Lexique

GALERIA

Como corresponde a un clima frío, las galerías y solanas aparecen en nuestra arquitectura popular para tomar el sol, estar de tertulia o de trabajo casero. Reflejan un cambio de costumbres de bélicas a pacíficas. Los cuerpos de guardia y salas de armas se trocan en estrados y salones; los adarves y cadahalsos, en galerías y solanas. Uno de los mejores ejemplos es la Torre Luzea de Zarautz, casa torre medieval todavía en pie. Conserva en su fachada una doble hilera de canecillos entre el piso primero y el segundo, y otra fila entre éste y el último, y conserva, sobre todo, los dos raros espolones que avanzando en la fachada presentan dos huecos trilobulados idénticos a los ajimeces. Parecen indicar estos huecos laterales la existencia de dos galerías de madera, que la acción de los años y las humedades han destruido. Se habría construido a principios del siglo XV. Se considera de inapreciable valor el paso del cadahalso a la galería; sería una cosa mixta: una galería cadahalso. La casa de Loyola, reedificada en 1460, frente al Izarraitz, ofrece en el último piso cuatro huecos en arco que recuerdan a las galerías de las casas aragonesas. La casa de Zuola, aparte sus amplias ventanas, remata la fachada con una galería y de estilo mudéjar como la anterior. Sería del siglo XV o principios del XVI. La casa Floreaga tiene en la fachada del mediodía tres galerías superpuestas, construidas con ladrillo. La casa solar de Ozaeta, del siglo XVI, de Bergara, parece ser que tenía otra galería más que la que ofrece en tiempos posteriores. La galería es de tres arcos, con capiteles trabajados artísticamente. Sin salir de Bergara pueden citarse la casa-torre de Mastarreka que puede servir de ejemplo con sus dos galerías renacentistas de tres arcos. Se empezó a edificar en 1663. La casa-solar de Egurbide-ola, de Azkoitia, tiene en su fachada del mediodía una solana clásica del país y de bello aspecto. Está situada en el piso alto y comprende toda la longitud de la casa. En vez de piedra se ha usado la madera, formando un entramado que se apoya en la mampostería de los pisos inferiores y que rellenan de ladrillo encima de la magnifica solana. Puede situarse su construcción en las postrimerías del siglo XVI o principios del XVII. En los siglos XVIII y XIX se desnaturalizan las galerías y solanas; no son ya pequeñas habitaciones ni ocupan reducidos espacios en las fachadas. Apartándose del fin para que fueron proyectadas, cubren a menudo los edificios con una serie de arquerías superpuestas y hasta se construyen adosadas a edificios más antiguos, formando verdaderos postizos, que hacen perder la esbelta línea de las primitivas casas-palacios. La Torre de Olaso, de Bergara, es un buen ejemplar de ello. A estas galerías y solanas habría que añadir las de los caseríos y otras más como las de las iglesias en su fachada del mediodía. Ref. Yrizar, J., Galerías y Solanas. "Euskalerriaren Alde", 1923 (pp. 161-173, con dibujos).