Lexique

ECONOMÍA SOCIAL

Antecedentes. La noción de Economía Social tiene su origen en Francia en 1830, fecha en la que Dunoyer publicó "Nouveau traité d´Economie Sociale", aunque no faltan autores que la atribuyen al catolicismo social de finales del siglo XIX. También hay que señalar el informe que realizó Charles Gide en 1900, por encargo del Ministerio de Comercio francés, sobre "La Economía Social en la Exposición Universal". Hay que llegar a la década de los años setenta del siglo XX, para que empiece a institucionalizarse el término con la creación, en 1970, del "Comité Nacional de Enlace de las actividades mutualistas, cooperativas y asociativas", al que acabaron llamando "de Economía Social" y, poco después (1972), la Caja Central de Crédito Cooperativo crea una Dirección del Sector Social.

Este sector recibe un notable impulso con la proclamación, en 1980, de la Carta de la Economía Social, suscrita por numerosas entidades y, un año después, con la creación de la Fundación de la Economía Social y una Delegación vinculada al Ministerio del Plan y de la Administración del territorio.

En Italia el desarrollo de las cooperativas ha permitido contar con una Economía Social importante, mientras que en Alemania y sobre todo en Inglaterra, su concepción es más amplia y adaptada a sus singularidades culturales.

En España, el tratamiento, y en muchos casos, defensa de lo que podemos entender como Economía Social, lo encontramos en los más diversos grupos ideológicos, desde el socialismo utópico, hasta la doctrina social de la iglesia católica y el pensamiento tradicionalista, hasta los anarquistas. Como experiencias prácticas más significativas, caben señalar las cooperativas y mutuas impulsadas por el movimiento obrero del siglo XIX, así como las cooperativas agrícolas, puestas en marcha basándose en la ley de sindicatos agrícolas de 1906. Durante la II República española hay que destacar la Ley de 1931, así como las colectivizaciones llevadas a cabo en plena guerra civil.

Durante la dictadura franquista, nada proclive a empresas y entidades de corte social, primero tuvieron que tolerarse las cooperativas, para acabar de asumirlas bajo -al menos férreo control teórico- hasta llegar a la Ley de Cooperativas de 1974, que supuso un importante avance.

La evolución ideológica española y, aunque en menor medida la francesa, así como las experiencias prácticas, tuvieron notables repercusiones en los territorios que hoy forman la Comunidad Autónoma del País Vasco y en Navarra, con notable pujanza del cooperativismo, tanto de trabajo asociado como agrario, sociedades laborales y entidades de previsión social entre otras.