Lexique

FÁBULA

La fábula es un género literario común a todas las literaturas. Se definiría diciendo que es una narración fantástico-didáctica, donde hombres, bestias, plantas y seres inanimados se mueven en el mismo plano, y cuya finalidad es transmitir de manera llamativa una verdad moral o un consejo de sabiduría práctica. La fábula puede ser expuesta en verso o en prosa, y lo específico de la misma estaría en su contenido didáctico-moralizante. Condiciones de la fábula deben ser la precisión, la brevedad, la sencillez y la elegancia. El origen de la fábula debe buscarse en la literatura popular y, por lo mismo, se pierde en la más remota antigüedad. Entre los pueblos del Oriente floreció grandemente la fábula, adquiriendo, especialmente en la India, un alto grado de elaboración literaria. Como documento, se puede señalar la colección "Panchatantra". En la cultura literaria occidental, el itinerario de la fábula estaría señalado por los grandes hitos: Esopo, Babrio, Fedro, La Fontaine, Gay, Lessing, Sánchez de Samaniego... El pueblo vasco no podía carecer ni de fábulas ni de fabulistas. Las fábulas vascas pueden clasificarse en anónimas o folklóricas, traducidas de otras literaturas y compuestas por fabulistas vascos. De los fabulistas vascos, unos han traducido, adaptado o creado fábulas en idioma extraño; otros las han traducido de otras literaturas; y otros las han compuesto en su propio idioma.

Fábula en castellano.
Félix María Sánchez de Samaniego era vasco, hijo legítimo de D. Félix Sánchez de Samaniego, natural de Laguardia (Alava), y de D.ª Juana María de Zabala, natural de Tolosa (Guipúzcoa). Nació en Laguardia a 12 de octubre de 1745 y murió en la misma villa a 11 de agosto de 1801. Era sobrino de Don Javier María de Munive e Idiáquez, conde de Peñaflorida, y fue también uno de los primeros socios de número de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País. A pedido de su tío, "director perpetuo de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País", Félix María Sánchez de Samaniego se dedicó a escribir fábulas para "los jóvenes alumnos del Real Seminario Vascongado" de Vergara, con el fin de "nutrir el espíritu de los niños" con "máximas morales, disfrazadas con el agradable artificio de la fábula". Por eso mismo, el primer libro de las fábulas está dedicado"a los caballeros alumnos del Real Seminario patriótico vascongado". Sánchez de Samaniego escribió sus fábulas en verso castellano. Ciertamente no hubieran proporcionado tanta fama al autor, pero hubieran sido más patrióticas y más didácticas para sus primeros destinatarios si las hubiera escrito en el idioma propio de los mismos.

Es también de ascendencia vasca otro de los fabulistas más destacados de la literatura castellana: Tomás de Iriarte (1750-1791).

