente. Tenían dos o tres cueros de espesor; el exterior, basto, y el interior al contrario, muy fino, para facilitar el deslizamiento de la pelota.
GUANTE MEDIANO: En líneas generales es igual que el precedente, pero tiene particularidades de gran importancia, aunque parezcan insignificantes a un observador inexperto. En efecto, es más estrecho, pues no tiene en este sentido más que 17 centímetros. La concavidad es más profunda y la abertura para introducir la mano no está en el eje del guante, sino un lado, disposición que tiene por objeto imprimir un movimiento de rotación más rápido a la pelota. Se emplea en el lachoa y en el juego de rebote, en la raya; y en el trinquete, para recoger de volea el rebote en la pared o los botes y devolver con fuerza.
GUANTE LARGO: Llega a los 40 centímetros y más, y a los 17 centímetros de ancho, si bien en el extremo no tiene más que 11. Se estrecha de este modo para evitar que la pelota tropiece en su largo recorrido con las paredes y para darle una dirección segura. La curva es mayor también, y su profundidad, igualmente, aumenta. El guante, a medida que se alarga, se hace menos rígido, pues a causa del peso no se puede emplear cuero muy grueso y muy pesado; por consiguiente, puede doblarse la punta en ciertos casos, cuando se lanza la pelota con fuerza. Se emplea este guante en el rebote para restar la pelota y lanzarla desde lejos. Apareció hacia 1850, usado por el molinero de Mauleon, y dio origen a la cesta. Se encuentran también más pequeños y más grandes, lo que se explica porque han sido fabricados según las conveniencias de cada jugador. Muy distinto de los anteriores modelos, hay en el Museo Vasco, de Bayona, un guante que se supone muy antiguo. En vez de ser rectangular, es oval y se prolonga por la muñeca para protegerla de los golpes. La costura es grosera. La mano, en vez de estar enfundada en un dedalero flexible, simplemente está sujeta por una combinación de tres cuerdas. Tiene 23 centímetros de longitud y la concavidad es profunda. En el desgaste del cuero interior se observa una línea media, indicio de que con él se hacia resbalar la pelota, y que ésta era de gran tamaño. En el trinquete de Bayona existe otro modelo en vez de oval, redondo, sin defensa para la muñeca y con un dedalero flexible para enfundar la mano. Estos guantes se fabricaban con la parte más fuerte de la piel del buey, la llamada crupón, de donde se saca el material para las suelas del calzado, empleando formas adecuadas y procedimientos especiales de endurecimiento. Se les intercalaba una hoja de papel pergaminoso, para darles sonoridad según unos y para protegerles de la humedad según otros. Se reforzaban con cantoneras de cobre las esquinas, para protegerlas del desgaste contra las paredes o las losas del trinquete. Luego se añadía en el dorso el guante flexible para la mano, hecho de badana. Finalmente, se enceraban por el interior, cuya piel era de asno o de carnero apergaminado, muy lisa, para que la pelota se deslizase fácilmente. Fueron renombrados fabricantes la familia Arrieta. José Arrieta Muñoz y su hermano Francisco comenzaron a fabricarlos en Beasáin. Luego éste se fue a América, donde continuó su industria. José se fue a Pamplona, donde llamó a un primo suyo de Villafranca, apellidado Ayesterán, a quien enseñó el oficio. José dejó a su primo en Pamplona para ir a establecerse en Tolosa, donde residió hasta su muerte en 1894, dejando a su hijo Francisco Arrieta Irurita los nombres de cuantos le habían hecho encargos, formas especiales de cada jugador y en particular las de "Chiquito de Eibar", las de Vega y las de "Chiquito de Azpeitia", que usaban guantes de 42 y de 44 centímetros. El periodo de fabricación más intensa fue de 1870 a 1885. Se expedían a la América del Sur, donde el juego de guante de cuero había gustado y se había extendido. Ciertos partidos en Buenos Aires, como el de la inauguración de la Plaza Euskara, el 1.° de noviembre de 1882, entre "Paysandú" y "Carricalushe", y el de "Paysandú" contra "Chiquito de Eibar", etc., fueron jugados a guante. Luis Bombín y Blazy.
