Coproducción cinematográfica hispano-francesa realizada en 1956 por el realizador francés Richard Pottier, en estudios de París y Madrid y en exteriores del País Vasco, de ambos lados de la frontera.
Se trata de la versión fílmica de la opereta de Félix Gandera a la que puso música el vasco Francis López y cuyos diálogos castellanos escribió el donostiarra Jesús María Arozamena. Dentro de un clima de espectacularidad por sus números musicales y los paisajes captados en cinemascope y color apenas cuenta la línea argumental, que no es más que el triunfo en los escenarios mejicanos de un desconocido cantante vasco que es enviado allí por un productor teatral en sustitución de una estrella del canto, que se ha negado a ir. Luis Mariano encarna al protagonista y junto a él destaca el buen hacer de Bourvil. Junto a algunos pegadizos aires escritos por Francis López, son dignos de elogio los magníficos paisajes del País Vasco, pródiga y bellísimamente captados por la cámara de Lucien Joulin, con espléndida fotografía en color.