Fábula en euskara.
Entre quienes se dedicaron a traducir al idioma vasco fábulas de otras literaturas podemos señalar a los siguientes: D.ª Vicenta Antonia Moguel y Elguezabal, .primera escritora euskérica, tradujo a prosa vasca cincuenta fábulas de Esopo, y las publicó bajo el título de "Ipui onac..., San Sebastián, 1804". Don Agustín Pascual Iturriaga realizó "Fábulas y otras composiciones en verso bascongado, dialecto guipuzcoano..., San Sebastián, 1842". Esta obra contiene cuarenta y nueve fábulas traducidas o imitadas de los más insignes fabulistas, especialmente de Sánchez de Samaniego. Jon Bilbao. Archu ejecutó "Choix de fables de La Fontaine, traduites en vers Basques. La Reole 1848" (dialecto suletino). Otra selección de fábulas de La Fontaine, traducidas en verso vasco labortano, publicó el sacerdote Goyhetche en Bayona, 1852. Según una información bibliográfica incompleta, Juan Angel Echebarria ha traducido en nuestros días las fábulas de Esopo directamente del texto griego al esukera vizcaíno y las ha publicado en un opúsculo bilingüe, griego y vasco. Como autor de fábulas en la literatura vasca se ha de citar en primer lugar al mismo pueblo vasco. Muchísimos de los cuentos populares, recogidos en diferentes colecciones folklóricas, cumplen perfectamente las reglas de la fábula, apareciendo en ellos evidente, aun sin estar enunciada, la idea moralizante. A juzgar por las referencias existentes, el sacerdote vizcaíno Juan Antonio Moguel (1745-1804), además de otros muchos trabajos literarios, compuso fábulas en euskera. Su sobrina, D.ª Vicenta Antoniá Moguel y Elguezabal, de la que ya se ha hecho referencia, nos asegura que su señor tío poseía "un montón de fábulas", y de once fábulas de fray Juan Mateo de Zabala se dice que son de Moguel, seguramente de D. Juan Antonio. El religioso fray Juan Mateo de Zabala nació en Bilbao a 21 de setiembre de 1777, siendo bautizado al día siguiente en la iglesia parroquial de San Antonio Abad de la misma villa. Habría profesado en la Orden franciscana a 28 de octubre de 1793. A 15 de octubre de 1815, llegó de conventual a Zarauz (Guipúzcoa) y allí mismo pasó los últimos veinticinco años de su vida, llegando a ocupar cargos de gran responsabilidad. Murió a 6 de febrero de 1840. Fray Juan Mateo de Zabala consagró sus ocios a estudios y trabajos relativos al idioma vasco y a su literatura. En su obra "El verbo regular vascongado del dialecto vizcaíno. San Sebastián, 1848", manifiesta haber realizado una colección de treinta y cinco fábulas en verso, en dialecto vizcaíno: "Yo tengo formada una pequeña colección de doce fábulas ajenas y veinte y tantas mías...". Se había perdido esa colección. ¿A dónde habría ido a parar? Fue hallada en la Colección A. d'Abbadie de la Biblioteca Nacional de París en enéro de 1904, por el eximio euskarólogo D. Resurrección María de Azkue, el cual la copió y remitió a la Revista Internacional de Estudios Vascos, donde se publicó. La colección de fábulas va precedida de un prólogo. En él manifiesta Fray Juan Mateo de Zabala que, encontrándose enfermo y obligado a permanecer en cama más tiempo que de ordinario, se le ocurrió componer fábulas en verso vizcaíno, sabedor de que a los vascos agrada mucho este género de narraciones. Luego vienen como introducción unos versos, cuya traducción es así: "En los pueblos de Bizcaya / somos vascófonos; / hagamos por lo tanto / en vasco los versos. / No tenemos los vascos / necesidad de idioma extraño, / para componer versos / bien elegantes. / Para cantar en euskera / yo siempre estoy dispuesto, / para que la ley de los vizcaínos / no se vaya a perder. / No podemos dejar en tierra de Bizkaya / de cantar en euskera / cuando bien nos venga". A continuación siguen las fábulas, yendo las propias del P. Zabala entremezcladas con las ajenas. Más cerca de nosotros se encuentra el señor canónigo de Bayona, Gratien Adema (1828-1907), conocido como excelente poeta euskérico con el seudónimo de "Zalduby" y llamado por sus amigos "el La Fontaine vasco" por las fábulas que compuso, y que son preciosísimas por su fondo y por su forma. El canónigo Adema atribuye sus fábulas a un pastor morocho ("Versos del pastor morocho"), y en unas estrofas de introducción explica cómo el pastor morocho contempla desde lo alto del monte cuanto sucede en el mundo y se dispone a declararcantando algunas de las cosas, que ha observado, y termina instando al pastor a que cante, diciendo: "Canta ya, vasco, / tus bellas canciones...". Las dieciocho fábulas del canónigo Adema son eminentemente vascas por su lenguaje natural y sencillo y por su contenido de perfecta armonía con el ambiente del campo vasco. Para completar esta reseña habría que añadir otros autores euskéricos como J. Altuna, Felipe Arrese Beitia, J. Artola, Rosario Artola, sin contar otros traductores de fábulas en pequeño número.

Bonifacio de ATAUN